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Por ello, se resuelve. conceder, sin goce d e · haberes, las licen
cias solicitadas . . Notifíquese, comuníquese a las cámaras de apelacio
nes de las cuales dependen los solicitantes, y oportunamente archívese.
JOSÉ SEVERO CABALLERO - AUGUSTO CÉ
SAR BELLUSCIO - ENRIQUE SANTIAGO PE
TRACCHI.
ARIEL IGNACIO CICHERO Y OTROS
RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos formales'. Interposición del recurso.
Fundamento.
Procede el recurso extraordinario si" el apelante ha expresado agravios bas
tantes para alcanzar la finalidad perseguida, toda vez que el escrito res
pectivo plantea de modo suficiente el problema y el agravio constitucional
que la decisión le causa.
ALLANAMIENTO.
Si la pesquisa domiciliaria se llevó a cabo a las 23 horas, sin la correspon
diente orden de allanamiento, y mediante una comisión policial que podría
haber estado integrada hasta por cinco miembros, casi todos vestidos de
civil, además del desconocimiento que ello importa de las reglas estableci
das en los arts. 188, 403 y siguientes del Código de Procedimientos en
Materia Penal, no es razonable equiparar -sin apoyo en razón . alguna
la mera ausencia de reparos a una autorización válida pues, en las parti
culares circunstancias señaladas, esperar una actitud · de resistencia impor
taría reclamar una postura no exigible con arreglo a la conducta ordinaria
de las personas.
RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Cuestiones no federales.
Sentencias arbitrarías. Procedencia del recurso. Falta de fundamentación suficiente.
No basta para desechar los dichos de los testigos lo expresado por el a quo
respecto de la oportunidad en que ellos se brindaron y el hecho de que
lo fueran a pedido de la defensa, ya que tales declaraciones se incorpora
ron válidamente a la causa en los términos del art. 484 del Código de
Procedimientos en Materia Penal, y la sola circunstancia de que lo requi
riera la defensa --como lo autoriza dicha norma- en manera -alguna
puede -rnenoscabar los testimonios, máxime cuando aportaron datos de sin
gular interés sobre los que antes no fueron concretamente preguntados, y
que resultan esenciales para juzgar la legitimidad de la diligencia policial.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 441
DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL
Se interpuso recurso extraordinario contra la sentencia dictada
por la Cámara Federal de Apelaciones de la ciudad de La Plata que,
confirmando lo resuelto en primera instancia, condena al acusado co
mo autor del delito de tenencia ilegal de estupefacientes ( art. 69, Ley
20.771). .
Según reiterada y uniforme jurisprudencia de esta Corte, para la
procedencia del recurso extraordinario es necesario que el escrito me
diante el cual se lo deduce contenga la enunciación concreta de los
hechos de la causa y de la cuestión federal en debate, a fin de poder
vincular aquéllos con ésta (sentencias del 15 de mayo último en las
causas P. 319, L. XIX y A. 3, L. XX, sus citas y muchas otras).
El escrito obrante a fs. 322, por el que se materializó la apelación
no cumple con tales exigencias, careciendo, por tanto, del requisito
de fundamentación autónoma.
En tales condiciones, opino que corresponde rechazar por impro
cedente la presentación en análisis. Buenos Aires, 15 de junio de 1984.
Juan Octavio Gauna.
FALLO DE LA CORTE SUPREMA
Buenos Aires, 9 de abril de 1985.
Vistos los autos: "Cichero, Ariel Ignacio y otros_ s/infracción ley
20.771".
Considerando:
19) Que contra la sentencia de _la Cámara Federal de Apelacio
nes de La Plata (fs. 302/303 ) , que confirmó la condena impuesta a
Ariel Ignacio Cichero como autor del delito previsto en el art. 69 de
la ley 20.771 (fs. 254/261), éste dedujo el recurso extraordinario de
fs. 322/325, que fue concedido a fs. 331.
29) Que no obsta a la procedencia del remedio intentado la cir
cunstancia señalada por el señor Procurador General, relativa a la de-
442 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
fectuosa fundamentación del recurso. Ello es así, habida cuenta de que
el apelante ha expresado agravios bastantes para alcanzar la finalidad
perseguida, toda vez que el escrito respectivo plantea de modo sufi
ciente el problema y el agravio constitucional que la decisión le causa
(Fallos: 297:326; 300:214, entre otros).
3<?) Que el a qua desestimó la defensa sustentada en la ilegiti
midad del allanamiento y del secuestro practicado por los funcionarios
policiales que intervinieron en la prevención, sobre la base de la exis
tencia de una "autorización concedida por el dueño de casa para ac
ceder a la finca", y porque le resultaron sugestivos los dichos aclara
torios de los testigos del procedimiento -que manifestaron haber sido
requeridos luego del ingreso de la comisión- en razón de haberlos
expuesto dos años después del hecho y a pedido de la defensa del
imputado, por lo que les restó validez para variar sus anteriores de
claraciones que corroboraban lo asentado en el acta labrada en aquella
oportunidad.
4<?) Que el recurrente sostiene la arbitrariedad de la sentencia en
tanto no surge de la causa la existencia de la referida autorización, y
por cuanto las aclaraciones de los testigos se produjeron en la opor
tunidad que el procedimiento brindaba a su parte para ahondar sobre
las circunstancias de la diligencia policial, ya que con anterioridad no
pudo controlar esa prueba ni se realizaron los interrogatorios con la
profundidad necesaria.
59') Que la tacha articulada resulta admisible. En efecto, ningu
na constancia del proceso permite afirmar la existencia de la autoriza
ción del dueño de la casa. Del acta de fs. 4/5 sólo surge que los mo
radores del inmueble "enterados de la presencia policial no pusieron
reparos algunos al ingreso como asimismo a una posterior inspección
en los distintos ambientes de la vivienda". Si bien las primeras decla
raciones de los testigos Femández (fs. 18/19, 72 vta.) y Castro (fs.
20/21, 94), y las del personal policial que intervino ( Oficial Riesgo:
fs. 1/2 y 72; Suboficial Lombardía: fs. 13/14 y 79), corroborarían
tal afirmación, es obvio que la mera ausencia de reparo al ingreso no
. puede equipararse a la autorización pertinente. En tal sentido cabe
destacar que la pesquisa domiciliaria se llevó a cabo a las 23 hs., sin
la correspondiente orden de allanamiento, y mediante una comisión
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 443
policial que podría haber estado integrada hasta por cinco miembros,
casi todos vestidos de civil (confr. fs. 224 y 233 ) . En tales condicio
nes, además del desconocimiento que ello importa de las reglas esta
blecidas en los arts. 188, 403 y siguientes del Código de Procedimien
tos en Materia Penal, no es razonable equiparar -sin apoyo en razón
alguna- la mera ausencia de reparos a una autorización válida pues,
en las particulares circunstancias señaladas, esperar una actitud de re
sistencia importaría reclamar una postura no exigible con arreglo a la
conducta ordinaria de las personas (confr. causa: "Fiorentino, Diego
Enrique", del 27 de noviembre de 1984).
69) Que tampoco constituye suficiente fundamento para desechar
los testimonios de fs. 224 y 233, lo expresado por el a quo respecto
de la oportunidad en que ellos se brindaron y el hecho de que lo fue
ran a pedido de la defensa, ya que tales declaraciones se incorporaron
válidamente a la causa en los términos del art. 484 del Código de
Procedimientos en Materia Penal, y la sola circunstancia de que lo
requiriera la defensa -como lo autoriza dicha norma- ,en manera
alguna puede menoscabar los dichos de los testigos, máxime cuando
aportaron datos de singular interés sobre los que antes no fueron con
cretamente preguntados, y que resultan esenciales para juzgar la legiti
midad de la diligencia policial.
79) Que, en virtud de lo expuesto, cabe concluir que la sentencia
en examen no constituye una derivación razonada del derecho vigente
con arreglo a las circunstancias particulares de la causa, por lo que
corresponde declarar su invalidez como acto judicial (Fallos: 2 9 7 : 1 00 ;
298:360; 303:2039 y 2080; 304:699).
Por ello, habiendo dictaminado el señor Procurador General se
declara procedente el recurso y se deje sin efecto el pronunciamiento
de fs. 302/303.
JosÉ SEVERO CABALLERO - CARLOS s.
FAYT - AUGUSTO CÉSAR BELLUSCIO
ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI.