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Silva Mora Jorge Empoderamiento

EMPODERAMIENTO

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PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ

ESCUELA DE POSGRADO

EMPODERAMIENTO Y FORTALECIMIENTO: SIGNIFICADOS EN

UN POSGRADO EN PSICOLOGÍA COMUNITARIA

Tesis para optar por el título de Magíster en Psicología Comunitaria

que presenta

Jorge Antonio Silva Mora

Dirigido por

Mag. Rocío Franco Valdivia (Asesora)


Mag. Rosa María Cueto Saldivar (Jurado)
Dr. Carlos Vázquez Rivera (Jurado)

Lima – Perú
2015
2

A mi madre Gladys Mora del Portal que me dio todo


lo que estuvo a su mano para fortalecerme.

A Rael por su ayuda invalorable para tener el tiempo


para dedicarme a hacer esto.
Gracias hijo.

A Sofia por su apoyo incondicional en muchos


aspectos y por el coraje que me dio para empezar.
3

Agradecimientos

A todas mis profesoras de la maestría en psicología comunitaria, mis musas, a ellas les debo
un cambio muy significativo en mi vida.
Me alegra tanto conocerlas.

A mi queridísima promoción de la maestría, en especial a John, un hermano.

A Natalia, Juana, Liz, Valquiria, Martha, Eli, Luis, Juan, José Carlos, Carolina, John, Eric,
Analía, Jorge, Tesania, Rosa María, Chery, Miryam, Marlene y Paula.
Todas colaboradoras de este estudio.

A mi asesora Rocío Franco por la paciencia para acompañarme y tratar de sacarme de mis
obsesiones.

A Rosa María Cueto y Carlos Vázquez, mis jurados, por dirigirme y ayudar a clarificar ideas.

A Tesania Velázquez por bajarme de la nube y compartir su difícil tiempo para sus
observaciones .

A Maritza Montero por sus alentadoras observaciones y por compartir conmigo su


admiración y agradecimiento por la sabiduría de Paulo Freire.
4

When the power of love


overcomes the love of power
the world will know peace
Jimi Hendrix
5

Resumen
El empoderamiento es un concepto que ha producido un intenso debate académico al interior de la
Psicología Comunitaria Latinoamericana. Derivado del concepto empowerment, venido de la
Psicología Comunitaria Norteamericana, ha evolucionado ramificándose hacia algunos usos
contradictorios a la disciplina en Latinoamérica. Esto ha dado lugar al surgimiento de términos
alternativos como el fortalecimiento. Las preguntas que surgen son si estos dos términos evocan
conceptos similares al interior de la Psicología Latinoamericana y si son pertinentes para su contexto.
Para nuestra exploración empleamos la técnica de las redes semánticas naturales. La aplicación se
hizo a 16 participantes: 10 estudiantes y 6 docentes de un posgrado de maestría en Psicología
Comunitaria en una universidad de Lima. Los resultados mostraron que la palabra poder es la matriz
de la definición del término empoderamiento y comanda el conjunto de palabras nucleares
definidoras. Sin embargo, estas tienden a la fragmentación por lo que no queda definido claramente el
concepto prestándose a diferentes interpretaciones y usos. Contrariamente en la definición del término
fortalecimiento el conjunto de definidoras tienden a la integración, surgiendo una noción del poder
adquirido a partir del crecimiento endógeno como premisa básica. Se discute si estos resultados tienen
que ver con el desarrollo del concepto empoderamiento, de un comienzo políticamente transformador
y emancipador hacía un uso actual tendiente a la adaptación y a la regulación bajo las leyes del
mercado capitalista. Se discute también la posible vigencia de esta contradicción y tensión dentro de
las subjetividades de los participantes. Se concluye que el mayor reto sigue siendo la necesaria
transformación e integración de opresores y oprimidos para el desarrollo de una sociedad más justa,
valor fundamental de la Psicología Comunitaria Latinoamericana.

Palabras claves: empoderamiento, empowerment, fortalecimiento, comunidad, desarrollo


comunitario, psicología comunitaria, poder, redes semánticas naturales.

Abstract
Empoderamiento is a concept that has caused an intense academic debate within Latin American
Community Phycology. The concept is adapted from the North American Community Psychology
term ‘empowerment’ and has evolved towards some contradictory applications in the discipline in
Latin America. Such contradictions have resulted in the emergence of alternative terms like
Fortalecimiento. With the creation of these new terms the questions that remain are weather or not
they are being used within the Latin American Community Psychology to refer to the same concept
and if they are relevant for the context. The technique used for this study is Natural Semantic
Networks. The research was performed with 16 participants: 10 students and 6 teachers of a
postgraduate master's degree in community psychology at a university in Lima. On the one hand, the
results show that the word power is the matrix of the definition of Empoderamiento and it leads the
group of defining nuclear words. However, the rest of its defining nuclear words of Empoderamiento
tend to be fragmented. Consequently, the concept they are referring to is not clearly outlined and it
serves different interpretations and usages. On the other hand, for the matrix of definition of the term
Fortalecimiento, the group of defining nuclear words had a tendency towards integration. The notion
of acquired power emerges with endogenous growth as a basic premise. The study discusses what
these results have to do with the development of the concept of empowerment from a starting point of
political transformation and emancipation to the current tendency of adaptation and regulation under
the rules of the capitalist market. It also discusses if this contradiction is still present and the tension
whiting the subjectivities of the participants. Finally, the study concludes that this research show the
main challenge continues to be the necessary transformation and integration of oppressors and
oppressed for the development of a fairer society which is a fundamental value of Latin American
Community Phycology.
Keywords : empowerment , strengthening, community, community development, community
psychology , power, natural semantic networks.
6

Tabla de contenidos

Introducción 8

Empoderamiento 11

El poder en la construcción de significados de empoderamiento 15

Críticas y alternativas al concepto de empoderamiento 19

Problema de investigación 25

Método 27

Participantes 27

Técnicas de recolección de información 29

Redes semánticas naturales 29

Cuestionario de información sobre participantes 30

Procedimiento 30

Aplicación del instrumento de Redes Semánticas Naturales 31

Aplicación del cuestionario de información sobre participantes 34

Aspectos éticos 34

Resultados 35

Significado atribuido al empoderamiento (RSN de empoderamiento) 35

Significado atribuido al fortalecimiento (RSN de fortalecimiento) 37

Discusión 48

Reflexiones 56

Referencias 58

Apéndices 64
7

Índice de tablas y figuras

Tabla 1 21
Diferencias cruciales entre empowerment y refortalecimiento

Tabla 2 25
Diferencias entre la Psicología Comunitaria Norteamericana y la Psicología
Comunitaria Latinoamericana con respecto al concepto de empowerment

Figura 1. Conjunto SAM del término estimulo Empoderamiento 35

Tabla 3 37
Definidoras del término estimulo Empoderamiento

Figura 2. Conjunto SAM del término estimulo Fortalecimiento 38

Tabla 4 39
Definidoras del término estimulo Fortalecimiento

Figura 3. Red semántica de Empoderamiento 41

Figura 4. Red semántica de Fortalecimiento 41

Figura 5. Conjunto SAM del término estimulo Empoderamiento Estudiantes 42

Figura 6. Conjunto SAM del término estimulo Empoderamiento Docentes 43

Tabla 5 43
Conjuntos SAM generados por estudiantes y docentes sobre término estimulo
Empoderamiento

Figura 7. Conjunto SAM del término Fortalecimiento estudiantes 44

Figura 8. Conjunto SAM del término Fortalecimiento docentes 45

Tabla 6 46
Conjuntos SAM generados por estudiantes y docentes sobre término estimulo
fortalecimiento
8

El empowerment es un neologismo en la lengua inglesa creado a fines de los años 70

que alude a un concepto desarrollado en la psicología comunitaria norteamericana

básicamente referido a la adquisición y/o potenciación de la capacidad de tener control sobre

la propia vida. Desde su aparición, a pesar que desde antes ya se venía hablando de procesos

de fortalecimiento (Montero, 2003), el concepto se expandió rápidamente tanto en un sentido

geográfico - su utilización fue casi inmediata en Latinoamérica traducido como

“empoderamiento” (Ortiz-Torres, 1999; Bentancor, 2011), “potenciación” (Musitu, & Buelga,

2004) o “apoderamiento” (Muñoz, 2000); como disciplinario - existen variaciones según la

disciplina que lo utilice: psicología, ciencias políticas, educación, derecho o economía, entre

otras. Su uso práctico ha ido cambiando según el tiempo y el contexto. Incluso puede generar

visiones diametralmente opuestas de las maneras en que puede volverse viable, y actualmente

bajo el término empoderamiento conviven conceptos distintos y/o contradictorios a la

concepción original del cambio en las relaciones de poder entre los sujetos: “A modo de

ejemplo, en el campo de la gestión empresarial puede entenderse que una forma de

empoderar a los empleados es otorgarles la posibilidad de tomar ciertas decisiones y ser más

autónomos en su trabajo. Sin embargo, esto puede ser tachado, desde otras disciplinas, por ser

un pseudo empoderamiento ya que la distribución original del poder al interior de la empresa

se mantiene intacta” (Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior

[FRIDE], 2006, p. 7).

Organizaciones internacionales, como el Banco Mundial, adoptan también el concepto

como forma de ayudar a las poblaciones a salir de la pobreza pero sus prácticas de

empoderamiento se mantienen bajo el criterio de la modernidad, esa perspectiva temporal de

la historia en la que los pueblos colonizados y sus respectivas historias y culturas están

reubicados en el pasado de una trayectoria en la que la culminación es la ideología


9

“moderna” eurocéntrica (Quijano, 2000). Mejorar la economía de las poblaciones más pobres

y su nivel adquisitivo son las metas predominantes, adaptándolas al sistema económico

imperante que sigue siendo el mismo modelo que sostiene las desigualdades (Narayan, 2000).

En medio de toda esta situación nos preguntamos: ¿Qué significado le dan los

psicólogos comunitarios al concepto de empoderamiento en la actualidad? ¿El que facilita el

cambio social democrático a favor de las personas y/o grupos oprimidos o el que promueve el

control individual sobre la vida de cada cual sin importar lo que ocurra al resto de la

sociedad?

En el Perú, vivimos actualmente una situación especialmente contradictoria porque

tenemos por un lado, índices económicos favorables y, por el otro lado, una situación grave

de injusticia social que nos hace tener, cada vez más y con mayor complejidad, problemas

sociales de gran envergadura. En esa medida nos parece que la adquisición de conocimientos

y la experiencia de trabajo desde la Psicología Comunitaria debe ser lo más clara y sólida

posible. Nos parece que, ahora más que nunca, nuestra intervención como psicólogos

comunitarios puede resultar crucial para ayudar en la resolución de estos problemas y por ello

nos pareció pertinente el desarrollo de esta investigación.

En el presente estudio utilizamos la técnica de las redes semánticas naturales para

investigar dos términos utilizados como estímulo y ver qué conceptos evocan:

empoderamiento y fortalecimiento. Esto debido a que, si bien sus definiciones guardan

muchas similitudes, contienen una diferencia fundamental que la literatura resalta, el

fortalecimiento hace hincapié en el aspecto colectivo, en el carácter liberador, en el control y

poder centrados en la comunidad y en sus miembros organizados como actores sociales

conocedores de su realidad y de los cambios que en ella ocurren (Montero, 2003, pp. 69-70).

Contrariamente, en ciertas connotaciones del empowerment o empoderamiento, son las


10

estructuras sociales mediadoras (voluntariado, iglesias, escuelas, hospitales, vecindario,

familia) las que generan condiciones socio-económicas y políticas y organizan el cambio

mientras que las personas solo son receptoras de dominio, control y capacidad a partir del

enlace de aquellas con las instituciones de carácter macrosocial, como agencias

gubernamentales y organismos encargados de la administración de proyectos y políticas de

carácter internacional o nacional (Montero, 2003, pp. 69-70).

Desarrollamos nuestra investigación primero haciendo un breve recorrido sobre las

variaciones conceptuales del término empowerment, o empoderamiento en Latinoamérica, y

luego, revisamos la discusión que se ha planteado en torno a este concepto, resaltando los

aspectos más controversiales con respecto a su uso y aplicación. Finalmente hicimos una

investigación con estudiantes y docentes de una Maestría en Psicología Comunitaria en Lima

sobre los dos términos en cuestión: empoderamiento y fortalecimiento.


11

Empoderamiento

Empoderamiento viene del modismo inglés empowerment, que aparece como

sustantivo del verbo empower que, de acuerdo al diccionario Merriam-Webster (2014), se

define como: dar autoridad oficial o poder legal para algo, permitir, promover la

autorrealización o la influencia de alguien. El diccionario de la Real Academia de la lengua

española (2014) nos dice que empoderar es “hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo

social desfavorecido”.

La palabra fue utilizada por primera vez por Bárbara Salomón en su libro Black

Empowerment en 1976, pero fue la rebelión de las mujeres la que le dio carta de ciudadanía al

empowerment (Lugo, 2004). Sin embargo, su publicación y uso más extendido aparecería

años después cuando Julian Rappaport (1981), uno de los primeros escritores importantes

dentro de la Psicología Comunitaria norteamericana que adoptó y publicitó sistemáticamente

al empowerment, desarrolló el concepto teóricamente y lo definió como el proceso mediante

el cual las personas, organizaciones y comunidades adquieren o potencian la capacidad de

controlar o dominar sus propias vidas, o el manejo de asuntos y temas de su interés, para lo

cual es necesario crear las condiciones que faciliten ese empoderamiento. Este desarrollo tuvo

como raíz el fracaso de los programas sociales preventivos norteamericanos para ofrecer

soluciones, evidenciando que el subproducto destructivo de estos programas fue la creación

de sentimientos de impotencia entre los participantes de los mismos: “el problema radica en

ignorar el conocimiento y los recursos locales en el curso de la intervención correctiva, y que

los recursos que faltan se proporcionan insensiblemente, sin tener en cuenta lo que ya está

allí” (Sadan, 1997, p. 74).

Estos hechos y procesos no eran nuevos en la Psicología Comunitaria de Latinoamérica

pero existía una diferencia contextual fundamental en el tratamiento del concepto; mientras
12

que la concepción norteamericana del empowerment se desarrolló a partir de una crítica y una

búsqueda de mejora de las políticas de prevención asistenciales vigentes en los Estados

Unidos, desde antes de la llegada del concepto norteamericano a la disciplina comunitaria de

Latinoamérica algunos investigadores sociales ya habían estado dedicados a trabajar, desde el

lado más político, para lograr que se produjera una transformación social sobre todo a través

de la educación y desde los movimientos colectivos (Fals Borda, 1959; Freire, 1970).

Freire (1973), uno de los autores con mayor influencia en la Psicología Comunitaria de

Latinoamérica no utilizó nunca como término ni concepto el empoderamiento, sin embargo,

su énfasis en la concientización [la mirada dialéctica crítica transformadora y el aprendizaje

dialógico bidireccional al compartir experiencias] y en la educación como medio para

adquirir poder e inspirar a los individuos y a los grupos frente al desafío de la desigualdad

social, sirvió de importante telón de fondo a los activistas sociales del sur, y en menor escala

a los del norte, para ampliar el concepto de empoderamiento y ver cómo empoderar a los

pobres y marginados (Rai, Parpart, Staudt, 2007).

La influencia de Freire y otros autores latinoamericanos hizo que el rol protagónico del

cambio social se centrara en los miembros de la comunidad y no tanto en los investigadores

sociales que más bien y a su vez se encontrarían también transformados por cada

intervención: “No se trata de que nosotros pensemos por ellos, de que les transmitamos

nuestros esquemas o de que les resolvamos sus problemas; se trata de que pensemos y

teoricemos con ellos y desde ellos” (Martín-Baró, 1986, p. 9).

Es así que Maritza Montero (2003), que considera innecesario el uso del término

empowerment, propuso y conceptúo el término fortalecimiento que definió de la manera

siguiente:

El proceso mediante el cual los miembros de una comunidad (individuos interesados y


13

grupos organizados) desarrollan conjuntamente capacidades y recursos para controlar

su situación de vida, actuando de manera comprometida, consciente y crítica, para

lograr la transformación de su entorno según sus necesidades y aspiraciones,

transformándose al mismo tiempo a sí mismos. ( p. 72).

La Psicología Comunitaria latinoamericana rompe entonces con la tradición

[norteamericana] de poner el poder en un polo de la relación y más bien recrea una situación

más dinámica entre los actores (Montero, 2003).

A lo largo del tiempo se han desarrollado otras visiones conceptuales bastante

importantes y diferentes sobre todo por su aplicación en políticas públicas de desarrollo, una

de ellas es la del equipo de empoderamiento del Banco Mundial, conformado por los autores

Alsop, Bertelsen y Holland (2006), que definen el empowerment como "el proceso de mejora

de la capacidad de un individuo, o grupos de individuos, de tomar decisiones deliberadas y

transformar esas opciones en acciones y resultados deseados”1 (Alsop et al., 2006, p. 1). En

esta visión los individuos o grupos, para resultar empoderados dependen de una acumulación

de activos (assets), que pueden ser de diferente tipo, tanto materiales (bienes) como humanos

(mayor desarrollo psicológico, adquisición de conocimientos y capacidades, mayor capacidad

organizativa, entre otras), y en base a estos desarrollar mejores habilidades para negociar con

las estructuras reconocidas como instituciones, que son las que llevan “las reglas del juego”,

para mejorarlas a su favor (Alsop et al., 2006, p.1).

Esta es una mirada despolitizada y más pragmática donde el proceso de

empoderamiento ya tiene un futuro escrito y un fin: mejorar el nivel de vida de las personas a

través de hacerlas más competitivas dentro del paradigma moderno de las leyes del mercado

capitalista. No se contempla el desarrollo social a menos que éste sea visto como

1Traducción nuestra
14

mejoramiento económico de clase (Ortiz-Torres, 1999).

Desde el mundo empresarial también vemos otras definiciones y usos del

empoderamiento en el que se le ve como una práctica de gestión de intercambio de

información, recompensas y poder con los empleados para que puedan tener la iniciativa y

tomar decisiones para resolver problemas y mejorar el servicio y el rendimiento. Este

empoderamiento se basa en la idea de que ayudando a los empleados a desarrollar

habilidades, y dándole recursos, autoridad, oportunidad y motivación, así como haciéndolos

responsables de rendir cuentas de los resultados de sus acciones, se contribuirá a desarrollar

su competencia y su satisfacción2 (Business Dictionary, 2014).

Vemos pues que como concepto tiene significados diversos según el contexto. Se

puede entender como un proceso, como un producto, como un enfoque o como un fin.

Además, es multidimensional ya que tiene implicaciones a nivel individual, organizacional,

político, sociológico, económico y espiritual. Tiene valor por sí mismo aunque también puede

ser utilizado como un instrumento. Se puede entender como un proceso personal a través del

cual el individuo toma control sobre su vida, o bien como un proceso político en el que se

garantizan los derechos humanos y justicia social a un grupo marginado de la sociedad

(FRIDE, 2006, p. 3).

Bajo esta diversidad nos parece que podríamos identificar en líneas generales por lo

menos dos procesos de empoderamiento: uno, correspondiente a la búsqueda desde la

Psicología Comunitaria, en el que se aspira ahondar la democratización de la sociedad

pretendiendo que las personas con las cuales trabajamos se conviertan en protagonistas de su

propio desarrollo personal, familiar y comunitario, y otro, en el que predomina un tratamiento

adaptativo en donde la participación de los ciudadanos es a modo de usuarios o beneficiarios

2 Traducción nuestra
15

en los servicios o proyectos, y en donde no se tiene por objeto profundizar la democracia sino

mejorar la efectividad de los procesos (García, 2006) que son controlados por una jerarquía

en una relación asimétrica del poder.

Si poder significa control, el empoderamiento sería, por lo tanto, el proceso de ganar

control (Sen, 1997) y este uso dependerá de quién lo ponga en juego, de qué manera y hacía

qué fines.

El poder en la construcción de significados de empoderamiento

Como se puede observar el poder es la matríz del empoderamiento. El poder debe ser

definido en términos de una relación (Montero, 2003; Vázquez, 2004) y lo que hace evidente

una relación de poder es la resistencia que genera (Vázquez, 2004).

Siguiendo con nuestro razonamiento, la propuesta de García (2005), que sigue la idea

de Bobbio (1986) de considerar solo dos flujos del poder, nos parece pertinente: un poder

descendente (que fluye de arriba hacia abajo), autocrático, equivalente al “poder sobre” de

Rowlands (1997), considerado también como poder-dominio (Zambrano, Bustamante,

García, 2009), que permite a un actor social influir de forma asimétrica en las decisiones de

otros actores sociales de modo que se favorezcan la voluntad, los intereses y los valores del

actor que tiene el poder (Castells, 2009); y otro poder ascendente (que fluye de abajo hacia

arriba), característico del credo que busca ahondar la democratización de la sociedad y la

participación de las personas como ciudadanos (Bobbio, 1986) y en donde la relación de

poder tiene que ver más con la presencia de actores dinámicos en situaciones dinámicas, y no

tanto centradas en las variaciones de la polaridad, así como con procesos recíprocos que están

en constante movimiento (Montero, 2003; Vázquez, 2004). Este poder ascendente no sería

negativo ni opresor, sino más bien generativo, y correspondería al “poder para” y al “poder

desde” de Rowlands (1997), o poder-potencia (Zambrano et al., 2009), que buscan, a partir de
16

la capacidad de las personas para desarrollar conocimientos, habilidades y actitudes, así como

desde sus sentimientos, el sentido del yo y desde el desarrollo más individual, ayudar al

crecimiento social colectivo (Montero, 2003).

La perspectiva de Deleuze (1975), citado por Morey en la introducción a Foucault

(1981) nos dice que el poder no es algo que se posee sino algo que se ejerce, no es una

propiedad, es una estrategia, algo que está en juego y establece una clasificación sobre el

postulado de modo de acción, nos dice que “el poder produce. Y produce lo real, a través de

una transformación técnica de los individuos, que en nuestra sociedad reciben un nombre:

normalización” (pp. v-vi). En Psicología Comunitaria estos procesos se conocen como

naturalización y familiarización, para aceptar conocer y relacionarse con lo extraño,

internalizándolo y convirtiéndolo en “modo de ser del mundo” (Montero, 2004). Ambos

procesos, naturalización y familiarización, son parte del desarrollo del conocimiento y se

caracterizan por el bloqueo, o el corte, en el establecimiento de relaciones de causa-efecto en

ciertas condiciones de vida, produciéndose la ideología que es la prevalencia de unas ideas

sobre otras. La consiguiente forma de construir la realidad puede llevar a aceptar sin

cuestionamientos formas de vida que van incluso en contra de uno, y aceptarlas pasivamente

como irremediables o incorporarlas como “normales”, limitando de esta forma las

posibilidades de crecimiento individual y grupal o incluso negando esas posibilidades

definitivamente (Montero, 2004, p. 256).

Una forma de significado de empoderamiento que podríamos considerar como poder

descendente, se puede ver en los siguientes planteamientos: “crear las condiciones mínimas

que favorecieran la transferencia de los proyectos y sus propuestas a estos grupos [los pobres,

los sin poder], y, en virtud de ello, hacerlos suyos y continuar ejecutándolos en una

perspectiva de autosostenimiento.” (Bobadilla, 2005, p. 30); “dar a los pobres el poder y la


17

autoridad para tomar decisiones responsables y actuar de manera rigurosa y eficiente en el

manejo de los recursos públicos y semipúblicos, así como en los efectos o consecuencias que

sus decisiones produzcan en la realidad” (Bobadilla, 2005, p. 33). En estos casos si nos

planteamos la pregunta ¿y quién transfiere y da? la respuesta sería: el que tiene el poder, y

por lo tanto las estrategias para el desarrollo de capacidades de gestión son creadas desde una

jerarquía mayor, que además las considera correctas para sí y para los demás, que las impone

sutilmente, o no, y donde “hacer suyos” implica seguir el modelo de desarrollo que los

agentes externos, los expertos, consideran adecuados. En este modelo la población no ha

participado en la elaboración ni en la proyección, que vienen desde afuera, excepto como

objetos de estudio y/o como beneficiarios o usuarios: “De hecho, en los proyectos de

desarrollo se promueven esfuerzos para establecer relaciones de equilibrio entre los que

impulsan las propuestas y sus destinatarios” (Bobadilla, 2006, p. 35). En el mismo tenor

encontramos los estudios de Macedo (2013) y de Flores (2008) en los que a pesar de que el

discurso gira alrededor de que las personas se hagan protagonistas de su propio desarrollo

para el cambio en las relaciones asimétricas del poder, la realidad es que en este tipo de

empoderamiento lo que se hace es delegar el poder como proceso de adaptación sin fomentar

verdaderos cambios estructurales y en donde los empobrecidos por el sistema hegemónico

(Iturralde, 2005) se convierten en los pobres que pretenden ayudar las agencias de desarrollo.

Esta construcción de significados, que se hace en nombre de intereses y valores específicos

para afirmar el poder de una relación, es un recurso importante para establecer contextos de

dominación (Castells, 2009).

Otra forma de significado de empoderamiento, que podemos considerar como poder

ascendente, lo encontramos en la investigación de Morote (2011) en donde la autora a través

del análisis de la fortaleza, agencia –considerada como proceso de empoderamiento- o


18

capacidad transformadora de mujeres líderes sociales peruanas, descubre situaciones

fortalecedoras de resiliencia (Corveleyn, J. En Morote, 2011, p. 19), que a su vez refortalece

al fomentar que compartan subjetividades mediante sus testimonios de vida, transformándose

la investigadora a sí misma.

Por el mismo estilo encontramos la sistematización hecha por Fernández (2013) en

donde se comprueba que a partir del trabajo social de estudiantes y asesores en distintas

comunidades se promovieron procesos comunitarios de fortalecimiento de capacidades y de

participación de todos los actores sociales involucrados como protagonistas de sus propias

transformaciones.

Larrea (2008) nos dice que el poder verdadero se ejerce cuando somos capaces de

intervenir y transformar la realidad. Es el tipo de empoderamiento en donde se involucran

todos los aspectos de la vida del ser humano, que resulta del saber, de un saber que se

reflexiona y se transforma, se apropia, se completa y luego se supera para seguir creando

nuevo saber (p. 103).

Vemos pues que la construcción o el desarrollo de conceptos como el empowerment o

empoderamiento no dejan de ser influenciados o interpretados desde el poder de diferentes

maneras. Sin embargo, algunos usos de este concepto, y esta es nuestra mayor preocupación a

lo largo de esta investigación, han caído dentro de la categoría de palabras clave utilizadas

para manipular, como bien señala Batliwala (2007) desde su experiencia en la India:

Al igual que muchos otros términos importantes que se han acuñado para representar

un concepto netamente político, [el empoderamiento] ha sido "incorporado" de tal

forma que prácticamente se le ha despojado de su significado original y su valor

estratégico. Es uno de los mejores ejemplos de lo que he descrito en otros lugares

como la distorsión de las buenas ideas y prácticas innovadoras a medida que se llevan
19

fuera del contexto político e histórico en el que se desarrollaron y se representan en

fórmulas que se "incorporan" al sistema. Esto normalmente implica despojar a la idea

de su especificidad cultural, de su contenido político, y generalizarla en una serie de

rituales y pasos que simulan sus elementos originales, pero sin el poder transformador

de la cosa en sí. Así, las buenas ideas - evolucionadas para hacer frente a los retos

específicos del desarrollo - se alteran en panaceas universalmente aplicables. Las

transferencias hacia la retórica correcta - palabras de moda y frases de captura

vaciados de su sentido original - son una parte vital de este juego de manos (Batliwala,

2007, p. 1)3.

Críticas y alternativas al concepto de empoderamiento

Una apreciación se refiere a si el empoderamiento finalmente es un proceso, como algo

dinámico y en construcción constante, o un resultado estático limitado a la negociación para

mejorar adquisiciones (Ortiz-Torres, 1999).

Para Muñoz (2000) en la base de las estrategias que conforman las luchas comunitarias,

eje de la definición de lo que para ella es “apoderamiento”, están la acción política, las

propuestas de soluciones alternas, la reflexión crítica en torno a dicha acción y la definición

alterna al poder bajo la colaboración de otros sectores sociales como son las tradiciones

intelectuales que reconocen el papel histórico de las comunidades en las transformaciones

sociales. Esta autora nos hace notar que en las distintas definiciones dadas por Rappaport a lo

largo de los años el no menciona cuáles serían las destrezas que supone ya existen en las

comunidades ni analiza las competencias adquiridas por estas para la lucha política, ni

tampoco cómo las adquirieron. Nos dice también que desde el mismo autor tampoco existe

un estudio histórico de las luchas sociales de las comunidades donde se puedan ver sus

3 Traducción nuestra
20

logros, lo que denota, a su parecer, que las comunidades se empoderan cuando adquieren

destrezas o competencias ajenas a ellas, lo que nos dice a su vez que esas destrezas son

instrumentos conceptuales pensados por los investigadores e investigadoras y no

desarrollados por las comunidades. Nos hace ver también, aludiendo a Swift & Levin (1987),

que en dos significados del término, en el de otorgar o conceder poder a las personas, y en el

de colocar a las personas en condiciones para lograr algo, no se toma en cuenta lo más

importante con respecto al poder como conocimiento: el saber de las comunidades (Muñoz,

2000).

Siguiendo a Rozas (2014) que habla de un enfoque desarrollista, podríamos decir,

parafraseándolo, que el objetivo de las políticas sociales en Latinoamérica, entre las cuales

hemos visto que el concepto de empoderamiento se ha adoptado, adaptado y utilizado, sería

alcanzar el nivel de vida de los países avanzados e industrializados, y estos modelos y

políticas, en lo fundamental, lo que hacen es generar distorsiones en las realidades locales

desestructurando las culturas de las regiones y negando los paradigmas y las cosmovisiones

de las comunidades donde se aplican: “Y ello se realiza muchas veces de modo natural sin un

alerta crítico, a través de una inferiorización del sujeto comunitario local, calificándolo de

incapacitado, falente, carente, deficitario, de modo que se termina configurando el objeto

principal de las políticas sociales que pasa a ser el sujeto pobre” (Rozas, 2014, p. 106). A este

sujeto es al que hay que “empoderar” dentro de estas políticas.

Otra crítica significativa al respecto es la del psicólogo comunitario puertorriqueño

Vázquez (2004). En su trabajo, este autor problematiza lo que llama la compra de conceptos

y la forma como en el trabajo teórico y práctico, a veces se trata al conocimiento como una

mercancía que, como es de esperarse, está ligado a quién la produce, y su diseminación está

ligada también a su distribución y accesibilidad. Así, conceptos como el empoderamiento,


21

son descontextualizados para adaptarlos a realidades diferentes. Vázquez propone el

“refortalecimiento” como un concepto alternativo:

El refortalecimiento es una estrategia de acción, pero también una herramienta de

interpretación y transformación que implica la metamorfosis de un paradigma de las

debilidades y el déficit a uno de las relaciones de fuerza y fortalezas, de un paradigma

de la dependencia a un paradigma de autonomía, autogestión y redes de relaciones

(Vázquez, Escabí, Quiñones y Pacheco, 2012, p. 258) .

El refortalecimiento vendría a ser una dinámica constante, una lucha de fuerzas,

intercambio de recursos voluntades creencias, valores y deseos que tironean en distintas y

diversas direcciones (Vázquez, 2004). Sintetizamos algunas diferencias que este autor

considera cruciales entre el empowerment y su propuesta en la Tabla 1:

Tabla 1
Diferencias cruciales entre empowerment y refortalecimiento
Empowerment Refortalecimiento
Redistribución y mayor participación Cambio fundamental en la forma de relacionarse
con recursos, necesidades, resistencia y participación
Incrementa el control Transforma la debilidad en fortaleza, repensando y reactuando
Objetivos cesan al obtener control Objetivos no cesan nunca
Cuestiona y promueve la superación Desaparición del rol de experto
del rol de "experto"
Noción de poder depende de quién Se entiende el poder como relación
maneje el concepto de fuerzas y recursos
Esfuerzo por cuestionar las estructuras que Esfuerzo por desmantelar las estructuras ideológicas e
promueven la desigualdad desde una institucionales que promueven y mantienen la desigualdad desde
perspectiva política una perspectiva ecológico-social
Proceso bidireccional y horizontal Proceso multidireccional y horizontal
Supuesto de realidad como paradoja La realidad es construida como una paradoja; la debilidad es la
fortaleza
Se puede empower a las personas No se refortalece al otro, nos refortalecemos unos a otros
a través de las redes de relaciones que establecemos
Nota: Elaboración propia con base en Vázquez (2004)
22

García en el 2005 critica el empoderamiento con respecto a tres puntos: el semántico

porque es un concepto que ha perdido el significado con el que nació para utilizarse de forma

ambigua dentro del discurso de la cooperación internacional, ahora tiene múltiples

significados y puede servir igualmente a diversas causas; en cuanto a acciones es

cuestionable debido a la actual vaguedad de su definición y a que las políticas públicas son

contradictorias porque en su discurso hablan de una reducción de las diferencias sociales,

pero sin embargo, al actuar, fomentan las desigualdades; y finalmente considera que la

búsqueda de empoderamiento desde el punto de vista político genera solo una ilusión ya que

la cultura política y las políticas públicas hacen todo lo contrario a otorgarle poder a quienes

no lo tienen (p. 15).

En la investigación que Zambrano et al. (2009) realizan analizando el empoderamiento

comunitario en la región de la Araucanía se concluye que no se logra avanzar hacia un estilo

“empoderador” porque finalmente no se logran componentes de participación crítica,

dinámica democrática y de vinculación con otras organizaciones, criterios que definirían el

empoderamiento según los investigadores; sin embargo, lo que si se logra es acceso a

recursos aunque bajo un criterio paternalista y clientelar donde son los dirigentes los que

centralizan las relaciones y decisiones. Se logra un empoderamiento, solo que no

necesariamente uno comunitario sino más bien individualista y controlador -¿No es acaso una

de las críticas al concepto?- Zambrano misma admite que una de las limitaciones en su

investigación fue el escaso énfasis en el componente histórico en el estudio de las

organizaciones, que es justamente lo que Sadan (1997) y Muñoz (2000) mencionan como uno

de los problemas del empoderamiento venido de Norteamérica, ignorar el conocimiento y los

recursos locales.

En otro estudio hecho en dos comunidades al norte de Bolivia, Llanque & Roth
23

(2011) hablan de procesos de falso empoderamiento incentivados por la ideología de los

dominados, presente en el sistema de creencias de las familias y legitimado por las bases.

Incluso mencionan un “empoderamiento perverso” porque a pesar de que la comunidad

cuenta con plataformas internas de participación social como por ejemplo las asambleas

comunales donde se hacen ejercicios de diálogo entre los miembros, sin embargo, dichos

espacios están dirigidos por los líderes y autoridades, de forma directa y a través de los

grupos de poder. En este sentido la participación social se hace inoperante. Es interesante

notar que en este estudio se siente la necesidad de agentes externos comunitarios para

incentivar la concienciación necesaria en las comunidades para su crecimiento.

Desde una perspectiva más sociológica De Sousa Santos (2000, 2006) nos hace ver

que nos encontramos frente a una transición paradigmática en donde el paradigma

sociocultural asentado en una tensión dinámica entre regulación social y emancipación social

de principios de la modernidad occidental, al consolidarse en convergencia con el

capitalismo y las leyes del mercado, sucumbe frente a estos, transformándose las energías

emancipadoras en energías reguladoras. Como parte de este desarrollo político sociocultural y

económico el empowerment o empoderamiento pasaría a ser un sistema de capitalización de

los individuos y grupos, regulados por las leyes del mercado. Un proceso de adaptación. Esto

sería lo contrario a las enseñanzas de Freire (1969) que insistió en la integración, y no en el

acomodamiento, como actividad potenciadora del ámbito humano. En la integración el

humano muestra su habilidad para amoldarse a la realidad pero sin dejar de transformarla,

unida a la capacidad de optar, cuyo punto fundamental es la mirada cuestionadora, crítica. En

la medida en que el hombre pierde capacidad de escoger libremente y se somete a mandatos

ajenos, se minimiza, y al no tener decisiones propias ya no se integra, sino que se adapta, se


24

acomoda pasivamente. El hombre adaptado es un hombre que se ha cambiado internamente

para someterse y por lo tanto se convierte en objeto. Contrariamente, la integración es un

concepto activo en el que se reformula la realidad convirtiendo al hombre en un sujeto

recreado y recreador de su propia historia (Freire, 1969).

Existe entonces este concepto empowerment originalmente desarrollado por la

Psicología Comunitaria Norteamericana bajo un particular contexto de carácter instrumental e

individualista que fragmenta los diferentes objetos de estudio de las disciplinas4 (Ruiz

Barraza citado en Flores, 2014), y que es tomado y reformulado en Latinoamérica como

empoderamiento, apoderamiento o refortalecimiento. Las diferencias que encontramos más

resaltantes entre estos dos tipos de desarrollo se muestran en la Tabla 2.

En líneas generales el empoderamiento vendría a ser un proceso de transición de un

estado de impotencia a un estado de relativo control sobre la vida de uno, su destino, y el

medio ambiente. Esta transición puede manifestarse en una mejora en la capacidad percibida

de controlar, así como en una mejora en la capacidad real de controlar (Sadan, 1997). En los

últimos años, debido a los abusos que se ha hecho del término restándole su valor político

transformador, han surgido nuevas propuestas venidas desde Latinoamérica. Sin embargo, en

la práctica comunitaria estas nuevas propuestas no han alcanzado un lugar tan importante en

el discurso y en las intervenciones comunitarias y existe un debate académico y una crítica al

concepto de empoderamiento desde un sector importante de la Psicología Comunitaria

Latinoamericana: apoderamiento (Muñoz, 2000), fortalecimiento (Montero, 2003),

refortalecimiento (Vázquez, 2004).

4 Actualmente basta revisar cualquiera de los trabajos de THEory into ACTion del blog de práctica psicológica
comunitaria norteamericana para comprobarlo: http://communitypsychologypractice.blogspot.com/
25

Tabla 2
Diferencias entre la Psicología Comunitaria Norteamericana y la Psicología Comunitaria
Latinoamericana con respecto al concepto de empowerment
Conceptualizaciones Psicología Comunitaria Psicología Comunitaria
Norteamericana5 Latinoamericana6
Actores - Investigadores como actores - Poblaciones
principales - Agentes externos
- Poblaciones
Se toman en cuenta Destrezas o competencias Aporte conjunto de conocimientos
desarrolladas por los investigadores y experiencias tanto de las
en su experiencia con diferentes poblaciones como de los agentes
comunidades o grupos humanos, externos o investigadores
considerando que serán las que involucrados en situaciones de
servirán para empoderar a las empoderamiento o fortalecimiento,
poblaciones o grupos en situación integrándolos y formando un
de crecimiento nuevo conocimiento
Se busca Mejorar la situación de las Eliminar las situaciones de
poblaciones menos favorecidas. desigualdad e iniquidad
Empoderamiento El poder y las reglas de su uso y El poder es una variable dinámica a
adquisición están en manos de desarrollar en las manos de todos
grupos dominantes con disposición los involucrados.
a negociar variaciones en el poder
pero conforme a sus propias reglas
y bajo su control.
Consecuencias Tanto unos como otros desarrollan Tanto unos como otros se
mayores habilidades de negociación transforman y crecen en base a las
experiencias compartidas
Proceso Adaptativo Integrador
Nota: Elaboración propia.

Problema de investigación

En el presente estudio nos propusimos explorar, en medio de este debate, cómo están

pensando, como conceptualizan el empoderamiento los psicólogos comunitarios, encargados

del diseño, la ejecución y la evaluación de las intervenciones comunitarias y cómo se

relaciona este concepto con el fortalecimiento, que también exploramos y que a diferencia de

los otros conceptos (apoderamiento, potenciación, refortalecimiento) existe desde antes de la

aparición del empoderamiento y surge como un concepto alternativo propuesto por Montero
5 Alsop et al., 2006; Narayan, 2000; Ortiz-Torres, 1999; Rai et al., 2007; Rappaport, 1981,1987; Rowlands,
1997; Sadan, 1997; Sen, 1997.
6 Fals Borda, 1985; Freire, 1969, 1970, 1997; Larrea, 2008; Martín-Baró, 1986, 1989; Montero, 2003, 2004,
2006; Morote, 2011; Muñoz, 2000, Musitu & Buelga, 2004; Ortiz-Torres, 1999; Prilleltensky, 2004;
Rowlands, 1997; Vázquez, 2004; Vázquez et al., 2012.
26

(2003).

Objetivos:

General: Explorar y discutir cuáles son las concepciones de los términos

"empoderamiento" y "fortalecimiento" en un grupo de estudiantes y docentes de un espacio

formativo en Psicología Comunitaria de Lima. Perú.

Específicos:

1) Identificar el significado atribuido a empoderamiento

2) Identificar el significado atribuido a fortalecimiento


27

Método

Empleamos el método mixto: cualitativo-cuantitativo (Hernández Sampieri, Fernández-

Collado, Baptista Lucio, 2006) al aplicar las redes semánticas naturales, técnica cuantitativa y

cualitativa que permite identificar la organización cognitiva y la subjetividad de las personas

respecto a temáticas relacionadas con alguna palabra-estímulo u oración generadora.

Participantes

En el año 2009 se abrió una maestría de Psicología Comunitaria en una universidad en

Lima, Perú, en este momento el único programa de posgrado en la materia en el país. El

programa se construyó a partir de las experiencias de trabajo comunitario realizadas por

docentes del Departamento de Psicología de dicha universidad. El interés de la universidad

por tener un rol más activo en los procesos de cambio social se hace evidente por la

organización de encuentros de discusión sobre Salud Mental Comunitaria como preludio a la

creación de este programa (Velázquez, et. al., 2011).

La población de la maestría ha venido de dos fuentes: egresados de la misma

universidad que empiezan a interesarse más por el tema al terminar su pregrado e

inmediatamente se inscriben en la maestría. Y por otro lado estudiantes y egresados de otras

universidades que ya tienen trabajo de campo en psicología comunitaria, principalmente la

Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y que optan por llevar una especialización

titulada (Velázquez, comunicación personal, octubre 2013).

La población en el momento de realizar este trabajo fue de alrededor de 40 alumnos

egresados y 19 en formación, las edades fluctúan mayormente entre 24 y 30 años

aproximadamente. La docencia consta de 12 profesores en su mayoría mujeres, cuyas edades

fluctúan mayormente entre 35 y 45 años de edad, psicólogas en su mayoría pero también hay

profesionales de otras especialidades como antropología, historia y sociología. La población


28

proviene de diferentes estratos sociales de Lima así como también algunas personas de

provincias.

Participaron un total de 16 personas, 10 estudiantes: 5 mujeres y 5 hombres (edad

promedio de 30 años), y 6 docentes, todas mujeres, de edad promedio 43 años, todos

miembros de una maestría en Psicología Comunitaria de una universidad de Lima.

De los 10 estudiantes entrevistados, 6 provienen de la Universidad Nacional Mayor de

San Marcos (UNMSM), dos de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), uno de la

Universidad Andina del Cuzco y otro de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Todos

con alguna experiencia comunitaria, algunos por los estudios de la maestría y otros por

experiencias anteriores.

En cuanto a las docentes, de las 6 participantes entrevistadas 4 de ellas son Magister en

diversas especialidades y dos son doctoras, una en Antropología y otra en Psicología del

Género. Cinco provienen de la PUCP y una de la UNMSM. Su dedicación a trabajos

comunitarios varía desde 10 años de experiencia la más joven, hasta 30 años de experiencia la

mayor. En cuanto labores comunitarias desarrolladas, son bastante variadas también: diversos

proyectos ligados a extracción, prevención, gestión de conflictos, sobre víctimas de violencia,

fortalecimiento de capacidades, intervención en situaciones de desastre, en salud mental

comunitaria, responsabilidad social, políticas públicas e investigación social. Así mismo han

participado en capacitaciones, consultorías y otros proyectos relacionados a derechos

humanos.
29

Técnicas de recolección de información.

Redes semánticas naturales. La técnica de redes semánticas naturales propuesta por

Figueroa, González y Solís, (1981), constituye un método de estudio del significado que

permite obtener una gran riqueza de índole interpretativa y cuantitativa acerca de cualquier

concepto.

La técnica parte de la base que la información contenida en la memoria a largo plazo

está organizada en forma de redes. Palabras o eventos forman relaciones, dando significado a

un concepto. La técnica de redes semánticas naturales permite aproximarse al resultado a

partir de un proceso reconstructivo de información en la memoria, el cual nos da el

conocimiento de un concepto determinado (Figueroa, González y Solís, 1981). Mientras más

palabras tengan las redes de un concepto, más se conoce del significado del mismo. Los

conceptos sin significado son aquellos cuya red es muy limitada. Se postula que la posible

respuesta al problema del significado está dada por la riqueza de la red semántica y su

relación con el proceso reconstructivo de la memoria (Figueroa, González y Solís, 1981, p.

457)

Mediante esta técnica, se logra un medio empírico de acceso a la organización

cognitiva del conocimiento. Por tanto, puede proporcionar datos referentes a la organización

e interpretación interna de los significantes. También indica como la información fue

percibida individualmente en el curso de la composición del aprendizaje social y provee

indicios fundamentales, acerca de la tendencia a actuar basándose en ese “universo

cognitivo” (Vera, Pimentel, Batista de Albuquerque, 2005).

El significado ha sido definido como la unidad fundamental de la organización

cognoscitiva, que está compuesto de elementos afectivos y de conocimiento, que crean

un código subjetivo de reacción. Los cuales reflejan la imagen del universo y la cultura
30

subjetiva que tiene la persona, puesto que es al mismo tiempo, una unidad natural de

representación cognoscitiva y de estimulación para producción de la conducta (Szalay

y Bryson, 1973; citado por Valdez, 2002, p. 56).

La técnica se utiliza de la siguiente manera: se seleccionan términos estímulo y se pide

a los participantes que los definan mediante un mínimo de cinco palabras sueltas, que pueden

ser verbos, adverbios, adjetivos, sustantivos, nombres o pronombres, sin utilizar artículos ni

proposiciones. Cuando los participantes han hecho su lista de palabras definidoras se les pide

que, de manera individual, las jerarquicen de acuerdo con la cercanía o importancia que le

otorgan con respecto al término estímulo. Se le asigna el número uno a la palabra que mejor

define al término, el dos a la siguiente menor, y así sucesivamente, hasta agotar todas las

palabras definidoras.

Cuestionario de información sobre participantes. Se elaboró un cuestionario para

recoger algunos datos de los participantes: edades, de qué universidad viene, formación

académica, autores con los que se identifican, experiencia comunitaria, en qué tipos de

proyectos ha trabajado. La idea primigenia era relacionar los significados con la práctica

profesional pero no fue posible para esta investigación llegar hasta ese punto por lo que

algunos datos del cuestionario quedaron irrelevantes. La información recogida nos permitió

perfilar el contexto y la experiencia de las personas participantes.

Procedimiento

Se les solicitó a los estudiantes y docentes de una maestría en Psicología Comunitaria

de una universidad de Lima a participar voluntariamente en la investigación por medio de una

invitación a través de correos electrónicos enviado a la lista de estudiantes y profesores. En el

correo se incluyó la ficha de consentimiento informado para los que aceptaran participar. Con

los que aceptaron la invitación se coordinaron las fechas para la aplicación de los
31

instrumentos.

Aplicación del instrumento de Redes Semánticas Naturales. En principio usamos

como palabras estímulo los términos “empoderamiento” y “fortalecimiento” como

sustantivos, pero luego decidimos utilizar también los verbos empoderar y fortalecer al

observar que en las primeras aplicaciones los entrevistados respondían con verbos a los

estímulos, lo que nos hizo pensar que quizá podría evocar la acción y el efecto de los

conceptos de mejor manera. Finalmente se utilizó el instrumento con ambas palabras

estímulo, uno con Empoderamiento-Fortalecimiento y otro con Empoderar-Fortalecer y se

aplicaron alternativamente. De los 16 entrevistados, con nueve de ellos/ellas se utilizaron

Empoderamiento-Fortalecimiento y con siete Empoderar-Fortalecer.

El instrumento se aplicó de la siguiente manera: en una primera hoja se dieron las

instrucciones y se dio como ejemplo la palabra Pera y 5 posibles resultados asociativos a tal

palabra. Se verificó la comprensión de la tarea, clarificando cualquier duda que pudieran

tener al respecto. Luego se les pidió responder a las dos palabras estímulo. Cada una de ellas

estuvo acompañada de dos columnas. La primera columna fue para escribir la lista de

palabras y la segunda columna fue para anotar la jerarquía asignada a cada palabra

definidora. Para jerarquizarlas se les solicitó a los participantes que le dieran el número 1 a la

palabra que pensaban era la que mejor definía el estímulo, el número 2 a la que le seguía en

importancia y así sucesivamente hasta completar las 5 palabras definidoras. Luego se hizo

una relación de todas las palabras definidoras evocadas por cada uno de los participantes y se

vaciaron para su procesamiento en una hoja del programa Excel para finalmente calcular los

valores de la red semántica. Los resultados se obtuvieron utilizando el método propuesto por

Figueroa, González y Solís, (1981) y revisado por Valdez (2002). Incorporamos también la

propuesta de Hinojosa Rivero (2008) que aporta con valores respecto a las frecuencias y
32

porcentajes. Para toda definición de palabra de las pruebas se utilizó la 23.ª edición del

Diccionario de la Real Academia Española (2014).

Se obtuvieron los siguientes valores principales:

Valor J: Este valor resulta del total de las palabras definidoras generadas por los

participantes para definir al estímulo en cuestión. Es un indicador de la riqueza semántica de

la red. Una vez obtenidas todas las palabras mencionadas por los participantes, integramos en

un mismo término los sinónimos, los plurales, las palabras iguales pero escritas con género

diferente y derivadas de una misma raíz. Para este proceso se utilizó el Diccionario de

sinónimos de la Real Academia Española.

Peso Semántico (PS). El peso semántico de cada una de las palabras definidoras se

obtuvo sumando la ponderación de las frecuencias por la jerarquización asignada por el

grupo, donde se le otorga el número uno a la palabra definidora más cercana y se multiplica

por 10, al número dos (2) se le multiplica por 9, y así sucesivamente hasta llegar al

ordenamiento cinco (5) que es multiplicado por seis. Luego, para cada palabra definidora,

estos valores se multiplicaron por el número de participantes que le asignaron el lugar

determinado (del primero al quinto). Por último, se sumaron los 5 valores obtenidos por cada

definidora, dando como resultado el peso semántico.

Conjunto SAM (Semantic Association Memory). Es el grupo de las definidoras de valor

PS más alto generadas por un grupo para cada concepto. Este conjunto SAM forma el núcleo

de la red semántica del concepto en estudio y se considera el centro mismo del significado

que tiene un concepto (Valdez, 2002: 70). En nuestro caso optamos por utilizar la técnica

original de Figueroa et. al. (1981) en donde el conjunto queda constituido por las diez

definidoras con peso semántico más alto. Otra posibilidad era quedarnos con las palabras

definidoras a partir de valor mínimo de frecuencia 2, como propone Hinojosa (2008), pero
33

eso nos dejaba con grupos muy desiguales de palabras, dificultando las comparaciones.

Distancia Semántica Cuantitativa (DSC). Es un indicador en términos de porcentajes,

de la distancia semántica que hay entre las diferentes palabras definidoras que conforman el

conjunto SAM. Se obtiene asignando el 100% a la palabra definidora con mayor peso

semántico y a partir de ese valor, con una regla de tres, se generan los valores para las demás

palabras definidoras. El DSC es un indicador de la variabilidad intragrupo.

Se obtuvieron también los siguientes valores adicionales:

Valor G. Este representa la densidad conceptual de la red y se calcula a partir del

núcleo de la red considerando el peso semántico que se encuentra más alto y restándole el

siguiente peso semántico, a su vez se le resta el tercero y así sucesivamente. Cuando los

valores son altos es indicativo de que existe una densidad baja semánticamente hablando,

quiere decir que las palabras muestran significados distantes entre ellas, indicando dispersión;

y, cuando los valores son bajos, es indicativo de que la densidad es alta semánticamente

hablando, quiere decir que las palabras están muy próximas unas de otras con respecto a sus

pesos semánticos, indicando cercanía conceptual.

Frecuencia. Es la cantidad de veces que la palabra definidora aparece.

Porcentaje. Se obtiene dividiendo la frecuencia entre el número de participantes total

por 100. Es el porcentaje de aparición de la palabra definidora con respecto al total de sujetos

a los que se aplicó la prueba. Este dato nos indica el consenso grupal con respecto a cada

palabra definidora, y nos sirve también, para comparaciones entre grupos.

Por las características del instrumento RSN, éste se pudo aplicar de diferentes maneras:

en grupo, o individualmente dependiendo de la disponibilidad de las personas participantes.

En el caso de los y las estudiantes, la primera aplicación del instrumento se realizó de

manera grupal con 4 personas que estuvieron disponibles a participar luego de las clases. A
34

los seis siguientes se les aplicó individualmente, según su disponibilidad en distintas fechas.

En el caso de las docentes el instrumento se aplicó individualmente a cada una de ellas

citándolas por separado según su disponibilidad. La administración del instrumento tomó

alrededor de 10 minutos como máximo.

Aplicación del cuestionario de información sobre participantes. El cuestionario se

aplicó de la siguiente manera: En el caso de los y las estudiantes, tres cuestionarios se

tomaron personalmente, durando alrededor de 8 minutos cada uno, y siete cuestionarios se

aplicaron vía correo electrónico. En el caso de las docentes se aplicó a cada una

inmediatamente después de administrar el instrumento RSN.

Aspectos éticos

A cada persona que aceptó participar en la investigación se le hizo conocer y firmar un

consentimiento informado (APÉNDICE A) en el que se le hizo conocer los objetivos y la

naturaleza voluntaria de la investigación. Así mismo la confidencialidad de sus respuestas

codificando la información para hacerla anónima, y la posibilidad de retirarse del proyecto

en cualquier momento sin ningún perjuicio.


35

Resultados

En total se obtuvieron ochenta palabras para cada término estímulo. Luego de la

depuración (sinónimos, los plurales, las palabras iguales pero escritas con género diferente,

etc.) se precisaron las definidoras para significar ambos conceptos. No hubo diferencias en

cuanto al valor J referido a la riqueza semántica generada por ambos términos, el término

empoderamiento generó 49 palabras definidoras (APÉNDICE E), mientras el término

fortalecimiento generó 48 palabras definidoras (APÉNDICE F).

Significado atribuido al empoderamiento (RSN de empoderamiento)

Se procedió a la obtención del peso semántico (PS) de cada una de las palabras

definidoras y se obtuvo el siguiente conjunto SAM (núcleo central de la red, centro del

significado del concepto) definido por los participantes para el término estímulo

empoderamiento: Poder, Fortalecimiento, Capacidades, Desarrollo, Proceso, Recursos,

Colectivo, Conocimiento, Transformación y Decidir (Fig. 1).


36

Se puede observar que el término estímulo empoderamiento se definió sobre la base de

las definidoras Poder y Fortalecimiento, con PS de 92 y 84 respectivamente, la curva se

quiebra notoriamente luego de ellas y sigue Capacidades con un PS de 55. Las restantes

palabras definidoras se ubican más lejanas a partir de la definidora Desarrollo (PS=24),

Proceso (PS=23), Recursos (PS=17), Colectivo (PS=16), Conocimiento (PS=14),

Transformaciones (PS=13) y Decidir con un PS de 10. Los valores DSC -porcentajes de la

distancia semántica que hay entre las diferentes palabras definidoras- (Tabla 3) nos dicen que

en este grupo se observa gran variabilidad semántica entre las dos primeras definidoras, la

tercera y el grupo final.

Poder es tener expedita la facultad o potencia de hacer algo, y fortalecimiento es la

acción y efecto de fortalecer. La palabra clave es Poder ya que genera el mayor consenso

entre los y las participantes (62.5%, Tabla 3), y este, ligado al fortalecimiento, conceptuan el

empoderamiento. Capacidades, base del fortalecimiento de las personas, se muestra a un

nivel intermedio. Una observación interesante si analizamos parcialmente las definidoras

basándonos en los valores G, que revisaremos detalladamente más adelante, es que mientras

todas las demás definidoras tienden a la fragmentación separando sus significados, las siete

últimas, Desarrollo, Procesos, Recursos, Colectivo, Conocimiento, Transformación y Decidir,

se agrupan y tienden a unirse compartiendo significados (Fig 1). Llama la atención que las

tres últimas, nociones destacadas en la literatura de la Psicología Comunitaria de

Latinoamérica, se encuentren periféricas con respecto a la definidora Poder.


37

Significado atribuido al fortalecimiento (RSN de fortalecimiento)

En relación al término estímulo fortalecimiento se obtuvo el siguiente conjunto SAM

definido por los participantes: Fuerza, Reforzar, Desarrollo, Capacidades, Poder, Mejorar,

Empoderar, Capacitar, Proceso y Nutrir (figura 2).

Vemos que las primeras cuatro palabras definidoras: Fuerza (PS=54), Reforzar

(PS=52), Desarrollo (PS=50) y Capacidades (PS=47), se agrupan muy cercanamente como

las palabras base del término estímulo fortalecimiento (Figura 2, Tabla 4). La curva se

quiebra y se forma una segunda agrupación de definidoras muy próximas entre ellas,

integradas por Poder, Mejorar y Empoderar (que aparece aquí como definidora), con PS de

30, 27 y 26 respectivamente (Figura 2, Tabla 4). Y finalmente vemos un tercer grupo de

definidoras también cercanas entre ellas: Capacitar, Proceso y Nutrir, con PS similar o igual

entre sí (18, 16 y 16 respectivamente, Tabla 4). Observamos que, a diferencia del término

estímulo empoderamiento, las definidoras muestran una menor Distancia Semántica

Cuantitativa entre si.


38

Fuerza y Reforzar nos hablan de robustecerse, vigorizarse, Desarrollo es crecimiento y

Capacidades significa aptitud, talento, cualidad que dispone a alguien para el buen ejercicio

de algo. Estas cuatro palabras definidoras que tienen que ver con factores internos,

endógenos, todas de crecimiento, nos hacen interpretar el fortalecimiento como que “la

fortaleza está en el desarrollo de capacidades”. En un segundo bloque tenemos un grupo de 3

palabras: Poder, Mejorar y el verbo Empoderar que aparece aquí como palabra definidora.

Poder y Empoderar se refieren a control y ganancia de control, mejorar es acrecentar, cambiar

a un estado superior, podríamos decir que en este segundo grupo encontraríamos a un nivel

medio “el poder acrecienta la ganancia de control”. En un tercer grupo están las palabras

Capacitar, Proceso y Nutrir. “Capacitarse es un proceso que nutre”. Comparativamente a lo

observado respecto a las definidoras del concepto empoderamiento, vemos que en este caso

no hay gran variabilidad intragrupal, según nos muestra su DSC. Es claro que en el

imaginario de los y las participantes el significado del término fortalecimiento gira

fuertemente alrededor de factores endógenos de crecimiento.


39

Analizando las frecuencias y los porcentajes de los conjuntos SAM de

empoderamiento y fortalecimiento, vemos que los y las participantes están mayormente de

acuerdo (62.5%, Tabla 3) en que la principal definidora Poder es la que concentra el

significado del concepto empoderamiento mientras que con respecto al término

fortalecimiento el significado está dividido por igual entre las tres primeras definidoras

Fuerza, Reforzar y Desarrollo (37.5%, Tabla 4).

Finalmente si comparamos la densidad conceptual (valor G) de los núcleos centrales

(conjunto SAM) de empoderamiento y fortalecimiento, vemos que el conjunto SAM para el

término estímulo empoderamiento tiene menor densidad (valor G más alto) en comparación

con el conjunto SAM para el término estímulo fortalecimiento que tiene mayor densidad

conceptual (valor G más bajo). Quiere decir que el conjunto de palabras usadas como

definidoras de empoderamiento tienden a la dispersión y el conjunto de palabras usadas como

definidoras de fortalecimiento tiende a integrarse. ¿Qué quiere decir que estén dispersas o
40

integradas? Cuando hablamos de densidad estamos hablando de un grado de alejamiento o

cercanía de las palabras que buscan definir un concepto y ese grado de alejamiento o cercanía

nos da idea de la identificación de un conocimiento. Una densidad baja quiere decir que no se

está identificando claramente el conocimiento y una densidad alta quiere decir que se está

identificando claramente un conocimiento. Nos dice entonces que en el imaginario de los y

las participantes la identificación del conocimiento del concepto fortalecimiento es más alta

que la identificación del conocimiento del concepto empoderamiento.

En la figura 3 y en la figura 4 visualizamos como ven los participantes las redes

semánticas de cada concepto: el término empoderamiento mantiene una predisposición a

definirse con menos palabras muy jerarquizadas que concentran el peso semántico en sus 2

primeras definidoras, sobre todo en la primera (Fig. 3), mientras que el termino

fortalecimiento muestra una predisposición a definirse con más palabras que comparten el

peso semántico (Fig. 4).

A continuación veremos separadamente las definidoras formuladas por los estudiantes

y docentes para el término estímulo empoderamiento.

Entre los estudiantes las palabras definidoras que conforman el conjunto SAM para el

término estímulo empoderamiento fueron: Poder (63) , Fortalecimiento (55), Capacidades

(41), Desarrollo (17), Proceso (17), Colectivo (16), Transformación (16), Fuerza (13),

Intervención (9) y Dentro (9) (Fig. 5). Como vemos los y las participantes estudiantes

definen el concepto empoderamiento también en base a las dos primeras palabras: Poder y

Fortalecimiento luego de las cuales ocurre una mayor distancia significativa. A partir de allí

sigue medianamente Capacidades. Luego siguen las demás definidoras Desarrollo, Proceso,
41

Figura 3. Red semántica de empoderamiento


Poder 92
Fortalecimiento 84 100.00% Decidir 10

50.00%
Capacidades 55 Transformación 13

0.00%

Desarrollo 24 Conocimiento 14

Proceso 23 Colectivo 16
Recursos 17

Figura 3. Concentración de los pesos semánticos de las definidoras del concepto empoderamiento.
Elaboración propia basada en los resultados de la RSN de Empoderamiento.

Figura 4. Red semántica de fortalecimiento

Fuerza 54
Reforzar 52 100.00% Nutrir 16

50.00%
Desarrollo 50 Proceso 16

0.00%

Capacidades 47 Capacitar 18

Poder 30 Empoderar 26
Mejorar 27

Figura 3. Concentración de los pesos semánticos de las definidoras del concepto fortalecimiento.
Elaboración propia basada en los resultados de la RSN de Fortalecimiento.
42

Colectivo, Transformación, Fuerza, Intervención y Dentro que se aglutinan separadamente de

las tres primeras. Resultados muy similares al general visto en la Tabla 3 (Fig. 5).

En cuanto a las docentes, ellas definen el concepto empoderamiento alrededor de las

definidoras Poder y Fortalecer a las que le dan el mismo PS (29), luego la curva se quiebra y

a un nivel mediano viene Recursos (17), seguida de Capacidades (14), y luego Decidir (10),

Ejercer (10) , Auto-gestionar, Gente, Derechos con PS iguales entre sí (9) y por último

Negociar (8) (Fig. 6)

Observamos que mientras los estudiantes tienen un resultado muy similar al resultado

general, las docentes igualan las definidoras Poder y Fortalecimiento dándoles el mismo peso

semántico, y por lo tanto dándole ambas significado por igual al termino empoderamiento

(50% de consenso cada una, Tabla 5), mientras que los y las estudiantes concentran el

significado del termino empoderamiento en la definidora Poder (70% de consenso, Tabla 5).

En ambos grupos la DSC nos hace observar gran variabilidad semántica entre las

definidoras.
43

En cuanto al valor G las docentes arrojaron un mayor densidad (2.33) en su red de

empoderamiento a comparación de los y las estudiantes (G=6). Esto nos dice que las

definidoras dadas por las docentes tienen mayor tendencia a la integración, quiere decir que

ellas le asignan un significado más claro al termino empoderamiento, en comparación con los

y las estudiantes que presentan sus definidoras dispersas, por lo tanto un significado menos

claro para ellos y ellas.


44

A continuación comparamos separadamente estudiantes y docentes con respecto al

término estímulo fortalecimiento.

Para los y las estudiantes las definidoras que conforman el conjunto SAM de

fortalecimiento fueron: Fuerza, Desarrollo, Mejorar, Empoderar, Capacidades, Proceso,

Nutrir, Poder, Apuntalar y Ética (Fig. 7).

Figura 7. Conjunto SAM del término estímulo Fortalecimiento estudiantes

100.00%
Fuerza 36
90.00%
Desarrollo 32
80.00%
Mejorar 27
70.00%
Empoderar 26
60.00%
Capacidades 19
50.00%
Proceso 16
40.00%
Nutrir 16
30.00%
Poder 15
20.00%
Apuntalar 15
10.00%
0.00%
Figura 7. Elaboración propia basada en los resultados de la RSN.

Las cuatro primeras definidoras Fuerza, Desarrollo, Mejorar, y Empoderar, que

aparece aquí como palabra definidora, están más cercanas con respecto a su PS (36, 32, 27 y

26 respectivamente), luego siguen las demás definidoras Capacidades, Proceso, Nutrir,

Poder, Apuntalar con PS cercanos (19, 16, 16, 15, 15 respectivamente) y finalmente Ética

con PS 10 (Tabla 6). Este conjunto SAM, según sus valores DSC, es el que menor

variabilidad semántica muestra entre las definidoras en comparación con todo lo visto,

podemos decir que todo el conjunto de palabras definidoras del concepto fortalecimiento

tienden a la integración y están todas referidas a factores endógenos de crecimiento.

En cuanto al grupo de docentes el conjunto SAM del término estímulo fortalecimiento

estuvo conformado por las definidoras: Reforzar y Capacidades, Desarrollo, Fuerza, Poder,
45

Elegir, Capacitarse, Apoyar, Autogestionar y Generar (Fig. 8).

Figura 8. Conjunto SAM del término estímulo Fortalecimiento docentes

100.00%
Reforzar 29 90.00%
Capacidades 28 80.00%
Desarrollo 18 70.00%
Fuerza 18 60.00%
Poder 15 50.00%
40.00%
Elegir 10
30.00%
Capacitarse 9
20.00%
Apoyar 9 10.00%
0.00%
Figura 8. Elaboración propia basada en los resultados de la RSN.

En la tabla 6 vemos que las definidoras Reforzar y Capacidades (PS de 29 y 28

respectivamente) son las que con mayor énfasis definen el término estímulo fortalecimiento

entre las docentes. A partir de allí la curva se quiebra significativamente, sigue un segundo

grupo formado por Desarrollo, Fuerza y Poder (18, 18, y 15 respectivamente). Finalmente un

tercer grupo formado por Elegir, Capacitarse, Apoyar, Auto-gestionar, y Generar (PS 10, 9, 9,

8 y 8 respectivamente). Para las docentes el fortalecimiento consistiría básicamente en

reforzar capacidades.

Se puede observar diferencias con respecto a las DSC en ambos grupos. Los y las

participantes estudiantes muestran en sus valores DSC menor variabilidad semántica entre

sus definidoras a comparación de las mostradas por las docentes (Tabla 6). Tanto en el grupo

de los y las estudiantes como en el de las docentes la densidad conceptual (valor G) del

término estímulo fortalecimiento es similar aunque con una ligera densidad mayor en el

grupo de estudiantes con respecto al de las docentes. En ambos grupos los conjuntos SAM

tienden a la integración y también coinciden en definir claramente el fortalecimiento


46

relacionándolo a factores endógenos de crecimiento.

Se observa que en todos los casos con respecto al término estímulo empoderamiento el

significado del concepto está fuertemente marcado alrededor de la definidora Poder y todas

las demás definidoras se muestran subordinadas salvo en el caso de las docentes que igualan

Poder y Fortalecimiento dándoles el mismo PS a ambas. Vemos por otro lado que con

respecto al término estímulo fortalecimiento, la definición está más distribuida entre varias

definidoras y la definidora Poder (fuerte en el caso del empoderamiento) aquí se muestra en

un lugar subordinado a las demás definidoras, podemos decir que con respecto al término

fortalecimiento el Poder depende del crecimiento de factores endógenos.

En cuanto al uso de un instrumento con sustantivos y otro con verbos encontramos lo

siguiente: Con respecto a los términos empoderamiento y empoderar, no encontramos

mayores diferencias entre las definidoras resultantes tanto del sustantivo como del verbo (ver

APÉNDICE I).

En cuanto a las diferencias entre el sustantivo fortalecimiento y el verbo fortalecer si


47

encontramos diferencias resaltantes con respecto a dos palabras definidoras: poder y

empoderar. Ambas palabras figuran al final de la de red generada por el estímulo

fortalecimiento (lugares 25 y 26), mientras que ocupan los lugares tercero y cuarto en la red

generada por el estímulo Fortalecer (APÉNDICE J). Al investigar a qué podría deberse esto

descubrimos que en los resultados generales de fortalecimiento, al separar resultados por

género (APÉNDICE K), los hombres le dieron el último lugar del tamaño de red a la

definidora Poder (J=22) mientras que las mujeres situaron la misma palabra en el 8vo lugar,

lo que afectó el resultado general. De forma similar ocurrió que las estudiantes consideraron

el término empoderar como primera palabra definidora de fortalecer, mientras que los

hombres no consideraron tal palabra como definidora, afectando el resultado de la misma

manera. Dado que la muestra es pequeña hablaríamos de una tendencia por géneros en la que

los varones relacionan débilmente el desarrollo endógeno con el poder mientras que en las

mujeres ocurre lo contrario. Las docentes confirmarían algo de esto al igualar poder y

fortalecimiento. Sin embargo, pensamos que tendría que hacerse una investigación con una

muestra más grande y profundizar con respecto al género para poder afirmar algo sustancial

al respecto.
48

Discusión

Sobre la organización e interpretación de empoderamiento y fortalecimiento

“Para que los grupos marginados logren la justicia, el poder debe ser introducido

en la ecuación” (Prilleltensky, 2004, p. 25).

En los resultados generales de los y las participantes, poder es la palabra definidora con

el consenso más alto para definir el término empoderamiento como concepto. Si bien las

demás definidoras en el núcleo central de la red (SAM) para este término tienen que ver con

las ideas centrales desarrolladas dentro de la Psicología Comunitaria (Fortalecimiento,

Capacidades, Desarrollo, Proceso, Recursos, Colectivo, Conocimiento, Transformación y

Decidir), encontramos, sin embargo, que la asociación entre ellas, resulta fragmentada y con

tendencia a la dispersión. Interesante notar que las siete últimas definidoras dentro del mismo

grupo, contrariamente al resto, mostraron una tendencia a unirse, a integrarse. Si bien hemos

visto que el poder es tener la facultad de hacer algo, podemos pensar que ese “hacer algo”, en

el caso del término empoderamiento en estos resultados, está ligado a sobre todo a

fortalecerse debido a que definidora capacidades se separa de las dos primeras, lo que nos

lleva a interpretar que hablamos de un fortalecerse más cercano a la ganancia de control que

al desarrollo de habilidades. Esto nos podría estar diciendo que si bien el término

empoderamiento se refiere a la adquisición y al fortalecimiento del dominio y control como

nociones básicas del poder, este tiende conceptualmente a definirse por si mismo

básicamente bajo ese criterio y solo perifericamente a ser asociado a las ideas centrales que

definen el concepto dentro de la disciplina en Psicología Comunitaria. Esta poca claridad en

la identificación del tipo de poder asociado al concepto empoderamiento, a pesar, como

hemos visto, de estar incluidas definidoras claves dentro de su núcleo como Transformación y

Decidir, nos hace pensar en las contradicciones entre el discurso y la acción mencionadas por
49

García (2005) y la razón por la que nos dice que el empoderamiento se puede prestar a “tener

múltiples significados y servir con fervor a diversas causas” (p. 8). Más aun si tenemos en

cuenta que en la concepción del empoderamiento desde la disciplina de la Psicología

Comunitaria no se trata solamente del acceso a la toma de decisiones sino que deben incluirse

necesariamente los procesos que llevan a las personas a percibirse a sí mismas con la

capacidad y el derecho a ocupar ese espacio decisorio (Rowlands, 1997, pp. 13-14),

especialmente dentro de la concepción para la Psicología Comunitaria latinoamericana

(Freire, 1969, 1970; Fals Borda, 1985; Martín-Baró, 1986, 1989; Ortiz-Torres, 1999; Muñoz,

2000; Montero, 2003, 2004, 2006; Prilleltensky, 2004; Iturralde, 2005; Larrea, 2008; Rozas,

2014).

Si agregamos lo que menciona Prilleltensky (2004) que por más bien intencionados que

seamos muchas de nuestras intervenciones como psicólogos comunitarios tienen más que ver

con ayudar víctimas que con transformar y cambiar estructuras: "A lo largo de un continuum

que va del mejoramiento a la transformación, nuestras acciones contribuyen principalmente a

lo primero y sólo periféricamente a lo segundo" (p. 30), completamos la idea de estar usando

un término que no solo conceptualmente desde lo comunitario va perdiendo su función de

adquisición de conciencia política, como conocimiento de los orígenes societales y políticos

de la opresión y el bienestar por parte de los participantes de cualquier intervención

(Prilleltensky, 2004), sino que además puede ser utilizado de forma despolitizada y

pragmática como política de desarrollo desde el punto de vista hegemónico.

Nos preguntamos si esa tendencia hacía la fragmentación mostrada en los resultados

podría ser un reflejo de la situación real en la que se encuentra el concepto y su uso en la

actualidad y la razón de la polémica que genera su utilización. Boaventura de Sousa (2000)

nos dice que en la transición paradigmática actual no es posible erradicar la contradicción y la


50

competencia entre el paradigma dominante y el paradigma emergente, entre la regulación por

un lado y la emancipación por otro, y de que estas contradicciones necesariamente

influencian y viven en el interior tanto de las subjetividades individuales como dentro de las

colectivas, además de los contextos sociales en que intervienen. ¿Son tal vez estas

contradicciones las que nos muestran los y las participantes de la investigación en sus

respuestas?

A diferencia de la concepción del empoderamiento, las definidoras del conjunto SAM

para el termino fortalecimiento tienden a la integración, al dialogo y a la simetría para definir

el concepto. Encontramos esto concordante con parte de la definición desarrollada por

Montero (2003) para fortalecimiento: “El proceso mediante el cual los miembros de una

comunidad (individuos interesados y grupos organizados) desarrollan conjuntamente

capacidades y recursos ...” (p. 72); y que en las comunidades la capacitación lleva a un

proceso que a su vez nutre, siguiendo las enseñanzas y observaciones de Freire (1969) sobre

la importancia del diálogo y la dialéctica en la propia transformación al compartir y recibir

experiencias. Es interesante anotar que según los y las participantes, en el caso de la

definición conceptual de este término, del desarrollo de habilidades depende la adquisición de

poder de manera diferente a lo ocurrido en la definición del concepto empoderamiento en que

todas las definidoras están subordinadas a la principal definidora poder. Como hemos

mencionado también todo el conjunto en las respuestas a la definición de este concepto tiende

a la integración contrariamente a lo que ocurre con respecto a la definición del término

empoderamiento como concepto, y esto ocurre de adentro hacia afuera análogamente al poder

ascendente (Bobbio, 1984; García, 2005). Visto así podríamos considerar que los y las

participantes han incluido dentro del núcleo de la red semántica del concepto

empoderamiento a la palabra fortalecimiento, más que como una definidora, como un


51

concepto que ayuda a definir a otro (Valdez, 2002), y que, asociado a la definidora Poder

adquiere la consistencia necesaria para acercar la definición conceptual del empoderamiento

a lo desarrollado por los investigadores latinoamericanos. Sin embargo, persisten las

contradicciones porque vemos que el poder se puede poner al servicio de diferentes aspectos

según el contexto, la historia y las necesidades de una comunidad.

¿Estará el desarrollo de capacidades prestados al poder al servicio de un poder

potenciador que logre transformaciones radicales de nuestra realidad? ¿o al servicio de un

poder dominante que solo busca consolidar sus estructuras a través de cambios adaptativos?

Hemos visto que ambos desarrollos pueden ser vistos como empoderamiento y a pesar de que

en el imaginario de los psicólogos comunitarios participes en la investigación, el

fortalecimiento está necesariamente asociado al poder para darle forma al concepto de

empoderamiento, este término no deja de seguir mostrando la ambigüedad hacía la cual ha

ido caminando en su desarrollo. Podemos pensar también que su relativo éxito se debe a que

esta palabra es la que mejor evoca, por su morfología, la noción de adquisición y uso del

poder, de allí la facilidad para la mercantilización (Vázquez, 2004) y aun banalización de su

uso.

Sobre la visión de los expertos y los estudiantes

Encontramos algunas diferencias cuando separamos las personas participantes en

estudiantes y docentes. Los resultados de los y las estudiantes son bastante similares al

resultado general y por lo tanto la definidora poder junto a fortalecimiento son las definidoras

principales que conceptúan al término empoderamiento. En el caso de las docentes el

resultado muestra una diferencia resaltante: tanto la definidora poder, como la definidora

fortalecimiento tienen la misma jerarquía y por lo tanto definen por igual al empoderamiento.

Hemos visto que las definiciones teóricas de ambos conceptos, empoderamiento y


52

fortalecimiento, guardan una diferencia importante con respecto a que la transformación del

entorno (actores) se basa en compartir conjuntamente conocimientos, proceso que está

considerado en la definición de fortalecimiento (Montero, 2003), apoderamiento (Muñoz,

2000) y refortalecimiento (Vázquez, 2004, 2012), pero no en las definiciones clásicas del

empowerment (Rappaport, 1981,1987; Rowlands, 1997; Sadan, 1997; Sen, 1997) en las que

no se toman en cuenta las destrezas que ya existen en las comunidades o las competencias

adquiridas por estas (Muñoz, 2000) antes de las intervenciones. Al darles un mismo valor

jerárquico a la definidora poder, la cual define praćticamente al concepto empoderamiento, y

a la definidora fortalecimiento, que podemos considerar también como concepto usado para

definir otro, las docentes estarían haciendo una labor de integración. Eso podría decirnos que

ellas tienen una mejor comprensión del concepto o que le asignan un significado más acorde

con la disciplina, que puede ser atribuible probablemente a su mayor experiencia teórico-

práctica; mientras que para los y las estudiantes el término empoderamiento se conceptúa

manteniendo la tendencia a ser más vago e impreciso.

En cuanto al término estímulo fortalecimiento no hubo mayores diferencias entre estos

grupos, el factor endógeno es básico para asignar significado al concepto fortalecimiento y

para ambos grupos la definidora poder está subordinada al crecimiento interno como en los

resultados generales de la RSN para la definición este concepto. Una anotación interesante

encontrada es la diferencia al dividir los grupos en hombres y mujeres. Aunque es un número

pequeño de participantes, el grupo de hombres no considera a la definidora poder dentro de

las diez primeras definidoras (núcleo central SAM) de fortalecimiento, mientras que para el

grupo de mujeres estudiantes, así como para el de profesoras, la definidora poder si está

considerada dentro de las diez primeras definidoras del término fortalecimiento. Sería

interesante averiguar sobre la observación de esta tendencia con un número más grande de
53

participantes centrándose la investigación en las definiciones según el genero.

El poder como delegación

Para Bobbio (1986) el credo democrático se basa en la confianza en la participación

popular, en la exaltación del poder desde abajo contrapuesto al poder jerárquico, en la

autonomía contrapuesta a la voluntad que se rige por imperativos que están fuera de ella, en

la convicción de que cada uno sea el mejor juez de sus propios intereses y en la condena de

toda forma de delegación.

La fortaleza no se puede delegar, el poder sí. La lógica podría ser la siguiente: uno no

se puede empoderar a sí mismo ya que para que eso ocurra se tendría que tener el poder y si

ya se tiene no hay necesidad de empoderarse. De acuerdo a lo revisado, el empoderamiento,

desde una situación jerárquica de poder, se puede lograr, de arriba hacia abajo por delegación,

mientras el fortalecimiento (o refortalecimiento) no viene delegado, se obtiene desarrollando

habilidades que se refuerzan al compartir conocimientos y que nos permiten crecer y lograr

de esta manera obtener poder. Sería un movimiento de abajo hacia arriba, ascendente como

el que nos propone García (2005), propio de la democracia representativa.

En las respuestas dadas por los y las participantes nos parece encontrar la misma

necesidad de redefinir o acomodar un concepto -tal cual lo hemos visto en la introducción del

concepto en Latinoamérica- que representa básicamente la imposición del poder a través del

control, por uno que tenga más en cuenta la adquisición del poder por medio del crecimiento

social. Sin embargo, no deja de ser preocupante que entre las diferentes formas de interpretar

lo que signifique “empoderar” se naturalicen formas contradictorias a la democratización

ciudadana como correctas y adecuadas. Como ejemplo revisamos el trabajo Flores (2008) en

donde se plantean nuevas formas de intervención social orientadas a la asunción de roles y

responsabilidades de parte de los destinatarios de los proyectos para la gestión de las


54

propuestas de desarrollo, planteando mayores exigencias al estado y las ONG -las exigencias

vienen de las agencias de desarrollo- para que manejen en forma más eficiente sus proyectos

y estos alcancen resultados tangibles:

Para el logro de esta finalidad se iniciaron estrategias enfocadas en la modificación de

las formas tradicionales de participación de la población en los proyectos: de una forma

pasiva a una activa. Este paso implicaba que los profesionales y funcionarios de los

proyectos estatales o de las ONG inviertan más esfuerzos y recursos para implementar

procesos de aprendizaje que fortalecieran las capacidades de los pobres (Flores, 2008,

p. 83).

La autora hace una lectura de Iturralde (2005) al que interpreta mencionando

empobrecidos y pobres como si fueran lo mismo, cuando este autor hace una clara distinción

en la que no le llama a los menos favorecidos pobres sino empobrecidos por el sistema

reinante. Flores nos muestra un claro ejemplo del poder descendente al que alude, pensamos

que de forma naturalizada, y eso es lo que preocupa, como un logro empoderador cuando más

bien se trata de una delegación asistencialista y clientelar desde un poder jerárquico

totalmente contrapuesto al poder ascendente; y por último iguala todo al empowerment

fomentado por el Banco Mundial, que es básicamente una capitalización de los individuos

para adaptarlos al sistema de las leyes del mercado capitalista, como si el empoderamiento

fuera uno y del mismo tipo cuando hemos visto en nuestra revisión que responde a criterios

muy diferentes e incluso contrapuestos.

Esto nos demuestra claramente el peligro de utilizar un mismo término para

intervenciones político sociales que pueden ser interpretadas y utilizadas de cualquier manera

desde otras disciplinas. Nos preguntamos, ¿Podría ocurrir lo mismo con el fortalecimiento, el

apoderamiento o el refortalecimiento? Parece más difícil que con concepciones que apuntan
55

en principio a prioridades mutuamente reforzadoras (Muñoz, 2000; Montero, 2004; Vázquez,

2004, 2012) como paso anterior básico a la ganancia de poder, y no desde un exclusivo

ejercicio jerárquico de control, se pudiera llegar a lo mismo.


56

Reflexiones

Vemos que siendo los y las participantes de nuestra investigación un grupo homogéneo

con conocimientos compartidos acerca de la disciplina en Psicología Comunitaria, se puede

colegir que para ellos es tan importante el poder como control y dominio, como la fortaleza

que genera el desarrollo y el crecimiento de capacidades, que es el poder potenciador, y es tal

vez por eso que en los resultados se encuentra que solo asociando el poder al fortalecimiento

puedan definir e integrar el empoderamiento hacía un concepto más acorde a la disciplina, sin

embargo, ambos términos no se conceptúan de la misma manera en la mente de los y las

participantes. El fortalecimiento, engloba el poder y el empoderamiento y lo liga a otros

procesos propios de la Psicología Comunitaria siendo un concepto más claro y compartido.

Sin embargo, no incluye de manera explícita "transformación" y el mismo poder no comanda

en su núcleo. Por otro lado, el empoderamiento, se asocia claramente con poder y

fortalecimiento y de manera periférica con la transformación y con otros contenidos propios

de proceso de la Psicología Comunitaria, pero no logra una identificación clara de los

procesos, por lo que plantea el riesgo de la ambigüedad con respecto al tipo de poder al que

estaríamos refiriéndonos, ¿es descendente, delegador, clientelar o transformador dialógico y

dialéctico (Freire, 1969, 1970) de las estructuras políticas? No olvidemos que a lo largo de

nuestra investigación hemos visto que la evolución del concepto empoderamiento está

derivando hacia una herramienta utilizada para capitalizar los individuos y sus comunidades

para regularizarlos según las leyes del mercado. No deja de ser empoderamiento pero desde

un poder cuya soberanía viene desde las leyes del mercado y si se ocupa solo del aspecto

asistencial pues tendrá un efecto perverso en la población.

¿Cuál será la concepción que prevalecerá finalmente? Como nos lo hizo ver Vázquez

(2004), este tipo de conocimiento está ligado a quién lo produce y desde donde vino, y su
57

diseminación estará ligada también a quién tiene la mayor posibilidad de distribución y

accesibilidad. Si los expertos de otras latitudes y las agencias de desarrollo, que tienen gran

poder económico, lo utilizan políticamente, como lo están haciendo, con un criterio

adaptativo, podemos pensar que seguramente es lo que predominará. ¿Debemos insistir los

psicólogos comunitarios en utilizarlo con un significado diferente al que se está extendiendo?

¿O debemos seguir buscando un conocimiento alternativo potenciador que surja de las

mismas comunidades y no tanto de los expertos?

Creemos que el mayor reto pensando como psicólogos comunitarios sigue siendo la

necesaria transformación e integración del opresor y del oprimido (quizá del que llevamos

dentro cada uno de nosotros), para construir juntos una cultura inclusiva a favor del bienestar

común.
58

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64

APÉNDICE A
Consentimiento informado

Se le invita a colaborar, como participante en una investigación acerca del


empoderamiento; la misma que está dirigida por el Lic. Jorge Silva Mora
([email protected]) y se realiza con la finalidad de optar el grado de Magister en
Psicología Comunitaria de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Si usted accede a participar en este estudio, se le pedirá el desarrollo de una prueba muy
simple y rápida de asociación llamada redes semánticas naturales, que no tomará más de 8 minutos
aproximadamente. Luego se le entrevistará o remitirá por correo, dependiendo del caso, una pequeña
encuesta pidiéndole sus datos de experiencia en psicología comunitaria de tal manera que se pueda
contextualizar la información. Más adelante, eventualmente, y en base a los resultados obtenidos, se
llevarán a cabo uno o dos grupos focales en los que ud. también podría participar si así lo desea.

La participación en este estudio es estrictamente voluntaria. La información que se recoja


será confidencial y no se usará para ningún otro propósito fuera de los de esta
investigación. Sus respuestas a la prueba serán codificadas usando un número de
identificación y por lo tanto, serán anónimas. Por otro lado, si usted no tiene inconveniente
en que su nombre y cargo figure en la investigación como colaboradora de la misma, por
favor haganoslo saber.

Si tiene alguna duda sobre este proyecto, puede hacer preguntas en cualquier momento
durante su participación en él. Igualmente, puede retirarse del proyecto en cualquier
momento sin que eso lo perjudique en ninguna forma.

En caso de aceptar le agradecemos anticipadamente su participación.

______________________________________________________________________________

He leído la información proporcionada. Consiento voluntariamente participar en esta


investigación como participante y entiendo que tengo el derecho de retirarme de la investigación
en cualquier momento.

Entiendo que una copia de esta ficha de consentimiento me será entregada, y que puedo
pedir información sobre los resultados de este estudio cuando éste haya concluido.

Nombre del Participante__________________


Firma del Participante ___________________
Fecha ___________________________ _______________________
Día/mes/año Firma del investigador
65

APÉNDICE B

REDES SEMÁNTICAS NATURALES

Se le pide que defina la palabra estímulo con la primera palabra que se le venga a la mente y
luego 4 palabras más, hasta completar 5 palabras, sin utilizar preposiciones, conjunciones,
artículos o cualquier tipo de partículas gramaticales (y, la, con, éste, etc.).

En el ejemplo de abajo ponemos la palabra PERA. Quizá lo primero que se le venga a la


mente es árbol, entonces deberá escribir la palabra "árbol" en cualquier línea; luego tal vez
también pensó en dulce, entonces debe escribir "dulce" en otra línea; si luego sigue verde
entonces “verde” y así sucesivamente hasta completar las 5 palabras pensadas.

EJEMPLO

PERA J
VERDE
JUGOSA
ÁRBOL
FRUTA
DULCE

Si entendió y tiene claro cómo debe responder por favor pase a la siguiente página. Gracias!
66

Ejercicio I

Ahora se le pide que defina de la misma manera, tal cual el ejemplo anterior, la palabra
EMPODERAMIENTO (ver el recuadro). Escriba lo primero que se le ocurra. Recuerde
no debe utilizar preposiciones, conjunciones, artículos o cualquier tipo de partículas
gramaticales, solo una palabra por fila.

EMPODERAMIENTO J

Al completar por favor pase a la siguiente página. Gracias!


67

Ejercicio II

De la misma manera que en el ejercicio anterior por favor ponga lo primero que se le ocurra
con esta segunda palabra y luego siga hasta completar las 5 palabras.

FORTALECIMIENTO J

Al completar por favor pase a la siguiente página.


Gracias!
68

Ahora le pedimos que regrese al recuadro del Ejercicio I, lea las palabras que escribió,
escoja cuál de ellas considera que define mejor “EMPODERAMIENTO” y en la columna J
le asigne el número uno (1); Luego el número 2 a la segunda palabra definidora y así
sucesivamente hasta completar las 5 palabras

Luego repita las mismas instrucciones en el Ejercicio II con la palabra


“FORTALECIMIENTO”.

Al completar estas últimas instrucciones habremos terminado!

Agradecemos su participación!
69

APÉNDICE C

REDES SEMÁNTICAS NATURALES

Se le pide que defina la palabra estímulo con la primera palabra que se le venga a la mente y
luego 4 palabras más, hasta completar 5 palabras, sin utilizar preposiciones, conjunciones,
artículos o cualquier tipo de partículas gramaticales (y, la, con, éste, etc.).

En el ejemplo de abajo ponemos la palabra PERA. Quizá lo primero que se le venga a la


mente es árbol, entonces deberá escribir la palabra "árbol" en cualquier línea; luego tal vez
también pensó en dulce, entonces debe escribir "dulce" en otra línea; si luego sigue verde
entonces “verde” y así sucesivamente hasta completar las 5 palabras pensadas.

EJEMPLO

PERA J
VERDE

JUGOSA
ÁRBOL
FRUTA
DULCE

Si entendió y tiene claro cómo debe responder por favor pase a la siguiente página. Gracias!
70

Ejercicio I

Ahora se le pide que defina de la misma manera, tal cual el ejemplo anterior, la palabra
EMPODERAR (ver el recuadro). Escriba lo primero que se le ocurra. Recuerde no debe
utilizar preposiciones, conjunciones, artículos o cualquier tipo de partículas gramaticales,
solo una palabra por fila.

EMPODERAR J

Al completar por favor pase a la siguiente página.

Gracias!
71

Ejercicio II

De la misma manera que en el ejercicio anterior por favor ponga lo primero que se le ocurra
con esta segunda palabra y luego siga hasta completar las 5 palabras.

FORTALECER J

Al completar por favor pase a la siguiente página.


Gracias!
72

Ahora le pedimos que regrese al recuadro del Ejercicio I, lea las palabras que escribió,
escoja cuál de ellas considera que define mejor “EMPODERAR” y en la columna J le
asigne el número uno (1); Luego el número 2 a la segunda palabra definidora y así
sucesivamente hasta completar las 5 palabras

Luego repita las mismas instrucciones en el Ejercicio II con la palabra “FORTALECER”.

Al completar estas últimas instrucciones habremos terminado!

Agradecemos su participación!
73

APÉNDICE D

Cuestionario sobre la experiencia de los participantes

1. ¿De qué universidad viene?

2. Si es psicólogo, ¿qué orientación o escuela tiene?

3. ¿Con qué autores o escuela se identifica más al interior de la psicología


comunitaria?

4. ¿En qué tipo de proyectos ha trabajado?

5. ¿Ha participado en proyectos que en los que se planteara de manera explícita


desarrollar procesos de empoderamiento? Describirlos

Gracias!
74

APÉNDICE E
75

APÉNDICE F
76

APÉNDICE G
77

APÉNDICE H
78

APÉNDICE I
79

APÉNDICE J
80

APÉNDICE K
81

APÉNDICE L
Tabla L 1
Ficha de datos. Estudiantes y docentes
S/Edad Universidad Orientación Proyectos trabajados
1/32 UNMSM psicología crítica, Temas de violencia, política y diferentes
psicología de la formas con víctimas. Violencia vinculada a
liberación organizaciones

2/26 U. Andina humanista existencial S.M.comunitaria. Empoderamiento y equidad


de género.
Lucha contra la violencia

3/29 UNMSM ninguna Desarrollo social y comunitario.

4/ 26 PUCP psicoanalítica Investigación del vínculo temprano

5/ 31 UNMSM ecléctica Clínicos comunitarios con niños y niñas,


padres de familia sobre estimulación
temprana, apoyo a la lectoescritura por medio
de la creatividad, de crianzas y atención en
crisis ante emergencia y desastres.

6/ 29 PUCP ninguna Proyectos de intervención en emergencia,


proyectos sociales desde ONGs.

7/ 33 P. Ruiz Gallo educación popular Proyectos para promover el liderazgo político


y el ejercicio ciudadano de jóvenes y mujeres,
actividades de capacitación como
empoderamiento.

8/ 28 UNMSM orientación sistémica Proyectos Preventivos educativos

9/ 31 UNMSM orientación dinámica Proyectos sociales, atención a víctimas de


violencia sexual,
prevención de violencia familiar.

10/ 42 UNMSM humanista DDHH. Género, Poblaciones vulneradas


contexto de violencia política y social
M1/ 47 PUCP Dra. cognitiva Capacitación, consultoría,
Antropología proyectos extractivos, prevención,
gestión de conflictos

M2/ 42 UNMSM ninguna Salud, desarrollo, DDHH


82

M3/ 32 PUCP Comunitaria Víctimas de violencia, Proyectos ligados a


psicoanalítica justicia, Proyectos de salud mental
comunitaria, Fortalecimiento de capacidades
en mujeres para relacionarse como
participantes de derechos.
M4/ 39 PUCP. Soc. cognitiva Intervención, Investigación
Psi social

M5/ 42 PUCP psicoanalítica Comunitarios, salud mental comunitaria,


responsabilidad social, desarrollo de
capacidades.

M6/ 61 PUCP ecléctica Políticas públicas, Investigación Social,


Consultoría, Proyectos. Desarrollo

Nota: La columna 1 muestra número (M=docentes) y edad de él o de la participante.


Elaboración propia.

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