Resumen Zizek Ideología
Resumen Zizek Ideología
Foucault: Estetización de la ética universalista: cada sujeto, sin apoyo alguno de normas universales,
ha de construir su propio modo de autodominio, ha de armonizar el antagonismo de poderes en su
interior, inventarse, por así decirlo, producirse como sujeto, encontrar su propio y particular arte de
vivir. La noción de sujeto es Clásica: sujeto como el poder de automediación y de armonización de
las fuerzas antagónicas, como vía para dominar el “uso de los placeres” a través de una restauración
de la imagen del yo.
Althusser: Hay una cierta fisura, hendidura, un reconocimiento falso, como característica de la
condición humana en cuanto tal, por lo que la idea de un posible fin de la ideología es una idea
ideológica por excelencia. No se trata de develar el mecanismo estructural que está produciendo el
efecto de sujeto como un reconocimiento ideológico falso, sino de que, a la vez, hemos de reconocer
este falso reconocimiento como inevitable, es decir, hemos de aceptar un cierto engaño como una
condición de nuestra actividad histórica, de asumir un papel como agentes del proceso histórico.
Según esta perspectiva, el sujeto como tal se constituye por medio de un reconocimiento falso: el
proceso de interpelación ideológica por medio del cual cada sujeto se “reconoce” como destinatario
del llamamiento de la causa ideológica implica necesariamente un cortocircuito, una ilusión de tipo
“yo ya estaba allí”, el corto circuito así no deja de tener efectos cómicos como “no es raro que te
interpelaran como proletario cuando lo que eres es un proletario”.
Marx: En la noción tradicional existe un cierto antagonismo fundamental que posee una prioridad
ontológica para “mediar” todos los demás antagonismos, determinando el lugar de estos y su peso
específico (antagonismo de clase, explotación económica) y a su vez, el desarrollo histórico
comporta una “posibilidad objetiva” de resolver ese antagonismo fundamental y, así, mediar todos
los demás antagonismos. La misma lógica que condujo a la humanidad a la enajenación y a la división
de clases crea también las condiciones para la abolición de las mismas.
Para el posmarxismo, hay una ruptura en esta lógica, pues cualquiera de los antagonismos que, a la
luz del marxismo parecen secundarios, puede adueñarse de este papel esencial de mediador de
todos los demás. Así el fundamentalismo feminista tiene la noción de que no hay liberación mundial
sin la emancipación de las mujeres, sin abolición del sexismo), el fundamentalismo democrático en
este sentido afirma que la democracia como el valor fundamental de la civilización occidental, es
pues el principal problema, ya que las demás luchas: económica, feminista, de minorías, etc. son
simplemente aplicaciones de los principios básicos democráticos e igualitarios. El fundamentalismo
ecológico atribuye al estancamiento ecológico como el problema fundamental de la humanidad.
Sobre Freud
La pulsión de muerte, no es un hecho biológico, sino una noción que indica que el aparato psíquico
humano está subordinado a un automatismo de repetición ciego más allá de la búsqueda del placer,
de la autoconservación, de la conformidad del hombre con su medio. El hombre es “un animal
enfermo de muerte”, un animal extorsionado por un insaciable parasito (razón, logos, lenguaje).
Según esta característica, la pulsión de muerte, no puede ser reducida a una expresión de las
condiciones sociales enajenadas, sino que define la condición humana en cuanto tal. No hay
solución ni escape, lo que hay que hacer no es “superarla”, “abolirla”, sino llegar a un acuerdo con
ello, aprender a reconocerla en su dimensión aterradora y después, con base en este
reconocimiento fundamental, tratar de articular un modus vivendi con ello.
El hombre en cuanto tal es “la herida de la naturaleza”, no hay retorno al equilibrio natural. Para
estar en conformidad con su entorno, lo único que el hombre puede hacer es aceptar plenamente
esta fisura, esta hendidura estructural desarraigo y tratar en la medida de lo posible de remendar
las cosas. Todas las demás soluciones (un posible regreso a la naturaleza, la idea de una socialización
total de la naturaleza, son una senda directa al totalitarismo. [Por qué entonces la idea de desarraigo
y vuelta al comienzo se perpetúa en una idea de unos cuantos con la verdad, de hombre Nuevo
ecoamigable, una negación misma de la condición antagonica del hombre con la naturaleza], lo
mismo ocurre con el feminismo, pues la relación entre los sexos es por definición “imposible”,
antagonica, no hay solución final. De esta forma la única solución soportable entre los sexos es el
reconocimiento de este antagonismo básico, de esta imposibilidad básica [de las diferencias entre
los sexos, más allá de los roles culturales o biológicos, sino la diferencia de ellos en cuanto a sujetos
y aspiraciones, en cuanto formas de relación siempre en disputa, en vuelcos de poder y saberes] de
esta manera hay una contradicción misma en la idea de reconciliación, ya sea democrática,
ecológica, feminista o de minorías, pues cada intento de eludir el riesgo inherente y de restaurar la
democracia, la relación de sexos o la igualdad “real” acarrea su opuesto, y termina por abolir la
misma causa por la cual lucha, así la búsqueda de la democracia cae en la abolición de la democracia
misma, y así sucesivamente.
Ellos reconocen esta noción de antagonismo al percatarse de ese trauma “original” un núcleo
imposible que se resiste a la simbolización, a la totalización, a la integración simbólica. Todo intento
de simbolización-totalización, viene después y es un intento de suturar la hendidura original, intento
que está condenado al fracaso.
No debemos ser “radicales” en el sentido de apuntar a una solución radical. Vivimos en un inter
espacio y en tiempo prestado. Toda solución es provisional y temporal, una manera de posponer
una imposibilidad fundamenta. Hay que tomar, así pues, el termino que ellos usan de “democracia
radical” de un modo paradójico. Su carácter radical implica, que únicamente podemos salvar la
democracia tomando en cuenta su propia imposibilidad radica.
La dialéctica hegeliana, lejos de ser una historia de superación progresiva, la dialéctica para Hegel
es una anotación sistematica del fracaso de todos los intentos de este tipo. En otras palabras, la
reconciliación hegeliana no es una superación “panlogica” de toda realidad en el Concepto, sino una
anuencia final con el hecho de que el Concepto es “no todo”. De esta manera la noción de
“conocimiento absoluto” que devora cualquier contingencia es más bien una cierta perdida radical.
Capítulo 1:
el síntoma
¿Cómo fue posible que Marx, en su análisis del mundo de las mercancías, produjera una noción que
se aplica también al análisis de los sueños, a los fenómenos histéricos y demás? Entre sus análisis
respectivos a la mercancía hay una homología fundamental al análisis de los sueños. Ambos casos
tratan de eludir la fascinación propiamente fetichista del “contenido” supuestamente oculto tras la
forma: el “secreto” a develar mediante el análisis no es el contenido que oculta la forma (forma
mercancía, o forma de los sueños), sino que se intenta develar el “secreto de esta forma”. Freud,
por un lado, no intenta analizar el contenido oculto tras los sueños, sino que intenta responder
¿cómo es que los pensamientos oníricos han adoptado esa forma, porque se transpusieron en forma
de sueño? Marx por otro lado, analiza que el problema real no es penetrar hasta el nucleo oculto
de la mercancía (que sería la determinación del valor por la cantidad de trabajo socialmente
necesario para producirla) sino que intenta explicar porque el trabajo asumió la forma del valor en
una mercancía, porque el trabajo puede afirmar su carácter social solo en la mercancía.
La forma de un sueño o la forma en que éste se sueña se usa con frecuencia bastante sorprendente
para representar su materia oculta. Esta es entonces la paradoja básica del sueño: el deseo
inconsciente, aquel que supuestamente es su núcleo más oculto, se articula precisamente a través
de un trabajo disimulado del “núcleo” de un sueño, su pensamiento latente, a través del trabajo de
disfrazar este núcleo-contenido mediante su traslado al jeroglífico del suelo.
Freud rompe la apariencia según la cual el sueño no es más que una simple confusión sin sentido,
un desorden causado por procesos fisiológicos que, en cuanto tales, no tienen nada que ver con la
significación. Dicho en otras palabras, se debe concebir el sueño como un fenómeno significativo,
como algo que trasmite un mensaje reprimido que se ha de descubrir mediante un procedimiento
de interpretación. Después de deshacer la fascinación por el “significado oculto” del sueño se centra
la atención en esta forma, en el trabajo del sueño al que fueron sometidos los “pensamientos
oníricos latentes”.
Esta articulación encontrada en Freud, es también postulada por Marx, en donde se toma en cuenta
para su análisis del “secreto de la forma mercancía”:
Primeramente, se rompe la apariencia según la cual el valor de una mercancía depende del puro
azar, de una interacción accidental entre oferta y demanda, por ejemplo. Hemos de dar el paso
crucial de concebir el “significado” oculto tras la forma-mercancía, la significación que esta forma
expresa”. Hemos de penetrar el “misterio del valor de las mercanciasa”:
“La determinación de las magnitudes de valor por el tiempo de trabajo, pues, es un misterio
oculto bajo los movimientos manifiestos que afectan a los valores relativos de las
mercancías. su desciframiento borra la apariencia de que las determinación de las
magnitudes de valor alcanzadas por los productos del trabajo es meramente fortuita, pero
en modo alguno elimina su forma de cosa” Marx, 1975
Marx aquí indica que hay un cierto “pero”: que la revelación del secreto no basta (no basta con
articular el valor como el tiempo de trabajo socialmente necesario) La economía política clásica
burguesa ha descubierto el misterio de la forma mercancía, pero su límite es que no es capaz de
abandonar esta fascinación por el misterio oculto tras la forma mercancía. Que lo que captura su
atención es el trabajo como la verdadera fuente de riqueza. Es decir, la economía política clásica se
interesa únicamente por los contenidos encubiertos tras la forma mercancía y esta es la razón de
que no pueda explicar el misterio que existe NO TRAS LA FORMA, SINO EL MISTERIO DE ESTA
FORMA. A pesar de la explicación del misterio de la magnitud del valor, la mercancía sigue siendo
para la economía política algo misterioso y enigmático. Es lo mismo que con el sueño: aun después
de haber explicado su significado oculto, su pensamiento latente, el sueño sigue siendo un
fenómeno enigmático. Lo que no se ha explicado todavía es simplemente su forma. El proceso
mediante el cual el significado oculto se ha disfrazado de esa forma.
Al preguntarse Marx “¿De donde brota, entonces, el carácter enigmático que distingue al producto
del trabajo no bien asume la forma mercancías? obviamente de esa forma misma” Esta es la idea
principal que la economía política no puede dar, pues es su debilidad.
¿por qué el análisis marxiano de la forma-mercancía el cual concierte a una cuestión puramente
económica- ejerce tanta influencia en el campo general de las ciencias sociales? Por qué ofrece una
especie de matriz que nos permite generar todas las demás formas de la “inversión fetichista”: es
como si la dialéctica de la forma mercancía nos diera a conocer una versión pura o destilada de un
mecanismo que nos ofrece una clave para la comprensión teorica de los fenómenos que, a primera
vista, no tienen nada que ver con el campo de la economía política (ley, religión, y demás) Para Zizek,
Sohn-Rethel es el teorico que ha llegado más lejos en el despliegue del alcance universal de la forma
mercancía pues su tesis fundamental es que:
“el análisis formal de la mercancía es el que tiene la clave, no solo de la economía política, sino
también de la explicación histórica del modo de pensar abstracto y conceptual y de la división del
trabajo en intelectual y manual que nación con la mercancía” Sohn
De esta manera, antes de que el pensamiento pudiera llegar a la idea de una determinación
puramente cuantitativa, un sine qua non de la ciencia moderna de la naturaleza, la pura cantidad
funcionaba ya en el dinero, esa mercancía que hace posible la conmensurabilidad del valor de todas
las demás mercancías a pesar de la determinación cualitativa partículas de las mismas. Es decir, que
antes de que la física pudiera articular la noción de un movimiento puramente abstracto actuando
en un espacio geométrico, independientemente de todas las determinaciones cualitativas de los
objetos en movimiento, el acto social de intercambio ya había realizado ese movimiento abstrato
puto que deja totalmente intactas las propiedades concreto-sensuales del objeto captado en
movimiento: la transferencia.
Es decir, si miramos de cerca el estatus ontológico de lo que Sohn, denomina abstracción real (es
decir, el acto de abstracción que actúa en el proceso efectivo del intercambio de mercancías), La
homología entre su estatus y el del inconsciente, esta cadena significante que persiste en otra
escena, es sorprendetemente: la abstracción real es el inconsciente del sujeto trascendental. La
abstracción real no es por supuesto “real” en el sentido de las propiedades reales y efectivas de las
mercancías y los objetos materiales: la mercancía objeto, no contiene valor de la misma manera que
posee conjunto de propiedades particulares que determinan su valor de uso. Su naturaleza es la de
un postulado implícito en el acto efectivo del intercambio. EN OTRAS PALABRAS, ES LA DE UN
CIERTO “COMO SÍ”: EN EL ACTO DE INTERCAMBIO, LOS INDIVIDUOS PROCEDEN COMO SI LA
MERCANCÍA NO ESTUVIERA SOMETIDA A CAMBIOS FISICOS MATERIALES; COMO SI ESTUVIERA
EXCLUIDA DEL CICLO NATURAL DE GENERACIÓN Y CORRUPCIÓN; AUNQUE AL NIVEL DE SUS
CONCIENCIAS ELLOS SABEN MUY BIEN QUE ESTE NO ES EL CASO.
Por ejemplo: sabemos muy bien que el dinero, como todos los objetos materiales sufre efectos del
uso, por lo que su consistencia material cambia con el tiempo, pero en la efectividad social del
mercado, a pesar de todo, tratamos a las monedas como si consistieran “en una sustancia
inmutable, una sustancia sobre la que el tiempo no tiene poder, y que está en contraposición
antitética con cualquier materia que se encuentre con la naturaleza.” AQUÍ HAY UNA IDEA DE
DESAUTORIZACIÓN FETICHISTA “LO SÉ MUY BIEN, PERO AÚN ASÍ…” YO SÉ QUE LA MADRE NO TIENE
FALO, PERO AÚN ASÍ… (CREO QUE SI LO TIENE); YO SÉ QUE LOS JUDIOS SON GENTE COMO
NOSOTROS, PERO AUN ASÍ… (HAY ALGO EN ELLOS); YO SÉ QUE EL DINERO ES UN OBJETO MATERIAL
COMO OTROS, PERO AUN ASÍ… (ES COMO SI ESTUVIERA HECHO DE UNA SUSTANCIA ESPECIAL
SOBRE LA QUE EL TIEMPO NO TIENE PODER” DE ESTA FORMA “LA ABSTRACCIÓN DEL INTERCAMBIO
NO ES PENSAMIENTO, PERO TIENE FORMA DE PENSAMIENTO”
La forma del pensamiento cuyo estatus ontológico no es el del pensamiento, es decir, la forma del
pensamiento externa al propio pensamiento, en suma, Otra Escena externa al pensamiento con la
cual la forma del pensamiento ya está articulada de antemano. Lo simbólico es precisamente ese
orden formal que complementa y/o altera la relación dual de la realidad fáctica “externa” y la
experiencia interna subjetiva. De esta forma (criticando a Althusser) la abstracción no es un proceso
que tiene lugar enteramente en el terreno del conocimiento.
Esto no significa que la conciencia practica de todos los días, es decir, la conciencia de los individuos
que participan en el acto de intercambio, no esté sometida a una ceguera complementaria. Ellos
actúan como solipistas practicos, pues reconocen equivocadamente la función sociosintetica del
intercambio, es decir, el nivel de “abstracción real” como la forma de socialización de la producción
privada a través del medio del mercado. Es decir, el propietario que participa en el acto de
intercambio procede como solipsista practico: desdeña la dimensión universal y socio-sintetica de
su acto (el proyecto social global) reduciéndolo a un encuentro casual de individuos atomizados en
el mercado. ESTA DIMENSIÓN SOCIAL REPRIMIDA DE SU ACTO EMERGE COMO RAZON UNIVERSAL
DIRIGIDA A LA OBSERVACIÓN DE LA NATURALEZA.
El síntoma social
La lógica de la excepción
Sobre el síntoma: Cuando a cierto universal ideologico se le enfrente por su lógica interna un
elemento que subvierte la razón ideologica es cuando se descubre el síntoma social. es decir, En el
intercambio equivalente y equitativo (universal ideologico) existe un equivalente (fuerza de trabajo
por sus salarios) que, precisamente como un equivalente, a su vez funciona como la forma misma
de explotación (subvierte la equivalencia por el plusvalor adquirido, pues la mercancía: fuerza de
trabajo, es una mercancía peculiar que crea valor, por lo tanto en su lógica interna no hay un
equivalente en el intercambio, sino una razón de explotación).
Sobre el fetichismo de la mercancía
El síntoma fue descubierto por Marx mediante el fetichismo de la mercancía, esto se capta de mejor
manera en la lógica del pasaje del feudalismo al capitalismo.
El rasgo esencial del fetichismo de la mercancía no consiste en su famoso reemplazo de los hombres
por cosas “una relación entre hombres que asume la forma de una relación entre cosas” sino que
consiste, antes bien, en un falso reconocimiento con respecto a la relación entre una red
estructurada, un efecto de la red de relaciones de uno de los elementos, como si esta propiedad
también perteneciera a la red fuera de su relación con los demás elementos. Este falso
reconocimiento puede tener lugar en “una relación entre cosas” así como en una “relación entre
hombres”. “como no viene al mundo con un espejo en mano (la mercancía), ni tampoco afirmando…
yo soy yo, el hombre se ve reflejado primero solo en otro hombre,. Tan solo a través de la relación
con el hombre pablo como igual suyo, el hombre pedro se relaciona consigo mismo como hombre.
Pero con ello también el hombre pablo, de pies a cabeza, en su corporeidad paulina, cuenta para
pedro como la forma en que se manifiesta el genero hombre” marx 1975
Solo reflejándose en otro hombre, es decir, en la medida en que este otro hombre ofrece una
imagen de su unidad, puede el yo alcanzar su identidad propia; identidad y enajenación son, así
pues, estrictamente correlativas. [la identidad es el resultado del fenómeno de la separación del
cuerpo fragmentado a su unidad correlativa, mediante el reflejo del otro… (recapitular)
La apariencia de las mercancías es que la mercancía A parece relacionarse con B, como si, para B,
ser un equivalente de A no fuera una determinación reflexiva, es decir que parece como si B fuera
ya en sí, el equivalente de A; la propiedad de ser un equivalente parece que le pertenezca aun fuera
de su relación con A, en el mismo nivel que sus otras propiedades efectivas y naturales que
constituyen su valor de uso (ahí raidca la inversión del fetichismo) “con estas llamadas
determinaciones reflejas ocurre algo peculiar. Este hombre, por ejemplo, es Rey porque los otros
hombres se comportan ante él como súbditos”.marx
Es claro que ser Rey es un efecto de la red de relaciones sociales entre un “rey” y sus “súbditos”;
pero –y aquí está el falso reconocimiento fetichista- a los participantes de este vinculo social, la
relación se les presenta necesariamente en forma invertida: ellos creen que son súbditos cuando
dan al rey tratamiento real porque el rey ya es en sí, fuera de la relación con sus súbditos, un rey:
como si la determinación de “ser un rey” fuera una propiedad natural de la persona de un rey [lo
mismo sucede con las relaciones de poder y verdad]
Por lo tanto, es en el proceso de cambio del modo de producción feudal al capitalismo que el
fetichismo se logra ver de manera más clara pues, el lugar del fetichismo ha virado simplemente de
las relaciones intersubjetivas a las relaciones entre cosas: las relaciones sociales cruciales, las de
producción, ya no son inmediatamente transparentes en la forma de las relaciones interpresonales
de dominio y esclavitud (del amo y sus siervos) sino que se disfrazan –para valernos de la precisa
formula de Marx- bajo la forma de relaciones sociales entre cosas, entre los productos del trabajo.
Esta es la razón de que haya que buscar el síntoma en el pasaje del feudalismo al capitalismo. Pues
en el capitlaismo las relaciones de servidumbre se reprimen, formalmente parece que los sujetos
libres y exentos de todo fetichismo, sin embargo la verdad reprimida, es que hay persistencia del
dominio y la servidumbre subvertida en una apariencia ideologica de libertad igualdad etc.
SINTOMA HISTERICO
En vez de ponerse de manifiesto como sus propias relaciones mutuas, las relaciones sociales
existentes entre las personas aparecen disfrazadas de relaciones sociales entre las cosas –aquí
tenemos una definición precisa del síntoma histérico, de la histeria de conversión propia del
capitalismo-
RISA TOTALITARIA
El libro de Umberto eco “el nombre de la rosa” tiene como tesis principal que la fuente del
totalitarismo es un vínculo dogmático con la palabra oficial: la falta de risa, de separación irónica.
Es decir, como un excesivo compromiso con el Bien, puede convertirse en el mayor Mal. El Mal, en
realidad, es cualquier clase de dogmatismo fanático, en especial el que se ejerce en nombre del
supremo Bien. Esta tesis esta revestida de la versión ilustrada de la creencia religiosa: si llegamos a
obsesionarnos demasiado por el Bien y por el odio correspondiente por lo secular, nuestra obsesión
por el Bien se puede convertir en una Fuerza del Mal, una forma de odio destructor por todo aquello
que no logra corresponder a nuestra idea del Bien. Sin embargo, el verdadero Mal es la mirada
supuestamente inocente que no percibe en el mundo sino el Mal.
La idea de una obsesión por una devoción fanatica a… el Bien que se convierte en el Mal, encubre
la experiencia inversa, que es mucho más inquietante: cómo un vinculo fanatico y obsesivo con el
Mal puede adquirir el estatus de una posición ética, de una posición que no está guiada por nuestros
intereses egoístas. Lo que perturba de El nombre de la rosa, es la creencia subyacente en la fuerza
liberadora y antitotalitaria de la risa, de la distancia ironica.
La tesis de Zizek es pues lo inverso a esta liberadora y antitotalitaria risa, pues en las sociedades
contemporáneas, democráticas o totalitarias, esa distancia cinica, la risa, la ironía, son parte del
juego. La ideología imperante no pretende ser tomada seriamente o literalmente. Tal vez el mayor
peligro para el totalitarismo sea la persona que toma su ideología literalmente.
EL CINISMO COMO UNA FORMA DE IDEOLOGÍA
La definición de ideología más elemental la da Marx en el Capital con su frase “ellos no lo saben,
pero lo hacen” El concepto mismo de ideología implica una especie de naïveté (ingenuidad) básica
y constitutiva: el falso reconocimiento de sus propios presupuestos, de sus propias condiciones
efectivas, una distancia, una divergencia entre la llamada realidad social y nuestra representación
distorsionada, en nuestra falsa conciencia de ella.
Ideología de Frankfurt
No se trata simplemente de ver las cosas (es decir, la realidad social) como “son en realidad” o de
quitarse los anteojos distorisionadores de la ideología; el punto principal es ver cómo la realidad no
puede reproducirse sin esta llamada mistificación ideologica. La mascara no encubre simplemente
el estado real de cosas; la distorisión ideologica está inscrita en su esencia misma.
De esta forma nos encontramos con la paradoja de que un ser no puede reproducirse solo en la
medida en que es seudorreconocido y desdeñado: en el momento en que lo vemos “como en
realidad es”, este ser se disuelve en la nada o, más exactamente, cambia y pasa a ser otra clase de
realidad.
LACAN
El falso reconocimiento de la realidad social que es parte de esta realidad misma. ¿se aplica todavía
este concepto de ideología en el mundo, como una conciencia ingenua? Zizek cita a Peter Slotedijk
cuando expone la tesis de que el modo de funcionamiento dominante de la ideología es cinico, lo
cual hace posible –o, con mayor precisión, vano- el procedimiento clásico critico-ideologico. El
sujeto cinico está al tanto de la distancia entre la mascara ideologica y la realidad social, pero pese
a ello insiste en la mascara. La formula, como la propone Slotedijk “ellos saben muy bien lo que
hacen, pero aún así, lo hacen” la razón cinica, ya no es ingenua, sino que es una paradoja de una
falsa conciencia ilustrada: uno sabe de sobra la falsedad, está muy al tanto de que hay un interés
particular “oculto” tras una universalidad ideologica, pero aún asi, no renuncia a ella.
El kinismo representa el rechazo popular, plebeyo, de la cultura oficial por medio de la ironía y el
sarcasmo: el procedimiento kinico clásico es enfrentar las frases de la ideología oficial dominante
con la trivialidad cotidiana y exponerlas al ridículo poniendo así de manifiesto, tras la sublime
noblesse de las frases ideológicas, los intereses ególatras, la violencia, las brutales pretenciones de
poder. Así se subvierte la propuesta oficial enfrentándola con la situación de su enunciación.
Confrontada la razón cinica con la falsa conciencia, la ideología pensada como una distorisión de la
realidad, deja de funcionar. Pues la razón cinica como fundamento de la ideología toma de ante
mano los puntos que debe reprimir para organizarse y preservar su consistencia [no le molesta
ocultarse, está a la vista de todos]
SOBRE LA FANTASÍA
La razón cinica con toda su separación ironica, deja intacto el nivel fundamental de la fantasia
ideologica, el nivel en el que la ideología estructura la realidad social.
Ellos no lo saben pero lo hacen ¿ donde esta la ilusión ideologica, en el saber o en el hacer la
realidad? A simple vista: la ilusión ideologica reside en el saber. Pues es una disconcordancia entre
aquello que la gente efectivamente hace y aquello que piensa que hace pues la gente efectivamente
hace y aquello que piensa que hace pues “no sabe lo que en realidad hace” ya que tiene una falsa
representación de la realidad social a la que pertenece (la distorisión la produce, por supuesto, la
misma realidad).
Sin embargo el error está en que hay una ilusión omitida, una distorsión que actúa ya en la realidad
social, al nivel de lo que los individuos hacen y no solo de lo que piensan o creen que hacen. Cuando
utilizan el dinero saben muy bien que no tiene nada de mágico, que el dinero es, en su materialidad,
simplemente una expresión de las relaciones sociales (no sé si sí estoy de acuerdo). La ideología
espontanea cotidiana reduce el dinero a un simple signo que da al individuo que lo posee un derecho
a cierta parte del producto social (no lo creo, pues quizá esa parte del producto social esta reflejado
no en las relaciones sociales sino en lo que creen que es parte de un conjunto social no determinado,
pues aún hay limitaciones en la captación de lo que es un producto social y más allá de eso un
producto social global). El individuo sabe muy bien que hay relaciones entre la gente tras las
relaciones entre las cosas (quizá no lo sepan realmente, pero lo intuyen, sin embargo, hay formas
en que la atención se redirige nuevamente a las cosas, más que a las relaciones sociales, son caption
points). Por lo que aun sabiendo, en su propia activida social, en lo que hace, las personas actúan
como si el dinero, fuera la encarnación inmediata de la riqueza en tanto tal. Son fetichistas en la
practica pero no en la teoría (¿?). Lo que no saben, lo que reconocen falsamente, es el hecho de que
en su realidad social, en su actividad social –en acto de intercambio de mercancías—están
orientados por una ilusión fetichista.
VISION DE MARX “ SI DIGO QUE TANTO EL DERECHO ROMANO COMO EL DERECHO GERMANICO
SON DERECHOS LOS DOS, AFIRMO ALGO OBIO. SI DIGO, EN CAMBIO, QUE EL DERECHO, ESE ENTE
ABSTRACTO, SE EFECTIVIZA EN EL DERECHO ROMANO Y EN EL GERMANICO, EN ESOS DERECHOS
CONCRETOS, LA CONEXIÓN SE VUELVE MISTICA”.
LA ILUSIÓN NO ESTÁ EN EL LADO DEL SABER, ESTA YA DEL LADO DE LA REALIDAD, DE LO QUE LA
GENTE HACE. LO QUE ELLOS NO SABEN ES QUE SU REALIDAD SOCIAL, SU ACTIVIDAD ESTÁ GUÍADA
POR UNA ILUSIÓN, POR UNA INVERSIÓN FETICHIZTA. LO QUE ELLOS DEJAN DE LADO, LO QUE
RECONOCEN FALSAMENTE, NO ES LA REALIDAD, SINO LA ILUSIÓN QUE ESTRUCTURA SU REALIDAD,
SU ACTIVIDAD SOCIAL REAL. SABEN MUY BIEN COMO SON EN REALIDAD LAS COSAS, PERO AUN ASÍ,
HACEN COMO SINO LO SUPIERAN. LA ILUSIÓN ES POR LO TANTO DOBLE: CONSISTE EN PASAR POR
ALTO LA ILUSIÓN QUE ESTRUCTURA NUESTRA RELACIÓN EFECTIVA Y REAL CON LA REALIDAD. Y ESTA
ILUSIÓN INCONSCIENTE QUE SE PASA POR ALTO ES LO QUE SE PODRÍA DEONOMINAR FANTASÍA
IDEOLOGICA.
Si la ilusión está en la realidad del hacer, entonces está formula se puede leer muy de otra manera
al ellos no saben pero lo hace, al transformarse en “ellos saben que, en su actividad, siguen una
ilusión, pero aun así lo hacen” por ejemplo: ellos saben que su idea de Libertad encubre una forma
particular de explotación, pero aun así, continúan en pos de esta idea de libertad.
Objetividad de la creencia:
VIDEO DE ZIZEK
Yo como del cubo de la basura todo el tiempo, el nombre de este cubo es ideología. La fuerza
material de la ideología me impide ver lo que estoy comiendo realmente. No solo estamos
esclavizados por la realidad. La tragedia de nuestro dilema dentro de la ideología es que cuando
creemos que escapamos de ella en nuestros sueños, es en ese preciso momento que nos
encontramos en la ideología.
Los lentes funcionan como una crítica a la ideología, permiten ver el auténtico mensaje tras la
ostentosa propaganda, publicidad, posters, etc. al mirar una valla publicitaria que dice “disfruta de
tus vacaciones”, pero cuando te pones las gafas solo ves una gris inscripción que dice “casate y
reprodúcete”. Según dicen, vivimos en una sociedad posideologica, somos interpelados, es decir,
dirigidos por la autoridad social, no como sujetos que deben cumplir su cometido y sacrificarse, sino
como sujetos de los placeres: “se tu mismo” “lleva una vida satisfactoria” “se feliz”. Cuando te pones
las gafas ves la dictadura en la democracia, el orden invisible que sustenta tu aparente libertad. La
explicación para la existencia de estas extrañas gafas de la ideología es la clásica historia de la
invasión de los cuerpos, la humanidad ya está bajo el control de los alienígenas.
De acuerdo a nuestro sentido común, pensamos que la ideología es algo borroso que confunde
nuestra visión directa, la ideología metafóricamente hablando deberían ser las gafas que
distorsionan nuestra visión, sin embargo, la crítica de la ideología debería ser lo opuesto, quitarse
las gafas para ver por fin como son las cosas en realidad. Este es la razón del justificado pesimismo
de la película de John Nada, pues esta es precisamente la ilusión definitiva. La ideología no se nos
impone simplemente. La ideología es nuestra relación espontanea con el entorno social, como
percibimos los significados, etc. etc. en cierta forma gozamos nuestra ideología. Salir de la ideología
hace daño, es una experiencia dolorosa, debes forzarte a hacerlo. Puede parecer irracional ¿porque
este tipo rechaza tan violentamente ponerse las gafas? Es como si estuviera al tanto de vivir
naturalmente en una mentira que los lentes le harán ver la verdad, pero esta verdad puede ser
dolorosa, puede destrozar muchas de tus ilusiones. Esta es una paradoja que debemos aceptar. La
extrema violencia de la liberación es una experiencia traumatica, de esta forma, debes ser forzado
a ser libre, si confías simplemente en tu espontaneo sentido de del bienestar o lo que sea, nunca
conseguirás liberarte.
¿Acaso el discurso no es inherentemente ideológico? Esto nos puede llevar a dos trampas
ideológicas: en primer lugar, deslizarnos al análisis del discurso bajo una estructura de significante-
amo: pues una cadena de significantes ordinarios registra algún conocimiento positivo sobre la falta
de techo, mientras que el significante amo representa la dimensión verdaderamente esencial sobre
la que no necesita hacer ninguna afirmación positiva. En segundo lugar, nos puede llevar hacia la
renuncia de la realidad extra ideológica y aceptar que todo lo que tenemos enfrente son ficciones
simbólicas, una pluralidad de universos discursivos, nunca la “realidad” como tal. “una solución
posmoderna rápida e ingeniosa e ideológica por excelencia.
Sobre la posibilidad
Aunque no haya una línea clara de demarcación que separe la ideología de la realidad, aunque la
ideología ya esté operando en todo lo que experimentamos como la “realidad”, aun así debe de
seguir viva la crítica de la ideología. La ideología no es todo, es posible suponer una posición que
nos permita mantener una distancia con respecto a ella, pero este lugar desde el que se puede
denunciar la ideología debe permanecer vacío, no puede ser ocupado por ninguna realidad definida
positivamente. En el momento en que caemos en esa tentación, volvemos a la ideología. ¿cómo
especificar este lugar vacío? Tomando como punto de partida el hilo que atraviesa nuestra
construcción lógico-narrativa de la noción de ideología: es como si, en cada estadio, la misma
oposición, la misma alternativa indecible entre dentro y afuera, se repitiera bajo un exponente
diferente… La matriz de todas estas repeticiones es probablemente, la oposición entre la ideología
een tanto universo de la experiencia espontanea, cuyo poder solo podemos quebrar por medio de
un esfuerzo de reflexión científica, y la ideología en tanto maquina radicalmente no espontanea que
distorsiona la autenticidad de nuestra experiencia vital desde afuera. Lo que siempre tendríamos
que tener presente es que, para Marx, la conciencia mitológica primordial de la sociedad precasista
de las que surgieron las ideologías posteriores no es aún ideología propiamente dicha, aunque (o tal
vez, precisamente porque) es inmediatamente vecu, y aunque es evidentemente errónea, ilusoria
(incluye la divinización de las fuerzas de la naturaleza, etc) la ideología propiamente dicha emerge
solo con la división del trabajo y de clases, solo cuando las ideas erróneas pierden su carácter
inmediato y son elaboradas por intelectuales con el fin de sostener (o legitimar) las relaciones de
dominación existentes; en pocas palabras, solo cuando la división entre amo y sirviente se conjunga
con la división del trabajo en intelectual y físico.
Zizek sobre Althusser: la ideología no surge de la vida misma, llega a la existencia solo en la medida
en que la sociedad es regulada por el Estado.
Deberíamos buscar el ultimo recurso de la ideología, el nuncle preideologico, la matriz formal, sobre
la que se han sobreimpuesto diversas formaciones ideológicas: en el hecho de que no hay realidad
sin el espectro, de que el circulo de la realidad se puede cerrar solo por medio de un misterioso
complemento espectral. Ya que, lo que experimentamos como la realidad, no es la cosa en sí, sino
que está ya-desde siempre simbolizada, constituida, estructurada por mecanismos simbólicos y el
problema reside en el hecho de que esa simbolización, en definitiva, siempre fracasa, que nunca
logra cubrir por completo lo real, que siempre supone alguna deuda simbolica pendiente, irredenta.
Este real (la parte de la realidad que permanece sin simbolizar) vuelve bajo la forma de apariciones
espectrales. En consecuencia el espectro no debe confundirse con la ficción simbolica, con el hecho
de que la realidad misma tiene la estructura de un relato de ficción porque es construida
simbólicamente (socialmente); la realidad nunca es directamente ella misma, se presenta solo a
través de su simbolización incompleta/fracasada, y las apariciones espectrales emergen en esta
misma brecha que separa siempre la realidad de lo Real, y a causa de la cual la realidad tiene el
carácter de una ficción (simbolica): el espectro le da cuerpo a lo que escapa de la realidad
(simbólicamente estructurada). “esta breca que separa lo real de la realidad es lo que abre el espacio
para lo performativo, en su oposición a lo constatativo. Es decir, sin el excedente de lo real sobre la
realidad que emerge bajo la forma de espectro, la simbolización simplemente designaría, señalaría,
algún contenido positivo de la realidad. En su dimensión más radical, lo performativo es un intento
de conjurar lo real, de aburguesar el espectro que es el Otro: el “espectro” es orginalmente el “otro”
como tal, otro sujeto en el abismo de su libertad. Ejemplo de lacan al decir “eres mi esposa! Obligo
constriño al otro; intento que su abismo caiga en la trampa de la obligación simbolica”
El nucleo preideologico de la ideología consiste entonces en la aparición espectral que llena el hueco
de lo real. Esto es lo que no tienen en cuenta todos los intentos de trazar una línea entre la realidad
y la ilusión; si lo que experimentamos como la realidad debe emerger, algo debe ser excluido de
ella; es decir la “realidad”, como la verdad, por definición, nunca está completa. Lo que el espectro
oculta no es la realidad, sino lo primordialmente reprimido en ella, el X irrespresentable sobre cuya
represión se funda la realidad misma. ¿acaso el mejor ejemplo de ese tipo de realidad no se
encuentra en el concepto marxista de lucha de clases? La consecuente consideración de este
concepto nos obliga a admitir que no hay lucha de clases “en la realidad”: la lucha de clases designa
el antagonismo que impide a la realidad social objetiva constituirse como una totalidad cerrada. En
este sentido, si se tomo la idea de que la lucha de clases es el principio totalizador de la sociedad:
no significa que sea una especie de garantía final que nos autoriza a entender la sociedad como una
totalidad racional (“el sentido ultimo de todo fenómeno social es determinado por su posición
dentro de la lucha de clases”): la paradoja final de la noción de lucha de clases es que la sociedad
“se mantiene unida” por el antagonismo mismo, que divide, que impide para siempre su cierre en
una totalidad racional, transparente, armonica, por el mismo impedimento que cuestiona toda
totalización racional. Aunque la lucha de clases no aparece directamente en ningún lugar como
entidad positiva, funciona, sin embargo, en su ausencia misma, como el punto de referencia que
nos permite ubicar cada fenómeno social, sin relacionarlo con la lucha de clases como su sentido
ultimo (significado trascendental), sino concibiéndolo como un intento (más) de ocultar y remendar
la fisura del antagonismo de clase, de borrar sus huellas. Lo que tenemos aquí es la paradoja
dialectico-estructural de un efecto que existe solo para borrar las causas de su existencia, un efecto
que, de alguna manera, se resiste a su propia causa. Lo que importa es que la constitución misma
de la realidad social supone la “represión primordial” de un antagonismo, de modo que el sostén
final de la critica de la ideología –el punto de referencia extraideologico que nos autoriza a denunciar
el contenido de nuestra experiencia inmediata como ideologico- no es la “realidad” sino lo “real”
reprimido del antagonismo (la lucha de clases). La distorsión y/o disimulación son reveladoras por
si mismas: lo que emerge a través de las distorsiones de la representación fiel de la realidad es Lo
Real: es decir, el trauma alrededor (lucha de clases) del cual se estructura la realidad social.
La realidad misma, en la medida que es regulada por la función simbolica, oculta lo real de un
antagonismo (la lucha de clases); y es este real, excluido de la función simbolica, lo que retorna bajo
el aspecto de apariciones espectrales (intentos fallidos por representar la lucha de clases).
Espectros porque la lucha de clases depende del proceso social objetivo: funciona como la
indicación secundaria de algún desacuerdo más fundamental que se encuentra en este proceso, un
desacuerdo regulado por mecanismos positivos independientes de la lucha de clases (la LC estalla
cuando las relaciones de producción ya no están de acuerdo con el desarrollo de las FPyT), sin
embargo también hay que reconocer que la lucha de clases no aparece súbitamente al final como
efecto de un proceso objetivo en si (los capitalistas desarrollan medios de producción con el fin de
disminuir los valores relativos y absolutos de la fuerza de trabajo; el valor de la fuerza de trabajo en
sí no está dado objetivamente, sino que resulta de la lucha de clases, etc.) en resumen no es posible
aislar ningún proceso o mecanismo social objetivo cuya lógica más profunda no suponga la dinámica
subjetiva de la lucha de clases.
La noción de lucha de clases como antagonismo nos permite comparar lo real del antagonismo con
la polaridad complementaria de los opuesto: en principio una suerte de equilibrio natural entre
opuestos cósmicos(razón-emociones, intelecto-intuición, conciencia-inconsciente, ying-yang, etc),
en segundo termino de concebir nuestra era como acentuada en uno de los polos, (principio
masculino de la actividad-razón, etc. y por tanto el punto reside en establecer el equilibrio de los
dos principios… en tercer termino se intenta colocar a los polos en una suerte de coexistencia
positiva de opuestos ubicando una ciencia burguesa y una ciencia proletaria, discurso masculino y
discurso femenino. El fracaso de estas posturas es la existencia de un tercer punto neutral dentro
del cual coexisten los polos, con lo cual renuncian a la posibilidad de encontrar un terreno neutral
compartido por las dos posiciones antagónicas ya sea sexuales o de clase.
Sobre la ciencia
Sobre el discurso Y
Y funciona como una categoría teorica precisa: cuando aparece en el titulo de algún libro de
Althusser, señala un enfrentamiento de alguna noción ideologica general (o más precisamente de
una noción ambigua, neutral, que oscila entre su realidad ideologica y su potencialidad científica)
con su especificación que nos dice como hemos de concretar esta noción de modo que comience a
funcionar como no ideologica, como un concepto teorico estricto. Por ejemplo Ideología y aparatos
de Estado: los AIE designan la red concreta de las condiciones materiales de existencia de una
estructura ideologica, es decir lo que la ideología misma tiene que desconocer en su funcionamiento
normal. Así Y es en cierto modo tautológico: une el mismo contenido en sus dos modalidades:
primero en su evidencia ideologica y luego en sus condiciones extraideologicas de su existencia.