Halófitas: plantas de Sal.
Son un conjunto de individuos vegetales que ayudan a mediar la salinidad del suelo por el hecho de incorporar
las sales como parte de su metabolismo, lo que es visible en la concentración salina del citoplasma en sus
células que supera la del suelo. La sal es un peligro para los organismos vivos, pues produce deshidratación
por un proceso de ósmosis que hace que el agua de las células salga al exterior y que la sal absorba los
nutrientes fundamentales como el potasio o el calcio, por eso la importancia de
En los manglares las plantas han desarrollado adaptaciones no solo a la salinidad sino a la deficiente aireación
algunas como Laguncularia presentan neumatóforos, raíces negativamente geotrópicas que crecen fuera del
agua, con lenticelas en la superficie y un aerénquima muy desarrollado. Otras como Rhizophora
mangle para compensar la acción mecánica a la que están sometidas por la oscilación periódica de las mareas
tienen "raíces fúlcreas", de origen caulinar, que en la porción aérea se comportan como neumatóforos. Estos
órganos tienen características intermedias entre tallo y raíz, pero según [Link] tienen más de tallo que
de raíz, salvo la presencia de caliptra.
Las halófitas crecen de manera natural en manglares, marismas, pantanos y playas, es decir,
prefieren los terrenos salinos, costeros, continentales o litorales. Se desconoce con exactitud si su tolerancia
a la sal deriva de características morfológicas, fisiológicas o climatológicas, que se dan durante su ciclo de
vida.
Las plantas halófitas poseen cierta cantidad de sal en su interior, que científicos califican como “normal”,
pero eliminan su exceso a través de diversas estructuras, que suelen ser glándulas de sal o, incluso, tricomas
secretores de salinidad.
El mecanismo implica que las halófitas concentran en sus hojas el índice de sal que contienen.
Posteriormente, éstas caen o mueren. Para compensar esa sal absorben mucha más. De hecho, es común
que la concentración en su citoplasma supere a la del sitio. Estas matas guardan la mayor parte de la sal en
sus vacuolas. También pueden ser regadas con agua de mar.
Tipos de halòfitas
Las halófitas no abundan en el planeta. Tan sólo representan el 2% de todas las especies. Aun así, es
complejo hacer una lista debido a que se ignora con precisión la resistencia a la exposición salina de muchas
plantas.
Se pueden diferenciar entre estrictas, que implica que sólo pueden desarrollarse en espacios salados,
y facultativas, término que hace referencia a su resistencia a grandes aglutinaciones de sal. Estas últimas tienen
la capacidad de copar diversas zonas bajas o de poca salinidad. La más habitual es la grama de los salares,
llamada Spartina.
Se encuentran especies halófitas entre las Rhizophoraceae, Verbenaceae (Avicennia), Chenopodiaceae (Salicornia,
Atriplex), Plumbaginaceae (Limonium), Tamaricaceae (Tamarix), Gramineae (Spartina) y algunas
pteridófitas (Acrostichum).
Características de la Halòfitas
Las plantas halófitas que se dan en manglares son muy llamativas, debido a que no sólo se adaptan a altas
proporciones de sal, sino que también han incorporado, de forma natural, algún mecanismo que les
permite resistir a la deficiente aireación del sitio donde se encuentran.
Algunas plantas halófitas tienen glándulas especiales, que les ayudan a reducir gradualmente la sal en su
estructura como Atriplex y Tamarix,. Por lo general, lucen cubiertas de un polvo gris, que contiene cristales de sal
en su fórmula. Durante la noche, las halófitas parecen brillar con su color verde, aunque con cierto rocío, que es
atraído por la sal en la superficie, que absorbe vapor de agua de la atmósfera.
Una particularidad de estas especies es que ciertas plantas con ciclos de vida cortos, pueden alcanzar su fase de
reproducción rápidamente, la cual se da sobre todo es las estaciones lluviosas del año, cuando la concentración de
sal es más baja. El agua de lluvia ayuda a que las sales que están en el exterior, ingresen hacia la parte interna de
la planta.
Además de no ser invasiva, permite ser regada con agua salada y es altamente resistente a extensas sequías e
inundaciones. Sus semillas son apreciadas en la fabricación de biocombustible, específicamente biodiesel y etanol.
Asimismo, sería ideal como arena para gatos o ropa para animales.
La semilla de esta planta contiene aminoácidos y, tanto las raíces como sus flores, tienen biopolimeros que sirven
como goma para químicos industriales. Otro punto a favor es que su cultivo es económico.
Resistencia salina
Una forma de medir cuantitativamente la tolerancia salina de una planta, es “contabilizar” el total de sólidos
disueltos en el agua que es utilizada para el riego de la misma. Habitualmente, el agua de mar tiene 36 gramos de
sales disueltas por litro (g/l). El de mayor presencia es el cloruro sódico.
Por ejemplo, las legumbres o el arroz pueden soportar alrededor de 3 g/l y se les considera plantas glicófitas,
como a la mayoría de las que se utilizan para cosechar. Otras, como la salicornia bigalovii, se desarrollan
correctamente con 70 g/l, lo que la hace ideal para una cosecha.
La cebada y la datilera son plantas que pueden aguantar hasta 5 g/l, por lo que se clasifican entre halófilas
marginales.
Por lo general, Pero para las halófitas, esto no es ningún problema. Su naturaleza les permite almacenar el
agua gracias, por ejemplo, a que producen ácido polihidroxibutírico, un soluto que les permite vivir en
compatibilidad con la salinidad de donde crecen.
Así pues, estas plantas halófitas podrían suponer una interesante arma para paliar
muchos de los problemas derivados del cambio climático. Los recursos naturales de los
que disponemos se verán más y más afectados por las circunstancias del calentamiento
global. El hecho de que crezca el nivel del mar y de que haya una sequía prolongada en
muchas regiones, limita el uso del agua dulce que se necesita para el cultivo de muchas
plantas.
SOLUCIONES DESDE YA
Según explica el científico ambientalista de la Universidad de Arizona, Edward Green, la
búsqueda de nuevas tierras fértiles para la agricultura es una de las causas de la
deforestación de los bosques, pues la tala de árboles se produce para generar más
regiones en las que poder plantar. Pero, si se apostara por el cultivo de más plantas
halófitas, usando agua salada y un terreno como los desiertos, esa deforestación
disminuiría y, en consecuencia, también lo harían las emisiones de gases de efecto
invernadero. En palabras de otro experto en la materia, como es Dennis Bushnell,
cabeza visible del Langley Research Center, el desarrollo de una agricultura en la sal,
podría liberar hasta el 70% del agua que ahora mismo se emplea para los cultivos
tradicionales.
En nuestro país, se está llevando a cabo el proyecto ‘Las halófitas y sus relaciones
rizosféricas‘, dirigido por el profesor de Ecología de la Universidad de Sevilla, Enrique
Mateos. Según sus propias palabras, las halófitas “sirven para fines de tal trascendencia
como consumo, obtención de pienso, obtención de fibras, materiales de construcción e
incluso elementos utilizados industrialmente”. El equipo de trabajo también estudia las
bacterias asociadas a las halófitas, la relación entre ambas podría resultar clave para la
aplicación a los cultivos más tradicionales. Unos experimentos que ya se estarían
probando con plantas más sensibles a la salinidad, como sería el caso del arroz.
PLANTAS QUE NOS SALVAN
Laghi di Ubari
Entre las halófitas que se están investigando, podemos destacar la Kosteletzkya
pentacarpos. Esta planta, perenne y no invasiva, puede crecer en las difíciles condiciones
que plantean los desiertos, y también sobrevivir a inundaciones. Su cultivo resulta
sencillo y económico, pero lo más interesante son los usos que podrían tener. Sus
semillas pueden convertirse en biocombustible, y sus raíces y lfores pueden
transformarse en químicos industriales.
También resulta muy interesante hablar de la Salicornia bigelovii. En este caso, son un
grupo de científicos argentinos los que trabajan en las investigaciones de los posibles
usos de esta halófita. Su estudio se centra en desarrollar un modelo de producción
agrícola basado en esta planta, que puede usarse para el consumo humano pero
también de animales, para generar biocombustible o productos farmaceúticos.
OTRAS SOLUCIONES FRENTE AL CAMBIO
CLIMÁTICO
Las plantas halófitas se presentan como un interesante campo de investigación, pero no
son las únicas soluciones que se están trabajando:
Muchas de las complicaciones que genera el cambio climático se derivan del uso de
los fertilizantes nitrogenados. El óxido nitroso que se produce de ellos afecta a nuestro
aire. Al liberarse, contribuye a aumentar el efecto invernadero y a la destrucción de la
capa de ozono. En contacto con el vapor de agua, además, convierte la tan ansiada
lluvia en agua ácida, terriblemente nociva.
Ahora, investigadores del Centro de Biotecnología y Genómica de las Plantasestán
trabajando para que la producción de cereal en los países desarrollados disminuya sus
necesidades en el uso de los fertilizantes nitrogenados. Esto se produce al dotar a la
plantas de las herramientas necesarias para absorber el nitrógeno, un proceso que por sí
mismas no pueden realizar. Así, se trabaja en la transmisión de genes de nitrogenasa a
las plantas, que estaría funcionando de manera óptima en la levadura. De esta manera,
los cultivos serían menos dependientes de ese tipo de fertilizante, pues podrían
alimentarse del nitrógeno existente en el aire. Este tipo de soluciones son clave para
cultivos como el cereal, que supone el 60% de nuestra alimentación.
En nuestro país también se está desarrollando el proyecto Life Climagri. Se trata de un
plan centrado en la cuenca mediterránea y en las necesidades de los cultivos de regadío.
El programa se fundamenta en la difusión de unas líneas de buenas prácticas que hablan
del mantenimiento de la cobertura vegetal del suelo así como en la necesidad de las
rotaciones en los cultivos. Entre sus propósitos se encuentra el objetivo de adaptar los
cultivos a las nuevas necesidades climatológicas, que sirvan para conseguir un futuro
más sostenible para todos. La agricultura de conservación se aúpa como un modelo de
equilibrio medioambiental que puede ayudar a reducir la presencia de CO2 en nuestra
atmósfera.
El cambio climático es un gran desafío para el hombre. No sólo porque nos pone ante la
perspectiva de ver morir a nuestro planeta. Sino también porque nos coloca ante la
disyuntiva de, como seres humanos, corregir los propios comportamientos que nos están
llevando al desastre.
En el planeta Tierra hay muchos tipos de ecosistemas, cada uno de ellos con sus características que
han obligado a las plantas a adaptarse o a morir, ya que además a medida que van pasando los
años dichas condiciones pueden ir cambiando. Gracias a eso, hay tanta variedad de seres vegetales,
y uno de esos tipos son las llamadas halófitas.
Estas son muy interesantes, puesto que es muy curioso que sean capaces de vivir en un medio
como en el que viven. Pero, ¿qué son exactamente?
¿Qué son?
Las plantas halófitas son aquellas cuyas raíces están en contacto con el agua salada, que es por lo
que se conocen como plantas de sal. De manera natural ellas poseen una determinada cantidad de
sal en su interior, pero eliminan el exceso a través de los tricomas (abultamientos más o menos
visibles que tienen en la ”piel”) secretores de salinidad. El mecanismo implica que concentren en sus
hojas el índice de sal que contienen, pero cuando estas caen o se mueren, deben absorber mucha
más.
¿Qué tipos hay?
Se estima que un 2% de todas las plantas que hay en el mundo son halófitas, pero así y todo aún
no se sabe con seguridad cuáles son las especies que lo son ya que no se sabe cierto cuál es la
resistencia a la sal de muchas de ellas. Pero sí que sabemos que hay de dos tipos:
Estrictas: son aquellas que solo pueden vivir en entornos salados.
Facultativas: son aquellas que toleran gran cantidad de sal, pero también pueden vivir en zonas de
baja salinidad, como la grama de los salares o Spartina.
¿Dónde viven?
Podemos encontrarlas de forma natural en las marismas, playas, pantanos, y manglares. Por este
motivo, son muchas más de las que creemos las que pueden ser regadas con agua salada.