HISTORIA DE LAS POLEAS
Una polea, también llamada garrucha, carrucha, trocla, trócola o carrillo, es
una máquina simple que sirve para transmitir una fuerza. Se trata de una rueda,
generalmente maciza y acanalada en su borde, que, con el concurso de una
cuerda o cable que se hace pasar por el canal ("garganta"), se usa como elemento
de transmisión para cambiar la dirección del movimiento en máquinas y
mecanismos. Además, formando conjuntos de aparejos o polipastos, sirve para
reducir la magnitud de la fuerza necesaria para mover un peso, variando su
velocidad.
Según definición de Hatón de la Goupillière, «la polea es el punto de apoyo de una
cuerda que moviéndose se arrolla sobre ella sin dar una vuelta completa»
actuando en uno de sus extremos la resistencia y en otro la potencia.
Historia
La única nota histórica sobre su uso se debe a Plutarco, quien en su obra Vidas
paralelas (c. 100 a. C.) relata que Arquímedes, en carta al rey Hierón de Siracusa,
a quien lo unía gran amistad, afirmó que con una fuerza dada podía mover
cualquier peso e incluso se jactó de que si existiera otra Tierra yendo a ella podría
mover ésta. Hierón, asombrado, solicitó a Arquímedes que realizara una
demostración. Acordaron que el objeto a mover fuera un barco de la armada del
rey, ya que Hierón creía que éste no podría sacarse de la dársena y llevarse a
dique seco sin el empleo de un gran esfuerzo y numerosos hombres. Según relata
Plutarco, tras cargar el barco con muchos pasajeros y con las bodegas repletas,
Arquímedes se sentó a cierta distancia y halando la cuerda alzó sin gran esfuerzo
el barco, sacándolo del agua tan derecho y estable como si aún permaneciera en
el mar.
Designación y tipos
Los elementos constitutivos de una polea son la rueda o polea propiamente dicha,
en cuya circunferencia (llanta) suele haber una acanaladura denominada
"garganta" o "cajera" cuya forma se ajusta a la de la cuerda a fin de guiarla; las
"armas", armadura en forma de U invertida o rectangular que la rodea
completamente y en cuyo extremo superior monta un gancho por el que se
suspende el conjunto, y el "eje", que puede ser fijo si está unido a las armas
estando la polea atravesada por él ("poleas de ojo"), o móvil si es solidario a la
polea ("poleas de eje"). Cuando, formando parte de un sistema de transmisión, la
polea gira libremente sobre su eje, se denomina "loca".
Según su desplazamiento las poleas se clasifican en "fijas", aquellas cuyas armas
se suspenden de un punto fijo (la estructura del edificio, por ejemplo) y, por tanto,
no sufren movimiento de traslación alguno cuando se emplean, y "movibles", que
son aquellas en las que un extremo de la cuerda se suspende de un punto fijo y
que durante su funcionamiento se desplazan, en general, verticalmente.
Cuando la polea obra independientemente se denomina "simple", mientras que
cuando se encuentra reunida con otras formando un sistema recibe la
denominación de "combinada" o "compuesta".
Poleas simples
Polea simple fija
La manera más sencilla de utilizar una polea es anclarla en un soporte, colgar un
peso en un extremo de la cuerda, y tirar del otro extremo para levantar el peso. A
esta configuración se le llama polea simple fija.