ENSAYO
-EL COMBATE DE ANGAMOS-
NOMBRE: EDUARDO CUEVA PEREZ
CURSO: HISTORIA, GEOGRAFÍA Y ECONOMÍA
GRADO: 4° “A” SECUNDARIA
PROFESOR: VICTOR PAREDES PAREDES
2018
EL COMBATE DE ANGAMOS
Cada 8 de octubre
rememoramos uno de los
combates navales más
importantes de la historia
de nuestro país. Aunque
sabemos que para el Perú
fue una derrota y por
subsecuente una rotunda
perdida, este evento nos
deja con la heroica acción
de un hombre que
siempre quedara en la
memoria, el almirante
Miguel Grau, quien trato
de defender el barco emblema de nuestra flota, el Huáscar, aunque esto le costara la vida. Y
así lo hizo, ofreció su vida, tratando de evitar que los chilenos tomen como trofeo de guerra al
navío, aunque al final no pudo lograrlo, ya que tras su deceso, todos los tripulantes fueron
tomados rehenes en altamar, consolidándose la caída de nuestras fuerzas marítimas y la
hegemonía chilena en los mares del Pacífico.
Nuestras fuerzas trataron de evitar esta batalla a toda costa, ya que sabían que los chilenos
estaban por encima en todos los aspectos, y que de todas maneras, no había forma de librarse
de ellos. Una vez declarada la guerra entre Perú y Chile, cada uno siguió sus propias estrategias
para conseguir sus objetivos políticos. Los chilenos, conociendo su superioridad, buscaban un
combate directo en el cual demostrar su poderío a través de sus modernas fragatas. Por
nuestro lado, un combate decisivo y cara a cara era inútil, ya que era derrota segura. Así que se
opto por un esquema más dinámico y audaz, tratando de atacar los puntos de
reabastecimiento y de transporte de tropas de Chile, para dejarlos sin suministros en plenas
escaramuzas.
Si bien esta estrategia sonaba muy audaz y eficiente, después que perdimos al Independencia,
se volvió muy complicada y arriesgada, ya que era uno de nuestras fragatas más rápidas, y la
que nos permitía atacar y retroceder rápidamente. No hubo otra opción más que mandar al
Huáscar a realizar estas labores, poniendo en riesgo nuestra última carta de defensa, ya que si
lo perdíamos, nuestras líneas defensivas en la costa serian destruidas.
Consecuencia, y ya prevista, una emboscada chilena dejo rodeado al Huáscar, y obligo a su
fragata acompañante, el Unión, a huir y volver lo más rápido posible a costa, ya que era ilógico
quedarse a pelear contra 5 fragatas chilenas y con todo en contra.
Pero aquí es donde el heroísmo de Grau aparece, estando totalmente acorralado, la única
opción que tenia era hundir el barco, y tratar de escapar con su tripulación, pero prefirió
pelear hasta las últimas para dejar su honor y prácticamente el de todo el país bien en alto.
Tratando de aprovechar la velocidad del escurridizo monitor, Grau buscó abrir un espacio
considerable navegando hacia el norte, y lo logró hasta cierto punto, ya que las fragatas
enemigas no podían alcanzarlo, hasta la llegada de la embarcación chilena Cochrane, la cual
igualaba o hasta incluso superaba la potencia del Huáscar. Así es como a las 9:40 am, los
disparos entre la escuadra chilena y nuestro buque empiezan, durante un intercambio que
prometía durar largo tiempo. A pesar de la gran desventaja, nuestros marinos pudieron
mantener la situación, hasta que Cochrane tomó una distancia muy peligrosa y la artillería
causaba destrozos en ambas naves.
Lamentablemente, a las 10:00 am, una granada perforaría en la torre de mando, atravesando
su blindaje y explotando, matando instantáneamente a nuestro contraalmirante Miguel Grau,
asumiendo el cargo, el capitán de corbeta, Elías Aguirre Seminario. Después de casi dos horas
de combate, el poder de fuego del Huáscar había quedado mermado, y sólo se podía defender
a punta de combate directo con rifles y bayonetas, habiendo el Cochrane abordado
rápidamente.
Habiendo muerto más de 33 tripulantes, los chilenos ocuparon con facilidad el barco, y
tomaron gran cantidad de prisioneros de guerra. Desde entonces, el monitor Huáscar, quedo
como trofeo de guerra y anda encallado en las costas de Chile. Una derrota que valió el avance
de Chile por tierra y mar, y obligando a los peruanos a rendirse.