Mientras el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski muestra dudas respecto a la construcción de un
Tren Interoceánico que cruce Sudamérica entre Perú y Brasil, Bolivia impulsa la realización del
Corredor Ferroviario Bioceánico que incluya a su territorio en el trazado.
Si bien en un inicio la propuesta principal fue la de atravesar la Amazonía Brasileña y Peruana,
la inclusión de Bolivia en el proyecto del tren bioceánico modificaría el trazo del proyecto
ferroviario, por lo que este, atravesaría la parte sur de nuestro país.
En años anteriores, el Perú inició un diálogo con los gobiernos de China y Brasil para llevar a
cabo de manera conjunta, uno de los proyectos de infraestructura comercial más grandes del
continente: el Tren Interoceánico, destinado a transportar productos importados y exportados
por el país asiático. Uno de los mayores retos era, sin duda alguna, establecer la rentabilidad y
viabilidad de una línea férrea que atravesará todo Sudamérica.
Sin embargo, aprovechando su gira por Asia y su reunión con el primer ministro chino, Li
Keqiang, el mandatario peruano, Pedro Pablo Kuczynski reabrió el debate sobre la pertinencia
del Tren Interoceánico. “Tengo algunas preguntas sobre este tren (…) Lo primero, su costo, que
es altísimo, y en segundo lugar si hay carga de regreso (de Perú a Brasil), porque cualquier
sistema de transporte debe tener cargas en los dos sentidos”, dijo el jefe de Estado.
Pocos después, el ex viceministro de Economía, Enzo Defelippi, respaldó la postura de Kuczynski
al señalar que el Tren Interoceánico no sería rentable en tanto que le costaría al Estado peruano
US$ 30 mil millones, lo mismo que las seis líneas de metro que se espera construir en Lima. Todo
hace indicar, que, de parte del actual gobierno peruano, existe poca voluntad por invertir en un
proyecto que –detalle no menor– aún no recibe el visto bueno ambiental para surcar la
Amazonía.
Corredor Ferroviario Bioceánico Central (CFBC)
Es un proyecto ferroviario, que se ubicará en los países de Brasil, Bolivia y Perú. El proyecto
uniría el puerto de Santos, Brasil (el océano Atlántico) con el puerto de Ilo, Perú, (en el océano
Pacífico) pasando por Bolivia. El costo del proyecto se estima en 10.000 millones de dólares.
Esta iniciativa nace, principalmente, por una inquietud boliviana luego de que en 2014 el ex
mandatario Ollanta Humala asegurara que dicho país quedaría fuera de un eventual Tren
Interoceánico.
El objetivo sería el mismo: transportar productos vinculados al comercio chino desde las costas
de Brasil hasta el sur de Perú (Ilo). Como parte de sus esfuerzos por la realización de este
proyecto, Bolivia gestionó la participación de un equipo técnico proveniente de Alemania que a
mediados de octubre sostendrá una reunión con autoridades peruanas para exponer el
megaproyecto y, de algún modo, convencer a Perú de embarcarse en la obra.
Las dudas en el gobierno peruano respecto a la rentabilidad de realizar un proyecto de esta
envergadura se mantienen. Con relación al impacto ambiental que podría significar una ferrovía
atravesando el continente, el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera ha asegurado que
con el trazado que incluye a su país no hay riesgo de afectación. De momento, todo se encuentra
en maquetas y en los próximos meses se deberá tomar una decisión.
Proyecto
En su viaje a China en 2013, el presidente Evo Morales conversó con el presidente de la
República Popular China, Xi Jinping, sobre la posibilidad de construir un ferrocarril para
vincular el Atlántico con el Pacífico entre Brasil, Bolivia y Perú. El presidente chino
solicitó un estudio de prefactibilidad para el 2014.
La compañía ferroviaria española de vía estrecha, FEVE, le otorgó un crédito al gobierno
boliviano para los estudios de interconexión y unidad técnica. El primer proceso de
estudios está desarrollado por consultoras españolas, francesas y bolivianas la cual sería
entregado en junio de 2014.
En agosto de 2014, una misión de Bolivia busca el financiamiento por parte del gobierno
chino.
Durante la cumbre Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) realizada en diciembre,
priorizó el proyecto junto a otros 7 proyectos de integración regional.
El proyecto contempla cuatro estudios estratégicos: el diseño básico de ingeniería, el
estudio de mercado, el estudio estratégico y el estudio ambiental. Los cuatros estudios
estarían listo hasta el 31 de diciembre.
Según el ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, Vladimir Sánchez, la primera
fase es construir la vía según las características; la segunda es hacer un tren eléctrico, y
una tercera fase es lograr que tenga doble vía.
El proyecto busca orientar el 95% del flujo de comercio de Bolivia hacia el sur del Perú,
así como la integración hacia Brasil.
Durante el II Gabinete Ministerial Perú - Bolivia14 (Noviembre 2016), uno de los temas
a tratarse fue la materialización del tren bioceánico.
Evo Morales aseguró que el proyecto es favorable para Paraguay, Argentina y Uruguay.
Recorrido del Corredor Ferroviario Bioceánico Central, el punto más importante, si tenemos en
cuenta el deseo del desarrollo económico de la Región San Martín, es que el proyecto
presentado por Bolivia, no incluye a nuestro departamento dentro del trazo de la vía férrea.
Propuesta inicial del proyecto del ferrocarril interoceánico Brasil-Perú, el cual incluye su
recorrido a través de la región San Martín, entendiéndose así, como un impulso económico sin
precedentes para las ciudades de la selva peruana y el país en general.
Ferrocarril entre Perú y Brasil acabaría con la Amazonía
Survival, organización para la defensa de los pueblos indígenas y tribales, ha informado del
peligro que representa para la Amazonia el proyecto que contempla atravesar la selva
amazónica, uniendo los océanos Atlántico y Pacífico.
Pueblos indígenas de la Amazonía y la organización no gubernamental Survival han alertado
sobre el riesgo de destrucción que supondría para su población la construcción de una línea de
ferrocarril que atraviese la selva amazónica desde Brasil hasta Perú uniendo el océano Atlántico
y el Pacífico.
Survival, organización para la defensa de los pueblos indígenas y tribales, ha informado en un
comunicado del peligro que representa para la Amazonía el proyecto que contempla unir los
dos países sudamericanos desde Río de Janeiro, en Brasil, hasta el Puerto Ilo, en Perú.
China, el mayor beneficiario del proyecto, proporcionaría la financiación, capacitación y
construcción de la línea ferroviaria que permitiría el ahorro de miles de kilómetros y dólares a
los barcos de las empresas que transportan mercancías principalmente con destino a los
mercados asiáticos y que actualmente deben dar la vuelta por Tierra del Fuego (sur de
Argentina).
Uno de los productos que se vería beneficiado por el megaproyecto amazónico sería la soja
(modificada genéticamente), que se cultiva sobre todo en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay
y que se exporta principalmente a países asiáticos.
Pues bien, ese consumo de millones de personas en Asia, que tan bien puede venir a unos, puede
que esté poniendo en peligro una de las mayores reservas de la naturaleza en el mundo: la
Amazonía.
El proyecto ferroviario lleva años en la mesa de los despachos oficiales de funcionarios peruanos
y brasileños y se reactivó con el viaje del presidente chino, Xi Jinping, a varios países de América
Latina en julio de 2014, durante el cual se firmó un preacuerdo entre los ministerios de
Transportes de Perú y Brasil y la Comisión de Desarrollo de China.
5.300 kilómetros de vía
Inicialmente el trazado de la línea de ferrocarril amazónico tendría una extensión de
unos 5.300 kilómetros, y varias empresas chinas, entre ellas China International Water
and Electric Corporation (CWE), han manifestado su interés en participar en ella.
En un primer momento, Bolivia no constaba en el proyecto. Sin embargo, su
participación supondría el ahorro de unos cuantos kilómetros de trazado y de
combustible al atravesar los departamentos del norte del país.
Éste precisamente ha sido uno de los temas tratados por los presidentes boliviano, Evo
Morales, y peruano, Ollanta Humala, junto a sus cancilleres David Choquehuanca y Ana
María Sánchez, en el I Gabinete Binacional reunido en Puno (Perú).
Durante la reunión, los mandatarios analizaron la viabilidad de la construcción de la línea
ferroviaria. Morales anunció al término de la misma, que la “vía bioceánica de San
Lorenzo”, pasaría por los departamentos bolivianos de Tambo y Beni hasta llegar a
Brasil.
De Brasil a Perú
Aunque no se ha informado de cifras, Morales sostuvo que este megaproyecto
beneficiaría también a Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina en el comercio de sus
mercancías.
Sin embargo, Bolivia sería uno de los países más beneficiados al tener en su suelo
grandes reservas de minerales como el hierro, litio, magnesio cuyo mayor mercado es
China, que le proporciona tecnología y capacitación.
Por su parte, Humala anunció que su país estudiará el traslado de gas de la reserva de
Camisea a la costa sur de Perú para la creación de un “polo petroquímico”, proyecto que
dijo estaría dispuesto a “compartir con el pueblo boliviano”.
Problemas políticos
El mayor obstáculo para este ambicioso proyecto es la crisis política y económica que vive Brasil,
después de que la presidenta Dilma Rousseff fuese suspendida de su cargo. La nación está
sumergida en una profunda recesión en medio de un escándalo de corrupción masiva que dura
ya dos años. La construcción de la Ferrovía Transcontinental no es un objetivo de primera
necesidad para el Gobierno de Michel Temer. Por lo pronto su estudio de viabilidad no ha sido
aún concluido. Tampoco se conoce cuándo será publicado.
“La situación política en Brasil hace que sea muy difícil para un proyecto de este tipo recibir
apoyo”, dice Manuel Ruiz, director de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental. Según Ruiz,
el proyecto se enfrenta a “enormes desafíos”.
Y los problemas no solo se deben a la situación política brasileña. Pedro Pablo Kuczynski no tiene
clara su posición acerca del proyecto.
Solo es un capricho chino…
Aunque el enrome proyecto ferroviario ha presentado muchas contras, el crecimiento de la
presencia de China en América Latina sigue siendo una realidad incontestable. Las exportaciones
del gigante asiático en la región se elevaron hasta los 130.000 millones de dólares en 2014 (lo
que contrasta con los 6.000 millones de dólares de 2000), según datos del FMI. En poco más de
una década, se ha convertido en el mayor socio comercial de Brasil, Chile y Perú.
Además, en octubre de 2010, la compañía China Petroleum & Chemical Corporation (Sinopec)
adquirió el 40% de la compañía española Repsol en Brasil por 7.100 millones de dólares. En 2011,
otra empresa china, Sinopec, compró el 30% de la portuguesa GALP por 5.000 millones de
dólares. En mayo de 2015, China y Brasil firmaron 35 acuerdos de cooperación en áreas como
transporte, energía, ciencia y agricultura.