Evolución y conducta animal
La evolución biológica puede definirse como el cambio en la frecuencia de los genes en el acervo de una
población. Como Malthus destacó, la reproducción se realiza con tasas exponenciales, mientras que los
medios de subsistencia crecen, si lo hacen, en forma aritmética. Como consecuencia de ello, los individuos
entran en competición entre sí para poder sobrevivir. Aquellos individuos cuyos fenotipos resulten más
eficaces en un medio ambiente determinado, es decir, respondan mejor a los problemas que les plantea el
medio ambiente, estarán mejor alimentados, se defenderán mejor de sus depredadores, tendrán más éxito en
la competencia sexual y, en suma, sus genes participarán en mayor proporción en el acervo génico de la
siguiente generación. Si el medio ambiente no variase, el proceso evolutivo se traduciría en una cada vez
mayor adaptación. Pero como el entorno cambia también continuamente -entre otras razones por que el
entorno está formado también por otros organismos vivos la evolución nunca se estanca. Genotipos que
alguna vez demostraron poseer una gran aptitud, como lo muestran los fósiles, han desaparecido totalmente
hoy.
Tyler Bonner (1.980) destaca la gran eficacia que tienen por tanto los genotipos determinantes de respuestas
flexibles, los capaces de reaccionar de forma satisfactoria ante situaciones y problemas diferentes. Un
ejemplo de ello es la movilidad. Un organismo dotado de medios de locomoción los puede utilizar para la
búsqueda de alimento, para huir de situaciones peligrosas, etc. Otro ejemplo es el cerebro. La posibilidad de
centralizar la información recibida por el organismo referente al exterior, de acumular y procesar esa
informaci6n, proporciona al organismo una gran flexibilidad y capacidad de respuesta eficaz ante gran
cantidad de problemas. Se comprende así que en el proceso evolutivo pueda descubrirse la aparición de
especies con cada vez mayor capacidad cerebral.
Otro genotipo adaptado a respuestas flexibles es el determinante de las conductas sociales. Es evidente la
mayor eficacia que obtendrán en su enfrentamiento a los problemas del medio ambiente aquellos organismos
que actúen de forma solidaria. Los animales que cazan habitualmente de forma organizada encuentran
dificultades para alimentarse si permanecen fuera del grupo. Pero las posturas solidarias, para ser
genéticamente eficaces, deben tener ciertas limitaciones. Uno de los mayores problemas que se plantean a la
teoría evolutiva es la explicación de los comportamientos altruistas. El caso más típico es el de la abeja
obrera. Cuando un intruso se acerca a la colmena, estos insectos les clavan el aguijón sufriendo con ello un
desgarro intestinal que les ocasiona inmediatamente la muerte. ¿Cómo puede difundirse un gen que haga
más probable el suicidio? La actitud altruista también se manifiesta en los combates intraespecificos.
Como todo el mundo sabe, la cornamenta de un ciervo macho está ramificada. Durante la época del
apareamiento, dos venados luchan bajando sus cabezas hasta entrelazar los cuernos. Entonces cada uno
intenta hacer retroceder al otro, hasta que el más débil se ve obligado a soltarse y huir. Debido a la estructura
ramificada de la cornamenta, es raro que un venado resulte herido por los cuernos de su oponente. Sin
embargo a veces aparecen ciervos con los cuernos sin ramificar, que podrían herir o matar a sus adversarios.
La victoria en estas luchas asegura al vencedor la posesión de un harén de ciervas y así aumenta su posible
contribución a la siguiente generación. ¿Porqué la selección natural ha favorecido una característica la
ramificación de la cornamenta que parece disminuir las posibilidades de vencer en las peleas? (Maynard
Smith, 1.979).
La existencia de limitaciones rituales en los combates intraespecíficos es una constante de todas las especies
animales. Es muy difícil que, como consecuencia de un combate por una hembra o por cualquier otro bien,
territorio, caza, etc., un animal ocasione la muerte o dañe gravemente a otro de su misma especie.
En la primera mitad del siglo XVII, Descartes llegó a la conclusión de que "los cuerpos de los animales y los
hombres actúan enteramente como máquinas, y se mueven de acuerdo con leyes meramente mecánicas"
(citado en Huxley, 1874). Luego de Descartes, otros tomaron la tarea de explicar la conducta como una
reacción a sucesos puramente físicos, químicos o mecánicos. Durante los siguientes tres siglos, el
pensamiento científico acerca del comportamiento osciló entre la visión mecanicista, según la cual los
animales son "autómatas" que se mueven por la vida sin conciencia ni sentido de su propia existencia, y una
visión opuesta según la cual los animales tienen pensamientos y sentimientos similares a los de los seres
humanos.
En El origen de las especies (1859), las ideas de Darwin sobre la evolución comenzaron a despertar serias
dudas acerca de la visión mecanicista del comportamiento animal. Darwin observó que los animales
comparten muchas características físicas, y fue uno de los primeros en ocuparse de la variación dentro de una
misma especie, tanto en el comportamiento como en la apariencia física. Él creía que la selección artificial y la
selección natural estaban íntimamente asociadas (Darwin, 1868), y delineó con gran sagacidad la teoría de la
evolución sin tener ningún conocimiento de genética. En El origen del hombre (1871), llegó a la conclusión de
que los rasgos del temperamento de los animales son heredados. También creía, como muchos otros
científicos de su época, que los animales tienen sensaciones subjetivas y que pueden pensar. Escribió: "Las
diferencias entre la mente del hombre y la de los animales superiores, por grandes que sean, son por cierto
de grado y no de clase".
Otros científicos se hicieron eco de las implicancias de la teoría de Darwin en cuanto al comportamiento
animal, y llevaron a cabo experimentos para investigar los instintos. Herrick (1908) observó el comportamiento
de las aves salvajes con el objeto de determinar, primero, cómo se modifican sus instintos por obra de su
capacidad de aprender, y segundo, el grado de inteligencia que alcanzan. Respecto del tema del pensamiento
animal, Schroeder (1914) concluyó: "La solución, si algún día llega, difícilmente evite ilustrar, si no la mente
animal, al menos la del hombre". Para los científicos que estudiaban el comportamiento animal en situaciones
naturales, ya era evidente a fines del siglo XIX que el enfoque mecanicista no podía explicar todas las
conductas.
A principios del siglo XX se creó la psicología comparada, que consistía en el estudio de la conducta y las
capacidades psicológicas de las diferentes especies animales y que, en este sentido, consideraba la conducta
humana como uno de los muchos tipos de conducta animal. Los conductistas utilizaron este método en sus
estudios, pero a partir de 1973, cuando los científicos Konrad Lorenz, Karl R. von Frisch y Niko Tinbergen
recibieron el Premio Nobel por sus estudios sobre la conducta de los animales, la etología comenzó a
considerarse ciencia con pleno derecho, y la psicología comparada se integró en esta nueva ciencia.
En Europa, la investigación del comportamiento animal se desarrolló resaltando los estudios de campo y las
conductas instintivas. Hemos de destacar a algunos de los más brillantes etólogos: Konrad Lorenz, con su
estudio sobre la impronta en los gansos; Karl von Frisch, centrado en el sistema de comunicación de las
abejas, y Niko Tinbergen, interesado en el estudio sobre el instinto en el espinoso. En los Estados Unidos,
durante la primera mitad del siglo XX, destacó una investigación del comportamiento animal centrada en las
conductas aprendidas en medios controlados. Estas investigaciones dieron lugar a la psicología comparada y
al conductismo.
En 1951, Niko Tinbergen publicó The Study of Instinct (El estudio del instinto), donde plantea las cuatro
preguntas sobre las que se apoya la etología (causacional, del desarrollo u ontogenético, evolución y
filogenético), y se encarga de hacer una distinción entre la psicología comparada y la etología. En 1966,
Robert Hinde hace una síntesis de las dos, y distingue los aspectos más destacables de cada una.
Evolución de las especies y la conducta
La conducta instintiva, que tiene la ventaja de transmitirse simplemente por la herencia de generación en
generación, dando a cada individuo heredero una forma casi automática de sobrevivir firmemente impresa en
su organismo, tiene la desventaja de su carácter fijo, no pudiendo cambiar de objeto ni de reacción.
La conducta inteligente del hombre está en las antípodas (en el lado opuesto) de las ventajas y desventajas
para la supervivencia de las estructuras instintivas. Es originariamente imprecisa y necesitada de aprendizaje
y perfeccionamiento y no está asegurada en cada individuo por la mera transmisión hereditaria de sus
antecesores, sino que éstos lo eduquen.
Sin embargo tiene la enorme ventaja de que no hay ningún objeto del universo a su alcance que
potencialmente no sea susceptible de servir a sus necesidades de supervivencia y desarrollo, ni forma nueva
de hacerlo que no sea capaz de descubrir, ensayar y, eventualmente adoptar.
Aunque la idea de la evolución tenía precedentes, no fue hasta 1859, con la aparición de la obra El origen de
las especies del naturalista británico Charles Darwin, que la idea de la evolución se estableció definitivamente.
Darwin recopiló e interpretó un gran número de observaciones y experimentos de muy diversas disciplinas de
investigación y los presentó como un argumento irrefutable en favor del hecho de la evolución. Pero Darwin
suministró además un mecanismo para explicar las adaptaciones complejas y características de los seres
vivos: la selección natural. ¿Qué significó la teoría de la evolución y de la selección natural en el contexto de
la biología del siglo XIX? En 1802 el teólogo W. Paley publica la obra Teología natural, en donde arguye que
el diseño funcional de los organismos evidenciaba la existencia de un creador omnisapiente. Según él, el ojo
humano, con su delicado diseño, constituía una prueba concluyente de la existencia de Dios. Para los
naturalistas que querían explicar los fenómenos biológicos por procesos naturales, explicar la adaptación, la
maravillosa adecuación de los organismos a su ambiente, constituía el problema fundamental.
Principios básicos de la conducta animal
El curso tiene como finalidad que los estudiantes analicen la compleja interacción del ser humano con su
medio ambiente, los procesos conductuales básicos y la observación detallada del comportamiento. En un
primer momento se realizara el análisis funcional de la conducta animal que refleje los principios básicos de la
conducta en sus formas más sencillas, en un segundo momento dichos principios se aplicarán al análisis de la
conducta humana en el medio ambiente natural. Con la finalidad de que el estudiante gradualmente
discrimine el comportamiento sencillo hasta el más complejo que le permita dominar los aspectos técnicos del
análisis funcional de la conducta. Se espero que los alumnos puedan analizar la conducta en diferentes
ámbitos como el salón de clases, la clínica, el hogar o en el laboratorio. Finamente se espero que cuenten
con un vocabulario técnico de la disciplina.
La asignatura se encuentra ubicada en el plan de estudios en el cuarto semestre de la carrera de Psicología y
es un espacio que da la oportunidad de realizar investigación, evaluación, diagnóstico del comportamiento con
rigor científico y responsabilidad para analizar las formas en que los individuos se relacionan con su medio
ambiente en diferentes ámbitos.
El alumno realizara diferentes prácticas de laboratorio y en escenarios naturales en las que se pongan a
prueba los diferentes principios del análisis funcional de la conducta tales como; la observación, diseño de
instrumentos de observación, implementación del programa y cambio conductual en comportamiento sencillo
en animales y posteriormente en humanos.
Elaborando reportes técnicos de las prácticas bajo el modelo de la APA.
Al finalizar el curso el alumno será capaz de:
1. Investigación de manera sistemática el comportamiento utilizando los métodos y técnicas del análisis
funcional de la conducta.
2. Evaluar del comportamiento desde su funcionalidad en el medio ambiente.
3. Diagnosticar los elementos característicos de la conducta tanto su funcionalidad y disfuncionalidad
para efectuar un cambio en el comportamiento
[Link]
Introducción a la socio-biologia
Charles Darwin, y Alfred Russel Wallace fueron los originadores de la Teoría de la Evolución. El primero,
estableciendo lo siguiente en una de sus comunicaciones tempranas acerca de los efectos en la
supervivencia del ser humano. Lo hizo. Como adelante veremos, para explicar las reacciones cuando este
último cayera víctima de la enfermedad, ya que las dolencias nuestras, en su mayoría, son asimismo
resultado de la incidencia en nosotros de otros seres que siendo vivos lo hacen en búsqueda de su propia
supervivencia a costa nuestra:
"Algunas manifestaciones de enfermedad se originan directamente de algún defecto en la maquinaria del
cuerpo, mientras que otras constituyen desregulaciones de defensas. Las manifestaciones de enfermedades
que son resultados directos de defectos, como son la ictericia o las convulsiones carecen de toda utilidad.
"Sin embargo, salvaguardias, como son el dolor y la diarrea son adaptaciones iniciadas por la selección
natural. Entonces, protecciones extremas o desreguladas pueden causar muchas enfermedades, como son el
dolor crónico y la diarrea."
Desde entonces, muchos hemos sido "víctimas", accidentales, o no, de los poderes adaptivos de las
enfermedades, como nos lo enseña la medicina darwinista.
Es posible, sin embargo, admitir la noción de que, en nuestra flexibilidad innata y adaptabilidad extraordinaria
como especie, que la enfermedad en sí; en una mayoría de los casos, de acuerdo a Herbert Spencer, nos
fortalezca y que aun nos haga más maleables e idóneos, como consecuencia.
"El término sociobiología se acuñó por Edward E. Wilson en su libro Sociobiology: The New Synthesis de
1975; los antecedentes del pensamiento sociobiológico incluyen la obra de Robert Trivers y William D.
Hamilton. El libro popularizó la intención de explicar la mecánica evolutiva detrás de los comportamientos
como el altruismo y la agresividad de las hormigas principalmente y otros animales. El último capítulo se
dedica a explicaciones sociobiológicas del comportamiento humano. Los sociobiólogos afirman que el
comportamiento animal puede explicarse a partir de la selección natural, en términos de consideraciones
evolutivas. La selección natural es fundamental a la teoría evolutiva y afirma que las características
hereditarias que incrementan las posibilidades de supervivencia y reproducción serán más y mejor
representadas en las generaciones subsiguientes, los atributos serán seleccionados. En tanto, mecanismos
comportamentales heredados que permiten un organismo mayores posibilidades de sobrevivir o reproducirse
muy probablemente estarán presentes en generaciones subsiguientes. Muchos biólogos aceptan que
comportamientos hereditarios para la adaptación pueden presentarse en especies animales, pero la
controversia se da en la aplicación del modelo evolutivo al ser humano, tanto dentro del ámbito de la biología
evolutiva como desde la ciencia social.
"Las premisas de la sociobiología son la herencia de atributos comportamentales y la acción de la selección
natural sobre esta herencia; los atributos deben actuar en pro de la adaptación al entorno. Tomando como
referencia las categorías de comportamiento animal de Nikolaas Tinbergen, el análisissociobiológico se puede
clasificar en explicaciones a nivel especie y nivel individual. Las categorías según especie consisten en la
función adaptativa del comportamiento y el proceso evolutivo detrás de esta funcionalidad. Las categorías a
nivel individuo son su desarrollo y el mecanismo comportamental que le sigue. Los sociobiólogos se interesan
en cómo el comportamiento se explica lógicamente a partir de las presiones selectivas en la historia de las
especies. Les concierne entonces el comportamiento instintivo o intuitivo y se hace énfasis en las semejanzas
entre poblaciones animales. La tendencia maternal mamífera a la sobreprotección de la descendencia es un
ejemplo de un comportamiento favorable para la supervivencia de un conjunto de especies, haciendo que los
mecanismos evolutivos detrás de la evolución sea exclusivamente genético. "
Incidentalmente, vale el esfuerzo repetir aquí que la sociobiología, como ciencia, tuvo un nacimiento
traumático y, a veces engorroso para su originador, el mirmecólogo, E. O. Wilson. (Véanse mis ponencias al
respecto en monografí[Link]).
La depresión como "enfermedad", la tristeza, como condición y el duelo como secuela natural a nuestras
pérdidas
Uno de los problemas más críticos que han resultado de la introducción de ese manualmeretriz que
conocemos como el DSM-ETC, es la confusión que, por su culpa reina, entre la tristeza como actividad
humana y de otras especies, y la depresión mayor, como trastorno afectivo, que debe de ser activamente
tratado con medicaciones desarrolladas para esos fines. De acuerdo con los arquitectos de DSM y a las
industrias farmacéuticas.
La tristeza, como tal, sabemos que es compartida entre especies vertebradas en sus manifestaciones
Darwin, recordaremos aquí, sería un exponente original de que los primates demuestran una similitud muy
clara a la de nuestro género, respondiendo ellos mismos a circunstancias similares a las que nos entristecen
en sus gestos, postura y expresión afectiva.