IH ¿MI I :.IA;. I SCIICMANDO?
INTRODUCCION 19
estudio con niños por medio de ciiestioniirios y entrevistas (Bor- lario, u n conjunto de significados y una gramática. Si escucha
gers. De Leeuw y Hox, 1999). diferentes clases de sonidos, los clasificará como idiomas dis-
Casi todo el m u n d o habla diariamente con niños, o al menos tintos; «comer» y «fuera» los agrupará juntos, mientras que
durante una parte de su vida. Para los profesionales que traba- «manger» y «dehors» los agrupará en otro grupo. De esta ma-
jan con niños se trata de una actividad esencial. Sin embargo, nera el niño diferencia inconscientemente entre el «español» y
debido a la frecuente falta de instrucción sobre el tema durante el «francés». Es más, si al niño se le ofrecieran dos o incluso tres
la formación profesional, tenemos que recurrir a nuestra propia idiomas, en principio los podría aprender todos.
experiencia y a la de la gente que nos rodea. En los libros de
Manuel, de siete meses, me sonríe complaciente mientras le hablo
psicología evolutiva se le presta una atención limitada, una o
en holandés. Como soy bilingüe me paso al francés, y empieza a dar
dos páginas como máximo, y la atención específica a las entre-
grititos de placer. Se da cuenta de que algo nuevo está pasando y eso
vistas con niños —el tema central de este l i b r o — es aún menos
le vuelve loco de entusiasmo. Esta misma experiencia la he tenido con
común. En la mayoría de los casos las investigaciones tratan
muchos de los bebés que he observado.
sobre la comunicación con niños durante interrogatorios y de-
claraciones como testigos. Pero no todos los niños tienen la misma facilidad para apren-
der u n lenguaje n i disponen de las mismas posibilidades para
desarrollarlo. Se pueden señalar diferencias entre niños y niñas
(Delfos, 2004a). El desarrollo lingüístico de los niños es más len-
1.1. El predominio del lenguaje to (Rutter y Rutter, 1993; Delfos, 1996-2006).
Cuanto más pequeño es u n niño más torpes parecen sentir- Los niños tienen una gran capacidad perceptiva, por lo que
se los adultos al hablar con él (ejercicio 1.1, anexo 1), especial- comprenden lo que ocurre a su alrededor mucho antes de oír
mente cuando se tratan temas difíciles o dolorosos. A l niño le las palabras correspondientes (Donaldson, 1979). Perciben las
ocurre exactamente lo mismo. Cuanto más pequeño es el niño, palabras de su entorno desde su capacidad perceptiva y asocian
más extraña le parece la comunicación con los adultos. Los be- su noción de la situación a las palabras que oyen.
bés no nacen con u n idioma sino con la posibilidad de apren- A l principio los niños cometen errores de manera espontá-
derlo (Chomsky, 1957; Kegl, Senghas Coppola, 1999). Desde el nea en todos los idiomas, es decir, sin que nadie se los haya
momento en que nace, el bebé se empieza a dar cuenta de que enseñado. Estos errores provienen de su capacidad de abstrac-
el adulto apenas comprende algo si no se le dice con palabras. ción, ya sea u n niño inteligente o con menor capacidad intelec-
El bebé comprende por sí mismo que necesitará aprender el tual. Dicen, por ejemplo, yo «ande» como conjugación «correc-
significado de ese montón de sonidos que profieren los adultos ta» desde el punto de vista gramatical (sobrerregularización) (De
e intentará familiarizarse con el lenguaje. El bebé sabe incluso Villiers y De Villiers, 1999; Stemberger, 2004), sin que ningún
abstraer los distintos sonidos pertenecientes al mismo sistema adulto se lo haya enseñado. Es más, cuando u n niño comete ese
fonológico aunque sean pronunciados por distintas personas. error, el adulto corrige al niño y le enseña a decir «yo anduve».
Grupos fonológicos como «comer» o «fuera» pronunciados por En ese momento el niño aprende que el verbo andar es una ex-
distintas personas con distintas voces se reconocerán como u n cepción a la regla. A partir de entonces el niño dirá «yo anduve»
mismo concepto. De esta forma, el bebé será capaz de desarro- y aplicará esta regla a todo el verbo y a otros verbos irregulares
llar por sí mismo, con tan sólo sutiles estímulos de otros niños (Rousseau, 1726; Chomsky, 1975). La trascendencia de esta ha-
y adultos de su alrededor y sin recibir regla alguna, u n vocabu- b i l i d a d se hace patente cuando vemos a extranjeros adultos
0 . J 0 3 30L./\RE:S
O J O S SOLAFíeS