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Vulnerabilidad Lingüística y Performatividad

Este documento resume las ideas de Judith Butler sobre la vulnerabilidad lingüística y la performatividad de género. Butler argumenta que el género no es una identidad fija sino una construcción fluida que se define a través del lenguaje. El lenguaje tiene el poder de constituir sujetos e identidades, pero también puede ser una fuente de vulnerabilidad e injuria. Las identidades, incluyendo la de género, se construyen a través del lenguaje al nombrarnos a nosotros mismos y a los demás.

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Vulnerabilidad Lingüística y Performatividad

Este documento resume las ideas de Judith Butler sobre la vulnerabilidad lingüística y la performatividad de género. Butler argumenta que el género no es una identidad fija sino una construcción fluida que se define a través del lenguaje. El lenguaje tiene el poder de constituir sujetos e identidades, pero también puede ser una fuente de vulnerabilidad e injuria. Las identidades, incluyendo la de género, se construyen a través del lenguaje al nombrarnos a nosotros mismos y a los demás.

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Feminaria Año XVI, Nº 30/31 (abril 2007) • 1

Sobre la vulnerabilidad Judith Butler


Es Chancellor's Professor en el departamento de
lingüística* Retórica y Literatura Comparada en la Univesity of
California, Berkeley. También es autora de Gender
Trouble (trad. El género en disputa, Prog. Univ. de
Estudios de Género, UNAM), Bodies That Matter,
The Psychic Life of Power. Theories in Subjection,
Antíone's Claim. Kinship Between Life and Death.

Hace cuarenta años, John Austin convulsionó la filosofia del lenguaje considerándolo como un modo de la
acción humana. Con el lenguaje se realizan, además de la enunciación misma, simultáneamente varias acciones,
incluyendo aquéllas que tienen que ver con los sentidos asignados a las palabras, las intenciones de los y las
hablantes y sus efectos sobre los y las oyentes o destinatarios/as de las palabras (por ejemplo, al decir “ignorante”
estoy descalificando a mi oyente, y tal vez ofendiéndolo/a). También incluye Austin cierto tipo específico de actos
lingüísticos, los realizativos o performativos, que consisten precisamente en realizar acciones mediante la
emisión de ciertos enunciados en ciertas condiciones. Por ejemplo, prometer es un acto perlocucionario, que consiste
en decir “te prometo” en las condiciones adecuadas (no en broma, ni en un contexto de ficción, sino de compromiso).
Un aspecto importante de este tipo de actos de lenguaje, los actos performativos, es que para valorarlos no
usaremos los conceptos de verdad y falsedad como en otros enunciados, sino que evaluaremos si han sido felizmente
llevados a cabo o no: si han sido afortunados o desafortunados. El riesgo de asumir funciones performativas,
entonces, es el infortunio.
Esta idea de performatividad del lenguaje es retomada por Judith Butler, junto a inspiraciones más políticas,
para aplicarlas al género. El género, lejos de ser una condición de identidad fija de un sujeto, es una construcción
fluida y cambiante que se define a medida que se realiza, en un contexto de discursos científicos y cotidianos,
jurídicos y literarios. No hay entonces una identidad de género innata, ni natural, sino una “performatividad” de
género. La capacidad realizativa del lenguaje permite al sujeto construir sus identidades, las identidades ajenas,
y ser construido/a por el discurso de otros/as.
Construimos nuestra identidad de género cuando nos nombramos como mujeres, y nuestra identidad religiosa
cuando nos nombramos como católicas o judías o protestantes, y así conformamos nuestra identidad fluyente con
“repertorios” que se invocan para nombrar y nombrarse (“nosotras las agnósticas...”, “como feminista considero...”,
“ustedes las académicas del primer mundo...”)
Esta versión no impide considerar a las mujeres como sujetos de una práctica política. Negarse a admitir un
sujeto como fundamento no implica negarse a considerar que haya sujeto, sino criticar nuestras propias
presuposiciones normativas, ya que una categoría de identidad no es sólo descriptiva sino también prescriptiva.
Y es prescriptiva por más incluyente que parezca. Por eso, deconstruir la categoría de mujeres y de identidad
femenina permite reemplazar la dicotomía cultural por redes de reconocimiento múltiple, lo que podría conducir
a formas más genuinas de democracia.
Diana Maffía

Los infortunios son una afección de la que son je, una que busca detener la fuerza de la instancia
susceptibles todos los actos que poseen el carácter anterior. Por lo tanto, ejercitamos la fuerza del lenguaje
general de ser rituales o ceremoniales, esto es, mientras tratamos de contrarrestar su fuerza; estamos
todos los actos convencionales. atrapados/as en una trampa que ninguna censura
puede deshacer.
Hay más maneras de abusar del lenguaje que la
¿Podría injuriarnos el lenguaje si no fuéramos, en
de incurrir simplemente en contradicción.
algún sentido, seres lingüísticos, seres que requieren del
J. L. Austin lenguaje para vivir? Nuestra vulnerabilidad frente al
lenguaje, ¿es consecuencia del hecho de que estamos
constituidos/as dentro de los términos de ese lenguaje?
Cuando decimos que se nos injurió con el lengua- Si estamos formados/as en el lenguaje, entonces ese
je, ¿qué tipo de reclamo estamos haciendo? Adscribi- poder formativo precede y condiciona cualquier deci-
mos una agencia al lenguaje, un poder para injuriar, y sión que podamos tomar en cuanto a él, nos insulta
nos ponemos como objetos de su trayectoria injuriosa. desde el principio por su poder anterior, para decirlo de
Decimos que el lenguaje actúa y que actúa contra algún modo.
nosotros/as, y ese reclamo es otra instancia de lengua- Sin embargo, el insulto asume su proporción
específica en el tiempo. Que nos insulten, que nos
pongan un mal nombre, es una de las primeras formas
“Introduction. On Linguistic Vulnerability”, Excitable Speech,
A Politics of the Performance (New York, Routledge, 1997) de la injuria lingüística que aprende una persona. Pero
2 • Feminaria Año XVI, Nº 30/31 (abril 2007)

no siempre hay injuria cuando nos ponen un nombre. El emisión dentro de “una situación total del habla”.2 Sin
momento en que se recibe un nombre también es una de embargo, no hay forma de decidir sobre cómo delimitar
las condiciones por las cuales un sujeto está constituido mejor esa totalidad. Un examen de la visión de Austin
en el lenguaje; en realidad, es uno de los ejemplos que provee al menos una razón para esa dificultad. Austin
da Althusser para comprender la “interpelación”.1 El separa los actos de habla entre “ilocucionario” y
poder del lenguaje para injuriar, ¿se puede deducir de “perlocucionario”: los últimos son actos de habla que
su poder de interpelación? Y, ¿cómo hace la agencia producen ciertos efectos; cuando uno o una dice algo,
lingüística, si es que lo hace, para surgir de esa escena se produce cierto efecto, se dan ciertas consecuencias.
de vulnerabilidad? Los actos de habla ilocucionarios son de por sí los
El problema del habla injuriosa hace surgir la hechos que causan, ellos son los efectos; en cambio, los
cuestión de qué palabras hieren, qué representaciones perlocucionarios sólo llevan a ciertos efectos que no son
ofenden, y nos sugiere que prestemos atención a esas lo mismo que los actos de habla.
partes del lenguaje que se emiten, se pueden emitir y Cualquier delimitación del acto de habla total en
son explícitas. Y sin embargo, la injuria lingüística los casos ilocucionarios debería incluir sin duda una
parece ser efecto no sólo de las palabras que le dirigen comprensión de la forma en que se invocan ciertas
a uno/a sino también del modo en que se dicen, un convenciones en el momento de la emisión misma, ya
modo –una disposición o postura convencional– que sea que la persona que las invoca esté autorizada, que
interpela y constituye a un sujeto. las circunstancias de la invocación sean correctas..., o
No es que la persona quede fijada por el nombre no. Esas emisiones hacen lo que dicen en el momento
que le ponen. Cuando se le pone un nombre injurioso en que se dicen; no son sólo convencionales sino que,
a una persona, ésta queda disminuida y despreciada. en palabras de Austin, son «rituales o ceremoniales”.
Pero el nombre contiene otra posibilidad: cuando una Como emisiones, trabajan en el sentido en que se
persona recibe un insulto, es decir cuando le ponen un entregan en la forma de un ritual, es decir, repetidas en
nombre insultante, esa persona, paradójicamente, reci- el tiempo, y por lo tanto, mantienen una esfera de
be también cierta posibilidad de existencia social, operación que no está restringida al momento de la
iniciada en una vida temporal del lenguaje que excede emisión misma.3 El acto de habla ilocutionario realiza
los propósitos que animan el gesto del insulto. Por lo su hecho en el momento de la emisión y sin embargo,
tanto, puede parecer que la injuria fija o paraliza al en el sentido de que el momento se ritualiza, nunca es
individuo que está llamando, al que recibe ese nombre solamente un único momento. El “momento” ritual es
insultante pero también es posible que produzca una una historicidad condensada: se excede a sí mismo en
respuesta inesperada y nuevas posibilidades. Si ser direcciones pasadas y futuras, es efecto de invocaciones
insultado/a es ser interpelado/a, entonces la llamada anteriores y futuras que constituyen la instancia de la
ofensiva corre el riesgo de inaugurar, en el habla, un emisión y escapan de ella.
sujeto que viene a usar el lenguaje para contrarrestar la Por lo tanto, cuando Austin dice que conocer la
llamada injuriosa. Cuando lo que se dice es injurioso, historia de la ilocucion sólo es posible cuando se puede
el insulto trabaja con su fuerza sobre aquel individuo al identificar la “situación total” del acto de habla, esta
que injuria. ¿Qué es esa fuerza? Y, ¿cómo podemos afirmación está acosada por una dificultad intrínseca,
llegar a entender sus grietas? una dificultad que la constituye. Si la temporalidad de la
J. L. Austin propuso lo siguiente: para saber qué convención lingüística, considerada como ritual, excede
hace efectiva la fuerza de una emisión, qué establece la instancia de la emisión y el exceso no se puede
su carácter performativo, primero se debe localizar la identificar ni capturar totalmente (el pasado y el futuro de
la emisión no puede narrarse con ninguna
Judith Butler, Excitable Speech. certeza), entonces, parece que esa parte de lo
A Politics of the Performative que constituye la “situación del habla total” no
(Routledge, 1997) sirve para lograr una forma totalizada en
cualquiera de sus instancias dadas.
29 West 35th St. En este sentido, para saber cómo juz-
New York, NY 1001
gar mejor los efectos del acto de habla en
Introduction cuestión, no es suficiente encontrar el contex-
On Linguistic Vulnerability to apropiado. Por lo tanto, la situación del
1/ Burning Acts, Injurious Speech habla no es un tipo simple de contexto, no es
2/ Soverign Performative un contexto que se pueda definir fácilmente
con límites espaciales y temporales. Recibir
3/ Contagious Word: Paranoia and
“Homosexuality” in the Military
una injuria del habla es sufrir una pérdida de
contexto, es decir, no saber dónde se está. En
4/ Implicit Censorship and
realidad, puede ser que lo que constituye la
Discursive Agency
injuria sea lo que no se anticipa sobre el acto
de habla injurioso, la sensación de poner al
Feminaria Año XVI, Nº 30/31 (abril 2007) • 3

individuo que se injuria fuera de control. En el momento nar una escena imposible, la de un cuerpo al que no se
de la injuria, está en riesgo la capacidad de circunscri- le ha dado todavía ninguna definición social, un cuerpo
bir la situación del acto de habla. Recibir una injuria es que es, estrictamente hablando, no accesible a noso-
no sólo estar abierto a un futuro desconocido sino no tros/as, pero que, de todos modos, se vuelve accesible
saber el tiempo y el lugar de la injuria misma y sufrir la cuando se lo interpela; así, el nombre, la interpelación
desorientación de la situación de uno/a como efecto de no “descubre” este cuerpo sino que lo constituye funda-
ese acto de habla. En ese momento de ruptura, se mentalmente. Tal vez creemos que para que nos llamen
expone precisamente la volatilidad del “lugar” de la tenemos que estar reconocidos antes, pero aquí parece
persona dentro de la comunidad de hablantes; ese acto apropiado aplicar la inversión que hace Althusser de
de habla puede poner a una persona “en su lugar”, Hegel: el poner un nombre constituye un ser dentro del
pero ese lugar puede ser ningún lugar. circuito posible del reconocimiento y, por lo tanto, fuera
La “supervivencia lingüística” implica que tiene de ese circuito, ese ser es abyecto.
lugar un cierto tipo de supervivencia en el lenguaje. En Tal vez creamos que la situación es más común:
realidad, el discurso sobre el habla del odio hace algunos sujetos que ya están constituidos en el cuerpo
referencia a eso constantemente. Afirmar que el lengua- pueden recibir tal o cual nombre. Pero, ¿por qué los
je injuria o, para citar la frase de Richard Delgado y nombres que se le dan al sujeto parecen inculcar el
Mari Matsuda, que “las palabras lastiman” es combinar miedo a la muerte y la cuestión de si es posible que esa
vocabularios físicos y lingüísticos.4 El uso de un término persona sobreviva? ¿Por qué un nombre meramente
como “lastiman” sugiere que el lenguaje puede actuar lingüístico produce una respuesta de miedo? ¿No es, en
en formas que son paralelas a las de la injuria y el daño parte, porque ese nombre contemporáneo recuerda y
físicos. Charles R. Lawrence III se refiere al habla racista vuelve a poner en acto los nombres formativos que
como “asalto verbal” y dice que el efecto de la injuria dieron existencia en el pasado y la siguen dando en el
racial es “como recibir una bofetada en la cara. La presente? Por lo tanto, ser interpelado no es sólo ser
injuria es instantánea” (68). Algunas formas de injuria reconocida por lo que la persona es sino recibir el
racial también “producen síntomas físicos que parali- término mismo por el cual se vuelve posible el recono-
zan temporalmente a la víctima...” (68). Esto sugiere cimiento de la existencia. La persona llega a “existir”
que la injuria lingüística actúa como una injuria física; por virtud de esta dependencia fundamental de la
pero el uso de la comparación tiene que hacernos notar interpelación del Otro. Y la persona “existe” no sólo por
que, después de todo, estamos comparando cosas no virtud del reconocimiento de Otros sino, en un sentido
iguales. Sin embargo, pensemos que la comparación anterior, porque es reconocible.5 Los términos que
puede también significar que estas cosas pueden com- facilitan el reconocimiento son en sí mismos convencio-
pararse sólo metafóricamente. En realidad, parece que nales, efectos e instrumentos de un ritual social que
no hay un lenguaje específico para el problema de la decide, muchas veces a través de la exclusión y la
injuria lingüística, y por eso, para decirlo de alguna violencia, las condiciones lingüísticas de los sujetos que
forma, ese lenguaje se ve forzado a sacar su vocabula- pueden sobrevivir.
rio de la injuria física. En este sentido, pareciera que la Si el lenguaje puede sostener el cuerpo, también
conexión metafórica entre la vulnerabilidad física y la puede amenazar su existencia. Por lo tanto, la cuestión
vulnerabilidad lingüística es esencial para la descrip- de las formas específicas en las que el lenguaje amena-
ción de la vulnerabilidad física misma. Por un lado, el za con violencia parece ligada con la dependencia
hecho de que parezca no haber una descripción primaria que tiene todo ser hablante del nombre cons-
“correcta” para la injuria lingüística hace que sea más titutivo del Otro (interpelación). En The Body in Pain (El
difícil identificar la especificidad de la vulnerabilidad cuerpo en dolor), Elaine Scarry afirma que la amenaza
lingüística y compararla y contrastarla con la vulnerabi- de violencia es una amenaza contra el lenguaje, contra
lidad física. Por otro lado, el hecho de que las metáforas sus posibilidades de crear sentido y crear mundo.6 La
físicas aparecen casi en todas las ocasiones en las que forma en que esta autora formula el problema tiende a
se describe la injuria lingüística sugiere que esta dimen- poner al lenguaje y la violencia en oposición, uno como
sión somática puede ser importante para la compren- la inversión del otro. Pero, ¿y si el lenguaje tuviera
sión del dolor lingüístico. Ciertas palabras o formas de dentro de sí mismo posibilidades de violencia y de
dirigirse a una persona no sólo operan como amenazas romper y sacudir el mundo? Para Scarry, el cuerpo no
contra el bienestar físico de esa persona sino que hay es sólo anterior al lenguaje sino que ella defiende muy
una fuerte sensación de que el cuerpo está sostenido y bien la idea de que el dolor del cuerpo no es expresable
alternadamente amenazado por esas formas de dirigir- a través del lenguaje, de que el dolor hace estallar el
se y llamar a la persona. lenguaje y de que el lenguaje puede contrarrestar el
El lenguaje sostiene el cuerpo no porque lo hace dolor aunque no pueda capturarlo. Scarry demuestra
ser o lo alimenta en un sentido literal. Lo que hace es que la tarea imperativa de representar al cuerpo en
interpelarlo dentro de los términos del lenguaje y así se dolor se ve frustrada (pero nunca se convierte en
vuelve posible por primera vez una cierta existencia imposible) por la no representatividad del dolor que el
social del cuerpo. Para comprenderlo, hay que imagi- lenguaje trata de representar. Una de las consecuencias
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injuriosas de la tortura, según Scarry, es que la persona idea del lenguaje. Como esta formulación se ofrece en
torturada pierde la habilidad para documentar en el el lenguaje, la “agencia” del lenguaje no es sólo el tema
lenguaje el hecho de la tortura; por lo tanto, uno de los de la formulación sino su acción misma. Este planteo y
efectos de la tortura es borrar sus propios testigos. esta figuración parecen ejemplificar la agencia que
Scarry también demuestra cómo ciertas formas estamos discutiendo.
discursivas, como la interrogación, ayudan y justifican Tal vez nos sintamos tentados/as a pensar que
el proceso de la tortura. Sin embargo, en ese caso, el atribuirle agencia al lenguaje no es del todo correcto,
lenguaje está ayudando a la violencia pero parece no que sólo los sujetos hacen cosas con el lenguaje, y que
estar capacitado para manejar su propia violencia. Esa la agencia se origina en los sujetos. Pero, ¿acaso la
idea hace surgir la siguiente pregunta: si hay ciertos agencia del lenguaje es la misma que la agencia del
tipos de violencia que dejan paralizado al lenguaje, sujeto? ¿Hay una forma de distinguir entre las dos?
¿cómo explicamos el tipo específico de injuria que Morrison no sólo ofrece la agencia como figura para el
realiza el lenguaje? lenguaje sino también al lenguaje como figura para la
Toni Morrison se refiere específicamente a “la agencia, una figura cuya “realidad” es incontestable:
violencia de la representación” en su Discurso de “Morimos. Tal vez ése sea el significado de la vida. Pero
Aceptación del Premio Nóbel de Literatura en 1993: “El realizamos el lenguaje Tal vez ésa sea la medida de
lenguaje opresivo hace más que representar la violen- nuestras vidas” (22). Morrison no dice: “el lenguaje es
cia; es violencia”, dice (16). Morrison ofrece una agencia” porque ese tipo de afirmación privaría al
parábola en la cual el lenguaje mismo figura como “una lenguaje de la agencia que ella quiere transmitir.
cosa viva” y esta figura no es algo falso o irreal sino que Cuando la ciega se niega a contestar la pregunta cruel
indica una verdad sobre el lenguaje. En la parábola, de los chicos, “cambia el foco de atención de las
unos chicos hacen una broma cruel y le piden a una afirmaciones de poder hacia el instrumento a través del
ciega que les diga si el pájaro que tienen en su mano cual se ejerce ese poder” (12). Del mismo modo,
está vivo o muerto. La ciega se niega a contestar y les Morrison se niega a ofrecer afirmaciones dogmáticas
dice: “No lo sé... pero lo que sí sé es que está en manos sobre lo que es el lenguaje, porque eso oscurecería la
de ustedes. Está en manos de ustedes” (11). forma en que el “instrumento” de esa afirmación parti-
Luego, Morrison elige leer a la mujer de la parábola cipa del ser mismo del lenguaje; el hecho de que
como una escritora con mucha práctica, y al pájaro como cualquier afirmación es imposible de reducir a su
el lenguaje, y se pregunta cómo piensa esta escritora instrumento es precisamente lo que establece al lengua-
sobre el lenguaje: “en parte ella piensa en el lenguaje je como auto-dividido. El fracaso del lenguaje para
como un sistema, en parte lo considera una cosa viva desprenderse de su propia instrumentalidad o retoricidad
sobre la cual nadie tiene control, pero sobre todo lo ve es precisamente la falta de capacidad que tiene para
como una agencia, un acto con consecuencias. Así que anularse a sí mismo en el momento de contar una
la pregunta que le hacen los chicos, ¿Está muerto o vivo?, historia, en la referencia a lo que existe o en las escenas
no es irreal porque ella cree que el lenguaje es susceptible volátiles de la conversación.
a la muerte, al borramiento...” (13). Es significativo que para Morrison, “agencia” no
Aquí, Morrison escribe en tono de conjetura sobre sea lo mismo que “control”; tampoco es una función de
lo que está conjeturando la escritora; se trata de una la sistematicidad del lenguaje. Pareciera que no pode-
especulación tanto en el lenguaje como sobre el lengua- mos dar una descripción de la agencia humana primero
je y sus posibilidades para conjeturar. Siempre dentro y después especificar el tipo de agencia que tienen los
del marco de una figura, Morrison anuncia la “reali- humanos en el lenguaje. “Realizamos el lenguaje. Tal
dad” de ese marco desde dentro de los propios términos vez ésa sea la medida de nuestras vidas”.
del marco. La mujer cree que el lenguaje está vivo: Hacemos cosas con el lenguaje, producimos efec-
Morrison nos da la performance de este acto de tos con lenguaje, y le hacemos cosas al lenguaje, pero
sustitución, esta comparación por la cual el lenguaje el lenguaje también es la cosa que hacemos. El lenguaje
está dentro de una figura como la vida. La “vida” del es el nombre que le damos a nuestro hacer: tanto “lo
lenguaje se ejemplifica, por lo tanto, en esta puesta en que” hacemos (el nombre de la acción que realizamos
acto de la comparación. ¿Pero de qué clase de puesta característicamente) y lo que causamos, el acto como
en acto se trata? sus consecuencias.
El lenguaje está pensado como “sobre todo una En la parábola de Morrison, la ciega se acerca
agencia, un acto con consecuencias”, una acción por analogía a una escritora experimentada, lo cual
extendida, una performance con efectos. Esto no llega sugiere que la escritura es, hasta cierto punto, ciega,
a ser una definición. Al fin y al cabo, el lenguaje “está que no puede conocer las manos en las cuales va a caer,
pensado”, es decir, se constituye como “agencia”. cómo va a ser leída o usada o las fuentes últimas de las
Después de todo, el lenguage es “pensado” como cuales deriva. La escena en la parábola es una conver-
agencia, es decir, es planteado or constituido como tal. sación en la que los chicos explotan la ceguera de la
Sin embargo es como agencia que es pensamiento; una mujer para obligarla a hacer una elección que ella no
sustitución figural hace posible el pensamiento de la puede hacer, y en la que la fuerza de esa interpelación
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de los chicos es lo que lee la mujer, con lo cual ejerce Aunque la amenaza no es realmente el acto que
una agencia que la interpelación quería negarle. Ella presagia, sigue siendo un acto, un acto de habla, un
no elige pero obliga a los chicos a ver “el instrumento acto que no sólo anuncia un acto que va a venir sino que
a través del cual se ejerce ese poder”, y así establece registra una cierta fuerza en el lenguaje. Y esa fuerza
que la elección está en manos de los interlocutores a los augura y también inaugura una fuerza subsiguiente. La
que ella no puede ver. Ella no puede saber, en la amenaza tiende a producir una expectativa, pero la
interpretación de Morrison, si el lenguaje va a vivir o amenaza de violencia destruye la misma posibilidad de
morir en manos de quienes usan el habla con la fuerza expectativa: inicia una temporalidad en la cual la
de la crueldad. Tanto en la parábola como en la lectura persona espera la destrucción de la expectativa, y por
que le da Morrison, lo central es la cuestión de la lo tanto, no puede esperarla en absoluto.
responsabilidad, pensada como “las manos” de los Aunque la amenaza prefigura el acto, sería un
chicos o, en todo caso, quienes heredan la responsabi- error llegar a la conclusión de que la amenaza ocurre
lidad de que el lenguaje viva o muera. La escritora está solamente en el lenguaje y, en cambio, el acto que es
ciega frente al futuro del lenguaje en el que escribe. Por el centro de esa amenaza ocurre en una instancia
lo tanto, se piensa en el lenguaje como “sobre todo una material que se encuentra totalmente fuera del alcance
agencia”, que se distingue de las formas de control y del lenguaje, entre los cuerpos y alrededor de ellos. Hay
dominio por un lado y por otro, se distingue por el hecho algo implícito en la noción de amenaza y es que lo que
de ser un sistema cerrado. se dice en el lenguaje puede prefigurar lo que tal vez
La analogía de Morrison sugiere que el lenguaje hagan los cuerpos: el acto al que se refiere la amenaza
vive o muere como una cosa viva y que la cuestión de es el acto que la persona puede llegar a realizar en la
la supervivencia es central a la cuestión de cómo se usa realidad. Pero esta visión no toma en cuenta que hablar
el lenguaje. Ella afirma que “el lenguaje opresivo... es es, en sí mismo, un acto del cuerpo.
violencia”, no sólo la representación de la violencia. El En el libro de Shoshana Felman, The Literary
lenguaje opresivo no es un sustituto de la experiencia de Speech Act: Don Juan with J. L. Austin, or Seduction in
la violencia. Pone en acto su propio tipo de violencia. Two Languages (El acto de habla literario: Don Juan con
El lenguaje permanece vivo cuando se niega a J. L. Austin o la seducción en dos lenguajes),7 la autora
“encapsular” (20) o “capturar” (21) los hechos y vidas nos recuerda que la relación entre el habla y el cuerpo
que describe. Pero cuando trata de efectuar esa captu- es escandalosa, “una relación que consiste en la incon-
ra, no sólo pierde su vitalidad sino que adquiere su gruencia y al mismo tiempo el hecho de que son
propia fuerza violenta, una fuerza que Morrison asocia inseparables... y el escándalo consiste en el hecho de
en todo el discurso con el lenguaje del Estado y la que el acto no puede saber lo que está haciendo” (96).
censura: “la vitalidad del lenguaje está en su habilidad Felman sugiere así que el acto de habla, como acto de
para describir las vidas reales, imaginadas y posibles un cuerpo hablante, siempre desconoce de alguna
de sus hablantes, lectores/as, escritores/as. Aunque a forma lo que está haciendo [performing], siempre está
veces su porte está en reemplazar la experiencia, no es diciendo algo que no quiere decir. Sugiere que el acto
un sustituto de esa experiencia. Hace un arco hacia el de habla no es el emblema del control y la dominio que
lugar donde puede estar el sentido” (20). Y más tarde, a veces quiere parecer. Felman hace notar que un
Morrison afirma: “la fuerza del lenguaje, la felicidad cuerpo hablante significa en formas que no se pueden
del lenguaje, está en su deseo de alcanzar lo inefable” reducir a lo que ese cuerpo “dice”. En ese sentido, el/
(21). La violencia del lenguaje consiste en su esfuerzo la hablante es “ciego/a” de la misma forma en la que,
para capturar lo inefable y, por lo tanto, para destruirlo, para Morrison, la escritora experimentada es “ciega”:
para capturar lo que debe permanecer como esquivo la emisión forma significados que no son precisamente
para que el lenguaje pueda operar como una cosa viva. los que se afirman o pueden afirmarse en algún momen-
La pregunta de los chicos es cruel no porque es to. Así, mientras Morrison hace notar el “instrumento a
seguro que mataron al pájaro, sino porque el uso del través del cual se hacen (aseveraciones)”, Felman
lenguaje para obligar a la ciega a elegir es en sí mismo identifica ese instrumento como el cuerpo a partir del
una forma de capturar el lenguaje, una cuya fuerza cual se pronuncia el habla. Ese cuerpo se convierte en
proviene de la destrucción del pájaro, que es lo que se un signo del no saber precisamente porque sus acciones
está conjurando. El acto de habla de odio que están nunca están conscientemente dirigidas, nunca son vo-
realizando los chicos trata de capturar a la mujer ciega luntarias. Para Felman, lo que sigue siendo inconsciente
en el momento de la humillación pero también de en una acción del cuerpo como el habla puede cons-
transferir la violencia que se le ha hecho al pájaro a la truirse como el “instrumento” a través del cual se hace
mujer misma, transferencia que pertenece a la tempora- la aseveración. Del mismo modo, ese cuerpo que no
lidad particular de la amenaza. En cierto sentido, la sabe marca el límite de la intencionalidad del acto de
amenaza comienza la performance de aquello que está habla. El acto de habla dice más de lo que era su
amenazando con realizar; pero al no realizarlo totalmen- intención decir o lo dice de otra forma.
te, trata de establecer, a través del lenguaje, la certidum- Sin embargo, para Felman, eso no significa que el
bre de ese futuro en el cual los chicos la llevarán a cabo. habla y el cuerpo sean radicalmente separables, sólo
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que la idea de un acto de habla completamente inten- Para que la amenaza funcione, requiere ciertos
cional está subvertida siempre por aquello que en el tipos de circunstancias y requiere un escenario de poder
habla subvierte la intencionalidad: “Si el problema de por el cual puedan materializarse sus efectos
los actos humanos consiste en la relación entre el cuerpo performativos. La teleología de la acción conjurada por
y el lenguaje, es porque el acto está concebido –por el la amenaza puede quedar perturbada por varios tipos
análisis performativo y también por el psicoanálisis– de infelicidades. Sin embargo, la fantasía de acción
como aquello que problematiza al mismo tiempo la soberana que da estructura a la amenaza es que cierto
separación y la oposición entre los dos. El acto, una tipo del habla es al mismo tiempo una realización del
producción enigmática y problemática del cuerpo ha- acto al cual se refiere el habla; desde el punto de vista
blante, destruye desde el mismo comienzo la dicotomía de Austin, esto sería un performativo ilocucionario que
metafísica entre el dominio de lo “mental” y el dominio inmediatamente hace lo que dice. Sin embargo, la
de lo “físico”, es decir rompe la oposición entre cuerpo amenaza puede solicitar una respuesta que nunca
y espíritu, entre materia y lenguaje.8 anticipó y perder su propio sentido soberano de expec-
Sin embargo, para Felman, esta ruptura de la tativa frente a una resistencia que ayudó a producir a
oposición entre materia y lenguaje no significa una sabiendas. En lugar de obliterar la posibilidad de
unidad simple de estos términos. Ellos siguen estando respuesta, paralizando de miedo a la persona a la que
relacionados de una manera incongruente. En el habla, se dirige, la amenaza puede muy bien encontrarse con
el acto que está realizando el cuerpo nunca se compren- que la contrarresta un tipo diferente de acto performativo,
de del todo; el cuerpo es el punto ciego del habla, lo que un acto que explota la acción doblada de la amenaza
actúa en exceso de lo que se dice, pero también actúa (lo que se hace intencionalmente y no intencionalmente
en lo que se dice y a través de lo que se dice. Que el acto en todo acto de habla) para volver una parte del habla
de habla es un acto del cuerpo significa que el acto se contra la otra y confundir el poder performativo de la
dobla en el momento del habla: está lo que se dice y amenaza.
también hay una especie de habla que realiza el Como la amenaza es un acto de habla que es al
“instrumento” corporal de la emisión. mismo tiempo un acto del cuerpo, ya está, en parte,
Así, una afirmación puede estar hecha de modo fuera de su propio control. Morrison habla de esto: la
que, según la base del análisis gramatical, no parezca ciega devuelve la amenaza implícita de los chicos
una amenaza. Pero la amenaza surge precisamente a refiriéndose a “las manos” del que tiene el pájaro. Así
través del acto que realiza el cuerpo en el momento de expone el cuerpo del que habla, contrarresta el acto con
hablar el acto. O la amenaza surge como efecto un acto que exponga lo más desconocido para los que
aparente de un acto performativo que sólo se convertirá hacen la amenaza, e ilumine así el punto ciego que
en inocuo a través de la conducta del acto (cualquier motiva el acto de habla, la cuestión de lo que van a
teoría de los actos sabe esto). La amenaza prefigura o, hacer, en un sentido corporal, dado lo que ya han
en realidad, promete un acto del cuerpo y sin embargo hecho, corporalmente, al hablar como hablaron.
ya es un acto del cuerpo, y establece así en su mismo La idea de que el habla lastima parece estar
gesto los contornos del acto que va a venir. El acto de apoyada en esta relación incongruente e inseparable
la amenaza y el acto con el que se amenazó son, por entre el cuerpo y el habla, pero también, consecuente-
supuesto, distintos, pero están relacionados como un mente, entre el habla y sus efectos. Si el/la hablante
quiasmo. Aunque no son idénticos, son ambos actos del dirige su cuerpo hacia la persona a la que habla,
cuerpo: el primero, la amenaza, sólo tiene sentido en entonces no es solamente el cuerpo del de la hablante
términos del acto que prefigura. La amenaza da co- el que está en juego: también está en juego el cuerpo del
mienzo a un horizonte temporal dentro del cual la meta receptor/a del habla. Quien que habla, ¿está hablando
que organiza todo es el acto que es el centro de la solamente? ¿O quien está hablando está haciendo que
amenaza; la amenaza da comienzo a la acción por la su cuerpo se comporte frente al otro y exponga el cuerpo
cual puede lograrse el cumplimiento del acto con que se del Otro como vulnerable al lenguaje que se dirige a él/
amenazó. Y sin embargo, una amenaza puede desviar- ella? Como “instrumento” de una retoricidad violenta,
se, desactivarse, no suministrar el acto que era su centro. el cuerpo del/la hablante excede las palabras que se
La amenaza afirma la certidumbre de otro acto que va a dicen, y expone el cuerpo de la persona a la que se
venir, que está pendiente, pero esa afirmación en sí dirige como algo que ya no está dentro de su propio
misma no puede producir el acto mismo como uno de sus control (y que nunca lo estuvo del todo).
efectos necesarios. Este fracaso de la amenaza no
cuestiona el estatus del acto de habla como amenaza, Llamadas inesperadas
sólo su eficacia. Sin embargo, la vanidad que da poder Una simple inspección de las palabras no es
a la amenaza es que el acto de habla que dice la suficiente para decidir qué es una amenaza o qué es
amenaza va a materializarse por completo en el acto con una palabra que lastima. Tal vez pensemos que es
que se amenazó en el habla. Ese habla, sin embargo, es necesaria una elaboración de las condiciones
vulnerable al fracaso y ésa es la vulnerabilidad que debe institucionales de la emisión para identificar la probabi-
explotarse si se quiere contrarrestar la amenaza. lidad de que ciertos tipos de palabras lastimen bajo
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ciertas circunstancias. Pero las circunstancias solas no odio. Este discurso rompe con los anteriores pero no en
hacen que las palabras lastimen. O tal vez nos veamos un sentido absoluto. Al contrario, este contexto y su
obligados/as a afirmar que cualquier palabra puede aparente “ruptura” con el pasado son legibles en sí
ser una palabra que lastima, que depende de su mismos sólo en términos del pasado con el cual rompen.
utilización, y que la utilización de las palabras no se Sin embargo, este contexto, el de este presente, elabora
puede reducir a las circunstancias en las que se emiten. un nuevo contexto para ese habla, un contexto futuro
Esto último tiene sentido pero esa forma de ver las cosas que todavía no se puede delinear, y que, por lo tanto,
no puede decirnos la razón por la que ciertas palabras no es un contexto todavía, no con precisión.
lastiman en la forma en que lo hacen, o por la que es Los argumentos a favor de una contra-apropiación
más difícil separar ciertas palabras de su poder para o nueva puesta en escena del habla ofensiva están
lastimar. claramente sitiados por la posición que dice que el
En realidad, esfuerzos recientes para establecer el efecto ofensivo del acto de habla está necesariamente
poder de lastimar incontrovertible de ciertas palabras ligado al acto de habla, su contexto original o perma-
que afirman que este poder parece colapsar en la nente o, incluso, sus intenciones o utilizaciones origina-
cuestión de quién hace la interpretación de lo que les, aquéllas que lo animan. La re-evaluación de térmi-
significan esas palabras y de qué es lo que realizan. Las nos como “queer” sugiere que el habla puede ser
reglamentaciones recientes que rigen la auto-definición “devuelta” a su hablante en una forma diferente, que
de gays y lesbianas en los cuerpos militares, o las puede citarse en contra de sus propósitos originales y
controversias recientes en cuanto a la música rap que así se puede conseguir una inversión de los efectos.
sugieren que no es posible un consenso claro en cuanto Más en general, entonces, esto sugiere que el poder
a la cuestión de si hay una relación clara entre las cambiante de esos términos marca una especie de
palabras que se pronuncian y su poder putativo para performatividad discursiva que no es una serie discreta
injuriar.9 Por un lado, afirmar que el efecto ofensivo de de actos de habla, sino una cadena ritual de
esas palabras depende totalmente del contexto y que un resignificaciones cuyo origen y final permanecen sin
cambio en el contexto puede exacerbar o minimizar el fijar. Por otra parte, es imposible fijar ese origen y ese
efecto de ofensa no es dar una explicación del poder final. En ese sentido, un “acto” no es un suceso momen-
que, según se dice, ejercen esas palabras. Por otro táneo sino cierto nexo de horizontes temporales, la
lado, afirmar que algunas emisiones son ofensivas condensación de una iterabilidad que excede el mo-
siempre, sin importar el contexto en que se encuentren, mento que ocasiona. La posibilidad de que un acto de
es decir, afirmar que esas emisiones llevan sus contextos habla resignifique un contexto anterior depende, en
consigo y que es muy difícil extraerlas de ellos sigue parte, de la grieta entre el contexto o intención origina-
siendo una explicación insuficiente para entender la les por los cuales se anima una emisión y los efectos que
forma en que se invoca el contexto y lo coloca otra vez produce. Por ejemplo, para que una amenaza tenga un
en el escenario durante la emisión. futuro que nunca quiso tener, para que se le devuelva
Ninguno de esos dos puntos de vista explica la al hablante en una forma diferente, para que esa
resignificación y re-escenificación de una emisión amenaza termine desactivada en el retorno, los signifi-
ofensiva, los usos de poder lingüístico que buscan al cados que adquiere el acto de habla y los efectos que
mismo tiempo exponer y contrarrestar el ejercicio ofen- realiza deben exceder aquéllos que le daban
sivo del poder. Voy a considerar en profundidad estos intencionalidad y los contextos que asume no deben ser
usos en los capítulos siguientes pero por ahora, pense- los mismos que los contextos en los cuales se origina (si
mos por un momento en la frecuencia con que esos es que ese origen se puede rastrear).
términos están sometidos a la resignificación. La Quienes tratan de fijar con certeza el lazo de
resignificación del habla injuriosa ocurre no sólo en la unión entre ciertos actos de habla y sus efectos injurio-
música rap y en varias formas de parodia y sátira sos seguramente lamentarán la temporalidad abierta
política sino en la crítica social y política de ese habla, del acto de habla. Decir que ningún acto de habla está
en la cual “mencionar”10 esos términos injuriosos es obligado a realizar una injuria como efecto significa
crucial para la argumentación. Lo mismo sucede en los que ninguna elaboración simple de actos de habla
argumentos legales que piden la censura estatal, en los puede proveer un estándar por el cual puedan adjudi-
cuales prolifera invariablemente la retórica que se carse con eficiencia las injurias del habla. Sin embargo,
deplora dentro del contexto del habla legal. Paradójica- el hecho de que este lazo entre acto e injuria se está
mente, los argumentos explícitamente legales y políticos aflojando abre la posibilidad de una contra-habla, una
que tratan de relacionar ese tipo de habla con ciertos especie de contestación [talking back] que estaría
contextos no notan que incluso dentro de su propio ejecutada por el apretamiento de ese lazo. Por lo tanto,
discurso, ese habla se ha convertido en citas, rompe con la grieta que separa el acto de habla de sus efectos
los contextos previos de su emisión y adquiere nuevos futuros tiene sus implicaciones auspiciosas: da comien-
contextos para los cuales no estaba creada. El discurso zo a una teoría de la agencia lingüística que provee una
crítico y legal sobre el habla de odio es en sí mismo una alternativa a la búsqueda constante de remedios lega-
nueva puesta en escena de la performance del habla de les. El intervalo entre las instancias de la emisión no sólo
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hace posible la repetición y resignificación de la emi- que a veces el habla no sólo comunica odio sino que
sión sino que muestra cómo, con el tiempo, las palabras constituye un acto de injuria, presupone no sólo que el
pueden desconectarse de su poder para injuriar y lenguaje actúa sino que actúa sobre la persona que
recontextualizarse en formas más afirmativas. Espero recibe el mensaje de una forma injuriosa. Sin embargo,
que quede claro que cuando digo “afirmativas”, me ésas son dos afirmaciones con diferencias importantes
refiero a “una apertura de la posibilidad de la agen- y no todos los actos de habla son los tipos de actos que
cia”, donde “agencia” no es la restauración de la actúan sobre otros con tal fuerza. Por ejemplo, yo puedo
autonomía soberana del habla, una réplica de las emitir un acto de habla, un acto de habla ilocuionario
nociones convencionales de dominio. según Austin, cuando digo: “Yo te condeno”, pero si no
Las preocupaciones del libro Excitable Speech son estoy en una posición en la cual mis palabras se pueden
tanto retóricas como políticas. En la ley, las emisiones considerar obligatorias, entonces puedo haber emitido
“excitables” son aquéllas que se hacen bajo coacción, un acto de habla pero el acto, dentro de la clasificación
generalmente confesiones que no pueden usarse en la de Austin, es infeliz: el receptor se escapa sin heridas.
corte porque no reflejan un estado mental equilibrado Por lo tanto, muchos de esos actos de habla son
en la persona que las hizo. Estoy suponiendo que ese “conducta” en sentido estrecho, pero no todos ellos
habla siempre está, de alguna forma, fuera de control. tienen el poder de producir efectos o iniciar una serie de
En una formulación que anticipa la lectura que hace consecuencias; en realidad, muchos de ellos son bas-
Felman del acto de habla, Austin escribe que “las tante cómicos y por eso, es posible leer el tratado de
acciones en general (no todas) tienden a hacerse bajo Austin, How to Do Things with Words (Cómo hacer
coacción, o por accidente, o por tal o cual variedad de cosas con palabras) como un catálogo divertido de esos
error, digamos, o sin intención” (21). Luego, Austin performativos fracasados.
aprovecha la ocasión para separar el acto de habla del Un acto de habla puede ser un acto sin ser
sujeto en algunas instancias: “en muchos de esos casos, necesariamente un acto eficaz. Si yo emito un
no queremos decir de ese acto que se hizo simplemente performativo fracasado, es decir, doy una orden y
o que él lo hizo” (21). Desligar el acto de habla del nadie la oye ni la obedece, hago un juramento y no hay
sujeto soberano funda una noción alternativa de la nadie a quien hacérselo o frente a quien hacerlo, yo
agencia y, en última instancia, de la responsabilidad, sigo realizando el acto pero es un acto con ningún
una noción que reconoce más completamente la forma efecto o un efecto muy chico o limitado (o, por lo menos,
en que se constituye el sujeto en el lenguaje, un no con el efecto que se prefiguró en el acto mismo). Un
reconocimiento del hecho de que lo que crea también performativo feliz es uno en el cual no sólo se realiza el
es lo que deriva de otro lugar. Es cierto que algunos acto sino que hay una serie de efectos que se siguen del
críticos/as confunden la crítica de la soberanía con la hecho de que se lo realizó. Actuar lingüísticamente no
demolición de la agencia, pero mi propuesta es consi- es necesariamente producir efectos, y en ese sentido, un
derar que la agencia empieza donde se desvanece la acto de habla no es siempre una acción eficaz. Decir
soberanía. El/la que actúa (que no es el mismo/la que hay una diferencia, entonces, entre el habla y la
misma que el sujeto soberano) actúa precisamente en el acción no necesariamente significa decir que el habla
grado en que él o ella está constituido/a como actor y, actúa eficazmente.
por lo tanto, opera dentro de un campo lingüístico que Austin ofrece una tipología tentativa de los tipos
tiene restricciones desde el principio, restricciones que de locuciones que son perfomativas. El acto ilocucionario
le dan posibilidades. es un acto en el cual al decir algo, la persona está
El concepto soberano emerge de varias maneras haciendo algo al mismo tiempo; el juez/la jueza que
en el discurso del habla de odio. Se puede imaginar que dice “Yo te sentencio” no afirma la intención de hacer
quien habla en un habla de odio sostiene un poder algo ni describe lo que está haciendo: su decir es en sí
soberano para hacer lo que él o ella dice que hará mismo una especie de acción. Los actos de habla
cuando lo dice. Del mismo modo, el “habla” del estado ilocucionarios producen efectos. Están apoyados por
toma una forma que muchas veces es soberana, una convenciones sociales y lingüísticas, dice Austin. Los
forma por la cual el habla de las emisiones está actos perlocucionarios, en cambio, son aquellas emisio-
formada, muchas veces literalmente, por “actos” de ley. nes que inician una serie de consecuencias: en un acto
Sin embargo, en Austin, el esfuerzo para localizar esas de habla perlocucionario, “decir algo producirá ciertas
instancias ilocucionarias del habla tiene dificultades y consecuencias”, pero el decir y las consecuencias son
esas dificultades lo llevaron a diseñar una serie de distintos en el tiempo; esas consecuencias no son lo
distinciones y condiciones nuevas para explicar la mismo que el acto de habla, sino que son, más bien, “lo
complejidad del terreno performativo. No todas las que hacemos que pase o logramos al decir algo” (109).
emisiones que tienen la forma de lo performativo, ya sea Los actos llocucionarios proceden por medio de conven-
ilocucionario o perlocucionario, funcionan realmente. ciones (107); en cambio, los actos perlocucionarios
Esto tiene consecuencias importantes para la considera- proceden por medio de consecuencias. Implícita en esta
ción de la eficacia putativa del habla de odio. distinción está la noción según la cual los actos de
Desde el punto de vista retórico, la afirmación de habla ilocucionarios producen efectos sin ningún lapso
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de tiempo, que el decir es en sí mismo el hacer, y que una como consecuencia; la injuria se comprende como
son uno y otro simultáneamente. subordinación social en el mismo decir de ese habla, en
Austin hace notar también que algunas conse- la performance de la injuria misma.14
cuencias de un perlocución pueden no ser intencionales Por lo tanto, lo que hace el habla de odio es
y el ejemplo que ofrece es el insulto no intencional. De constituir al sujeto en una posición subordinada. ¿Pero
este modo, localiza la injuria verbal dentro de la órbita qué da al habla de odio el poder para constituir al sujeto
de la perlocución. Así, Austin sugiere que la injuria no con tanta eficacia? El habla de odio, ¿es tan feliz como
incide en las convenciones que invoca un acto de habla parece en esta explicación, o hay fallas que hacen a su
dado sino en las consecuencias específicas que produ- poder constitutivo menos feliz de lo que parece implicar
ce un acto de habla. esta descripción?
Varios filósofos/as y estudiosos/as de la ley han Por el momento, yo quiero cuestionar la presun-
citado últimamente el trabajo de Austin (Catharine ción de que el habla de odio siempre funciona no para
MacKinnon, Rae Langton, entre otros11) para argumen- minimizar el dolor que se sufre como consecuencia del
tar que las representaciones pornográficas son habla de odio sino para dejar abierta la posibilidad de
performativas, es decir, no declaran un punto de vista que su falla o fracaso sea la condición de una respuesta
ni informan sobre una realidad sino que constituyen un crítica. Si la explicación de la injuria del habla de odio
cierto tipo de conducta. Estas estudiosas afirman, ade- cierra la posibilidad de una respuesta crítica a esa
más, que la conducta “silencia” a quienes que están injuria, esa explicación confirma los efectos totalizado-
descriptos/as en una forma subordinada dentro de las res de la injuria. Esos argumentos muchas veces son
representaciones pornográficas. útiles en contextos legales pero contraproducentes para
Estas ideas se analizarán en profundidad en otros el pensamiento de formas no centradas en el estado de
capítulos pero para propósitos introductorios, es impor- agencia y resistencia.
tante notar que la pornografía está construida como una Aunque aceptemos que el habla de odio funciona
especie de habla de odio y que su fuerza performativa para constituir un sujeto a través de medios discursivos,
está descripta como ilocucionaria. Significativamente, ¿acaso esa constitución es necesariamente final y efec-
el argumento de MacKinnon contra la pornografía se ha tiva? ¿Existe la posibilidad de perturbar y subvertir los
movido desde una confianza conceptual en un modelo efectos producidos por ese habla, una grieta expuesta
perlocucionario hacia un modelo ilocucionario.12 En el que lleva a deshacer este proceso de constitución
trabajo de Mari Matsuda, el habla de odio se entiende discursiva? ¿Qué tipo de poder se atribuye al habla, un
no sólo como algo que puede actuar sobre el que poder tal que se ve al habla como con poder de
escucha (una escena perlocucionaria) sino como algo constituir al sujeto con tal éxito?
que contribuye a la constitución social de la persona a El argumento de Matsuda supone que hay una
la que se dirige (y por lo tanto, algo que es parte de un estructura social enunciada en el momento de emitir el
proceso de interpelación social).13 Se entiende que la habla de odio; el habla de odio vuelve a invocar la
persona que oye ocupa una posición social o se ha posición de dominio y a consolidarla en el momento de
convertido en un sinónimo de esa posición, y se com- la emisión. Así, como rearticulación lingüística de la
prende a las posiciones sociales mismas como situadas dominación social, el habla de odio se convierte, para
en una relación estática y jerárquica unas con otras. Por Matsuda, en el lugar de la reproducción predecible y
virtud de la posición social que ocupe, entonces, la mecánica del poder. En algunos días, la cuestión de la
persona que oye se siente injuriada como consecuencia ruptura mecánica o “falla” y de la impredicibilidad del
de esa emisión. La emisión también exige al sujeto que habla es precisamente lo que enfatiza Austin una y otra
vuelva a ocupar una posición social subordinada. vez cuando pone el acento en las varias formas en las
Según este punto de vista, ese habla vuelve a invocar e que puede salir mal un acto de habla. Sin embargo, más
inscribir una relación estructural de dominación, y en general, hay razones para cuestionar si una noción
constituye la ocasión lingüística para la reconstitución estática de “estructura social” se vuelve a duplicar en el
de esa dominación estructural. Aunque a veces, este habla de odio o si esas estructuras sufren una
punto de vista sobre el habla de odio enumera una serie desestructuración constante a través de la reiteración,
de consecuencias que produce ese habla (una visión repetición y articulación. ¿Es posible que el acto de
perlocucionaria del asunto), hay otras formulaciones en habla de odio se pueda comprender como menos
las que la fuerza de lo performativo se asegura a través eficaz, más tendiente a la innovación y la subversión si
de medios convencionales (un modelo ilocucionario). tomamos en cuenta la vida temporaria de la “estructu-
En la formulación de Mari Matsuda, por ejemplo, el ra” que se dice que enuncia? Si esa estructura depende
habla no sólo refleja una relación de dominación social; de la enunciación para su continuación, entonces la
el habla actúa la dominación, se convierte en el vehículo cuestión de su continuidad debe hacerse en el lugar de
a través del cual se restituye esa estructura social. Según la enunciación. ¿Puede haber una enunciación que
ese modelo ilocucionario, el habla de odio constituye a discontinúe esa estructura o una que subvierta esa
la persona a la que se dirige en el momento en que se estructura a través de su repetición en el habla? Como
pronuncia o emite; no describe una injuria ni produce invocación, el habla de odio es un acto que recuerda
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actos anteriores, y requiere una repetición futura para general, el texto visual de la pornografía no puede
permanecer. ¿Existe una repetición que pueda separar “amenazar” o “disminuir” o “humillar” en la misma
al acto de habla de las convenciones que lo sostienen forma que la cruz ardiente. Sugerir que los dos ejemplos
de modo que esas repeticiones confundan en lugar de son el mismo tipo de conducta verbal no es sólo un error
consolidar su eficacia como injuria? de juicio sino la explotación del signo de la violencia
racial para propósitos de mejora a través de un desliza-
Escenas de emisión miento metonímico, el poder injurioso y putativo de la
Sería un error pensar que si explicamos los proble- pornografía.
mas teóricos del acto de habla, eso ofrecerá una serie Oímos recientemente que el habla “incita” a
de soluciones clarificadoras para la operación política ciertos tipos de acción. La prensa israelí dedicó mucha
contemporánea del acto de habla. La relación entre la atención a la retórica incendiaria de la derecha israelí
teoría y la política tiende a funcionar en sentido contra- y al problema de si esa retórica podía ser responsable
rio. Las posiciones teóricas son siempre apropiadas y por la muerte de Yitzhak Rabin. ¿Cómo es posible que,
pueden usarse siempre en contextos políticos que ex- en esos casos, nos imaginemos que la emisión se ha
pongan parte del valor estratégico de dichas teorías. insinuado en acción? ¿Cómo nos imaginamos que el
Una revisión superficial de las instancias políticas en las habla se oye, se toma como motivación y mecánica o
cuales aparece el acto de habla muestra que hay una contagiosamente induce a quien escucha a actuar?
gran discusión en cuanto a qué actos de habla, si es que Los/las activistas “pro-vida” han argumentado con un
existe alguno, debería verse como conducta y no como éxito legislativo limitado que términos como “aborto”
“habla” en el sentido legal. Los argumentos, considera- que aparecen en Internet son en sí mismos una “obsce-
dos en general, a favor del colapso de la distinción nidad” y yo recientemente vi que en una película en un
habla/conducta tienden a reforzar el caso a favor de la avión habían cubierto la palabra “aborto” con un “bip”
regulación estatal y a suspender la referencia a la para que no se oyera cuando la pronunciaban. La
Primera Enmienda. Los argumentos que insisten en que emisión se entiende no sólo como algo que ofende a
los actos de habla son habla y no conducta, por otra cierto grupo de sensibilidades sino que se entiende
parte, tienden a trabajar a favor de la suspensión de la como algo que constituye una injuria, como si la
intervención del estado. En el Capítulo Uno, “Burning palabra realizara el acto, y las partes injuriadas fueran
Acts” (Actos que queman), hago notar que una opinión los/las indefensos/as “nonatos/as”. La adscripción de
mayoritaria de la Suprema Corte en R. A. V. vs. Paul tal eficacia mágica a una palabra surge en el contexto
acabó con una ordenanza local que habría construido de la vida militar estadounidense en la cual la emisión
la quema de una cruz frente a la casa de una familia de una persona diciendo que es homosexual se entien-
negra como “palabras que queman” y cuestionado si de como algo que comunica homosexualidad y que,
ese tipo de “habla” no “comunica simplemente un por lo tanto, es un acto homosexual de algún tipo.
mensaje” y expresa “un punto de vista”, aunque ese Significativamente, esta visión mágica de lo
“punto de vista” se pueda considerar “reprensible”.15 performativo no opera en las instancias políticas en las
La Corte no tuvo en cuenta un argumento legal más que el habla está, para decirlo de algún modo, violen-
reciente según el cual la cruz ardiente es las dos cosas: tamente separada del contexto. El deseo de la Corte de
habla y conducta, es decir, la comunicación de un tratar la cruz ardiente en R. A. V. vs. St. Paul como un
mensaje de inferioridad y también un acto de discrimi- acto de “habla” potencialmente protegido sugiere que
nación (en el mismo sentido en que un signo “sólo para la visión no performativa del habla puede extenderse
blancos” expresa una idea y también constituye en sí para defender ciertos tipos de conducta racista, defen-
mismo una conducta discriminatoria). sa que manipula la distinción entre habla y conducta
En el trabajo reciente de MacKinnon, Only Words para lograr ciertas metas políticas. Del mismo modo, la
(Sólo palabras), la pornografía está construida como apelación de MacKinnon al estado para que construya
habla y como conducta, en realidad es una “emisión a la pornografía como habla performativa y por lo
performativa” y se entiende no sólo como “actuar” tanto, como una conducta injuriosa de la representa-
sobre las mujeres en formas injuriosas (es decir, una ción, no resuelve la cuestión teórica de la relación entre
afirmación de tipo perlocucionario) sino también como representación y conducta sino que hace caer la distin-
constituir, a través de la representación, a la clase de las ción para dar énfasis al poder de la intervención del
mujeres como clase inferior (una afirmación de tipo estado sobre la representación sexual gráfica.
“ilocucionario”). La cruz ardiente se entiende como Sin embargo, en muchos sentidos, esta misma
análoga a la emisión pornográfica hasta el punto en extensión del poder del estado viene a representar una
que ambas representan y ponen en acto una injuria. de las grandes amenazas a la operación discursiva de
Pero, ¿acaso la afirmación ilocucionaria puede hacerse las políticas gay y lesbiana. Para esas políticas, es
sobre la pornografía con tanta facilidad como sobre la central el número de “actos de habla” que se pueden
cruz ardiente? La teoría de la representación y también construir –y se han construido– como ofensivos y en
la teoría de la performatividad difieren en cada uno de realidad, también como conducta injuriosa: la auto
esos casos. Yo voy a afirmar que, si lo tomamos en representación gráfica , como la fotografía de
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Mapplethorpe; la auto emisión explícita, como la que racistas y antiracistas, homofóbicas y antihomofóbicas.
tiene lugar en la práctica de “la salida del armario”; y Por lo tanto, no hay una forma simple de relacionar los
la educación sexual explícita, como en la educación puntos de vista sobre la eficacia del acto de habla con los
sobre el SIDA. En estas tres instancias, es importante puntos de vista políticos en general o, más específicamente,
notar que representar la homosexualidad no es exacta- con una visión de la jurisdicción apropiada de la Primera
mente lo mismo que realizarla, incluso cuando la Enmienda. Sin embargo, parece claro que los preceden-
representación tiene una dimensión performativa im- tes legales para la reducción y restricción del “habla”,
portante. Cuando uno declara que es homosexual, la construida en general, están apoyadas por el uso del
emisión es el acto performativo, no la homosexualidad, modelo ilocucionario del habla de odio. Sin embargo,
a menos que queramos afirmar que la homosexualidad cuanto más firme es la relación que se crea entre el
no es nada excepto un tipo de declaración, lo cual sería habla y la conducta, y cuanto más totalmente ocluida
un movimiento muy extraño. Del mismo modo, parece está la distinción entre actos felices e infelices, tanto más
crucial y correcto decir que representar las prácticas fuerte es la base para afirmar que el habla no sólo
sexuales en la educación para el SIDA no es incitar a produce injuria como una de sus consecuencias sino
ciertos tipos de sexualidad (a menos que entendamos que constituye una injuria en sí misma, y así se convierte
que uno de los objetivos de dicha educación es incitar en una forma inequívoca de conducta. El colapso del
al sexo seguro). En relación con esto, cuando los/las habla en conducta y la oclusión concomitante de la grieta
críticos/as conservadores sugieren que el rap tipo entre las dos tiende a apoyar el caso a favor de la
gángster es responsable del crimen urbano y de la intervención estatal, porque si, en cualquiera de los casos
degradación de las mujeres, están construyendo la nombrados, el “habla” puede subsumirse en conducta,
representación no sólo como performativa sino como entonces se puede burlarse de la Primera Enmienda. En
causal. Cuando llamaban a la oposición pública contra cambio, insistir en la existencia de la grieta entre el habla
ese tipo de rap, William Bennett y C. Delores Tucker16 y la conducta es prestar apoyo al rol de las formas no
no buscaban la intervención estatal contra las corpora- jurídicas de oposición, formas de volver a poner en
ciones que financian esa música pero hicieron circular escena y de resignificar al habla en contextos que
la visión según la cual esa música (y esas letras) tienen exceden los determinados por las cortes. Así, las estrate-
efectos perlocucionarios y representaron a la represen- gias que diseñan los movimientos legales y sociales
tación misma como algo que induce a la violencia progresistas corren el riesgo de volverse en contra de esos
criminal. El colapso del habla y la conducta trabaja así mismos movimientos por virtud de la extensión del poder
para localizar la “causa” de la violencia urbana y tal del estado, específicamente el poder legal en cuanto a los
vez, como en el caso de la preocupación de los israelíes temas en cuestión. Ya sea a través de la expansión del
con respecto a la retórica incendiaria, para silenciar un rango de la obscenidad o mediante el intento de
intercambio de ideas sobre las condiciones institucionales implementación de la doctrina de palabras que pelean
más amplias que producen la violencia de derecha. En [fighting words] (que por ahora no tuvieron éxito) o a
los Estados Unidos, el giro contra las letras del rap de través de la extensión de la ley de antidiscriminación para
este tipo puede operar también como una desviación de que incluya conductas de habla como discriminatorias,
un análisis más fundamental sobre la raza, la pobreza esas estrategias tienden a dar importancia a la regula-
y la rabia y cómo esas condiciones se registran gráfica- ción estatal en estos temas, y de ese modo potencian el
mente en los géneros musicales populares de los negros poderío del estado para invocar esos precedentes
urbanos estadounidenses.17 contra los mismos movimientos sociales que trataron de
Desdichadamente, parece que algunas apropia- que se aceptaran como doctrina legal.
ciones del argumento sobre el habla de odio tienden a
minimizar los efectos de la injuria racial y a expandir al Actos de habla como interpelación
mismo tiempo el posible campo de la injuria sexual; y Si el acto de habla actúa de una forma ilocucionaria
en el ataque conservador contra el rap, los argumentos injuria en el momento del habla y a través de ese
feministas contra la representación injuriosa parecen momento y constituye al sujeto a través de esa injuria,
ser tácitamente apropiados. Hay nuevos estándares de entonces el habla de odio ejercita una función de
“decencia” que requieren que no se representen ciertas interpelación.18 Al principio, pareciera que la idea de
condiciones urbanas de violencia. Al mismo tiempo, la Austin sobre una emisión ilucionaria es incompatible
injuria sexual contra las mujeres debe entenderse a con una idea de Althusser sobre la interpelación. Para
través de los tropos raciales: la dignidad de las mujeres Austin, el sujeto que habla precede al habla en cuestión.
se entiende como bajo ataque no sólo porque hay un Para Althusser, el acto de habla que trae al sujeto hacia
debilitamiento de los derechos de libertad reproductiva la existencia lingüística precede al sujeto en cuestión. En
y la disminución de la asistencia pública sino sobre todo realidad, la interpelación que precede y da forma al
porque hay hombres negros que cantan. sujeto en Althusser parece constituir la condición previa
Hay visiones que suscriben al modelo eficaz de lo de aquellos actos de habla centrados en el sujeto que
performativo en sus formas ilocucionarias y pueblan el dominio del análisis en Austin. Sin embargo,
perlocucionarias que son feministas y antifeministas, Austin deja bien claro que no cree que el trabajo de lo
12 • Feminaria Año XVI, Nº 30/31 (abril 2007)

performativo siempre dependa de la intención del/la implica que el momento de la emisión tiene una forma
hablante. Refuta formas de psicologismo que requeri- marcada por los momentos anteriores y también por los
rían que esos “actos ficciones que se dirigen al interior” momentos futuros, ambos ocluidos por el momento
(10) acompañan la promesa, una de los primeros actos mismo. ¿Quién habla cuando habla la convención? ¿En
de habla que considera el autor/la autora, para validar qué momento habla la convención? En algún sentido, es
ese acto. Aunque una buena intención puede muy bien un grupo de voces heredado, un eco de otros que
hacer afortunada una promesa, una intención de no hablan como “Yo”.20
realizar el acto no quita su estatus al acto de habla como Para hacer un puente entre las ideas de Austin y de
promesa; la promesa todavía se realiza (11). La fuerza Althusser, habría que explicar cómo el sujeto constitui-
del acto de habla es separable de su significado, y se do a través de la llamada del Otro se transforma en un
asegura una fuerza ilocucionaria a través de la conven- sujeto capaz de llamar a otros. En ese caso, el sujeto no
ción.19 Así como para Austin la convención que gobier- es un agente soberano con una relación puramente
na la institución de hacer promesas está verbalmente instrumental con el lenguaje ni un mero efecto cuya
honrada incluso en el caso de una promesa que nadie agencia es pura complicidad con operaciones anterio-
intenta cumplir, para Althusser la persona tiene que res de poder. La vulnerabilidad frente al Otro, constitui-
entrar en el “ritual” de la ideología sin importar si hay da por la llamada anterior, nunca se supera en la
una creencia anterior en esa ideología, que la autentica. aceptación de la agencia (razón que explica por qué
La visión de Austin según la cual el acto de habla “agencia” no es lo misma que “dominio”).
ilocucionario está condicionado por su dimensión con- El argumento que dice que el habla de odio es
vencional, es decir, “ritual” o “ceremonial” encuentra su ilocutionario, que produce al sujeto en una posición de
contraparte en la insistencia de Althusser, que dice que subordinación, se aproxima a la visión según la cual el
la ideología tiene una forma “ritual”, y que ese ritual sujeto recibe la interpelación de una voz anterior, que
constituye “la existencia material de un aparato ideoló- ejercita una forma ritual. En el habla de odio, el ritual
gico” (168). El ritual es material en el sentido de que es en cuestión parece ser el de la subordinación. En efecto,
productivo, es decir, que produce la creencia que uno de los argumentos más fuertes a favor de la
parece estar “detrás” de él. Así, Althusser, en el momen- regulación del estado en cuanto al habla de odio es que
to en que tiene que explicar la dimensión ritual de la ciertos tipos de emisiones, cuando las dicen aquellas
ideología, hace un gesto escandaloso e invoca a Pascal personas que tienen posiciones de poder contra aqué-
cuando habla de la creencia religiosa: “Pascal dice más llas que ya están subordinadas, tienen el efecto de
o menos: ‘Arrodíllate, mueve tus labios en la plegaria y volver a subordinar a quienes reciben las emisiones.
vas a creer’”. El gesto vacío se vuelve lleno con el tiempo Para que esta forma de ver las cosas sea persua-
y la ideación se produce en el curso de esa repetición siva, es necesario distinguir entre tipos de injuria que
ritual de la convención. Para Althusser, las “ideas” no son socialmente contingentes y evitables y tipos de
preceden a esas acciones sino que tienen su “existen- subordinación que son, para decirlo de algún modo, la
cia... inscripta en las acciones de las prácticas gober- condición constitutiva del sujeto. Esta distinción es difícil
nadas por rituales” (170). En la famosa escena de de hacer, aunque no imposible, porque pareciera que
interpelación que Althusser ofrece, el policía detiene al el primer tipo de habla explota la posibilidad previa del
peatón con “Ey, usted, ahí” y el que se reconoce a sí segundo. El habla de odio expone una vulnerabilidad
mismo y se da vuelta (casi todo el mundo) para contestar anterior al lenguaje, una vulnerabilidad que tenemos
la llamada, no preexiste, estrictamente hablando, a la por virtud de ser tipos de seres interpelados, dependien-
llamada. Por lo tanto, la escena de Althusser es fabulosa tes de la forma en que nos llaman los Otros para ser.
pero, ¿qué significa? El peatón se vuelve precisamente Que cada persona “es” a través de la dependencia del
para adquirir cierta identidad, y el precio, para decirlo Otro –una postulación hegeliana e incluso, freudiana–
de algún modo, es la culpa. El acto de reconocimiento es algo que debe volverse a plantear en términos
se convierte en un acto de constitución: la llamada lingüísticos ya que los términos por los cuales se regula,
anima al sujeto y lo lleva a la existencia. se asigna y se niega el reconocimiento son parte de los
Ni la promesa de Austin ni la plegaria de Althusser rituales sociales mayores de la interpelación. No hay
requieren un estado mental prexistente para “funcio- forma de protegerse contra la vulnerabilidad y suscep-
nar” en la forma en que lo hacen. Pero en el lugar en que tibilidad primarias frente a la llamada de reconocimien-
Austin asume a un sujeto que habla, Althusser, en la to que solicita la existencia, frente a esa dependencia
escena en la que un policía llama a un peatón, postula primaria de un lenguaje que no hicimos y que nos da la
una voz que lleva al sujeto a la existencia. El sujeto de posibilidad de adquirir un estatus ontológico tentativo.
Austin habla convencionalmente, es decir, habla en una Así, a veces nos aferramos a los términos que nos
voz que nunca es totalmente singular. Invoca una lastiman porque, mínimamente, nos ofrecen alguna
fórmula (que no es exactamente lo mismo que seguir una forma de existencia social y discursiva.21 La llamada
regla) y esto puede hacerse con ninguna o poca que inaugura la posibilidad de la agencia, en un solo
reflexión sobre el carácter convencional de lo que se golpe, ejecuta la posibilidad de la autonomía radical.
está diciendo. La dimensión ritual de la convención En este sentido, se realiza una “injuria” por el mismo
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acto de la interpelación, el que deja de lado la posibi- ¿quiénes somos “nosotros/as”, teniendo en cuenta de
lidad de la autogénesis del sujeto (y hace surgir esa que sin lenguaje no podemos ser?, y ¿qué significa
misma fantasía). Por lo tanto es imposible regular “ser” dentro del lenguaje? ¿Cómo es que el lenguaje
totalmente el efecto potencialmente injurioso del lengua- injurioso golpea justo en esa misma condición de
je sin destruir algo fundamental en el lenguaje mismo y, posibilidad, de persistencia y supervivencia lingüística?
más específicamente, en la constitución del sujeto en el Si el sujeto que habla también está constituido por el
lenguaje. Por otra parte, se vuelve imperativa una lenguaje que habla, entonces el lenguaje es la condi-
perspectiva crítica sobre los tipos de lenguaje que ción de la posibilidad para el sujeto hablante y no
gobiernan la regulación y constitución de los sujetos solamente el instrumento de expresión. Esto significa
una vez que nos damos cuenta de lo inevitable que es que el sujeto tiene su propia “existencia” implicada en
nuestra dependencia de las formas en que nos se nos un lenguaje que precede y excede al sujeto, un lenguaje
dirigen para poder ejercer cualquier tipo de agencia. cuya historicidad incluye un pasado y un futuro que
Las emisiones del habla de odio son parte del excede los del sujeto que habla. Y sin embargo, este
proceso continuo e ininterrumpido al cual estamos “exceso” es lo que hace posible el habla del sujeto.
sujetos, sujeción continua (assujetissement) que es la Foucault se refiere a la pérdida de control sobre el
misma operación de la interpelación, esa acción cons- lenguaje cuando escribe: “el discurso no es la vida; su
tantemente repetida del discurso por el cual los sujetos tiempo no es el nuestro”.22 En esa afirmación, Foucault
se forman en la subyugación. Esos términos ofensivos parece decir que la vida de una persona no se puede
que marcan un lugar discursivo de violación preceden reducir al discurso que habla o a la esfera del discurso
y ocasionan la emisión por la cual se ponen en acto; la que anima la vida de cada persona. Lo que Foucault no
emisión es la ocasión para la renovación de esa enfatiza, sin embargo, es que el tiempo del discurso,
operación de interpelación; en realidad, esa operación incluso en su total diferencia –una diferencia radical–
sólo se ejemplifica en la “conducta verbal” pero la con el tiempo del sujeto, es el que hace posible el tiempo
operación de la interpelación sucede con o sin esa de habla del sujeto. Ese dominio lingüístico sobre el cual
conducta. En realidad, una persona puede ser interpe- el sujeto no tiene control se convierte en la condición de
lada, puesta en su lugar, recibir la asignación de un posibilidad para cualquier dominio de control que
lugar, a través del silencio, a través de la ausencia de ejercite el sujeto hablante. La autonomía en el habla, si
una llamada, y eso se vuelve dolorosamente claro es que existe y en el grado en que exista, está condicio-
cuando vemos que preferimos la ocasión en que se nos nada por una dependencia radical y originaria de un
desprecia a aquélla en que se nos ignora por completo. lenguaje cuya historicidad excede en todas direcciones
Tal vez nos veamos tentados a comprender la la historia del sujeto que habla. Y esta historicidad
existencia del lenguaje injurioso como algo que plantea excesiva, esta estructura excesiva hace posible la super-
una pregunta ética del orden de: ¿qué tipo de lenguaje vivencia lingüística del sujeto y también, potencialmen-
deberíamos usar? ¿Cómo afecta a otros el lenguaje que te, la muerte lingüística de ese sujeto.
usamos? Si el habla de odio es cuestión de citas,
¿significa eso que la persona que lo usa no es respon- La acción injuriosa de los nombres
sable por ese uso? ¿Se puede decir que alguien inventó Aunque parte del lenguaje injurioso depende del
ese lenguaje y que la persona que lo usa, simplemente uso de nombres (apelativos), o sea del dar un mal
se descubre haciéndolo? ¿Podemos a así sentirnos nombre a otra persona, hay otras formas de ese
absueltos de toda responsabilidad? Yo diría que el lenguaje que parecen apoyarse en descripciones o
hecho de que el discurso sea cuestión de citas puede incluso en silencios. Y sin embargo, podemos entender
funcionar para destacar e intensificar nuestro sentido de algo de la vulnerabilidad lingüística a través de una
responsabilidad por ese lenguaje. La persona que usa reflexión sobre el poder del nombre. Lacan dice que “el
habla de odio es responsable por la forma en que ese nombre es el tiempo del objeto”. Pero también es el
habla se repite, por volver a dar vigor a ese habla, por tiempo del Otro. Para decirlo de algún modo, una
restablecer contextos de odio e injuria. La responsabi- persona entra en el lugar y tiempo sociales cuando
lidad del/la hablante no consiste en volver a hacer el alguien la nombra. Y una persona depende de otra en
lenguaje ex nihilo, sino más bien en negociar los cuanto al nombre, en cuanto a la designación que,
legados del uso que limitan y permiten el habla de tal según se supone, confiere singularidad. Si el nombre
o cual hablante. Para entender ese sentido de respon- está compartido por otras personas, el nombre, como
sabilidad, un sentido que está afligido por la impureza convención, tiene una generalidad y una historicidad
desde el comienzo, hace falta que entendamos a la o al que no es en ningún sentido singular aunque se entienda
hablante como formado/a por el lenguaje que él o ella como algo que ejerce el poder de conferir singularidad.
usa. Esa paradoja produce un dilema ético que se Por lo menos, ésa es la forma en que se comprende en
elabora en el comienzo del habla. general el nombre propio. ¿Pero acaso otros tipos de
La cuestión de cómo usar mejor el habla es una nombres, descripciones, orientaciones [bearings]
cuestión explícitamente ética que puede surgir sólo más lingüísticas, incluyendo el silencio, piden prestado o
tarde. Presupone un grupo anterior de preguntas como: derivan algo del poder constitutivo del nombre propio?
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¿Acaso confieren también una especificidad temporal, imaginar a un sujeto alejado de ese apoyo, de esa base
espacial, inaugurando así un tiempo del sujeto que no lingüística? No podemos imaginarlos o ellos no pueden
es el mismo que el tiempo del lenguaje, haciendo ser lo que son, excepto por la posibilidad constitutiva de
cumplir el sentido de la finitud que se infiere de esa interpelar a otros y ser interpelados por otros. Si esos
inconmensurabilidad? sujetos no pudieran ser lo que son sin ese apoyo
Pensemos por un momento en las condiciones más lingüístico que los relacione unos con otros, entonces
generales del nombrar. Primero, quien ofrece, da, impo- parece que el apoyo lingüístico puede calificarse como
ne un nombre es una persona o un grupo de personas y algo esencial para entender quiénes son esos sujetos,
el nombre se atribuye a otra persona. Requiere un algo sin lo cual no puede decirse que esos sujetos
contexto intersubjetivo, pero también un modo un nodo existan; el apoyo lingüístico que tienen unos en otros, la
de dirigirse, porque el nombre surge como el dirigirse de vulnerabilidad lingüística que tienen unos de otros, no
una palabra acuñada a otra persona y es ese dirigirse, es algo que simplemente se agrega a sus relaciones
una interpretación propia de esa palabra acuñada. Por sociales. Es una de las formas primarias que toma esa
lo tanto, la escena del nombrar aparece primero como relación social.23
una acción unilateral: están aquellos individuos que La escena lingüística que hemos estado conside-
dirigen su habla a otros, que piden prestado, amalga- rando es una en la cual hay sujetos que están en una
man e inventan un nombre, derivándolo de la conven- relación tal que pueden recibir una apelación y también
ción lingüística disponible y establecen esa derivación hacerla, una relación en la cual la capacidad de usar
como propia en el acto de nombrar. Y sin embargo, se una apelación parece derivar de que se haya recibido
supone que quien nombra, quien trabaja dentro del una apelación antes, una relación en la que, a través de
lenguaje para encontrar un nombre para otro individuo, esa reversibilidad, se constituye una cierta subjetivación
ya está nombrado/a, posicionado/a dentro del len- en el lenguaje. Sin embargo, la presunción de una
guaje como el/la que ya está sujeto/a a ese nombrar relación diádica no tiene por qué limitar nuestra com-
inaugural. El sujeto de habla que está nombrado/a se prensión de la interpelación.
convierte, potencialmente, en alguien que puede nom- Pensemos en una situación en la cual una persona
brar a otra persona en su momento. recibe un nombre sin saber que se la está nombrando,
Aunque tal vez pensemos que este acto confiere, es decir, la condición de todo individuo al comienzo de
primero y sobre todo, un nombre propio, no necesaria- nuestras vidas y, a veces, antes del comienzo. El nombre
mente tiene esa forma. El terrible, impactante poder del constituye a una persona socialmente, pero la constitu-
nombrar parece recordar ese otro poder inicial del ción social de cada persona tiene lugar sin que lo sepa.
nombre para inaugurar y sostener la existencia lingüís- En realidad, cada persona puede imaginarse a sí
tica, para conferir singularidad en tiempo y lugar. misma en formas que son lo contrario de la constitución
Después de haber recibido el nombre propio, un indivi- social; cada persona puede, para decirlo así, encon-
duo está sujeto a que se lo nombre de nuevo. En este trarse con ese yo socialmente constituido por sorpresa,
sentido, la vulnerabilidad a recibir un nombre constitu- con alarma o placer, incluso con shock. Ese encuentro
ye una condición constante del sujeto de habla. ¿Y si subraya la forma en la cual el nombre sostiene un poder
una persona fuera a compilar todos los nombres que le lingüístico de constitución en formas que son indiferen-
han dado? ¿No presentaría un dilema para la identi- tes a la persona que lleva el nombre. No hace falta
dad? ¿Algunos de esos nombres cancelarían el efecto saber o registrar una forma de estar constituido/a para
de otros? Cada persona, ¿se encontraría fundamental- que esa constitución funcione eficazmente. Ya que la
mente dependiente de un grupo de nombres en compe- medida de esa constitución no se encuentra en una
tencia para derivar un sentido de sí misma? ¿Acaso la apropiación reflexiva de esa constitución sino, más
persona se encontraría alienada en el lenguaje, o para bien, en una cadena de significación que excede el
decirlo en otras palabras, se encontraría alienada en circuito del auto conocimiento. El tiempo de discurso no
los nombres con que la llaman desde otros lugares? Por es el tiempo del sujeto.
lo tanto, como demostró Benveniste, las condiciones En ese sentido, la visión que tiene Althusser de la
mismas de la posibilidad de transformarse en un “Yo” interpelación requiere revisión. El sujeto no siempre
en el lenguaje siguen siendo indiferentes al “Yo” en el necesita darse vuelta para ser constituido como sujeto
que cada persona se convierte. Cuanto más la persona y el discurso que inaugura al sujeto no necesita tomar
se busca a sí misma en el lenguaje, tanto más se pierde la forma de una voz.
a sí misma precisamente en el lugar en el que se busca. En “Ideology and Ideological State Apparatus”
El sujeto, que está en una posición en la cual (Ideología y aparato estatal ideológico), Althusser trata
interpela y es interpelado, en la cual se apoya dentro de de describir el poder constituyente del sujeto que tiene
ese vector cruzado de poder, no sólo está fundado por la ideología a través del recurso de la figura de una voz
el otro, y requiere una apelación para ser, sino que su divina que nombra y al nombrar, hace que sus sujetos
poder deriva de la estructura de la apelación como sean, existan. El nombre divino hace lo que nombra,
vulnerabilidad lingüística y como ejercicio. Si la perso- pero también subordina lo que hace. Al afirmar que la
na llega a ser a través de la apelación, ¿podemos ideología social opera en forma análoga a la voz
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divina. Althusser asimila sin darse cuenta la interpela- veces existe un recurso para refutar ese poder. Si
ción social al performativo divino. El ejemplo de la aceptamos que la persona que habla con poder, la
religión asume el estatus de un paradigma para pensar persona que hace que pase lo que él o ella dice en su
a la ideología como tal: se piensa la autoridad de la habla porque antes recibió una apelación y por lo tanto,
“voz” de la ideología , la “voz” de la interpelación, está iniciada en la competencia lingüística (la inició esa
como una voz casi imposible de negar. En Althusser, la apelación), entonces se sigue que el poder del sujeto
fuerza de la interpelación deriva de ejemplos notables: hablante siempre será, en cierto grado, derivativo, no
la voz de Dios al nombrar a Pedro (y a Moisés) y su tendrá su fuente en el sujeto hablante mismo.
secularización en la voz postulada del representante de El policía que detiene a la persona en la calle puede
la autoridad del estado; la voz del policía que detiene hacer esa llamada sólo por la fuerza que tiene la
al peatón con un “¡Ey, usted!”. convención reiterada. Ése es uno de los actos de habla
En otras palabras, el poder divino del nombrar que realiza el policía, y la temporalidad del acto excede
estructura la teoría de la interpelación que explica la el momento de la emisión. En cierto sentido, la policía cita
constitución ideológica del sujeto. Dios nombra a “Pe- la convención de detener a la gente en la calle, llamán-
dro” y esa apelación establece a Dios como el origen dola, participa en una emisión que es indiferente a la
de Pedro (177); el nombre sigue adherido a Pedro persona que la dice. El acto “funciona” en parte por la
permanentemente por virtud de la presencia implicada dimensión de cita que tiene el acto de habla, la
y continua del que dio el nombre, presencia que reside historicidad de la convención, que excede y permite el
en el nombre dado. Dentro de los términos de los momento de la enunciación. Para Althusser, tiene que
ejemplos de Althusser, sin embargo, ese nombrar no haber alguien que se dé vuelta, que se apropie reflexi-
puede lograrse sin cierta predisposición o deseo antici- vamente del término por el cual se llama en la calle;
pado de parte de quien recibe la apelación. Si el solamente cuando ocurre este gesto de apropiación, el
nombrar es una apelación, ya hay alguien a quien esa llamar a otro se convierte en interpelación. Pero si
apelación se dirige antes de la apelación misma; pero aceptamos la idea de que la constitución lingüística del
dado que la apelación es un nombre que crea lo que sujeto puede tener lugar sin que el sujeto lo sepa, como
nombra, parece no haber un “Pedro” sin el nombre cuando uno/una se constituye fuera del alcance de su
“Pedro”. “Pedro” no existe sin el nombre que suministra oído –digamos, en el discurso de una tercera persona–,
la garantía lingüística de existencia. En ese sentido, entonces la interpelación puede funcionar sin el “darse
como condición previa y esencial de la formación del vuelta” del peatón, sin que alguien diga “Aquí estoy”.
sujeto, hay cierta predisposición a que la interpelación Imaginemos la escena bien plausible en la cual
autoritaria obligue al interpelado, una predisposición alguien llama a una persona por un nombre y esa
que sugiere que la persona ya está en una relación que persona se da vuelta y rechaza el nombre: “Ése no soy
la ata a la voz divina antes de sucumbir a su llamada. yo, usted se equivoca”. Y entonces, imaginemos que el
En otras palabras, la persona ya está reclamada por la nombre sigue forzándose sobre esa persona, marca y
voz que dice ese nombre, ya está subordinada a la limita el espacio que ocupa, para construir una posición
autoridad frente la cual esa persona cede más tarde. social. Indiferente a las protestas de la persona intere-
A pesar de lo útil que es, el esquema de Althusser sada, la fuerza de la interpelación sigue funcionando.
restringe la noción de la interpelación a la acción de Allí, la persona sigue constituida por el discurso, pero
una voz y atribuye un poder creativo a la voz que a una distancia de sí misma. La interpelación es una
recuerda y vuelve a consolidar la figura de la voz divina apelación que se equivoca de blanco regularmente,
en su habilidad para hacer que lo que nombra exista. requiere el reconocimiento de una autoridad al mismo
La interpelación debe disociarse de la figura de la voz tiempo que confiere identidad a través de su acto que
para transformarse en el instrumento y mecanismo de implica forzar con éxito ese reconocimiento. La identi-
discursos cuya eficacia es irreductible al momento de la dad es una función de ese circuito pero no es preexis-
enunciación. Pensemos en la eficacia del lenguaje tente a él. La marca que hace la interpelación no
escrito o reproducido en cuanto a producción de efectos describe; inaugura. Busca introducir una realidad más
sociales y, en particular, en cuanto a la constitución de que informar de una realidad existente, y logra esta
sujetos. Pero tal vez lo más importante es pensar que la introducción a través de la cita de una convención
voz está implicada en una noción de poder soberano, existente. La interpelación es un acto de habla cuyo
pensado como algo que emana de un sujeto, activado “contenido” no es ni verdadero ni falso: no tiene a la
en una voz, cuyos efectos parecen ser los efectos descripción como su objetivo primario. Su propósito es
mágicos de esa voz. En otras palabras, el poder se establecer un sujeto dominado, producir sus contornos
comprende sobre el modelo del poder divino de nom- sociales en el espacio y el tiempo. Su operación
brar, en el que pronunciar es crear el efecto que se reiterativa tiene el efecto de sedimentar su
pronuncia. El habla humana rara vez copia ese efecto “posicionalidad” a través del tiempo.
divino excepto en los casos en los que se apoya en el Dentro de la interpelación, el nombre puede llegar
poder del estado, el de un juez, una autoridad de sin un/una hablante, en formularios burocráticos, cen-
inmigración, o la policía, e incluso en esos casos, a sos, papeles de adopción, solicitudes de trabajo. ¿Quién
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pronuncia esas palabras? La difusión burocrática y se atribuye a esa complejidad, un nombre que sustituye
disciplinaria del poder soberano produce un terreno de esa complejidad, un nombre que hace manejable lo
poder discursivo que opera sin un sujeto pero que que de otra forma sería demasiado difícil o demasiado
constituye al sujeto en el curso de la operación. Eso no complejo para manejarlo y lo que, en su complejidad,
significa que no haya individuos que escriben y distribu- podría desafiar la ontología que limita y convierte en
yen los formularios. Sólo significa que esos individuos sustancia que está presupuesta en el nombre. Claro que
no son quienes originan el discurso que transmiten y que cuando Foucault afirma que “el poder es el nombre que
sus intenciones, aunque sean fuertes, no son las que uno/una atribuye a una situación estratégica”, parece
controlan el significado de ese discurso. que el poder es sólo el nombre que uno/una atribuye,
Aunque el sujeto seguramente habla, y no hay que el nombre es una versión abreviada y arbitraria de
habla sin sujeto, el sujeto no ejercita un poder soberano lo que es el poder pero entonces Foucault ofrece una
sobre lo que dice. El resultado es que la interpelación, descripción: “una situación estratégica en una socie-
después de la difusión del poder soberano, tiene un dad particular”, y ahí surge la pregunta: ¿acaso esta
origen que es tan poco claro como su final. ¿De dónde descripción es menos arbitraria o abreviada que el
emerge la apelación? ¿A quién está dirigida? Si la nombre por la cual se la reemplaza, el nombre que está
persona que la hace no es la autora, y la que está ahí para sustituir a esa descripción? En otras palabras,
marcada por ella no está descripta por ella, entonces el ¿es la descripción menos que un sustituto del nombre?
funcionamiento del poder interpelativo excede a los ¿Qué es el poder en esta visión? Si lo que
sujetos que se constituyen en sus términos y los sujetos poseemos no es una cierta fuerza, ¿es tal vez la fuerza
así constituidos exceden a la interpelación por la cual de cierto tipo que posee el lenguaje? Si no es ninguna
están animados. de las dos cosas, si el poder no es inherente a todos los
El funcionamiento de la interpelación puede ser sujetos como “fuerza que se posee” o, a cualquier
necesario pero no por eso resulta ser mecánico ni grupo de nombres como una “fuerza que poseen”,
totalmente predecible. El poder de un nombre para entonces, ¿cómo podríamos explicar las ocasiones en
injuriar es distinto de la eficacia con la cual se ejercita las que el poder aparece precisamente como eso que
ese poder. En realidad, el poder no es tan fácil de posee un sujeto o como eso que posee un nombre?
identificar o de localizar como parecen implicar algu- El poder trabaja a través del disimulo: aparece
nas teorías del acto de habla.24 El sujeto que habla con como algo distinto de sí mismo, aparece como un
habla de odio es claramente responsable por ese habla, nombre. “Poder”, escribe Foucault, y pone el término
pero ese sujeto raramente es el que la origina. El habla entre comillas; el así llamado poder; el poder, como
del racismo trabaja a través de la invocación de la dice la gente. Poder, el nombre, es entre otras cosas el
convención; circula y aunque requiere el sujeto para efecto total que surge de todas esas movilidades, “la
hablarse, ni empieza ni termina con el sujeto que habla concatenación que descansa en cada una de ellas
o con el nombre específico que se usa. (mobilidades) y trata de detener su movimiento (HS,
Foucault aconseja contra el esfuerzo de localizar la 93). Es movimiento, es una concatenación que descan-
conceptualización del poder y su teoría del poder tiene sa sobre ellas, pero que en cierto sentido deriva de ellas,
implicaciones para el intento de localizar el poder en el una concatenación derivada de ellas que se vuelve
nombre. Sus afirmaciones tienen menos que ver con el contra ellas, que trata de detener el movimiento mismo.
poder del nombre que con el nombre del poder, y con las ¿Acaso el “nombre” es una forma en la cual se realiza
presuposiciones nominalistas que van junto a la construc- esa detención? Una extraña manera de pensar el
ción del poder como si el poder fuera un nombre. poder: como la detención de un movimiento, un movi-
Foulcault escribe (HS, 93): “Es necesario ser miento que se para o se detiene a sí mismo, a través de
nominalista, sin duda: el poder no es una institución, y la nominalización. El nombre lleva dentro de sí mismo
no es una estructura; no es una cierta fuerza de la que el movimiento de una historia que detiene.
estamos dotados/as; es el nombre que uno/una atribu- Claramente, los nombres injuriosos tienen una
ye a una situación estratégica compleja en una socie- historia, una que se invoca y se vuelve a consolidar en
dad particular” (el énfasis es mío). Es el nombre que el momento de la emisión, pero que no se dice explíci-
uno/una atribuye a una complejidad que no es fácil de tamente. No se trata simplemente de una historia sobre
nombrar. El poder no llega en la forma de un nombre; cómo se ha usado a esos nombres, en qué contextos, y
sus estructuras y sus instituciones no son tales que el con qué propósitos; es la forma en que esas historias se
nombre parezca perfectamente correcto para lo que instalan y se detienen en el nombre y por acción del
sea que es el poder. Un nombre tiende a fijar, a nombre. El nombre tiene así una historicidad que puede
delimitar, a hacer sustancial, en efecto, parece recordar entenderse como la historia que se vuelto interna a un
una metafísica de la sustancia, de tipos discretos y nombre, ha llegado a constituir el significado contempo-
singulares de seres; un nombre no es lo mismo que un ráneo de un nombre: la sedimentación de sus usos tal
proceso no diferenciado temporal o la convergencia cual ellos se han convertido en parte del mismo nombre,
completa de relaciones que van bajo la etiqueta de una sedimentación, una repetición que se coagula, que
“una situación”. Al contrario, el poder es el nombre que le da al nombre su fuerza.25
Feminaria Año XVI, Nº 30/31 (abril 2007) • 17

Si entendemos la fuerza del nombre como efecto del ejemplo volvió en el trauma de la carta anónima.
de su historicidad, entonces esa fuerza no es el mero Más tarde, en clase, el trauma se reiteró una vez más
efecto causal de un golpe que se inflige sino que trabaja para propósitos pedagógicos. Sin embargo, la incita-
en parte a través de un recuerdo codificado o de un ción del discurso sobre el trauma no funcionó para
trauma, uno que vive en el lenguaje y que el lenguaje mejorarlo aunque hubo una forma en la que el escrutinio
transporta. La fuerza del nombre depende no sólo de su frío de los términos hizo algo para mejorar el ataque de
iterabilidad sino de una forma de repetición que está excitación que, para algunos/as, acompañaba la emi-
relacionada con el trauma, con lo que, estrictamente sión. La capacidad liberal para referirse a esos térmi-
hablando, no se recuerda sino que se revive y se revive nos como si uno/una estuviera sólo mencionándolos,
en la sustitución lingüística del evento traumático y a no usándolos, puede apoyar la estructura de negación
través de ella. El evento traumático es una experiencia que permite la circulación dañina de esos términos. Las
extendida que desafía y propaga la representación al palabras se pronuncian y se niegan en el momento de
mismo tiempo.26 El trauma social toma la forma no de la emisión, y el discurso crítico sobre ellas se convierte
una estructura que se repite mecánicamente sino más precisamente en el instrumento de su perpetración.
bien de una subyugación continua, un volver a poner en Esta historia subraya los límites y riesgos de la
el escenario la injuria a través de signos que ocultan y resignificación como estrategia de oposición. Yo no
al mismo tiempo repiten la escena. La repetición, afirmo que la recirculación pedagógica de ejemplos de
¿puede ser tanto la forma en que se vuelve a repetir el habla de odio derrote siempre al proyecto de oponerse
trauma como la forma en que el trauma rompe con la a y desactivar ese tipo de habla pero quiero subrayar el
historicidad a cuyo servicio está? ¿Qué hace la cita hecho de que esos términos llevan en sí mismos connota-
invertida en la escena del trauma?, ¿cómo puede el ciones que exceden los propósitos por los cuales se
habla de odio citarse contra sí misma? usaron y por lo tanto, pueden trabajar para afligir y
Las propuestas para regular el habla de odio derrotar esfuerzos discursivos para oponerse a ese habla.
siempre terminan citando ese habla extensamente, Mantener esos términos sin decir, mantenerlos como algo
ofreciendo largas listas de ejemplos, codificando ese imposible de decir también puede trabajar a favor de
habla para propósitos de regulación, o ensayando en fijarlos en su lugar, preservando su poder para injuriar y
un modo pedagógico las injurias que se han emitido a deteniendo la posibilidad de un trabajo que pueda
través de ese habla. Parece que la repetición es inevi- cambiar de lugar su contenido y su contexto.
table y que la pregunta estratégica sigue en pie: ¿cuál Que ese lenguaje implica trauma no es razón para
es el mejor uso que puede hacerse de la repetición? Esto prohibir su uso. No hay lenguaje purificador de ese
no es un ejercicio de agencia a la distancia sino residuo traumático y no hay forma de trabajar a través
precisamente una lucha desde dentro de los límites de del trauma excepto a través del esfuerzo arduo que
la compulsión. En el caso del habla de odio, parece que significa dirigir el curso de su repetición. Tal vez el
no hubiera forma de mejorar sus efectos excepto a trauma constituye un extraño tipo de recurso y la
través de su recirculación, incluso si esa recirculación repetición, su instrumento disgustado pero prometedor.
tiene lugar en el contexto de un discurso público que llama Después de todo, recibir un nombre de otra persona es
a ejercer censura sobre ese tipo de habla: el individuo traumático: es un acto que precede a mi voluntad, un
censor se ve obligado a repetir el habla que quiere acto que me trae al mundo lingüístico en el cual tal vez
prohibir. No importa la vehemencia de la oposición al pueda después empezar a ejercitar agencia. Se trata de
habla de odio, su recirculación reproduce inevitablemen- una subordinación fundadora, y sin embargo, de la
te el trauma. No hay forma de invocar ejemplos de habla escena de la agencia, que se repite en las interpelaciones
racista, por ejemplo, en un aula sin invocar la sensibilidad continuas de la vida social. Me han llamado eso. Como
del racismo, o sea sin invocar el trauma y, para algunas me han llamado eso, he entrado en la vida lingüística,
personas, la excitación del racismo. se refieren a mí a través del lenguaje dado por el Otro,
Yo misma descubrí, a través de una experiencia pero tal vez nunca del todo en los mismos términos que
difícil en el verano de 1995 en la Escuela Dartmouth de imita mi lenguaje. Los términos por los cuales nos llaman
Crítica y Teoría, que ofrecer ejemplos de ese tipo de raramente son los que elegimos (e incluso cuando trata-
lenguaje es en algunos casos, incitar a su uso. Un mos de imponer protocolos sobre cómo nos tienen que
estudiante, que aparentemente estaba respondiendo al llamar, esos protocolos suelen fallar); pero esos términos
contenido del curso, mandó varias cartas de odio a que realmente no elegimos son la ocasión de algo que tal
varios estudiantes de la clase, ofreciendo especulación vez podamos seguir llamando agencia, la repetición de
“de buena fuente” sobre su etnicidad y sexualidad; él o una subordinación para otro propósito, una subordina-
ella escribió las cartas y no las firmó: sin nombre, ponía ción cuyo futuro está parcialmente abierto.
nombres a los demás, trataba de destilar la operación
de la interpelación dentro de una apelación unilateral Esquemas
según la cual el autor o la autora de las cartas puede Si la agencia no deriva de la soberanía de quien
apelar a otras personas, pero no ser apelado/a a su habla, entonces la fuerza del acto de habla no es una
vez. Por lo tanto, para decirlo de algún modo, el trauma fuerza soberana. Aunque parezca incongruente, la
18 • Feminaria Año XVI, Nº 30/31 (abril 2007)

“fuerza” del acto de habla está relacionada con el sexualizado. Así, la transposición del modelo de habla
cuerpo cuya fuerza se transmite y se desvía a través del de odio de la raza al sexo no funciona sin producir una
habla. Como excitable, ese habla es al mismo tiempo, serie de consecuencias políticamente problemáticas.
el efecto deliberado y no deliberado de un/una hablan- Los tropos raciales se explotan para hacer falsas analo-
te. El que/la que habla no es quien origina ese habla gías con el sexo y la intersección entre ambos no se
porque ese sujeto está producido en el lenguaje a través interroga ni se critica.
de un ejercicio performativo previo del habla: la inter- Este texto quiere entender las particularidades de
pelación. Además, el lenguaje que habla el sujeto es los argumentos recientes que tienen que ver con el habla
convencional y, en ese sentido, está compuesto por de odio pero también quiere delinear una teoría más
citas. El esfuerzo legal para dominar el habla injuriosa general de la performatividad del discurso político. El
tiende a aislar al/a la “hablante” como agente culpa- punto no es enumerar las consecuencias políticas de
ble, como si el/la hablante fuera el origen de ese habla. una teoría de la performatividad sino mostrar más bien
La responsabilidad del/de la hablante se construye cómo hay una teoría de lo performativo que ya está
mal. El/la hablante asume responsabilidad precisa- funcionando en el ejercicio del discurso político (la
mente a través del carácter de cita que tiene el habla. teoría puede funcionar en maneras implícitas y fugiti-
El la hablante renueva las fichas lingüísticas de una vas). Comprender la performatividad como acción
comunidad, volviendo a emitir y a vigorizar ese habla. renovable sin un origen ni un final claros sugiere que el
La responsabilidad, por lo tanto, está ligada al habla habla finalmente está limitada no por su hablante
como repetición, no como origen. específico/a ni por su contexto originario. Está definida
Si la performatividad del habla injuriosa se consi- no sólo por su contexto social sino también marcada por
dera perlocucionara (el habla lleva a ciertos efectos su capacidad para romper con el contexto. Por lo tanto,
pero no es el efecto en sí misma), entonces ese habla la performatividad tiene su propia temporalidad social
hace funcionar su efecto injurioso sólo en el grado en en la cual sigue siendo capaz justamente por los
que produce una serie de efectos no necesarios. Sólo si contextos con los cuales rompe. Esta estructura
la emisión puede estar seguida por otros efectos, se ambivalente en el corazón de la performatividad impli-
vuelve posible apropiarse de ella, revertirla y ca que, dentro del discurso político, los mismos términos
recontextualizarla. Cuando algunos enfoques legales de resistencia e insurgencia nacen, en parte, de los
suponen que el habla de odio tiene estatus ilocucionario poderes a los cuales se oponen (lo cual no es decir que
(el habla es el ejercicio inmediato y necesario de los los primeros se pueden reducir a los últimos o siempre
efectos injuriosos), desaparece la posibilidad de des- estar dominados por ellos desde el principio).
viar la fuerza de ese habla a través de una contra-habla. La posibilidad política de volver a trabajar la
Significativamente, el discurso legal en el que tiene fuerza del acto de habla contra la fuerza de la injuria
lugar la performatividad del habla de odio es su propio consiste en apropiarse equivocadamente de la fuerza
ejercicio performativo. En el clima político actual de los del habla de esos contextos anteriores. Sin embargo, el
Estados Unidos, la ley que decide la cuestión del habla lenguaje que hace frente a las injurias del habla debe
de odio tiende a aplicarse inconsistentemente y ayuda repetir esas injurias sin que vuelva a ponerlas en acto.
a las metas políticas más reaccionarias: se considera Esa estrategia afirma que el habla de odio no destruye
conducta injuriosa a la acción del habla sin equívocos la agencia requerida para una respuesta crítica. Quie-
posibles (una visión ilocucionaria del acto de habla) en nes afirman que el habla de odio produce una “clase de
las instancias en las que está en cuestión la representa- víctimas” niegan la agencia crítica y tienden a apoyar
ción gráfica de la sexualidad. La auto-emisión de la una intervención en la cual la agencia está totalmente
identidad gay y lesbiana entre los militares es un asumida por el estado. En lugar de una censura de
ejemplo. En cambio, en los casos de habla racista, las estado, hay una lucha cultural y social de lenguaje en
cortes consideran equívoca, si no indecible, la relación la cual la agencia se deriva de la injuria y la injuria es
entre habla y conducta. contrarrestada a través de esa misma derivación.
Mi punto de vista es que los esfuerzos para Apropiarse equivocadamente de la fuerza del
argumentar que el habla es conducta son útiles a las lenguaje injurioso para contrarrestar sus operaciones
cortes conservadoras para afirmar la idea de que el injuriosas constituye una estrategia que se resiste a la
habla sexual es un acto sexual; en cambio, las cortes solución de la censura del estado, por un lado, y a la
tienden a combinar la relación entre habla y conducta vuelta a una noción imposible de libertad soberana del
cuando se trata de asuntos relacionados con el lenguaje individuo, por otro. El sujeto está constituido (interpela-
racista. Esto se vuelve especialmente claro (lo cual es do) en el lenguaje a través de un proceso selectivo en
doloroso) en casos en los que las minorías raciales se el que se regulan los términos legibles e inteligibles del
ven como la fuente o el origen de la representación ser sujeto [subjecthood]. El sujeto recibe un nombre
sexualmente injuriosa (como en el rap) o en los que la pero “quién” es ese sujeto depende de igual manera de
misma humillación pornográfica está ejercitada por el los nombres que no le dicen: las posibilidades de la vida
estado como cuando se quita credibilidad al habla de lingüística se inauguran y también se cierran a través
Anita Hill, transmitida como un espectáculo racial del nombre.
Feminaria Año XVI, Nº 30/31 (abril 2007) • 19

Por lo tanto, el lenguaje constituye al sujeto en profundidad, ver mi The Psychic Life of Power: Theories in
parte a través de la ejecución, una especie de censura Subjection (La vida psíquica del poder: teorías de la sujeción).
no oficial o restricción primaria en el habla que consti- Stanford: University Press, 1985, pp. 2-27
tuye la posibilidad de la agencia en el habla. El tipo de
6
Elaine Scarry, The Body in Pain: The Making and
Unmaking of the World (El cuerpo en dolor: hacer y
habla que tiene lugar en la frontera de lo indecible
deshacer el mundo). Nueva York: Oxford University Press,
promete exponer las fronteras vacilantes de la legitimi-
1985, pp. 2-27.
dad en el habla. Como una marca más del límite de la 7
Shoshana Felman, The Literary Speech Act: Don Juan
soberanía, este punto de vista sugiere que la agencia se with J. L. Austin or Seduction in Two Languages, traducción
deriva de las limitaciones del lenguaje, y que la limita- Catherine Porter. Ithaca: Cornell University Press, 1983.
ción no es totalmente negativa en sus implicancias. Este texto se publicó originariamente como Le Scandale du
En efecto, cuando pensamos en un mundo en el corps parlant. Editions du Seuil, 1980.
que tal vez algún día se vuelvan pensables, decibles, 8
Shoshana Felman, The Literary Speech Act, p. 94.
legibles, la apertura de lo cerrado y el decir de lo Felman ofrece una lectura maravillosa del humor y la ironía
indecible se vuelven parte de la misma “ofensa” que de Austin, y demuestra cómo el problema reiterado de la
debe comprometerse para expandir el dominio de la “desacierto” performativo revela cómo lo performativo está
acosado siempre por un fracaso que no puede explicar. Lo
supervivencia lingüística. La resignificación del habla
performativo se realiza en formas que no rigen del todo
requiere abrir nuevos contextos, hablar en formas que
ninguna convención, y que ninguna intención consciente
no están legitimadas todavía, y por lo tanto producir puede determinar por completo. Esta dimensión inconsciente
legitimación en formas nuevas y futuras. de cada acto llega a la superficie del texto de Austin como
la tragicomedia de la falla performativa. En un punto,
Traducción: MÁRGARA AVERBACH Felman cita a Lacan: “El desacierto puede definirse como lo
(IES en Lenguas Vivas J. R. Fernández) que es sexual en todo acto humano” (110).
9
Para un análisis cultural profundo de la música rap
Notas que complica su relación con la violencia, ver Tricia Rose,
1
* En este artículo la traducción para las formas del Black Noise: Rap Music and Black Culture in Contemporary
inglés utter se hará con el español emitir. America (Ruido negro: música rap y cultura negra en los
Louis Althusser, “Ideology and Ideological State EEUU contemporáneos). Hanover, N. Hampshire: New
Apparatuses” (La ideología y los aparatos ideológicos del England Universities Press, 1994. Para una explicación
estado), en Lenin and Philosophy (Lenin y la filosofía), excelente sobre la forma en que la censura contra el rap es
traducción Ben Brewster. Nueva York y Londres: Monthly un esfuerzo para regular y destruir la memoria cultural, ver
Review Press, 1971, pp. 170-86. George Lipsitz, “Censorship of Commercial Culture: Silencing
2
J. L. Austin, How to Do Things with Words (Cómo Social Memory and Suppressing Social Theory” (Censura
hacer cosas con palabras), Cambridge, Massachussetts: de la cultura comercial: cómo silenciar la memoria social y
Harvard University Press, 1962, p. 52. suprimir la teoría social), presentada en la Conferencia del
3
Mientras Pierre Bourdieu enfatiza la dimensión ritual Centro Getty sobre “Censorship and Silencing” en Los
de las convenciones que apoyan el acto de habla en Austin, Angeles, diciembre, 1995.
Derrida sustituye el término “iterabilidad” por ritual, y
10
Gottlob Frege defendió la distinción entre el uso y
establece así una explicación estructural de la repetición en la mención de ciertos términos, sugirió que alguien se puede
lugar de un sentido compuesto más semánticamente del referir a un término, es decir, mencionarlo, sin usarlo en
ritual social. El capítulo final del libro intentará negociar realidad. Esta distinción no tiene demasiada fuerza en el
entre estas posiciones y ofrecer una explicación del poder caso del habla de odio porque los ejemplos en los cuales se
social del acto de habla que toma en cuenta su iterabilidad la “menciona” siguen siendo un tipo de uso. Ver “On Sense
social específica y la temporalidad social. Ver Pierre Bourdieu, and Reference” (Sobre el sentido y la referencia) en
Language and Symbolic Power (El lenguaje y el poder Translations from the Philosophical Writings of Gottlob
social). Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1991, Frege (Traducciones de los escritos filosóficos de Gottlbo
Parte II, pp. 105-62. Ver Jacques Derrida, “Signature Event Frege), editores Peter Geach y Max Black, traducción Max
Context” (Contexto del hecho de la firma) en Limited Inc., Black. Oxford: Oxford University Press, 1952.
traducción Samuel Weber y Jeffrey Mehlman, editado por
11
Ver Catharine MacKinnon, Only Words (Sólo
Gerald Graff. Evanston: Northwestern University Press, palabras). Cambridge, Mass: Harvard University Press,
1988, pp. 1-23. 1993, y Rae Langton, “Speech Acts and Unspeakable Acts”
4
Matsuda escribe sobre “la violencia mortal que (Actos de habla y actos indecibles), en Philosophy and
acompaña la degradación verbal persistente de quienes Public Affairs (La filosofía y los asuntos públicos), vol 22,
están subordinados/as...” y más tarde afirma que “Los número 4, Otoño, 1993, pp. 293-330.
mensajes de odio racistas, las amenazas, las burlas, los
12
Catharine MacKinnon, Only Words, p. 21.
epítetos y el desprecio verbal golpean las entrañas de
13
Ver la introducción de Matsuda a Words that
quienes están en los grupos que son blanco de estos actos”. Wound: Critical Race Theory, Assaultive Speech and the
Words that Wound: Critical Race Theory, Assaultive Speech First Amendment, editado por Mari Matsuda, Richard
and the First Ammendment, editores Mari J. Matsuda, Delgado, Charles Lawrence III y Kimberlé Crenshaw. Boulder:
Charles R. Lawrence III, Richard Delgado y Kimberlé Williams Westview Press, 1993.
Crenshaw. Boulder: Westview Press, 1993, p. 23.
14
Ver los argumentos ofrecidos por Patricia Williams
5
Para ver una discusión de este punto en mayor en el poder constructivista de los actos de habla racistas en
20 • Feminaria Año XVI, Nº 30/31 (abril 2007)

The Alchemy of Race and Rights (La alquimia de la raza y 22


Michel Foucault, “Politics and the Study of Discourse”
los derechos). Cambridge, Mass: Harvard University Press, (La política y el estudio del discurso) en The Foucault Effect:
1991, p. 236. Studies in Governmentability (El efecto Foucault: estudios
15
Para una discusión profunda de “palabras en sobre gobernabilidad), editores Graham Burchell, Colin
lucha” y un argumento interesante sobre la Primera Enmienda, Gordon, y Peter Miller. (Chicago: University of Chicago
ver Kent Greenawalt, Fighting Words: Individual, Press, 1991), p. 71.
Communities, and Liberties of Speech (Luchando con las 23
Claro que Habermas y otros extrapolarán de este
palabras: individuos, comunidades y libertades de punto –que fundamentalmente es de Heidegger– lo necesario
expresión). Princeton: Princeton University Press, 1995. para afirmar que participamos en una comunidad universal
16
Op. Cit., New York Times, 2 de junio, 1995. de algún tipo por virtud de lo que comúnmente se presupone
17
Ver George Lipsitz, “Censorship of Commercial en cada acto de habla, pero creo que eso está bien lejos de
Culture...” nuestras consideraciones. Una afirmación más limitada y
18
Para una explicación más completa de la teoría de plausible es que ese contexto social viene a ser intrínseco
Althusser sobre la interpelación, ver mi “Conscience Doth para el lenguaje. Para ver un excelente ensayo sobre la
Make Subjects to Us All” (cita de una frase de Hamlet: La forma en que los contextos sociales influyen en el uso del
conciencia sí nos hace sus sirvientes), que apareció primero lenguaje y de los actos de habla, ver William E. Hanks,
en Yale French Studies, #88, invierno, 1995; pp. 6-26 y “Notes on Semantics as Linguistic Practice” (Notas sobre la
reimpreso en mi The Psychic Life of Power (La vida psíquica semántica como práctica lingüística) en Bourdieu: Critical
del poder), que todavía no está publicado [Nota de la Perspectives (Bourdieu: perspectivas críticas), editores Craig
editora: lo publicó Stanford University Press en 1997.] Calhoun, Edward LiPuma, y Moishe Postone. Chicago:
19
Para una excelente visión general de los debates University of Chicago Press, 1993, pp. 139-54.
actuales sobre el estatus de la convención lingüística, ver, 24
El trabajo de Stanely Cavell sobre J. L. Austin parece
Rules and Conventions: Literature, Philosophy, Social Theory una importante excepción a esta regla. Cavell afirma que el
(Reglas y convenciones: literatura, filosofía, teoría social), intento de atribuir determinada intención al acto de habla
editado por Mette Hjort. Baltimore: John Hopkins University olvida el punto que hace Austin en el sentido de que las
Press, 1992. En particular, ver “The Temporality of intenciones no son tan importantes como las convenciones
Convention: Convention Theory and Romanticism” (La que dan su poder al acto de habla ilocucionario.
temporalidad de la convención: teoría de la convención y Para ver una elaboración más detallada de este punto
romanticismo), de Claudia Brodsky Lacour en ese mismo de vista, y también una serie de sugerencias muy agudas
volumen. Para casi toda discusión analítica post Austin de sobre cómo leer a Austin en cuanto al problema de la
la convención, es central el libro de David K. Lewis, seriedad, ver Stanley Cavell, A Pitch of Philosophy, op. cit.
Convention: A Philosophical Study (La convención: un estudio 25
Heidegger escribe que la historicidad no es sólo la
filosófico). Cambridge, Mass: Harvard University Press, operación inmanente de la historia, sino su operación
1986. Stanley Cavell defiende muy bien un caso para esencial también y advierte contra una reducción de la
extender el punto de vista de Austin sobre el lenguaje en historicidad a la sumatoria de momentos: “Dasein no existe
dirección a Wittgenstein, expandiendo implícitamente la como la suma de las realidades momentáneas de Experiencias
idea de “convención” en un concepto más amplio de que vienen sucesivamente y desaparecen... Dasein no llena
lenguaje común. También defiende a Austin contra aquello una huella o un trecho “de vida”... con sus realidades
que oponen el lenguaje literario a la visión que Austin tiene momentáneas. Se estira a sí mismo de tal forma que su
del lenguaje. Ver Cavell: “What Did Derrida Want of propio Ser se constituye antes como un estiramiento”, Martin
Austin?” (¿Qué quería Austin de Derrida?) en Philosophical Heidegger, Being and Time (El ser y el tiempo), editado por
Passages: The Bucknell Lectures in Literary Theory (Pasajes John Macquarrie y Edward Robinson. Nueva York: Harper
filosóficos: las conferencias Bucknell sobre teoría literaria). and Row, p. 426. Hans Georg Gadamer enfatiza que esta
Cambridge, Inglaterra: Basil Blackwell, 1995, pp. 42-65. historicidad no está atada al momento en el cual aparece
Ver también la discusión similar que hace Cavell en “Counter- como inherente. Revisa a Heidegger y dice: “el movimiento
Philosophy and the Pawn of Voice” (La contrafilosofía y el histórico de la vida humana consiste en el hecho de que
títere de la voz”), en A Pitch of Philosophy: Autobiographical nunca está totalmente atado a ningún punto de vista y por
Exercises. Cambridge, Mass: Harvard University Press, lo tanto nunca puede tener un horizonte verdaderamente
1994, pp. 53-128. cerrado”, Truth and Method (Verdad y método), Nueva
20
Este rasgo de la iteración de Austin lleva a Shoshana York: Seabury Press, 1991, p. 235.
Felman a comparar el trabajo de Austin con el de Lacan. Ver 26
Cathy Caruth escribe que “el trauma no se
Felman, The Literary Speech Act (El acto de habla literario), experimenta como una mera represión o defensa, sino como
capítulo IV. Sobre esta misma indiferencia de la convención un retraso temporal que lleva al individuo más allá de la
lingüística al “Yo” que permite ser, ver Felman y su discusión impresión del primer momento. El trauma es el sufrimiento
sobre Emile Benveniste, pp. 13-22. repetido del evento.” “Psychoanalysis, Culture and Trauma”
21
Para un punto de vista similar que enfatiza “el (Psicoanálisis, cultura y trauma), en America Imago, 48.1,
carácter imperfecto de las afirmaciones verbales que las (primavera, 1991), p. 6. Ver también Shoshana Felman y
vuelve contestables y hace posible la comunicación humana”, Dori Laub, M. D., Testimony: Crisis of Witnessing in Literature,
ver J. G. A. Pocock, “Verbalizing a Political Act: Towards a Psychoanalysis and History (Testimonio: La crisis de ser
Politics of Speech” (Verbalizar un acto político: hacia una testigo en la literatura, el psicoanálisis y la historia), Nueva
política del habla), en Michael J. Shapiro, Language and York: Routledge, 1992.
Politics (Lenguaje y política). Nueva York: Nueva York
University Press, 1984. Pp. 25-43.

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