EL GRAN LIBRO DEL
KAMASUTR A
Los primeros manuales sobre prácticas y
consejos sexuales los redactaron los
antiguos chinos. Bajo la dinastía Han (202
a.C.- 24 d.C.) se conoce la existencia de
ocho manuales titulados Fang-Chung : el
Arte de la Alcoba. Aunque estos libros se han
perdido a lo largo de los siglos, todavía nos
han llegado algunos fragmentos,
principalmente en forma de citas recogidas
en un texto médico japonés, el I-shin-po,
recopilado por Tamba Yasuyori, médico
chino que vivió en Japón a finales del siglo X.
La mayoría de estos manuales adoptan la forma
de diálogos entre sabios de ambos sexos e
inmortales taoístas (personas divinizadas). Entre
estos personajes destaca Huang-tsi, el mítico
Emperador Amarillo, que se cree que vivió unos
3.000 años antes de la dinastía Han.
Transformado en un inmortal taoísta, el
Emperador Amarillo ascendió al cielo cabalgando
a lomos de un dragón. Su protagonismo se debe
en parte a su habilidad en la preparación de
drogas mágicas; pero sobre todo, a que durante
su vida tuvo relaciones con 1.200 mujeres,
después de haber sido instruido en las artes del
amor por tres iniciadoras: la Muchacha Normal, la
Muchacha Oscura y la Muchacha Elegida.
Los antiguos libros de alcoba chinos se
diferencian de las demás guías sexuales de
la antigüedad en que ponen tanto enfásis en
la satisfacción de la mujer como en la del
hombre. La Muchacha Normal enseña a
Huang-tsi a lograr que una mujer se sienta a
gusto, a cortejarla y a saber cuándo ella le
desea; le habla de los "cinco deseos" y de los
"diez movimientos" que le permitirán saber si
ella está gozando. No obstante, lo que se
pretendía al dar placer a la mujer era,
principalmente, reforzar su esencia espiritual,
para que ésta, a su vez, refuerce la esencia
espiritual del hombre. El sabio Liu Hsang
explicaba en 76 a.C. el objetivo de los libros
de alcoba: "La finalidad de este arte es evitar
que uno pierda su potencia, preservando la
fuerza vital y nutriendo la esencia masculina.
De este modo, las canas se volverán negras
de nuevo, y saldrán nuevos dientes en
sustitución de los que se cayeron. Este arte
de la relación sexual con una mujer consiste
en contenerse para no eyacular, con lo que
se consigue que el semen regrese a reforzar
el cerebro". Posteriormente, los alquimistas
taoístas, preocupados por el mantenimiento
de su fuerza o esencia, llamarían a las
mujeres "el enemigo", porque inducían al
hombre a emitir su semen.
A la Muchacha Oscura que instruyó a Huang-tsi
se le atribuyen, además, varios antiguos tratados
sobre el arte de la guerra: los mismos libros de
alcoba hablan con frecuencia del sexo en
términos bélicos, definiendo a los participantes
como "adversarios". Pero en general, se leen
más como textos médicos que como ensayos
sobre las artes amatorias. No obstante, el
lenguaje abunda en metáforas y alusiones. Al
pene se le llama el tallo de jade, el objeto de jade
o la vanguardia del hombre; a la vagina, la puerta
de jade o el agujero de cinabrio (un mineral rojo);
y las diversas partes del clítoris (descritas con
precisión) eran la terraza de jade, el grano de
arroz, el jardín oscuro, el campo del dios y las
cuerdas del laùd.
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EL GRAN LIBRO DEL KAMASUTRA - II
Las técnicas taoístas de contención de
semen daban lugar a sesiones sexuales muy
prolongadas. Si además tenemos en cuenta
el gran número de mujeres que un hombre
casado y con un harén tenía que satisfacer
en una noche, resulta evidente que las
variaciones sexuales eran fundamentales
para mantener el interés. En el Hsuan-nu
Ching (Manual de la Muchacha Oscura),
escrito antes del año 200, se citan nueve
posiciones, designadas con nombres
evocadores y poéticos, como "Las grullas
que juntan los cuellos" o "El conejo que se
lame el pelo". En el siglo VII, el Tung-hsuan-
tzu había elevado el número a treinta
posiciones, aunque 26 eran simples
variaciones de las cuatro básicas: el hombre
encima (Unión Estrecha); la mujer encima (El
Cuerno del Unicornio); hombre y mujer de
lado (Acoplamiento Íntimo); y la penetración
por detrás (El Pez que Toma el Sol). No
obstante, el autor del Tung-hsuan-tzu deja
claro qué conjunto de variaciones considera
más favorable: "El hombre y la mujer deben
moverse de acuerdo con su orientación
cósmica, el hombre empujando desde arriba
y la mujer recibiendo desde abajo. Si se unen
de este modo, se puede decir que el cielo y la
tierra están en equilibrio."
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El Kamasutra, escrito en la India entre los siglos
III y V y atribuido al sabio Vatsyayana, combina
los mecanismos sexuales taoístas recogidos en
los libros de alcoba chinos con los métodos de
seducción descritos en el Arte de amar del poeta
romano Ovidio. Es posible que tomara
elementos de ambas fuentes, aunque el
Kamasutra pone más enfásis en el amor
-distinguiéndolo del deseo y la pasión- que Ovidio
y los chinos. Vatsyayana interrumpe
constantemente sus descripciones de las
técnicas sexuales o de seducción para insistir en
que las reglas no se aplican a los enamorados,
que sólo tienen que dejarse guiar por su instinto.
Sin embargo, para todos los demás hay
reglas en abundancia. El Kamasutra está
obsesionado con las clasificaciones. Hay
nueve maneras de mover el linga (pene)
dentro del yoni (vagina), ocho fases de sexo
oral y ocho clases de mordiscos amorosos;
cuatro tipos de abrazo suave y otros cuatro
de abrazos muy apasionados; tres clases de
besos que un hombre puede dar a una
muchacha inocente, y cuatro ángulos desde
los que puede intentar besarla. Un aspecto
en el que el Kamasutra ejerció sin duda
mucha influencia es su interés sin
precedentes por el tamaño de los genitales.
El linga de un hombre permite clasificarlo
como liebre, toro o caballo, y la capacidad del
yoni de una mujer la caracteriza como cierva,
yegua o elefanta. Lo ideal es que un toro se
empareje con una yegua, y un caballo con
una elefanta.
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Por lo general, las posiciones sexuales
mencionadas son más acrobáticas que las
empleadas por los taoístas, y el sabio
Suvarnanabha recomendaba que "se
ensayaran antes en el baño".
El Kamasutra sigue la tendencia china de
comparar el sexo con una batalla o una
pelea. Recomienda todo un repertorio de
golpes en las diferentes partes del cuerpo y
clasifica los arañazos en ocho tipos distintos.
A diferencia de los libros de alcoba chinos, el
Kamasutra equipara la espiritualidad con la
espontaneidad, y a continuación se dedica a
catalogar el sexo con asombrosa
meticulosidad en los detalles.
Álbum de fotos I
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Álbum de fotos II
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Álbum de fotos III
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Álbum de fotos IV
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