La Metáfora Visual In-Corporada 19
Años más tarde, el Quintiliano de Institutio Oratoria hereda la cercanía entre
metáfora y comparación distinguiendo entre “figuras” y “tropos”. Los tropos se definen por
la sustitución de la expresión propia por otra de sentido figurado entre los que se
encuentran la metáfora “in praesentia” y la metáfora “in absentia”. Un ejemplo de la
primera es “Aquiles es un león” mientras que de la segunda lo sería “El león se abalanzó”
refiriéndonos a Aquiles.
El ocaso de la retórica propició la idea de la metáfora como adorno del discurso
cuya función es procurar placer estético. Esta idea que encontramos a partir de Quintiliano
se va consolidando a lo largo de todo el Medievo y la Edad Moderna.
2.2 Siglos XVII, XVIII y XIX
Durante los siglos XVII y XVIII algunos autores son contrarios a concebir la metáfora
sólo como adorno ya que opinan que la metáfora posee la cualidad de acceder a realidades
no manifestadas en el lenguaje literal. En el siglo XVIII destaca por su concepción corpórea
de la metáfora, adelantándose dos siglos a la Teoría Cognitiva de la Metáfora, la obra
Ciencia Nueva de Giambattista Vico. Para este autor, las metáforas utilizadas en el lenguaje
diario fueron originadas por percepciones vividas de las que no somos conscientes
racionalmente.
En el siglo XIX, los autores románticos también empiezan a apuntar que existe una
relación natural entre metáfora y lenguaje. Por ejemplo, en su ensayo sobre La Tempestad
de Shakespeare, Coleridge afirma que la metáfora se genera por una asociación de ideas
anticipándose así a la Teoría de la Interacción. A pesar de estos apuntes, sigue
predominando la idea de la metáfora como adorno literario y no será hasta bien entrado el
siglo XX que cambie esta concepción.
20 La Metáfora antes de la Lingüística Cognitiva
2.3 Siglo XX
Richards inicia un giro innovador con The Philosophy of Rethoric publicado en 1936
al retomar la amplitud de la retórica aristotélica y colocarla en el plano de la comprensión y
de la comunicación. La retórica se entiende por tanto como una teoría del discurso y del
pensamiento como discurso. No hay en su obra ningún intento de clasificar las figuras y no
se alude a la metáfora oponiéndola a otras figuras. Concibe que se encuentra presente en
el uso ordinario del lenguaje y que la principal característica es mantener simultáneamente
activos dos pensamientos sobre cosas diferentes en el seno de una palabra o expresión. No
se trata entonces de un desplazamiento de palabras sino de una relación entre
pensamientos. Sin embargo, los dos pensamientos no están al mismo nivel ya que se
describe uno con los rasgos de otro. Propone llamar “tenor” (“dato” en castellano) a la idea
subyacente y “vehicle” (“transmisión” en castellano) a la idea bajo la que se percibe la
primera. En “El hombre es un lobo”, “hombre” es dato y “lobo” es transmisión. Es necesario
remarcar que, al contrario que lo que opinaba Aristóteles, no hay traslación sino que tenor
y vehicle son las mitades de un todo, la metáfora se engendra por presencia simultánea y
por interacción. Al insistir en el hecho de que la metáfora, más que una translación es un
intercambio de ideas, Richards se anticipa a las teorías cognitivas.
El camino comenzado por Richards fue seguido por otros como Max Black quien
publicó en 1962 Models and Metaphors. Este autor se propone elaborar una gramática
lógica de la metáfora intentando responder a preguntas como qué relaciones hay entre
metáfora y comparación, cómo se reconoce una metáfora o qué efecto busca. Según
Ricoeur (1980), Max Black marca un avance decisivo en el estudio de la metáfora en tres
puntos:
La Metáfora Visual In-Corporada 21
1. La estructura de enunciado metafórico. Para Black, la metáfora es una frase o
expresión en las que ciertas palabras se emplean metafóricamente y otras no, lo
que la diferencia de la alegoría o el enigma. La palabra metafórica es el “focus”
(“foco” en castellano) y el resto de la frase el “frame” (“marco” en castellano). En
“El hombre es un lobo”, “el hombre” es el marco y “un lobo” es el foco. Aunque
el foco sea el mismo, un cambio de marco supone una metáfora distinta.
2. La instauración de una teoría sustitutiva. En lugar de emplear una determinada
expresión literal, el locutor elige sustituirla por otra tomada en un sentido
diferente del normal. La comparación sería un caso particular de sustitución.
3. La explicación del funcionamiento de la interacción entre foco y marco. Richards
ya nos ponía sobre la pista sugiriendo que el lector de una metáfora relaciona
dos ideas pero Black nos explica cómo. En “El hombre es un lobo”, el foco (lobo)
funciona en virtud de opiniones y prejuicios que rigen en una comunidad de
hablantes. Al relacionar hombre con lobo se evocan lugares comunes, la
metáfora suprime ciertos detalles y acentúa otros, es decir, organiza nuestra
visión del hombre, confiere lo que se denomina un “insight”.
Tanto Richards como Black son los máximos representantes de la denominada
Teoría de la Interacción que Ricoeur (1980) contrapone a la Teoría del Concepto de Hedwig
Konrad quien en Étude sur la métaphor de 1939 considera que la metáfora tendría que ver
con la relación entre significación lingüística y concepto lógico. El concepto tiene como
función distinguir y definir el objeto asignándole un orden, una estructura. La metáfora no
formaría parte del uso normal de la palabra y los cambios de sentido metafóricos son
lógico-lingüísticos. La metáfora, así, no consiste en percibir el orden de una estructura sino
22 La Metáfora antes de la Lingüística Cognitiva
en olvidar y abstraer varios atributos que el término metaforizado evoca en nosotros. Por
tanto, cuando llamamos cola a una fila de personas pasamos por alto todos los rasgos
conceptuales excepto la forma larga, idea que se anticipa a la Teoría Cognitiva de la
Metáfora.
Los estudios de Hedwig Konrad han quedado en muchos aspectos sin continuación
debido a la semántica saussuriana y a la aparición de una semántica más empírica como la
que representa Stephen Ullman (sobre todo en The Principles of Semantics de 1951 y An
Introduction to the Science of Meaning de 1962). Para Ullman y los lingüistas de la escuela
de Saussure, la metáfora es un cambio de sentido que tiene su explicación en la imprecisión
de las fronteras semánticas y el carácter acumulativo vinculado al sentido de las palabras.
Es decir, la palabra no sólo puede tener varios sentidos sino que además puede adquirir
uno nuevo sin perder los anteriores. Esta capacidad de acumulación es fundamental para la
comprensión de la metáfora.
La relación nombre-sentido no es unívoca, no hay un único nombre con un único
sentido exceptuando algunos vocabularios como el científico, por ejemplo. En la sinonimia
encontramos un sentido para varios nombres y en el caso de la homonimia un nombre para
varios sentidos. También podemos observar para cada nombre y para cada sentido un
campo asociativo lo que posibilita la existencia de las metáforas. Estos campos asociativos
permiten matices y sustituciones en el nombre, en el sentido o en ambos a la vez. Se
constituyen por contigüidad o por semejanza tanto para el nombre como para el sentido
por lo que pueden ser de cuatro tipos: asociación por contigüidad del nombre, asociación
por semejanza del nombre, asociación por contigüidad del sentido y asociación por
semejanza del sentido. La metáfora tiene que ver con esta última, la asociación por
La Metáfora Visual In-Corporada 23
semejanza del sentido. Según esta explicación, la metáfora debe su relación por semejanza
del sentido al hecho de conservar el parentesco con la comparación de dos términos. Para
Ullman la metáfora es una comparación condensada. Es decir, se da prioridad a la metáfora
denominada “in praesentia”.
Ricoeur (1980) opina que esta teoría tiene sus límites ya que opera con elementos
(nombre y sentido) e identifica comparación con sustitución pero no explica más que
sustituciones que desembocan en nuevas denominaciones. Pero el principal obstáculo de la
interpretación psicológica de la metáfora es que constituye un obstáculo para el
reconocimiento de los intercambios entre la palabra y la frase.
La separación entre semántica y psicología supuso el surgimiento de la semántica
estructural. Para estos lingüistas el esfuerzo consistió en incorporar la noción de
“desviación” al nivel de palabra para estudiar los tropos y retomar la retórica clásica. Jean
Cohen (Structure du langage poétique, 1966) define desviación partiendo de un grado cero
relativo, un uso del lenguaje menos marcado desde el punto de vista retórico: el lenguaje
científico. La adopción de este nivel referencial permite definir cuantitativamente la noción
de desviación y medirla en cualquier lenguaje. La desviación como violación sistemática del
código de la lengua supone preguntarnos si la metáfora lo es. Para Cohen, la metáfora no
es desviación como tal porque sólo la hay si se toman las palabras en sentido literal. Por
ejemplo, cuando Mallarmé dice “El cielo está muerto”, el predicado “está muerto” sólo
puede corresponder a seres vivos por lo que aplicarlo al cielo no es pertinente pero la
metáfora interviene para reducir la desviación creada por la impertinencia. La
impertinencia es una desviación que se sitúa en el plano sintagmático y la metáfora es una
desviación que se sitúa en el plano paradigmático. Es decir, en primer lugar se plantea la
24 La Metáfora antes de la Lingüística Cognitiva
desviación y se percibe la impertinencia del enunciado para que, a continuación, se reduzca
la desviación al concebirse como metáfora.
Dentro también de la semántica estructural, el Groupe (Rhétorique générale,
1970) se propuso devolver a la teoría de las figuras toda su amplitud y seriedad. Para estos
lingüistas, la metáfora es un metasema, es decir, pertenece a las figuras de las palabras,
como en la Retórica Clásica, y es un fenómeno de sustitución. La novedad del Groupe
estriba en que explican la sustitución como una modificación que recae en el conjunto de
semas nucleares. Esto implica que existe un “grado cero” de significación y que la metáfora
es una sustitución en la esfera de selección. La desviación creada es percibida gracias a una
marca. Según este grupo, un término se puede descomponer de dos formas:
Tipo Π: el referente se descompone en distintas partes. Por ejemplo, un árbol se
puede descomponer en “ramas”, “tronco”, “hojas”, “raíces”.
Tipo Σ: el referente se descompone siguiendo una distribución. Siguiendo con el
ejemplo anterior, “árbol” se puede descomponer en “pino”, “abeto”, “olivo”,
etcétera.
A partir de esta consideración, el Grupo µ habla de dos tipos de sinécdoques: la
generalizante y la particularizante. Así podemos encontrar:
Sinécdoque generalizante Tipo Π: Al decir “se bebió la copa” se toma el todo por
la parte.
Sinécdoque generalizante Tipo Σ: Por ejemplo, decir “mortales” en lugar de
“hombres”.
La Metáfora Visual In-Corporada 25
Sinécdoque particularizante Tipo Π: Es cuando se toma la parte por el todo. Por
ejemplo, “vela” en lugar de “barco”.
Sinécdoque particularizante Tipo Σ: Por ejemplo, hablar de “noche zulú” en lugar
de “noche negra”.
Para el Grupo , una metáfora es el producto de dos sinécdoques. Los únicos
requisitos son que las sinécdoques sean complementarias (generalizante más
particularizante o al revés) y que sean homogéneas en cuanto al modo de descomposición.
Evidentemente, el hablante no tiene conciencia de estas operaciones pero para Ricoeur
(1980) esta teoría no explica lo que constituye la especificidad de la metáfora y la somete a
un sistema que no admite más que adiciones y supresiones de semas omitiendo las
operaciones predicativas.
En la Retórica Clásica, el lugar asignado a la metáfora se encontraba entre los
tropos por semejanza. La semejanza actúa en primer lugar entre las ideas cuyos nombres
son las palabras y es ante todo el motivo del préstamo, el fundamento de la sustitución.
Sólo un autor ha intentado disociar la semejanza de la teoría de la sustitución y es Paul
Henle quien en su artículo “Metaphor” (en Language, Thought and Culture, 1958) concibe
la metáfora como todo deslizamiento del sentido literal al sentido figurado, decir algo a
través de. La metáfora se puede parafrasear. La diferencia entre la metáfora trivial y la
metáfora poética es que la paráfrasis de la metáfora poética es interminable. Para Henle, la
expresión metafórica funciona primero literalmente y luego icónicamente, designando de
modo indirecto otra situación semejante. Esta aptitud distingue a la metáfora de los demás
tropos y permite que sea capaz de extender el vocabulario o aumentar nuestro modo de
ver. Las teorías de Paul Henle no han tenido continuidad.
26 La Metáfora antes de la Lingüística Cognitiva
El enfoque de Marcus B. Hester (The Meaning of Poetic Metaphor, 1967) introduce
un nuevo concepto en el estudio de la metáfora, el “seeing as” o “ver como” de origen
wittgensteiniano. El “ver como” es el lazo entre transmisión y dato de I.A. Richards, es la
relación intuitiva que mantiene unidos el sentido y la imagen cuya procedencia es una
imagen ambigua. Hay una estructura B que puede verse como una figura A o C. En el caso
de la metáfora, A es el dato y C la transmisión y lo que hay que construir es el elemento
común B, lo que convierte a A y C en semejantes. De este modo, lo verbal y lo no verbal se
unen para crear imágenes del lenguaje, se establece un puente entre lo verbal y los cuasi-
visual. Pero el concepto “ver como” tiene otra ventaja. Ver A como C incluye que A no es C.
Dentro de las aproximaciones pragmáticas sobre la metáfora destacan Searle, Grice
y Sperber & Wilson. Searle (Speech Acts, 1969) se propone explicar cómo es posible que en
la metáfora sea diferente el significado otorgado por el hablante y el significado léxico. No
es que una oración pueda tener dos significados diferentes, a no ser que sea polisémica,
sino que se pueden usar de formas diferentes bien para transmitir la información contenida
en su representación semántica, bien para decir algo más de lo que tal representación
comporta.
Para que el oyente reconozca el carácter metafórico de un enunciado debe
reconocer que esa es la intención del hablante. Para Searle, los mecanismos que el
hablante utiliza para dar a conocer sus intenciones se encuentran en determinar las
condiciones de verdad del significado literal de una oración. Cualquier oración que tenga un
significado literal tendrá un valor de verdad. Por tanto, rechaza que la interpretación de la
metáfora esté contenida en el enunciado lingüístico sino que, por el contrario, se debe a
mecanismos exteriores.
La Metáfora Visual In-Corporada 27
Grice introduce en 1975, con su artículo “Logic and conversation” el concepto de
Implicatura que son las inferencias que realiza el oyente mediante el contexto o su
conocimiento y que no son dadas por el hablante. También introduce el Principio de
Cooperación, un conjunto de normas que observan los interlocutores. Si un hablante
pregunta “¿Quieres un trozo de pastel?” y el otro le contesta “Estoy a dieta”, se entenderá
la negativa gracias a la Implicatura y al Principio de Cooperación. Del mismo modo, en el
lenguaje figurado se aplican estas máximas.
La Teoría de la Relevancia de Sperber & Wilson (Relevance. Comunication and
Cognition, 1986) apunta que el lenguaje interpreta el pensamiento mediante una relación
descriptiva y el pensamiento representa la realidad mediante una relación interpretativa. El
pensamiento puede mantener dos relaciones distintas debido a su flexibilidad. Todo el
proceso está sujeto al Principio de Relevancia que regula la comunicación en términos de
coste y rendimiento cognitivo. La información contextual, por ejemplo, disminuye el coste
cognitivo de una proposición y, por lo tanto, aumenta su relevancia. Los posibles
enunciados que no son consistentes con el Principio de Relevancia se descartan en el
proceso de interpretación.
Para estos autores el hablante usa metáforas, al igual que otros actos de habla
indirectos, porque aumentan los efectos contextuales y al mismo tiempo incrementan la
relevancia. Así pues, las dos características de las metáforas son:
1. Interpretan un pensamiento del hablante que puede ser complejo y no
parafraseable mediante un enunciado literal.
28 La Metáfora antes de la Lingüística Cognitiva
2. Tienen mayores efectos contextuales que los enunciados literales. Es el caso de
metáforas convencionales como “Esta habitación es una pocilga” que dice más
que “Esta habitación está desordenada y sucia”.
En el ejemplo anterior, “Esta habitación es una pocilga”, la palabra “pocilga” posee
unas implicaciones muy fuertes de insalubridad y suciedad pero existen otras metáforas
convencionales en las que estas implicaciones son más débiles. Por ejemplo, si decimos
“Pedro es una apisonadora” tendremos que elegir qué implicaciones son las relevantes
(capacidad para remover obstáculos, ignorar los problemas con los que se encuentra,
etcétera.) ya que el término “apisonadora” no es tan estable como “pocilga”. Las metáforas
poéticas constituirían para Sperber & Wilson un caso extremo de esta utilización cotidiana
de metáforas con implicaciones más débiles. La responsabilidad y libertad de interpretar la
metáfora es prácticamente total. Los lectores pueden escoger entre múltiples implicaciones
débiles aquellas que más se ajusten a su entorno cognitivo y sean relevantes. Para Bustos
(2000), este enfoque adolece de un defecto y es que da por supuesto que el uso de
metáforas está dirigido a interpretar ideas que el hablante no puede comunicar
eficientemente de otra manera. Es decir, existen metáforas porque expresan pensamientos
de una forma cognitivamente eficiente de acuerdo con el principio de relevancia. En
nuestra opinión, precisamente este “defecto” constituye su principal virtud.
2.4 Resumen y Conclusiones
Hemos examinado las teorías más significativas que se han escrito sobre la
metáfora desde Aristóteles hasta el último tercio del siglo XX cuando surge la lingüística
cognitiva. La mayoría de ellas distinguen entre lenguaje literal y metafórico siendo el
primero el relevante para la comprensión del mundo mientras que el segundo es un
La Metáfora Visual In-Corporada 29
adorno. Durante el siglo XIX, autores como Vico o Coleridge empiezan a vislumbrar que la
metáfora es un fenómeno mental antes que del lenguaje. Con la Teoría de la Interacción,
Richards ya no concibe la metáfora como adorno sino como un intercambio de ideas. La
metáfora está constituida por el Tenor/Dato y el Vehicle/Transmisión. Para Max Black la
metáfora organiza nuestra visión a través de lo que denomina “insight” y está constituida
por el Frame/Marco y el Focus/Foco. Por último, para Marcus B. Hester, la metáfora se
caracteriza por el “seeing as” que es un puente entre lo verbal y lo cuasi visual.
Searle, Grice y Sperber & Wilson se aproximan a la metáfora desde una perspectiva
pragmática. Searle afirma que el carácter metafórico de un enunciado se deduce del
contexto. Grice introduce las máximas de Implicatura, Inferencias del Oyente y
Cooperación, conjuntos de normas establecidas entre interlocutores. Estos principios se
encuentran presentes en el lenguaje figurado. Por último, Sperber & Wilson con su Teoría
de la Relevancia destacan que las metáforas se utilizan porque son más eficaces que el
enunciado literal.
Los tratamientos semánticos y pragmáticos sufrieron un cambio de perspectiva con
las teorías cognitivas, y la metáfora pasó de ser un fenómeno lingüístico o una figura
retórica del lenguaje para convertirse en un fenómeno mental, un proceso mediante el que
aprehendemos y organizamos nuestro conocimiento, como recurso cognitivo básico que ha
de ser explicado en términos evolutivos, como proceso habitual que impregna nuestro
pensamiento y que por lo tanto se refleja en nuestro lenguaje. Así concebida, la metáfora
se convierte en una de las líneas principales de investigación de la Lingüística Cognitiva
junto a la teoría de prototipos y la gramática cognitiva (Cuenca y Hilferty, 1999). En el
30 La Metáfora antes de la Lingüística Cognitiva
capítulo siguiente resumimos las aportaciones más significativas en torno a la metáfora que
han tenido lugar dentro de este paradigma.
La Metáfora Visual In-Corporada 31
3 LA METÁFORA EN LA LINGÜÍSTICA COGNITIVA
Las Ciencias Cognitivas6 ignoraron durante mucho tiempo a la metáfora por varios
motivos pero sobre todo porque inicialmente concibieron la inteligencia y la mente como
una especie de programa de software donde el problema del lenguaje figurado no tenía
lugar. Lakoff & Johnson (1999) denominan a esta etapa como “Primera Generación de la
Ciencias Cognitivas” o “Ciencia Cognitiva de la Mente Des-Incorporada” (Disembodied
Mind). Posteriormente, durante la “Segunda Generación de las Ciencias Cognitivas” o fase
de Mente In-Corporada (Embodied Mind), los investigadores empezaron a plantearse que
el cerebro no es independiente del cuerpo y que la cognición está determinada por una
organización biológica, anatómica, bioquímica y neurofisiológica.
Dentro de esta Segunda Generación, la metáfora ha desempañado un papel central
en las investigaciones7 sobre todo a partir de la publicación en 1980 de Metaphors we libe
by de Lakoff & Johnson. Desde entonces, la Teoría Conceptual de la Metáfora ha sufrido
distintas reelaboraciones y, actualmente, se ha transformado en lo que Lakoff & Johnson
(1999) denominan la Teoría Integrada de la Metáfora Primaria que incorpora la Teoría de la
Integración Conceptual de Fauconnier & Turner, la Teoría de la Metáfora Primaria de Grady,
la Teoría de la Combinación de Johnson y la Teoría Neuronal de Narayanan. Si para Rohrer
(1995) una buena teoría cognitiva de la metáfora debería incluir varios niveles de
investigación desde el nivel celular y neuronal hasta las operaciones mentales y el sistema
6
Las Ciencias Cognitivas agrupan campos tan dispares como la inteligencia artificial, la filosofía, la
antropología, la psicología, la neurofisiología o la lingüística.
7
Cuenca & Hilferty (1999) afirman que son tres las líneas de investigación de la lingüística cognitiva:
la teoría de los prototipos, la semántica cognitiva y la teoría de la metáfora.
32 La Metáfora en la Lingüística Cognitiva
cognitivo8, la Teoría Integrada de la Metáfora Primaria cumple estos requisitos. A
continuación, resumimos las principales aportaciones de estas teorías que luego
intentaremos aplicar a las metáforas visuales.
3.1 Teoría Conceptual de la Metáfora
El origen de la Teoría Conceptual de la Metáfora se encuentra, fundamentalmente,
en Metaphors We Live By de Lakoff9 & Johnson publicado en 1980 donde se establece que
la metáfora no es un recurso poético sino que impregna la vida cotidiana, el pensamiento y
la acción, hasta los más mínimos detalles. El sistema conceptual del ser humano, dicen
Lakoff & Johnsosn, está estructurado parcialmente por las metáforas y por esta razón son
posibles las metáforas lingüísticas tanto convencionales como literarias o poéticas. Frente
al objetivismo, para el que la realidad existe al margen de la comprensión humana, estos
teóricos consideran que la metáfora es una estructura omnipresente que impregna y
tamiza nuestra percepción del mundo.
La Teoría Conceptual de la Metáfora ha acuñado distintos términos y definiciones
que explicamos a continuación:
3.1.1 Experiencialismo y Corporeización
Lakoff & Johnson (1980) consideran que el paradigma en que se inserta su teoría es
experiencialista, término que acuñan oponiéndolo al paradigma objetivista para quien el
pensamiento consiste en la manipulación de símbolos abstractos que se corresponden con
8
Rohrer (1995) demuestra con investigaciones neuronales que, al contrario de lo que afirma Searle,
no es cierto que las expresiones se procesen primero literalmente y luego, si no es posible esta
lectura, de modo figurado. Por esta razón, defiende el enfoque interdisciplinar.
9
Lakoff (1993) afirma que recogieron las líneas maestras trazadas por Reddy en su artículo “The
conduit metaphor” publicado en 1979.
La Metáfora Visual In-Corporada 33
entidades y categorías existentes en la realidad. Por el contrario, el paradigma
experiencialista considera que el pensamiento depende de nuestras experiencias físicas y
sus proyecciones metafóricas. El acceso a la realidad se encuentra filtrado por nuestra
naturaleza corpórea, de ahí que se hable de “embodiment” (Johnson, 1987), es decir, de
“corporeización” del pensamiento (Barcelona, 2000).
3.1.2 Modelos Cognitivos Idealizados
Lakoff (1987a) introduce el concepto de Modelos Cognitivos Idealizados (MCI) que
son entidades estructuradas con las que organizamos nuestro conocimiento equivalentes a
los marcos de Fillmore (1985) o a los espacios mentales de Fauconnier (1994). Son
“idealizadas” porque son abstracciones surgidas de la experiencia humana. Cifuentes
(1994:43) resume la función de los MCI del siguiente modo:
“Las expresiones lingüísticas obtienen su significación al ser asociadas
directamente con M.C.I, siendo los elementos de los M.C.I. directamente
comprendidos en términos preconceptuales de la experiencia, o
indirectamente a través de ellos mediante procesos metafóricos o
metonímicos”.
Lakoff (1987a) distingue cuatro gestalt o estructuras conceptuales: estructura
proposicional, estructura de esquema de imágenes, proyecciones metafóricas y
proyecciones metonímicas:
1. MCI con estructura proposicional. Especifican elementos, sus propiedades y las
relaciones entre ellos. Una palabra como “martes” sólo se entiende en la
34 La Metáfora en la Lingüística Cognitiva
estructura de tiempo de nuestra cultura. Es un MCI porque esta idealizado, no es
natural. Equivale a los marcos de Fillmore (1985).
2. MCI con estructura de esquemas de imágenes. Se basan en los esquemas de
imágenes que describe Johnson (1987). Por ejemplo, el concepto arriba-abajo.
3. MCI de proyección metafórica. Son correspondencias entre el dominio origen y el
dominio destino.
4. MCI de proyección metonímica. Son correspondencias entre un dominio y uno de
sus subdominios.
Estos sistemas de estructuración proporcionan marcos, esquemas de imagen,
metáforas y metonimias. Ruiz de Mendoza señala que las metáforas y las metonimias son
modelos operativos y que los esquemas de imágenes son un modelo abstracto lo que
permite su aplicabilidad disminuyendo el esfuerzo de procesamiento (Fornés & Ruiz de
Mendoza, 1998).
3.1.3 Metáfora y Expresión Metafórica
La Teoría Conceptual de la Metáfora distingue entre metáfora conceptual y
expresión metafórica (Lakoff, 1993). La metáfora es la proyección conceptual que
estructura el pensamiento mientras que la expresión metafórica es una expresión individual
basada en una metáfora. Se ha adoptado la convención de escribir las metáforas con letras
versalitas y las expresiones metafóricas con cursivas. Así, de la metáfora UN ARGUMENTO ES
UNA GUERRA podemos encontrar expresiones metafóricas como “Ganó la discusión”, “Sus
argumentos fueron derribados” o “Defendía a capa y espada sus ideas”.
La Metáfora Visual In-Corporada 35
3.1.4 Definición de Metáfora
Lakoff & Johnson (1980: 5/2001: 41) definen la metáfora con la siguiente frase
célebre: “The essence of metaphor is understanding and experiencing one kind of thing in
terms of another”/“La esencia de la metáfora es entender y experimentar un tipo de cosa
en términos de otra”. Al entender y experimentar una cosa en términos de otra, las
metáforas nos permiten percibir un determinado aspecto del concepto que estructuran
aunque, al mismo tiempo, nos oculta otros y de ahí su poder. A veces, un mismo concepto
se estructura con distintas metáforas por lo que se destacan aspectos diferentes del mismo.
Es lo que sucede con “argumento” que se estructura con tres metáforas diferentes: UN
10
ARGUMENTO ES UN VIAJE, UN ARGUMENTO ES UN EDIFICIO , UN ARGUMENTO ES UN RECIPIENTE.
Las metáforas corresponden a algunos tipos naturales de experiencia (nuestros
cuerpos, la interacción con el ambiente físico, la interacción con otras personas) o de un
conocimiento convencional. Las metáforas relacionadas con la experiencia son, por
ejemplo, las que tienen que ver con la postura erguida, hacia delante, y hacia arriba. Así,
consideramos como positivo ARRIBA y DELANTE mientras que ABAJO y DETRÁS es negativo. Sin
embargo, LA VIDA ES UN VIAJE provienen de un conocimiento convencional que utiliza
nuestro conocimiento sobre viaje que incluye viajeros, rutas, lugares donde ir, etcétera.
Entender la vida como un viaje es proyectar el esquema de viaje sobre el esquema de vida
donde el viajero es el ser humano vivo y el camino recorrido es la vida vivida. El esquema de
viaje es lo suficientemente preciso como para distinguirlo de otros esquemas pero lo
suficientemente flexible como para permitir distintos tipos de viaje. Algunas partes del
10
Grady (1997) descompone esta metáfora en metáforas primarias y la reformula.
36 La Metáfora en la Lingüística Cognitiva
esquema “viaje” son imprescindibles como los viajeros o los recorridos y otras no como los
vehículos, o las guías turísticas.
Lakoff & Turner (1989) distinguen entre “schema” que es la estructura y “slots” que
son los espacios de la estructura que deben ser completados. Por ejemplo, el “schema”
VIAJE tiene un “slot” que es el de VIAJERO. La metáfora LA VIDA ES UN VIAJE proyecta la
estructura de VIAJE en el dominio de VIDA y se apropia de sus correspondencias como por
ejemplo entre VIAJERO y SER HUMANO VIVO o COMENZAR EL VIAJE y NACER. Una vez que
aprendemos un esquema, no es necesario tenerlo presente cada vez que lo usamos, está
tan interiorizado que no somos conscientes de su uso. Pero por la misma razón que los
esquemas metafóricos nos sirven para conceptualizar y razonar, son persuasivos y tienen
gran poder sobre nosotros. El origen de su poder radica en la capacidad de estructurar el
pensamiento, de hacernos elegir, razonar o evaluar pero también por el mero hecho de
existir. Por ejemplo, si concebimos la muerte como una ida, es natural también entenderla
como el inicio de otro viaje (una estructura nos lleva a otra). Los conceptos metafóricos
tienen fuerza por su poder de elección, porque los esquemas son muy generales y pueden
ser completados de modos diferentes.
3.1.5 Dominio Origen y Dominio Destino
El concepto de “domain” o “dominio cognitivo” es amplio y no todos los autores lo
utilizan del mismo modo (Barcelona, 2000). Cuenca & Hilferty (1999) lo definen como
estructuras de conocimientos, representaciones mentales de cómo se organiza el mundo,
ámbitos coherentes de conocimiento. Por su parte, Barcelona (2000) entiende que el
dominio cognitivo es un bloque conceptual de categorías y conceptos estrechamente
relacionados, con base experiencial y conocimiento enciclopédico. Habitualmente, el
La Metáfora Visual In-Corporada 37
dominio incluye otros dominios que se denominan “subdominios” aunque sus límites no
son precisos.
Lakoff (1987) introduce los conceptos “target domain” y “source domain”
afirmando que “Each metaphor has a source domain, a target domain, and a source-to
target mapping” (Lakoff, 1987: 276). Así pues, la estructura interna de las metáforas está
formada por el “source domain”, que es el dominio que presta sus conceptos y el “target
domain”, que es el dominio que recibe dichos conceptos. Por ejemplo, en la metáfora
conceptual LA ARGUMENTACIÓN ES UNA GUERRA, el “source domain” es LA GUERRA y el
“target domain” es LA ARGUMENTACIÓN. Lakoff (1993) propone la fórmula mnemotécnica
TARGET DOMAIN IS/AS SOURCE DOMAIN.
Los términos “source domain” y “target domain” se han traducido en castellano de
diversos modos. Podemos encontrarnos con los pares dominio-origen/dominio-meta
(Santos & Espinosa, 1996), dominio de origen/dominio de llegada (Geck Scheld, 2002),
dominio origen/domino destino (Cuenca & Hilferty, 1999), dominio fuente/dominio meta
(Ruiz de Mendoza, 1999). Nosotros nos decidimos por la propuesta de Cuenca & Hilferty
(1999) de dominio origen y dominio destino.
3.1.6 Proyección
El dominio origen y el dominio destino se enlazan mediante el “mapping” que se
traduce en castellano como proyección (Cuenca & Hilferty, 1999). El término tiene un
origen matemático (Fauconnier, 1997) y se refiere a las correspondencias fijas entre dos
conjuntos donde los elementos de un conjunto se relacionan con elementos equivalentes
de otro conjunto. Este término ha sido adoptado por la lingüística cognitiva para designar al
38 La Metáfora en la Lingüística Cognitiva
conjunto de correspondencias conceptuales proyectadas del dominio origen al dominio
destino (Lakoff, 1993).
Existen dos tipos de proyección conceptual: la metáfora y la metonimia. En la
metáfora “Nuestra relación se fue a pique” existe una proyección del dominio de viaje a
dominio del amor mientras que en la metonimia “Juan es un cerebro” encontramos una
proyección dentro del mismo dominio, de un dominio a un subdominio. Sea de un tipo o de
otro, la orientación de esta proyección es unidireccional, de un dominio hacia otro o de un
dominio a un subdominio. Aunque pueden darse tanto metáforas como metonimias
simétricas, no se activan simultáneamente. Por ejemplo, existe la metáfora LAS PERSONAS
SON MÁQUINAS pero también LAS MÁQUINAS SON PERSONAS. Sin embargo, cuando decimos
“mi ordenador está muerto” proyectamos el dominio de las personas en el de las máquinas
en esta única dirección.
Según Lakoff (1987a) las proyecciones son de dos tipos: ontológicas y epistémicas.
Las correspondencias ontológicas ponen de manifiesto las analogías que existen entre las
partes más relevantes de cada dominio y así los argumentos corresponden a una guerra,
una persona que discute un argumento lo ataca mientras quien lo expone lo defiende y si
convence, gana, etcétera. Las correspondencias epistémicas expresan intuiciones que
extraemos del dominio origen para razonar sobre el dominio destino. ¿Qué tienen en
común un argumento y una guerra? En una guerra unos atacan y otros reciben los ataques
(dominio origen). En una argumentación uno habla y otro recibe la información (dominio
destino). Es importante destacar que no se suelen aprovechar todos los elementos que
contiene un determinado dominio origen. Por ejemplo, en la metáfora LAS PERSONAS SON
ANIMALES, encontramos expresiones metafóricas como “Tengo un amigo muy burro” o
La Metáfora Visual In-Corporada 39
“¡Eres un cerdo!” pero son poco probables expresiones como “Tengo un amigo muy
gaviota” o “Eres un petirrojo” También es conveniente resaltar que se suele ir de lo
concreto a lo abstracto, los patrones bien delimitados en nuestra vida cotidiana los
utilizamos para entender otros aspectos menos accesibles para nuestra comprensión.
3.1.7 Principio de Invariancia
Las correspondencias entre dominios se restringen por el Principio de Invariancia.
Este Principio fue definido por Lakoff & Turner (1989) y Lakoff (1990) diciendo que las
correspondencias metafóricas preservan la estructura de los esquemas de imagen11 del
dominio origen. Así, en la metáfora EL AMOR ES UN VIAJE, los amantes son los viajeros y no
los vehículos o los destinos porque ambos son humanos. Es decir, que el Principio de
Invariancia fija la correspondencia de humano a humano entre los dos dominios.
El Principio de Invariancia fue criticado en algunos aspectos (Brugman, 1990) y en
Lakoff (1993) se completa la definición. Este Principio de Invariancia Extendido, como lo
denomina Ruiz de Mendoza (1998), dice que las correspondencias metafóricas preservan la
estructura de esquemas de imagen del dominio origen de una forma consistente con la
estructura inherente del dominio destino. Es decir, el esquema de imagen del dominio
destino no puede ser violado al proyectarse el esquema de imagen del dominio origen lo
que limita las posibilidades de las correspondencias. Esto explica que alguien pueda dar
información sin perderla como sucedería con un objeto. La metáfora LAS ACCIONES SON
TRANSFERENCIAS conceptualiza las acciones como objetos que se traspasan de un agente a
un paciente. La estructura del dominio origen “transferir” se proyecta sobre el dominio
11
Esquema de imagen es un término que veremos en el siguiente apartado acuñado por Johnson
(1987) para denominar a las estructuras abstractas de nuestra experiencia corporal.
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