LA EDAD MEDIA PROFESOR VICTOR CASTRO 2017
LAS INVASIONES BARBARAS Y LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO
Durante casi cinco siglos, toda la cuenca del mediterráneo había conocido un modelo uniforme
de organización política y social, una lengua común, una administración centralizada y en los
últimos tiempos, hasta una religión única. Esta unidad producida por la romanización y el
cristianismo va a quebrarse en el siglo V de nuestra era por las fuerzas de los pueblos bárbaros
que irrumpen dentro del imperio.
Durante la decadencia del Imperio Romano, fueron muchos los pueblos bárbaros (extranjeros)
que, aprovechando las disidencias internas, se aproximaron a sus fronteras y se establecieron en
ellas, presionando en forma permanente para entrar. Si bien las legiones romanas contuvieron
todos los intentos realizados, los bárbaros lograron penetrar lentamente entre los siglos I y IV, y
establecerse en el interior, hasta que, finalmente, empujados por otros pueblos, lo hicieron en
forma violenta a partir del siglo V d.C.
Las Invasiones del siglo V destruyeron la unidad del mundo mediterráneo.
Estos pueblos fueron:
Los germanos, de raza blanca, establecidos desde el río Rin hasta el Oder, entre los cuales se
encontraban los francos, anglos, alamanes, suevos, borgoñones, daneses, sajones, lombardos,
hérulos, vándalos y visigodos, estos últimos divididos en ostrogodos, o godos del Este; y visigodos,
o godos del Oeste.
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Los eslavos, también de raza blanca, que se ubicaron en el valle inferior del Danubio, en Bohemia
y a orillas del rio Vístula, integrados por los vénetos, polacos, eslavones, serbios, moravos,
bosníacos y croatas
Y, por último, los tártaros o mongoles o mogoles, en su mayoría de raza amarilla, entre los cuales
sobresalían los hunos (hiung-un), y quienes derivaron de la mezcla de razas, como los fineses,
lapones, avaros, búlgaros y húngaros o magiares.Los primeros que penetraron fueron los
mongoles, que ya eran dueños del Asia (aunque fueron contenidos por los chinos) y se
convirtieron en el azote de los europeos. De costumbres primitivas, eran hábiles jinetes y temibles
combatientes, sin escrúpulos de ninguna naturaleza. Vivían prácticamente a caballo y se
alimentaban casi exclusivamente de carne.
Luego lo hicieron los eslavos, en tanto que los germanos renovaron con su aporte las poblaciones
de Occidente y contribuyeron a su defensa contra el ataque de los primeros. La gran diferencia
entre unos y otros consistió en que los mongoles no buscaban tierras para establecerse, sino
pastos para su ganado y ciudades para saquear.
Las Invasiones Bárbaras:
Los germanos constituían un pueblo de raza blanca, de ojos azules y cabellos rubios, que
sobresalían por su alta estatura y su físico robusto. No vivían agrupados en ciudades, sino en
chozas que se encontraban dispersas por el campo aunque distribuidas según las tribus a que
pertenecían. Sus actividades principales eran el pastoreo y la agricultura. Elegían sus jefes entre
los guerreros más valientes y los obedecían ciegamente. Muchos germanos militaron en las
legiones romanas. En el aspecto social, cultivaban el amor a la familia y guardaban cierta
consideración a las mujeres; no tenían leyes escritas y se basaban en la tradición y las
costumbres. El padre ejercía un poder absoluto sobre la familia. Las cuestiones conflictivas eran
sometidas al fallo de los jefes en los casos de menor importancia, pero cuando se trataba de
asuntos de mayor interés eran considerados por la asamblea de la tribu.
familias germanas
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Los germanos tenían arraigados los sentimientos de libertad, justicia y dignidad personal. Creían
en Odín o Wotan, padre de los dioses, de carácter guerrero, que vivía en el paraíso o Walhalla,
acompañado por dioses menores, como Freija, esposa de Odín, señora del amor y de la muerte, y
Thor, señor de Asgard, hijo de ambos, dios del trueno y la tempestad. El Walhalla era un lugar de
eternas delicias al que iban aquéllos que en vida habían tenido un buen comportamiento y los que
morían en el curso de la guerra, conducidos por las valkirias, hermosas diosas también guerreras.
Las hermosas valkirias
Cuando los hunos atravesaron los montes Urales y empujaron con su presencia a los pueblos
radicados en la zona adyacente, provocaron un desbande general de todos los pueblos situados
entre los ríos Rin y Danubio.
A partir del siglo I comenzaron a cruzar las fronteras del Imperio Romano, en busca de tierras y
botín. No perseguían con ello la destrucción del imperio, ya que consideraban al Estado romano
como una admirable organización política, en la que pretendían obtener un lugar. Antes de su
caída, el imperio fue incorporando numerosos grupos de germanos como soldados o como
colonos. Ellos se comprometían a defender las fronteras, a cultivar las tierras y a reconocer la
autoridad del emperador. Pero en el siglo V este avance pacífico se convirtió en incontrolable
para los romanos. Esta irrupción violenta se debió, entre otras cosas, al ataque de un pueblo de
Europa oriental, los hunos, que empujó a los germanos hacia el Oeste. Las invasiones germanos al
Imperio Romano fueron entonces emigraciones en masa para huir de un terrible enemigo, pero
esta vez saquearon las zonas recorridas y respetaron solamente la autoridad de sus jefes;
contribuyeron, quizá sin quererlo, al derrumbe de la organización imperial. Los invasores más
importantes se asentaron en el antiguo territorio romano y formaron diversos reinos. Los
principales pueblos germanos que se asentaron en el imperio fueron: los ostrogodos, los visigodos
y los francos.
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Las mujeres germanas también participaban de las batallas.
Las Invasiones Bárbaras: Los Ostrogodos
En el año 493, Teodorico, jefe de los ostrogodos, venció luego de encarnizados combates a las
fuerzas de Odoacro, rey de los hérulos, que había destituido al último emperador romano. Instaló
entonces en Italia un reino ostrogodo independiente, con capital en Ravena, que duró 60 años. En
este período Teodorico mantuvo una política amistosa con la corte imperial de Constantinopla. En
el orden económico, los ostrogodos mantuvieron la administración de impuestos y el sistema
burocrático de los romanos. En el aspecto religioso, los ostrogodos adhirieron al “arrianismo,
herejía de origen cristiano, que fue sustentada por un obispo de Alejandría, Arrío (280-336),
quien negaba la eternidad de Jesús y no reconocía a la Santísima Trinidad.Teodorico basó su
gobierno en la idea de una convivencia pacífica entre godos y romanos, por lo que respetó la
tradición y la cultura del pueblo dominado.Esta política favoreció un florecimiento cultural en la
Italia ostrogoda. Se destacaron las figuras de Boecío, comentador filosófico que tradujo e
interpretó a Aristóteles, y Benito de Nursía, quien fundó su propio monasterio en Monte Cassino,
al Norte de Nápoles. Allí impuso normas para la vida en los monasterios, que se convirtieron en el
acta de fundación” del monacato latino.La regla benedictina combinaba la oración y el trabajo. En
adelante, los monasterios serán focos de ciencia y literatura. La actividad desarrollada por Benito
de Nursia fue el acontecimiento más importante de la Italia de los ostrogodos.
Las Invasiones Bárbaras: Los visigodos
Los ostrogodos, sorprendidos por el ataque, no atinaron a defenderse y se sometieron,
acompañando a los hunos en su sangrienta marcha hasta el centro de Europa. En cambio, los
visigodos huyeron hacia la cuenca del Danubio, se instalaron en la Tracia y vencieron al
emperador Valente en la batalla de Andrinópolis (378).Luego fueron contenidos por el
emperador Teodosio, que les pagó un tributo, pero a su muerte, durante el reinado de Honorio en
Occidente, continuaron su avance a las órdenes de Alarico, quien invadió Grecia, y aunque respeto
a Atenas, saqueo a Eleusis e incendio Olimpia. Luego intentó penetrar en Italia, pero fue derrotado
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en dos oportunidades por Estilicón, uno de los generales de Honorio.tiempo después, Honorio
desplazó a Estilicón, (que fue asesinado ), lo que fue aprovechado por Alarico, que se dirigió
directamente a Roma, que se entregó sin combatir. Honorio se refugió en Ravena.Más tarde los
romanos se sublevaron, por lo cual Alarico regresó y sometió a la ciudad a un implacable saqueo
(410), durante tres días. Alarico se dirigió luego hacia el centro de Italia, donde falleció. Sus
soldados sepultaron su cadáver en un lugar oculto para que no fuera profanado. Su Sucesor,
Ataúlfo, pacto con el emperador y se casó con su hermana (412). De esta manera, Honorio logró
desplazar a los visigodos hacia la Galia y España, donde fundaron un reino cuya capital fue
Tolosa.Al llegar a la Galia, los visigodos se encontraron con los alanos, suevos, vándalos y
burgundios, que habían devastado las ciudades de la región. Solamente los burgundios habían
erigido un reino en el Jura y en el valle del Saona. Estos pueblos se dirigieron a la península ibérica
y tras ellos fueron los visigodos, que obligaron a los suevos a dirigirse hacia el Norte y a los
vándalos hacia el Sur. En el centro quedaron los alanos. Los vándalos se establecieron en el valle
del Guadalquivir, que recibió el nombre de Vandalucía o Andalucía, y luego se dirigieron al Norte
de África, donde se apoderaron de la ciudad de Hipona y de la región de Numidia, actual Argelia
(429). Con ambas regiones fundaron un reino. Por la misma época, los francos comenzaron su
establecimiento en el Norte de la Galia.
Los bárbaros saquean Roma
Los Francos:
Los francos aparecieron por primera vez en la historia en el año 258 cuando el emperador
Aureliano libró batalla contra ellos en las cercanías de la actual Mangucia, a orillas del Rin en la
región germana occidental. Mas tarde los francos ribereños (porque vivían sobre las orillas del Rin,
hacia la mitad del curso) y los francos “salios” (así llamados porque toman sus campamentos en
las riberas del río Sala, actualmente Jissel, en Holanda) emigraron hacia el sur y hacia el oeste e
invadieron el actual territorio francés, donde habrían de permanecer definitivamente. Esta
migración no fue de ningún modo una de las tradicionales invasiones bárbaras, sino, por el
contrario, una especie de pacífica emigración.Se dice que, en algunos casos, fueron los mismos
romanos quienes invitaron a algunas tribus para que se establecieran en ciertas tierras
escasamente pobladas. El caso es que los francos, además de valientes y temibles guerreros, eran
hombres inteligentes, buenos agricultores y laboriosos artesanos.Ésta circunstancia los distinguía
notablemente de las restantes tribus bárbaras, poco cultas y poco inclinadas a las artesanías y
oficios, propios de seres más civilizados. Los francos, aunque paganos al llegar a los territorios del
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oeste del Rin, pronto fueron accesibles a la evangelizaron de los pastores cristianos y adoptaron la
religión de Cristo. Su rey Clodoveo (Clovis) fue bautizado en 496 por el obispo de Reims, San
Remigio, con estas palabras: “fiero sicambro, quema lo que has adorado y adora lo que has
quemado”.
SU APARIENCIA
Los francos, como correspondía a su condición de germanos, eran altos y rubios; en un principio
recogían sus largos cabellos en un mechón atado en la parte superior de la cabeza, que luego
dejaban caer como una cola de caballo. Usaban bigote, pero no barba, y sujetaban la túnica a los
costados con un ancho cinturón de cuero adornado con piezas de metal (generalmente hierro)
esmaltado.De su cinturón colgaban diversas armas y adminículos que indicaban la índole de
ciertas preocupaciones de esa gente:, por una parte la espada, el hacha de guerra o una maza de
combate; por otra, objetos destinados a su cuidado personal. Hombres y mujeres, sin distinción,
llevaban joyas y usaban anillos y brazaletes confeccionados por ellos mismos.
Guerreros gérmanos
CÓMO VIVÍAN
No obstante ser considerablemente más cultos que los restantes pueblos que participaron en las
grandes migraciones de los primeros siglos de nuestra era, la peligrosa vecindad con los romanos
(con quienes debieron combatir durante muchos años), así como con otras tribus belicosas, les
impuso una vida guerrera. Por consiguiente, no obstante su cultura, eran gentes de carácter vivo y
propensas a la violencia. Por ello, cada joven aprendía, desde muy niño, a montar a caballo, a
practicar la carrón el salto, la natación, a arrojar la lanza y el hacha y a manejarlas con eficiencia;
ejercicios físicos que tendían a colocarlos en las mejores condiciones par; el previsible caso de
tener que participar en una guerra. Por otra parte, el estado de espíritu era también el propio de
un pueblo guerrero: la mejor cualidad que podían atribuir a un hombre era el valor físico, por el
cual se apreciaba en alto grado a cual quiera de los miembros de la tribu. Pero no debe suponerse
que los francos fuesen sólo guerreros. Existía entre ellos un espíritu igualitario que sin duda
chocaba a los romanos, encerrados durante siglos en su sistema de clases. Los francos
desconocían originariamente la esclavitud, y más tarde, no obstante la corrupción que produjo a
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este respecto el ejemplo de la sociedad romana con la que entraron en contacto, adoptaron sólo
en forma muy atenuada esa infame institución social que constituye el oprobio de los Estados de
la antigüedad.
Una sociedad igualitaria difícilmente podía ser agresiva con sus vecinos; así, los francos preferían
siempre consagrarse a sus labores agrícolas y artesanales. El trabajo de ese admirable pueblo, que
enorgullece a su descendencia —los franceses—, transformó la Galia en una próspera región.
NORMAS PENALES
Entre las numerosas leyes destinadas a regular las relaciones entre los francos, merecen citarse
aquellas que integraron su sistema penal. Fueron redactadas tomando en cuenta las necesidades
concretas de esa sociedad y evidenciaron ser prácticas y ajustadas a los fines perseguidos. He aquí
algunas de las más usadas dentro del sistema penal vigente.
LA COMPURGACIÓN. — Mediante, la compurgación (del latín “cum“, con, y “purgare“, purificar),
un número determinado de testigos bien calificados (los “compurgadores”) daban razón y
apoyaban el juramento del acusado respecto al, delito que se le imputaba; abonaban el buen
nombre y la veracidad del acusado, con lo cual venían a apoyar su inocencia, en los casos, se
entiende, en que éste no era visiblemente culpable.
El número de testimonios necesarios variaba de acuerdo con la gravedad de la acusación: una
decena de testigos excusaba a un acusado de hurto; setenta y dos, a un acusado de homicidio;
para delitos considerados gravísimos, tales como traición, asesinato de nobles o príncipes, podían
ser necesarios hasta trescientos testigos.
LAS ORDALÍAS. — Si, no obstante todos los testimonios, el resultado era todavía dudoso, solía
recurrirse a las ordalías. En antiguo alemán significaba “sentencia, juicio”, y fueron llamadas
también “juicio de Dios”. El acusado, con las manos y los pies atados, era arrojado a un río: en
caso de ser inocente, iría hasta el fondo; en caso de ser culpable permanecería a flote, pues las
aguas, oportunamente exorcizadas con una ceremonia religiosa, rechazarían al pecador.Otras
veces, el acusado debía caminar con los pies desnudos sobre carbones encendidos o sobre hierros
al rojo, o bien sostener en una mano un hierro enrojecido, o ya sumergir el brazo en agua
hirviente. La prueba de su inocencia consistía en que lograra atravesar sin daños irreparables las
terribles pruebas. Otras veces, el acusado era obligado a recibir una hostia administrada por un
sacerdote, en la creencia de que, de ser culpable, caería fulminado. Se presumía que Dios
protegería el inocente; de ahí el nombre de “juicio de Dios”.
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Aspecto de una ordalía
EL DUELO. — También el duelo era muy Usado entre los francos para decidir las controversias
judiciales. Acusado y acusador se enfrentaban armados en duelo, y la victoria (se presumía) no
podía corresponder sino al inocente.
EL GUIDRIGUILDO. — Se podían compensar los delitos abonando una suma en dinero, llamada
“guidriguildo” (del antiguo alemán “wider“, contra, y “geld“, oro, dinero). De esta suma, un tercio
era para el gobierno y los dos tercios restantes para la parte damnificada. Naturalmente, la suma
variaba de acuerdo con la gravedad del delito y el rango social del ofendido: un romano que
hubiera atacado y robado a un franco pagaba 2.500 denarios, mientras que un franco que hubiera
cometido el mismo delito contra un romano pagaba 1.400 denarios; el asesinato de un franco se
compensaba con un pago de 8.500 denarios, mientras que el de un romano, en cambio, sólo con
4.000.
LA LEY SÁLICA
No puede extrañar que un pueblo tan laborioso como los francos se diese prudentes leyes
destinadas a regir su convivencia. Una de dichas leyes fue la llamada “ley sálica”, que adquirió
singular notoriedad por hallarse vinculada a enojosas cuestiones dinásticas. Esta disposición, que
integraba el sistema legal de los francos salios, determinaba que la transmisión del poder real
debía realizarse por vía masculina, dando preferencia a los hermanos varones del monarca
fallecido, cuando éste tuviera sólo hijas. Esta cuestión originó las llamadas “guerras carlistas”, que
por tres veces llevaron a millares de hombres a la, lucha armada en el territorio español. Esa ley,
tan conocida por su vinculación con la historia española, comprendía también muchas otras
disposiciones que regulaban las relaciones entre los integrantes del pueblo de los francos. Fue
redactada a comienzos del siglo VI y aprobada después de haber sido cuidadosamente examinada
por tres asambleas populares que la analizaron democráticamente; sólo entonces entró en vigor
en el reino, como regla normativa que todos estaban obligados a cumplir.
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Solo los hombres podían heredar la corona real bajo la ley sálica de los francos.
Las Invasiones Bárbaras: Los hunos
Entretanto, los hunos habían proseguido su marcha y llegado a las orillas del Danubio y del Rin,
donde a las órdenes de Atila amenazaron a los pueblos germanos. Este jefe fue famoso) por su
intrepidez y su crueldad, a tal punto que un ermitaño lo llamó el azote de Dios, mote que Atila
aceptó, ufanándose de que donde pisaba su caballo no volvía a crecer la hierba. En principio Atila,
aceptó tierras y tributos de Roma, a cambio de si inercia, pero luego exigió que se le entregara la
mitad del Imperio y se le concediera por esposa a la hermana del emperador. Como tales
pretensiones fueron rechazadas, Atila invadió la Galia (451) y arrasó varias ciudades hasta llegar
a París, cuyos habitantes, aterrorizados estaban resueltos a huir, cuando una joven llamada
Genoveva (más tarde venerada por la Iglesia católica como Santa Genoveva) los convenció de
que organizaran la resistencia e hicieran penitencia y oración.
En esas circunstancias, Atila, respondiendo al llamado del rey de los alanos, se dirigió a sitiar la
ciudad de Orleáns, donde pensaba establecer su base de operaciones en la Galia. Aunque los
habitantes de Orleáns, alentados por su obispo San Aiñan, resistieron denodadamente, finalmente
fueron abatidos y se vieron obligados a entregar la plaza.
Poco después llegó un ejército integrado por visigodos, burgundios y francos, comandado por el
general Aecio, prefecto de la Galia, —llamado el último de los romanos—, ante lo cual Atila
abandonó la ciudad y retrocedió con sus tropas hasta los Campos Cataláunicos, en la Champaña,
donde se libró una memorable batalla en la que se enfrentaron las fuerzas que conducía,
integradas por una infinidad de pueblos de distinto origen, con el ejército romano de Aecio, en el
que militaban entre otros, los francos, sajones, galos, visigodos, borgoñones y alanos. El encuentro
fue encarnizado y muy cruento, finalizando con el triunfo de Aecio, quien permitió que Atila se
retirara en un estado muy debilitado.
Este se dirigió entonces a Italia, donde sitio y arrasó la ciudad de Aquilea. Desde allí emprendió la
marcha hacia Roma, pero la intercesión del papa León, que tuvo la valentía de ir a su campamento
para concertar la paz, obtuvo su alejamiento a cambio de un tributo. Atila retrocedió hasta el
Danubio y al año siguiente murió repentinamente (453), con lo cual sus seguidores se dividieron
y lucharon entre sí, hasta perder importancia como pueblo.
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Visigodos de España
Los pueblos bárbaros germánicos fueron una de las fuerzas culturales de la Edad Media, su
instalación dentro del imperio dio origen a distintos reinos, sus diferencias lingüísticas mezcladas
con el latín dieron origen a las distintas lenguas romances como el francés, el inglés, el italiano y el
español y más adelante a los distintos estados nacionales como Inglaterra, Francia, España. En
definitiva las invasiones bárbaras contribuyeron a modelar la fisonomía histórica de Europa
Occidental y sus valores cristianos y nuestra propia civilización europea judeo-cristiana
occidental. A partir del siglo VIII una nueva oleada de invasiones, a cargo de árabes y escandinavos
complementara este proceso.
Runas germánicas y la cruz cristiana ejemplo del sincretismo de la Edad Media
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RESPONDA LAS SIGUIENTES PREGUNTAS:
1-Identifica los pueblos germanos que invadieron el territorio del antiguo imperio romano,
caracterizando a cada uno de estos pueblos bárbaros.
2-Explica quienes eran los Hunos y los mongoles o mogoles.
3-De que forma los germanos lograron adentrarse en territorio romano en los primeros
tiempos? ¿Como eran los germanos?
4-Refierase a la religión de los pueblos germánicos
5-Explica los aspectos del derecho del mundo germánico
6-En qué consistía la Ley Sálica y que efectos ha producido
7-¿Cuál ha sido la importancia de la batalla de los Campos Cataláunicos?
8-¿En que consistió el Arrianismo?
9-¿Cuales han sido las consecuencias de las invasiones bárbaras?
10-Haz una línea de tiempo con los principales acontecimientos del periodo estudiado en esta
Guía
Guerrero franco
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