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Reseña de "El muchacho Azul" de John de Abate

Esta obra es la autobiografía de Adeodato, hijo de San Agustín de Hipona. Adeodato padecía una enfermedad que no le permitía hacer ejercicio y su rostro se ponía azul, por lo que era conocido como "el muchacho azul". A través de la obra, Adeodato describe su vida y experiencias creciendo en Cartago y Milán durante el siglo IV, incluyendo sus discusiones sobre religión, su amistad con Alipio y sus temores sobre la muerte debido a su enfermedad.
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Reseña de "El muchacho Azul" de John de Abate

Esta obra es la autobiografía de Adeodato, hijo de San Agustín de Hipona. Adeodato padecía una enfermedad que no le permitía hacer ejercicio y su rostro se ponía azul, por lo que era conocido como "el muchacho azul". A través de la obra, Adeodato describe su vida y experiencias creciendo en Cartago y Milán durante el siglo IV, incluyendo sus discusiones sobre religión, su amistad con Alipio y sus temores sobre la muerte debido a su enfermedad.
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Título de la reseña…

María de la Luz Amaya Rivera

OBRA LITERARIA

OBRA LITERARIA: El muchacho Azul.


AUTOR: John de Abate
EDICIÓN: Primera
CIUDAD/PAÍS: México, D.F.
EDITORIAL: Plaza y Janés
FECHA: Marzo de 2001
PAGINACIÓN: 70

UBICACIÓN DE LA OBRA
como Agustín el padre de Adeodato se va integrando a la iglesia se van moviendo de
lugar.

La autobiografía de Adeodato nos remonta al siglo IV de nuestra era. En concreto a


Cartago, una importante ciudad de la antigüedad, capital de la provincia romana de África,
una de las zonas productoras de cereales más importantes del imperio. Su puerto era vital
para la exportación de trigo africano hacia Roma. La ciudad llegó a ser la segunda en
importancia del imperio con 400 000 habitantes.

Entre sus grandes edificios destacaban el circo, el teatro, el anfiteatro, el acueducto y,


sobre todo, caben destacar las Termas de Antonino, que eran las más importantes
después de las de Roma, situadas en un lugar privilegiado junto al mar y de las cuales
aún se conservan restos. Poseía una gran y compleja red de alcantarillado capaz de
suministrar agua a toda la ciudad.

En el siglo III el cristianismo empezó a consolidarse notablemente en Cartago. La ciudad


contaba con su propio obispado y se convirtió en un importante lugar para la cristiandad.
Distintas figuras importantes de la Iglesia primitiva se relacionan con Cartago: San
Cipriano, que fue su obispo en el 248; Tertuliano, escritor eclesiástico que nació, vivió y
trabajó en la ciudad durante la segunda mitad del siglo II y los primeros años de la
centuria siguiente; y San Agustín, quien fue obispo de la cercana Hipona durante los
últimos años del siglo IV y comienzos del siglo siguiente, y padre de Adeodato, el
protagonista del libro que nos ocupa.

Otro acontecimiento que está detrás de esta obra es El Edicto de Milán, promulgado el
año 313. En él se establecía la libertad de religión en el imperio romano, dando fin a las
persecuciones dirigidas por las autoridades contra ciertos grupos religiosos,
particularmente los cristianos. El edicto fue firmado por Constantino I, el Grande, y Licinio,
dirigentes de los imperios romanos de Occidente y Oriente, respectivamente. Después de
la aprobación, se inició la etapa conocida por los historiadores cristianos como la Paz de
la Iglesia. Sin embargo, El edicto de Milán no sólo significó el reconocimiento oficial de los
cristianos, sino que trajo como consecuencia profundos cambios dentro del imperio
romano, así como el comienzo de la expansión de la Iglesia.

Uno de los cambios más significativos fue la creación de varias sedes imperiales:
Tréveris, Milán, Sirmium/Tesalónica, Nicomedia y Roma (La Tetrarquía), situación que fue
quizá el primer indicio de una ruptura de la unidad largamente anunciada.

A mediados del siglo IV las comunidades locales se sintieron desprotegidas y trataron de


evadir el control del gobierno central. Todo ello hizo que hubiera un poder escindido en
dos, una administración duplicada, un ejército fragmentado así como una economía
estrangulada. Ante ello, al usurpador no le quedaba más remedio que enfrentarse al
emperador, como fue el caso de Magnencio contra Constante en el 350 o el de Magno
Máximo contra el emperador Graciano en 383.

La caída del Imperio Romano y la génesis de Europa coinciden de forma significativa con
el cambio geopolítico más importante del Mediterráneo occidental durante el primer
milenio de nuestra era. El Imperio Romano atravesaba una situación difícil, por lo que era
necesario negociar con los jefes bárbaros, acceder a sus peticiones económicas e incluso
pactar mediante un foedus las condiciones de su asentamiento temporal en territorio
urbano.

Regresamos a Agustín de Hipona, fue el máximo pensador del cristianismo del primer
milenio siendo Confesiones y La ciudad de Dios sus obras más destacadas.

San Agustín nació el 13 de noviembre de 354 en Tagaste, pequeña ciudad de Numidia en


el África romana. Su padre, llamado Patricio, era un pequeño propietario pagano y su
madre, Santa Mónica, es puesta por la Iglesia como ejemplo de «mujer cristiana».

A los diecinueve años, la lectura de Hortensius de Cicerón despertó en la mente de


Agustín el espíritu de especulación y así se dedicó de lleno al estudio de la filosofía,
ciencia en la que sobresalió. Durante esta época el joven Agustín conoció a una mujer,
Floria, con la que mantuvo una relación estable de catorce años y con la cual tuvo un
hijo: Adeodato Demetrio.

En el 385 Agustín se convirtió al cristianismo. Fue en Milán donde se produjo la última


etapa antes de su conversión: empezó a asistir como catecúmeno a las celebraciones
litúrgicas del obispo Ambrosio, quedando admirado de sus prédicas y su
corazón.(También Adeodato, Alipio, Navigio asistieron como catecúmenos)

En 391 viajó a Hipona para buscar a un posible candidato a la vida monástica, pero
durante una celebración litúrgica fue elegido por la comunidad para que fuese ordenado
sacerdote, a causa de las necesidades del obispo Valerio de Hipona. Agustín aceptó, tras
resistir, esta elección. Algo parecido sucedió cuando se le consagró como obispo en el
395.

Agustín murió en Hipona el 28 de agosto de 430 durante el sitio al que los vándalos de
Genserico sometieron la ciudad.

Este es el ambiente geográfico, social y político en el que se desenvuelve la autobiografía.

COMPENDIO DE LA OBRA
Esta obra es escrita por Adeodato Demetrio, quien era hijo de Aurelio Agustín de Tagaste
(San Agustín de Hipona) y de Floria. Quienes, como ya mencionamos, se movían en el
mundo de la filosofía y la retórica.

Adeodato tenía una enfermedad que no le permitía correr, jugar, nadar ni hacer ningún
ejercicio físico, el caminar lo sofocaba y se le ponían las uñas azules y la cara, por eso lo
era conocido como el muchacho azul. (Experiencia de enfermedad)

Su padre, cuando era politeísta, solía decir que debían de dar gracias a los dioses por
ese privilegio, pero luego se volvió al cristianismo y lo dejó de decir.(Religión)

Al no poder hacer actividad física, creció leyendo los libros de su padre y de los amigos de
su padre.

En la academia no había mujeres; únicamente la madre de Adeodato tenía el privilegio de


leer y discutir los asuntos de filosofía con otros hombres.(Contexto)

Los padres de Adeodato discutían mucho porque profesaban diferentes religiones, su


padre era cristiano y su madre era politeísta.(Religión)

La gente, en secreto, le decía a Adeodato que moriría antes de ser un


hombre.(Enfermedad muerte)

Adeodato escribió su nombre en la pared, junto a su cama, porque creía que mientras
estuviera escrito, seguiría con vida. Todas las noches antes de dormir se aseguraba de
que siguiera escrito. (Experiencia de Angustia)
En el pergamino donde Adeodato escribió su vida antes estaba escrita una tragedia de
Esquilo, pero ésta se borró y la madre de Adeodato le dijo riendo: no vayas a escribir una
tragedia, con la vida es suficiente.

Cuando su madre le preguntó que porqué escribió su nombre en la pared, le dijo que
mientras no se borre seguiría con vida y su madre le respondió -¡Qué tontería dices, mi
hijo, qué tontería!, pero llora y lo estrecha muy fuerte entre sus brazos (amorosa,
angustia).

El padre de Adeodato puso una escuela De retórica en Cartago. Fue un Doctor a visitar a
Adeodato, le dio malas noticias a su padre y le dio una medicina a Adeodato
(enfermedad).

El padre de Adeodato no aceptaba el fracaso, era duro consigo mismo y con los demás.
Adeodato creía que no le perdonaba el que fuera el muchacho azul.(rechazo)

Adeodato tenía un amigo llamado Alipio al que le contaba los sueños que le preocupaban,
porque si los contaba a sus padres éstos se ponían a discutir debido a sus religiones.

Alipio le contó sobre la existencia de un dios azul y le aconsejaba que para acostumbrarse
a la muerte, pensara que entraba a una tumba cada noche, cuando descansara en su
cama. Decía que dormir es una forma de morir.

Alipio le contaba lo que los demás se guardaban y tenían miedo de enseñar y siempre
era dulce y generoso.

Cuando Adeodato tiene miedo a lo desconocido y a seguir con miedo, Alipio es un gran
apoyo, lo abraza y le da consuelo (Amorosa, amistad)
Se mudaron a Milán y Adeodato vio una tumba de un muchacho griego de 14 años que se
llamaba Demetrio y Adeodato pensó que era como visitar su propia tumba. (Angustia)

El padre de Adeodato platica con su hermano Navigio de que después de la muerte de


Jesús la certidumbre iba a ser cada vez más grande y era necesario escribir una verdad
que permaneciera vigente para siempre. Todas las cosas sobre las que hablaba el padre
de Adeodato eran el resultado de las charlas que tenía con un importante presbítero
llamado Ambrosio quien era episcopus de Milán. El padre de Adeodato piensa
abandonarlo a él y a Floria debido a que debe renunciar a todo por el
cristianismo.(Religión)

Mónica (Santa Mónica), la abuela paterna de Adeodato llegó a vivir con ellos, es cristiana.

En el pueblo los cristianos tenían mala fama. De ellos se decía que se reunían a beber la
sangre de un cordero. Otros decían que es la sangre de un infante.

La abuela quería que educaran a Alipio en los misterios del señor porque ya tenía 12
años.

Mónica había leído las epístolas de Pablo.

Alipio le dice a Adeodato que un día de esos el padre de Adeodato los llevaría de
catecúmenos. Alipio era un ayudante de Agustín y sólo hacía lo que él le ordenaba.

Alipio le decía a Adeodato que lo amaba y que era un alma buena. Alipio también lo
amaba. Adeodato le enseño donde ocultaba el pergamino donde escribió esta historia de
su vida en la que relata sus experiencias Internas y externas. Si muriera Adeodato, sus
padres no lo encontrarían (así lo quería él) y Alipio, al ser muy joven, podría sacarlo a la
luz después de la muerte de sus padres.(amistad, amorosa)

Mónica no acepta a Floria por ser politeísta y quiere que Agustín busque una joven con la
que pueda casarse y que Floria regrese a Cartago.

Floria quiere regresar a Cartago con Adeodato, Agustín le dice que de ninguna manera,
que Adeodato se queda con él.

Agustín, Alipio, Adeodato y Navigio fueron al templo de los cristianos, todos eran
catecúmenos y estudiaban en un libro que llamaban Didakhé. Floria no aceptó la
invitación a participar por lo que provocó un choque muy fuerte con Mónica.Los Días del
Señor(Domingo) iban al templo y recibían instrucción, pero todos los catecúmenos debían
salir a la hora del sacramento.
Lo que más le gustaba a Adeodato de la misa era la gran comida que se daba al
final.Todos llevaban algo de comer y lo compartían. Era como una fiesta.(Costumbre)

Mónica dice que si Alipio muere bautizado irá a reunirse con el señor y De otra manera
iría con los paganos. Para los cristianos, morir es nacer a otra forma de vida donde se
goza eternamente del señor.(creencias, religión).

A la ciudad llegó un hombre de la India llamado Singh que sabía algo sobre el dios Azul,
Adeodato y Alipio van a su casa a preguntarle sobre ese dios y él les dice que es un dios
con características humanas pero tiene la piel de un hermoso color azul, que el dios se
llama Krishna, que la religión nacional de los Indos es la que sustenta la creencia de ese
dios. Singh les dice que en India entienden la religión como una parábola, como una
historia en la que se mueven y actúan los hombres y los dioses. Cada historia contiene
una enseñanza, una filosofía sobre cómo crece el hombre. Cómo llega a liberarse
espiritualmente. (religión).Singh dice que ellos sonríen por solidaridad, pero más que nada
por satisfacción porque han encontrado al dios azul.(costumbre).Le dice a Adeodato que
esa noche soñará con Krishna y él le diría algo que necesitaba saber.

Adeodato pensaba que si escribía este libro, de alguna manera y en otra forma seguiría
viviendo, que tal vez lo leerían otros niños o personas que entiendan lo que es vivir en el
signo de la muerte.

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