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1 CONCEPCION CABRERA DE ARMIDA, Vida, t. I-X, México, Religiosas
de la Cruz 1990. De la "Cuenta de conciencia" (65 volúmenes)
citaremos principalmente los volúmenes 49-56, que se refieren de
modo especial a los sacerdotes. Ver otros datos en: SACRA
CONGRETATIO PRO CAUSIS SANCTORUM, Mexicana, Beatificationis et
Canonizationis servae Dei Mariae a Conceptione Cabrera Vid. Armida.
Ver otras publicaciones en notas posteriores.
2 Los biógrafos hacen notar esta vivencia de la interioridad de
Cristo: M.M. PHILIPON, Diario espiritual de una madre familia,
Concepción Cabrera de Armida, Bilbao, Desclée 1987 (Texto original:
Journal d'une mère de famille, Desclée de Brouwer 1974.
3 Los volúmenes 49-56 de la "Cuenta de conciencia" se refieren
principalmente a nuestro tema: Confidencias a los sacerdotes, Cuenta
de conciencia de Concepción Cabrera de Armida, 23 de septiembre de
1927 al 28 de enero de 1931 (manuscrito).
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4 J.M. PADILLA, Concepción Cabrera de Armida, México 1986, vol.
III, pp. 403-405.
5 A mis sacerdotes, Edición privada, estrictamente reservada a
los sacerdotes, México, Edit. "La Cruz" (usamos la cuarta edición,
de 1979).
6 Además de la "Vida", de la "Cuenta de conciencia" y de "A mis
sacerdotes" (obras citadas en notas anteriores), usamos y citamos
también: Cómo es Jesús, Meditaciones (Obras de Concepción C. de
Armida, 2), Edit. "La Cruz" (usamos la cuarta edición). Hay que
tener en cuenta también sus cartas a sacerdotes: Cartas al Padre
Félix de Jesús Rougier y a Misioneros del Espíritu Santo, México,
Edit. Cimiento 1989.
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7 El amor al Padre es el punto de referencia o la fuente de
todos los amores de Cristo. Hay que destacar el aspecto de la
"mirada" entre el Padre y el Hijo, que debe hacerse vivencial en el
sacerdote (cfr. CC. 49,[Link].349; 50,62).
8 El tema del Espíritu Santo aparece frecuentemente en relación
con Cristo Sacerdote (el Verbo hecho homre), con María, la Iglesia,
el sacerdote ministro. El es la fuente de la santidad sacerdotal
(cfr. 2ª ponencia, n.11). "El Padre, constantemente está engendrando
a su Verbo en Sí mismo, y obrando el misterio de la Trinidad... y
eternamente está complaciéndose en Sí mismo e su unidad de la
Trinidad. Todo lo quiere atraer a esa unidad; para esto formó su
Iglesia única, en donde todas las almas deben formar unidad en el
Verbo, por el Espíritu Santo, y la misión del Sacerdote consiste en
traer a las almas a esa unidad" (CC. 50,88; cfr. CC. 49,348).
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9 Este tema es una característica clara de la vivencia de
Conchita, como una especie de maternidad espiritual: "Tú me darás
muchas almas" (Vida 1, 235); "tú salvarás muchas almas" (Vida 2,
73); "miles de almas pasarán por tus manos para ofrecérmelas" (Vida
3, 77); "muchas almas se aprovecharán de los favores que te he
hecho" (Vida 4, 287); "ama tú a las almas como yo las amo" (Vida 7,
291). La "encarnación mística" tiene también este sentido de salvar
muchas almas (Vida 8, 12.186). Las Obras de la Cruz tienen como
objetivo la salvación de las almas (Vida 7, 282).
10 Siempre es relación a la victimación de Jesús: "Haz lo que
Yo. Yo fui feliz llenando mi papel de Víctima" (Vida 6, 230, 246);
"debes vivir de mi vida de Víctima" (Vida 8, 218).
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11Su madre la dedicó a María (Vida 8, 178); desde niña la invoca
(Vida 1, 11-12; 8, 75); su madre le enseñó a amarla (Vida 1, 34.56);
a María le debe su pureza (Vida 1, 34) y pone en sus manos el voto
de pureza (Vida 1, 156). Toda la vida está llena de detalles marianos
continuos. De la Virgen aprende a escuchar a Jesús: "Escucha a mi
Hijo y no te resistas" (Vida 1, 372-373. 327).
12 Tenía ardiente celo por darla a conocer (Vida 3, 267);
dedicaba los martes a pedir especialmente por ella (Vida 8, 16);
nuestro Señor le pide que la ame y la haga amar (Vida 6, 362);
sentía anhelos de dar la sangre por ella (Vida 3, 26). Es la
orientación que le dió el Señor: "Si te arrimas a la Iglesia no te
perderás" (Vida 4, 220); "tú irás siempre con mi Iglesia" (Vida 7,
92).
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13 Su gran ilusión era conseguir, con sus oraciones y
sacrrificios, sacerdotes santos (Vida 5, 200; 4, 146.151-161). En
carta al P. Rougier dice: "Ser santo, es ser apóstol, como Jesús lo
fue, de cinco maneras: Por su silencio, por sus ejemplos, por sus
palabras, derramando su sangre, dando la vida por los hombres".
Cartas al Padre Félix de Jesús Rougier y a Misioneros del Espíritu
Santo, México, Edit. Cimiento 1989, carta n. 2, pp. 15-18.
14Cfr. Vida 4, 151 y CC, 50, 221. Escribía Mons. Martínez: "Las
confidencias están haciendo mucho bien... deben quedar tales cuales
El las ha comunicado. Y si Vd. muere de vergüenza, ya tendremos
cuidado en enterrarla". Tomado de: SACRA CONGREGATIO PRO CAUSIS
SANCTORUM, Mexicana, Beatificationis et Canonizationis servae Dei
Mariae a Conceptione Cabrera Vid. Armida, p.336.
15"Se fue identificando cada vez más a los sufrimientos íntimos
del Corazón de Jesús y a su abandono en la Cruz... Su oración se
refugiaba en la oración de Cristo en Gethsemaní. Comulgaba con los
sentimientos del Crucificado, abandonado por su Padre. Para ella,
su Jesús tan amado había desaparecido totalmente:'Es como si nunca
nos hubiéramos conocido nunca', repetía a sus íntimos"; cfr. M.M.
PHILIPON, Diario espiritual de una madre de familia..., o.c.,
pp.126.128. Ella misma lo refleja en su Cuenta de conciencia: CC.
65, 125 (20 de julio de 1936, pocos meses antes de su muerte). En
los últimos momentos, Mons. Martínez le pide se una al abandono de
Jesús en la Cruz, indicándole que, aunque no lo sienta, Jesús está
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unido a su corazón; ella dio una señal de asentimiento moviendo los
ojos; cfr. M.O. RIBERO, Cruz de Jesús (3 de marzo 1937-1977), p.13-
14.
16 Ver la primera ponencia, n. 3 (La vida de Conchita como
trasunto de estos amores de Cristo).
17 Sería interesante hacer un paralelo entre la doctrina
sacerdotal del concilio Vaticano II y el mensaje de Conchita. Baste
recordar el esquema del decreto conciliar sobre el ministerio y la
vida de los presbíteros: ser (PO 1-3), obrar (PO 4-6), vivencia (PO
7ss), santidad (PO 10-14), virtudes (PO 15-17), medios (PO 18ss).
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18La explicación del teólogo M.J. Scheeben (1835-1888) sobre el
carácter sacerdotal, parte también del misterio de la Encarnación.
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Es una explicación que ayudaría a comprender la "encarnación
mística" de las confidencias de Conchita: "El misterio del carácter
sacramental empalma de un modo especial con el misterio de la
Encarnación y de la prolongación de la misma en el misterio de la
Iglesia"... "El sacerdocio ha de dar nuevamente a luz a Crito en el
seno de la Iglesia, en la eucaristía y en el corazón de los fieles
mediante la virtud del Espíritu Santo que opera en la Iglesia, y de
esta manera formar orgánicamente el cuerpo místico, así como María,
por virtud del Espíritu Santo, dio a luz al Verbo en su propia
humanidad y le dio su cuerpo verdadero" (M.J. SCHEEBEN, Los
Misterios del cristianismo, Barcelona, Herder 1953, VII).
19Ver otros textos sobre la "encarnación mística" del sacerdote:
CC. 50, 170-173. 190-193.
20La palabra "germen" o "fibra" (que aparece en los escritos de
Conchita) puede interpretarse a la luz de los textos bíblicos sobre
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nuestra participación en la vida divina: 1Pe 1, 4.23.
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21 "Necesito otros Yo en la tierra, formando un solo Yo en mi
Iglesia por su unidad de miras, de intenciones y de ideales, formando
un solo Cuerpo místico Conmigo, un solo querer con la voluntad de
mi Padre; una sola alma con el Espíritu Santo; una unidad en la
Trinidad, por deber, por justicia, por amor" (CC. 50, 102). Es
frecuente encontrar textos parecidos con matices diversos. La unidad
entre los sacerdotes es una de las preocupaciones de las
confidencias: "Y el fin de la Iglesia en su parte íntrinseca, es
formar en la tierra un solo Jesús Salvador de las almas; un solo
Sacerdote en el Sacerdote eterno, por su unión, parecido e
identificación con El" (CC. 50, 126). "Así, Yo en ellos y ellos en
Mí, glorificaremos al Pade en una sola alabanza; y con las almas,
formaríamos esta unidad perfecta en la Iglesia, y que debe honrar a
la Trinidad" (CC. 50, 253). "Estas Confidencias han tenido por
objeto, unir a todos los Sacerdotes en la unidad de la Trinidad,
pero transformados en Mí; llevan el fin de hacer de todos ellos un
solo Jesús; Yo en ellos; no muchos Jesús, sino uno solo" (CC. 50,
292). "Quiero a todos mis Obispos y Sacerdotes absorbidos en la
unidad de la Trinidad, para que sean fecundos en las almas, para
que engendren en la Iglesia virgen, almas para el cielo" (CC. 50,
4). "El Padre, constantemente está engendrando a su Verbo en Sí
mismo, y obrando el misterio de la Trinidad... y eternamente está
compalciéndose en Sí mismo e su unidad de la Trinidad. Todo lo
quiere atraer a esa unidad; para esto formó su Iglesia única, en
donde todas las almas deben formar unidad en el Verbo, por el
Espíritu Santo, y la misión del Sacerdote conciste en traer a las
almas a esa unidad" (CC. 50, 88).
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22 Son muy sugestivos los textos en los que se habla de esta
"mirada" de Cristo al Padre, que deben imitar los sacerdotes. "Los
Sacerdotes levantan su mirada a mi Padre... Ese momento de la mirada
a mi Padre es el más doloroso para Mí" (CC. 49, 28).
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23 Ver otros textos parecidos: CC. 50, 170-173, 190-193. 298-
299.
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24 Ver otros textos sobre el tema "víctima": CC. 50, 202; 49, 62
y 216.
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25 Ver más arriba, el n. 6 (una vida centrada en la Eucaristía)
y n. 3 (prolongar la acción de Cristo).
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26 Juan Pablo II, Segunda visita pastoral a México, 1990, pp.
91-97.
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