Pulsiones y destinos de pulsión (1915)
La pulsión es una excitación intrasomática o endógena que encuentra en el psiquismo una
representación psíquica, opera diversamente y se requieren diferentes y complejas acciones para
eliminarlo.
Es un concepto límite entre lo físico y lo somático, en tanto impresión subjetiva de la excitación
sexual a nivel corporal, el fundamento de esa representaciones son orgánicos, son de base
fisiológicos.
Es una fuerza constante, frente a la cual la huida de nada vale.
Es más bien una necesidad, y la cancela la satisfacción. Ésta se alcanza mediante una
modificación adecuada a la meta de la fuente interior.
La pulsión es un representante psíquico de los estímulos del interior del cuerpo (o excitación
somática).
Sus caracteres principales son:
1. Esfuerzo (drang) su motor, suma de fuerza o medida de exigencia que representa;
2. meta (ziel) consiste en producir la satisfacción cancelando la estimulación apropiada du una
zona erógena. La meta en sí es invariable pero los caminos que llevan a ella pueden variar,
habiendo metas más próximas, o meta inhibida para ciertas pulsiones;
3. objeto (objekt) es aquello por lo cual se puede alcanzar la meta y es lo más variable en la
pulsión, no estando enlazado con ella sino que se coordina por ser apto para alcanzar la
satisfacción. Un lazo muy íntimo con éste puede derivar en fijación de la pulsión al objeto; y
por último la
4. fuente (quelle) como proceso somático interior a un órgano cuyo estímulo es representado
por la pulsión.
Todas las pulsiones son cualitativamente de la misma índole, y deben su efecto a las magnitudes
de excitación.
Postula en la 1° teoría de las pulsiones (1910) dos grupos primordiales:
las yoicas o de autoconservación, al servicio de la vida del individuo (alimentarción)
las pulsiones sexuales: al servicio de la vida de la especie. Las pulsiones sexuales son
numerosas, brotan de múltiples fuentes orgánicas, primero son independientes y luego se
reúnen, la meta es el logro del placer de órgano y más adelante entran al servicio de la
función de reproducción. Al principio se apuntalan en las de conservación, y lo mismo en el
hallazgo de objeto. Una parte de ellas continúan asociadas y les proveen componentes
libidinosos.
La diferencia fundamental entre ambas es por sobre todo “el objeto”, en tanto en las pulsiones
yoicas el objeto está predeterminado biológicamente y en las pulsiones sexuales el objeto es
contingente (no está predeterminado, se construye)
Para Freud no solo entendía que existía un componente libidinal, sino también un componente
hostil. Que tiene que ver con lo que llamó:
pulsión de dominio. Esta es relativa al objeto. Está al servicio de ambas pulsiones (de
autoconservación y sexual) y su objetivo o intención es asegurar el objeto de la pulsión.
En el momento del nacimiento, el niño viene dotado de ambas pulsiones y se dirige hacia su
objeto, y este 1° objeto es el pecho de la madre y son las pulsiones de autoconservación las
que le permiten el hallazgo de éste, quedando la función sexual apuntalada en una función
fisiológica.
El niño experimenta junto al alivio dado por la saciedad, una experiencia de placer, de
satisfacción en el chupeteo provocada por la excitación de una zona erógena, la boca.
Esta primera experiencia de satisfacción se inscribe en el aparato psíquico del niño (el cual
carece aún de la línea de censura), que es registrada como HUELLA MNÉMICA (huella de esa
experiencia de satisfacción, quedando también registrada la imagen del objeto que brindó
satisfacción y los movimientos que tuvo que realizar para conseguir esa satisfacción.
Luego cuando el impulso se vuelve a presentar se recarga la huella mnémica, la cual se activa,
se carga de energía y se produce la REPRESENTACIÓN. La REPRESENTACIÓN es,
entonces, la huella mnémica recargada.
Esta primera vivencia de satisfacción tiene lugar unas cuantas veces, más a partir de un
momento determinado la pulsión sexual se independiza de la pulsión de autoconservación y el
placer del amamantamiento y del chupeteo puede buscarlo con el solo objetivo de sentir ese
placer, buscando un nuevo objeto el cual lo puede encontrar en el dedo, el chupete, u otros.
Entonces, después de la experiencia erótica, se encamina hacia la experiencia
AUTOERÓTICA.
Los destinos de la pulsión son:
1. el trastorno en lo contrario (cambio de meta
2. la vuelta hacia la propia persona (cambio objeto). Lo esencial en este proceso es el
cambio de vía del objeto, manteniéndose inalterada la meta. (ej. sadismo lo
volvemos hacia el yo propio, transformándolo en masoquismo o el mismo deseo
narcisista de mirar nuestro propio cuerpo lo transformamos en exhibicionismo).
3. la represión que es el destino de la pulsión
4. la sublimación, que es la desviación de las mociones pulsionales sexuales de sus
metas y su orientación hacia metas más aceptables desde el punto de vista social.
La pulsión es presubjetiva. Después de la perturbación externa, que es la vida, habría un enlace de
la pulsión con el sujeto.
3 tiempos de la pulsión:
1. pasiva
2. activa ambos presubjetivos
3. reflexiva aparece después de la formación del sujeto // hay un
hacerse ver, una intencionalidad subjetiva
P. escópica (mirada)
P. invocante (palabra)
CLASE I – Ritvo
Freud dice en “Mas allá del ppio de placer”: “ la pulsión es… un esfuerzo por repetir una situación
que había existido una vez y fue cancelada por una perturbación externa”
Ritvo plantea que la palabra DRANG se podría traducir como esfuerzo o como perentoriedad, o en
todo caso, si se aúnan los dos términos se podría hablar de un ESFUERZO PERENTORIO, o
esfuerzo o perentoriedad POR REPETIR. Por esto es que Ritvo plantea que el concepto de
repetición es imposible separarlo del de pulsión pues la noción de repetición es una parte
constitutiva de la pulsión.
Explica que hay en principio una situación que una vez existió y fue cancelada por una perturbación
exterior (el nacimiento, la vida) y por ello que lo característico de lo pulsional estaría determinado por
la pulsión de muerte, o sea, la tendencia de reducir lo orgánico a lo inorgánico.
La repetición en sentido literal nunca es posible, siempre es repetición de diferencias.
Freud dice que la pulsión representa a lo somático en lo psíquico, pero al mismo tiempo señala que
la pulsión no accede al icc sino a través de sus representantes (habla de pulsión como representante
de la representación, es decir, que hay un representante que la representa)
A la pulsión no se la puede cuantificar. Podemos hablar de excitación libidinal, pero no medirla, pues
en tanto lo hacemos nos deja fuera del campo de la sexualidad (medición de la aceleración de los
latidos del corazón, producción de adrenalina, etc). Lo que está en juego entonces, es una
disponibilidad energética, a condición de que no sea medida. Hay un cierto quantum libidinal en
juego, que es totalmente indeterminado, y no tiene importancia que se lo determine. No es
mensurable, por la razón de que cuando la mido… mido otra cosa.
Freud señala tres cosas:
1. que la satisfacción de la pulsión es sólo cuanto esta retorna sobre la fuente,
2. que el objeto es extremadamente contingente
3. que en el comienzo todas las pulsiones son autoeróticas (≠ a masturbación, pues allí hay un
objeto ligado fantasmáticamente al sujeto -donde el Otro queda afuera-, y en el autoerotismo,
no hay sujeto)
Se sigue pensando que las pulsiones, al comienzo, son autoeróticas y que luego se normalizan
bajo el primado fálico, es decir, se ordenan fálicamente.
Esta representación, si bien tiene algo de verdad, lo que oculta es que la pulsión nunca deja de
ser desorden, que las pulsiones no se integran a pesar de que se coordinen entre si, y que
desconocen todo lo que tiene que ver con el sujeto.
Se unifican en lo simbólico en el nivel fálico. Se unifican en los fantasmas neuróticos, pero
lo radical de ellas es que no se unifican jamás.
Freud no habla de la perversión de las pulsiones, sino de la naturaleza íntimamente perversa de
la pulsión como tal. Con ello quiere decir que las pulsiones tienen movimientos sádico-
masoquistas que no suponen ni la crueldad del yo, ni la de un sujeto o el deseo de sufrir. Son
movimientos radicalmente anónimos, incluso previos a la estructuración de lo icc.
La pulsión estructura al aparato psíquico (ojo ap.psiq. ≠ sujeto (por ej.: en un brote psicótico
alucinatorio no hay sujeto, pero si aparato psíquico)
Cuando F trabaja con la pulsión escópica (p de ver) comienza en un principio con una posición
binaria o par antitético: ver – exhibir (Voyeur – exhibicionista), pero luego va a distinguir 3
tiempos:
1 ACTIVO El ver es tomado como la actividad
2 PASIVO El ser visto o mirado tiene que ver con un tiempo pasivo
3 REFLEXIVO Aparece aquí la idea de un sujeto al cual uno se muestra a fin de ser mirado
por él. Lacan dice que este tercer tiempo es activo.
La diferencia radica fundamentealmente en que uno se ofrece activamente a
la mirada del otro supuestamente pasivo, interviene un “hacerse ver” o
“darse a ver” , una intencionalidad.
Este es el tiempo que puede identificarse con lo que L llama fantasma, tiene
que ver con la construcción fantasmática.
Donde se capta la pulsión?????? En el artificio del discurso del analizante, allí donde aparecen
ciertos verbos claves que remiten a la actividad de la zona erógena (ojo que aquí no estamos
hablando de síntoma sino de pulsión. Aclara Ritvo que estos movimientos son pre-subjetivos, porque
son anónimos ≠ al síntoma que representa al sujeto, que no tiene nada que ver con lo anónimo. El
síntoma lo significa al sujeto)
F dice que el objeto es lo contingente, lo infinitamente sustituíble, lo más variable de la pulsión, pero
esto no significa que carezca de importancia. Lo contingente es que sea tal o cual, más no que
haya o no objeto, porque que esté es una condición de necesariedad.
No hay ningún objeto que sea específico, todo objeto pierde especificidad frente a la realidad sexual
de la pulsión, porque los trayectos pulsionales no están predeterminados.
Lo propio, lo singular de la pulsión es REPETIR un circuito de trayectos no predeterminados, y es en
este punto donde interviene la historicidad del sujeto (lo particular, la singularidad de su experiencia)
Las mociones pulsionales actúan coordinadas entre si, ojo pero no están subordinadas las
unas a las otras. No hay un centro en el sujeto (sujeto descentrado respecto del icc), hay en él una
multiplicidad de derivas pulsionales puestas en juego simultáneamente y de un modo anárquico.
La repetición pulsional está más allá tanto de las fantasías como del síntoma. Cuando hablamos
de que Drang indica que hay algo perentorio, una compulsión a la repetición, actos compulsivos,
rituales obsesivos, hablamos de que el aparato psíquico se ve forzado a buscar la repetición de un
estado inicial del cual desconoce absolutamente cuál podría ser su contenido (1° experiencia
de satisfacción, satisfacción que se desconoce y que se busca revivir de una manera terca y
absurda. Además como las satisfacciones son siempre parciales, se necesita satisfacer la pulsión
continuamente).
Esa perentoriedad es una búsqueda vacía, una búsqueda de descarga, sin ningún objeto
reconocible en principio.
Ese apremio se liga luego a objetos, comenzando allí el circuito del fantasma del síntoma.
F llama a esto “energía libre cuyo destino es ligarse”( tal vez sea este el sentido más profundo del
término autoerotismo: la pulsión intentando ligarse a si misma)
El campo de la experiencia que esta perentoriedad de la pulsión abona es el de la angustia, angustia
de nada, angustia de castración. La angustia es el testimonio radical de una ausencia, de una falta
de ligazón. La ligazón se producirá después como consecuencia de la represión, en tanto la
angustia es causa de represión y luego la represión instaura el síntoma, el cual tiene como función
fundamental la de ligar lo desligado por la angustia (este es justamente el beneficio del síntoma)
CLASE VII – Ritvo
Tyche Automatón
suerte azar
Encuentro fallido con lo real Accidente// lo accidental
INASIMILABLE// inaprehensible IMPREVISIBLE
Está del lado de la significación Está del lado de los significantes
Es donde no sabemos lo que va a ocurrir Se sitúa en el lugar del azar en la cadena
significante
Lo que no se puede asimilar del encuentro con lo
real
El término azar es esencial pata la concepción de la repetición, pues en la neurosis lo que falla no es
la adaptación, sino tyche, el encuentro.
Tyche y Automatón son dos términos griegos con los que Lacan intenta rodear la noción de azar.
Es importante poder pensarlos como un par, como un conjunto en el que uno funciona
necesariamente con el otro, más allá de las diferencias (ej.: mientras la rutina, lo convencional, el
ponernos de acuerdo en encontrarnos en un tiempo y espacio es el automatón, mientras que la
tyche será lo inesperado y distinto que pueda pasar en ese encuentro)
En el accidente, la buena o la mala suerte, no tienen una distinción muy nítida para el psicoanálisis,
por sus consecuencias psíquicas, en tanto el sentido de un accidente nunca es unívoco, siempre
hay algo de incalculable e imprevisible, de improgramable característica esencial de la vida
humana al estar abierta al azar.
Por otra parte lo esencial no es tanto lo imprevisible (Automatón) como lo inasimilable (Tyche)
El autor marca la diferencia y pone en oposición 2 tipos de azar:
1. azar operacional producto de la debilidad técnica del ser humano azar subjetivo
2. azar esencial la imprevisibilidad del hecho mismo, que resulta de la intersección de dos
cadenas causales totalmente independientes una de la otra, las coincidencias absolutas
Que importa del azar??? Lo que tiene que ver con lo que nos irrita, en tanto hay algo que se nos
escapa del cálculo. Esa noción de azar como significación esencial, lo real y efectivamente
imprevisible del encuentro de dos series previsibles en su decurso, la singularidad de ese
encuentro.
Esto habla de que no hay ninguna causa común que englobe a todas las causas del mundo, que no
hay ninguna serie de series que englobe a todas las series del mundo, al estilo de un Dios. La
providencia divina lleva a la eliminación del azar, en tanto si bien el hombre no sabe hay alguien
que sabe, llámese Dios o SsS.
El poder suponer que alguien sabe da una certeza, certeza del orden de otro (ciencia, Dios, etc) que
llena de sentido a lo azaroso.
El azar es el límite al hecho de que alguien sabe, es lo que nos ha llevado a la necesidad de una
teología y al Sujeto supuesto Saber, a la transferencia. Algo del orden del azar agujerea el saber,
y ese algo es lo real aparece con lo real la noción de un saber limitado, de un saber perforado.
Cuando el analista le devuelve al S el lugar del SsS, le demuestra su saber incompleto, su saber
agujereado. En cambio, cuando se identifica con el lugar del Saber, cuando no devuelve el saber a
quien lo tiene, queda en el lugar del saber absoluto, y comienza a llenar de sentido todo lo que le
pasa al otro. Con esta actitud no deja que el saber de “aquel que en verdad sabe” se despliegue.
La inversión del saber, el analista la hace cuando le dice a su paciente: ¡Bueno, hable!...cuénteme….
El fin del análisis, se da en el 3° tiempo de la transferencia, cuando cae el lugar del saber.
Para que haya azar es condición absoluta que haya algún tipo de intervalo vacío en las series (hiato
entre serie y serie y además en el interior de las series mismas –cadenas de significantes). Cada
una de las series tiene que tener algún elemento no saturable donde pueda emerger la novedad. Si
no fuera así, no habría lapsos de imprevisibilidad, no habría encuentro de series, no habría
accidentes. Aquí hay una temporalidad irreversible
Por otra parte, si llenamos los intervalos con sentidos, no permitimos que haya producción de
significación posible.
Siempre hay azar, siempre hay puntos de encuentro impredictibles. La vida cotidiana es un viborear
de miles de series que se intersectan en mil direcciones distintas, pero lo que a nosotros nos interesa
es la implicancia para el icc de estos accidentes, porque el accidente tiene, desde el pto de vista del
icc, algo que es absolutamente inasimilable la vertiente real del acontecimiento.
Y para el psia esta es la causa del acto
Cuando algo se pierde irreversiblemente, que ya no se puede recuperar, aparece lo inasimilable,
aquello que no se puede ver, que no se puede asir aparece esa vertiente real del acontecimiento
esto es lo que va a importar al psia
este es el punto en el cual este tema de Ritvo se enlaza con DUELO, porque en la perdida del
objeto, hay un “trozo de si”, que es la representación que uno tiene para el otro, que se pierde
irremediablemente y que es insustituíble ahí no hay metáfora, no hay sustitución.
Cuando alguien significativo muere (pérdida que necesita un duelo) algo nuestro se va con él, ese
“trozo de si” que nunca más se puede recuperar eso es lo que no se puede ver ni asir, esa el la
vertiente real del acontecimiento.
OJO!!! esto que estamos viendo acá va más allá del síntoma, tiene que ver con lo real (con
cuestiones como la muerte y la sexualidad), lo real como aquello que no cesa de no inscribirse
(cuestión que se enlaza con la compulsión y la repetición), habla de esa negación que nos lleva a
insistir en el tratar de recuperar algo que no se puede ni se va a poder recuperar jamás ( que
tiene que ver con la búsqueda del recuperar esa 1° experiencia de satisfacción totalmente ilógica del
neurótico)
Insistencia (la del neurótico) que no busca inscribir, que es lógicamente fallida, que está condenada
al fracaso porque no hay posibilidad de que sea de otro modo.
Para el psia, un accidente en el sentido del trauma psíquico, del accidente traumático, tal como lo
muestra Freud, tiene la característica de ser ininscribible. Hay algo allí que excede a toda
inscripción, y este excedente deja su huella en el psiquismo.
El azar se bifurca entre lo que no cesa de no inscribirse (del lado de la Tyche) y aquello que se
inscribe como su efecto (el automatón)
Para Lacan la tiche no es una serie sino la ausencia de serie (significante)
NO TODO TIENE SIGNIFICANTE, NO TODO PRODUCE SIGNIFICACIÓN.
Lacan hace en un momento de su teorización, un viraje a lo real, justamente por este punto, porque
observa que en el encuentro fallido con lo real no se produce significante, va más allá de lo
simbólico. Momento en que algo de lo que aparece del orden de lo real no permite que las palabras
alcancen.
Pero, más allá de que eso real no produzca significante, produce igualmente algo en el psiquismo,
deja una HUELLA,
La idea de que ese algo no puede suceder es lo inasimilable.
El automatón es el funcionamiento de la red significante, es la posibilidad de la formación en red de
los sgtes.
Lo real es lo que viene a perturbarla, es lo que rompe con lo establecido
Tyche es lo que queda de los espacios intermedios rompiendo la cadena.
“Si no hubiera real, no habría red, el automaton es el funcionamiento de la cadena significante
interferida por esa función de exterioridad interna propia de lo real. Allí podemos localizar el
accidente, que al aportar un defecto es causa de un excedente. En Lacan, el punto central del
accidente es la sustracción que fuerza a la cadena a inventar. Estamos permanentemente
inventando suplementos para dar cuenta de esos accidentes, suplementos significantes, o sea
metáforas; estamos hablando de una red metafórica.
Lacan habla de encuentro fallido con lo real y esto… viene acompañado del modelo del trauma
histérico, pero lo traumático no es lo que ocurrió, sino lo que no ocurrió. No es pura y simplemente
lo que no sucede sino lo que se sustrae en lo excesivo y Lacan rectifica la interpretación corriente
donde lo traumático es un exceso. Tendríamos que preguntarnos por que Freud habla de
neurosis traumática donde efectivamente algo ocurre y usa el mismo término para la histeria,
donde no ocurre… la razón tal vez se la podría encontrar en la vinculación entre lo que ocurre
y lo que no ocurre. Lo traumático es precisamente, la sustracción de un exceso y sin embargo hay
una punta de exceso que está siempre en juego, sin la cual le quitaríamos toda seriedad y gravedad
a lo traumático. Por eso, en la violación no hay repetición, pero si, cuando está en juego el fantasma
de la violación, y el fantasma no es irreal, dice Lacan, sino que es el principio de la realidad.”
En situaciones de abuso (entre lo que ocurre y lo que no ocurre) hay un punto donde no se puede
probar si exitió en la realidad objetiva, pero si en la realidad psíquica.
Puede que no haya abuso en el orden de la realidad sin embargo que el S tenga la vivencia de que
así lo fue esto tiene que ver con esa vinculación de la que habla
Lo que se sustrae en lo excesivo esto responde a la idea de que la acumulación produce
displacer y que da lugar al concepto de goce que plantea Lacan.
Muchas veces el S está en una relación de excesos y a veces es bueno restar sentido sustracción
de lo excesivo