I.
MARCO TEORICO
1. LA PSICOLOGIA CRIMINAL
Concepto:
Es el estudio de la criminalidad humana, es un fenómeno complejo
sobre el
que diversas y diferentes ciencias han aportado sus conocimientos y teorías
explicativas para poder lograr una mejor comprensión, evaluación y
tratamiento de los delincuentes. Una de estas ciencias ha sido la psicología,
y dentro de ésta, la psicología criminal (Nicolás Guardiola, 2006).
Otín
del Castillo (2009, p.24) considera que la psicología criminal “es aquella
rama de la psicología incardinada en la ciencia criminológica que se ocupa
de estudiar y explicar la génesis del delito, la personalidad y motivaciones
del delincuente y apoyar medidas para su prevención, control, tratamiento y
reinserción”.
2. ORÍGENES HISTÓRICOS Y APORTACIONES DE OTRAS
CIENCIAS
Para poder entender mejor cuál es la relevancia y las aplicaciones que puede
tener esta disciplina psicológica, es importante en primer lugar, hacer
referencia a sus orígenes históricos, y cuál ha sido la importancia que ha
tenido este concepto a lo largo de la historia y a través de su desarrollo.
Los orígenes de la psicología criminal se pueden encontrar relacionados a
otras disciplinas, especialmente, la criminología, la sociología y la
psicología (Otín del Castillo, 2009).
Pero, debe destacarse sobre todo, que el desarrollo de la psicología criminal,
no puede entenderse a parte del desarrollo de la Psicología como ciencia
general. Algunos de los acontecimientos más importantes que han de
destacarse de la Psicología, en relación al desarrollo de la psicología
criminal, son, en primer lugar los estudios realizados acerca de la memoria
por Ebbinghaus. Estos tienen esta relevancia para valorar el ser testigo
ocular de algunos hechos y comprobar su veracidad. En segundo lugar, es
destacable también, el énfasis en la psicología social en las dinámicas de
grupos, aumentando así, el interés en el estudio de la toma de decisiones por
los diferentes individuos. Y, finalmente, es destacable también, el desarrollo
de test en diferentes áreas de la psicología, como pueden ser la académica,
la clínica o la educativa, que propiciarán el desarrollo de diferentes técnicas
de evaluación y medida de ofensores y criminales (Otín del Castillo, 2009).
En segundo lugar, se encuentra la Frenología de Gall. Este autor, propugna
una teoría de la localización, en la que cada función anímica, hace referencia
a una parte cerebral, y se pueden observar en el cráneo signos externos de
esas localizaciones. Por tanto, las causas del crimen residen en
malformaciones y/o disfunciones cerebrales, que, mediante la observación
del cráneo, están sujetas a su estudio e investigación.
Otra de las principales aportaciones a esta disciplina ha sido la Psiquiatría,
mediante la distinción entre aquellos individuos que eran enfermos mentales
y aquellos individuos que eran delincuentes. En un principio, la
criminalidad se atribuía a la locura moral de Prichard, que sería una
degeneración del núcleo moral de la personalidad, pero que ésta, no tenía
ninguna relación con la enfermedad mental. Este concepto de locura moral,
fue finalmente sustituido en el siglo XIX, por personalidad criminal,
término que reconoce que la conducta delictiva se produce a causa de rasgos
criminales presentes en la personalidad del individuo.
Por último cuanto a aportaciones para la psicología criminal, debe resaltarse
la antropología criminal, que afirma que el delincuente pertenece a una
subespecie humana inferior y degenerada. Dentro de esta antropología
criminal, pueden incluirse dos teorías. En primer lugar, la degeneración que
ciertos factores desfavorables hacia el individuo podrían provocar en pocas
generaciones, haciéndose hereditario, y la teoría evolucionista Darwiniana,
en que la supervivencia depende del más fuerte (Otín del Castillo, 2009).
Pero a pesar de estas diversas aportaciones, la psicología criminal moderna,
tiene sus orígenes o sus antecedentes en el siglo XIX con el positivismo
criminológico o en la Escuela Positivista Italiana, con una tendencia
determinista. Dos autores son destacables. En primer lugar Lombroso, quien
pretendía demostrar que ciertas degeneraciones mentales llevaban al acto
criminal, es decir, que existían ciertas anomalías estructurales en el cráneo
que eran comunes a los criminales, e interpretó esas anormalidades como un
indicador (Howitt, 2006). Defendía que ciertas personas nacen con una
tendencia innata a la delincuencia (Soria, 2006) También debe destacarse a
Garofalo, en cuya teoría de la criminalidad cobra especial relevancia el
concepto de anomalía moral. Es decir, el delincuente tiene una carencia en
el desarrollo de la sensibilidad moral, condicionado por una base orgánica.
Otro hecho que tiene especial relevancia en el origen de la psicología
criminal, es la publicación de la primera estadística oficial de crímenes en
Francia en el año 1827. Esta publicación permitió el desarrollo de la
investigación en la distribución geográfica del crimen, cosa que continúa
actualmente en una disciplina llamada mapping criminal, una de las áreas
más importantes de la psicología criminal actualmente (Howitt, 2006).
3. TEORÍAS RELACIONADAS CON EL COMPORTAMIENTO
CRIMINAL
Se puede considerar que la psicología criminal sería la aplicación de la
ciencia psicológica al entendimiento del comportamiento criminal. Sin
embargo, no existe una sola teoría, sino que se puede realizar a través de
diferentes teorías psicológicas o paradigmas.
Una es la psicología evolutiva, una rama de la psicología que pone s
u atención en aplicar la teoría de la evolución al pensamiento y
comportamiento humano, y también puede aplicarse a la explicación del
comportamiento criminal. Estas aproximaciones, se centran en como las
trayectorias del desarrollo influyen en el comportamiento criminal, teniendo
especial relevancia el ambiente, como por ejemplo, la deprivación
económica, la ausencia de estimulación cultural, los estilos parentales y la
autoestima, pueden tener especial relevancia a la hora de desarrollar un
comportamiento delictivo, teniendo especial relevancia la adolescencia
(Soria, 2006).
Otro de los paradigmas o teorías importantes para la psicología criminal,
sería la psicología social. Esta puede considerarse la más importante y
relevante en el estudio de la criminalidad. Las teorías más importantes que
se engloban dentro de estas serían en primer lugar, los estudios sobre las
actitudes humanas, pudiendo ser éstas antecedentes de las conductas. En
segundo lugar, la teoría de la atribución social de Festinger, mediante la
cual, las personas tienden a atribuir una causa, tanto interna, como externa, a
la aparición de una conducta. La teoría de la disonancia cognitiva del mismo
autor, explicada como la tendencia de las personas a tomar una decisión
entre dos opciones que se valoran de forma similar y llevan a una tensión
psicológica interna. También se incluyen los estudios sobre procesos
grupales, en que se expresa que la conducta criminal estaría influenciada por
el grupo. Y finalmente los estudios sobre la desindividualización social,
proceso en el cual la persona pierde su identidad individual en el seno de un
grupo (Soria, 2006).
También son importantes las características psicológicas individuales. Esta
orientación, trata de explicar y encontrar cuales son las características
específicas de personalidad que hacen a algunos individuos más propensos a
delinquir que otros, con una relación muy estrecha con el autocontrol.
También es posible relacionar el crimen con ciertos trastornos mentales,
como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y los trastornos del estado de
ánimo, entre otros (Durrant, 2013).
Tiene su influencia en esta disciplina, también, la psicología de
l comportamiento. Mediante el énfasis puesto sobre la conducta observable y
el énfasis sobre la validez de las teorías elaboradas, desarrollando así
sistemas de evaluación, de medida y control, además de teorías para
predecir el comportamiento humano (Soria, 2006).
Por último, la perspectiva biológica, se centra también en las diferenci
as individuales. Por un lado, centra su estudio en la interacción compleja de
factores individuales genéticos y ambientales, mientras que, por otro lado,
se examina el papel que tiene diferentes neurotransmisores, hormonas y
regiones cerebrales (Durrant, 2013). También se realizan estudios sobre
adopciones, analizando los cambios existentes entre niños adoptados por
familias sin antecedentes cuya familia de origen sí los poseía. Por último, se
realizan también estudios fisiológicos y de disfunción cerebral (Soria, 2006).
En función de ello, es posible afirmar que existen numerosos paradigmas y
teorías que aportan información de gran importancia a la psicología
criminal, facilitando de esta manera su desarrollo y su aplicación.
4. ÁMBITOS DE APLICACIÓN DE LA PSICOLOGÍA CRIMINAL
Una vez que se ha conocido además, de cuál ha sido el origen y el desarrollo
de esta rama de la psicología, aquellas aportaciones más relevantes en el
ámbito, se hará referencia a cuáles pueden ser los ámbitos de aplicación de
la misma.
En primer lugar, la psicología criminal puede aplicarse en el ámbito
del análisis criminal o el análisis del crimen. Una de las principales razones por
las que debe incluirse la psicología en el ámbito del crimen, es debido a que
dentro de éste, se incluyen también las personas, y se perpetran por
personas, ya que la psicología es el estudio de las personas y del
comportamiento humano (Hollin, 2013). De esta manera, la psicología
criminal analiza los comportamientos del delincuente en diferentes
situaciones específicas y de esta manera se comparan los datos que se
obtengan con las bases de datos. Si se encuentran coincidencias, como las
armas utilizadas, el tipo de víctima, el modus operandi, el lugar geográfico,
entre otros, permite tener una base para guiar la investigación (Miller,
2012). Podría incluirse también aquí, la investigación policial, en la que se
incluye la negociación con criminales, trabajos sobre el contenido
psicológico de diferentes pruebas o hechos, estudios sobre la estructura de
bandas criminales y la geo-criminalidad (Nicolás Guardiola, 2006), o lo que
se conoce como “crime mapping”.
Otra de las aplicaciones de esta disciplina psicológica, es el “profiling
” criminal o simplemente conocido como “profiling”. Ésta es una de las
técnicas de investigación que ayuda a los investigadores a colocarse en la
mente del criminal. Es una técnica que permite identificar las características
de personalidad y de comportamiento, analizando el crimen y el escenario o
la escena del mismo, que el delincuente ha cometido (Hollin, 2013).
Haciendo este análisis de la escena, pueden conocerse diferentes aspectos
acerca de la personalidad o de los motivos del autor. Por ejemplo, si el
crimen fue un acto que tuvo una planeación previa, si fue un acto impulsivo,
la edad de quien ha cometido el delito, el género del mismo, por qué zona es
posible que viva y otro tipo de información que puede ser realmente útil
para los investigadores para resolver efectivamente el caso, como el estado
marital o laboral (Kocsis, 2002).
La psicología criminal, también puede ser aplicada a la realización de
entrevistas tanto a ofensores como a las víctimas del delito, para poder
conseguir información relevante y veraz acerca de los hechos acaecidos.
Mediante esta aproximación a la entrevista criminal, se tienen en cuenta las
diferentes necesidades que cada persona sometida a ella puede tener. Por
ejemplo, tienen necesidades, capacidades y características que deben ser
tenidas en cuenta a la hora de realizar la entrevista, un menor o un niño que
haya sido testigo de un crimen, que el ofensor que se niega a confesar su
acción.
Es importante destacar la relevancia de este ámbito de aplicación, ya
que centrándose en la entrevista estándar se pueden identificar tres
problemas que implican la inhibición en la recuperación de información.
Estos tres serían las frecuentes interrupciones, la formulación de excesivas
preguntas y la secuencia inapropiada de las mismas, resultando en una
información más vaga e imprecisa (Arce y Fariña, 2006). En este tipo de
entrevistas, se suele utilizar la entrevista cognitiva mediante diferentes
técnicas.
La primera trataría de reconstruir mentalmente los contextos del
crimen, la segunda técnica dejaría el “recuerdo libre” a la persona, narrando
ésta todo lo que recuerde. La tercera técnica es el “cambio de perspectiva”.
Finalmente, la última técnica es el “recuerdo en orden inverso”, que se
narren los hechos de modo diferente al en el que sucedieron. Luego, esta
tipo de entrevista psicológica, se puede adaptar tanto a menores como
personas discapacitadas (Arce y Fariña, 2006). Además, realizar este tipo
de entrevistas por psicólogos criminales, permitirá además valorar la
credibilidad del testimonio y su veracidad en el relato de los hechos, otra de
las facetas en las que es aplicable también la disciplina de la psicología
criminal (Nicolás Guardiola, 2006).
Esta disciplina, es utilizada también en la elaboración de teorías acerca del
conflicto, a través de teorías integrativas y teorías predictivas del riesgo.
Las
primeras, consideran que la delincuencia es un fenómeno complejo con una
base biopsicosocial. Las segundas se basan en estudios predictivos del
comportamiento humano y en las teorías elaboradas sobre la criminalidad
que intentan establecer la posterior reincidencia o no del criminal (Nicolás
Guardiola, 2006).
Además, esta área pone también su foco de actuación en la prevención del
delito. Esta podría ser una de las aplicaciones más prácticas de la disciplina. Se
pretende conseguir un conocimiento acerca de los factores
biopsicosociales que presentan una relación con la aparición y con el
desarrollo de la delincuencia para poder llegar a reducir la criminalidad
mediante programas de prevención (Nicolás Guardiola, 2006), además de
realizar estudios acerca de los procesos de información y asesoramiento
comunitario, mejorando el conocimiento del delito y de este modo la
protección frente a este (Soria, 2006).
Por último en referencia a las aplicaciones de la psicología criminal, debe
destacarse la preocupación que existe sobre la víctima, tanto de los efectos y
secuelas psicológicas que ésta pueda sufrir a consecuencia del hecho
delictivo, como acerca de la reacción social ante la victimización. Se
analizan tanto los efectos individuales sobre la víctima, como los efectos
colectivos sobre la sociedad (Nicolás Guardiola, 2006).
Además de estas diferentes aplicaciones que puede tener esta disciplina, se
añadirán otras, que aunque puedan ser aplicables también a la psicología
forense, el profesor Laurence Miller, las incluye dentro de la psicología
criminal (Información extraída de: Diveintopsychology1, 2012). Una de las
competencias de un psicólogo criminal sería la valoración para saber si el
acusado es apto para ser juzgado. Es decir, para que un individuo pueda ser
juzgado, se deberá valorar si éste es capaz de entender la comisión del delito
del que se te acusa, y si tenía plenas facultades para entenderlo en el
momento de la comisión del hecho, si puede entender las causas de las que
se te acusa, si puede entender el rango de las posibles condenas que se le
pueden imponer y si tiene la capacidad de declarar en tu propia defensa. Si
estas premisas no se cumplen, la persona será considerada no apta para ser
juzgada. Para eso los psicólogos cuentan con diferentes métodos de
evaluación o pruebas psicométricas.
Algunas de estas causas pueden ser una
lesión cerebral, la demencia y el retraso mental, que no pueden mejorar
mediante tratamiento. Puede haber también condiciones psiquiátricas, como
una esquizofrenia o trastorno bipolar, que pueden ser tratados. Otra de las
aplicaciones de esta disciplina, consiste en la valoración de si una persona es
o no peligrosa, es decir, para poder valorar si el individuo va a reincidir.
Finalmente, estos profesionales intervendrán también en la asunción de no
culpabilidad de un individuo por razones de enfermedad mental.
De estas diferentes aplicaciones, se desprende el campo de trabajo en el que
se puede incluir al psicólogo criminal. Estos pueden trabajar en instituciones
académicas, junto a la policía, para ayudar a la resolución de crímenes, en
los juzgados, en hospitales forenses y en centro de salud mental (What is
Criminal Psychology, s.f.)