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Amparo Laboral

La Corte de Constitucionalidad examina una apelación de una sentencia de amparo. El amparo fue presentado por el Instituto de la Defensa Pública Penal contra una sentencia que declaró la existencia de una relación laboral entre el Instituto y un abogado defensor étnico. La Corte resume los antecedentes del caso, incluido el amparo original, los terceros interesados, y la sentencia de primera instancia que negó el amparo. La Corte determina que la relación debe considerarse una relación laboral de acuerdo con la doctrina legal establec
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Amparo Laboral

La Corte de Constitucionalidad examina una apelación de una sentencia de amparo. El amparo fue presentado por el Instituto de la Defensa Pública Penal contra una sentencia que declaró la existencia de una relación laboral entre el Instituto y un abogado defensor étnico. La Corte resume los antecedentes del caso, incluido el amparo original, los terceros interesados, y la sentencia de primera instancia que negó el amparo. La Corte determina que la relación debe considerarse una relación laboral de acuerdo con la doctrina legal establec
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APELACIÓN DE SENTENCIA DE AMPARO

EXPEDIENTE 1828-2016
CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD: Guatemala, nueve de agosto de dos mil
dieciséis.
En apelación y con sus antecedentes, se examina la sentencia de once de
agosto de dos mil quince, dictada por la Corte Suprema de Justicia, Cámara de
Amparo y Antejuicio, en la acción constitucional de amparo promovida por el
Instituto de la Defensa Pública Penal, por medio del Director General en
Funciones, Remberto Leonel Ruiz Barrientos, contra la Sala Regional Mixta de la
Corte de Apelaciones de Cobán. El postulante actuó con el patrocinio del
Abogado Carlos Humberto Martínez Ruano. Es ponente en el presente caso el
Magistrado Vocal III, Bonerge Amilcar Mejía Orellana, quien expresa el parecer de
este Tribunal.
ANTECEDENTES
I. EL AMPARO
A) Interposición y autoridad: presentado el seis de febrero de dos mil quince, en
la Corte Suprema de Justicia, Cámara de Amparo y Antejuicio. B) Actos
reclamados: a) sentencia de diez de octubre de dos mil catorce, dictada por la
Sala Regional Mixta de la Corte de Apelaciones de Cobán, que confirmó la
emitida el veintisiete de mayo de dos mil catorce, por el Juzgado de Primera
Instancia de Trabajo y Previsión Social y de lo Económico Coactivo del
departamento de Alta Verapaz, que declaró con lugar el juicio ordinario laboral
promovido por Mario Guillermo Cuc Quim contra el Instituto de la Defensa Pública
Penal y b) auto de cuatro de diciembre de dos mil catorce, proferido por la Sala
referido a que declaró sin lugar los recursos de aclaración y ampliación que
promovió el Instituto mencionado contra la sentencia identificada en la literal
anterior. C) Violaciones que denuncia: a los derechos de defensa, tutela judicial
efectiva y a los principios jurídicos del debido proceso y potestad legislativa. D)
Hechos que motivan el amparo: lo expuesto por el postulante se resume: D.1)
Producción del acto reclamado: a) en el Juzgado Primero de Primera Instancia
de Trabajo y Previsión Social para la Admisión de Demandas del departamento
de Guatemala, Mario Guillermo Cuc Quim promovió juicio ordinario laboral en su
contra, reclamando la declaración de simulación de la relación que sostuvo del
diecinueve de abril de dos mil cinco al veintiocho de junio de dos mil doce y, como
consecuencia, requirió el pago de indemnización, prestaciones laborales
(bonificación anual para trabajadores del sector privado y público, aguinaldo,
compensación por vacaciones), además de daños y perjuicios, luego de haber
concluido la relación por avenimiento del plazo del último contrato que
suscribieron bajo el renglón presupuestario cero veintinueve, por medio del cual
prestó sus servicios como “abogado defensor étnico formación III”; b) el Juez de
Primera Instancia de Trabajo y Previsión Social y de lo Económico Coactivo del
departamento de Alta Verapaz, en sentencia de veintisiete de mayo de dos mil
catorce, declaró sin lugar las excepciones perentorias que promovió, acogió la
demanda relacionada y lo condenó al pago de los rubros referidos, conforme el
período de relación laboral señalado por el actor, así como a las costas judiciales;
c) apeló y la Sala Regional Mixta de la Corte de Apelaciones de Cobán, por medio
de la resolución de diez de octubre de dos mil catorce –primer acto reclamado-,
confirmó la decisión de primer grado y d) promovió aclaración y ampliación contra
la sentencia proferida por la autoridad reclamada la que declaró sin lugar los
recursos instados por medio del auto de cuatro de diciembre de dos mil catorce –
segundo acto reclamado-. D.2) Agravios que se reprochan a los actos
reclamados: denuncia el postulante que la autoridad impugnada le provocó
agravio porque: a) soslayó el hecho de que el demandante prestó sus servicios
por medio de contratos suscritos bajo el renglón presupuestario cero veintinueve
(029) percibiendo honorarios sin que se haya configurado una relación de trabajo,
porque no concurrieron los elementos que establece el Artículo 18 del Código de
Trabajo; b) debido a que el actor no tuvo la calidad de trabajador público, no
existe obligación de pagar indemnización ni prestaciones y por lo tanto, no puede
estimarse que haya sido despedido, sobre todo porque la finalización se dio por el
advenimiento del plazo por el cual se había suscrito el último contrato, cuyas
condiciones fueron aceptadas de manera expresa por aquel; c) no tomó en
consideración que el Artículo 1º, párrafo cuarto, del Reglamento de la Ley de
Servicio Civil establece que, no se considerarán funcionarios o empleados
públicos los que únicamente son retribuidos por el sistema de dietas, pues las
mismas no constituyen salario, ni aquellos que son retribuidos con honorarios por
prestar servicios técnicos o profesional conforme a la Ley de Contrataciones del
Estado y d) la relación que sostuvo con el interesado se basó en lo dispuesto en
el Artículo 44, numeral uno de la Ley de Contrataciones del Estado, así como en
la circular conjunta del Ministerio de Finanzas Públicas, Contraloría General de
Cuentas y la Oficina Nacional de Servicio Civil, de dos de febrero de mil
novecientos noventa y siete, disposiciones cuya inobservancia provocó la
transgresión de la voluntad legislativa porque no se aplicaron las normas que
regulan la prestación del servicio por medio de ese tipo de contratación, lo que
provocó que se declarara nulo el contrato. D.3) Pretensión: solicitó que se
otorgue el amparo y se le restituya la situación jurídica afectada. F) Casos de
procedencia: invocó los contenidos en las literales a), b), c) y d) del Artículo 10
de la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad. G) Leyes que
se consideran violadas: citó los Artículos 12, 152, 157 y 171 de la Constitución
Política de la República de Guatemala.
II. TRÁMITE DEL AMPARO
A) Amparo provisional: se otorgó. B) Terceros interesados: i) Inspección
General de Trabajo; ii) Estado de Guatemala y iii) Mario Guillermo Cuc Quim. C)
Remisión de antecedentes: expedientes formados con ocasión: a) juicio
ordinario 276-2012-2 del Juzgado de Primera Instancia de Trabajo y Previsión
Social y de lo Económico Coactivo del departamento de Alta Verapaz y b)
apelación 01213-2012-00276, tramitada por la Sala Regional Mixta de la Corte de
Apelaciones de Cobán. D) Medios de comprobación: los antecedentes del
amparo. E) Sentencia de primer grado: la Corte Suprema de Justicia, Cámara
de Amparo y Antejuicio, consideró: “… Previo a conocer del fondo de la presente
acción de amparo esta Cámara considera pertinente indicar que únicamente se
pronunciará sobre el primero de los actos reclamados, sentencia del diez de
octubre de dos mil catorce, en virtud de que el segundo acto reclamado, auto del
cuatro de diciembre de dos mil catorce, por devenir de aquel, queda subsumido.
Estipula el Artículo 43 de la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de
Constitucionalidad, la interpretación de las normas de la Constitución y de otras
leyes contenidas en las sentencia de la Corte de Constitucionalidad, sientan
doctrina legal que debe respetarse por los tribunales al haber tres fallos contestes
de la misma Corte. Al realizar el estudio del presente caso se determina que debe
ser resuelto conforme a la doctrina legal sustentada por la Corte de
Constitucionalidad, la que en reiterados fallos, ha emitido pronunciamiento
respecto a que no obstante exista un contrato administrativo, atendiendo a los
principios de primacía de la realidad y de objetividad que inspiran al derecho
laboral, debe estimarse que lo que en realidad existió es un contrato de trabajo,
porque concurren los elementos que lo caracterizan, situación que fue
ampliamente analizada en el fallo de primera instancia y en la resolución emitida
por la impugnada que se señala como agraviante, por lo que sería innecesario
puntualizar de nuevo en estos aspectos. El criterio a que se hace referencia fue
sustentado por la Corte de Constitucionalidad, en la sentencia de fecha cuatro de
marzo de dos mil nueve, dictada dentro del expediente número dos mil
ochocientos ochenta y dos – dos mil ocho (2882-2008), en la cual consideró: „Se
puede afirmar que existe contrato de trabajo si se dan las siguientes condiciones
fundamentales: a) la existencia de un acuerdo de voluntades para que cada parte
cumpla sus obligaciones; al utilizarse la frase „queda obligada‟ se refiere a que el
contrato se perfecciona cuando las partes prestan su consentimiento, con la
aclaración de que el mismo no puede contener una renuncia a los derechos
mínimos garantizados por la ley; b) que el trabajador se obligue a poner a
disposición del empleador su fuerza de trabajo, que se plasma en la fórmula
„queda obligada a prestar a otra sus servicios personales o ejecutarle una obra,
personalmente...‟; c) que el trabajo se pone a disposición del patrono, quien lo
organiza, lo aprovecha y asume los riesgos, lo que se confirma con la frase „bajo
la dependencia continuada y dirección inmediata y delegada...‟. En el caso de
análisis, el amparista, luego de celebrar el contrato con el Estado de Guatemala,
puso a disposición de su patrono en forma personal, su fuerza de trabajo; el
patrono por medio de sus autoridades administrativas correspondientes le indicó
cuáles eran sus funciones y el lugar en que debía cumplirlas sede de la Jefatura
administrativa del Consejo departamental de Desarrollo Urbano y Rural del
departamento de Santa Rosa, y también establecieron una jornada, lo que
demuestra que el empleador organizó y aprovechó la fuerza de trabajo puesta a
su disposición... El patrono sugiere que como el trabajador ejerce una profesión
liberal, no existe un vínculo laboral, sino la prestación de servicios profesionales.
La doctrina ha afirmado y también lo demuestra la realidad imperante, que el
hecho de que el trabajador sea un profesional universitario no sólo no atenta
contra la posibilidad de establecer una relación laboral de tipo dependiente, sino
tampoco es óbice para que rija la presunción del Artículo 19 del Código de
Trabajo, ya que aún las profesiones tradicionalmente consideradas liberales han
sufrido sensibles modificaciones en su desenvolvimiento e inserción en el campo
social, y se puede afirmar que la excepcionalidad que antes se asignaba al
desempeño como dependiente de personas con esa capacitación o habilitación
hoy es un fenómeno común. Es por ello que prevalece la idea de que, el ejercicio
de una profesión liberal, no es un obstáculo para que se perfeccione un contrato
de trabajo si las tareas tienen habitualidad y continuidad y existe incorporación de
una organización de trabajo que es ajena a quien presta el servicio, porque lo que
importa considerar es si están integrados junto con otros medios personales y
materiales a la empresa o institución para el logro de los fines de ésta... Este
Tribunal considera que de los elementos que integran este razonamiento, se
infiere la existencia de una relación de trabajo, por lo que el hecho de que el
amparista emitiera facturas, constituyera fianza y percibiera „honorarios‟ no obsta
a tal conclusión... En similar sentido ha resuelto esta Corte, entre otras, en las
sentencias de veinticuatro de mayo de dos mil siete, dieciséis de octubre de dos
mil siete y dieciséis de mayo de dos mil ocho, dictadas en los expedientes tres mil
quinientos veintitrés – dos mil seis, un mil quinientos cuarenta y cinco – dos mil
siete y cuatrocientos sesenta y cinco – dos mil ocho (3523-2006, 1545-2007 y
465-2008)‟. En el presente caso, esta Cámara es del criterio que lo resuelto por la
autoridad impugnada no es agraviante a los derechos del postulante, puesto que
a través de los medios de convicción aportados al proceso se arribó a la
conclusión de que lo que existió entre las partes, fue un contrato de trabajo de
carácter laboral, toda vez que concurren los elementos que lo caracterizan, tales
como, el acuerdo de voluntad, la subordinación, la prestación de servicios en
forma personal, bajo la dependencia continuada y dirección inmediata del patrono
y el salario. Para finalizar, es preciso advertir que durante la dilación del proceso,
se observaron todas las formalidades establecidas para el juicio ordinario de
trabajo, y el postulante tuvo a su alcance los medios de defensa que el Código de
Trabajo le confiere para contradecir las acciones de la parte actora y hacer valer
sus pretensiones, lo cual conlleva el respeto a sus derechos constitucionales.
Siendo así, es evidente que el amparo deviene improcedente y así deberá
declararse. Con base en lo establecido en el Artículo 45 de la Ley de Amparo,
Exhibición Personal y de Constitucionalidad, no se condena en costas al
interponente ni se impone la multa al abogado patrocinante, al considerarse que
actuó de buena fe y en defensa de los intereses del Estado...”. Y resolvió: “…I)
Deniega por improcedente el amparo planteado por el Instituto de la Defensa
Pública Penal en contra de la Sala Regional Mixta de la Corte de Apelaciones de
Cobán; II) se revoca el amparo provisional otorgado en auto del veintitrés de
febrero de dos mil quince; III) no se condena en costas al postulante ni se impone
multa al abogado patrocinante por lo considerado…”.
III. APELACIÓN El Instituto de la Defensa Pública Penal -postulante- apeló y
expresó como motivos de inconformidad: a) el a quo hizo referencia a contrato
administrativo, no obstante haber suscrito con el demandante un contrato de
servicios profesionales y b) el Tribunal de Amparo se limitó a invocar la
jurisprudencia de la Corte de Constitucionalidad y no analizó los argumentos que
sustentaron la acción constitucional.
IV. ALEGATOS EN EL DÍA DE LA VISTA
A) El Estado de Guatemala, tercero interesado, indicó que la Sala cuestionada
debió resolver el presente caso con base en las normas que regulan las
contrataciones de servicios técnicos y profesionales con cargo al renglón
presupuestario cero veintinueve (029), inclusive en la Circular Conjunta del
Ministerio de Finanzas Públicas, Contraloría General de Cuentas y la Oficina
Nacional de Servicio Civil, que establece que las personas contratadas por medio
del reglón relacionado, no tienen carácter de servidores públicos, según lo
dispone la Ley de Servicio Civil, por lo que no tienen derecho a ninguna de las
prestaciones de carácter laboral que corresponden a los empleados estatales.
Conforme lo anterior, expresó que es evidente que la Sala cuestionada incurrió en
las vulneraciones que denunció el amparista, por lo que está inconforme con el
criterio sostenido en la sentencia de primer grado. Solicitó que se otorgue la
protección constitucional. B) Mario Guillermo Cuc Quim, tercero interesado,
manifestó que quedó probado en el juicio ordinario que el amparista simuló la
relación de trabajo, por lo que no deben ser acogidos los agravios que denunció al
promover la acción de amparo. Agregó que el criterio del a quo está basado en
jurisprudencia de la Corte de Constitucionalidad, por lo que debe declararse sin
lugar el recurso de apelación y, como consecuencia, confirmar la denegatoria del
amparo. C) El Ministerio Público indicó que la Sala Regional Mixta de la Corte
de Apelaciones de Cobán resolvió conforme a Derecho y a las constancias
procesales, puesto que dio respuesta a los motivos de apelación que expuso el
ahora accionante e hizo correcta interpretación y aplicación de las normas
atinentes al caso, lo que le permitió confirmar las estimaciones proferidas por el
Juez de primer grado en relación a que fue simulada la relación que lo vinculó con
Mario Guillermo Cuc Quim y, consecuentemente, desestimar las excepciones
perentorias que interpuso el demandado. Solicitó que se confirme la sentencia
apelada.
CONSIDERANDO
-I-
Esta Corte en reiterados fallos ha reconocido que es función de los
tribunales de trabajo declarar la existencia de un contrato de trabajo por tiempo
indefinido, en aquellas ocasiones en que constaten la concurrencia de elementos
propios de esta clase de contratación, pese haberse pretendido encubrir la
esencia del vínculo jurídico subsistente entre las partes bajo una figura contractual
diferente.
-II-
En el presente caso, el Instituto de la Defensa Pública Penal acude en
amparo contra la Sala Regional Mixta de la Corte de Apelaciones de Cobán,
señalando como lesivos de sus derechos: a) sentencia de diez de octubre de dos
mil catorce, dictada por la Sala referida que confirmó la emitida por el Juzgado de
Primera Instancia de Trabajo y Previsión Social y de lo Económico Coactivo del
departamento de Alta Verapaz, que declaró con lugar el juicio ordinario laboral
promovido en su contra por Mario Guillermo Cuc Quim y b) auto de cuatro de
diciembre de dos mil catorce, proferida por la Sala indicada que declaró sin lugar
los recursos de aclaración y ampliación que promovió el Instituto mencionado
contra la sentencia identificada en la literal anterior.
Los agravios denunciados por el ente accionante se expusieron en el
apartado de “Antecedentes” de esta sentencia.
-III-
Para la solución del caso concreto se considera permitente traer a colación
las consideraciones proferidas por los jueces ordinarios en sus respetivas
jurisdicciones. El Juzgado de Primera Instancia de Trabajo y Previsión Social y de
lo Económico Coactivo del departamento de Alta Verapaz, en sentencia de
veintisiete de mayo de dos mil catorce consideró: “el demandante a pesar de que
suscribió con el Instituto de la Defensa Pública Penal, desde el dos mil cinco,
varios contratos administrativos de servicios profesionales, por medio de los
cuales, la parte demandada trata de desvirtuar la naturaleza laboral que tienen.
Pues en la realidad el demandante debía sujetarse a un poder Directivo del
Instituto de la Defensa Pública Penal, quien en ejercicio de su facultad de
organizar y dirigirlo, le daba órdenes, lineamientos, recomendaciones,
instrucciones, lo que provocaba obligatoriamente a capacitaciones, fiscalizaba su
trabajo y tomaba medidas disciplinarias, lo que sin lugar a dudas constituye el
elemento indispensable de toda relación laboral, que es la subordinación. Además
de ello pagaba en forma periódica, mensual, característica del salario y no de
honorarios. En efecto en el presente caso el demandante tenía empleo estable,
dentro de un contrato de trabajo que en la realidad se convirtió por tiempo
indeterminado, pues aunque el demandante firmó contratos en forma anual y
consecutiva desde el año dos mil cinco hasta el dos mil doce, mantenía jornadas
continuas y completas, y quien le proporcionaba los enseres para realizar su
trabajo era precisamente el Instituto de la Defensa Pública Penal, porque el lugar
para la prestación de los servicios era en las oficinas del Instituto de la Defensa
Pública Penal, y no en la oficina del profesional [del] demandante, y además
cumplía instrucciones del Coordinador de Alta Verapaz, a esto en la doctrina se le
denomina deber de diligencia, que solo se puede dar en las relaciones laborales y
no en los servicios técnicos profesionales como lo pretende hacer creer la parte
demandada. Por todo lo anterior se concluye que la naturaleza de la relación que
unió a las partes fue de carácter laboral y como consecuencia la parte patronal
debe responder de todas las obligaciones que ello conlleva… la terminación de la
relación laboral con el demandante, fue una decisión unilateral del Instituto de la
Defensa Pública Penal, por lo que correspondía probar la causa justa de dicho
despido, pero no demostró dicha causa, ni la justificación de la misma, debido a
ello debe pagar indemnización por tiempo servido, daños y perjuicios y costas
judiciales de conformidad con el artículo 78 del Código de Trabajo… ”.
Por su parte la Sala Regional Mixta de la corte de Apelaciones de Cobán,
en sentencia de diez de octubre de dos mil catorce, estimó: “de acuerdo al
análisis lógico que el Juez a quo hace de los medios de prueba, arriba a la
conclusión de que existió una relación laboral entre las partes… del análisis de los
demás medios de (…) [prueba] aportados al juicio, permite concluir que la relación
contractual que sostuvo el demandante con la entidad demandada, es de
naturaleza laboral, pues de los mismos también se desprende que por la
naturaleza de los servicios que prestaba, necesitaba de un horario específico,
dependía exclusivamente de la retribución que percibía por prestarle sus servicios
profesionales a la parte demandada durante jornadas completas; es decir, ello
configura el elemento de dirección, porque el demandante tenía la obligación de
obedecer las instrucciones respectivas, estaba sujeto a supervisión constante, tal
como consta en las copias de las recomendaciones para mejorar su trabajo, que
le daban los Supervisores de la dependencia… y los informes que debía emitir,
dependían del visto bueno de las autoridades superiores de la dependencia,
reforzándose este elemento con las copias de las tarjetas de responsabilidad,
convocatorias realizadas al personal del Instituto… De igual forma el demandante
percibía una retribución pecuniaria a cambio de sus servicios personales, al que la
entidad contratante denominaba „honorarios‟; además de ello, al analizar en su
conjunto los contratos administrativos suscritos por las partes, también se
establece que la relación laboral entre ellos fue continúa. De lo analizado se
determina que en este caso se cumplen los elementos del contrato individual de
trabajo contenidos en el artículo 18 del Código de Trabajo, en consecuencia,
cuando el Instituto de la Defensa Pública Penal celebró con el trabajador los
contratos administrativos, lo realizó con la intención de evadir la legislación
laboral, de ahí que las constancias procesales y de la aplicación correcta del
principio de primacía de la realidad, se concluye que el señor Mario Guillermo Cuc
Quim, lo unía un contrato de trabajo por plazo indefinido con el Instituto de la
Defensa Pública Penal, constatándose con ello que el juez de primera instancia,
dictó un fallo apegado a Derecho… ”.
De lo consignado, esta Corte constata que la Sala, al emitir el acto
reclamado, estimó pertinente confirmar la decisión de primer grado, haciendo
suyas las consideraciones ahí contenidas, en cuanto a que el Juez estableció que
Mario Guillermo Cuc Quim sostuvo relación laboral por tiempo indefinido con el
Instituto de la Defensa Pública Penal, basando su decisión en la prueba
documental aportada al proceso ordinario, cuyo análisis le permitió dilucidar que
las funciones que este ejecutó desde el inicio del vínculo (diecinueve de abril de
dos mil cinco) hasta su finalización (veintiocho de junio de dos mil doce),
implicaban el reconocimiento de la naturaleza permanente y continuada de la
relación laboral, porque evidenciaron la existencia de todos los elementos que
caracterizan una relación de trabajo, pues por medio de la relación que sostuvo el
demandante con el Instituto de la Defensa Pública Penal (vínculo jurídico), prestó
sus servicios (personales) bajo supervisión directa de la entidad patronal
(dependencia continuada y dirección inmediata), a cambio de una retribución
periódica que era cancelada de forma mensual, configurándose de esa forma una
verdadera relación de trabajo permanente.
En ese orden de ideas, el análisis de la Sala, respecto de las condiciones
en que se desarrolló la relación laboral, conlleva el reconocimiento de que la
naturaleza de la prestación y las atribuciones asignadas al actor, obligaba a que la
relación fuera de tracto sucesivo y permanente, características elementales y
esenciales en una relación de trabajo por tiempo indefinido. De ahí que la entidad
nominadora, al celebrar con el trabajador varios contratos a plazo fijo (bajo el
renglón presupuestario cero veintinueve) con la intención de interrumpir la
continuidad en la prestación del servicio y concluir la relación por voluntad
unilateral sin haber demostrado la existencia de causa justa para el efecto,
vulneró la ley. La sanción por tal proceder es la nulidad de lo actuado, debiendo
sustituirse los actos que contienen los vicios denunciados por las normas
desplazadas, que para el caso concreto, son las contenidas en la normativa
laboral vigente en el país. Esto es inherente a la facultad de juzgar de los
Tribunales de trabajo, puesto que corresponde a estos con exclusividad hacer la
calificación de la verdadera naturaleza de una relación contractual, cuando haya
sospecha de que, siendo laboral, ha sido encubierta mediante otras figuras
legales, tal como ocurrió en el caso concreto. Establecer si los elementos
esenciales de la relación la hacen enmarcar dentro del calificativo de “laboral”, es
competencia de los jueces de trabajo. [El criterio relativo a respaldar la
declaratoria de la existencia de una relación laboral por parte de los Tribunales de
trabajo, cuando advierten que la entidad empleadora utiliza una figura legal con la
finalidad encubrir una verdadera relación de trabajo, se encuentra contenido en
las sentencias de dieciséis de mayo de dos mil dieciséis, 518-2016, 887-2016 y
1112-2016, respectivamente.]
Si la Sala denunciada hizo la valoración y estimación respecto de la
naturaleza jurídica de la relación sostenida entre el ahora demandante y la
entidad patronal, sus proposiciones sobre el particular no pueden ser suplidas en
el estamento constitucional, salvo evidente violación a los derechos
fundamentales, lo que no se colige en el caso objeto de estudio.
Es pertinente indicar que los principios del Derecho del Trabajo, el conjunto
de normas del Código de Trabajo y demás disposiciones de índole laboral, tienen
como finalidad la tutela de las situaciones reales de los individuos en su condición
de trabajadores; asimismo, debe tenerse presente que en el ámbito del Derecho
Laboral el principio de autonomía de la voluntad se encuentra limitado, desde
luego las leyes laborales son de orden público y, como consecuencia, la voluntad
de los sujetos contratantes está sometida a la ley, por tal razón, entre otras, los
derechos de los trabajadores son irrenunciables.
Por lo expuesto, se estima que la Sala denunciada, al proferir el acto
reclamado y, como consecuencia, confirmar el pago de indemnización,
prestaciones laborales y daños y perjuicios, por todo el tiempo que duró la
relación laboral declarada, no evidencia vulneración a los derechos del amparista,
puesto que actuó ajustada a derecho y conforme al criterio constitucional.
Lo anteriormente señalado evidencia la inexistencia de agravio que haya
lesionado los derechos del postulante y que deba ser reparado por esta vía, razón
por la cual el amparo planteado deviene improcedente, y siendo que el Tribunal a
quo resolvió en el mismo sentido, procede confirmar la sentencia apelada,
denegando el amparo.
LEYES APLICABLES
Artículos citados y 265, 268 y 272, literal c), de la Constitución Política de la
República de Guatemala; 1o, 5o, 6o, 8o, 49, 50, 51, 52, 53, 54, 60, 61, 62, 63, 64,
149, 163, literal c) y 185 de la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de
Constitucionalidad; y 18, 19 y 36 del Acuerdo 1-2013 de la Corte de
Constitucionalidad.
POR TANTO
La Corte de Constitucionalidad, con base en lo considerado y leyes citadas,
resuelve: I. Sin lugar el recurso de apelación interpuesto por el Instituto de la
Defensa Pública Penal, postulante, y como consecuencia, se confirma la
sentencia apelada. II. Notifíquese y con certificación de lo resuelto, devuélvanse
los antecedentes.
NEFTALY ALDANA HERRERA
PRESIDENTE

JOSÉ FRANCISCO DE MATA VELA DINA JOSEFINA OCHOA ESCRIBÁ


MAGISTRADO MAGISTRADA

BONERGE AMÍLCAR MEJÍA ORELLANA GLORIA PATRICIA PORRAS ESCOBAR


MAGISTRADO MAGISTRADA

MARÍA CRISTINA FERNÁNDEZ GARCÍA HENRY PHILIP COMTE VELÁSQUEZ


MAGISTRADA MAGISTRADO

MARTÍN RAMÓN GUZMÁN HERNÁNDEZ


SECRETARIO GENERAL

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