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Abertura Vocálica en el Latín Clásico

El documento describe la evolución del sistema vocálico del latín al latín vulgar y posteriormente a las lenguas romances. El latín clásico tenía 11 fonemas vocálicos que se distinguían por su lugar y modo de articulación, así como por su cantidad (largo o breve). En el latín vulgar se produjo la monoptongación de los diptongos y la pérdida de la oposición cuantitativa, dando lugar a un sistema de 7 fonemas. Factores fonéticos como la influencia de la yod y la wau también contribuyeron a la
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Abertura Vocálica en el Latín Clásico

El documento describe la evolución del sistema vocálico del latín al latín vulgar y posteriormente a las lenguas romances. El latín clásico tenía 11 fonemas vocálicos que se distinguían por su lugar y modo de articulación, así como por su cantidad (largo o breve). En el latín vulgar se produjo la monoptongación de los diptongos y la pérdida de la oposición cuantitativa, dando lugar a un sistema de 7 fonemas. Factores fonéticos como la influencia de la yod y la wau también contribuyeron a la
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1.

SISTEMA VOCÁLICO DEL LATÍN CLÁSICO


Tenía los siguientes fonemas: /Ī Ĭ Ē Ĕ Ā Ă Ŏ Ĕ Ō Ē Ŭ Ū/

Se caracterizaba por los siguientes rasgos:

a. Lugar de articulación:
a. Anteriores o palatales: /ī ĭ ē ĕ/
b. Posteriores o velares: /ŏ ō ŭ ū/
c. Medias: /ā ă/

b. Modo de articulación:
a. Altas o de abertura mínima: /ī ĭ ŭ ū/
b. Medias o de abertura media: /ē ĕ ŏ ō/
c. Bajas o de abertura máxima: /ā ă/

c. Cantidad: se distinguen vocales largas y breves

A esto hay que sumar los diptongos AE, OE, y AU que se pronunciaban con cantidad larga.

ACENTUACIÓN
1) Salvo raras excepciones, no hay palabras oxítonas (agudas); así que las bisílabas son todas
paroxítonas (graves o llanas);
2) las de tres o más sílabas son paroxítonas, si la vocal era larga o breve seguida de consonante
(larga por posición). En los demás casos son proparoxítonas (esdrújulas).
En latín clásico, es breve toda vocal que precede a otra, salvo en los diptongos AE, OE, AU que a
efectos fonológicos se comportan como si cada uno de ellos fuera una sola vocal.
En latín vulgar se mantiene la posición del acento, pero opera la tendencia antihiática y hay que tener
en cuenta que si el acento recaía sobre una vocal más cerrada, pasaba a la más abierta y si tenían el
mismo grado de cierre, pasa a la segunda.
2. TRANSFORMACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO: LATÍN → LATÍN VULGAR
El modo de articulación era concomitante con la oposición cuantitativa, de modo que las vocales largas
eran cerradas y las breves abiertas: /ị ɪ ẹ ɛ ạ α ɔ ọ υ ụ/
Los diptongos monoptongan: /ae/ → [ē̜], /oe/ → [ē ̣] y /au/ → [ō ̣]
a. EXPLICACIÓN ESTRUCTURAL
Siguiendo a Alarcos puede ser debida a dos motivos
1. La aparición de [ē̜] provoca el reajuste del sistema. Cuando solo existían /ē ̣/ y /ĕ̜/, se distinguían
por la cantidad o el timbre. Pero la fonologización de /ē̜/ provoca la eliminación de la cantidad
como rasgo de oposición y /ē̜/ queda como correlato largo de /ĕ̜/. Entonces /ē ̣/ busca su correlato
en /ĭ̜ /, que se abre un grado, confluyendo ambos en /e ̣/, mientras que ē̜ y /ĕ̜/ acaban fundiéndose
en /e̜/. Por otro lado, /ō ̣/ tiene su correlato breve en /ŭ̜/ que al abrirse un grado acaban
coincidiendo ambos en /ō ̣/. Resultado: /i e ̣ e̜ a o̜ o ̣ u/.
2. Otro motivo está en las combinaciones de las cantidades vocálicas y consonánticas:
a. Vocal breve + consonante breve
b. Vocal breve + consonante larga
c. Vocal larga + consonante breve
d. Vocal larga + consonante larga
Desde tiempos arcaicos, se observa la tendencia de hacer depender uno de los tipos
cuantitativos del otro. En primer lugar, se elimina la combinación d. reduciendo una de las
cantidades. Así, en los siglos I y II solo quedan las tres primeras combinaciones.
Como ante CC ya no se produce vocal larga se pierde la distinción entre vocales largas y breves
ante consonante breve quedando la siguiente solución:
a. Vocal breve + consonante larga
b. Vocal larga + consonante breve
Aquí el problema es determinar si la función fonológica de la cantidad recaía sobre la vocal o
sobre la consonante.
En los últimos tiempos del latín se pierde el valor fonológico de la cantidad vocálica,
adquiriéndolo, en cambio, la consonántica.
Pero con la desfonologización de la cantidad vocaliza no desaparecían las realizaciones
fonéticas de las vocales, que se realizaban largas o breves, según el contexto consonántico. De
manera que se llega a un sistema de cinco grados de abertura, y como resulta muy difícil de
mantener se producen las confluencias vistas arriba para dar un resultado de siete fonemas
vocálicos /i e ̣ e̜ a o̜ o ̣ u/ en la Península, cinco en castellano ya que /e̜/ →/ie/ y /o̜/ → /ue/.
b. EXPLICACIÓN FONÉTICA
Siguiendo a Straka, son tres las leyes que parecen regir los cambios de abertura vocálica bajo
el efecto de la duración:
1. En lenguas donde la oposición de timbre no es funcional, las vocales largas son más
cerradas que las mismas vocales breves y las vocales breves son más abiertas que las
mismas vocales largas, excepto /a/ que opera al revés.
2. Allí donde el timbre sí es funcional, el cierre y la abertura de las vocales es directamente
proporcional a su alargamiento. Así una vocal será más abierta y una cerrada más cerrada
cuando sean largas.
3. La /a/ se abre con el alargamiento, pero cuando se abrevia se cierra. Los cambios son menos
sensibles en esta vocal.
El caso del latín era el primero: las vocales largas eran más cerradas que las breves con
excepción de la vocal a. En un momento dado debieron existir las vocales largas y cerradas, y
por otro las breve y abiertas. En esta época el timbre y la duración debieron de estar
íntimamente unidos. Pero ĭ y ŭ sobrepasaron los límites de [i̜] y [u̜] que se acabaron
confundiendo respectivamente con [ẹ] y [ọ].
La desaparición de la distinción cuantitativa se vio favorecida por la llamada nueva cantidad
románica, que consistió en el alargamiento de la vocal acentuada, causas que son también
explicadas por la fonética general:
a) En sílaba tónica abierta todas las vocales se convierten en largas.
b) En sílaba tónica cerrada o en posición inacentuada todas las vocales son breves.
3. VOCALISMO TÓNICO
LA INFLUENCIA PERTURBADORA DE LA YOD Y DEL WAU
a) La yod es un elemento palatal, margen silábico, que puede modificar las vocales y consonantes
contiguas. No existía en latín, pero puede aparecer por diversas causas:
1. Por la desaparición del hiato entre /i, e/ y la vocal siguiente, convirtiéndose esta secuencia
en un diptongo. Esto provoca que las vocales prenucleares se comportasen como una yod.
Son casos similares a los del español actual linia por línea (lí-ne-a > li-nea > li-nia), etc.
2. Por vocalización de una consonante velar, en posición silábica postnuclear: FACTU>faitu
3. Por pérdida de una vocal o una consonante: majorinum > maj(o)rinu > mairinu; canta(v)i
> cantai.
4. Por cambio de una vocal a la silaba anterior: caldaria > caldaira.
La influencia de la yod se polariza en dos aspectos:
a) Influye sobre la vocal contigua cerrándola (inflexionándola), excepto i, y u que al ser las
vocales más cerradas no sufren ninguna inflexión.
b) Palataliza la consonante inmediata. El influjo sobre la vocal está subordinado al de la
consonante, por lo que, si se palataliza pronto una consonante, la vocal no sufre la inflexión.

Tipos de Yod Ĭ – Ē > ẹ Ĕ>ɛ Ā–Ă>a Ŏ>ɔ Ō – Ŭ > ọ


ty [tj], ky [kj] Minacia > Fortia >
1ª Malitia > maleza Pettia > pieza Lutea > loza
>palatalizan [k] y [t] amenaza fuerza
ly, k’l, (n)g’l, t’l Cusculiu >
Regula > reja Vetelus > viejo Palea > paja Folia > hoja
> /ʎ/ > /x/ coscojo

ny, ngy, gn
Ligna > leña Venio > vengo Aranea > araña Longe > lueñe Cunea > cuña
> /ɲ/
gy, dy Pulegio >
Corrigia > correa Exagiu > ensayo Podiu > poyo Fugiu > huyo
> /y/ poleo

by, my Vindemia > Nerviu >
Labiu > labio Fovea > hoya Pluvia > lluvia
> /y, mi, bi/ vendimia nervio
kt, ks Multum >
Strictu > estrecho Lectu > lecho Factu > hecho Octo > ocho
> /ʧ/, /x/ mucho
ry, sy, py Materia > Auguriu >
4ª Cereu > cirio Riparia > ribera Coriu > cuero
> ir, is, ip madera agüero
Proba(v)i > Colli(g)o >
síncopas Tepi(d)u >tibio Gre(g)e > grey Co(g)itat > cuida
probé cojo

La wau es un elemento velar, margen silábico, que puede inferir solo en la vocal contigua. Puede
ocupar el margen silábico prenuclear (AQUA) o postnuclear (TAURU). Su influjo es menor que el de
la yod.
Sus orígenes son varios:
a) Existente en latín: tauru>toro; auru>oro; caule > col.
b) Procede de la vocalización de una consonante postnuclear: alteru>autro>otro.
c) Procede de una metátesis; vidua>viuda.
d) Procede de una diptongación románica: cereola>ceruela>ciruela.
Los casos a) y b) pueden explicarse por la tendencia a confluir en una abertura media las aberturas
extremas de a y u (igual que ai > e). Esta wau también cierra la vocal: aequalem > igual: veruela >
viruela...
4. EVOLUCIÓN DEL VOCALISMO TÓNICO
Ī /í:/ > /í/̣ > /í/: VITE > vid
Ĭ /í/, Ē /é:/ y OE [óe̯] >[oi̯ ] > /é/̣ > /é/:
1. Inflexión vacilante en yod 3ª de ny, gn, etc.: ligna > leña, pero tinea > tiña.
2. Inflexión con yod 3ª de by, my (vindemia > vendimia) y 4ª de ry, sy, py (cereu > cirio).
3. También es inflexionada por síncopa: niti(d)u> nidio; limpi(d)u > limpio.
4. /-i/ inflexiona en los perfectos; veni > vine; en pronombres: tibi > ti; en el numeral: viginti >
veinte.
5. La wau también produce inflexión; vidua>viuda.
6. Cuando /e/ se encuentra en hiato se cierra en /i/ para reforzar el limite silábico: mea > mía.
7. La secuencia oe del latín clásico también da /e/: foedu > feo.
Ĕ /é/, AE [áe̯] > [ái̯ ]/ > /έ/ > /ié/
El diptongo /ie/ se redujo a /i/ en los siguientes casos:
a) En la terminación -ellu > ant. -iello > mod. -illo: castellu > castiello > castillo. Debido a
que /e/ entre dos sonidos palatales más cerrados queda absorbido por ellos.
b) En muchos casos, la secuencia ies: vespera> ant. viespera > mod. víspera. Frente a ellos
tenemos: festa> fiesta; (hora) sexta>siesta, etc.
c) En otros casos, como: meru1a > mierla > mirla; saeculu > sieglo>siglo.
d) En casos en los que /e/ queda entre una vocal alta o extrema y una media: meu > mieo >
mío; judaeu > judieo > judío
1. Inflexiona Yod 2ª de ny, gn (venio>vengo); Yod 3ª (pu1egiu>poleo) y yod 4ª (lectu>lecho).
2. En la conjugación, /-ī/ inflexiona: venī > ven; pero no en los demás casos; ad-heri > ayer.
Ā /á:/, Ă /á/ > /á/ > /á/
1. Solo es inflexionada por Yod 4ª: lacte>leche; caballariu>caballero. Y procedente de sincopa:
sartagino > sartén.
La monoptongación ai > ei > e tiene que ser posterior a la evolución kt > ch; si hubiese sido anterior,
/t/ no podría haberse palatalizado; la solución hubiese sido *lete.
El diptongo /au/, tiene diversas procedencias:
a) Diptongo /au/ latino > cast. /o/; causa> cosa; tauru>toro; auca>oca.
b) Diptongo /au/ secundario procedente de las terminaciones verbales del perfecto, -au(i)t, por
perdida de -i-: mandauit > mandaut > mando; o procedente de la atracción de una u de la silaba
siguiente: habui > *haubi > hobe > hube.
c) Diptongo /au/ procedente de la agrupación de /a/ con /-1/ postnuclear o implosiva ante
consonante: /alt/: altariu; /alb/: alba; /alk/: calce, etc. El paso de este al + consonante a o fue el
más tardío de todos. En otras palabras semicultas, ha permanecido [l]: altu > alto. En las
palabras en las que /l/ queda en posición postnuclear por la pérdida de su vocal núcleo silábico,
se produjo la vocalización de esta consonante liquida, pero no la posterior monoptongación:
calice > cauce; salice > sauce.
Ŏ /ó/ > /ɔ́/ > /ué/
La diptongación pasa por una etapa intermedia /uó/.
El diptongo /ue/ puede reducirse a /e/: floccu > flueco > fleco, por asimilación de /u/ de /ue/ a la labial
anterior: en una silaba como flue o frue, la labializacion de [f] continúa en [l, r] (consonantes líquidas,
pero solo linguales) hasta enlazar con la labialización de [u]. Lo mismo ocurre en culuebra, donde la
labialización viene dada por [u] de [ku].
La influencia de una consonante nasal puede cerrar /ɔ/: monte > monte, pero ponte > puente.
1. La inflexionan Yod segunda de ly, k'l: (folia > hoja); Yod 3ª (podiu > poyo) y Yod 4ª (nocte >
noche).
Ō /ó:/, Ŭ /ú/ > /ó ̣/ > /ó/
1. Inflexión vacilante en Yod 2ª procedente de ny, gn: cunea > cuña, pero calumnia > caloña; y
en Yod 3ª de gy, dy: fugio > huyo, pero repudiu > repoyo.
2. Inflexiona Yod 3ª de by, my… (p1uvia > lluvia) y Yod 4ª (lucta > lucha)
Ū /ú:/ > /ú ̣/ > /ú/: RUTA > ruda
5. LA DIPTONGACIÓN
Diptongacion de /έ/
El diptongo /ié/ en castellano que alterna con ia. León conoce ie: siellas, valiente, etc., y también ia:
amarialos.
Los ejemplos navarroaragoneses dan formas en ié en las glosas Emilianenses y Silenses.
En Castilla, solo se conoce la forma ie: castiello. A partir del siglo X las formas que luchan son solo
la diptongada ié y la culta sin diptongo, e. Antonio Badía sugiere que la preferencia por la vocal e en
la diptongación castellana está motivada por los máximos de acuidad (altura atonal) y de sonicidad
(perceptibilidad) que reúne dicha vocal.
Diptongacion de /ɔ́/
Los documentos de los Orígenes del español presentan formas de la diptongación de /ɔ́/ como uo, ua,
ue, oa, oe. Estas variantes demuestran la gran vacilación existente en el periodo primitivo.
Pero la continuidad de dicha vacilación varía según la región. León y Aragón, más arcaizantes, la
mantienen en el siglo XIII. En Castilla, desde el siglo X se ha fijado ya ué.
La evolución de /ɔ́/ > /ué/ se ha intentado explicar desde distintos ángulos:
Para Ascoli, la diptongación seguiría el siguiente esquema: ŏ > uó > úo >úe > ué. Para explicar la
última fase utiliza una traslación acentual hacia la vocal más cerrada [u] para que [o] pudiera
transformarse en [e] y dar el resultado final.
Goidánich la intenta explicar mediante la palatalización de o por influencia celta. Sin embargo, hay
zonas sin presencia celta en la que se dio la misma evolución. Así que, Menéndez Pidal rechaza ambas
teorías y da la siguiente explicación: ninguna vocal presenta un timbre uniforme a lo largo de su
emisión, por lo que un diptongo es una bimatización del sonido vocálico, producida por una
exageración articulatoria de la vocal que lleva el acento de la palabra o de la frase; esa bimatización
consiste en cerrar una de las partes de la vocal. En la pronunciación de /ɔ/, aparecen dos tendencias:
por un lado, al exagerar el parámetro de lugar de articulación, [ɔ] se cierra en [ọ]; por otro, por una
rectificación, los músculos se relajan buscando la abertura originaria: [ɔ + o ̣].
Rota la unidad de la vocal en dos extremos diferenciados, [o ̣] se cierra aún más, dando [u], mientras
que la parte final tiende a una mayor perceptibilidad de la vocal originaria, sin importar la localización
articulatoria. De este modo, mantenida la localización articulatoria velar de la vocal etimológica /ŏ/,
con tal de mejorar la percepción tanto da que la última parte del diptongo sea ó, á, é.
Para Alarcos la causa de la diptongación reside en otros fundamentos que indica el mismo Pidal:
a) el diptongo procede de la exageración articulatoria y no a pereza de los órganos;
b) conviene hablar de abertura o timbre más que de acento, porque es impropio decir que solo
uno de los elementos del diptongo lleva el acento;
c) la inconsciencia del diptongo, que sabemos se da tanto en el que habla como en el que
escribe;
d) hay que aceptar una esencial variabilidad articulatoria del fonema en su época primitiva.
Teorias generales sobre la diptongación
1. La teoría sustratística de Wartburg explica la diptongación en francés, provenzal e italiano a causa
del superestrato de tres pueblos germánicos francos, burgundios y longobardos. La explicación del
fenómeno es que en latín las vocales en silaba libre se pronunciaban más largas que en silaba trabada;
al llegar al territorio los germanos, hablaron el latín con sus propias características fonéticas, es decir,
con una diferencia entre vocales largas y breves mayor aún que la de los románicos, los cuales
adoptaron el rasgo germánico con el paso del tiempo. Si el francés es hoy tan distinto del provenzal se
debe a la intensa colonización germánica. La diferencia germánica entre largas y breves y el fuerte
acento espiratorio germánico, obrando conjuntamente, quebraron las antiguas vocales latinas. Esto
hace que en los territorios de intensa colonización germánica se produzca la diferencia en el
tratamiento de la diptongación, según que la vocal este situada en una silaba abierta o en una silaba
cerrada.
Damaso Alonso objetó la teoría de Wartburg. En primer lugar, se quedan sin explicación la
diptongación española (miel) y la rumana (miere). En segundo lugar, es difícil admitir que, en tres
lugares distintos, efectos iguales producidos por fuerzas distintas, en épocas distintas y según modos
distintos, sobre pueblos distintos, correspondientemente también en época distinta de su evolución
lingüística, tuviesen el mismo comportamiento.
2. La teoría metafórica de Schürr, distingue dos tipos distintos de diptongación: a) la de /ɛ, ɔ/, que
sería la más antigua, y b) la de /ẹ, ọ/, más moderna y que afectaría al francés. La diptongación ibero-
románica es debida a una metafonía que se generaliza por analogía a todas las posiciones. Esta teoría,
ingeniosamente elaborada, tiene muchos puntos flojos de difícil explicación.
3. La teoría fonológico-sustratista de Alarcos. La diptongación de /ɛ, ɔ/ presupone el deseo de
distinguir su articulación con la de los fonemas más cercanos /e ̣, o ̣/, que ya pudo darse en los últimos
tiempos del latín. La explicación basada en el alargamiento de la vocal tónica no es válida para el
español puesto que /e ̣, o ̣/ no diptongaron.
Segun Alarcos, en los primeros contactos con el sistema latino cuantitativo, los indígenas identificarían
sin más las largas y las breves correspondientes. Cuando en el latín hablado se generaliza el sistema
cualitativo con cuatro grados de abertura, los indígenas tenderían a igualar los dos grados intermedios
latinos con el único suyo, advirtiendo la distinción entre ɛ / ẹ y ɔ / ọ, aunque sin conseguir su
reproducción exacta. Estos hablantes bilingües se esforzarían por articular con especial cuidado las
dos parejas de fonemas, dando énfasis a la articulación de /ɛ, ɔ/: los órganos adoptarían la posición de
las únicas vocales indígenas /e, o/, y enseguida, procurando conseguir la distinción respecto a /ẹ, ọ/ se
corregiría su posición, con lo cual la vocal resultaría de abertura variable en el curso de su emisión.
Esta imitación imperfecta de /ɛ, ɔ/ sería en principio imperceptible como escisión fonética de la vocal
para los aprendices del latín, y por ello, sería fluctuante y variable en su realización. Cuando la
fragmentación política impidió la llegada del influjo nivelador de los colonos latinos, la bimatización
enfática incipiente de /ɛ, ɔ/ siguió su camino: la diversificación entre los extremos de la vocal y la
estabilización del timbre de cada uno de ellos. El castellano fue el primero que consolido el diptongo,
identificando sus elementos con las otras vocales /i, u, e/ y consumando así el proceso de
desfonematización de /ɛ, ɔ/.
4. La teoría fisiológica de Straka, explica que la diptongación se debe a la ineptitud de los órganos
articulatorios para mantenerse en la misma posición durante la emisión de una vocal larga.
Los órganos articulatorios, después de haber permanecido en su posición durante la mayor parte de la
articulación de la vocal, pueden al final abrirse y aumentar de este modo la abertura de su parte final,
o pueden cerrarse y disminuir la abertura de su parte final.
Según este comportamiento se deduce que una vocal abierta tiende hacia una mayor abertura en su
parte final, mientras que una vocal cerrada tiende, por el contrario, hacia un mayor cierre en su parte
final.
Si aplicamos esta teoría al español, surgen varias cuestiones:
1. La diptongación en español de /ɛ, ɔ/ se da en sílaba libre y trabada mientras que en francés solo
se da en sílaba libre. La solución de España y Rumania es particular porque antes del
alargamiento de las vocales acentuadas en sílabas libre, estos territorios también se distinguían
por la situación del corte silábico. Aquí el corte silábico se ha desplazado delante de los grupos
consonánticos y delante de las consonantes geminadas. De manera que en español /ɛ, ɔ/ y en
rumano /ɛ/ han podido alargase y diptongar en las sílabas acentuadas que en su origen eran
cerradas. No obstante, esta explicación no parece muy adecuada teniendo en cuenta la situación
actual. Quizá sea más adecuado pensar que la diptongación de las sílabas cerradas se vio
favorecida por la diptongación de las mismas vocales en silaba abierta, a lo que habría que
añadir la causa fonológico-sustratística propugnada por Alarcos.
2. Otra cuestión es la divergencia rumana. El rumano y el español diptongan /ɛ/ tanto en sílaba
abierta como en cerrada, pero mientras /ɔ/ diptonga en español, no lo hace en rumano. La
explicación de Straka es la del abandono de la Dacia por parte de los romanos cuando ya se
había realizado la diptongación de /ɛ/, alejado del resto, en la Dacia no prosiguieron las
evoluciones iniciadas.
3. La diptongación en francés de /e ̣, o ̣/ fue muy posterior a la /ɛ, ɔ/ y obedece a otras causas. Puede
ser debido al superestrato Fráncico. Posiblemente no se diptongaron cuando las abiertas porque
su fuerza articulatoria era mayor o por determinados condicionamientos fonéticos intrínsecos.
La cronología de la diptongación
Mientras que para algunos romanistas la diptongación se forjó cada país independientemente, Straka
la considera una tendencia románica, cuyos principios y extensión se deben remontar a una época muy
antigua en la que casi todas las regiones del imperio romano se encontraban todavía en contacto. Son
manifestaciones de la segmentación de las vocales alargadas bajo el efecto del acento. Straka
demuestra que la diptongación de /ɛ/ se realizó hacia la mitad del siglo III y la de /ɔ/ a principios del
siglo IV. Para la diptongación francesa de /e ̣, o ̣/ señala el siglo VI. En castellano aparece el primer
testimonio escrito de ue en el año 824 y el de ie en el 804, lo que no quiere indicar que no se hubiese
producido ya antes la diptongación.
6. EVOLUCIÓN DEL VOCALISMO LATINO AL CASTELLANO. VOCALISMO
ÁTONO
Las vocales átonas quedan reducidas a cinco en posición inicial o interior de palabra, y a solo tres en
posición final. La ausencia de acento intensivo es la causa principal de esta reducción. Según su
posición, las vocales átonas resisten más o menos: en posición inicial o final se mantienen más, siendo
la posición medial la más inestable, llegando en muchos casos a perderse.
Vocales átonas iniciales + consonantes
Ī /i:/ > /i/: filare > hilar; civitate > ciudad.
Ĭ /i/, Ē /e:/, Ĕ /e/, AE /ae/ > /e/: securu > seguro; plicare > llegar. Por influjo de yod /e/ > /i/: renione>
riñón. Y por influencia de wau puede realizarse el cierre: aequalem > igual.
Otras veces, se realiza el cambio e > a, bien por asimilación a una /á/ de la palabra, o por la acción de
una consonante vibrante: bilance > balanza; aeramen > alambre; vervactu > barbecho
Ă /a/, Ā /a:/ > /a/: caballu > caballo. Esta vocal atona puede sufrir los mismos cambios que la tónica:
 Si forma diptongo con [i] procedente de un silaba siguiente monoptonga: ai > e: basiare >
*baisare > besar.
 En contacto con [kt] o [ks]: lactuca > lechuga; jactare > echar; maxilla > mejilla.
 Cuando forma sílaba con [u], monoptonga: au > o.
 A veces, por disimilación, el diptongo au perdió u: auscultare > ascultare > ant. ascuchar >
escuchar.
 Se producen casos de a > e: abscondere> ant. asconder > esconder; ascuchar > escuchar;
*anethulu > aneldo > eneldo. Son explicados por influencia de r
Ŏ /o/, Ō /o:/, AU /au/, Ŭ /u/ > /o/: dolore > dolor; solanus > solano; lucrare > lograr. Sigue esta misma
evolución el diptongo au: pausare > posar; auricula > oreja, etc. Esta vocal átona puede sufrir los
siguientes cambios:
 Por influencia de una yod puede cerrarse en /u/: cognatu > cuñado.
 Por la inestabilidad propia de la vocal átona: pollicare > pulgar; locale > lugar.
 Por influencias asimilatorias o disimilatorias puede darse que o > a: locusta > langosta.
 Por las mismas causas, o > e: rotondu > redondo; formosu > hermoso; horologiu > reloj, etc.
Ū /u:/ > castellano /u/: curare > curar; duritia > dureza.
La vocal inicial suele perderse cuando se encuentra situada entre oclusiva y liquida: directu > drecho
Vocales átonas inicial silábica
La vocal inicial puede perderse, transformarse o conservarse. Su eliminación depende de su «debilidad
fonética o de la fusión por fonética sintáctica de la vocal inicial».
Su conservación depende de «considerarse y ser principio de la palabra, raíz o núcleo esencial que no
puede amputarse, por su ilación morfológica y semántica con su familia verbal, sin peligro de hacer la
voz desconocida por su desconexión o su brevedad»; se trata de casos como abadesa, ecuestre, idea,
igual, unir, oreja, etc. También puede conservarse por sentirse que la vocal es un prefijo o parte de él:
apostar, inicuo, etc.
/i-/ se conserva en hibernu > ivierno. Se pierde en imaginare > maginar; hydropicu > trópico; ictericia
> tiricia; iliata> ijada, jadear.
/e-/ generalmente se conserva, pero pasa a /i/ cuando va seguida de [j] originaria RENIONE /re:nió:ne/
> /r̄ iɲón/ o debida a la diptongación románica GENESTA /genésta/ > /ɛnέsta/ > /iniésta/.
Cuando es prefijo se convierte en es- o des-; effricare > esfregar; effrigescere > esfrecer; eligere >
esleer; evadere > desvair. También puede desarrollar una /n/ o /m/: emendar (med.) > enmendar
Puede convertirse en a- por asimilación a una /á/ de la sílaba siguiente o por la acción de un sonido
vibrante BILANCIA /bilánkia/ > [beláŋkja] > /βalánʦa/… balanza.
Se pierde en: eleemosyna> limosna; epithema > bizma; ebriaca > briaga ‘cuerda del odre’; etc.
/a-/ Varía mucho. Puede cerrarse en /e/ debido a la existencia de una yod, ya sea por metátesis de una
[j] a la sílaba anterior BASIARE /ba:siá:re/ > /bai̯ sáre/ > /besár/ o por la vocalización de una velar
agrupada LACTUCA /laktu:ka/ > [lai̯ tú ̣ga] > /leʧúga/
/o-/ Varía mucho
Vocales átonas interiores
Las vocales atonas interiores tanto protónicas como postónicas tienden a perderse. Esta pérdida varía
según las regiones, la estructura morfológica y la palabra o su uso más o menos vulgar.
Estas síncopas se encuentran ya en latín. En general la pérdida de la vocal átona es posterior a la
sonorización de la consonante sorda, ya que esta se sonoriza en posición intervocálica. Y es anterior a
la monoptongación ai > e: maj(o)rinu > mairino, meirino, merino, formas que convivían en el siglo
XI. La pérdida de la vocal átona interior se ve favorecida por la contigüidad de l, r, m o n.
Vocales protónicas
Su conservación depende de la influencia que la palabra simple ejerza en el componente análogo de la
palabra compuesta: commutare > comudar y no la evolución normal *condar, por la influencia de
mudar. Otras veces se debe a la influencia analógica de la palabra primitiva, con la que se borraría
toda semejanza, en caso de pérdida; así, autumnale > otoñal por otoño; consiliare > consejar por
consejo, etc.
Cuando hay más de una vocal protónica interna se pierde la que está más próxima al acento: vicinitate>
vecindad, ingenerare > engendrar; recuperare > recobrar, etc. La vocal protónica no se pierde cuando
a causa de la desaparición de una sonora intervocálica pasa a formar silaba con la vocal anterior;
traditore> traedor; litigaro > lidiar; cogitaro > cuidar; fumigaro > humear,
/i/: Se conserva por influencia de la forma primitiva en amicare > amigar; mendicare > mendigar;
spicare > espigar; marinariu > marinero.
/a/: Se conserva.
/e, o/: Se pierden.
/u/: generalmente se pierde, pero se conserva por influencia de las formas primitivas en: maturare >
madurar; peculiare > pegujar.
Vocales postónicas
/i/: Se pierde en: rapidu > raudo (rápido es cultismo); sanguine > sangre; salice > salce; etc.
En el sufijo -IDU, al perderse -d-, i se conservó formando diptongo con la vocal final: tepidu > tibio;
limpidu > limpio; sucidu > sucio; turbidu > turbio; putidu > pudio; flaccidu > lacio; roscidu > rucio.
También hay ejemplos de conservación de i en el sufijo -ICU: persicu > persigo; pertica > pértiga;
africu > ábrego; lubricu > lóbrego.

/a/: se conserva.
/e/ y /o/: se pierden. Pero: asperu > áspero, mesilu > níspero; mercuri > miércoles, turture > tortola.
Por influencia culta, se mantuvo la vocal postónica en formas como calice > cáliz; ordine > orden;
juvene > joven; margine > margen; arbore > árbol; hospite > huésped; cespite > césped; circinu >
cercen; angelus > ángel; apostolos > apóstol.
Vocales finales
Ī, Ĭ, Ē, Ĕ, > /e/
 -e > i cuando por perdida de la sonora intervocálica pasa a formar silaba con la vocal anterior;
re(g)e>rey; grege>grey; lege>ley; bo(v)e > buey.
 -e se pierde tras las consonantes t, d, n, l, r. s, z, c; rete > red; tenete > tened; pane > pan; sale
> sal; mare > mar; luce > luz.
Ă, Ā > /a/. Se conserva.
Ŏ, Ō, Ŭ, Ū > /o/. Se conserva.
Secuencias vocálicas
Secuencias vocálicas latinas
 au monoptongaba en o; tauru > toro. E impidió la sonorización de las consonantes sordas:
paucu > poco; autumnu > otoño.
 ai monoptonga en e; laicu > lego.
Los hiatos latinos se deshacen normalmente por:
 Pasar a formar una secuencia vocálica tautosilábica; equa > yegua; pietate > piedad; etc.
 Perderse una de las dos vocales: qu(i)a> ant. ca ‘pues’; coriandru > culantro; ostrea > ostra.
 Traslación de sílabas de una de las vocales; basiu > baisu > beso etc. Algunas veces, se
conservan: leone > león.
 La secuencia ea se ha conservado en reaptare > reatar o se ha reducido a a en reapticaro >
ratigar.
 eau > o: deaururare > dorar; eau > e.*reautumnare> retoñar.
Secuencias vocálicas romances
ai >e; basiu > *baiso > beso; area>*aira> era; sapiam> saipa > sepa; ferragine > herraine > herrén.
au >o; saltu > *sauto > soto; falco *hauce > hoz; habui > *aube > obe.
oi se confunde con ue: auguriu > agoiro > aguero; muria > moira > muera; Doriu > Doiro > Duero.
La secuencia de dos vocales iguales se reduce a una a partir de los siglos XIII y XIV: sedere > seer >
ser…
En la secuencia de vocales medias y baja o viceversa, se conservan en general: cadere > caer; etc.
En la secuencia de vocales altas se conserva durante algún tiempo el hiato, pasando luego a diptongo;
rugitu >ruido; vidua > viuda, hoy ruido, viuda, bisílabos.
En la secuencia de vocales altas más medias o bajas y viceversa se conserva el grupo, generalmente
como hiato: audire > oír; ligaro > liar; crudele > cruel; padule (<palude) > paúl; sabucu > sauco; radice
> raíz.
CONSONANTISMO LATINO CLÁSICO
labial dentoalveolar velar labiovelar Laríngeo
Modo / lugar
Son. Sor. Son. Sor. Son. Sor. Son. Sor. Son. Sor.
Orales b p d t ɡ k ɡw kw
oclusivas
Nasales m n
Constrictivas f s h
Vibrante r
Líquidas
lateral l

Alarcos pone en duda el valor mono fonemático de / ɡw, kw/ (GU, QU). Y algunos consideran también
un fonema velar /ŋ/. El laríngeo /h/ desaparece muy pronto y el latín vulgar ya no lo posee.
Transformación del consonantismo latino
Las semivocales o semiconsonantes [j], [w], que eran alófonos en posición silábica marginal de /i/,
/u/. Siguen dos direcciones opuestas: por un lado, se refuerzan, pero en determinadas condiciones se
debilitan.
La semivocal [w], en su origen fricativa labiovelar, sufre las siguientes modificaciones:
 Se refuerza pasando a ser un verdadero bilabial. Comienzan a aparecer transcripciones
equívocas con b en lugar de u [w]; baliat por valeat (el signo para transcribir [u] o [w] era V).
En posición intervocálica, el -v- latino [-w-] aumentó su acción labial pronunciándose [β], en
cuya realización coincide también el resultado del latín -b-. Por lo tanto, el latín vulgar ya no
diferenciaba -v- y -b-. Esta bilabial [-β-] se convirtió en la labiodental /v/ en la mayoría de los
países románicos, con excepción de su ocurrencia en posición inicial, donde se restableció /b/,
salvo en una zona meridional.
 Cuando [w] se encuentra en posición interior delante de o, u tiende a desaparecer. También
desaparece en las desinencias del perfecto de la cuarta conjugacion: audivi > audii (audi).
La semiconsonante [j] refuerza su constricción convirtiéndose en una verdadera consonante fricativa
palatal [ǰ] desde los siglos II y III. Debido a la tendencia antihiática, las vocales diptongaban o
desaparecían. Esta semiconsonante comenzó la palatalización. Una consonante que forma margen
silábico prenuclear con [j] (yod) está expuesta a una palatalización (C + j = C’).
 Unas veces la palatalización se cumple totalmente (C̬), desapareciendo [j] después de ejercer
su acción palatalizadora: SOMNIU > sueño.
 Otras veces esta [j] actuó sobre la vocal precedente (C + j= jC): CORIU >*coiro > *coero >
cuero.
Las primeras palatalizaciones son las de /dj, ɡj/ (s. I), su iniciación se debió producir en posición
intervocálica, donde i con función consonántica era geminada (MAIIOR) y debió dar como resultado
una geminada oclusiva palatal [ǰǰ]. Después surge la palatalización de /tj, kj/, entre los que se producen
abundantes confusiones (fatio – facio). También se produce en este momento la palatalización de los
grupos /lj/, /nj/ que a la larga fonologizan sus realizaciones palatales en [ʎ] y [ɲ]. Los grupos /sj/ y /rj/
no llegan a verdaderas palatales, y como resultado surge una yod implosiva: CORIU > cuero; se puede
conservar influyendo sobre la sílaba anterior: SEPIA > jibia; o desaparecer CORIACEA > coraza.
Cuando estas palatalizaciones estaban extendidas, comienza un segundo proceso de palatalización: el
de /k/ y /g/ ante /e/ o /i/, que amenaza con ocupar el mismo lugar de articulación, pese a que esta nueva
palatalización sea posterior y de naturaleza diferente, pues en esta se mantienen los elementos
palatales: /k, g/ + /e, i/ > [kje, kji, gje, gji], mientras que en la primera desaparecían.
Esta palatalización puede tener dos causas:
a) la asimilación al lugar de articulación de /e, i/, y
b) que en la secuencia /kw/ de que, qui, [w] se debilita y se pierde, convirtiéndose esta silaba en
[ke, ki]. La pérdida de [w] es muy antigua
En español, por lo tanto /tj/ y /kj/ acaban confluyendo en [͡ʦ].
/k + e, i/ a través de todas las evoluciones se convierte en una palatal [kj], que posteriormente adelanta
su lugar de articulación hasta convertirse en una africada prepalatal o alveolo prepalatal [͡ʧ].
En este momento debió producirse la sonorización de las consonantes sordas intervocálicas. Entonces
[͡ʦ] (< /tj/, /kj/) y [͡ʧ] (< /ke, ki/) se sonorizan en posición intervocálica dando [͡ʣ].
En el caso de las sonoras, la modificación fue más sencilla; /gj/, /dj/ confluyeron en [ǰ], junto con /ge,
gi/, que tras un paso como [gj], evoluciona a [ǰ].
Palatalizaciones de otros grupos
Posteriormente a la palatalización de /lj/ que dio lugar a [ʎ] y antes de producirse la de /-ll-/ se originó
la de los grupos /k'l, g'l, t'l/ con el mismo resultado: OCULU > /ókulu/ > [ɔ́klu] > [óʎo] > [óʒo] > [óxo]
ojo. Lo mismo ocurre con /gn/: SIGNA > seña. De este modo, el sistema prerromance más común en
la Romania es el siguiente:
Labiales Dentoalveolares Velar Palatales Laríngeas
Son. Sor. Son. Sor. Son. Sor. Son. Sor. Son. Sor.
Oclusivas /b/ /p/ /d/ /t/ /g/ /k/
Fricativas /β /f/ /z/ /s/ /ʒ/ /ʃ/ /h/
Africadas /͡ʣ/ /͡ʦ/ /͡ʧ/
Nasales /m/ /n/ /ɲ/
Laterales /l/ /ʎ/
centrales /ǰ/
Vibrante simple /r/
Vibrante múltiple /r̄ /

Explicación fonética de la palatalización


Se suele decir que la palatalización se debe a una asimilación del lugar de articulación de una
consonante velar, alveodental o alveolar al de una vocal palatal o al de una yod siguientes, gracias a
un debilitamiento acentual o de la consonante. Pero esto no es suficiente para provocarla. Para que se
produzca necesita energía y firmeza articulatorias tanto por parte de la palatal como de la consonante,
para desplazar el dorso de la lengua y elevarlo hacia el paladar.
Los grupos consonánticos
El latín conocía un número elevado de grupos consonánticos, que sobre todo en posición intervocálica
tienden muy pronto a desaparecer por medio de la asimilación. Los grupos más frecuentes eran:
 /kt/ y /pt/ > /t/ o /tt/;
 /ks/ > /s/ en posición intervocálica da /ʃ/ en los inicios de los romances españoles.
 /ps/, /rs/ y /ns/ > /s/
 /nf/ > /f/ (menos frecuente).
Las oclusivas intervocálicas
En posición intervocálica, el latín presentaba las siguientes series;
1. Oclusivas sonoras; -b- -d- -g-.
2. Oclusivas sordas: -p- -t- -k-,
3. Oclusivas sordas geminadas: -pp- -tt- -kk-.
Donde ocurren tres fenómenos:
1. Conversión en fricativas de las sonoras intervocálicas: -b-, -d-, -g- > -β-, -d-, -γ-
2. Sonorización de las sordas intervocálicas: -p-, -t-, -k- > -b-, -d-, -g-
3. Simplificación de las geminadas: -pp-, -tt-, -kk- > -p-, -t-, -k-
El fenómeno que más llamó la atención fue el de la sonorización de las oclusivas sordas intervocálicas,
atribuido a un sustrato celta, sin embargo, el fenómeno se aprecia también en regiones no célticas.
La perspectiva estructuralista explica que los fonemas consonánticos se vieron sometidos a un proceso
fonológico en el que se distinguen las siguientes etapas:
1. Las geminadas se debilitan y se simplifican, lo cual provoca la sonorización de las sordas
simples. Esta lenición se hace más ostensible en unos contornos que en otros. Por ejemplo, la
sorda simple se articula más fuerte en posición inicial de palabra y en interior después de
consonante. Por el contrario, en posición intervocálica se debilita.
2. Cuando las consonantes geminadas se reducen a simples fuertes, /p, t, k/ llegaron a identificarse
fonológicamente con las antiguas geminadas y no ya con las consonantes intervocálicas
simples, que estaban debilitadas [p, t, k], iniciándose con esta lenición su sonorización.
3. La variante débil [p, t, k] se ha convertido, al sonorizarse, en [b, d, g]. Ahora hay que tener en
cuenta que los originarios /b, d, g/ latinos tenían también dos variantes: una fuerte en posición
inicial [b, d, g] y otra [β, d, γ] en las demás posiciones. En este momento, las realizaciones [b,
d, g] procedentes de [p, t, k] se confunden con las [b, d, g] fuertes procedentes de /b, d, g/.
A su vez, la variante débil de /b/, [β], se confunde con el antiguo /v/, quedando fonematizado.
El fonema /s/ presentaría una variante fuerte [s], en posición inicial y tras consonante y otra débil en
posición intervocálica, [-z-]. El geminado /-ss-/ que solo puede ser intervocálico y se realizaría como
[s] confluyendo con las soluciones de /ps/ y /rs/. De este modo, nos encontramos, al fonologizarse, con
un fonema sonoro /z/, procedente del lat. /-s-/ y con un fonema sordo /s/ procedente del lat. /s-/, /-ss-/,
/ps/, /rs/.
Factores fonéticos que originan la sonorización
La sonorización es la asimilación de una articulación sorda a una articulación sonora que se encuentra
en su vecindad inmediata. Desde el punto de vista fisiológico, la sonorización se debe a una falta de
sincronización entre la fonación y los movimientos de los órganos articulatorios.
Pueden producirse tres tipos de sonorización, debidos a:
a) Una asimilación progresiva: la vibración de las cuerdas vocales continúa tras emitir una
vocal y alcanza a una parte del principio del segmento consonántico.
b) Una asimilación regresiva: la vibración de las cuerdas vocales comienza antes del
comienzo de la articulación vocálica o de la consonante sonora siguiente.
c) A una acción conjunta de las dos articulaciones sonoras que limitan con la consonante
sorda. Es el caso de las sonorizaciones románicas, las vibraciones laríngeas se prolongan
después de terminar la articulación de la vocal y se anticipan al comienzo de la articulación
de la vocal o de la consonante sonora siguiente.
Las geminadas nasales y líquidas
En latín existían las geminadas nasales /mm, nn/ y líquidas /ll, rr/ en posición intervocálica, y sus
correspondientes simples /m, n, l, r/ que además podían ocurrir en posición inicial; todas sonoras, por
lo que la oposición era geminada - simple. Los fonemas simples /1, n, r, m/ tendrían, por exigencias
del contorno fonético, dos variantes: una, fuerte, en posición inicial o después de consonante, [L, N,
R, M], y otra débil, en posición intervocálica [1, n, r, m]. Los fonemas geminados, al simplificarse,
conservaron su característica de fuertes y confluyeron con las fuertes procedentes de /1, n, r, m/.
/mm/ y /m/ confluyeron en /m/, sin más consecuencias.
La distinción /rr/ - /r/ se interpretó como cualitativa /r̄ / - /r/ en lugar de cuantitativa (geminada).
En el caso de las otras consonantes se procuró conservar la distinción entre fuertes y débiles:
a) La consonante geminada se simplificó y la simple se debilito desapareciendo.
b) La consonante geminada cambia su lugar y modo de articulación (palatalización) y la simple se
conserva: /-ll-/ > /ʎ/ y /nn/ > /ɲ/.
La evolución a) es la que se produce en gallegoportugués. La b) se da en español y catalán.
Estas soluciones se dan al principio solo en posición intervocálica, pero a veces se dan en posición
inicial, aunque su evolución no es tan homogénea en las lenguas iberorromances.
EL CONSONANTISMO EN LOS INICIOS DEL ROMANCE ESPAÑOL
Estado del sistema consonántico
Latín Romance
/p, t, k/ ini., postcon. /-pp-, -tt-, -kk-/
> /p, t, k/
/pt/
Oclusiva sorda
/k + e, i/ ini., postcon. /kk + e,i/
> /͡ʦ/
/tj, kj/ postcon.
/b, d, g/ ini., postcon.
> /b, d, g/
/-bb-, -dd-//-p-, -t-, -k-/
Oclusivas sonoras
/k + e,i/, /tj/ kj/ intervoc. > /͡ʣ/
/j, dj, gj/, /g + e, i/ ini., postcon. > /ǰ/
/f/ ini., postcon. /-ff-/ /-nf-/ > /f/
Fricativa sorda /s/ ini., postcon. /-ss-/ /-rs-/ /ps/ > /s/
/-ks-/ /-ssj-/ > /ʃ/
[w], /-b-/ /-f-/ > /β/
/-d-/ > /ð/
Fricativa sonora
/-g-/ > /γ/
/-s-/ /-ns-/ > /z/
/m, mm/, /mb/ algunas zonas > /m/
Nasal /n/ > /n/
/nn, nj, gn/ > /ɲ/
/l/ > /l/
/lj, kl-, pl-, fl-, -ll-/ y /k’l, g’l, t’l/ > /ʎ/
Líquidas
/-r-/ > /r/
/r-, -rr-/ > /r̄ /

Cambio f- > h-.


El fonema latino /f/ en posición inicial pasa a ser una aspiración semejante a /h/, y más tarde se pierde.
Este cambio se produce solo en castellano. Se dan dos hipótesis: la sustratística y la sustratístico-
estructural.
La sustratística atribuye este cambio a un sustrato íbero o vasco, pero los investigadores se dividen
entre los que lo admiten y quienes lo rechazan.
Entre los argumentos de estos nos encontramos con diferentes realizaciones de /f/ en Cantabria: fuerte
o labiodental y débil o aspirada, pese a que los gramáticos latinos aseguren que solo era [f]; otros
aseguran que el fenómeno no es más que una extensión del fenómeno de alternancia /f/ - /h/ ya existente
en latín, sin tener en cuenta que la aspiración latina desapareció muy pronto y no pudo alternar; otros
lo achacan no al sustrato, sino a la lengua vulgar o al debilitamiento generalizado de las consonantes
en posición inicial, cuando podemos ver que también ocurrieron refuerzos en dicha posición; incluso
se relaciona con una larga exposición al bilingüismo eusquera castellano.
Quienes aceptan el sustrato hablan de una combinación de constricciones labiales y postpalatales de
origen íbero y de fonemas difíciles de admitir; de sustituciones de /f/ por /h/, aunque el resto de lenguas
que no posean /f/ lo sustituyan siempre por una labial; de que /h/ tenía un papel fundamental y los
hispánicos lo imitaron, cuando esa /h/ no era tan fundamental; que se debe a un influjo íbero, pero esto
es como no decir nada.
Ante esto Martinet desarrolla la teoría sustratístico-estructural.
La teoría sustratístico-estructural acepta el aspecto sustratístico de la hipótesis formulada por
Menéndez Pidal, quien consideraba que al aprender el latín los cántabros reemplazaban la F- por /h/.
Aquí es donde Martinet no ve claro por qué razón los vascos sustituyeron la f labiodental del latín por
una débil aspiración glotal. La explicación radica en el sistema fonológico del vasco, ya que existió
una serie de sordas aspiradas [ph], [th], [kh], y [ph] por influencia románica se debilitó en [φ] y más
tarde llegaría a [h] o [Ø]. Así que, como el vasco no tenía un equivalente para la /f/- latina, los hablantes
usaron la aspirada sorda [ph] o su forma debilitada [φ] que, posteriormente, se debilitaría aún más en
[h]. Por lo tanto, FŬRNU debió pronunciarse por los vascohablantes como [phórno] o [φórno]; y a lo
largo del tiempo, los vascohablantes fueron siendo capaces de reproducir con mayor fidelidad la /f/
latina [fórno]. Ahora bien, esa sería la situación en el caso de un constante contacto entre
latinohablantes y vascohablantes; sin embargo, cuando los contactos fueron más esporádicos, formas
como [φórno] se debieron de mantener hasta cl momento en que las hablas locales debilitaron [φ] en
[h], surgiendo así la forma [hórno].

El problema de /v/
Como ya hemos visto, /v/ procede de los fonemas latinos /u/ consonántica inicial o intervocálica y /b/
intervocálica. Estas consonantes debieron pasar por un estadio fricativo [β] antes de convertirse en el
v romance, que el español confundió en un único fonema /b/.
Para explicar este fenómeno También se ha pensado en la influencia sustratística vasca. Pero según la
teoría sustratística-estructuralista, en la región cantábrica existían /b, d, g/ con dos series de alófonos
en distribución complementaria [b, d, g] después de pausa o consonante y [β, ð, γ] intervocálicas. La
/v/ y /b/ románicas intervocálicas confluyeron en [β] y más tarde /v/ desarrolló otra variante fuerte que
coincidiría con la variante [b].
El problema de las palatales
El fonema /ǰ/ apareció como resultado de la palatalización de /j, dj, gj/ (s. I) que en un principio se
realizaron como geminadas [ǰǰ] y /g + e, i/ (primera mitad del siglo III) que se realizaba como simple.
Pero su evolución en el castellano medieval siguió varios caminos que van desde su conservación
(escrita con la grafía y) hasta su pérdida, pasando por su transformación en [ʒ] (escrita j, i):
En posición intervocálica:
 /-g + é, í-/ > /ǰ/
 /-g + e, i-/ > /Ø/ (para Alarcos esa /g/ inicial se pierde siempre como resultado de la
consonantización del primer elemento del diptongo.
 Vocal palatal + /-j-, -dj-, -gj-/ > /-ǰ-/ > /Ø/
 Vocal no palatal + /-j-, -dj-, -gj-/ > /- ǰǰ-/ > /ǰ/
En posición inicial:
 /g + e, i/ > /Ø/
 Vocal + /j/ > /ǰ/
 Consonante + /j/ > /ʒ/
 /dj/ era muy escaso, pero tras consonante palataliza en /͡ʦ/
Las secuencias /lj/ y /kl/ palatalizaron en /ʎ/, pero en español dio como resultado /ʒ/ (escrito j, i, g +
e, i) para evitar la confusión con la posterior /ʎ/ procedente de la palatalización de /-ll-/.
Las secuencias velares /ks/ y /kt/ sufrieron la lenición de /k/ que perdió la oclusión y fricatizó en /x/;
posteriormente adelantaría su posición y palatalizaría /xj/, mientras que la otra consonante agrupada se
retrotrae y también palataliza [sj] y [tj]. Al sonorizarse [xj] acaba vocalizándose en [i̯ ] que continúa con
su acción palatalizadora en la consonante siguiente y provocando inflexión en vocales precedentes, y
dando como resultado /ʃ/ y /͡ʧ/ respectivamente.
SISTEMA DEL CASTELLANO ALFONSI
Alfonso X el Sabio marca un primer hito en la fijación del castellano, no solo léxica, sino también
ortográfico, permitiéndonos determinar con certeza su sistema fonológico en la época medieval. Los
fonemas del castellano hasta el siglo XVI, en el que sobreviene el gran reajuste fonológico, constituyen
el siguiente sistema alfonsí y medieval:
Latín Romance Grafía
/p/ ini., postcon. y /-pp-/ > /p/ P
Oclusiva sorda /t/ ini., postcon. y /-tt-/, /-pt-/ > /t/ T
/k/ ini., postcon. y /-kk-/ > /k/ C, Qu
/b/ ini., postcon. /-bb-/ y /-p-/ > /b/ B
Oclusivas sonoras /d/ ini., postcon. /-dd-/ y /-t-/ > /d/ D
/g/ ini., postcon. y /-k-/ > /g/ G
/k + e, i/ ini., postcon., /-k + e, i/ y /tj, kj/ postcon. > /͡ʦ/ Ç, C
Africadas sordas
/kt/, /ult/, o /consonante + pl, kl/ > /͡ʧ/ Ch
/k + e,i/ /tj/ kj/ intervoc. > /͡ʣ/ Z
Africadas sonoras
/j, dj, gj/ > /ʤ - ʒ/ G, J
/f/ ini., postcon. /-ff-/ /-nf-/ > /f/ [f - h] F, H
Fricativa sorda /s/ ini., postcon. /-ss-/ /-rs/ /-ps-/ > /s/ S-, -SS-
/-ks-/ /-ssj-/ > /ʃ/ -X-
[w] (u, cons.) /-b-/ /-f-/ > /v/ V, U
Fricativa sonora
/-s-/ /-ns-/ > /z/ Z
/m, mm/ y /mb/ algunas zonas > /m/ m
Nasal /n/ > /n/ n
/nn, nj, gn/ y de /mn > nn/ > /ɲ/ ñ
/l/ > /l/ l
/kl-, pl-, fl-, -ll-/ > /ʎ/ ll
Líquidas
/-r-/ > /r/ r
/r-, -rr-, cons + r-/ > /r̄ / rr
En este sistema hay que hacer algunas observaciones:
1. Posiblemente, ya /ð/ (< lat. /-d-/), /γ/ < (lat. /-g-/) funcionaran ya como alófonos de /d/, /g/.
2. /͡ʦ/ y /͡ʣ/ serían articulaciones dentoalveolares.
3. /s/ y /z/ tendrían la articulación apicoalveolar
4. /ʤ - ʒ/ sería más bien /ʒ/ con realizaciones africadas o fricativas.
5. /f/ presentaba dos variantes más bien sociolingüísticas: [f] y [h].
Se dan ciertos trueques entre las consonantes sibilantes que aparecen en contornos donde
etimológicamente esperaríamos otra:
 /s/ - /ts/
 /s/ - /ʃ/ que se aprecia desde fines del siglo XIV hasta principios del XVII, en que /ʃ/ > /x/
 /s/ - /ʧ/; chuleta (< suille), chorizo (< *soriceu).
 /ts/ - /ʧ/: chicharo (< *ciceru), cistella > chistera ≪cesta de pescador≫, ciccu > chico.
 /z/ - /z/: celosia - celogia /tselozia/ - /tselozia/.
Hay que observar:
a) Que en la mayoría de estos trueques el cambio recae en la sorda.
b) No se producen cambios entre las parejas que se oponen por el rasgo de sonoridad: /z - s/,
/͡ʣ/ - /͡ʦ/, etc., pese a las soluciones etimológicamente enigmáticas de /tj/-/kj/ una vez
establecida la solución romance, no se producen cambios.
REAJUSTE PRODUCIDO EN EL SISTEMA DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII
/f-/ > /h-/ > Ø
La pérdida de /f-/ latina esta atestiguada en Castilla desde el siglo IX. La propagación de [h] hacia el
sur fue lenta. En el siglo XIV penetra en la lengua literaria. Nebrija establece un su Gramática h- como
única forma culta correcta. Se puede asegurar en el siglo XV Castilla la Vieja había perdido la
aspiración por lo tanto [h] > Ø; sin embargo, en la lengua literaria seguía teniendo en cuenta el valor
de h como aspiración, reflejado en el cómputo métrico de poetas cómo Garcilaso o Fray Luis. La
persistencia en la conservación de f- era debida a las tendencias conservadoras de la norma toledana y
cortesana, pero en el XVI esta consonante había perdido todo su valor, aunque la ortografía la
conservase como h o la repusiese.
/b/ = /v/
Ya en el siglo XVI, la distinción entre b, como representante de /b/ (oclusivo bilabial sonoro) y v de
/β/ (fricativo bilabial sonoro) o /v/ (fricativo labiodental sonoro) había desaparecido, dando como
resultado un único fonema /b/ que presenta dos alófonos en distribución complementaria [b] - [β].
El ensordecimiento de las sibilantes
Se venía practicando desde antiguo en la zona septentrional. En la propagación del fenómeno tuvo
influencia el escaso rendimiento funcional de las antiguas oposiciones sorda / sonora (s/z, ͡ʦ/͡ʣ, ʃ/ʒ), y
no se debió a un debilitamiento, sino a su reforzamiento. Pero hay que distinguir dos procesos: uno
que afecta a /s, z, ͡ʦ, ͡ʣ/ y otro a /ʃ, ʒ/
/͡ts : ͡dz/ > /ş/ : /z̹/ > /θ/
/s : z/ > /s/
Este proceso se inicia por la pérdida de la oclusión de las africadas /͡ʦ, ͡ʣ/. posiblemente el primero fue
/͡ʣ/ que pasó a realizarse como fricativa predorsodental sonora [z̹]. Posteriormente /͡ʦ/ perdió también
su oclusión, posiblemente por analogía, ya que si /s - z/ y /ʃ - ʒ/ se oponen, /ş/ debe de oponerse a /z̹/.
Cuando se dio el ensordecimiento de /z̹/ y /z/, el margen de seguridad entre el predorsodental /ş/ y el
apicoalveolar /s/ fue muy escaso, con lo que /ş/ adelantó su lugar de articulación hasta convertirse en
el interdental /θ/.
En el andaluz el proceso fue diferente. El primer estadio de pérdida de la oclusión es como el
castellano, pero antes de que se diera el ensordecimiento de las variedades andaluzas, el predorsodental
/ş/ se confundió con el apical /s/ y /z̹/ lo hizo con /z/, con lo que el resultado en andaluz fue la pareja
/ş/ : /z̹/ y cuando la lengua se vio afectada por el ensordecimiento, quedó como único resultado /ş/.
En el siglo XVI, la igualación en [ş] se denominó ceceo y la igualación en [z̹] zezeo. El término seseo
se reservaba para la igualación en favor de la apicoalveolar. Es decir, que los llamados hoy seseo y
ceceo son dos variedades del antiguo CECEO.
La velarización de /ʃ/ y /ʒ/ > /x/
Las otras dos sibilantes confluyen primero, a causa del ensordecimiento, en /ʃ/. Esta realización
fricativa prepalatal estaba muy próxima a la alveolar de /s/, por lo que para evitar confusiones y reforzar
su margen de seguridad, retrocede su lugar de articulación dando nuestro actual /x/.
Aparición de /ǰ/
Al velarizarse las fricativas /ʃ/ y /ʒ/ y transfonologizarse en el nuevo fonema /x/, la realización [ǰ] se
queda aislada, fonologizándose y cubriendo el vacío de las sonoras en el orden palatal.
MODIFICACIONES Y TENDENCIAS DEL SISTEMA FONOLÓGICO DEL ESPAÑOL
MODERNO
Vocalismo
El español presenta una gran uniformidad en su vocalismo: los cinco fonemas vocálicos se han
mantenido hasta hoy. Aunque las vacilaciones que se han producido en el vocalismo átono se siguen
dando en el nivel vulgar del habla, debidas en general a distintos procesos de asimilación o
disimilación, estas no han reducido el número de fonemas vocálicos.
Pero nuestro sistema vocálico presenta fenómenos de índole general que afectan al timbre vocálico a
causa de la perdida de una consonante:
1. El cambio /a/ + /l, r, s, θ/ > [e]: el cambio /a/ > [e] ante estas consonantes no es uniforme, hay
una zona donde al, ar > [ɛ]. Como evolución distinta hay que situar el fenómeno as, az > [a]
palatalizada [ɛ], más general y característico de la mitad oriental de Andalucía.
2. la abertura de las vocales a causa de aspiración o perdida de /-s/. En ciertas zonas el fonema
/-s/ postnuclear puede aspirarse /-h/, o desaparecer. Cuando este proceso se produce en interior
de palabra, por la escasa rentabilidad funcional de las consonantes postnucleares, el sistema no
se ve afectado, pero cuando ocurre en oposiciones singular/plural (gato - gatos) o entre 2ª y 3ª
personas verbales (comes/come), el fenómeno afecta al nivel morfológico ya que aquí /-s/ es
además de fonema, morfema.
3. La tendencia antihiática. En una secuencia vocálica heterosilábica (cada vocal es núcleo
silábico de sílabas diferentes) la tendencia es a convertirla en secuencia vocálica tautosilábica
(diptongo, triptongo) o a introducir una consonante entre los dos elementos vocálicos. El
fundamento está en la tendencia a reforzar el limite silábico que entre dos vocales es muy tenue
(el limite silábico ideal es CV - CV).
Consonantismo
En lo que se refiere al consonantismo, la cuestión es más compleja, ya que como resultado del cambio
de las sibilantes aparecen en español dos sistemas consonánticos diferentes: el consonantismo
castellano que presenta el fonema /θ/ y con la oposición /θ/ - /s/; y el consonantismo meridional,
caracterizado por la ausencia del fonema /θ/ y por la existencia solo de /s/.
En ambos sistemas, uno de los cambios más importantes que se está produciendo es el fenómeno del
yeísmo que consiste en la pérdida de la distinción entre /ʎ/ y/ǰ/.
Hay que tener en cuenta que en zonas de América se dan las siguientes evoluciones:
 /ʎ/ > /ʒ/ (ʒeísmo) mientras que /ǰ/ se ha mantenido como [ǰ], dando la oposición: /ʒ/ - /ǰ/.
 /ǰ/ > /ʤ/ en cuyo caso la distinción se realiza entre /ʎ/ y /ʤ/
Además, en Uruguay y gran parte de Argentina se realiza como [ʃ]
Consonantes postnucleares
A lo largo de la Historia de la Lengua las consonantes postnucleares desaparecieron en muchas
ocasiones. Las que se mantuvieron, lo hicieron por influencia culta o por posterior reposición de las
normas académicas.
La realización de estas consonantes postnucleares abarca una gama muy amplia; desde la propia
realización hasta el cero fonético, pasando por los cambios con sus correlatos sonoros, las realizaciones
fricativas, las vocalizaciones, etc. En estos cambios, predominan las realizaciones sonoras, que ponen
de manifiesto una pérdida de la tensión articulatoria, de la que se derivan la sonorización, la
fricatización, y la posterior pérdida. Pero la causa de estos cambios está en el escaso o nulo rendimiento
de estos fonemas en posición postnuclear, rendimiento que da origen a la neutralización en esa
posición.
En definitiva, sigue predominando en castellano la evolución hacia la silaba abierta, del tipo CV.
FONÉTICA HISTÓRICA DEL CONSONANTISMO
Consonantes iniciales simples
P- > /p/ A veces, por contacto con el árabe u otras causas: /p-/>/b-/
T- > /t-/
Oclusivas
Limitadas veces /k-/ + /a, o, u/ > /g-/
sordas
C- > /k-/ /k-/ + /e, i/ > [kj] > /͡ʧ/ (si esta palatal aparece ante /a/ es
galicismo) > /ş/ > /θ/
B- > /b-/
Oclusivas D- > /d-/
sonoras + /a, o, u/ > /g-/
G-
+ /e, i/ > [gj] > [ǰ] > Ø
N- > /n-/
Nasales
M- > /m-/
Líquidas
L- > /l-/
laterales
Líquidas
R- > /r̄ -/
vibrantes
A veces puede dar origen a /ʃ-/ > /x-/
S- > /s-/
A veces puede dar origen a /͡ʧ-/ > /ş/ > /θ/
V- [w] > /β/
F- > [h-] > /x-/
F- > Ø
Fricativas F- + /ue, ie/ > /f-/
Se mantiene como /ǰ/
I-
+ /e/ > Ø
(consonántica)
+ /o, u/ > /ʒ-/ > /x-/
H- [h-] > Ø

Grupos consonánticos iniciales


PL- > /ʎ/ > /ʒ-/ Por influencia culta: > /pl-/
BL- > /bl/ A veces se pierde /b-/ dando solo /l-/
A veces se pierde /g-/ dando solo /l-/
GL- > /ʎ/ > /ʒ-/
Por influencia culta: > /gl-/
CL- > /ʎ/ > /ʒ-/ A veces se conserva /kl-/
TL- > /ʎ/ > /ʒ-/
FL- > /ʎ/ Se suele conservar /fl-/
PR- > /pr-/ A veces /br-/
BR- > /br-/
TR- > /tr-/
DR- > /dr-/
A veces /gr-/, pueden metatizar el fonema vibrante (crebar >
KR- > /kr-/
quebrar)
GR- > /gr-/
FR- > /fr-/
PS- > /s-/
CONSONANTES INTERIORES
1. En palabras compuestas que se sienten como tales, las consonantes intervocálicas que están
en posición inicial del segundo constituyente permanecen inalteradas.
2. Si el compuesto no se siente como tal, la consonante se sonoriza. De este modo, hay, a
veces, dos soluciones para un mismo étimo: defensa> devesa y dehesa, repudiu > rebojo y
repoyo, etc.
3. No se sonorizan las consonantes sordas que estan situadas inmediatamente despues de un
diptongo con wau final (esto es, au); cautu > coto, autumnu> otono, paucu > poco, auca >
oca.
Consonantes interiores simples
Ocl. sordas -P- > /-b-/
-T- > /-d-/
-K- > /-g-/ /-k + e, i/ > [-kj] > /͡ʣ/ > /θ/o /s/
Ocl. sonoras -B- > /-β-/ o Ø En general se conserva, pero se pierde ante vocales posteriores
-D- > /-ð-/ o Ø Se conserva si está situada después del acento, si no, se pierde
-G- > /-γ-/ o Ø /-g + e, i/ > [gj] > [ǰ] > Ø
Fric. sordas -F- > /-v-/ > /-b-/ En compuestos no sonoriza y se convierte en -h-
-S- > /-z-/
-I- (cons.) > /- ǰ-/ Tras vocal anterior se pierde
Nasales -M- > /-m-/
-N- > /-n-/
Líquidas lat. -L- > /-l-/ A veces > /-r-/ (-ulu). También > /-n-/
Líquidas Vib. -R- > /-r-/ A veces > /-r̄ -/

Consonantes interiores geminadas


-PP- > /-p-/
Ocl. sordas -TT- > /-t-/
-KK- > /-k-/
-BB- > /-b-/
Ocl. sonoras
-DD- > /-d-/
Fric. sordas -SS- > /-s-/ A veces > /-ʃ-/
-MM- > /-m-/
Nasales
-NN- > /-ɲ-/ Por diferente división silábica > /-nd-/
Líquidas lat. -LL- > /-ʎ-/ Por diferente división silábica > /-ld-/
Líquidas Vib. -RR- > /-r̄-/
Grupos interiores
Fricativa + consonante /-s + C/ > /-s + C/
/sp-, st-, sk-/ en posición inicial añade /e-/ (prótesis)
/-s + k + e, i/ > /͡ʧ/ > [ts] s- embebida en sibilante
Consonante + /l/ /V + C sor. + l/ > /V + C son. + l/
/V + C son. + l/ > la C son se mantiene.
/V + f + l/ > /ʎ/
/l/ + consonante /-l-/ se puede vocalizar en /-u-/ ante oclusiva sorda /a, u/
/ult-/ > /͡ʧ/ salvo si /t/ en posición final, entonces solo
palataliza /l/ > /ǰ/
/-lk + e, i/ > /l/ puede vocalizarse y /k/ palataliza
/-ls-/ > [is] > [iʃ] > /ʃ/ > /x/
Consonante + /r/ /V + C sor. + r/ > /V + C son. + r/
/V + C son. + r/ > la C son se mantiene o se pierde
/r/ + consonante Se conservan
/rs/ > /-s-/
/-rk + e, i/ > [rkj] > /rş/ > /rθ/ A veces da /͡ʧ/
/-rg + e, i/ > /-rʣ-/
Nasal + consonante /-mp-/, /-nt-/, /-nd-/, /-nk-/ Se conservan
/-mb-/ > /-m-/:
/-mn-/ > /-ɲ-/:
/nk + e,i/ > /nʦ/ > /nθ/ o /ns/:
/-ng-/ + /a, o, u/ Se conserva
/ng + e, i/ > /ɲ/, otras en /dz/:
/-nf-/ > /-f/ La presión culta restituyó /n/
/-ns-/ > /-z-/
Consonante + nasal /-gm-/ > /-m-/
/-gn-/ > /-ɲ-/
Grupo de dos oclusivas /-kt-/ > [xt] > [xjtj] > [i̯ t] > /ʧ/
/i + kt-/ > /-t-/
/-pt-/ > /-t-/
/-bt-/ > /-t-/
Oclusiva + /s/ /-ps-/ > /-s-/
/-ks-/ > [xs] > [xjsj] > [i̯ s] > /ʃ/ ant. > /x/ mod.

GRUPO DE TRES
CONSONANTES
En latín /nkt/ > /nt/
/rkt/ > /rt/
En español /nasal o s + C + r/ se conserva
C + /pl, fl. k'l, g'l, t’l/ >/ʧ/
/ngl/ > /ɲ/ : /x/
/ks/ + C/ > /s + C/
/mpt/ > /nt/:
/nks/>/nʃ/: /s/
CONSONANTE + YOD
/pj/ > /bj/ : /jp/
Labiales + yod /bj/ > /bj/ : /ǰ/
/mj/ > /mj/
/tj/ > /dz/ (intervo.) : /ts/ (postc.)
/dj/ > /ǰ/ : > /ts/ : > /ʒ/ > /x/
Dentales + yod
/ e, i + dj/ > Ø
/dj/ (postc.) > /ts/ > /θ/ o /s/
/sj/ > /is/ : > /ʒ/ > /x/
/rj/ > /ir/:
Alveolares + yod
/nj/ > /ɲ/:
/lj/ > /ʒ/ > /x/:
/kj/ > /dz/ (intervo.) : /ts/ (postc.)
Velares + yod /gj/ > /ǰ/
/ e, i + gj/ > Ø
/ku, gu/ + /a/ se conserva /u/ intervocálica sonoriza
CONSONANTE + WAU
/ku, gu/ + /o, e, i/: desaparece /u/:

CONSONANTES FINALES
Las consonantes finales, que se caracterizan por una articulación débil, comenzaron a perderse en el
latín. Resistieron más las que desempeñaban una función gramatical (-m, -s, etc.), pero cuando
comenzaron a aparecer en latín las partículas preposicionales, el sistema casual se debilitó, y esos
mismos fonemas y morfemas finales dejaron de cumplir su misión y fueron también desapareciendo.
Consonantes finales latinas
 Se pierden salvo /s, l/ y /r/, que pasa a posición interior.
 /-m/; Se perdía ya en la época arcaica.
 /-n/, relativamente rara, se perdía o se metatizaba. Se conserva en /in/ > /en/. Se perdió en
/non/ > /no/, tras larga coexistencia con non.
 /-t/, /-d/, /-k/ y /-b/ se pierden
Consonantes finales romanees
 /-t/ > /-d/
 /-d/ En monosílabos es rara la conservación. Los proparoxítonos no la perdieron.
 /-n/, /-1/, /-r/ Se conservan.
 /-s, -rs, -ns/ >/s/
 /-k + e, -kj, -tj/ > /dz/ > /ts/ > /θ/ o /s/
En el español medieval concurrían toda una serie de consonantes en posición final, en las que
alternaba la representación sorda con la sonora: /-nt ~ -nd/, /-rt/, /-st/, /-lt ~ -ld/, /-ts/, /-lts, -rts, -nts/,
/-p ~ -b/, /-v ~ -f/, palatales y velares finales. Algunos grupos, como mn, ng, ll se simplificaron al
quedar en posición final.
GRUPOS SECUNDARIOS
Son los que se originan por la pérdida de una vocal. Muchas veces, siguen la misma evolución del
grupo latino primario, pero otras no.
Grupos secundarios latinos
 /-k'l-/. Ya en latin vulgar la secuencia /-kul-/ se reducia a /-kl-/.
 /-k'l-/ > /-ʒ-/ > /x/.
 /-g'l-/ coincide con la evolucion de /-k'l-/.
 /-t'l-/ En lat. vulgar se producían ya confusiones con /-k'l-/.
 /-p'l-/ En castellano da /ʧ/. se conserva en populu> pueblo.
 /-b'l-/ da /ʎ/, en castellano: trib(u)lu > trillo.
 /-f'l-/ se conserva: sifilare > chiflar.
Grupos secundarios romances
Oclusiva + /l/ En general se conserva /l/
/-t'l-/, /-g'l-/, /-b'l-/
/-d'l-/ > /ld/ (metátesis)
/-k'l-/, si >/g'l/ (culta)
Oclusiva + /r/ En general, se conserva /r/
/-b'r-/, /-d'r-/, /-g'r-/
/-k(e)r-/ tras palatalización /k/ A veces d intercalada
nasales y liquidas /-m'n/ > /-mbr-/
/-m'r-/ > /-mbr-/
/-m'l-/ > /-mbl-/ a veces /l/ > /r/ Por metátesis da /-lm-/
/-n'r-/ > /-ndr-/ ~ /-nr̄ -/ A veces se da metátesis
/-n'm-/ > /-lm-/ ~ /-rm-/
/-n'l-/ > /-nn-/
/-l'r-/ se conserva, > /rl/ ~ /ldr/
/-r'm-/
/-r'n-/
/-r'l-/, por fonosintaxis, > /ʎ/
nasal + consonante o viceversa /-m'd-/ > /nd/
/-m‘g-/ > /ng/
/-n'd-//-n't-//-n’g-/
/-t'm-/ > /-dm-/
liquida + consonante /-l'p-/ > /lp-/ o /p/:
-l'd-//-l'g-/
/-l'k-/ tras palatalización /k/ A veces > /-l/, vocaliza o Ø
/-r'k-, -r'd-, -r'g-/
/-r'k + e/ tras palatalización /k/
Cuando queda /-ll/ > /-l/
/s + consonante/ Se conservan
Grupos de oclusivas /-p'l-, -p'd-, -b't-, -v't-/ > /bd/ > /ud/ y tras vocal posterior > /d/
/-k't-/ > /-ʣ͡-/ > /-ʦ͡-/ > /θ/ o /s/
/-t'k-, -d'k-/ > /-dg-, -dz-/ > /θg/ o /sg/
Grupos de tres o más Se conservan si /m, n, l, r, s/ + C + / A veces r > l; /-l/ > V; C. int. >
consonantes r, l/ Ø
Si no se elimina la consonante interior
/kt-/, /ks-/ o /gn-/ velar vocaliza, pero la otra consonante no se
palataliza
OTROS FENOMENOS DE LA EVOLUCION FONETICA
Asimilación
La asimilación ocurre cuando uno o más rasgos de un fonema se modifican de manera que ese fonema
se aproxima o se hace más parecido a otro cercano. La asimilación provoca muchos de los cambios
independientes: sonorización de oclusivas sordas intervocálicas; el cambio /kt/ > /ʧ/; el de ai > e, au >
o, ns > s, la inflexión de las vocales por efecto de la yod, etc.
El efecto asimilador puede darse entre dos fonemas contiguos o adyacentes y se conoce como
asimilación en contacto, en este caso la asimilación puede ser progresiva, regresiva o recíproca. pero
cuando los sonidos asimilados no son contiguos se habla de asimilación a distancia.
Disimilación
La disimilación es el cambio o pérdida de uno o más rasgos, incluso de segmentos completos, cuando
el mismo rasgo distintivo está en otro lugar dentro de la misma palabra. Es necesario que estos dos
fonemas tengan uno o más elementos articulatorios comunes. Puede darse en contacto o a distancia.
Metátesis
Es la transposición de fonemas en la palabra. Es muy irregular. Se distinguen dos tipos de metátesis:
1. Metátesis reciproca o cambio de dos fonemas semejantes que se hallan en silabas vecinas.
Sobre todo, consonantes nasales y liquidas.
2. Metátesis sencilla o cambio de un solo fonema en la palabra, generalmente también de nasal o
liquida.
Adición de fonemas
La desaparición de fonemas es lo más frecuente en la evolución de las lenguas, pero también
encontramos fenómenos de adición tanto vocálico como consonántico:
1. Prótesis o Anaptixis: Adición de un elemento no etimológico al principio de la palabra.
2. Epéntesis: Adición de un elemento no etimológico en el interior de una palabra. Un caso
especial es el de las consonantes antihiáticas con el objeto de reforzar el límite silábico entre
dos vocales que forman una secuencia heterosilábica. Otras veces, aparece una consonante
entre otras dos, sobre todo tras haberse producido una sincopa vocálica.
3. Paragoge o epítesis: Adición de un elemento no etimológico al final de la palabra.
Pérdida de fonemas
1. Aféresis: Pérdida de fonemas al principio de la palabra.
2. Síncopa: Pérdida de fonemas en el interior de una palabra.
3. Apócope: Pérdida de fonemas en el final de una palabra.
4. Haplología: Pérdida de una sílaba antes o después de otra sílaba idéntica o similar.
Analogía
Trata de establecer Una correspondencia regular entre el significado y el significante. Suele darse entre
palabras del mismo campo semántico.
Etimología popular
Es la alteración de una palabra por supuesta derivación de otra, es decir, se establece una relación entre
ambas palabras que no existe.

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