Colegio Capellán Pascal
Lenguaje y Comunicación
Control de Lectura
María
Asignatura: Lenguaje y Sociedad
Unidad: Plan Lector
Contenido: El español de América. El romanticismo literario. María de Jorge Isaacs.
Habilidades: Análisis, síntesis y aplicación.
Profesores: P. Ruiz; C. Leslye
Ptje. Total: 60 ptos. Ptje. Obtenido: ____________
F. Ortog.:_______ Nota: ___________
Alumno: ________________________________________ Fecha: 25 de agosto de 2010
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I. ANÁLISIS. Responde las siguientes preguntas IDENTIFICANDO Y EXPLICANDO. Cuida
ortografía y redacción. Se descontará 0.25 por cada falta. 6 ptos. c/u.
1. Explica el motivo que lleva a los padres de Efraín a aceptar a María como un miembro más
de su familia.
2. Identifica la causa de la aparición de los síntomas de la enfermedad de María. ¿Qué
consejos da la madre a Efraín con respecto a su amada?
3. Caracteriza a los padres de Efraín.
4. Analiza la presencia de la servidumbre y campesinos a lo largo del relato. (importancia
para el protagonista, tratamiento que se les da, etc.)
5. ¿Qué hecho hace que Efraín viaje a Europa y, además, confiado del amor de María?
II. SÍNTESIS Y APLICACIÓN. Considerando la totalidad de la obra leída, responde ampliamente
las siguientes preguntas. 10 ptos. c/u
1. Lee los siguientes fragmentos. Identifica en ellos las características del romanticismo y
explícalas.
A. A mi regreso, que hice lentamente, la imagen de María volvió a asirse a mi memoria. Aquellas
soledades, sus bosques silenciosos, sus flores, sus aves y sus aguas, ¿por qué me hablaban de ella?
¿Qué había allí de María? En las sombras húmedas, en la brisa que movía los follajes, en el rumor
del río... Era que veía el Edén, pero faltaba ella; era que no podía dejar de amarla, aunque no me
amase. Y aspiraba el perfume del ramo de azucenas silvestres que las hijas de José habían formado
para mí, pensando yo que acaso merecerían ser tocadas por los labios de María: así se habían
debilitado en tan pocas horas mis propósitos de la noche.
B. Pasados seis años, los últimos días de un lujoso agosto me recibieron al regresar al nativo valle. Mi
corazón rebosaba de amor patrio. Era ya la última jornada del viaje, y yo gozaba de la más
perfumada mañana del verano. El cielo tenía un tinte azul pálido: hacia el oriente y sobre las
crestas altísimas de las montañas, medio enlutadas aún, vagaban algunas nubecillas de oro, como
las gasas del turbante de una bailarina esparcidas por un aliento amoroso. Hacia el sur flotaban las
nieblas que durante la noche habían embozado los montes lejanos. Cruzaba planicies de verdes
gramales, regadas por riachuelos cuyo paso me obstruían hermosas vacadas, que abandonaban sus
sesteaderos para internarse en las lagunas o en sendas abovedadas por florecidos písamos e
higuerones frondosos. Mis ojos se habían fijado con avidez en aquellos sitios medio ocultos al
viajero por las copas de añosos guaduales; en aquellos cortijos donde había dejado gentes virtuosas
y amigas. En tales momentos no habrían conmovido mi corazón las arias del piano de U... ¡Los
perfumes que aspiraba eran tan gratos, comparados con el de los vestidos lujosos de ella, el canto
de aquellas aves sin nombre tenía armonías tan dulces a mi corazón!
C. —¡Pobre Campanilla!, es la que más siento... ¡Tan guapa mi perra!
Acarició luego a los otros tres, que con tamaña lengua afuera jadeaban acostados y desentendidos,
como si solamente se hubiera tratado de acorralar un becerro arisco.
José, tendiéndome su ruana en lo limpio, me dijo:
—Siéntese, niño; vamos a sacar bien el cuero, porque es de usted: —y en seguida gritó—: ¡Lucas!
Braulio soltó una carcajada, concluyéndola por decir:
—Ya ése estará metido en el gallinero de casa.
—¡Lucas!— volvió a gritar José, sin atender a lo que su sobrino decía; mas viéndonos a todos reír,
preguntó:
—¡Eh! ¡Eh! ¿Pues qué es?
—Tío, si el valluno zafó desde que erré la lanzada.
José nos miraba como si fuese imposible entendernos.
—¡Timanejo pícaro!
Y acercándose al río, gritó de forma que las montañas repitieron su voz.
—¡Lucas del demonio!
—Aquí tengo yo un buen cuchillo para desollar, le advirtió Tiburcio.
2. Considerando las características de la novela romántica, justifica la presencia de la historia
de Nay y Sinar.
3. ¿Cuál es la visión que tiene el autor frente al tema de la Muerte? Relaciónalo con la
presencia del cuervo.