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Discurso Descriptivo

Un texto descriptivo tiene como principal objetivo informar acerca de cómo es, ha sido o será una persona, objeto o fenómeno (descripción objetiva), presentados a veces desde impresiones o evaluaciones personales (descripción subjetiva). Suele definirse como una pintura hecha con palabras.

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Discurso Descriptivo

Un texto descriptivo tiene como principal objetivo informar acerca de cómo es, ha sido o será una persona, objeto o fenómeno (descripción objetiva), presentados a veces desde impresiones o evaluaciones personales (descripción subjetiva). Suele definirse como una pintura hecha con palabras.

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Texto descriptivo

Un texto descriptivo tiene como principal objetivo informar acerca de cómo


es, ha sido o será una persona, objeto o fenómeno (descripción objetiva),
presentados a veces desde impresiones o evaluaciones personales (descripción
subjetiva). Suele definirse como una pintura hecha con palabras.

Describir es un acto lingüístico habitual y la descripción una unidad de


composición textual presente en textos de ámbitos diversos: en los textos
literarios, en el discurso histórico, jurídico, publicitario, político, así como en las
conversaciones cotidianas. La descripción puede considerarse, como apunta Ph.
Hamon (1991), una forma más elemental y más antigua que muchas otras formas
de discurso; la enumeración, el catálogo, el inventario, estructuras simples y
utilitarias atestiguadas ya en los orígenes de la escritura, son efectivamente
manifestaciones del tipo de texto descriptivo. La simple acumulación de detalles
no resulta pertinente en una descripción: importan sobre todo los rasgos
característicos o sorprendentes del referente descrito.

La actividad descriptiva como objeto teórico tiene una larga tradición. En los
tratados de retórica clásica fue cuestionada como mero detalle dentro de otras
clases de texto mayores; en la posición contraria, con la escuela realista
naturalista de mediados del siglo XIX, por ejemplo, fue considerada un periodo
privilegiado en determinados géneros literarios. En lalingüística del texto, es
analizada como secuencia dominante en determinados discursos, esto es, uno de
los modos fundamentales de organización y de coherencia de los enunciados. No
obstante, la descripción no ha recibido la misma atención que otros tipos de texto,
como la narración o la argumentación, por ejemplo. Ello se debe, según
Charaudeau (2002), por un lado, a la «imperfección constitutiva» de la descripción,
que se detiene en lo accidental y lo singular, con lo que no alcanza nunca la
esencia de los seres o de las cosas; por otro lado, las excesivas taxonomías han
dificultado el estudio del texto descriptivo como un objeto acotado de análisis. El
criterio habitual seguido para distinguir tipos de descripción es el referente
descrito, que define las siguientes formas:

1. la cronografía: descripción del tiempo;


2. la topografía: descripción de lugares y paisajes;
3. la prosopografía: descripción del aspecto exterior de un personaje;
4. la etopeya: descripción de la moral de un personaje;
5. la prosopopeya: descripción de un ser imaginario alegórico;
6. el retrato: descripción a la vez física y moral de un personaje;
7. el cuadro o hipotiposis: descripción «viva y animada» de acciones, de
pasiones, de hechos físicos o morales.
Discurso descriptivo según J. M. Adam

Antes de empezar a analizar la propuesta de Adam para la


secuencia descriptiva, vale pena recordar su concepción de ‘texto’:

“Un texto es una estructura secuencial de n secuencias (completas o


elípticas) y la lingüística textual tiene como objetivo describir cómo se
constituye un efecto de secuencia, para nosotros, aquí, descriptivo (Adam
y Petitjean, 1989: 92; la traducción es nuestra)”.

Para J. M. Adam (1993), estos criterios referenciales no permiten


caracterizar la especificidad de la unidad de composición textual
denominada «descripción». Aunque existan distintos tipos de
descripción, todos presentan un mismo «funcionamiento de base», por
el que se aplica un determinado número de operaciones también
«básicas». Estas operaciones dan lugar a proposiciones descriptivas
que se reagrupan en secuencias de extensión variable. Son las
siguientes, según Adam: anclaje, aspectualización, puesta en relación
y tematización.

1. Operación de anclaje. La primera operación es la de anclaje.


Con ella el descriptor señala por medio de un nombre (tema o
título) aquello que se va a describir. Esta operación puede
realizarse mediante su colocación al principio de la secuencia,
así el receptor puede recuperar sus conocimientos sobre el
objeto, o bien puede usarse el procedimiento denominado
afectación, que consiste en situar el tema-título al final de la
secuencia, como si se tratara de “un juego cognitivo: una
incitación a descubrir un enigma” (Adam, 1997: 86). Esto último
es precisamente lo que ocurre en las adivinanzas (“Blanco es, /
la gallina lo pone, / con aceite se fríe / y con pan se come”) o en
muchos anuncios publicitarios que quieren despertar la
curiosidad del público (“Un momento de pura pasión. Carte
D’Or”).

Otra forma de anclaje es la reformulación, que es la combinación


de los procedimientos anteriores, esto es, nombrando al objeto
descrito de diferentes formas, evitando la repetición y ampliando
la descripción que se da de dicho objeto. Ejemplo:

“Miami. La primera megalópolis americana. Una Venecia postmoderna


erigida sobre tierras conquistadas al agua; una Atlántida de jardines
flotantes y caprichosas construcciones monumentales; una aglomeración
urbana que extiende su delirante geografía sobre decenas de islotes y
cayos”

2. Operación de aspectualización. Se presentan los aspectos


relevantes para caracterizar el objeto, persona o fenómeno
descrito. Puede realizarse bien por fragmentación del objeto del
discurso en partes o bien por calificación o relevancia de las
propiedades del todo o de las partes consideradas. Consiste en
señalar las propiedades (color, tamaño, forma, etc.) y las partes
del objeto descrito, que, tanto cuantitativa como cualitativamente,
se seleccionarán, se enumerarán y se priorizarán atendiendo a
las características pragmáticas del texto (intencionalidad,
contexto, atención al destinatario…). Ejemplo:

“HOTEL HILTON VALENCIA. Hotel: La claridad, dinamismo y vida que


caracterizan la ciudad de Valencia están bien representados en el
magnífico edificio de 29 plantas de este hotel urbano. Fue renovado en
2007 y es genuinamente único debido a su arquitectura vanguardista y a la
combinación de la más moderna tecnología con un destacado servicio
personalizado. La conexión a Internet, normal y Wifi, está disponible por
cargo extra. Consta de 304 elegantes habitaciones y una amplia gama de
instalaciones para reuniones que incluyen 16 salas de reuniones y un salón
de banquetes para hasta 800 personas. El restaurante Azahar, el
restaurante BICE y el bar Pódium completan la oferta de instalaciones del
establecimiento. Cuenta con aire acondicionado, vestíbulo con recepción 24
horas, caja fuerte, cambio de divisa, guardarropa y ascensor. Además, hay
servicio de habitaciones y de lavandería. El aparcamiento está disponible
por un cargo extra. Para los más pequeños hay parque infantil”

3. Operación de puesta en relación, sitúa el objeto en un lugar y un


tiempo determinados. Esta operación se hace por medio del
procedimiento de situación, relacionando por metonimia el objeto
con el espacio y el tiempo en los que se encuentra. Ejemplos:

“El Molino de Plata Está en Villadiego (Burgos), pueblo tranquilo y bonito de


Castilla de unos 700 habitantes. Esta tranquilidad es lo que andábamos
buscando y lo que podemos compartir con todo el que por aquí se acerque.
Esta zona de Castilla es rica en naturaleza; es rica en arte e historia y es
rica en su cielo estrellado”.

“Curitiba es la capital del Estado de Paraná, un área principalmente agrícola


en el sur de Brasil. Durante las décadas de los años 70 y 80 se produjo un
rápido crecimiento físico, económico y demográfico y la ciudad se
transformó en un importante centro industrial y comercial. En los últimos 30
años la población de Curitiba se ha duplicado hasta llegar a los 1.6
millones”.

Dentro de la puesta en relación hallamos la operación de


asimilación, que por medio de comparaciones o metáforas
señala semejanzas o analogías entre el objeto descrito y otro
más accesible o mejor conocido por el destinatario. Ejemplo:

“Hay en esta provincia muchos maizales, y las casas están tan esparcidas
por el campo, de la manera que están las de los Gelves” (Álvar Núñez
Cabeza de Vaca, Naufragios, cap. VII)”.

4. La última operación es la de tematización, que para Adam es la


que permite la expansión descriptiva (Adam, 1997: 93), es decir,
es la operación que hace posible que en el transcurso de una
descripción podamos reconducir nuestro discurso focalizando la
atención en una de las propiedades, en alguna de las partes o
en las relaciones situacionales o de asimilación de lo que
empezó siendo el tema-título de la descripción. De este modo,
comenzaría una nueva secuencia descriptiva con sus
respectivas operaciones, y así ad infinítum (Adam, 1997: 93).
Ejemplo:

“PARADOR DE JÁVEA. UN JARDÍN JUNTO AL MEDITERRÁNEO

El Hotel se encuentra en la hermosa ciudad de Jávea, al norte de la Costa


Blanca, bañada por las aguas del Mediterráneo. Ideal para la práctica de los
deportes náuticos, un mar inmenso lo circunda y compite en belleza con su
jardín, auténtico vergel de palmeras, buganvillas y otras especies tropicales
alrededor de su magnífica piscina.

El verde es aquí protagonista porque no sólo perfila el color, sino


que aporta el frescor necesario para disfrutar de las soleadas tardes
veraniegas. El interior brinda al viajero la oportunidad de descansar en unas
habitaciones amplias y confortables con balcones sobre el Mediterráneo.
Los salones se muestran espaciosos, diáfanos y acogedores, sobre los que
abundan plantas y macetas con flores. Su restaurante resulta idóneo para
degustar arroces, pescados y fideuás y es un marco ideal para disfrutar
desde su terraza de impresionantes vistas sobre el Mediterráneo”.

Todos los aspectos considerados en la caracterización del texto


descriptivo, desde la perspectiva pragmática a las operaciones
implicadas en su composición textual, son relevantes para una
didáctica de la descripción. Conocer los condicionamientos
enunciativos, qué aspectos seleccionar y cuáles no en una
descripción, analizar las implicaciones pragmáticas de las palabras
utilizadas, o saber cómo proceder para componer un texto descriptivo
constituyen habilidades inherentes al desarrollo de la competencia
comunicativa de los aprendientes.

El esquema prototípico de la secuencia descriptiva de J. M. Adam.


Bibliografía

 Adam, J.-M. (1993). La description. PUF, coll. «Que sais-je?», n.º 2783.
 Bassols, M. y Torrent, A. M. (1996). Modelos textuales. Teoría y práctica.
Barcelona: Octaedro, 1997.
 Calsamiglia, H. y Tusón, A. (1999). Las cosas del decir. Manual de análisis
del discurso. Barcelona: Ariel.

Tipología textual

Una tipología textual es una forma de organizar la diversidad textual y de


clasificar los distintos textos. Los textos, como producto de la actuación lingüística,
se presentan en una multiplicidad y diversidad prácticamente inabarcables; ello no
obstante, son susceptibles de ser ordenados en tipologías que los clasifiquen y
agrupen a tenor de conjuntos de rasgos que los identifiquen y los diferencien entre
sí.La clasificación más comúnmente aceptada en los trabajos de lingüística del
texto es la que distingue entre narración, descripción, argumentación, explicación
y diálogo. Hay autores que reducen esta cantidad a otra inferior, hay quienes la
amplían a otra más extensa.

Prácticamente desde el nacimiento de la lingüística del texto se percibió la


necesidad de establecer tipologías de textos. E. Werlich propuso la primera en
1975, y desde entonces han aparecido otras, con ligeras variaciones entre sí: unas
descansan en criterios funcionales, otras sobre esquemas organizativos, o sobre
criterios lingüísticos, cognitivos, o de otra clase.

A principios de los años 90 del s. XX, J. M. Adam propone el concepto de


secuencia textual, reconociendo el hecho de que en cualquier texto real
aparecerán pasajes descriptivos junto a otros narrativos, que en un diálogo habrá
argumentación o explicación, etc. Así facilita el estudio de los rasgos propios de
una secuencia, al tiempo que propone el concepto de «secuencia dominante»
para la adscripción del texto concreto a uno de los tipos establecidos. Un texto
será de tipo argumentativo si las secuencias dominantes lo son, aunque contenga
secuencias explicativas o narrativas.

En el plano de la didáctica, las tipologías textuales representan una


poderosa ayuda. En primer lugar, permiten reconocer y seleccionar aquellos tipos
de textos que los aprendientes deberán ser capaces de manejar (de forma
productiva, receptiva, o bien de ambas formas). En segundo lugar, será posible
extraer de los textos estructuras y formas de organización textual que los
aprendientes deberán conocer y dominar, puesto que los distintos tipos de texto se
caracterizan por unos rasgos peculiares, más allá de la morfosintaxis y el léxico
que se utilice. Además, en el nivel del tipo de texto pueden encontrarse
paralelismos y divergencias entre dos determinadas lenguas, del mismo modo que
sucede en otros niveles de la descripción de la lengua: el léxico, el morfológico, el
sintáctico o el semántico.

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