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PUTUCOS

Los putucos son una tradición constructiva ancestral del altiplano puneño que utiliza bloques de barro y pasto para crear viviendas. Este sistema permitió a los pobladores adaptarse al frío clima y continuar con sus actividades ganaderas y domésticas. Los putucos tienen paredes y techos de champa (mezcla de barro, raíces y pasto), son de base rectangular con techo en punta, y mantienen el calor. Aunque su construcción toma solo 2-4 días, los conocimientos se transmiten de generación en generación, manteniendo

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PUTUCOS

Los putucos son una tradición constructiva ancestral del altiplano puneño que utiliza bloques de barro y pasto para crear viviendas. Este sistema permitió a los pobladores adaptarse al frío clima y continuar con sus actividades ganaderas y domésticas. Los putucos tienen paredes y techos de champa (mezcla de barro, raíces y pasto), son de base rectangular con techo en punta, y mantienen el calor. Aunque su construcción toma solo 2-4 días, los conocimientos se transmiten de generación en generación, manteniendo

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PUTUCOS, SISTEMA CONSTRUCTIVO ANCESTRAL DE PUNO

En los distritos de Taraco, provincia de Huancané, y de Samán y Arapa, provincia de Azángaro, los
pobladores del altiplano son herederos de un sistema de construcción ancestral denominado putucos.
Aquí te explicamos en qué consiste esta tradición puneña.

Ante el rigor del frío en el altiplano, sus pobladores idearon un sistema constructivo conocido como
putucos, que les permitió adaptarse al medioambiente y continuar con sus actividades ganaderas y
domésticas con normalidad. Esta tradición ancestral, recientemente declarada Patrimonio Cultural de la
Nación, constituye una original expresión de nuestra ingeniería andina.

Técnica de construcción

Los putucos son construcciones tradicionales elaboradas a base de barro y pasto. Con la mezcla,
denominada champa, se arman las paredes y los techos. Según el arquitecto e investigador, Fernando
Ferrucio Marussi, la champa está conformada por bloques de tierra con raíces entrecruzadas de ichu y
otras plantas silvestres, como chiji o quemello.

Durante la época más húmeda, cuando el suelo es más suave, los pobladores de Puno extraen el material
y lo dejan secar para que adquiera dureza y consistencia. Ellos saben que el tipo de composición del suelo,
mezclado con las raíces vegetales, genera una combinación perfecta para que la mezcla adquiera
plasticidad, durabilidad y peso liviano.

Aunque los putucos de adobe son comunes, muchos optan por los bloques de barro y pasto, ya que es
más resistente a la erosión y tiene un alto grado de impermeabilidad. El sistema, que es propio de las
provincias puneñas de Huancané y Azángaro, tiene una base rectangular y un techo que termina en punta.
Cuenta, además, con pequeñas aberturas para la ventilación.

Uno de los beneficios de esta tradición ancestral, que cuenta con una sola puerta baja y angosta, es
mantener el calor en una zona que se carece de recursos naturales para construir viviendas. Desde la
antigüedad, no solo ha sido considerado un excelente hogar para las personas, sino también un espacio
ideal para conservar los víveres y refugiar al ganado.

Tradición vigente

El primer paso para construir un putuco es preparar el terreno, nivelándolo si es necesario. Continúa el
proceso de trazado, en el que se establecen las dimensiones de los cuatro lados de la base, que tienen
forma de cuadrado o rectángulo. Cuando el muro está listo, se agregan refuerzos de madera que permiten
edificar el techo de forma cónica o piramidal.

Aunque la obra está a cargo de los hombres de la familia, quienes heredaron la técnica de sus padres y
abuelos, a veces se contrata el servicio de maestros expertos. El periodo elegido para la edificación, que
dura de dos a cuatro días, coincide habitualmente con la etapa seca del año, cuando el suelo y las
champas, previamente extraídas, están secas y duras.

El sistema ancestral forma parte de un complejo habitacional rural mayor, que usualmente se
complementa con otros putucos. Una familia puede tener varios putucos, que serán usados como cocina,
habitación y refugio de animales. Según los recursos y los gustos de las personas, los espacios cuentan
con diversos acabados mediante el tarrajeo.

Gracias a nuestros antepasados, los habitantes transmiten los conocimientos y las técnicas de este
sistema constructivo a las nuevas generaciones. Aunque la palabra putuco tiene un origen lingüístico
incierto, representa una tradición ancestral que se mantiene vigente y de la cual todos somos herederos
y estamos orgullosos.

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