Sesión 1
Con mis propias
palabras
CONTRIBUCIÓN DE LA TUTORÍA: El establecimiento de relaciones democráticas y armónicas
en el aula y en la escuela.
¿Qué buscamos?
Que las niñas y los niños aprendan a escuchar a las otras personas sin interrumpirlas y parafraseando,
para asegurarse lo que le quieren decir.
Materiales:
N/A
Presentación:
Empezamos refiriéndoles que, aunque todos podemos oírnos, escuchar y entender lo que nos quieren
decir, puede ser muy difícil; sobre todo, cuando tenemos un conflicto con alguien.
Les preguntamos: “¿Alguna vez han visto a personas discutiendo fuertemente? ¿Cómo se hablan?
¿Ustedes creen que se escuchan? ¿Por qué sería importante que se escucharan?”.
Escuchamos atentamente algunas respuestas, poniendo especial cuidado en mostrar una escucha
realmente activa. Les decimos que hoy aprenderemos a escuchar mejor a las demás personas.
Realizamos la siguiente dinámica: “Pedimos que un estudiante (preferiblemente alguien que hable mucho)
le cuente sobre el lugar donde más le gusta ir a jugar.
Después de unos treinta segundos que ha empezado a contarnos, miramos para otros lados, hablamos con
otros estudiantes, le interrumpimos, etc. Luego, paramos y le preguntamos: “¿Te estás sintiendo
escuchado? ¿Por qué?”.
Le decimos: “Ahora, sígueme contando”. Esta vez le prestamos mucha atención. Le miramos a los ojos,
parafraseamos lo que va diciendo (parafrasear es repetir con nuestras propias palabras lo que nos ha dicho
la persona que nos habla). Paramos nuevamente y le preguntamos: “¿Te estás sintiendo escuchado?”.
Luego, nos dirigimos al grupo: “¿Por qué creen que ahora su compañera o compañero sí se siente
escuchado(a)?”.
Desarrollo:
En el cuadernillo para el estudiante ubicamos la hoja de trabajo “Lo digo con mis propias palabras” (ver
anexo). Pedimos que alguien (de preferencia varón) lea el caso de Luigi frente a la clase, mientras las y los
demás siguen la lectura con su cuadernillo.
Culminada la lectura, les pedimos que escriban, en la misma hoja de trabajo, lo que le pasó a Luigi, pero
con sus propias palabras.
Al culminar el ejercicio, procedemos del mismo modo con el caso de Marina, procurando que la lectura sea
realizada por una niña.
Una vez que todos hayan terminado el ejercicio, pedimos voluntarias o voluntarios para que compartan su
trabajo y, después de cada participación, preguntamos al resto del aula si creen que las palabras de la
IV - JULIO - 1
pareja reflejan adecuadamente lo que el protagonista (Luigi o Marina) quería contar. A modo de reflexión,
proponemos la siguiente pregunta:
“¿Por qué creen que es importante decirle al otro con palabras propias lo que nos está contando o tratando
de decir?”. Escuchamos algunas respuestas.
A continuación, les indicamos que vamos a ver cómo la habilidad para decir con nuestras propias palabras
lo que escuchamos del otro, llamada “parafraseo”, puede ser útil para resolver un conflicto. Les anunciamos
que se leerá una historia en las que dos personas tienen un conflicto. Para ello, les pedimos que pongan
mucha atención, porque luego se solicitará que dos personas salgan a representar esta situación frente al
grupo.
Leemos la historia de Lili y Marcos, que previamente ubicarán en sus cuadernillos (ver anexo) y, al terminar,
invitamos a dos “actores” y les damos la siguiente instrucción (si son dos niños o dos niñas podemos
cambiar los nombres de los personajes): “Uno va a hacer el papel de Lili y otro el papel de Marcos. Por
turnos, van a hablar de lo que piensa cada quien en este conflicto. Traten de imaginar lo que sentiría su
personaje en esta situación. Cuando hable Lili, Marcos va a decir, con sus propias palabras, lo que ella le
dijo para asegurar que entendió bien el punto de vista de Lili. Cuando le toque hablar a Marcos, Lili hará lo
mismo. Si se les hace difícil a los “actores” seguir el patrón, podemos pautar el diálogo:
Escuchemos lo que Marco le dice a Lili.
Ahora escuchemos a Lili parafraseando a Marco.
Ahora, escuchemos lo que Lili le dice a Marco.
Escuchemos a Marco parafraseando a Lili.
Asimismo, durante la representación, se puede moderar la conversación y pedir retroalimentación o ideas
al resto del grupo. Aquí, algunos ejemplos de preguntas que se pueden plantear:
¿Les parece que Lili/Marcos expresó con sus propias palabras lo que Marcos/Lili le dijo?
¿De qué otra forma Lili/Marcos podría decir con sus propias palabras lo que Marcos/Lili le está
comunicando?
¿Creen que Lili/Marcos entendió el punto de vista de Marcos/Lili?
Cierre:
Les comentamos que se ha practicado al habilidad llamada “parafraseo”, la cual es muy importante para
escuchar activamente a otros. Finalmente, para preparar el reforzamiento de las ideas más importantes,
planteamos las siguientes preguntas:
¿Qué es parafrasear?
¿Cuáles son las ventajas de parafrasear (decir con nuestras propias palabras) lo que escuchamos de
otras personas?
Después de la hora de tutoría:
Pedimos a los niños y niñas que escriban en una hoja de papel una breve anécdota ocurrida en la escuela,
según se indica en el recurso “Mi familia me parafrasea” (ver anexo). A continuación le piden a un miembro
de la familia que lea esta anécdota y que, en el espacio “Ahora di lo mismo con tus propias palabras”
parafraseen la anécdota. Les indicamos que deben estar preparados para explicarle a este familiar lo que
es parafrasear, o sea, decir lo mismo, pero con palabras propias.
En la próxima reunión compartimos estos trabajos.
IV - JULIO - 2
IDEAS FUERZA
Una forma de escuchar, es decirle a la otra persona lo que ya dijo, pero con otras
palabras. Esto nos permite asegurarnos de que le hemos entendido y prestado atención.
Cuando la otra persona se siente debidamente escuchada, también siente que su punto
de vista se respeta a pesar de las diferencias.
El parafraseo, es útil para resolver conflictos, evitar malentendidos y aliviar las
emociones de cólera.
Anexo
Lo digo con mis propias palabras
Equipo "Mis propias palabras"
Nombre: _____________________________________________________
Nombre: _____________________________________________________
Caso 1 : Luigi
Tengo un primo que, cada vez que va a mi casa, se la
pasa diciéndome que los dibujos que pinto son muy
feos, y que yo debería hacer dibujos nuevos. A mi me
parece que mis dibujos son bonitos y que él no tiene
por qué decirme eso si yo nunca le he dicho nada feo
sobre sus cosas.
Con mis propias palabras, lo que le pasó a Luigi fue...
___________________________________________________________
___________________________________________________________
___________________________________________________________
Caso 2: Marina
Ayer mi mamá se enojó muchísimo conmigo
porque ella me había preparado sopa de lentejas
para el almuerzo y yo no me la quise comer.
Con mis propias palabras, lo que le pasó a Marina fue...
___________________________________________________________
___________________________________________________________
___________________________________________________________
IV - JULIO - 3
La historia de Lili y Marcos
Lili y Marcos tienen el mismo problema todos los días. Son compañeros de clase, las carpetas de su
salón son para dos estudiantes y la profesora los hizo sentarse juntos. Ellos todos los días pelean
porque Marcos estira muchos los codos y hace difícil que Lili tenga espacio para escribir. Por otro lado,
Lili usa mucho espacio para sus cuadernos y lápices, y deja a Marco sin espacio para poner sus
cosas. Ambos están muy molestos.
Marcos siente cólera porque ya varias veces se han caído al piso sus lápices debido a que Lili está
ocupando la mayor parte del espacio. Lili también siente cólera, puesto que ya varias veces se ha
equivocado tomando notas en clase porque Marcos la hace rayar sus cuadernos con sus codos, por
accidente, cuando él está escribiendo. Aunque hicieron una línea en la mitad de la carpeta para poner
límite al espacio de cada uno, esto no funcionó. Ahora Lili y Marcos van a conversar para encontrar
una solución efectiva a este problema.
Recurso: “Mi familia me parafrasea”
Escribe una breve anécdota de tu vida escolar y muéstrasela a uno de tus familiares cercanos. Explícale
aquello de “parafrasear” y pídele que lo haga en el espacio correspondiente.
ESTO ME OCURRIÓ UNA VEZ EN LA ESCUELA
AHORA DI LO MISMO CON TUS PROPIAS PALABRAS
IV - JULIO - 4
SESIÓN Nº 2
YO ME SIENTO
CONTRIBUCIÓN DE LA TUTORÍA: El establecimiento de relaciones democráticas y armónicas en el aula y
en la escuela.
¿Qué buscamos?
Que las niñas y los niños aprendan a expresar lo que sienten o piensan, defendiendo sus derechos y sin
hacer daño a las y los demás.
Materiales:
N/A
Presentación:
Para empezar, reflexionamos acerca de algunas situaciones en las que otras personas nos dicen o hacen
cosas que nos hacen sentir disgusto o enojo, por ejemplo, cuando alguien rompe uno de nuestros
cuadernos, nos pellizca o nos dice palabras feas. Luego les pedimos que compartan alguna situación en la
que han sentido disgusto o enojo con alguien. Escuchamos sus respuestas acogiendo sus emociones.
Desarrollo:
Les explicamos que, frente a una situación en la que otras personas nos han hecho sentir disgusto o enojo,
podemos responder de tres maneras:
De manera pasiva: cuando no expresamos lo que sentimos o pensamos, y no defendemos
nuestros derechos. Es decir, no hacemos nada o nos quedamos callados.
De manera agresiva: cuando expresamos lo que sentimos o pensamos, y defendemos nuestros
derechos, pero haciendo daño a otros.
De manera asertiva: cuando expresamos lo que sentimos o pensamos, y defendemos nuestros
derechos sin hacer daño a otros.
Escribimos estos tres conceptos en la pizarra a manera de encabezados: “Respuestas pasivas”,
“Respuestas agresivas” y “Respuestas asertivas” y subrayamos este último concepto (“Respuestas
asertivas”).
Les ponemos algunos ejemplos de respuestas pasivas y agresivas: Por ejemplo, “Pepe insultó a Mónica y
esta le contestó dándole una patada. ”¿Qué tipo de respuesta dio Mónica?” o; “Azucena le jaló el cabello a
Julio; este se quedó callado y, luego, se fue a llorar a su asiento”. Debemos plantear unos cuatro ejemplos,
sin trabajar todavía la manera asertiva.
Les decimos que hoy aprenderemos una estrategia asertiva para responder de manera clara y firme, pero
sin violencia, frente a las situaciones que no nos gustan.
Les pedimos, para empezar, que desarrollen la “Parte 1” de la hoja de trabajo “Aprendiendo a responder
asertivamente”, que encontrarán en su cuadernillo (ver anexo).
Una vez que han terminado el ejercicio, les invitamos a compartir algunas de sus experiencias.
Continuamos diciéndoles: “Hay una técnica para responder frente a esas situaciones sobre las que
escribieron en su cuadernillo, expresándonos de manera no agresiva, pero dejando claro a los demás lo
que no nos gusta o lo que no queremos que hagan”.
Esta técnica se llama “Yo me siento” y consiste en expresar tres aspectos:
¿Cómo nos sentimos?
¿En qué situación nos sentimos de esa manera?
¿Qué quisiéramos que cambiara de esa situación?
IV - JULIO - 5
Escribimos estos tres pasos en la pizarra: (1) Cómo nos sentimos, (2) En qué situación nos sentimos de
esa manera y (3) Qué quisiéramos que cambiara de esa situación.
Presentamos los siguientes ejemplos:
Yo me siento enojado cuando me dices “tortillón” y quisiera que no lo hicieras más (evitar reemplazar
“tortillón” por otro adjetivo que pueda herir susceptibilidades; por ejemplo, “gorda”, “orejón”, “chato”,
“negro”, “cabezona”).
Yo siento cólera cuando usas mis colores sin pedírmelos y quisiera que me pidieras permiso antes de
usarlos.
Les indicamos, ahora, que desarrollen la “Parte 2” de su hoja de trabajo utilizando la técnica del “Yo me
siento”. Una vez que todas y todos han culminado esta labor, pedimos voluntarias o voluntarios que puedan
compartir sus respuestas.
Mientras comparten sus respuestas vamos utilizando los tres pasos escritos en la pizarra para ir
preguntando al grupo cómo ven la aplicación de la técnica por parte de sus compañeras o compañeros, con
el objetivo de ir reforzando el aprendizaje.
Cierre:
Reflexionamos con el grupo con base en las siguientes preguntas orientadoras (máximo tres intervenciones
por pregunta).
¿Por qué creen que utilizar la técnica “Yo me siento” puede ser mejor que responder de manera
pasiva o agresiva frente a situaciones que queremos que cambien?
¿Para qué nos puede servir la técnica “Yo me siento” en nuestra vida?
Finalmente, fortalecemos las ideas fuerza.
Después de la hora de tutoría:
Pedimos a las niñas y a los niños que elaboren lemas creativos que aporten a comprender cómo el actuar
asertivamente ayuda a mejorar las relaciones con las y los demás, les motivamos a que los adornen con
dibujos. Estos lemas serán pegados en un mural que permanecerá en exhibición en la clase y la escuela.
IDEAS FUERZA
Responder de manera asertiva frente a las situaciones que nos generan disgusto o
cólera nos permite expresarles a los demás lo que sentimos y pensamos, contribuyendo
a poner fin a la situación desagradable.
Si respondemos pasivamente o agresivamente, lo más probable es que la situación
continúe o empeore (por ejemplo, que la persona no deje de hacer aquello que nos
molesta o que terminemos peleando con la otra persona).
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Anexo
Aprendiendo a responder asertivamente
Parte 1
Hay momentos en los que otras personas (nuestros compañeros, nuestros amigos) hacen o dicen
cosas que no nos gustan y que nos hacen sentir disgustados, enojados, tristes u ofendidos.
¿Puedes pensar en una situación reciente en la que alguien te haya hecho sentir así y en la que hayas
respondido de manera pasiva o agresiva?
Intenta recordar qué hiciste en ese momento, qué le dijiste a esa persona y cómo respondiste frente a
la situación. Descríbela a continuación:
__________________________________________________________________________________
__
LA TÉCNICA “YOMESIENTO”
1. Yo me siento…
2. Cuando…
3. Y quisiera que…
Parte 2
Ahora que conoces la técnica “Yomesiento”, sabes que hay maneras de expresar lo que sientes y lo
que quieres de manera clara, calmada y firme, pero sin agredir a las demás personas. Escribe, a
continuación, lo que hubieras podido responder a la persona de la situación en la que pensaste en la
parte 1 de este ejercicio, utilizando la técnica Yomesiento:
Yo me siento (escribe lo que sentiste).
___________________________________________________________
Cuando (escribe la situación que te hizo sentir así).
___________________________________________________________
Y quisiera que (escribe lo que quisieras que cambiara).
___________________________________________________________
IV - JULIO - 7
SESIÓN Nº 3
ENFRIANDO LAS COSAS
CONTRIBUCIÓN DE LA TUTORÍA: El establecimiento de relaciones democráticas y armónicas
en el aula y la escuela.
¿Qué buscamos?
Que las niñas y los niños aprendan, como disminuir la tensión cuando una situación de conflicto se está
complicando, de manera que no empeoren las cosas.
Materiales:
N/A
Presentación:
Iniciamos la sesión reflexionando acerca de cómo, alguna vez, todos hemos tenido problemas con
amigos/as y compañeros/as.
Les decimos que es normal que, a veces, no podamos ponernos de acuerdo en ciertas cosas o que
tengamos puntos de vista diferentes. En situaciones de conflicto, podemos buscar soluciones que sean
buenas para ambos; sin embargo, a veces, encontrar estas soluciones es más difícil porque los problemas
han crecido y se han “calentado”. Hoy vamos a aprender cómo podemos “enfriar” estas situaciones y
encontrar soluciones que nos convengan a todos y todas.
Desarrollo: 32 minutos
Motivamos la participación de las niñas y los niños, diciéndoles que algunas veces, cuando tenemos un
problema con alguien, hacemos o decimos cosas que, en lugar de ayudar a que el problema se solucione,
lo empeoran; y les preguntamos: ¿Les ha pasado algo así? Escuchamos sus respuestas y comentarios
acogiendo las emociones que pudieran conllevar.
Luego, acotamos que, por ejemplo, algunas veces, sentimos tanta cólera que decimos cosas feas a las
otras personas, haciéndolas sentir mal y que reaccionen diciéndonos cosas peores. Así, el problema puede
crecer y crecer, y la situación se va “calentando” cada vez más. En esos casos, las personas se ponen
agresivas, se enojan, lloran, y pueden llegar, incluso, a las agresiones.
A continuación, les ponemos un ejemplo en el que una niña y un niño, muy amigos, tienen un problema.
Conforme les vamos contando lo que va pasando, les pedimos que piensen si la situación se está
calentando o se está enfriando. Si se está calentando, deberán levantar sus dos brazos; si se está
enfriando, deberán abrazarse a sí mismos.
Dibujamos en la pizarra un barómetro graduado del 0°C al 100°C, y les decimos que se les preguntará, en
cualquier momento, ¿cómo está la temperatura?. Las niñas y los niños, rápidamente, deberán hacer los
movimientos con los brazos y se pondrán de acuerdo en qué temperatura señala nuestro barómetro.
Entonces señalamos en el barómetro la temperatura indicada (podemos usar siete tarjetas metaplán
numeradas y pegarlas según lo que digan las y los estudiantes, o usar tiza). Realizamos algunos ensayos
antes de iniciar el relato de la historia.
Empezamos a narrar la historia haciendo las pausas indicadas para reflexionar y utilizando las preguntas
orientadoras propuestas:
Primera parte:
IV - JULIO - 8
Lola y Lalo son muy buenos amigos desde primer grado. Les gusta mucho jugar juntos y la pasan muy bien.
Uno de los juegos que más les gusta es ver quién gana cuando hacen carreras. Los dos corren muy rápido
y a ambos
les gusta ganar. Un día, hicieron una carrera y tuvieron un problema. Lalo propuso el juego y le dijo a Lola:
“¿Qué tal si hacemos una carrera desde la puerta del salón hasta la banca que hay en el patio?”. A Lola le
gustó la idea
y le dijo:
“Bueno, pero sin trampas”. Entre los dos contaron: “En sus marcas… Listos…
¡Fuera!”. Lola comenzó a correr primero y llegó muy rápido a la meta.
Pausa 1
¿Cómo está la temperatura? (señalamos la temperatura en nuestro barómetro).
Preguntas orientadoras:
— ¿Cómo creen que se estaba sintiendo Lalo al perder?
— ¿Cómo se siente al pensar que Lola hizo trampa?
Segunda parte:
Lalo sintió mucha cólera porque no le gusta perder y menos con trampas. Fue hacia donde estaba
Lola y le dijo con mucha cólera: -“¡Eres una tramposa!
¡Hiciste trampa! ¡Hay que repetir la carrera porque esta no vale!”. Lola se sintió muy mal, debido a
que no le gusta que le digan tramposa y le respondió:
-“¡Yo no soy ninguna tramposa! ¡Si perdiste es porque eres muy lento!”.
Pausa 2
¿Cómo está la temperatura? (señalamos la temperatura en nuestro barómetro).
Preguntas orientadoras:
— ¿Qué están haciendo para que la situación se caliente?
— ¿Qué es mejor, que la situación esté caliente o que esté fría? ¿Por qué?
Tercera parte:
Después de decirse esas cosas, Lalo y Lola se sintieron muy mal y cada vez estaban más
enojados, tanto que uno de ellos empujó al otro y comenzaron a empujarse mutuamente.
IV - JULIO - 9
Pausa 3
¿Cómo está la temperatura? (señalamos la temperatura en nuestro barómetro).
Pregunta orientadora:
— ¿Cómo saben que se está calentando?
Cuarta parte:
Mientras Lola y Lalo se estaban empujando, otros compañeros los vieron y empezaron a gritar:
“¡Pelea, pelea!”. Sin darse cuenta, ya estaban rodeados por un grupo que quería verlos pelear.
Pausa 4
¿Cómo está la temperatura? (señalamos la temperatura en nuestro barómetro).
Preguntas orientadoras:
— ¿Lo que hicieron las y los compañeros ayudó a que se caliente la situación? ¿Por qué?
— ¿Esto ayuda a que la situación se solucione o la empeora? ¿Qué podría pasar?
Quinta parte:
Cuando Lola se dio cuenta de lo que estaba pasando, pensó que ella no quería dejar de ser amiga
de Lalo y que tampoco lo quería hacer sentir mal.
Ella lo que quería era pasarla bien. Pensó en qué podía hacer y se dio cuenta de que si seguía la
pelea, no iba a obtener lo que quería, así que decidió parar de empujar a Lalo y decirle de manera
calmada: -“No me gusta que me digas tramposa, pero si sientes que hice trampa, podemos repetir la
carrera cuando estemos más tranquilos”.
Pausa 5
¿Cómo está la temperatura? (señalamos la temperatura en nuestro barómetro).
Preguntas orientadoras:
— ¿Qué ha pasado para que la temperatura se haya enfriado?
— ¿Qué les hizo pensar que se está enfriando la temperatura?
Sexta parte:
Lalo se sorprendió mucho con lo que Lola le dijo, pero le gustó que propusiera repetir la carrera. Al
fin y al cabo, lo que a él más le interesaba era pasarla bien y seguir siendo amigo de Lola, así que le
dijo: “Perdóname por haberte dicho tramposa, pero es que me da cólera cuando siento que las cosas
son injustas. Me parece bien repetir la carrera cuando estemos más calmados”.
IV - JULIO - 10
Pausa 6
¿Cómo está la temperatura? (señalamos la temperatura en nuestro barómetro).
Preguntas orientadoras:
— ¿Qué ha pasado para que la temperatura se haya enfriado?
— ¿Qué les hizo pensar que se está enfriando la temperatura?
Séptima parte:
Cuando todos los que estaban viéndolos se dieron cuenta de que no iban a pelear, siguieron
haciendo sus cosas y se fueron.
Pausa 7
¿Cómo está la temperatura? (señalamos la temperatura en nuestro barómetro).
Preguntas orientadoras:
— ¿Qué habría pasado si, en vez de enfriarse, la situación se hubiera calentado cada vez más y
más?
Cierre:
Les decimos que, todas y todos juntos vamos a pensar en aquellas acciones que realiza la gente y que
ocasiona que una situación se “caliente”. Las anotamos en una columna en la pizarra. Asimismo, pensamos
en las acciones que hacen que se “enfríen”. También las anotamos.
Finalmente, observando las dos columnas escritas en la pizarra en el último paso, preparamos el
reforzamiento de ideas centrales, formulando como pregunta: ¿Cuáles nos sirven más, las que calientan o
las que enfrían? Pedimos que sustenten el por qué de sus respuestas.
Después de la hora de tutoría:
Preparamos un papelógrafo que contenga las cosas que podemos hacer para “enfriar” las cosas y otro con
las cosas que “calientan” la situación. Nos apoyamos en los datos que hemos ido colocando en la pizarra.
IDEAS FUERZA
Todo ser humano, en alguna ocasión, ha tenido conflictos, incluso con sus mejores amigas
y amigos.
Es importante saber buscar soluciones que sean buenas para ambas partes, cuando hay
un conflicto; sin embargo, a veces es difícil encontrar estas soluciones.
Los conflictos se agravarán o se solucionarán dependiendo de las acciones de las
personas comprometidas.
IV - JULIO - 11
SESIÓN Nº 4
SOY OBSERVADOR
CONTRIBUCIÓN DE LA TUTORÍA: El establecimiento de relaciones democráticas y armónicas
en el aula y en la escuela.
¿Qué buscamos?
Que las niñas y los niños, cuando vean una situación de intimidación o acoso escolar, piensen en varias
alternativas para intervenir y sean capaces de evaluar esas alternativas.
Materiales:
Pelota suave u objeto liviano.
Presentación:
Para iniciar la sesión, comentamos a las niñas y a los niños: “A veces, cuando observamos una situación,
pensamos que no tenemos nada que ver con ella y que es mejor alejarnos o hacer como si no nos
importara. Pero, como observadores, tenemos un gran poder, puesto que lo que hagamos tendrá
consecuencias sobre lo que les ocurra a los demás. Imagínense, por ejemplo, que ustedes van por la calle
y no se fijan que viene un carro; alrededor hay muchas personas que observan, pero nadie les avisa que
podrían ser atropellados; o imaginen que mientras están en un conflicto con un amigo, sus compañeros de
otra clase observan la discusión y empiezan a burlarse. ¿Esto haría que el conflicto disminuya o aumente?
El poder de quienes están observando es muy grande y, por eso, hoy vamos a hablar de ello”.
Desarrollo:
Les pedimos que abran su cuadernillo en la hoja de trabajo “La historia de Ariel, Rolando y los demás” (ver
anexo) y leemos, juntos, la historia. Al terminar la lectura, les motivamos a que brinden sus opiniones al
respecto. Para ello nos valemos de las siguientes preguntas orientadoras:
¿Cómo creen que se siente Ariel?
¿Qué piensa Rolando sobre Ariel?
¿Cómo se sienten ustedes al escuchar esta historia?
¿Cómo se sentirían si a ustedes o a alguno de sus amigos les ocurriera algo parecido a lo que le
ocurre a Ariel?
¿Qué se imaginan que sienten los compañeros y compañeras que han observado esta situación?
¿Qué creen que piensan al respecto?
Proseguimos la reflexión manifestándoles que situaciones como esta, en las cuales uno o varios
estudiantes agreden a alguien constantemente, haciéndole sentirse muy mal, pueden presentarse ante
nuestros ojos. Como observadores, es nuestra responsabilidad pensar qué podemos hacer frente a esto.
Les anunciamos que, para lograr esto, vamos a hacer un juego que se llama “Sigue, sigue, para”. Y les
damos las siguientes instrucciones:
Yo voy a cerrar mis ojos y voy a decir: “Sigue, sigue, sigue…” mientras que ustedes se pasan una
pelota de uno a otro. Cuando yo diga: “¡Para!”, la persona que tiene la pelota debe darme una idea de
qué podrían hacer los compañeros y compañeras que están observando la situación entre Ariel y
Rolando.
No se puede repetir una idea que haya sido planteada por otra persona, porque el objetivo del juego
es generar muchas y diferentes opciones; no importa si nos gustan o no, si nos parecen buenas o no
tan buenas o si no estamos seguros de que sean las mejores. Anotaré sus ideas en la pizarra y,
después, revisaremos cada una de ellas.
Iniciamos el juego y vamos anotando las ideas de las niñas y los niños en la pizarra, enumerándolas. El
objetivo del juego es generar varias ideas como sea posible; procuraremos reunir al menos diez ideas
diferentes. Una vez que se hayan logrado diez ideas variadas, detenemos el juego.
IV - JULIO - 12
A continuación les pedimos que piensen en cada una de ellas; para eso, se las leemos una por una, y les
vamos preguntando si creen que la idea haría que mejore, empeore o se mantenga esta situación.
Como guía para el análisis de las ideas vertidas podemos preguntarnos: Si ponemos en práctica lo que
dice la idea en el caso de Rolando, ¿mejoraría, empeoraría o se mantendría la situación?, ¿cómo se
sentiría Rolando?, ¿cómo nos sentiríamos nosotros?
De este modo, obtendremos una lista de ideas, aprobadas por el grupo, que podemos poner en práctica en
situaciones como la de Rolando.
Cierre:
Proponemos una reflexión final con base en las siguientes preguntas:
Si ignoramos lo que pasa y nos vamos, ¿mejoraría, empeoraría o se mantendría la situación? ¿Cómo
se sentiría Rolando? ¿Cómo se sentiría Ariel? ¿Cómo nos sentiríamos nosotros?
Si le decimos a un adulto lo que está sucediendo, ¿mejoraría, empeoraría o se mantendría la
situación? ¿Qué pensarían Rolando y Ariel?
Si nos burlamos de Ariel, ¿mejoraría, empeoraría o se mantendría la situación? ¿Cómo se sentiría
Ariel? ¿qué cosas pensaría Rolando?
Si buscamos a otras personas para decirle a Rolando, en grupo, que no agreda más a Ariel,
¿mejoraría, empeoraría o se mantendría la situación? ¿Qué pensaría y cómo se sentiría Rolando?
¿Qué pensaría y cómo se sentiría Ariel?
Si hablamos con Ariel para consolarlo, ¿mejoraría, empeoraría o se mantendría la situación? ¿Cómo
se sentiría Ariel?
A medida que las niñas y los niños vayan brindando sus opiniones y comentarios, vamos enriqueciéndolos
con base en las ideas fuerza.
Después de la hora de tutoría:
A cada niña y a cada niño se le asigna una de las ideas aprobadas (que están numeradas en la pizarra) y
se le pide que, para la próxima reunión, la traiga escrita creativamente, en media hoja bond, pudiendo
agregarle colorido o dibujos. Nos aseguramos que la distribución sea equitativa con respecto a la cantidad
de niñas o niños por idea (por ejemplo, si son diez ideas y treinta niños, cada idea se le entrega a tres niñas
o niños diferentes). Con los trabajos realizados elaboramos un mural informativo que será exhibido en la
escuela.
IDEAS FUERZA
A veces, cuando observamos una situación de maltrato o abuso, pensamos que no
tenemos nada que ver con ella y que es mejor no intervenir. Pero, como observadores,
tenemos un gran poder, ya que lo que hagamos contribuirá a que esta situación mejore,
empeore o se mantenga.
Para ayudar a que esas situaciones mejoren y no haya más agresión, es muy importante
imaginar muchas y diferentes alternativas de acción, y, luego, evaluar con cuál nos
sentimos mejor nosotros mismos.
Para ayudar frente a una situación de abuso o agresión, es importante pensar en nosotros
y en los demás antes de intervenir.
IV - JULIO - 13
Anexo
La historia de Ariel, Rolando y los demás
Ariel es un niño un poco tímido; tiene
pocos amigos y le gusta estar solo. Rolando
lo molesta todos los días. A veces, cuando
Ariel habla en clase, Rolando empieza a
reírse en tono de burla porque le parece
que su voz es muy suave. Además, les dice a
sus demás compañeros y compañeras que
no se junten con Ariel porque es muy tonto.
Por las mañanas, Rolando se para en la entrada del colegio y espera a que llegue Ariel
para molestarlo y gritarle: “Eres un tonto”, y se ríe a carcajadas. Muchas veces, los
niños y niñas que llegan al colegio a la misma hora que ellos han observado cómo
Rolando se burla de Ariel, pero no saben qué hacer.
IV - JULIO - 14