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Mito Del Condor

El documento presenta tres historias tradicionales de Bolivia. La primera historia trata sobre un mito en el que una niña es cuidada por un cóndor y luego regresa con su padre. La segunda historia trata sobre una leyenda de una "chola" que aparece durante el Carnaval y puede encantar o devorar a las personas que encuentra. La tercera historia presenta una leyenda sobre el origen trágico de un ave solitaria llamada guajojó, cuya canción lamentable se origina de la muerte de su amado a manos

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Mito Del Condor

El documento presenta tres historias tradicionales de Bolivia. La primera historia trata sobre un mito en el que una niña es cuidada por un cóndor y luego regresa con su padre. La segunda historia trata sobre una leyenda de una "chola" que aparece durante el Carnaval y puede encantar o devorar a las personas que encuentra. La tercera historia presenta una leyenda sobre el origen trágico de un ave solitaria llamada guajojó, cuya canción lamentable se origina de la muerte de su amado a manos

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MITO DEL CONDOR

Se dice que en un pueblo, un hombre vivía con su hija, él papa le asignaba


como tarea le daba cuidar un par de ovejas. Todos los días iba un joven a
visitarla hasta que se hicieron muy buenos amigos. Un día empezaron a jugar a
que el la cargaba, cuando de pronto ella se dio cuenta de que estaba volando
Desde ese día el joven se convirtió en su cóndor, pues el, la cuidaba, la
alimentaba. Pasaron los años y los dos crecieron tuvieron un hijo pero ella
todas las noches lloraba porque había abandonado a su padre, se sentía mal
porque ya no estaba con él ni lo apoyaba con los animales.
Un día ella se encontró a un picaflor y le pidió ayuda para poder volver con su
padre, él lo único que pudo hacer fue decirle al cóndor que su esposa y su hijo
habían desaparecido, aparento ayudarlo mientras ella escapaba y regresaba
con su padre, desde que ella regreso a la comunidad, jamás volvió el cóndor,
ella podía seguir volando pero ahora junto a su hijo.

La cholita de las fiestas del carnaval


Dicen que en tiempos pasados en la zona sud del pueblo de Cochabamba en los
días de Carnaval aparece una singular comparsa que es liderizada por una cholita
que aparece en esas fechas y, a las personas que las encuentran ella las encanta,
así como los provoca y si los que ven pretenden acompañarla, corren el riesgo de
ser devoradas por ella y los alegres componentes de la fantasmal comparsa que la
acompañan.

Jorge Choquechambi joven inquieto y travieso en esos días, habíase invitado para
ser parte de un baile en las fiestas del Carnaval; para eso alistó su mejor ropa y
decide asistir a ella.

El entusiasmo hace que se quede hasta altas horas de la noche, pero al darse
cuenta de lo avanzado de la hora se despide de la bullanguera fiesta, aunque un
amigo le dice que era mejor que se quedara porque esas noches se presentaba la
chola del Carnaval a quienes se encontraban solos por el pueblo.

Sin hacer caso de la recomendación, sale de la fiesta agarrando su charango y


comienza a caminar por las silenciosas calles del lugar; la bebida y la música de su
charango manejado diestramente por él, al parecer, le hace olvidar que ha
recorrido un buen trecho y se encuentra solo en medio de la oscuridad. No hay
novedad, se dice entre sí, en tanto pretende apurar el paso; de repente comienza a
sonar en sus espaldas una bullanguera comparsa que los oye nítidamente; es tan
rítmica y alegre la comparsa que él agarra su charango y pretende seguir la música
mientras se escucha más cerca la presencia de la susodicha comparsa.

Intrigado por la melodía y las personas que a esas horas estaban bailando en la
calle, se da vuelta y cuál no es su sorpresa al ver al frente de esa comparsa a una
cholita muy bonita con un traje brilloso sonriéndola con sus dientes de oro e
insinuándola a bailar con ella.

No lo piensa un instante el joven aventurero pretender acompañar a la singular


aparición, pero la recomendación de los amigos hace reaccionar a Jorge y apresura
el paso para alejarse de la aparición; sin embargo, mientras más se aleja más cerca
está la comparsa.
Lleno de susto pretende tocar las puertas de los vecinos, pero nadie contesta a sus
golpes. En tal trance, corre como alma que lleva el Diablo hasta llegar cerca a una
casa donde aún continuaba la fiesta, ingresando con grandes esfuerzos en tanto
que los invitados se sorprenden por la forma como se presenta el joven.

Con gran susto les cuenta que tras de él venía una comparsa con una cholita al
frente; al escucharlo todos salen de la fiesta para ver fuera, sin embargo, todo está
en silencio y no hay nadie.

Luego de entrar en sano juicio, les cuenta con lujo de detalles acerca de lo que vio,
pero nadie le cree, sin embargo, la leyenda dice que a los fiesteros que se animan a
salir a solas a altas horas de la noche en esos días del Carnaval les aparece la
cholita que busca una pareja.

El guajojó, Hernando Sanabria Fernández


En lo prieto de la selva y cuando la noche ha cerrado del todo, suele oírse de
repente un sonido de larga como ondulante inflexión, agudo, vibrante,
estremecedor. Se diría un llanto, o más bien un gemido prolongado que eleva el
tono y la intensidad y se va apagando lentamente como se apaga la vibración de
una cuerda.

Oírle empavorece y sobrecoge el ánimo, predisponiendo al ondular de lúgubres


pensamientos y al discurrir de ideas taciturnas. Se dice que han habido personas
que quedaron con la razón en mengua y punto menos que extraviadas.

Se sabe que quien emite ese canto es un ave solitaria a la que nombran de guajojó
por supuestos motivos de onomatopeya. Son pocos los que la han visto, y esos
pocos no aciertan a dar razones de cómo es y en dónde anida. Refieren, eso sí, la
leyenda que corre acerca de ella y data de tiempos antañones.

Era una joven india tan bella como graciosa, hija del cacique de cierta tribu que
moraba en un claro de la selva. Amaba y era amada de un mozo de la misma tribu,
apuesto y valiente, pero acaso más tierno de corazón de lo que cumple a un
guerrero.

Al enterarse de aquellos amores el viejo cacique, que era a la vez consumado


hechicero, no hallando al mozo merecedor de su hija, resolvió acabar con el
romance del modo más fácil y expedito. Llamó al amante y valido de sus artes
mágicas le condujo a la espesura, en donde le dio alevosa muerte.

Tras de experimentar la prolongada ausencia del amante, la indiecita cayó en las


sospechas y fue en su búsqueda selva adentro. Al volver a casa con la dolorosa
evidencia, increpó al padre entre sollozo y sollozo, amenazándole con dar aviso a la
gente del crimen cometido.

El viejo hechicero, la transformó al instante en ave nocturna, para que nadie


supiera lo ocurrido. Pero la voz de la infortunada paso a la garganta del ave, y a
través de ésta siguió en el inacabable lamento por la muerte del amado.

Tal es lo que refieren los comarcanos sobre el origen del guajojó y su febril canto
en las noches selváticas.

Tradiciones, Leyendas y casos de Santa Cruz de la Sierra

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