RELACIÓN ENTRE EL EVANGELISTA Y LAS REPRESENTACIONES TEATRALES
Elena de White aconsejó repetidas veces a nuestros ministros y evangelistas a apartarse
de representaciones teatrales en el púlpito:
Nuestro éxito dependerá de que llevemos a cabo la obra con la sencillez con que Cristo la
realizó, sin introducir en ella ninguna actividad teatral (Carta 53, 1904).--E, Pág. 106. Las
tres declaraciones siguientes ofrecen más luz en cuanto a lo que significaba "actividad
teatral" en las presentaciones evangelizadoras:
Que no haya rarezas ni excentricidades en la acción de los que proclaman la Palabra de
Verdad, porque tales cosas debilitarán la impresión que debería realizarse mediante la
Palabra. Debemos precavernos, porque Satanás está decidido, si fuera posible, a mezclar
su mala influencia con los servicios religiosos. Que no haya exhibiciones teatrales, porque
esto no ayudará a fortalecer la creencia en la Palabra de Dios. Más bien distraerá la
atención, haciendo que se fije en el instrumento humano.(Carta 352, 1908).
Debe (cualquier pastor) descartar de sus reuniones todo aquello que tenga semejanza de
despliegue teatral; pues tales apariencias exteriores no añaden fuerza al mensaje que
presenta. Cuando el Señor pueda cooperar con él, su obra no necesitará hacerse de una
manera tan costosa. No tendrá necesidad entonces de gastar tanto en anunciar sus
reuniones. No dependerá tanto del programa musical. Esta parte de sus servicios se
presenta más como un concierto que como un servicio de canto de una reunión
religiosa.(Carta 49, 1902),--Evangelismo, Pág. 365.
El ministro de Cristo debe ser un hombre de oración, un hombre de piedad, alegre, pero
nunca burdo ni áspero, burlón o frívolo. El espíritu de frivolidad podrá estar de acuerdo con
la profesión de payasos y actores de teatro; pero es totalmente indigno de un hombre que
ha sido escogido para ser intermediario entre los vivos y los muertos y ser un portavoz de
Dios.--T, Vol.4 Pág. 320.
En 1910 se nos aconsejó de nuevo muy claramente que no debemos emplear métodos
teatrales. En el libro Evangelismo dice lo siguiente:
Tengo un mensaje para los que están a cargo de la obra. No instéis a los hombres que se
ocupan de esta obra a pensar que deben proclamar el mensaje solemne y sagrado con un
estilo teatral. No hay que poner en nuestra obra ni la mínima partícula de nada que sea
extravagante. La causa de Dios debe tener un molde sagrado y celestial. Lleve la imprenta
divina todo lo que se relaciona con al predicación del mensaje para este tiempo. No se
permita nada de naturaleza extravagante, porque esto echaría a perder la santidad de la
obra.
Se me ha dicho que encontraremos toda clase de experiencias y que los hombres
procurarán introducir prácticas extrañas a la obra de Dios. Hemos encontrado estas cosas
en muchos lugares. Desde el comienzo de mis actividades en la iglesia se me dijo que
había que desanimar y prohibir toda clase de actuaciones teatrales en relación con la
proclamación de la verdad presente. Personas que pensaban que tenían una obra
maravillosa que debían llevar a cabo procuraban adoptar un comportamiento extraño y
manifestaban actitudes corporales raras. Se me dio esta instrucción: "No aprobéis nada de
esto". Las actuaciones con visos teatrales o extravagantes no deben tener lugar en la
proclamación del mensaje solemne que nos ha sido confiado.
El enemigo vigilará estrechamente y aprovechará toda ventaja o circunstancia para rebajar
la verdad mediante la introducción de actuaciones indignas. No hay que estimular ninguna
de esta actividades. Las verdades preciosas que se nos han dado deben ser proclamadas
con toda solemnidad y con sagrado temor reverente. (Manuscrito 19, 1910),--Evangelismo,
Pág. 105.