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Feijoo y la Ilustración Española

Este documento resume varios libros y artículos sobre Benito Jerónimo Feijoo y el movimiento ilustrado en España en el siglo XVIII. Resalta que Feijoo representó una renovación intelectual y crítica de la tradición, usando un estilo claro y natural en lugar del barroquismo. Busco someter a crítica racional las creencias recibidas y promover el método empírico. Su obra, especialmente el Teatro Crítico, tuvo un gran impacto al difundir nuevas ideas y conocimientos de forma accesible. Representó el

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Feijoo y la Ilustración Española

Este documento resume varios libros y artículos sobre Benito Jerónimo Feijoo y el movimiento ilustrado en España en el siglo XVIII. Resalta que Feijoo representó una renovación intelectual y crítica de la tradición, usando un estilo claro y natural en lugar del barroquismo. Busco someter a crítica racional las creencias recibidas y promover el método empírico. Su obra, especialmente el Teatro Crítico, tuvo un gran impacto al difundir nuevas ideas y conocimientos de forma accesible. Representó el

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ALBORG, Juan Luis. Historia de la literatura española.

Tomo III: Siglo XVIII (Madrid:


Gredos, 1972).

P20 El movimiento ilustrado es en todas sus ramas un esfuerzo de una minoría contra
una mayoría

P137 Nueva inquietud intelectual y movimiento renovador del principio están


representados en Feijoo.

P152 y 153 El Teatro Crítico Universal continúen ocho volúmenes con 118 discursos de
temas muy variados en lo que se aprecia una finalidad enciclopédica de carácter
divulgador

GLENDINNING, Nigel. Historia de la literatura española 4. El siglo XVIII (Barcelona:


Ariel, 2000).

P83. Tanto en estilo como en el enfoque de sus temas Feijoo se alejó de la tradición de
sus coetáneos que seguían en el xvii.

P84. No gustaba del artificio y empleaba los recursos con cuidado.

MENÉNDEZ PELÁEZ, Jesús (coord.). Historia de la literatura española. Vol. III – Siglos
XVIII, XIX y XX (León: Everest, 2005).

P44 Definir la ilustración: ruptura con las bases culturales, sociales y políticas
anteriores. Toda la cultura precedente se funda en el principio de autoridad. Por lo
tanto, el enfrentamiento entre la vieja y la nueva ciencia.

P46 La educación es la base de su programa, porque busca un mundo nuevo que creen
que van a conseguir a través de la formación.

P63 Actitud de Feijoo, nombrado nuestro primer ensayista, muestra un curioso


eclecticismo, cuyo espíritu integrador lo lleva a admitir todo lo que le parece
aprovechable y a ser duramente criticado y atacado
P66 en el XVIII, Feijoo representa un ciclón cultural. Quiere someter a crítica la cultura
recibida, negar la validez del principio de autoridad, propugnar el método
experimental para todos los saberes que lo permitan, analizar el valor de los datos y de
las argumentaciones en los otros casos y concluir lo que resulte aunque se oponga a lo
comúnmente aceptado y recibido. Su posición es de ruptura y con él comienza la
verdadera nota característica del XVIII, la de someter a crítica la tradición sin
condenarla.

SÁNCHEZ BLANCO, Francisco. La Prosa del Siglo XVIII (Barcelona: Ediciones Júcar,

1992).

P44 El ambiente en los debates escolásticos era un duelo sin sentido en el que se
usaban autoridades arbitrarias sin criterio. El monje comenta los temas de actualidad
científica.

P46

P47 La explicación causal de los fenómenos naturales y de la esencia física de las cosas
requiere el penoso, lento e inseguro camino de la experiencia sensible.

P49 Contra la artificialidad barroca, Feijoo proclamaba la naturalidad y una prosa llana
y clara.
La forma escogida por Feijoo es la del discurso, fórmula expositiva libre donde tienen
cabida los procedimientos persuasivos, empleados por la oratoria, ejemplos eruditos y
narrativos.

P50 El discurso es una reflexión unipersonal hecha en voz alta, un monólogo donde el
discurso racional provoca la identificación con el escritor.

P57 Feijoo busca la solución de errores comunes, entre los que cuenta el aprendizaje
dogmático en vez de empiricista.

URZAINQUI, Inmaculada. Feijoo y la Ilustración (Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de


Cervantes, 2010). En: [Link]

“Lo que persigue en esta primera entrega de su trabajo es aquilatar los cambiantes compases de
la recepción feijoniana, fijar la semblanza de aquel fraile genial que en medio de un desolador
panorama científico y cultural, acomete, con insobornable espíritu crítico y aliento renovador, la
gran empresa de racionalización de la mente ibérica, y mostrar, contra la común opinión, el valor
y modernidad de su estilo expositivo. Lo demás, sus doctrinas médicas y biológicas -«sus aciertos
admirables», y también sus errores, así como sus «actuaciones, agudísimas y precursoras, como
médico práctico»16-, el éxito e influencia de su obra, su relación con «el enciclopedismo», y el
análisis de su personalidad y «vida patológica», quedarán para esa próxima publicación que ya
tiene elaborada.”

“Pero Feijoo no es sólo un hombre ejemplar, digno de ser admirado, imitado y correctamente
valorado. Un historiador clarividente como es Marañón acierta a descubrir también el profundo
calado, la significación histórica, que encierra su vida intelectual, más allá de su excepcional
grandeza: la de ser «por sí misma un esquema de la crisis del espíritu español en el siglo XVIII»39,
el exponente más representativo de «la crise de conscience» que las nuevas ideas -la Ilustración-
iban a provocar inexorablemente en la mentalidad ibérica. Por eso advierte la necesidad de
trascender la figura de Feijoo para elevarse a una consideración más amplia del fenómeno que
encarna.”

“Marañón sitúa acertadamente el prisma cognoscitivo de la Ilustración, no en el terreno de las


doctrinas, de la filosofía, sino en el de las actitudes, las ideas motrices y los valores: todo aquello
que en la estela del idealismo historiográfico cobija bajo la noción genérica de «espíritu» o «clima
histórico» -el conjunto de «actitudes colectivas del pensamiento» que son precisas para la
evolución de la cultura46-, y que hoy vendríamos en llamar mentalidad ilustrada. Una mentalidad -
son ideas insistentemente repetidas en su obra-, signada por el racionalismo («afán de someter la
vida entera, la de la especulación espiritual y la vida práctica, a un criterio de racionalismo
experimental»47), amor al saber, empeño por sacudir mitos y dogmatismos sin base racional,
espíritu universal, tolerancia, «entusiasmo progresista» (entendido, advierte, en su sentido directo
y primitivo48), fe en la educación, noble patriotismo49...; en definitiva, ansia de renovación y de
emprender el camino hacia un mundo mejor, más sabio y más humano. Valores y principios que
encarna Feijoo, pero que pueden advertirse también en otros muchos hombres de la época.”

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