José Clemente Orozco
(Zapotlán, actual Ciudad Guzmán, 1883 - México, 1949) Muralista mexicano.
Unido por vínculos de afinidad ideológica y por la propia naturaleza de su
trabajo artístico a las controvertidas personalidades de Diego Rivera, David
Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo, José Clemente Orozco fue uno de los
creadores que, en el fértil período de entreguerras, hizo florecer el arte
pictórico mexicano gracias a sus originales creaciones, marcadas por las
tendencias artísticas que surgían al otro lado del Atlántico, en la vieja Europa.
José Clemente Orozco
Orozco colaboró al acceso a la modernidad estética de toda Latinoamérica,
aunque la afirmación tenga sólo un valor relativo y deban considerarse las
peculiares características del arte que practicaba, poderosamente influido,
como es natural, por la vocación pedagógica y el aliento político y social que
informó el trabajo de los muralistas mexicanos. Empeñados éstos en llevar
a cabo una tarea de educación de las masas populares, con objeto de
incitarlas a la toma de conciencia revolucionaria y nacional, debieron buscar
un lenguaje plástico directo, sencillo y poderoso, sin demasiadas concesiones
al experimentalismo vanguardista.
A los veintitrés años ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos
para completar su formación académica, puesto que su familia había decidido
que aprovechara sus innegables condiciones para el dibujo en "unos estudios
que le aseguraran el porvenir y que, además, pudieran servir para
administrar sus tierras", por lo que el muchacho inició la carrera de ingeniero
agrónomo. El destino profesional que el entorno familiar le reservaba no
satisfacía en absoluto las aspiraciones de Orozco, que muy pronto tuvo que
afrontar las consecuencias de un combate interior en el que su talento
artístico se rebelaba ante unos estudios que no le interesaban. Y ya en 1909
decidió consagrarse por completo a la pintura.
David Alfaro Siqueiros
(José de Jesús Alfaro Siqueiros; Chihuahua, 1898 - Cuernavaca, 1974) Pintor
mexicano, figura máxima, junto a Diego Rivera y José Clemente Orozco, del
muralismo mexicano. Tributaria de la estética expresionista y la retórica
declamatoria que le exigía su radicalismo político, su pintura aunó la tradición
popular mexicana con las preocupaciones del surrealismo y el expresionismo
europeos.
David Alfaro Siqueiros
En 1914, con apenas dieciséis años, se alistó en el ejército constitucionalista
para luchar en la Revolución mexicana, una experiencia que le llevaría a
descubrir "las masas trabajadoras, los obreros, campesinos, artesanos y los
indígenas... (y sobre todo), las enormes tradiciones culturales de nuestro
país, particularmente en lo que se refiere a las extraordinarias civilizaciones
precolombinas."
Pero si importante fue la influencia de este hallazgo en años clave para su
formación, no lo fue menos la huella que dejaron en él los tres años que pasó
en Europa, hacia donde partió en 1919. La suma de ambas experiencias
determinó por igual su pensamiento artístico, que cristalizó en el manifiesto
que publicó en Barcelona en la revista Vida Americana en mayo de 1921,
coincidiendo con los primeros encargos de José Vasconcelos.
Sin embargo, pronto se deterioraron sus relaciones con el gobierno. Su
afiliación al Partido Comunista de México, su decisiva participación en la
fundación del Sindicato de artistas y de su periódico (El Machete), junto a la
creciente oposición a la política oficial manifestada a través de sus artículos,
hicieron que dejara de recibir encargos a partir de 1924 y que, al año
siguiente, decidiera dedicarse exclusivamente a las actividades políticas.