IMPERIO ROMANO
Se llama Imperio Romano a la etapa de la historia romana, en la que Roma fue
gobernada por emperadores. Estos implantaron el gobierno absoluto, concentrando en
una persona todos los poderes: político, administrativos, religiosos y militares.
Esta etapa se inició en el año 29 a.C. con el gobierno de Augusto (Octavio) y concluyó
con Rómulo Augústulo en el año 476 d.C.
El territorio del Imperio Romano abarcaba tres continentes: sur y oeste de Europa, el oeste
de Asia y el norte de África. Dentro de sus límites quedaron: Britania, Galia, España,
Suiza, los países situados al sur del rio Danubio, Italia, Grecia, Turquía, Asia Menor y el
norte de África.
ESTABLECIMIENTO DEL IMPERIO ROMANO
Después de vencer a Antonio en el Egipto, Octavio fue dueño absoluto del mundo
romano. Entro triunfalmente en Roma y en agosto del año 29 d.C. cerró el templo de
Jano, la paz reinaba tras un siglo de conquistas y guerras civiles. El pueblo y el Senado le
rindieron grandes honores y le dieron los siguientes títulos: Imperator, Gran Pontífice,
Principe del Senado, Augustus (persona grata) y por último Cesar, nombre de su padre
adoptivo.
En consecuencia Octavio paso a ser el primer emperador de Roma con el nombre
de Augusto, asumiendo todos los poderes y afianzando el dominio del Imperio Romano.
Su época fue conocida como El Siglo de Augusto.
Augusto reinó con acierto, prudencia y justicia, teniendo en cuenta los intereses del
pueblo y de la burguesía. Asimismo, se preocupó del Senado y de las Asambleas.
SOCIEDAD
La sociedad romana imperial fue una copia al calco de la sociedad republicana. Los
patricios conformaban la clase alta, y los plebeyos la clase baja.
Esta situación cambió al incorporarse una nueva clase social formada por plebeyos que
habían aumentado sus fortunas, conformaron una nueva clase llamada optimates.
Los esclavos podían ser considerados otra clase social. Considerados propiedad, estaban
limitados al servicio de sus propietarios. Eran capturados como prisioneros en las guerras
y conquistas, y comerciados como mercancías.
Pero de todos los grupos sociales del Imperio, el que más importancia tenía era el militar.
El ejército romano estaba bajo las órdenes directas del Emperador, y era extremadamente
organizado. Un militar de rango medio podía retirarse habiendo logrado una fortuna luego
de las campañas de conquista.
ECONOMÍA
La economía romana se sustentaba en el comercio, la agricultura, la ganadería y el trabajo
de los esclavos. Un imperio militar de tal envergadura obtenía grandes riquezas de las
provincias bajo su dominio, y del trabajo de esclavos, que por supuesto no percibían
remuneración. Las vías, que los romanos construían profusamente, facilitaban
grandemente el comercio.
ARTE Y CULTURA
Del arte romano lo más notable está en la arquitectura y la
escultura. Obras monumentales donde destacan el Coliseo, y los
diversos sistemas de acueductos, construidos a lo largo del
Imperio, son muy destacables, hasta el punto de que se
conservan hoy día.
CIENCIA
Roma se vio grandemente favorecida por la herencia científica que le dejó la cultura
griega. Sin embargo, no abordaron la ciencia con el sentido filosófico que tenían los
griegos, sino con un sentido más orientado hacia la solución de problemas prácticos:
construcción de palacios, fortificaciones, acueductos y caminos. Aplicaron la astronomía
a la confección de calendarios.
RELIGIÓN
En la religión romana se rendía culto a varios dioses, la extensa mayoría de ellos
adaptados sin muchos cambios de la cultura griega: Júpiter es la versión romana de Zeus,
Juno sería Hera, Venus sería Afrodita, entre otros.
Como en la cultura griega, cada deidad regía sobre una región o actividad humana
específica. En las regiones conquistadas había libertad de que los habitantes autóctonos
conservaran sus creencias y costumbres religiosas.
DECADENCIA
A partir de Diocleciano, el Imperio entró en una etapa de inestabilidad que destruyó desde
dentro sus instituciones. El deterioro fue en aumento hasta que Teodosio divide el Imperio
en el siglo IV, entre sus hijos Honorio (occidente) y Arcadio (oriente).
El Imperio Occidental sucumbe eventualmente a las múltiples invasiones de los
pueblos vecinos, y se desintegra en el 476. El Imperio Oriental se instala en Bizancio,
convirtiéndose en lo que posteriormente se conoció como Imperio Bizantino.