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Derrida - Posiciones - ALTA

Posiciones
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(QUEDA EXPRESAMENTE PROHIBIDA SU COMERCIALIZACION JACQUES DERRIDA 1 reproduceisa total o parcial de este ibro, no autoizada por ls edtores, veka erechos reservados. Cualgulerutlizcion debe ser . previamente solctada Primera edicén: octubre de 2002 POSICIONES Dai Ce os "ial orginal en lengua francesa: © Batons de Mint, Pacis, 1972 © dela uadueciéo, M. Aran, 1977 © Dela prosonte ediciénr [EDITORA NACIONAL, MADRID, 2002 zusbano 39, 20010 Madi LIMPRESO EN ESPARA / PRINT IN SPAIN ISBN: 84581-7651-1 Depésito legal: V.15976-2002 EDITORA NACIONAL, MADRID 211 SEMOLOGIA Y GRAMATOLOGL BNTmEVISTA CoN JUUA KRIsTEVA ~-La semiologia, actualmente, se construye sobre el modelo del signo y de sus correlates: la comunicacién y la estructura, zcules son Ios limites “logocéntricos” y etmocéntricos de estos modelos, y cémo no pueden servir de base a una notacion que querria esca- par a la metafisica? Aqui todos los gestos son necesarlamente equivocos, Y. ot poniendo, no lo creo, que se pueda un dia escapar simplemente a la metafisica, el concepto de signo habri marcado en este sesi- tido a la vez un freno y un progreso. Pues si, por su raiz y sus implicaciones, es de parte a parte metafisico, sisteméticamente solidario de las teologias estoica y medievai, el wabajo y los des- plazamientos a los que ha estado sometido —y de los que ha sido también curiosamente el instrumento— han tenido efectos de-limitantes: han permitido criticar Ia propiedad metafisica. del ‘concepto del signo, marcar y aflojar a Ia vex. los limites del sis- tema en el que ese concepto nacié y empez6 a usarse, arrancarle asi, hasta cierto punto, de su propio humus. Este trabajo hay que evarlo tan lejos como sea posible, pero no podemos evitar en efecto topamos en determinado momento con “los limites logo- céntricos y etnocéntricos" de tal modelo. En ese momento quiz hhabria que abandonar el concepto. Pero ese momento es muy dificil de determinar y nunca es puro. Todos los recursos euristi- cos y criticos del concepto de signo tendrian que agotarse por igual en todos os dominios y en todos los contextos. Aho! bien, es inevitable que desigualdades de desarrollo (ao puede no haberlas) y la necesidad de ciertos contextos, contintien con- siderando estratégicamente indispensable el recurso a un modelo del que se sabe que por otra parte, en el punto més inédito de la biisqueda, funcionari como un obsticulo. * Publicado en Information surles sciences sociale, VI, 3 de juno 1968 212 Para no tomar més que un ejemplo, se podria mostrar que la semiologia de tipo saussuriano ha jugado un doble papel. Por UNA PARTE, Un. papel critico absolutamente decisivo: 1) Ha mostrado, contra 1a tradicién, que el significado era in- separable del significante, que el significado y el significante son las dos caras de una sola y misma produccién. Saussure incluso rehus6 expresamente conformar esta oposicin o esta “unidad de dos caras" a las reluciones de un alma y de un cuerpo, como s¢ habia hecho siempre. “Muchas veces se ha comparado esta unidad de dos caras con Ja unidad de la persona humana, compuesta de cuerpo y alma. 1a comparacién es poco satisfactoria” (Curso de lingUistica gene- ral, p. 179). 2) Subrayando los caracteres diferencial y formal del funcio- namiento semiolégico, mostrando que “es imposible que el so- nido, elemento material, pertenezca por sia la lengua” y que “en su esencia el sigaificante lingiistico de ningin modo es fénico" (. 201); des-substancializando a la vez el contenido significado la “substancia de expresin” —que ya no es ni por excelencia ni exclusivamente la fonia—, haciendo asi de la lingtistica una simple parte de Ia semiologia general (p. 60), Saussure ha con- Uibuido poderosamente a volver contra la tradici6n metafisica el _foncepto de signo que le habia tomado prestado. Y, sin embargo, Saussure no pudo dejar de confirmar esta ta- dicién en a medida en que continus sirviéndose del concepto de signo; de éste, no menos que de ningin otro concepto, no Puede hacerse un uso absolutamente nuevo y absolutamente Convencional. Se esté obligado a asumit, de forma no critica, por lo menos una parte de las implicaciones que estén inscritas en su sistema. Hay un momento al menos en el que Saussure debe enunciar a sacar todas las consecuencias del trabajo critica que comenzé, y es el momento no foruito en el que se resigna a servirse de la palabra ‘signo’, a falta de una mejor. Después de haber justificado la introduccién de las palabras “significado” y ‘significante*, Saussure escribe: "En cuanto al término signo, si ‘Ros contentamos con él es porque, no sugiriéndonos la lengua usual cualquier otro, no sabemos ‘con qué reemplazario” (pp. 129-130). ¥ mal vemos, en efecto, emo se podria evacuar el signo cuando se ha comenzado por proponer la oposicién signi- ficado/significante. a Ahora bien, Ia “lengua usual” no es ai inocente ni neutra. Bs Ia. lengua de la metafisica occidental y dinsporta no sélo un némero considerable de presuposiciones de todos los érdenes, sino tam- bién presuposiciones- inseparables, y, por poco que se preste atenci6n, anudadas en sistema. Se pueden rastrear los efectos sobre el discurso de Saussure. Por lo que, POR OTRA PARTE: 1) Bl mantenimiento de la distinci6n rigurosa —esencial y juri- 4ica— entre el signen » signatum, Ia ecuaci6n entre el signa: rum y el concepio {p. 129)' dejan abierta de derecho la posiili- dad de pensar un concepto significado en sf mismo, en su pre- sencia simple al pensamiento, en su independencia con relacién a Ia lengua, es decir, con relacion a un sistema de significantes Dejando abierta esta posibilidad —y se encuentra en el principio mismo de la oposicién significante/significado, es- decir, del signo—, Saussure contradice las adquisiciones criticas de las que tablibamos hace wn lant. Da derecho a la exigencia cia de lo que he propuesto llamar un “significado transcendental’, gue no rena en sf mismo, en su esends, a ningon signi cante, excedteria la cadena de los signos, y él mismo no funcio- naria ya, legado el momento, como significante. A partir del ‘momento, por el contratio, en que se cuestiona la posibilidad:de un tal significado transcendental y en que se reconoce que todo significado esti también en posicién de significante, la. distin- cién entre significado y significante —l signo— parece proble- ‘mitica desde su raiz. Por supuesto que se trata de una operacién que hay que practicar con prudencia, pues: a) debe pasar por la deconstruccion dificil de toda la historia de la metafisica que’ ha 1. Es deco iiple, a diferencia eel siglcnt esgic ba reproduc senpe la fen srr lo snails fo nelle no lo face tens ene siglo 7 qu en nus ogee xeon, “Camo crane ha: tiecido a moderna pensento exucral In engi eo aterm de sane, y a lings ora parte de In clenia de lo sgnce,o somisca rng Se Seven). La antigo deniciin del signe Caligula ro alia" ha a0 rericada ypropuest como toda vila yfcunds, Aaa proplea enc de too slgno en general, y de todo sign lngsico en patel, ene on Carier doble. ods nid lngsica ee ipa conor dos pecs —el So eee y el to iteliile, odo en ols plabran omprende on ‘inns ot St) gs lil "aon, ‘rue de nga pera ad xa, B.S Data 1975.2 2G. De a gamatlegt p.10S408. OVD LR) fen Salt Ed. Sgo pou, 1 ell, 7 23 a ( \ \ tf

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