Introducción
El pizarrón se encuentra entre los que corresponden al segundo grupo y constituye uno de
los medios más utilizados en la enseñanza. A ella se le ha otorgado un gran valor pedagógico
para profesores y alumnos.
Es un instrumento de percepción directa que se encuentra disponible en todos los locales
donde se imparte docencia, por lo que su presencia es sinónimo de aula. Para su utilización
no se necesita de recursos técnicos, solo requiere percepción directa, sin embargo, a pesar
de ser tan antigua como la enseñanza, no es valorada bien ni es utilizada correctamente.
En los primeros años del siglo pasado existían el pizarrón del aula y la pizarra individual del
alumno. Desde aquella época hasta nuestros días, la pizarra ha experimentado cambios en
relación con los materiales que se utilizan en su construcción, su forma, dimensiones y los
colores. Además se ha planteado que la pizarra debe tener requisitos que le dan valor de
una buena pizarra como son:
Brillo.
Superficie.
Que proporcione una buena imagen.
Facilidad para su limpieza.
Color.
Lugar.
Altura en que se coloque.
En la actualidad la mayoría de las escuelas cuentan con pizarrón blanco, el cual
prácticamente es un tablero rectangular de color blanco usado para escribir o dibujar en él
con un marcador o rotulador cuya tinta se borra fácilmente. Es un instrumento común
dentro de un aula de clase, cumpliendo una función similar a la del pizarrón de tiza o pizarra.
El pizarrón blanco permite utilizar marcadores con colores vivos, fluorescentes y
aditamentos magnéticos en el caso de los metálicos, como imanes, reglas y borradores con
magneto. Muchos de los pizarrones blancos tienen una base de madera o materiales
orgánicos. Otros tienen una base metálica y son cubiertos con esmalte o porcelana, según
la durabilidad y uso que se requiera.
Usando los conocimientos de física clásica y aprovechando las características de este tipo
de pizarrón aplicaremos un mecanismo de borrado practico y fácil. El cual consiste en aplicar
energía a un borrador que cubra el margen vertical del pizarrón mediante una estructura
que facilite su movimiento horizontal, para borrar su contenido rápidamente, ahorrando
tiempo al profesor y a los alumnos.
Esta nueva característica solo se puede aplicar en el pizarrón planco ya que su superficie
permite un desplazamiento fácil y sin demasiada aplicación de fuerza a comparación del
pizarrón verde.