Tradición clásica
Las metamorfosis de la tradición clásica
La idea de tradición moderna se acuña solamente cuando hay una pluralidad de tradiciones a la
que oponerla, esto es, en el siglo XIX. Antes la denominación genérica era la de “antiguos”
(frente a modernos). Es Madame de Staël la responsable de esta denominación moderna
(antiguos/modernos=clásicos/románticos).
Pueden distinguirse tres etapas en los estudios de tradición clásica. La primera va desde la
cristalización de los estudios de tradición clásica hacia 1872 (de ese año es el estudio de
Comparetti sobre Virgilio en el Medioevo) hasta la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1949
los estudios de clásicas se definen por oposición a otras tradiciones, como la soviética (el libro
de Highet es el punto fundamental de esta etapa). La etapa contemporánea para de 1979 con
los estudios de recepción y con distinciones teóricas como la de Guillén entre convenciones e
influencias. Borges: “cada autor crea a sus predecesores”.
Menéndez Pelayo inició los estudios de clásicas en España desde una perspectiva positivista en
su Horacio en España.
Curtius, en el contexto del pangermanismo y de la sociología de Mannheim, reivindicó las raíces
latinas medievales de la cultura europea en su famoso libro. Curtius presenta la tesis
controvertida de que la Edad Media es el puente por el que la tradición clásica se vierte a la
modernidad. El libro de Warburg en historia del arte e iconografía es fundamental. Genette y
Said.
Ilíada
Según Estesícoro, Helena nunca llegó a Troya, sino que se quedó en Chipre. Lo que había en
Troya era un simulacro, una túnica. Seferis (empleando el monólogo dramático con
reminiscencias de Eurípides) escribió su poema “Helena”, donde se sugiere una interpretación
moderna de la Ilíada como reflejo de lo absurdo de las guerras (que no es su tema antiguo). Vico
es el precursor de la escuela analítica, al reconocer varios estratos textuales en la Ilíada: observa
tres partes en la Ilíada, una compuesta por dioses, otra por héroes y otra por hombres. El siglo
XIX recupera la Ilíada sobre la Eneida, que tradicionalmente se había considerado más refinada.
Esto sucede en parte por el nacionalismo, por la creencia de que Homero en realidad era el
pueblo griego. Paralelamente se consolida la escuela analítica alemana con Wolf (“una obra es
su historia”).
Compararemos la Ilíada con el ensayo de Simone Weil y los dos cuentos de Borges, El hacedor y
El inmortal. Puede decirse que Borges explota el género de la “vida imaginaria”.
Odisea
Nostalgia: dolor por el regreso. Kavafis. Ulises de Joyce. Italo Calvino.
Eneida
Borges, prólogo a la Eneida. Traducción rítmica de Agustín García Calvo. La muerte de Virgilio de
Broch. Poema de Antonio Colinas en Noche más allá de la noche. En el Prufrock de Eliot también
aparece un verso de la Eneida.
Metamorfosis de Ovidio
Las Metamorfosis constituyen un raro género de épica: un compendio de todos los mitos
conocidos (de fábulas: la noción de mito fue puesta en circulación por Lessing en el siglo XVIII).
Eliot inserta en la Tierra baldía un fragmento de Las metamorfosis (Tiresias). Lauro de Bosis
escribe la tragedia Ícaro en tiempos de Mussolini, basándose en Ovidio. Ovidio y la contigüidad
universal, ensayo de Italo Calvino. Antonio Tabucchi, en Sueños de sueños recoge El sueño de
Ovidio Nasón.
Lírica: Horacio
Poeta intelectual, antirromántico. Pessoa: Ricardo Reis es un poeta horaciano. El tópico de carpe
diem. Lo utiliza Lorca, por ejemplo, en los sonetos del amor oscuro. El tópico se ha
independizado de Horacio, no significa que Horacio esté presente en Lorca. Menéndez Pelayo:
Horacio en España. No basta con identificar solo los tópicos, hay que interpretar cómo se
inscriben en la nueva obra.
[Marcel Schwob en relación al fragmento de la Antología palatina del beso de Agatón.
Hilda Doolittle, imaginismo, movimiento culturalista, escribió “Helena en Egipto”, donde se
abunda en la idea de que Helena realmente no estaba en Troya.
Augusto Monterroso comparte con Fedro el ideal de la brevitas.]
La primera Bucólica de Virgilio es acaso la composición latina que más influencia ha tenido en la
literatura occidental, entre otras cosas porque ha sido siempre estudiada de memoria en las
escuelas. Por ejemplo, Borges en el Poema de los dones recoge un verso de la primera Égloga,
aludiendo al adjetivo “lentus”, traduciéndolo literalmente como “lento”, que significa
simultáneamente tranquilo, duradero, infinito. Para autores como Borges el latín representa la
nostalgia por la adolescencia.
Poesía elegíaca: El género elegíaco en la literatura latina tiene por objeto al amor. Se trata de un
ciclo amoroso sobre una mujer (Cintia, Lesbia). Están escritos en dísticos elegíacos. Destacan
Tibulo y Propercio. Propercio es el primer gran autor que habla sobre los celos (los otros dos son
Ernesto Sábato y Marcel Proust). Proust cita a Propercio a través de Ronsard (un verso en que
se desestima a Helena). En Proust el ciclo amoroso corresponde a Albertine. Julien Benda,
contemporáneo de Proust, también se refiere a Propercio, hablando desde la perspectiva de
Cintia, aburrida de los requerimientos del poeta latino. El latín litúrgico triunfa en la Francia del
fin de siècle: Huysmans, Gourmont, etc. Proust participa tardíamente de este espíritu. Cinco
pasos en el ciclo elegíaco: 1. Amor como esclavitud. 2. Custos ornati (belleza sin ornato). 3.
Custos amoris. 4. Celos y preguntas al amante (el amor es la enfermedad de los celos). 5.
Aparición de la amada tras la muerte (cuando te encuentras con tu ex).
Propercio 4,7 1-6
Poesía lírica
La poesía lírica es siempre algo oral, cantado, nunca escrito: la lírica no es un género “literario”
entre los griegos. Safo, poesía fragmentaria. Primera muestra de reacción sexual femenina, se
moja. En Ezra Pound hay una alusión a Safo en el poema “Papyrus”, que es un fragmento en que
se menciona a Gongula, discípula predilecta de Safo. Esta composición puede interpretarse
como un haiku. Probablemente recrea la escena de un cuadro de Alma Tadema. Arquíloco tiene
un poema donde habla del abandono de su escudo, cosa que no le importa, aunque para el
código de honor épico supusiera una deshonra. Savater en un artículo relee el poema de
Arquíloco desde la perspectiva de Voltaire.
Bernardo Clariana tradujo a Catulo en el exilio. Catulo tuvo relaciones con la lasciva Lesbia
(Clodia). Catulo tiene un poema al cabello de Berenice, al que alude Bernardo Clariana, también
poeta, en una composición suya (“A una palmera”). Viva España y arriba la carne. Compara el
follaje de una palmera (de Elche) con la cabellera de Berenice.
Píndaro. Las Olímpicas. Tabucchi: “Los volátiles del Beato Angélico”. Un poema de Juan Antonio
González Iglesias, “nadador”. Varios poemas de González Iglesias, pasión homoerótica.
Poesía didáctica
El tópico de Virgilio en las Geórgicas de los campos felices, “laetus ager”, es recogido por
Machado. Laetus significa estiércol, por eso el campo es feliz, porque está abonado. Felix o feliz
es el que fela, el que mama. Es otra idea de felicidad, como la eudaimonía. Eça de Queiroz
también recrea tópicos bucólicos de Virgilio. Héctor Ya no ve en sus memorias de un librero
también cita las Geórgicas, “mieses rientes”.
Dos poemas que representan la lectura de Homero: uno de Mandelstam (lo relaciona con el
insomnio que experimenta mientras lee el catálogo de las naves) y otro de Eugenio de Andrade
(en relación a la emotiva escena en que Príamo besa las manos de Aquiles, que ha matado a su
hijo). Andrés Trapiello habla de las Geórgicas de Virgilio en su ensayo “Todavía Virgilio”. Según
Trapiello, el Virgilio de las Geórgicas podría entenderse como un autor “raro”, ya no clásico.
Augusto Monterroso recupera con sus microrrelatos el ideal de la brevitas latinas. Monterroso
transforma fábulas del Fedro. La fábula se diferencia del cuento en que se emplean personajes
por antonomasia, con el artículo determinado, “el león”. Rafael Sánchez Mazas, autor falangista
maldito, menciona a Virgilio y Juvenal.