PROPAGANDA
La propaganda es una forma de comunicación que tiene como objetivo
influir en la actitud de una comunidad respecto a alguna causa o posición,
presentando solamente un lado o aspecto de un argumento. La propaganda
es usualmente repetida y difundida en una amplia variedad de medios con
el fin de obtener el resultado deseado en la actitud de la audiencia.
Etimológicamente la palabra propaganda proviene de propagar, tomada del
participio de futuro pasivo del verbo latino propagare que significa
'perpetuar, acrecentar, extender'.5 Aunque a veces la palabra propaganda es
usada como sinónimo de exageración, falsedad y abuso, la propaganda
como tal significa expansión, diseminación, multiplicación rápida. La
palabra tiene su origen en la institución de la iglesia católica dedicada a la
misión, la Sagrada Congregación para la Propagación de la Fe (Sacra
Congregatio de Propaganda Fide), fundada en 1622 por el papa Gregorio
XV. La institución fue rebautizada en 1982 y hoy se llama Congregación
para la Evangelización de los Pueblos (Congregatio pro Gentium
Evangelisatione).
La meta de la propaganda es aumentar el apoyo (o el rechazo) a una cierta
posición, antes que presentarla simplemente en sus pros y sus contras. El
objetivo de la propaganda no es hablar de la verdad, sino convencer a la
gente: pretende inclinar la opinión general, no informarla. Debido a esto, la
información transmitida es a menudo presentada con una alta carga
emocional, apelando comúnmente a la afectividad, en especial a
sentimientos patrióticos, y apela a argumentos emocionales más que
racionales.5
La propaganda se inserta en el campo de la comunicación, un terreno que
engloba diversas áreas de conocimiento que, por su naturaleza, pueden dar
lugar a confusión. Se articula a partir de un discurso persuasivo que busca
la adhesión del otro a sus intereses. Es de carácter monológico y requiere el
recurso del anuncio. La propaganda generalmente se repite y se dispersa
sobre una amplia variedad de medios con el fin de crear el resultado
deseado en las actitudes de la audiencia.
Su planteamiento consiste en utilizar una información presentada y
difundida masivamente con la intención de apoyar una determinada opinión
ideológica o política. Aunque el mensaje contenga información verdadera,
es posible que sea incompleta, no contrastada y partidista, de forma que no
presente un cuadro equilibrado de la opinión en cuestión, que es
contemplada siempre en forma asimétrica, subjetiva y emocional.3 Su uso
primario proviene del contexto político, refiriéndose generalmente a los
esfuerzos patrocinados por gobiernos o partidos para convencer a las
masas; secundariamente se alude a ella como publicidad de empresas
privadas.2
En cuanto al discurso periodístico, la propaganda tiende a esquematizar y
simplificar los conceptos en lugar del carácter más argumentativo del
periodismo.
En el caso del discurso pedagógico, éste presenta el problema desde
diversos puntos de vista que permiten al receptor formarse un criterio
propio. En cambio, la propaganda se repliega en un solo punto de vista que
tiende hacia el dogmatismo.
La propaganda, cuando es utilizada de forma no ética, es en realidad un
modo de desinformación y censura y usa la metodología de la retórica para
convencer a los destinatarios de la misma. En el sentido político del
término se desarrolló fundamentalmente en el siglo XX con la Sociología
moderna y la consolidación de la sociedad de masas. El ministro de
propaganda de Adolf Hitler, Joseph Goebbels, sociólogo, lo primero que
hizo para llegar al poder fue apoderarse de los medios de comunicación de
masas para adoctrinar al pueblo con propaganda política. La famosa frase
de «Una mentira repetida mil veces se transforma en una verdad» refleja
ese modo de proceder.
Técnicas de propaganda
Técnicas
Fabricación de falsos
documentos
Inspiración del miedo
Testimonios
Mentalidad «gregaria»
Redefinición de
palabras o conceptos
Buscar la desaprobación
Generalizar o
estereotipar
Imprecisiones
intencionales o mentiras
por omisión
Proyección
Simplificación
exagerada
Eslogan
Cabeza de turco
Trueques semánticos
Trucos de propaganda
política
Insulto y difamación del
adversario
Explotación de tópicos
y lugares comunes
Técnica del «transfer»
Referencia a la
autoridad y el prestigio
Ser modesto, ponerse en
el lugar de los más
desgraciados
Técnica de la mentira,
falsedad y calumnia
Técnica que explota la
frase «lo hacen todos»
El fenómeno de la propaganda se ha diversificado y tecnificado en un alto
grado, al mismo tiempo que los medios de comunicación también se
desarrollan. En las sociedades capitalistas, el auge de la publicidad
comercial y de la propaganda política han sido parejos desde principios del
siglo XX hasta la actualidad. Son las grandes empresas y expertos
publicitarios los que hoy en día organizan las campañas electorales de los
políticos en sus más mínimos detalles.17
La Psicología Social sirve de ayuda e inspiración de la propaganda. Una
serie de técnicas derivan de la falacia otras usan la manipulación
emocional. También se ha afirmado que la industria y los políticos emplean
la llamada «seducción subliminal» como técnica de publicidad y
propaganda.
Jean-Léon Beauvois ha creado el concepto de propaganda oscura
(propagande glauque en francés) para definir los procesos de influencia
inconscientes que tienen como objetivo crear un apriori positivo o negativo
de determinado concepto. Ejemplos de ello serían la sonrisa o el tono
afable de un presentador de televisión a la hora de hablar de temas que
desea valorizar, pero sin entrar nunca un verdadero debate de ideas (el
proceso de construcción europea, el crecimiento económico, los derechos
humanos, etc.). Otro ejemplo podría ser la ausencia de héroes vinculados,
por ejemplo, a ideologías comunistas o revolucionarias en las grandes
películas comerciales. Estas películas vehiculan además numerosos
estereotipos, tanto étnicos como históricos. El Pentágono financia y/o
apoya proyectos cinematográficos,18 con un fuerte contenido patriótico.
Según Beauvois, estos procesos son los más activos en la fábrica de las
opiniones de base en las sociedades democráticas occidentales.
Éric Hazan ha seguido una metodología más heterodoxa en su estudio
sobre las formas actuales de propaganda. Inspirándose de los análisis de
Victor Klemperer respecto a la lengua de la Alemania Nazi, el editor
francés ha estudiado las palabras, los giros y los procedimientos a través de
los cuales la lengua pública actual acoge y transmite valores ideológicos sin
pretender nunca hacerlo.