Convulsiones en Niños: Causas y Cuidados
Convulsiones en Niños: Causas y Cuidados
en el cerebro.
Consideraciones generales
Dependiendo de la parte del cerebro afectada, existe una gran variedad de síntomas posibles
en un ataque o convulsión. Muchos tipos de ataques ocasionan desmayos con movimientos
espasmódicos o temblor del cuerpo. Sin embargo, algunos ataques consisten en episodios
de mirada fija que pueden pasar inadvertidos con facilidad. Ocasionalmente, pueden causar
sensaciones anormales temporales o molestias visuales.
Por lo general, los ataques o convulsiones se pueden clasificar en “simples” (no cambia el
nivel de conciencia) o “complejos” (cambia el nivel de conciencia). También se pueden
clasificar como generalizados (afecta todo el cuerpo) o focales (afecta solo una parte o un
lado del cuerpo).
Causas comunes
Cualquier condición que resulte en una excitación eléctrica anormal del cerebro, puede
desencadenar un ataque o convulsión, incluyendo:
Epilepsia
Lesión o trauma en la cabeza
Infección (absesos cerebrales, meningitis)
Tumor cerebral
Accidente cerebrovascular
También, cualquier condición médica que irrite las células cerebrales. Las condiciones
médicas que comúnmente provocan ataques incluyen:
Cuidados en el hogar
Las personas con epilepsia diagnosticada deberían usar siempre una etiqueta de advertencia
médica.
Se debe permanecer con la víctima hasta que se recupere o hasta que llegue ayuda médica
profesional. Mientras tanto, es importante evaluar el pulso, ritmo respiratorio, presión
sanguínea.
Algunos pacientes que padecen de epilepsia, se les puede implantar un estimulante del
nervio vago en el pecho, a las cuales se les puede detener las convulsiones activando este
dispositivo. Otros pacientes se les puede administrar medicamento vía rectal durante la
convulsión. No se debe administrar nada por la boca, ni siquiera medicamentos.
Se debe informar al médico sobre cualquier tipo de convulsión (incluso si es leve). Las
personas afectadas por epilepsia o convulsiones recurrentes deben visitar al médico para
que ajuste el medicamento o dé otras instrucciones.
Prevención
No existe una manera específica de prevenir los ataques. De ser necesario, se recomienda
utilizar un casco para prevenir una lesión, lo que disminuirá las posibilidades de una lesión
al cerebro y de ataques subsecuentes. Se deben evitar las drogas recreativas. Las personas
con epilepsia deben tomar la medicación como indicó el médico y evitar tomar cantidades
excesivas de alcohol.
El médico hace un examen físico y realiza preguntas que lo ayudan a saber la causa del
ataque. A continuación, algunas de las preguntas:
Con frecuencia se prescriben medicamentos los cuales deben tomarse siguiendo con gran
precisión las instrucciones del médico. Los miembros de la familia deben observar y llevar
un diario de todos los ataques para así obtener el tratamiento adecuado.
Las personas con convulsiones no controladas no deben conducir. Cada estado tiene una ley
distinta que determina a cuáles pacientes se les permite conducir. Las personas que sufren
de convulsiones tampoco deben nadar ni montar en bicicleta sin compañía.
Ausencias
Nombres alternativos
Son una alteración temporal de la función cerebral, ocasionada por una actividad eléctrica
anormal en el cerebro y caracterizada por una pérdida abrupta de poca duración en la
actividad consciente (“ausencia”) u otro cambio anormal en el comportamiento.
Las ausencias son más comunes en personas menores de 20 años, generalmente en niños
entre los 6 y 12 años, y se pueden presentar en combinación con otros tipos de
convulsiones.
Las ausencias típicas duran sólo unos pocos segundos, con recuperación total que ocurre
rápidamente y sin presencia de confusión persistente. Estas convulsiones se manifiestan
como episodios de mirada fija o “ausencias” durante los cuales se presenta un cese en la
actividad o en el discurso del niño.
Es posible que el niño pare de hablar en medio de una frase o que deje de caminar y uno o
varios segundos más tarde reanude la actividad y el lenguaje. Si durante uno de estos
episodios el niño está de pie o caminando, rara vez se cae.
Los “episodios” pueden ser poco o muy frecuentes, presentándose muchas veces por hora.
Hasta cientos de convulsiones se pueden presentar en un solo día y pueden presentarse
durante semanas o meses antes de ser detectados. Estas convulsiones pueden interferir con
el desempeño escolar y el aprendizaje, y los profesores pueden llegar a interpretarlas como
una falta de atención u otro tipo de mala conducta.
Las ausencias atípicas tienen un comienzo más lento, duran más y la actividad muscular
puede ser más notoria que en las ausencias típicas. Por lo general, no hay recuerdos de la
convulsión.
Las causas pueden ser inidentificables o se pueden identificar como anomalías cerebrales
congénitas, complicaciones de enfermedad hepática o nefropatía o lesiones cerebrales
ocasionadas por traumatismo o complicaciones al momento del nacimiento. En algunas
ocasiones, los antecedentes familiares de convulsiones indican un tipo hereditario de esta
afección.
Síntomas
TÍPICOS
o temblor palpebral
o chasquido de labios
o masticación
ATÍPICOS:
Crisis atónica
o ausencia de movimiento muscular
o caída
o temblor palpebral
Signos y exámenes
Tratamiento
Dado que las convulsiones pueden interferir con el aprendizaje o producir lesiones, la meta
del tratamiento es evitar o minimizar el número de convulsiones y minimizar cualquier
efecto secundario de los tratamientos. En algunos casos, el tratamiento de las causas
identificables puede disminuir o eliminar las convulsiones.
Grupos de apoyo
Expectativas (pronóstico)
Casi todos los niños afectados por las ausencias tienen muchos menos o ningún ataque
cuando se les administran medicamentos. Este tipo de convulsiones puede desaparecer
espontáneamente una vez que el niño ha llegado a la edad adulta, puede continuar
indefinidamente o la persona puede progresar a una convulsión tonicoclónica generalizada.
La mayoría de las personas que sufren de ausencias llevan una vida muy normal, con pocas
restricciones en las actividades académicas o vida social. Si las convulsiones continúan a
medida que se acerca la edad adulta, puede haber restricciones para conducir vehículos o
para operar maquinaria peligrosa.
Complicaciones
Problemas de aprendizaje
Estado epiléptico de ausencia
Lesiones provocadas por las caídas
Lesiones ocasionada por la presencia de convulsiones mientras se está conduciendo
u operando maquinaria
Efectos secundarios de los medicamentos (sintomáticos o asintomáticos)
Progresión a convulsión tonicoclónica generalizada
Nombres alternativos
Definición
Es una convulsión que compromete todo el cuerpo, que usualmente implica rigidez
muscular, contracciones musculares violentas y pérdida de conocimiento.
La actividad eléctrica anormal puede comenzar en una parte del cerebro y provocar
síntomas aislados (ver convulsiones parciales). Algunas veces, esta actividad eléctrica
anormal se disemina a través del cerebro, ocasionando una convulsión generalizada. Las
convulsiones pueden ser causadas por un área específica del cerebro que está lesionada o
inflamada, o se pueden deber al estrés sobre el cerebro ejercido por un proceso sistémico
más amplio, como los niveles de azúcar en la sangre peligrosamente bajos.
o desequilibrios electrolíticos
o deficiencias nutricionales
Síntomas
La convulsión en sí involucra:
Casi todas las personas pierden el conocimiento y la mayoría de ellas presenta actividad
muscular tónica y clónica.
Respiración normal
Somnolencia que dura una hora o más
Pérdida de la memoria (amnesia) frente a sucesos cercanos al episodio de la
convulsión
Dolor de cabeza
Somnolencia
Confusión temporal y leve
Debilidad durante 24 a 48 horas después de la convulsión (parálisis de Todd)
Signos y exámenes
Un EEG puede mostrar cambios característicos y en algunos casos puede mostrar el foco
(ubicación de la causa de la convulsión). Un EEG puede ser normal entre convulsiones y un
EEG normal no descarta un trastorno convulsivo.
Los exámenes para hallar la causa pueden incluir diferentes exámenes sanguíneos
(dependiendo de la causa que se sospeche), que son:
CSC
Química saguinea, glucosa en sangre
Pruebas funcionales hepáticas
Pruebas funcionales renales (BUN, creatinina, etc.)
Exámenes para enfermedades infecciosas (que dependen de la causa que se
sospeche)
También se pueden emplear los siguientes procedimientos para buscar la causa:
Los trastornos que pueden causar síntomas que se asemejan a convulsiones son, entre otros:
ataques isquémicos transitorios, ataques de ira o los ataques de pánico.
Tratamiento
Se pueden requerir medidas para proteger las vías respiratorias, que incluyen el uso
de sondas para mantenerla permeable y se debe dar soporte respiratorio cuando sea
necesario.
Se puede suministrar tiamina o glucosa intravenosas.
Medicamentos como el diazepan (Valium) o lorazepan, o medicamentos
anticonvulsivos tales como fenitoína o fenobarbital, pueden controlar convulsiones
generalizadas, repetitivas o prolongadas y generalmente se inyectan en una vena.
Se puede necesitar anestesia general con medicamentos paralizantes del músculo.
Después de que se controla el estado epiléptico, se le administran anticonvulsivos al
paciente y se llevan a cabo pruebas para determinar la causa de la enfermedad, si
ésta no se conoce.
DESPUÉS DE LA CONVULSIÓN:
Se recomienda tratar cualquier lesión causada por golpes o caídas y registrar detalles de la
convulsión para informarlos al médico. Los detalles importantes abarcan:
Es posible que una convulsión aislada sin desencadenante obvio no requiera tratamiento.
Es posible que las mujeres que pudieran estar en embarazo necesiten tomar medicamentos
adicionales o vitaminas para reducir el riesgo de defectos congénitos asociados con algunos
de estos medicamentos. A dichas mujeres se les debe hacer un seguimiento en una clínica
materna para casos de alto riesgo.
Los pacientes que continúan teniendo convulsiones a pesar del uso de diversos
medicamentos se pueden beneficiar de un estimulador del nervio vago (dispositivo
implantable que estimula un nervio en el cuello) o de una cirugía cerebral para remover el
tejido responsable de causar las convulsiones.
El uso de prendas o tarjetas informativas (como los brazaletes de Medic-Alert ) que alertan
a otras personas acerca de las convulsiones puede ayudar al paciente a obtener tratamiento
médico oportuno si se presenta una convulsión.
Expectativas (pronóstico)
Las convulsiones se pueden presentar como un hecho único aislado, como convulsiones
rápidamente repetitivas o a diversos intervalos. Los ataques que se repiten derivan en una
afección conocida como epilepsia.
Un período sin convulsiones puede indicar que se pueden reducir o eliminar los
medicamentos, pero esto es algo que se debe hacer sólo bajo supervisión médica.
Es posible que las convulsiones poco frecuentes no restrinjan severamente el estilo de vida
del paciente y, por lo tanto, no es necesario limitar las actividades en el trabajo, el estudio y
la recreación.
Complicaciones
Es necesario que las mujeres que estén planeando quedar en embarazo le comenten esto al
médico previamente con el fin de ajustar los medicamentos, ya que muchos medicamentos
antiepilépticos causan defectos de nacimiento.
Prevención
En general, no hay una forma de prevención conocida para las convulsiones. Sin embargo,
la probabilidad de desencadenar una convulsión se puede reducir tomando los
medicamentos de acuerdo con las instrucciones, durmiendo bien, consumiendo una dieta
apropiada y absteniéndose del consumo de alcohol y drogas.
Nombres alternativos
Todas las convulsiones son causadas por trastornos eléctricos anormales en el cerebro. Las
convulsiones parciales (focales) se presentan cuando esta actividad eléctrica permanece
confinada a un área limitada del cerebro y, algunas veces, pueden progresar a convulsiones
generalizadas que afectan todo el cerebro.
Las convulsiones parciales se pueden caracterizar más ampliamente como simples (que no
afectan la conciencia y la memoria) o complejas (que afectan la conciencia, el
comportamiento y la memoria de eventos precedentes, durante e inmediatamente
posteriores a la convulsión).
La actividad eléctrica anormal resulta de áreas localizadas de tejido cerebral anormal.
Dichas áreas pueden haber estado presentes desde el nacimiento o antes (congénitas) o se
pueden desarrollar después de un traumatismo craneal, infecciones, accidente
cerebrovascular y otras afecciones. En muchos pacientes no se puede determinar una causa
obvia. Es más probable que las convulsiones parciales sean causadas por una lesión
definida en los adultos que en los niños.
Una convulsión parcial (focal) puede ocurrir a cualquier edad, como un episodio único o
como un trastorno convulsivo crónico repetitivo (epilepsia), y se observa con menos
frecuencia en niños que en adultos, aunque aún representa alrededor del 45% de los
trastornos convulsivos pediátricos.
Los factores de riesgo incluyen cualquier lesión al cerebro, como traumatismo, accidente
cerebrovascular, tumores cerebrales, infecciones (como meningitis) o cirugía previa del
cerebro.
Síntomas
Los pacientes con convulsiones focales pueden presentar cualquiera de los síntomas que
aparecen a continuación. Los pacientes con convulsiones focales simples no pierden el
conocimiento, permanecen conscientes y recuerdan los hechos que ocurren en el momento;
mientras que los pacientes con convulsiones parciales complejas presentarán alteración de
su estado de conciencia y pueden o no recordar algunos o todos los síntomas o hechos que
rodearon la convulsión:
o afecta un lado del cuerpo (una pierna, parte de la cara u otra área aislada)
Signos y exámenes
El diagnóstico se basa en los síntomas, teniendo en cuenta otros antecedentes del paciente.
Es extremadamente difícil diagnosticar una sola convulsión focal; sin embargo, el
diagnóstico es más fácil de hacer en pacientes que presentan episodios recurrentes y
estereotipados, en especial si existen factores de riesgo, como un traumatismo craneal.
EEG: puede mostrar cambios característicos que confirman una convulsión focal
parcial y pueden mostrar el foco (la ubicación de la causa). Un resultado normal no
descarta la posibilidad de convulsiones.
El monitoreo con EEG durante varios días puede ser necesario con el fin de registrar
un evento mientras está ocurriendo.
Una TC de cabeza o IRM craneal pueden mostrar la ubicación y extensión de la
lesión causante del síntoma.
Tratamiento
En el momento en que alguien presente una convulsión por primera vez, debe ser llevado al
servicio de emergencias, ya que puede haber una afección subyacente grave que deba
recibir tratamiento. Las medidas de primeros auxilios deben ser administradas de manera
apropiada y abarcan el hecho de proteger a la persona de una lesión durante la convulsión,
prevenir la broncoaspiración con vómitos o moco, mantener las vías respiratorias
permeables y ayudar con la respiración.
El tratamiento de las causas puede detener las convulsiones y puede incluir el uso de
medicamentos, la reparación quirúrgica de los tumores o lesiones cerebrales u otros
tratamientos.
Una convulsión aislada con una causa desencadenante obvia y que se puede evitar, como la
fiebre o las reacciones tóxicas, se trata mediante la eliminación o el manejo del factor
precipitante.
Es posible que una convulsión aislada no requiera tratamiento. Los hallazgos en una IRM o
en un EEG pueden determinar la probabilidad de recaídas de las convulsiones y puede
ayudar a determinar la necesidad de un tratamiento continuo, por ejemplo, con
anticonvulsivos (medicamentos contra las convulsiones). La respuesta a estos
medicamentos varía y es probable que tanto el medicamento como la dosis se tengan que
ajustar repetidamente.
A algunos pacientes con convulsiones que pudieran ocasionar pérdida del control motor o
pérdida del conocimiento se les recomienda no conducir, no nadar solos y no vincularse a
ninguna actividad durante la cual una convulsión pudiera ponerlos en peligro a ellos
mismos y a otros.
Podría ser necesario que el paciente usara placas o tarjetas informativas (como la
identificación de alerta médica Medic Alert) que ayuden a la obtención de tratamiento
médico rápido en caso de presentarse una convulsión.
Expectativas (pronóstico)
La muerte o el daño cerebral permanente debido a las convulsiones son poco comunes, pero
cualquiera de estas dos posibilidades puede ocurrir si la convulsión es prolongada o si se
presentan muchas convulsiones en intervalos cortos (estado epiléptico).
Sin embargo, es posible que las convulsiones poco frecuentes no necesiten restricciones
severas en el estilo de vida. De hecho, no es necesario restringir las actividades en el
trabajo, la escuela y la recreación, pero se deben tomar precauciones para disminuir el
riesgo de que ocurra una convulsión.
Complicaciones
Convulsiones generalizadas
Epilepsia (convulsiones recurrentes)
Convulsiones prolongadas, convulsiones que ocurren a intervalos cortos (estado
epiléptico)
Lesiones por caídas, colisiones, mordidas a sí mismo
Lesión causada por convulsión cuando se conduce o se opera maquinaria
Neumonía por aspiración
Daño cerebral permanente (accidente cerebrovascular u otro daño)
Efectos secundarios de los medicamentos (con o sin síntomas observables)
Complicaciones de la cirugía
Las mujeres que deciden quedar en embarazo deben informar a su médico
previamente para hacer los ajustes apropiados con los medicamentos, ya que
muchos de los medicamentos antiepilépticos pueden causar defectos congénitos.
Se recomienda llamar al número local de emergencia (como el 911 en los Estados Unidos)
si las convulsiones se presentan por primera vez o la convulsión se presenta en alguien sin
el brazalete de identificación (instrucciones que explican qué se debe hacer). En el caso de
alguien que haya presentado convulsiones antes, se debe llamar a una ambulancia por
cualquiera de las siguientes situaciones:
Prevención
Se deben evitar los traumatismos craneales con el uso de cascos durante las actividades de
riesgo, así como evitar el uso de drogas psicoactivas o el consumo excesivo de alcohol.
Nombres alternativos
Este tipo de convulsión implica una alteración temporal del movimiento que a menudo
consiste en un cambio en el comportamiento de una persona, sensaciones anormales u otros
síntomas diversos. Esta convulsión se origina a raíz de la actividad eléctrica anormal en el
lóbulo temporal en uno o en ambos lados del cerebro.
Las convulsiones del lóbulo temporal pueden afectar a personas de cualquier edad y pueden
ocurrir como episodios aislados o como una afección repetitiva que forma parte de una
afección crónica (continua).
Dadas las condiciones apropiadas, como la exposición a ciertas drogas, fiebre alta o
estimulación eléctrica, cualquier persona puede sufrir una convulsión.
Las convulsiones del lóbulo temporal comúnmente se ocasionan por lesiones en áreas
específicas de esta parte del cerebro. Este daño incluye cicatrización llamada esclerosis
temporal mesial. Algunas de las causas son: lesión traumática, infección, daño a una
porción del lóbulo temporal por falta de oxígeno, tumores cerebrales, síndromes genéticos y
lesiones de cualquier tipo.
Síntomas
Sensaciones anormales
Sensaciones epigástricas (“una sensación graciosa en los intestinos”, “elevación del
estómago”)
Alucinaciones o espejismos (visuales, olfativos, gustativos u otro de tipo de
espejismos sensoriales)
Sensación de “ya visto”, emociones o recuerdos ya vividos
Emoción abrupta, intensa no relacionada con lo que está ocurriendo en el momento
Durante la convulsión:
Tratamiento
Los objetivos del tratamiento son tomar medidas de emergencia, en caso de ser necesarias,
y reducir la tasa de futuros ataques.
Los anticonvulsivos orales (medicamentos contra las convulsiones que se toman por la
boca) se emplean para prevenir o reducir el número de convulsiones futuras. La respuesta
varía según el individuo, de manera tal que los medicamentos y la dosis pueden requerir
varios y repetidos ajustes.
Durante el seguimiento, debe revisarse la necesidad de medicamentos por lo menos una vez
al año y es posible que se necesiten por tiempo indefinido. Es importante la verificación del
nivel del medicamento en la sangre para lograr un control continuo de las convulsiones y
reducir los efectos colaterales.
Se aconseja el uso de tarjetas y prendas informativas (como Medic Alert o similares) que
indican que la persona sufre de un trastorno convulsivo. Estos accesorios pueden ayudar a
obtener tratamiento médico rápido en caso de una convulsión.
Expectativas (pronóstico)
Las convulsiones pueden ocurrir como un caso único aislado o ser recurrentes. Las que se
repiten sin ninguna causa identificada comúnmente representan una afección crónica de por
vida llamada epilepsia.
Las convulsiones que ocurren una vez o en un solo grupo generalmente son causadas por
una afección aguda, como una lesión cerebral. Pueden presentarse después de un incidente
aislado, pero luego pueden desarrollarse hasta un trastorno convulsivo crónico. Las
convulsiones dentro de las 2 primeras semanas siguientes a una lesión cerebral, no indican
necesariamente que se va a desarrollar un trastorno convulsivo crónico.
Complicaciones
Convulsiones febriles
Nombres alternativos
Es una convulsión en un niño que se desencadena por fiebre y en ausencia de una infección
cerebral, de la médula espinal o de cualquier otra causa neurológica.
Aproximadamente del 3 al 5 por ciento de los niños sanos en todo otro sentido entre las
edades de 9 meses a 5 años tendrán una convulsión debido a fiebre. Los niños pequeños son
los más comúnmente afectados. Existe una tendencia a que las convulsiones febriles se
prensenten en las familias. La mayoría de las convulsiones febriles se desencadenan por
una elevación rápida de la temperatura sobre los 39° C (102,2° F). La mayoría ocurre
dentro de las primeras 24 horas de una enfermedad y no necesariamente cuando la fiebre
está en su punto más alto. De hecho, no es la rapidez de la elevación de la temperatura, ni el
grado de la fiebre lo que parece desencadenar las convulsiones. A menudo, la convulsión es
el primer signo de fiebre.
La primera vez que se da una convulsión febril es generalmente uno de los momentos más
aterradores para los padres y la mayoría de ellos tiene miedo de que el niño muera o sufra
daño cerebral. Afortunadamente, las convulsiones febriles simples son inofensivas y no
existe evidencia de que dichas convulsiones causen la muerte, lesiones cerebrales,
epilepsia, incapacidad mental, disminución del IQ o problemas de aprendizaje.
La mayoría de las convulsiones febriles se desencadenan por fiebre de una infección
respiratoria viral superior, infecciones del oído o roseola. La meningitis provoca menos del
0,1 por ciento de las convulsiones febriles pero SIEMPRE se debe considerar,
especialmente en niños menores de un año o aquellos que se ven enfermos aun cuando la
fiebre ha bajado.
Una convulsión febril simple se detiene por sí sola entre unos segundos y 10 minutos,
generalmente seguidos de un período corto de somnolencia o confusión. Generalmente no
se necesitan medicamentos anticonvulsivos.
Una convulsión febril compleja es aquella que dura más de 15 minutos, sucede en una parte
aislada del cuerpo o recurre durante la misma enfermedad.
Aproximadamente, un tercio de los niños que sufre una convulsión febril tendrá otra con
fiebre posterior. De aquellos, la mitad tendrá una tercera convulsión. Pocos niños tienen
más de tres convulsiones febriles en su vida.
Síntomas
Una convulsión febril puede ser tan leve que simplemente se le volteen los ojos al niño o se
le pongan rígidas las extremidades. Muy a menudo, la fiebre desencadena una convulsión
completa de todo el cuerpo.
Las convulsiones febriles pueden empezar con una contracción repentina y sostenida de los
músculos en ambos lados del cuerpo del niño: generalmente, los músculos de la cara,
tronco, brazos y piernas. El niño a menudo suelta un grito o quejido involuntario debido a
la fuerza de la contracción muscular. La contracción continúa por lo que parecen segundos
o decenas de segundos interminables. El niño se caerá si está de pie y puede que se orine.
Es posible que vomite y puede morderse la lengua. Así mismo, es posible que no esté
respirando y puede empezar a tornarse azul. Finalmente, la contracción sostenida se
interrumpirá con momentos cortos y repetidos de relajación y el cuerpo del niño comienza a
sacudirse rítmicamente. El niño no responde a los gritos de los padres. Las convulsiones
febriles se diferencian de los temblores o de la desorientación que también se observa con
las fiebres, y los movimientos son los mismos de la convulsión del tipo gran mal.
Signos y exámenes
El médico puede diagnosticar una convulsión febril cuando se presenta una convulsión del
tipo gran mal en un niño con fiebre y sin antecedentes de trastornos convulsivos (epilepsia).
Cuando los bebés y los niños pequeños sufren convulsiones por primera vez, es importante
descartar las causas externas de esta convulsión, especialmente la meningitis.
En una convulsión febril típica, el examen generalmente no muestra anomalías diferentes a
la enfermedad que ocasiona la fiebre. Por lo general, no se justifica la realización de todos
los exámenes complementarios que se hacen normalmente en caso de una convulsión como
EEG, TC de la cabeza y punción lumbar (punción espinal).
Sin embargo, la afección del niño debe cumplir criterios médicos estrictos como los
siguientes si se quieren evitar estos exámenes:
Tratamiento
Se debe dejar al niño en el suelo durante la convulsión. Se le puede poner una cobija debajo
si el suelo es duro. Solo se le debe mover si está en un lugar de peligro. Se deben quitar los
objetos que puedan hacerle daño y soltarle cualquier prenda de vestir que le quede ajustada,
especialmente alrededor del cuello. Si es posible, se le debe abrir o sacar la ropa de la
cintura para arriba. Si vomita o si se le acumula saliva o mucosidad en la boca, darle la
vuelta para que esté acostado de lado o boca abajo. Esto es importante también si parece
que la lengua está obstaculizando la respiración.
NO se debe intentar meterle nada en la boca para prevenir que se muerda la lengua ya que
esto aumenta el riesgo de lesiones. NO se debe intentar sostener al niño ni detener los
movimientos de la convulsión.
Se debe enfocar la atención en intentar bajar la fiebre. Un buen primer paso es insertar un
supositorio de acetaminofén -si es que se tiene uno-. NO se debe intentar darle nada a
través de la boca. Se le pueden poner paños frescos en la frente y cuello y pasarle una
esponja por el cuerpo con agua tibia (no fría). El agua fría o el alcohol pueden empeorar la
fiebre. Después de que termine la convulsión y el niño esté despierto, se le debe dar una
dosis normal de ibuprofeno o acetaminofén.
Expectativas (pronóstico)
La mayoría de los niños superan las convulsiones febriles antes de los 5 años de edad.
Un número pequeño de niños que han tenido convulsiones febriles crecen y se les
desarrolla epilepsia, pero no debido a las convulsiones. Los niños que desarrollarán
epilepsia de todas maneras algunas veces tendrán sus primeras convulsiones durante un
episodio de fiebre. Estas convulsiones son generalmente prolongadas y complejas.
Problemas neurológicos previos y antecedentes familiares de epilepsia también aumentan
las probabilidades de epilepsia. La cantidad de convulsiones febriles no tiene correlación
con una epilepsia futura.
Complicaciones
Los niños deben ser vistos por un médico tan pronto como sea posible después de su
primera convulsión febril.
Si la convulsión dura varios minutos, se debe llamar al 911 (en los Estados Unidos)
para que una ambulancia lleve al niño al hospital.
Si la convulsión termina rápidamente, se debe llevar al niño a una sala de urgencias
apenas termine el episodio.
Un niño también debe ser revisado por el médico si, durante la misma enfermedad
se dan convulsiones repetidas o si parece que es un nuevo tipo de convulsión.
Se recomienda buscar asistencia médica si se presenta cualquier otro síntoma antes
o después de la convulsión, como náuseas, vómitos, erupciones, temblores o
movimientos anormales; problemas de coordinación, somnolencia, inquietud,
confusión o sedación. Es normal para los niños que duerman o se sientan
confundidos inmediatamente después de una convulsión.
Prevención
Debido a que las convulsiones febriles pueden ser la primera señal de alguna enfermedad,
su prevención a menudo no es posible. Una convulsión inicial o recurrente no indica que el
niño está siendo atendido inapropiadamente.
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EPILEPSIA
Las crisis convulsivas (gran mal o convulsiones tónico-clónicas) se inician en general con una descarga eléctrica anormal en una pequeña
área del cerebro. La descarga se extiende rápidamente a las partes adyacentes del cerebro y causan la disfunción de toda el área. En la
epilepsia primaria generalizada, las descargas anormales recaen sobre un área amplia del cerebro y causan una disfunción extensa desde el
principio. En cualquier caso, las convulsiones son la respuesta del organismo a las descargas anormales.
La convulsión tonicoclónica generalizada, también denominada epilepsia mayor o convulsión de tipo gran mal, es una convulsión o crisis
epiléptica que compromete todo el cuerpo. Tales convulsiones generalmente implican rigidez muscular, contracciones musculares violentas
y pérdida del conocimiento.
Las convulsiones tonicoclónicas generalizadas son el tipo de convulsión que la mayoría de las personas asocian con el término "ataque",
convulsión o epilepsia. Se pueden presentar en personas de cualquier edad, como un episodio único o como parte de una afección crónica y
repetitiva (epilepsia