0% encontró este documento útil (0 votos)
82 vistas7 páginas

Ma017 Swedenborg PDF

Swedenborg fue un científico y filósofo sueco que realizó importantes descubrimientos en diversos campos. Sin embargo, a los 56 años tuvo una profunda experiencia espiritual que lo llevó a estudiar la mente y el alma humanas. Comenzó a estudiar sus propios sueños y desarrolló estados alterados de conciencia para acceder a visiones espirituales. Esto marcó el inicio de su camino como vidente y revelador de verdades religiosas, aunque sus ideas fueron controvertidas.

Cargado por

jigoro25
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
82 vistas7 páginas

Ma017 Swedenborg PDF

Swedenborg fue un científico y filósofo sueco que realizó importantes descubrimientos en diversos campos. Sin embargo, a los 56 años tuvo una profunda experiencia espiritual que lo llevó a estudiar la mente y el alma humanas. Comenzó a estudiar sus propios sueños y desarrolló estados alterados de conciencia para acceder a visiones espirituales. Esto marcó el inicio de su camino como vidente y revelador de verdades religiosas, aunque sus ideas fueron controvertidas.

Cargado por

jigoro25
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

[Link].

com
MANUEL Swedenborg es uno

E de los hijos más originales de


Suecia. Científico riguroso de
intereses enciclopédicos, autor de
Swedenborg
(primero a la
numerosos descubrimientos en los derecha) tuvo la
más diversos campos del saber, es- intuición de estudiar
. critor y divulgador científico prolífico sus propios sueños
y afortunado, cuando era ya un hom- mucho antes que
bre situado y podría haber vivido Sigmund Freud (en
segundo plano, a la
tranquilo gozando del reconoci-
derecha). Entre los
miento y la estima general, vivió una muchos escritores
profunda revolución interior que le que sintieron la
llevó a realizar, en el campo psicoló- influencia de las
gico y religioso, una serie de descu- obras de
brimientos que las generaciones Swedenborg
posteriores no han llegado todavía a pueden citarse al
comprender y hacer suyas comple- alemán Goethe (a la
tamente. Contaba, a la sazón, 56 izquierda) y al
años. Cuando murió en el 1772, francés Balzac (bajo
contaba con 84 años de edad. Deja- estas líneas).
ba 150 volúmenes científicos y mu-
chos otros acerca del propio camino publicar obras científicas que pronto
espiritual y de sus propios viajes ha- atrajeron la atención del rey, que le
cia el «más allá». Es sobre todo a es- nombró procurador de las minas
tos últimos a los que haremos una de Suecia. Gracias a este cometido
mayor referencia. Pero veamos an- viajó por toda Europa, estudiando
tes quién era Emanuel Sweden- técnicas mineras para introducirlas
borg y por qué caminos llegó a ser en su país; de este modo adquirió
un vidente extraordinario y un origi- notables conocimientos que luego
nalísimo revelador de verdades reli- influirían en la industria sueca. Sobre
giosas. la materia publicó también varios
EL CAMINO PREVIO escritos.
Cuando Emanuel tenía 31 años su
Emanuel significa «Dios con no- familia fue ennoblecida y el apellido
sotros» y en el caso de Swedenborg original de la familia Swedberg fue
el nombre fue verdaderamente bien transformado en Swedenborg.
elegido. Tercero de los nuevos hijos Emanuel, que era el hijo varón de
de un ministro luterano que llegó a mayor edad, se convirtió por esa ra-
ser después obispo de Skara (un zón en Barón y en consecuencia en
hombre ilustrado que trabajó mucho miembro de la cámara de los no-
por el pueblo sueco y trató sobre to- bles, que después frecuentaría
do de mejorar la educación pública), siempre con asiduidad.
Emanuel apenas tenía ocho años Swedenborg no limitó sus intere-
cuando murió su madre. Vivió en un ses a la minería. Tal y como él mismo
ambiente eclesiástico, cuidado por dijera, tenía un «exagerado deseo»
su madrastra y por su hermana de profundizar en las ciencias y un
mayor, Ana. Tuvo una educación verdadero espíritu ecléctico. Co-
clásica y estudió griego, latín y litera- nocía a la perfección nueve lenguas,
tura en Uppsala. Se dedicó con pa- pero generalmente escribió en latín
sión también a la poesía y menifestó clásico, que era la lengua culta de su
enseguida su tendencia a profundi- tiempo; trabajaba con el telescopio y
zar en los problemas religiosos. el microscopio, experimentaba di- metros; el modelo se expone todavía
Tanto prosperaba en este campo rectamente con el laboratorio y fue en el Smithosonian Air Science Mu-
- que su padre pensó en que se haría autor de diferentes inventos. De,he- seum di Washington), asimismo tra-
sacerdote; sin embargo, con el tiem- cho, desarrolló proyectos para un bajó en un fusil de carga rápida,
po, y debido a la influencia del espo- submarino, una máquina volante proyectó bombas, extintores para in-
so de su hermana Ana, llamado Eric (que fue construida en los Estados cendios, molinos, máquinas musi-
Belzelius, que era trece años mayor Unidos a finales del siglo pasado y cales y aún más. No se casó nunca,
que él y un apasionado de la Cien- voló durante algunos centenares de aunque no fue del todo misógino, y
cia, Swedenborg se dedicó a fondo
a los estudios científicos. Así, des-
pués de su doctorado en filosofía, se
dedicó por entero a ellos, cuando
contaba ya con veintiún años.
S wedenborg fue autor de diferentes inventos.
Desarrolló proyectos para un submarino, ingenió
i
Era la época de las luces y Swe-
denborg estaba animado por una una máquina volante, trabajó en armas de carga
inagotable curiosidad y por un gran
amor hacia el Hombre y la Naturale- rápida, proyectó bombas y engendros musicales.
za: profundizó en todos los campos
del saber y comenzó enseguida a Nada de eso sería después importante para él.
se dedicó completamente a sus es- sus obras en el extranjero, como pa- o en una idea, acompañado por una
tudios. ra reunirse con científicos y pensa- respiración más lenta; de este modo,
dores ilustres de toda Europa. conseguía una gradual pérdida de
Fue precisamente en ese mo- contacto con el mundo externo y con
DESCUBRIMIENTO DE LA mento cuando le sobrevino una su propio cuerpo. Se trataba en el
MENTE gran metamorfosis. Después de ha- fondo de prácticas de tipo yóguico,
ber estudiado la anatomía y la fisio- como diríamos - hoy, que Sweden-
Si, considerarnos globalmente su logía y de haber publicado varios borg adoptó de un modo intuitivo.
obra científica, ésta nos asombra por volúmenes sobre la materia (son im- De la meditación profunda pasó a
su variedad de disciplinas: sus portantes sobre todo aquellos que los estados hipnagógicos y al tran-
obras abarcan química, física, mate- tratan del cerebro), se dedicó a estu- ce. Desde entonces comenzó para
máticas, álgebra, geología, minera- diar la mente y la psiquis del hom- Swedenborg un camino espiritual
logía, óptica, metalurgia, paleonto- bre: su «interioridad», su «alma». Pa- interior que debía llevarlo muy lejos,
logía, astronomía, cosmología, ana- ra esto, con una intuición que habría quizás demasiado lejos, como ha di-
tomía, fisiología y psicología. No po- de hacer de él un precursor también cho el psicólogo americano Wilson
demos tampóco olvidar que Swe- en este campo, comenzó por sí mis- Van Duser, profundo conocedor de
denborg contribuyó a fundar nuevas mo: no olvidemos que en aquel la vida y obra de Swedenborg. Esta
ciencias, entre las cuales destaca la tiempo la psicología no existía como vía la describió Swedenborg en al-
cristalografía. materia en sí, sino que era parte de gunas de sus obras no destinada a
A sus 56 años,- Swedenborg era la filosofía y de la religión, situación ser publicada, como en el Diario de
un hombre situado y con éxito: que continuó durante bastante tiem- los sueños y en el Diario espiritual,
había conseguido una seguridad po después de él. Swedenborg tuvo que luego fueron dadas al público
económica y social, era un científico la intuición de estudiar sus propios después de su muerte.
estimado y apreciado internacional- sueños (i bastante antes que Freud!)
mente, era considerado en la corte y para interpretarlos y llegar por este CAMINO SIN RETORNO
en la sociedad, amaba la compañía, medio a la psiquis. Desarrolló un
tenía una bonita casa de campo cer- particular estado de consciencia Swedenborg había emprendido
ca de Estocolmo, donde —cuando —una especie de autohipnosis— que un camino sin retorno que hizó de él
estaba en su país— vivía sereno de- ya practicaba desde que era un ni- un místico y un vidente capaz de po-
dicándose a sus estudios y sus in- ño. Su método consistía en un esta- nerse en contacto con otras dimen-
vestigaciones. Viajaba mucho, ya do de relajación completa, de con- siones. Se abrieron en él los cana-
para ocuparse de la publicación de centración total en un pensamiento les de lo extrasensorial, y Sweden-
borg protagonizó extraordinarios
t .,
episodios de videncia. El más famo-
so de éstos fue la detallada descrip-
wedenborQ aseguraba que gran parte d e las ción del incendio de Estocolmo del
año 1756, que el vidente percibió
cosas que escribía se la dictaban los ángeles. mientras se encontraba en Gote-
borg, a 400 Km de distancia. El he-
cho lo cuenta Kant en su obra Sue-
ños de un visionario, dedicada pre-
cisamente al vidente sueco. No obs-
tante, no fue éste el único episodio.
Swedenborg estaba en condiciones
de ponerse en contacto con el mun-
do espiritual y muchas veces hizo
referencia a cosas que le venían
Después de sus
confiadas desde el pasado y que na- visiones, Swedenborg
die, a excepción del mismo difunto y se ponía a escribir
de la persona interesada, podía sa- conforme a lo que
ber. Otra de las casos más famosos pudiera parecer un
atañe a la reina Ulrica de Suecia, tipo de «escritura
hermana de Federico el Grande, a automática». El decía
quien el vidente contó cosas que que sólo era el
«nadie vivo podría haberle dicho» secretario que
(son palabras de la misma Reina) de redactaba aquello que
parte de otro hermano, Guillermo le venía de arriba,
de Prusia, que había muerto tres como las
años antes. descripciones de las
El propio Kant contó también el jerarquías angélicas
caso del encuentro de un recibo que hay en sus obras.
perdido. Al poco de morir el embaja- Los cuadros son de
Melozzo de Forli
dor holandés en Estocolmo, un orfe-
(abajo) y de William
bre le solicitó a su viuda el compro- Blake (a la derecha).
bante de pago de un servicio de té
de plata. La señora estaba segura
de que su marido lo había pagado,
pero no lograba encontrar el recibo. ni beneficios para sí; publicó anóni-
Recurrió entonces a Swedenborg y mos muchos de sus libros religio-
sos, y nunca intentó hacer discípu-
le pidió que se lo preguntara a su los. Costeó sus obras con su propio
marido muerto. Swedenborg acep- dinero y nunca se ocupó de difundir-
tó y después de algunos días, pudo las. «Si /o que digo es verdad», escri-
decir a la señora que el recibo se en- bió, «¿por qué debería estar de-
contraba en una cavidad secreta de seoso de defenderlo? Es cierto que
un mueble que había en el piso su- la verdad se defiende por sí misma.
perior. Este cajón escondido era ig- Si lo que digo es falso, sería una ta-
norado por la señora. Cuando fue rea estúpida y degradante quererlo
abierto, allí encontró el documento defender».
que buscaba.
Exteriormente la metamorfosis
que le sobrevino a Swedenborg no
cambió su vida. Viajaba siempre con A los sueños y a las videncias se
placer; se encontraba con persona- les unieron pronto las visiones: visio-
jes de primera fila en Londres, París, nes de la luz interior que le trasmitía
Hamburgo, Amsterdan y Estocolmo; un conocimiento superior. En la no-
.trataba con sus numerosos editores; che de Pascua del año 1774 se le
frecuentaba la alta sociedad, y es- apareció Cristo, un Cristo sonriente
cribía. Sobre algunas de las cosas con un rostro «de tanta santidad —di-
que escribía, Swedenborg asegura- jo— que no sé describirlo». Un año
ba que se las dictaban los ángeles. exacto después de esta primera vi-
Hablaba con familiaridad del cielo y sión tuvo otra de grandísima intensi-
del infierno somo si se tratara de los dad, que le inspiró la idea de que
barrios de su ciudad. Swedenborg Dios le había destinado a difundir a
gozaba de tal estima entre la noble- los hombres el sentido espiritual de
za, los estudiosos y los gobernantes las Sagradas Escrituras. «En aquella
que a ninguno se le ocurrió ridiculi- noche» —escribió después Swe-
zarlo o dudar de su buena fe. Su ho- den borg— -para convencerme, me bastantes personas que conocía y
nestidad queda atestiguada por el fue mostrado el mundo espiritual, el de todas las clases sociales. En ese
hecho de que jamás buscó honores, infierno y el cielo, donde encontré día renuncié a todo interés científico
terreno y me dediqué a partir de en-
tonces sólo a las cosas espirituales,

G ozaba de tan buena utación y estima que


nadie entre la nobleza, los estudiosos y los
conforme a lo que el Señor me
había dicho. Después el Señor abrió
los ojos de mi espíritu, así que me
encontré en condiciones de ver
—mientras permanecía en éste—
gobernantes, se había atrevido a ridiculizarle o a aquello que sucede en el otro mun-
do, y en condiciones de hablar con
dudar de su buena fe. los ángeles y con /os espfritus».
logía. Una prueba posterior de su va-
lor queda demostrada por la influen-
cia que sus escritos ejercieron en la
literatura nórdica y anglosajona (es-
pecialmente en la romántica) y en al-
gunas personalidades como Goe-
the, Balzac, Strindberg o C.G. Jung.
Kant, como hemos visto, le dedicó
sus Sueños de un visionario y la
poetisa Elizabeth Barret afirmó: «A
mi juicio la única luz que poseemos
acerca de la otra vida se encuentra
en la filosofía de Swedenborg».

EL CIELO Y EL INFIERNO
Entre las muchas obras religiosas
de Swedenborg, recordamos Arca-
nos celestes en ocho volúmenes, La
Nueva Jerusalem y Cielo e Infierno.
Esta última es su obra más popular,
un auténtico vademecum en el mun-
do espiritual. El mismo escribió: «Me
ha sido concecido por la Divina mi-
sericordia del Señor el estar durante
algunos años ininterrumpida y con-
tinuamente en compañía de espíri-
tus y ángeles, oyendo sus discursos
y a la vez hablando con ellos. De es-
te modo, me fue concedido escu-
char las cosas maravillosas de la
otra vida, cosas que antes no co-
nocía nadie. He sido instruido sobre
las diversas especies de espíritus,
sobre el estado del alma después de
la muerte, sobre el infierno y el la-
mentable estado de los infieles, so-
bre el cielo y el felicísimo estado de
los fieles, y sobre todo, acerca de la
doctrina tan especial de la fe que es-
tá reconocida en todo el cielo».
En sus obras, en particular en Cie-
lo e Infierno, Swedenborg procura
una descripción completa del des-
pertar del hombre a la vida ultrate-
rrena, lo que permite una notable
comprensión de una existencia más
Mientras las visiones de los místi- ción. Una vez tenidas, escribía a allá del espacio y del tiempo, libre
cos suceden por lo general mientras gran velocidad mediante un tipo de del peso del cuerpo físico y de los
se encuentran en estado de éxtasis escritura automática. A quien se ex- problemas de la vida material. Lo ex-
con exclusión de la conciencia de vi- trañaba de que sus escritos no pre- traordinario e inesperado de este
gilia, aquellas de Swedenborg acon- sentasen correcciones en su géne- hecho es que las descripciones de
tecían en plena consciencia. El era, sis, le explicaba que él sólo era un Swedenborg coinciden con esa ca-
de este modo, y simultáneamente, secretario que escribía aquello que suística tan reciente, que habla de
ciudadano de la tierra y del cielo y le venía de arriba. los testimonios obtenidos «al borde
tenía tanto encuentros con los hom- Estas visiones de Swedenborg, de la muerte», y que se han conoci-
bres como con los ángeles, como que le respetaron siempre su perso- do en tiempos muy recientes.
con el pasado. La mayor parte de las nalidad, íntegra y serena, y que él ex- Swedenborg afirma que la vida
veces sus visiones ocurrían en esta- puso tan bien en sus escritos, no que vivimos sobre la tierra es una
do de vela, con los ojos abiertos, con pueden considerarse bajo ningún preparación a la vida verdadera,
los ojos cerrados e incluso en el es- enfoque como índice de perturba- eterna, para la cual hemos sido
tado que existe entre la vigilia y el ción mental o de alguna psicopato- creados. El cuerpo físico no es más
sueño.
Las visiones transmitían a Swe-
denborg enseñanzas que después
sistematizaba en sus escritos. En él,
la visiórl nacía de la contemplación y
de la meditación sobre los proble-
A l contrario de lo que les acontecía a la mayoría
de los místicos, que tenían sus visiones en los
mas y los argumentos en los que se
concentraba. Las visiones no le estados de éxtasis, Swedenborg accedía a ellas en
cogían de improviso, sino que na-
cían de su pensamiento o de su ora- plena consciencia.
que una envoltura vacía destinada a
morir y a ser abandonada para libe-
rar a la persona real en la que nos
transformaremos después de esta
vida: «Muerte en su sentido profun-
do significa resurrección y conti-
nuación de la vida», escribe de he-
cho el vidente.
El mundo descrito por Sweden-
borg no es nada abstracto y etéreo,
sino un mundo de sensaciones más
agudas que las terrenas y donde se
vive una vida no muy diferente de la
terrenal, pero sin los condiciona-
mientos espaciales y temporales.
Swedenborg afirma frecuentemente
que la luz de esa vida ultraterrena es
inconmensurablemente más lumi-
nosa que la que por lo común cono-
cemos; es una luz luminosa, en un
sentido cegador, y en su belleza, en
su claridad y brillo, es semejante al
sol que reaparece después de una
tormenta de verano. Quien conoce
las descripciones hechas por «rea-
nimados», es decir, por las personas
que han estado en coma y después
han retornado a la vida, no dudará
en encontrar en la obra de Swden-
borg amplias concordancias.
Swedenborg habla de una comu-
nicación no verbal, de mudanza de
ideas y sentimientos a nivel telepáti-
co. En el otro mundo —dice él— hi-
procresía y simulación no son posi-
bles; expresar una idea que no esté
de acuerdo con los auténticos senti-
mientos interiores es imposible en el
cielo.

DESPUES DE LA MUERTE

El vidente habla también de nues-


tro «libro de la vida». Dice que des-
pués de la muerte vemos nuestra vi-
da pasada con todos sus detalles,
mostrándonos quienes somos real-
mente de una forma rápida, casi
instantánea. Swedenborg afirma
también que en el otro mundo so-
mos atraídos por aquellos seres es-
pirituales a los cuales nos asemeja-
mos, y nos alejamos de aquellos con
los que no estamos en sintonía. Es la
«ley de atracción», puntualiza.
Swedenborg afirma además, y es-
te es un punto de particular impor-
tancia, que después de la muerte no
nos encontramos repentinamente
en la vida a la que estamos destina-
dos, sino que atravesamos un im-
portante proceso de transición. En-
seguida, tras la muerte se llega en-
seguida a aquel lugar que el vidente
ddfine como el mundo de los espíri-
L a influencia de Swedenborg en la literatura
nórdica y anglosajona románticas ha sido decisiva.
tus, que todavía no es cielo, ni el in-
fierno (Swedenborg se sirve de la Goethe, Balzac, Strindberg, Jung y Kant son, entre
terminología de su tiempo, aunque
advierte que cielo e infierno más que otros, tributarios de su obra.
lugares son «estados»). En el mundo voluntad, hacia alguna de las innu-
de los espíritus se atiende y se cuida merables sociedades donde se en-
a quien concluye la vida terrenal. cuentran sus similares. Es por amor
Hay, en efecto, ciertos espíritus que por lo que Dios da al hombre tam-
tienen la tarea de recibir a los recién bién la libertad de hacer el mal; de
llegados y de ayudarlos a ambien- otra manera el hombre sería sola-
tarse en la nueva dimensión; lo ha- mente un autómata incapaz de esta-
cen con gran delicadeza, dejando blecer con Dios un pacto de recípro-
gran libertad a quien acaba de lle- ca alianza. La elección definitiva se
gar. Sobre todo le trasmiten un gran realiza después individualmente.
amor y le hacen sentirse en la pre- Este es el tercer estado.
Las percepciones sencia de un entrañable amigo, de En la existencia espiritual no exis-
que nos dejó alguien que, además, da la sensa- te ni espacio ni tiempo; «espacio» en
Swedenborg del ción sincera de saberlo todo, y que el sentido de distancia significa sim-
infierno, de sus puede explicar cualquier cosa. Swe- plemente que estamos «cercanos» a
demonios y diablos, denborg afirma que, en el más allá, aquellos que se nos parecen y «leja-
o de la visión global el alma no visualiza a Dios, sino que nos» de aquellos con los que no te-
del mundo del más se empapa de El mediante la acción nemos nada o poco en común. El
allá enlazado con el penetradora de la luz. tiempo no tiene significado alguno
más acá, distan Considero, después de haber leí- porque estamos en un reino eterno.
mucho de ser vagas
do a Swedenborg y conocer tantas
y abstractas. El
grabado de la
experiencias de quienes han estado SOBRE LA REENCARNACION
izquierda al borde de la muerte, que el mundo
representa lo que del que hablan estos últimos es con Para Swedenborg no existe la
parece ser una seguridad el «reino de los espíritus» reencarnación propiamente dicha
fiesta sabática; descrito por el vidente sueco: un (nunca utiliza este término en sus
abajo, a la derecha, mundo de luz donde el alma es tra- obras), pero la rotación evolutiva
bella imagen de la tada con amor, reconocida por los que hace referencia a ella está susti-
cosmogonía seres queridos difuntos, donde se tuida por los estados que se atravie-
escandinava. vuelve a ver toda la vida, y donde se san en el más allá, que en el fondo
tiene la experiencia de la luz descrita implican un proceso de ascensión
por todos aquellos que han estado a hacia adelante, hacia la toma de de-
punto de morir. Pero la descripción cisiones personales. Es un concepto
de éstos se acaba aquí, mientras que está de acuerdo con nuestra po-
que Swedenborg va más allá. sición de cristianos y acoge al mis-
Resumiendo al máximo las visio- mo tiempo la idea dinámica incluida
nes de Swedenborg, cuya descrip- en la doctrina de la reencarnación.
ción ocupa centenares de páginas, Sir Wiliam Barret, profesor de
el más allá descrito por él no es está- Física en la universidad de Dublín y
tico, sino extremadamente dinámico fundador en el año 1882 de la Socie-
con actividad de naturaleza variadí- ty For Psychical Research de Lon-
sima y metas por cumplir. En la otra dres, aconsejaba a todos aquellos
dimensión, dice Swedenborg, se que quisieran informarse sobre el
atraviesa tres estadios: el primero es más allá la consulta de la obra del vi-
el descrito más arriba, aquél donde dente sueco. Este ánimo todavía
emerge nuestro pasado en el reino continúa. La obra de Swedenborg
de los espíritus y se es reconocido, suscita en nuestros días un gran in-
escuchado y confortado. Ese estado terés; tanto que existen en muchos
debe ser de breve duración: rápida- países «Sociedades Swedenborg»
mente cada uno se convierte en sí que se ocupan de la difusión de sus
mismo, interiorizase y comienza a doctrinas y de la publicación de sus
actuar como aquel que verdadera- obras. Estas sociedades se encuen-
mente es. tran en Nueva York, en Londres, en
En ese reino de los espíritus hay París, en Zurich, o en Laussane.
una gran libertad, como ha quedado Swedenborg murió en 1772 en
dicho, y cada uno puede vivir según Londres un día que él había previs-
sus más puras o impuras inclinacio- to meses antes. Fue enterrado en la
nes, haciendo el bien o haciendo el cripta de la iglesia sueca de aquella
mal. El tribunal de Dios consiste en ciudad.
una elección libre. Dios, que es puro Después de más de un siglo, al
amor, no puede condenar a nadie. inicio del siglo XX, la corte sueca en-
Es cual el que se dirige, por propia vió una misión a Londres para reco-
ger los restos mortales del vidente:
un honor reservado a reyes, carde-
Ln el otro mundo —afirma Swedenborg— somos nales y generales. Hoy Swedenborg
reposa en la catedral de Uppsala,
atraídos por aquellos seres espirituales a los cuales donde están sepultados otros gran-
des hombres de la historia sueca.
nos asemejamos más y nos apartamos de aquellos
Paola GIOVETTI
otros con los aue no estamos en sintonía. (Traducción de Víctor M. Domínguez)

También podría gustarte