QUÉ ES UNA SMART CITY?
Las Smart cities o ciudades inteligentes, son el resultado de la necesidad cada vez más
imperiosa de orientar nuestra vida hacia la sostenibilidad. Así, estas ciudades se
sirven de infraestructuras, innovación y tecnología para disminuir el consumo
energético y reducir las emisiones de CO2.
El término Smart City, empleado desde hace ya más de veinte años, hace referencia a
un concepto de ciudad sostenible, que ofrece una serie de servicios y prestaciones que
elevan la calidad de vida de sus habitantes, y que al mismo tiempo permite a la ciudad
incrementar su competitividad y su capacidad para crecer económicamente.
Una Smart City se caracteriza por una gestión eficiente en todas las áreas de la ciudad,
manteniendo el equilibrio entre el bienestar de los ciudadanos y la preservación del
entorno.
Son aquellas ciudades que apuestan por mejorar la vida de sus habitantes y, a la vez,
por la sostenibilidad.
Así, por ejemplo, el Libro Blanco Smart Cities indica que “el propósito final de una
Smart City es alcanzar una gestión eficiente en todas las áreas de la ciudad
(urbanismo, infraestructuras, transporte, servicios, educación, sanidad, seguridad
pública, energía, etcétera), satisfaciendo a la vez las necesidades de la urbe y de sus
ciudadanos”. Se trata, en definitiva, de encontrar el equilibrio entre el bienestar de los
ciudadanos y la preservación del entorno.
Es necesario actuar en múltiples dimensiones o ejes para que una ciudad se convierta
en una Smart City, pero el elemento común que permite desarrollar cada uno de esos
ejes es el uso y aplicación de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones
(TIC). Es por ello que, necesariamente, el sector de las TIC ha de jugar un papel
protagonista en el avance hacia este nuevo modelo de ciudad, ya que estas tecnologías
constituyen el principal elemento facilitador, para el desarrollo de las Smart Cities.
Se define como “Smart City” (en castellano Ciudad Inteligente) como aquella ciudad
que usa las TIC para hacer que tanto su infraestructura crítica, como sus componentes
y servicios públicos ofrecidos sean más interactivos, eficientes y los ciudadanos
puedan ser más conscientes de ellos.
La Smart City se convierte en una
plataforma digital cuyo objetivo es
maximizar la economía, la sociedad, el
entorno y el bienestar de las ciudades, y
que facilita el camino para un
comportamiento más sostenible entre
todos los agentes: usuarios, empresas y
administración.
Las Smart Cities son necesarias
para:
1. Integrar el uso de las TIC en la evolución de una ciudad implica mejoras
notables en la provisión de los servicios vía sostenible para el desarrollo
económico y social en las próximas décadas de la economía de las ciudades.
2. Desde el punto de vista de los responsables municipales de los servicios
prestados en la ciudad, la Smart City ayudará a la gestión automática y eficiente
de las infraestructuras urbanas, lo que aporta ventajas como las siguientes:
La reducción del gasto en la provisión de los servicios.
La mejora en sí de los propios servicios prestados.
La fácil actualización para proporcionar nuevos servicios en el futuro.
Las tecnologías TIC en la Smart City
Las tecnologías de la información y de la comunicación son el eje central de una Smart
City. Las TIC son un elemento transversal para interconectar y mejorar la eficiencia de
todos los bienes y servicios que participan en la vida de las ciudades.
Desde el suministro de energía hasta la gestión de los residuos, pasando por la
optimización de los centros económicos, todo se realiza a través de las TIC.
Con las tecnologías de la información y de la comunicación, la ciudad inteligente no
solo está interconectada a través de la red eléctrica, sino que también lo estará a
través de Wi-Fi.
Cuáles son las tecnologías TIC en la Smart City?
Apps
Las “apps” pueden ayudarnos a gestionar las ciudades de forma diferente. Gracias a
los Smart Sensors estas apps pueden ser muy útiles: desde buscar aparcamiento a
saber los niveles de polen. Todo se puede ver reflejado en un dispositivo electrónico.
La capacidad de las aplicaciones para adaptarse a los distintos tipos de dispositivos
electrónicos favorece que los ciudadanos interactúen con la ciudad y hace posible que
los organismos públicos y privados mejoren la transparencia, accesibilidad y
eficiencia de los servicios urbanos.
Big data
Gracias a esta interacción del ciudadano con la ciudad, es posible el uso del “big data”
(tratamiento masivo de los datos de la red), que presenta importantes oportunidades para las
administraciones públicas, tanto para el análisis de los comportamientos, como para las
necesidades de sus habitantes.
El big data y la información recogida a través de los Smart Sensors (repartidos por toda la
ciudad), serán enviados al Service center (centro donde se recogen todos los datos vía
Wifi), que es donde se gestionan los datos y se ejecutan las acciones pertinentes.
Wi-Fi en toda la ciudad
El acceso a Wifi gratuito en cualquier punto puede aportar muchas ventajas a la Smart
City, como por ejemplo:
Mejorar la eficiencia de los servicios ciudadanos.
Gestión de control de los semáforos.
Monitorización de flotas de transporte.
Videovigilancia a tiempo real.
El ciudadano disfruta de la conexión y el privilegio de estar interconectado con
la ciudad y los demás ciudadanos.
Puestos de control
Los puestos de control de una Smart City pueden estar repartidos por los diferentes
edificios públicos, o bien estar concentrados en un mismo centro: el Service Center.
Los datos a controlar por los diferentes puestos de control pueden venir dados a través de
dos vías diferentes:
A través de los Smart Sensors, donde los sensores repartidos por toda la ciudad
enviaran los datos o la información a los puestos de control en tiempo real.
A través de los ciudadanos, que a través de las apps pueden interactuar con la
ciudad y enviar información sobre el estado de alguna infraestructura o sobre el
tráfico.
Panel informativo sobre incidencias en el tráfico
Paneles informativos a tiempo real
Otra parte fundamental de una Smart City, son los paneles informativos que están
repartidos por toda la ciudad aportando información a los ciudadanos a tiempo real.
Estos paneles pueden aportar información sobre diferentes ámbitos, como el tráfico, la
meteorología, el tiempo de paso del transporte público, etc.
También los paneles publicitarios aportarían aquellos anuncios que fueran de interés a la
persona que en ese momento estuviese mirando el panel, gracias a un sistema que está
programado para reconocer el sexo y la edad de la persona que se encuentra delante del
panel publicitario
¿En qué consisten estas medidas hacia la sostenibilidad?
Servirse de paneles fotovoltaicos en las comunidades, más medios de transporte y
vehículos eléctricos, molinos eólicos en farolas, paneles solares para semáforos o
señales, promoción y desarrollo del uso de bicicletas… Las Smart Cities utilizan
variedad de recursos, y todos estos pequeños actos llevan a una ciudad a convertirse
en más eficiente y sostenible.
Teniendo en cuenta que la ciudad perfecta no existe, hay que caminar hacia esa
perfección con todos los medios al alcance. Por ejemplo, Tokio o Nueva York, deberían
mejorar su aspecto de cohesión social. Se han de aprovechar las tecnologías de la
información y las comunicaciones para mejorar, a la vez que se mantiene un
compromiso con el entorno medioambiental.
Para 2050, según la OCDE, si no se toman medidas drásticas el crecimiento económico
y demográfico tendrá un impacto medioambiental y social sin precedentes. Teniendo
en cuenta que la mayoría de la población se concentrará en las grandes ciudades, se
hace indispensable superar el desafío de los más de 2.000 millones de habitantes
adicionales para 2050.
La población de las ciudades ha experimentado un enorme desarrollo a lo largo de la
historia, pero nada comparable con las últimas décadas. Para hacernos una idea
bastan los datos de la ONU, según los cuales hoy somos 4.000 millones de urbanitas,
mientras que hace sólo veinte años éramos 2.300 millones. Y la tendencia es al alza e
imparable: la institución calcula que en 2050 más del 70% de los seres humanos
vivirá en núcleos urbanos. Este importante incremento demográfico vendrá
acompañado también por un aumento del consumo energético y de la contaminación,
por lo que los gobiernos tendrán que hacer frente al importante reto de garantizar la
sostenibilidad de las ciudades. Para conseguirlo, en algunas se han emprendido
diversas iniciativas apoyadas en la tecnología para convertirse en ciudades
inteligentes o, según su término anglosajón, Smart Cities.
Una ciudad inteligente es aquella que apuesta por sistemas eficientes aplicados a sus
infraestructuras. La innovación tecnológica es la clave para desarrollar proyectos que
permitan optimizar la distribución de energía, gestionar los residuos de manera más
limpia, reducir el consumo de los hogares, organizar mejor la circulación de los
vehículos… En definitiva, este tipo de iniciativas se aplican sobre cualquier aspecto
que influye en la organización de un núcleo urbano.
Algunos ejemplos que puede percibir el ciudadano de proyectos Smart City son las
tecnologías que mejoran el flujo del tráfico, el alumbrado eficiente mediante energía
solar, o la construcción de viviendas equipadas con sistemas que permiten ahorrar en
calefacción o refrigeración.
Ventajas de las ciudades inteligentes
En este sentido, una ciudad puede gestionar la tecnología para mejorar la vida de las
personas y más concretamente, para conseguir beneficios como:
Contribuir a la mejora del medio ambiente
Ahorrar costes a sus ciudadanos
Optimizar los servicios públicos
Mejorar la transparencia en la gestión de las administraciones
Conseguir retener empresas y atraer talento
Mejorar la comunicación con los ciudadanos
Requisitos para ser Smart city
Para que se considere una ciudad inteligente, debe reunir estas condiciones:
• Desarrollo económico, social y medioambiental sostenible y en armonía
• Gestión óptima de los recursos naturales a través de la participación de los
ciudadanos
• Ciudadanos e instituciones comprometidas con el fin
• Infraestructuras e instituciones dotadas de soluciones tecnológicas para hacer la
vida de los ciudadanos más sencilla
Pero la pieza clave para el funcionamiento de una ciudad inteligente es la
participación ciudadana. Si los ciudadanos no contribuyen activamente el uso y
fomento de estas alternativas, no se conseguirán los objetivos previstos en su
implantación. Es esencial la información, formación y difusión a los ciudadanos por
parte de las administraciones públicas.
Ámbitos de aplicación
Los sectores de aplicación de las ciudades inteligentes son muy amplios, así
destacamos:
• El medio ambiente: Sistemas que permitan el ahorro de energía, realizar un
consumo eficiente del agua, fomentar el reciclaje, reducir la emisión de gases
nocivos, fomento del uso de vehículos eléctricos públicos y privados.
• Sanidad: Telemedicina, teleasistencia, gestión de datos e historiales de pacientes,
alertas a los servicios de emergencias automáticamente cuando una persona
mayor o discapacitada se ha caído o se ha desviado de su ruta.
• Urbanismo: Gestión eficiente del tráfico, optimización de rutas del transporte
público, infraestructuras sostenibles (Smart buinding), nuevos sistemas de
alumbrado público con tecnologías LED y adaptaciones del consumo, riego
automático e inteligente de jardines.
• Administración y gobierno: Sistema de administración electrónica, plataformas de
pago online, entornos iCloud, banda ancha para teléfonos móviles y wi-fi
público gratuito (el reto de la UE para 2020).
• Seguridad: Como ejemplo el CISEM (Centro Integrado de Seguridad y Emergencias)
de Madrid que coordina a los cuerpos del Samur y la policía reduciendo los
tiempos de respuesta en 8 minutos
• Turismo y ocio: Aplicaciones para facilitar las visitas turísticas, guías de ocio y
consumo (compras, restaurantes…) adaptadas a los intereses particulares de
cada individuo.
Sensores que miden y controlan la actividad en las ciudades
La mayoría de estas aplicaciones, se rigen por un control de sensores que hay
habilitados por las ciudades para realizar mediciones de datos. Gracias al big data, se
pueden cruzar y gestionar grandes bases de datos, elaborar modelos predictivos etc.
Se denominan los sensores inteligentes, y sirven para múltiples aplicaciones como las
que hemos visto.
Algunos de los parámetros que miden son:
Niveles de radiación, detección de señales wifi o bluetooth, medición de los niveles de
decibelios, control inteligente de las fechas de caducidad de los productos y sus
propiedades, control de las compras de cada ciudadano para ofrecerle información
interesante, sensores en los aparcamientos que detectan si están libres o no.
“Se calcula que en el planeta Tierra ya hay más ingenios tecnológicos para recoger datos
que seres humanos”
¿Qué ciudades son las más inteligentes del mundo?
Hay diferentes parámetros por los que se valora más a una ciudad que otra. Para ello
se consideran 10 dimensiones que son clave: Gobernanza, planificación urbana,
gestión pública, tecnología, medioambiente, proyección internacional, cohesión social,
movilidad y transporte, capital humano y economía.
1. Tokyo:
Es la ciudad que mejor situada está en el ranking de 2013, con el primer puesto en
capital humano y gestión pública. Sin embargo, en cohesión social ha quedado muy
relegada sobre todo por el terremoto de Fukushima y el posterior tsunami.
2. Londres:
Mantiene niveles altos en casi todas las dimensiones, y destaca especialmente en
proyección internacional y tecnología. Sin embargo, en gestión pública y cohesión
social tiene valores relativamente bajos.
2. Nueva York:
Es la ciudad más poblada de Estados Unidos y la segunda aglomeración urbana del
continente después de México D. F. Es una de las ciudades más importantes en cuanto
a capital humano y economía del mundo.
3. Zúrich:
Se trata de la principal ciudad de Suiza, y es el motor financiero y centro cultural del
país. Destaca en las dimensiones medioambiente, y movilidad y transporte.
4. París:
Es el destino turístico más popular del mundo, superando los 40 millones de turistas
extranjeros al año. Sobresale en proyección internacional, tecnología, y movilidad y
transporte.