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Pizarreño Condenada Por Muerte de Una Mujer

La justicia civil ordenó a la Sociedad Industrial Pizarreño indemnizar al cónyuge y a los hijos de una mujer, vecina de la planta cementera, luego de que falleciera en mayo de 2016 producto de un cáncer de pulmón provocado por la aspiración de asbesto.

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Pizarreño Condenada Por Muerte de Una Mujer

La justicia civil ordenó a la Sociedad Industrial Pizarreño indemnizar al cónyuge y a los hijos de una mujer, vecina de la planta cementera, luego de que falleciera en mayo de 2016 producto de un cáncer de pulmón provocado por la aspiración de asbesto.

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Foja: 1
FOJA: 268 .- .-

NOMENCLATURA : 1. [40]Sentencia
JUZGADO : 17 º Juzgado Civil de Santiago
CAUSA ROL : C-4293-2017
CARATULADO : ARANEDA/Sociedad Industrial Pizarre ño S.A.

Santiago, treinta de Octubre de dos mil dieciocho


Vistos:
A través de presentación ingresada por Oficina Judicial Virtual con fecha
9 de marzo de 2017, comparece don Diego Bernales Lyon y Tom ás Truan
Kaplan, abogados, en representación convencional de don Gerardo Juan
Bautista Araneda Picero, chofer, don Daniel Felipe Araneda Bernal, factor de
comercio, y doña Julieta Adriana Araneda Bernal, empleada, todos
domiciliados para estos efectos en Camino a Melipilla N ° 3812 parcela N ° 26,
comuna de Maipú, quienes interponen demanda de indemnización de
perjuicios por responsabilidad civil extracontractual en contra de Sociedad
Industrial Pizarreño S.A., sociedad del giro de su denominaci ón, representada
legalmente por don Juan Luis Faure Canas, ingeniero comercial, ambos con
domicilio en Camino a Melipilla N° 10803, comuna de Maipú.
Bajo el título “Antecedentes preliminares”, manifiestan que la c ónyuge y
madre de los demandantes, doña Julieta Irene Bernal Trigo, falleci ó el d ía 19
de mayo de 2016, como consecuencia de un mesotelioma maligno
sarcomatoide (un tipo de cáncer en la pleura del pulm ón) diagnostico con fecha
5 de enero del año 2016, lo anterior causado por la exposici ón al asbesto, al
que estuvo expuesta de dos formas distintas: 1.- por haber vivido desde 1960
hasta 1974, en Villa Pizarreño, calle El Estanque, casa 9, comuna de Maip ú,
ubicación colindante a la Plata Industrial de la demandada. 2.- por el hecho de
haber trabajado su padre, don Osvaldo Artemio Bernal G ómez, como obrero
operario y después como chofer de grúas Coles y horquilla, tractores y
ambulancia para la demandada, exponiéndose diariamente al asbesto, desde el
año 1960 hasta el año de su muerte en 1977, y cuya ropa de trabajo, que
contenía asbesto, era lavada en la casa por doña Julieta Irene Bernal Trigo, ya
que su madre sufría de hemiplejía, enfermedad que le imped ía desarrollar
actividades cotidianas y de cuidado del hogar.
Relata que como consecuencia de lo anterior, doña Julieta Bernal Trigo,
se vio expuesta en forma constante a los diferentes tipos de asbesto, que era
una de las materias primas principales con que operaba la demandada hasta
que fue prohibida y cuyo manejo, como se verá, fue extremadamente
negligente, tanto en el ámbito laboral respecto de sus trabajadores como
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también respecto de los habitantes de las poblaciones vecinas a su planta


industrial.
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Foja: 1
Refiere que el mesotelioma pleural maligno es una neoplasia pleural
relacionada con la exposición al asbesto con mortalidad del 100% con pocas
expectativas de tratamiento, enfrentándose a diferentes problemas como son la
rareza del padecimiento, la dificultad para estadificarla, la naturaleza agresiva,
poca sensibilidad a quimioterapia, aunado a procedimientos quir úrgicos
agresivos, que pocos de los pacientes pueden tolerar.
Expone que el dolor torácico y la disnea son sus manifestaciones cl ínicas
más frecuentes y que las técnicas de imagen juegan un papel importante en la
evaluación de la enfermedad, siendo la TAC la más ampliamente utilizada, si
bien la RM y el PET se postulan como técnicas que pueden aportar
información adicional en el diagnóstico y pronóstico de estos pacientes, la
supervivencia es corta y dolorosa.
Luego, bajo el título “Sociedad Industrial Pizarre ño S.A. ”, expresa que
dicha sociedad se constituyó en el año 1937, cuyo objeto ser ía la fabricaci ón de
planchas onduladas para techo y tuberías para conducci ón de agua y
alcantarillado producidos con asbesto. Indica que en 1939 se incorpora a la
sociedad el grupo Belga Eternit N.V., hoy Etex Group S.A., uno de los
principales fabricantes de productos con asbesto en el mundo, aportando su
experiencia y tecnología. Agrega que en el año 1945 se inicia la construcci ón
de la Planta Industrial de Pizarreño ubicada en Maip ú y que se encuentra
actualmente en funcionamiento y que ha provocado la enfermedad y muerte de
una gran cantidad de trabajadores y vecinos de la misma. Afirma que a
mediado de los años 70´, Etex Group toma control de la Sociedad Industrial
Pizarreño S.A., y el año 2006 Etex compra al grupo Matte el 24,47% de la
compañía, quedando el 100% de la propiedad radicado en dicho grupo
europeo.
Seguidamente bajo el título “Antecedentes del carácter da ñino del
asbesto. 1. El Amianto o Asbesto”, menciona que éste es el t érmino comercial
de una serie de silicatos hidratados que se presentan en forma fibrosa y
estructura cristalina. Añade que el término Amianto viene del latin amiantos
que significa incorruptible en tanto el t érmino Asbesto proviene del griego
asbestos que significa incombustible. Explica que el asbesto est á dotado de
singulares propiedades: resistente a altas temperaturas y a la acci ón de agentes
químicos y biológicos, con una elevada resistencia mec ánica a la tracci ón;
presenta un elevado punto de fusión, es buen aislante t érmico, ac ústico y
eléctrico; su estructura fibrosa lo hace flexible y fácil de hilar; se amalgama bien
con el cemento y el caucho mejorando sus características mec ánicas y pl ásticas,
propiedades que determinaron el relevante interés y amplios usos del asbesto
como materia prima, en diversas aplicaciones industriales en las pasadas
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décadas.
Afirma que debido a estas especiales caracter ísticas, el asbesto se ha
usado en una gran variedad de productos manufacturados. Agrega que no
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Foja: 1
obstante, se ha determinado por los organismos médicos internacionales que los
productos relacionados con el asbesto/amianto provocan c áncer con una
elevada mortalidad y por ello, desde hace décadas, se ha prohibido su uso en
todos los países desarrollados, aunque se contin úa utilizando en algunos pa íses
en vías de desarrollo. Sostiene que en Chile su uso se encuentra prohibido
desde el año 2001, sin embargo, la demandada dej ó de utilizarlo en el a ño
1998, curiosamente solo tiempo después de que dej ó de hacerlo su empresa
controladora en Europa (Etex Group).
Postula que el asbesto se divide en dos grupos: a.- anf íbol; b.- serpentina.
Señala que el primero son silicatos complejos, comprenden la crocidolita,
amosita, actinolita, tremolita y antofilita, en tanto que el segundo, pertenece al
crisotilo. Acto seguido, explica cada uno de los componentes señalados.
Bajo el numeral 2 “Los riesgos para la salud. Conocimiento.
Previsibilidad”, manifiesta que la peligrosidad del asbesto y las consecuencias
para la salud han sido ampliamente documentadas en la literatura cient ífica del
mundo, desde el año 1899, confirmándose su letalidad en el a ño 1964. Explica
que con el uso, los materiales que contienen asbesto suelen degradarse
liberando fibras de asbesto, constituidas por haces de fibrillas que se desprenden
unas de otras y permanecen en el aire. Indica que la creaci ón de polvo de
asbesto por efecto de la degradación, golpes, vibraciones, movimiento, limpieza
o del movimiento del aire, resulta peligroso para la salud por cuanto las
personas expuestas pueden inhalarlo fácilmente, lo cual produce las siguientes
enfermedades: Asbestosis (fibrosis pulmonar que crea insuficiencia respiratoria),
cáncer de pulmón, mesotelioma (cáncer de la envoltura del pulm ón o de la
cavidad abdominal, cuya aparición de los primeros signos puede tardar entre
10 a 50 años), lesiones de la pleura, no cancerosas, c áncer a la laringe y al
aparato gastrointestinal (estómago, recto y colon).
Sostiene que la particularidad de las enfermedades producidas por el
asbesto, es el tiempo de latencia prolongado, esto es, que desde la primera
exposición pueden pasar, en promedio, de 10 a 50 a ños para que los s íntomas
de la enfermedad se pongan de manifiesto. Tras referir una serie de estad ísticas
mundiales relativas al asbesto, expone que en Chile, el mesotelioma, desde el
año 1988 es considerado como enfermedad profesional, pese a que en otros
países lo era desde la década de los 60 ´, de manera que, seg ún dice, la
asbestosis y otras enfermedades, pudieron y debieron ser conocidas por la
demandada.
Afirma que a mayor abundamiento, en el caso de Chile, ya en el a ño
1953, se dicta el DS. 406, que estableció un límite como m áximo permisible de
180.000 partículas de asbesto por litro de aire por una jornada laboral de 8
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horas, es decir, la autoridad ya entonces sabía de los peligros del asbesto y por
lo mismo estableció el límite antes señalado, el cual según dice, fue sobrepasado
en reiteradas oportunidades por la demanda.
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Expresa que posteriormente, el año 1959, un grupo de doctores public ó
un artículo en la Revista de Enfermedades del T órax y Tuberculosis, volumen
24, año 1959, en el cual se analiza la Empresa Pizarre ño, para finalmente
concluir que existe un riesgo alto de contraer asbestosis por parte de los
trabajadores de la misma y que asimismo, se se ñala que existe una asociaci ón
entre la asbestosis, carcinoma bronquial y mesotelioma, es decir, desde esa
época en Chile, a lo menos, ya se sabía de la posibilidad de contraer c áncer
como consecuencia de la exposición al asbesto.
Luego, asevera que el informe llamado “Asbestosis pulmonar ”, publicado
en la Revista Médica de Chile del año 1971, número 12, señala que “los grados
más severos de riesgo se encuentran no solo en aquellos operarios involucrados
en la obtención de asbesto o en su manipulación, sino que tambi én en los
vecinos inmediatos de esas minas e industrias, y en los familiares de los
operarios que lavan o sacuden las ropas de trabajo ”. Indica que, como lo ha
sostenido la demandada en otros juicios vigentes, que pizarre ño solo comenz ó a
lavar la ropa contaminada con asbesto de sus operarios a partir del a ño 1989,
es decir, 18 años después de la publicación de este informe que, como es
evidente, no pudo ni debió desconocerse por la demandada.
Alega que la misma demandada ha reconocido en otros juicios vigentes,
que la Organización Mundial de la Salud calific ó los asbestos como
carcinógenos humanos (cancerígeno humano 1), ya en 1977. Expresa que la
demandada, atendida las funciones que realizaba con este producto, no pudo ni
debió haber desconocido la información antes expuesta, ser ía absurdo y una
omisión grave y negligente, y menos si se tiene en consideraci ón que el Grupo
belga Etex, accionista en esa época y actual controlador de la demandada, era
una de las principales empresas del mundo que operaba con asbesto.
Afirma que el argumento que la demandada ha esgrimido en otros
juicios (rol 10146-2005 del 13° Juzgado Civil de Santiago), en torno a que se
tuvo verdadero conocimiento de los riesgos del asbesto en el a ño 1986, es
totalmente falso e improcedente, pues no se condice con la realidad cient ífica
de la época, y que la mínima exigencia que debe tener una empresa que opera
con un producto riesgoso es estar al tanto y al d ía en la informaci ón m édica y
científica acerca del producto con el que opera. Indica que esto, jur ídicamente,
se denomina “deber de cuidado” citando al efecto al profesor Barros.
Bajo el título “Hechos: responsabilidad de la demandada en la muerte de
la cónyuge y madre de los demandantes. Actos y omisiones ”, menciona que la
cónyuge y madre de sus representados, murió de una enfermedad grave y
mortal como consecuencia de la exposición al asbesto, durante largos a ños,por
dos causas, una, por ser vecina de la planta industrial de la demandada, y dos,
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por haberle tocado lavar la ropa de su padre, ex trabajador de Pizarre ño.


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Seguidamente, al referirse a la “Responsabilidad de la demandada
respecto de la calidad de vecino de la Planta Industrial de la c ónyuge y madre
de los demandantes”, señala que ésta vivió en la Poblaci ón Pizarro, aleda ña a
la planta industrial de la demandada ubicada en Camino a Melipilla N ° 10803,
comuna de Maipú. Indica que durante los años en que vivi ó all í, la demandada
no adoptó ninguna medida respecto del entorno de la f ábrica; no realiz ó
programas y actividades de prevención para las familias, tanto de los
trabajadores de Pizarreño como de terceros que llegaban a la poblaci ón u otros
sectores aledaños ubicados en las inmediaciones de la f ábrica, dirigidos a la
formación de conciencia de los reales y nocivos efectos para la vida que el
asbesto podía ocasionar en las personas y en el medio ambiente y; contribuy ó
de forma inexcusable y negligente a la contaminación de las poblaciones
aledañas no sólo a través de la contaminación ambiental de las emanaciones
del proceso productivo, sino que, además, en el manejo y acumulaci ón de
desechos tanto dentro como fuera de su planta industrial. Agrega que en efecto,
la demandada acumuló un cerro de grandes dimensiones (denominado
internamente como “borra”) con desechos industriales que conten ían asbesto,
los cuales, productos del sol y del viento de la zona se volatilizaban
contaminando las poblaciones aledañas.
Alega que todo lo anterior, constituyen descuidos o negligencias de
carácter grave y que produjeron daños no solo en sus trabajadores sino que
también en sus vecinos. Afirma que la demandada expuso a los vecinos de
poblaciones aledañas a su fábrica a una contaminaci ón constante de part ículas
de asbesto, lo que trajo como consecuencia que cientos de vecinos fallecieran y
contrajeran enfermedades graves y mortales, que se seguir án manifestando,
producidas por el asbesto.
Postula que la demandada no puede alegar desconocimiento de los
riesgos que su operación producía en los habitantes de la poblaci ón. Evidencia
que ya en el año 1961, se establecieron normas para evitar emanaciones o
contaminantes atmosféricos de cualquier naturaleza. Agrega que el art ículo 1
del DS 144, establece que “polvos o contaminantes fabril o lugar de trabajo,
deberán captarse o eliminarse en forma tal que no causen peligros, da ños o
molestias al vecindario”, indica que en la especie evidentemente no sucedi ó; de
lo contrario, no existirían enfermos y muertos por esta causa.
Sostiene que la demandada no solo incumplió normas espec íficas
respecto a la emisión de polvo, sino que también vulneró principios generales
de responsabilidad extracontractual, como son los da ños derivados de la
vecindad, citando doctrina al respecto. Explica que es materia de los tribunales
apreciar en cada caso si los daños exceden o no el l ímite ordinario de las
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obligaciones de vecindad; sin embargo, frente a la emanaci ón de contaminantes


que producen enfermedades graves y/o muerte, no cabe duda que se excede el
límite ordinario de esta clase de las obligaciones. Indica que no estar íamos
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frente a un ruido molesto y esporádico ni a un mal olor pasajero, sino que a la
presencia continuada de un agente potencialmente mortal y que era de
conocimiento de la empresa que podía generar graves consecuencias.
Asevera que la víctima no puede ni debe soportar el da ño ambiental
ocasionado por una empresa, lo que, desde el punto de vista jur ídico, convierte
su responsabilidad en un caso de presunción de culpabilidad por el hecho
propio, o incluso en un caso de responsabilidad objetiva como causa del riesgo
creado.
Postula que el otro argumento que seguramente utilizar á la demandada
en este punto será que los obreros y vecinos se robaban el asbesto y otros
materiales contaminados de las dependencias de la f ábrica para utilizarlos en
sus casas como alfombras o cortinas. Indica que este argumento habr ía sido
utilizado por la demandada en otros juicios, el cual no se condice con la
realidad, dado que primeramente, entre los enfermos y fallecidos hay algunos
gerentes de la empresa, los cuales, presume que no tenían necesidad de robar
asbesto, de modo que si se enfermaron es porque la empresa efectivamente
estaba contaminada y, luego, porque Etex group, antiguo accionista y actual
controlador de la demandada, señala en su memoria del año 2011 (Etex
Annual Report 2011, p 39, Social Report, Etex Policy, textualmente lo
siguiente: “Antes que nada, nuestras condolencias a las v íctimas y a las
personas que sufren problemas de salud como resultado de la exposici ón al
asbesto que algunas de nuestras empresas utilizaron en el pasado. A menudo se
trata de ex colegas con los que hemos trabajado y que han contribuido en gran
medida al desarrollo de nuestras empresas. En otros casos puede tratarse de
familiares o miembros de la comunidad en los lugares donde las f ábricas est án
ubicadas. Etex ha desarrollado una política que est á destinada a ayudar a las
víctimas, la cual se basa en los siguientes principios: i) compensaci ón para las
víctimas. Empresas Etex velará para que las personas que se enfermen como
resultado de la exposición al asbesto producto de las operaciones de la
Compañía reciban una compensación justa. Dependiendo de la legislaci ón
nacional y de las políticas específicas de seguros de la compa ñía, la
compensación será pagada por la administración de la seguridad social, por
seguros privados o por la Compañía misma. La compensaci ón debe estar
disponible con independencia de las responsabilidades legales de la Compa ñía ”.
Manifiesta que en consecuencia, no resulta coherente la defensa utilizada
por la demandada en los juicios vigentes, esto es, que los trabajadores o vecinos
se robaran el asbesto y que por eso se enfermaban, con la existencia de una
política general de compensación que abarca tanto a trabajadores como
vecinos, sin excepciones.
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Luego bajo título “Responsabilidad de la demandada en la muerte de


doña Julieta Irene Bernal Trigo en su calidad de hija de un ex trabajador de
Pizarreño, refiere que don Osvaldo Artemio Bernal G ómez, suegro y abuelo de
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los demandantes, prestó servicios para la demandada desde el a ño 1960 hasta
el año 1977, periodo que la empresa demandada estaba contaminada, pues si
lo estaban las poblaciones aledañas, con mayor raz ón lo estaba la planta
industrial de la demandada. Indica que el Sr. Bernal, cada d ía, llevaba su ropa
totalmente contaminada con partículas de asbesto a la casa, donde su hija la
lavaba, dejando reiteradamente contaminado el ambiente del hogar.
Seguidamente, refiere una serie de incumplimientos de la demandada,
tales como: a) Exposición a niveles de asbesto superiores a los establecidos en la
normativa de la época, lo cual se comprueba conforme al documento
“Experiencia Clínica y Epidemiológica sobre las Enfermedades Pulmonares
relacionadas con la Exposición al Asbesto”, el cual transcribe. Precisa que dicho
informe, se refiere únicamente a los límites permisibles de concentración de
asbesto en el ambiente, los cuales queda claro que antes de 1980 hab ían sido
sobrepasados, y según dice, incurrió en otros incumplimientos hasta fines de los
años 90´.
Hace presente que la legislación vigente en aquella época no
contemplaba excepción alguna respecto al máximo permisible de asbesto en el
aire. Indica que por lo tanto, el uso de mascarillas −obligaci ón adicional
dispuesta por instituciones de salud laboral de la época − no puede entenderse
como una medida paliativa al incumplimiento de la norma, es decir, cada vez
que se sobrepasaban los límites permisibles, independientemente del uso de
mascarillas, se incurría en un incumplimiento por parte de la demandada.
Agrega que recién en el año 1983, la regulación contemplaba el uso de
mascarillas en caso de que sobrepasaran los l ímites expuestos, excepci ón que
procede en situaciones puntuales y por breves lapsos de tiempo.
Por último, destaca que el nivel de asbesto durante todo ese per íodo fue
medido de acuerdo al método determinado por la autoridad competente para
hacerlo, de conformidad a la regulación vigente en ese tiempo (Decreto 1106,
de 8 de noviembre de 1954 y DS 19 de 18 de marzo de 1976). Se ñala que, en
otras palabras, desconocer la validez o eficacia del m étodo, como podr ía alegar
la demandada, carece de todo sustento, sobre todo si se considera que, en
ciertas oportunidades, la demandada cumplió con dichos l ímites.
Bajo la letra b) “Falta de elementos de protecci ón suficientes y
pertinentes (Mascarillas)”, alega que ello ocurrió durante muchos a ños, en que
no se entregaban mascarillas idóneas ni con la supervisión adecuada y completa
acerca del uso de las mismas.
De acuerdo a la letra c) “Falta de cuidado y protecci ón respecto a la
limpieza y lavado de la vestimenta que se usaba durante la jornada de trabajo ”,
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expone que la demandada incurrió en grave omisión y negligencia, toda vez


que recién en 1989 implementó un sistema de lavado de la ropa de trabajo en
la empresa para evitar que los trabajadores llevaran a sus casas las fibras de
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Foja: 1
asbesto en su vestimenta, siendo que la empresa demandada estaba al tanto y
debía estarlo por lo demás, desde mucho antes, de que esta circunstancia
implicaba riesgos graves para la salud del trabajador y sus familiares, y que por
lo tanto la ropa de trabajo debía ser lavada y limpiada en la empresa y no
fuera de ella.
En torno a la letra d) “Inexistencia de ventilación adecuada y de
procedimientos pertinentes para limpieza del lugar de trabajo ”, sostiene que la
demandada por muchos años no contaba con ellos, lo cual seg ún dice,
acreditará en la oportunidad procesal pertinente.
Bajo la letra e) “Revisiones médicas conforme a la normativa vigente en
la época”, indica que la demandada no cumpl ía con las revisiones m édicas
necesarias y periódicas, cada seis meses, que ordenaba la reglamentaci ón
vigente, específicamente el artículo 71 de la Ley 17644.
De acuerdo a la letra f) “Inexistencia de separaciones físicas dentro de los
galpones, lugar de trabajo”, afirma que las escasas medidas que pudo adoptar
la demandada, carecían de toda eficacia, dado que los lugares de trabajo
identificados como riesgosos por la misma empresa no estaban f ísicamente
separados de los demás puestos de trabajo, y que hasta el a ño 1981, por
ejemplo, la bodega de asbesto (lugar de mayor contaminaci ón de asbesto) a ún
estaba comunicada con los pabellones de fabricación. Agrega que cualquier
medida de seguridad que la demandada señale haber adoptado en la bodega de
asbesto, debió necesariamente haber sido adoptada en los dem ás lugares, solo
de esa manera esas eventuales medidas habrían tenido algún grado de eficacia.
Finalmente, en torno a la letra g) “Existencia de otros trabajadores que
en ese mismo periodo se han enfermado como consecuencia de la exposici ón al
asbesto”, asevera que existe una gran cantidad de trabajadores que sufre de
mesotelioma y otras enfermedades relacionadas a la exposici ón al asbesto, y
que han muerto como causa de ellas, lo que constituir ía otra prueba
fundamental para los efectos de determinar la relación de causalidad.
En lo concerniente al derecho, afirman que la demandada ha sido
condenada por el 13° Juzgado Civil de Santiago, rol 10146-2005, “Elgueta con
Empresas Pizarreño”; por el 15° Juzgado Civil, rol 13564-2005, “Cere ño con
Sociedad Industrial Pizarreño” y por el 30° Juzgado Civil, rol 28879-2010,
“Cosmelli con Pizarreño”, únicas sentencias en esta materia dictadas a la fecha,
sin perjuicio que ninguna de ellas se encuentra aún ejecutoriada.
Acto seguido, arguyen que en la especie reclaman el da ño moral propio
por la muerte de la cónyuge y madre de los demandantes, responsabilidad que
es de naturaleza extracontractual, dado que la demandada ha vulnerado el
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deber de no dañar a otro y a la vez ha incurrido en evidentes infracciones


legales, citando doctrina al respecto.
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Luego, sostiene que la demandada infringió varias disposiciones legales
vigentes mientras su madre se vio expuesta al asbesto: a) Art ículos 244 y 254 y
siguientes del DFL 178 del 1931, los cuales transcribe; b) art ículo 86 del DL
2200 de 1978; c) señala que existen diferentes leyes y reglamentos, desde 1953
a la fecha, sobre la consideración del asbesto como un elemento t óxico para la
salud humana, y regulaciones ambientales tanto para ambientes laborales como
para el manejo y disposición de sus residuos, y que fueron incumplidos por la
demandada, a saber: DS. 406 de 17/02/1953 que establece como m áximo
permisible 180.000 partículas de asbesto por litro de aire; DS. 1106 D. Oficial
22/12/1954 que establece como máximo permisible 180.000 partículas de
asbesto por litro de aire; DS. 19 D. Oficial 18/03/1976, que establece como
nueva concentración máxima permisible 5 fibras de asbesto por mil ímetro de
aire; DS. 78 D. Oficial 09/02/1983, que rebaja la concentraci ón m áxima
permisible del asbesto a 2 fibras por milímetro de aire; DS.745 D. Oficial,
08/06/1993, que establece nuevos límites máximos para asbesto con m áximo
de 8 horas diarias de exposición; DS. 594 D. Oficial, 15/09/1999, cuyo
artículo 66, mantiene los límites de asbesto fijados por el DS. 745.
Bajo la letra d) postula que por su parte, existen diferentes leyes y
regulaciones sobre la obligación de seguridad de parte de las industrias hacia
sus trabajadores y hacia la población, tanto en temas de higiene y salud como
de contaminación, que también fueron incumplidos por la demandada. Indica
que a saber: DS. 144 D. Oficial 1961, que establece normas para evitar
emanaciones o contaminantes atmosféricos de cualquier naturaleza. Indica que
el artículo 1 señala expresamente que polvos o contaminantes de cualquier
naturaleza, producidos en cualquier establecimiento fabril o lugar de trabajo,
deberá captarse o eliminarse en forma tal que no causen peligros, da ños o
molestias al vecindario; DS. 655, Ministerio del Trabajo, D. Oficial
07/03/1941, modificado por DS. 238, D. Oficial 23/07/1963, Reglamento de
higiene y Seguridad Industriales, que se encuentra vigente; DFL 178, D. Oficial
28/05/1931, que refunde y sistematiza todas las leyes, cuyo art ículo 244
establece la obligación de seguridad para el empleador; art ículo 937 del C ódigo
Civil que establece que “Ninguna prescripción se admitir á contra las obras que
corrompan el aire y lo hagan conocidamente dañoso”.
De acuerdo a la letra e), refiere los artículos 66, 67, 68 y 69 de la Ley
16.744, artículos reglamentados en el DS. 40 de 1969, apuntan claramente a
que en las empresas se logre una “Consciencia de seguridad ” por la
importancia que ella tiene para los diversos sectores referidos: trabajadores, sus
familias, la propia empresa y la comunidad.
Por último, en la letra f) cita el artículo 184 del C ódigo del Trabajo, en
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lo concerniente a que el empleador está obligado a tomar todas las medidas


necesarias para proteger la vida y salud de los trabajadores.
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Por otro lado, bajo el título “Presunción de responsabilidad por hechos
personales”, arguye que sin perjuicio que en la especie existe culpa de la
demandada, estima que se estaría en presencia de una presunci ón de culpa de
la demandada, de manera que solo bastaría con acreditar el hecho del cual
emana el deber de reparar y los daños producidos. Agrega que tambi én debe
considerarse la actividad riesgosa desplegada, la capacidad econ ómica de la
demandada y la posibilidad fáctica y obligatoria de haber tomado todas las
medidas preventivas necesarias y pertinentes, incluso más allá de la
reglamentación, la cual, en todo caso, también infringió.
Explica que en la actualidad se ha estimado que la anormalidad en el
desarrollo de una actividad (en el caso de unas labores de una empresa
constructora que dañaron una construcción vecina) hace presumir la culpa
haciendo recaer la carga de la prueba de la diligencia en el demandado (C. Ap.
Stgo, 7 de septiembre de 2000, G.J, N° 243, p. 74). Agrega que lo anterior, es
sin perjuicio que rendirá la prueba necesaria para acreditar la culpa la de la
demandada.
Seguidamente, bajo el título “Relación de causalidad ”, refiere que la
muerte de la cónyuge y madre de los demandantes fue producida por un
mesotelioma pleural maligno, enfermedad que es causada directamente por la
exposición al asbesto, y en este sentido, según dice, demostrar á que la única
fuente de exposición al asbesto a la que se vio expuesta do ña Julieta Irene
Bernal Trigo fue la Planta Industrial de la demandada, tanto en su calidad de
hija de un ex trabajador, a quien le lavaba la ropa de trabajo contaminada con
asbesto, como también en su calidad de vecina durante 13 a ños de la misma
planta industrial.
Hace presente que en documento denominado Reglamento de Higiene
Industrial, de fecha 26 de mayo de 1994, suscrito por el Gerente T écnico, don
Philipp Rainero, y don Sergio Pavez, también gerente, ambos de Pizarre ño fue
exhibido por la propia demandada en la media prejudicial de exhibici ón de
documentos efectuada ante el 30° Juzgado Civil de Santiago, causa rol 22871-
2012, con fecha 4 de abril de 2013, se señala “La inhalación de asbesto puede
producir enfermedades profesionales como asbestosis, mesotelioma y c áncer
pulmonar. Este hecho se menciona a menudo como una razón para limitar o
prohibir su uso, y de los productos que lo contienen. Es cierta que esta relaci ón
causa-efecto existe, pero no siempre es posible establecerla con claridad,
además se requieren determinadas condiciones para que ella se traduzca en
efectos reales para la salud humana”.
Postula que además de reconocerse categóricamente la relación causa-
efecto entre la exposición al asbesto y las enfermedades se ñaladas, las
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condiciones para establecer dicha causalidad quedan claras en este caso de todo
lo expuesto, y asimismo por la muerte acaecida tanto de su c ónyuge y madre
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Foja: 1
como la de miles de ex trabajadores y vecinos de la Planta Industrial de
Pizarreño.
Concluye que la relación entre la exposición al asbesto y el mesotelioma
pleural maligno que le causó la muerte a la c ónyuge y madre de los
demandantes, es un hecho que era y debía en todo caso ser de conocimiento
de la demandada y, en consecuencia, era previsible para ella que el no
cumplimiento de las normas legales y la no adopción de todas las medidas
necesarias y pertinentes, podía acarrear como consecuencia que sus
trabajadores y vecinos se enfermasen y muriesen. Agrega que en otras palabras,
representarse esta posibilidad era, para la demandada, una circunstancia a
todas luces previsible.
Sostiene que existe una gran cantidad de ex trabajadores y vecinos que
sufren de asbestosis, mesotelioma y otras enfermedades relacionadas a la
exposición al asbesto. Indica que estos ex trabajadores y vecinos, en su gran
parte, desempeñaron sus funciones para la demandada y/o vivieron en
poblaciones aledañas en el mismo periodo en que lo hizo la madre y c ónyuge
de los demandantes, lo que constituye una prueba fundamental para los efectos
de determinar la relación de causalidad. Asimismo, afirma que el hecho que la
demandada haya ofrecido compensaciones a los trabajadores y vecinos de la
Planta o Fábrica, revela que asumió su condición de causante.
Afirma que en pocas palabras, la demandada asumi ó la utilizaci ón de un
producto que ya se sabía peligroso, generando un riesgo y obteniendo
beneficios por ellos, causando daños, de manera que es aquella la que debe
compensarlos, todo ello sin perjuicio, de los incumplimientos y la falta de deber
de cuidado en que incurrió permanentemente la demandada.
Finalmente, bajo el título “Daños y perjuicios”, hace ver que en la
especie, los demandantes son víctimas por repercusión, esto es, familiares que
han sufrido un daño moral personal y propio por la muerte de su c ónyuge y
madre, acción que es autónoma e independiente de los da ños que pudo haber
sufrido la víctima principal.
Seguidamente, tras conceptualizar el daño moral y perjuicio de agrado,
señala que su madre y cónyuge vivió un calvario de dos a ños, sometida a
operaciones y sesiones de quimioterapias con dolores inaguantables. Indica que
el dolor que genera para una familia enfrentar la muerte de su madre y
cónyuge a los 59 años de edad, provocada por la irresponsabilidad y
negligencia de la demandada. Agrega que la familia queda devastada despu és
de vivir una enfermedad de este tipo y los efectos que ella produce son muy
difíciles de superar.
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Por otro lado, reprocha los argumentos esgrimidos por la demandada al


defenderse en uno de los juicios a que hizo referencia anteriormente. Afirma
que el dolor y el sufrimiento que invade a los demandantes son incalculables,
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Foja: 1
dado que estuvo con dolores varios meses, sufría de constantes ahogos,
insomnio, falta de apetito, desvanecimiento, náuseas, vómitos reiterados, y pas ó
postrada en cama gran parte de sus últimos meses de vida, situaci ón que
provocó un gran impacto emocional y psicológico en los actores al verla en esas
condiciones.
Afirma que no obstante tratarse de un dolor incalculable y de una
muerte lenta y no instantánea, y teniendo en consideración los antecedentes del
caso y la capacidad económica de la demandada, el da ño moral sufrido por los
demandantes lo estiman, de acuerdo a los parámetros usualmente aplicados por
la jurisprudencia en este tipo de daños:
1. Daniel Felipe Araneda Bernal, en la suma de $120.000.000.- en su
calidad de hijo de doña Julieta Irene Bernal Trigo;
2. Julieta Adriana Araneda Bernal, en la suma de $120.000.000.- en su
calidad de hijo de doña Julieta Irene Bernal Trigo;
3. Gerardo Juan Bautista Araneda Picero, en la suma de $150.000.000.-
en su calidad de cónyuge de doña Julieta Irene Bernal Trigo.
Previas citas legales, solicita tener por interpuesta demanda en juicio
ordinario de indemnización de perjuicios por responsabilidad extracontractual
en contra de Sociedad Industrial Pizarreño S.A., ya individualizada, admitirla a
tramitación y, en definitiva, acogerla en todas y cada una de sus partes, y en
consecuencia declarar la responsabilidad extracontractual de la demandada en
los hechos expuestos en la demanda y se le condene a pagar a los demandantes
las sumas antes señaladas, o las cantidades mayores o menores que esta
sentenciadora estime conforme a derecho y al mérito del proceso, m ás
intereses, reajustes y costas.
Con fecha 9 de mayo de 2017 se notificó la demanda a don Juan Luis
Faure Cañas, en representación de la Sociedad Industrial Pizarre ño S.A., todo
ello de conformidad a lo dispuesto en el art ículo 44 del C ódigo de
Procedimiento Civil.
Con fecha 26 de mayo de 2017, en virtud de presentaci ón ingresada por
Oficina Judicial Virtual comparece don Gabriel Zaliasnik Schilkrut, abogado,
en representación de la demandada Sociedad Industrial Pizarre ño S.A., quien
contestó la demanda, solicitando su total rechazo, con costas.
Tras resumir la pretensión de los demandantes, y exponer latamente lo
concerniente al componente asbesto y evolución histórica, opone excepción de
prescripción extintiva, fundado en que la supuesta exposici ón al asbesto, habr ía
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tenido lugar entre los años 1960 y 1974, por lo que el año 1974 marca el l ímite
para efectos de computar el plazo de prescripci ón de la acci ón entablada, de
manera que de acuerdo a las reglas de la responsabilidad extracontractual
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Foja: 1
(artículo 2332 del Código Civil), la acción de autos se encuentra prescrita. Cita
doctrina y jurisprudencia en apoyo de sus argumentaciones.
Sin perjuicio de lo anterior, manifiesta que Pizarre ño se dedica a la
elaboración de materiales de construcción de fibrocemento, lo cual constituye
una actividad económica lícita, ajustándose en todo momento a la normativa y
reglamentación vigentes y adoptando los estándares de cuidado que el estado
de la ciencia y la técnica requerían. Afirma que en Chile, reci én en el a ño
2000 se dictó la normativa que prohibía el uso del asbesto, prohibici ón que
comenzó a regir a partir del año 2001. Agrega que no obstante ello, Pizarre ño
dejó de utilizar el asbesto en sus procesos productivos a finales del a ño 1998,
esto es, tres años antes que se implementara su prohibición en Chile.
Expresa que el uso legítimo del asbesto hasta esa fecha, respondi ó
siempre al conocimiento vigente en cada época, y en especial a la circunstancia
que existían elementos de seguridad y protección que en su tiempo se estimaba
resguardaban debidamente a las personas que estaban en contacto o
manipulaban esta materia prima. Postula que sólo la evoluci ón del
conocimiento hasta alcanzar el actual nivel de desarrollo cient ífico, ha
conducido a recomendar en algunos países su eliminaci ón de los procesos
productivos, atendido a que en la actualidad existen otras materias primas que
pueden reemplazar significativamente al asbesto. Indica que en consecuencia,
Pizarreño siempre adoptó todas aquellas medidas que el conocimiento cient ífico
de la época aconsejaba para evitar los da ños asociados a la exposici ón al
asbesto.
Sostiene que el asbesto no es por sí una sustancia da ñina, y por el
contrario, ha sido muy valorada como materia prima en su calidad de aislante
de gran aptitud, difícil de sustituir con los mismos efectos. Agrega que hoy la
propia Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales,
han aprobado su utilización bajo normas de seguridad, pues, se ha probado
que su reemplazo puede ser aún más dañino y que no presenta un riesgo
irrazonable y que incluso en documento emitido con fecha 12 de Febrero de
2010, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNAP),
consistente en las “Actuales metas y objetivos acordados a nivel internacional ”
no recomienda la eliminación del asbesto sino su utilización bajo medidas de
seguridad.
Acto seguido, pone énfasis en que Pizarreño no ha realizado conducta
ilegítima alguna, ni ha cometido actos ilícitos, sino que por el contrario, ha
desarrollado una actividad económica lícita, ajust ándose en todo momento a la
normativa y reglamentación vigentes y adoptando los est ándares de cuidado
que el estado de la ciencia y la técnica requer ían y demandaban para ellas,
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utilizando las mejores tecnologías disponibles en cada época. Asevera que la


planta industrial Pizarreño ha dado trabajo a m ás de 4.000 trabajadores, a lo
que debe agregarse la enorme cantidad de empleos indirectos generados.
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Foja: 1
Luego, arguye que los hechos imputados no han tenido su causa u origen
en la actuación dolosa o negligente de Pizarreño.
Explica que el Código Civil en materia de responsabilidad
extracontractual, se inclinó por la Teoría Clásica de la Responsabilidad
Subjetiva, la que en términos simples establece que s ólo habr á lugar al
resarcimiento del perjuicio cuando éste haya sido inferido intencional o
culpablemente, es decir, con dolo o culpa del autor. Añade que de esta manera,
salvo casos especialísimos expresamente contemplados, en la Ley no tiene
cabida la responsabilidad objetiva. Por consiguiente, aquellos demandados por
responsabilidad extracontractual sólo responderán en la medida que se acredite
que actuaron dolosa o negligentemente, lo cual, seg ún se probar á, no concurre
en la especie.
Aduce que por ello corresponderá al actor probar que efectivamente
vivió en el lugar que indica en la demanda, durante cu ánto tiempo vivi ó, si su
padre efectivamente trabajó para Pizarreño y si es efectivo que su padre llevaba
la ropa de trabajo para lavarla en su casa; asimismo, deber án acreditar la
enfermedad que dicen que habría padecido la se ñora Bernal, si esa enfermedad
proviene del asbesto, si ese asbesto es producto de un actuar de mis
representadas y si ese actuar fue doloso o culpable (est ándar de la culpa leve).
Sólo si logra probar todo aquello, podr á eventualmente acogerse su pretensi ón.
Todo lo anterior, sin perjuicio del deber de acreditar el monto de los perjuicios
que demanda.
Por otro lado, alega que Pizarreño no sólo actu ó diligentemente
cumpliendo en todo momento y a cabalidad la normativa y reglamentaci ón
aplicable, sino que además, actuó con suma diligencia, más all á de lo que le era
exigible, haciendo todo aquello que era posible de acuerdo a los avances de la
técnica y la ciencia en cada momento, de tal manera que, si se produjo
exposición al asbesto y de dicha exposición derivó como consecuencia la
enfermedad que se alega habría padecido la se ñora Julieta Irene Bernal Trigo,
esto pudo ser consecuencia de diferentes causas no atribuibles culpable o
dolosamente a Pizarreño, entre ellas: El uso de variados elementos de la vida
diaria que contenían o contienen asbesto, como los frenos de los autom óviles o
calderas; El uso indebido del asbesto y residuos de asbesto cemento en el
domicilio de estas personas (no proporcionado por la empresa y eventualmente
ilegítimamente obtenido por terceros, cuyo origen esta parte desconoce,
correspondiendo a la parte demandante explicar c ómo y dónde lo obtuvieron);
Por contacto con otras fuentes contaminantes. En efecto, seg ún se acreditar á en
la oportunidad procesal correspondiente, existieron lugares en Santiago (como
el Metro y Tur Bus) y en regiones (Gener, en Viña del Mar) con índices
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superiores a los encontrados en las dependencias de Pizarre ño o en la Villa del


mismo nombre; El escaso o limitado conocimiento técnico y cient ífico existente
en la época en que ocurrieron los hechos.
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Foja: 1
Concluye que Pizarreño no tiene responsabilidad en los hechos
reclamados, en razón de que actuó con la diligencia debida, incluso superior a
la que le era exigible, ya que en todo momento consider ó los residuos en el
proceso de producción como un elemento respecto del cual deb ían adoptarse
las medidas de seguridad correspondientes; Actuó en el ejercicio leg ítimo de un
derecho; esto es, actuó conforme a las leyes y reglamentos vigentes, ejerciendo
una actividad lícita y permitida; No era posible prever que no obstante utilizar
los procedimientos y medios de seguridad idóneos, conocidos y existentes a la
época, de todos modos se podrían producir enfermedades derivadas de la
exposición al asbesto, si efectivamente se produjeron; No existe relaci ón de
causalidad entre los actos de Pizarreño y la enfermedad que funda la demanda.
Postula que en nuestro derecho no existe la presunci ón de culpa por el hecho
propio como sostiene la parte demandante.
Alega que la muerte de la Sra. Bernal puede tener un sinn úmero de
causas que la hayan provocado, de manera que corresponder ía a la
demandante acreditar cuál de todas ellas fue o si fueron varias causas
concurrentes. Refiere que a los actores les corresponde probar si efectivamente
la enfermedad que padeció la Sra. Bernal Trigo fue mesotelioma; si esta
enfermedad fue causada por la exposición al asbesto; si la exposici ón de do ña
Julieta Bernal al asbesto se produjo por un hecho atribuible a Pizarre ño; si esa
exposición al asbesto atribuible a mi representada, se produjo por un hecho
culpable y antijurídico de Pizarreño y no concurri ó una causal de justificaci ón;
y, si era previsible en la época en que se desarrollaron los hechos, el da ño que
eventualmente el asbesto pudo causar, a pesar de los resguardos tomados y del
estricto cumplimiento de la normativa vigente.
Por último, en cuanto al daño reclamado por los actores, indica que no
procede la reparación de estos, atendido que no concurren los requisitos
básicos. Señala que en todo caso, corresponde a los demandantes acreditar sus
aseveraciones y elementos del daño moral reclamado.
Con fecha 29 de junio del año 2017 la parte demandante evacu ó la
réplica de su demanda, dando por reproducidos todos los argumentos de hecho
y de derecho expuestos en la demanda. Acto seguido, transcribe una serie de
casos judiciales en que Pizarreño ha sido demandado. Luego, en primer
término, expresa que no se trata de que la actividad sea legal, sino el hecho
que la obligación va más allá de las leyes y la reglamentaci ón (producto
riesgoso), y que la demandada no cumplió en la forma debida. Indica adem ás,
que su conducta, y no la actividad, dej ó de ser l ícita al incumplir la normativa
laboral respecto a don Osvaldo Artemio Bernal G ómez, y no solo eso, tambi én
incumplió la normativa vigente en la época respecto a emanaciones y
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contaminantes de procesos fabriles (Decreto del Ministerio de Salud N ° 144 de


1961).
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Foja: 1
Rechaza la defensa de que la demandada cumpli ó la normativa y
reglamentación vigente, y que por el contrario, sobrepas ó los l ímites de
concentración máxima permisible de asbesto en el aire, establecidos en los
Decreto N°106 de 1954 y Decreto Supremo N°9 de 1976 y siguientes y que
solo a partir de la década de 1980 Pizarreño comienza a cumplir respecto de
los límites permisibles, sin perjuicio de otros graves incumplimientos que ya
fueron expuestos en la demanda.
Por otro lado, sostiene que la peligrosidad del asbesto y sus enfermedades
relacionadas, eran totalmente previsibles, y que en todo caso, atendido lo
riesgoso del producto con el que operaba, debi ó tener conocimiento de la
relación entre el asbesto y las enfermedades asociadas a éste. Afirma que desde
1968 nuestra regulación identifica la relación causal entre el asbesto y los
cánceres respiratorios (el mesotelioma pleural es un tipo de c áncer pulmonar) y
desde el año 1988 se utiliza la voz técnica precisa de mesotelioma. Indica que
la demandada, atendida las funciones que realizaba con este producto, no pudo
ni debió haber desconocido la información antes expuesta, ser ía absurdo y una
omisión grave y negligente, y menos aún si se tiene en consideraci ón que el
Grupo belga Etex, accionista en esa época y actual controlador de la
demandada, como ya se dijo, era una de las principales empresas del mundo
que operaba con asbesto.
Sobre la alegación de la demandada, relativa a la falta de relaci ón causal,
expone que la enfermedad que causó la muerte de la Sra. Julieta Irene Bernal
Trigo, madre y cónyuge de los demandantes, fue un mesotelioma maligno
sarcomatoide causado por la exposición al asbesto. Pero nunca ha se ñalado que
el mesotelioma fue originado como consecuencia de sufrir asbestosis, como
afirma la demandada. Asevera que existen cientos de ex trabajadores de la
demandada y vecinos de la Planta industrial de la misma que se han
enfermado y muerto por la exposición al asbesto, lo cual es una muestra
patente de la relación de causalidad.
Finalmente, sostiene que la prescripción no se opuso como excepción, y
por tanto no procede formalmente y por lo mismo debe ser rechazada de
plano, además que carece de todo sustento, dado que el elemento da ño es el
que determina la existencia de la responsabilidad civil, y a partir de aqu él, se
entiende configurado el hecho dañoso. Postula que en la especie, el hecho
dañoso se manifestó con el diagnóstico efectuado a do ña Julieta Irene Bernal
Trigo madre y cónyuge de los demandantes, por medio del cual se constat ó
que sufría de un mesotelioma pleural maligno, lo que se verific ó el 05 de enero
de 2016, sin que el plazo de prescripci ón entre dicho diagn óstico y la
notificación de la demanda haya transcurrido.
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Con fecha 10 de julio del año 2017 la parte demandada evacu ó el


trámite de dúplica, ratificando expresamente lo plasmado en el escrito de
contestación de demanda. Acto seguido, reafirma su argumentaci ón en orden a
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Foja: 1
que la acción indemnizatoria intentada en autos se encontrar ía prescrita,
reiterando que el plazo se cuenta desde la perpetraci ón del acto y no desde la
manifestación del daño. Agrega que aun cuando el plazo se cuente desde otro
momento, jamás podrá aceptarse un plazo de prescripci ón mayor al de 10 a ños
contados desde que se hayan producido los hechos supuestamente causantes del
daño o cesado la intervención causal.
Seguidamente, reitera que la actividad de su representada siempre ha
sido lícita y que es legalmente incorrecto afirmar que existi ó contaminaci ón por
asbesto y que Pizarreño constituyó un foco de contaminaci ón. Agrega que en el
caso de autos, contrariamente a lo sostenido por la actora, todo lo que pod ía
preverse se previó. Indica que Pizarreño actuó en cumplimiento con el deber
de cuidado, establecido por la normativa nacional vigente.
Con fecha 28 de agosto del año 2017, se llevó a efecto la audiencia de
conciliación ordenada en autos, con la asistencia de los apoderados de ambas
partes litigantes. Llamadas las partes a conciliación, ésta no se produjo
Consta que mediante resolución de fecha 30 de agosto, modificada el 9
de noviembre, ambas del año 2017, se recibió la causa a prueba por el t érmino
legal.
Con fecha 13 de junio del año 2018 se citó a las partes a oír sentencia.
CONSIDERANDO:
I. EN CUANTO A LAS TACHAS
PRIMERO: Que en audiencias de prueba testimonial llevadas a efecto
con fecha 4 y 19 de diciembre del año 2017, la parte demandada opuso tacha
respecto de los testigos de la demandante doña Mar ía del Carmen Pino
Mendoza, cédula de identidad N° 8.588.658-4, don Luis Rafael Contreras
Lagos, cédula de identidad N° 3.400.045-K y don Juan Carlos Villarroel
Pacheco, cédula de identidad N° 6.226.900-6, invocando respecto de la primera
Sra. Pino, el artículo 358 N° 7 del Código de Procedimiento Civil, dado que la
testigo habría manifestado que la unía una gran amistad con do ña Julieta
Bernal, madre y cónyuge de los demandantes, adem ás de haber asistido a
cumpleaños del cónyuge de ésta y demandante de autos, lo cual evidenciar ía, o
al menos, constituiría un indicio de tener amistad íntima fundada en hechos
graves como exige el aludido artículo, solicitando su inhabilidad.
En lo tocante al segundo testigo tachado Sr. Contreras, solicita la
inhabilidad de este, y refiere por una parte, el numeral 6 del art ículo 358 del
Código de Procedimiento Civil, argumentando que padeciendo el testigo una
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enfermedad relacionada con el asbesto, siendo trabajador de Pizarre ño, y


habiendo señalado que no sabe aún si demandar á a Pizarre ño, ser ía claro que
el resultado del juicio le produce un inter és econ ómico indirecto; y por otra
parte, alega la inhabilidad del numeral 7 del citado art ículo, dado que si el
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Foja: 1
propio testigo mencionó que tendría una enfermedad a la pleura relacionada
con el asbesto, y que no ha decidido demandar, ello evidenciar ía una
enemistad respecto de la parte contra la que declara, esto es, la demandada de
autos.
Por último, en torno al tercer testigo tachado Sr. Villarroel, postula que
concurren las causales de los números 6 y 7 del art ículo 358 del C ódigo de
Procedimiento Civil, pues de los dichos de aquel se concluye que dado el
extenso tiempo en que prestó servicios para Pizarreño, así como su larga
participación en la organización sindical, éste presenta un v ínculo de enemistad
con la parte que ha sido su ex empleadora, adem ás que el testigo habr ía
manifestado que posee un interés de reparación.
SEGUNDO: Que por su parte, la demandante evacuó el traslado de las
tachas opuestas en las audiencias de fecha 4 y 19 de diciembre del a ño 2017,
solicitando su rechazo, manifestando respecto de la primera formulada contra
la testigo Sra. Pino, que el texto legal exige una íntima amistad entre la testigo
y quien lo presenta, lo cual no consta, considerando adem ás que do ña Julia
Bernal Trigo no es parte en este juicio; en cuanto al testigo Sr. Contreras,
solicitó el rechazo de la tacha por la causal del N ° 6 desde que la
jurisprudencia es pacífica en cuanto a requerir un inter és econ ómico y que éste
provenga directa o indirectamente del resultado del juicio, lo cual no
acontecería en la especie, pues por el efecto relativo de las sentencias, éste no
alcanzaría a una futura demanda del testigo, y en todo caso, el testigo se ñal ó
que no cree que presentará demanda en contra de la empresa; y en cuanto a la
causal del N° 7, expresa que de los dichos del testigo no se aprecia una
enemistad sin perjuicio que esta solo puede darse respecto de personas
naturales.
En último término, en torno a las tachas al testigo Sr. Villarroel, la parte
demandante solicitó el rechazo de las mismas, argumentando respecto de la del
N° 6, que de las respuestas del testigo no se aprecia que éste tenga un inter és
pecuniario directo o indirecto en el resultado del juicio. Respecto de la del N°
7, postula que tampoco se desprende alguna opini ón favorable o desfavorable
hacia la demandada y que en todo caso, la relación de enemistad s ólo puede
darse entre personas naturales.
TERCERO: Que en lo concerniente a la tacha deducida en contra de
la testigo Sra. Pino, huelga señalar que lo que exige la ley es que el testigo
tenga íntima amistad con la persona que los presenta o enemistad respecto de
la persona contra quien declare, circunstancias que deber án ser manifestadas
por hechos graves.
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Que en este sentido, cabe señalar que la relaci ón de amistad denunciada


por la demandada existió entre la testigo y la c ónyuge y madre de los actores
respectivamente, mientras esta última estaba viva, de manera que los hechos no
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Foja: 1
se encuadran dentro de la hipótesis prevista en el numeral 7 del art ículo 358
del Código de Procedimiento Civil, disposición que exige que la testigo debe
tener íntima amistad con la parte que lo presenta, raz ón por la cual se
rechazará la tacha como se dirá en lo resolutivo.
CUARTO: Que en cuanto a las tachas deducidas en contra del testigo
Sr. Contreras, a partir de las declaraciones de éste, no resulta posible atribuirle
un interés económico directo o indirecto en el resultado del juicio como exige
la jurisprudencia relativa al numeral 6° del artículo 358. En efecto, si bien el
testigo manifestó haber trabajado para la empresa demandada y padecer de
“pleura”, también expresó que no ha demandado a Pizarre ño y que no sabe si
lo hará, careciendo de la precisión y determinación necesaria para fundar la
inhabilidad reclamada. Por la misma razón, tampoco se aprecia una enemistad
en contra de la demandada como exige el numeral 7 del aludido art ículo 358,
resultando forzoso rechazar las tachas deducidas a este respecto por la parte
demandada.
QUINTO: Que finalmente, en lo tocante a las tachas opuestas al testigo
Sr. Villarroel, fundadas en los números 6 y 7 del art ículo 358 del C ódigo de
Procedimiento Civil, esta juzgadora estima que concurren los requisitos de
procedencia, toda vez que el hecho que el testigo haya sido parte de una
organización sindical en la empresa Pizarreño, con constituye per se un hecho
grave constitutivo de enemistad. Asimismo, el hecho que el testigo haya
expresado que tiene un “interés en la reparación simplemente”, a juicio de esta
sentenciadora, no constituye una muestra de un inter és pecuniario para aqu él,
sino una mera declaración de justicia que no justifica la inhabilidad reclamada,
razón por la que se rechazarán las tachas.
II.- EN CUANTO AL FONDO :
SEXTO: Que en estos autos comparecen don Gerardo Juan Bautista
Araneda Picero, don Daniel Felipe Araneda Bernal y doña Julieta Adriana
Araneda Bernal, todos debidamente representados, quienes interponen en juicio
ordinario de mayor cuantía, demanda de indemnizaci ón de perjuicios por
responsabilidad extracontractual en contra de Sociedad Industrial Pizarre ño
S.A., debidamente representada, a fin de que ésta sea condenada al pago de la
suma total de $390.000.000.- a título de daño moral por la muerte de su
cónyuge y madre respectivamente, más las costas de la causa, fundado en que
la señora Julieta Bernal Trigo habría fallecido el 19 de mayo de 2016 producto
de un mesotelioma maligno causado por exposición a asbesto entre el a ño 1960
y 1974, periodo en que vivió en una casa colindante a la planta industrial de
Pizarreño y además, como hija de un obrero operario de dicha empresa, se
expuso a las ropas contaminadas de éste.
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En este sentido, atribuye dicha exposición a la negligencia de la


demandada al no adoptar medidas de prevenci ón pese a que en esa época ya
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Foja: 1
existía conocimiento acerca de la nocividad del asbesto no solo para los
trabajadores sino que también para la población aleda ña. Afirma que los
incumplimientos de la demandada dicen relación con: a) exposici ón a niveles
de asbesto superiores a los establecidos en la normativa de la época; b) falta de
elementos de protección suficientes y pertinentes (mascarillas); c) falta de
cuidado y protección respecto a la limpieza y lavado de la vestimenta que se
usaba durante la jornada de trabajo; d) inexistencia de ventilaci ón adecuada y
de procedimientos pertinentes para limpieza del lugar de trabajo; e) revisiones
médicas conforme a la normativa vigente en la época; f) inexistencia de
separaciones físicas dentro de los galpones.
S ÉPTIMO: Que la demandada Sociedad Industrial Pizarre ño S.A.
contestó la demanda solicitando su rechazo, con costas, oponiendo excepci ón
de prescripción extintiva, fundado en que la supuesta exposici ón al asbesto
habría tenido lugar entre los años 1960 y 1974, por lo que este último a ño
marca el límite para efectos de computar el plazo de prescripci ón de 4 a ños
conforme dispone el artículo 2332 del Código Civil, el cual se habr ía cumplido
con creces en el caso de autos.
Sin perjuicio de lo anterior, manifiesta que Pizarreño siempre ha ejercido
una actividad económica lícita y conforme a la normativa legal y reglamentaria
vigente de la época, adoptando los estándares de cuidado que la ciencia y
técnica requerían y que eran previsibles, todo ello a fin de evitar los da ños
asociados a la exposición al asbesto. Postula que los hechos da ñosos que se le
imputan no tienen su causa en la actuación dolosa o negligente de Pizarre ño,
sino que podrían haberse debido a otras causas ajenas al hecho de la
demandada, correspondiendo en todo caso a la parte demandante acreditar
todos los presupuestos de la acción indemnizatoria, esto es, el hecho culpable o
doloso, los daños reclamados y la relación de causalidad entre estos.
OCTAVO: Que la presente controversia radica en determinar si en la
especie concurren los presupuestos de la responsabilidad civil extracontractual,
y en consecuencia, determinar si la demandada Sociedad Industrial Pizarre ño
S.A., se encuentra obligada a reparar los daños morales reclamados por los
actores, todo ello de conformidad a las reglas relativas a los delitos y
cuasidelitos previstas en el Título XXXV del Libro Cuarto del C ódigo Civil
(arts. 2314 y ss.).
NOVENO: Que en derecho, por regla general, cada cual soporta sus
daños, a menos que exista una razón para atribuir a un tercero la obligaci ón de
repararlos, por lo que sólo habrá responsabilidad en la medida que se cumplan
los requisitos que el propio derecho establece. Existe consenso en la doctrina y
jurisprudencia que la razón más general para la atribuci ón de responsabilidad
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en nuestro sistema jurídico es que el daño se deba a la culpa o negligencia del


demandado.
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Foja: 1
D ÉCIMO: Que en este sentido, la idea de culpa aparece en todas las
normas que establecen el sistema general de responsabilidad en el derecho
chileno (artículos 1437, 2284, 2314 y 2329 del Código Civil). Este r égimen de
responsabilidad exige como condición para que el da ño sea atribuido a un
tercero que sea el resultado de una acción ejecutada con dolo o con la mera
infracción a un deber de cuidado. De este modo, el principio de
responsabilidad por culpa cumple, a la vez, la funci ón de ser el fundamento y
el límite de la responsabilidad, pues sólo se responde si se ha incurrido en dolo
o negligencia.
UND ÉCIMO: Que en la especie, la responsabilidad civil que se
atribuye a la empresa demandada dice relaci ón con un hecho personal de ésta
y que la moderna doctrina ha conceptualizado como “culpa en la
organización”, cuya fuente legal serían los mencionados art ículos 2314 y 2329
del Código Civil.
Siguiendo al profesor BARROS BOURIE, la denominada “culpa en la
organización”, supone que la conducta empresarial, valorada como un proceso,
infringe inequívocamente un deber de cuidado, aunque no sea posible
determinar cuál elemento concreto de ese proceso fue determinante en la
ocurrencia del daño. Así, referir la culpa al proceso o actividad empresarial
tiene la ventaja de valorar el conjunto de la actividad del empresario, a efectos
de comprobar si observa el estándar de debido cuidado. La empresa, no s ólo
para fines laborales, sino también de responsabilidad civil, es una organizaci ón
de medios personales, materiales e inmateriales (Código del Trabajo, art ículo 3
inc. 3°), que exige de procedimientos idóneos para evitar accidentes en el
desarrollo de su actividad. La culpa radica en el incumplimiento de una
expectativa de comportamiento, cual es, la conducta de la organizaci ón
empresarial que la víctima tenía derecho a esperar.
DUOD ÉCIMO: Que ahora bien, los requisitos de la responsabilidad
civil extracontractual que los actores reclaman en su demanda, dice relación
con una acción u omisión realizada con dolo o negligencia, que los
demandantes hayan sufrido un daño y que entre la acci ón culpable y el da ño
exista una relación causal suficiente para que éste pueda ser objetivamente
atribuido al hecho culpable de la demandada.
D ÉCIMO TERCERO: Que por otro lado, de acuerdo al art ículo 1698
en relación a los artículos 2314 y 2329 del Código Civil, dicha obligaci ón
indemnizatoria, constituida por cada uno de los elementos indicados
anteriormente, incumbe probarla a quien alega su existencia, carga procesal
que corresponde a los actores de autos.
GXPXHXVQYF

D ÉCIMO CUARTO: Que a fin de acreditar lo correspondiente, la


parte demandante rindiendo prueba, acompañó a la carpeta electr ónica los
siguientes documentos: 1) copia de documento intitulado “Experiencia Cl ínica y
«RIT »

Foja: 1
Epidemiología sobre las enfermedades pulmonares relacionadas con la
exposición profesional al asbesto”, elaborado por la Sociedad Industrial
Pizarreño S.A. Departamento de Medicina del Trabajo, mayo 1994; 2) copia
de Acta de Reunión N° 702 de Directorio de Sociedad Industrial Pizarre ño
S.A., celebrada el día 24 de abril de 1978; 3) copia de Auditoria Interna N °
01/98 de Sociedad Industrial Pizarreño S.A., de fecha 23 de abril de 1998; 4)
copia de Memorándum Interno elaborado por la Sociedad Industrial Pizarre ño
S.A., de fecha 3 de enero de 1978, que contiene Manual de Personal; 5) copia
de Informativo Pizarreño, boletín trimestral correspondiente al mes de julio del
año 1981 intitulado “La contaminación bajo control”; 6) copia de documento
intitulado “Implantación Código Buena Práctica ” de la Sociedad Industrial
Pizarreño S.A., de fecha 26 de julio de 1984; 7) copia de Reglamento de
Higiene Industrial elaborado por la Sociedad Industrial Pizarre ño S.A., de
mayo 1994; 8) copia de Acta de Comité Paritario de la Sociedad Industrial
Pizarreño S.A., de fecha 16 de agosto de 1979; 9) copia de Informe intitulado
“Asbesto: Evolución del conocimiento de sus riesgos para la salud en el área
médico-científica y en la industria chilena”, elaborado por Diego Damm
Huidobro, con fecha 29 de septiembre de 2015; 10) copia autorizada ante
notario de cédula de identidad para chilenos N° 3.377.768-K perteneciente a
don Osvaldo Artemio Bernal Gómez; 11) copia de Registro de Propiedad
relativa a la inscripción de fojas 7848 N° 15748 correspondiente al Registro de
Propiedad del año 1947 del Conservador de Bienes Ra íces de Santiago; 12)
copia de impresión de fotografía satelital; 13) copia de Informe Anatomo-
Patológico N° 162608 de fecha 12 de enero de 2016, emitido por la Cl ínica
Santa María relativo a la paciente Julieta Irene Bernal Trigo; 14) copia de
Epicrisis de fecha 24 de marzo de 2016 de la Cl ínica Santa Mar ía relativa a la
paciente Julieta Irene Bernal Trigo; 15) copia de Certificado emitido por
Sociedad Industrial Pizarreño S.A., respecto del obrero Osvaldo Bernal G ómez
de fecha 10 de septiembre de 1965 y Carta de Anotaci ón en hoja de vida
asociada al mismo obrero de fecha 15 de febrero de 1966; 16) copia de
publicación intitulada “Mesotelioma Pleural: Análisis de 20 casos ”, revista de
enfermedades respiratorias del año 1988; 17) copia de publicaci ón m édica
intitulada “Asbestosis pulmonar Estudio ambiental y cl ínico en algunas
industria chilenas”; 18) copia de Informe titulado “Exposici ón Laboral a fibras
de asbesto”, realizado por Luis Ferrada Aroca, Higienista Industrial y experto
en prevención de riesgos profesionales, Registro Ministerio de Salud N ° 180, de
diciembre de 2002; 19) copia de Ord N° 3159 de 9 de octubre de 1980 de la
Superintendencia de Seguridad Social en causa laboral RIT O-4322-2014 del
2° Juzgado de Letras del Trabajo; 20) copia de Informe “Reuni ón de Expertos
sobre utilización de asbesto en condiciones de seguridad ”, de la Oficina
Internacional del Trabajo de diciembre de 1973; 21) copia de documentos en
GXPXHXVQYF

idioma inglés intitulados “Annual Report 2012 Etex inspiring ways of living ” y
“Annual Report 2011 Etex inspiring ways of living”, con copia de escrito
presentado ante el 2° Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, en causa
«RIT »

Foja: 1
RIT O-4322-2014, que adjunta traducción de ingl és al espa ñol; 22) copia de
sentencia definitiva dictada con fecha 11 de junio de 2013, en causa “Cere ño
con Sociedad Industrial Pizarreño”, rol C-13564-2005, seguida ante el 15 °
Juzgado Civil de Santiago; 23) copia de sentencia definitiva dictada con fecha 8
de abril de 2014, en causa “Olivares con Pizarreño”, RIT O-4477-2013,
seguida ante el 2° Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago; 24) copia de
sentencia que rechaza recurso de nulidad dictada por la Iltma. Corte de
Apelaciones de Santiago con fecha 9 de marzo de 2015, en causa “Olivares
con Pizarreño”, RIT O-4477-2013, seguida ante el 2° Juzgado de Letras del
Trabajo de Santiago; 25) certificado de defunci ón de do ña Julieta Irene Bernal
Trigo, acaecida el 19 de mayo de 2016, a causa de una falla org ánica
múltiple/mesotelioma maligno; 26) certificado de nacimiento de do ña Julieta
Irene Bernal Trigo, cuyos padres son Osvaldo Artemio Bernal G ómez y do ña
Julieta del Carmen Trigo; 27) certificado de matrimonio celebrado entre Julieta
Irene Bernal Trigo y Gerardo Juan Araneda Picero el 3 de septiembre de
1979, con subinscripción de separación total de bienes; 28) certificado de
nacimiento de doña Julieta Adriana Araneda Bernal, el 21 de junio de 1980,
cuyos padres son Gerardo Juan Araneda Picero y Julieta Irene Bernal Trigo;
29) certificado de nacimiento de Daniel Felipe Araneda Bernal, el 18 de
octubre de 1994, cuyos padres son Gerardo Juan Araneda Picero y Julieta
Irene Bernal Trigo; 30) copia de Certificado de Posesi ón Efectiva respecto de la
causante Julieta Irene Bernal Trigo, concedida por Resolución Exenta N °
75669 del 14 de octubre de 2016; 31) copia de Decreto N ° 109 del 7 de junio
de 1968 del Ministerio del Trabajo y previsión social, que aprueba el
Reglamento para la calificación y evaluación de los accidentes del trabajo y
enfermedades profesionales, de acuerdo con lo dispuesto en la Ley 16.744 de 1°
de febrero de 1968 que estableció el seguro social contra los riesgos por estos
accidentes y enfermedades; 32) copia de listado que contiene nombres y rut de
personas, diagnóstico y empresa asociados a las mismas; 33) copia de extracto
(pág. 2) de Sesión del Senado de la República, N ° 43 del martes 27 de
diciembre de 1966; 34) copia de documento intitulado “Mesotelioma Pleural y
Exposición Ambiental al Amianto elaborado por Antonio Agudo Trigueros del
Intitut Català d´Oncologia, 2003; 35) copia de Informe Técnico de fecha 30 de
diciembre de 2002, asociado al Sumario Sanitario N° 3953-2002 incoado a
Pizarreño S.A.; 36) copia de Informe de Pericia realizada en causa rol 3014-
2002 del 28° Juzgado Civil de Santiago, con cargo del 2° Juzgado de Letras del
Trabajo de Santiago; 37) copia de art ículo denominado “Asbestosis Pulmonar ”,
publicado en la Revista Médica de Chile, del mes de diciembre de 1971,
vol.99, N° 12, págs. 1011 y ss.; 38) copia de Diploma de T ítulo de M édico
Cirujano otorgado a César Augusto Quijada Soto el 17 de diciembre de 1976
por la Universidad de Chile; 39) copia de Certificado de T ítulo de Grado
GXPXHXVQYF

Académico de Licenciado en Historia otorgado por la Pontificia Universidad


Católica de Chile a Diego Damm Huidobro, el 31 de diciembre de 2003; 40)
copia de Certificado de Inscripción en el Registro Nacional de Prestadores
«RIT »

Foja: 1
Individuales de Salud emitido por la Superintendencia de Salud asociado la
médico cirujano María Elena Torres Páez, especialista en enfermedades
respiratorias y medicina interna; 41) copia de Protocolizaci ón notarial de fecha
14 de noviembre de 2016, Documento Tesis de Antecedentes para el
reconocimiento de experto profesional de la Universidad de Chile Asbestos en
Planta de Fibro-Cemento; 42) impresión de Decreto N° 1106 del Ministerio de
Salud Pública y Previsión Social del 22 de diciembre de 1954, que establece
máximos permitidos de sustancias en el aire y deroga el Decreto N ° 406 de 17
de febrero de 1953; 43) impresión de Decreto N° 19 del Ministerio de Salud
Pública que deroga el Decreto N° 1106 de 1954 y los art ículos 15 inciso 2 y 19
al 24 del Decreto N° 764 de 1956 y aprueba el “Reglamento sobre
concentraciones ambientales máximas permisibles en los lugares de trabajo ”;
44) impresión del Decreto N° 144 del Ministerio de Salud del 18 de mayo de
1961 que establece normas para evitar emanaciones o contaminantes
atmosféricos de cualquiera naturaleza; 45) impresi ón de Decreto N ° 655 del
Ministerio del Trabajo del 7 de marzo de 1941 que aprueba el reglamento
sobre higiene y seguridad industriales.
D ÉCIMO QUINTO: Que asimismo, rindió la prueba testimonial en
audiencias de fecha 4 y 19 de diciembre de 2018, consistente en las
declaraciones de 1) doña María del Carmen Pino Mendoza, c édula de
identidad N° 8.588.658-4, 2) don Luis Rafael Contreras Lagos, c édula de
identidad N° 3.400.045-K, 3) doña Carmen Gloria Rodríguez Reyes, c édula de
identidad N° 6.172.389-7, 4) don Jorge Eduardo Seymour Zamora, c édula de
identidad N° 7.742.789-9, 5) don Juan Carlos Villarroel Pacheco, c édula de
identidad N° 6.226.900-6, 6) doña María Elena Torres Páez, c édula de
identidad N° 12.108.489-9, 7) doña Carolina Paola Neira Ojeda, c édula de
identidad N° 13.678.359-9 y 8) don Alex Horacio Vera Garay, c édula de
identidad N° 7.511.435-4, quienes legalmente juramentados, sin tacha, e
interrogados al tenor de la interlocutoria de prueba, declararon en s íntesis y en
lo pertinente lo siguiente:
La primer testigo Sra. Pino, manifestó que conoció a do ña Julieta Bernal
desde que vivía en Maipú y luego en Padre Hurtado, y que cree que a ra íz de
su muerte hay perjuicios emocionales porque ella era la cabeza de familia,
quien la agrupaba y unía, lo que le consta porque despu és del fallecimiento de
la Sra. Bernal vio a su familia y se notaba en ellos la p érdida y la pena. Indica
que en su enfermedad que le causó la muerte por cáncer pulmonar, la
acompañó desde el 2014 a cada quimioterapia y en cada radioterapia hasta su
fecha de muerte en mayo de 2016. Expresa que la Sra. Bernal no fumaba.
El segundo testigo Sr. Contreras, declaró que trabaj ó en Pizarre ño desde
GXPXHXVQYF

el año 1958 a 1974 y que padece de Pleura, se ñalando adem ás que era vecino
de la familia de los demandantes cuando vivían en la poblaci ón Pizarre ño (calle
Estanque) durante 4 años, y luego durante 5 años m ás en la nueva poblaci ón
«RIT »

Foja: 1
de Villa Los Aromos, hasta que ellos se cambiaron. Explica que se sab ía del
polvo que había dentro y fuera de la industria, y en ambos casos se aspiraba;
que en el segundo y tercer piso era donde m ás acumulaci ón hab ía de asbesto,
porque siempre el polvo del asbesto va arriba del aire, y que la ropa quedaba
impregnada, y que se lavaba a mano porque no ten ían lavadora. Relata que si
a uno lo mandaban a hacerse exámenes nunca le dec ían que ten ía asbestosis, y
que todos salían bien, pero que moría la gente, pero no era asbestosis, sino que
de otra cosa, lo cual le consta porque trabajaba en el segundo piso, donde se
fabricaba la pasta para la plancha, para hacer de todo, ya que la pasta servia
para fabricar moldeados, planchas lisas, planchas onduladas, y que trabaj ó en
15 años en Pizarreño. Explica que el asbesto llegaba como piedrecillas y se
pasaba a los molinos, donde se molía durante las 24 horas por turnos (en una
primera época era en seco, y cuatro años antes de su retiro empez ó a ser
húmeda) y se tiraba por aire hacia el tercer piso, que había unos bunker, donde
llegaba el asbesto seco y que entonces, esos tenían un respiradero donde se
esparcía el aire y salía para afuera para la poblaci ón, lo cual le consta porque
lo veía y porque el patio y el techo estaba con polvo, not ándose adem ás en la
ropa de los que vivían en la población; y el otro quedaba dentro de la f ábrica,
porque después de los bunker se pasaba a unas pesas, y de ah í se pasaba a la
holandesa, en donde se hacía la pasta, material que se usaba para fabricar.
Postula si bien les entregaban máscaras (según dice de esponja) para trabajar,
no les servían porque les tapaban y les incomodaban, y por el exceso de polvo
se ahogaban, así que tenían que sacárselas.
La tercer testigo Sra. Rodríguez, afirmó que conoció a la actora Julieta
Araneda hace 10 años, y a su madre doña Julieta Bernal. Se ñala que hay da ños
emocionales, por la enfermedad de esta última, porque a cualquier hijo le
afecta ver a su madre en esas condiciones, le consta porque acompa ñó a la Sra.
Bernal a quimioterapia y la visitó muy seguido en el poco tiempo que estuvo en
la clínica. En concreto, sostiene que el hijo de la Sra. Bernal, Daniel, le escribi ó
una carta todos los días y la leyó y lo hizo presente el d ía de los funerales.
Indica que madre e hijo se afiataron mucho en ese corto espacio en que
estuvieron en la clínica; que el hijo estaba devastado, su hija, por su profesi ón
de enfermera, sabía lo que estaba sufriendo su madre; y en el caso de su
marido Sr. Araneda, éste estaba triste y trataba de hacer todo lo posible para
que su mujer estuviera lo más cómoda posible.
El cuarto testigo Sr. Seymour, señaló que su c ónyuge conoci ó a la Sra.
Bernal, y posteriormente a su hija Julieta Araneda. Afirma que a partir del
dolor espiritual y anímico por la enfermedad de la Sra. Bernal, que fue desde
el 2014 al 2016, la familia se desestabilizó emocionalmente, lo que sabe porque
por ejemplo con su señora se juntaban con la Sra. Bernal, y hablaban de los
GXPXHXVQYF

muchos viajes familiares que tenía su familia, pero que a partir de la muerte de
ésta, nunca más viajaron.
«RIT »

Foja: 1
El quinto testigo Sr. Villarroel, sostuvo que trabaj ó para la empresa
demandada desde el año 1971 a 1981, y que fue presidente del sindicato de
Pizarreño en aquella época. Señala que no conoce a los demandantes, pero si
alcanzó a conocer un poco a la Sra. Bernal, quien vivía en calle el Estanque, y
en 1974 se cambiaron a la otra Villa Pizarreño, Villa Los Aromos. Manifiesta
que se incurrió en acciones y omisiones, ya que no se contaba con los medios
que hubieran permitido evitar los hechos, refiriéndose a la contaminaci ón
ambiental, ya que la borra contenida en la empresa, una vez seca, por el viento
era esparcida por el sector, tanto así, que sus árboles frutales, especialmente los
parrones, duraznos aparecía con la capa blanca, part ículas de asbesto en cada
uno de ellos. Indica que en la empresa misma nunca se les hizo un curso o
charla sobre manipulación del asbesto en la producci ón misma y que la
empresa no tenía separación entre las zonas de polvo y otras áreas de trabajo,
todo lo cual le consta por haber trabajado en la empresa y haber vivido en la
población de Pizarreño. Afirma que el origen de la contaminaci ón por asbesto
era el nulo cuidado a la manipulación del asbesto ya que estos llegaban en
trenes a la empresa y eran trasladados al hombro por trabajadores hacia su
lugar de acopio, después las bolsas con asbesto eran trasladadas en yales hacia
las distintas secciones de la empresa. Cuenta que la empresa estaba ubicada en
la comuna de Maipú, entre Camino a Melipilla y línea f érrea, y que alrededor
estaba por Camino a Melipilla, población de empleados, ingreso a poblaci ón de
obreros de Pizarreño, Villa México, Villa Cuatro Álamos que eran poblaciones
que estaban alrededor de Pizarreño; que debido al lavado de ropa del
trabajador y vivir cerca de Pizarreño, la contaminación llega a las personas
expuestas y que además, trabajadores llevaban borra a sus hogares para
pavimentar los patios y también recortes de pa ños para usarlos como
alfombras, ignorando lo que esto causaría. Asevera que la Sra. Bernal realizaba
labores de lavado de don Osvaldo Bernal, quien era trabajador de la empresa,
lo cual le consta porque todos los trabajadores ten ían que llevarse la ropa hacia
sus casas para su higiene, ya que se ensuciaba muy r ápido y en la empresa no
existía el lavado de ropa de trabajo. Indica que el Sr. Bernal manejaba yale
orquilla, grúa, trasladaba material fabricado hacia los patios y hacia puntos de
entrega y que estos se encontraban acopiados en los patios traseros de la
empresa las cuales estaban expuestas al asbesto ya que no exist ía protecci ón
alguna, estaban al sol.
La sexta testigo Sra. Torres, manifestó que conoce a la demandante Sra.
Araneda porque fueron compañeras de colegio de 7 ° a 4 ° medio, pero
también conoció a sus padres porque se juntaban con sus pap ás. Expresa que
en su opinión, existen daños psicológicos y físicos por el fallecimiento de la
mamá de Julieta, que falleció producto de un c áncer que se llama mesotelioma
GXPXHXVQYF

y que está relacionado con la exposición a asbesto, da ño psicol ógico por ver
fallecer a la mamá con dolor, comprometida conciencia, con una
hospitalización larga y lejos de su familia y de su casa, da ños psicol ógicos que le
constan porque vio a una hija sufriendo, triste, con una mam á que se fue
«RIT »

Foja: 1
apagando día a día con una enfermedad grave y dolorosa. Postula que la Sra.
Bernal falleció de mesotelioma pleural, y que en su calidad de m édico
broncopulmonar, le consta que los antecedentes que tuvo a la vista fueron por
exposición al asbesto, historia clínica compatible y biopsia positiva, pese a que
no es la médico tratante. Explicando las causas del mesiotelioma pleural, se ñala
que es la exposición al asbesto, enfermedad que se demora en ser
diagnosticada, con muy mal pronóstico y mala respuesta a quimioterapia o
radioterapia. Contrainterrogada la testigo para que aclare si conforme a su
conocimiento científico y médico y al estado de la ciencia, es posible
determinar con exactitud cuando un paciente diagnosticado con mesotelioma se
contaminó con asbesto, respondió que no se puede precisar el momento, pero
que el antecedente de la exposición es clínicamente relevante y determinante al
momento de hacer el diagnóstico ya que la relación causal entre asbesto y
mesotelioma es unidireccional. Finalmente, señala que la Sra. Bernal tiene
antecedentes de mujer sana, no fumadora, con exposici ón a asbesto,
antecedentes que fueron proporcionados por la propia familia de aquella.
La séptima testigo Sra. Neira, declaró que conoce a la demandante Sra.
Julieta Araneda por ser ex alumnas de la misma Universidad, tomando
conocimiento del caso de su madre cuando trabajaba en el Ministerio de Salud
departamento del cáncer, como enfermera matrona. Expone que existen da ños,
sufrimiento y dolor de los demandantes por haber visto agonizar a su madre.
Explica que en el cáncer de mesotelioma pleural, el afectado tiene una agon ía
lenta y dolorosa, ya que la pleura empieza a endurecerse lo cual evita la
oxigenación de la persona provocando sufrimiento, lo que le consta dado que
cuanto Julieta se contactó con ella, y le envió los exámenes de su madre, ella
estaba trabajando en el departamento del c áncer del Ministerio de Salud, y que
tras consultarle a los referentes del cáncer del adulto, le dijeron que era un
cáncer de muy mal pronóstico, no más de seis meses de esperanza de vida y
que se producía exclusivamente por la exposición a asbesto y que era muy
raro. Afirma que en las dos ocasiones en que visit ó a la Sra. Bernal en la
Clínica Santa María, en marzo y abril del a ño 2016, vio a los demandantes en
un estado angustioso, con mucho miedo y dolor producto del estado de la Sra.
Julieta.
El octavo y último testigo Sr. Vera, afirmó que fue vecino de la familia
Araneda Bernal cuando vivieron en Padre Hurtado, desde el a ño 1997 al a ño
2015. Menciona que se le causa un daño a la familia el hecho de saber que
uno de sus integrantes esté siendo afectado de una enfermedad tan grave como
la que terminó con la vida de la señora Julieta; que vio el cambio que surg ía en
sus integrantes, se volvieron menos participativos en actividades. Expresa que el
caso de la Sra. Bernal le recordó a otro del Sr. Sigisfredo Vel ásquez, quien
GXPXHXVQYF

falleció producto de algo similar, asbestosis, y que era trabajador de Pizarre ño.
«RIT »

Foja: 1
D ÉCIMO SEXTO: Que luego, la demandante rindió prueba
confesional en audiencia llevada a efecto con fecha 2 de enero de 2018, en que
don José Luis Faure Cañas en su calidad de representante legal de Sociedad
Industrial Pizarreño S.A., cédula de identidad N ° 10.009.816-4, quien
legalmente juramentado, absolvió personalmente las posiciones contenidas en el
pliego incorporado a la carpeta electrónica y que se encontraba custodiado bajo
el N° 8571-2017, quien señaló en síntesis y en lo pertinente que es efectivo que
la empresa demandada Pizarreño, utilizó desde 1950 hasta el año 1998 distintos
tipos de asbesto como materia prima en la planta industrial ubicada en Camino
a Melipilla N° 10.803, comuna de Maipú, colindante a la Villa Pizarre ño; que
ciertos trabajadores de Pizarreño han padecido de mesotelioma pleural; que
Pizarreño forma parte del grupo empresarial de origen Belga Etex Group, el
cual tiene una política de ayuda a las v íctimas de exposici ón al asbesto y ésta
comprende a ex trabajadores, familiares y vecinos a las plantas industriales de
dicho grupo; que cada año aparecen entre tres y cinco casos nuevos de
enfermos por el asbesto entre ex trabajadores y vecinos de la planta industrial
ubicada en Camino a Melipilla N° 10.803.
D ÉCIMO S ÉPTIMO: Que a solicitud de la parte demandante, se
ofició a la Clínica Santa María a fin que remitiera copia de la ficha cl ínica de
doña Julieta Irene Bernal Trigo, la cual fue recibida con fecha 15 de enero de
2018, una parte en formato papel y otra parte en formato digital quedando
guardada en la custodia del tribunal bajo el N ° 382-2018 , decretándose como
medida para mejor resolver audiencia de percepción documental de
conformidad a lo dispuesto en el artículo 348 bis del C ódigo de Procedimiento
Civil, la cual se llevó a efecto con fecha 28 de agosto del año en curso.
En la referida audiencia se percibieron los siguientes documentos: Hoja
de admisión Clínica Santa María; Protocolo operatorio; Epicrisis; Registro de
Anestesia; Evaluación Pre Anestésica; Ingreso médico quir úrgico; Evoluci ón
clínica; Control gineco/obstétrico; Consentimiento informado; Receta médica;
Hoja de Admisión Clínica Santa María 02/09/2014; Protocolo operatorio N °
264814; Epicrisis 04/09/2014; Ingreso Intensivo B de fecha 03/09/2014;
Evolución clínica; Hoja de control clínico e indicaciones Servicio M édico
Quirúrgico; Registro Clínico de Enfermería e Indicaciones médicas unidad
paciente crítico adulto unidad coronaria adulto; Informe de Alta de fecha
02/09/2014; Consentimiento Informado para videotorascopia diagnostica de
fecha 03/09/2014 y 02/09/2014; Consentimiento informado para anestesia;
Orden de hospitalización de fecha 02/09/2014; Hoja de Admisi ón Cl ínica
Santa María 04/01/2016; Protocolo operatorio 303995; Epicrisis; Evaluaci ón
preanestésica y Registro de Anestesia 04/01/2016; Hoja de Recuperaci óm
fecha 04/01/2016; Detalle atención ambulatoria 30/12/2015; Evoluci ón
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clínica 04/01/2016; Hoja de control clínico e indicaciones Servicio Médico


Quirúrgico 04/01/2016; Consentimiento informado para anestesia
04/01/2016; Consentimiento Informado para disección ganglionar axilar de
«RIT »

Foja: 1
fecha 04/01/2016; Hoja de admisión fecha 07/03/2016; Quimioterapia
Ambulatoria de fecha 10/02/2016; Orden de quimioterapia de fecha
10/02/2016; Consentimiento Informado para quimioterapia y/o
procedimientos oncológicos de fecha 10/02/2016; Hoja de quimioterapia
10/02/2016; Quimioterapia Ambulatoria de fecha 17/02/2016; Orden de
quimioterapia de fecha 10/02/2016; Hoja de quimioterapia 17/02/2016; Hoja
de admisión fecha 01/04/2016; Quimioterapia Ambulatoria de fecha
02/03/2016; Orden de quimioterapia de fecha 02/03/2016; Hoja de
quimioterapia 02/03/2016; Quimioterapia Ambulatoria de fecha 09/03/2016;
Hoja de quimioterapia 09/03/2016; Hoja de admisión fecha 23/03/2016;
Registro Clínico de Enfermería e Indicaciones médicas servicio oncolog ía de
fecha 23/03/2016; Receta médica; Hoja de admisión fecha 26/04/2016;
Protocolo operatorio 313460; Epicrisis 05/05/2016; Evaluaci ón Preanest ésica
22/04/2016; Registro Anestesia 04/05/2016; Ficha de Hospitalización de
fecha 26/04/2016; Ingreso Intensivo SM de fecha 04/05/2016; Evoluci ón
Clínica 26/04/2016; Registro Clínico de Enfermería e Indicaciones médicas
servicio oncología de fecha 26, 27, 28, 29 y 30 de abril de 2016; Registro
Clínico de Enfermería e Indicaciones médicas servicio oncolog ía de fecha 1, 2,
3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18 y 19 de mayo de 2016;
Consentimiento Informado para anestesia 27/04/2016; Consentimiento
Informado para anestesia 04/05/2016; Consentimiento Informado para
Videotorascopia Terapéutica de fecha 04/05/2016; Consentimiento Informado
para Videotorascopia diagnóstica de fecha 04/05/2016; Consentimiento
Informado para punción pleural o toracocentésis, diagn óstica o evacuadora de
fecha 03/05/2015; Consentimiento Informado para quimioterapia y/o
procedimientos oncológicos de fecha 27/04/2016; Orden de quimioterapia de
fecha 07/05/2016 y 26/04/2016.
D ÉCIMO OCTAVO: Que asimismo, se despacharon los siguientes
oficios: a) a la Clínica de Especialidades y Laboratorio (IRAM), a fin de que
remitiese copia de la ficha clínica de doña Julieta Irene Bernal Trigo,
recepcionada con fecha 19 de enero de 2018, agreg ándose a la carpeta digital;
b) a la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO), a fin de que remitiese
los antecedentes completos del dictamen N° 003159 de fecha 9 de octubre de
1980, documentos que fueron recepcionados con fecha 25 de enero de 2018,
siendo agregados a la carpeta electrónica; c) a la Organizaci ón Internacional
del Trabajo (OIT), a fin de que remitiese copia del Informe de la Reuni ón de
Expertos sobre utilización de asbestos en condiciones de seguridad realizada en
Ginebra entre el 11 y 18 de diciembre de 1973, documento que fue
recepcionado con fecha 30 de enero de 2018, agreg ándose a los autos; d) al
Servicio de Registro Civil e Identificación, a fin de que remitiese copia de
GXPXHXVQYF

Certificado Médico de Defunción y Estadística de Mortalidad Fetal de do ña


Julieta Irene Bernal Trigo, el cual fue recibido con fecha 30 de enero del a ño
en curso, agregándose a la carpeta electrónica; e) al Colegio M édico de Chile
AG, a fin de que remitiese información respecto de la relaci ón existente entre
«RIT »

Foja: 1
el asbesto y el mesotelioma, en especial antecedentes sobre las caracter ísticas de
la enfermedad, y estudios sobre la incidencia del mesotelioma en la poblaci ón
de ex trabajadores y vecinos de la planta industrial de Pizarre ño ubicada en
Maipú, recibiendo este tribunal con fecha 19 de abril del a ño en curso,
“Informe sobre Mesotelioma y sobre Asbesto” del Departamento de Medio
Ambiente Colegio Médico de Chile (A.G); f) a la Mutual de Seguridad de la
Cámara Chilena de la Construcción (CCHC) a fin de que dicha entidad
remitiese nómina de los trabajadores de Sociedad Industrial Pizarre ño S.A.
diagnosticados con asbestosis y mesiotelioma desde el a ño 1962 hasta la fecha,
con indicación del diagnóstico de cada uno y si tal enfermedad caus ó la muerte
del enfermo, así como la copia del informe titulado “Exposici ón Laboral a
Fibras de Asbesto” suscrito por Luis Ferrada Aroca y realizado a solicitud del
Fiscal de la Mutual de Seguridad de la C ámara Chilena de la Construcci ón
con fecha 30 de diciembre de 2002, recibiéndose Oficio N ° 3941 de fecha 17
de mayo de 2018, que incluyó por una parte, la n ómina de trabajadores
requerida pero sólo a partir del año 2005 a la fecha, y el Informe solicitado,
agregándose ambos documentos a la carpeta electrónica
D ÉCIMO NOVENO: Que de otro lado, la parte demandada a fin de
acreditar sus alegaciones, acompañó los siguientes documentos: 1) copia de Acta
de Conciliación de fecha 22 de enero de 2015 ante la Excma. Corte Suprema,
en causa rol 2017-2014; 2) copia de sentencia dictada con fecha 28 de
noviembre de 2011 por la Excma. Corte Suprema, en causa rol N ° 8259-2011;
3) copias simples de declaraciones efectuadas ante el 13 ° Juzgado Civil de
Santiago, en causa rol N° C-10146-2005, correspondientes a Álvaro Orrego
Morandé y Daniel Riveros Román; 4) copias simples de declaraciones
efectuadas ante el 28° Juzgado Civil de Santiago, rol N ° C-3014-2002,
correspondientes a Juan Patricio Maturana Ibarra, Cristi án Andr és Rozas
Placencio, Felipe Arenas Urbina, Nelson Bravo Guerrero, Ra úl Mu ñoz Ibarra,
Alberto Quiroz Araya, Héctor López Avaría y Pedro Pablo Saavedra P érez; 5)
copia simple de declaraciones efectuadas ante el 34 ° Juzgado del Crimen de
Santiago, rol N° 4221-3-1997, correspondientes a Nelson Bravo Guerrero, Juan
Farías León, Gustavo Avila Maldona, Alberto Quiroz Araya; 6) copia simple de
presentación efectuada ante el 34° Juzgado del Crimen de Santiago, rol N °
4221-3-1997, certificado de fecha 9 de agosto de 2006 y resoluci ón de fecha 2
de agosto de 2006; 7) copia de Certificado emitido por la Mutual de Seguridad
C.Ch.C, de 20 de marzo del año 2000; 8) copia simple de fotocopias de diario;
9) copia simple de Facturas N° 468 y N° 321, emitidas a favor de Industria
Pizarreño por don Orlando Pincheira Provoste, con fecha 20 de mayo de 1995
y 22 de diciembre de 1993 respectivamente; 10) copia simple de 22 Facturas
emitidas por diversos proveedores de artículos industriales a nombre de
GXPXHXVQYF

Sociedad Industrial Pizarreño S.A., emitidas en los a ños 1990, 1991, 1992 y
1997; 11) copia de resumen de gastos por compras de m áscaras y filtros entre
los años 1995 y 1999 y copia de detalle de compras para existencia de
máscaras, entre los años 2003 a 2005; 12) copia simple de documento intitulado
«RIT »

Foja: 1
“Inventario Elementos de Seguridad”, de noviembre de 1975; 13) copia de
Informes Internos de Pizarreño relativos a máscaras para la protecci ón de los
trabajadores de los años 1977, 1992 y 1997; 14) copia simple de 3
Memorandum N° 01483 de 22 de julio de 1975, N° 046-T de junio de 1980 y
N° 42731 de 12 de abril de 1976, todos emitidos por Pizarreño; 15) copia
simple de 2 Memorandum de 13 de mayo de 1993, todos emitidos por
Pizarreño; 16) copia de Actas de Comité Paritario de Pizarre ño relativo a los
años 1972, 1973, 1975, 1976, 1977, 1978, 1979, 1980, 1981, 1982, 1983, 1984,
1985, 1986, 1987, 1988, 1989, 1990, 1991 y 1992; 17) copia de Acta de
Avenimiento de septiembre de 1959; 18) copia de Acta de Avenimiento de
1972 Industria Pizarreño; 19) copia de Acta de Reuni ón del Gerente General y
Ejecutivos con las directivas de los Sindicatos Profesional e Industrial y
Delegados de la empresa, efectuada el día 7 de agosto de 1974; 20) copia de
Circulares del Superintendente de Relaciones Industriales al Subgerente, Jefe
de División y Jefes de Sección y Turnos, Personal y Operarios de Pizarre ño, de
los meses de marzo y diciembre del año 1978; 21) copia de documento titulado
“Programa de Seguridad” de fecha 31 de agosto de 1970; 22) copia de Circular
de Soc.Ind. Pizarreño S.A., de fecha 1 de diciembre de 1973; 23) copia de
Memorándum de fecha 15 de abril de 1977, dirigido al Gerente de
Operaciones de Pizarreño; 24) copia de Memorándum N° 046-T de fecha 3 de
junio de 1980 de Soc. Ind. Pizarreño S.A; 25) copia de Circular emitida por el
Superintendente Relaciones Industriales de fecha 1 de junio de 1975 dirigido a
todo el personal de Pizarreño; 26) copia de documento correspondiente a
Evaluación Protección Respiratoria Suvaiver N° 3600, realizada por Sociedad
Industrial Pizarreño S.A.; 27) copia de Carta enviada por Carlos Paredes,
Prevención de Riesgos de Pizarreño, dirigida a Francisco Veliz Acevedo, Jefe
Elementos Prefabricados IDIEM, de fecha 16 de mayo de 1994; 28) copia de
Acta de Acuerdo, de fecha 22 de junio de 1973, entre Sociedad Industrial
Pizarreño S.A., y personal operario de la misma sociedad; 29) copia de carta de
fecha 19 de noviembre de 1975, dirigida a Francisco Hidalgo por Francisco
Orellana relativa a Inventario de Traslado Elementos de Seguridad; 30) copia
de Reglamentos Internos de Higiene y Seguridad y de Higiene Industrial
relativo a Pizarreño que contiene Normas Generales de Seguridad del a ño
1969, Reglamento Interno de Seguridad e Higiene Industrial de 11 de febrero
de 1969, Manual de Personal de Empresas Pizarreño de 1978, Manual de
Personal, tomo II, de octubre de 1978, documentos correspondientes a los
Capítulos IX y XI del Reglamento de Pizarreño, de marzo de 1979, Manual
de Personal de agosto de 1981, Reglamento Interno para los trabajadores de la
Sociedad Industrial Pizarreño de julio de 1982, Reglamento Interno para los
trabajadores de la Sociedad de diciembre de 1984, documento correspondiente
a la Implantación del Código de Buena Pr áctica de Sociedad Industrial
GXPXHXVQYF

Pizarreño, de julio de 1984, Reglamento de Higiene Industrial de abril de


1985, Reglamento de Higiene Industrial de junio de 1990, Reglamento Interno
de Orden, Higiene y Seguridad de mayo de 1993, Reglamento de Higiene
«RIT »

Foja: 1
Industrial de mayo de 1994 y Reglamento de Higiene Industrial de julio de
1995; 31) set de copias de documentos correspondientes a boletines
informativos internos de Pizarreño entre los años 1977 y 1990, que incluye
copias de: revista “Gran Onda” de febrero de 1997, Informativo Pizarre ño,
correspondiente al Boletín Bimestral de mayo de 1981, Informativo Pizarre ño,
correspondiente al Boletín Bimestral de julio de 1981, Informativo Pizarre ño,
correspondiente al Boletín Bimestral de diciembre de 1981, Informativo
Pizarreño, correspondiente al Boletín Bimestral de mayo de 1982, relativo a la
seguridad industrial, Informativo Pizarreño, correspondiente al Bolet ín
Bimestral de agosto de 1981, Informativo Pizarre ño, correspondiente al Bolet ín
Bimestral de diciembre de 1982 relativo a la Prevenci ón de Enfermedades
Profesionales, Informativo Pizarreño, correspondiente al Boletín Bimestral de
abril de 1983 relativo a la Prevención de Enfermedades Profesionales,
Informativo Pizarreño, correspondiente al Boletín Informativo N ° 1 de 1985
relativo a higiene industrial, revista “Gran Onda ” de noviembre de 1985,
Informativo Pizarreño, correspondiente al Boletín Informativo N ° 1 de 1986
relativo a la capacitación y entrenamiento del personal y operarios de la planta,
Informativo Pizarreño, correspondiente al Boletín Informativo N ° 7 de 1987
relativo a los nuevos sistemas de higiene, Informativo Pizarre ño,
correspondiente al Boletín Informativo N° 10 de 1988 relativo a la prevenci ón
de riesgos laborales, Informativo Pizarreño, correspondiente al Bolet ín
Informativo N° 14 de 1990 relativo a contaminación de área laboral; 32) copia
de 3 manuales de recomendación de uso del asbesto correspondiente a los a ños
1990, 1993 y 1994; 33) copia de Código de Buenas Prácticas de 1983 y versi ón
en inglés; 34) copia de documento escrito en ingl és intitulado “Asbestos and
Health”, del año 1977; 35) copia de Reunión Informativa Prevenci ón de
Riesgos Laborales y controles de asistencia; 36) copia de 21 fichas de asistencia
correspondiente a Reciclaje Anual de los cursos de protecci ón respiratoria
impartido entre los años 1996 y 1998; 37) copia de Programa de Inducci ón de
Nuevos Trabajadores, correspondiente al área de producci ón fibro-cemento, de
fecha 30 de diciembre de 1988 y 7 de marzo de 1989; 38) copia de Carta en la
que se adjunta copia del programa del Seminario que se efectuar ía en agosto
de 1974, orientado a los jefes de grupos de Mantenci ón de Sociedad Industrial
Pizarreño; 39) set de documentos correspondientes a 15 Actas de Reuniones de
Seguridad realizadas en la Empresa, durante los años 1979 y 1981; 40) copia
de documento intitulado “Charla sobre asbesto y salud ”; 41) copia de carta de
fecha 31 de diciembre de 1984; 42) copia de Curso de Protecci ón Respiratoria,
elaborado por Ingeniería y Capacitación MR y C ía. Ltda., para Sociedad
Industrial Pizarreño S.A., correspondiente al año 1992; 43) copia de carta de
fecha 29 de marzo de 1985; 44) copia de documento de fecha 29 de noviembre
de 1985, correspondiente a la Lista de Asistente a Charla “Asbesto y Salud ”;
GXPXHXVQYF

45) copia de documento de fecha 31 de octubre de 1986; 46) copia de


documento correspondiente a Acta de la Reunión Informativa sobre Previsi ón
de Riesgos Laborales, celebrada con fecha 3 de enero de 1989; 47) copia de
«RIT »

Foja: 1
documento correspondiente a Acta de la Reunión Informativa sobre Previsi ón
de Riesgos Laborales, celebrada con fecha 10 de marzo de 1989; 48) copia de
documentos correspondiente a la asistencia a diaporamas de prevenci ón de
riesgos, realizados en la empresa con fecha 4 de enero de 1990; 49) copia de
documento correspondiente a Acta de la Reunión Informativa sobre Previsi ón
de Riesgos Laborales, celebrada con fecha 6 de enero de 1990; 50) copia de
documentos correspondiente a la asistencia a diaporama de prevenci ón de
riesgos en Pizarreño, de fecha 8 de enero de 1990; 51) copia de dos Actas de
Reunión sobre Asbesto y Salud, correspondientes al a ño 1994; 52) copia de
Memorándum N° 35/94 de fecha 17 de agosto de 1994; 53) copia de
documento correspondiente a Acta de Auditoria de Uso Seguro de Asbesto, de
fecha 28 de junio de 1995; 54) copia de set de documentos correspondientes a
Reunión de “Entrenamiento de Prevención de Riesgos Laborales”,
correspondientes al año 1995; 55) copia de Memorándum de fecha 1 de agosto
de 1997, dirigido a Patricio Rogat, en que se adjunta programa de Uso Seguro
de Asbesto de la División de Recursos Humanos; 56) copia de documento
correspondiente a la distribución del Manual de Uso Seguro de Asbesto, de
agosto de 1977; 57) copia de memorándum de fecha 5 de octubre de 1998,
dirigida al Sr. Eduardo Albertini; 58) copia de documento intitulado
“Entrenamiento al Personal de Operarios”, elaborado por la Divisi ón de
Prevención de Riesgos de Sociedad Industrial Pizarre ño ”; 59) copia de recibos
de Manual Guía de Curso de Protecci ón Respiratoria, impartido por el
Departamento de Prevención de Riesgos y Salud Ocupacional de la Empresa;
60) copia de Memorándum de fecha 11 de agosto de 1994, correspondiente a
la distribución de la nueva versión del “Manual Uso Seguro del Asbesto ” y los
listados relativos a su distribución; 61) copia de Memor ándum de fecha 20 de
agosto de 1991 dirigido a Hugo Pezoa con motivo de la invitaci ón a una charla
sobre Asbesto y Salud; 62) copia de memorándum interno de fecha 7 de julio
de 1980, relativo al programa de reuniones de seguridad a realizarse en la
empresa; 63) copia de Circular en la que se adjunta el Programa de Inducci ón
para Operarios que ingresaron a la empresa a contar del 1 ° de abril de 1985;
64) copia de documento correspondiente a “Programa Inducci ón Marzo-1980 ”,
de fecha 7 de marzo de 1980; 65) copia de set de documentos correspondientes
a Guías de Entrenamiento para los Operarios de la Planta, correspondientes al
año 1995; 66) copia de Carta de fecha 12 de agosto de 1974, dirigida al se ñor
Ranulfo Abarca, Jefe de Prevención de Riesgos de Pizarre ño, en que se adjunta
el programa del “Seminario de prevención de riesgos profesionales para
supervisores”, realizado desde el 19 al 23 de agosto de dicho a ño; 67) copia de
carta de fecha 29 de noviembre de 1975; 68) copia de documento consistente
en el programa de inducción para operarios elaborado por Pizarre ño; 69) copia
de contrato de trabajo de fecha 29 de marzo de 1989, celebrado entre
GXPXHXVQYF

Sociedad Industrial Pizarreño S.A., y doña Eva Gajardo Bustos, y anexo al


contrato de trabajo de fecha 15 de enero de 1990; 70) copia de finiquito de
fecha 12 de enero de 1999, celebrado entre la Sociedad Industrial Pizarre ño
«RIT »

Foja: 1
S.A., y doña Eva Gajardo Bustos; 71) copia de Memo enviado por el
Laboratorio de Medicina del Trabajo a la Sra. Eva Gajardo Bustos, de fecha
16 de agosto de 1994; 72) copia de set de documentos relativos a las
importaciones de asbesto realizadas por la empresa entre 1989 y 1998; 73)
copia de Acta de Inspección ocular realizada por el notario Sr. Manuel
Cammas Montes; 74) copia de Ordinario N° 005151 de fecha 25 de julio de
2001, enviado por el Director del Servicio de Salud Metropolitano del
Ambiente al Sr. Eduardo Albertini, Gerente de Sociedad Industrial Pizarre ño;
75) copia de Carta de fecha 4 de julio de 1991 emitida por la Sociedad
Industrial Pizarreño S.A., y remitida al Servicio de Salud Metropolitano del
Ambiente, en que se adjunta Informe Técnico del Evaluación de Fibras de
Asbesto respirables (reporte de medición de polvo), realizados por el
Departamento de Prevención de Riesgos y S.O. Higiene Industrial de Sociedad
Industrial Pizarreño S.A., correspondiente al segundo semestre de 1990, primer
semestre de 1991, segundo semestre de 1991, primer semestre de 1992 y
segundo semestre de 1992; 76) copia de Carta de fecha 21 de octubre de 1992
emitida por la Sociedad Industrial Pizarreño S.A., y remitida al Servicio de
Salud Metropolitano del Ambiente, la cual adjunta el Informe T écnico de
Evaluación de Fibras de Asbesto respirables (Reporte de medici ón de Polvo),
realizados por el Departamento de Prevención de Riesgos y S.O. Higiene
Industrial de Sociedad Industrial Pizarreño S.A., correspondientes al primer
semestre de 1992; 77) copia de Resolución Exenta N° 019274 de fecha 30 de
diciembre de 1993, del Servicio de Salud del Ambiente Regi ón Metropolitana;
78) copia de Carta de fecha 21 de marzo de 1988 dirigida al Instituto de Salud
Pública de Chile; 79) copia de Carta enviada al Sr. Mauricio Ilabaca del
Servicio de Salud del Ambiente, Región Metropolitana, de 11 de diciembre de
1998; 80) copia de Carta de fecha 20 de diciembre del a ño 2002 dirigida al
Servicio de Salud del Ambiente Región Metropolitana; 81) copia de Contrato
de trabajo de don Luis Ariel Cabrera Sandoval, de fecha 1 de marzo de 1978,
y copia de finiquito del mismo, de fecha 4 de abril de 1996; 82) copia de Acta
de la Reunión del Comité de Entrenamiento de Pizarre ño realizada con fecha
6 de abril de 1984; 83) copia de minuta de Reuni ón de Prevenci ón de Riesgos,
celebrada el 30 de noviembre de 1988, junto con el listado de su distribuci ón;
84) copia de Carta de fecha 24 de enero de 1990, relativa a exhibici ón de
diaporamas de salud ocupacional a más de 157 operarios de la empresa; 85)
copia de Decreto N° 1106 de fecha 8 de noviembre de 1954 del Ministerio de
Salud Pública y Previsión Social; 86) copia de Decreto Supremo N ° 78, de
fecha 9 de febrero de 1983, que fija el Reglamento sobre condiciones sanitarias
y ambientales mínimas en los lugares de trabajo; 87) copia de Decreto
Supremo N° 745, de fecha 23 de julio de 1992, que fija el Reglamento sobre
condiciones sanitarias y ambientales básicas en los lugares de trabajo; 88) copia
GXPXHXVQYF

de Decreto Supremo N° 594, de fecha 15 de septiembre de 1999, que modifica


el Reglamento sobre condiciones sanitarias y ambientales b ásicas en los lugares
de trabajo; 89) copia simple de Decreto Supremo del Ministerio de Salud N°
«RIT »

Foja: 1
656, de fecha 28 de diciembre de 2000; 90) copia de Carta de fecha 26 de
junio de 1987, dirigida al Superintendente de Seguridad Social; 91) copia de
Carta de fecha 29 de diciembre de 1986, dirigida al Presidente del Comit é de
Información del Asbesto; 92) copia de Carta de fecha 6 de enero de 1992
dirigida al Presidente de la Cámara de Diputados, remitida por el Jefe de la
División Jurídico-Legislativa del Ministerio Secretaría General de la Presidencia
relativa al uso del asbesto; 93) copia de Ordinario N ° 005275, de fecha 1 de
agosto de 1987, dirigido al Ministro del Trabajo y Previsi ón Social; 94) copia
de documento emitido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (UNAP), consistente en las “Actuales metas y objetivos acordados a
nivel internacional”, de fecha 12 de febrero de 2010; 95) copia de Resoluci ón
WHA60.26 de la Organización Mundial de la Salud; 96) copia de Informe
sobre Mediciones de Contaminación en Sociedad Industrial Pizarre ño, de
agosto de 2010, realizado por Gerónimo Zunino Martini, ingeniero industrial e
ingeniero civil químico; 97) copia simple de Informe de Pericia elaborado por
don Lionel Cancino Santibáñez, en causa caratulada “Fuenzalida y otros con
Sociedad Industrial Pizarreño y otros”, seguida ante el 28 Juzgado Civil de
Santiago bajo el rol N° C-3014-2002; 98) copia de “Informe de cargos
personal; consumos elementos de seguridad año 1975, consumos por centros de
costos”, elaborado por el Departamento de Seguridad Industrial de Pizarre ño,
de fecha 8 de marzo de 1976; 99) copia de “Informe de cargos personal;
consumos elementos de seguridad primer semestre, consumos por centros de
costos primer semestre”, elaborado por el Departamento de Seguridad
Industrial de Pizarreño, de fecha 19 de julio de 1976; 100) copia de “Programa
Inversiones”, años 1975, 1976, 1977 y 1978, elaborado por la Subgerencia de
Ingeniería de Pizarreño; 101) copia de Informe Mensual de los Cr éditos de
Inversión Obras varias y Proyecto Máquina de Planchas P-4 ”, de diciembre de
1979; 102) copia de “Informe Mensual de los Créditos de Inversi ón Obras
Varias”, correspondiente a los meses de enero a septiembre de 1980; 103) copia
de “Informe Mensual de los Créditos de Inversión Obras Varias ”,
correspondiente al mes de diciembre de 1981; 104) copia de documento
denominado “Presupuesto Reducido de Inversión”, del a ño 1983; 105) copia
del documento denominado “Cierre de los créditos de Inversiones Ejercicio
1983 y Transferencia al Ejercicio 1984”; 106) copia del documento
denominado “Cierre de los créditos de Inversiones Ejercicio 1984 y
Transferencia al Ejercicio 1985”; 107) copia de documento denominado
“Presupuesto Inversiones”, correspondiente al año 1984; 108) copia de Informe
Mensual de Inversiones, correspondientes al mes de diciembre del a ño 1992;
109) copia de Informe Mensual de Inversiones, correspondientes al mes de
diciembre del año 1993; 110) copia de documento denominado “Resumen de
Inversiones”, para los años 1993 y 1994; 111) copia de documento denominado
GXPXHXVQYF

“Resumen de Inversiones”, para los años 1994 y 1995; 112) copia de


documento denominado “Resumen de Inversiones”, para los años 1995 y 1996;
113) copia de documento denominado “Resumen de Inversiones”, para los
«RIT »

Foja: 1
años 1997 y 1998; 114) copia de “Compras según Sistema 36”, para el per íodo
comprendido entre junio de 1993 a marzo 1996; 115) copia de “Cuadro de
Inversiones Programa Asbesto y Salud”, para el periodo comprendido entre los
años 1962 a 1998; 116) copia de Carta enviada por Pizarre ño a Eternit Group
S.A., con fecha 27 de diciembre de 1994; 117) copia de Memor ándum
004/I/87, remitido al Jefe División Moldeados por el Jefe Depto. Mantenci ón
Central, de 28 de enero de 1987; 118) copia de Memor ándum 005/I/87, para
el Gerente Vinilt del Jefe Depto. Mantención Central, de 2 de febrero de 1987;
119) copia de Memorándum 056/87/M.C, destinado al Sr. Álvaro Orrego M.,
de Patricia Maturana I., de fecha 15 de abril de 1987; 120) copia de Memoria
sobre Mejoras Aplicadas en Asbesto Salud, emitida por la sub-gerencia de
Ingeniería de Empresas Pizarreño S.A; 121) copia de Memoria Anual Sociedad
Industrial Pizarreño S.A., respecto de los a ños 1967-1968; 1968-1969; 1973-
1974; 1974-1975; 1975; 1976; 1977; 1978; 1979; 1980; 1981; 1982; 1983;
1985; 1986; 1987; 1988 y 1998; 122) copia de documento intitulado “Proyectos
de asbesto y salud” de fecha 29 de octubre de 1996; 123) copia de
Memorándum de fecha 17 de junio de 1975, dirigido a don Francisco Hidalgo,
Jefe de Departamento de Seguridad de la empresa; 124) copia de documento
intitulado “Gastos Variables”; 125) copia de carta de fecha 19 de noviembre de
1975, dirigida al Sr. Francisco Hidalgo, Jefe del Departamento de Seguridad de
la empresa; 126) copia de documento dirigido a Francisco Hidalgo Garc ía de
fecha 19 de julio de 1976; 127) copia de Acta de la 702ª Reuni ón de
Directorio, de fecha 24 de abril de 1978; 128) copia de Acta de la 722ª
Reunión de Directorio, de fecha 29 de noviembre de 1979; 129) copia de Acta
de la 732ª Reunión de Directorio, de fecha 23 de octubre de 1980; 130) copia
de Acta de la 733ª Reunión de Directorio, de fecha 27 de noviembre de 1980;
131) copia de Acta de la 752ª Reunión de Directorio, de fecha 27 de junio de
1982; 132) copia de Acta de la 784ª Reunión de Directorio, de fecha 28 de
marzo de 1985; 133) copia del punto 6 “Seminario Asbesto” del Acta
correspondiente a la 16ª Sesión de Directorio, de fecha 14 de agosto de 1992;
134) copia del punto 5 “Tejas” del Acta correspondiente a la 49 ª Sesi ón de
Directorio, de fecha 25 se septiembre de 1996; 135) copia del punto 6 “NT ” y
7 “Comisión Asbesto” del Acta correspondiente a la 57ª Sesión de Directorio,
de fecha 28 de mayo de 1997; 136) copia del punto 5 “Asbesto ” y 6 “Programa
NT Segundo Semestre 1998” del Acta correspondiente a la 71 ª Sesi ón de
Directorio, de fecha 24 de julio de 1998; 137) copia del punto 5 “Programa
NT” del Acta correspondiente a la 72ª Sesión de Directorio, de fecha 24 de
agosto de 1998; 138) copia del punto 4 “Asbesto” del Acta correspondiente a la
74ª Sesión de Directorio, de fecha 28 de octubre de 1998; 139) copia del punto
7 “Rocalit” del Acta correspondiente a la 76ª Sesión de Directorio, de fecha 4
de diciembre de 1998; 140) copia del punto 4 “Asbesto ” del Acta
GXPXHXVQYF

correspondiente a la 79ª Sesión de Directorio, de fecha 25 de marzo de 1999;


141) copia del punto 4 “Asbesto” del Acta correspondiente a la 85 ª Sesi ón de
Directorio, de fecha 21 de septiembre de 1999; 142) copia del punto 4
«RIT »

Foja: 1
“Asbesto” del Acta correspondiente a la 90ª Sesión de Directorio, de fecha 24
de febrero de 2000; 143) copia de Memorándum Interno GMT – 1289/01, de
16 de abril de 2001, que incluye controles de programa asbesto (pizarre ño), en
el periodo comprendido entre 1998 y 2001 y Antecedentes Ambientales de
Exposición Laboral a Fibras de Asbesto, elaborado por Luis Ferrada Aroca,
Subgerente de Higiene Industrial, de fecha 11 de abril de 2001; 144) copia de
Carta enviada por Pizarreño a Germán Corey, Jefe del Departamento de
Programa sobre el Ambiente del Ministerio de Salud, de 17 de julio de 1981;
145) copia de memorándum de Carlos Paredes del Departamento de
Prevención de Riesgos de Pizarreño, al Sr. Francisco Montes, de 27 de julio de
1995; 146) copia de carta enviada por Sergio Pavez, del Departamento de
Higiene Industrial y Medio Ambiente de Pizarreño, al representante de
Lavandería Industrial LASA, de 13 de octubre de 1998; 147) copia de “Listado
de Elementos y Equipos de Seguridad para la Utilizaci ón de Asbesto ”; 148)
copia de carta enviada con fecha 23 de noviembre de 1979, a Jos é Bagioli,
Gerente de Operaciones de la Mutual de Seguridad de la C.Ch.C.; 149) copia
de carta de fecha 20 de abril de 1982 de Pizarre ño a la Mutual de Seguridad
C.Ch.C.; 150) copia de carta de fecha 29 de enero de 1987, dirigida a don
Juan Francisco Gutiérrez, Gerente de la Confederación de la Producci ón y del
Comercio, relativa al Convenio N° 162 y a la Recomendación N° 172; 151)
copia de carta de fecha 4 de agosto de 1999, dirigida al Ministro de Salud;
152) copia de carta enviada por el Jefe de Laboratorio de Fisiolog ía a la
empresa Pizarreño, de 18 de octubre de 1971; 153) copia de carta enviada por
una enfermera de la Corporación de Seguridad y Prevenci ón de Accidentes del
Trabajo al Sr. Ariel Cabrera, Jefe del Departamento de Seguridad de la
empresa Pizarreño, de 21 de septiembre de 1976, ajuntando la n ómina de
exámenes médicos y de laboratorio de trabajadores de la empresa; 154) copia
de Resoluciones de Enfermedades Profesionales Informadas por la Mutual de
Seguridad C.Ch.C., hasta el año 2001; 155) copia de conjunto de cartas
intercambiadas entre el Instituto de Salud P ública y la empresa Pizarre ño; 156)
copia de Memorándum del Gerente General de Pizarre ño al personal de la
empresa, de octubre de 1978, adjuntando el Manual de Porter ías y Vigilancia;
157) copia de listado de residuos entregada por PROCEFF en el a ño 1996;
158) copia de documento Informe de condiciones ambientales, elaborado por la
Mutual de Seguridad C.Ch.C., dirigido a Sociedad Industrial Pizarre ño S.A.,
de fecha 12 de junio de 1996; 159) copia de Circular N ° 052, emitida por
Pizarreño; 160) copia de Acta de Avenimiento, de 22 de mayo de 1943; 161)
copia de memorándum interno de la empresa Pizarreño, de fecha 7 de mayo
de 1974; 162) copia de cartas enviadas por la Divisi ón Prevenci ón de Riesgos,
Medicina del Trabajo de Pizarreño a la Mutual de Seguridad, con fecha 26 de
octubre de 1983 y 9 de mayo de 1984; 163) copia de carta enviada por el
GXPXHXVQYF

Gerente General de Pizarreño a la Conama, de fecha 31 de enero de 2003;


164) copia de carta enviada por Pizarreño a la directora del Servicio de Salud
del Ambiente, de fecha 6 de marzo de 2003; 165) copia de carta enviada por
«RIT »

Foja: 1
Fibrocementos Pudahuel S.A., a la directora del Servicio de Salud del
Ambiente, de 6 de marzo de 2003; 166) copia de resoluci ón N ° 002926, de
fecha 4 de marzo de 1994, dictada por el abogado jefe del Servicio de Salud
del Ambiente, Región Metropolitana; 167) copia de Informes de Condiciones
Ambientales elaborados por la Mutual de Seguridad C.Ch.C., que incluye
copia de Informe de condiciones ambientales, elaborado por el Departamento
de Higiene Industrial del Instituto de Higiene del Trabajo y Contaminaci ón
Atmosférica de la Mutual de Seguridad C.Ch.C., de fechas 19 de junio de
1981, 14 de abril de 1982, julio de 1983, 2 de diciembre de 1985, 7 de enero
de 1985, 27 de enero de 1986, 5 de junio de 1987, 9 de junio de 1989, copia
de informe de recuento de fibras de asbesto N° 20705 elaborado por el
Laboratorio de Salud Ocupacional del Instituto de Salud P ública, de fecha 25
de abril de 1988, Informe de condiciones ambientales, elaborado por el
Departamento de Higiene Industrial del Instituto de Higiene del Trabajo y
Contaminación Atmosférica de la Mutual de Seguridad C.Ch.C., de fecha 9 de
julio de 1993, copia de set de documentos correspondientes a informes de
análisis de fibras de asbestos, emitidos por el Laboratorio de Salud Ocupacional
del Instituto de Salud Pública, entre el 18 de mayo y el 17 de agosto de 1993,
Informe de condiciones ambientales, elaborado por el Departamento de
Higiene Industrial del Instituto de Higiene del Trabajo y Contaminaci ón
Atmosférica de la Mutual de Seguridad C.Ch.C., de fecha 23 de agosto de
1993, Informe de condiciones ambientales, elaborado por el Departamento de
Higiene Industrial del Instituto de Higiene del Trabajo y Contaminaci ón
Atmosférica de la Mutual de Seguridad C.Ch.C., de fecha 7 y 9 de diciembre
de 1998, Informe de condiciones ambientales, elaborado por el Departamento
de Higiene Industrial del Instituto de Higiene del Trabajo y Contaminaci ón
Atmosférica de la Mutual de Seguridad C.Ch.C., de fecha 06 de noviembre de
2002; 168) copia de Manual de Bronconeumopatias Ocupacionales del
Ministerio de Salud, del año 1981; 169) copia de set de documentos,
correspondientes a diversas facturas, órdenes de compra, presupuestos, an álisis
de precios unitarios y guías de despacho del año 1990, 1993 y 1994; 170) copia
de set de documentos correspondientes a facturas, órdenes de compra,
presupuestos, resúmenes de propuestas, análisis de precios unitarios,
cotizaciones, guías de despacho correspondientes a los años 1995, 1996, 1997 y
1998; 171) copia de set de documentos correspondientes a cotizaciones
efectuadas Pizarreño.
VIG ÉSIMO: Que asimismo, la parte demandada rindió la prueba
testimonial en audiencias de fecha 5 y 21 de diciembre de 2018, consistente en
las declaraciones de 1) don Nelson Nolasco Bravo Guerrero, c édula de
identidad N° 6.402.259-8, 2) don Alberto Camilo Quiroz Araya, c édula de
GXPXHXVQYF

identidad N° 5.200.620-1, 3) don Juan Patricio Maturana Ibarra, c édula de


identidad N° 6.024.571-1 y 4) don Manuel Enrique Contreras Obreg ón, c édula
de identidad N° 8.277.028-3, quienes legalmente juramentados, sin tacha, e
«RIT »

Foja: 1
interrogados al tenor de la interlocutoria de prueba, declararon en s íntesis y en
lo pertinente lo siguiente:
El primer testigo Sr. Bravo, declaró ser ex trabajador de Pizarre ño (en
área de productos terminados y despacho) desde el año 1980 a 1996,
actualmente pensionado. Explica que mientras trabaj ó en la empresa, ésta
actuaba de acuerdo a las normas vigentes que consideraba las normas de
seguridad de todos sus trabajadores en las distintas áreas de trabajo; que en sus
inicios se desempeñó como Jefe de Patio y su responsabilidad era tener gente a
cargo para el despacho de productos y el personal que ten ía a su cargo, deb ía
y tenía la obligación de usar todos los elementos de protecci ón personal que le
proveía la empresa; que en el último periodo, se desempeñó como Jefe de
bodega y siempre tuvo la responsabilidad de que la gente a su cargo cumpliera
con lo que exigía la empresa con respecto a la seguridad de cada uno; que
dentro de sus responsabilidades tuvo a cargo una secci ón de corte de productos
dimensionados los cuales usaban un sistema de corte h úmedo, es decir, con
agua, para evitar así la contaminación que pudiera producirse al no usar este
sistema húmedo. Expone que Pizarreño le exigía a sus trabajadores casco de
seguridad, anteojos para protección de la vista, mascarillas, ropa de trabajo,
zapatos de seguridad, guantes; que a todos los trabajadores al ingresar a la
empresa, se les hacía una inducción de seguridad la cual consist ía en darle a
conocer el trabajo que iba a desempeñar, los riesgos de trabajar con
maquinaria, los lugares por los cuales tenía permitido circular, que era
solamente su lugar de trabajo y los elementos de seguridad personal que la
empresa le otorgaba, y que en caso de no cumplimiento, se aplicaba una
amonestación verbal y su reincidencia con una amonestaci ón en su hoja de
vida. Menciona que el conocimiento que existía en esa época, por parte de la
empresa, de que el asbesto al estar expuesto en caso de que se rompiera alguna
bolsa que contuviera este elemento, era sellar con rapidez este producto y
aislarlo para que la gente evitara respirarlo si es que hubiera liberaci ón de este
tipo de producto, la empresa le hacía notar a los trabajadores el peligro que
podría ocasionar este producto. Finalmente, señala que la empresa Pizarre ño si
les señaló que el asbesto producía enfermedades de tipo respiratorias o
asbestosis, por lo cual tomaba todas las medidas para que los trabajadores se
protegieran al respecto.
El segundo testigo Sr. Quiroz, manifestó ser ex trabajador de Pizarre ño
desde el año 1980 a 1998, actualmente trabaja en forma independiente y
ocasionalmente presta servicios a la demandada. Expone que cuando ingres ó a
la empresa, ésta tenía una serie de medidas tendientes a salvaguardar la salud
de los trabajadores especialmente a lo referido al tratamiento de los polvos.
Indica que al no saber en ese momento de lo agresivo en t érminos de la salud
GXPXHXVQYF

del asbesto, eran relacionados solamente con el polvo; que una vez sabido que
el asbesto era dañino se tomaron otras medidas mucho más radicales en
términos del manejo seguro de este material, por ejemplo, inversiones para
«RIT »

Foja: 1
cambiar la forma en que la gente llegaba a sus puestos de trabajo,
construyendo baños en la cual contaba con tres compartimientos, el primero
donde llegaba la gente y dejaba su ropa de calle, pasaba por los ba ños, y
pasaba al tercer compartimiento donde tenía su ropa de trabajo; que
posteriormente a la vuelta, al cumplir su jornada de trabajo, dejaba su ropa de
trabajo, pasaba por los baños, tomaba su ropa de calle y volv ía a su residencia,
de esta manera, no había ninguna posibilidad de que fuesen restos de asbesto
hacia su casa. Añade que el asbesto siempre se trabajó en forma húmeda, de tal
manera que no había contaminación en el aire; se implementaron sistemas de
alto vacío que prácticamente limpiaban el aire donde la persona trabajaba; se
implementó un sistema de recuperación de las borras al final de los turnos, que
se llamaba DOOR, este sistema tenía la cualidad de concentrar las borras para
hacer nuevamente utilizadas en el proceso. Hace notar que esas medidas antes
de saberse que el asbesto era dañino, no estaban; se implement ó un sistema de
incentivo para que el personal usara sus elementos de seguridad especialmente
las máscaras que según dice no eran muy agradables de usar, por lo que se
implementó un bono por el uso de las máscaras y anotaciones negativas a su
hoja de vida en el caso que no las usaran; que constantemente se tomaban
muestras del aire para ver la posible contaminaci ón de asbesto y se fij ó una
norma que contemplaba una concentración bastante menor que la que
aceptaba las normas internacionales con respecto al manejo del asbesto, pero
que lamentablemente se supo muy tarde que los efectos del asbesto eran tan
negativos, tanto así que mundialmente está prohibido su uso. Explica en cuanto
a las medidas más estrictas, que cuando se pensaba que solamente se estaba
cubriendo el daño producido por un simple polvo y no por el asbesto, esto
también involucró en cierta medida a sus familiares ya que otra de las medidas
que se tomaron fue que la demandada se hizo cargo del lavado de su ropa de
trabajo, para que así no se la llevaran a la casa, en caso que tuvieran alguna
traza de asbesto. Afirma que en el año 1980 era poca la informaci ón que se
tenía sobre el asbesto, que era mundialmente usado, y que en 1986 se
empezaron a hacer las primeras pruebas tendientes al reemplazo del asbesto
por otras fibras alternativas. Agrega que dentro de las enfermedades que supo
en la empresa que el asbesto podía producir, recuerda haber escuchado algo
como “mesiotenoma”. Señala que el lavado de ropa en la empresa se
implementó aproximadamente en el año 1983.
El tercer testigo Sr. Maturana, señaló haber trabajado para la
demandada entre los años 1980 a 1992 (como Jefe del Departamento de
Ingeniería Eléctrica hasta 1987 y luego gerente de producci ón de Etersol).
Declara que en su experiencia en los 12 años en que trabaj ó para la
demandada, el manejo del tema del asbesto fue siempre responsable, y que de
GXPXHXVQYF

hecho, cuando se ingresaba existía un periodo de inducci ón en que se


informaba de las políticas y procedimientos de la empresa, dedic ándoseles un
tiempo importante para educarlos sobre el asbesto, en cuanto a las conductas
seguras y al riesgo que representaba para la salud; a ñade que esta parte de la
«RIT »

Foja: 1
inducción era dictada por profesionales que les ense ñaban el riesgo que
representaba tener conductas irresponsables, por lo que desde el inicio no se
conocía exactamente qué es lo que debían y no debían hacer para no
exponerse innecesariamente al riesgo de contaminarse con asbesto. Luego,
refiere que la empresa tenía un alto estándar de prevenci ón de riesgo por
contaminación por asbesto, en torno a los elementos de protecci ón personal, en
los procedimientos diarios y chequeos por turnos, sobre todo en los lugares en
que el personal se veía expuesto, como en los trapiches y bodegas, que era en
los lugares en que el asbesto estaba en estado seco. Indica que Pizarre ño
invirtió dinero en la prevención de contaminación por asbesto, por ejemplo
mediante un programa Asbesto y Salud por el a ño 1982. Luego, alude otro
proyecto emblemático denominado “Casilleros dobles” (año 1983), que buscaba
eliminar la contaminación cruzada, creando áreas de ingreso con ropa de calle,
pasillos húmedos antes del reingreso a la zona de ropa de calle. Indica que
estos proyectos eran pioneros en los años 80, que era más de lo que exig ía la
norma nacional en aquella época, lo que le consta por su cargo de ingeniero,
ya que tomó parte activa del diseño e implementación de muchas pol íticas; que
en las charlas sobre el asbesto que hac ía Pizarre ño, se le mencion ó como
relacionadas a dicho producto la asbestosis, c ánceres pulmonares y en general
todo lo relacionado con el aparato respiratorio. Contrainterrogado el testigo
acerca de los desechos industriales antes del plan Clean Technology, respondió
que estos se acumulaban en un relave, que estaba ubicado al final de la
empresa, sus dimensiones eran de 4 o 5 metros de alto por di ámetros de unos
20 a 30 metros en su parte más larga y le llamaban internamente “cerro de
borras”.
El cuarto y último testigo, Sr. Contreras, expres ó trabaj ó en Pizarre ño
desde el año 1992 al 2015, inicialmente como jefe de producci ón y luego jefe
de mantención y proyectos y finalmente gerente técnico, pero que actualmente
no tiene relación comercial con la demandada. Expresa que en su periodo
inicial como trabajador, se utilizaba asbesto en el proceso productivo,
observando una permanente actitud por respetar y hacer cumplir los rigurosos
procedimientos que tenían relación con el manejo adecuado del asbesto. Luego,
refiere el proceso de manejo del asbesto en la época en que trabaj ó, se ñalando
que era de manera húmeda, con máscaras para los trabajadores,
informándoseles a los trabajadores sobre el manejo seguro del asbesto. Agrega
que el personal de bodega de asbesto utilizaba unos buzos que evitaba el
contacto con las ropas normales de trabajo y que era desechable, y que las
ropas de trabajo permanecían en la planta, dado que exist ían ropas de trabajo
denominadas “sucias” que eran almacenadas en “lockers ” destinados para ello,
y otros “lockers” para ropa limpia, mientras que las ropas sucias se lavaban en
GXPXHXVQYF

lavanderías industriales destinadas para ese fin. Menciona que el


“encapsulamiento del asbesto” existía porque en su condición seca, su peso
específico hace posible que se expandiera en el ambiente y su condici ón
húmeda aumenta su peso, lo que impide precisamente su expansi ón en el
«RIT »

Foja: 1
medio ambiente. Afirma que Pizarreño cumplió nos niveles y est ándares de
partículas de asbesto en el aire, ya que las mediciones peri ódicas eran
publicadas en fichero, y en todos los puestos de trabajo eran inferiores a la
normativa interna, que era más estricta que la legislación nacional.
VIG ÉSIMO PRIMERO: Que a solicitud de la parte demandada, se
llevó a efecto la audiencia de percepción del documento con soporte digital
allegado por aquella, según consta en audiencia de fecha 11 de enero de 2018,
en la que se reprodujo el pendrive guardado en la custodia Nº 8582-2017, en
que se observó un archivo de video de un minuto quince segundos grabado el
18 de enero de 2001, y que comienza con la imagen de una puerta de una
casa con un número “50923”, mientras una voz relata “nos encontramos en la
propiedad de don Juan Solari” mostrándose en el video una imagen de una
chapa con el mismo nombre (Juan Solari C.), y luego la voz diciendo “pasaje el
estanque”. Acto seguido, se ve en las imágenes una de un cobertizo cubierto
con una lona, y luego dos personas (un hombre y una mujer), en que el
primero pregunta a la segunda “recuerda usted señora Rosa, en qu é a ño m ás o
menos o cuantos años que tiene este paño colocado aqu í”, a lo cual ella
responde “esto tiene como 35 años…más o menos”, agregando “más o menos
porque él no había fallecido ni pensaba fallecer todav ía cuando esto ya lo
teníamos”, finalizando el video tras esta frase.
VIG ÉSIMO SEGUNDO: Que del mérito de las alegaciones y de la
prueba rendida en autos, es posible dar por establecidos los siguientes hechos
relevantes para la litis:
1.- Don Osvaldo Artemio Bernal Gómez ingresó a trabajar (obrero) a
Pizarreño en el año 1960, desempeñándose como chofer de grúa, tractor y
grúa-horquilla en la planta industrial de Maip ú. Fue casado con do ña Julieta
Trigo, siendo una de sus hijas doña Julieta Irene Bernal Trigo, nacida el 26 de
enero de 1956, quienes vivieron en la población Pizarreño entre los a ños 1960
a 1974, en el domicilio de calle Estanque c/9 (N° 50.937), poblaci ón Pizarre ño,
comuna de Maipú. Tanto el Sr. Osvaldo Bernal como la Sra. Julieta Trigo
fallecieron en un accidente automovilístico en diciembre de 1977;
2.- La empresa Pizarreño, utilizó desde el año 1950 hasta el a ño 1998
distintos tipos de asbesto como materia prima en la planta industrial ubicada en
Camino a Melipilla N° 10.803, comuna de Maipú, que colinda con la
población Pizarreño;
3.- La casa de calle El Estanque N° 50937, de la Poblaci ón Pizarre ño,
comuna de Maipú, se encuentra cercana (un par de cuadras) a la planta
industrial de Pizarreño;
GXPXHXVQYF

4.- Doña Julieta Irene Bernal Trigo y don Gerardo Juan Araneda Picero,
contrajeron matrimonio el 3 de septiembre de 1979, y tuvieron dos hijos Julieta
«RIT »

Foja: 1
Adriana Araneda Bernal, nacida el 21 de junio de 1980 y Daniel Felipe
Araneda Bernal, nacido el 18 de octubre de 1994;
5.- En agosto de 2014 a doña Julieta Irene Bernal Trigo le descubren un
tumor pleuropulmonar derecho, indicándosele como plan una resecci ón por
VTC;
6.- En septiembre del año 2014, a doña Julieta Irene Bernal Trigo se le
practicó una resección por un tumor fibroso solitario de la pared costal (regi ón
axilar derecha) en la Clínica Santa María. En diciembre de 2015 le realizan un
PET/CT que concluye masa hipermetabólica axilar y retropectorales derecha
compatibles con actividad tumoral maligna;
7.- El 5 de enero de 2016 doña Julieta Irene Bernal Trigo fue
diagnosticada por la Clínica Santa María con “Hallazgos histol ógicos e
inmunohistoquimicos concordantes con mesotelioma sarcomatoide metastasico
(mesotelioma de la pleura en etapa IV). Desde febrero a marzo del a ño 2016 a
doña Julieta Irene Bernal Trigo se le realizaron dos sesiones de quimioterapia y
en abril fue tratada con radioterapia en su axila derecha, previo consentimiento
informado recabado con fecha 31 de marzo de 2016;
8.- Doña Julieta Irene Bernal Trigo falleció el 19 de mayo de 2016, en la
Clínica Santa María, producto de una falla org ánica m últiple causada por un
mesotelioma maligno;
9.- El 14 de octubre del año 2016, se concedi ó la posesi ón efectiva de la
herencia quedada al fallecimiento de doña Julieta Irene Bernal Trigo, a su
cónyuge y sus dos hijos.
VIG ÉSIMO TERCERO: Que primeramente, corresponde analizar los
fundamentos de la excepción de prescripción extintiva opuesta por la
demandada Pizarreño S.A. Al respecto, cabe recordar que la mentada
excepción se funda en que la supuesta exposici ón al asbesto por parte de do ña
Julieta Bernal Trigo, habría tenido lugar entre los años 1960 y 1974, por lo que
este último año marcaría el límite para efectos de computar el plazo de
prescripción de cuatro años conforme lo dispone el artículo 2332 del C ódigo
Civil, el cual se habría cumplido con creces considerando que la demanda de
autos fue notificada legalmente con fecha 9 de mayo del año 2017.
Que a su turno, la parte demandante solicit ó el rechazo de la
prescripción alegada por la demandada, toda vez que seg ún se ñala, ésta no se
opuso como excepción. Luego, postula que en todo caso ésta carece de
sustento, porque la ocurrencia del daño es el elemento que determina la
perpetración del delito o cuasidelito civil, de manera que el plazo de cuatro
GXPXHXVQYF

años se computa desde la manifestación del perjuicio y que en la especie se


produjo con el diagnóstico (mesotelioma pleural maligno) efectuado a do ña
«RIT »

Foja: 1
Juliera Bernal Trigo el día 5 de enero de 2016. Concluye que as í las cosas, el
plazo de prescripción no se ha cumplido.
VIG ÉSIMO CUARTO: Que sobre el particular conviene precisar que
el daño moral reclamado por los actores es aquel que la doctrina y
jurisprudencia ha conceptualizado bajo el nombre de “da ño por repercusi ón o
rebote”. Siguiendo lo expresado por el profesor ELORRIAGA DE BONIS, el daño
por rebote es aquel que “nace a consecuencia del perjuicio provocado a una
víctima inicial de un hecho ilícito, y que afecta a personas diversas del sujeto
inmediatamente perjudicado”. Agrega, “a pesar de no haber sido afectados en
su persona física, es de igual evidencia que ellos sufren un perjuicio a
consecuencia del siniestro, al verse alcanzados en sus sentimientos, en su
subsistencia o por los gastos en que deban incurrir derivados de los da ños de la
víctima inicial” (ELORRIAGA DE BONIS, Fabián, “Del daño por repercusión o
rebote”, en Revista Chilena de Derecho, Vol. 26 N° 2, año 1999, pág. 369 y
370).
Luego, se advierte una independencia entre la acción de la v íctima inicial
del daño y aquellas víctimas por rebote, pues “quien resulta lesionado por
repercusión reclama la reparación de un daño propio, ejerciendo un derecho
originario” (ELORRIAGA DE BONIS, ob.cit., p. 390).
VIG ÉSIMO QUINTO: Que en consecuencia, si se acepta que el da ño
que experimentan las víctimas reflejas es independiente del que sufre la v íctima
inicial, en atención a que se trata de un perjuicio personal, debe aceptarse de
igual manera que la causa u origen del da ño es diverso en ambos casos. As í, en
el caso de las víctimas por rebote, el hecho dañoso viene dado por el
fallecimiento de doña Julieta Bernal, cónyuge y madre de los actores, el cual
aconteció con fecha 19 de mayo de 2016, momento a partir del cual debe
computarse el plazo de prescripción de cuatro a ños previsto en el art ículo 2332
del Código Civil.
Que en esta línea de razonamiento, considerando la fecha de notificaci ón
de la demanda, esto es, el día 9 de mayo del año 2017, se concluye que la
acción indemnizatoria impetrada por los actores, en su calidad de v íctimas por
rebote, no se encuentra prescrita, y que por el contrario, ésta fue ejercida
dentro del plazo legal establecido por el citado artículo 2332.
VIG ÉSIMO SEXTO: Que a mayor abundamiento, aun cuando esta
sentenciadora estimase que las acciones de las v íctimas por rebote y v íctima
inicial provienen del mismo hecho dañoso, el dies a quo o momento de inicio
del plazo de prescripción, se habría producido, cuando m ás, con el diagn óstico
médico de fecha 5 de enero de 2016 consistente en “Hallazgos histol ógicos e
GXPXHXVQYF

inmunohistoquimicos concordantes con mesotelioma sarcomatoide metastasico”


(mesotelioma de la pleura en etapa IV).
«RIT »

Foja: 1
Que en efecto, siguiendo lo expresado por el profesor BARROS, la
responsabilidad civil tiene por requisito fundamental el da ño producido por el
hecho del cual se pretende hacer responsable al demandado. En circunstancias
que el perjuicio sólo puede ser contemporáneo o posterior (y nunca anterior) al
hecho que lo provoca, el daño es siempre el elemento que determina el
momento en que se consuma la perpetración del delito o cuasidelito civil y
nace la obligación indemnizatoria (BARROS BOURIE, Enrique, Tratado de
responsabilidad extracontractual, Editorial Jurídica de Chile, reim. 1ª edición,
año 2010, p. 923).
Que en tal sentido, es conocido por todos que los efectos de la exposici ón
al asbesto se producen mucho después (incluso d écadas) de la exposici ón de la
víctima, circunstancia que fue reconocida por la propia demandada Pizarre ño
S.A. Luego, si la víctima, por circunstancias que no sean atribuibles a su
descuido, no ha estado en condiciones de conocer el da ño o a su autor y, por
consiguiente, no ha podido ejercer la acción, no hay para entender que el plazo
de prescripción haya comenzado a correr en su contra (BARROS, ob.cit., p. 924).
VIG ÉSIMO S ÉPTIMO: Que así, la idea de perpetración del acto
-siguiendo los términos utilizados por el artículo 2332 del C ódigo Civil- no solo
hace referencia a la materialidad de la acción, sino a su efecto da ñoso en la
víctima, careciendo de sentido que aquella se extinga por prescripci ón aun
antes que se hayan dado las condiciones para su ejercicio. Asimismo, si se
considera el aspecto sancionador de la prescripci ón, tampoco resulta razonable
que se reproche a quien omite ejercer una acción que a ún no nace, como
ocurre si el plazo es contado desde el hecho que da lugar a la responsabilidad.
VIG ÉSIMO OCTAVO: Que en definitiva, considerando que a doña
Julieta Bernal Trigo se le diagnosticó “mesotelioma sarcomatoide metastasico ”
con fecha 5 de enero de 2016 como se dijo anteriormente, y en consecuencia,
siendo éste el momento en que ella tomó conocimiento de su mortal
enfermedad, corresponde computar el plazo de prescripci ón desde esa fecha,
concluyéndose que a la fecha de la traba de la litis, la acci ón indemnizatoria no
se encontraba prescrita.
VIG ÉSIMO NOVENO: Que por las razones antes anotadas, se
rechazará la excepción de prescripción extintiva opuesta por la demandada
Pizarreño S.A., como se dirá en lo resolutivo, de manera que en lo sucesivo se
analizará los requisitos de la responsabilidad civil extracontractual reclamada
por los actores.
TRIG ÉSIMO: Que cabe recordar lo asentado en el motivo 12°, en
torno a que los requisitos de la responsabilidad civil extracontractual que los
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actores reclaman en su demanda, dicen relación con una acción u omisión


realizada con dolo o negligencia, que los demandantes hayan sufrido un da ño y
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que entre la acción culpable y el daño exista una relaci ón causal suficiente para
que éste pueda ser objetivamente atribuido al hecho de la demandada.
TRIG ÉSIMO PRIMERO: Que en lo concerniente al primer elemento
de la responsabilidad extracontractual consistente en una acci ón u omisi ón
imputable a la demandada, de acuerdo a la prueba rendida en autos, as í como
lo asentado por esta sentenciadora en el motivo 22°, se tiene por acreditado
que la empresa Pizarreño S.A., explotaba la planta industrial ubicada en la
comuna de Maipú, en que trabajaba el padre de do ña Julieta Bernal Trigo, de
manera que la familia Bernal Trigo vivió entre los años 1960 y fines de 1980
en la población colindante a la referida planta industrial denominada “Villa
Pizarreño”.
TRIG ÉSIMO SEGUNDO: Que resulta necesario, previo a
adentrarnos al análisis particular de la acci ón imputable, referirnos brevemente
a la estructura y funcionamiento de la empresa demandada, as í como lo
concerniente al asbesto y su evolución, a fin de comprender de mejor manera
los hechos que motivan la presente reclamación indemnizatoria.
Que en este sentido, es preciso señalar que la Sociedad Industrial
Pizarreño S.A., es controlada por el grupo empresarial Etex Group S.A. (antes
Eternit Group S.A) y de la documentación acompañada a la causa, latamente
reseñada en los motivos 14° y siguientes, se desprende que la empresa
Pizarreño se dedica desde la década del 30´ a la elaboraci ón de productos de
construcción, en particular, el denominado “asbesto”.
Que el asbesto o amianto, de acuerdo a la documentaci ón e informes
agregados al expediente electrónico, se define como un material de origen
volcánico, que se encuentra naturalmente en forma de rocas, las que poseen la
propiedad de desfibrarse. Por su parte, las fibras de asbesto, poseen distintas
cualidades, entre las que destacan, su estabilidad t érmica, aislaci ón t érmica y
control de la condensación, resistencia química, no biodegradabilidad,
resistencia a la abrasión y a la fricción, resistencia a la tracci ón, resistencia al
desgaste, aislamiento eléctrico y acústico. Dado lo anterior, el asbesto era un
producto muy requerido por la industria manufacturera, pues adem ás de ser
incombustible, poseen la cualidad de desfibrarse en fibras delgadas y muy
resistentes.
Que en síntesis, por las propiedades referidas, el asbesto se utilizaba para
la producción de planchas para techos, ca ñerías, aislantes, suelos sint éticos,
entre otros. Ahora bien, las partículas o fibras al desprenderse y entrar en el
aire, pueden ser aspiradas, causando con ello problemas de salud para las
personas, cuyos efectos o consecuencias nocivas, de acuerdo a la literatura
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científica, tardan entre 20 y 40 años en aparecer, raz ón por la cual su


utilización fue prohibida en Chile en junio del año 2001.
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Foja: 1
TRIG ÉSIMO TERCERO: Que en efecto, es de público conocimiento
que el asbesto es un producto nocivo para la salud, pudiendo causar
enfermedades tales como asbestosis, edemas pulmonares, c áncer o tumores
cancerígenos, mesotelioma y placas pleurales.
Ya en el año 1959, se comienzan a dar los primeros estudios sobre
asbestosis en Chile, en concreto “Asbestosis Pulmonar. Estudio ambiental y
clínico en algunas industrias chilenas”, en Revista de Enfermedades del Tórax
y Tuberculosis, año 24, 1959, pp. 37-53, elaborado por P. Schüler, V.
Maturana, E. Cruz, C. Gijón, A. Valenzuela y H. Oyanguren, en que se
establecen que la asbestosis es una fibrosis pulmonar que resulta de la
prolongada inhalación de fibras de asbesto y que no solo afecta a los
trabajadores de las industrias que producen este compuesto, sino que tambi én a
sus familias y la población en general. Los referidos autores se ñalan: “los grados
más severos de riesgos se encuentran no sólo en aquellos operarios
directamente involucrados en la obtención de asbestos o en su manipulaci ón
sino también en vecinos inmediatos de esas minas e industrias y en los
familiares de los operarios que lavan o sacuden las ropas de trabajos ”.
En el año 1960, el artículo “Mesotelioma Pleural” publicado en la
Revista de Enfermedades del Tórax y Tuberculosis, año 25, 1960, fascículo N°
2, II Semana, pp. 178-186, elaborado por Gast ón Ponce, tras realizar un
estudio casuístico, constató un aumento en la frecuencia de los casos de
tumores pleurales, ya no tanto secundando a c ánceres, sino como
neoformaciones pleurales primitivas, que afectan en mayor medida a hombres
en la cuarta y sexta década de la vida. Agrega que esta enfermedad tiene un
pronóstico grave, pues la totalidad de los pacientes portadores de mesotelioma
maligno, fallecen en el curso del año posterior al diagn óstico, con una
sobrevida promedio de 6 meses.
TRIG ÉSIMO CUARTO: Que más concluyente aún es el artículo
publicado en el año 1969 intitulado “Mesotelioma pleural ”, en la Revista
Médica de Chile, año 97, 1969, por los doctores F. Mora, P. Donoso, A.
Valdés y C. Deck, quienes ligaron por primera vez demostraron la asociaci ón
entre asbesto y mesotelioma, específicamente ligando la asbestosis con la
creación de este tipo de tumores, señalando: “La asbestosis parece tener una
definida relación con el mesotelioma y se ha podido demostrar, en el estudio de
grandes series de pacientes, que es posible destacar un aumento de la
frecuencia de esta neoformación, en los individuos expuestos a esta tecnopat ía ”.
Finalmente, un estudio realizado por doctores del Instituto Nacional de
Enfermedades Respiratorias y Cirugía Torácica (INERyCT) y del Instituto de
Anatomía Patológica del Hospital Salvador, señala que “la exposici ón
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ocupacional al asbesto, como causa etiológica de mesotelioma se conoce desde


1960”.
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TRIG ÉSIMO QUINTO: Que dicho lo anterior, apreciando la prueba
rendida por las partes litigantes, es dable concluir que la patolog ía denominada
mesotelioma pleural maligno, que le provocó la muerte a la Sra. Julieta
BernalTrigo en mayo de 2016, tuvo por causa la exposici ón al asbesto en el
periodo en que vivió en la población Pizarreño colindante a la f ábrica en que
trabajaba su padre, obrero de la misma planta, y por la exposici ón a las ropas
contaminadas de este, tal como lo corroboran las declaraciones de testigos y
documentos acompañados a los autos, a partir de los cuales se desprende que
las vestimentas de estos era frecuentemente llevada a las casas y que la
higienización de las mismas comenzó a realizarse en un periodo posterior al de
la exposición que sufrió la Sra. Bernal.
Que asimismo, la literatura médica se encuentra conteste en la relaci ón
estrecha que existe entre el tumor mesotelioma pleural y la exposici ón al
asbesto, considerando además que de acuerdo a la ficha cl ínica de la Sra.
Bernal acompañada a la carpeta electrónica, su sintomatolog ía corresponde
exactamente a aquella descrita por los artículos médicos citados, en cuanto al
tipo de tumor desarrollado, su imprevisibilidad de parte del afectado, su
mortalidad y por cierto, el hecho de afectar la pleura pulmonar que es una
consecuencia natural de la exposición al asbesto.
TRIG ÉSIMO SEXTO: Que si bien la parte demandada Pizarreño
S.A. rindió abundante prueba en orden a acreditar el cumplimiento de
estándares de higiene y seguridad relativos al manejo del asbesto, sustancia
dañina que ella misma reconoció su peligrosidad, alegando incluso que las
medidas adoptadas estaban por sobre el est ándar que exig ía la ley de la época,
se puede constatar que la gran mayoría de las medidas adoptadas se aplicaron
a un periodo posterior a la década del 80´, es decir, varios a ños despu és de que
la Sra. Bernal se expuso a la contaminación por asbesto.
TRIG ÉSIMO S ÉPTIMO: Que en efecto, la prueba rendida, en
particular, los testimonios de trabajadores de la planta en los a ños 60 y 70, son
categóricos en afirmar que el manejo del asbesto no era el adecuado, pese a
que de acuerdo a la literatura científica de aquella época, ya se estaba en
conocimiento de la peligrosidad del asbesto, situación que corroboran los
documentos e informes acompañados, así como las propias cartas y
memorándums de la demandada, en que por ejemplo, se desprende que
Pizarreño compensaba a aquellos trabajadores que manejaban asbesto con la
entrega diaria de un litro de leche.
TRIG ÉSIMO OCTAVO: Que es un principio del derecho moderno
de la responsabilidad civil que quien explota una actividad o empresa que le
reporta utilidades, aunque lícita, si genera da ños a las personas, debe asumir el
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coste de la reparación pecuniaria de estos perjuicios. Se trata de una raz ón de


justicia correctiva al tratar de equilibrar la disparidad existente entre el da ñador
(empresa) y el dañado (particular), en que el hecho il ícito pone a este último en
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Foja: 1
una desmejorada posición con respecto al primero. Se dice que la v íctima no
tiene porqué soportar el daño sufrido como consecuencia de la explotaci ón de
una actividad de otro, máxime si con ello quien provoca el perjuicio se
beneficia económicamente.
TRIG ÉSIMO NOVENO: Que lo anterior no dice relación con el
establecimiento de una responsabilidad objetiva por riesgo creado como ha sido
interpretada por la demandada Pizarreño, sino que m ás bien, un argumento
que se inserta dentro de la responsabilidad subjetiva o por culpa de la empresa
y que justifican la atribución de responsabilidad por el manejo ineficiente de sus
recursos materiales y técnicos, más allá que la actividad econ ómica en s í sea
lícita o conforme a la normativa reglamentaria, disintiéndose asi de la defensa.
Que en este sentido, la prueba testimonial por parte de ex trabajadores
de Pizarreño resulta del todo relevante para efectos de comprobar la premisa
anterior, pues estos manifestaron que en la d écada del 60 ´y 70 ´, el asbesto era
producido en seco y trasladado en ese estado dentro de la planta, lo cual sin
duda favorecía su esparcimiento a través del aire, y que s ólo en la d écada del
80´ comenzó a realizarse este proceso mediante un sistema de humedad para
evitar la volatización de este nocivo producto. Lo mismo acontece con la
medida de lavado de ropas que aconteció s ólo a partir de la d écada del 80 ´, de
manera que en el periodo anterior no cabe sino concluir que la limpieza de las
vestimentas de los trabajadores de la planta industrial era de su cargo,
provocando con ellos la contaminación no sólo de estos, sino que de su familia
en sus hogares.
CUADRAG ÉSIMO: Que en consecuencia, de acuerdo a lo razonado
anteriormente, queda acreditado el hecho negligente de la demandada
Pizarreño en orden a que su manejo del asbesto, pese a tener conocimiento de
su dañosidad, no fue el adecuado, ni procuró minimizar su nocividad,
posibilitando con ello la exposición a dicha sustancia por parte de sus
trabajadores, en particular el Sr. Bernal y como consecuencia de ello, su hija
que vivía en un inmueble colindante a la planta industrial.
Que en efecto, doña Julieta Bernal Trigo estuvo expuesta a la
contaminación ambiental que migraba a su hogar desde la empresa, tanto en el
aire, como a las partículas de asbesto contenidas en la ropa de trabajo de su
padre, las que lavaba para él en su hogar, en raz ón de no disponer la empresa,
al interior de la misma, de un sistema de lavado de tales ropas contaminadas,
sino hasta el año 1989.
CUADRAG ÉSIMO PRIMERO: Que tal como se dejó asentado en el
motivo 22°, el 5 de enero de 2016, doña Julieta Irene Bernal Trigo fue
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diagnosticada por la Clínica Santa María con “Hallazgos histol ógicos e


inmunohistoquimicos concordantes con mesotelioma sarcomatoide metastasico
(mesotelioma de la pleura en etapa IV), producto del cual falleci ó el 19 de
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Foja: 1
mayo de 2016, en la Clínica Santa María, producto de una falla org ánica
múltiple causada por un mesotelioma maligno.
CUADRAG ÉSIMO SEGUNDO: Que en definitiva, en lo que
respecta al requisito de la responsabilidad extracontractual consistente en la
acción u omisión, atendida la prueba rendida en autos, se colige que dicho
requisito está constituido, por un lado, por el desarrollo de una actividad
riesgosa por parte de la demandada, consistente en un ejercicio industrial
comprensivo, en su proceso productivo, del asbesto, sustancia cuya peligrosidad
fue latamente expuesta, probada y sentada.
Que por otro lado, el ilícito consiste en la omisi ón de la adopci ón de
medidas de resguardo necesarias y suficientes que hubieran permitido evitar
perjuicios para la salud de las personas, tanto respecto de aquellas que ejerc ían
labores en la planta de las demandadas, como respecto de aquellas que viv ían
en la población Villa Pizarreño, aledaña a dichas instalaciones industriales,
omisión que se concretó, entre otros, en los enormes índices de contaminaci ón
por asbesto registrados, conforme a antecedentes que datan de los a ños 1959,
1971 y 1973, que revelan que Pizarreño además de exhibir dichos índices,
sabía de la nocividad de tal sustancia y de las enfermedades que ya hab ían
aparecido entre sus trabajadores; en el no acatamiento por parte de Pizarre ño,
entre los años 1970 y 1975, de las recomendaciones de su Mutual respecto del
control del asbesto; en la no disposición, a contar de 1975 de los recursos
económicos necesarios para efectuar las medidas de control de la
contaminación, las que solo comenzaron a ejecutarse en la década del 80 ´; y en
la acumulación de desechos de asbesto o “borra ” en sus patios, los que eran
volatilizados por la acción del viento, como por el paso de camiones y otros
equipos, exponiendo a contaminación a la población Villa Pizarre ño y a su
escuela, los que fueron retirados del lugar, por la empresa, los primeros a ños de
la década del 80´.
Que a mayor abundamiento, consta la existencia de elevados índices de
contaminación histórica en la empresa, los que transgredían las normas
máximas permisibles de la época, fijadas por el DS. N ° 1106 de 1954 y el DS.
N° 19 de 1976, lo que denota la verificación de acciones y/u omisiones
transgresivas no sólo del deber genérico de cuidado existente en nuestro
ordenamiento jurídico, sino también de normas jurídicas concretas y vigentes a
la época de su concreción.
CUADRAG ÉSIMO TERCERO: Que en cuanto al daño moral
reclamado por los actores, cabe recordar que se funda en la muerte de Sra.
Julieta Bernal Trigo, la que de conformidad a la prueba rendida y como se
viene diciendo, se produjo como consecuencia de un mesotelioma pleural
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maligno en mayo de 2016, perjuicio que los actores aval úan en la suma de
$150.000.000.- para su cónyuge Sr. Gerardo Juan Bautista Araneda Picero, y la
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Foja: 1
cantidad de $120.000.000.- para cada uno de sus hijos Daniel Felipe Araneda
Bernal y Julieta Adriana Araneda Bernal.
CUADRAG ÉSIMO CUARTO: Que como reiteradamente ha resuelto
la jurisprudencia de los tribunales de justicia, si bien todo da ño ocasionado por
dolo o culpa, obliga a su autor a la correspondiente indemnizaci ón, dicha
reparación queda supeditada, en todo caso, a la prueba de su existencia,
principio probatorio al cual no escapa el daño moral o extrapatrimonial.
Que así quien alega haber padecido un perjuicio moral como
consecuencia de un hecho ilícito, debe acreditar a lo menos el hecho de
haberlo efectivamente padecido, pues ante todo, la indemnizaci ón debe
comprender la compensación satisfactoria de un perjuicio real y determinado,
lo cual se logra a través de los medios de prueba legales, y sobre la base de las
presunciones graves, precisas y concordantes que puedan extraerse de la los
mismos.
CUADRAG ÉSIMO QUINTO: Que no obstante ello, atendidas las
circunstancias concretas del caso y la complejidad que reviste la prueba de la
existencia del daño moral, en tanto perjuicio eminentemente subjetivo, la
jurisprudencia se encuentra conteste en que es un hecho evidente que la muerte
de una persona produce un sufrimiento a los familiares m ás pr óximos que no
requiere demostración (en este sentido C. de San Miguel, 8 de agosto de 1989.
Rev., t. 86, sec. 4ª, pág. 73 y C.S., 23 de enero de 1969. Rev., t. 66, sec. 4 ª,
pág. 21).
CUADRAG ÉSIMO SEXTO: Que habiéndose acreditado la
efectividad de que el actor Gerardo Juan Bautista Araneda Picero era cónyuge
de doña Julieta Bernal Trigo, casados el 3 de septiembre del a ño 1979, y que
sus hijos son Daniel Felipe Araneda Bernal y Julieta Adriana Araneda Bernal,
esta sentenciadora estima que dicha calidad tiene por efecto jur ídico-procesal,
establecer que lo normal y corriente es que un cónyuge y un hijo,
experimenten padecimientos psicológicos por el daño sufrido por la muerte de
su cónyuge y madre respectivamente, correspondiéndole controvertir dicha
máxima a quien alegue lo contrario, esto es, lo anormal o infrecuente.
CUADRAG ÉSIMO S ÉPTIMO: Que ahora bien, los actores a fin de
acreditar el daño moral reclamado, rindió las probanzas latamente
singularizadas en los considerandos 14°, 15° y 17°, en particular, de acuerdo a
los documentos que obran en el expediente, consistente en certificado de
defunción de doña Julieta Bernal Trigo, la copia de la ficha cl ínica e informes
médicos, así como las declaraciones de ocho testigos contestes consignadas en el
motivo 15°, de todo lo cual se desprende y acredita de modo irrefutable que los
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actores han padecido un sufrimiento y perjuicio emocional grave por la muerte


de la Sra. Bernal, y una alteración en sus condiciones normales de vida, que va
más allá de toda duda razonable, máxime si se tiene en consideraci ón lo tr ágico
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Foja: 1
y grave de su enfermedad, y el escaso periodo que pas ó entre el diagn óstico del
mesotelioma pleural maligno (2015) y su fallecimiento en mayo del año 2016.
CUADRAG ÉSIMO OCTAVO: Que además se tendrá en
consideración el hecho que al momento del ilícito fatal de marras, la v íctima
directa era una mujer de 60 años de edad, madre de familia, cuya muerte ha
generado un sufrimiento emocional para su núcleo cercano compuesto por su
cónyuge de 37 años de matrimonio, y una hija de 36 años de edad y un hijo de
22 años, que va más allá de cualquier elucubraci ón y corresponde a lo normal
y corriente, todo lo cual configura un da ño de naturaleza extrapatrimonial
reparable.
Que mayor abundamiento, debe tenerse presente el valor de los bienes
afectados, la relación de parentesco, y el dolor y sufrimiento experimentado,
que ha quedado suficientemente acreditado con el m érito de la declaraci ón de
testigos contestes en los hechos y que dieron raz ón de sus dichos en aplicaci ón
de la regla segunda del 384 del Código de Procedimiento Civil, constituyendo
plena prueba del sufrimiento padecido por los actores.
CUADRAG ÉSIMO NOVENO: Que por otro lado, la jurisprudencia
chilena en materia de reparación del daño moral ocasionado a familiares
directos de la víctima fallecida por el hecho ilícito, ha sido flexible al exigir y
ponderar la prueba de aquél, llegando incluso a presumir su existencia cuando
se trata de reclamaciones de hijos por la muerte de su madre, por lo que esta
sentenciadora estima que, a fin de resguardar los derechos de las leg ítimas
víctimas, y teniendo en consideración ante todo, el deber de toda magistratura
de hacer justicia, se regulará prudencialmente una indemnizaci ón de perjuicios
por el daño moral causado a los actores.
QUINCUAG ÉSIMO: Que finalmente, en torno al requisito de la
relación de causalidad que debe existir entre la acci ón u omisi ón y el resultado
dañoso, debe considerarse que el daño invocado por los actores consisti ó en
uno de naturaleza extrapatrimonial o moral, constitutivos de sufrimiento
psíquico por la muerte de su cónyuge y madre respectivamente. Que dicho
deceso tuvo lugar con fecha 19 de mayo de 2016, constando en autos que la
causa inmediata de muerte fue una falla org ánica m últiple provocada por un
mesotelioma maligno (causa originaria), el cual como se dijo, tuvo por
antecedente la exposición de la víctima a asbesto en la década del 60´y 70´.
QUINCUAG ÉSIMO PRIMERO: Que un mesotelioma pleural
maligno, no es una patología susceptible de contraerse o adquirirse en
cualquier lugar o época del año, sino que se trata de una dolencia única y
propia de las personas que han estado expuestas al asbesto, ya sea porque se
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han desempeñado en labores que involucran dicha fibra o porque se


encuentran en contacto con ella en razón del lugar geogr áfico en que aquel es
utilizado, teniendo presente para ello que el asbesto es una fibra microsc ópica
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Foja: 1
que no se ve a simple vista, que se desprende en el aire y cuya manifestaci ón
puede ocurrir hasta veinte años más tarde.
Que también consta en autos que doña Julieta Bernal Trigo contrajo la
enfermedad de mesotelioma pleural maligno producto de la exposici ón al
asbesto procedente de Pizarreño, tanto por lavar ropa de trabajo contaminada
con asbesto que su padre debía llevar a su hogar, por no disponer la empresa
de un sistema de lavado de tal ropa contaminada al interior de sus instalaciones
sino hasta el año 1989, como también por el hecho de haber vivido en las
inmediaciones adyacentes a la planta industrial de asbesto cemento, recibiendo
la contaminación ambiental aérea de polvos de asbesto procedente de la
industria durante un tiempo aproximado de 10 años, enfermedad que tuvo su
inicio en agosto de 2014 con la aparición de un tumor pleuropulmonar
derecho, el cual le fue extraído en septiembre del a ño 2014, en circunstancias
que en diciembre de 2015 le realizan un PET/CT que concluye masa
hipermetabólica axilar y retropectorales derecha compatibles con actividad
tumoral maligna, lo cual culminaría en enero de 2016 con el diagn óstico de
mesotelioma pleural maligno que finalmente le caus ó la muerte en mayo del
mismo año.
QUINCUAG ÉSIMO SEGUNDO: Que por las razones expuestas en
los motivos anteriores, es ostensible la existencia de una relaci ón de causalidad
entre las acciones y omisiones imputables a la demandada Pizarre ño S.A., y el
daño moral provocado a los demandantes, la que deber á tenerse por
acreditada.
QUINCUAG ÉSIMO TERCERO: Que así las cosas, a juicio de esta
sentenciadora, se encuentran configurados en la especie todos los presupuestos
y requisitos de la responsabilidad civil de la demandada Pizarre ño S.A., como
se ha razonado anteriormente, que la obligan a indemnizar el da ño moral
sufrido por los actores.
QUINCUAG ÉSIMO CUARTO: Que asi las cosas, solo resta la no
menor tarea de cuantificar la indemnización, que por via compensatoria pueda
paliar, mitigar y resarcir el daño moral de los demandantes.
Que, si bien la doctrina y jurisprudencia mayoritarias han expresado que
atendida la naturaleza subjetiva que lo caracteriza resulta imposible fijar una
cantidad de dinero a título de reparación de da ño moral, existen razones de
justicia y equidad que obligan a su reparaci ón y regulaci ón prudencial por
parte del juez, atendidas las condiciones y características personales de la
víctima y las circunstancias de producción y magnitud del da ño sufrido por
ésta, y en todo caso teniendo presente que la indemnizaci ón no puede
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transformarse en una fuente de lucro para las v íctimas, sin que esta
sentenciadora pueda acceder a la suma solicitada en la demanda, por
considerarse excesiva, por lo que su monto se regulará prudencialmente.
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Foja: 1
Que para ello, esta falladora tendrá en especial consideraci ón la gravedad
e intensidad del padecimiento de la víctima directa, que se trataba de una
mujer de mediana edad, madre de familia, que ya desde el a ño 2014 vio
afectado su estado de salud por afecciones pulmonares, que requiri ó asistencia
médica y hospitalaria, episodios en los que era acompa ñada por los
demandantes y su familia, quien ha de haber experimentado dolor f ísico y
también angustia, pudiendo presumirse fundadamente –refrendado por cierto
por los testigos- el impacto que ello producía en sus hijos, al verla en tal estado;
y cuya pronta, dolorosa y angustiosa muerte, no por causas naturales o de
infortunio, sino que ocasionada por los hechos ilícitos aqu í establecidos, ha
generado un sufrimiento emocional para su núcleo cercano compuesto por su
cónyuge de 37 años de matrimonio, y una hija de 36 años de edad y un hijo de
22 años.
QUINCUAG ÉSIMO QUINTO: Que el resto de la prueba,
pormenorizada pero no analizada en lo particular, en nada altera las
conclusiones arribadas.
Por estas consideraciones y visto lo dispuesto en los artículos 144, 170,
254, 358 N° 6 y 7° del Código de Procedimiento Civil; art ículo 1437, 1698,
2284, 2314, 2329 y 2332 del Código Civil; Decreto Supremo N ° 1106 de 1954
y Decreto Supremo N° 19 de 1976, y demás normas pertinentes citadas, se
declara:
I.- Que se rechazan las tachas opuestas por la parte demandada en
audiencias de fecha 4 y 19 de diciembre del año 2017, sin costas;
II.- Que se rechaza la excepción de prescripción extintiva alegada por la
parte demandada;
III.- Que se acoge parcialmente la demanda de indemnizaci ón de
perjuicios de fecha 9 de marzo de 2017, sólo en cuanto se condena a la
demandada Sociedad Industrial Pizarreño S.A., a pagar al demandante
Gerardo Juan Bautista Araneda Picero la suma de $25.000.000.- (veinticinco
millones de pesos) y la cantidad de $50.000.000.- (cincuenta millones de pesos)
al demandante Daniel Felipe Araneda Bernal y $50.000.000.- (cincuenta
millones de pesos) a la demandante Julieta Adriana Araneda Bernal;
IV.- Que las cantidades indicadas se reajustarán seg ún la variaci ón que
experimente el Índice de Precios al Consumidor aplicado desde el último d ía
anterior al mes en que quede ejecutoriada la sentencia y hasta el último d ía del
mes anterior al de su pago efectivo, y las sumas as í reajustadas devengar án
intereses corrientes aplicados desde la fecha en que la sentencia quede
ejecutoriada y hasta la época del pago efectivo;
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V.- Que se condena en costas a la parte demandada.


Regístrese, notifíquese y en su oportunidad, archívese.
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DICTADA POR DO ÑA ROC ÍO P ÉREZ GAMBOA, JUEZ TITULAR.


AUTORIZA DO ÑA MARIELLA RISOPATR ÓN CERNA,
SECRETARIA SUBROGANTE.

Se deja constancia que se dio cumplimiento a lo dispuesto en el inciso final del art. 162 del
C.P.C. en Santiago, treinta de Octubre de dos mil dieciocho

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causa.
A contar del 12 de agosto de 2018, la hora visualizada
corresponde al horario de verano establecido en Chile
ROCIO DEL PILAR PEREZ GAMBOA Continental. Para Chile Insular Occidental, Isla de Pascua e
Fecha: 30/10/2018 16:29:36 Isla Salas y Gómez restar 2 horas. Para más información
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