Art. 706.
La buena fe es la conciencia de haberse
adquirido el dominio de la cosa por medios legítimos,
exentos de fraude y de todo otro vicio.
Así en los títulos translaticios de dominio la
buena fe supone la persuasión de haberse recibido la
cosa de quien tenía la facultad de enajenarla, y de no
haber habido fraude ni otro vicio en el acto o contrato.
Un justo error en materia de hecho no se opone a la
buena fe.
Pero el error en materia de derecho constituye una
presunción de mala fe, que no admite prueba en
contrario.
Casos en que se presume la mala fe
Art. 94. En la rescisión del decreto de posesión
definitiva se observarán las reglas que siguen:
1ª. El desaparecido podrá pedir la rescisión en
cualquier tiempo que se presente, o que haga constar su
existencia.
2ª. Las demás personas no podrán pedirla sino dentro
de los respectivos plazos de prescripción contados desde
la fecha de la verdadera muerte.
3ª. Este beneficio aprovechará solamente a las
personas que por sentencia judicial lo obtuvieren.
4ª. En virtud de este beneficio se recobrarán los
bienes en el estado en que se hallaren, subsistiendo las
enajenaciones, las hipotecas y demás derechos reales
constituidos legalmente en ellos.
5ª. Para toda restitución serán considerados los
demandados como poseedores de buena fe, a menos de
prueba contraria.
6ª. El haber sabido y ocultado la verdadera muerte
del desaparecido, o su existencia, constituye mala fe.
Art. 706. La buena fe es la conciencia de haberse
adquirido el dominio de la cosa por medios legítimos,
exentos de fraude y de todo otro vicio.
Así en los títulos translaticios de dominio la
buena fe supone la persuasión de haberse recibido la
cosa de quien tenía la facultad de enajenarla, y de no
haber habido fraude ni otro vicio en el acto o contrato.
Un justo error en materia de hecho no se opone a la
buena fe.
Pero el error en materia de derecho constituye una
presunción de mala fe, que no admite prueba en
contrario.
DE LA PARTICION DE LOS BIENES
Art. 1317. Ninguno de los coasignatarios de una
cosa universal o singular será obligado a permanecer en
la indivisión; la partición del objeto asignado podrá
siempre pedirse con tal que los coasignatarios no hayan
estipulado lo contrario.
No puede estipularse proindivisión por más de cinco
años, pero cumplido este término podrá renovarse el
pacto.
Las disposiciones precedentes no se extienden a los
lagos de dominio privado, ni a los derechos de
servidumbre, ni a las cosas que la ley manda mantener
indivisas, como la propiedad fiduciaria.