0% encontró este documento útil (0 votos)
241 vistas19 páginas

Diferencias entre Causalismo y Finalismo

Este documento compara las teorías causalista y finalista sobre la acción delictiva. La teoría causalista considera la acción como un producto causal y mecánico, mientras que la teoría finalista determina que existe una voluntad orientada hacia un propósito o resultado. Ambas teorías comparten los elementos del delito como la acción, tipicidad, antijuridicidad, culpabilidad y punibilidad. No obstante, la teoría finalista enfatiza que la acción siempre tiene una finalidad determinada de actuar conscientemente hacia un resultado propuesto
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
241 vistas19 páginas

Diferencias entre Causalismo y Finalismo

Este documento compara las teorías causalista y finalista sobre la acción delictiva. La teoría causalista considera la acción como un producto causal y mecánico, mientras que la teoría finalista determina que existe una voluntad orientada hacia un propósito o resultado. Ambas teorías comparten los elementos del delito como la acción, tipicidad, antijuridicidad, culpabilidad y punibilidad. No obstante, la teoría finalista enfatiza que la acción siempre tiene una finalidad determinada de actuar conscientemente hacia un resultado propuesto
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

teoría causalista, finalista, funcionalista y metodo logico (diferencias)

CAUSALISMO
El jurista alemán Franz Von Liszt quien con una tendencia finalista estableció que
la acción es un fenómeno causal – natural que trae como consecuencia un
resultado que puede consistir en un delito.
el sistema causalista se caracteriza por su sencillez para ubicar la culpabilidad ya
que para atribuir la responsabilidad a la persona solo se requiere la comprobación
de la causa, tomándose al efecto como su consecuencia directa razón por la cual
una persona siempre será culpable cuando se acredite su acción como causa del
resultado.
Este sistema recibe el nombre de causalismo por basarse en el binomio de la
causa-efecto.
Para el causalismo naturalista, acción es un movimiento voluntario del cuerpo
que causa un resultado, una modificación en el mundo material. La voluntariedad
a que se alude es la necesaria para ordenar el movimiento (recoger el brazo,
apretar el gatillo). Los aspectos volitivos del porqué se hizo la actividad se separan
del concepto de acción, que queda circunscrita al movimiento y su resultado,
extremos que deban estar vinculados casualmente.
Beling sostiene que existe acción si objetivamente alguien ha emprendido
cualquier movimiento o no movimiento, a lo que subjetivamente ha de añadirse
la comprobación de que en ese movimiento corporal o en esa falta de movimiento
animaba una voluntad, el concepto de Beling consiste en que la acción debe
afirmarse siempre que concurra una conducta humana llevada por la voluntad,
con independencia de en qué consista esa voluntad (es decir, no considera dentro
de su concepto el contenido de la voluntad).

Esta teoría concibe al delito como un acto humano culpable, antijurídico y


sancionado con una pena.
La teoría causalista distingue las fases internas del delito como la ideación,
deliberación, resolución, y la fase externa del delito como es la exteriorización,
preparación, ejecución.
La teoría causalista se distingue de la finalista porque la primera considera a la
acción como un producto causal y mecánico, y la segunda determina la dirección
o propósito a ese producto causal, es decir existe una voluntad orientada en
determinado sentido.
FinalismoExponente Hanz WelzelEsta teoría se apoya en los mismos elementos
del delito que el casualismo (acción, tipicidad, antijurídica, culpabilidad y
punibilidad).
La acción es considerada siempre con una finalidad determinada de actuar
conscientemente en función de un resultado propuesto voluntariamente.
Para Welzel, la acción y la omisión, son dos subclases de la conducta típica, ambas
a ser susceptibles de ser dirigidas por la voluntad final. Al autor de omisión no es
castigado por haber causado el resultado típico, sino por no haberlo evitado… la
única pregunta legítima dentro del marco de los delitos de omisión se refiere a si
la ejecución de la acción omitida habría evitado el resultado. En la teoría finalista,
los delitos de omisión es confusa la conducta “finalista” del sujeto, mencionan el
sujeto al proponerse una conducta; la posibilidad de hacer algo(poder de hecho),
debe considerar la potencialidad de su acción, o de su omisión y es por ello, que
al perseguir un fin, la omisión de la conducta a la que estaba obligado a realizar
por su calidad de garante, y no efectuarla es lo que le es reprochable; es decir el
deber de hacer algo que la ley no espera que se actúe pero que por la situación de
garante debe hacerse(posición de garante).El resultado: debe ser exigido por el
tipo, no el resultado estrictamente natura listico. Ósea que no se le va a juzgar por
lo que pretendía cometer si no por lo que cometió.Nexo causal: es la relación entre
la acción finalista (propósito) y el resultado típico (fin).Nexo causal en los delitos
culposos: en estos el sujeto no dirige su voluntad a un fin típico, entonces la
intención de actuar no coincide con el resultado por tanto este solo puede ser
culposo.Ausencia de la acción: se considera que esta se presenta cuando el sujeto
no se plantea la realización de un fin típico, no ha seleccionado los medios, no ha
considerado los efectos concomitantes, y el resultado se producen como efecto de
un mero proceso causal, en el que participo como mero instrumento.Sus
elementos son:
fuerza física irresistible o vis absoluta
fuerza de la naturaleza o vis mejor
sueño, sonambulismo, actos reflejos
caso fortuito.- que es un accidental en que la conducta de un sujeto produce un
resultado dañoso, sin intención de causarlo, ni imprudencia alguna, al estar
llevando a cabo un acto licito con el debido cuidado.
Welzel en su Teoría de la acción final, en la que reúne la voluntad en forma
integral en la conducta humana; misma en la que se dan dos fases:1.-Fase
interna.- la cual acontece en el pensamiento, la inteligencia y que se puede llamar
fase finalista. Esta se da cuando se planea y se está seguro de que es lo que se
quiere, es decir, cuando se plantea el fin de la acción que se quiere cometer.
El objetivo que se pretende alcanzar o proposición de fines.
los medios que se pueden emplear para su realización.
las posibles consecuencias concomitantes.
En términos generales viene a constituir la voluntad o el dolo.2.-FASE EXTERNA
: Según Wezel es la que se da fuera de la inteligencia a la que se le puede llamar
fase causalista.
Una vez propuesto el fin, seleccionados los medios y ponderados los efectos
concomitantes, el autor procede a su realización en el mundo externo, es decir,
exterioriza su voluntad.
· Propuesta en marcha. Ejecución de los medios para cristalizar el objeto
principal.
· El resultado previsto y el o los resultados comitentes.
· Nexo causal.
Para el finalismo la acción u omisión se encuentran previstos en la ley, y la
voluntad forma parte de la descripción típica

El tipo en sentido amplio comprende:


· tipo
· la antijuricidad
· la culpabilidad
· las condiciones de objetivas de la punibilidad

Para el finalismo el tipo esta compuesto de elementos objetivos y subjetivos.


1. Elementos objetivos; son aquellos que se refieren a las condiciones externas o
jurídicas de naturaleza objetiva, como las que dan lugar al tipo autónomo y a
veces se presentan como elementos que solo califica, agravan o atenúan al tipo
· Sujeto activo
· ;sujeto pasivo;
· El bien juridico tutelado;
· La accion u omisión;
· El resultado típico en los delitos de resultado
· Los elementos normativos
· Las circunstancias objetivas de agravación o atenuación contenidas en el tipo
2. Elementos subjetivos estos atienden la condición de la finalidad la acción u
omisión, ósea el dolo y en ocasiones el animo tendencia del sujeto activo o la
inobservancia del deber de cuidado (culpa) cuando el resultado dañoso era
previsible.
· El dolo o culpa.- El dolo afirman los finalistas esta en la conducta
considerándolo, como dolo neutro, Libre de toda valoración, un dolo natural que
no requiere del conocimiento de la ilicitud del hecho., por ende, si el tipo penal es
una descripción de la conducta, el dolo esta en el tipo. El dolo pues debe ser la
finalidad tipificada.
· Otros elementos subjetivos distintos de dolo como son ánimo, tendencia, etc.

En el sistema causalista, como en el sistema finalista: “La tipicidad, la


antijuridicidad y la culpabilidad son los tres elementos que convierten una acción
en un delito. La culpabilidad —la responsabilidad personal por el hecho
antijurídico— presupone la antijuridicidad del hecho, del mismo modo que la
antijuridicidad, a su vez, ha de estar concretada en tipos legales. La tipicidad, la
antijuridicidad y la culpabilidad están relacionadas lógicamente de tal modo que
cada elemento posterior del delito presupone el anterior.

ANTIJURIDICIDAD

Welzel define a la antijuridicidad como la contradicción de la realización del tipo


de una norma prohibitiva con el ordenamiento jurídico en su conjunto. El injusto
penal es la conducta antijurídica misma. La antijuridicidad es un predicado; lo
injusto, un sustantivo. De ahí que lo injusto es siempre referido al autor de la
conducta, por tanto, siempre será un injusto personal.

CULPABILIDAD

El sistema finalista considera que a la culpabilidad le corresponde el papel más


importante en la teoría del delito, el del juicio de reproche por la realización de
una conducta típica y antijurídica, cuando el sujeto tuvo la capacidad de
comprender el carácter ilícito de su conducta y la capacidad de motivarse o
determinarse de acuerdo a esa comprensión (imputabilidad), además tuvo
conciencia de la antijuridicidad de la conducta realizada, y por último, que al
sujeto le era exigible dicha conducta y que pudiendo obrar de otro modo, no lo
hace.
Teoría causalista de la culpabilidad exigía en el dolo los tres elementos que el
sujeto siendo imputable conociera los hechos conociera la ilicitud de los hechos y
quisiera los hechos.

Teoría finalista en la culpabilidad solamente queda la imputabilidad, el


conocimiento de la ilicitud -que lo elimina como elemento del dolo , para quedar
este como un dolo neutro tal como se da en la naturaleza- y la exigibilidad de la
conducta descrita en la norma.

Imputabilidad.- juicio sobre la general capacidad del sujeto.


Conocimiento de la ilicitud.- juicio sobre la posibilidad de conocer la concreta
ilicitud.
Exigibilidad.- juicio sobre la exigibilidad o no exigibilidad de la conducta. Al
sujeto se le reprocha no haber actuado conforme a derecho, pudo haber evitado
el mal actuado conforme a la norma de derecho y no lo hizo así.

IMPUTABILIDAD

La imputabilidad del sujeto, es el primer elemento de la culpabilidad en la teoría


finalista, o sea la capacidad de poder actuar de otra manera. La imputabilidad es
un elemento de la culpabilidad, y no como piensa una importante corriente de
penalistas causalistas, que se trata de un presupuesto. En el sistema finalista, el
imputable si puede obrar dolosa o culposamente, y su obrar puede ser injusto,
pero no culpable, por estar imposibilitado de poder actuar de otra manera.

SISTEMA FUNCIONALISTA
Desde los años setenta se han ofrecido nuevas soluciones sistemáticas para
superar las críticas realizadas al sistema finalista, entre las que podemos citar: la
síntesis neoclásico-finalista por Gallas, Jescheck y Wessel; el sistema racional-
final , también llamado teleológico o funcionalismo político- criminal, de Claus
Roxin , y el sistema funcionalista normativista de Gunter Jakobs.Por
funcionalismo se entiende el conjunto de hechos fisiológicos o de otra índole que
se producen o suceden en un organismo, un aparato o un sistema. En el campo
social se refiere al estudio de las funciones dentro del sistema social concebido
como una totalidad integrada, que desempeñan los individuos, grupos o
instituciones.
Los nuevos proyectos sistemáticos mantienen la estructura del delito con la
conducta como presupuesto del delito y tres categorías; tipicidad; antijuridicidad,
y culpabilidad. Sin embargo, cada categoría experimenta un notorio cambio tanto
en su concepción como en su conformación.Las dos exposiciones sistemáticas del
funcionalismo más importantes en Alemania son las de Roxin y de
Jakobs.SISTEMA FUNCIONAL NORMATIVISTA DE JAKOBSEl método de
Gunther Jakobs parte de la teoría de los sistemas sociales de Luhmann y somete
toda la teoría del delito a sus postulados, así, mientras que su maestro Hans
Welzel, consideró indispensable construir el sistema del delito sobre una base
lógico real, Jakobs lo sustenta normativamente, de ahí como conceptos como la
conducta, causalidad o bien jurídico quedan circunscritos a las necesidades de la
regulación jurídica. Por esta razón podemos calificarlo como funcionalismo
normativista, el cual, en palabras de Jakobs se concibe como aquella teoría según
la cual el derecho penal está orientado a garantizar la identidad normativa, la
constitución y la sociedad.La base sociológica de la sociedad, como entidad
conformada por individuos que pactan ceder su soberanía a favor del estado para
el ejercicio del poder en beneficio del pueblo, es sustituida por una concepción de
la sociedad como un sistema de comunicación de reglas que garantizan su
desarrollo armónico ( normativo ), que se afecta cuando alguien no cumple con
su rol y realiza una conducta delictiva contradiciendo las expectativas sociales;
por ello, la prestación que realiza el derecho penal consiste en contradecir a su
vez la contradicción de las normas determinantes de la identidad de la sociedad.
El derecho penal confirma, por tanto, la identidad de la sociedad.La pena
constituye una reacción frente a un hecho que supone el quebrantamiento de una
norma. Por tanto el delito es una afirmación que contradice a la norma, y la pena
es la respuesta que confirma la norma, en consecuencia, la función de la pena es
restituir la vigencia de la norma violada con la conducta delictiva.
EL SISTEMA RACIONAL FINAL TELEOLOGICO O FUNCIONAL DE
ROXINPara Roxin la dogmatica no debe sustentarse exclusivamente en
desarrollos lógicos y normativos, sino que tiene que atender a la realidad social y
ofrecer soluciones conforme a los conocimientos ofrecidos por la política
criminal.Dos son las innovaciones centrales del funcionalismo para dar un
cambio casi copernicano a la teoría del delito: la teoría de la imputación al tipo
objetivo y la tercera categoría de la teoría del delito, denominada responsabilidad,
la cual se compone de la culpabilidad y la necesidad de imponer la pena.
CONDUCTAEl sistema funcionalista rechaza las concepciones de la conducta
ofrecidas por los anteriores sistemas, debido a que la formación del sistema
jurídico penal no puede vincularse a las realidades ontológicas previas (acción,
causalidad, estructuras lógico reales, etcétera), sino que única y exclusivamente
puede guiarse por finalidades del derecho penal. A esto se debe sumar que un
concepto de conducta como control de cursos causales dirigido a un determinado
objetivo no sustenta satisfactoriamente ni la culpa ni la omisión.La identidad del
aspecto voluntario: un hombre habrá actuado si determinados efectos
procedentes o no del mismo se le pueden atribuir a el como persona, o sea como
centro espiritual de acción, por lo que se puede hablar de un hacer o dejar de
hacer y con ello una manifestación de la personalidad.
TIPICIDALa teoría funcionalista interpreta las conductas descritas en los tipos
penales en función de la necesidad abstracta de la pena para un supuesto regular
y no basado en la personalidad del sujeto en concreto o de la concreta situación
de la actuación.Al tipo se le confiere la función de llamada, no solo capta o
describe simples procesos causales naturales, pues tiene como función enviar un
mensaje al raciocinio del individuo para que sepa cuáles son las conductas
prohibidas con el fin político-criminal de que las evite (delitos de acción), o bien,
realice la conducta ordenada para la salvaguarda de un bien jurídico en peligro
(delitos de omisión). Para persuadir al individuo, el tipo establece una pena a
imponer a quien contravenga el mensaje y de esa forma se busca disuadirlo o
causarle temor para que se abstenga de realizar la conducta que lesiona el bien
jurídico tutelado o actué para evitar la lesión de ese bien, el efecto disuasorio se
conoce como prevención general negativa, y obedece a los lineamientos generales
de un derecho penal preventivo general.El tipo penal describe una conducta, pero
la realidad ofrece multiplicidad de conductas que podrían adecuarse a dicha
descripción, luego entonces se debe determinar cuáles de esas conductas se han
pretendido prevenir a través del tipo. Solo aquellas conductas así identificadas
pueden ser consideradas como desaprobadas legalmente y en consecuencia, son
típicas.
ANTIJURIDICIDADPara Roxin una acción es formalmente jurídica en la medida
en que contraviene una prohibición o mandato legal, y es materialmente
antijurídica en la medida en que en ella se plasma una lesión de bienes jurídicos
socialmente nociva y que no se puede combatir suficientemente con medios
extrapenales.
RESPONSABILIDADLa culpabilidad, como cuarta categoría de la teoría del
delito es sustituida por Roxin por la responsabilidad la cual se conforma por la
culpabilidad y la necesidad de la pena, la categoría de la responsabilidad tiene
que resolver el problema de bajo que presupuestos el autor puede ser hecho
penalmente responsable por un injusto realizado por el.El sujeto actúa
culpablemente cuando realiza un injusto jurídico-penal pese a que (todavía) le
podía alcanzar el efecto de llamada de atención de la norma en la situación
concreta y poseía una capacidad suficiente de autocontrol. No obstante para
considerar responsable al sujeto, además de la culpabilidad, se debe constatar la
necesidad de imponerle la pena y no una sanción menos nociva, para lo cual es
necesario acudir a los fines de la pena.

ESTRUCTURA DEL SISTEA FUNCIONALDELITOCONDUCTA-------------------


- atribuibilidad
TIPO---------------------------- tipo objetivo: elementos objetivosElementos
normativosCriterios de imputación normativa al tipoTipo subjetivo: dolo o
culpaElementos subjetivos específicos requeridos por el tipo
ANTIJURIDICIDAD------------caracterizada por la ausencia de causas de la
justificación
RESPONSABILIDAD-----------culpabilidad, imputabilidad, conciencia de la
antijuridicidadAusencia de excluyentes de la culpabilidad: miedo grave o temor
fundadoError de prohibiciónEstado de necesidad exculpanteNecesidad de la
pena

Conclusiones:

Funcionalismo

Es el conjunto de hechos filosóficos o de otra índole que se producen o suceden


en un organismo, un aparato o un sistema.
Pena: es importante determinar que función se le va a asignar a la pena como
expresión fundamental de la sanción penal. Por ejemplo:

Teoría de la retribución: considera que la pena tiene en si misma su finalidad y


en ella agota la función que debe desempeñar al autor de un mal (delincuente) se
le impone en justa retribución un mal (la pena).
Teoría de la prevención general: se apoya moderadamente en las ideas de
Anselmo Con Feurbach expuestas a principio del sigloXIX donde atribuye a la
pena una función de intimidación de carácter general.

Trabajo denominado: política criminal (ciencia de la legislación), estudia la forma


en que se debe proceder con aquellos que infringen la ley en forma tal que dañan
o ponen en peligro a sus semejantes o a la sociedad.
Se denomina sistema funcionalista por que lo importante para este sistema es la
función político-criminal que guarda el derecho penal y la teoría del delito en el
seño de la sociedad.

Modelo lógico

Este modelo se basa en postulados finalistas, a través de los cuales propone la


introducción de un modelo de análisis de los tipos penales, redimensiona los
presupuestos y elementos fundamentales del tipo penal, precisando sus
contenidos ordenándolos de una mejor manera para facilitar su análisis.

La tipicidad: es entendida como la correspondencia univoca de los presupuestos


y elementos del tipo penal, como los presupuestos y elementos del delito.

La atipicidad: es la ausencia de alguno de los elementos del tipo señalados en los


sub-conjuntos, este aspecto funciona como en los sistemas casualista y finalista.
Es decir hasta que aparezca cualquier atipicidad y el tipo legal al cual se confronta
el hecho para desechar la posibilidad de la comisión del delito.

Culpabilidad: es la reprochabilidad de la conducta violatoria de un deber jurídico


penal y realizada en ejercicio de la libertad psicológica, independientemente de
que ese ejercicio este o no atenuado por factores que lo reduzcan. Se necesita el
ejercicio de la libertad Psicológica.

Punibilidad: (sanción) que se le va imponer por medio de una metodología de la


lógica formal simbólica y el calculo funcional de la matemática.
Este modelo difiere en que el nexo causal no es el elemento del tipo, sino relación
de tipicidad, debe hablarse de relación de conexidad no de causalidad.

La propuesta del modelo lógico es el de la precisión del estudio del delito, en su


aspecto estático y el dinámico, en otorgar una mejor función de garantía a favor
del individuo.
I. Fundamentos de las Teorías Causalista y Finalista
Debido a la necesidad de comprender el delito como un todo coherente, surgió
toda una sistematización en lo que se refiere a la teoría del delito, fuente de
incesantes discusiones que llevaron al nacimiento de la dogmática jurídico penal,
la cual se basa en los cuerpos de leyes.
El sistema causalista y el sistema finalista son las dos corrientes que han
predominado desde fines del siglo XIX hasta la actualidad. No es por demás
mencionar que el pertenecer a una o a otra, presupone la aceptación de ciertas
premisas fundamentales para cada corriente.
El sistema jurídico penal causalista tiene sus orígenes en Franz Von Listz el cual
se concibe la “acción” como el fenómeno causal natural en el delito. Listz recoge
ideas de las Escuelas Clásicas y Positivista; se avoca al estudio del Código Penal
Alemán de 1871, a partir de la definición del mismo Código para el delito que es
la acción sancionada por las leyes penales; realiza un estudio sistemático del
derecho penal y del delito, partiendo de una base naturalística, causalista, que
es el acto o acción humana.
La corriente finalista surge de la concepción de los elementos que maneja la
corriente causalista, claro está que con enfoques completamente distintos. “La
teoría finalista de la acción surgió para superar la teoría causal de la acción,
dominante en la ciencia alemana penal desde principios de siglo.”
El jurista Hans Welzel dio origen a la teoría de la acción finalista que plantea una
sistematización jurídico penal diferente a la ya conocida teoría causalista, en
general Welzel acepta que el delito parte de la acción, que es una conducta
voluntaria, pero ésta misma tiene una “finalidad”, es decir persigue un fin.
Welzel basa su teoría no solamente en lo que respecta a los elementos
integradores del delito, sino también en el derecho penal. “La misión del derecho
penal consiste en la protección de los valores elementales de conciencia, de
carácter etico-social, y sólo por inducción la protección de los bienes jurídico-
particulares”.
Detrás de cada prohibición, asegura el fundador de la teoría finalista podemos
encontrar los deberes éticos sociales y la pena debe dirigirse sólo a la protección
de los fundamentales deberes ético sociales como la vida, la libertad, el honor.
Hace hincapié en que la punición a conductas que no revistan la gravedad de
lesión a elementales deberes da como consecuencia a un Estado represivo. Por
el contrario en un Estado democrático la política criminal debe apoyarse en una
función ético-social, de tal forma que el presupuesto de la pena debe ser la
culpabilidad, no la peligrosidad del mismo, pues al no considerarse así, se coloca
al individuo al criterio del juzgador.
La teoría finalista afirma que el legislador al crear tipos penales debe estar sujeto
a las estructuras permanentes de la teoría del delito y no violentar las estructuras
para evitar caer en contradicciones. De tal modo que el legislador debe partir de
los conceptos de acción, antijuricidad y culpabilidad, como estructuras
fundamentales, que servirán para preservar los derechos fundamentales del
hombre, es decir que su actividad creadora no debe ser autónoma, si no
sujetarse a los principios de la teoría del delito.
Otro punto a considerarse es que para la teoría finalista de la acción, es que la
culpabilidad debe ser con base en consideraciones política criminal, el apoyo
legal de la pena y así mismo el límite de la pena con una garantía al individuo,
ya que es una culpabilidad, que va más, con la personalidad del autor que a la
consecuencia referida al hecho delictuoso, en este sentido la pena va a
imponerse en consideraciones más bien de peligrosidad, que de estricta
culpabilidad.
Es una garantía al individuo que la culpabilidad tenga en su consecuencia
punitiva, límites precisos, pues de otra forma queda a merced del poder del
Estado.
Los juristas que se agrupan en torno del sistema causalista, aceptan que el
primer elemento del delito lo constituye una acción u omisión causal, que se
concreta en un movimiento, o ausencia de movimiento, corporal voluntario; que
el examen del proceso psicológico que determinó esa acción u omisión, es decir,
del dolo o la culpa, no pertenecen al estudio de la fase objetiva del delito, sino a
la subjetiva, o sea de la culpabilidad.
Para el causalismo, pertenece a la fase objetiva de la mecánica delictiva, la
acción y la omisión, la tipicidad y la antijuricidad; a la fase subjetiva, corresponde
la culpabilidad (el dolo la culpa), y para algunos la preterintencionalidad.
El sistema finalista, por el contrario, parte de una acción u omisión finalista; ubica
el dolo y la culpa en el terreno de la acción y omisión típica; no acepta la distinción
de los causalistas en fase objetiva y subjetiva del delito; le otorga a la culpabilidad
un contenido diverso, excluyendo de este elemento el dolo y la culpa, que se
ubican en el estudio de la tipicidad.
El origen de estas diversas concepciones metodológicas las encontramos en “la
cambiante histórica de la teoría del delito que refleja contrastes materiales y
metodológico, vinculados al nacimiento de nuevas finalidades de política criminal
y política general, y a la progresión del pensamiento filosófico.”
El sistema causalista se fundamenta en la filosofía positivista y ve al fenómeno
jurídico penal de la acción, como un hecho de orden natural, libre de sentido y
valor.
En cambio, el sistema finalista se inspira en la filosofía de Kant, que asu vez es
el fundamento de la escuela llamada “filosofía de valores”, desarrollada en
Alemania a principios del siglo XX, donde se plantea que el derecho no es una
reproducción de la realidad, sino el resultado de los conceptos extraídos de esa
realidad a través de una elaboración metodológica fundada en “valores” y “fines”.
En forma muy esquemática podríamos decir que en el sistema causalista el
método determina el estudio del objeto; en el sistema finalista el estudio del
objeto determina el método.
El causalismo maneja una explicación de relaciones de causa efecto, para
explicar el delito. Así el primer elemento del delito: la acción, es una relación de
causa efecto, en la que únicamente interesa la manifestación de la voluntad para
la ejecución de los movimentos corporales, no así la finalidad de esa acción que
como proceso subjetivo corresponde al estudio de la culpabilidad, la acción es
ciega.
El sistema de la acción finalista rechaza esta concepción que considera reñida
con la propia realidad y con lo preceptuado por la ley, considera que no es posible
separa la voluntad de ejecutar una acción, de su finalidad, lo importante no es el
resultado, si no la propia acción.
El sistema causalista como el finalista manejan los conceptos de acción,
tipicidad, antijuricidad, imputabilidad, culpabilidad y punibilidad, los mismos se
contemplan en distinta forma y les concede diverso contenido. A continuación
analizaremos cómo es que lo concibe cada una de estas teorías a estos
elementos.
II. La Conducta Típica en la Teoría Causalista y Finalista
Los conceptos de acción u omisión son puntos de partida para la teoría del delito.
El sistema causalista, como ya habíamos mencionado, concibe a la acción de un
modo naturalístico, como relación "causa" a "efecto". La acción es un proceso
causal, un movimiento corporal que produce un cambio en el mundo exterior, en
donde no interesa analizar aspectos internos, sino externos; se pone énfasis en
el resultado, mas que en la acción misma; debe constatarse la causa, y el nexo
entre ésta y el resultado. La acción debe ser voluntaria, para diferenciarla de la
acción de carácter físico-natural, sin embargo, el estudio de esa voluntariedad
se reduce a establecer que el movimiento corporal, efectuado por la persona, fue
voluntario, el estudio del fin o sentido de la acción que se persigue con esa
inervación muscular pertenece a la culpabilidad.
En el sistema finalista se rechaza el concepto de una acci6n entendida como
"proceso causal ciego" del que parte el causalismo, y afirma que la acción, es
actividad final; el derecho prohíbe, ordena conductas, pero estas prohibiciones
no están dirigidas a procesos causales "ciegos" sino a procesos causales
dirigidos por la voluntad del hombre, es decir, con una finalidad.
Aquí es importante destacar que la teoría finalista señala que la determinación
del legislador de las "acciones finalistas" previstas en la ley no queda al arbitrio
del creador de la ley, sino que éste debe respetar las estructuras mismas del ser,
debe apoyarse en la esencia, en lo que ontológicamente es la acción; legislar
contra esos principios es violarlas y crear un sistema jurídico fuente de
contradicciones entre la esencia de la acción y la creación legal-ontológica de la
propia acción.
El legislador no sólo esta vinculado a las leyes de la naturaleza física, sino que
también tiene que respetar determinadas estructuras lógico-reales en el objeto
de su regulación, pues, de lo contrario, su regulación resulta necesariamente
falsa. Así, la estructura ontológica de la acción, sobre todo, tiene existencia
previa a cualquier valoración y regulación... El legislador tampoco puede cambiar
la estructura de ya actividad final del hombre ni la función del dolo en ella, sino
que, si los quiere someter a normas, tiene que vincular su regulación a aquellas,
pues, de lo contrarío malogra el objeto de la regulación.
Para el finalismo no hay duda de que la acción es ejercicio humano voluntario de
actividad final, y la acción no sólo es causal si no que está orientada
concientemente a un fin; el carácter causal no esta dirigido a un fin, es el
resultado de relaciones causales, en cambio, la acción finalista dirige ese
carácter causal, de allí que se pueda decir que la acción finalista es vidente, la
acción causalista es ciega.
El sistema causal fija más su atención al resultado que produce la acción; el
finalismo es la dirección de la acción. La acción al señalarla el legislador en el
tipo con verbo que la describa, precisa cuál es la acción que es regulada por la
Ley. Ahora bien en ella queda explícita la conducta necesaria para la
consecución del fin, de ésta manera el dolo en el sistema finalista va a quedar
contenido como elemento de la acción típica y no de la culpabilidad, como en el
sistema causalista por ejemplo, al señalar la Ley “comete el delito de homicidio
el que prive de la vida al otro”. El verbo "priva" exige que la acción tenga la
finalidad de matar, es pertinente aclarar que autores causalista tan afanados
como Mecer al referirse a la teoría del hacer activo “acción” señala que éste se
integra por una acto de voluntas que “es un suceso psicológico el que esta
dominado por una relación finalista”. Sin embargo esta relación finalista la limita
Mezger a la voluntariedad del movimiento corporal, su valoración la remite a la
culpabilidad, dejando a la tipicidad y antijuricidad, la valoración del aspecto
puramente causal del comportamiento humano. Esta argumentación no la
aceptan los finalistas, pues para ellos cuando el legislador “describe una
conducta es un tipo penal, por ejemplo el que matare a otro, no describe un
simple proceso causal, también un rayo puede causar la muerte de otra persona
sino un proceso causal es a la medida que se deriva de la realización de una
acción final humana.”
A) La Omisión
Ya Franz Von List, definía que la omisión consiste en no impedir voluntariamente
el resultado, agregando que la manifestación de voluntad consistía en no
haberse realizado y que fuera realizable, el maestro español Jiménez de Asúa
que debe distinguirse entre sí simple omisión, omisión y la comisión por omisión.
La mayoría de los penalistas aceptan que la omisión puede ser simple o propia
o bien omisión impropia o comisión, tal como señala Jiménez de Asúa pero la
discusión sobre su naturaleza, su asimilación a un concepto unitario con el de la
acción su dificultad de tipificarla en tipos cerrados, son temas de intensa
discusión trátese de penalistas causalistas o finalistas.
El sistema causalista circunscribe la omisión a relaciones causales, sigue siendo
un proceso causal ciego, ya que la finalidad del sujeto omitente, se examina a
nivel de la culpabilidad, sea dolo o culpa.
Par el finalismo “el poder de la voluntad no se agota en el ejercicio de la acción
final, sino que comprende también la omisión de ella.”
Para Welzel, la acción y la omisión, son dos subclases de la conducta típica,
ambas a ser susceptibles de ser dirigidas por la voluntad final. Al autor de
omisión no es castigado por haber causado el resultado típico, sino por no
haberlo evitado… la única pregunta legítima dentro del marco de posdelitos de
omisión se refiere a si la ejecución de la acción omitida habría evitado el
resultado.
B) Nexo Causal
Dentro de los causalistas la teoría más aceptada es la de Mezger, que trata sobre
la “acción esperada”, estos es, el deber jurídico de obrar que debe existir para
que se considere a la omisión delictuosa. La omisión es causal en orden del
resultado, cuando de realizarse la acción esperada no se hubiera producido el
resultado.
En la teoría finalista, los delitos de omisión es confusa la conducta “finalista” del
sujeto, mencionan el sujeto al proponerse una conducta, debe considerar la
potencialidad de su acción, o de su omisión y es por ello, que al perseguir un fin,
la omisión de la conducta a la que estaba obligado a realizar por su calidad de
garante, y no efectuarla es lo que le es reprochable.
II (b) Ausencia de Conducta en la Teoría Causalista y Finalista
La ausencia de conducta en el sistema causalista se presenta cuando alguno de
los elementos de la conducta no se integra, por ejemplo, que el movimiento
corporal no sea voluntario, sino que el sujeto sea un mero instrumento de la
voluntad de otro sujeto, como sería el caso de la fuerza física exterior irresistible,
o bien que haya operado una fuerza de la naturaleza sobre el sujeto, dando lugar
a la fuerza mayor; o que el nexo causal no exista, es decir, que entre la conducta
y el resultado no se presente la relación de causa a efecto.
El sistema finalista considera que la ausencia de conducta se presenta cuando
el sujeto no plantea la realización de un fin típico, no ha seleccionado los medios
para lograrlo, no ha considerado los efectos concomitantes, y el resultado se
produce como efecto de un mero proceso causal, como lo es el llamado caso
fortuito, o la fuerza física exterior irresistible.
III. Tipo y Tipicidad en la Teoría Causalista y Finalista
Para el sistema causalista el tipo fue un concepto integrado de los elementos del
delito, la descripción legal de una conducta como delictuosa, pero en este
sistema se le consideró integrada só1o por elementos objetivos, "desprovistos
de valoración", de ahí que en ocasiones fuera considerado como "mera
descripción", en otros como indiciario de antijuridicidad o bien "como ratio
escendi de antijuridicidad", conceptos que ya fueron desarrollados en el primer
capítulo de este trabajo.
Para el sistema causalista en que todo lo relativo a la acción, típica y antijurídica
es terreno de lo objetivo del delito, fue resultando difícil de sostener, entre otras
cosas por la aparición de los llamados ''elementos subjetivos" del tipo y del
injusto.
Así el finalismo planteó la tesis de que la “acción humana” es, un acontecer final,
no solamente causal o "ciego", sino que el hombre al actuar, se propone fines,
puede prever, dentro de ciertos límites, las consecuencias de su actividad y
dirigirla a la consecución de esos fines, su acción es "vidente".
Como consecuencia de ese planteamiento, el finalismo, ubicó el dolo y la culpa
en el tipo. El contenido de la voluntad está en la acción, el dolo y la culpa se
ubican en la conducta descrita en el tipo penal, aparecen así los tipos de dolo y
culpa, y como el juicio de antijuricidad incide sobre la acción u omisión, se incluye
en ellos el estudio de elementos, no sólo objetivos, sino subjetivos.
 Dolo
El finalismo concibe como objeto de dolo la realización del tipo, y al dolo como la
voluntad de acción orientada a la realización del tipo de un delito: exige el
conocimiento de las circunstancias de hecho.
B) Error del Tipo
La desviaciones irrelevantes del proceso causal en el desarrollo de la acción,
dan lugar a los llamados errores accidentales, que no afectan la configuración
de dolo. Esto es en los caos de aberratio ictus o aberratio in personam, el
finalismo los considera irrelevantes, que ocurren si el resultado ocasionado y el
propuestos son equivalentes. Ejemplo: Será irrelevante que a “A” al proponerse
matar a “B” disparé a éste y falle, pero mate a “C”, “A” será castigado como
responsable de homicidio doloso.
C) Tipo de Culpa
Con el propósito de extremar cuidados y atención para no lesionar bienes
jurídicos por imprudencia, impericia, falta de atención, etc., las leyes se ha
ocupado del delito culposo.
En el sistema causalista la culpa esta referida al resultado, mostrando así su
postura naturalística y positivista, característica de la mayoría de los Códigos
penales, como el Código Penal para el DF de 1931. Para el finalismo la culpa
tiene que definirse a partir de la acción, no del resultado, como lo hace la doctrina
causalista. Lo fundamental en el tipo es el desvalor de la acción, no la causación
del resultado, es decir la disvergencia entre la acción ejecutada y la que debió
realizarse, en virtud del cuidado necesario.
III (b) Causas de Atipicidad en la Teoría Causalista y Finalista
Para el causalismo las causas de atipicidad se presentan cuando falta alguno de
los elementos objetivos del tipo; para el finalismo cuando falta alguno de ellos, o
bien alguno de los elementos subjetivos del tipo, entre ellos principalmente el
dolo y la culpa.
En el sistema finalista, como ya lo hemos indicado, aparece la llamada teoría del
error de tipo, o sea cuando se obra con desconocimiento o error sobre la
existencia de los elementos objetivos del tipo de injusto, excluyen el dolo;
exclusión que se presenta si el error de tipo de invencible o insuperable; si es
vencible, tomando la previsión o cuidado que es dable exigir, debió el sujeto
superar su error, y al no hacerlo, queda subsistente la culpa.
IV Antijuricidad e injusto en la Teoría Causalista y Finalista
En tanto, en el sistema causalista, como en el sistema finalista: “La tipicidad,
la antijuridicidad y la culpabilidad son los tres elementos que convierten una
acción en un delito. La culpabilidad —la responsabilidad personal por el hecho
antijurídico— presupone la antijuridicidad del hecho, del mismo modo que
la antijuridicidad, a su vez, ha de estar concretada en tipos legales. La tipicidad,
la antijuridicidad y la culpabilidad están relacionadas lógicamente de tal modo
que cada elemento posterior del delito presupone el anterior.
En un orden de prelación lógica, habiéndose examinado el tipo y la tipicidad,
corresponde el estudio a los aspectos relevantes de la antijuridicidad en los
sistemas causalista y finalista.
Remitiéndonos a lo ya expuesto, y sólo como punto de partida, diremos que
por antijuridicidad se entiende como la contradicción entre la conducta
desplegada por el agente y el ordenamiento jurídico, sin que tal conducta esté
amparada en alguna causa de justificación.
Por ello la antijuridicidad es un hecho de desvalor sobre una conducta típica. El
sistema causalista coloca a la antijuridicidad como aspecto objetivo del delito,
situación que fue severamente cuestionada al surgir los llamados "elementos
subjetivos del injusto", como ya se ha señalado. En efecto, al consignarse en el
tipo elementos como: "con la intención de"; "con el propósito de"; "con el ánimo
de"; "por medio de engaño"; "por medio de seducción"; "sin derecho"; "causa
ajena, honesta"; etc., que en forma explícita o bien, en forma implícita, como el
"ánimo de apropiación" en el delito de robo, o el "ánimo de ofender" en el delito
de injurias, etc., la entraña de estos conceptos es subjetiva, o bien normativa, a
los cuales no es posible penetrar en su contenido sin conocer el aspecto
subjetivo, el dolo, del sujeto activo; o bien, conocer el aspecto normativo del
concepto empleado por la ley, lo que desde luego rebasa el aspecto objetivo.
La aparición de los "elementos subjetivos del injusto" la teoría causalista sostenía
una rígida división de colocar en el plano de la antijuridicidad lo objetivo y a la
culpabilidad lo subjetivo, fue abandonado por el finalismo y otras modernas
teorías del delito.
La principal innovación del finalismo no es tanto la forma de comprender la
relación entre tipicidad y antijuridicidad, sino la consideración de que el objeto
sobre el que recae el juicio de antijuridicidad, es decir, la conducta típica, está
constituida por elementos objetivos y subjetivos, y entre éstos, como elemento
subjetivo general de todos los tipos dolosos, está el dolo.
Welzel define a la antijuridicidad como la contradicci6n de la realización del tipo
de una norma prohibitiva con el ordenamiento jurídico en su conjunto. El injusto
penal es la conducta antijurídica misma. La antijuridicidad es un predicado; lo
injusto, un sustantivo. De ahí que lo injusto es siempre referido al autor de la
conducta, por tanto, siempre será un injusto personal.
De esta manera, si el sujeto "A" dispara un arma de fuego, apuntándole a la
cabeza a "B", y el proyectil produce la muerte de "B", tenemos que la descripción
de esa conducta se refiere a una acci6n dolosa causal (acción finalista) de un
resultado típico, la ley no prohíbe el resultado, es decir, la muerte, sino la acción
dolosa que produce la muerte de una persona. La norma conmina a la realización
de esa acción dolosa, el resultado muerte sólo tiene sentido como consecuencia
de esa acción dolosa. La acción dolosa o culposa al ejecutarse va a ser
desvalorada como injusta, y como injusto personal.
El desvalor del resultado no es, pues, un elemento independiente o autónomo
en el plano de lo injusto, sino dependiente del desvalor de la acción, del que
forma parte.
El sistema causalista aferrado al concepto de una "acción causal ciega", donde
el resultado era la base de la acción; y de una antijuridicidad objetiva no podrá
encontrar soluciones satisfactorias al problema de la tentativa, donde
precisamente faltaba el resultado.
IV (b) Causas de Justificación en la Teoría Causalista y Finalista
La antijuridicidad se destruye, para la teoría causalista, en el caso de que
aparezcan las llamadas causas de justificación. La aparición de estas causas de
justificación, se apoyan en el desvalor del resultado, se dirigen al aspecto
objetivo, a constatar si se presentó en el caso concreto una real y objetiva
situación de justificación.
Una de las principales causas de exclusión del injusto, es la legítima defensa, el
legislador señale como elemento de la misma "repeler una agresión siempre que
exista necesidad racional de la defensa"; o bien, en el estado de necesidad como
cuando habla de "obrar por la necesidad de salvaguardar"; observamos que para
poder establecer si el sujeto en realidad está "repeliendo" u "obrando", sea en
defensa, o en estado de necesidad, tenemos que referirnos a la finalidad de su
acción, al aspecto subjetivo de su conducta, de ahí que para el sistema finalista
al atender tanto desvalor de la acción, como desvalor del resultado, las causas
que excluyen el injusto se deben estudiar tomando en cuenta los elementos
subjetivos del sujeto que ejecuta la acción y no basta constatar la real y objetiva
situación de justificación, de ahí, que si bien objetivamente se pueda hablar de
que un sujeto rechaza o repele una agresión, si su acción finalista no es de
defensa, no se podrá integrar la legitima defensa; para que se de la exclusión
del injusto, debe concurrir la valoración de los elementos objetivos, como
subjetivos de la justincaci6n de que se trate.
La teoría finalista es más exigente que el sistema causalista, porque el
fundamento de la exclusión se debe encontrar, no solo en el resultado objetivo,
sino en el resultado producto de una acción finalista de defensa, a bienes
jurídicamente protegidos.
V Culpabilidad en la Teoría Causalista y Finalista
En la teoría causalista la culpabilidad en la teoría causalista es el aspecto
subjetivo del delito. En su fase inicial esta teoría se refería a la culpabilidad, como
la relación psicológica entre el sujeto y su conducta, relación que podía ser a
titulo de dolo o de culpa. Más tarde, dentro de la propia corriente causalista, se
desarrolló la teoría normativa de la culpabilidad, que fundamenta el juicio de
culpabilidad en el "reproche" al proceso psicológico, y es el "reproche" una
valoración normativa.
El sistema finalista considera que a la culpabilidad le corresponde el papel más
importante en la teoría del delito, el del juicio de reproche por la realización de
una conducta típica y antijurídica, cuando el sujeto tuvo la capacidad de
comprender el carácter ilícito de su conducta y la capacidad de motivarse o
determinarse de acuerdo a esa comprensión (imputabilidad), además tuvo
conciencia de la antijuridicidad de la conducta realizada, y por último, que al
sujeto le era exigible dicha conducta y que pudiendo obrar de otro modo, no lo
hace.
A) La imputabilidad
La imputabilidad del sujeto, es el primer elemento de la culpabilidad en la teoría
finalista, o sea la capacidad de poder actuar de otra manera. La imputabilidad es
un elemento de la culpabilidad, y no como piensa una importante corriente de
penalistas causalistas, que se trata de un presupuesto. En el sistema finalista, el
imputable si puede obrar dolosa o culposamente, y su obrar puede ser injusto,
pero no culpable, por estar imposibilitado de poder actuar de otra manera.
B) Conciencia de antijuridicidad
El segundo elemento de la culpabilidad en el sistema finalista se encuentra en la
posibilidad del conocimiento la antijuridicidad de la conducta, conocimiento que
es potencial, es decir, no se requiere que el sujeto conozca la antijuridicidad de
su conducta, sino que basta con que podrá haberla conocido, y en eso se basa
el reproche; para la culpabilidad, no es lo más importante si el sujeto conoció o
no la antijuridicidad de su acción, lo que importa es si podía conocerla o no.
El sistema finalista distingue entre error de tipo y error de prohibición, colocando
en la primera categoría aquellos errores accidentales (irrelevantes), o bien
esenciales, invencibles, o insuperables referidos a !os elementos del tipo y que
anulan la tipicidad de la conducta; en la segunda categoría, en los errores de
prohibición, la conducta puede ser típica dolosa e injusta, pero siendo invencible
la posibilidad del conocimiento antijurídico de su conducta resultaría inculpable
esa conducta, o bien, si era vencible, puede dar lugar a una culpabilidad culposa.
Por ejemplo, estaríamos ante un error de tipo si un sujeto creyendo ejecutar un
delito de robo, se apodera de una cosa que es de su propiedad, tal error destruye
la tipicidad de su dolo, ya que el robo exige la apropiación de una cosa ajena,
estaríamos en presencia de un error de tipo, y por ende la conducta sería atípica.
En cambio, si el mismo sujeto, creyendo fundadamente que el objeto es de su
propiedad, pero siendo ajeno, su apoderamiento resultaría típico e injusto, pero
por error de prohibición, por imposibilidad del conocimiento de la antijuridicidad
de su acto, sería inculpable.
C) La exigibilidad de otra conducta.
Para la teoría finalista el tercer elemento de la culpabilidad, se refiere a la
exigibilidad de un comportamiento distinto al ejecutado por el sujeto, y que
resulta típico y antijurídico. El derecho exige comportamientos sujetos a patrones
objetivos, aplicables al caso individual, así como el derecho está en su papel de
exigir, dentro de parámetros normales que el sujeto se comporta de tal modo que
no viole la ley penal.
La no exigibilidad de otra conducta, en algunos autores afiliados al sistema
causalista es inaceptable por su "peligrosa vaguedad en el aspecto político
criminal"; en tanto, en el aspecto técnico, le es reprochable su naturaleza
ambigua "equidistante de la culpabilidad (subjetiva) y de
la antijuridicidad material (objetiva).
El finalismo retomó el desarrollo de la "no exigibilidad", partiendo del supuesto
que antes de considerarlo una fase negativa de la culpabilidad era preciso
considerarlo en su aspecto positivo, de ahí que se colocó a la exigibilidad de otra
conducta como tercer elemento de la culpabilidad, y a la no exigibilidad como su
aspecto negativo, que de presentarse destruiría a la culpabilidad.
Se admite generalmente como causas de inexigibilidad o de exculpación al
estado de necesidad disculpante, el miedo insuperable, y algunos agregan el
encubrimiento entre parientes o personas ligadas por afecto o agradecimiento.
El cumplimiento de los mandatos normativos es un deber que se puede exigir,
en principio a todos los ciudadanos... el ordenamiento jurídico marca unos
niveles de exigencia, mínimos que pueden ser cumplidos por cualquier persona.
Se habla en estos cases de una exigibilidad objetiva, normal o general. Más allá
de esta exigibilidad normal, el ordenamiento jurídico no puede imponer el
cumplimiento de sus mandatos. Así, por ejemplo, en el estado de necesidad se
exige como requisito que el resultado no tenga, por su oficio o cargo, obligación
de sacrificarse.
V (b) Causas de Inculpabilidad en la Teoría Causalista y Finalista
Las causas de inculpabilidad en el sistema causalista son aquellas que destruyen
el dolo o la culpa, formas en que se puede manifestar la culpabilidad,
presentándose de esta manera los casos de hecho invencible o insuperable, que
dan lugar a los errores putativos.
Para el finalismo, las causas de inculpabilidad son aquellas que destruyen
cualquiera de los elementos que integran la culpabilidad. En primer lugar
aquellas causas que dan lugar a la inimputabilidad; en segundo término a los
casos de error de prohibición que destruyen la conciencia de antijuridicidad; y en
tercer lugar, a las causas de inexigibilidad de otra conducta.
Conclusiones
La teoría del delito debe ir de la mano con la Ley, debe de nutrirla, debe abrir
puertas que permitan hacer válido el fin del derecho, la protección de la
convivencia del ser humano en la comunidad, empleando para ello del principal
medio que caracteriza al derecho penal… la pena, la que deberá aplicarse a
quien adecue su comportamiento exactamente al tipo previsto en la ley, en forma
antijurídica y culpable.
La ley debe plasmar los conceptos que permitan resolver de la mejor manera
posible las causas concretas que la delincuencia plantea a los tribunales, pero
en búsqueda de las mejores definiciones que garanticen los derechos de los
individuos y de la sociedad.
La necesidad de perfeccionar las leyes penales tiene como consecuencia que la
política criminal efectivamente garantice una mejor convivencia social, y
logrando el valor y fin supremo del Derecho… a saber, la justicia.

También podría gustarte