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Jaime Osorio

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IDADES DE ANALISIS DE LO SOc ja} V. LAS U cide) re . is? @ considerar en el analisis? ¢Al individug» “Ov uc gQLs UNIDAD hay 4 vidi 3A lus relacione: » individuos? ¢A las relaciones sociales gA una acre! de in hes? 54 ycidn ¢ Hy ee ; la sociedad? En el andlisis de los Pes ONGINIcOs nog enfrentamos a la misma pregunta ies : cual debe ia unidad de nalisis? cE sistema mun ia ? clas regiones? py Estado-nacion? Las respuestas a ee ae rogantes dividen jos paradigmas en ciencias sociales, muchas veces en posicig. nes irreconciliables. En la primera parte destacaremos las posiciones divergentes que mantienen respecto a las unidades de anilisis el indivi. dualismo metodoldgico, Ja teorfa de sistemas y el marxi en tanto que en la segunda nos remitiremos a algunos debates que han aleanzado un importante desarrollo en las ciencias sociales en América Latina, a partir de las preocupaciones por descifrar las originalidades del capitalismo latinoamericano, asunto en el que, como veremos, el tema de las unidades de analisis ocupa un lugar destacado. El debate ha vuelto a ganar vida en los ultimos aiios al calor de las propuestas de Immo- nuel Wallerstein en torno al andlisis de los sistemas mundiales. xismo, 1. ¢INDIVIDUO 0 RELACIONES SOCIALES? El individualismo metodol6gico de Popper y Hayek Serato metodologico abreva del atomismo. Par aaa realidad no es mas que la suma de elementos, S&*" auledoh teal que se agrupan y se relacionan, per? sin ina idades mayores diferentes a los agregados 0 sum de sus partes, o bien, a pesai ades éstas pued ‘ i Seda va, ae ween ies unidades primarias. En defini : societal debe . one io i ‘ ser reducido a ompone® primario e irreductible: el individuo. cide peo r de generar nuevas unid: 82 LAS UNIDADES DE ANALISIS DE L0 soca, 83 pesde este punto de vista, Karl Popper, uno del individualismo metodolégico,' indica que " ja existencia empirica de conjuntos 0 colectivo: Re podrfamos Hamar colectivismo ingenuo, debe ser ree aa por el requerimiento de que los fendmenos se eeluso los colectivos, sean analizados en funcién de Sat yiduos y sus acciones y relaciones” 2 Asignarle vida, metas y objetivos a las entidades mayore ne resultan de la suma de individuos, llamense clases ae sociedades 0 naciones, es una postura que ocasiona errores, p de los padres la creencia en $ Sociales, ala los indi- ‘Todos los fenémenos sociales —indica Popper—, y especialment al funcionamiento de las instituciones sociales, deben ser siempre ‘onsiderados resultados de las acciones, actitudes, etc., de los indi. viduos humanos y [...] nunca debemos conformarnos con explica- ciones elaboradas en funcién de los “colectivos” (es dos, naciones, razas).3 Esto se debe a que [...J los colectivos no acttian, no tienen intereses; los colectivos no tienen planes, aunque podamos decir (por razones de sencillez) que los colectivos acttian, tienen intereses, tienen planes, etc. Quien verdaderamente acttia, tiene intereses, planes, etc., es el individuo. Esta es, en sintesis, la tesis del individualismo metodolégico.* El individualismo metodolégico de Popper arranca de dos premisas fundamentales: una, del individuo como unidad irre- ductible y unidad empfrica basica posible de conocer por las ciencias sociales; otra, de la imposibilidad de conocer Ja totali- dad social. jocién de “indi jismo. ' Para Blaug, fue Schumpeter el que inventé la 0 Bo veReiEn eiodola mia, Alianza Editorial, metodolégico”. Véase La metodologta de la econ Madrid, 1985, pp. 69-70. : Karl Poppet; Conjeturas y refutaciones. El desarrollo del eonociintenie ‘ico, Editorial Paidés, Buenos Aires, 1967, p. 393. agg Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, Pai *K. Popper, en Encueritro con Karl Popper, de Pedro § Rodriguez Braun y Fernando Méndez Tbisate (comps) Madrid, 1993, p, 29 Madrid, 1981. - As UNIDADES DE ANALISIS DE LO SOciAL LAS U 84 : isa implica considerar no s6lo gf in yer aie co, Sino identifi MVidua imera pt 5 La prime sma metodologi corn un problema ny pel ereae ‘arly lismo €” iualismo ontologico, que plantea “que ey gfe Findividualismo ales”.3 Per MU e Ti lo los individuos son! ae noe ee eonenalelray real s0 teoria significa que en © mundo social Solameny. + si estat ables, es evidentemente fa] cu 1 ME Igy i obser : lividuos son eo ies teme mt ey a shos rasgos de los nomenos ociales son obserat aaer mplo, el procedimiento judicial en un tribunal) Mien ne que muchas caracteristicas de los individuos no lo io ras Son (por ejemplo, Jas int La segunda premisa Pp intenciones)”.° : opperiana constituye también los apoyos de la propuesta epee hie aaa en lo fini. to del conocimiento frente a una reali infinita hace impo. sible acceder a una percepcion cientifica de la totalidad? Desde aqui, cualquier propuesta de conocimiento de la tota. lidad queda atrapada en el holismo. Popper distingue dos yj. siones holisticas: una, en la que el todo es “Ia totalidad de tous las propiedades 0 aspectos de una cosa, y especialmente jg. das las relaciones mantenidas entre sus partes constituyentes’, siendo el evolucionismo, el psicoandlisis y el marxismo sus mas relevantes expresiones. Una propuesta de este tipo en ma- teria de conocimiento debe ser desechada —sefala Popper con raz6n— porque ante la imposibilidad de abarcarlo todo, “si queremos estudiar una cosa, nos vemos obligados a selec- cionar ciertos aspectos de ella. No nos es posible observar 0 describir un trozo entero del mundo 0 un trozo entero de la naturaleza”.8 La segunda vision “holistica” se refiere a “ciertas propied« des 0 aspectos especiales de la cosa en cuestién, a saber, aque sir Sade is aparecer como una estructura ongenizai ee Boome un ‘mero monté6n’”.? Una melodfa musica! ¢ que una mera coleccién de sonidos musicales, co Uno de ° Steven Lukes, “ vi e _ flosofia de la explcn aon sieracion del individualismo metodolosico”,&8# mica, México, 1976, p. 19 e Alan Ryan (comp,), Fondo de Cultura Ee" Ibidem, p. 194, * Para una profundi fun 61 este libro, undizacion de °K. Popper, La mis, “nigel mise del este punto, remitimos al lector al capitule i eal ‘oncismo, Alianza Editorial, Madrid, 1973: P LAS UNIDADES DE ANALISIS DE LO SOCIAL 85 ‘ cual Popper admite la posibilidad, Para estractui camente acotadas, de conocimientos de estructura: que son més que la simple suma de sus partes Conviene recordar que la nocién de totalidad en el marxis- mo es distinta a lade completud, esta ultima referida a todos jos componentes y relaciones de la realidad. La totalidad en el marxismo remite, por el contrario, a aquellas relaciones y ele- mentos que permiten una explicacién de la estructuracién de la realidad social, de aquello que la organiza, de formulacio- nes teéricas que expliquen su orden (y desorden) y que la hagan inteligible en sus movimientos. Para decirlo rapida- mente, el marxismo propone una explicacién de la totalidad, no asi de todo lo que existe, por lo cual este paradigma (asi como el evolucionismo y el psicoanilisis) se ubica con rigor en la segunda vision de “holismo” y no en la primera, como Po- pper sefiala. La dificultad de Popper de considerar la totalidad como ins- trumento heuristico tiene fundamento a su vez en el atomismo yen el empirismo de su propuesta de conocimiento. En el ato- mismo, porque desecha o relega el aspecto relacional: la socie- dad no es mas que individuos agrupados, nunca algo distinto ala simple sumatoria individual. Su propuesta no pone en duda que el individuo es, a fin de cuentas, el resultado de relaciones con otros individuos, por lo cual es requisito fundamental co- nocer aquéllas para entender a éstos. Al fin que “sdlo podemos hablar de soldados porque podemos hablar de ejércitos”.!° En el empirismo, porque si bien sefiala que las teorfas son conjeturas, hipotesis, de ellas debemos deducir proposiciones que tengan la posibilidad de ser contrastadas, testadas y refu- ‘adas, que no verificadas, ya que “es facil obtener confirmacio- "es 0 verificaciones para casi cualquier teorfa, si son confir- maciones lo que buscamos”.!! Todo conocimiento tiene que Pasar por la experimentacién para incorporarse al campo de los “onocimientos cientificos. Esta postura alcanza a dibujar mejor sus perfiles cuando se le asocia con las afirmaciones de Pooper de que la fisica es el modelo de cientificidad para ras empiri- S organiza- x Latkes, op. cit, p. 194. : fog, PopBEN: Conjeturas y refutaciones. El desarro © Paidés, Barelona, 1967, 4 reimp., 194, p. 64 det conocimiento cient 86 LAS UNIDADES DE ANALISIS DE LO SOCIAL todas las ciencias y que las ciencias sociales deben alcanza, proposiciones derivables a modelos cuantitativos como los de Atica.'* La nocién de totalidad esc apa la economfa matemé obviamente a estos parametros de experiencia. Posturas similares a la de Popper en la materia mantiene Friedrich von Hayek, fundador de la Sociedad de Mont-Pelg. rin en 1947, organismo que retine a economistas, filésofos y ju. ristas de la talla del propio Popper, Milton Friedman y Ludwig von Mises, y que tendra un peso significativo en las ciencias sociales en el tiltimo cuarto del siglo xx. Para Hayek la sociedad no es mas que el conjunto de “relacio- nes entre individuos y grupos organizados”; constituye el nom- bre que se le asigna al conjunto de sus intercambios, y es un antropomorfismo el suponerla “actuando o deseando algo”.!3 Hayek también adopta la idea de lo inconmensurable de la realidad y de los limites del conocimiento, ya que “la mente humana no puede nunca captar un todo en el sentido de todos los aspectos diferentes de una situacién real”,"4 y al igual que Popper (y Weber), concluye en la imposibilidad de una expli- cacién de lo global Las tinicas unidades existentes y posibles de conocer son las acciones y las decisiones individuales, lo que unido a la impo- sibilidad de “captar” “todos los aspectos” de la realidad hace que nuestro conocimiento sea imperfecto e incompleto. Ante ello, dira Hayek, son un “abuso de la raz6n’ las intervenciones deliberadas en la vida social que busquen alcanzar propdsitos colectivos.!5 plantea la en '2 K. Popper, La miseria del historicismo, p. 156. Aqui Poppe adopcién del “método cero” por las ciencias sociales, construide “con bas una suposicién de completa racionalidad (y quiza también sobre la supos! cidn de que poseen informac 1 implicados, y luego de estimar la desviacién de la conducta real de la respecto a la conducta modelo, usando esta ultima como una especis 4 coordenada cero” (p. 156). 13 Friedrich Hayek, “El ideal democra Estudios Piblicos, nim. 1, Centro de de 1980, p. 11 '$ FE Hayek, The Contrarrevolution of Science, Glencoe, 1952, p. 122 (eurst del autor), citado por Carlos Ruiz ‘i Sheed liberalismo”, Critica y Utopia, nim. 12, Buenos Air 'S Con Jo que deja la mesa puesta estatal en la economia y a cualquier n completa), por parte de todos Jos individu» gente con de ‘0 y la contencién del pode tudios Publicos, Santiago, diciemt re La epistemologia de Popper ¥ < es, mayo de 1984. p. 74 ara postilar sur ccién que altere LAS UNIDADES DE ANALISIS DE LO SOCIAL 87 __El paso del individualismo en el “método” al individualismo politico” se hace sin mayores discusiones légicas y es atin mis acentuado que en Popper,' haciendo de Hayek uno de los tedricos que mas basamentos ha dado a las propuestas econd- micas y politicas del paradigma neoliberal. La escuela del “Public Choice” La escuela del Public Choice se inscribe en los lineamientos centrales hasta aqui esbozados. “Puesto que nuestro modelo incorpora al comportamiento del individuo como su caracte- ristica central, nuestra ‘teorfa’ tal vez pueda ser clasificada del mejor modo como metodoldgicamente individualista”, afirman James Buchanan y Gordon Tullock, dos de los miembros mas representativos de dicha escuela.!7 ‘Aun si se adoptaran algunos de los supuestos del Public Choice, como el de que los individuos buscan mejorar sus beneficios,!8 esta postura tiene dificultades de explicacion general de la sociedad, porque no nos ayuda a entender los puntos de partida diferenciados entre los individuos para la que debe convertirse en un consecucién de sus metas. Esto, problema de explicacion, se considera como un dato dado por la realidad, sobre el cual no hay mayores cuestionamientos.!? Pero el asunto no se reduce sélo a la falta de una explica- cién sobre las diferencias sociales. A ello se agrega el proble- ma que en el camino hacia el mejoramiento de beneficios los individuos van estableciendo redes de relaciones sociales que las premisas con las do regido por acciones individuales. Estas son algunas de |: mica. Véase al res- que fundamenta su propuesta neoliberal en materia econo) Reta su Camino de servidumbre, Alianza Editorial, Madrid, 1978. : Fa relacién con Popper sobre este aspecto, véase M. Blaug, op. cit., p. 70. betenescone Buchanan y G. Tullock, El cdleulo del consenso, Planeta- go ratBareelaaa: 1993, p. 29 (cursivas en el original). : d seocillamente a sus esencias més escuetas, la hipotesis econdmica consiste con una Bina ei individuo representativo o medio, cuando ; enfrente Bien ee ates el intercambio, elegira ‘mas’ en vez de ‘menos’ de mane establecer hipstesis especificas concernientes al grado ®p0 soc, © desigualdad de las caracteristicas externas de los miembros del cial.” Ibidem, p. 40. sf LAS UNIDADES DE ANALISIS DE. LO SOCIAL tienen consecuencias, en cuanto que abren o cierran €SPaciog para la busca de beneficios propios y la de otros hombres. pregunta sobre estas redes sociales y SUS Consecuencias tampo. co aparecen en el anilisis. Asi, el individualismo metodol¢. gico presenta serias dificultades para el estudio Propiamente societal. La teoria sistémica y el marxismo La teoria de sistemas y el marxismo sefialan que la unidad de anlisis social (Ilamese sociedad, nacién, sistema social, sub- sistemas, modo de produccién, etc.) es mucho mas que una sumatoria de individuos aislados. La vida societal implica la gestacion de entramados y relaciones que la simple observa- cién del individuo o la agregacion de individuos no permite captar. Este tejido societal tiene consecuencias en la medida que va definiendo condiciones de accién de los individuos, al tiempo que cristaliza en instituciones.29 Un punto central es la idea de que el individuo no existe aje- no a las relaciones, porque “no hay individuos (primero) que engendran (después) relaciones sociales, ni existen relaciones in- terindividuales que se conviertan, mas tarde, en relaciones es- pecificamente sociales”. En definitiva, “individuos y relacio- nes sociales no constituyen dos realidades distintas”,2! Este entramado de hombres y relaciones sociales genera una unidad mayor no reductible a individuos aislados 0 a una agregacion simple de individuos. Desde esta perspectiva, afir- ma Edgar Morin, “el postulado implicito 0 explicito de vo, sociologia humana es que la sociedad no podria ser considera- da como la suma de los individuos que la componen, sino que constituye tna entidad dotada de cusalidades especifven eo 2 Aqui debe mencionarse que Popper reconoce las “institucio diferencia de los “colectivos”. Pero regresa al individuo como unig sis fundamental, Véase P. Schwartz, C. Rodriguez y F. Ménder ( cit, p. 29. 2' Carlos Pereyra, El sujeto de la historia, Alianza Univers! 1988, p. 28. 22 Edgar Morin, El método, t. 1, La naturaleza de la natural Cétedra, Madrid, 1997, p. 130. alas que lad de anali- comps.) op. ia, Madrid . Ediciones LAS UNIDADES DE ANALISIS DE LO SOCIAL 89 -jerto empirismo ingenuo que considera realidad sélo Hay ce tamente dado. Lo perceptible son los individuos, en lo ine relaciones sociales permanecen ocultas. Pero ‘ nn hablat de individuos al margen de | se La del sistema donde transcurre su existenc ia y en aged a adquiere sus rasgos especfficos”, De esta forma, “la organizacién social no se reduce a una suma de relaciones interindividuales” 3 Séve va mas lejos: “no as relaciones El inmenso descubrimiento efectuado el cual se basa el marxismo maduro forma individual de la “humanidad” modo es primaria como aparece esp: sino secundaria, ya que su base real est constituida, fuera de los individuos, por el conjunto objetivo e histéricamente movil de las relaciones sociales. Esta es una verdadera inversion copernicana de la milenaria cuestion del humanismo, de alcances te6ricos y practicos incalculables.24 por Marx en 1845-1846, en propiamente dicho, es que la » del “ser hombre”, de ningin ontaneamente ante si misma, El individuo, o una simple sumatoria de las acciones indivi- duales, sin importar las entidades que se generan en esas rela- ciones, presenta problemas, entonces, para ser considerado como punto de partida del andlisis. Esto no implica negar la posibilidad o la necesidad de andlisis de individuos. El problema se remite a ubicar a éstos en contextos societales que condicio- nan su accionar. A fin de cuentas, la sociedad no esta compuesta de individuos en general, cualesqule "a, que sevian otros tantos ejemplares de “el hombre"; porque cad sociedad tiene sus individuos, historica y socialmente Ses A El individuo-esclavo no es el individuo-siervo ni el individuo-proleta- io, y lo mismo pata el individuo de clase dominante que correspon ieee sentido, incluso una clase no esta “compuesta” de a Se marcas fae cinte seme ieee ee indivi ss cit., p. 27. : Fea eile ceiainbe) tata te la pePeondlldall nenerrort Hllyares, e sc tes, 1973, p. 382 (cursivas en el original). Buenos mn 90 LAS UNIDADES DE ANALISIS DE LO SOCIAL en su individualidad por sus condiciones de vida, de trabajo, de & plotacién y de lucha, por las relaciones de la lucha de clases.25 La definicién de la accion social como unidad de ana isis de la realidad presenta también dificultades. “La accion social —seiiala Max Weber— es una accién en la que el sentido men. tado por su sujeto o sujetos esta referido ae conducta de otros, orientandose por ésta en su desarrollo. i Los problemas de Ja formulacién anterior radican en el esta- blecimiento de una unidad indeterminada en términos histérj- cos, a partir de sujetos sobre los cuales no hay ninguna pre- gunta sobre sus condicionamientos sociales. Asi, el punto de partida es el hombre en general (0 el actor o el sujeto). Pero hay que afirmar que “no hay individuos ‘naturales’, sino indivi- duos ‘sociales’ constituidos por el lugar ocupado en el sistema donde transcurre de manera necesaria su proceso de vida real” 27 Pereyra prosigue: No se trata, pues, de hombres en general, sino de miembros de tal 0 cual clase soc 1, inscritos o no en ciertas corrientes politicas, cuya conciencia es guiada en mayor o menor medid aquellos principios ideol6gicos, en quie ciones culturales heterogéne: especificos. ja por estos o ‘nes una amalgama de tradi- decanta creencias, valores y gustos En estas condiciones, “hablar de motiv. positos individuales sin buscar su Conexion necesaria con todo lo anterior equivale a moverse en el vacio” 28 Ni el enriquecimiento de la teoria de la comprensi6n (Versteben) resuelve el proble ‘@ que ésta tien- de a ubicar el sentido que los actores le dan a sut accién, pero los resultados sociales por lo general se apartan de €S0s sentidos Por esta raz6n, “el Ambito de la explicacién histérica no pu 3 < ser [.-] el de las intenciones de los hombres, no gaia ypu? 0s, intenciones y pro- accion social por la ma, ye 25 Louis Althusser, Para una critica de la prictica tedrica, § 'glO XX Editor éxico, 1974, p. 38. Ores Me ve Weber Economia y sociedad, Fondo de Cultura Econdmica Méx y » México, 1996, p. 5. 27C, Pereyra, op. cit., p. 37 (cursivas del autor). 28 Idem. LAS UNIDADES DL, ANALISIS DE. LO SOCIAL n ciertos hechos no presuponen ni siquiera tales intenciones, sino porque, considerando a otros, los resultados no orrespon den a lo que los individuos pretendfan originalmente” 2” Luego de cierto acuerdo, que los enfrenta a las corrientes liv gadas al individualismo metodolégico, la teoria de sistemas y el marxismo* terminan diferencidndose radicalmente, Las uni- dades de andlisis no pueden ser cualquier sistema o subsiste- ma, amplio 0 reducido, simple o complejo, dependiendo del tipo de interrelacién que se considere entre las partes, con lo cual, como ocurre con las posturas sistémicas, podemos partir indiferenciadamente de la familia, la cultura, la economia, la sociedad, la personalidad de los actores, grupos de trabajo, naciones 0 cualquier otro sistema o subsistema. El marxismo sefala unidades de andlisis definidas, con refe- rentes histéricos especfficos, lo que le permite romper con la simple formalidad légica 0 con unidades construidas al arbi- trio: modo de produccién, modo de produccién capitalista, sistema mundial, formaci6n social y coyuntura.}! El problema de investigacién, las preguntas formuladas a la realidad social, remiten a alguna de esas unidades de anilisis, lo que plantea el tipo de categorfas y de conceptos requeridos y los medios instrumentales que se deben emplear. Una diferencia no menos importante se refiere a la jerarqui- zacion de los ordenamientos (y desérdenes) de la realidad social. El pluralismo de puntos de partida y la diversidad de unidades de andlisis en la teoria sistémica obedece a una indi- ferenciacién respecto a los nticleos organizativos de la rea- lidad social. Niklas Luhmann lo expresa claramente cuando, en respuesta a la pregunta sobre las aportaciones mas impor- istructuralis- ® Adolfo Sanchez Vazquez, “Estructuralismo ¢ histo! ‘mo y marxismo, Editorial Grijalbo, México, 1970, pp. 44 ™ Dentro de la teorfa de sistemas existen diferencias, al igual que dentro del marxismo. Asi, por ejemplo, Niklas Luhmann, uno de los renovadores del pa: radigma sistémico, senala sus distancias con cl planteamiento de Ludwig von Bertalanffy y con Talcott Parsons. Para una exposicién prodigiosamente breve y clara de sus planteamientos, véase Sociedad y sistema: la ambicion de la teo- ia, Barcelona, Paidés, 1990, con una también clara introduccién de Ignacio Teuzquiza. Aqui recalcamos ciertos rasgos comunes al paradigm sistémico, al igual que lo hacemos con el marxismo. ; fe Para un anilisis de este problema remitimos al lector al cap. 111 de este bro, As UNIDADES DE ANALISIS DE LO SOCIAL Li 92 de su teoria Soc’ al, seftala: “sobre todo que No exis ae , » en su teoria esta presente “una serie de q; cen: a Giferenciaciones conceptuales que deben ¢¢ cere a “no hay una disposicion jerarquica” > narse Lae estan muy alejadas de la propuesta marxista en ae a la organizacion societal yla ook de elemento, para comprender la historia. El panto pete basico pa hacer historia es producir los bienes que satis facen los reque. rimientos de la vida material y en ese proceso los hombres establecen relaciones sociales que desempenan un papel decj- sivo en la definicion de los procesos societales, por lo cual es necesario descifrarlas.*? te un Stin. ombj. 2. ¢SISTEMA MUNDIAL O FORMACIONES SOCIALES? Desde otra perspectiva, el problema de la unidad de andlisis también se presenta cuando los interrogantes se refieren a la comprensi6n del caracter mundial del capitalismo y su capa- cidad de generar desarrollo y subdesarrollo, con expresiones espaciales (regionales y locales) diferenciadas. La discusion en torno a estos problemas ha dado vida a posiciones diver gentes, vainier Torres y Guillermo Zermeiio, “Entrevista a Niklas Luhmana”, E Mies Sociologicos, nim. 30, septiembre-diciembre de 1992, El Colegio “¢ México, México, p. 794. Reafirmando lo anterior, Gonzalo Varela afirme 4 Ia existencia de sistemas funcionales auténomos lleva a una de las oDS¢ oe garve af Wolémicas de Luhmann, la de que [...] ningtin sistema puede 2 garse ahora la representacién de la Sociedad, No hay cupula ni centro, Si ndo gran nimero de sistemas que se perturban reciprocamente pero conserve Ti Omnia”. Véase su “Niklas Luhmann en México”, Estudios Sociol&s "G20. septiembre-diciembre de 1992, om cin p. 785. a eee relectal de su vida —sefiala Marx— los su volt reliciones ae Ties Hecesarias ¢ independientes ae t fase dee luccion de la vida material eee’ Materiales.” Y agrega: roitics tea. Obras Escopidas de Mera ious a ka critica del co Moscdi, 1980, pp. 517 y sin Engels, tres tomos, Editorial PFO! ——— ee —_:Stts=*T 25 co? hombres oom, LAS UNIDADES DE ANAL IS DE LO SOCIAL. 93 Endogenistas y exogenistas Desde una perspectiva geoeconémica mundial, Immanuel Wa- llerstein ha cuestionado la pertinencia de estudios que per- manezcan amarrados a las nociones de Estado o de sociedad. “BI andlisis de los sistemas mundiales —afirma— pone en cuestion la unidad de anilisis’, y agrega que “este tipo de ana- lis ustituye el término ‘sociedad’ por el término ‘sistemas historicos’.”*4 Wallerstein distingue “tres formas o variedades” de sistemas historicos: los “minisistemas”, “asi llamados porque son espa- cialmente poco extensos y relativamente breves en el tiempo (tienen una vida aproximada de seis generaciones)”, siendo homogéneos en lo que se refiere a sus estructuras culturales y de gobierno; los “imperios mundiales”, “vastas estructuras politicas”, cuya légica es “la extraccién de tributos a producto- res directos (en su mayorfa rurales) con autonomfa admini trativa local”, y, por tiltimo, las “economfas mundiales”, “vastas y desiguales cadenas de estructuras de produccién diseccio- nadas por multiples estructuras politicas”, cuya “légica basica es la de que la plusvalia acumulada se distribuye desigualmen- te en favor de quienes puedan lograr diversos tipos de mono- polios temporales en las redes de mercado” 35 Apoyado en documentados estudios,3¢ Wallerstein afirma que “el ‘sistema mundial moderno’ surgié de la consolidacion de una econom{a mundial”, y “se expandié hasta cubrir el mundo entero, absorbiendo en el proceso a todos los minisis- temas e imperios mundiales existentes. Por tanto, por vez pri- mera a fines del siglo xix existié un tinico sistema histérico en el mundo”.37 Wallerstein concluye su razonamiento subrayando una idea clave: “Lo decisivo es que la definicién y explicacién de las de los sistemas mundiales”, en La teoria social, 37. Wallerstein, ulta, hoy, de Anthony Giddens y Jonathan Turner, Alianza Editorial-Cona México, 1991, p. 408. 38 Idem. 3 Véanse los dos tomos publicados en espafiol de El moderno sistema mun- dial, Siglo XX1 Editores, México, 1979. Existe un tercer tomo disponible en inglés *7L, Wallerstein, op. cit., p. 409. 'S DE ANALISIS DE LO SOCIAL o4 LAS UNIDAD unidades de ansilisis los sistemas hist6ricos— se conviertg a cientifica”*8 n en objeto central de fa empre: En los debates de los anos sesenta y setenta sobre Jag Par ticularidades de América Latina, uno de los problemas gue tuvieron en juego fue el de la unidad de anilisis, : equé es lo que hay que cons podria resumirse ast: a derar Para poder ver y comprender el subdesarrollo latinoamericano? Frente a este interrogante, las escuelas de la CEPAL y de la dependencia afirmaron —como lo hace Wallerstein Posterior. mente— que el subdesarrollo latinoamericano no puede en. tenderse ajeno a la insercién de la regién en los movimientos constitutivos y reproductivos del capitalismo como sistema mundial.3? En la voragine mundial generada por el nuevo sis. tema la regién comenzé a escribir su historia en torno al sub- desarrollo. Desarrollo y subdesarrrollo son, entonces, las dos caras de un mismo proceso: la historia del capitalismo como sistema mundial. Esta sera una de las afirmaciones claves frente al problema.*° Otras corrientes, por el contrario, recalcaran que la respuesta se encuentra en el desciframiento de las relaciones de produccién internas de América Latina, en la organizacién productiva local. Aqui se ubican autores que reclaman como aspecto clave el estu- dio de los modos de produccién en la regién.4! Las primeras fueron calificadas de “exogenistas”, en cuanto privilegian, a juicio de las segundas, los aspectos “externos”, en tanto que a éstas se les denomin6 “endogenistas”, por subrayar los factores “internos”. 38 Idem. >” La nocién “centro-periferia” concebida por Raul Prebisch y que caracteri- 26 los estudios iniciales de la CEPAL, asi como la propia nocién de dependen- cia, son expresiones de enfoques que asumieron la economia mundial como -ferente necesario para entender los problemas del subdesarrollo. Para una i intética del camino intelectual de Prebisch, véase su ensayo “Cinco etapas de mi pensamiento sobre el desarrollo”, Comercio Exterior, vol. 37. nim. 5, mayo de 1987, México. Para una revision de los aportes y limitaciones de paradigmas cepalinos y de la dependencia véase el cap. 1x de este libro # Su formulacién puede verse, por ejemplo, en Osvaldo Sunkel y Pedro Pa: El subdesarrollo latinoamericano y la teoria del desarrollo, México, Siglo XX! Editores, 1970. *' Como, por ejemplo, Ernesto Laclau. Véase su ensayo “Feudalismo ¥ capita ee América Latina’, en el libro Modos de produccién en América Latin de Ssadourian y otros, Cuadernos de Pasado y Preseitte, nium. 40, Cordoba, 1973: er LAS UNIDADES DE ANALISIS DE LO SOCIAL 95 Para el nivel de la pregunta planteada: como surge el subdesarrollo?, el problema del punto de partida era clave y, en ese sentido, los cepalinos y los dependentistas (y posterior- mente Wallerstein) estaban mejor posicionados. El interro- gante formulado exigia ubicarse en el horizonte abierto por el sistema mundial capitalista, ya que no era posible dejar a un lado la organizaci6n productiva regional de las readecuacio- nes que alli habian ocurrido como resultado de la integracién de América Latina a los procesos que dieron vida al capitalis- mo como sistema mundial. En pocas palabras, la esclavitud y las relaciones serviles que tuvieron lugar en la regi6n en los siglos xvii y xIx no apare- cieron como resultado de la maduraci6n 0 la descomposicién de las relaciones de produccioén y fuerzas productivas de las organizaciones socioeconémicas prehispanicas o de una y otra. Mas bien estuvieron marcadas por la importacion de esclavos y el establecimiento de haciendas y otras unidades productivas que demandaban a la periferia los sistemas coloniales luso e hispano, inscritos, a su vez, en los movimientos de expansién del naciente mundo capitalista con centro en Europa. Pero este punto de partida: la necesidad de ubicar a América Latina en el contexto de la expansién mundial del capitalismo para entender el subdesarrollo, no exenta de la necesidad, en un segundo momento, de desentrafiar las modalidades organi- zativas y reproductivas internas. En pocas palabras, la inser- cién al mercado mundial capitalista provoca procesos inter- nos que es necesario dilucidar. Las respuestas sobre las modalidades de reproduccién del capitalismo como sistema no estan sélo en el sistema general, sino también en la dinamica de sus partes, por lo cual comien- za a tener sentido adoptar unidades de analisis menores, asun- to que Wallerstein discute y que es la esencia de la teoria de la dependencia, la que postula que habia que indagar por las particularidades del capitalismo dependiente. América Latina: ¢feudal o capitalista? Junto al punto desde donde era visible el problema del subdes- arrollo (unidad de anilisis), aparecié un segundo debate susci 96 LAS UNIDADES DE ANALISIS DE LO SOCIAL tado por las particularidades que asumio la insercion de jg region al mercado mundial. Aquél podria sintetizarse América Latina ¢feudal 0 capitalista? Las respuestas a este interrogante no encuentran a los acto. res ya enunciados en las mismas posiciones. Mirado el proble. ma desde el sistema mundial, para diversos autores América Latina era claramente capitalista.*? Su inserci6n al mercado mundial, desde la Conquista y la Colonia, formé parte de los procesos de surgimiento del sistema mundial capitalista, Sin embargo, paraddjicamente, esa insercién se hizo sobre una organizacién productiva interna en la que diversas rela- ciones precapitalistas, tanto serviles como esclavistas, alean- zaron fuerte expansi6n y constituyeron el eje de la explotacion, Desde el estudio de los modos de produccion, prescindiendo del papel de la organizacién productiva en el sistema, América Latina era mds feudal que capitalista. En los afios ochenta este debate volvié a ganar vida, tenien- do entre sus actores a Wallerstein, defendiendo las antiguas posiciones de Frank, y a Steve J. Stern en la defensa de la tesis de una América Latina feudal.43 Como puede apreciarse, cada uno de los bandos se para en lugares distintos (sistema mundial o formacién social) para responder a los interrogantes planteados. Asf, no es dificil que las respuestas sean tan encontradas y que no existan posibili- dades de solucion. Una via de solucién a este debate la propuso una corriente dependentista* al afirmar que el andlisis del subdesarrollo, si bien exige partir considerando el sistema mundial, debe regre- sar a unidades menores, regionales y locales, a las formacio- nes sociales, que de manera general terminaran circunscritas asi: # El més fuerte defensor de esta tesis fue libro Capitalismo y subdesarrollo en América Editores, 1970. 43 Véase I. Wallerstein “Comentari de S. Stern, “Todavia mas soli André Gunder Frank. Véase st Latina, Buenos Aires, Siglo XXI rios sobre las pruebas criticas de Stern”, Y r s", ambos ensayos publicados en la Revist Mexicana de Sociologia, México, nim. 3, julio-septiembre de 1989, “ En particular, la corriente marxista, en la que se ubicarian Theotonio dos Santos, Vania Bambirra y Ruy Mauro Marini, Del primero puede verse fi? rialismo y dependencia, Editorial Era, México, 1978. De Ba , ambirra, con El capitalismo dependiente latinoamericano, Siglo XXI Editwren Meng 1974 LAS UNIDADES DE ANALISIS DE LO SOCIAL 7 torialmente bajo los estados-nacion que comienzan a ter ganar forma luego de los proc En esas unidades menore: ganizacion econdmica, politica y social que reproduce el atraso y el subdesarrollo, y en la que se redefinen las nuevas modali- dades de reinsercién internacional y, también, las nuevas modalidades de atr: En un momento —posterior a los procesos de independencia y que varia segtin las formaciones sociales a mos— estas unidades comienzan a gener turas de reproduccién del capitalismo y del subdesarrollo y resentan como una particularidad el que operan acelerando el desarrollo del sistema mundial capitalista, pero lo hacen acentuando y agudizando formas de explotacién en las viola de manera permanente el valor de la fuerza de tr: Jo que da origen a una modalidad de desarrollo capitalista especifica, la dependiente. De esta forma, el punto de partida, el sistema mundial, no nos exenta del estudio de la reproduccion “local” del capitalismo, proceso que se redefine de manera per- manente por los cambios que sufren regiones y paises en su inscripcién en la economia global. Siguiendo a Morin, podemos afirmar que asf se logran sor- tear los problemas presentes en dos tipos de reduccionismo: uno, “parcelario”, que “reduce la explicacién del todo a las propiedades de las partes conocidas isladamente”, en las que se ubicarian, por ejemplo, los estudios sobre modos de pro- duccién o economfias “nacionales”, o sobre regiones, desliga- dos del sistema capitalista mundial. Dos, los peligros del reduccionismo “holista”, pos reduce las propiedades de las partes a las propiedades del to- do”,46 como ocurre en los estudios que suponen que la compren- sién del sistema capitalista mundial dilucida todo o casi todo. sos de independencia termina de constituirse una or- 0 y subdesarrollo, las que nos refira- 1s propias estruc- que se bajo, 45 bn “que y de Marini, su planteamiento mas acabado sobre el tema se encuentra en Dialéctica de la dependencia, Editorial Era, México 1973. Para una profundi- zaci6n puede verse el ensayo “El marxismo latinoamericano y la dependen- Sigh i libro Las dos caras del espejo. Ruptura y continuidad en la sociolo- « latinoamericana, Triana Editores, México, 1995. ta qees'@ formulacién corresponde en particular a Marini. Véase Dial (cbendencia, Edgar Morin, op. cit., p. 150. ica de 8 LAS UNIDADES DE ANALISIS DE LO SOCIAL Como se ha dicho, el todo no sélo es mas que la suma de las partes (asunto que recalca el reduccionismo holista”), sing que también es menos, porque el conocimiento de lo general no resuelve —y mas bien reclama— el conocimiento de las parcialidades.4” En la solucién a aquellos dos reduccionismos América Latina pudo ser construida como problema tedrico, BIBLIOGRAFIA Althusser, Louis, Para una critica de la préctica te tores, México, 1974, » Vania, El capitalismo dependiente latino XXI Editores, México, 1974, Bertalanffy, Ludwig von, Teoria general tura Econémica, México, 1976, Buchanan, James M., y Gordon ‘Wullock, El cdleulo del consenso, Planeta-Agostini, Barcelona, 1993 Dos Santos, Theotonio, [; México, 1978, Frank, André Gunder, Capitalismo y subdesarrollo en Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 1970. 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