Crítica al Argumento Ateo de Dawkins
Crítica al Argumento Ateo de Dawkins
1. Uno de los mayores desafíos al intelecto humano ha sido como explicar cómo surge en el universo, la compleja e
improbable apariencia de diseño.
3. Esa tentación es falsa; porque la hipótesis de un diseñador hace surgir inmediatamente el mayor problema de
quién diseñó al diseñador.
4. La más ingeniosa y poderosa grúa descubierta hasta ahora es la evolución darwiniana mediante la selección
natural.
6. No debemos renunciar a nuestras esperanzas de que aparezca una mejor explicación en física; algo tan
poderoso como lo es el darwinismo para la biología.
Este argumento es discordante porque la conclusión atea de que " Por lo tanto, Dios; casi ciertamente, no existe"
parece venir de repente de la nada. No es necesario ser un filósofo para darse cuenta de que esa conclusión no se
deduce de los seis enunciados anteriores.
En efecto, si tomamos esos seis enunciados como premisas de un argumento insinuando la conclusión "Por lo
tanto, Dios; casi ciertamente, no existe", entonces el argumento es patentemente inválido. No hay reglas lógicas de
inferencia que permitirían que se llegue a esa conclusión desde esas seis premisas.
Una interpretación más caritativa sería tomar esos seis enunciados, no como premisas sino como enunciados
resumidos de los seis pasos en el argumento acumulado de Dawkins para su conclusión de que Dios no existe.
Pero incluso en esta interpretación caritativa, la conclusión "Por lo tanto, Dios; casi ciertamente, no existe" no se
deduce de esos seis pasos, aun si concedemos que cada uno de ellos es verdadero y justificado.
¿Qué se deduce de los seis pasos del argumento de Dawkins? Como más, todo lo que se deduce es que no
deberíamos inferir la existencia de Dios sobre la base de la apariencia de diseño en el universo. Pero esa
conclusión es bastantemente compatible con la existencia de Dios e incluso con nuestra creencia justificada en la
existencia de Dios. Tal vez deberíamos creer en Dios sobre la base del argumento cosmológico o del argumento
ontológico o del argumento moral. Tal vez nuestra creencia en Dios no está basada en ningún argumento, sino que
está basada en experiencia religiosa o en revelación divina. Tal vez Dios quiere que creamos en Él simplemente
por fe. El punto es que rechazar los argumentos del diseño a favor de la existencia de Dios no hace nada para
probar que Dios no existe, ni siquiera para probar que la creencia en Dios no está justificada. De hecho, muchos
teólogos cristianos han rechazado algunos argumentos a favor de la existencia de Dios sin tener que
comprometerse al ateísmo.
Así que el argumento de Dawkins a favor del ateísmo es un fracaso aun si concedemos, como hipótesis, todos sus
pasos. Pero, de hecho, varios de esos pasos son plausiblemente falsos. Solamente tomemos el paso (3), por
ejemplo. La afirmación de Dawkins aquí es que uno no está justificado en inferir el diseño como la mejor
explicación del orden complejo del universo porque entonces surge un nuevo problema: ¿quién diseñó al
diseñador?
Esta réplica está errónea por lo menos dos razones. En primer lugar, para reconocer a una explicación como la
mejor, uno no necesita tener una explicación de la explicación. Este es un punto elemental referente a la inferencia
a la mejor explicación que se practica en la filosofía de la ciencia. Si arqueólogos excavando en la tierra fueran a
descubrir artefactos que parecieran puntas de flechas, hachas y fragmentos de cerámica, ellos estarían justificados
en inferir que esos artefactos no son el resultado casual de la sedimentación y de la metamorfosis, sino que son
productos de un grupo de personas desconocidas, aunque ellos no tuvieran explicación de quiénes fuesen esas
personas o de dónde venían. Del mismo modo, si los astronautas se encontraran con un montón de máquinas en la
parte posterior de la luna, ellos estarían justificados en inferir que fue el producto de agentes inteligentes extra-
terrestres, aún si ellos no tuvieran la menor idea de quienes estos agentes extra-terrestres eran o cómo llegaron
allí. Para reconocer una explicación como la mejor, no se necesita poder explicar la explicación. De hecho, requerir
eso llevaría a una regresión infinita de explicaciones, de modo que nada podría ser explicado y la ciencia sería
destruida. Así también en el caso que tenemos aquí, para reconocer que el diseño inteligente es la mejor
explicación de la apariencia de diseño en el universo, no es necesario poder explicar el diseñador.
En segundo lugar, Dawkins piensa que en el caso de un diseñador divino del universo, el diseñador es
simplemente tan complejo como lo que está siendo explicado, por lo que no se hace ningún avance explicativo. Esa
objeción plantea todo tipo de preguntas acerca del papel que desempeña la simplicidad en la evaluación de las
explicaciones competentes. Por ejemplo, como la simplicidad tiene que ser sopesada en comparación con otros
criterios como el poder explicativo, el alcance explicativo, y así sucesivamente. Pero dejemos esas preguntas a un
lado. El error fundamental de Dawkins está en su suposición de que un diseñador divino es una entidad
comparable en complejidad con el universo. Como una mente incorpórea, Dios es una entidad increíblemente
simple. Como una entidad no-física, una mente no está compuesta de partes y sus propiedades principales, como
la auto-conciencia, la racionalidad, y volición, son esenciales para ella. En contraste con el universo contingente y
abigarrado, con todas sus cantidades y constantes inexplicables, una mente divina es sorprendentemente simple.
Ciertamente, dicha mente podría tener ideas complejas—podría estar pensando, por ejemplo, sobre el cálculo
infinitesimal—pero la mente en sí es una entidad increíblemente simple. Dawkins, evidentemente, ha confundido
las ideas de la mente, las cuales ciertamente pueden ser complejas, con la mente misma, la cual es una entidad
increíblemente simple. Por lo tanto, postular una mente divina detrás del universo definitivamente representa un
avance en la simplicidad, para lo que esto sirva.
Otros pasos en el argumento de Dawkins también son problemáticos, pero creo que se ha dicho bastante para
probar que su argumento no hace nada para socavar una inferencia de diseño basada en la complejidad del
universo, sin hablar nada acerca de lo que él dice de como eso sirve para justificar el ateísmo.
#2
Presunto Descubrimiento de la Tumba de la
Familia de Jesús
Mi fe ha sido realmente estremecida por el supuesto descubrimiento de la tumba de la familia de Jesús. Me digo a
mi mismo que no es realmente la tumba, pero las persistentes dudas todavía permanecen. ¡Por favor, ayúdeme!
Debo confesar que estuve un poco sorprendido por su pregunta. Mi impresión es que la mayoría de la gente vio la
intención de las afirmaciones sensacionalistas sobre el descubrimiento de la tumba de la familia de Jesús y siguió
campante. La tumba de Talpiot, como uno de mis colegas dijo, "Es un truco antiguo."
Permítanme decir desde el principio que usted necesita tomar control de la realidad. ¿Cuáles cree usted que
realmente son las posibilidades de que la tumba de Talpiot sea la tumba de la familia de Jesús? La afirmación del
documental de Cameron de que las probabilidades son de 600 a una se basa en la suposición de que la tumba de
Jesús es una de las 1000 tumbas descubiertas en Jerusalén hasta ahora. Pero, por supuesto, esa misma
suposición está en disputa y a primera vista es altamente improbable.
Así que supongamos que usted estuviera obligado a apostar la hipoteca de su casa sobre si la tumba de Talpiot es
la tumba de la familia de Jesús. Si usted tiene razón, se queda con su casa, pero si no tiene razón, usted pierde su
casa y le echan a la calle. Ahora, ¿cómo apostaría? ¿Apostaría alguien, incluso James Cameron, a que realmente
ésta es la tumba de Jesús? ¿De verdad iría usted en contra del juicio de la inmensa mayoría de los eruditos,
incluyendo los arqueólogos israelíes que no son cristianos, que han dicho que estas afirmaciones no tienen sentido,
y apostaría a que ellos están equivocados? ¿Pasaría usted por alto su propia inclinación a "seguir la evidencia" y
suprimiría sus sospechas de que Cameron y sus colegas han notado la fama y riqueza que le ha llegado a Dan
Brown como resultado del Código Da Vinci? ¿De verdad usted cree que ésta es la tumba de Jesús? ¿Apostaría
usted su casa sobre eso?
Si no, entonces ¿cuál es el problema? Lo más probable es que esas afirmaciones sensacionalistas son falsas. Por
lo tanto, estaría mal aconsejado a creer en ellas.
Y, de hecho, cuando usted se detiene a mirar estas afirmaciones con más cuidado, se da cuenta que en realidad
no resisten un examen riguroso. En primer lugar, hay poca evidencia de las recomienden. ¿Cuál es la evidencia de
que la tumba de Talpiot es la tumba de la familia de Jesús? La única evidencia es la improbabilidad de que los
nombres de los osarios estén asociados con alguien que no sea Jesús de Nazaret. Pero, ¿es todo eso tan
improbable?
En primer lugar, ni siquiera está claro que el nombre en el osario es "Jesús". Aquí es un facsímil de la inscripción:
Uno puede entender las palabras "hijo de José" pero el nombre inicial de la derecha es como
garabatos de un niño con un crayón en la pared. Podría no ser "Jesús" en absoluto.
En segundo lugar, "Jesús, hijo de José" era tan común en Judea que se ha contado que uno de cada 79 hombres
durante ese tiempo se llamaba Jesús, hijo de José. De igual manera, "María" era el nombre judío más común para
las mujeres en ese tiempo, una de cada cuatro mujeres se llamaba María.
En tercer lugar, María Magdalena no se le dio el nombre "Mariamne" o "Mariamenon" (el nombre en el osario). Su
nombre era María. No fue sino hasta los Hechos apócrifos de Felipe forjados 400 años después de Cristo que el
nombre "Mariamne" posiblemente fue utilizado para ella (si la referencia no es a María de Betania). Cameron hace
la afirmación improbable de que el nombre "Mara" seguido por el nombre en el osario es una transliteración griega
de una palabra aramea que significa "Maestro". De hecho, es un apodo común para "Marta." Ya que "Mariamenon"
está en el caso genitivo, la inscripción pudiera significar Marta de Mariamenon (es decir, la hija de Marta
Mariamenon) o Mariamenon también llamada Marta. No hay bases para recurrir a la transliteración aramea.
En cuarto lugar la evidencia de ADN, como más, muestra que Jesús (en caso de que sea su nombre) y
Mariamenon no tienen la misma madre, sino que pudieron haber sido primos, medio hermano y hermana, etc.
Como se trata de una tumba de varias generaciones, no hay razón para pensar que ellos fuesen incluso de la
misma generación. Además, ya que los diez osarios contenían los huesos de más de 17 personas, ni siquiera
sabemos a quienes realmente se les hizo la prueba de ADN.
Por último, los otros nombres "Matia" y "José" simplemente no tienen ninguna conexión con Jesús de Nazaret. No
hay razón para tomar esas variantes de los nombres de Mateo discípulo de Jesús (quien no era en todo caso un
familiar) o de su hermano José. En todo caso, estos nombres sirven como evidencia en contra de la identificación
de este Jesús con Jesús de Nazaret. La afirmación de Cameron de que el osario de Santiago fue robado de la
tumba de Talpiot es falsa, ya que ese osario era conocido a mediado de la década de los 1970 aun antes de que la
tumba fuera abierta.
Así que eso es todo. Simplemente no hay mucha razón para pensar que esa tumba es la tumba de la familia de
Jesús de Nazaret.
Por otro lado, la evidencia en contra de la identificación de la tumba de Talpiot con la tumba de Jesús de Nazaret
es muy poderosa. En un caso como este, hay dos clases de evidencia histórica que interactúan: la evidencia
literaria y la evidencia arqueológica.
Tenemos evidencia literaria extremadamente abundante de la vida de Jesús en los Evangelios, las cartas de Pablo
y en otras fuentes antiguas. También tenemos algunas evidencias arqueológicas que apoyan la vida de Jesús,
tales como los restos de la piscina de Bethesda en Jerusalén, los cimientos de la casa de Pedro en Capernaún, el
osario de Caifás el sumo sacerdote, una inscripción del nombre y el título de Pilato, y así sucesivamente.
Obviamente, la evidencia testimonial apoyada por las fuentes literarias a favor de la vida de Jesús es
incomparablemente más rica que la evidencia arqueológica. Sin la evidencia literaria, por ejemplo, no sabríamos
casi nada sobre Poncio Pilato, el prefecto romano que condenó a Jesús a ser ejecutado.
Las afirmaciones sensacionalistas hechas por Cameron y otros acerca de la tumba de Talpiot nos recuerdan que la
evidencia arqueológica, como evidencia literaria, necesita ser interpretada. A primera vista no tiene ningún
significado. En particular, la evidencia arqueológica debe evaluarse a la luz de la evidencia literaria. Así que, por
ejemplo, si la prueba de ADN fuese a probar que la persona a quienes pertenecían los restos en el osario con la
inscripción "Judas, hijo de Jesús" eran del hijo de Jesús y Mariamne, entonces eso sería prueba decisiva de que la
tumba de Talpiot no es la tumba de Jesús de Nazaret, ya que tenemos evidencia literaria abrumadora de que Jesús
de Nazaret no estaba casado, sino que decidió permanecer célibe. Tenemos múltiples fuentes antiguas e
independientes que son unánimes en mostrar que Jesús era célibe. Si Jesús hubiera dejado una viuda en la iglesia
primitiva, entonces es casi inconcebible de que ella no se mencione en ningún lugar en esas fuentes. Es
especialmente significativo el hecho de que cuando Pablo justifica su derecho de ser acompañado en sus viajes por
una esposa, hace una apelación a los ejemplos de Pedro, los otros apóstoles y a los hermanos menores de Jesús
(I Cor. 9.5). Lo que brilla por su ausencia es una apelación al ejemplo de Jesús, que habría servido como un
argumento derribador para el punto de Pablo. Por lo tanto, casi todos los eruditos coinciden en que Jesús de
Nazaret eligió el celibato sobre el matrimonio.
Pero si ese es el caso, entonces el Jesús a quien pertenecían los huesos que se encontraron en la tumba de
Talpiot, si tenía un hijo llamado Judas, no pudo haber sido Jesús de Nazaret.
El identificar la tumba de Talpiot como la tumba de la familia de Jesús chocaría con otros hechos que están bien
establecidos por la evidencia literaria. Por ejemplo, la evidencia literaria nos dice que Jesús era de Galilea, de
modo que no habría una tumba familiar en Jerusalén en la que él pudo haber sido enterrado después de su
crucifixión. Además, la mayoría de los eruditos consideran como un hecho histórico el entierro de Jesús por José
de Arimatea, un miembro del Sanedrín judío. Ese entierro fue realizado más tarde en el día de la crucifixión de
Jesús. La mayoría de los eruditos también creen que la tumba fue encontrada vacía por un grupo de las discípulas
de Jesús en la mañana del domingo después de su crucifixión. (Para estudiar múltiples líneas de evidencia que
apoyan estos hechos véase mi The Son Rises or Assessing the New Testament Evidence for the Historicity of the
Resurrection of Jesus(El Hijo Resucita o Evaluando la Evidencia del Nuevo Testamento a favor de la Historicidad
de la Resurrección de Jesús). Estos hechos han sido abundantemente atestiguados por la evidencia literaria.
Entonces, ¿cómo vamos a re-interpretar esta evidencia literaria acerca de la hipótesis que la tumba de Talpiot es la
tumba de la familia de Jesús? ¿Debemos concluir que el testimonio de estas fuentes múltiples e independientes
está equivocado? Si es así, ¿cómo puede ser eso? Si Jesús tuvo una tumba familiar en Jerusalén, ¿cómo se
explica el testimonio unánime de que él era de Galilea? Si el cadáver de Jesús fue puesto en una tumba familiar en
Jerusalén, si su viuda y su hijo estaban todavía ahí, entonces, ¿cómo podemos explicar el testimonio unánime de
su sepultura por José y el descubrimiento de su tumba vacía? En efecto, ¿de dónde viene la creencia en su
resurrección? ¿Por qué un movimiento cristiano fundado en la creencia de su resurrección se origina y florece en
Jerusalén a pesar de que había una tumba que contenía su cadáver, el lugar de la cual se debió haber conocido,
ya que su viuda e hijo serian enterrados después juntamente con él allí? Recuerde: los relatos de su sepultura por
José y del descubrimiento de su tumba vacía ya están atestiguados en las fuentes de materiales de Marcos para la
historia de la Pasión y, por lo tanto, son muy tempranos, por no mencionar la alusión de Pablo a ellos en I Corintios
15.3-5. Simplemente no tiene sentido decir que estos relatos surgieron y fueron creídos por los primeros cristianos,
cuando se sabía que la tumba de Jesús estaba allí en Jerusalén.
Parece, por tanto, que el entusiasta de la tumba de Talpiot tiene que decir que la tumba de Jesús era un secreto
conocido solo por grupito selecto, quienes deliberadamente engañaron a las demás personas en el pensamiento de
que él había resucitado de entre los muertos. Tal vez ellos se robaron el cadáver de la tumba después de que José
se había ido y por eso fue que las mujeres la encontraron vacía. El cuerpo fue colocado en un lugar secreto
conocido solo por los individuos seleccionados. Tal vez incluso María, la esposa de Jesús, se mantuvo en la
“oscuridad” acerca de donde Jesús había sido enterrado. Más tarde cuando ella murió, ella también fue puesta allí,
por lo que la tumba se convirtió en la tumba familiar de Jesús. De esta manera, la evidencia literaria puede
permanecer intacta, y sin embargo, las afirmaciones sensacionalistas sobre la tumba de Talpiot pudieron haber
sido verdaderas.
El problema ahora, por supuesto, es que hemos vuelto a caer en las teorías fantásticas de la conspiración del
Deísmo del siglo XVII. No importa que la tumba de Talpiot fuera una tumba evidentemente bien marcada, una
tumba pública. El punto primordial es que para hacer que la evidencia literaria encaje con la hipótesis de la tumba
de familia, tenemos que recurrir a las teorías conspirativas de la historia, lo cual ningún historiador estaría ansioso
por hacer. Las teorías conspirativas de la resurrección de Jesús son ad hoc, improbables y anacrónicas, que miran
la situación de los discípulos a través del espejo retrovisor de la historia cristiana y no desde el punto de vista de un
discípulo judío del primer siglo, quien acababa de ver a su elegido el Mesías ser crucificado.
El punto, una vez más, es que la evidencia arqueológica no lleva su significado debajo de la manga, sino que debe
ser interpretada a la luz de la evidencia literaria. Si este es el caso, los trastornos en la evidencia literaria se
convierten tan fantásticos que es plausible pensar que la evidencia arqueológica ha sido seriamente mal
interpretada por Cameron y sus colegas.
Con pocas cosas para recomendarla y con una evidencia poderosa de la literatura en su contra, la hipótesis de que
la tumba de Talpiot es la tumba de la familia de Jesús no es de beneficio histórico. Pero entonces, para comenzar,
sus defensores no estaban probablemente interesados en los beneficios históricos.
#3
¿Cómo puede Dios ser el fundamento de la
moralidad?
Mi pregunta tiene que ver con la discusión de Dios como un ser lógicamente necesario que se encuentra en libro
donde usted debatió a Flew titulado “Does God Exist? Responses by K. Yandell, P. Moser, D. Geivett, M. Martin, D.
Yandell, W. Rowe, K. Parsons, and Wm. Wainwright” (¿Existe Dios? Respuestas por K. Yandell, P. Moser, D.
Geivett, M. Martin, D. Yandell, W. Rowe, K. Parsons, and Wm. Wainwright) Ed. Stan Wallace, publicado por
Ashgate en el 2003.
Para aclarar, usted dice que para que Dios sea lógicamente necesario, él debe ser todopoderoso, omnisciente, y
moralmente perfecto en todos los mundos posibles. Usted demostró esas cosas por el kalam, el ajuste fino y los
argumentos morales, respectivamente. ¿Está este breve resumen correcto?
Mi pregunta tiene que ver con la objeción de Yandell/Swinburne de que Dios no puede explicar la objetividad de la
moralidad. Usted argumenta que como Dios es lógicamente necesario, por lo tanto (y entre otras razones) él puede
explicar la moralidad. Pero eso (creo) parece como un argumento circular porque usted necesita la prueba tomada
del argumento moral para probar que Dios es lógicamente necesario, y de ese modo puede así contrarrestar la
objeción de Swinburne. Pero usted tiene que contrarrestar la objeción antes de argumentar que Dios es
lógicamente necesario. ¿Cuál es su respuesta? ¿He entendido esto correctamente?
Thomas
Su pregunta muestra algún mal entendimiento. Así que antes de responder a su pregunta de manera directa,
permítame aclarar lo que dije. En primer lugar, el hecho de que Dios exista necesariamente no está relacionado
con que Él sea todopoderoso, omnisciente y moralmente perfecto, al menos en ninguna forma directa. Para que
Dios sea lógicamente necesario Él simplemente necesita existir en todos los mundos lógicamente posibles. De
hecho, el decir que Dios es lógicamente necesario es justamente decir que Él existe en todos los mundos posibles.
Ahora, por supuesto, ya que los atributos que usted menciona son esenciales para Dios, se deduce que Él tendrá
dichos atributos en todos los mundos posibles. Pero no estoy sugiriendo que Dios existe en todos los mundos
posibles porque Él posee esos atributos.
En segundo lugar, no traté de demostrar, por medio de los tres argumentos que usted menciona, que Dios posee
esos atributos. El argumento cosmológico kalam y los argumentos del ajuste fino implican la existencia de un ser
que es enormemente poderoso e inteligente, pero no un ser que es omnipotente o omnisciente. El argumento moral
puede ser aumentado para llevar a la conclusión de que Dios, como el fundamento del valor moral objetivo, es
moralmente perfecto, pero esa no es la conclusión del argumento mismo.
Ahora Yandell y Swinburne piensan que Dios no puede ser el fundamento del valor moral en parte porque ellos dos
creen que Dios existe meramente de manera contingente y no de manera necesaria, mientras que al menos
algunos valores morales existen necesariamente. Así que en la visión de ellos, existen mundos posibles en los que
Dios no existe y aun existen valores morales. Mi punto es que el teísta clásico no enfrenta ese problema, ya que él
o ella cree que Dios es un ser lógicamente necesario y por lo tanto puede fundamentar los valores morales en
todos los mundos lógicamente posibles. Así que la objeción no tiene ningún valor o poder en contra del teísta
clásico.
Creo que ahora usted puede ver que no hay ninguna circularidad aquí. Si Dios es un ser contingente, Él no puede
fundamentar los valores morales. ¡De acuerdo! Ahora es responsabilidad de Yandell o Swinburne el probar que
Dios es un ser contingente. Al menos que ellos hagan eso, la conclusión no se deduce de que Dios no puede
fundamentar los valores morales.
Por lo tanto, es realmente irrelevante el por qué el teísta clásico cree que Dios es lógicamente necesario. Él podría
creerlo por bases religiosas o por la base del argumento ontológico o por el argumento procedente de la
contingencia. Él podría, como usted sugiere, creerlo por bases morales, ya que si los valores morales objetivos
implican la existencia de Dios, esto es un hecho plausible y no meramente contingente. Los valores morales no
pueden existir sin Dios. Ellos insinúan su existencia. Así que si los valores morales existen de forma necesaria, se
deduce que Dios existe de manera necesaria.
Yandell y Swinburne niegan la premisa (1) porque creen que Dios es contingente. Pero usted no puede suponer
que Dios es contingente o entonces está incurriendo a una petición de principio, ya que eso sólo supone que la
conclusión (3) es falsa: de que Dios noexiste necesariamente. Así que si alguien está en peligro de un
razonamiento circular, es la persona que objeta al argumento moral.
Así que el teísta clásico quien cree incluso sobre las bases morales de que Dios es lógicamente necesario no está
haciendo un racionamiento circular. Para el que objeta quien niega la premisa (1) porque Dios existe
contingentemente, él o ella responde: “¡Pruébalo (sin incurrir a una petición de principio)!” La pelota está ahora en
el campo del opositor.
Yo soy una estudiante de licenciatura de filosofía de tercer año en la Universidad de Kentucky y he sido cristiana
desde que tenía cuatro años de edad. Hace unos años, leí el libro de Lee Strobel “El Caso de Cristo” y me quede
muy impresionada. Creo que es una gran herramienta para la evangelización.
Me dirijo a usted porque estoy empezando a flaquear en mi fe. Todo empezó con mi mejor amiga, quién estaba en
fuego para Dios, pero mientras más literatura secular leía y mientras más se exponía a los aparentes problemas
que existen en el cristianismo, más escéptica se volvió. Lo que es especialmente difícil para ella es el tratar de
creer que una persona que es no sea egoísta, que sea honrada y moralmente buena, pero quien no cree en Jesús
se irá al infierno, mientras que el cristiano carnal que sirve a Cristo y a otros sólo a medias va a ir al cielo. En mi
caso, estoy muy angustiada por unos cuantos de mis amigos agnósticos, con uno en particular- él me jura que si él
supiera lo que Dios quisiera, él lo haría, pero ¿por qué permite Dios que el cristianismo no tenga ningún sentido
para él? Él no cree que sea justo para un Dios crearlo sabiendo que él tendría tanta dificultad para creer en Él y
hacerlo de esa manera que le costaría a él ir al infierno por defecto.
Cuando mi mejor amiga me dijo que estaba luchando con eso, pensé que era sólo una fase y comencé a pensar en
qué libros recomendarle. Pero entonces algo me llegó a la mente que antes nunca había sido realmente una
opción— ¿Qué si el cristianismo realmente no es cierto?
Mi intuición todavía es que sí es verdadero, pero estoy en extrema necesidad de su ayuda—alguien que conozca
que tenga una gran fe y un trasfondo filosófico sólido. ¿Qué consejo podría usted ofrecerme a mi, a mi mejor amiga
y los no creyentes que conocemos para aclarar el cristianismo y reavivar nuestra fe? Mi padre, un ex pastor,
sugiere que lea Biblia misma, como algo convincente y que les diga a los no creyentes que esperen un llamado de
Dios. Pero me preguntaba, ¿qué usted diría de todo esto?
Le agradecería inmensamente cualquier ayuda/consejo que me puede proporcionar acerca del por qué el
cristianismo es el único camino verdadero.
Gracias,
Natalie
Duda de un cristiano
Su carta reflexiva plantea un nido de temas profundos que tienen que ser desenredados si vamos a aclarar su
pregunta.
En primer lugar, su comentario de que anteriormente usted nunca había entretenido la opción de que el
cristianismo no fuese verdadero me sugiere que usted se está moviendo desde la fe que heredó de su niñez a una
fe adulta la cual es realmente la que es suya. Este proceso puede ser muy doloroso, pero en realidad es una parte
importante del proceso de madurez espiritual. Así que no esté angustiada, eso es algo por lo que usted necesita
pasar.
En segundo lugar, mantenga las cosas en proporción. Encuentro que cuando las personas están luchando con la
duda, las dudas pueden salirse fuera de toda proporción, de modo que su sistema de creencias viene a parecer
algo así como esos mapas del mundo que muestran el tamaño de un país en función de su riqueza económica en
lugar de su zona geográfica. Las dudas asumen un lugar desproporcionado en el sistema de creencias de una
persona. Recuerde: lo que estamos buscando es una cosmovisión que tenga la menor cantidad de dificultades y no
una que sea sin dificultades. Usted está familiarizada con el libro El Caso de Cristo” de Lee Strobel. ¿Está toda la
evidencia que él presenta en ese libro realmente anulada por las dificultades planteadas por los amigos que usted
menciona? O ¿Son mayores las dificultades que serían generadas cuando se rechaza esa evidencia que las
dificultades que sus amigos han planteado? Tenga cuidado de que las dificultades planteadas por sus amigos no
tomen un peso desproporcionado en el esquema completo de las cosas.
Duda de un cristiano—Diferenciar entre las doctrinas esenciales y las no-esenciales.
En tercer lugar, pensemos acerca de la afirmación de que el cristianismo no es verdadero. El cristianismo es una
cosmovisión de múltiples facetas. Así que pregúntese, ¿cuál faceta del sistema de creencias se ve desafiado por
las dificultades con la que usted está luchando? ¿Qué Dios existe? ¿Es eso a lo que usted tendría que renunciar si
las objeciones que hacen sus amigos fuesen sólidas? ¿El que Jesús resucitó de entre los muertos? ¿Está esa
creencia desafiada por sus objeciones? No lo parece. El problema con el que usted parece estar luchando es con
la doctrina cristiana del particularismo o del exclusivismo, la cual sostiene que la salvación sólo está disponible por
medio de Cristo. Aun aquí, el cristiano particularista tiene una gama de opciones para elegir, desde el universalismo
por medio de varios tipos de inclusivismo a un restrictivismo estrecho. Encontrará algunos recursos extensos en
este sitio web que tratan con ese problema (véase la sección llamada “Scholarly Articles (Artículos Académicos):
Christian Particularism” (Particularismo Cristiano)“ o la sección “Popular Articles (Artículos Populares): How Can
Christ Be the Only Way to God" (¿Cómo puede Cristo ser el único camino a Dios?)). Si la objeción de su amiga
está correcta, ¿cuál de estas opciones tendría usted que adoptar? Todas ellas son compatibles con la existencia de
Dios, con la encarnación, la expiación substitutoria de Jesús, su resurrección de entre los muertos, y así
sucesivamente. Así que ¿en qué sentido el cristianismo no es verdadero si las objeciones de sus amigos están
correctas?
Por lo tanto al considerar una objeción al cristianismo es importante que estemos claros de exactamente cuál
faceta de la cosmovisión cristiana esa objeción desafía. Las preocupaciones de sus amigos son demasiadas vagas
para que nosotros podamos ver qué es lo que ellos exactamente están desafiando. Usted es una estudiante de
filosofía. Siéntese y trate de formular las objeciones de sus amigos en argumentos que sean lógicamente válidos
para alguna conclusión. Entonces, vaya a donde ellos y pregúnteles: "¿Es éste su argumento?" Si ese es, entonces
pregúntese, "¿Qué evidencia o prueba hay de que cada una de las premisas sea verdadera? ¿Se ha demostrado
que esas premisas son verdaderas? ¿Cuáles razones existen para dudar de las premisas? ¿Cuáles alternativas
están abiertas para mí?" Mi punto es que aun si las objeciones de sus amigos son buenas, es posible que usted
tenga que hacer solo algunos ajustes relativamente menores en su sistema de creencia cristiana. Simplemente
porque, como cristiano, alguien podría dudar del particularismo, eso no invalidaría las doctrinas que son esenciales
para la fe cristiana.
Pero vamos a pensar acerca de esas objeciones. Todos los que tenemos seres queridos que son maravillosos,
pero que no son creyentes podemos comprender los sentimientos de su amiga. Pero cuando pensamos sobre lo
que ella dice, se hace evidente que ella no entiende lo que es la salvación solo por gracia. Nadie se merece ir al
cielo. Si Dios nos juzga por nuestros méritos, estaríamos todos condenados sin importar cuán no egoístas,
honrados y moralmente buenos que seamos. Ninguno de nosotros puede ganarse entrada al cielo. Por lo tanto, la
salvación solo puede ser el regalo inmerecido de la gracia de Dios. No comprender eso es no comprender la
esencia misma del cristianismo. Así que si uno rechaza la gracia de Dios en Cristo, uno vuelve a caer en su propio
mérito y nadie es lo suficientemente bueno para merecerse el cielo.
No es una sorpresa de que la duda es prevalente en la vida de las personas apodadas “cristianos carnales.”
Permítame decir que alguien que dice conocer a Cristo pero que no muestra fruto de la regeneración no tiene
ninguna base para la seguridad de su salvación. Así que supongamos que estamos hablando de un creyente
verdadero que está tratando de vivir una vida cristiana, pero que se encuentra pecando una y otra vez. ¿Que está
Dios supuesto a hacer con tal persona en la visión de su amiga? ¿Enviarla al infierno porque no está a Su altura?
Por supuesto que no. Él ya es salvo por gracia mediante la fe y no por su propio mérito. Su amiga, sin duda, dirá
que si Dios perdonará a esa persona, entonces Él también debería perdonar a la persona no creyente que sea
moralmente honesta. ¡Pero él ya lo hizo! La deuda por todos sus pecados ya fue pagada. Es sólo que la persona
honesta no-creyente rechaza el pago. Dios quiere salvarle, pero esa persona se niega a ser salva. Él rechaza la
oferta de la gracia del perdón de Dios por medio de Cristo y así recurre a su propio mérito, lo cual es inútil. A pesar
de su vida recta, el no creyente, que permanece siendo un no creyente hasta su muerte demuestra que de hecho él
tiene un corazón que se opone a Dios y que es resistente a la convicción del Espíritu Santo.
Por supuesto, estoy hablando aquí de no creyentes que han escuchado el evangelio. Para ver algo sobre el
problema de aquellos que nunca han escuchado el evangelio, véase los artículos mencionados arriba.
La duda cristiana--¿la confusión acerca del cristianismo hace que este no sea verdadero?
Ahora pensemos acerca de la objeción de su amigo agnóstico. Su objeción parece ser mucho más radical y de
gran alcance. Él culpa a Dios por su propia incredulidad. Su razonamiento parece ser como el siguiente:
Bueno, ¿son las premisas de este argumento verdaderas? Entonces (2) es sólo un informe de primera mano
acerca de su estado psicológico, creo que deberíamos aceptarla al pie de la letra. Sin embargo, nos gustaría que él
nos dijera más. ¿Por qué el cristianismo no tiene sentido para usted? ¿Qué ha hecho usted al respecto? ¿Cuales
libros has leído? ¿Ha orado al respecto?
Este tipo de preguntas se hace relevante cuando venimos a evaluar la verdad de (1). ¿Por qué pensar que la (1) es
verdadera? La respuesta de su amigo parece ser que Dios no permitiría que el cristianismo no tenga sentido para
él, probablemente porque Dios le ama y quiere que él sea salvo. Nosotros, los que no somos calvinistas, estaremos
de acuerdo de que Dios le ama y desea su salvación. Pero ¿se deduce de eso que Dios no permitiría que el
cristianismo no tenga sentido para él? No, en lo absoluto, ya que por una parte, puede ser el caso de que a
medidas que continúe estudiando y buscando al Señor, el cristianismo va a tener sentido para él. Hubo un tiempo
cuando el cristianismo no tenía sentido para mí, pero con el tiempo lo tuvo. Durante gran parte de su vida, el
cristianismo no tenía sentido para C.S. Lewis, pero con el tiempo lo tuvo. El amigo suyo probablemente es un
hombre joven. Él no debería renunciar a Dios tan pronto. Pasar por un período de búsqueda puede ser realmente
bueno para él. Aquí, entonces, está el problema. ¿Está su amigo realmente buscando a Dios? ¿Está él estudiando
para entender el cristianismo? O ¿es su falta de fe el resultado de una indiferencia que es digna de ser culpable?
¿Está atado a algún pecado en su vida el cual él sabe que tendría que renunciar? Si realmente está buscando a
Dios, entonces con el tiempo él vendrá a la fe. De modo que la premisa (2) será falsa. Si esta falta de fe es
culpable, entonces es el resultado de su propio libre albedrío y la (1) no puede ser verdadera, ya que Dios no anula
su libre albedrío.
También hay otras razones para pensar que (1) puede ser falsa. Uno entra en asuntos muy profundos aquí sobre el
(divino) conocimiento medio. Si usted está interesada en ir mas lejos con esto, échele un vistazo al DVD de mi
debate con Theodore Drange sobre la pregunta "¿Existe Dios?" Pero espero que ya se ha dicho bastante para
mostrar que no tenemos ninguna razón para pensar que la premisa (1) es verdadera. Así que el argumento no es
bueno.
El consejo que da su padre sirve para recordarnos que la duda no es un problema puramente intelectual, sino que
tiene también una dimensión espiritual. Cuando usted lee los testimonios de las personas que han apostatado, es
interesante de ver cómo los factores morales y espirituales juegan un papel. Así que a medida que usted le busca
solución a sus dudas, esté consciente de su vida espiritual: adoración, oración, estudio bíblico, servicio, ofrenda,
etc. Reclame la promesa de 2 Pedro 1.5-11. Para más información sobre como trabajar a través de la duda, échele
un vistazo a mi capítulo sobre la duda en el libro “Hard Questions, Real Answers (Preguntas Difíciles, Respuestas
Verdaderas) publicado por Crossway en el 2003) o al libro de Gary Habermas’s The Thomas Factor (El Factor de
Tomás) publicado por Broadman & Holman en el 1999. ¡Que el Señor le fortalezca y le equipe!
#5
La Diferencia entre los Mundos Posibles y Viables
Hola, Dr. Craig,
Recientemente escuché su debate con Dayton: "Does Evil Disprove God?” (¿La Maldad Desmiente a Dios?).
Aunque tengo una idea clara de por qué Dios no puede hacer lo que es intrínsecamente (o lógicamente) imposible
(es decir, crear un mundo en el que Él obligó a las personas a elegir libremente el bien sobre el mal), no estoy muy
claro en cuanto a lo que usted quiso decir al afirmar que no podría ser viable para Dios el crear un mundo en el que
el mal no existiera, aun cuando podría ser lógicamente posible para Él hacerlo. Mientras trato de concebir esas
situaciones, ellas siempre parecen que se reducen a imposibilidades intrínsecas. Por favor, explicar e ilustrar lo que
usted quiere decir cuando dice que Dios permite lo que es malo y prevenible y sin embargo nos es viable para Dios
prevenir.
Martin
La diferencia entre mundos posibles y mundos viables es una que se encuentra en el corazón de la doctrina del
conocimiento medio y puede tener implicaciones teológicas muy importantes, como la que usted cuenta. La
distinción terminológica fue elaborada por primera vez por el filósofo Thomas Flint, pero la distinción conceptual es
inherente a la teoría de Luis de Molina del conocimiento medio formulada en el siglo XVI.
Según Molina, lógicamente antes del decreto divino de crear, Dios poseía no solo conocimiento de todo
lo podía suceder (Su conocimiento natural) sino también de todas las cosas que sucederían de forma contingente
en un conjunto de circunstancias apropiadamente especificadas (Su conocimiento medio). El conocimiento natural
de Dios es Su conocimiento de todas las verdades necesarias. Por medio de este conocimiento, Dios sabe lo que
es la cobertura completa de los mundos posibles o, como usted dice, mundos que son intrínsecamente posibles. Él
sabía, por ejemplo, que en un mundo posible Pedro de manera libre iba a negar a Jesús tres veces y que en otro
mundo posible Pedro de manera libre iba a afirmar a Jesús bajo iguales circunstancias, ya que ambas cosas eran
posibles.
El conocimiento medio de Dios es Su conocimiento de todas las proposiciones condicionales que son
contingentemente verdaderas en el modo subjuntivo, incluyendo las proposiciones acerca de las acciones libres de
las criaturas. Por ejemplo, lógicamente antes de Su decreto de creer Dios, sabía que si Pedro estuviera en las
circunstancias C, él libremente hubiese negado a Cristo tres veces. Esos condicionales subjuntivos con frecuencia
son llamados “contra-fácticos.” Esos contra-fácticos sirven para delimitar el campo de los mundos posibles a
mundos que son viables para Dios materializar. Por ejemplo, hay un mundo intrínsecamente posible en el que
Pedro libremente afirma a Cristo en precisamente las mismas circunstancias en las que él en efecto le negó. Pero
dada la verdad contra-fáctica de que si Pedro estuviera precisamente en esas circunstancias él libremente negaría
a Cristo, entonces el mundo posible en el que Pedro libremente afirma a Cristo en esas circunstancias no es viable
para Dios. Dios pudo obligar a Pedro a afirmar a Cristo en esas circunstancias, pero entonces su confesión no sería
libre. A través de su conocimiento medio, Dios sabe cual es el subconjunto apropiado de mundos posibles que son
viables para Él, dado los contra-fácticos que son verdaderos.
Entonces Dios decreta crear ciertas criaturas libres en ciertas circunstancias y así, sobre la base de Su
conocimiento medio y Su conocimiento de su propio decreto, Dios tiene conocimiento previo de todas las cosas
que van suceder (Su conocimiento libre). De ese modo Dios sabía simplemente en base a Sus propios estados
internos y sin ninguna necesidad de algún tipo de percepción del mundo externo, que Pedro de manera libre iba a
negar a Cristo tres veces.
De modo que en el esquema Molinista, tenemos el siguiente orden lógico (los círculos representan mundos
posibles)
Momento 1. . . O O O O O O. . .
Conocimiento Natural: Dios conoce el intervalo de los mundos posibles
Momento 2. . . O O O. . .
Conocimiento Medio: Dios conoce el intervalo de los mundos viables
_____________________________________________________________
Decreto Creativo Divino
_____________________________________________________________
Momento 3. . . O
Conocimiento Libre: Dios conoce el mundo real
Así que hay mundos que son intrínsecamente posibles pero que Dios, tomando en cuenta los contra-fácticos que
se da la casualidad de ser verdaderos, no es capaz de materializar y que por lo tanto, en la terminología de Flint, no
son viables para Dios. Observemos que porque los contra-fácticos de la libertad de la criatura son
contingentemente verdaderos, también es un asunto contingente de cuales mundos son viables para Dios y cuales
no lo son. Todo eso depende de cómo las criaturas se comportan de manera libre en varias circunstancias, lo cual
está más allá del control de Dios.
Alvin Plantinga fue el primer filósofo contemporáneo que aplicó este esquema al problema del mal. En respuesta a
la afirmación de J. L. Mackie de que ya que un mundo en el que todas las personas siempre escojan hacer lo que
es moralmente correcto es intrínsecamente posible, un Dios omnipotente debería poder crearlo, Plantinga señaló
que todos nosotros sabemos que dicho mundo no podría ser viable para Dios. De hecho, por todo lo que sabemos,
todos los mundos que son viables para Dios y que involucran tanto bien como el que hay en el mundo real también
involucran la misma cantidad de maldad. Por lo tanto, aunque un mundo tan bueno como el mundo real, pero con
menos o sin ninguna maldad en él podría ser intrínsecamente posible, no podría estar dentro del poder de Dios de
crear dicho mundo. De modo que Dios no puede ser acusado por no haber creado ese mundo. El ateo que empuja
el problema del mal tendría que mostrar que los mundos que tengan tanto bien, pero menos maldad son viables
para Dios, lo cual está más allá del poder de probar; eso es mera especulación. Por lo tanto, el ateo no sostiene su
carga de prueba.
En mi propio trabajo he tratado de investigar la diferencia entre los mundos posibles y los mundos viables al tratar
con preguntas como la perseverancia de los santos, la inspiración bíblica y el particularismo cristiano (véase
“Scholarly Articles: Omniscience; Christian Particularism” [Artículos Académicos: La Omnisciencia; el Particularismo
Cristiano]).
#6
Definición de Ateismo
En mis conversaciones con los ateos, ellos utilizan el término de que ellos "carecen de una creencia en Dios." Ellos
afirman que eso es diferente a decir que ellos no creen en Dios o a decir que Dios no existe. No estoy seguro de
cómo responder a eso. A mí me parece que eso es un juego tonto de palabras y que lógicamente es lo mismo a
decir que uno no cree en Dios.
Steven
Sus amigos ateos tienen razón en que hay una diferencia lógica importante entre creer que no hay Dios y no creer
que haya un Dios. Compare lo que digo: "Yo creo que no hay oro en Marte" a cuando digo: "Yo no creo que hay oro
en Marte." Si no tengo opinión al respecto, entonces no creo que hay oro en Marte y yo no creo que no haya oro en
Marte. Hay una diferencia en decir: "No creo que (p)" y "Yo creo (no-p)." Lógicamente donde usted coloca la
negación hace un mundo de diferencia.
Pero dónde sus amigos ateos se equivocan es en afirmar que el ateísmo implica sólo el no creer que hay un Dios
en lugar de creer que de que no hay Dios.
Hay una historia detrás de esto. Algunos ateos a mitad del siglo veinte estaban promoviendo la llamada
"presunción de ateísmo." A primera vista, esta parecería ser la afirmación de que en ausencia de evidencia para la
existencia de Dios, deberíamos suponer que Dios no existe. El ateísmo es un tipo de posición por defecto y el teísta
lleva una carga especial de prueba con respecto a su creencia de que Dios existe.
Entendida de esa manera, esa supuesta presunción está claramente errónea, ya que la afirmación de que "No hay
Dios" es tanto una afirmación de conocimiento como lo es la afirmación de que "hay un Dios." Por lo tanto, tanto la
primera como la segunda afirmación requieren de una justificación. Es el agnóstico que no hace ninguna afirmación
de conocimiento con respecto a la existencia de Dios. Él confiesa que no sabe si hay o no un Dios.
Sin embargo, cuando usted observa más de cerca cómo los protagonistas de la presunción de ateísmo utilizaron el
término "ateo", descubre que ellos estaban definiendo la palabra de una manera no estándar, algo sinónimo a "no-
teísta." Entendido de esa manera, el término abarcaría a agnósticos y a ateos tradicionales, juntamente con
aquellos que consideran que la pregunta no tiene sentido (los verificacionistas). Como Antony Flew confiesa,
la palabra “ateo” en el contexto presente tiene que ser interpretada de una manera inusual. Hoy en día, por lo
normal se toma para referirse a alguien que explícitamente niega la existencia…de Dios…Pero aquí tiene que ser
entendida no de una manera positiva sino negativa, con el prefijo original “a-” del griego que se lee de la misma
forma en “ateo” como es de costumbre en otras palabras como ‘amoral’…En esta interpretación, un ateo no es
alguien quien positivamente afirme la no-existencia de Dios, sino alguien quien simplemente no sea un teísta. (A
Companion to Philosophy of Religion [Un Compendio para la Filosofía de la Religión], ed. Philip Quinn and Charles
Taliaferro [Oxford: Blackwell, 1997], s.v. “The Presumption of Atheism” [La Presunción del Ateísmo] por Antony
Flew).
Esa re-definición de la palabra "ateo" trivializa la afirmación de la presunción de ateísmo, ya que en esa definición
el ateísmo deja de ser una visión. Simplemente es un estado psicológico que es compartido por las personas que
sostienen varias visiones o ninguna visión. ¡En esta redefinición aun los bebés, quienes no tienen ninguna opinión
sobre el tema, cuentan como ateos! De hecho, nuestra gata Muff cuenta como atea en esta definición, ya que ella
(que yo sepa) no tiene ninguna creencia en Dios.
Aun así uno necesitaría justificación para saber que Dios existe o que Él no existe, lo cual es la pregunta que
realmente nos interesa.
Entonces, usted se podría preguntar, ¿Estarían ansiosos los ateos de trivializar de tal manera su posición? Aquí
estoy de acuerdo con usted en que muchos ateos están jugando un juego de engaño. Si el ateísmo es de
considerarse como una visión, es decir la visión de que no hay Dios, entonces los ateos deben cargar su parte de
la carga de la prueba para apoyar esa visión. Pero muchos ateos admiten libremente que ellos no pueden sostener
dicha carga de la prueba. Así que tratan de eludir su responsabilidad epistémica al re-definir el ateísmo de una
manera que ya no es una visión sino solo una condición psicológica que como tal no hace afirmaciones. Ellos
realmente son agnósticos en el armario (en secreto) que quieren afirmar el manto del ateísmo sin cargar con sus
responsabilidades.
Esto es engañoso y aun nos deja preguntando: "Entonces, ¿hay un Dios o no?"
Blake
¿Me pregunto si usted se da cuenta, Blake, de que acaba de presentar un argumento de que la fe cristiana es
incoherente cuando afirma que Dios creó el universo? Como Dios es temporal o atemporal, y, según el argumento
que usted presenta, la creación no tiene ningún sentido en ninguna de la alternativa. ¡Ahí queda la doctrina de la
creación!
El problema de Dios, el tiempo y la creación es uno complicado y llegué a proponer la visión que defiendo en el
libro “God, Time, and Eternity (Dios, el Tiempo y la Eternidad) publicado por Kluwer en el 2001 y en el libro Time
and Eternity (El Tiempo y la Eternidad) publicado por Crossway en el 2001) precisamente para resolver este
enigma.
Primero vamos a estar claro sobre la visión que propongo. En la descripción de mi posición de que "Dios existe
fuera del tiempo cuando no hay un universo y dentro del tiempo cuando hay un universo," el uso que usted le da a
la palabra "cuando" podría dar lugar a algún malentendido. Si se toma de forma literal, la palabra implicaría que
había un tiempo previo a la creación del universo. Creo que el tiempo comenzó con el primer acontecimiento o
evento, el cual yo considero ser el primer acto creativo de Dios. Así que prefiero exponer mi visión de la siguiente
manera: Dios es atemporal sin el universo y temporal con el universo.
La razón por la que tengo a Dios como atemporal sin el universo es que creo que una regresión infinita de
acontecimientos es imposible y según una teoría relacional del tiempo, en ausencia de cualquier acontecimiento el
tiempo no existiría. La razón por la que sostengo que Dios es temporal desde el comienzo del universo es que la
creación del universo lleva a Dios en una nueva relación, es decir, que coexiste con el universo y ese cambio tan
extrínseco por sí solo (por no hablar del ejercicio de Dios del poder causal) es suficiente para una relación
temporal.
Y, por supuesto, no hace falta decir que Dios (a) y Dios (b) no son dos dioses, sino una entidad descrita en dos
estados.
Así que vamos a considerar en primer lugar el segundo cuerno del dilema que usted presenta: "Dios (b) no puede
crear el universo porque un ser que existe en el tiempo no puede crear el tiempo desde el cual él crea." Un
argumento similar a favor de la atemporalidad divina ha sido ofrecido por el filósofo de la Universidad de
Oxford Brian Leftow. ¡Por lo que usted está en buena compañía! En mi opinión, sin embargo, esta afirmación es
falsa (véase God, Time, and Eternity, pp. 19-23). Leftow piensa que si Dios es contingentemente temporal, Él no
puede en un tiempo t crear a t porque Su acción en t presupone la existencia de t: la existencia de t es
explicativamente previa a la acción en t de Dios. No estoy de acuerdo. En una teoría relacional del tiempo, el
tiempo es lógicamente posterior a la ocurrencia de algún acontecimiento. Así que en una teoría relacional, la obra
de Dios es explicativamente antes de la existencia del tiempo. Todo lo que Dios tiene que hacer es obrar y el
tiempo es generado como consecuencia. Así que Dios podía crear tanto a tcomo existir en t.
Ahora consideremos el primer cuerno del dilema: "Dios (a) no puede crear el universo porque un ser atemporal no
puede ‘crear’ ('crear' es una acción temporal)." Como a los filósofos medievales les encantaba señalar, debemos
distinguir dos sentidos muy diferentes de esta afirmación:
La ambigüedad en el primer cuerno de su dilema es como la ambigüedad de la frase "No es posible de que la Casa
Blanca sea de color marrón”--¿Queremos decir "No es posible que la casa sea tanto blanca y marrón a la vez" o
que "no es posible que la Casa Blanca se convierta en marrón"? Entendido en el primer sentido, la oración es
verdadera, pero entendido en el segundo sentido la oración es falsa.
Así que pensemos en (1). Si usted piensa que es posible para Dios ser tanto atemporal y crear el universo va a
depender, estoy convencido, de la teoría del tiempo que usted tenga. De acuerdo con la llamada Teoría
Temporalizada o Teoría-A del tiempo, el devenir temporal es una característica real y objetiva del mundo, ya que
las cosas entran y salen de ser o de existir. Pero en una teoría intemporal o Teoría-B del tiempo, todos los
acontecimientos y momentos del tiempo son igualmente reales y el devenir temporal es una ilusión de la conciencia
humana. Ahora, en una Teoría-B del tiempo creo que es fácil ver cómo Dios puede crear el universo en el sentido
de que el universo contingentemente depende de Dios para su existencia. El colector completo del espacio-tiempo
cuatro-dimensional solamente existe como un bloque en esta visión y Dios existe "fuera" del bloque y lo sostiene en
su existencia. En esta visión, el crear no es necesariamente una acción temporal, Dios puede crear de forma
atemporal. Así que (1) es falsa.
Por otro lado, si adopta una Teoría-A del tiempo, como yo estoy inclinado fuertemente a hacer, entonces (1) es
verdadero, ya que en el primer momento de su existencia, el universo literalmente llegó a existir. La verdadera
relación causal de Dios con ese acontecimiento será nuevo para Dios en ese momento, y por lo tanto, Dios debe
ser temporal en ese momento. En esa visión, el crear es verdaderamente, como usted dice, una acción temporal y
por lo tanto a crear el universo Dios debe ser temporal. Por lo tanto en una Teoría-A, la premisa (1) parece ser
verdadera.
¿Pero qué podemos decir de la (1’) en la Teoría-A del tiempo? Si Dios es atemporal, ¿es Él incapaz de crear un
universo? ¿Está Él de alguna manera encarcelado en la atemporalidad, congelado en un estado de inmovilidad?
No veo razón para pensar que sí. La afirmación de que si Dios es atemporal es imposible para él crear el universo
está basada en la suposición de que la atemporalidad es una propiedad esencial de Dios, en lugar de contingente.
Pero, como en el caso del color de la casa, no veo ninguna razón para pensar que el que Dios sea atemporal o
temporal no pueda ser una propiedad contingente de Dios, dependiente de Su voluntad. Al existir atemporalmente
solo sin el universo, Él puede querer abstenerse de crear y de esa manera permanecer siendo atemporal, o Él
puede querer crear el universo y convertirse en temporal en el primer ejercicio de su poder causal. Todo depende
de Él.
Así que en la visión que propongo, Dios existe atemporalmente sin el universo con una intención atemporal de
crear un universo con un comienzo. Él ejerce su poder causal y como resultado el tiempo llega a existir, juntamente
con el primer estado del universo, y Dios entra libremente en el tiempo. Todo sucede co-incidentemente, es decir,
junto a la vez. Esto es, lo confieso, una conclusión alucinante, pero tiene más sentido para mí que las demás
alternativas.
#8
El Molinismo, Los No-Evangelizados y el
Chovinismo Cultural
Siento que el argumento de William Lane Craig de que Dios ha arreglado para que las personas quienes él sabe
que van a responder positivamente al evangelio viviesen en las partes del mundo donde estarían más propensas a
estar expuestas a las “bofetadas” del evangelio del "chovinismo cultural." Esto significa que gran cantidad de la
humanidad está eliminada, probablemente porque aunque hubieran escuchado no habrían creído. Encuentro la
visión de C. S. Lewis más convincente en este asunto, de que la sangre de Cristo puede salvar a personas que no
necesariamente saben que es por la sangre de Cristo que son salvos. ¿Podría usted corregirme si he entendido
incorrectamente su posición?
Roger
Aunque creo que usted pudo haber entendido mi posición más o menos correctamente, Roger, no creo que ella
tenga las consecuencias que usted sugiere. Antes de explicar el por qué, permítame aclarar mi propuesta.
El problema básico con el que estoy luchando es el destino de los no evangelizados, aquellos que nunca escuchan
el Evangelio. Sugiero que es posible que Dios, deseando que todos los hombres sean salvos y vengan al
conocimiento de la verdad (I Tim. 2,4), haya providencialmente ordenado el mundo de una manera que cualquier
persona que creería en el Evangelio, si lo escucha, nazca en un momento y un lugar en la historia donde de hecho
él lo escucha. En ese caso, nadie puede pararse delante de Dios en el Día del Juicio y quejarse de que, mientras él
o ella no pudo haber respondido a la revelación general de Dios en la naturaleza y la conciencia y por eso se
encuentra condenado, él habría respondido al Evangelio si tan solo hubiera tenido la oportunidad.
CS Lewis fue un “inclusivista” quien aparentemente pensaba que el problema de los no evangelizados se resolvía
adoptando la visión de que las personas se pueden salvar en base a la muerte de Cristo por una respuesta
adecuada a la luz que ellos poseen. Usted dice que encuentra la visión de Lewis "más convincente." Creo que
usted debería haber dicho "más apelante." La visión de Lewis, la cual sostuve una vez, es inadecuada por dos
razones: (1) Ninguna lectura honesta de Romanos 1 puede dar bases para el optimismo de que muchísimos de los
no evangelizados serán salvos por su respuesta a la revelación general. Tal vez algunos lo harán (y mi propia
visión permite eso), pero después de leer este pasaje no se puede pintar un cuadro color de rosa al destino de los
no evangelizados. La visión de Lewis es apelante y consoladora, sin duda, pero es difícil de cuadrar con la
enseñanza bíblica. (2) El “inclusivismo” de Lewis realmente no soluciona el problema. El problema con el
inclusivismo no es que va demasiado lejos sino, en verdad, que no va lo suficientemente lejos ya que este concede
salvación solo a aquellos que responden afirmativamente a la revelación general de Dios. Pero no dice nada acerca
de los que rechazan la revelación general de Dios y se pierden, pero quienes habrían respondido al Evangelio y se
hubieran salvado si solo lo hubieran escuchado. El problema de los no evangelizados es un problema contra-
fáctico: ¿qué sucede con aquellos que están perdidos, pero que se habrían salvado si hubieran nacido en un
momento y en un lugar donde hubiesen escuchado el Evangelio? Su condenación (eterna) parece ser mala suerte,
el resultado de un accidente histórico y geográfico. El inclusivismo, como el de Lewis, ni siquiera habla de este
problema contra-fáctico y por lo tanto fracasa como una solución satisfactoria al problema. Es por eso que tuve que
ir más allá de él.
Creo que está claro que en mi visión ninguna persona está "eliminada": a cada ser humano se le da suficiente
gracia para que sea salvo, incluso a los no evangelizados. La salvación está universalmente accesible. Pero Dios
es demasiado bueno para permitir que las personas sean condenadas porque nacieron en un tiempo y un lugar
equivocado de la historia. Así que Él pone a aquellos que responderían al Evangelio, si lo escucharan, en
momentos y lugares en la historia donde ellos sí lo escuchan. Él no comete ninguna injusticia hacia los no
evangelizados que rechazan la luz de la revelación general y se pierden ya que él sabe que ellos no iban a
responder al Evangelio de ninguna forma, incluso si lo hubieran escuchado.
Entonces ¿es mi visión una que es culturalmente chovinista? Antes de abordar esa pregunta, permítame comentar
sobre el peso de la objeción. La objeción no desafía ni la posibilidad de mi solución (lo cual es todo lo que necesito
para resolver el problema) ni su verdad. Simplemente ella encuentra mi solución como algo desagradable. No estoy
seguro de qué tan seria sea esa objeción. Después de todo, si creemos que los seres humanos están
individualizados por sus almas, entonces mi alma pudo haber sido puesta en un cuerpo diferente para que yo
pudiera haber sido una persona de una raza o grupo étnico diferente, nacido en un tiempo y lugar diferente en la
historia. En dicho entendimiento de la personificación (persona) humana, las características corporales son de
mucho menos importancia que en una visión materialista. Aún, la Biblia nos dice que en la escatología habrá
personas de toda tribu, de toda lengua, de todo pueblo y nación (Apocalipsis 5.9), por lo que deberíamos preguntar
si mi visión excluye esto.
La respuesta es: ¡de ninguna manera! Cualquier persona que piense que el cristianismo evangélico es una religión
de los hombres blancos está simplemente ignorante de los hechos demográficos del cristianismo mundial. ¿Sabía
usted que en la actualidad 2/3 de todos los evangélicos viven en países de Tercer Mundo, a medida que los índices
de crecimiento del cristianismo en Asia, África y América Latina se han disparado? ¿Sabía usted que en el año
1987, el número de evangélicos en Asia superó el número de evangélicos en América del Norte, y que en 1991 el
número de evangélicos en Asia superó el número de evangélicos en el mundo occidental entero? En cualquier
caso, el cristianismo de hoy es una religión asiática. Podría muy bien ocurrir que el cristianismo caucásico y
europeo era sólo el medio por el cual Dios iba a alcanzar con el Evangelio a la mayoría de la humanidad. Cuando
usted piensa de la totalidad de la historia humana desde el principio hasta su fin, usted ve que mi visión no es para
nada culturalmente chovinista.
Para más información sobre este tema tan importante échele un vistazo en este sitio web a los artículos debajo
“Scholarly Articles: Christian Particularism” (Artículos Académicos: El Particularismo Cristiano) o “Popular Articles:
Christianity and Other Faiths” (Artículos Populares: El Cristianismo y Otras Religiones).
#9
La Premisa Casual del Argumento Kalam
Usted corre el argumento cosmológico de la siguiente manera
La primera premisa es la que me confunde. El apoyo que se ofrece para la (1) parece socavar la creación ex nihilo.
Cuando se encuentra presionado para defender la premisa (1) usted dice cosas como "el ser no puede venir del
no-ser," "algo no puede venir de la nada", etc. Por lo tanto la premisa (1) es verdadera porque (A) no es posible de
que algo venga de la nada. Usted dice que (A) es evidente y lo llama "un primer principio de la metafísica." ¿Cuál
es el sentido de la "posibilidad" aquí? Esto no puede querer decir una posibilidad física, ya que claramente las leyes
naturales no se aplicarán al acontecimiento o evento de la creación. Por lo que puedo ver eso debe querer decir
algo como una posibilidad lógica. Pero si es lógicamente imposible de que algo venga de la nada, entonces no es
posible para Dios hacer que algo surja de la nada, ya que ciertamente Dios no puede violar las leyes lógicas, ¿o
puede Él?
Parece que lo que usted realmente quiere decir es algo como (B) no es posible que algo venga de la nada, sin una
causa. Pero no hay nada de evidencia propia y de fuerza intuitiva en B como lo hay en A. No es el algo venga de la
nada sin causa que encontramos desconcertante, sino es simplemente el que algo venga de la nada.
Esto se evidencia por su propia perplejidad sobre la doctrina del ex nihilo. Cuando le veo presionado en este punto,
el argumento parece volverse abductivo. Usted dice algo como "Yo no sé cómo Dios pudo haber creado el universo
de la nada, solo sé que es doblemente absurdo decir que eso sucedió sin causa." Pero no hay ningún asunto que
sea doblemente absurdo, hay simplemente absurdo y ambas explicaciones son absurdas. Lo que se requiere es
que Dios sea la mejor explicación de un acontecimiento sin causalidad (si de hecho esa es la única otra opción). No
sé exactamente lo que constituye las condiciones necesarias y suficientes para una buena explicación, pero creo
que tiene algo que ver con remover la confusión. Es decir, una buena explicación debería dejarnos menos
confundidos acerca de los fenómenos. Pero si es algo desconcertante al punto de lo absurdo de que algo debió
saltar a la existencia de la nada, ¿es en realidad algo menos absurdo si alguien está parado sobre eso y "dice
hágase…”?
Yo no sé.
Además, esta es una clase de causalidad que es radicalmente diferente. Supongo que cualquiera que sea la noción
de causalidad que esté involucrada debe ser algo así como una causalidad eficiente. Cuando observamos la
causalidad eficiente, observamos algo actuando en otra cosa para traer algún resultado. Creo que puedo entender
lo que significa, por ejemplo, para que una persona trabaje en un ladrillo para hacer una estatua. Creo que ésta es
una noción perfectamente inteligible de la causalidad. Pero qué sería de una persona que actuara sobre la nada de
tal manera que provoque un efecto. La causalidad eficiente como creando o “ocasionando” es una acción sobre
una cosa. Así que cualquier causalidad que usted tenga en mente aquí es radicalmente diferente a cualquier cosa
que normalmente entendemos por el término. Y mientras menos entiendo esta noción de causalidad, menos
inclinado me encuentro a considerar que la hipótesis Dios es la mejor explicación.
William
Para responder a su pregunta compleja, William, permíteme primero repasar tres razones que he dado para creer
en la primera premisa del argumento cosmológico del Kalam. En primer lugar, la premisa causal está basada en la
intuición metafísica de que algo no puede venir a la existencia de la nada. Sugerir que las cosas podrían surgir a la
existencia de la nada sin que hayan sido causadas es dejar de hacer metafísica seria y recurrir a la magia. En
segundo lugar, si las cosas realmente podrían llegar a existir de la nada sin ser causadas, entonces se convierte en
algo inexplicable el por qué cualquier y todas las cosas no llegan a existir de la nada sin causa. Por último, la
primera premisa se confirma constantemente en nuestra experiencia, la cual les proporciona a los ateos que son
naturalistas científicos la más fuerte de las motivaciones para aceptarla.
Creo que el principio ex nihilo nihil fit (de la nada, nada viene) es tan cierto como cualquier cosa en filosofía y que
ninguna persona racional sinceramente lo duda. Pero este principio no contradice de ninguna manera la doctrina
de creatio ex nihilo (la creación de la nada), como se dieron cuenta los pensadores medievales que apoyaron a
ambos, ya que solo en el caso de la creación hay una causa la cual trae el objeto relevante a la existencia.
La primera pregunta que usted hace es "¿Cuál es el sentido de la ‘posibilidad’ aquí?" La respuesta es "la
posibilidad metafísica." Esta es una modalidad entre la posibilidad física y la posibilidad de la lógica estricta y a
menudo los filósofos contemporáneos le llaman "posibilidad de la lógica amplia.” Para ilustrar esto, es estrictamente
lógicamente posible que "El Primer Ministro sea un número primo" (no hay ninguna contradicción lógica aquí), pero,
sin embargo, dicha cosa es metafísicamente imposible (incapaz de materializarse). Hay todo tipo de verdades—
como "Todo lo que tiene una forma tiene un tamaño," "Nada puede ser de color rojo por todas partes y verde por
todas partes," "Ningún acontecimiento se precede a sí mismo," etc.—los cuales no son estrictamente lógicamente
necesarios pero son, yo creo, metafísicamente necesarios. Creo que la primera premisa del argumento
del kalam es una verdad metafísicamente necesaria.
En cuanto a su comentario:
Creo que es lógicamente equivalente a (A). Ellos se implican el uno al otro. Solo considere esto: supongamos que
alguien propuso refutar (A) diciendo: “¡Algo puede venir de nada si tiene una causa!" El defensor de (A) tendría
razón en pensar que la otra persona no le había entendido. Si algo tiene una causa, entonces no viene de la nada.
Venir de la nada es carecer de todas las condiciones causales, y punto. Piénselo de esta manera: si algo llega a la
existencia de la nada sin causa, entonces evidentemente eso viene a existir de la nada (B → A). Y si algo llega a
existir de la nada, entonces eso llega a existir de la nada sin causa (A → B). Entonces (A) y (B) son lógicamente
equivalentes. Así que una de las dos, (A) o (B), puede ser utilizada para apoyar la premisa (1).
Ahora bien, es correcto de que dos enunciados lógicamente equivalentes pueden tener una fuerza intuitiva
diferente. Yo exploro eso en mi enunciado de la primera premisa del argumento moral. Es lógicamente equivalente
decir: "Si Dios no existe, los valores morales objetivos no existen" o "Si los valores morales objetivos existen,
entonces Dios existe", pero el primero es más intuitivamente obvio. Por lo tanto, puede ser más efectivo
dialécticamente utilizar la formulación más intuitiva.
Ahora ¿es absurda la doctrina de la creatio ex nihilo? No, porque ella no contradice a (A). El universo tiene una
causa creativa. En cambio, el ateo que, al igual que mi amigo Quentin Smith, afirma que el universo solamente
surgió a la existencia sin ningún tipo de condiciones causales sí contradice la declaración (A).
Podemos obtener alguna aclaración sobre la pregunta al recordar la distinción que hace Aristóteles entre la causa
eficiente y la causa material. Una causa eficiente es algo que produce su efecto en existir. Una causa material es la
“cosa” de la cual algo está hecho. Miguel Ángel es la causa eficiente de la estatua de David, mientras que el trozo
de mármol es la causa material.
Si hay algo surge a existir de la nada, esa cosa carecería de algún tipo de condiciones causales, eficientes o
materiales. Si Dios crea algo ex nihilo, entonces a Él le falta solo una causa material. Esto, sin duda, es difícil de
concebir, pero si el llegar a la existencia sin una causa material es absurdo, entonces llegar a existir sin una causa
material o sin una causa eficiente, como digo, es doblemente absurdo, es decir, dos veces difícil de concebir. Por lo
tanto, no está abierto al no-teísta confrontado con el comienzo del universo el decir que mientras la creatio ex
nihilo es imposible, un origen espontáneo ex nihilo lo es.
Si se me permite hablar por usted, me parece que lo que realmente usted está argumentando es lo siguiente: La
justificación que ofrezco en apoyo de la premisa (1), es decir (A), realmente apoya una premisa más fuerte, es
decir,
1'. Todo lo que comienza a existir debe tener ambas: una causa eficiente y una causa material.
1'. Todo lo que comienza a existir debe tener ambas: una causa eficiente y una material.
3. Por lo tanto, el universo tuvo ambas: una causa eficiente y una material.
No solo es (3) incompatible con la doctrina creatio ex nihilo, como usted lo señala, sino aun peor, es incoherente,
ya que el universo está definido aquí como la totalidad de la realidad material. ¡La totalidad de la realidad material
no puede tener una causa material previa o anterior porque si la tuviera, entonces realmente no comenzó a existir!
Por lo tanto, la persona que acepta (1 ') no puede aceptar (2). Ahora bien, usted evidentemente acepta (A), ya que,
como usted dice, las cosas no pueden "saltar a la existencia de la nada" y por lo tanto, usted también acepta (1').
Así que la premisa de que usted realmente rechaza es la (2). La materia y la energía, o el universo, debe ser
eterno.
Lo que quiero desafiar es su justificación para la afirmación más fuerte (1'). ¿Por qué pensar que la causalidad
eficiente sin una causalidad material es imposible? Hemos visto que (A) de hecho no justifica a (1'). Lo que (A)
justifica es que tiene que haber algún tipo de causa de la cosa que empieza, pero no hay razón para pensar que
debe ser una causa material. En su párrafo final usted apela a nuestra experiencia normal de ver las causas
eficientes que actúan conjuntamente con las causas materiales como justificación para (1'). Pero ¿por qué pensar
que esta concatenación común debe ser siempre el caso?
Tal vez sería útil aquí pensar en casos donde podríamos tener una causalidad eficiente sin tener una causalidad
material. He estado trabajando fuertemente en el tema de los objetos abstractos como son los números, los
conjuntos, las proposiciones, y así sucesivamente. Muchos filósofos creen que estos objetos inmateriales existen
necesaria y eternamente. Pero hay muchos objetos abstractos que parecen existir de manera contingente y de
manera no eterno. Por ejemplo, el ecuador, el centro de masa del sistema solar, la Quinta Sinfonía de
Beethoven, Anna Karenina de León Tolstoi, y así sucesivamente. Ninguno de estos es un objeto físico. La novela
de Tolstoi, por ejemplo, no es idéntica a ninguno de sus ejemplares impresos, ya que estos todos pudieron ser
destruidos y reemplazados por nuevos libros. Tampoco puede la Quinta de Beethoven ser identificada con ninguna
serie en particular de marcas de tinta o de cualquier otra presentación de la sinfonía. Ahora, todas estas cosas
comenzaron a existir: el Ecuador, por ejemplo, no existía antes de que existiera la tierra. Pero si estas cosas
comenzaron a existir, ¿tenían ellas una causa o llegaron ellas a existir simplemente de la nada? (Observe que tiene
sentido hacer esta pregunta a pesar de que esas entidades son inmateriales y por lo tanto no tienen una causa
material). Muchos filósofos dirían que en efecto ellas tienen una causa: fue Tolstoi, por ejemplo, quien creó a Ana
Karenina. Así que en casos como estos (y son legiones), de hecho tenemos instancias de la causalidad eficiente
sin causalidad material. Usted no podría estar de acuerdo que realmente esos objetos abstractos existan, pero creo
que tenemos que decir que la visión defendida por nuestros colegas filósofos es una que es coherente.
Los ejemplos de la creación literaria y musical son sugestivos. ¿Pudo haber Dios análogamente pensado el
universo a la existencia, de la misma manera que Tolstoi creó Ana Karenina? Es una idea provocadora.
Usted dice que recurrir o apelar a Dios como la causa del universo no podría ser la mejor explicación. “¿Mejor que
qué?" yo pregunto. Si la alternativa es el llegar a existir espontáneamente de la nada, creo que ambos estamos de
acuerdo de que eso es imposible. El único recurso para el ateo es entonces negar la premisa (2) del argumento
del kalam. Pero si tenemos buena evidencia para el comienzo del universo, como creo que tenemos, entonces la
alternativa de Dios se ve mucho mejor cada vez.
#10
Estableciendo la Fiabilidad de los Evangelios
Observé que en mucho de sus debates y de sus artículos, usted pone muchas “acciones” o inversiones y fe en los
relatos del Evangelio. Me considero cristiano pero tengo una gran duda. ¿Cómo realmente sabe usted si esos
relatos del Evangelio son del todo fidedigno? Es cierto que son históricos, pero ¿son ellos verdaderos o no? Yo
podría escribir un artículo acerca de como los personajes “Pie Grande,” Conejo de Pascua y Papá Noel llegaron a
mi casa y se sentaron a ver televisión conmigo, luego mil años después algunas personas encontraron mis
documentos y los consideraron como algo verdadero. Los descubrimientos de los documentos antiguos de Joe
dirían, “Pues bien, los consideramos verdaderos porque hay alrededor de 26,000 copias completas y fragmentos de
estos documentos antiguos que se han encontrado en Europa, Asia y África. Además, solo hay alrededor de 680
copias de la Odisea por Homero, lo cual hace los relatos de Joe completamente fidedignos.” Es cierto que son
históricos, pero definidamente no son verdaderos. ¿Qué hace los relatos del Evangelio verdaderos y no falso? Si
puedo obtener una respuesta a esta pregunta, puedo finalmente tener fe de que Dios verdaderamente ha
resucitado a Jesús de entre los muertos y puedo saber que iré al cielo. Me ayudaría mucho si usted o tal vez uno
de sus asistentes puede responder esta pregunta. Gracias.
Joe
Joe, estoy contento por su pregunta ya que presenta un número de malentendidos que generalmente comparten
los cristianos y los no cristianos por igual.
Su pregunta fundamental es: ¿Cómo sabemos que los relatos del Evangelio son históricamente fidedignos? Usted
correctamente observa que esa pregunta no puede ser respondida por una apelación a la abundancia y a la edad
de los manuscritos de los Evangelios. La idea de que la abundancia y la edad de los manuscritos de los Evangelios
es evidencia para su fiabilidad es un error promocionado por la apologética cristiana popular. Es verdad que el
Nuevo Testamento es el mejor libro atestiguado de la historia antigua, ambos en términos del número de
manuscritos y en la cercanía de esos manuscritos en la fecha del original. Lo que eso prueba es que el texto del
Nuevo testamento que tenemos hoy es casi exactamente lo mismo al texto como fue originalmente escrito. De las
aproximadas 138,000 palabras que se encuentran en el Nuevo Testamento solamente casi 1,400 permanecen en
duda. Por lo tanto, el texto del Nuevo Testamento está establecido en casi un 99%. Eso quiere decir que hoy
cuando usted toma en sus manos un Nuevo Testamente (en griego), usted puede tener la confianza de que usted
está leyendo el texto de la manera que fue originalmente escrito. Además, ese 1% que queda siendo incierto tiene
que ver con palabras triviales las cuales no sostienen nada importante. Esa conclusión es importante ya que ella
hace explotar las afirmaciones de los musulmanes, los mormones y de otros de que el texto del Nuevo Testamento
está corrompido, de manera que ya no podemos leer el texto original. Es digno de una inspiración asombrosa el
pensar que podemos saber con confianza que cuando levantamos una copia de la carta de Pablo a la iglesia de
Roma, por ejemplo, estamos leyendo las mismitas palabras que él escribió hace casi 2,000 años.
Pero, como usted dice, eso no prueba que lo que esos documentos dicen sea históricamente cierto. Podríamos
tener el texto de las fábulas de Esopo establecido a una certeza de 99% y aun así eso no haría nada para mostrar
que las fábulas son relatos verdaderos. Después de todo, su objetivo era de ser fábulas y no historia. Las personas
en el futuro dirían algo similar acerca de los relatos de Joe, sin importar de cuántas copias existieran.
Ahora bien, como usted señala, los Evangelios tienen el objetivo de ser históricos. Ese es el significado de su
comentario de que los Evangelios “son históricos” aun si ellos no son verdaderos. Eso es decir que los Evangelios
son del género literario de la escritura histórica. Ellos no pertenecen al género de la mitología, de la ficción, ni de la
fábula. Este es un punto extremadamente importante. Algo como de un consenso se desarrolló en la erudición del
Nuevo Testamento de que los Evangelios se acercan más al género de las biografías antiguas (“Las Vidas,” como
se les llaman, como en el libro de Plutarco “Vidas de los Nobles Griegos y Romanos”). Aunque difieren en ciertos
aspectos de las biografías modernas (como por ejemplo en la falta de interés por la cronología estricta), las
antiguas Vidas sí tenían un interés histórico en presentar de una manera verdadera la vida del individuo. Eso las
hará muy diferentes de una ficción deliberada, como la que usted describe haber escrito usted mismo. Los
escritores de los Evangelios estaban tratando de escribir un relato histórico acerca de personas, lugares, y
acontecimientos reales (sólo basta con echarle un vistazo a Lucas 3.1-3).
Entonces, ¿tuvieron ellos éxito en aclarar los hechos acerca de Jesús de Nazaret? Hay dos maneras de responder
a esa pregunta. Una manera sería evaluando la credibilidad general de los relatos del Evangelio. Échele un vistazo
a mi artículo titulado “The Evidence for Jesus” (La Evidencia a favor de Jesús) en este sitio web en la sección
“Popular Articles” (Artículos Populares) para ver cinco líneas de evidencia que apoyan la credibilidad general de los
registros del Evangelio de la vida de Jesús.
La otra manera de responder a esa pregunta, y de más influencia en la erudición contemporánea del Nuevo
Testamento, es de establecer hechos específicos acerca de Jesús sin tener que presuponer la fiabilidad general de
los Evangelios. Los llamados “Criterios de Autenticidad” son cruciales aquí, los que nos permiten establecer dichos
o acontecimientos específicos en la vida de Jesús como cosas históricas. Los eruditos involucrados en la búsqueda
del Jesús histórico han enunciado un número de estos criterios para detectar características históricamente
específicas de Jesús, como por ejemplo la disimilitud de la enseñanza cristiana, la atestiguación múltiple, los
semitismos lingüísticos, rastros del medio ambiente de Palestina, retención de material vergonzoso, coherencia con
otro material autentico, y así sucesivamente.
Es un poco erróneo llamarles “criterios” a estas cosas, ya que su objetivo es de declarar condiciones suficientes, y
no necesarias, de la historicidad. Eso es fácil de ver: supongamos que un dicho se atestigua de manera múltiple y
es disimilar pero no vergonzoso. Si el que sea vergonzoso fuese una condición necesaria de la autenticidad,
entonces el dicho tendría que ser pensado como algo no autentico, lo cual es un error, ya que su atestiguación
múltiple y su disimilitud son suficientes para la autenticidad. Por supuesto, los criterios son revocables, lo que
quiere decir que ellos son guías infalibles de la autenticidad. A ellos se les podrían mejor llamar “Indicaciones de
Autenticidad” o “Señales de Credibilidad.”
De hecho, a lo que realmente equivalen los criterios son a enunciados acerca del efecto de ciertos tipos de
evidencia sobre la probabilidad de varios dichos o acontecimientos en la vida de Jesús. Para algún dicho o
acontecimiento S y la evidencia de un cierto tipo E, los criterios se declararían que, siendo todas las cosas iguales,
la probabilidad de S dado E es mayor que la probabilidad de S solamente en nuestro trasfondo de conocimiento.
Así que, por ejemplo, siendo todas las demás cosas iguales, la probabilidad de algún acontecimiento o dicho es
mayor dada su atestiguación múltiple que lo hubiese sido sin él.
¿Cuáles son algunos de los factores que podrían servir como el rol o papel de E en incrementar la probabilidad de
algún hecho o acontecimiento S? Lo que continua son algunos de los factores más importantes:
(1) Congruencia Histórica: S encaja con los hechos históricos conocidos concerniente al contexto en el cual se dice
que S ha ocurrido.
2) Independiente, atestiguación temprana: S aparece en fuentes múltiples las cuales están cercanas al tiempo en el
que se alega que S ha ocurrido y que no dependen de cada una ni de una fuente común.
(3) Vergüenza: S es algo tonto o contraproducente para las personas que sirven como la fuente de información
para S.
(4) Disimilitud: S no es como las formas de pensar del antecedente judío y/o como las formas de pensar del
subsecuente cristiano.
(6) Coherencia: S es consistente con los hechos que ya están establecidos acerca de Jesús.
Para una buena discusión sobre estos factores, véase el libro de Robert Stein, “The ‘Critera’ for Authenticity” (Los
‘Criterios’ para Autenticidad), en Gospel Perspectives I (Perspectivas del Evangelio) editado por R.T. France y
David Wenham (Sheffield, Inglaterra: JSOT Press, 1980), página 225-63.
Observe que esos “criterios” no presuponen la fiabilidad general de los Evangelios. Más bien, ellos se enfocan en
un dicho o acontecimiento en particular y dan evidencia para pensar que ese elemento específico de la vida de
Jesús es histórico, sin importar la fiabilidad general del documento en el cual se reporta el dicho o el acontecimiento
particular. Por lo tanto, esos mismos “criterios” son aplicables a los reportes de Jesús que se encuentran en los
Evangelios apócrifos, o en los escritos rabinos o incluso en el Corán. Por supuesto, si se puede mostrar que los
Evangelios son documentos generalmente fidedignos, es aun mucho mejor. Pero los “criterios” no dependen de
ninguna de esa presuposición. Ellos sirven para ayudar a ubicar el grano histórico que se encuentra en medio de la
paja histórica. Por lo tanto, no necesitamos preocuparnos por defender cada afirmación de los Evangelios que se le
atribuye a Jesús en los evangelios; la pregunta será si podemos establecer suficiente acerca de Jesús para hacer
que nuestra fe en él sea racional.
Estoy convencido que sí podemos. De hecho, me sorprende lo mucho que podemos establecer de la vida de
Jesús, incluyendo sus afirmaciones radicales personales, su crucifixión, su sepultura en una tumba, el
descubrimiento de que su tumba estaba vacía, sus apariciones post-mortem y sus discípulos viniendo repentina y
sinceramente a creer que Dios le había resucitado de entre los muertos. Échele un vistazo a mi libro Reasonable
Faith, publicado por Crossways en el 1994, para un argumento detallado. Por lo tanto, tenemos razones
completamente sólidas para creer en Cristo sobre la base de los hechos históricos conservados acerca de él en los
Evangelios.
#40
Stuart Hackett
Dr. Craig,
Favor de compartir con nosotros sus mejores recuerdos de Dr. Stuart Hackett y la influencia que él tuvo en los
pensamientos de usted.
Gracias,
David.
¡Me sorprendió recibir esta pregunta! (¡No viene de David el hijo de Dr. Hackett!). Muy frecuente esperamos que
una persona esté muerta para conmemorarla. Pero estoy contento de hacer esto mientras Stu todavía está con
nosotros.
Mi primer trato con Stuart Hackett llegó durante el primer semestre de mi primer año en la Universidad Wheaton.
Esa universidad requiere que todos los estudiantes tomen la clase “Introducción a la Filosofía” y como esa clase
encajaba bien en mi horario, me inscribí en ella. Tengo que confesar que la clase no me gustó. Básicamente, era
una clase que analizaba la historia de la filosofía occidental. Mirando atrás, creo que ese tipo de clase es la clase
equivocada para requerirles a los estudiantes de introducción. Sin tener ningún trasfondo en filosofía, estaba
desconcertado por la caravana de pensadores—Platón, Aristóteles, Descartes, Hume, Leibniz, y así
sucesivamente—todos saliendo con opiniones raras, contradictorias e igualmente no fundamentadas acerca de
temas. Trágicamente, aunque obtuve un “A” en la clase, salí de ella pensando que la filosofía simplemente era
irrelevante. Pienso que hubiese sido mucho mejor haber enseñado esa clase de una manera temática,
enfocándose en algunas de las “grandes preguntas” como por ejemplo, la libertad de la voluntad, la naturaleza del
conocimiento, la existencia de Dios, etc., y mostrando la relevancia de esas preguntas para la teología cristiana.
¡Dr. Hackett era un personaje! Siempre llegaba con su maletín y un vaso plástico verde con agua con una etiqueta
que tenía las iniciales STP en él. Nos informó que se ponía una corbata porque su esposa le obligaba, pero como
una señal de independencia, supongo yo, se ponía las corbatas más tontorronas que usted se pudiera imaginar, las
cuales incluían monstruosidades que su hija cosía en la casa. Él desafiaba a cualquier persona en la clase que no
fuera parte de un equipo deportivo a una competencia de flexión (se murmuraba que él solo había perdido uno de
esos desafíos en toda su carrera). Cuando impartía su cátedra, sus oraciones eran tan largas y prolijas que en lo
que él llegaba al final, ya yo me había perdido en el laberinto de preposiciones subordinadas y advertencias. Él
tenía el hábito de re-frasear nuestras preguntas simples, comenzado con algo similar a, “Con eso, ¿usted quiere
decir…? y continuaba con una larga y complicada re-formulación, dejando al pobre e ignorante estudiante incierto
de qué era lo que él había preguntado. Al principio, pensé que él se estaba jactando, pero con el tiempo se me
ocurrió que él simplemente hablaba en oraciones Germánicas largas. Traté fuertemente de entenderlo, pero me
temo que tuve poco éxito.
Pienso que el mejor momento de Stu ese semestre llegó un día cuando habló Jack Wyrtzen de la organización
Word of Life Fellowship en la capilla de la mañana. Su texto fue Hechos 17 donde habla de cuando Pablo se dirigió
a los filósofos de Atenas que se reunieron en el Areópago. Wyrtzen mencionó que los filósofos literalmente
llamaron a Pablo un “palabrero.” De hecho, Wirtzen dijo que son lo filósofos que realmente son palabreros y
continuó burlándose de los filósofos por lo que ellos hacen. Esta bofetada fue algo especialmente torpe y
vergonzosa ya que vino exactamente la semana que se celebraba la muy reconocida conferencia anual de filosofía
del otoño. La clase de Hackett se reunía inmediatamente después de la capilla, así que todos nosotros los
estudiantes estábamos al borde de nuestros asientos para ver como Dr. Hackett respondería. Cuando llegamos al
salón de clase, él dijo en voz alta, “¿Están listos todos ustedes palabreros?” Cuando cesaron todas las risas, dijo,
“Aquí está lo que tengo que decir acerca del mensaje de hoy en la capilla. Cuando haya traído la cantidad de
personas al Reino de Dios que Jack Wyrtzen ha traído, entonces voy a criticar.” Sin nada más que decir, comenzó
su cátedra. Pensé, “¡Wao!”
Nunca soñé que algunos años después Stu y yo nos convertiríamos en colegas de facultad del mismo
departamento. Pero cuando estaba a punto de terminar mis estudios doctorales en Munich, recibí una llamada de
Trinity Evangelical School ofreciéndome una posición como profesor asistente de filosofía. Durante nuestro tiempo
en Europa, Stu había dejado su trabajo en Wheaton, donde había pasado una gran parte de su carrera, para
impartir clases en el departamento de Filosofía de Religión con Norman Geisler en Trinity. Norman estaba dejando
el trabajo en Trinity para tomar una posición en Dallas, lo que creaba la posición que se me ofrecía a mí. Jan y yo
hablamos sobre eso y decidimos tomar la oferta. Así que en enero de 1980, me uní a Stu en el departamento en
Trinity.
Era definitivo que Stu no encajaba el molde típico de un profesor de seminario y los estudiantes estaban
encantados de sus excentricidades. Su amada esposa, Joan, para ese tiempo se había cansado de tratar de que él
se pusiera un corbata, así que él siempre se ponía una cruz larga. Se había dejado crecer la barba, pero (para
compensar, él decía) se había raspado un poco los cabellos. Se ponía colores que no combinaban. Por ejemplo, se
ponía algo morado con marrón, con cinturón de piel que tenía un pipa de marihuana en la hebilla que se lo había
regalado su hijo (la cual él se ponía al revés para que las personas no pudieran reconocer lo que era y se sintieran
ofendidos por eso). Él sirvió como el presidente del departamento y como odiaba el trabajo administrativo, nunca
tuvimos reuniones del departamento—simplemente me llamaba por teléfono y despachábamos los negocios del
departamento en unos minutos.
Descubrí que Stu y Joan eran una pareja muy amable y que tenían un matrimonio maravilloso. ¡Hablar de lo
opuesto! Ella siempre era tan decente y conservadora en su apariencia y comportamiento. Uno no podía evitar de
preguntarse de cómo ellos se juntaron. Pero juntos los dos modelaban, para los estudiantes, como tenía que ser un
matrimonio cristiano. Los estudiantes les amaban y con frecuencia iban a su casa, ya sea para juntarse con ellos o
simplemente para pasar un rato. Durante los siete años que enseñé en Trinity, Jan y yo nos hicimos buenos amigos
de Joan y Stu. Su amistad nunca significó más para nosotros que en los días difíciles del año1986 cuando la
administración de Trinity decidió eliminar el programa de Filosofía de la Religión y cerrar nuestro departamento. Stu
estaba vergonzosamente movido al programa de licenciatura y yo me encontré sin trabajo, ahora con dos niños que
mantener. Joan era como una madre para Jan durante ese tiempo, siempre estaba disponible con palabras de
consuelo y de ánimo. Ellos nos dieron ánimo y oraron con nosotros, mientras buscábamos trabajo en otro lugar. De
alguna manera, era realmente más fácil para nosotros que para ellos, ya que el haber perdido mi empleo en Trinity
nos lanzó a una carrera completamente nueva ya que regresamos a Europa y pasamos siete años en la
Universidad de Louvrain, mientras que Stu y Joan tuvieron que permanecer allá con el recuerdo constante de una
administración que ya no valorizaba a un hombre quien era, discutiblemente, su profesor más brillante. Aun así Stu
y Joan soportaron esa prueba con gracia y caridad.
Para ese tiempo ellos se habían mudado de regreso al área de Wheaton, donde podían estar cerca de sus hijos.
Stu estaba sufriendo de la enfermedad de Alzheimer. Su último libro sobre Eticas permanece sin ser publicado y
me encuentro actualmente buscando a una casa publicadora para que lo publique. Ore por eso.
Justo antes de graduarme de Wheaton en el 1971, compré una copia del libro de Stu “The Resurrection of
Theism” (La Resurrección del Teísmo) que tomé de la tabla de libros descontados en la librería universitaria. Luego
durante el otoño, cuando pude terminar de leer el libro, estaba absolutamente asombrado de lo que había leído. A
diferencia de lo que se me había enseñado en las clases de teología en Wheaton, Dr. Hackett, con una lógica
devastadora, defendía los argumentos a favor de la existencia de Dios y proporcionaba refutaciones a cada
objeción posible que se hacía a ellos. El punto central de su argumento era una visión que era en gran parte
ignorada del argumento cosmológico: es racionalmente inconcebible que la serie de acontecimientos pasados sea
infinita. Debe haber un comienzo del universo y por lo tanto, debe haber una causa que lo trajo a la existencia. El
haber leído el libro de Hackett fue una experiencia sorprendente y reveladora para mí. Tenía que investigar si él
tenía razón.
En el 1973 me inscribí en el programa de Maestría en Filosofía de Religión dirigido por Norm Geisler en el
Seminario Trinity. Uno de los requisitos para entrar al programa era el Graduate Record Exam (Examen de Registro
para Graduados) en filosofía. Así que para prepararme para el examen, leí y tomé apuntes detallados de los nueve
volúmenes de la Historia de la Filosofía de Frederick Copleston. Fue ahí que descubrí la historia extensa del
pensamiento judío, musulmán y cristiano acerca del argumento el cual Hackett estaba defendiendo. Estaba
determinado de que si pudiera hacer un trabajo doctoral, escribiría mi disertación del PhD sobre este argumento.
Debido a sus raíces históricas en la teología Islámica medieval, bauticé el argumento con el nombre “el argumento
cosmológico kalam” (“kalam” es la palabra árabe para teología medieval). Hoy este argumento, en gran parte
olvidado desde el tiempo de Kant, está de regreso en el centro del escenario. Cambridge Companion to
Atheism (Compendio Cambridge para el Ateísmo) (2007) reporta, “un recuento en los artículos de las revistas de
filosofía muestra que más artículos han sido publicados acerca de la defensa del argumento Kalam hecha por Craig
que lo que se ha publicado acerca de la formulación de cualquier filósofo contemporáneo sobre un argumento a
favor de la existencia de Dios…teístas y ateos por igual ‘no pueden dejar en paz al argumento Kalam de Craig’” (p.
183).
El crédito para el avivamiento de este argumento al final va para Stu Hackett. Estoy convencido que si el libro The
Resurrection of Theism (La Resurrección del Teísmo) hubiese sido publicado por Cornell University Press en lugar
de Moody Press, entonces la revolución en la filosofía cristiana que comenzó con la publicación del libro de Alvin
Plantinga titulado “God and Other MInds” (Dios y Otras Mentes) publicado en el 1967 pudo haber comenzado diez
años antes. Le doy gracias a Dios por el impacto de Stuart Hackett en mi vida.
#41
¡Un Hijo Batallando!
Nuestro hijo aceptó a Cristo cuando tenía 3 años de edad y su entendimiento creció, su profesión de compromiso
aumentó. Él ahora tiene 22 años y dice que por primera vez está cuestionando exactamente lo que él cree y el por
qué lo cree, etc. Una de sus preguntas es: ¿Por qué es Dios un tipo de juez en el Antiguo Testamento y más que
un “pacifista” en el Nuevo? Si éste es el mismo Dios, ¿Por qué parece que Él trata a las personas de diferente
manera? Hemos hecho intentos de responder a esa pregunta y a otras, pero Jon no parece estar satisfecho con
nuestras respuestas. Debería añadir que desde la edad de 7 años hasta ahora, 8 autoridades cristianas diferentes
le han defraudado en su vida. Eso incluye 3 pastores, 3 autoridades de una escuela cristiana, una autoridad de una
universidad y un empleador cristiano. Está enojado con la iglesia. Somos amigos de Joan H—y ella nos recomendó
que le escribiésemos a usted. Gracias por cualquier sugerencia que usted podría darnos. Él está en una
Universidad cristiana, pero no está asistiendo a la iglesia aunque está leyendo su Biblia, orando y diezmando.
Como sus padres, ¿Cómo beberíamos manejar esta situación? Él se va graduar en diciembre y luego va a asistir a
la escuela de postgrado en el otoño del 2008. Le vimos a usted hablar en nuestra iglesia y Joan respeta altamente
su opinión.
Barb
Barb, aquí hay un par de preguntas y sospecho que la pregunta personal es la más importante para usted.
Nosotros, quienes hemos sido padres, sabemos de la agonía por la que podemos pasar con nuestros hijos, en
especial en lo que se refiere a su desarrollo (o falta de) espiritual. Deseamos tanto de que ellos encuentren todo el
gozo que trae el conocer a Cristo y sin embargo con frecuencia parece que nuestros hijos simplemente no actúan
en su propio mejor interés.
En cuanto a la pregunta que hace su hijo, debo confesar que nunca he entendido a las personas que piensan que
el Dios del Antiguo Testamento y el Dios del Nuevo Testamento parecen ser diferentes. No puedo evitar de pensar
que esas personas realmente no han leído toda la Biblia, sino partes de ella y de esa manera han formado esta
mala impresión. Cuando uno lee el libro de Ezequiel, por ejemplo, uno sólo puede estar sorprendido de ver un Dios
que se rebajaría tanto que literalmente le suplicó a las personas que se arrepintieran para que así Él no tuviera que
castigarles. Aquí tenemos el espectáculo casi impropio del Dios del universo rogándoles a personas pecaminosas y
rebeldes a que se arrepientan de sus pecados, de otra manera Él estaría obligado a juzgarlos. ¡Usted pensaría que
Él simplemente aniquilaría a esos ingratos! Nunca dejo de sorprenderme con Dios de la manera que es revelado en
Ezequiel.
Por otro lado, leemos un texto espantoso como Apocalipsis 19.11-16 sobre el juicio de Cristo a la humanidad. No
hay nada en el Antiguo Testamento que se iguale a esta espantosa imagen del gran lagar del vino del furor y de la
ira del Dios Todopoderoso, aplastando los pecadores como uvas. Jesús mismo advirtió constantemente del infierno
e instó a las personas a encontrar el camino angosto que lleva a la salvación.
El mejor argumento de que el Dios del Antiguo Testamento y el Dios del Nuevo Testamento es uno y el mismo es el
hecho que Jesús de Nazaret mismo era judío, devoto al Dios del Antiguo Testamento y no se consideró estar
revelando a otra persona sino al Dios del Antiguo Testamento como Su Padre Celestial. Sugerir que el Dios
revelado por Jesús es diferente al Dios que leemos en el Antiguo Testamento es contradecir la propia creencia y
testimonio de Jesús. Él no pensaba que ellos eran diferentes e inconsistentes, así que ¿por qué deberíamos
hacerlo nosotros? Tampoco lo hicieron ninguno de los apóstoles, incluyendo a Pablo. Todos ellos, siendo judíos, no
creían que estaban adorando a un Dios diferente al Dios de sus padres. Si ellos no pensaban de esa manera, ¿por
qué deberíamos hacerlo nosotros?
Tal vez, la imagen popular de Dios siendo más sentencioso en el Antiguo Testamento surge del hecho de que en el
Antiguo Testamento tenemos, por lo menos por un tiempo, una teocracia donde Dios era la cabeza del gobierno.
Las leyes de la sociedad y las leyes de Dios eran las mismas. En esa circunstancia la espantosa santidad de Dios
se usa directamente para relacionarla con las acciones pecaminosas de las personas. Vemos lo cuanto Dios odia el
pecado y vemos el castigo que el pecado merece en Sus ojos. Sin embargo, Israel dejó de ser una teocracia. Ya
para tiempo del Nuevo Testamento Israel estaba bajo el dominio del Imperio Romano. De modo que lo que era
moral y lo que era legal se derrumbó. El juicio se difiere hasta la resurrección general al final de la historia. De igual
manera, hoy no vivimos bajo una teocracia. Es por eso que es un error cuando los cristianos tratan de hacer que
las leyes de Dios sean la ley de la tierra. Lo que es inmoral no necesita ser ilegal. Por esa razón, cuando se
argumenta a favor de la prohibición de algunas acciones, como por ejemplo el aborto, no podemos simplemente
citar la Biblia sino que deberíamos desarrollar argumentos no sectarios con un fundamento moral amplio. De
cualquiera manera, podría ser que una falta de entendimiento de las diferentes circunstancias ha promovido esta
impresión errónea de que Dios, de la manera que se revela en el Nuevo Testamento, se ha suavizado en la manera
que Él mira el pecado.
En cuanto a lo que usted puede hacer, como una vez nos dijo nuestro hijo, es muy tarde para que usted haga algo.
Él ya es adulto. Él ahora está más allá de la influencia de usted. La influencia de usted fue puesta en él todos los
años cuando estaba creciendo y simplemente debería orar de que el Espíritu Santo encienda esas profundas
influencias que él tiene para que finalmente le traigan de regreso a una vida cristiana victoriosa. Por supuesto,
usted puede ayudarle al amarle y aceptarle por completo, sin importar lo que él crea, incluso si usted no está de
acuerdo y sufra por él. Simplemente no le moleste o trate de reformarle porque eso podría solamente alejarlo.
Una cosa que usted puede hacer es prepararse bien sobre las preguntas que él plantea para que si él hace una de
ellas, usted pueda dar una respuesta inteligente y bien pensada. ¿Ha tomado el tiempo para hacer eso? ¿Se ha
educado en los asuntos que él plantea, para que así él no pueda descartar sus creencias como una fe ciega, no
informada? En especial, ¿ha hecho eso su esposo? Como su padre, él es el que necesita presentar un modelo
inteligente y digno de confianza de lo que es un hombre cristiano—en especial dado que hay muchos que les han
fallado a sus hijos en ese aspecto.
“Señor, te pido que le dé a Barb consuelo para el dolor que tiene en su corazón, mientras su hijo pasa por este
periodo de re-evaluar su fe. Te pido que le dé paciencia para permitir que el Espíritu Santo haga Su obra. Que ella
y su esposo encuentren, en esta prueba, una oportunidad de considerar ellos mismos esas preguntas de nuevo y
así prepararse mejor para dar una respuesta para la esperanza que está en ellos y le ministren a su hijo, Señor.
Despierta de nuevo todo lo que él ha aprendido y creído a través de los años y restaura su confianza en esas
verdades. Padre Celestial, convéncelo de su propio enojo y rencor que él tiene con esas personas que le han
fallado y dale un espíritu perdonador y compasivo. Ayúdale a ver que nuestra confianza está únicamente en Ti, que
nunca nos va a fallar y que por lo tanto no nos atrevamos a mirar a los hombres o poner nuestra confianza en los
hombres sino solamente en Ti. Oramos por nuestro hermano en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.”
#42
Dios y la Neurociencia
Los avances en la neurología y el cerebro humano continúan descubriendo los mismos fundamentos biológicos que
tenemos para nuestra creencia en Dios y para las supuestas experiencias espirituales (o místicas). De hecho, con
el mismo avance, la creencia en un espíritu aparte del cerebro (o del cuerpo) continúa en retirada ya que las
materias que pensábamos que provenían del espíritu tienen causas y dinámicas que son física-reproducibles (es
decir, biológicas). Con frecuencia la Biblia habla acerca del “espíritu” y la creencia en un espíritu aparte del cuerpo
es fundamental para la fe cristiana. ¿La nueva ciencia no inválida este fundamento central del cristianismo?
Además, ¿No hacen estos avances que la compresión del concepto “Dios” sea el resultado de procesos biológicos
naturales en nuestra mente?
Gracias,
Godfrey
Para responder la pregunta de esta semana, le pedí al Profesor Michael Murray de la Universidad Franklin y
Murray, quien ha estado estudiando profundamente esta área, para que escribiera una repuesta como invitado de
esta Pregunta de la Semana. Aquí está la respuesta del Profesor Murray:
Godfrey plantea dos asuntos diferentes y debemos considerarlos por separados. El primero realmente tiene dos
partes:
(1a) ¿La psicología y la neurociencia contemporánea demuestran que la mente humana es idéntica al cerebro
humano?
(1b) si eso es cierto, ¿No está eso en un conflicto directo con la Biblia?
(2) ¿La psicología contemporánea demuestra que la creencia en Dios es el resultado de un proceso natural
puramente psicológico?
Hasta el siglo veinte, la gran mayoría de eruditos (aunque no todos), cristianos y no, científicos y no científicos,
aceptaban el dualismo, la visión de que los seres humanos están compuestos por mentes y cuerpos, dos tipos de
sustancia que son fundamentalmente diferentes. Los cuerpos se entendían que eran objetos vivos compuestos por
partes materiales que se extendían en el especia, sujetos a las leyes de la naturaleza e incapaces de deliberar,
razonar y de pensar. Las mentes o almas, por el contrario, se consideraban ser entidades inmateriales que no
poseían partes, capaces de tener una reflexión racional, de deliberar y de hacer decisiones libres. Mientras la
psicología y la neurociencia experimental han progresado en los últimos cien años, la mayoría de los científicos en
esas áreas han llegado a pensar que no hay necesidad de hacer hipótesis de esas dos clases distintas de
sustancias. En lugar, ellos piensan que cada uno de los aspectos de la vida humana, física y mental, se puede
explicar en términos de las obras corporales (del cuerpo). De hecho, en la psicología y neurociencia, describir una
posición teórica como “dualista” con frecuencia es un término de irrisión. ¿Qué ha llevado a ese cambio radical?
En gran parte el cambio puede ser explicado porque las investigaciones han demostrado lo que parece ser una
relación increíblemente cercana entre la actividad del cerebro y la actividad de la mente. Muchos de nosotros
estamos familiarizados con representaciones pictóricas del cerebro humano, el cual traza varias actividades
mentales en diferentes partes de la corteza cerebral. Los neurocientíficos son rápidos en reportar que sabemos
donde (en el cerebro) “suceden” la memoria, la percepción visual, el razonamiento moral, la emoción, el proceso
lingüístico y otros aspectos de la vida mental del ser humano. Debidos a estas correlaciones, podemos con
confianza ocasionar ciertos tipos de estados mentales en las mentes humanas al estimular de manera electrónica,
química o magnética ciertas partes del cerebro (de hecho, el neurocientífico Michael Persinger afirma que ha
desarrollado un “casco” magnético capaz de producir “experiencias religiosas”—en efecto eso está disponible de
venta en el Internet—aunque ya se habían terminado la última vez que miré). Qué más, podemos predecir con
confianza cuales tipos de actividades mentales serán dañadas o extinguidas en casos de una herida en el cerebro
simplemente al saber cuales partes del cerebro han sido destruidas. Estas claras y sorprendentes correlaciones
entre la actividad del cerebro y la “actividad de la mente” han llevado a muchos a concluir de que no hay nada más
que hacer para un alma inmaterial. La actividad mental parece estar constituida por completo por la actividad del
cerebro.
¿Tienen razón esos neurocientíficos? Tal vez. Pero la evidencia a favor de su visión no es tan tan parcializada
como el casi consenso científico haría pensar a alguien. De hecho, hay dos clases de problemas con el
razonamiento que ha llevado a los científicos a ese consenso. En primer lugar, éste no está del todo claro que la
correlación entre la actividad mental y la actividad del cerebro señala la identidad de las dos. Tal vez el problema
puede ser ilustrado de la siguiente manera. Imaginemos que la vida en la tierra sea destruida. Poco tiempo
después (un periodo muy corto), extraterrestres descienden al planeta. Un par de ellos se tropiezan con una casa
más vieja y se encuentran con una televisión antigua equipada con una antena para recibir señal (en la se estaban
transmitiendo la repetición del show “Yo Amo a Lucy”). Como ellos nunca habían visto ese equipo (la televisión), el
par de extraterrestres deciden de tratar de ver como “eso funciona.” Ellos remueven la parte de atrás de la
televisión y uno de ellos se para detrás jugando con los alambres y las partes electrónicas mientras que el otro
observa desde el frente para ver los efectos. Después de un tiempo, (y tal vez después de darles corrientes), ellos
notan que desconectar el alambre rojo causa que el color azul desaparezca de la pantalla. Cuando desconectan el
alambre verde causa que los sonidos graves deje de salir del parlante. Etc. Después de un rato, ellos han notado
una correlación perfecta entre la actividad (y la interrupción) de ciertos circuitos en la televisión y la imagen y el
sonido que se produce. Su conclusión: trabajar la televisión se debe explicar por completo en términos de la
actividad de los componentes eléctricos dentro de la televisión.
¡Incorrecto! La cosa que los extraterrestres no se dieron cuenta (y tal vez no podían darse cuenta tomando en
cuenta sus experimentos) era que la televisión también necesitaba la actividad del canal o estación de televisión
que estaba transmitiendo la señal del programa. Sin eso, no hubiese habido el show Yo Amo a Lucy para que ellos
pudieran interrumpir con sus travesuras eléctricas.
Tal vez las mentes y los cerebros están relacionados el uno al otro de maneras que son similares a la relación entre
las estaciones o canales de televisión y las televisiones. Sin embargo, mientras esta analogía es instructiva, ella va
a estar muy lejos de ser perfecta. Por un lado, si las mentes son diferentes a los cerebros, las líneas de
comunicación corren en ambos lugares (a diferencia del canal de televisión y la televisión). Pero lo que este
ejemplo muestra es que meramente encontrar correlaciones fuertes entre una actividad neural y “la imagen y el
sonido” que constituyen nuestra vida mental no es suficiente para mostrar su identidad.
En segundo lugar, hay un número de problemas filosóficos (contrarios a estrictamente científicos) con el
“fisicalismo” (la visión que dice que la mente no es nada más que el cerebro material) que podrían darnos una
razón poderosa para rechazarlo (aunque la razón no va a ser científica). Primero, todos estamos generalmente
comprometidos con la idea de que los seres humanos somos capaces de hacer elecciones libres. Por elecciones
libres típicamente queremos decir la habilidad de escoger entre cursos de alternativas de acciones de maneras que
no están determinadas por las leyes de la naturaleza. Típicamente, pensamos que las acciones que están
determinadas por las leyes de la naturaleza no son libres, están más allá de “nuestro control,” y por lo tanto no son
dignas de elogiar o de culpar (usted no la puede culpar por romper el jarrón, ella estaba sonámbula). De manera
que las acciones libres y responsables que tomamos en virtud de elecciones que hacemos que no están
determinadas por las leyes de la naturaleza. Y esto parece ser un problema para el fisicalista. ¿Por qué? Debido a
que si las mentes no son nada más que cerebros, y los cerebros no son nada más que objetos físicos, y los objetos
físicos están rugidos por las leyes de la naturaleza, simplemente no puede haber dicha cosa como la elección libre.
La realidad de la elección libre parece incompatible con el fisicalismo.
Aquí está el segundo problema. Todos estamos confiados que perduramos a través del tiempo. Era una vez que
todos ustedes que están leyendo esto pesaban menos de veinte libras, no podían hablar y alguien tenía que darle
de comer. ¡Ya no más! ¿Cómo pudimos salirnos con la nuestra con el cuento de vamos a perdurar a través del
tiempo y a través de tantos cambios (en tamaño, peso, destreza y en auto-mantenimiento)? Para responder esa
pregunta, primero necesitamos responder la pregunta: ¿Qué significa para mí ser “la misma cosa o persona” que
yo era en aquel entonces? Bueno, seguro que esto no quiere decir que yo soy una cosa con las
mismas propiedades. Así que ¿Qué es eso que es lo mismo? Tal vez es que mis partes perduran. Quizá. Pero
desafortunadamente, en realidad es que ellas no perduran. El cuerpo humano constantemente está haciendo
reparos y renovación al punto que nosotros experimentamos un giro completo en las partes (moleculares) cada
siete años (en promedio). Por lo tanto, parece que el que yo perdure a través del tiempo no va a ser explicado por
todo o aun porque alguna de mis partes perdure.
¿Cuáles otras opciones existen? Parece que hay solo dos. O perduro debido a alguna propiedad o característica de
mí que es distintiva o mi perdurar se explica por algo completamente distintivo de cualquier material. ¿Qué
podemos decir acerca de la primera opción? El problema con la primera opción es que parece posible, en principio,
duplicar en otro cuerpo humano la propiedad que le hace a usted “único.” Digamos que usted piense que la
propiedad distintiva es su memoria o su personalidad. Estoy escribiendo esta respuesta estando en un avión. Así
que vamos a imaginar que mi personalidad o memoria está perfectamente duplicada en la persona que está
sentada a mi lado en este momento. Pregunta: ¿Dónde estoy sentado? Desafortunadamente, cada respuesta
posible a esa pregunta no es satisfactoria (se lo dejo al lector que busque las respuestas y que vea el por qué). El
resultado: esta no puede ser la manera correcta de pensar acerca de perdurar.
Lo que resulta de todos esto es que muchos filósofos concluyen que el perdurar solo tiene sentido si cada uno de
nosotros es una identidad sin ninguna parte que exista a través del tiempo y que sea asociada a nuestros cuerpos,
es decir, si somos un alma.
Demasiado ya para hablar de algunas de las dificultades que hay con el fisicalismo. Vamos ahora a hablar de la
segunda parte de la primera pregunta (1b arriba). Si resulta que el consenso científico tiene razón y que, a pesar
de esos problemas, nuestras mentes simplemente son cerebros, ¿ese hecho clara y directamente entra en conflicto
con lo que enseña la Biblia acerca de la naturaleza de los seres humanos? La respuesta es: no obviamente.
Mientras que es verdad que los teólogos cristianos, a través del tiempo, han mayormente favorecido el dualismo,
no hay una pequeña cantidad de evidencia que favorece el fisicalismo. Por ejemplo, consideremos los siguientes
textos que tienen que ver con nuestro origen y nuestro destino final:
…Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un
ser viviente…Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado;
pues polvo eres y al polvo volverás (Génesis 2:7 y 3:19).
En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo. Será tiempo de
angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo,
todos los que se hallen inscritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados:
unos para vida eterna, otros para vergüenza y confusión perpetua (Daniel 12: 1-2).
Entonces llegaron sus discípulos, tomaron el cuerpo, lo enterraron y fueron a dar la noticia a Jesús. Al oírlo Jesús,
se apartó de allí, él solo, en una barca a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió a pie desde las
ciudades. Al salir Jesús, vio una gran multitud, tuvo compasión de ellos y sanó a los que de ellos estaban enfermos
(Mateo 14:12-14).
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a
condenación, sino que ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando
los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. Como el Padre tiene vida en sí mismo, así
también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y, además, le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo
del hombre. No os asombréis de esto, porque llegará la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su
voz; y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurrección de
condenación (Juan 5: 24-29).
Creo todas las cosas que en la Ley y en los Profetas están escritas con la esperanza en Dios, la cual ellos también
abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos (Pablo, respondiendo a los
que le acusaban en su juicio frente a Félix en Hechos 24).
Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los
otros que no tienen esperanza. Si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que
durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos
quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. El Señor mismo, con voz de mando, con
voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero.
Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las
nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los
otros con estas palabras (1 Tesalonicenses 4: 13-18).
Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: aún estáis en
vuestros pecados. Entonces también los que murieron en Cristo perecieron. 1Si solamente para esta vida
esperamos en Cristo, somos los más dignos de lástima de todos los hombres (1 Corintios 15: 16-19).
Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, ¿de qué me sirve? Si los muertos no resucitan, “Comamos y
bebamos, porque mañana moriremos” (1 Corintios 15:32).
Os digo un misterio: No todos moriremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar
de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros
seremos transformados, pues es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción y que esto mortal se vista
de inmortalidad. Cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción y esto mortal se haya vestido de
inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: “Sorbida es la muerte en victoria.” ¿Dónde está,
muerte, tu aguijón? ¿Dónde, sepulcro, tu victoria? (1 Corintios 15: 51-55).
Tomado a pie de la letra, esos pasajes parecen indicar que estamos hechos de componentes materiales (“polvo”)
que Dios trajo a la vida y que cuando experimentamos la muerte física, vamos a estar exterminados y sin
esperanza a menos que nuestros cuerpos van a volver a la vida en cuerpo resucitado. Todo eso hace un sentido
perfecto del fisicalismo. Sin embargo, esos pasajes requieren una lectura forzada sobre el dualismo.
No es mi intención de insinuar que el caso bíblico a favor del fisicalismo es un hecho. Muy lejos está de eso. Hay,
por ejemplo, algunos pasajes en lo que aparenta que los espíritus de las personas muertas pueden “aparecer” (Por
ejemplo, Samuel, Moisés y Elías todos parecen haber hecho esas apariciones). Pero los cristianos tienen que tener
cuidado en extraer conclusiones filosóficas de las páginas de la Biblia acerca de la naturaleza de la mentalidad
humana. El hecho es que la evidencia es ambigua.
Ahora vamos a la pregunta (2). ¿La psicología y la neurociencia reciente nos muestran que la creencia en Dios es
el resultado de un proceso psicológico puramente natural? La respuesta a esa pregunta es: “depende.” Los
psicólogos evolutivos y cognitivos recientemente ha desarrollado un número de explicaciones naturalistas
diferentes de la religión. Esas explicaciones tienen el objetivo de mostrar que los seres humanos están
naturalmente predispuestos hacia la creencia y ritos religiosos debido a ciertas “herramientas mentales” innatas o
nativas. Algunos teóricos continúan argumentando que tenemos esas herramientas mentales porque ellas, o la
religión que la hacer surgir, es y/o fue adaptiva por nuestros ancestros y luego fueron transmitas o pasadas a
nosotros.
¿Qué clase de evidencia existe para esa afirmación? La respuesta a esa pregunta depende de cual de los seis
modelos principales de la explicación una adopta. El modelo más popular (al cual podemos llamar el “modelo
cognitivo”) argumenta que los seres humanos tienen herramientas mentales específicas e identificables que hacen
que la creencia religiosa sea fácil y natural. Por ejemplo, tenemos una herramienta mental que nos hace pensar
que hay agentes alrededor cuando detectamos ciertos sonidos, movimientos o configuraciones en la naturaleza.
Ese “agente detector” nos lleva a hacer hipótesis de agentes que, por ejemplo, controlan las fuerzas de la
naturaleza. Además, nuestras mentes están naturalmente dispuestas a recordar y a transmitir ideas que violan
ciertas expectativas innatas que tenemos acerca de los funcionamientos del mundo. Por ejemplo, nacemos
(afirman) pensando que los agentes son cosas físicas. Cuando se nos lleva (usando la agencia de herramienta de
detectar) a hacer hipótesis de agentes que causan los relámpagos o el viento, se nos lleva a pensar que hay
agentes invisibles. Pero los agentes invisibles son contra-intuitivos y extraños. Como resultado, los recordamos
fácilmente y hablamos de ellos y de esa manera hacemos que esos conceptos se extiende de forma rápida (y de
esa manera la religión tiende a expandirse de una forma rápida). Además, hay fuerte evidencia de que estamos
naturalmente predispuestos, desde una pequeña edad, para ver todas las cosas de una manera que es dirigida a
un objetivo, incluyendo el mundo natural. Esa tendencia ha llegado a ser llamada “teísmo intuitivo” por los
psicólogos del desarrollo, ya que es una tendencia de ver propósito en todo nuestro mundo. Esto naturalmente nos
dispone a creer en una fuerza que da propósito en el universo: dioses o un Dios.
Hay muchas evidencias adicionales de este tipo, todas ellas hacen parecer que la religión es un producto natural de
las herramientas mentales de una mente humana que funciona de manera apropiada. Pero ¿no muestra eso que
la religión es simplemente un truco que juega nuestras mentes en nosotros? No exacto. Parece como si alguien
que saca esa conclusión debe estar argumentando de la siguiente manera:
(1) El desarrollo de la mente humana a través de la historia natural ha proveído a esas mentes con un número de
propiedades especiales.
(2) Cuando consideramos el mundo natural y social, esas propiedades animan a los humanos a creer en dioses.
(3) Por lo tanto, el desarrollo de las mentes humanas ha producido creencia en dioses (es decir, Dios es un
“accidente” de la evolución)
(4) Por lo tanto, la creencia en dioses es falsa.
Sin embargo, este argumento comete una falacia bien conocida de la lógica llamada “falacia genética.” El
razonamiento genéticamente falaz tiene el objetivo de argumentar a favor de la verdad o falsedad de una creencia
simplemente de las consideraciones del origen de la creencia. Pero por supuesto, las creencias perfectamente
verdaderas pueden surgir incluso de fuentes locas. Yo podría pensar de que hay 449 personas en la biblioteca
porque veo en mi reloj que son las 4:49. ¿Podemos concluir que esa creencia es falsa como resultado de mi rara
forma de razonar? Por supuesto que no. Podría ser verdadero, a pesar del extraño origen.
Aun podemos modificar el argumento de arriba de una manera que no cometa la falacia pero todavía parece
plantear el problema para la creencia religiosa de la siguiente manera:
(1) El desarrollo de la mente humana a través de la historia natural ha proveído a esas mentes con un número de
propiedades especiales.
(2) Cuando consideramos el mundo natural y social, esas propiedades animan a los humanos a creer en dioses.
(3) Por lo tanto, el desarrollo de las mentes humanas ha producido creencia en dioses (es decir, Dios es un
“accidente” de la evolución)
(4) Por lo tanto, la creencia en dioses no es garantizada.
Al igual que mi creencia de que hay 449 personas en la biblioteca sobre la base de ver mi reloj no
estaría garantizada, tal vez creer en la existencia de Dios basada en los funcionamientos de las herramientas
mentales identificadas no estaría garantizada.
¿Pero lo estaría? Vamos a mirar el argumento otra vez, quitándole la palabra subrayada “dioses” y sustituyéndola
con una de las siguientes palabras: mentes humanas, rocas, arco iris el pasado, que la ciencia puede descubrir la
verdad, etc. Es seguro que la conclusión del argumento en cada caso parece estar equivocado. Las mentes
humanas naturalmente forman creencias en esas cosas y al hacer eso, pensamos, hacen las cosas correctas. Así
que ¿Por qué no concluir que ellas hacen que las cosas sean correctas en lo que tiene que ver con la creencia en
Dios? ¿Qué hace este caso diferente? Uno podría decir: “Bueno, porque la creencia religiosa es falsa.” Pero eso no
es un argumento—simplemente eso incurre una petición de principio.
Tal vez el problema planteado por estos relatos es del todo algo diferente. Podríamos poner la preocupación de
esta manera. En el caso de nuestra disposición natural de creer en rocas o en mentes humanas, las creencias que
formamos son ocasionadas por rocas y mentes humanas que actúan directamente en nuestras mentes (por medio
de nuestros sentidos, por ejemplo). Pero en el caso de una creencia religiosa, la creencia en Dios surge de
nuestra “agencia detectora” que disparando en la presencia del viento y las ondas. Eso hace esas creencias
religiosas muy diferentes. Las creencias en las rocas son causadas por rocas, mientras que las creencias en Dios
son causadas por… el viento. Por lo tanto, podríamos decir, creeríamos en Dios en Dios, aun si no hubiera ningún
Dios. Y eso es un problema.
Esa crítica esta correcta—eso sería un problema. Pero no está claro de que lo que la crítica está diciendo es
verdadero. ¿Es verdadero que:
(6) Las mentes humanas existirían y la creencia en Dios, aun si no hubiera Dios?
No lo creo. No creo que hubiera un universo si no hubiera Dios. No creo que el universo estaría bien-ajustado para
la vida si no existiera Dios. Y creo que tampoco hubiera ninguna vida, creyentes, seres humanos, o religión si no
existiera Dios. ¿Estoy equivocado? Si lo estoy, nada en la psicología evolutiva o cognitiva indica que lo estoy. Por
lo tanto, contrario a la conclusión inicial, los relatos evolutivos no nos enseñan que tendríamos creencias
religiosas, sin importar si ellas son o no verdaderas. Como resultado, este argumento fracasa.
Tal vez hay otras razones para pensar que estos relatos psicológicos plantean problemas para la creencia religiosa,
pero no está del todo claro de cuales serían esas razones. Por el momento, parece perfectamente aceptable de
una manera que cuando ellas están funcionando de una manera apropiada, ellas forman las creencias en la
existencia de rocas, arco iris, mentes humanas y… Dios.
#43
El Tiempo y la Teoría de la Relatividad
Mi nombre es Thomas. Actualmente estoy leyendo su libro Time and the Metaphysics of Relativity (El Tiempo y la
Metafísica de la Relatividad) y tengo algunas preguntas acerca del libro. En primer lugar, gracias por escribir este
excelente estudio. Me lo estoy encontrando muy agradable y fascinante. Mi pregunta se centra alrededor de la
diferencia entre la interpretación original de Einstein de la Relatividad Especial (RE) y un enfoque realista al
formalismo del espacio-tiempo de Minkowski.
1) Usted menciona que en una interpretación realista del formalismo de Minkowski, todos los eventos existen
intemporalmente en un espacio-tiempo cuatro dimensional. ¿Cómo podemos deducir que el colector espacio-
tiempo es atemporal? ¿Se debe esto a que, como usted dice en las páginas 74-77, para un observador S que trace
una línea de simultaneidad con un evento P algún evento A y otro evento A’ serán pasados y futuros
respectivamente, no obstante para otro observador que se mueva relativo a S quien traza una línea de
simultaneidad con P, entonces A y A’ serán futuros y pasados respectivamente? Si es así como deducimos que el
colector espacio-tiempo es atemporal, entonces ¿no tendríamos también que considerar el tiempo como atemporal
en la interpretación original de Einstein de RE, ya que para un marco de referencia dado de dos eventos, A y A’
tendrán diferentes ubicaciones temporales en otro marco de referencia?
2) En su discusión en las páginas 30-38 sobre el convencionalismo de la simultaneidad, usted argumenta que el
procedimiento de sincronización de la luz está ad hoc dentro de la interpretación original de Einstein, pero está
perfectamente representada en el formalismo de Minkowski. Yo entiendo por qué el procedimiento de
sincronización de la luz está ad hoc en la interpretación original de Einstein (tenemos que suponer que la velocidad
en una vía o en una dirección de la luz es constante, pero solamente puede medir la velocidad de un viaje de ida y
vuelta), pero no pudo seguir el argumento de usted de por qué esto es perfectamente natural en el formalismo de
Minkowski. ¿Podría usted explicar su razonamiento aquí?
Paz
Thomas
Me alegro que esté interesado en las cuestiones relativas a la filosofía del tiempo, Thomas. Como usted sabe,
encuentro que estas cuestiones son relevantes a como entendemos la eternidad divina y la relación de Dios con el
tiempo.
Para los lectores que no tienen el trasfondo que usted tiene, permítanme explicar que hay tres interpretaciones
físicas radicalmente diferentes de las ecuaciones matemáticas de la Teoría de la Relatividad Especial de Einstein,
las cuales a menudo corren juntas, incluso en las discusiones de libros de texto de la teoría. La interpretación
original de Einstein de 1905 era una teoría familiar de objetos físicos de 3 dimensiones perdurando a través del
tiempo. Einstein sostenía que asociado a cada marco de referencia de un observador que se mueve
uniformemente hay un tiempo y espacio único, cada uno con sus propias relaciones de simultaneidad, de modo que
no hay una manera general de cómo el mundo es. La interpretación de Lorentz también involucra un mundo de
objetos espaciales 3 dimensionales perdurando a través del tiempo. Sin embargo, él sostuvo que hay un tiempo
absoluto, que abarca todo el tiempo y el espacio con relaciones privilegiadas de simultaneidad. Pero los efectos de
moción afectan nuestros relojes y nuestras varas de medir para que el tiempo y espacio absoluto sean encubiertos
a nosotros. Minkowski propuso una ontología diferente: su mundo es un mundo de objetos cuatro-dimensionales
extendidos no sólo en el espacio sino también en el tiempo. En su visión no hay una manera general de cómo es el
mundo, es decir, la descripción 4-dimensional dándole a una cosa las coordenadas en el espacio-tiempo.
Así que con respecto a la pregunta (1), la interpretación de Minkowski es atemporal sólo porque está descrita en
términos de un objeto geométrico 4-dimensional llamado espacio-tiempo. Todos los puntos del espacio-tiempo
existen. Las cosas se extienden en el tiempo tal como se extienden en el espacio. Por lo tanto, no hay devenir
temporal. Tratar de reintroducir el devenir temporal es simplemente abandonar el enfoque geométrico y volver al
enfoque del espacio y tiempo de Einstein. Por lo tanto, no es la relatividad de la simultaneidad que implica la
interpretación de Minkowski, ya que como usted señala, en la interpretación de Einstein la simultaneidad es
también relativa. Más bien, la diferencia tiene que ver con los objetos fundamentales de la teoría.
En cuanto a (2), usted me malentendió de alguna manera. El punto es que dado que el espacio-tiempo es
Minkowskiano, las relaciones relativas de simultaneidad al sistema de coordenada de un observador no son
convencionales o arbitrarias, puesto que la interpretación de Einstein es equivalente a la de Minkowski cuando se
expresa en un lenguaje de 4 dimensiones, lo mismo va para la interpretación de Einstein. Pero eso no establece si
el espacio-tiempo es Minkowskiano. Si Lorentz está en lo correcto, entonces el espacio-tiempo
meramente aparenta ser Minkowskiano. De hecho, sin embargo, la luz no viaja a una velocidad uniforme relativa a
todos los observadores que se mueven uniformemente. Puesto que la interpretación de Lorentz era
observacionalmente o claramente indistinguible de la interpretación de Einstein, la afirmación de Einstein de que la
velocidad de la luz en una vía o dirección es constante era gratuita.
Así que la verdadera disputa es entre Lorentz por un lado y entre Einstein y Minkowski por el otro. Yo argumento
que la interpretación de Einstein, la cual el propio Einstein abandonó tan pronto se dio cuenta de la formulación
cuatro-dimensional de Minkowski, es muy chiflada, por lo que la opción realmente es entre Lorentz y Minkowski.
¿Cómo podemos decidir entre las dos interpretaciones? Bueno, si usted cree, como yo, que el tiempo es
temporalizado y no intemporal (o atemporal), entonces usted se debe ir con Lorentz.
Así que es una elección entre una teoría atemporal y una temporalizada del tiempo. ¿Cree usted que la diferencia
entre el pasado y el futuro es real (la visión temporalizada) o que solamente es una ilusión de la conciencia humana
(la visión atemporal)? ¿Están los acontecimientos pasados y futuros en un par ontológico (la visión atemporal)? o
¿es el devenir temporal una característica objetiva del mundo (la visión temporalizada)? Estas son preguntas
profundas con consecuencias de gran alcance, no sólo para la ciencia, sino también para la teología.
Por lo que yo afirmo que la existencia atemporal de Dios, dado que hay un mundo temporal, es posible solamente
si una visión atemporal del tiempo es correcta. Dios existe temporalmente en un tiempo absoluto. Como estoy
firmemente convencido que la visión temporalizada del tiempo está en lo correcto, creo que Lorentz, de hecho,
tenía razón y por consiguiente Dios existe en el tiempo.
#44
El Dilema de Eutifrón
Gracias por todo lo que usted hace en su servicio al Señor y a Su Iglesia. Eso es de gran valor para nosotros, así
que me siento con confianza de decir que es de gran valor para Él también.
Me preguntaba si usted podría tomar un tiempo para ayudarme con algunos problemas que estoy teniendo en mi
trato con el dilema de Eutifrón. Como usted sabe, el dilema de Eutifrón pregunta algo parecido a:
‘¿Es el bien bueno porque Dios lo aprueba, o Dios lo aprueba porque es bueno?'
Ahora bien, el teísta no quiere decir que el Bien es bueno simplemente porque da la casualidad de que Dios lo
aprueba, ya que esto hace que la moral sea arbitraria (llamamos a esto el “Cuerno A”). Él tampoco quiere decir que
Dios aprueba el Bien porque éste, de hecho, es bueno, ya que eso parece implicar la existencia de estándares de
la bondad que están fuera de Dios (llamamos a esto el “Cuerno B”).
Por lo tanto, el teísta trata de dividir los cuernos del dilema diciendo que Dios es necesariamente bueno y que la
fuente y el estándar del Bien es la naturaleza misma de Dios. Por un lado, esto evita el Cuerno B, ya que la
bondad, en vez de existir fuera de Dios, es parte de la naturaleza misma de Dios (y de hecho depende de él para
su existencia). Y, por otro lado, evita el Cuerno A, ya que Dios no es arbitrario, sino más bien, que opera de
acuerdo a un estándar de moral definido (es decir, la naturaleza necesariamente buena de Dios).
Sin embargo, parece que el ateo ahora puede reformular el dilema al preguntar:
‘¿Es la naturaleza de Dios buena debido a la forma que es Dios, o es buena porque ella empareja o coincide con
alguna norma externa de la bondad?’
Me parece que la respuesta al dilema reformulado tiene que involucrar algo así como la afirmación de que la
naturaleza de Dios no podría ser cualquier cosa que no sea buena—es decir que la naturaleza de Dios no ‘tiene
que ser’ de cierta manera. Pero no estoy seguro de lo que significa decir eso, ya que a menos que tengamos un
concepto del Bien afuera de Dios, esto no parece llegar ningún lado en el sentido de que no parece poner
restricciones a la naturaleza de Dios. Sospecho que el concepto de mundos posibles podría ser útil aquí. Pero no
estoy seguro de cómo o por qué. Mi sugerencia para un argumento sería algo como lo siguiente:
Esto me suena un poco bien. Pero no estoy convencido de la (4). También me preocupa que he pensado
demasiado acerca de esto y de que a este punto he comenzado a decir tonterías. Parece que estoy dando vueltas
en círculos en mi cabeza. Si usted pudiera explicar las cosas de forma muy clara y sencilla para mí, yo estaría muy
agradecido.
James
James, creo que sus intuiciones están correctas. El argumento que usted da sólo necesita de algunos ajustes.
Cuando el ateo dice, "¿Es la naturaleza de Dios buena debido a la forma que es Dios, o es buena porque ella
empareja o coincide con alguna norma externa de la bondad?", el segundo cuerno del dilema no representa nada
nuevo— es lo mismo que el segundo cuerno en el dilema original, es decir, que Dios aprueba algo porque esa cosa
es buena y ya hemos rechazado eso. Así que la pregunta es de si estamos atascados en el primer cuerno del
dilema. Bueno, si por "tiene que ser" el ateo quiere decir que el carácter moral de Dios es una propiedad
contingente de Dios, es decir, una propiedad la cual pudiera estar carente en Dios, entonces la respuesta obvia es
"No." El carácter moral de Dios es esencial para Él. Es por eso que decimos que era parte de Su naturaleza. Decir
que alguna propiedad es esencial para Dios es decir que no hay mundo posible en el que Dios pudo haber existido
y en el que Él carecía de esa propiedad. A Dios no le sucedió por accidente el ser amoroso, bondadoso, justo, y así
sucesivamente. Él es esencialmente de esa manera.
Usted no necesita preocuparse por "lo que significa decir eso a menos que tengamos un concepto del Bien afuera
de Dios, esto no parece llegar ningún lado," ya que eso es confundir la ontología moral con la semántica moral.
Nuestra preocupación es con la ontología moral, es decir, el fundamento en la realidad de los valores morales.
Nuestra preocupación no es con la semántica moral, es decir, con el significado de los términos morales. El teísta
está completamente listo para decir que tenemos una comprensión clara del vocabulario moral como "bueno,"
"malo" correcto," y así sucesivamente, sin hacer referencia a Dios. Por lo tanto, es de carácter informativo saber
que "Dios es esencialmente bueno." Con mucha frecuencia, los oponentes del argumento moral lanzan ataques
equivocados sobre este cuando confunden la ontología moral con la semántica moral o, incluso más a menudo, con
la epistemología moral (cómo llegamos a conocer el Bien).
Si se preguntara el por qué Dios es el paradigma y el estándar de la bondad moral, entonces creo que la premisa
(1) de su argumento nos da la respuesta: Dios es el mayor ser concebible, y es mayor ser el paradigma de la
bondad que cumple con ella. Su premisa (2) también es verdadera, lo cual es por qué Dios puede servir como el
fundamento de las verdades morales necesarias, es decir de las que se sostienen en todos los mundos posibles.
No estoy seguro de qué quiere decir con la premisa (4), pero creo que es dispensable. Todo lo que usted necesita
decir es que los valores morales (o al menos muchos de ellos) no son contingentes, sino que se sostienen en todos
los mundos posibles. Entonces Dios fundamenta esos valores en todos los mundos posibles. Me parece que eso
resuelve la cuestión. ¡Hasta ahora de pensar que está hablando tonterías, me parece que nos ha dirigido hacia la
respuesta correcta!
#45
Sobre un Argumento a Favor de la Tumba Vacía
Mi pregunta viene de un sitio web que trata de refutar las afirmaciones que usted hace. ¿Hay evidencia fuera del
Nuevo Testamento dada dentro de los 50 días después de Pentecostés? Teniendo en cuenta que la gente en los
tiempos de Jesús no tenía los equipos médicos que tenemos ahora, ¿Se sostiene lo siguiente? Por ejemplo, el
autor dice:
En primer lugar, explotando la idea de una tumba conocida que debió haber estado ocupada, pero que no lo
estaba, Craig saca el viejo argumento de que si la tumba no había estado manifiestamente vacía, las autoridades
pudieron haber silenciado la predica de los apóstoles con el simple expediente de producir el cuerpo. ‘¡Aquí está su
salvador resucitado! ¡Tomen una bocanada!' Pero eso es absurdo: ¡La única estimación que el Nuevo Testamento
da de cuánto tiempo después de la muerte de Jesús los discípulos lo hicieron público con su predica es un total de
cincuenta días después del día de Pentecostés! Después de siete semanas, a mi juicio, habría sido irrelevante el
producir los restos de Jesús. ¿Se imagina Craig al Sanedrín utilizando equipos o pruebas forenses modernas?
¿Identificando del cadáver putrefacto de Jesús por los registros dentales? De hecho, nos podríamos incluso tomar
la brecha de siete semanas para indicar que los discípulos eran lo suficientemente astutos para esperar hasta que
esa invalidación se hubiera hecho imposible.
Kristina
En mi opinión, esta es una respuesta muy débil a uno de los argumentos comunes a favor de la tumba vacía: que la
fiabilidad histórica del relato de la sepultura de Jesús por José de Arimatea apoya el hecho de la tumba vacía.
El quid del argumento es el siguiente: si el relato de la sepultura está básicamente correcto, entonces se conocía
en Jerusalén el lugar deonde se encontraba la tumba de Jesús, tanto por judíos y por cristianos por igual, ya que
ambos estaban presentes cuando Jesús fue puesto en la tumba. Pero en ese caso, la tumba debió haber estado
vacía cuando los discípulos comenzaron a predicar que Jesús había resucitado.
¿Por qué? En primer lugar, los discípulos no pudieron haber creído en la resurrección de Jesús, si su cuerpo
todavía yacía en la tumba. Hubiera sido algo del todo no judío, por no decir estúpido, de creer que un hombre se
levantó de entre los muertos cuando su cuerpo todavía estaba en la tumba. En segundo lugar, inclusive si los
discípulos habían predicado la resurrección de Jesús a pesar de que su tumba estaba ocupada, casi nadie le
hubiese creído. Uno de los hechos más notables de la creencia del cristianismo primitivo en la resurrección de
Jesús era que ésta floreció en la misma ciudad donde Jesús había sido crucificado públicamente. Si los habitantes
de Jerusalén hubiesen pensando que el cuerpo de Jesús estaba en la tumba, pocos hubieran estado listos para
creer tonterías como que Jesús había resucitado de entre los muertos. Y en tercer lugar, aun si ellos hubieran
creído eso, las autoridades judías hubiesen expuesto todo el asunto simplemente señalando hacia la tumba de
Jesús o quizás incluso exhumando el cuerpo como prueba decisiva de que Jesús no había resucitado.
A este asunto replican nuestros críticos escépticos de que para el tiempo que los discípulos comenzaron a predicar
la resurrección en Jerusalén 50 días después, el cadáver de Jesús habría estado tan podrido para que pudiese ser
identificado. ¡Ahora bien en realidad, eso no es cierto: usted no necesita de los registros dentales o de la forense
moderna para identificar los restos de una víctima crucificada que yacía en la tumba de un sanedrín judío
respetable! Pero eso en realidad ignora el punto más fundamental: que inclusive si los restos en la tumba de José
ya no eran reconocibles, la carga de la prueba habría estado sobre cualquier persona que dijera que no se trataba
de los restos de Jesús, ya que ahí era donde José había puesto el cadáver. Como he dicho anteriormente, si la
gente de Jerusalén creía que el cuerpo de Jesús estaba en la tumba, pocos habían estado listos para creer que
Jesús había resucitado de entre los muertos. Para mantener que ese cadáver no era el de Jesús, las autoridades
judías hubiesen tenido que inventar alguna historia extraordinaria de cómo el cadáver de otra persona fue a parar
justamente en el lugar donde su propio colega había depositado el cuerpo de Jesús.
Pero no parece haber sucedido ninguna disputa como esa sobre la identificación de los restos de Jesús. Por el
contrario, la disputa entre judíos no cristianos y los judíos cristianos en Jerusalén tenía que ver con cómo la tumba
había llegado a estar vacía (Mateo 28:11-15). Si hubiese habido un cadáver en la tumba de José, aunque no fuera
identificable, la polémica judía contra la proclamación cristiana de la resurrección de Jesús hubiera tomado un
curso muy diferente. Es sorprendente que las autoridades judías no negaron la tumba vacía, sino que en lugar se
involucraron en una serie sin esperanza de asuntos absurdos para explicar el suceso.
Eso está diciendo que nuestro crítico, finalmente, cae en las teorías de la conspiración del Deísmo del siglo 18 para
hacer su punto, una ruta que ningún historiador o erudito contemporáneo de la Biblia aprobaría.
Creo que usted puede ver, en vista a este punto, que la demanda de fuentes extra-bíblicas para dar la fecha de la
proclamación hecha por los discípulos de la resurrección está muy fuera de lugar. De hecho, una de las otras líneas
de evidencia a favor de la tumba vacía es que se atestigua de una manera múltiple e independiente en fuentes muy
tempranas. El relato de la sepultura de Jesús por José de Arimatea y el descubrimiento de la tumba vacía por las
mujeres es parte del material original de Marcos para el relato de la Pasión (la historia del sufrimiento y muerte de
Jesús). Marcos es el más antiguo de los cuatro Evangelios, por lo que esta historia pre-Marcana de la Pasión es
una fuente muy temprana que probablemente estaba basada en el testimonio de testigos oculares. Además, en I
Corintios 15:3-5 Pablo cita una tradición cristiana antigua que él había recibido de los primeros discípulos. Pablo
probablemente recibió esa tradición no después de su visita a Jerusalén en el año 36 d.C. (Gálatas 1:18), si no más
temprano en Damasco. Por lo tanto, ella se remonta dentro de los primeros cinco años después de la muerte de
Jesús en el año 30 d.C. Aunque la tumba vacía no se menciona explícitamente en esa tradición, una comparación
de la fórmula de las cuatro líneas con los relatos de los Evangelios por un lado y los sermones de Hechos por el
otro revela que de hecho la tercera línea es un resumen de la historia de la tumba vacía.
No sólo eso, sino que hay buenas razones para discernir las fuentes independientes de la tumba vacía en los otros
Evangelios y en el libro de Hechos. Mateo está claramente trabajando con una fuente independiente, ya que
incluye el relato de la guardia en la tumba, el cual es exclusivo en su Evangelio. Además, su comentario acerca de
cómo el rumor de que los discípulos se habían robado el cuerpo de Jesús "se ha divulgado entre los judíos hasta el
día de hoy" (Mateo 28.15) muestra que Mateo estaba respondiendo a una tradición previa. Lucas también tiene una
fuente independiente, ya que él cuenta la historia que no se encuentra en Marcos acerca de los dos discípulos que
visitaron la tumba para verificar el reporte de las mujeres de que la tumba estaba vacía. La historia no puede
considerarse como una creación de Lucas, ya que el incidente se informó de forma independiente en el Evangelio
de Juan. Y, dada la independencia de Juan de los otros tres Evangelios, tenemos allí un nuevo informe
independiente de la tumba vacía. Por último, en los sermones que se encuentran en el libro de los Hechos,
tenemos otra vez referencias indirectas a la tumba vacía. Por ejemplo, Pedro hace un fuerte contraste, el “patriarca
David, que murió y fue sepultado, y cuyo sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy," pero "a este Jesús, Dios
lo resucitó, y de ello todos nosotros somos testigos.” (Hechos 2.29-32; comparar 13.36-7).
Los historiadores creen haberse sacado la lotería cuando tienen dos relatos independientes de un mismo
acontecimiento. Pero en el caso de la tumba vacía, tenemos no menos de seis y algunos de ellos están entre los
materiales más tempranos que se encuentran en el Nuevo Testamento. Por lo tanto, tenemos razones históricas
muy fuertes para afirmar que ya les era conocido a los discípulos que la tumba de Jesús estaba vacía, incluso
antes de que ellos salieran de Jerusalén para Galilea.
Entiendo la diferencia (creo) entre la ontología moral (la base o el fundamento de los valores morales) y la
epistemología moral (cómo llegamos a conocer esos valores morales). Sin embargo no llego a conectar los puntos
por completo de cómo al final la pregunta de James y la respuesta subsiguiente que usted le da no causan
problemas para la proposición mayor del argumento moral—de que los valores morales no pueden existir
(ontológicamente) sin Dios. Puedo entender el argumento de que Dios es necesariamente bueno y que por lo tanto
no se puede decir que los estándares morales del bien existen independientes de Él o fuera de Él. Sin embargo,
eso simplemente parece empujar un paso más hacia atrás el dilema de Eutifrón. Si usted rechaza la noción de que
la voluntad declarada o la aprobación de Dios no hace a algo bueno y opta por decir que la aprobación de Dios es
una extensión de su naturaleza necesariamente buena, entonces eso plantea la pregunta: "Si la naturaleza de Dios
rechaza la violación de niños, pero no es un rechazo arbitrario (rechazada sin ninguna razón), entonces ¿no
significa eso que la naturaleza de Dios es buena según las buenas razones? En otras palabras, ¿no podemos decir
que la naturaleza de Dios se opone necesariamente a la violación de niños porque en todos los mundos posibles
eso causa injusticia y daño a la víctima (es decir, buenas razones)? ¿Debemos concluir que las razones para no
violar (falta de amor, injusticia) dejarían de existir si no existe una naturaleza trascendente, necesariamente buena?
No veo ninguna razón por lo cual lo haría. Como tal, si la naturaleza necesariamente buena de Dios en sí ha de
escapar de la acusación de ser arbitraria (que sólo es buena y sólo está opuesta a la violación), entonces me
parece que la naturaleza de Dios debe estar basada en razones—buenas razones de por qué X es bueno y
amoroso e Y es malo y carece de amor. Con esto en vista, me parece que la pregunta es de si o no estas razones
pueden existir si Dios no existiera.
Por otra parte estoy teniendo dificultad para comprender cómo a la conclusión que usted y James llegaron aún no
causa inevitablemente que un teísta sostenga que la naturaleza de Dios hace que la violación sea mala a diferencia
de que la violación simplemente sea mala por varias razones. ¿Dónde podría estar el desastre teológico en afirmar
que la naturaleza de Dios es perfectamente buena en el sentido de que está perfectamente (siempre) alineada con
los mandatos de amor y bondad, etc.? ¿No estaría esa visión al final magnificando su gloria en que Él elige
libremente 100% de la veces para actuar de una manera que es buena? Esto sería diferente de actuar de una
manera necesariamente limitada debido a la naturaleza de que debe hacer esa y la otra cosa por la impecabilidad
de esa naturaleza.
Eso sería la diferencia entre decir: "Dios es necesariamente bueno simplemente porque" y "Dios es perfectamente
bueno porque Él siempre elige el bien." Dios pudo elegir ser un dictador malvado, injurioso y cósmico, pero eligió
libremente no serlo. Sus opciones para amar y para hacer el bien en medio de Su libertad para hacer lo contrario es
lo que esencialmente es Su gloria. ¿Una naturaleza necesariamente moral que deba amar o deba hacer el bien en
lugar de elegir el bien en última instancia no despoja a Dios de la virtud y de la gloria que sólo puede ser
identificada con una voluntad que es libre de elegir? Estoy dispuesto a admitir que si nos deshacemos de la
premisa de que la naturaleza de Dios es necesariamente buena, nos quedamos con un Dios cuya naturaleza es
perfectamente buena sólo porque Él tiene un historial perfecto en escoger lo que es bueno. Sin embargo, no estoy
convencido de que esto sea tan malo teniendo en cuenta que una naturaleza necesaria parece ser enemiga de la
libertad que es digna alabanza y requiere que Dios deba hacer X y no pueda hacer Y. Permítame añadir que
siempre he sido un devoto fan del argumento moral, pero éstas son algunas reflexiones recientes con las que he
estado luchando cuando respondo a algunas de las discusiones con otras personas.
Bendiciones,
Matt
Matt, vamos a estar seguros que entendamos la visión que estoy defendiendo antes de responder a sus preguntas.
La posición no es "que Dios es necesariamente bueno y que por lo tanto no se puede decir que los estándares
morales del bien existen independientes de Él o fuera de Él " El hecho que Dios es necesariamente bueno es
consistente con la visión de que en todos los mundos posibles Él se encaja a algún patrón externo. Así que eso no
es suficiente. Más bien, la posición es que la naturaleza moral de Dios es el paradigma de bondad. Lo que es
bueno o malo está determinado por la conformidad o por la falta de eso a Su naturaleza. Por medio de analogía,
pensemos en alguna grabación de audio que sea de "alta fidelidad." El hecho de que si o no una grabación de
sinfonía es de alta fidelidad se determina por su proximidad al sonido de una orquesta en vivo. El sonido de la
orquesta en vivo no muestra fidelidad a cualquier otra cosa, sino que sólo es el estándar que determina si es una
grabación de alta fidelidad o no. Lo mismo ocurre con la naturaleza de Dios. Además, la naturaleza moral de Dios
se expresa hacia nosotros en forma de mandamientos o mandatos divinos que constituyen nuestros deberes
morales. Las cosas están bien o mal en la medida de que ellas son ordenadas o prohibidas por Dios.
Si la naturaleza de Dios rechaza la violación de niños, pero no es un rechazo arbitrario (rechazada sin ninguna
razón), entonces ¿no significa eso que la naturaleza de Dios es buena según las buenas razones? En otras
palabras, ¿no podemos decir que la naturaleza de Dios se opone necesariamente a la violación de niños porque en
todos los mundos posibles eso causa injusticia y daño a la víctima (es decir, buenas razones)?
Yo respondería que ciertamente pueden haber razones para lo que Dios ordena. Por ejemplo, Él prohíbe violar a
los niños porque eso sería algo injusto y perjudicial para ellos. Pero entonces la pregunta más profunda es, "¿Por
qué es malo causar daño a personas inocentes? ¿Qué determina lo que es justo o injusto?" Con el tiempo esas
preguntas deben encontrar un punto de parada en el carácter de Dios. La amabilidad es buena porque esa es la
manera que Dios es. La crueldad es mala porque es inconsistente con la naturaleza de Dios. Por lo tanto, Él emite
mandatos o mandamientos que prohíben el comportamiento que es cruel y prescribe el comportamiento que es
amable. La violación es cruel y no amable, y por lo tanto está prohibida por Dios y por lo tanto es mala.
Usted hace una réplica, “¿Debemos concluir que las razones para no violar (falta de amor, injusticia) dejarían de
existir si no existe una naturaleza trascendente, necesariamente buena?" Sí, en el sentido de que en ausencia de
Dios no es evidente que la crueldad sería algo malo. Actividades que se parecen mucho a la violación ocurren todo
el tiempo en el reino animal, pero no tienen ninguna dimensión moral al hecho. En el ateísmo eso es todo lo que
somos—solamente animales, primates relativamente avanzados y es difícil ver el por qué las actividades humanas
deben tener la dimensión moral que no se encuentra en las actividades de otros animales. Así que mientras que la
violación, en ausencia de Dios, aún sería algo perjudicial, cruel y degradante, no habría nada, en lo que he podido
ver, que haría una acción que tenga esas propiedades en algo moralmente malo. Se podría tratar de defender un
tipo de platonismo ateo moral, supongo, pero entonces uno debe responder a mi crítica de tres partes del Realismo
Ateo Moral que se encuentra en Philosophical Foundations for a Christian Worldview (Fundamentos Filosóficos
para una Cosmovisión Cristiana).
Usted dice: "si la naturaleza necesariamente buena de Dios en sí ha de escapar de la acusación de ser arbitraria
(que sólo es buena y sólo está opuesta a la violación), entonces me parece que la naturaleza de Dios debe estar
basada en razones—buenas razones de por qué X es bueno y amoroso e Y es malo y carece de amor.” Creo que
aquí hay un par de confusiones. En primer lugar, podemos dar buenas razones del por qué Dios ordena lo que
ordena, como ya he dicho. Pero eso no implica que debería haber buenas razones de por qué el amor, la
amabilidad y la paciencia son virtudes y de por qué la avaricia, la crueldad y el odio son vicios aparte de la
naturaleza de Dios. En segundo lugar, creo que usted está confundiendo el que algo sea último o supremo con el
que algo sea arbitrario. Si hay algo que sirve como explicación última o definitiva de algo, no puede haber ninguna
explicación adicional de por qué esa cosa es como es. Pero eso no implica que sea arbitraria en el sentido de que
pudo haber sido de otra manera y de esa manera sólo sucede accidentalmente a ser como es. La naturaleza de
Dios, al igual que el Bien de Platón, es suprema, pero como James discernió en su pregunta, no es arbitraria.
Tampoco está tomando la naturaleza de Dios como paradigmático del Bien arbitrario, ya que Él es el ser más
grande concebible y es mayor ser el paradigma de la bondad que simplemente ejemplificarla.
El desastre teológico al decir que "Dios pudo elegir ser un dictador malvado, injurioso y cósmico, pero eligió
libremente no serlo" es que en esa visión Dios no es esencialmente bueno. Hay mundos posibles en los cuales
Dios escogió libremente hacer el mal. ¿Está usted realmente preparado para decir que Dios pudo haber sido
malo? En un mundo así, Él no sería digno de adoración. Sin embargo, un ser que no sea digno de adoración, por
definición, no es Dios. Así que en su visión sugerida parece que Dios pudo no haber sido Dios. Esto no parece
tener sentido— ¿Sería el ateísmo verdadero en un mundo como ese? ¿O habría alguien más sido Dios?
¿Entonces Dios habría sido creado por ese Dios?
Además, en la visión sugerida, ¿cuál es el estatuto ontológico del Bien? Parece que usted ha adoptado un tipo de
platonismo que es incompatible con que Dios sea la fuente de toda la realidad que existe fuera de sí y que (el tipo
de platonismo) no proporciona ninguna fuente de obligación moral.
Usted pregunta: “¿Una naturaleza necesariamente moral que deba amar o deba hacer el bien en lugar de elegir el
bien en última instancia no despoja a Dios de la virtud y de la gloria que sólo puede ser identificada con una
voluntad que es libre de elegir?” ¡No! Usted está pensando de la bondad y virtud de Dios en términos de
cumplimiento de deberes: Dios perfectamente ejecuta Sus deberes morales. Pero, como explico en Philosophical
Foundations for a Christian Worldview (Fundamentos Filosóficos para una Cosmovisión Cristiana), Dios en realidad
no tiene ninguna obligación moral que cumplir, ya que Él no se emite mandatos a sí mismo. Así que no le alabamos
porque Él cumple con Su deber. Más bien, Él ha de ser adorado por Su carácter moral porque Él es esencialmente
amoroso, justo, bondadoso, etc. En primer lugar es porque Dios es de esa manera que estas características
cuentan como virtudes. Así que si pensamos en la bondad de Dios en términos de que Él posee ciertas virtudes en
lugar de que cumple con ciertos deberes, creo que tenemos un concepto más elevado y más adecuado de Dios..
#47
¿Pueden Pecar las Personas que están en Cielo?
Estimado Dr. Craig,
Yo estaba presente en una de sus conferencias en Baltimore hace alrededor de 2 años en la conferencia llamada
Two Tasks (Dos Tareas). Agradezco el trabajo incansable que usted está haciendo. Que Dios le continúe
fortaleciendo, mientras sigue profundizando su relación personal con Él.
Hay una pregunta que está relacionada con el problema del mal que aún está sin resolver en mi mente. Esta
pregunta crónicamente me ha desconcertado y me siento intelectualmente vulnerable cuando defiendo el
cristianismo.
¿Cómo garantiza Dios de que no habrá ningún mal en el cielo entre las personas que son salvas?
Algunas de las respuestas posibles se esbozan a continuación. Este es un producto de mi propio pensamiento, fui
influenciado por investigación laica sobre el tema. También los escépticos han planteado el problema. . . . Por
favor, ayúdame a decidir cuál respuesta es la mejor, más bíblica y la que es filosóficamente más coherente, o
ayúdeme señalando una alternativa que yo no haya pensado.
Observe: Aquí debajo utilizo el pronombre "nosotros" como taquigrafía para decir las personas salvas/elegidas.
Respuesta # 1: En el cielo no existe el libre albedrío. Las personas salvas son inmutablemente buenas y no tienen
la opción ni la tentación de pecar.
Refutación: ¿Puede la falta de libre albedrío coexistir con el amor de las personas salvas hacia Dios (Si la
respuesta es sí, la defensa del libre albedrío del mal se cae)? ¿Cómo no sería el amor disminuido o extinguido sin
el libre albedrío?
Respuesta # 2: Hay libre albedrío en el cielo—tenemos la capacidad de elegir el mal. Sin embargo, en nuestro
cuerpo glorificado y regenerado, aborreceremos el mal (no los malos deseos), y por lo tanto nunca lo escogeremos.
Para apoyar esto, consideremos a Dios, quien es libre, que desprecia el mal y que es alguien de un amor supremo.
Tal vez el libre albedrío debe ser estrechamente definido como tener la habilidad de elegir algo, pero no como si
uno alguna vez lo elige se debe a la naturaleza de esa persona.
Refutación: Si este es el caso, ¿por qué Dios no creó a Adán de una manera que no tuviera ningún deseo hacia el
mal en primer lugar? Además, ¿cómo era la naturaleza de Adán antes de la caída diferente de la que se caracteriza
en la respuesta # 2?
Respuesta # 3: No hay libre albedrío en el cielo. Sin embargo, no podemos considerar el cielo como algo aislado de
la decisión terrenal que nos llevó a la vida eterna. Tuvimos libre albedrío en la tierra y Dios de una forma sencilla
cementó permanentemente esa decisión que libremente se hizo (salvíficamente eficaz) de aceptar a Cristo después
de la muerte mortal. El amor aún existe en el cielo porque Dios afirma la decisión libre de la voluntad para seguir a
Dios en la tierra. (Este es un tren de pensamiento subdesarrollado que es poco convincente).
Muchas gracias.
Gary
Simplemente estamos especulando cuando se trata de este tipo de preguntas, por lo que puede haber más de una
respuesta plausible. En lo que concierne a los escépticos, es responsabilidad de ellos de probar o mostrar que aquí
hay algún tipo de incoherencia, lo que les sería muy difícil de hacer.
Mi propia inclinación es de una visión parecida a la # (3). Dios nos ha creado a una "distancia epistémica", por así
decirlo, lo que nos permite la libertad de rebelarnos contra de Él y de separarnos de Él. Este mundo es un valle de
toma de decisiones durante el cual decidimos si queremos vivir con Dios para siempre o rechazarlo y así
irrevocablemente nos separamos de Él. Como han enfatizado las discusiones del llamado "ocultamiento de Dios,"
Dios pudo haber hecho que Su existencia fuese abrumadoramente obvia, si así Él lo hubiera querido. Durante esta
vida "vemos por espejo, oscuramente ", como dijo Pablo, pero algún día lo veremos "cara a cara" (I Cor 13.12). A
los teólogos medievales les gustaba hablar de la "Visión Beatífica", que los bienaventurados en el cielo van a
recibir. Allí el velo se nos será quitado y vamos a ver a Cristo en toda su belleza y su majestuosidad. La visión de
Cristo, la fuente de infinita bondad y amor, será tan abrumadora que podría quitar toda la libertad de pecar. Me
gusta pensar de esto como limaduras de hierro en presencia de un electroimán enormemente poderoso. Ellos
estarían tan poderosamente atraído por el imán que simplemente no hay posibilidad de que se alejen. Así sería con
los bienaventurados en el cielo.
Algo como eso pudo haber ocurrido con los seres angelicales. Creados originalmente "a un brazo de distancia" de
Dios epistémicamente, ellos tenían un tiempo para elegir a favor o en contra de Dios. Los que eligieron a Dios
fueron sellados con la Visión Beatífica para que no fuese posible que hubiese más caída. Los ángeles caídos son
Satanás y sus secuaces.
Esto me parece un relato satisfactorio del asunto. Pero la doctrina del conocimiento medio proporciona una versión
de la # (2) que también es viable. Alguien podría sostener que Dios por medio de su conocimiento medio sabía
exactamente que las personas, si son salvas y glorificadas en el cielo, iban perseverar libremente en la gracia, a
pesar de que ellos mantendrían la libertad de pecar. No es que tienen una naturaleza diferente a los demás, es sólo
que ésta es la forma de cómo ellos libremente iban a elegir. Dios eligió crear un mundo en el que todos los salvos
iba precisamente a ser esas personas. Por lo tanto, todas las personas en el cielo van libremente a perseverar.
Ellos se podrían alejar, pero simplemente no lo harán. Interesadamente, la creación de un mundo como este podría
involucrar el que Dios tenga que aguantar un montón de características indeseadas del mundo, como una gran
cantidad de mal natural y moral. Tal vez sólo en un mundo como ese es que vendrían todos aquellos que vienen a
conocer a Dios y a Su salvación serían personas que perseverarían libremente en el cielo. Esta visión tendría una
relevancia obvia para el problema del mal.
Mi propia preferencia sigue siendo la # (3) simplemente porque parece correcto el pensar que la visión pura de
Cristo sería algo tan abrumadoramente atractiva que la libertad de resistirla sería completamente eliminada.
#48
La Cosmología Contemporánea y el Inicio del
Universo
Hace poco tuve la oportunidad de entrevistar algunos físicos para un papel escolar. Ellos me dijeron que el modelo
estándar del Big Bang del universo ya no incluye una singularidad. Eso pudo haber sido el caso hace veinticinco
años, me dijeron, pero hoy en día los físicos dicen que el Big Bang sólo se extiende hasta el tiempo de Planck.
¿Puede usted por favor aclarar la confusión que estoy teniendo sobre esto?
Dios le bendiga,
Glenn
Estoy en el proceso de terminar un artículo sobre el argumento cosmológico kalam que escribí juntamente con
James Sinclair para un volumen que va salir pronto con Blackwell, con el título de Companion to Natural
Theology (Compendio Blackwell para la Teología Natural ). Jim está escribiendo la parte que tiene que ver con la
evidencia empírica de la cosmología astrofísica para el comienzo del universo. Él hace un trabajo maravilloso de
resumir el estado actual del campo, aquí le daré un adelanto de eso.
En primer lugar, en respuesta a su pregunta, el modelo estándar del Big Bang incluye una singularidad inicial. El
modelo no puede perder esa característica y seguir siendo el mismo modelo. Así que no hay duda de que el
modelo estándar ya no incluye una singularidad. Más bien, lo que los físicos entrevistados quieren decir es que en
la actualidad el modelo estándar ya no es la visión predominante. La afirmación de ellos es que mientras que el
modelo estándar era la visión aceptada hace 25 años, ese ya no es el caso hoy en día.
Ahora bien, en cierto sentido eso es verdad. El modelo estándar del Big Bang necesita ser modificado de varias
maneras. Por ejemplo, el modelo se basa en la Teoría General de la Relatividad de Einstein. Pero la teoría de
Einstein se desvanece cuando el espacio es reducido a proporciones subatómicas. En ese momento
necesitaremos introducir la física cuántica y nadie está seguro de cómo se debe hacer esto. Eso es lo que los
físicos querían decir cuando dijeron que el Big Bang se extiende sólo hasta el tiempo de Planck. (Que, por cierto,
no es un entendimiento nuevo. Todo el mundo siempre ha sabido que la relatividad general se rompe en ese
momento). Por otra parte, la expansión del universo no es probablemente constante como en el modelo estándar.
Probablemente se está acelerando y puede haber tenido un breve momento de expansión súper-rápida o de
expansión inflacionaria en el pasado.
Pero ninguno de estos ajustes necesita afectar la predicción fundamental del modelo estándar del comienzo
absoluto del universo.
De hecho, el estudio general de Jim sobre la cosmología contemporánea refuerza cuán robusta continúa siendo la
predicción del modelo estándar de un principio absoluto. Él considera tres grandes programas de investigación que
actualmente se están haciendo basados en las posibles excepciones que existen para los teoremas de la
singularidad de Hawking-Penrose, los cuales apoyan la predicción del modelo estándar de una singularidad
cosmológica inicial. Estos son: (1) las Curvas Cerradas de Tipo Tiempo, (2) la Violación de la Condición de Energía
Fuerte (Inflación Eterna), y (3) la Falsedad de la Relatividad General (Gravedad Cuántica). La primera de ellas
postula un espacio-tiempo exótico que cuenta con un tiempo circular en el pasado y por eso no es tomada muy en
serio por la gran mayoría de los cosmólogos. El verdadero trabajo se ha centrado en las otras dos alternativas.
Con respecto a la alternativa de la Inflación Eterna, que fue sugerida por algunos teóricos de la década de los años
ochentas de que tal vez la expansión inflacionaria del universo no se limita a un breve período temprano en la
historia del universo, sino que es eterna en el pasado, cada región inflacionaria siendo el producto de una región
inflacionaria previa. A pesar de que esos modelos fueron objetos de acalorados debates, parece que se alcanzó
algún punto en el 2003, cuando tres de los principales cosmólogos, Arvin Borde, Alan Guth, y Alexander Vilenkin
pudieron demostrar que cualquier universo que, en promedio, se haya expandido a lo largo de su historia no puede
ser infinito en el pasado, sino que debe tener un límite pasado del espacio-tiempo.
Lo que hace que su prueba sea tan poderosa es que se sostiene sin importar la descripción física del universo
antes del tiempo de Planck. Debido a que todavía no podemos proporcionar una descripción física del universo
muy temprano, ese breve momento ha sido un terreno fértil para hacer especulaciones. (Un científico lo ha
comparado con las regiones en los mapas antiguos con la etiqueta "Aquí hay dragones"- puede ser llenado con
todo tipo de fantasías.) No obstante, el teorema de Borde-Vilenkin-Guthes es independiente de cualquier
descripción física de ese momento. El teorema de ellos implica que, incluso si nuestro universo es solamente una
parte pequeña de un llamado "multiverso" compuesto de muchos universos, el multiverso debe tener un comienzo
absoluto.
Se dice que un argumento es lo que convence a los hombres racionales y una prueba es lo que se toma para
convencer incluso a un hombre irracional. Con la prueba ahora en su lugar, los cosmólogos ya no pueden
esconderse detrás de la posibilidad de un universo eterno en el pasado. No hay escapatoria, tienen que enfrentar el
problema de un principio cósmico (Many Worlds in One (Muchos Mundos en Uno) [Nueva York: Hill and Wang,
2006], página 176).
Alguna especulación cosmológica actual se basa en los intentos de producir modelos basados en las posibles
excepciones a la condición de Borde-Guth-Vilenkin de que el universo ha estado, en average, en un estado de
expansión cósmica. En su artículo, Jim proporciona la siguiente tabla de posibilidades:
(Traducción de la gráfica)
El primer caso implica una contracción infinita antes de la singularidad, seguido por nuestra expansión actual. El
segundo caso postula un estado inicial inestable seguido de una expansión inflacionaria. El tercer caso imagina una
contracción seguida por una expansión súper motivada por energía 'oscura', con el universo rompiéndose en un
multiverso. El cuarto caso postula dos imágenes especulares, expansiones inflacionarias, donde las flechas del
tiempo se apartan de la singularidad cosmológica. Jim demuestra que esos modelos altamente especulativos son
todos hechos en contradicción a la cosmología observacional o terminan implicando el comienzo mismo del
universo que ellos trataron de evitar.
La otra alternativa a los teoremas de Hawking-Penrose que ha sido investigada vigorosamente son los modelos de
la Gravedad Cuántica. Jim ofrece el siguiente cuadro de estos modelos:
(Traducción de la gráfica)
La primera clase de modelos postula un espacio vacío eterno en el cual nuestro universo se origina a través de una
fluctuación cuántica. Se encontró de que esos modelos no pudieron evitar el inicio del espacio vacío mismo y de
esa manera implicaban el comienzo absoluto del espacio-tiempo. Estos modelos no sobrevivieron los primeros
años de la década de los años ochentas.
En la segunda clase, los modelos teóricos de cuerdas han estado de moda últimamente. Están basados en una
alternativa al modelo estándar de la física de partículas la cual interpreta los pilares de los que es la materia y no
las partículas puntuales, sino las cuerdas de energía de una dimensión. Jim analiza tres tipos de modelos
cosmológicos de cuerdas:
(Traducción de la gráfica)
La primera de estas cosmologías de cuerdas, los modelos cíclicos Ekpyrotic, está sujeta al teorema de Borde-
Vilenkin-Guth y por lo tanto se admite que involucra un comienzo del universo. El segundo grupo, los modelos pre-
Big Bang, no puede extenderse al pasado infinito si han de ser considerados como descripciones realistas del
universo. El tercer grupo, los modelos de paisaje de cuerdas, cuenta con el escenario popular de multiverso.
También está sujeto al teorema de Borde-Vilenkin-Guth y por lo tanto implica el comienzo del universo. Así que los
modelos cosmológicos de cuerdas no sirven para evitar la predicción del modelo estándar de que el universo
comenzó a existir.
La tercera clase de los modelos de la Gravedad Cuántica, las teorías de la Gravedad Cuántica de Lazos, muestra
las versiones de un universo cíclico que se expande y se contrae. Esos modelos no requieren de un pasado eterno
y tratar de extenderlos hasta el infinito pasado es difícil conciliar con la Segunda Ley de Termodinámica y parece
estar descartada por la acumulación de la energía oscura, que con el tiempo va a poner fin a los comportamientos
cíclicos.
Por último, en cuarto lugar, los modelos Semi-clásicos de Gravedad Cuántica incluyen el famoso modelo de Hartle-
Hawking y la teoría del mismo Vilenkin:
(Traducción de la gráfica)
Estos modelos exhiben un comienzo absoluto del universo, aún si el universo no llega a existir en un punto
singular. Por lo tanto, los modelos de la Gravedad Cuántica no más evitan el comienzo del universo que lo que lo
hacen los supuestos modelos Inflacionarios Eternos.
En síntesis, creo que se puede ver lo engañoso que eran los enunciados que le dijeron los físicos. La predicción del
modelo estándar de que el universo comenzó a existir sigue siendo hoy tan segura como siempre—de hecho, está
más segura en luz al teorema de Borde-Vilenkin-Guth y esa corroboración de la predicción por parte de los
intentos repetidos y a menudo imaginativos para falsificarla. La persona que cree que el universo comenzó a existir
sigue estando en una posición sólida y cómodamente dentro de la ciencia convencional.
Usted es mi filósofo cristiano favorito. Por haber escuchado sus charlas y lecciones de audio, he notado que usted
es un firme creyente de que el diseño es la explicación más simple para el ajuste fino del universo. Me encontré
con un artículo de Richard Carrier que "desacredita" el argumento del ajuste fino, en respuesta a James Hannam
([Link]), Richard respondió con esto,
Hannam ha fracasado en mostrar que incluso es posible que una constante cambie mientras que las demás
permanezcan iguales, ya que alterar una constante puede alterar irrevocablemente otra y así modifica en gran
medida cualquier conclusión que podamos extraer de una modelación de posibles universos. Por lo tanto, tal como
Hannam advierte en contra de los argumentos basados en la improbabilidad de que la vida se forme de forma
natural sobre las bases de que la ciencia podría descubrir los medios naturales para formar vida, así también a él
se le debería advertir en contra del uso de un argumento de Ajuste Fino basado en la presuposición de constantes
independientes cuando la ciencia pronto podría descubrir, por ejemplo, una Gran Teoría Unificada o una Teoría del
Todo que demuestre cómo todas las constantes están causalmente relacionadas entre sí.
Las constantes de la naturaleza y las cantidades arbitrarias son una gran parte del argumento del ajuste fino,
¿cómo deberíamos nosotros, como cristianos que usamos este argumento, responder a un ataque como este? En
el mismo artículo Richard rechaza este argumento acerca de las constantes,
en el siglo 19 había de unas veinte a cuarenta 'constantes físicas’, ahora existen solamente alrededor de seis.
Todas las otras, sobre el siglo de intervalo, han demostrado ser causalmente determinadas por factores más
fundamentales. Por ejemplo, el punto de ebullición del agua fue una vez considerado una constante física, pero
ahora se sabe que es el resultado de las leyes de la mecánica cuántica y por lo tanto no pudo ser más diferente de
lo que es sin también cambiar las leyes de la mecánica cuántica. Dado que la tendencia ha ido constantemente en
esa dirección, es algo racional predecir que todas las constantes terminarán siendo explicadas de esa manera. Por
ejemplo, ya que la constante de Planck define la unidad más pequeña posible del espacio y tiempo, podría ser el
caso de que la velocidad de la luz esté inexorablemente ligada a la constante de Planck, de modo que una no
puede ser cambiada sin alterar la otra.
¿Es posible de que todas las constantes sean explicadas por alguna teoría científica? Además, ¿cómo respondería
usted a esta objeción al teísmo cristiano a través de la idea de múltiples universos?
Una vez más a diferencia del teísmo, la teoría de "universos múltiples" tiene otro mérito inherente que Hannam no
considera: sabemos que existe un universo y el mismo Hannam está de acuerdo que diferentes universos, en
principio, son posibles, por lo que tenemos una explicación lista de lo que es desconocido, al recurrir a una entidad
conocida—de que existen universos. Por el contrario, el teísta trata de explicar lo mismo desconocido, recurriendo
a una entidad completamente desconocida, es decir, a una entidad que nunca ha sido científicamente observada y
que bien ni siquiera podría existir. ¿Cómo es que tiene más sentido recurrir a una entidad tan extraña y que no ha
sido observada cuando podemos explicar las mismas cosas, apelando a una entidad que todos están de acuerdo
que existe? Dado que existe un universo y que otros universos son posibles, ¿no es plausible que existan otros
universos? Ciertamente, no podemos saber que existan. Pero no podemos saber que no y por lo tanto hacer
cualquier argumento a favor de Dios que suponga que no, es un argumento extraído de la ignorancia. Una vez
más, el agnosticismo es el único resultado justificado de esta línea de razonamiento.
¿El mero hecho de que nuestro universo existe hace que la hipótesis de múltiples universos sea más creíble que la
hipótesis de Dios sólo porque en la palabra de Richard: "Dios es una entidad desconocida que no pueden ser
observada científicamente?"
Como una persona que utiliza muchísimo el argumento del ajuste fino, sería de gran ayuda para mí, y así como
para otros cristianos, tener respuestas a estas posibles objeciones cuando testificamos en nuestra vida personal.
Christopher
Chris, a pesar de que no estoy familiarizado con el intercambio que hubo entre Carrier y Hannam que usted cita,
permítame hacer algunos comentarios sobre las cuestiones que se plantean en su pregunta sobre el argumento del
ajuste fino.
De que el universo está finamente ajustado para la existencia de vida inteligente es un hecho que está (muy)
sólidamente establecido y no debería ser un tema de controversia. Por "ajuste fino" no queremos decir "diseñado,"
sino simplemente que las constantes y las cantidades fundamentales de la naturaleza caen en un rango
exquisitamente estrecho de valores que hacen que nuestro universo permita vida. Si esas constantes y cantidades
fuesen alteradas hasta por una hebra de cabello, el delicado equilibrio sería alterado y no podría existir vida.
Carrier está equivocado cuando afirma que sólo hay alrededor de seis constantes físicas en la física
contemporánea. Por el contrario, el modelo estándar de la física de partículas involucra más o menos a un par de
docenas. La cifra de seis se pueden derivar del libro de Sir Martin Rees titulado Just Six Numbers (Sólo Seis
Números) (Nueva York: Basic Books, 2000), el que centra la atención en seis de estas constantes que deben estar
finamente ajustadas para nuestra existencia. Pero esto es sólo una selección de las constantes que hay y
constantes nuevas que eran desconocidas en el siglo 19, como la llamada “constante cosmológica” que debe ser
finamente ajustada a una parte en 10120 para que pueda existir vida, están siendo descubiertas a medida que
avanza la física.
Además de esas constantes, también están las cantidades arbitrarias que sirven como condiciones de contorno o
fronterizas en las que operan las leyes de la naturaleza, tales como el nivel de entropía en el universo temprano,
que también están finamente ajustado para la vida. Si pudiéramos hablar de un patrón, sería que el ajuste fino es
como una elevación persistente en la alfombra que simplemente no se quita: cuando se suprime en un lugar,
aparece en otro. Además, aunque algunas de las constantes pueden estar relacionadas de manera que un cambio
en el valor de una alteraría el valor de otra. Otras de las constantes, por no mencionar las condiciones de contorno,
no son interdependientes en esta manera. En cualquier caso, no hay ninguna razón para sospechar de manera tan
feliz que es una coincidencia de que esos cambios se compensaren el uno a otro de una manera exacta para que
en el período subsiguiente a dicha alteración, la vida aún pudiera existir. Parece que el argumento del ajuste fino
está aquí para quedarse.
El argumento del ajuste fino--¿Cómo podemos explicar el equilibrio delicado del cosmos?
Sólo hay tres maneras de explicar este extraordinario ajuste fino del cosmos para la vida inteligente: la necesidad
física, el azar, o el diseño. El debate contemporáneo es sobre cuál de estas opciones es la mejor explicación del
observado ajuste fino. Carrier parece preferir cualquiera de las alternativas para la conclusión del diseño del
argumento del ajuste fino.
La necesidad física es la hipótesis de que las constantes y las cantidades tenían que tener los valores que tienen
para que el universo sea de una necesidad física que permita vida. Ahora bien, a primera vista esta alternativa es
extraordinariamente improbable. Ella requiere que creamos que es físicamente imposible que exista un universo
que prohíba la vida. Pero, ciertamente sí parece ser algo posible. Si la materia y la antimateria primordial hubieran
sido proporcionadas de manera diferente, si el universo se hubiese expandido un poco más despacio, si la entropía
del universo fuese marginalmente más grande, cualquiera de estos ajustes y más hubiese impedido la existencia
de un universo que permitiera vida. Sin embargo, todo parece ser perfectamente posible en lo físico. La persona
que sostiene que el universo tiene que ser uno que permita vida está tomando una línea radical que requiere una
prueba fuerte. Pero no hay ninguna, esta alternativa es simplemente presentada como una mera posibilidad.
El argumento del Ajuste Fino—La Teoría del Todo no explica el ajuste fino
A veces, los físicos hablan de una teoría que aún se está por descubrir llamada la Teoría del Todo (TDT), pero esa
nomenclatura, al igual que muchos de los nombres preciosos que se les dan a las teorías científicas, es muy
engañosa. Una TDT en realidad tiene el objetivo limitado de proporcionar una teoría unificada de las cuatro fuerzas
fundamentales de la naturaleza, para reducir la gravedad, el electromagnetismo, la fuerza fuerte y la fuerza débil a
una fuerza fundamental llevada por una partícula fundamental. Dicha teoría, esperamos, va a explicar el por qué
estas cuatro fuerzas toman los valores que toman, pero ni siquiera trata de explicar literalmente todo.
Por ejemplo, en el candidato más prometedor para una Teoría del Todo que existe hasta ahora, la teoría de
supercuerdas o la teoría-M, el universo físico debe ser de 11 dimensiones, pero el por qué el universo debe poseer
sólo ese número de dimensiones no se aborda en la teoría. Por otra parte, la Teoría M no puede predecir de forma
única los valores de las constantes de la naturaleza. Resulta que la teoría de cuerdas permite un "paisaje cósmico"
de alrededor de 10500 universos diferentes, regidos por las leyes actuales de la naturaleza, pero con diferentes
valores de las constantes físicas. Además, a pesar de que puede haber un gran número de universos posibles que
yacen dentro de la región que permite vida del paisaje cósmico, sin embargo, esa región que permite vida será
insondablemente pequeña en comparación con el paisaje completo. De modo que la existencia de un universo que
permita vida es fantásticamente improbable. ¡De hecho, dado el número de constantes que requiere el ajuste fino,
está lejos de estar claro que 10500 universos posibles sean suficientes para garantizar que incluso un mundo que
permite vida aparecerá por casualidad en el paisaje!
Todo esto se ha dicho con respecto únicamente a las constantes, todavía no hay nada que explique las cantidades
arbitrarias puestas como condiciones de contorno. La condición de entropía extraordinariamente baja del universo
temprano sería un buen ejemplo de una cantidad arbitraria que parece que acababa de ser puesta como una
condición inicial en el momento de la creación. No hay ninguna razón para pensar que mostrar todas las constantes
y las cantidades como físicamente necesarias es algo más que una quimera.
Argumento de ajuste fino - La hipótesis de los múltiples universos busca reducir las probabilidades
¿Qué podemos decir de la alternativa de la casualidad? Esta es la hipótesis de "universos múltiples" que menciona
Carrier. La hipótesis de universos múltiples es esencialmente un esfuerzo por parte de los partidarios de la
casualidad para multiplicar sus recursos de probabilidad con el fin de reducir la improbabilidad de la ocurrencia del
ajuste fino. (Entre más vueltas se le dé a la ruleta, mayor será la posibilidad de que quede en su número). El hecho
mismo de que de otra manera los científicos sobrios deben recurrir a esa notable hipótesis es una especie de
complemento de doble intención para la hipótesis de diseño. Esto demuestra que el ajuste fino clama para que se
le dé una explicación. Pero ¿es la hipótesis de universos múltiples tan plausible como la hipótesis de diseño?
No estoy impresionado de la nada por la apelación de Carrier a la familiaridad como un argumento para preferir la
hipótesis de universos múltiples, ya que no tenemos ninguna experiencia de otros universos-- la hipótesis de
universos múltiples es un asunto audaz en la cosmología metafísica. Nuestra familiaridad con nuestro universo no
hace nada para garantizar la apelación a otros universos como entidades familiares—al menos no más que la
hipótesis del diseño. Porque igualmente mientras no estamos familiarizados con los diseñadores de los universos,
sin duda estamos familiarizados con las mentes y los productos del diseño inteligente, de modo que la apelación a
un diseñador como la mejor explicación del ajuste fino es una apelación a una entidad explicativa familiar. ¡De
hecho, los teístas han sido a veces acusados de antropomorfismo en este sentido!
Además, como no tenemos evidencia de la existencia de universos múltiples, tenemos razones independientes
para creer en la existencia de un diseñador ultramundano del universo, es decir, los otros argumentos a favor de la
existencia de Dios que he defendido en otra parte.
Argumento del ajuste fino – Las hipótesis de universos múltiples y una objeción letal
Por último, Carrier está equivocado cuando opina que no podemos saber que los universos múltiples no existen y
por lo tanto, el agnosticismo es la única conclusión justificada. (¡Es interesante comparar esta conclusión con la
frecuente afirmación atea de que en la ausencia de evidencia de Dios, debemos concluir que Dios no existe! ¿Ve
usted la inconsistencia?) Él no está consciente o desconoce las objeciones potencialmente letales que existen para
la hipótesis de los universos múltiples que han sido presentadas por físicos como Roger Penrose de la Universidad
de Oxford en el libro The Road to Reality (El Camino a la Realidad) [New York: Alfred A. Knopf, 2005], en las
página 762-5. En pocas palabras, si nuestro universo es sólo uno de los miembros de un conjunto infinito de
mundos compuestos por varios universos al azar, entonces es abrumadoramente más probable de que deberíamos
estar observando un universo muy diferente a ese que de hecho estamos observando.
Penrose calcula que las probabilidades de la condición de baja entropía de nuestro universo que se obtiene por
pura casualidad están en el orden de 1:1010 (123), un número inconcebible. Las probabilidades de que nuestro
sistema solar esté siendo formado de manera instantánea por colisiones al azar de partículas es, por otro lado,
sobre 1:1010 (60), un gran número, pero inconcebiblemente menor que 1010 (123). ¡Penrose le llama “alimento para
pollos” en comparación! Así que si nuestro universo fuese simplemente un miembro de una colección de mundos
ordenados aleatoriamente, entonces es mucho más probable que deberíamos estar observando un universo mucho
más pequeño. Los universos observables como ese son mucho más abundantes en el conjunto de universos que
en los mundos como el nuestro y, por tanto, deben ser observados por nosotros si el universo no fuese más que un
miembro al azar de un conjunto de mundos.
O también, si nuestro universo no es más que un miembro al azar de un conjunto de mundos, entonces
deberíamos estar observando los acontecimientos altamente extraordinarios, como caballos que entran y salen a la
existencia por colisiones al azar, o máquinas de movimiento perpetuo, ya que estos acontecimientos son mucho
más probables que todas las constantes y cantidades de la naturaleza que caen por casualidad en el rango
virtualmente infinitesimal que permite vida. Dado que no tenemos esas observaciones, este hecho no confirma
fuertemente la hipótesis de universos múltiples. Penrose concluye que las explicaciones de la hipótesis de múltiples
universos son tan "impotentes" que está realmente "erróneo" el recurrir a ellas para explicar las características
especiales del universo.
Dado que la alternativa de la casualidad se mantiene o se cae con la hipótesis de universos múltiples, esa
alternativa se considera ser muy improbable. Por lo tanto, parece que el ajuste fino del universo plausiblemente no
se debe ni a la necesidad física ni a la casualidad (el azar), se deduce que el ajuste fino, por lo tanto, se debe al
diseño, a menos que la hipótesis del diseño se pueda demostrar ser aún más improbable que sus competidores.
Sobre esa cuestión, véase mi crítica a la objeción de Dawkins a la inferencia de diseño en el Question Archive
(Archivo de Preguntas)
Dr. Craig, soy un estudiante de licenciatura de Nueva Zelanda. Estoy estudiando Filosofía y he sido un ávido lector
de teología desde el año pasado. En uno de sus debates, usted ataca la visión de Bultmann de cómo los cristianos
primitivos llegaron a creer en la resurrección de Jesús al escudriñar las Escrituras del Antiguo Testamento.
Usted dice "Pero el problema con eso es que esos pasajes que se encuentran en el Antiguo Testamento son
simplemente demasiado oscuros, demasiado ambiguos, para que sobre esa base ellos salieran con el tipo de
creencia de la resurrección.”
Sin embargo, muchos teólogos sostienen que esta visión es una visión probable de cómo los cristianos primitivos
llegaron a creer en el Cristo resucitado, incluyendo algunos especialistas en el Antiguo Testamento como Lloyd
Geering (lo siento por el favoritismo hacia uno de Nueva Zelanda).
Mi pregunta es, ¿cómo respondería usted a los teólogos que sostienen esa creencia?
Simon
Los cristianos primitivos estaban convencidos de que la resurrección de Jesús, al igual que su crucifixión, era,
como se dice en las palabras de la vieja tradición citada por Pablo en 1 Corintios 15. 3-5, "Según las Escrituras." En
el relato de Lucas de la aparición de Jesús en el camino a Emaús, el Jesús resucitado reprende a los dos viajeros:
"¿Acaso no tenía que sufrir el Cristo estas cosas antes de entrar en su gloria? Entonces, comenzando por Moisés
y por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras."(Lucas 24. 26-27). Del mismo
modo, en el relato de Juan sobre Pedro y de la inspección del Discípulo Amado de la tumba vacía, Juan reflexiona
de que ellos no creían en la resurrección de Jesús hasta que encontraron la tumba vacía, a excepción del sudario
que había sido dejado allí, porque "Hasta entonces no habían entendido la Escritura, que dice que Jesús tenía que
resucitar." (Juan 20.9).
Las profecías del Antiguo Testamento de la resurrección de Jesús—los judíos no llegarían esas
conclusiones de manera natural
La dificultad es que cuando preguntamos: "¿De cuáles Escrituras piensan ellos?" Nos encontramos con resultados
escasos. Se ha sugerido Oseas 6.2 - "Después de dos días nos dará vida; al tercer día nos levantará y así
viviremos en su presencia” ya que menciona la frase "al tercer día," un tema o una repetición que se encuentra en
la fórmula antigua citada por Pablo. Sin embargo, el texto de Oseas 6.2 no está explícitamente citado por ningún
autor del Nuevo Testamento ni mucho menos aplicado a la resurrección de Jesús. En los sermones apostólicos en
los Hechos de los Apóstoles, nos encontramos con el Salmo 16.10 interpretado en términos de la resurrección de
Jesús: "porque no dejarás mi alma en el seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.” Pero si nos fijamos en el
texto principal de Antiguo Testamento citado en los Evangelios con respecto a la resurrección de Jesús, nos
encontramos con la historia de Jonás y la ballena. "Como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres
noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches" (Mateo 12.40).
¡Ahora bien, el problema de la teoría en cuestión es que nadie, en particular un judío del primer siglo, al leer la
historia de Jonás y la ballena pensaría que eso no tiene absolutamente nada que ver con la sepultura y la
resurrección de Jesús! Lo mismo sucede con el Salmo 16.10; éste tiene que ver con la confianza de David de que
Dios no le permitiría ver la derrota y la muerte. Y en cuanto a Oseas 6.2, eso no tiene nada que ver con la
resurrección de los muertos, sino con la restauración de la prosperidad o la fortuna nacional de Israel.
El punto es que nadie que ya no tuviera una creencia en la resurrección de Jesús encontraría en esos pasajes de
las Sagradas Escrituras cualquiera motivación para pensar que Jesús había resucitado de entre los muertos. A esto
podemos añadir el hecho de que en la creencia judía, la resurrección de los muertos siempre era un acontecimiento
que sucedería al final del mundo involucrando a todas las personas, un acontecimiento que obviamente no había
sucedido. El problema que muchas personas tienen, incluso algunos eruditos, es el de no poder ponerse en la
situación de un judío del primer siglo cuando se enfrentó a la crucifixión de Jesús—Ellos tienen la tendencia de
mirar la situación de los discípulos a través del espejo retrovisor de 2,000 años de la teología cristiana, y por lo
tanto la idea de su resurrección de entre los muertos le parece algo natural para ellos, cuando en realidad es un
anacronismo.
La profecía del Antiguo Testamento de la resurrección de Jesús—Los discípulos buscaban explicar las
experiencias reales.
Una vez que los discípulos llegaron a creer en la resurrección de Jesús, entonces ellos pudieron ir a las Escrituras
en búsqueda de versículos para validar su creencia y la experiencia. Pasajes como Jonás y la ballena y el Salmo
16.10 pudieron ser re-interpretados a la luz de la resurrección de Jesús. Pero pensar que la creencia en la
resurrección de Jesús fue derivada del Antiguo Testamento sería vender la leche antes de ordeñar la vaca. Eso
pone las cosas exactamente al revés.
Añadamos el factor tiempo a la oscuridad de esos textos y a la forma no-judía de leerlos en términos de la
resurrección. John Dominic Crossan, ex presidente del escéptico Seminario de Jesús, quien cree que de una
misma manera el relato de la Pasión de Jesús salió de las Escrituras del Antiguo Testamento, estima que se tomó
de cinco a diez años para que la iglesia encontrara las Escrituras necesarias para la construcción del relato de la
Pasión. Sin embargo, la tradición de Pablo en 1 Corintios 15 precede en tiempo, incluso al límite inferior establecido
por Crossan e incluye no sólo la muerte de Jesús y la sepultura, sino su resurrección y sus apariciones. Además,
Crossan admite que cuando se trata de la resurrección de Jesús, uno no puede explicar de manera similar que la
creencia se originó en las Escrituras del Antiguo Testamento, ya que simplemente no hay ningún material en el
Antiguo Testamento que sería suficiente para generar dicha creencia.
Más bien, la mayoría de los eruditos contemporáneos consideran la creencia en la resurrección de Jesús de los
discípulos como algo que se originó de sus experiencias de ver las apariciones post-mortem de Jesús, como se
atestigua en la fórmula antigua de Pablo. Entonces la pregunta que se plantea es de cómo explicar estas
experiencias y si esas experiencias son una causa suficiente para la creencia de los discípulos de que Dios había
resucitado a Jesús de entre los muertos.
Posiblemente le gustaría ver mi debate con J. S. Spong ("The Great Resurrection Debate [El Debate sobre la Gran
Resurrección] (DVD)"), quien también presenta un caso convincente de que algo realmente dramático le debió
haber sucedido a los discípulos para convencerlos de que Jesús había resucitado de entre los muertos. Ofrezco
una crítica de su hipótesis el " Simple Simón" para explicar ese "algo" que les sucedió a los discípulos. El examen
más extenso del origen de la creencia en la resurrección de Jesús de parte de los discípulos es inmenso en el libro
de NT Wright llamado “La Resurrección del Hijo de Dios” (Verbo Divino, 2008).
Puesto que usted es de Nueva Zelanda, quiero alertarle sobre el hecho de que voy a estar allá en junio impartiendo
charlas. Estaré participando en una conferencia en la Universidad de Victoria sobre el conocimiento medio y luego
estaré hablando en Auckland y en otros lugares. Mis anfitriones están tratando de establecer un debate sobre la
resurrección con el mismo Geering. ¡Revise el Calendario en este sitio ya que la fecha se acerca!
#51
El Argumento Ontológico a favor de la Existencia
de Dios
Desde que San Anselmo de Canterbury primeramente lo escribió en el siglo XI, el argumento ontológico (AO) a favor de la existencia
de Dios ha causado una plétora de discusiones y debates. ¿Son esos argumentos útiles y sólidos? Aquí Dr. Craig habla de una
versión del argumento ontológico. Él explica el por qué el argumento se puede considerar sólido y aunque ciertas formas del
argumento ontológico a favor de la existencia de Dios son más fuertes que otras, proponer un ser máximamente grande es
lógicamente coherente.
Estoy pensando en particular acerca de la versión del argumento ontológico que usted propone en el libro To
Everyone An Answer (A Todos Una Respuesta) publicado por Inter-Varsity Press en el 2004 (aunque mi exposición
del argumento aquí debajo no es una cita exacta):
(AO1) Es posible que exista un ser grandioso que supera a todos (o sea, un ser tan grandioso del cual nada puede
ser concebido). En otras palabras, un ser grandioso que supera a todos existe en algún mundo posible.
(AO2) Si un ser grandioso que supera a todos existe en algún mundo posible, entonces ese ser existe en todos los
mundos posibles.
(AO3) Si un ser grandioso que supera a todos existe en todos los mundos posibles, entonces ese ser existe en el
mundo real (ya que el mundo real es claramente un mundo posible).
(AO4) Si un ser grandioso que supera a todos existe en el mundo real, entonces un ser grandioso que supere a
todos realmente existe.
El problema que tengo con este argumento es que parece que podemos tomar la forma general de la premisa clave
(es decir, es posible que X existe) e insertarla en varias definiciones diferentes de X para llegar a respuestas
absurdas.
Obviamente, no funciona definir X como un una isla grandiosa que supera a todas, ya que, como usted y otros
señalan, las islas son—dentro de otras cosas—cosas inherentemente materiales (y por lo tanto son contingentes
en la existencia del espacio y del tiempo). Además, está muy lejos de que esté claro de cuales son las propiedades
que hacen que una isla sea grandiosa (para algunos eso podría involucrar que tenga muchas palmeras; para otros
podría sería que no tenga ninguna palmera). De manera que definir a X de esa manera no parece funcionar.
¿Pero qué sucede si definimos X como un ser que existe necesariamente pero que no es, por decir,
necesariamente todo-sapiente? El argumento que usted da en contra de esta idea (si le entiendo correctamente) es
que Dios debe ser de una manera que nada puede existir independientemente fuera de su poder, queriendo decir
que debe haber un mundo posible en donde Dios existe solo. Luego usted argumenta que la existencia de Dios es,
por lo tanto, lógicamente incompatible con la existencia de X, lo que quiere decir que X es un concepto incoherente.
En primer lugar para que Dios pueda materializar un mundo donde X no exista, parece estar pidiéndole a Dios a
que haga lo que es lógicamente imposible (ya que X existe de manera necesaria). Así que ¿Por qué deberíamos
pensar que Dios debe ser capaz de hacer esa cosa? En segundo lugar, incluso si concedemos que la existencia de
Dios es incompatible con la existencia de X, ¿Por qué se debería deducir que DIOS existe como algo opuesto a X?
Es decir que si el proponente del Argumento Ontológico en su forma original puede argumentar que, dado que la
existencia de Dios implica que haya un mundo posible donde Dios existe solo, el concepto de X es incoherente,
¿Por qué no puede el escéptico argumentar que, dado que la existencia de X implica que no haya ningún mundo
posible donde Dios exista solo, el concepto de Dios es incoherente? Esto parece como un “duelo a la mexicana.”
A este punto e considerado recurrir a factores como la simplicidad o la semejanza, pero eso parece estar
equivocado. La simplicidad puede ser importante en decidir sobre una explicación más probable para un cuerpo
dado de hechos. Sin embargo, no estoy seguro que esto sea relevante aquí, ya que el Argumento Ontológico inicia
desde la premisa de que la existencia de Dios es posible o no lo es y luego nos dice lo que se deduce lógicamente
como resultado. Si la existencia de Dios es posible, entonces es necesario, es decir, que Dios existe. Si no lo es,
[entonces] Dios obviamente no existe.
Por lo tanto, el Argumento Ontológico es diferente a otro argumento, como el teleológico, en donde podríamos
querer argumentar que Dios es una explicación más sencilla y más elegante para el aparente ajuste fino del
universo que las ontologías extravagantes propuestas por las hipótesis de muchos-mundos. El Argumento
Ontológico es una cuestión de hechos metafísicos. De lo que hemos dicho acerca de X, parece deducir que: o Dios
existe o X existe (juntamente con algún número de otros seres que existen necesariamente; ya que si un
argumento ontológico modificado funciona para X, ¿Por qué eso no puede funcionar para cualquier otro X que sea
similarmente definido? Me supongo que se podría argumentar que simplemente añadir ‘existiendo necesariamente’
a un ser es algo un poco gratuito. Pero no veo por qué eso sería algo más gratuito que añadir “grandioso que
supera a todos” a un ser, o el por qué la palabra “gratuita” sería importante aquí. En cualquier caso, ¿No podría X
ser un número necesariamente existente o un conjunto necesariamente existente o algo parecido a eso?
Concedido, la existencia de esas entidades es problemática por las mismas razones que el Platonismo en general
es problemático. Pero la existencia de esas entidades no parece ser algo lógicamente imposible, tampoco las
entidades en cuestión parecen ser conceptualmente gratuitas o incoherentes).
Por lo tanto, tengo algunas inquietudes acerca de la solidez del Argumento Ontológico.
Pero también tengo algunas preocupaciones acerca de sus implicaciones teológicas. Ya que, a la luz del
Argumento Ontológico, no se deduce que las acciones de Dios son una consecuencia necesaria de su naturaleza,
ya que dado cualquier conjunto de condiciones, un ser grandioso que supera a todos necesariamente reaccionará
de la forma “más grande” posible. La creación del universo, por ejemplo, le dio a Dios la oportunidad de entregar su
amor y su gracia a otras criaturas, lo que simplemente quiere decir que un ser inferior o menor no escogería crear
el universo. Por lo tanto, se deduce que la creación del universo de parte de Dios es algo necesario—que
lógicamente se puede extender a Dios respondiendo oraciones y peor aún, a Cristo muriendo en la cruz. De hecho,
en esta visión, la única cosa que hace que nuestro mundo sea contingente es el libre albedrío del hombre y
mientras eso pueda ser de esa manera, a mí me parece algo equivocado ya que eso deja muy poco campo para la
acción de la gracia, la libertad y soberanía de Dios. Por lo tanto, el Argumento Ontológico aparenta eliminar el libre
albedrío de Dios de la misma manera que el fisicalismo elimina el libre albedrío del hombre.
Como siempre, estaría extremadamente agradecido si usted se podría tomar el tiempo para responder a estos
asuntos. (Aunque no tengo un trasfondo filosófico, estaría agradecido si como punto inicial usted presume que
tengo un nivel bajo de conocimiento técnico—en particular en lo que se refiere a la naturaleza de la necesidad).
Tengo la impresión de que usted estará hablando del argumento ontológico en su próxima revisión de su libro
Reasonable Faith. Si es así, tendré muchas ganas de leerlo. (Pensándolo mejor, tengo ganas de leerlo de cualquier
manera…).
Gracias
James
James, en primer lugar vamos a tratar con la objeción a la validez del argumento ontológico a favor de la existencia
de Dios. Lo que en realidad usted está objetando no es la solidez del argumento. Un argumento es sólido si es
lógicamente válido y tiene premisas que son verdaderas. Dado que este argumento es lógicamente válido, su
objeción a la solidez del argumento va a requerir de que usted piense que el (AO1) es falso. Sin embargo, las
parodias del argumento que usted menciona no muestran que es imposible que exista un ser máximamente
grande, o, como usted dice, un ser grandioso que supera a todos. Más bien, el punto de esas parodias es que no
hay buena razón para pensar que el (AO1) sea verdadero, ya que cualquier motivo para pensar que la premisa es
verdadera también se convertiría en una razón para aceptar que una premisa obviamente es falsa en una de las
parodias del argumento. Así que el argumento, incluso si es sólido, no es un buen argumento, ya que no hay razón
no-circular para pensar que el (AO1) sea verdadero.
Ahora, como usted señala, algunas de las parodias, como los argumentos a favor de una isla grandiosa que supera
a todas o de un león necesariamente existente, no están bien analizadas. Tenemos buenas razones para pensar
que esas mezclas son imposibles en contraste con la idea, aparentemente coherente, de un ser máximamente
grande. Más difícil de evaluar es la noción de lo que he llamado un ser “máximamente-cuasi grande”: un ser que es
como un ser máximamente grande pero que carece, por ejemplo, de una omnisciencia completa (como el Dios del
llamado Teísmo Abierto, Que carece del conocimiento futuro de los hechos libres de los hombres). Mi argumento
en contra de esa parodia es que cualquier razón que tengamos para pensar que un ser máximamente-cuasi grande
es posible también garantiza la creencia en la posibilidad de un ser máximamente grande. Pero si pensamos que
un ser máximamente grande es posible, entonces debemos decir que un ser máximamente-cuasi grande es
imposible, sobre todo, ya que es imposible que los dos coexistan en el mismo mundo.
Ahora usted objeta, ¿por qué deberíamos pensar que Dios debe ser capaz de abstenerse a crear un ser
máximamente-cuasi grande, ya que el que Él se abstenga a crear sería lógicamente imposible? Creo que su
pregunta sobresalta lo inadecuado de una definición de la omnipotencia, simplemente en términos de lo que es
lógicamente posible para alguien hacer. Para tomar prestado un ejemplo famoso, en esta definición una persona
que esencialmente se pueda rascar la oreja podría contar como omnipotente, ya que otras acciones son
lógicamente imposibles para él hacer. ¡Eso es sin duda un concepto inadecuado de la omnipotencia! Del mismo
modo, si existe otro ser fuera del poder creador de Dios, entonces esto no es plausiblemente consistente con que
Dios sea omnipotente. Yo diría lo mismo con respecto a los números y a los otros objetos abstractos que
supuestamente son necesariamente existentes: dada la existencia necesaria de Dios, ellos son ampliamente
lógicamente imposibles. (Para una brillante discusión, o técnica de una definición adecuada de la omnipotencia,
véase Thomas Flint y Freddoso Alfred, llamada “Maximal Power" (Poder Máximo) en The Existence and Nature of
God (La Existencia y Naturaleza de Dios), ed Alfred Freddoso publicado por University of Notre Dame Press en el
1983, página 81-113.
El argumento ontológico a favor de la existencia de Dios--¿Es posible un ser máximamente grande?
Su segunda objeción al argumento ontológico a favor de la existencia de Dios es la más difícil de las dos: incluso si
concedemos que la existencia de Dios es incompatible con la existencia de un ser máximamente-cuasi grande,
¿por qué se deduce que la existencia de Dios es posible a diferencia de la existencia de un ser máximamente-cuasi
grande? Mi respuesta es que hay una asimetría entre nuestras intuiciones acerca de la posibilidad de esos seres.
Cualquier intuición para pensar que un ser máximamente-cuasi grande es posible también garantiza la creencia en
la posibilidad de un ser máximamente grande. De hecho, la forma en que llegamos a formar la idea de que la
primera fue por la disminución de la idea de la última. Sin embargo, nuestra intuición de la posibilidad de un ser
máximamente grande, una vez que entendamos sus implicaciones, tiene la tendencia a socavar nuestra intuición
de la posibilidad de un ser máximamente-cuasi grande. Empezamos a sospechar que a pesar de las apariencias,
eso no es realmente posible después de todo.
Observemos que todo esto se dice únicamente sobre la base de la apelación solamente a las intuiciones modales
(es decir, nuestras intuiciones sobre lo que es posible o necesario). Pero una de las “arrugas” significativas en las
discusiones sobre el argumento ontológico es el apoyo a (AO1), lo cual va más allá de meras intuiciones modales.
Aquí las consideraciones de la simplicidad, de hecho, podrían tener un papel que desempeñar. Al acudir a esos
factores, no estamos alterando la forma del argumento ontológico a favor de la existencia de Dios, sino que
estamos reuniendo razones aparte de las intuiciones modales de la verdad del (AO1).
Ahora bien, con respecto a su duda teológica: no veo que esto tenga nada que ver con que Dios sea
metafísicamente necesario. Aun si Dios existe de forma contingente, siempre y cuando Él sea esencialmente
moralmente perfecto, usted puede correr el argumento de que Él está moralmente obligado a hacer lo mejor y por
lo tanto, debe crear el mejor mundo posible. Así que este es un problema que enfrenta cualquier teísta que cree
que Dios es moralmente perfecto.
La duda debe ser confrontada, creo, al cuestionar la suposición de que hay uno de los mundos posibles que es el
mejor. Los mundos simplemente pueden mejorar y mejorar sin límite. Por cada mundo que Dios elige crear siempre
habrá uno mejor que él pudo haber creado. Como más, Dios debe crear un mundo bueno, no el mejor mundo
(porque no existe tal cosa). Además, no hay razón para pensar que Dios deba crear algo en absoluto. En un mundo
posible en el que Dios no creara nada, solamente existiera Él, el paradigma y el locus de la bondad-el summum
bonum. ¡Ese sería un mundo bastantemente bueno, por decir lo menos!
Su productividad deja dicho que usted tiene la energía de cinco hombres. ¿Hay algunos consejos que usted le
pueda dar a un joven filósofo cristiano que está tratando de ser tan productivo como usted? ¿Cómo es que usted
estudia y escribe de manera tan productiva, así como también tiene el tiempo para cuidar a su esposa? ¿De donde
saca el tiempo?
Anon
Con la pregunta de la Semana # 52 llegamos al primer aniversario de haber lanzado el sitio web de Reasonable
Faith (Fe Racional). ¡Qué experiencia tan maravillosa ha sido esto! La variedad maravillosa de las características
en el sitio y la frescura del material que se presenta aquí cada semana ha ayudado a hacer de esta página un
sueño hecho realidad para mí. Nos sentimos tan animados por el número que constantemente aumenta cada mes
de visitantes extraordinarios que proceden de todas partes del globo, así como también los correos electrónicos y
las cartas que expresan como un podcast, un artículo, un debate o un libro ha sido de ayuda para alguien.
Cuando estaba reflexionando sobre nuestro primer aniversario, pensé que era apropiado de esta semana tomar un
paso atrás y tomar una pregunta de índole más personal. Me siento alagado por la pregunta, pero sí creo que ella
plantea unos asuntos serios.
La pregunta nos recuerda que como pensadores cristianos que somos, debemos vivir una vida que balancea
nuestro ministerio con nuestros compromisos personales (sin mencionar nuestra vida espiritual). Si nos arrojamos
completamente sobre nuestro trabajo al punto que descuidamos nuestras familias, entonces podríamos terminar
siendo muy productivos, pero divorciados (miserables) trayéndole vergüenza al nombre de Cristo e hiriendo las
personas que Dios nos ha dado para amar y proteger. De modo que la pregunta tiene que ver con ambas cosas:
las prioridades y la productividad. Hay tantas cosas que decir aquí, pero permítame darle algunas sugerencias
prácticas que han sido de ayuda para mí.
1. Establezca Prioridades. Con todas las cosas que hay que hacer, debemos comenzar teniendo un sentido claro
de nuestras prioridades. Ellas van a determinar de como distribuimos nuestro tiempo y nuestra energía. La
prioridad principal será nuestro caminar personal con Dios. Eso va a incluir el tiempo que pasamos a solas con Él y
también el tiempo que pasamos en la adoración y el servicio corporal en una iglesia local. Mi esposa Jan y yo
observamos el principio del “sábado,” que es el separar un día cada semana para adorar y descansar, y por lo tanto
yo no estudio los domingos. Mi segunda prioridad es Jan y nuestros hijos. Al principio cuando Jan y yo nos
embarcamos en el estudio de postgrado en el seminario, le dije que si el afán alguna vez se hacía demasiado o que
si ella se sentía desatendida, sólo tenía que decir la palabra y yo dejaría la escuela. Ella sabía que yo le decía en
serio y eso le daba la fortaleza para sobrellevar el estrés de mis estudios de postgrado. También le hice la promesa
de que no iba a estudiar en las noches o los fines de semanas. Ese tiempo sería para ella. Mantener ese
compromiso con ella (el cual aún mantengo) me motivó a levantarme temprano en la mañana y a tener un horario
diario muy disciplinado, como se puede imaginar. Dios ha honrado ese compromiso. Tengo una esposa que iría
hasta el fin del mundo por mí (¡y lo ha hecho!). Un erudito que esté felizmente casado naturalmente será más
productivo que uno que esté miserable y deprimido. Como dice la Biblia, “El que ama a su mujer, a sí mismo se
ama” (Efesios 5.28). ¡Nunca se han dicho palabras más verdaderas que esas!
2. Tenga Determinación. Después que haya adquirido un entendimiento claro de sus prioridades, es de suma
importancia que cultive el carácter personal de determinación. Con eso quiero decir la habilidad de discernir la
diferencia entre lo bueno y lo mejor y no dejar que lo bueno se convierta en enemigo de lo mejor. Existen tantas
distracciones en la vida y muchas de ellas son cosas genuinamente buenas. Pero si nuestro deseo es de ser tan
productivo como el potencial que tenemos de serlo, entonces debemos aprender a evadir lo bueno por amor a la
meta en la que estamos enfocados. En el seminario, por ejemplo, no asistía al servicio diario en la capilla ni pasaba
mucho tiempo con mis amigos porque sabía que tenía que terminar todos mis trabajos antes de irme a la casa en la
noche. Al saber donde estaban mis prioridades, estaba preparado para hacer los sacrificios necesarios. Con
frecuencia en mi investigación, me encontraba con algún artículo filosófico muy interesante que no estaba
relacionado con el proyecto de investigación que estaba trabajando. En lugar de distraerme con ese artículo,
simplemente hacía un apunte sobre los datos bibliográficos para que pudiera volver a él en el futuro.
3. Administre bien el Tiempo. Hace mucho tiempo que me di cuenta que el tiempo es más valioso que el dinero, ya
que usted siempre puede recuperar el dinero, pero el tiempo después que se va se pierde para siempre. Por eso
necesitamos invertir nuestro tiempo al máximo. Esto significa que tenemos que saber como administrar su tiempo.
Con el pasar de los años, he aprendido a vivir una vida muy disciplinada. Todos los días me levanto a las 5:30 de la
mañana para pasar una hora en devoción personal y luego bajo a hacer ejercicios por una hora. Después de
ducharme, desayuno con Jan y le hablo acerca del día. Luego estudio hasta alrededor de la 1:00 de la tarde
cuando ella tiene el almuerzo preparado para mí (sí, ella es una cocinera y ama de casa maravillosa). Después
conduzco un estudio o una lectura más ligera hasta alrededor de las 5:00. Por último, cuando mi cerebro está muy
cansado para pensar, hago todo lo que tiene que ver con correo electrónico entre las 5:00 y 6:00 de la tarde. Luego
Jan y yo disfrutamos juntos de la cena y del resto de la noche. Ella me ayuda a lograr esta rutina y me encuentro
que es algo muy práctico. Por supuesto, cuando estoy de viaje, las cosas se hacen inestables. Pero aún trato de
ejercitar cuando estoy de viaje y traigo conmigo una lectura ligera.
4. Trabaje como si fuera para el Señor. Cuando entré al seminario, nuestro decano Kenneth Kantzer nos ordenó
“Vean sus estudios como un servicio para Cristo.” ¡Qué perspectiva tan diferente le da a uno cuando uno estudia!
Nadie le quiere ofrecer al Señor un servicio desanimado o defectuoso. Usted quisiera darle sólo lo mejor. Mientras
estaba en el seminario, Jan me trajo una pequeña placa de cartulina la cual pegué en la lámpara de mi escritorio
para que la pudiera ver cada vez que me sentara a estudiar. En la placa se encontraban escritas las palabras de
Colosenses 3.23: “Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este
mundo.” Eso me inspira en todo lo que hago. Eso le va a dar la motivación y el celo para hacer su trabajo bien aún
cuando las cosas se ponen difíciles.
5. Utilice el método Tortuga. ¿Se acuerda del relato de la tortuga y la liebre? La liebre era un esprínter (rápida) que
comenzaba la carrera rápidamente, mientras que la tortuga era una de pasos pesados. Con el pasar del tiempo, la
liebre se cansó y se acostó a descansar. En lo que la liebre despertó, la tortuga dando pasos estables ya estaba
cruzando la meta antes que ella. Me ha sorprendido de cómo el trabajo lento, estable e incremental se acumula
hasta que usted mira atrás y se sorprende de todo lo que ha logrado. Mi padre ejemplificó esa virtud. Cuando era
un chico, él ordenaba vagonadas de tierra o piedras de rellenar para ser descargada en nuestro patio y luego los
fines de semanas después del trabajo, él salía y con una pala y una carretilla comenzaba solito a mover la montaña
de material que había en el patio. Parecía como un trabajo sin esperanza. Pero después de varios meses, había él
ya había movido toda la tierra o había construido un muro de piedra. Simplemente me sorprendía de ver como la
perseverancia estable era la manera de lograr las cosas. Jan y yo llamamos esta manera de trabajar “el método
tortuga.” Unos años atrás, ella me compró una tortuga de metal que ahora adorna la mesilla de noche para
recordarme de esa verdad.
6. Desarrolle un buen hábito de estudio. Usted debería desarrollar varios hábitos de estudios para hacerse más
productivo. Cuando usted estudie, escoja un lugar tranquilo que no tenga ninguna distracción visual y siéntese en
una silla recta en un escritorio o en una mesa con una superficie bien alumbrada. Disciplínese a leer por intervalos
largos para que no se esté siempre levantando a buscar una tasa de café o hablar con alguien. En lo que se refiere
a escribir, no sea un perfeccionista. Sólo póngalo en papel y usted lo puede revisar luego. El perfeccionismo lleva a
parálisis. Aquí le doy dos sugerencias muy importantes: (i) Tome apunte de lo que usted lea. Si usted no toma
apunte de lo que lee, se le olvidará casi todo lo que leyó cuando ponga el libro de regreso en el librero. Tomar
apuntes no solo le ayudará a retener lo que lee sino que también le da un registro de lo que ha leído. Mantengo
cuadernos en mi oficina con las etiquetas: Filosofía, Filosofía de la Religión, Filosofía de la Ciencia, Teología
Sistemática, Estudios del Nuevo Testamente,etc., donde guardo mis apuntes de todo lo que leo. (Supongo que
usted también podría hacer esto en una computadora, pero comencé antes de que existieran las computadoras
personales y hay grandes ventajas que tienen las copias duras en lo que se refiere a la accesibilidad y a la
comparación de los apuntes). (ii) Hágase un curso de lectura rápida. El tomar apuntes le va retrasar. Pero la
habilidad de leer rápido le puede ayudar a compensar por eso en algún grado. Solía pensar que la lectura rápida
era solamente leer por encima y me parecía no tener ningún valor. Pero descubrí que el leer rápido no es leer por
encima: usted lee todas las palabras, pero simplemente las lee más rápido. Descubrí que todos tenemos malos
hábitos cuando leemos (como sub-vocalizar) que nos hace disminuir la velocidad pero con la lectura rápida
podemos deshacernos de ellos. Así que le insto a tomar una clase calificada de lectura rápida.
7. Duplique su trabajo. Cuando usted comience a escribir, saque lo más que pueda de la misma pieza de
investigación. Por ejemplo, si usted sigue mi trabajo, sabrá que yo típicamente escribo un artículo académico,
como God, Time and Eternity (Dios, el Tiempo y la Eternidad), publicado por una publicadora académica. Luego re-
escribo el mismo material en la forma de un libro popular, como Time and Eternity (El Tiempo y la Eternidad) para
las personas laicas. Además, antes que los libros salgan, yo publico algunos de los capítulos en forma de artículos
en revistas profesionales. Así que del mismo cuerpo de investigación sale una variedad de publicaciones.
Bueno, como puede ver, estoy lleno de consejos. Espero que algunos de ellos le sea útil para usted. Sé que de
verdad ha funcionado para mí.
¡Gracias a todos ustedes que han ayudado a hacer nuestro primer año de Reasonable Faith (Fe Racional) un éxito
maravilloso!
Atentamente,
Sarah
Mientras comenzamos nuestro segundo año de Reasonable Faith (Fe Racional) en el Internet, creo que ésta es
una pregunta apropiada para comenzar.
¡Sarah, creo que usted tiene una oportunidad maravillosa! Ser maestro es una fiducia sagrada. Repetir
descuidadamente lo que usted piensa que no es verdadero es traicionar no solo a Cristo, sino también a la
vocación suya como maestra y también a todos los padres y estudiantes que confían en usted.
Todos nosotros que enseñamos tenemos que enseñar acerca de visiones de las que no estamos de acuerdo. Al
hacer eso, tenemos una obligación de presentar esas visiones de una manera justa antes de hacerlas sujetas a la
crítica. La teoría de la evolución es tan importante en nuestro tiempo, no solo científica sino también culturalmente,
que es imperativo que los estudiantes suyos la entiendan de una manera correcta. De modo que necesita
enseñársela muy bien.
Pero eso no necesita que usted presente falsedades como verdades. Al contrario, enseñe a sus estudiantes que
esto-o-aquello es lo que la teoría afirma. Luego hable de lo bien que la teoría se mide o se compara. Presente las
cosas que la teoría tiene a su favor y las que tiene a su contra en términos totalmente naturalistas, para que así la
religión no entre en la discusión. Tomemos un ejemplo más neutro. Supongamos que usted estuviera enseñando
acerca de la cosmología. Usted podría hablar un poco de la situación histórica antes de la enunciación de Einstein
de su Teoría General de la Relatividad. Luego podría mostrar como Einstein aplicó su teoría al universo en general
y cuales predicciones ésta generó. Usted podría hablar acerca de las soluciones de Friedman y Lemaitre a las
ecuaciones de Einstein que predecían un universo en expansión. Usted podría querer hablar acerca de los
descubrimientos empíricos que se tomaron para confirmar la teoría. Luego usted podría hablar de teorías alternas,
como la teoría del estado estacionario o las teorías oscilatorias.
¿Por qué no puede usted hacer lo mismo con la teoría Darwiniana de la evolución biológica? Describa los
problemas y las perplejidades que Darwin confrontaba y qué teoría él propuso para resolverlos. Muestre como su
teoría original necesitó ser reforzada por la genética de Mendell. Describa como la teoría moderna de la evolución
se ha desarrollado desde aquel entonces. Luego usted puede evaluar las fortalezas y las debilidades del método
neo-Darwiniano. Usted puede decir que éste es el paradigma controlador en la biología de hoy, el cual es
abrumadoramente aceptado. Diga a sus estudiantes lo que la teoría explica bien; comparta con ellos las cosas que
ella no explica bien. Un buen ejemplo de este método es el de Stephen Meyer llamado Explore Evolution (Explore
la Evolución) publicado por Hillhouse en el 2007.
Usted no necesita mencionar a Dios, la creación, ni aún el diseño inteligente. Solamente sopese los méritos y
deméritos de la teoría. Después de todo, el rechazar la teoría neo-Darwiniana de la evolución no implica apoyar
una alternativa sobrenatural. Podemos estar muy confiados, creo, tomando en cuenta las explicaciones
inadecuadas de los mecanismos de la mutación genética y de la selección natural, que para el fin de este siglo la
teoría actual de la evolución se habrá transformado en una teoría evolutiva diferente con mecanismos adicionales.
Entonces, todas las personas van a decir, así como han dicho antes, “Bueno siempre sabíamos que los
mecanismos antiguos eran deficientes en la explicación, pero ahora hemos resueltos ese problema.”
#54
Hilbert y el Kalam
En su debate con Kirk Durston, el ateo Jeffrey Shallit afirmó (durante su primera refutación) que Hilbert nunca dijo
que una regresión infinita de causas fuese matemáticamente imposible. Luego él tomó y levantó un libro escrito por
Hilbert y dijo,
Tengo este papel escrito por Hilbert al que usted (Durston) se refiere aquí: David Hilbert, “On the Infinite” (Sobre el
Infinito). Ustedes pueden venir y verlo cuando terminemos. No hay ninguna prueba aquí. Lo siento. Ustedes están
siendo engañados por William Lane Craig quien no es la fuente más confiable que digamos. Él es un apologético
cristiano. No hay ninguna prueba aquí. Este artículo fue escrito en el 1925. De lo que hablaba Hilbert era del
entendimiento del universo físico de aquel tiempo. El entendimiento del universo de aquel entonces (82 años atrás).
Él dijo que en ese entendimiento no hay cantidades infinitas en el universo. ¡Pero ahora estamos en el 2007! Pero
desde aquel tiempo hemos aprendido muchísimo acerca del universo. No soy físico. Pero mis colegas físicos me
aseguran que existen teorías físicas muy respetables en la que de hecho hay cantidades infinitas en la naturaleza.
Así que, ah, permítanme ver si puedo encontrar diapositivas para eso. ¡Oh sí, aquí están! De hecho, afirmaría que
no hay razón lógica para eliminar una regresión infinita de causas. Podríamos tener una singularidad multiplicada
por cero. Y un acontecimiento en el tiempo uno sobre ‘n’ más uno, causando un acontecimiento en el tiempo uno
sobre ‘n’ para todo ‘n.’ De modo que tenemos un acontecimiento en el tiempo del 4rto que causa un acontecimiento
en el tiempo del 3ro. Y un acontecimiento en el tiempo del 5to que causa ese acontecimiento en el tiempo del 4rto y
así sucesivamente. Ustedes llegan a una regresión infinita de causas. Esto es realmente muy sencillo a algunas de
las declaraciones que se hacen acerca de la singularidad del Big Bang de que hay un número realmente infinito de
estados después de la singularidad del Big Bang. Por lo tanto, en efecto no hay ninguna razón lógica y por favor no
le crean cuando él dice que Hilbert lo comprobó. Él no hace nada de eso.
Desafortunadamente, a Durston se le dio una cantidad de tiempo limitado durante su conclusión para refutar a
Shallit (a pesar que creo que Durston ganó el debate), pero me imaginé que aunque Shallit hizo un comentario
sarcástico e insincero hacia usted, sólo sería justo de que usted respondiera. ¿Tenía Shallit razón de su comentario
acerca de Hilbert? Y dado el argumento de Shallit, ¿sería posible una regresión infinita en el universo?
Gracias,
Eddie
No conozco a Jeffrey Shallit, pero me temo que todo eso es un festival de ignorancia. En ningún momento hice la
declaración diciendo que Hilbert ofrecía prueba de que una regresión infinita de causas fuese matemáticamente
imposible. Por el contrario, yo cito a Hilbert como un ejemplo de un gran matemático que, a pesar de que era un
entusiasta acerca de la existencia matemática del infinito, negaba que realmente existiera el infinito real. Lo que el
ejemplo de Hilbert muestra es que alguien no necesita restringir la matemática clásica para negar que el infinito real
exista en el mundo de mentes independientes.
Lo que es realmente peculiar es el movimiento “eso fue en aquel entonces, pero esto es ahora” de Shallit—como si
las visiones de la existencia matemática están atadas al tiempo. El uso de la matemática infinitaria en las teorías
científicas no nos compromete a (creer en) la existencia de número realmente infinito de cosas. Por ejemplo,
podemos modelar el espacio-tiempo como una infinidad incontable de puntos, pero eso no insinúa que esos puntos
realmente existan.
Ahora consideremos el ejemplo que da Shallit. Si le entiendo bien, él se imagina la singularidad inicial en algún
tiempo t = 0 y luego se imagina una serie de fracciones convergiendo hacia 0 como limite. Por ejemplo, nos
podríamos imaginar que el primer segundo del tiempo sea divido en intervalos…1/8, 1/4, 1/2.
Ahora ¿Qué es lo que se supone ser importante de este ejercicio? No estoy seguro de qué es lo que él se propone
a probar. El universo en esa visión aun es finito en el pasado. Incluso en la visión de Shallit, el universo vino a la
existencia en un tiempo finito atrás y por lo tanto necesita de una causa externa.
¿Se supone que éste sea un argumento a favor de la existencia de un número realmente infinito de cosas? Pero
entonces ¿Por qué deberíamos considerar una serie de intervalos convergiendo hacia cero como algo más que una
idealización matemática? Esa serie de intervalos puede ser plausiblemente considerada como potencialmente
infinita y no realmente infinita, ya que el subdividiendo continúa sin límite.
¿Muestra eso que si “eliminamos” el punto 0, entonces no tendríamos ningún comienzo del universo? No. El tiempo
comienza a existir si y sólo si por cada intervalo finito de tiempo que usted escoge solamente hay un número finito
de intervalos iguales más temprano que ese. El que tenga un comienzo no implica que tiene que tener un punto de
inicio.
¿Está esto supuesto a mostrar que usted podría atravesar una regresión infinita de causas? Pero el
argumento kalam en contra del atravesar un infinito real tiene que ver con una serie compuesta de intervalos que
son de igual duración y no de duración progresivamente más corta. Entonces, ¿Cuál está supuesto a ser el punto?
Para especulaciones iguales a esta acerca de series convergentes, vea mi artículo, “J. Howard Sobel on the Kalam
Cosmological Argument(J Howard Sobel sobre el Argumento Cosmologico Kalam)” en la sección llamada
“Scholarly Articles: Existence of God (Artículos Académicos: La Existencia de Dios).
#55
¿Los que se Pierden Acumulan Más Castigo en el
Infierno?
Tengo una preocupación por algo que leí en la base de datos donde se encuentran sus artículos. Me encuentro que
su explicación sobre el pecar en la vida después de la muerte y lo que usted cree implica algo raro cuando
tomamos en cuenta el abismo que hay entre la muerte y la vida y cuando nos basamos en el juicio final que se
expresa en el patrimonio o la historia judeo-cristiana.
En su artículo “How Can Christ be the only way to God?” (¿Cómo puede ser Cristo el único camino a Dios?), usted
menciona que aquellos que han sido condenados al infierno continúan pecando. Eso parece fracasar en tres
niveles:
1. El pecado parece ser una predisposición terrenal y no una que sigue en la eternidad. La palabra griega
“harmatia” implica “errar o no dar al blanco.” Así que como cristianos, si creemos que el “blanco” es Dios o es la
perfección justa, ¿no es eso algo que se logra o absolutamente no se logra en la vida después de la muerte?
Parecería que si dejamos abierta la posibilidad de que una persona continúe “no dando al blanco,” entonces
también debemos suponer que la antítesis de eso es que los que son salvos de alguna manera se mantienen
“ganando o pegándole al blanco” ya sea esto Dios o la perfección justa. Ahora bien, como sé que vamos a
continuar (creciendo) en nuestro conocimiento de Dios por toda la eternidad (como menciona Pablo), no veo eso
como lo opuesto de aquellos que están perdidos en el infierno, ya que parece que su conocimiento de Dios no cesa
o disminuye.
2. La idea de continuar pecando en la eternidad parece ser inadecuada por medio de una analogía. Una vez que el
criminal es juzgado y sentenciado por sus crímenes, él va a la cárcel. Digamos que le den cadena perpetua sin
libertad condicional. Ahora, aún si él hiciera obras en la cárcel que fuesen abominables, digamos que él mate otro
hombre en una riña debido a que perdió todas las esperanzas, ¿podemos decir que eso tenga alguna
consecuencia en el juicio que ya pasó? Hay algunos casos donde esa persona podría recibir otros 100 años
añadidos, pero todos sabemos que eso sólo es una formalidad. Él no va a salir de la prisión. No hay ninguna
esperanza de que alguna vez consiga que le den libertad.
3. La idea de continuar en pecado no está del todo apoyada en la Biblia. La cosa que encuentro realmente
inadecuada en este ejemplo es la posibilidad que éste deja abierto. Es decir, si el pecado es por lo que una
persona es juzgada en la eternidad, su rechazo a Cristo siendo la suma total de los pecados individuales, la
posibilidad de que una persona (y no todas las que están condenadas o perdidas) pueda continuar pecando en el
infierno implica la posibilidad de que una persona pueda también cambiar de parecer (o arrepentirse). Y creo que
vemos evidencia de eso en el ejemplo de Lázaro cuando le habla a Abraham. No todas las personas en el infierno,
dado este ejemplo en la Biblia, parecen seguir pecando. Algunos de ellos parecen estar genuinamente perturbados
por sus decisiones en la tierra y quieren salir de allá. Y cuando Lázaro le habló a Abraham, Abraham no le
reprendió por no haber aceptado la revelación de Dios en la naturaleza o por medio de la ley. Él simplemente le
dice que hay un gran abismo entre ellos. De modo que decir que aún es una condición del corazón en Lázaro quien
está meramente tratando de evadir los dolores del infierno es una inferencia que no se apoya en el dialogo.
Por lo tanto, sobre la base de estas tres objeciones, me pregunto, ¿cuán adecuada es la idea de un lugar eterno de
tormento?
En Su Gracia,
Trey
Trey, gracias por la pregunta perspicaz. Es importante que primero pongamos el contexto para poder responder su
pregunta. Motivado no sólo por los no creyentes sino también por los aniquilacionistas, estoy haciendo el intento de
tratar con la objeción a la doctrina del infierno, de que el infierno es incompatible con la justicia de Dios porque el
castigo no va de acorde con la gravedad del delito. Hasta los pecados como el asesinato y la crueldad, se presume,
no merecen el castigo eterno, ya que esos pecados son de significado finito, mientras que el castigo eterno es
infinito en su severidad.
Mi respuesta a esta objeción contiene dos partes, la cual tiene la forma “Aun si…, pero de hecho….” Es decir que
primero yo argumento ex concessionis, concediendo la suposición hecha por quien objeta de que ningún pecado
cometido por los seres humanos merece un castigo infinito y tratando de mostrar que hasta en esa suposición, la
objeción no pasa. Luego argumento que no necesitamos hacer la suposición presupuesta por quien objeta y
propongo una solución totalmente diferente al problema, la cual de hecho encuentro que es preferible. Por lo tanto,
no debe tomar la primera parte de mi respuesta fuera de contexto como si no estoy ofreciendo la segunda parte de
la respuesta.
Entonces en cuanto a la primera parte de mi respuesta, lo que más me sorprendió cuando pensé acerca de este
problema es que no se deduce que porque todos los pecados que cometemos merecen solamente un castigo finito,
por lo tanto nadie merece un castigo eterno, ya que si alguna persona comete un número infinito de pecados, la
suma total de pecados, de hecho, merecería un castigo infinito. Por supuesto, nadie comete un número infinito de
pecados en su vida terrenal. Pero se me ocurre que en la vida después de la muerte una persona podría cometer
por lo menos potencial e infinitivamente muchos pecados, si una persona se mantiene pecando para siempre. Y
cuando pensamos de las personas que están perdidas o condenadas en el infierno, no es del todo improbable
pensar de que ellos, en efecto, continúen pecando. En lugar de arrepentirse, ellos se hacen más implacables en su
odio y rechazo a Dios.
Me encuentro algo asombroso que en el libro de Apocalipsis, las copas de la ira de Dios se derramaban en el juicio
sobre la humanidad, aquellos que eran juzgados no se arrepentían sino que maldecían a Dios todavía más: “Los
hombres fueron quemados con el gran calor y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas,
y no se arrepintieron para darle gloria….la gente se mordía la lengua por causa del dolor y blasfemaron contra el
Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.…Del cielo cayó sobre los
hombres un enorme granizo, como del peso de un talento. Y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del
granizo, porque su plaga fue sumamente grande” (Apoc. 16.8-11, 21). Ya sea en esta vida o en la venidera, el odiar
y rechazar a Dios es pecar, ya que estamos moralmente obligados a adorar y a amar a Dios. El pecado no puede
dejarse sin ser castigado, ya que Dios es perfectamente justo y por lo tanto esos pecados en la vida venidera
también tienen que ser castigados. Así que como el pecar continúa para siempre, también el castigo continúa para
siempre. De modo que si aún concedemos que todos los pecados merecen solamente un castigo finito, el infierno
es incesantemente auto-perpetuo.
Consideremos sus primeras objeciones. En primer lugar, ¿puede el pecar continuar en la vida después de la
muerte? Bueno, ¿Por qué no? Los hombres están moralmente obligados a adorar a Dios, y dejar de hacer eso es,
como usted dice, “no dar al blanco.” Los perdidos de seguro no cumplen con sus obligaciones morales hacia Dios.
Usted dice, “pero entonces también debemos suponer que los que son salvos de alguna manera se mantienen
“ganando o pegándole al blanco” ya sea esto (el blanco) Dios o la perfección justa.” Bueno, ciertamente debemos
decir que los bienaventurados no van a pecar más y en ese sentido continuarán pegándole al blanco, a pesar de
que no necesitamos pensar que ellos alcanzan la perfección moral, una propiedad que plausiblemente le pertenece
únicamente a Dios. Lejos de que cese o disminuya, yo debería pensar que el conocimiento de Dios de los
bienaventurados crecería sin límite. Por lo tanto, no veo ningún problema con esto. (Además véase la Pregunta #
47 sobre el estado de los bienaventurados).
La segunda objeción que usted hace está basada en una analogía de alguien que fue sentenciado a la cárcel. No
sé mucho de la jurisprudencia criminal, pero dudo que quede impune a los ojos de la ley una persona que en la
cárcel asesinara a otro prisionero (o a un guardia). De seguro que será procesado y será responsable por ese
delito—por lo menos, eso espero. Usted dice que si esa persona ya recibió una sentencia fuerte, entonces 100
años más es una mera formalidad. ¡Ahí está! Usted se está olvidando que estamos concediendo la suposición
hecha por quien está objetando de que nuestros pecados merecen solamente un castigo limitado. Una analogía
apropiada sería de alguien que tenga que cumplir sólo una sentencia breve pero que seguidamente continúa
cometiendo delitos menores en la cárcel, de esa manera sigue acumulando más y más penas. Haría una gran
diferencia si él continua cometiendo delitos en la cárcel, de ese modo prologa su sentencia. (A propósito, las
analogías son una forma pobre de argumentar ya que ellas noprueban nada; así que sirven solamente para ilustrar.
De modo que le aconsejaría a que evite esos argumentos en la apologética.)
La objeción final está basada en la parábola del rico y Lázaro que hace Jesús. Es cierto que el rico en el Hades
muestra un corazón de arrepentimiento. El problema aquí, Trey, es que es un error “apretar” las parábolas para
extraer una doctrina cristiana. Ese es un principio muy bien conocido de la hermenéutica (interpretación literaria).
Las parábolas generalmente tienen el objetivo de ilustrar un punto central, en este caso que si las personas no van
a escuchar a Moisés y a los profetas tampoco serán movidos por las señales milagrosas. Es una mala exegesis
hacer una doctrina extraída de los detalles circunstanciales de las parábolas. El rico en la parábola es casi como
una figura de caricatura y sería un grave error utilizar su situación como base para una teología de los perdidos en
el infierno.
No obstante, estoy completamente de acuerdo con usted en que no deberíamos pensar de que el rechazo a Cristo
de parte de una persona constituye la suma total de pecado individual de esa persona. También estoy incómodo
con la idea de que los perdidos o condenados podrían salir del infierno al arrepentirse o cumplir su tiempo (eso me
huele como al purgatorio). Esa es la razón por la que ofrecí una segunda y mejor solución: que el rechazo a Cristo
como Señor y Salvador, siendo un rechazo a Dios Mismo, es un pecado de gravedad y de proporción infinita y por
lo tanto plausiblemente sí merece un castigo infinito. Visto de esa manera, las personas son enviadas al infierno, no
tanto por asesinato, robo y adulterio, sino por rechazar a Dios. Además, si Dios posee conocimiento medio,
entonces podemos decir que Él permite los que se pierden pasen por esta vida terrenal una sola vez. Él sabe que
su rechazo a Él es irrevocable. Por lo tanto, los perdidos son responsables por su propio destino y no pueden
impugnar la justicia de Dios.
#56
La Libertad y la Habilidad de Escoger el Mal
Un amigo mío recientemente me preguntó por qué es necesario que podamos escoger el mal para que tengamos
libre albedrío, mientras que no es necesario que Dios pueda escoger el mal para que Él tenga libre albedrío. Él
piensa que no hay respuesta a esa pregunta y que de esa manera él ha identificado una inconsistencia lógica
dentro del teísmo cristiano que cuenta en contra de su veracidad.
Su objeción supone que un requisito necesario para la libertad es la habilidad de escoger el mal y el bien. No veo
ninguna razón para aceptar esto como verdadero, no sólo de Dios sino también de los humanos. Aunque es
objetivamente verdadero que nuestra voluntad incluye la habilidad de escoger el mal, eso no es necesariamente
verdadero, ya que la voluntad de ser libre solamente requiere que nuestras decisiones o elecciones sean
determinadas por factores causales fuera de nuestros propios poderes volitivos. Una persona puede ser libre aún si
él o ella solamente escoge lo que es bueno y no lo que es malo.
William Lane Craig ofrece un experimento mental perspicaz para demostrar que uno no necesita poder escoger B
para hacer que su elección de A sea algo libre y significativo:
‘Imaginemos a un hombre con electrodos secretamente implantados en su cerebro a quien se le presenta con la
opción de hacer A o B [para nuestros propósitos, permitiremos que A signifique el bien y B signifique la maldad].
Los electrodos están inactivos siempre y cuando el hombre escoja A, pero si él fuese a escoger B entonces los
electrodos se encenderían y forzarían al hombre a escoger A. Si los electrodos se encendieran, causando que él
escogiera A, su elección de A claramente no es una elección libre. Pero supongamos de que el hombre realmente
quisiera hacer A y lo escoge por voluntad propia. En ese caso su elección de A es completamente libre, a pesar de
que el hombre literalmente no puede escoger B, ya que los electrodos no funcionan y no tienen ningún efecto en su
elección de A. Lo que hace su elección libre es la ausencia de cualquier factor causalmente determinante de su
elección de A. Esta concepción de la libertad libertaria tiene la ventaja de explicar como es que la decisión de Dios
de hacer el bien es libre, a pesar de que es imposible para Dios elegir el pecado. Es decir que su elección no está
determinada por limitaciones causales. Por lo tanto, la libertad libertaria de la voluntad no requiere la habilidad de
escoger de otra manera a la que uno escoja.’
Una limitación en la gama de opciones no es lo mismo que no tener ninguna opción. Si A, B y C son buenas
opciones, y D, E y F son malas opciones, la inhabilidad de una persona de escoger D, E o F no niega el hecho de
que él o ella pueda escoger A, B o C. Cuando voy de compra de helados al supermercado, es posible que el
supermercado sólo tenga 15 de los 100 diferentes sabores que vienen los helados. El hecho de que no puedo
escoger 85 de esos sabores no niega la realidad de que yo tenga que elegir de las 15 opciones que tengo frente a
mí. De la misma manera, la falta de habilidad de Dios de escoger el mal no quiere decir que Dios no tenga libertad
de voluntad. Como más, eso quiere decir que Su gama de opciones libres es más restrictiva que la nuestra.
Mientras me parece correcto que la libertad humana no requiere la capacidad de escoger el mal, eso entra en
conflicto con la teodicea del libre-albedrío (la cual siempre he encontrado ser persuasiva). La teodicea del libre-
albedrío argumenta que es lógicamente imposible para Dios crear un mundo en el que los humanos disfruten de
libre albedrío y aún no puedan usar esa voluntad (libertad) para escoger el mal. En esta situación, la habilidad de
escoger el mal no es objetivamente verdadera, sino que es necesariamente verdadera. Pero como argumenté
arriba, me parece que Dios nos pudo haber creado sin la capacidad de escoger el mal.
Enfrento un dilema. En el proceso de responder a la objeción de mi amigo, no he resuelto el problema del mal.
Además, no puedo explicar el por qué, si Dios nos pudo haber creado libres sin la capacidad de escoger el mal, Él
no lo hizo así (especialmente tomando en cuenta el hecho de que somos creados a Su imagen y Él no puede elegir
el mal). ¿Se debe eso al que somos seres finitos? Si es así, como somos necesariamente finitos, se deduce que
nuestra capacidad de escoger el mal es también necesaria. Mientras eso salva la teodicea del libre albedrío, eso
entra en conflicto con mi argumento de que la capacidad de escoger el mal no es necesaria para una libertad
genuina de la voluntad.
¿Dónde está el problema? ¿Está en mi argumento el que la libertad humana no necesita la capacidad de elegir el
mal? ¿Está en mi entendimiento la teodicea del libre albedrío? Le agradecería su comentario.
Jason
Creo que puedo resolver su dilema, Jason. Pero primero permítame decir que hizo un buen trabajo respondiendo la
pregunta de su amigo. Solamente quiero hacer un pequeño ajuste.
También permítame decir que la ilustración que di no es original mía sino que es el invento del filósofo Harry
Franfurt. El trabajo de él ha dejado mucho de que hablar por las ilustraciones de este tipo que él hace. También
observemos, lo útil que es el análisis de Frankfurt de la libertad libertaria para entender como Cristo resistió
libremente la tentación. Como la segunda persona de la Trinidad, Cristo era impecable (incapaz de pecar). Sin
embargo, él libremente resistió la tentación. ¿Cómo es eso posible? Debido a su estado de humillación (su estado
de encarnación ante de la resurrección), él experimentó límites cognitivos que eran consistentes con la conciencia
humana genuina y de esa manera sintió lo atractivo de la tentación. Eso él resistió de manera libre en que él o su
propio poder la aguantó sin ninguna influencia external causal.
Ahora, ¿Cómo es eso compatible con la afirmación de la Defensa del Libre Albedrío de que “es lógicamente
imposible para Dios crear un mundo en el que los humanos disfruten de libre albedrío y aún no puedan usar esa
voluntad (libertad) para escoger el mal?” Notemos que la Defensa del Libre Albedrío no implica dicha afirmación. Es
consistente con la Defensa del Libre Albedrío de que aunque existan mundos posibles como usted describe, ellos
tienen deficiencias primordiales que lo hacen menos preferibles a los mundos en los cuales los humanos pueden
escoger el bien o el mal. El ateo tiene que probar que, necesariamente, Dios preferiría un mundo sin la maldad (por
cualquier razón) sobre cualquier mundo que tuviera la maldad si él es de probar que Dios y el mal son lógicamente
incompatibles.
Sin embargo, creo que está dudoso de que Dios pudo crear un mundo que tuviera la habilidad de libremente
escoger solamente el Bien. Esa habilidad parece pertenecer propiamente solo a una naturaleza que tenga la
propiedad de la perfección moral, una propiedad que únicamente le pertenece a Dios. Un ser libre que posea una
naturaleza que está categorizada por menos que una perfección moral completa (esa perfección moral difiere de la
mera inocencia) carece del poder de elegir de manera infalible el Bien, ya que para que Dios creara un ser que
tuviera la habilidad de elegir infaliblemente el Bien sería, en efecto, crear otro Dios, lo que es lógicamente imposible
ya que Dios es esencialmente no-causado. Por supuesto, la omnipotencia no implica la habilidad de producir o
hacer lo que es lógicamente imposible.
Esto no es decir que es lógicamente imposible que de hecho los seres humanos siempre terminen escogiendo el
Bien y nunca pequen. Eso es un mundo lógicamente imposible. En lugar, eso es decir que los humanos tienen la
habilidad inherente de elegir el mal, o mejor, que carecen de la habilidad inherente de elegir infaliblemente el Bien.
Aún si ellos no pecan, ellos pueden.
En respuesta a esa posición, usted levanta la preocupación: “como somos necesariamente finitos, se deduce que
nuestra capacidad de escoger el mal es también necesaria. Mientras eso salva la teodicea del libre albedrío, eso
entra en conflicto con mi argumento de que la capacidad de escoger el mal no es necesaria para una libertad
genuina de la voluntad.” ¡No, no lo hace! Usted respondió a su amigo “desafiando su entendimiento de la libertad y
también su suposición de que la libertad genuina de la voluntad necesita la capacidad de escoger o elegir el mal.”
Esos dos desafíos permanecen. Por lo tanto, usted sólo necesita ajustar las oraciones en su párrafo inicial en el
que usted afirma que los humanos podrían tener la habilidad de escoger solamente el Bien. Usted respondió a la
objeción de su amigo cuando le mostró que la libertad de la voluntad per se no necesita la libertad de hacer lo malo
y cuando usted le explica el por qué es que en el caso de personas finitas, como los seres humanos, la libertad de
hacer decisiones o elecciones morales significativas necesariamente implica la habilidad de escoger tanto el mal
como el bien.
William Lane Craig
#57
¿Cristianos Homosexuales?
En nuestra clase de Escuela Dominical de jóvenes adultos, mi esposo y yo hemos estado utilizando su libro Hard
Questions, Real Answers (Preguntas Difíciles, Respuestas Reales) para tratar con muchos de los temas difíciles
que enfrenta la iglesia de hoy y, en particular, con los que los estudiantes universitarios comienzan a luchar.
Nuestra clase ha tenido algunas buenas discusiones y últimamente está comenzando el proceso de entender más
nuestra fe de manera racional para poder defender la verdad de una forma precisa y adecuada en la cultura no-
bíblica de hoy.
Nos encontramos que había fuertes diferencias de opinión y una gran cantidad de confusión en lo que tiene que ver
s con el tema de la homosexualidad. En especifico, con el concepto de que la Biblia condena las actividades o el
comportamiento homosexual, pero no el tener una orientación homosexual (secundario a orientación siendo un
concepto moderno). Además, la expresión en su libro, “es perfectamente posible ser homosexual y ser un cristiano
lleno del espíritu” ocasionó alguna confusión ya que muchos creen que Dios no “crearía” personas para que sean
homosexuales.
1. ¿Es pecaminoso en sí el que una persona se defina como homosexual? Si lo es, ¿Cómo puede ser válido el
enunciado suyo que mencioné anteriormente?
2. ¿Se refiere ese enunciado a alguien que se considera homosexual, pero no se involucra en prácticas o
actividades homosexuales? Si el concepto inicial de las prácticas/comportamiento es pecaminoso y no la
orientación, eso podría tener sentido.
3. ¿Está el llamar a alguien homosexual contribuyendo a una norma cultural no-bíblica que está impregnando la
sociedad?
Hubo un ejemplo que dio un amigo de uno de nuestros estudiantes de nuestra clase de escuela dominical quien no
se considera heterosexual, pero dice que tampoco se considera homosexual. Él viene de un hogar cristiano y sabe
que la homosexualidad no es buena, pero las mujeres no le atraen y no cree que eso vaya a cambiar.
El otro pensamiento que surgió, el cual está relacionado a los pensamientos que menciono arriba, fue que no era
bíblico decir que alguien nació siendo homosexual y que todos fuimos creados heterosexuales. Entonces eso nos
lleva a la idea de si o no la homosexualidad es una elección o decisión. Ahora bien, en su libro usted sí menciona
que sin importar la genética o la decisión, el comportamiento es pecado. Sin embargo, esto podría ser un asunto de
semántica. Es un área que se debe tratar.
Además, si la homosexualidad es algo que se hereda y que no es una decisión, ¿es racional decir que eso fue una
“decisión” hecha en el jardín del Edén? ¿Lleva eso a la conclusión de que es heredar una naturaleza pecaminosa?
En Romanos 1 dice,
La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia
la verdad, porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó…Por lo cual, también los
entregó Dios a la inmundicia, en los apetitos de sus corazones…Por eso Dios los entregó a pasiones
vergonzosas…Dios los entregó a una mente depravada, para hacer cosas que no deben…
Por lo tanto, ¿Es una opción solamente para aquellos que conocen a Dios y no es una opción para aquellos que
tienen sus mentes cerradas a Su evidencia?
También cuando estamos tratando de alcanzar a los “homosexuales cristianos” quienes están tratando de vivir una
vida pura y quienes batallan con ese pecado, ¿Cómo puede una persona ayudarles de una manera amable si esa
persona cree que el simple decir que son homosexuales es sí un pecado? Lo comparo a una persona que se está
recuperando del alcoholismo que todos los días (y a veces cada hora) tiene que orar de que el deseo de tomar
alcohol se le quite. Entonces esto también tiene que ver con el tema de las oraciones no respondidas, si una
persona cree que es homosexual y ora consistente, ferviente y con la dirección del Espíritu Santo de que Dios se
va llevar eso de él y Él escoge no hacerlo heterosexual en ese tiempo o nunca. ¿Cómo podemos abordar ese
tema?
Sé que esto es un poco largo, pero hemos tomado este asunto a los pastores de nuestra iglesia de modo de que
éste sea un asunto que pueda ser tratado con toda la iglesia y no que únicamente esté escondido bajo la alfombra.
Mi esposo y yo tenemos mucha esperanza de que habrá tiempo para que usted y/u otro miembro del personal de
Reasonable Faith (Fe Racional) pueda responder estas preguntas.
Krista
Gracias por dedicar tiempo y hacer el esfuerzo para ministrar a los estudiantes universitarios. Ese un tiempo crucial
en sus vidas y me suena como que sus estudiantes tienen la bendición de tener a usted y a su esposo guiándoles
en medio de esos temas difíciles.
Antes de abordar sus tres preguntas, permítame aclarar lo que quise decir cuando dije,“es perfectamente posible
ser homosexual, y ser un cristiano lleno del Espíritu.” Estoy tomando la homosexualidad como una orientación o
inclinación sexual de los deseos de una persona. A una persona heterosexual le atraen sexualmente los miembros
del sexo opuesto. A una persona homosexual le atraen sexualmente los miembros del mismo sexo. Por lo tanto, mi
enunciado quería decir que es posible que una persona se sienta atraída sexualmente a los miembros de su mismo
sexo y aún ser un cristiano lleno del Espíritu.
Entendido de esa manera, ese hecho me parece obvio. Si es resultado del crianza o de la naturaleza, la inclinación
sexual de alguien no es típicamente algo que la persona escoge sino simplemente en la que la persona se
encuentra. De modo que alguien se podría encontrar en esa orientación pero con el poder del Espíritu Santo
rehúsa a actuar en ella, sabiendo que hacerlo seria algo pecaminoso. Eso no quiere decir “permanecer en el closet”
(en secreto). Una persona puede estar abierta acerca de su situación, de la misma manera que una persona que
esté luchando, por decir, con el voyeurismo podría estar abierta acerca de su problema y rehusar actuar o llevar a
cabo los deseos que él o ella tienen.
Obviamente, el decir eso no implica que esas personas fueron “creadas” por Dios para que tengan esos deseos. Lo
que dije es consistente con que esos deseos son el producto o el resultado de la crianza de la persona. En
cualquier caso, si se debería probar que la homosexualidad tiene base biológica, creo que sería algo simplista decir
que Dios no “crearía” a alguien con dicha predisposición. Dios crea personas con defectos genéticos todo el tiempo
(yo mismo tengo un síndrome basado en la genética). Eso es simplemente parte de la pregunta más amplia a la
que los filósofos llaman “el problema del mal,” es decir, “la maldad natural.”
1. ¿Es pecaminoso en sí el que una persona se defina como homosexual? No, a pesar de que yo no utilizaría la
palabra “defina.” Parte de la agenda de los defensores del estilo de vida homosexualidad es el describir la
orientación sexual como una característica definida de quien usted es, es decir como parte de la identidad misma
de la persona. No deberíamos caer en esa trampa. En lugar, yo hablaría de “describir” a una persona de cierta
forma. Las descripciones pueden cambiar (por ejemplo, nos ponemos viejos y más gordos) y de esa manera no hay
necesidad de definir quienes somos.
2. ¿Se refiere ese enunciado a alguien que se considera homosexual, pero que no se involucra en prácticas o
actividades homosexuales? Correcto. Estoy hablando de alguien que es como la persona que se levanta en la
reunión de Alcohólicos Anónimos y dice, “soy alcohólico, pero gracias a Dios he estado sobrio por 15 años.”
3. ¿Está el llamar a alguien homosexual contribuyendo a una norma cultural no-bíblica que está impregnando la
sociedad? Quizás sea así. Podría ser mejor no creer en esas etiquetas, ya que eso podría fomentar la idea de que
los deseos homosexuales de una persona constituyen parte de la identidad de una persona. Quizás sería mejor
simplemente decir, “estoy luchando con deseos homosexuales” o “me siento atraído a miembros de mi mismo
sexo.”
En cuanto a sus comentarios, estoy de acuerdo que nadie nace siendo homosexual de la manera que defino el
término, pero de la misma manera tampoco nadie nace siendo heterosexual como se define. Recuerde que defino
esas palabras en términos de las atracciones sexuales de una persona. Los bebés y los niños pequeños no se
sienten sexualmente atraídos a otras personas. Esos deseos despierta más tarde en la vida. Así que hay que tener
cuidado de no pensar de la homosexualidad y la heterosexualidad como géneros. La mayoría de nosotros nacemos
con un género claramente manifestado como masculino o femenino, pero lo que va a ser nuestra preferencia
sexual no se manifestará hasta mucho más tarde. Eso es obviamente verdadero aún si tiene base biológica. Pero si
nuestra orientación es el resultado de la biología o de la crianza, de lo que tenemos una elección o decisión es de
si o no ponemos en acción nuestros deseos. Dios nos ordena a vivir en castidad y a preservar la actividad sexual
para el matrimonio heterosexual. El debate de la naturaleza o de la crianza no es nada más semántica. Es una
pregunta científica interesante sobre dos visiones muy diferentes. Pero mi punto es que nuestras decisiones o
elecciones sobre como vivir permanecen siendo la misma a pesar de todo.
Si la homosexualidad tiene base biológica, no creo que necesitamos atribuirla a la Caída en un sentido directo.
Sería como un defecto de nacimiento o como una enfermedad que se basa en la genética. Es interesante ver que
en el tiempo de Pablo mucha de las personas que se involucraban en actividades homosexuales eran
probablemente personas que eran heterosexuales en su orientación. Como tales, esas actividades eran
condenadas por filósofos prominentes de la antigüedad. Ya sea que una persona conozca a Dios o no, el pecado
involucra una decisión por la cual esa persona es responsable.
En cuanto a la última pregunta que usted hace, no creo que sea un pecado para los cristianos decir que son
homosexuales porque se sientan atraídos a los miembros del mismo sexo. Pero sí entiendo su punto de que esa
etiqueta podría ser inútil y podría animarlos a pensar que esa desorientación es parte de su identidad.
En cuanto al asunto de oración no respondida, todos los jóvenes heterosexuales, cristianos masculinos le dirían a
usted que han orado una tras otra vez para que Dios les dé la victoria sobre los deseos sexuales (literalmente la
codicia) y esas oraciones repetidamente se quedan sin respuesta. La santificación no es un asunto instantáneo. Se
toma tiempo y disciplina, vigilando la vida de los ojos y del pensamiento, alejándose de ciertos lugares y aún
tomando en cuenta el tipo de ropa que uno se pone y la música que uno escucha.
Eso nos trae a la mente el que hoy casi nunca se habla de una disciplina espiritual en la iglesia: la mortificación de
la carne. Pablo nos dice que como cristianos tenemos que darle muerte a los malos deseos que hay en nosotros y
a no alimentar los deseos de la carne (Colosenses 3.5). Esto hace parecer que hablamos de imágenes de
ascetismo o auto-flagelación, pero esa no es la idea. Por el contrario, significa que como cristianos de una forma
intencional deberíamos hacer cosas que nos ayuden a mantener controladas nuestras pasiones sexuales. Por
ejemplo, debemos tener cuidado de que película vemos o que revistas leemos o los programas de televisión que
vemos. De manera activa, debemos tomar precaución para evitar pecar en esa área, como poner filtro en el acceso
de Internet que tenemos. A través del tiempo podemos llegar a ser más santo y muchos van a testificar que con
consejería y disciplina aún la orientación homosexual de una persona puede generalmente ser corregida y una
relación matrimonial normal heterosexual podría ser disfrutada.
#58
Jesús el Hijo de Dios
Hola Dr. Craig,
Ante todo, me gustaría introducirme. Soy de Pakistán y ha sido un encanto el que le esté escuchando y mirando
sus debates con intelectuales que tienen creencias contrarias a las suyas. Literalmente estoy contentísimo de ver
su estándar de epistemología, razonamiento y conocimiento. La buena noticia es que he adoptado (aceptado) a
Jesucristo y estoy tratando de vivir día a día, de caminar con Él.
Miré su debate con el erudito musulmán llamado Dr. Badawi y observé que él objetaba que la palabra central
cristiana, por ejemplo “Trinidad” no se encuentra registrada en la Biblia. Pero eso fue un argumento arbitrario de
parte de Dr. Badawi ya que porque la palabra “Tawheed”—la cual es la palabra central para el concepto de Dios en
el Islam y es uno de los 5 pilares sobre los cuales el Islam está fundamentado, ni siquiera existe en el Corán. Pero
¿significa eso que la palabra es inaceptable para los musulmanes? No. De la misma manera si un musulmán objeta
al concepto de la Trinidad meramente porque no está escrito de manera literal por su nombre en la Biblia, entonces
ese musulmán tiene que abandonar y revocar el concepto de Tawheed de forma literal, ya que no existe en el
Corán así como el concepto de la Trinidad no está en la Biblia.
Como es de esperarse, usted formuló su argumento de una manera muy convincente, coherente y elocuente y Dr.
Badawi no pudo responder a esos asuntos. Eso fue muy evidente.
Mi pregunta para usted es: “A Jesús se le llama el Hijo de Dios en la Biblia de la misma manera que se le llama así
a otras personas justas. Así que, ¿Qué es lo que hace a Jesús diferente a las demás personas en lo que se refiere
al título “hijo de Dios”?
M.
M, estoy contentísimo de que usted haya venido a creer en Jesucristo como su Salvador y Señor (he abreviado su
nombre en caso de que usted todavía esté en Pakistán). Usted tiene razón de que la validez de un concepto
teológico de ninguna manera depende del vocabulario utilizado para expresarlo. La pregunta suya es importante e
interesante a la cual respondo en la tercera edición de mi libro Reasonable Faith (Fe Racional). Voy a extraer la
explicación que doy allí para dar respuesta a su pregunta.
Como mencioné en el debate con Dr. Badawi, tenemos buenas bases históricas para pensar que Jesús mismo
entendió y afirmó que él era el Hijo de Dios. En primer lugar, la parábola de Jesús de los labradores malvados de la
viña (Marcos 12:1-9) nos dice que Jesús se consideraba ser el unigénito hijo de Dios (diferente a todos los
profetas), el último mensajero de Dios e incluso la heredad del mismo Israel. Notemos que no podemos borrar la
figura del hijo de la parábola como algo que no era autentico y que luego fue agregado, ya que entonces la
parábola no tendría un clímax ni sentido. Además, la unicidad del hijo no solo se menciona de manera explicita sino
que está insinuada intrínsecamente por la estratagema de los labradores de matar al heredero para poder reclamar
la posesión de la viña. Por lo tanto, esta parábola nos revela que el Jesús histórico creía y enseñaba que él era
el unigénito Hijo de Dios.
En segundo lugar, el concepto propio de Jesús de ser el Hijo de Dios viene de una frase explicita que se encuentra
en Mateo 11.27 (también en Lucas 10:22): “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al
Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.” Aquí Jesús
afirma ser el exclusivo Hijo de Dios y la única revelación a la humanidad de Dios el Padre. Ese dicho nos dice que
Jesús pensaba de sí mismo como el Hijo de Dios en sentido absoluto y único y como alguien a quien se le había
dotado de autoridad exclusiva de revelar a su Padre, Dios, a la humanidad.
Por último, el dicho de Jesús relacionado a la fecha de la consumación de los siglos (el fin del mundo): “Pero de
aquel día y de la hora nadie sabe, ni aún los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre” (Marcos 13:32)
habla de nuevo del Hijo en término que insinúa o implica unicidad.
Sobre la base de esos tres dichos, tenemos buena evidencia de que Jesús mismo se consideraba ser el único Hijo
de Dios. Es verdad que a los reyes judíos se les refería como hijos de Dios (2 Samuel 7.14; 1 Crónicas 17.13;
22.10; Salmo 2.6-7; 89.26-27), y en la literatura de Sabiduría el hombre justo podía ser considerado como niño de
Dios, el cual tenia a Dios como padre (Sabiduría 2.13, 16, 18; 5.5; Sirac 4.10; 51.10). Sin embargo, ese uso
genérico es irrelevante a la afirmación de Jesús de ser hijo divino, tomando en cuenta la unicidad y la exclusividad
de su afirmación. Jesús pensó de sí mismo como Hijo de Dios en un sentido singular que le separa hasta de los
profetas que habían estado antes que él.
Pero ¿Cuál era ese sentido? No debemos concluir de manera muy precipitada que el título era una afirmación
insinuada a la divinidad. Pudo haber sido que Jesús pensaba de sí mismo como el Hijo unigénito de Dios en el
sentido de que él era el Mesías prometido. La obra pseudo-epígrafe judía, IV Libro de Esdras 7.28-29, habla del
Mesías como el hijo de Dios pero sin embargo como alguien que era mortal. Los rollos del Mar Muerto también
muestran que el Mesías pensaba que él era el hijo de Dios (4Q174; 4Q246; 1QSa 2.11-12). La unicidad de la
condición de Hijo de Jesús pudo ser una función de la unicidad del Mesías.
Por otra parte, se debe decir con toda honestidad que esos textos judíos ni siquiera se aproximan al tipo de
afirmación absoluta y exclusiva hecha por Jesús de Nazaret en los dichos que mencioné arriba. No hay nada en los
textos del Mar Muerto que sugiera que el Mesías sería el unigénito hijo de Dios. El ser el Mesías podía separar a
Jesús de todos los profetas que habían venido antes de Él y lo podía hacer la herencia de Israel, como lo afirma la
parábola de los labradores malvados de la viña, pero ser el Mesías no le daría conocimiento exclusivo del Padre ni
un significado revelador exclusivo, como lo afirma Mateo 11.27. Además, el dicho en Marcos 13.32 no solo revela el
sentido único de Jesús de ser Hijo sino que también nos presenta con una escala que asciende desde el estatus de
hombres a ángeles al Hijo al Padre. El sentido de Jesús de ser el Hijo de Dios involucraba un sentido de proximidad
al Padre, lo cual trasciende la proximidad de cualquier hombre mortal (como un rey o profeta) o cualquier ser
angelical.
Esa concepción exaltada de Hijo de Dios no es extraña al judaísmo del primer siglo. El Nuevo Testamento mismo
atestigua de ese hecho (Colosenses 1.13-20; Hebreos 1.1-12). En el Libro IV de Esdras capítulo 13, Esdras ve una
visión de un hombre que se levanta del mar quien es identificado por Dios como “mi Hijo” (13.32, 37) y quien
procede a dominar todas las naciones. Esdras pregunta,
‘Oh Soberano Señor, muéstrame esto: ¿por qué he visto al hombre ascendiendo del corazón del mar?’ Entonces
me dijo: ‘como nadie puede escrutar o saber aquello que existe en lo profundo del mar; así tampoco nadie sobre la
tierra puede ver a mi Hijo o a aquellos que están con él, si no es en el tiempo del día(IV Esdras 13.51-52; 13.26).
El que existan otras personas presentemente con el Hijo antes de su aparición terrenal sugiere que el Hijo es una
figura preexistente y celestial. Eso se hace más evidente en 14.9 cuando se le dice a Esdras que su propia vida
estaba a punto de terminar y que él iba a ir con el Hijo de Dios hasta que él sea revelado en el fin del mundo: “Tú
serás retirado de en medio de los hombres y, en adelante, permanecerás con mi Hijo y con los que son semejantes
a ti, hasta que los tiempos lleguen a su fin.” Es sorprendente de que se hace una diferencia entre el Hijo
preexistente y el humano justo, muerto como Esdras que está con él. Es claro que el Hijo está puesto aparte como
una figura sobrenatural.
Además, como muestro en el libro Reasonable Faith , el propio título “Mesías” también era un título que pudo ser
infundido con connotaciones de divinidad. Los títulos como “el Hijo de Dios” y “el Mesías” tenían muchos
significados y por lo tanto eran intrínsecamente ambiguos sin un contexto. Para poder entender el significado que
Jesús invertía en esas auto-descripciones, necesitamos mirar el contexto de su vida y proclamación completa y
cuando hacemos eso, se nos hace evidente de que él estaba afirmando que tenía un estatus sobrenatural.
#59
La Aseidad, el Ficcionalismo y los Valores
Morales
Recientemente he estado leyendo algunas de sus obras sobre la aseidad de Dios y mientras más leo sobre el tema
y de los asuntos relacionados al tema, más persuadido estoy para ser un ficcionalista. Sin embargo, aquí están mis
dos preguntas para usted:
1. ¿Qué es la moralidad según el ficcionalista? ¿Puede el fuccionalista sostener la moralidad objetiva sin tener que
ser un teórico del mandamiento (divino)? Si la respuesta es no, entonces ¿Cómo puede el ficcionalista explicar los
mandamientos arbitrarios que provienen de Dios (por ejemplo, el que está bien torturar los niños si Dios así lo
ordena)?
2. Mi segunda pregunta es: ¿podemos interpretar Juan 1:3 con una limitación o restricción cuantificadora? En otra
palabra, ¿podemos interpretar a Juan diciendo algo como lo siguiente: “Todas las cosas por medio de él fueron
hechas (con excepción de los objetos abstractos), y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.” ¿Por qué o por
qué no?
En Cristo,
Omar
Estas son preguntas excelentes, Omar, las cuales he tenido que enfrentar en el transcurso de mi estudio de la
aseidad divina (la auto-existencia). Para los lectores que no tienen el trasfondo que usted tiene, permítame decir
que el problema que tenemos aquí es que muchos filósofos, con frecuencia llamados platónicos, piensan que
además de los objetos concretos como las mesas, las personas y las estrellas, también existen los objetos
abstractos como lo son los números, las propiedades y las proposiciones. El problema es que muchos (aunque
interesantemente, no todos—Véase la Pregunta # 9) objetos abstractos existen de manera necesaria y de esa
manera nunca fueron creados por Dios y muchos son lo que nosotros llamamos “no creables,” es decir, que no
pueden ser creados, ya que para que sean creados, ellos ya tendrían que existir,. Por lo tanto uno termina con una
circularidad viciosa (véase el capítulo 5 del libro mío y de Paul Copan titulado Creation out of Nothing [La Creación
de la Nada]). El Ficcionalista resuelve el problema al negar que los objetos abstractos realmente existen—ellos
simplemente son ficciones útiles (como cuando decimos que la familia promedio de los estadounidenses tiene 2.5
niños).
Con ese poco de trasfondo, tomemos primero la pregunta (2). Creo que el motivo detrás de esa pregunta es
preguntar si realmente hay algo bíblicamente problemático con sostener que hay objetos abstractos “no creados,”
cosas que aparte de Dios también existen a se (por medio de sí solos). Me parece que el Platonismo es tan
problemático teológicamente que es profundamente no cristiano. Este postula un número incomprensible de seres,
objetos reales en un mundo independiente de mentes, que existen de manera independiente a Dios. De modo que
Dios solamente es un ser más dentro de muchos. Por lo tanto, ésto apoya un pluralismo metafísico que despoja a
Dios de Su primacía y de supremacía como Creador.
Por lo tanto, aun si Juan no tenía conscientemente los objetos abstractos en mente cuando escribió que “todas las
cosas por medio de él (es decir, el Verbo) fueron hechas,” estoy seguro que si un platónico se hubiese sentado con
Juan y le hubiera explicado precisamente de cuales números, conjuntos y funciones se encuentran en una
ontología platónica hasta que Juan tuviera un entendimiento claro de la ontología platónica, entonces Juan hubiese
dicho, “si esas cosas realmente existen de una manera tan robusta como los objetos concretos, entonces
ciertamente ellas también fueron creadas por el Verbo.” No hubiese tenido ningún sentido afirmar la creación de
las esferas infinitesimalmente pequeñas de objetos concretos de parte del Verbo mientras permitir que la mayoría
de los seres existan independientemente de Dios. ¿Qué beneficio tiene teológicamente el afirmar la creación del
Verbo de todos los objetos concretos cuando ellos son una mera trivialidad en comparación con la infinidad de las
infinidades de los seres no creados con los cuales Dios se encuentra confrontado? El permitir esa ontología sería
despojar al prólogo de Juan de su fuerza teológica.
Además (y esto es muy interesante), no es plausible de que Juan realmente tuviera esos objetos abstractos en
mente cuando escribió su prólogo ensalzando a Cristo como el Logos (el Verbo) divino, ya que Logos no es original
de Juan. La figura del Logos creativo de Dios también se encuentra en la escritura contemporánea a Juan, el
filósofo judío Filón de Alejandría (a.C. 20—d.C. 50). En su obra “La Creación del Mundo según Moisés,” Filón
explica que en el primer día de la creación Dios modeló, como un arquitecto cuando diseña una ciudad, el mundo
aprehensible por la inteligencia a fin de usarlo como modelo incorpóreo para el mundo sensible (16). Filón
reprende que “No es legítimo suponer o decir que el mundo constituido por las formas ejemplares se halla en un
determinado lugar” (17). Así pues,
como la ciudad concebida previamente en el espíritu del arquitecto no ocupa lugar alguno fuera de él, sino se halla
impresa en el alma del artífice, de la misma manera el mundo de las formas ejemplares no puede existir en otro
lugar alguno que no sea el logos Divino, que las forjó con ordenado plan (20).
En resumen,
Si alguien quiere expresarse en forma más simple y directa, bien puede decir que el mundo aprehensible por la
inteligencia no es otra cosa que el logos de Dios entregado ya a la obra de la creación del mundo: la ciudad
concebida por la inteligencia no es, en efecto, sino el entendimiento del arquitecto en el acto de proyectar la
fundación de la ciudad. Ésta es doctrina de Moisés, no mía (24, 25).
En la filosofía de la religión que expone Filón, vemos la confluencia de la filosofía del judaísmo y del griego
platónico. La esfera de las Ideas de Platón, a lo que hoy en día llamamos objetos abstractos, no es una esfera
externa a Dios sino que se ha movido a la mente de Dios donde ella sirve como un arquetipo de la creación hecha
por el Logos divino.
El Prólogo de Juan respira esa misma atmosfera del Platonismo Medio, como se le llama, y no es del todo plausible
pensar que Juan se imaginaba la esfera de objetos abstractos que existían en la mente del Logos. Esto es apoyar
el Conceptualismo, no el Platonismo. En el Conceptualismo, los objetos abstractos existen como ideas en la mente
de Dios, no como entidades que existen de forma independiente.
Ahora en cuanto a su primera pregunta, hay ficcionalistas que apoyan una “teoría de error” de la ética: los
enunciados morales son todos falsos, pero sin embargo son útiles e importantes para las relaciones humanas. Por
el contrario, el teísta va afirmar las verdades morales, pero no va a adoptar algún tipo de Platonismo como la base
de su verdad, ya que Dios Mismo, quien es un objeto concreto, es el paradigma de la bondad moral, así como la
barra de metro en Paris sirvió una vez como el paradigma de un metro, en lugar de algún objeto abstracto
matemático. Por lo tanto, la teoría del mandamiento divino de la ética la cual yo he apoyado encaja perfectamente
con el anti-Platonismo. De hecho, fue precisamente formada, en parte, para evitar el cuerno platónico del dilema de
Eutifrón de Platón (véase la Pregunta # 44 y la # 46).
¿Podemos sostener la moralidad objetiva sin ser teóricos del mandamiento divino? Tal vez, si podemos encontrar
alguna otra forma de fundamentar los valores y deberes morales en Dios, como por decir, al imaginarnos que la ley
moral natural existe en la mente de Dios. La cosa que no podemos hacer es adoptar algún relato platónico de los
valores morales.
La última pregunta que usted hace—si la moralidad objetiva necesita la teoría del mandamiento divino, entonces
¿Cómo puede el ficcionalista explicar los mandamientos arbitrarios que provienen de Dios?—parece ser algo
confuso. ¿Usted quiere decir que cómo podemos eludir o evitar los mandamientos arbitrarios de Dios? Ese es
exactamente el otro cuerno del dilema de Eutifrón que se respondió en las preguntas anteriores. Los mandamientos
de Dios son reflexiones de Su naturaleza, de modo que Dios no puede emitir mandatos de manera arbitraria. Por lo
tanto, el Bien no es algún tipo de objeto abstracto que existe aparte de Dios. Más bien, Dios Mismo es el Bien y la
fuente de nuestros deberes morales por medio de Sus mandamientos divinos que nos da.
Usted escribió en su respuesta a la pregunta # 12 (cuando usted estaba argumentando contra la tesis que la serie
temporal de todos los acontecimientos pasados es realmente infinita),
…si un infinito real podría ser formado por adición progresiva, entonces resultarían varias
absurdidades…Supongamos que conocemos un hombre que afirma haber estado contando hacia atrás desde la
infinidad y que ahora está terminando…-3, -2, -1, 0. Podríamos preguntar, ¿por qué no terminó él de contar ayer o
el antes de ayer o el día anterior? Para ese tiempo, un tiempo infinito ya habría pasado, de modo que él ya debería
haber terminado.
Estamos interesados en lo que nos parece ser una premisa implícita y crucial (P, para abreviar) del argumento
citado:
(P) SI (i) la serie temporal de todos los acontecimientos pasados es realmente infinita en su duración (como medido
por intervalos temporales de igual duración), ENTONCES (ii) podría haber alguna mente/reloj/máquina que
cuente/computador/ángel/dios que sucesivamente aparearía todos los intervalos pasados iguales (decir, segundos)
a todos los números enteros negativos en orden correspondiente.
De la manera que entendemos el argumento, usted asume (P) o algo relevantemente similar, luego usted
argumenta desde algunas otras premisas (incluyendo la premisa “ya debería haber terminado”) a No-(ii), y
finalmente usted deriva No-(ii) de No-(ii) y (P) por medio de modus tollens.
1. El conectivo “SI…, ENTONCES” en (P) sugiere algún tipo de vinculación. Pero la vinculación es un tema
complejo. Los filósofos hablan de los diferentes tipos de vinculación (como la implicación material, la implicación
estricta, la vinculación relevante), pero casi nunca las especifican de manera precisa. ¿Podría usted, por favor,
explicar la vinculación en (P)?
2. La palabra “Podría” sugiere algún tipo de posibilidad. De nuevo, los eruditos hablan de diferentes tipos de
posibilidades (como estrictamente lógico, ampliamente lógico y posibilidad conceptual). ¿Podría usted, por favor,
explicar “Podría” en (P)?
Muchas gracias.
Pavia
¡Pavla, su esposo Vlastimil debe haberse dado cuenta que soy parcial a las damas, ya que nunca seleccioné la
misma pregunta cuando él me la hizo! Pues bien, me rindo.
El argumento que di da por sentado a P—por sentado, quiere decir, por los proponentes de la finitud del pasado.
Ellos presuponen que si la serie pasada de acontecimientos es infinita, entonces el tipo de orden de esa serie es el
tipo de orden de los números negativos, o en el signo usual ω*. Lógicamente, eso no es necesario. La serie pasada
de acontecimientos podría tener el tipo de orden ω* + ω*, el tipo de orden ejemplificado por…, -3, -2, -1,…, -3, -2, -
1. Pero es obvio el por qué los proponentes del pasado infinito no adoptan esta visión: ya que entonces existen
acontecimientos pasados que yacen en una distancia infinita del presente. Pero entonces una persona nunca
podría atravesar la distancia infinita desde, por decir, el primer -3 hasta el segundo -3. Es por eso que los
proponentes del pasado infinito siempre insisten que la existencia de un pasado infinito no implica un punto de
partida que sea infinitamente distante. La paradoja de Tristram Shandy, la cual se trata de un hombre que escribe
su autobiografía tan despacio que le toma un año para registrar los acontecimientos de un solo día, desafía la
presunción de que un pasado infinito tendría el tipo de orden ω*. La única esperanza para los proponentes del
pasado infinito es de insistir que la serie pasada de acontecimientos tiene el tipo de orden ω* de manera que cada
acontecimiento está sólo a una distancia finita desde el presente. De esa manera, el formar un pasado infinito por
adición sucesiva no involucra, ellos afirma, atravesar una distancia infinita.
1. Supongo que P es considerada ser en un sentido lógico ampliamente necesario, ya que como hemos visto, no es
lógicamente necesario en un sentido estricto. Sería extraño pensar que esto es contingentemente verdadero, de
modo que la mera implicación material no parecería ser lo suficientemente fuerte. Los proponentes del pasado
infinito parecen suponer que en cualquier mundo posible en el cual el pasado es infinito, se podría hacer ese
apareamiento.
2. Lo mismo parece aplicar para la posibilidad de que un apareamiento de los acontecimientos sea de uno-a-uno
con los números negativos. Hay un mundo posible donde sucede esa cosa.
3. Supongo que lo que encomienda a P es lo inconcebible de hacer la transición desde la primera serie ω* hasta la
segunda serie ω* en una serie ordenada ω* + ω*. Esto parece contradictorio a la naturaleza del devenir temporal,
ya que el acontecimiento marcado por el primer -1 no tiene un sucesor temporal inmediato, lo que parece una
locura. Dada la naturaleza de devenir temporal, parece que un pasado infinito debe tener un tipo de orden ω*. Toda
esta discusión está aérea si no es realista acerca de esto, ya que lo que una persona está argumentando es que un
pasado infinito es en cualquier caso metafísicamente imposible. Pero parece haber enunciados contra-fácticos que
no son trivialmente verdaderos con antecedentes imposibles. Por ejemplo, Si Dios no existiera, el universo no
existiera. Igualmente, aquí podríamos decir que Si el pasado fuese infinito, entonces tendría el tipo de orden ω*.
No entiendo de una manera clara su último párrafo. Si en efecto nos imaginamos el tipo de apareamiento atemporal
de los acontecimientos y de los números que usted describe, entonces eso presupone que un pasado infinito
tendría el tipo de orden ω*. Lo inconcebible de animar es escenario es precisamente el punto que hace el defensor
de la finitud del pasado, tomando en cuenta la realidad del devenir temporal. Lo que parece que nos estamos
imaginando es un pasado en el cual la serie de acontecimientos está formada por adición sucesiva. De modo que
conservamos la naturaleza del devenir temporal en los mundos imaginados. Entonces preguntamos si esta pudo
haber estado sucediendo desde el pasado infinito y terminamos con el problema que ya discutimos.
Habiendo escrito todo esto, de repente se me ocurre que quizás malentendí la idea central de su pregunta y le he
estado ladrando al árbol equivocado. Talvez su pregunta no es acerca de la posibilidad del tipo de orden de una
serie infinita de que los acontecimientos pasados sean otra cosa diferente a ω*, sino que es acerca de la
posibilidad, dado esa clase de orden, de algún ser tomando apunte de eso. Si esa es su preocupación, supongo
que simplemente no veo el problema. ¿Por qué no un Dios que ha existido desde la eternidad tomando apunte de
cada acontecimiento de la manera que el acontecimiento haya ocurrido? De hecho, talvez los acontecimientos
simplemente son la cuenta regresiva desde la eternidad de ese ser. Si un pasado infinito tiene el tipo de orden ω*,
entonces no puedo ver por qué un ser coeterno no pudo enumerarlos de la manera que ellos sucedieron.
#61
El Aborto y la Política Presidencial
Como se acerca la elección—tengo una pregunta relacionada al Aborto. La mayoría de mi familia es católica; todos
sabemos la posición de la Iglesia Católica sobre el Aborto y también la posición de la Biblia para los protestantes.
¿Cómo podría alguien apoyar un candidato que esté a favor del aborto? Me vuelve loco el analizar esta situación.
¡Sé que no es el único asunto, pero ese es un tema importante! Le agradezco sus comentarios, ya que valoro
muchísimo el juicio suyo.
Garry
Garry, para poder responder su pregunta, necesito primero determinar nuestra visión de la ética del aborto que se
ha requerido aquí. Me parece que entre todos los argumentos a favor y en contra el tema del aborto, hay dos
preguntas centrales que son determinantes:
Pensemos acerca de la primera pregunta: ¿Poseen los seres humanos un valor moral intrínseco? Una cosa tiene
un valor intrínseco si ésta tiene un fin en sí misma y no un medio para conseguir un fin. Las cosas que son valiosas
meramente como medios para conseguir algún fin sólo tienen un valor extrínseco. Por ejemplo, por su propio mérito
el dinero no tiene un valor intrínseco. En vez, el dinero sólo tiene un valor extrínseco como un medio útil de
comercio para los seres humanos y es valioso para nosotros por el fin que nos ayuda obtener. Pero por su mérito
propio, el dinero es intrínsecamente inútil. Solamente es papel.
Ahora bien, la pregunta es, ¿son los seres humanos de esta manera? ¿O son ellos intrínsecamente valiosos?
Estoy seguro que la mayoría de las personas, una vez que lo piensan, reconocen que los seres humanos son
intrínsecamente valiosos. Las personas no sólo son valiosas como un medio para conseguir algún fin, sino que son
valiosas como un fin en sí mismos. Es por eso, como dijo Agustín, que deberíamos amar las personas y usar las
cosas y no viceversa. Las personas que usan la gente y aman las cosas están haciendo algo profundamente
inmoral ya que no están reconociendo el valor y la dignidad inherente de las demás personas, quienes no son mera
cosas para que sean usadas.
En su declaración sobre los derechos humanos, la comunidad internacional reconoce el valor moral intrínseco de
los seres humanos. La noción que las personas poseen derechos inherentes simplemente en virtud del hecho que
ellos son seres humanos, sin importar su raza, clase, religión, casta, o estación en la vida, está basado en el valor
moral inherente de los seres humanos. Esta verdad también se reconoce en la Declaración de Independencia de
los Estados Unidos, donde ésta afirma que todos los hombres están dotados con ciertos derechos que son
inalienables como el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad. La mayoría de nosotros, cuando
reflexionamos sobre eso, llegaríamos a una conclusión similar: Sí, los seres humanos poseen un valor moral
intrínseco.
Ahora, lo que eso implica es que si el feto que se está desarrollando es un ser humano, entonces él o ella está
dotada con un valor moral intrínseco y por lo tanto, posee derechos humanos que son inherentes que incluye en
derecho a la vida. El aborto sería un tipo de homicidio y en contra a esos ataques el feto inocente e indefenso
poseería cada derecho que la ley protege.
Comparemos el embrión humano completo con un esperma o un huevo sin fertilizar. Ni el esperma ni el huevo por
sí constituye un ser humano: cada uno está generalmente incompleto, teniendo solamente ½ de los cromosomas
necesarios para hacer un ser humano completo. Si se dejan solos, ellos no se desarrollan en nada: el esperma se
muere en un par de días, y el huevo sin fertilizar sale en el ciclo mensual de la mujer. Pero si ellos se unen, se
combinan en una célula viviente para formar un individuo inigualable que anteriormente nunca había existido.
En ese momento de concepción, ya ese individuo es masculino o femenino, dependiendo de si él o ella recibió del
esperma un cromosoma X o Y. El desarrollo que viene después de los órganos sexuales y de las otras
características sexuales secundarias es sólo evidencia de una diferencia en la sexualidad que ha estado ahí desde
el mismo comienzo. Además, todas las otras características como el tipo del cuerpo, el color de los ojos y los
cabellos, las características faciales, y así sucesivamente, son determinadas en el momento de concepción y sólo
están esperando para desarrollarse. Desde el momento de concepción, tenemos un ser humano que está
genéticamente completo y que es inigualable; en efecto, usted comenzó en el momento de su concepción.
Además, el desarrollo de ese individuo es un continuo suave e intacto a lo largo del proceso. No hay un punto de
ruptura no-arbitrario antes del cual usted puede decir que el feto no es humano, pero que después del cual él o ella
lo es. La división tradición humana del embarazo en tres trimestres no tiene base científica o médica: es puramente
un instrumento de cálculo arbitrario utilizado por conveniencia. Eso probablemente se debe al hecho de que el
embarazo dura nueve meses. Si los seres humanos tuvieran un tiempo de gestación de 8 meses, nadie hablaría de
trimestres. Quizás lo dividiríamos en cuatrimestres. El hecho es que cualquier intento de trazar una línea y decir,
“no es humano antes de este punto, pero sí es humano después” es totalmente arbitrario y no tiene ningún
fundamento biológico.
Por lo tanto, como yo digo, me parece virtualmente algo innegable que el feto—que es una palabra del latín que
significa “un pequeño”— es un ser humano en las primeras etapas de su desarrollo. Si una persona es un
“pequeño,” un recién nacido, un adolescente, o una adulto, él o ella es un ser humano en todos los puntos en las
etapas diferentes de su desarrollo. Las personas que niegan que el pequeño en el vientre es un ser humano
típicamente confunden el ser humano con estar en una etapa más tarde del desarrollo. Por ejemplo, algunos
defensores de los derechos del aborto dicen que debido a que el embrión no es un bebé, no es un ser humano y
por lo tanto, el aborto es algo moralmente aceptable.
Este argumento me parece completamente erróneo. En este razonamiento, podríamos decir con igual justicia que
debido a que un niño no es un adulto, él no es un ser humano; o que debido a que un bebé no es un niño, no es un
ser humano. Por supuesto, un embrión no es un bebé, pero eso no significa que un embrión no es un ser humano.
Todas ellas son las diferentes etapas en el desarrollo de un ser humano y es arbitrario eliminar una etapa y decir
que debido a que no es una etapa más adelantada del desarrollo no es un ser humano.
Además, es simplemente falso que la mayoría de los abortos se realizan a los embriones. Para el tiempo que la
mayoría se dan cuenta que está embarazadas (alrededor de dos meses después de concebir), el embrión ya se ha
convertido en un feto, “un pequeño.” En este punto, estamos tratando con un grupo de célula, pero con—la palabra
inevitable—un bebé, un bebé muy pequeño con una cara y sus características, con los brazos y las piernas, con los
piecitos y las manitas. Todos los órganos del cuerpo ya están presentes y el músculo y los sistemas respiratorios
están completos. Aún la actividad de la onda cerebral está presente. Para la semana doce, sus dedos de la mano y
de los pies se han desarrollado por completo, completas con características delicadas y con las uñas de los dedos
de la mano y de los pies formándose. El bebé ya está completamente móvil, pateando y moviéndose alrededor,
cerrando y abriendo sus pequeños puños y doblando los dedos de los pies. Detrás de los párpados cerrados sus
ojos están casi completamente desarrollados. ¡De manera increíble, ya a este punto, las características faciales del
bebé comienzan a semejarse a las de los padres!
Fotografías del útero de estos pequeñitos, nos han revelado las exquisitamente maravillas preciosas y delicadas de
la creación que son. Un doctor describe su experiencia de ver de primera mano uno de estos pequeñitos de ocho
meses de edad:
Unos años atrás, mientras estaba suministrando un anestésico para un embarazo tubárico o tubario quebrado (por
lo menos dos meses), se me entregó lo que creía ser el ser humano más pequeño que se haya visto. El saco
embrionario estaba intacto y transparente. Dentro del saco se encontraba un pequeñito ser humano nadando
extremadamente vigoroso en el agua del amnios, mientras estaba atado a la pared por la cuerda umbilical. Este
pequeño humano estaba perfectamente desarrollado con largos y acuminados dedos y pies. Era casi transparente
con respecto a la piel, las delicadas arterias y las venas eran prominentes al final de los dedos. El bebé estaba
extremadamente vivo y no parecía en nada como las fotos y las ilustraciones del ‘embrión’ que yo he visto. Cuando
se abrió el saco, el pequeño humano perdió su vida y tomó la apariencia de lo que se acepta como apariencia de
un embrión en esta etapa, extremidades pequeñas, etc.
Nadie que haya visto fotografías de bebés en el vientre entre 8 y 12 semanas de edad puede negar con sinceridad
de que ahí tenemos un ser humano.
La gran mayoría de los abortos suceden en ese tiempo, entre la décima y la doceava semana de embarazo y por lo
tanto, están claramente destruyendo un bebé humano. Ni siquiera voy a hablar del horror de los abortos del
segundo y tercer trimestre, 150,000 de esos ocurren anualmente en los Estados Unidos únicamente o de los
abortos por nacimiento (parto) parcial en el donde se le da a luz al bebé de forma parcial antes de que sea
brutalmente matado. No hay que equivocarse: el aborto es matar a los bebés. La única manera que esto sucede es
porque normalmente a estos desdichados pequeñitos se les esconde de la vista. Como dijo una vez mi ex-pastor,
“si los vientres tuviesen ventanas, no habría ningún aborto.”
El hecho es que desde la concepción hasta una edad avanzada, tenemos las diferentes etapas de desarrollo en la
vida de un ser humano. Por lo tanto, me parece que la evidencia o los hechos médicos y científicos lo hacen
virtualmente innegable que el desarrollo del feto es un ser humano.
Así que si respondiéramos “Sí” a cada una de las preguntas que nos hemos puesto a nosotros mismos, sigue que
el aborto que aquí se presenta es una atrocidad inmoral, la destrucción de una vida humana inocente e indefensa.
Ahora bien, puede notar que no he recurrido en ningún punto a la Biblia en todos estos puntos. Eso es porque,
contraria a la impresión popular, el aborto no es, como tal, una pregunta religiosa. La primera pregunta que hicimos
es filosófica: ¿poseen los seres humanos un valor moral intrínseco? La segunda pregunta es científica y médica:
¿Es el feto en desarrollo un ser humano? Ninguna de ella es una pregunta religiosa.
Tomando en cuenta nuestras respuestas a las dos preguntas que doy arriba, sigue que el aborto que se discute
aquí es el tema moral trascendente de nuestro tiempo. Desde la legalización del aborto en 1973, hemos
presenciado un Holocausto Americano que ha cobrado las vidas de decenas de millones de inocentes seres
humanos. Otros asuntos son pequeños en comparación a éste. Mientras deberíamos interesarnos acerca de la
postura de un candidato en otras políticas domesticas e internacionales, aún, donde hay candidatos que son pro-
vida (o en contra del aborto) en el campo, el sine qua non para nuestro voto para cualquier candidato debe ser su
promoción de revertir la decisión de Roe versus Wade que legalizó el aborto en los Estados Unidos.
#62
Sandy Tiffan Ackerman
Quiero darle las gracias por sus esfuerzos en las áreas de la filosofía y apologética. Los recursos en esta página de
Web han sido una tremenda ayuda para mí y para mis estudios. Le iba a preguntar algo filosófico en naturaleza,
pero creo que podría encontrar las respuestas a esas preguntas en los recursos impresos aquí en Reasonable
Faith (Fe Racional).
En una observación más personal y después de haber escuchado el testimonio de usted en sus debates y en sus
cátedras, estaba curioso por saber si usted se mantuvo en contacto con “Sandy,” la joven que le dijo por primera
vez que Jesús le amaba. Qué contenta estaría ella de saber que usted es un académico y polemista vigoroso para
la fe. El denuedo de compartir a Cristo con usted ese día no sólo comenzó el proceso para que usted se convirtiera
en cristiano sino que también comenzó una búsqueda intelectual de toda la vida que ha impactado a muchos en la
rama de la apologética cristiana.
Atentamente,
Jon
Espero que aquellos de ustedes quienes tenían algunas preguntas intelectuales serias me perdonen por haber
tomado una pregunta puramente personal, pero ésta obviamente significa mucho para mí.
Sandy Tiffan se sentaba en el asiento delante de mí en mi clase de alemán en el penúltimo año de la secundaria.
Ella era una cristiana radiante; yo era un no cristiano aislado y miserable. Ella me dijo que Dios me amaba y la idea
me dejó tan pasmado que seis meses después rendí mi vida a Cristo y nací de nuevo. Esto fue el 11 de septiembre
del 1965.
Después de convertirme en cristiano, quería asistir a misma la iglesia que asistía Sandy, pero ella me dijo que “la
iglesia tenía demasiados problemas.” En lugar me dijo que asistiera a Mount Olive Missionary Church en la ciudad
de Peoria en el estado de Illinois. Esa era una iglesia sólida con un grupo dinámico de jóvenes de secundaria. En
los dos años siguientes, mis raíces se hundieron profundamente en Cristo y cuando llegó el tiempo de elegir una
universidad, Sandy me aconsejó que aplicara en la universidad Wheaton, donde su hermano Paul estaba
estudiando. La idea de asistir una universidad cristiana me interesó y entonces apliqué y fui aceptado. Me fui para
Wheaton, mientras que Sandy fue a Illinois State University (la Universidad Estatal de Illinois). Después de ahí, casi
nunca nos vimos y con el tiempo mi compañero de habitación, Bill Beutel que también era del área de Peoria, me
contó que ella se había casado con un hombre de Peoria llamado Denny Ackerman.
Un año después también me casé después de haberme graduado y cuando terminé de haber cursado el seminario
me mudé con mi esposa Jan a Europa para cursar mis estudios de doctorado. En el 1981, dediqué mi libro The Son
Rises (El Hijo Resucita), una popularización de mi trabajo doctoral en teología en la Universidad de Munich, a
Sandy con las palabras, “Para Sandy Tiffan Ackerman, quien fue la primera que me dirigió al Salvador.”Pero nunca
la miré otra vez en persona.
Mi familia, juntamente con mi hermana y mi hermano, con el tiempo se fueron del área de Peoria para Arizona, de
manera que no tenía ninguna razón para visitar el área otra vez. Mientras tanto, después de impartir clases en
Trinity Evangelical Divinity School (Escuela Evangélica de Divinidad Trinidad) en el norte de Chicago, Jan y yo
regresamos a Europa para emprender investigación en la Universidad de Louvain. No fue hasta el 1994 que por fin
volvimos a los Estados Unidos.
Mientras se desarrollaba mi ministerio de impartir charlas y conferencias en los Estados Unidos, terminé
consiguiendo una invitación para impartir una conferencia en Bradley University en Peoria. Pensé que iba a ser
algo divertido visitar mi antigua ciudad natal, así que acepté. Me acuerdo la noche que hablé sobre el argumento
cosmológico kalam. Después de mi cátedra me quedé un rato para hablar de manera personal con los estudiantes
que tenían preguntas. Luego se me acercó una mujer de media edad. Tendió su mano hacía mí y sólo sonrió—no
dijo ni una palabra. Después de ese incómodo silencio, yo dije, “perdone--¿le conozco?” Todo lo que tuvo que decir
fue, “Soy Sandy.” En un instante, los años parecieron esfumarse y reconocí la cara de la chica de 18 años que
tenía en memoria. ¡Que reunión más preciosa fue esa!
Lo que fue especialmente emocionante fue saber que Sandy tenía dos hijos adolescentes que estaban inscrito en
una escuela secundaria cristiana y en sus clases de apologética su maestro los tenía mirando videos de debates,
ustedes se pueden imaginar de quien…¡William Lane Craig! ¿Se pueden imaginar cómo se sentían ellos dos
cuando le dijeron a su maestro, “Oh, sí, nuestra madre condujo a ese “hombre” al Señor? Sus hijos eran cristianos
que estaban en fuego para el Señor, que estaban devorando ese material y eran activos compartiendo su fe. Eso
fue una dulce ironía, el haber llegado a Cristo por el testimonio de Sandy, y ahora estar involucrado en equipar a
sus hijos.
¡En subsiguientes viajes de ministerio a Peoria, pude conocer a sus hijos y al maestro de ellos! Jan pudo venir
conmigo y conocer a Sandy y a Denny. Desde entonces, nos mantuvimos en contacto. Así que me deleito de
responder su pregunta al decir que Sandy ha seguido sirviendo fielmente al Señor todos estos años y ha ayudado a
criar soldados jóvenes para el Reino de Cristo. Le doy gracias a Dios por ella y por su testimonio audaz.
Tenía una pregunta acerca del argumento que procede del ajuste fino, específicamente relacionada con los valores
de ciertas constantes. Como estoy en medio de un programa de licenciatura en Física, estoy familiarizado con
muchas constantes fundamentales del universo, pero no con la extensión de su “afinamiento.”
Mi pregunta es, ¿Cómo es posible calcular la probabilidad de una constante que sea de una manera que conlleve a
un universo apto para sostener vida?
Por ejemplo, permítame decir que tenemos las constantes A, B y C. Digamos que para que resulte un universo apto
para sostener vida, A debe ser igual a 4, B = 6, y C = 2. Me parecería que podríamos calcular la probabilidad de
que A sea 4 si supiésemos que A tenía que ser un número entre 1 y 10. Pero si A debe estar entre 1 y 10
(llamemos a esto “alcance” R), entonces el alcance mismo debe estar finamente ajustado.
Es decir que R tiene que ser de una forma que contenga el número cuatro en su subconjunto. Lo más pequeño el
valor R, lo menos probable sería que R contenga el número 4. Mientras más grande sea el valor R, es menor la
probabilidad de que A se convierta en 4. Además, ya que R podría ser cualquier número de 0 a la infinidad,
parecería como si la probabilidad de que R contenga cuatro sería cualquier constante k en la infinidad y una
constante sobre la infinidad, por supuesto, es cero.
Como estoy seguro que usted está bien conciente, muchos científicos responden al argumento del ajuste fino al
invocar un multiverso (lo cual es irónico, ya que éste no es una afirmación científica) y al argumento del principio
antrópico. Ellos harían la afirmación que en cada universo los valores de A, B y C son diferentes, de manera que si
cada constante tiene una probabilidad 1/10 de que sea apto de sostener vida, entonces con 1000 universos hay
una probabilidad de 62.3% de que exista vida en por lo menos uno de los universos.
Pero ¿Por qué deben A, B y C existir? ¿No sugiere esto de que existe otra ley arriba que rige el multiverso, que
dice que cada universo dentro de este debe tener valores A, B y C y que entonces cada valor debe ser diferente?
¿Hay alguna equivocación con mi razonamiento? Parece que esto debería ser más obvio de la otra manera.
Gracias
Ken
Pienso que sus intuiciones sobre este asunto están básicamente correctas, Ken. Le recomiendo la obra de Robin
Collins, quien probablemente es el mejor pensador que está trabajando en estos tipos de preguntas. Voy a incluir
una lista de referencias en la conclusión de esta respuesta. Para calcular la probabilidad de que una constante sea
de una manera que conlleve a un universo apto para permitir vida, necesitamos calcular la proporción entre el
intervalo de los valores de permitir vida y el intervalo de los valores que este podría tener, ya sea uno que permita
vida o no.
Podemos calcular el intervalo de los valores de permitir vida al mantener las leyes de la naturaleza constantes
mientras alteramos el valor de la constante que juega un papel en esa ley. Así, por ejemplo, podemos averiguar lo
que sucedería si disminuimos o aumentamos la fuerza de gravedad y descubrimos que las alteraciones más allá de
cierto intervalo resultarían en objetos de larga escalas que cesan de mantenerse juntos o que colapsan. Eso nos
dará una idea del intervalo de fortaleza de la fuerza gravitacional que es compatible con las formas de la vida física.
Luego comparamos ese intervalo con el intervalo de valores que la constante pudo haber asumido. Eso es lo más
difícil, pero una simple regla general es tomar el intervalo para que sea lo más amplio que podamos ver que esos
valores sean posibles. Podrían haber valores que una constante podría tener que yacen fuera de nuestro
conocimiento, pero mientras que el intervalo que podemos ver es largo en comparación al intervalo del permitir
vida, entonces es improbable que esa constante tenga el valor que tiene. Ya que algunas de las constantes, como
la constante cosmológica, el intervalo de los valores que vemos que este podría tener, de manera que las
probabilidades de que la constante tenga el valor que tiene es virtualmente casi imposible.
El intervalo mismo no está bien-ajustado. Por el contrario, es la constante individual que está bien-ajustada, es
decir, que para que el universo sea uno que permita vida la constante debe caer en un muy angosto intervalo de
permitir vida en comparación al intervalo de valores que éste pudo haber asumido.
Usted tiene razón de que los detractores del diseño han sido forzados a replicar la extraordinaria Hipótesis de
Muchos Mundos en un esfuerzo de tratar de explicar el ajuste fino. Si existe un Conjunto de Mundos de universos
que es infinito en número y que varía al azar en sus constantes y en las condiciones iniciales, entonces solamente
por casualidad un universo que permite vida aparecerá en el conjunto, de hecho, aparecerá un número infinito de
veces.
Ahora, este acudimiento al Conjunto de Mundo será en vano si resulta que el mecanismo que genera el Conjunto
de Mundo debe el mismo estar bien-afinado, ya que entonces uno ha solamente pateado el problema para arriba.
Y, de hecho, eso no parece ser el caso. El candidato más popular para el Conjunto de Mundo hoy, el inflacionario
multiverso, parece tener necesidad del ajuste fino. Por ejemplo, la teoría-M, la teoría que supuestamente rige el
multiverso, funciona solamente si hay exactamente once dimensiones—pero no hace nada para explicar el por qué
precisamente ese número de dimensiones debería existir.
De manera que cuando sus profesores o compañeros de clase saquen el multiverso, simplemente pregúnteles,
¿No es el mismo multiverso describible por leyes físicas específicas? ¿No incluyen esas mismas leyes constantes y
condiciones fronterizas que deben estar bien afinadas para que el multiverso exista? ¡Sería muy interesante
escuchar su respuesta!
Lectura Adicional
Collins, Robin. (2002). “God, Design, and Fine-Tuning” (Dios, Diseno y Ajuste Fino). En God Matters: Reading in
the Philosophy of Religion, Raymond Martin and Christopher Bernard, eds. New York: Longman Press.
Collins, Robin. (2003). “La Evidencia del Ajuste Fino” “La evidencia del ajuste fino”, en F. J. Soler Gil, ed. y
trad., Dios y las cosmologías modernas. Madrid: BAC, pp. 21-47.
Collins, Robin. (2005). “Hume, Fine-Tuning and the ‘Who Designed God?’ Objection” (Hume, el Ajuste Fino, y la
Objeción ‘¿Quién Diseñó a Dios?’), en In Defense of Natural Theology: A Post-Humean Asseement, James Sennett
and Douglas Groothius, eds., página 175-199.
Collins, Robin. (2005). “How to Rigorously Define Fine-Tuning” (¿Cómo Definir el Ajuste Fino de una Manera
Rigorosa?), Philosophia Christi 7 (diciembre 2005): 382-407.
Collins, Robin. (2007). “The Teleological Argument” (El Argumento Teleológico), en Philosophy of Religion:
Contemporary Issues. Paul Copan and Chad V. Meister, eds. Oxford: Wiley-Blackwell.
#64
El “Argumento Central” de Dawkins una Vez Más
Creo que usted leyó mal los 6 enunciados del señor Dawkins.
1. Si Dios existe, entonces la tentación natural sería atribuirle a Dios la apariencia de diseño.
2. La tentación es falsa porque ella inmediatamente plantea el problema más grande de quién diseñó al diseñador.
3. La explicación más ingenua y poderosa para el diseño es la evolución darwiniana por selección natural.
4. En el presente, no tenemos una explicación para la física equivalente de la evolución darwiniana por selección
natural.
Tom
Este es un principio importante de la erudición, Tom, de que alguien presenta de una manera precisa y justa la
visión de una persona antes de criticarlo. De otra manera, uno ha alcanzado una victoria superficial en derribar un
espantapájaros.
Inspirado por su pregunta, saqué una copia del libro de Dawkin El Espejismo de Dios y repasé el resumen de lo
que él llama “el argumento central de mi libro” (en la página 157-158 de la versión en inglés) para asegurarme que
no le había malinterpretado. Aquí está el resumen que di de su argumento en mi Pregunta # 1 en la sección de
Archivos:
1. Uno de los mayores desafíos al intelecto humano ha sido como explicar como surge en el universo, la compleja e
improbable apariencia de diseño.
3. Esa tentación es falsa; porque la hipótesis de un diseñador hace surgir inmediatamente el mayor problema de
quién diseñó al diseñador.
4. La más ingeniosa y poderosa grúa descubierta hasta ahora es la evolución darwiniana mediante la selección
natural.
6. No debemos renunciar a nuestras esperanzas de que aparezca una mejor explicación en física; algo tan
poderoso como lo es el darwinismo para la biología.
Si usted le echa un vistazo a las páginas 157-158 (de la versión en inglés) del libro de Dawkins, va a encontrar que
lo que menciono aquí arriba es casi una citación de Dawkins palabras por palabras (sustituí su metáfora “grúa” por
la palabra “explicación” para que pueda tener un significado claro). También leí otra vez su capítulo para
asegurarme que su propio resumen fuera un resumen exacto de su argumento. Por supuesto que lo fue.
Por el contrario, su resumen no representa de una manera precisa lo que dice Dawkins. En primer lugar, al volver a
redactar las propias premisas (1) y (2) de Dawkins como usted lo hace, usted atribuye a Dawkins la visión de
que si Dios existe, entonces habrá una tentación natural de atribuirle a Dios la apariencia de diseño. Sin embargo,
Dawkins no quiere especular acerca de qué sería el caso si Dios existiera. Él quiere decir que aún si Dios no existe,
habrá ésta tentación natural. Su primera premisa insinúa que hay la apariencia de diseño en el universo y su
segunda dice que es natural el atribuirle a un diseñador la apariencia de diseño. Como ateo, él cree en estos dos
enunciados. Dios no tiene nada que ver ni con la apariencia ni con la tentación. Así que usted está completamente
equivocado en representar su argumento como que está basado en un condicional.
En segundo lugar y aún más serio, usted también representa su paso (6) y la conclusión es como un enunciado
condicional. Eso haría su argumento más modesto, admitiendo que no tenemos una explicación para la apariencia
de diseño en la física, pero insistiendo que si la tuviésemos, entonces podríamos concluir que Dios casi ciertamente
no existe.
Desafortunadamente, esto simplemente no es lo que dice Dawkins. Con respecto al paso (6), él dice, “Pero aún en
ausencia de una grúa fuertemente satisfactoria comparable a la biológica, las relativamente débiles grúas que
tenemos en el presente; son, asistidas por el principio antrópico; auto-evidentemente mejores que la auto-derrotista
hipótesis de un gancho celestial llamado diseñador inteligente.” Y con respecto a la conclusión, Dawkins declara,
“Si el argumento de este capítulo es aceptado; la premisa factual de la religión—la Hipótesis de Dios—es
insostenible. Dios; casi ciertamente, no existe. Esta es la conclusión principal de este libro hasta ahora.” Esto lo
deja completamente claro que Dawkins cree que el argumento que ha resumido en los pasos del (1) al (6) prueba
que Dios no existe. Él no está esperando alrededor para que primero llegue una mejor explicación de la apariencia
de diseño en la física.
Por lo tanto, el intento que usted hace de relanzar el argumento de Dawkins para hacer que éste aparente más
modesto simplemente no hace justicia a lo que Dawkins afirma.
Tom, hay algo más importante todavía, aún si nos fuésemos con la interpretación o re-interpretación que usted
hace del argumento de Dawkins, ya que el argumento sigue siendo inválido como expliqué en mi respuesta a la
Pregunta 1, ¿qué bien le haría eso al ateo? Su paso (5) no sigue de sus primeros cuatro pasos. Como máximo,
todo lo que sigue es que no deberíamos inferir la existencia de Dios sobre la base de un argumento de diseño, eso
es una conclusión que es compatible con la existencia de Dios y con nuestra creencia justificada en Dios sobre
otras bases. Además, como explico en mi respuesta anterior, el paso (3) en el argumento de Dawkins, el cual usted
de manera apropiada dejó sin cambiar como el paso (2) de su versión, es simplemente falso por un sinnúmero de
razones. De modo que aún su reinterpretación más moderada del argumento de Dawkins sigue siendo defectuosa
y completamente sin esperanza como un argumento a favor del ateísmo.
#65
Artículo en Christianity Today
Después que leí su artículo publicado en la revista Christianity Today acerca de la existencia de Dios, se lo envié a
un amigo ateo. Aquí le presento su respuesta. Por favor ayúdeme:
Las personas no teístas típicamente van a contradecir el argumento moral con un dilema: ¿Es algo bueno porque
Dios lo quiere, o Dios quiere algo porque eso es bueno? La primera alternativa hace el bien y el mal arbitrario,
mientras que la segunda alternativa hace el bien independiente de Dios. Afortunadamente, el dilema es falso. Los
teístas tradicionalmente han tomado una tercera alternativa: Dios quiere algo porque él es bueno. Es decir, lo que
Plantón llamó “el Bien” es la naturaleza moral del mismo Dios. Dios por naturaleza es amoroso, amable, imparcial,
y así sucesivamente. Él es el paradigma de bondad. Por lo tanto, el bien no es independiente de Dios.
Este no es un dilema falso porque Dios no escogió su naturaleza. Su naturaleza es cualquier cosa que la
naturaleza resulte ser. La naturaleza pudo haber sido una naturaleza mala. Estoy seguro que los apologistas
aseveran que no, que tiene que ser una naturaleza buena. Pero eso es simplemente una aseveración que no tiene
evidencia a su favor. Craig define a Dios como un ser perfecto y luego dice que Dios debe ser perfecto porque esa
es la definición de Dios. Esa es una lógica circular.
Roger
Roger, gracias por pasarle el artículo a su amigo. Espero que sea de estímulo para que tengan muchas
conversaciones buenas con sus amigos no creyentes o con algunos de los miembros de su familia.
Su amigo no entiende la naturaleza de un dilema. Alguien que esté promoviendo un dilema tiene que probar que
solamente hay dos alternativas o cuernos. Eso se hace de una forma fácil si el dilema tiene la forma “A o no-A.”
Aquí un cuerno del dilema es la contradicción o la negación del otro. De modo que usted tiene que escoger un
cuerno o el otro. No hay otras alternativas.
Pero como explico en mi debate con Louise Anthony, el dilema de Eutifrón no es como éste. Sólo tiene que mirarlo:
O algo es bueno porque Dios lo quiere o Dios quiere algo porque eso es bueno. El segundo cuerno no es la
negación del primero. La negación del primer cuerno del dilema es “No es el caso que algo es bueno porque Dios
lo quiere.” Dicho de esta manera, el dilema no es ningún problema. Los teístas típicamente no piensan que algo es
bueno simplemente porque Dios lo quiere. Cuando el dilema si dice de esa manera, nosotros, sin ninguna
vacilación, escogemos no-A.
Por lo tanto, lo que el ateo tendría que demostrar es que no-A, entendido de esa manera, insinúa que Dios quiere
algo porque es bueno. Pero, ¿qué argumento va él a ofrecer para esa vinculación? Recuerde: es el ateo que afirma
que el teísta tiene solo dos opciones aquí. Así que la carga de la prueba cae sobre el ateo para que demuestre que
hay un dilema verdadero.
Por el contrario, el teísta puede menoscabar el dilema simplemente al ofrecer otra alternativa. Aquí está mi
alternativa: Dios quiere algo porque Él es bueno. Eso es una tercera opción que es diferente a cualquiera de las
alternativas ofrecidas por el dilema original.
Así que ahora el ateo tiene que mostrar el por qué esa opción no es una alternativa aceptable. Contrario a la
afirmación de su amigo, el teísta no está bajo ninguna obligación de probar que Dios tiene esencialmente Su
carácter moral. Por el contrario, esa es simplemente la alternativa teísta clásica. Aquí no hay ninguna falta de lógica
ya que el teísta no está tratando de probar su alternativa. En vez, él simplemente está ofreciendo una alternativa a
los dos cuernos del falso dilema del ateo. Él está diciendo, “Supongamos que Dios tiene Su carácter esencial y Su
carácter sirve como el paradigma para lo que es bueno. ¿Qué tiene de malo esa alternativa?” Ahora bien, es la
responsabilidad del ateo de mostrar el por qué esa alternativa no va funcionar.
Su amigo necesita mostrar el por qué los valores morales no pueden ser fundamentados en la naturaleza de Dios
como lo mantiene el teísmo clásico. De otra manera, su objeción no derrota el teísmo clásico. Podría derrotar otros
espantapájaros, pero no dice nada, por su propia admisión, en contra el teísmo clásico y fracasa como una
objeción para éste.
#66
El Artículo en Christianity Today y la
Personificación de Dios
Pregunta # 1:
Acabo de leer su artículo en Christianity Today (El Cristianismo Hoy) acerca de los argumentos a favor de la
existencia de Dios, pero sobre todo hay una pregunta que sobresale para mí como una que no ha sido respondida:
¿por qué debe haber un DIOS PERSONAL y que quiere usted decir por ‘personal’? ¿Puede esto ser apoyado por
la teología natural y por los métodos teológicos naturales? El “Bien” de Platón, sobre todo, no es una persona.
El hecho que el cosmos, por medio del Big Bang, viene de algún principio generativo unificado (del cual no
podemos saber mucho) no parece probar nada acerca de que Dios sea una persona. Por favor déjeme saber a
donde podría ir para encontrar respuestas a esas preguntas.
Atentamente,
Pete
Pregunta # 2:
Hola,
Usted dice que “Dios quiere algo porque Él es bueno.” ¿Por cuál estándar usted llama a Dios bueno? ¿Es Dios
bueno porque el ser bueno es cualquier cosa que Dios sea? ¿O es Dios bueno porque Dios posee todas las
propiedades de bondad?
La carga de la prueba está sobre usted para mostrar que la primera opción no hace la bondad algo arbitrario ya que
usted es quien está afirmando que la moralidad tiene una base objetiva si Dios existe. No creo que la moralidad
está basada en nada objetivo (una razón lógica que no apela a los valores emocionales).
Si usted quiere sugerir que el carácter de Dios es esencial y que su carácter sirve como el paradigma para lo que
es bueno SOLO para demostrar que el dilema de Eutifrón no es un dilema—eso está bien—usted puede seguir
campante. Pero, si usted quiere afirmar que la moralidad tiene una base objetiva si Dios existe, entonces usted
tiene que probar su afirmación sin tener que incurrir a un razonamiento circular.
Brandon
Estoy de acuerdo con usted, Pete, de que el prototipo explicativo de ser personal es un elemento crucial en
cualquier caso exitoso y cumulativo a favor de la existencia de Dios. Por “personal” quiero decir que es dotado con
racionalidad, autoconciencia y volición—el tipo usual de cualidades que se asocian con ser una persona.
Es sorprendente que todos los argumentos que resumí en mi artículo de Christianity Today implican la existencia
de un ser personal. Si aún uno de estos argumentos es exitoso, entonces, el teólogo natural ha tenido éxito en
mostrar que su prototipo explicativo es personal.
La personificación del prototipo explicativo es más obvia en el caso del argumento teleológico, ya que este conlleva
a un diseñador inteligente del cosmos. Este argumento le da directamente a lo que usted está buscando.
Pero incluso en el caso de los demás argumentos, la personificación del prototipo explicativo es dada de manera
indirecta. En el caso del argumento cosmológico, si usted vuelve a leer el artículo de Christianity Today, va a
encontrar que realmente yo proporcioné el argumento para la personificación de la causa del universo:
Esto porque una causa externa del universo debe existir más allá del espacio y del tiempo, y por consiguiente no
puede ser físico o material. Ahora, hay sólo dos tipos de cosas que encajan con esa descripción: Ya sea un objeto
abstracto, como los números, o, de lo contrario, una mente inteligente. Pero los objetos abstractos son causalmente
impotentes. Por ejemplo, el número 7 no puede causar nada. Por lo tanto, se sigue que la explicación de la
existencia del universo es una mente personal, externa y trascendente que creó el universo, que es lo que la
mayoría de las personas tradicionalmente han querido decir con la palabra "Dios."
La causa del universo debe ser un ser ultramundano que trasciende el espacio y el tiempo y que por lo tanto es una
mente incorpórea o un objeto abstracto; este no puede ser un objeto abstracto, por lo tanto, debe ser una mente
incorpórea. Es decir que ese ser es personal.
En el caso del argumento cosmológico kalam, el mismito razonamiento se mantiene con respecto a la causa del
origen del universo. Además hay un argumento adicional para la personificación de la primera causa que no
mencioné en el artículo que surge de la peculiaridad de que un efecto temporal surge de una causa eterna. Como
explico en el libro Reasonable Faith (Fe Racional):
Hemos concluido que el comienzo del universo fue el efecto de una primera causa…Ahora, esto es extrañísimo. De
algún sentido, la causa es eterna y aún el efecto que este produjo no es eterno sino que comenzó a existir en un
tiempo definido pasado. ¿Cómo puede ser eso? Si las condiciones necesarias y suficientes para que se produzca
el efecto son eternas, entonces ¿por qué no es el efecto eterno? ¿Cómo pueden todas las condiciones causales
suficientes para que se produzca el efecto ser invariablemente existentes y aún así el efecto tampoco puede ser
existir juntamente con la causa? ¿Cómo puede la causa existir sin el efecto?
…Parece haber una sola salida de este dilema y esa es decir que la causa de que el comienzo universo es un
agente personal que libremente escogió crear un universo en el tiempo. Los filósofos llaman este tipo de causalidad
“agente de causalidad” y como el agente es libre, él puede iniciar nuevos efectos al crear libremente las
condiciones que estaban presentes anteriormente. Por ejemplo, un hombre sentado sin cambiar desde la eternidad
podría libremente decidir pararse; de manera que surge un efecto temporal de un agente que existe eternamente.
De manera similar, hace un tiempo infinito en el pasado, un Creador dotado con libre albedrío pudo haber traído de
forma libre el mundo a la existencia en ese momento. De esa manera, el Creador pudo existir sin cambiar y
eternamente, pero escogió crear el mundo en el tiempo. Por “escogió” alguien no necesita querer decir que el
Creador cambia de parecer acerca de la decisión de crear, sino que él libre y eternamente tuvo la intención de
crear un mundo con un comienzo. Al ejercer su poder causal, él de esa manera hace que un mundo con un
comienzo llegue a existir. Por lo tanto, la causa es eterna, pero el efecto no lo es. De esa forma, entonces, es
posible para que el universo temporal haya llegado a existir desde una causa eterna: por medio del libre albedrío de
un Creador personal.
En el caso del argumento moral, el concepto de Dios que se involucra en el argumento es ese de un ser personal,
ya que los valores morales, si existen, residen en las personas y no en las cosas inanimadas, y sólo un ser
personal puede ser una fuente de un deber moral al emitir mandatos a nosotros. Esto es la falla de la forma
impersonal del Bien de Platón. La justicia, por ejemplo, no es en sí justa, la cual es meramente un objeto abstracto,
ni tampoco nos puede emitir imperativos que requieran que nosotros seamos justos. Los teólogos cristianos, como
Agustín, propusieron la teoría ética de Platón al identificar el Bien de Platón con Dios mismo.
Por último, el argumento ontológico requiere que Dios, como el ser máximamente grande, sea personal, no sólo
porque la personificación está implicada por las propiedades que constituyen la excelencia máxima como la
omnisciencia, omnipotencia y la perfección moral, sino porque también ser personal es en sí mismo una propiedad
que engrandece, la cual no le puede faltar a un ser máximamente grande.
Por lo tanto, usted puede ver que el teólogo natural está en una posición muy buena en lo que se refiere
a demostrar la personificación de su prototipo explicativo.
Ahora, regresemos a la pregunta de Brandon. Como una forma de recordar, la versión del argumento moral que
presenté en el artículo va de la siguiente manera:
1. A o B.
2. No B
3. Por lo tanto, A.
Ahora bien, éste es el argumento no teísta; es su responsabilidad de probar que sus dos premisas son verdaderas.
Para derrotar el argumento, todo lo que el teísta tiene que hacer es ofrecer una tercera alternativa posible, de
manera que en lugar de la premisa (1), tenemos
1.’ A o B o C.
Pero ahora ya no sigue de la premisa (2) que por lo tanto A. Al contrario, para llevar su argumento, el no teísta
debe ahora probar
2.’ No B y no C.
Así que Brandon, usted necesita proporcionar algún argumento para la premisa (2’)—en particular, algún
argumento para no C. Es insuficiente decirle al teísta, “¿Cuál es la evidencia para C?” El teísta no tiene el peso de
la prueba para mostrar que C es verdadera. Él sólo tiene que ofrecer una alternativa a la A o a la B. Una vez el
teísta haya hecho eso, él se ha descargado de toda su responsabilidad. Ahora es responsabilidad de usted de
refutar C si usted va a llevar la premisa (2’) y de esa manera forzar al teísta a adoptar A.
En otros contextos, estoy seguro que usted reconocería donde cae el peso de la prueba. Puede ver el argumento
que presento arriba a favor de la personificación de la causa del universo demostrado por el argumento
cosmológico. Este, también, tiene la forma de un dilema:
1. O la causa del universo es un objeto abstracto o la causa del universo es una mente incorpórea.
2. La causa del universo no es un objeto abstracto.
3. Por lo tanto, la causa del universo es una mente incorpórea.
La persona no teísta que disputa este argumento tratará de derrotar la premisa (1) sugiriendo alguna alternativa C
impersonal como la causa del universo. Sería algo torpe de mi parte hacer una réplica a ese punto, “Pero ¿Cuál es
su alternativa para C? Usted no ha probado que C es verdadera.” El no teísta menearía la cabeza y diría, “lo siento,
pero es su responsabilidad de probar que mi alternativa C es falsa. Usted es quien está argumentando que la
causa del universo es personal. Sólo estoy diciendo que usted no ha probado eso ya que no ha excluido a C.”
Usted se encuentra precisamente en la misma situación con su dilema. El teísmo clásico ha hecho un enunciado de
una alternativa para su A o B, de modo que si usted tiene que probar que los valores morales, si es que existen,
son independientes de Dios, usted necesita demostrar por qué la alternativa C ofrecida por el teísmo clásico
fracasa.
Creo que usted ahora reconoce el fallo del Dilema de Eutifrón, pero usted trata de hacer trivial el resultado cuando
dice,
Si usted quiere sugerir que el carácter de Dios es esencial y que su carácter sirve como el paradigma para lo que
es bueno SOLO para demostrar que el dilema de Eutifrón no es un dilema—eso está bien—usted puede seguir
campante.
Sí, eso es exactamente todo lo que quiero mostrar y esta conclusión representa un progreso real ya que su
afirmación inicial en la Pregunta # 65, usted se recuerda, era
Aún no he encontrado una respuesta a este dilema… Este no es un dilema falso… Craig define a Dios como un ser
perfecto y luego dice que Dios debe ser perfecto porque esa es la definición de Dios. Esa es una lógica circular.
Ahora creo que usted ve que el Dilema de Eutifrón es, de hecho, un dilema falso, dada la posibilidad de C y que no
hay nada circular involucrado en esto ya que el teísta no está tratando de probar C sino simplemente la ofrece
como una alternativa para A y B. Así que ahora usted ha encontrado una buena respuesta a este dilema.
Ahora bien, el resultado es enormemente significativo, Brandon, ya que, como expliqué, una de las respuestas no
teístas más comunes para el argumento moral es le Dilema de Eutifrón. Con el fracaso de este dilema, una de las
objeciones principales para la premisa (1) de mi argumento moral original, es decir,
se desprende.
Ahora bien, no pude evitar de ser impactado por el hecho que en su pregunta actual, usted está realmente de
acuerdo con la premisa (1). Es la premisa (2),
No creo que la moralidad está basada en nada objetivo (una razón lógica que no apela a los valores emocionales).
Por lo tanto, usted admite la premisa (1) pero niega la (2). Pero aquí, Brandon, lo encuentro difícil de creer que
usted hace más que dar meramente jarabe de pico a su negación de la premisa (2). No sé si usted tiene una novia,
pero si la tiene, ¿Usted realmente cree que sería moralmente permisible para usted atacarla con un destornillador,
mutilándola y matándola? ¿Cree usted que dicho acto sería moralmente indiferente, en el mismo plano, que
amarla? (Si usted la tiene, le aconsejo que le permita ver esta conversación).
En nuestra experiencia moral, comprendemos una esfera de valores y deberes morales que objetivamente existen
y no tenemos razón alguna para dudar la veracidad de todas esas experiencias. Como señala Louise Anthony de
una manera correcta en nuestro intercambio en God and Ethics (Dios y la Etica) (editores: Nathan King y Robert
Garcia y publicado por Rowman & Littlefield en el 2008), cualquier argumento a favor del nihilismo moral estará
basado en las premisas que son menos evidentes que la realidad de los valores y deberes morales objetivos
mismos. Es por eso que ni ella ni casi ninguno de los filósofos con los que he debatido sobre este tema niegan la
premisa (2) del argumento moral.
Ahora bien, seguro que usted tiene razón que el ético cristiano que quiera desarrollar una teoría de la ética que
esté basada en el teísmo tendrá mucho más que decir sobre estos asuntos, como las tres preguntas que usted
plantea en su segundo párrafo. Yo mismo me he dirigido a esa preguntas en la seccion sobre la bondad de Dios en
el libro, Philosophical Foundations for a Christian Worldview (Fundamentos Filosoficos para una Cosmovisión
Cristiana) publicado por Inter.-Varsity Press en el 2003. Pero ese no es mi proyecto aquí. Aquí estamos
preocupados con meramente apoyar las premisas (1) y (2) del argumento moral. Usted está de acuerdo que la (1)
es verdadera y que su negación de la (2) va en contra de nuestra experiencia moral, sin ningún argumento, por lo
menos hasta ahora, para negar la veracidad de esa experiencia. Por lo tanto, el argumento moral, me parece, tiene
buena planta.
#67
¿Vivimos en una Sociedad Postmoderna?
En su artículo publicado en Christianity Today (El Cristianismo Hoy), usted dice,
Comoquiera que esto podría ser, algunas personas podrían pensar que el resurgimiento de la teología natural en
nuestro tiempo es meramente demasiado trabajo perdido. Ya que ¿no vivimos en un cultura postmoderna en la
cual las apelaciones a esos argumentos apologéticos ya no son efectivos? Los argumentos racionales para la
verdad del teísmo ya no están supuestos a funcionar. Por lo tanto, algunos cristianos sugieren que debiéramos
simplemente compartir nuestra narrativa e invitar a las personas a participar en ella.
Esta clase de pensamiento es culpable de dar un diagnostico equivocado desastroso de la cultura contemporánea.
La idea de que vivimos en una cultura postmoderna es un mito. De hecho, una cultura postmoderna es una
imposibilidad: sería completamente inhabitable. Las personas no son relativistas cuando se trata de asuntos de
ciencia, ingeniería y tecnología. Al contrario, ellos son relativistas y pluralistas en asuntos de religión y de ética.
Pero, por supuesto, eso no es postmodernismo; eso es modernismo. Eso es simplemente la antigua línea del
verificacionismo, la cual sostenía que cualquier cosa que usted no puede probar con los cinco sentidos es una
cuestión de gusto personal. Vivimos en una cultura que permanece profundamente modernista.
Le pedí a un amigo que comentara y él dijo, “creo que aquí necesitamos aceptar y rechazar parte de la hipótesis de
Craig. Ciertamente, vivimos en una cultura que acepta el relativismo y los absolutos están siendo seriamente
cuestionados, pero sólo porque estamos viviendo en una cultura que es más moderna que literalmente
postmoderna no quiere decir que el postmodernismo no esté presente en nuestra cultura, como es definida hoy día.
Lo que Craig aclara aquí es que aún si las personas afirman tener una mentalidad postmoderna, solo operamos de
esa manera dentro de ciertas esferas de nuestras vidas. Estoy de acuerdo con Craig de que mientras la mayoría de
influencia postmoderna esté en las áreas más relativistas (real o percibida) de la cultura (religión, arte, música,
ética, películas, etcétera), sí vivimos en un mundo que está marcado por una tendencia para no ver una línea
narrativa grande en la historia (una meta-narrativa) en la cual existe una cohesión lógica y realista desde el
principio hasta el fin. Al contrario, esto también ha sido hecho relativo y un gran número de los argumentos
racionales que aún son válidos son puestos a un lado por la razón de que ellos insinúan (correctamente) una
verdadera meta-narrativa que existe toda la vida.”
John
John, No, no estoy de acuerdo. Estoy convencido que la cultura occidental, como el hijastro de la Época de la
Luces, permanece siendo profundamente modernista y de esa manera debe ser dirigida como tal. Esto no es decir,
por supuesto, que no hay corrientes poderosas de postmodernismo que fluyen en nuestra cultura. El
postmodernismo está arraigado en la subcultura universitaria dentro de los departamentos de literatura, estudios
femenil, y con una mayor importancia en los estudios religiosos. Pero con respecto a nuestra cultura en general
esos radicales están relativamente aislados—de hecho, inclusive dentro de la universidad en general ellos son una
minoría. Estoy orgulloso que mi campo de filosofía ha resistido tenazmente la invasión del postmodernismo.
La mayoría de las personas no toman un minuto para pensar que no hay estándares objetivos de la verdad, ni
racionalidad, ni lógica. Como dije en el artículo, una cultura posmodernista es una imposibilidad; sería
completamente inhabitable. Nadie es un posmodernista en lo que se refiere a la lectura de las etiquetas que están
en el frasco de medicina versus a una caja de veneno para ratas. (Si usted tiene un dolor de cabeza, es mejor que
crea esas que indicaciones tienen un significado objetivo). La idea que vivimos en una cultura posmodernista es,
me temo, un mito que es perpetuado en nuestras iglesias por pastores de jóvenes mal dirigidos.
Su amigo parece pensar que aunque las personas viven sus vidas como modernistas en muchas esferas, aún
vemos la influencia post-moderna “en las áreas más relativistas (real o percibida) de la cultura (religión, arte,
música, ética, películas, etcétera).” Pero lo que estoy contendiendo es que el relativismo en esas áreas de la
cultura es precisamente una expresión del modernismo. La primera mitad del siglo veinte la cultura era dominada
por una filosofía de significado llamada “Verificacionismo.” En esta visión ninguna cosa que no pueda, en principio,
ser verificada por medio de los cinco sentidos, es decir, por medio de la ciencia, no tiene significado. Como la
religión y los enunciados éticos no pueden ser verificados, sigue que ellos no tienen ningún contenido factual. Son
meramente expresiones de gustos y de emociones personales.
El libro que tuvo mucha influencia llamado Lenguaje, Verdad y Lógica por el filósofo británico A. J. Ayer sirvió como
un tipo de “Manifesto” para este movimiento. Ayer fue muy explicito acerca de las implicaciones teológicas de su
Verificacionismo. Si por la palabra “Dios” usted quiere decir un ser trascendente, dice Ayer, entonces la palabra
“Dios” es un término metafísico, y como tal “no puede ni siquiera ser probable que un dios exista.” Él explica, “Decir
que ‘Dios existe’ es hacer una declaración metafísica que ni puede ser verdadero ni falso. Y por ese mismo criterio,
ninguna oración que alegue describir la naturaleza de un dios trascendente puede poseer algún significado literal.”
Espero que usted capte el significado de esta visión. En esta perspectiva, los enunciados acerca de Dios ni siquiera
tienen la dignidad de ser falsos. Simplemente son palabras que no tienen significado o sonidos dichos en el aire. Si
usted le dice a alguien, “Dios te ama y tiene un plan maravilloso para tu vida,” usted no ha dicho nada más
significativo que si usted hubiera dicho, “Calentoreaba, y las viscotivas tovas vuelteaban y tregujereaban el terecho”
(algo sin sentido).
No eran solamente enunciados teológicas los que Ayer consideraba no tener significado. Los enunciados éticos—
enunciados acerca de lo correcto e incorrecto, lo bueno y lo malo—también eran declarados no tener significado.
Dichos enunciados son simplemente expresiones emocionales de los sentimientos del usuario. Ayer dice, “si yo
digo, ‘el robar dinero está mal’ yo produzco un enunciado que no tiene significado factual…es como si yo hubiese
escrito, ‘¡Robar dinero!’…Está claro de que aquí no se ha dicho nada que pueda ser verdadero o falso.” Así que él
concluye diciendo que los juicios de valor “no tienen ninguna validez objetiva.” Lo mismo va para los enunciados
estéticos relacionados a la belleza y la fealdad. Según Ayer, “Dichas palabras estéticas como ‘hermoso’ y
‘horrendo’ se emplean…no para hacer enunciados de hechos, sino simplemente para expresar ciertos
sentimientos…”
¿Cómo puede usted apreciar el impacto que dicha filosofía tendría en la religión, el arte, y la ética? Eso produciría
el caos relativo y anárquico que asedia la cultura occidental de hoy. Se hace de los crucifijos con orine un objeto de
arte y se le da rienda suelta al libertinaje sexual. Dado que los enunciados religiosos no son enunciados de hechos,
está perfectamente apropiado para el no creyente de responder al Evangelio diciendo, “Eso podría ser verdadero
para usted, pero no es verdadero para mí.” Esa respuesta sería una locura con respecto a la tecnología de la
ingeniería que se emplea en la construcción de un puente o inclusive al secador de cabello, pero hace un sentido
perfecto con respecto a las expresiones de gusto personal. Los cristianos (o musulmanes) que afirman que su
visión religiosa es la verdad objetiva y que aquellos que no están de acuerdo con ellos están equivocados serían
percibidos como personas de mentes cerradas y fanáticos intolerantes, en comparación a alguien que dice, “La
vainilla tiene mejor gusto que el chocolate, y cualquier persona que piense lo contrario está equivocado.” Como una
expresión subjetiva de gusto personal, dicho juicio no tiene verdad objetiva y la persona que piensa que sí está
equivocada.
Así que mi punto es que precisamente es el modernismo que ha engendrado el relativismo y el pluralismo en esas
áreas de cultura que mencionó su amigo.
¿Pero que se puede decir de su punto que “vivimos en un mundo que está marcado por una tendencia para no ver
una línea narrativa grande en la historia (una meta-narrativa) en la cual existe una cohesión lógica y realista desde
el principio hasta el fin”? ¿Es eso un producto del postmodernismo? Absolutamente no. Esto es, otra vez, el fruto
directo de una perspectiva modernista que considera al hombre y al universo como el resultado accidental de las
fuerzas ciegas del azar y de la necesidad. Observemos las palabras patéticas de Bertrand Russell escritas en el
1903:
…aun con menos finalidad y más carente de sentido, el mundo que la ciencia presenta a nuestra opinión. Y este es
el mundo donde nuestros ideales han de encontrar su morada, si es que ésta existe, de hoy en adelante. Que el
Hombre es el resultado de causas que no previeron el fin al que conducían; que su origen, su desarrollo, sus
esperanzas y sus temores, sus amores y sus creencias, no son sino el resultado de ciertas situaciones accidentales
de los átomos; que ninguna pasión, heroísmo, intensidad de pensamiento o de sentimiento pueden preservar la
vida individual más allá de la tumba; que todo el trabajo de siglos, toda la adoración, toda la inspiración, toda la
espléndida luminosidad del genio humano están destinados a extinguirse con la abrumadora muerte del sistema
solar, y que todo el templo de las realizaciones del Hombre quedará inevitablemente enterrado bajo los restos de
un universo en ruinas; todo esto, aun cuando sea susceptible de discusión, es, sin embargo, casi tan cierto, que
ninguna filosofía que lo rechazara podría aspirar a mantenerse en pie. Sólo dentro del armazón de estas verdades,
sólo sobre los firmes cimientos de una completa desesperación, podrá construirse en lo sucesivo, con seguridad, la
morada del alma (“El Credo de un Hombre Libre”)
Fue el naturalismo científico que destruyó la esperanza de propósito y de significado del hombre moderno. La
desesperación de la cultura occidental fluye del naturalismo científico que moldea su visión de la forma que el
mundo realmente es.
Todo esto es importante ya que una respuesta efectiva para nuestra cultura requiere de un diagnóstico preciso de
esa cultura. En las mentes de algunos cristianos, ya que vivimos en una cultura postmoderna, deberíamos
abandonar cualquier intento de encomendar nuestra fe de una manera racional como la verdad acerca de la
realidad. Por el contrario, nosotros solamente compartimos nuestra narrativa e invitamos a la gente a que se una a
ella. Sin embargo, si tengo razón, esto es un curso de acción suicida. Esto va a destruir cualquier sentido de la
afirmación de la Iglesia de que tiene la verdad acerca de la manera que el mundo es—eso será dado por el
naturalismo científico—, y el cristianismo será visto como algo meramente mitológico.
[Tal] iglesia . . . será. . . impotente para permanecer frente a las fuerzas poderosas del secularismo que amenaza
con enterrar las ideas cristianas bajo una capa de pluralismo desalmado y cientificismo engañoso. En tal contexto,
la iglesia estará tentada a medir su éxito en gran medida en términos de números - números alcanzados por
adaptación cultural a los «yo» vacío. Así, la iglesia se convertirá en la que cave su propia tumba. Sus métodos de
“éxito” a corto plazo resultaran siendo lo que la margine a largo plazo (Love Your God with All Your Mind (Amar A
Dios Con Toda Tu Mente), página 93-94).
Soy miembro de un foro de discusión de apologética y se publicó un tema acerca de la opinión que usted tiene
sobre los hechos y la evidencia.
El título del enlace escéptico fue “WL Craig dice que la evidencia no es importante cuando se compara con la fe”.
Ahora bien, yo mire la entrevista y no tomé la entrevista de esa manera. Mi entendimiento es que usted estaba
promoviendo la idea de que no todas las preguntas acerca de nuestra fe se pueden responder y que no
deberíamos desanimarnos con todas las objeciones. No pensé que no fuese un llamado para negar la evidencia
fuerte de que nuestra fe es falsa a favor del Espíritu Santo.
Los escépticos no han estado aceptando mi interpretación de su entrevista así que dije que me gustaría hacerle la
pregunta a usted para aclarar los asuntos de cualquiera forma.
Dr. Craig, ¿usted cree que la evidencia fuerte se debería ignorar si ésta demuestra que nuestra fe fuese
probablemente falsa? (Creo que sé la respuesta, pero le dejo a usted que lo aclare).
Adam
Pregunta # 2:
Esta es una pregunta acerca de la epistemología Reformada. Estoy casi terminando el libro de Plantinga
“Warranted Christian Belief” (Creencia Cristiana Garantizada) y pienso que el modelo de Plantita o algo muy similar
a ese, es la epistemología que es más bíblicamente fiel y precisa.
Aún así, hay una pregunta que surge en el trasfondo: Para Plantinga, ¿no existe absolutamente ninguna
circunstancia, hipotética o real, en la cual un creyente sería irracional en sostener la creencia cristiana? ¿No podría
la evidencia acumularse de manera que la creencia en Dios se convierta en algo irracional de sostener, así como
yo podría abandonar una creencia mental si hubiese suficiente evidencia que pudiera mostrar que ella
probablemente está defectuosa?
¿No es el caso de que una creencia en Dios básica inicial o en el evangelio cristiano debe estar sostenida por
evidencia o argumentos, ya que cuando le haga frente a un potencial derrotador, el enfoque de uno se retira de la
creencia básica y se mueve hacia el derrotador potencial—el cual luego se podría hacer real?/
¿O discutiría Plantinga que el testimonio del Espíritu es un derrotador intrínseco en contra de básicamente
cualquiera objeción? Y si él discutiría eso, entonces no es el caso que un derrotador exitoso en principio es
imposible?
Gracias,
Kyle
Estoy desconcertado por la cantidad de malentendido que existe con respecto a la llamada Epistemología
Reformada. He explicado mis propias visiones de una forma extensa en ambos libros, Reasonable Faith (Fe
Racional) del 2008 y Five Views on Apologetics (Cinco Visiones sobre la Apologética) del 2000. Sospecho que
muchos no creyentes que no son comprensivos a la creencia religiosa simplemente no toman el tiempo, como lo
hizo usted, Kyle, para leer las obras de los epistemólogos Reformados y realmente enfrentarse con los temas que
ellas involucran. En lugar, ellos se conforman con agarrar un par de citas jugosas y con condenar estas como
manifiestamente absurdas.
Como trasfondo, Plantinga ha emitido una crítica aguda de lo que él llama el “fundacionalismo clásico,” la doctrina
que una persona está racionalmente justificada en creer que una proposición es verdadera sólo si esa proposición
es parte de los fundamentos auto-evidentes y incorregibles al conocimiento o que está establecido por evidencia
que está últimamente basada en dicho fundamento. Según la llamada objeción evidencialista a la creencia
religiosa, ya que una proposición como “Dios existe” no es autoevidente o incorregible, sería algo irracional el creer
en esa proposición aparte de la evidencia para su verdad.
En primer lugar, lo que Plantinga muestra es que el adoptar ese tipo de epistemología, nos reduciría a todos a la
irracionalidad, ya que la mayoría de nuestras creencias no pueden estar evidentemente justificadas. Tomemos, por
ejemplo, la creencia de que el mundo no fue creado hace cinco minutos con indicios de memoria integrada, con
alimento en nuestros estómagos que realmente nunca comimos, y con otros asuntos de este tiempo. O la creencia
de que el mundo externo alrededor de nosotros es real en lugar de una realidad virtual generada por una
computadora. Cualquier persona que haya visto una película como Matrix entiende que la persona que vive en
dicha realidad virtual no tiene evidencia de que esa persona no está en dicho mundo ilusorio. Pero seguro que
somos racionales de creer que el mundo a nuestro rededor es real y ha existido por más tiempo que cinco minutos,
aunque no tengamos evidencia para eso.
En segundo lugar, Plantinga muestra que el fundacionalismo clásico se auto-refuta. Las afirmaciones
evidencialistas de que sólo proposiciones que son auto-evidentes o incorregibles son propiamente básicas, es
decir, que son partes de los fundamentos de conocimiento. Pero Plantita pregunta, ¿es la proposición “Sólo las
proposiciones que son auto-evidentes o incorregibles son propiamente básicas” en sí misma propiamente básica?
Aparentemente no lo es, ya que ciertamente no es ni autoevidente ni incorregible. Por lo tanto, si hemos de creer
de una manera racional esta proposición, debemos tener evidencia que ella es verdadera. Pero no hay dicha
evidencia. La proposición parece ser simplemente una definición arbitraria—y no una que es muy plausible.
Por lo tanto, el fundacionalismo clásico está fatalmente erróneo. Muchas de nuestras creencias que racionalmente
aceptamos y que incluso sabemos que son verdaderas no están basadas en evidencia pero son propiamente
básicas para nosotros, a pesar de que ni son auto-evidentes ni incorregibles. De hecho, el filósofo George
Mavrodes una vez me comentó que no estamos aptos para pensar de nuestro sistema de creencias como un
rascacielos, con un número enorme de creencias edificadas sobre los fundamentos, mientras que en la visión de
Plantinga nuestro sistema de creencias es más como un terreno grande y vacío con fundamentos pocos firmes que
le cruzan por todo lado con algunos ladrillos construidos en varios lugares sobre los fundamentos. La ilustración es
adecuada, ya que como Plantinga demuestra, no sólo nuestras creencias perceptivas, sino también creencias de la
memoria y creencias testimoniales, entre otras, que son propiamente básicas.
Plantinga hace énfasis de que su epistemología no es fideísta. Las creencias propiamente básicas son partes de
las entregas que hacen la razón y no la fe. Además, su modelo no insinúa que solamente una creencia antigua
puede ser propiamente básica. Para que una creencia sea propiamente básica, ella debe estar fundamentada en
ciertas circunstancias. Por ejemplo, en las circunstancias de tener experiencias auditivas y visuales de otras
personas acerca de mí, yo formo la creencia de que existen otras personas a parte de mí. Sin esas circunstancias
de base, esa creencia sería arbitraria e irracional para mí. Mi creencia en la realidad de otras personas no se puede
inferir de la evidencia, pero puede ser propiamente básica para mí en dichas circunstancias.
Ahora bien, Plantinga pregunta, ¿por qué las creencias religiosas no pueden ser propiamente básicas? ¡Muy buena
pregunta! Plantinga ha desarrollado un modelo según el cual la creencia cristiana es propiamente básica, con
respecto a la racionalidad y a la garantía. Plantinga argumenta que el modelo proporciona un relato perfectamente
viable de cómo las creencias cristianas pueden ser tanto racionales como garantizadas de manera básica, es decir,
que no hay buena objeción para su relato aparte de un ataque a la verdad del cristianismo mismo. De hecho, él
piensa que si el cristianismo es verdadero, entonces algo similar a su modelo es muy probable que sea correcto.
De esto sigue que si una persona no cristiana quiere impugnar la racionalidad de la creencia cristiana, él o ella
debe poner en tela de juicio la verdad del cristianismo mismo.
El modelo de Plantinga crucialmente involucra lo que frecuentemente se le llama el testimonio interno del Espíritu
Santo. En su modelo, el Espíritu Santo funciona sobre la analogía de una facultad cognitiva, que produce creencias
en nosotros. Yo mismo prefiero pensar del testimonio del Espíritu Santo como una forma de testimonio literal o
como parte de las experiencias circunstanciales que sirven para fundamentar la creencia en Dios y las grandes
verdades del Evangelio. En cualquiera de los casos, Sus entregas son propiamente básicas.
He clasificado el testimonio del Espíritu Santo de Dios como auto-autenticado. Como explico en Reasonable
Faith (Fe Racional),
Con eso quiero dejar dicho que la experiencia del Espíritu Santo es verídica e inconfundible (aunque no
necesariamente irresistible o indubitable) para aquella persona quien la posea; que esa persona no tiene necesidad
de argumentos o evidencias adicionales para conocer y saber con confianza de que, en efecto, él está
experimentando el Espíritu de Dios; que esa experiencia no funciona en este caso como una premisa en cualquier
argumento desde la experiencia religiosa a Dios, sino que es la experiencia inmediata de Dios mismo; que en
ciertos contextos la experiencia del Espíritu Santo implicará la compresión de ciertas verdades de la religión
cristiana, como la verdad “Dios existe,” “soy condenado por Dios,” “estoy reconciliado con Dios,” “Cristo vive en mí,”
y así sucesivamente; que dicha experiencia proporciona a una persona no sólo una convicción sujetiva de la verdad
del cristianismo, sino un conocimiento objetivo de esa verdad; y que los argumentos y la evidencia incompatible con
esa verdad son abrumadas por la experiencia del Espíritu Santo para aquella persona quien acuda completamente
al él.
Ahora bien, supongo que es casi obvio que si Dios existe, entonces, por supuesto, Él puede dar ese testimonio a
las personas humanas. ¿Estamos supuestos a pensar que un ser omnipotente quien hizo al hombre y todas sus
facultades, Quien diseñó al hombre para que Le conociera, no es capaz de hablarle a los seres humanos de una
manera clara e inconfundible? Por lo tanto, creo que Plantinga está completamente correcto en afirmar que no
existe ninguna objeción sólida para dicha epistemología sin una crítica de la verdad del propio teísmo cristiano. Si
el no creyente piensa lo contrario, le invito a compartir su argumento. No es suficiente simplemente con pretender
indignación y vociferar en contra de la visión.
Una persona que sepa que el cristianismo es verdadero sobre la base del testimonio del Espíritu Santo también
podría tener una apologética sólida que refuerza y confirma para él o ella el testimonio del Espíritu, pero eso no
sirve como la manera fundamental en la cual él o ella sabe que el cristianismo es verdadero. Si los argumentos de
la teología natural y las evidencias cristianas son exitosos, como yo declaro que los son, entonces también la
creencia cristiana están garantizadas por dichos argumentos y evidencias para la persona que las entiende, aún si
esa persona estaría garantizada en su ausencia. Dicha persona está dos veces garantizada en su creencia
cristiana, en el sentido de que él o ella disfruta dos fuentes de garantía. Por lo tanto los argumentos de la evidencia
de parte del cristianismo son, en mi opinión, suficientes para el conocimiento de la verdad del cristianismo, pero no
son necesarios para el conocimiento de la verdad del cristianismo.
Ahora la pregunta que ustedes dos plantean tiene que ver con el rol de los derrotadores de la creencia cristiana.
Las creencias que son propiamente básicas pueden ser revocables o anulables, es decir que pueden ser
derrotadas por otras creencias incompatibles las cuales una persona podría llegar a aceptar. En dicho caso, el
individuo en cuestión debe salir con un derrotador o abandonar algunas de sus creencias si él o ella va a
permanecer racional. Por lo tanto, para un cristiano que se encuentre con el problema del mal (o de la
maldad) está confrontado con un derrotador potencial de su creencia en Dios. La apologética cristiana puede
ayudar a formular respuestas, como la Defensa del Libre Albedrío en respuesta al problema del mal, con el objetivo
de derrotar los derrotadores putativos.
Sin embargo Plantinga también argumenta que en algunos casos, la misma creencia original podría exceder tanto
su presunto derrotador en la garantía que se convierte en derrotador intrínseco de su derrotador putativo. Él da el
ejemplo de alguien que está acusado de un crimen y quien tiene toda la evidencia en su contra, a pesar de que esa
persona sabe que es inocente. En dicho caso, esa persona no está racionalmente obligada a abandonar su
creencia de su propia inocencia y en lugar aceptar la evidencia de que es culpable. La creencia de que él no
cometió el crimen derrota intrínsecamente, por la evidencia, los derrotadores que se traen en su contra. Plantinga
hace la aplicación teológica al sugerir que la creencia en Dios podría igualmente derrotar de manera intrínseca
todos los derrotadores que se podría traer en su contra.
A mi conocimiento, Plantinga no se compromete de una forma clara con la visión de que el testimonio del Espíritu
Santo es un derrotador intrínseco de derrotador. Esa tesis es independiente del modelo como se presenta. Pero yo
he argumentado que el testimonio del Espíritu, de hecho, es un derrotador intrínseco de cualquier derrotador que
se trae en su contra, ya que me parece que es algo inconcebible el que Dios permitiría que un creyente esté en una
posición donde él o ella estaría obligado a cometer apostasía y renunciar a Cristo. En lugar, me parece que en
dicha situación un Dios amoroso intensificaría el testimonio del Espíritu de tal manera que se convierte en un
derrotador intrínseco de los derrotadores que dicha persona enfrente.
Ahora bien, se podría decir que Dios, en efecto, no permitiría que una persona caiga en circunstancias donde la
cosa racional para que él o ella haga es apostatar y darle la espalda a Dios, pero lo que Dios haría es proporcionar
suficiente evidencia para ese individuo de manera que él o ella pueda derrotar, por medio de argumento y de
evidencia, el presunto derrotador. Concedo que dicha visión es posible (¿cómo podría alguien que crea en el
conocimiento medio pesar diferente?). Pero como observo el mundo donde realmente vivimos, esa visión me da la
apariencia de ser algo poco suspicaz.
La gran mayoría de la gente en el mundo no tiene tiempo, entrenamiento, ni recursos para elaborar una apologética
cristiana completamente desarrollada como la base de su fe o para derrotar diversos derrotadores que se pueda
encontrar. He sido profundamente conmovido por la condición difícil de los cristianos cuando he viajado al
extranjero y he visto las circunstancias desesperantes en las que a veces se encuentran. En Europa, por ejemplo,
la cultura universitaria es abrumadoramente secular e incluso atea. Conocí muchos estudiantes de teología cuando
vivía en Alemania a quienes sus profesores los habían expuesto a nada sino más que al criticismo bíblico radical y
a la erudición anticristiana. Esos estudiantes se aferraban a la fe cristiana a pesar de la evidencia. Era mucho más
peor en Europa Oriental y en Rusia. Deseo poder expresarle la tiniebla espiritual y la opresión que existía detrás de
la Cortina de Hierro durante los días de la Unión Soviética. Me recuerdo preguntarle a un creyente ruso, “¿No
tienes recursos para que te ayude en tu vida cristiana?” Él me respondió, “Bueno, hay una enciclopedia del ateísmo
publicada por el estado, y al leer lo que se ataca allí, puedo aprender algo. Eso es todo lo que hay.” Esos
hermanos y hermanas sufrieron una opresión horrible y un adoctrinamiento atea por el régimen marxista y con todo
eso, ellos no abandonaron la fe. Como hago énfasis en mi respuesta a la Pregunta # 13, la evidencia varía de
generación a generación y de lugar a lugar y está accesible solamente a los pocos que son privilegiados quienes
tienen la educación, el lujo de tiempo y los recursos para explorarla. Para nuestra fe, Dios ha provisto una base
más segura que la arena movedizas de la evidencia y que el argumento. Esta provisión es la morada del Espíritu
Santo en nosotros.
Además, esta conclusión parece estar en línea con lo que enseña el Nuevo Testamento sobre el testimonio del
Espíritu Santo. Mientras que los no creyentes rechazan la enseñanza del Nuevo Testamento, los cristianos
deberían tomarla más en serio.
Medite, entonces, en las palabras de Juan:
Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad…Si recibimos el testimonio de los hombres,
mayor es el testimonio de Dios, porque éste es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que
cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, lo ha hecho mentiroso, porque no ha
creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo (1 Juan 5:6-10).
Como creyentes cristianos tenemos el testimonio de Dios viviendo con nosotros, el Espíritu Santo, su testimonio
excede en poder todos los testimonios humanos.
Así que Kyle, para responder su pregunta yo pienso que de hecho Dios no permitirá que alguien se encuentre en
una posición en la cual la cosa racional a hacer es rechazar a Dios y a Cristo y separarse de Dios. Dado que Dios
es, en su esencial, todo amoroso, estoy inclinado a decir que dicha cosa no sólo nunca sucederá sino que, en
efecto, es imposible que suceda. De esto sigue que los cristianos que han apostatado lo han hecho en desafío a la
obra del Espíritu Santo al apagar o contristar el Espíritu, de modo que lo que ellos hicieron al final fue algo
irracional.
Adam, ¿Implica eso que, como dice su escéptico, que yo piense que la “evidencia no es importante cuando se
compara con la fe”. No, porque él está sacando un falso contraste, comparando manzanas con naranjas. La fe no
es el tema que se está discutiendo aquí, sino el fundamento de la fe. ¿Debe la evidencia ser el fundamento para la
fe? Esa es la cuestión. Ya hemos visto que el evidencialismo está en bancarrota. Muchas de las cosas que
sabemos no están basadas sobre la evidencia. De hecho, ¿por qué debe la creencia en Dios estar basada de esa
manera? La creencia en Dios y las grandes verdades del evangelio no es un ejercicio ciego de la fe, un salto sin
base en la oscuridad. Por el contrario, como enfatiza Plantinga, la creencia cristiana es parte de las entregas de la
razón, fundamentada en el testimonio interno del Espíritu Santo, el cual es una realidad objetiva mediada por Dios
para mí.
Lo que es verdadero es que esa evidencia, como es definida en estas discusiones, juega un papel secundario,
cuando se compara con el papel que juega el Mismo Dios en garantizar la creencia cristiana. ¿Entonces
deberíamos nosotros ignorar la evidencia fuerte si ella demuestra que nuestra fe probablemente sea falsa? ¡Por
supuesto que no! Mi trabajo como filósofo ejemplifica el esfuerzo de confrontar frente a frente las objeciones a la
creencia cristiana y de responderlas. Pero la mayoría de los cristianos en el mundo no tienen ese lujo. Para ellos,
ellos podrían tener que aferrarse a su creencia cristiana aún si están carentes de una respuesta para el presunto
derrotador. Lo que yo insisto es que, dado el testimonio del Espíritu Santo dentro de ellos, ellos están
completamente racionales en hacerlo.
Desafortunadamente, encontré que su libro se queda corto en tratar con mis dudas relacionadas con los relatos de
la resurrección de Jesús que se encuentran en los cuatro evangelios.
Le estoy escribiendo para pedirle si usted tendría la amabilidad de examinar las siguientes preguntas que presento
aquí. Esas preguntas tienen que ver con la resurrección de Jesús y quiero ver si usted podría ofrecer alguna
clarificación que usted considerare ser útiles para resolver estas dudas.
Duda: # 1: Mateo 27:51-53 describe la resurrección de muchas personas piadosas quienes salieron del cementerio
el Viernes Santo y que regresaron a Jerusalén donde fueron visto por muchas personas. Si eso es verdadero, este
acontecimiento habría dejado atónito a toda Jerusalén, sin duda hubiese sido documentado por numerosas
fuentes—tanto evangelio como no-evangelio—y en término del valor de impacto, ese acontecimiento hubiese
achicado incluso la resurrección de Jesús. Sin embargo en ningún otro lugar sino en Mateo nadie corrobora es
milagro relacionado a la resurrección. ¿Por qué la escasez de justificación al menos que ésta sea legendaria en
lugar de fáctica? Y si es legendaria, ¿pone eso en tela de juicio el resto del relato de la resurrección?
Duda # 2: Repetidamente usted insiste en su libro que la resurrección de Jesús no pudo haber sido una mera
legenda, ya que las legendas no pueden arraigarse en una cultura en una sola generación, en particular cuando las
“autoridades” testigos están disponibles para denunciar esas legendas. Aún así, puedo pensar de muchas legendas
modernas que han sido inventadas y que han florecido en una sola generación. Por ejemplo, las teorías de la
conspiración que es popularmente sostenida acerca del asesinato de John F. Kennedy ha surgido en una sola
generación, a pesar de cientos de testigos oculares que hay para ese acontecimiento, una película basada en los
hechos del asesinato y la existencia de autoridades (La Comisión Warren, los noticieros, agentes de la policía)
esforzándose para preservar el relato oficial y creíble de que Lee Harvey Oswald obró solo. Otras legendas que son
recientes y extrañas, pero persistentes incluyen: la creencia masiva en muchos de los países musulmanes de que
Israel estaba detrás del ataque del 11 de septiembre del 2001 y que no había ningún judío presente en el World
Trade Center (Centro de Comercio Mundial o las Torres Gemelas) el día del ataque; la creencia de algunos grupos
(mencionado más reciente en la noticia por Jeremiah Wright, el ex-pastor de Barack Obama) que el virus de SIDA
pudo haber sido creado por el gobierno de los Estados Unidos con la intención de afectar la población Afro-
Americana; reportes extensos de escenas y encuentros con OMNI en Roswell, New Mexico en los Estados Unidos
y en otros lugares; el apócrifo arsenal de armas de destrucción masiva en Irak bajo el régimen de Saddam
Hussein—una “legenda” que necesitó de una guerra para desmentir. Por último, las creencias sobrenaturales de la
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y de otras religiones que rápidamente surgieron demuestran
que las legendas pueden prevalecer en comunidades largas de creyentes en solamente una generación.
Duda # 3: usted dice en la página 119: “La aparición en Galilea que se menciona en Marcos es histórica. Como
esta aparición probablemente fue parte de la fuente del material de Marcos, es muy antigua y por lo tanto es sin
duda una pieza de información en la que podemos confiar.” Como cualquier periodista atestiguará, la información
es solamente tan buena como su fuente y las fuentes originales—directamente de primera mano—generalmente
son consideradas más creíbles que las fuentes de segunda mano o de tercera. Como no sabemos la identidad de
la persona que le otorgó a Marcos su fuente “antigua” del material, no tenemos manera de juzgar su fiabilidad. El
hecho de que es una fuente de segunda mano en lugar de una fuente original lo hace menos digno de confianza en
vez de más digno. De igual manera, si Mateo, Lucas y Juan fueron escritos por discípulos que realmente fueron
testigos oculares de Jesús, ¿por qué tuvieron ellos que depender de una forma tan pesada en otras fuentes que
eran secundarias para su información—es decir, la fuente Q y Marcos? Como el más antiguo de los evangelios,
Marcos es más cercano en tiempo a los acontecimientos reales que los evangelios que se escribieron más tarde.
Aún así, en la más antigua y las más confiables copias disponibles, el libro de Marcos termina antes que se
describa cualquiera escena del Jesús resucitado. Lo que también es preocupante es que el relato de la
resurrección se hace más y más elaborado en los Evangelios que se escribieron más tarde. En las más tempranas
copias de Marcos, no vemos ninguna resurrección de Jesús. En Lucas, el Jesús resucitado está comiendo
pescados. En Juan, él le está diciendo a sus discípulos a donde pescar y sirviéndoles desayuno. Esto me parece
un bordado legendario.
Duda # 4: Marcos 16:18 proporciona una manera para que los creyentes futuros confirmen la credibilidad de la
resurrección de Jesús y la credibilidad de los que creen en ella: ellos podrán agarrar serpientes sin que les pase
nada, podrán beber veneno y sanar los enfermos. Cuando esto se toma de forma literal, se ha probado que agarrar
serpientes y beber veneno son de tan poca confianza como las señales predecibles de la credibilidad del evangelio
que nadie más las practica sino algunas iglesias fanáticas en la región Appalachia de los Estados Unidos, las
cuales poseen un conocimiento superficial. Además, el estudio más extenso que se ha hecho hasta ahora que ha
examinado la eficacia de orar para la sanidad de los enfermos no presenta ningún beneficio claro. El misionero y
médico cirujano, Paul Brand, ha escrito en la revista Christianity Today que en sus muchas décadas de práctica
médica entre personas con lepra, él ni siquiera una vez presenció una sanidad que se pudiera categorizar como un
verdadero milagro. Si los prodigios confirmatorios han sólo de tomarse de una forma metafórica, eso trae la
pregunta obvia, ¿qué otra cosa en el relato de la resurrección deberíamos tomar de manera metafórica—quizás la
resurrección misma?
Duda # 5: los cuatro evangelios están en conflicto acerca de cuales testigos estuvieron presentes en la tumba
vacía. Esto presenta un gran desafío a la credibilidad de los evangelios, ya que el descubrimiento de la tumba vacía
pudo haber sido un acontecimiento sorprendente que se debió haber estampado en las mentes de los que estaban
presentes, de manera que nadie se debía haber olvidado de quienes estaban y no estaban presentes allí. Sin
embargo, si el relato es legendario, se entiende por qué diferentes relatos habrían nombrado a diferentes testigos.
Duda # 6: En los evangelios, los testigos oculares no están de acuerdo acerca del número de ángeles que
estuvieron presentes en la tumba vacía—un detalle inolvidable que no debió haber producido relatos conflictivos
entre los testigos oculares si esto fue real en lugar de una legenda.
Duda # 7: Mateo 27:62 hace constar que la tumba de Jesús estaba desprotegida durante la primera noche de la
sepultura de Jesús—lo que plantea la posibilidad de que algún desconocido ladrón de tumba se haya robado el
cuerpo.
Duda # 8: Los evangelios difieren acerca del lugar de la aparición de Jesús a sus discípulos, como también del
número de discípulos que se encontraban allí. Mateo 28:16 dice que Jesús se le apareció a los 11 discípulos en
una montaña camino a Galilea. Lucas 24:33-36 dice que Jesús se les apareció a los 11 discípulos en Jerusalén. Y
Juan 20:24 dice que Jesús al principio no se les apareció a todos los 11 discípulos, ya que Tomás no estaba
presente. Estas discrepancias plantean problemas severos de credibilidad.
Duda # 9: Usted dice en la página 132 que “…las alucinaciones, como proyecciones de la mente, no pueden
contener nada que sea nuevo.” ¿Con qué base hace usted esa afirmación? Puedo pensar de muchos contra-
ejemplos de la vida real, notablemente: muchas personas rutinariamente tienen sueños surrealistas que difieren
dramáticamente de sus pensamientos normales y también de sus vidas normales. Y otra vez cito las visiones y
otras experiencias sobrenaturales de los fundadores de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y
de otras religiones como evidencia de que las personas pueden experimentar visiones/alucinaciones que no tienen
similitud a su entendimiento normal del mundo.
Habiendo leído cuidadosamente su libro y comparándolo con el contenido de los evangelios, tengo que concluir
que la evidencia histórica para la resurrección de Jesús no es convincente. De hecho, encuentro la totalidad del
registro histórico muy insuficiente y contradictorio para sacar alguna conclusión de un lado o del otro. El caso más
fuerte que se puede hacer a favor de la resurrección de Jesús se encuentra en el comportamiento de sus discípulos
después de la resurrección, quienes soportaron grandes dificultades para expandir las buenas nuevas. Pero el
mismo ardor también se puede encontrar dentro de los seguidores de la primera generación del fundador del
Mormonismo, Joseph Smith y estoy seguro que ninguno de nosotros contamos los encuentros de Smith con el
ángel Moroni o con el ángel de las placas de oro (la existencia de este ángel fue atestiguada por los seguidores
inmediatos de Smith quienes firmaron un affidávit jurando que ellos, de primera mano, habían visto las placas)
como algo más que una ficción o legenda.
Una vez más, gracias por su tiempo y su paciencia. Si usted puede derramar una luz útil sobre estas preguntas,
estaría más que agradecido.
Atentamente,
D.
Bueno, D., hay mucho que necesita ser dicho aquí. Sin embargo, creo que el punto primordial que se necesita
hacer es que usted y yo estamos llegando a la evidencia con proyectos en mente que son totalmente diferentes. Ya
que muchas personas que crecen en iglesias cristianas son conservadoras, la preocupación que usted tiene está
relacionada con la fiabilidad del texto bíblico. Por eso usted hace el comentario, “hace ya un tiempo que abandoné
la iglesia debido a mis dudas acerca de la fiabilidad histórica de la Biblia.”
Cuando leí eso, pensé, “qué cosa más extraña de hacer” ¿Por qué simplemente usted no ajusta su teología para
que la Biblia sea tomada como un testigo humano falible para la auto-revelación de Dios en la historia, o menos
radical, para que la inspiración divina de las Sagradas Escrituras no implique la infabilidad? ¿Por qué tomar la
actitud de “todo o nada”? ¿Por qué estas dudas que usted tiene acerca de la fiabilidad de los relatos del Evangelio,
las cuales son relativamente menores, ponen en tela de juicio la deidad y la resurrección de Jesús o la existencia
de Dios?
No puedo dejar de sospechar que la razón es que usted tenía un sistema defectuoso de las creencias teológicas.
Podemos pensar de nuestra teología como una red, con ciertas creencias cercanas al centro de la red y otras más
lejanas pero cercanas al perímetro. Muchos cristianos conservadores tienen la doctrina de la infabilidad de la Biblia
en el centro o cercana al centro de su red de creencias, de modo que si esa creencia se compromete la estructura
completa de la red colapsa y ellos pierden su fe cristiana.
Eso está completamente equivocado. En el centro de la red de creencias debería estar ciertas doctrinas esenciales
como la existencia de Dios y la deidad de Cristo. Luego un poco más alejada debería estar la doctrina, por ejemplo,
de la expiación y aún más lejos las doctrinas de los sacramentos y la inspiración bíblica y su posible corolario de la
infabilidad de la Biblia. Si se abandona una de las doctrinas centrales, entonces la red en su totalidad colapsa. Pero
si se descarta una creencia de las que están cercanas a la circunferencia, aunque eso cause que se haga algunos
reajustes en otros lugares de la red, no va a comprometer la estructura en su totalidad. Si sus dudas fuesen a
permanecer no apaciguadas, entonces usted estaría justificado, como máximo, en renunciar a la doctrina de la
infabilidad de la Biblia, pero nunca debería abandonar a Cristo.
De hecho, D., sobre la base de sus dudas usted ni siquiera necesita abandonar un caso apologético fuerte a favor
de la historicidad de la resurrección. Mi Doktorvater en Munich, Wolfhart Pannenberg, ha opinado que los relatos de
la resurrección de Jesús que se encuentran en el Evangelio son tan legendarios que seguramente no tienen un
núcleo histórico en ellos. Aún así, él dejó maravillada a la teología alemana al argumentar a favor de la historicidad
de las apariciones post-mortem y de la tumba vacía y por lo tanto a favor de la resurrección sobre bases puramente
históricas.
De hecho, mi propio caso a favor de la resurrección de Jesús no sería tocado por la mayoría de las dudas que
usted expresa. Presento un argumento que consiste de dos pasos para la resurrección de Jesús: en primer lugar,
que hay tres hechos que cualquier historiador responsable que quiera dar un relato de Jesús debe explicar y en
segundo lugar, que la Hipótesis de la Resurrección es la mejor explicación de esos hechos. Los tres hechos se
explican de una manera muy modesta:
1. En domingo en la mañana después de la crucifixión, un grupo de sus seguidoras encontraron la tumba de Jesús
vacía.
2. Varios individuos y grupos de personas experimentaron las apariciones de Jesús vivo después de su muerte.
3. Los discípulos originales de manera repentina y sincera llegaron a creer que Dios había resucitado a Jesús de
entre los muertos a pesar de haber casi toda predisposición para creer lo contrario.
La fortaleza de mi caso—la cual se me ocurrió después—es que esos tres hechos representan el juicio dominante
de la erudición del Nuevo Testamento de hoy. Ellos no son la propiedad exclusiva de los eruditos evangélicos, sino
que representan la visión que sostiene la gran mayoría de los críticos del Nuevo Testamento que han escrito sobre
ese tema.
¡Ahora eso debería ser de tremendo estímulo para usted! Las dudas acerca de la historicidad de Mateo 27:51-53 o
del número de ángeles que se encontraban en la tumba, o los nombres de las mujeres en la tumba se hacen, si no
irrelevantes, entonces por lo menos no importantes con respecto al caso para la resurrección de Jesús. Usted
puede y debería ser un cristiano vibrante a pesar de las dudas que tiene.
Así que el punto es que yo no estoy involucrado en el mismo proyecto que le preocupa a usted: no estoy tratando
de demostrar la fiabilidad de los relatos del Evangelio. Al contrario, estoy sopesando la evidencia histórica para la
resurrección de Jesús. Yo afirmo no estar capacitado de establecer la fiabilidad general de los relatos del
Evangelio, sino de establecer esos tres hechos específicos que mencioné arriba y de mostrar que la mejor
explicación de esos hechos es la hipótesis “Dios resucitó a Jesús de entre los muertos.” El logro de esa meta
limitada no justificaría la creencia en la fiabilidad general de los Evangelios ni tampoco lo requiere.
Ahora vamos a dirigirnos a algunas de sus dudas en específico. Ellas son una mezcla interesante: las dudas # 1, 3,
5, 6 y 8 tienen que ver con los hechos (el primer paso de mi caso), mientras las dudas # 2, 4, 7 y 9 tienen que ver
con lo que es la mejor explicación de los hechos (el segundo paso de mi caso). Así que vamos a mirarlas en el
orden de mis dos pasos.
La duda # 1 no desafía, incluso prima facie, ninguno de mis tres hechos. Tampoco desafía la fiabilidad de los otros
Evangelios. Píenselo por un minuto, D. Supongamos que Mateo añadiera al relato de la crucifixión de Marcos la
narrativa no-histórica de la resurrección de los santos del Antiguo Testamento. ¿Cómo hace eso algo para
demostrar que el relato de Marcos no sea fidedigno, sin mencionar el evangelio de Lucas o de Juan? Como más,
eso pondría en tela de juicio la credibilidad de Mateo.
¿O lo haría? ¿Supongamos que no haya sido la intención de Mateo de que eso fuese tomado de forma literal?
¿Supongamos que eso sólo es parte de las imágenes apocalípticas que eran típicas de los escritos apocalípticos
judíos, una manera de describir lo cambiante de época que fue la muerte de Jesús? Entonces nuestro problema es
que estamos tomando las imágenes literarias de una manera inapropiada y literal. Y el problema no es con Mateo
sino con nosotros.
¿No pone esa conclusión en tela de juicio el resto del relato de la resurrección que presenta Mateo? ¡Para nada! Ya
que Mateo ata esta historia, no al relato de la resurrección de Jesús, sino a su crucifixión, la cual es uno de los
puntos de ancla más firme del Jesús histórico.
Pero supongamos que la intención de Mateo no era que este incidente fuese tomado de forma literal. ¿Cómo
sabemos que eso sucedió? ¿Cómo sabemos que ciertas personas en Jerusalén no habían afirmado haber visto las
apariciones de los santos del Antiguo Testamento alrededor del tiempo de la muerte de Jesús? Usted dice, sin
duda “hubiese sido documentado por numerosas fuentes.” ¿De verdad? ¿Cuáles fuentes? Aparte de Flavio Josefo,
¿qué otros archivos tenemos de ese tiempo? ¿y por qué pensar que Josefo se molestaría en mencionarlo? Él ni
siquiera menciona las apariciones de la resurrección de Jesús, que sabemos con certeza, que hubieron personas
en Jerusalén que afirmaron haberlo experimentado. Sabemos de los Evangelios mismos lo selectivo que ellos son
en las historias que ellos escogieron para narrar. Así que cualquier argumento del silencio es muy tenue.
La duda # 3 trata perversamente de convertir una característica positiva de la narrativa de Marcos en negativa.
Cada vez que los historiadores del Nuevo Testamento pueden determinar que algún escritor del Evangelio estaba
trabajando con una tradición más temprana, eso enriquece y no denigra su credibilidad histórica ya que la ventana
de tiempo para el embellecimiento legendario está cerrada aún más apretada. De modo que si la historia de la
tumba vacía es parte del relato pre-Marcano de la pasión, eso es una ventaja enorme para su credibilidad histórica,
como lo reconocen todos los eruditos históricos.
En cuanto a los otros Evangelistas, Lucas no fue un testigo ocular y nunca habló de otros que anteriormente habían
escrito relatos de la vida de Jesús. El Evangelio de Juan no es dependiente de Marcos o de Q. En lo que al
Evangelio de Marcos se refiere, quizás él no fue uno de los Doce; o quizás él incorporó sus apuntes de la
enseñanza de Jesús (Q) en estructura de narrativa convenientemente provista por Marcos.
Sí, el Evangelio de Marcos terminó en el capítulo 16 versículo 8 o la conclusión original de ese Evangelio se perdió.
Si se perdió, la conclusión del original pudo haber relatado una narrativa de la aparición de la resurrección de Jesús
en Galilea como la que se encuentra en Mateo. Si el versículo 8 del capítulo 16 es la conclusión original, entonces
Marcos ha anunciado con antelación la aparición en Galilea por medio de la profecía del ángel. Otra vez, nada en
mi caso depende de los detalles de las narrativas de la resurrección. Irónicamente, la naturaleza física de las
apariciones de la resurrección está, como usted mismo observa, atestiguada de manera independiente por Lucas y
Juan y por lo tanto, no puede ser descartada como hipérbole o exageración editorial. Como argumento en el
libro The Son Rises (El Hijo Resucita), los Evangelios y Pablo piensan lo mismo: que el cuerpo de la resurrección
de Cristo era físico.
La duda # 5 ignora el hecho que el nombre de Maria Magdalena está conectado con el descubrimiento de la tumba
vacía en todos los Evangelios y por lo tanto, es múltiple e independientemente atestiguado. La evidencia es
consistente con que ella estaba acompañada por un grupo de mujeres, mujeres diferentes a las que se mencionan
en los diferentes Evangelios. Entonces, en lo mínimo, podemos decir que Maria y las otras mujeres estuvieron
presentes allá. El hecho que los Evangelistas dan selectivamente algunos de los demás nombres y aún que se
equivoquen al darlos no implica, en lo absoluto, de que nadie estuviera allá (puede ver mi ilustración en el siguiente
punto). Recuerde también que el descubrimiento de la tumba por las mujeres es uno de los elementos más
persuasivos de la narrativa, ya que un relato legendario hubiera hecho que discípulos, hombres y no mujeres,
descubrieran la tumba. (El hecho que usted ignore este punto, que se argumenta en el libro The Son Rises para
quejarse de los nombres de las mujeres me preocupa).
La queja # 6 de nuevo es una trivialidad completa que solamente inquietaría a una persona que esté preocupada
con la infabilidad de la Biblia. Esas discrepancias son comunes en los relatos históricos. Por ejemplo, a mi amigo
Mike Liconia le encanta señalar que entre los sobrevivientes del Titanic, se disputaba por los testigos oculares de si
el barco se partió en dos antes de naufragar. ¡Usted pensaría que eso sería algo tan dramático que ningún testigo
podría equivocarse! No fue hasta que el barco fue descubierto que se supo la verdad (en efecto, se rompió en dos).
¿Se puede imaginar disputando el naufragio del Titanic porque los testigos oculares no estaban de acuerdo en ese
aspecto de la historia?
La duda # 8 no tiene base, como usted ya debería saber después de haber leído The Son Rises. Las apariciones
de la resurrección se pueden poner sin ningún problema en secuencia de acuerdo con las fiestas en que los
discípulos hacían sus peregrinajes a la Pascua y a los Panes sin Levadura (Jerusalén), de regreso a Galilea, y
luego a Pentecostés (Jerusalén).
En resumen, D., los eruditos del Jesús histórico están enterados de todos estos puntos y no han sido convencidos
por ellos: de que los tres hechos sobre los cuales yo fundamento mi caso, por lo tanto, no son históricos. ¿Por qué
debería pensar eso?
La duda # 2 está basada en una confusión entre legendas y mentiras. Las legendas son la consecuencia de un
periodo de transmisión oral de una tradición hasta que los hechos originales se hayan perdido. Como señala
Richard Bauckham en su último libro Jesus and the Eyewitnesses (Jesús y los Testigos Oculares), en el caso de
los Evangelios no deberíamos ni siquiera hablar de la tradición oral, sino de la historia oral, ya que los testigos
originales y la fuente de la tradición estuvieron alrededor para corregir cualquier partida de la tradición. Pero las
mentiras, como todos los casos que usted menciona, pueden surgir de inmediato, siendo fabricaciones deliberadas.
Sólo necesita ser añadido el que ningún erudito toma la creencia en la resurrección de Jesús de los discípulos
como algo que fuese una fabricación deliberada. (Para más detalles, véase Reasonable Faith (Fe Racional)).
La duda # 4 es inconsistente con la duda # 3, la cual de manera correcta señala que Marcos 16.8 es una adición
posterior al Evangelio, la cual es sospechosa. (D., mientras más escribo, más dudoso me pongo de su honestidad
o, por lo menos, de su objetividad. ¿Cómo podría la # 4 realmente ser una duda para usted cuando usted reconoce
que el pasaje no es auténtico?)
La duda # 7 es fatua ya que ni siquiera supongo que había un vigilante en la tumba. Mi caso procede como si la
tumba estuviera sin vigilancia y argumenta en contra de la hipótesis de robo sobre otras bases (The Son
Rises, páginas 86-87).
La duda #9 se puede responder de una manera fácil una vez entendamos que una alucinación es una proyección
de la propia mente del perceptor. Por lo tanto, no puede contener nada que ya no esté en la mente. Ahora,
ciertamente esos elementos pueden ser mezclados juntos en maneras extrañas. Pero el punto primordial aquí—y
muy poderoso—es que si los discípulos fuesen a alucinar visiones de Jesús, ellos hubieran proyectado visiones de
Jesús exaltado en el cielo, adonde los muertos justos irían después de la muerte. Entonces, ellos hubieran
proclamado triunfantemente la ascensión o el traslado de Jesús al cielo y no su resurrección, la cual iba
solidamente contraría a las creencias judías. Esto es sin mencionar todas las otras objeciones que planteo a la
Hipótesis de la Alucinación, la cual debe vencer su duda sobre este punto.
Su punto final también está equivocado: no es el fervor de los discípulos que muestra la veracidad de lo que ellos
creían—sobre todo los musulmanes también tiene fervor. En vez, es el hecho que ellos llegaron a creer
radicalmente lo contrario a las cre