ROTAVIRUS
El rotavirus es un virus esférico que pertenece a la familia Reoviridae. Su clasificación en grupos
está basada en la proteína VP6 y hay siete en la actualidad, denominados con letras (A-G). Los
rotavirus de los grupos A, B y C se detectan en humanos y animales, pero los grupos D, E, F y G
tan solo han sido aislados en animales. El grupo A está relacionado con la producción de diarrea
grave en la infancia.
RESERVORIO
La forma más común de transmisión es por la vía fecal-oral. Dado que el virus es estable en el
medio ambiente, la transmisión puede ocurrir a través de la ingestión de agua o comida
contaminada, y mediante el contacto con superficies u objetos contaminados. En los Estados
Unidos y otros países con clima templado, la enfermedad tiene un patrón estacional de invierno,
con epidemias anuales generalmente entre diciembre y junio. Las tasas más altas de enfermedad
ocurren entre bebés y niños pequeños, y la mayoría de los niños en los Estados Unidos se infectan
antes de los 5 años. Los adultos también pueden infectarse, aunque la enfermedad tiende a ser más
leve.
CUASAS
La vía de trasmisión del rotavirus es la fecal-oral. Este virus es muy contagioso y resistente.
Y las personas se pueden contagiar a través del agua, los alimentos, artículos como los
juguetes o el contacto en pasamanos o picaportes.
El tiempo entre el contagio y la manifestación de la infección intestinal (periodo de
incubación) oscila entre dos y tres días. Una persona infectada por el virus es capaz de
transmitir la infección durante todo el tiempo en el que está afectada por ella.
Normalmente, este periodo dura unos ocho días más o menos. Aunque puede variar según
la persona.
Existen varios serotipos de rotavirus. Estos se manifiestan en periodos del año diferentes.
La mayoría de las infecciones por rotavirus en España se producen por el tipo G1P . Una
vez que se ha superado una infección por el virus se consigue la inmunidad frente a este
serotipo concreto de rotavirus. Esto no significa que la inmunidad sea completa frente a
todos los serotipos del virus. Resumiendo, un bebé que ya ha pasado una infección por
rotavirus puede volver a pasar la infección y volver a desarrollar los síntomas.
Normalmente, un bebé se hace inmune al tipo de virus que le produjo la infección, pero no
a todos los tipos de rotavirus existentes.
SINTOMAS Y LESIONES
La intensidad de los síntomas de una gastroenteritis por rotavirus puede variar de un
paciente a otro. Los niños pequeños y los lactantes suelen ser los que manifiesten síntomas
más intensos y graves. El periodo de incubación suele ser de dos a tres días. Al principio
los síntomas son más bruscos con vómitos, fiebre y diarrea acuosa y suelen durar
aproximadamente una semana. Así, los síntomas más frecuentes de una gastroenteritis por
rotavirus son los siguientes:
Diarrea
Náuseas y vómitos
Dolor abdominal
Fiebre
Entre el 30 y el 40% de los casos pueden presentarse síntomas respiratorios. Además, las
diarreas y los vómitos pueden provocar deshidratación. Esta suele precisar un tratamiento
médico urgente, sobre todo, si el paciente es un niño o lactante.
Los signos de una deshidratación son los siguientes:
Sed
Nerviosismo y agitación
Sequedad lingual y mucosas en general
Confusión
Apatía
Ojos hundidos
Disminución de la diuresis (oliguria)
Recientemente, investigadores médicos han manifestado que el rotavirus, al tratarse de una
infección sistémica, podría no limitarse solo a la producción de gastroenteritis, afectando a
otros órganos y desencadenando otras manifestaciones agudas, fundamentalmente de tipo
neurológico como las convulsiones afebriles asociadas a gastroenteritis (CGB).
DIAGNOSTICO
El diagnostico de una infección por rotavirus se puede sospechar por varias vías. La
presencia de síntomas característicos como diarreas acuosas, vómitos y dolor abdominal es
muy indicativa de la presencia de esta patología. Además, si se conoce que otras personas
del entorno han contraído la infección es probable que el diagnóstico de infección por
rotavirus sea el más correcto. Sin embargo, una diarrea es un síntoma que se puede
presentar en muchas patologías diferentes, sobre todo, si el paciente es un niño.
Para confirmar el diagnóstico de gastroenteritis por rotavirus es necesario realizar
un análisis de heces. Para conseguir un diagnóstico más exhaustivo se realiza un análisis de
las heces en el que se comprueba la presencia de los antígenos virales en heces a través de
la prueba de detección rápida de antígenos. Si existieran sospechas de la presencia de otros
gérmenes responsables de la diarrea se podrían realizar un coprocultivo.
TRATAMIENTO
El tratamiento para la infección por rotavirus se basa, principalmente, en tratar la pérdida
de líquidos y electrolitos producida por la diarrea y los vómitos mediante soluciones
orales. Esto es importante, sobre todo, en los lactantes en los cuales se puede producir
fácilmente una deshidratación.
Los adultos que sufren una infección por rotavirus y manifiestan los síntomas
característicos pueden compensar la pérdida de líquidos aumentando la ingesta de líquidos.
De esta manera es posible la rehidratación. Los bebés y los niños más pequeños, sin
embargo, pueden necesitar en muchas ocasiones que sean rehidratados en el hospital
porque no son capaces de tolerar los líquidos de forma oral. También puede precisarlo
un adulto o niño mayor cuando los vómitos no cesan.
Si la infección por rotavirus es leve, es suficiente con aumentar la ingesta de líquidos de los
más pequeños. Atendiendo a la edad del bebé, se pueden ofrecer agua o infusiones. Es
importante que el niño ingiera alimentos sólidos siempre que sea posible. En caso de
deshidratación es necesaria una rehidratación con suero y electrolitos. En casos de
deshidratación grave y aumento de diarrea se necesita una rehidratación intravenosa
inmediata.
Actualmente se recomienda ingerir alimentos sólidos sin restricciones tras el periodo de
rehidratación, al contrario, de las recomendaciones tradicionales que preferían una dieta
blanda o astringente con arroz, manzana, etc. En este sentido, se recomienda consumir
carne magra, yogurt o carbohidratos complejos, por su buena tolerancia. Si el niño está con
lactancia natural no se debe interrumpir en ningún momento.
Será necesario el ingreso en el hospital en casos de:
Deshidratación grave
Apariencia séptica
Vómitos
Empeoramiento de la diarrea o de la deshidratación.
Diarrea en pacientes de riesgo (menores de 3 meses, paciente con inmunosupresión u
otra patología de base.
Una infección por rotavirus no se puede tratar de forma etiológica con fármacos de ningún
tipo, es decir: no existen medicamentos contra el propio virus. La única opción es la
prevención mediante la vacunación. Para que la vacunación sea completa y adecuada se
tiene que completar antes de que el niño cumpla los 6 meses de edad.
Consejos de alimentación para niños con diarrea aguda
Los profesionales sanitarios recomiendan las siguientes medidas para tratar a los niños que
sufren una diarrea aguda asociada con la infección por rotavirus.
Si el niño está recibiendo lactancia materna es recomendable introducir un biberón con
suero para rehidratar al bebé entre toma y toma.
Los niños que están recibiendo lactancia materna tienen que seguir con este tipo de
alimentación a pesar de la diarrea y no cambiar a leche artificial porque esto puede
provocar intolerancias alimentarias.
Los bebés que reciban leche artificial pueden seguir tomando el mismo tipo de leche
aunque es recomendable hacer tomas más pequeñas y más seguidas.
Los bebés que son alérgicos a la lactosa y se están alimentando con un tipo de leche
especial para su caso concreto no deben cambiar de leche.
Consejos para adultos
Una infección por rotavirus suele superarse sin complicaciones y, a veces, sin apenas
síntomas. De hecho, muchos adultos ni siquiera son conscientes de que se han infectado.
Por este motivo, es muy fácil que transmitan el virus a familiares y, sobre todo, a niños
pequeños.
Los adultos no suelen necesitar un tratamiento específico porque el cuerpo es capaz de
recuperarse de síntomas como los vómitos o la diarrea sin la necesidad de un tratamiento
farmacológico específico.
Tanto en los niños como en los adultos es importante la rehidratación. Lo más
recomendable es elegir agua mineral o infusiones sin azúcar. Si la deshidratación ha sido
muy severa se puede recurrir a los sueros y los preparados con electrolitos que se venden en
las farmacias.
Una dieta blanda o astringente es adecuada para tratar una gastroenteritis en adultos. Así, se
recomienda no tomar alimentos sólidos durante las 12 primeras horas y solo ingerir líquidos
con sales para la rehidratación oral, que se adquieren en farmacias para este fin. Después de
este periodo se puede ir introduciendo alimentos sólidos en pequeñas cantidades.