Sondas Voyager
HISTORIA
La misión de las Voyagers surgió a causa del alineamiento de los planetas exteriores
al final de los años 70, lo que permitiría
que una nave las visitara utilizando
métodos de impulso por asistencia
gravitatoria.
Uno de los primeros que se dio cuenta
de las ventajas fue Gary Flandro,
posgraduado de laboratorio de la NASA,
basó sus estudios en resultados
anteriores sobre asistencias
ESQUEMA DEL IMPULSO POR ASISTENCIA gravitacionales.
GRAVITACIONAL
Redefinió algunos cálculos, llegando a
la conclusión de que cuatro al lanzar una sonda espacial entre 1976 y 1978, permitiría
obtener información sobre los cuatro planetas más externos del Sistema Solar,
tardando menos de la mitad del tiempo, que si no se hubiese dado este fenómeno que
se presenció por última vez a principios del siglo XIX.
La NASA en principio propuso el lanzamiento de cuatro sondas para aprovechar esta
oportunidad con la denominación TOP, que fueron canceladas por su elevado coste,
pero propuso después otros dos programas Mariner Jupiter-Uranus (MJU) y Mariner
Jupiter-Saturn (MJS), este último fue el que dio a pie a las sondas Voyager, que en su
inicio tenían el objetivo de sobrevolar Júpiter y Saturno.
Pero había un problema. La ventana de lanzamiento de 1977 sólo permitía visitar los
cuatro planetas gigantes siempre y cuando las naves no pasasen cerca de Ío y Titán,
dos objetivos claves de la misión. Por este motivo, los encargados de la misión TOPS
habían decidido en su momento mandar dos naves en la trayectoria Júpiter-Saturno-
Plutón y otras dos en la ruta Júpiter-Urano-Neptuno. Por lo tanto, desde el principio se
tomó la decisión de ‘sacrificar’ una de las dos Voyager para visitar Ío y Titán a poca
distancia. La nave elegida, que finalmente sería la Voyager 1, no podría continuar
hacia Urano y Neptuno, incluso si la NASA decidía ampliar su misión. Si por algún
motivo la Voyager 1 no hubiera podido sobrevolar Ío y Titán, la Voyager 2 hubiera
tomado el relevo de su gemela. En la totalidad de la misión, se han gastado más de
700 millones de USD , repartidos a lo largo de tres décadas debido a ampliaciones de
la misión.
La Voyager 1, es una sonda espacial lanzada en el año 1977, el 5 de septiembre con
el principal objetivo de observar y estudiar los límites del sistema solar y el Cinturón de
Kuiper, aunque en un principio, tenía el objetivo de visitar Ío y Titán, además de la
exploración del espacio interestelar.
1
Fue la primera sonda en proporcionar
imágenes detalladas de las lunas de Saturno
y Júpiter, coincidiendo con la alineación de
los planetas exteriores.
Es considerado como el objeto más alejado
de la Tierra fabricado por la humanidad,
encontrándose a una distancia superior de
19 000 millones de kilómetros del Sol,
viajando a una velocidad de 17 km/seg.
Recibe la categoría de c sonda interestelar,
que ha alcanzado la velocidad de escape del sistema solar, por lo que nunca
regresará a ella, junto con las sondas Piooner, la Voyager 2 y la sonda New Horizons.
Tiene una sonda hermana, la Voyager 2. Inicialmente se las iba a bautizar con el
nombre de Mariner 11 y Mariner 12, aunque a última hora se las rebautizó como
Voyager, coincidiendo con el nombre de un programa de la NASA para mandar
sondas a Marte.
La Voyager 2, fue lanzada antes que la 1 en agosto. Es idéntica a su hermana
Voyager 1, formando ambas parte del programa Mariner, cuyo objetivo era el de
analizar distintos planetas del Sistema Solar utilizando sondas espaciales.
Se diferencia de la Voyager 1 en que tomó una trayectoria
distinta a su paso por Saturno .
En la actualidad, lleva una velocidad de 14,8km/seg,
convirtiéndose junto con su hermana en uno de los objetos
más alejados de la Tierra construidos.
Tras el fin de su misión principal, recibió la categoría de
sonda interestelar, la cual utiliza la NASA para realizar
observaciones más allá de la heliosfera, transmitiendo
señales de radio hasta posiblemente el año 2025.
EQUIPAMIENTO
Cada una de las Voyager se encontraba formada por una gran antena de alta
ganancia de 3,66 metros de diámetro unida a un cuerpo decagonal con unas
dimensiones de 1,88 metros de diámetro y 47 centímetros de alto donde se
encontraba la mayor parte de los sistemas electrónicos tanque de hidracina (tanques
esféricos con la sustancia del mismo nombre) y el sistema de propulsión.
2
Del cuerpo principal sobresalen estructuras
metálicas que servían para sostener los
distintos sensores y antenas. El más
importante era el brazo de la plataforma de
instrumentos, donde se encontraban las
cámaras. La plataforma móvil, de 107 kg, era
capaz de orientarse en dos ejes para permitir
que las cámaras e instrumentos apuntasen
constantemente a las lunas de los planetas
gigantes.
Estas cámaras eran diferentes de las de aquel
entonces. Se trataban en realidad de dos
cámaras de televisión a base de tubos vidicon,
una con un objetivo gran angular dotado de
una focal de 200 mm (f/8.5), y otra con un
teleobjetivo de 1500 mm (f/3). Cada cámara
estaba equipada con ocho filtros y la masa
total del instrumento era de 38,2 kg.
Por otro lado, el espectrómetro infrarrojo
IRIS, cuya función era el de medir la
temperatura de medir la temperatura de
los cuerpos a los cuales enfocaba
utilizando un telescopio integrado de unos
50 cm.
Espectrómetro ultravioleta UVS y el
experimento de rayos cósmicos CRS
(Cosmic Rays Subsystem). Al lado de este
instrumento se hallaba el detector LECP PLATAFORMA DE INSTRUMENTOS
(Low-Energy Charged Particle Detector)
para captar de partículas cargadas de baja energía. El fotopolarímetro (PPS,
Photopolarimeter Subsystem), debía estudiar las partículas y anillos de los planetas
gigantes en longitudes de onda de 230-750 nm.
De las sondas también sobresalían dos antenas de 10 metros que formaban parte e
los instrumentos de radioastronomía planetaria (PRA) y del estudio de las ondas de
plasma (PWS).
Cada sonda tenía un mástil desplegable de 13 metros y 2,3 kg en el que se situaban
dos magnetómetros para campos magnéticos débiles uno situado en el extremo del
mástil y otro a seis metros de la nave. Otros dos magnetómetros para campos
intensos acoplados al cuerpo principal.
Otro brazo de 2,3 metros portaba los tres generadores de radioisótopos (RTGs) que
proporcionarían energía eléctrica a la sonda, conseguida gracias a la desintegración
del plutonio 238. En total, los tres RTGs proporcionaban 7 kW de potencia calorífica,
que se transformaban en 470 W eléctricos, una cifra que ya se había reducido a 400W
3
durante el sobrevuelo de Saturno y que en 1997 rondaba los 335 W, disminuyendo
cada año debido a la desintegración de plutonio y degradación de los materiales.
Para llevar a cabo las funciones de forma
autónoma, incorporaban las sondas tres
ordenadores, que controlarían el flujo de
información, contactarían con la Tierra y la
situación y posición de las naves.
Disponen de 16 impulsores de hidracina con
los cuales pueden reorientarse en base a la
información transmitida por los sensores.
Cada sonda disponía de cuatro transmisores
redundantes capaces de enviar señales en
banda-S (2,3 GHz) y en banda-X (8,4 GHz),
así como dos receptores en banda-S para
GENERADOR RGTs
captar las órdenes procedentes de la Tierra.
Las sondas Voyager incorporan un elemento
peculiar, que consta de un disco de oro,
debido a la estabilidad que proporciona, que
contiene una mezcla de sonidos y música de
la Tierra, además de contar en su cubierta
con información relacionada a su uso,
incluyendo información sobre donde nos
encontramos y cómo somos.
Esta idea surge por parte de la Sociedad Americana de Astronomía, para dejar un
mensaje a toda civilización que se encontrara con este disco de oro a bordo de las
sondas Voyager.
La construcción del disco está compuesta por 118 imágenes de la Tierra recopiladas
por Jon Lomberg. Timothy Ferris hizo una selección musical. Ann Druyan armó el
compilado de "sonidos de la Tierra" y Linda Salzman recogió saludos de bienvenida
de personas de todo el mundo en 55 idiomas. Estuvieron asesorados por especialistas
de varios campos y varias partes del mundo.
Entre otros sonidos podemos encontrar el sonido de viento y truenos, el trinar de aves,
el canto de ballenas y hasta al hijo pequeño de Sagan diciendo: "Saludos de los niños
del planeta Tierra", además de incluir con un saludo en inglés por parte de la
secretaría general de la ONU
Las 118 imágenes se grabaron en formato analógico, por lo
que el disco incluye las instrucciones para reconstruirlas. El
SÍMBOLO 1
disco se instaló en un lateral de la nave y no en su interior,
como pedían algunos para protegerlo mejor de los
1
4
micrometeoros. Los ‘Sonidos de la Tierra’ siguen siendo actualmente el mensaje físico
más elaborado que la humanidad haya enviado para comunicarse con una posible
civilización extraterrestre.
Si nos fijamos en la cubierta aparecen distintos símbolos. En el símbolo 1, si nos
fijamos, representa al propio disco. Los segmentos verticales y horizontales que
envuelven la circunferencia especifican, codificada en binario, la velocidad adecuada
de rotación del disco para que se escuche. El conjunto de rayas de la parte inferior
representa un código binario, donde las verticales son unos y las horizontales ceros.
Además, muestra también la SÍMBOLO 2
posición correcta de la cabeza
lectora para comenzar la reproducción.
El símbolo 2 muestra la localización
de nuestro Sol respecto a 14
púlsares desde el Sol. Además
también aparecen marcados con
código binario la frecuencia de estos
pulsos
SÍMBOLO 3
El símbolo 3, muestra una serie de instrucciones
para la decodificación de las imágenes.
La primera parte superior muestra la apariencia
general en forma de onda de las imágenes de la
grabación. Los códigos binarios inferiores que
abarcan una longitud de onda se refieren al tiempo
de muestreo o escaneo.
Debajo se muestran los momentos de disparo o desencadenado de la onda.
SÍMBOLO 4
Aparecen dos rectángulos. El primero de ellos indica la dirección de
barrido. Los códigos binarios superiores especifican el tiempo entre escaneos, con un
total de 512 líneas verticales para cada fotografía completa. El rectángulo inferior
representa la primera de las imágenes que contiene el disco (un círculo), si se
descodifica correctamente.
5
La imagen del símbolo 5 nos indica los dos estados más SÍMBOLO 5
bajos del átomo de hidrógeno. Las líneas verticales con los
puntos indican
MISIÓN
VOYAGER 1
Cuando fue lanzada el 5 de septiembre de 1977, desde Cabo Cañaveral, . Su misión
original era visitar Júpiter y Saturno para obtener nueva información de estos, además
de poder fotografiar detalladamente los satélites de esos planetas. La Voyager 1 es
actualmente el objeto hecho por el humano más alejado de la Tierra, viajando a una
velocidad relativa de la Tierra y el Sol mayor que la de ninguna otra sonda espacial.
LANZAMIENTO
La ventana de lanzamiento para la trayectoria Júpiter-Saturno-Urano-Neptuno se abría
el 20 de agosto de 1977 y sólo duraría un mes. Para no desperdiciar esta oportunidad
histórica, se tomó la decisión de construir tres sondas, denominadas VGR77-1,
VGR77-2 y VGR77-3.
En principio, la primera en despegar debía haber sido la VGR77-2, pero antes del
lanzamiento se detectaron problemas con dos de los tres ordenadores principales y
fue sustituida por la VGR77-3. Tras ser reparada, la
VGR77-2 sería lanzada posteriormente como la
Voyager 1.
El lanzamiento de la Voyager 1 (VGR77-2) el 5 de
septiembre ocurrió sin incidencias. Antes del
despegue la NASA decidió revisar el sistema de
despliegue de la plataforma de instrumentos y otras
partes de la nave después de los problemas
experimentados con la Voyager 2. Estas pruebas Voyager 1.
obligaron a retrasar el despegue, que originalmente
estaba previsto para el 1 de septiembre.
Aunque el lanzamiento fue correcto, la etapa Voyager 1
Centaur funcionó inicialmente peor de lo esperado y
tuvo que aumentar la duración de su segundo
encendido para compensar este problema. Si la
Centaur no hubiera corregido su escaso rendimiento
inicial, la Voyager 1 no habría podido alcanzar Júpiter. Pero lo más grave es que si
esta etapa Centaur hubiese sido la empleada en el lanzamiento de la Voyager 2, la
nave habría sido incapaz de llegar a Urano y Neptuno. La misión se había salvado por
muy poco.
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HECHOS SUCEDIDOS DURANTE EL VIAJE
Dos semanas después del despegue, la Voyager
1 tomaría la primera imagen icónica de la misión:
una fotografía del sistema Tierra-Luna a doce
millones de kilómetros.
Moviéndose en una trayectoria más rápida, la
Voyager 1 adelantó a su hermana el 19 de
diciembre. Para no ser menos que su hermana,
la sonda experimentó su cuota de problemas el
23 de febrero de 1978, cuando se detectó que la
plataforma móvil de instrumentos se había
atascado por culpa de un problema con el Tierra-Luna
lubricante, aunque el problema se solucionó tres
meses después gracias al esfuerzo de los
ingenieros.
La Voyager 1 comenzó la fase de observación de Jupiter el 4 de enero de 1979. A
medida que se acercaba a Júpiter se pudieron vislumbrar más y más detalles del
planeta y sus lunas. El 13 de febrero el disco de Júpiter era tan grande que no cabía
en una sola imagen y la nave realizó una de sus fotos más conocidas en las que se ve
la Gran Mancha Roja con Ío y Europa posando delante del planeta. El 3 de marzo la
sonda entró en la magnetosfera de Júpiter y cruzó la órbita de Calisto, el más exterior
de los cuatro satélites galileanos. Dos días después, la Voyager 1 sobrevoló Júpiter a
206 700 kilómetros por encima de sus nubes, descubriendo de paso un anillo de finas
partículas desconocido hasta entonces.
La sonda pasó a 734 000 kilómetros de Europa, está siguió sobrevolando, pasando
por Arquimedes, Ganímedes y Calisto, además de descubrir varias lunas en las que
destacan Adrastea, Metis y Tebe.
Tras pasar por estos lugares, las Voyager fueron aceleradas por el campo gravitatorio
del planeta y alcanzaron la velocidad de escape del Sistema Solar. Tras esto, las
voyager se convirtieron en la segunda pareja de naves interestelares de la humanidad,
después de las Pioneer 10 y Pioneer 11.
El 12 de noviembre de 1980 la Voyager 1 se acercó a tan sólo 4000 kilómetros de
Titán. Después de tantos sacrificios para poder realizar este sobrevuelo, las imágenes
fueron un poco decepcionantes. Algunos científicos incluso esperaban que Titán
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pudiera albergar océanos de metano. Pero no pudo ser. Todo el satélite estaba
cubierto por una espesa neblina de hidrocarburos que impedía ver la superficie, salvo
en el infrarrojo.
Tras el sobrevuelo de Titán, la Voyager 1 cambiaría su trayectoria de tal forma que no
podría visitar Urano y Neptuno. El resto de lunas del sistema de Saturno resultaron ser
bolas de hielo, pero bolas con una interesante historia a cuestas. En el mismo día que
se acercó a Titán, la Voyager 1 sobrevoló Saturno a 64 200 kilómetros de sus nubes
más altas, descubriendo detalles nunca imaginados en la estructura de los anillos.
Poco después pasó a 88 000 kilómetros de Mimas, un pequeño satélite de 390
kilómetros marcado por la huella del gigantesco cráter Herschel de 130 kilómetros,
causante de que esta luna sea conocida con el apodo de ‘Estrella de la Muerte’. El 13
de noviembre la sonda se acercó a Encélado,. Posteriormente le tocó el turno a Dione,
un satélite repleto de cráteres muy parecido a Tetis. Pero la luna con más cráteres
resultó ser Rea.
El 14 de febrero de 1990, las cámaras de la
Voyager 1 funcionaron por última vez para
tomar 64 emotivas fotografía, un ‘retrato de
familia’ de los planetas del Sistema Solar a seis
mil millones de kilómetros de distancia, con
excepción de Mercurio y Marte, demasiado
débiles para ser captados a esa distancia. Para
entonces, las dos Voyager estaban tan lejos
que la Tierra no era más que un minúsculo y
humilde punto azul en la inmensidad del
espacio interplanetario.
En septiembre de 2004, la Voyager 1 alcanzó una distancia de 14 000 millones de
kilómetros (93,2 UA, 8700 millones de millas o 13 horas luz) del Sol y es por lo tanto el
objeto más lejano construido por el humano. El 15 de agosto de 2006 la sonda
Voyager 1 alcanzó la distancia con respecto al Sol de 100 UA, esto es, casi 15 000
millones de km.
En una declaración de prensa, el 24 de mayo de 2005 la NASA declaró que la Voyager
1 había alcanzado como primer objeto construido por el humano, la zona llamada
frente de choque de terminación, y continuará viajando por la región conocida como
heliofunda, la última frontera del sistema solar, próxima a la heliopausa (punto en el
que el viento solar se une al medio interestelar o al viento estelar procedente de otras
estrellas).
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VOYAGER 2
LANZAMIENTO
La Voyager 2 (VGR77-3) fue lanzada el 20 de agosto de 1977, justo cuando se abría la
ventana de lanzamiento para la trayectoria JSUN. Ese mismo día comenzaron los
problemas con la nave. Antes y durante el despegue, la sonda experimentó fallos del
ordenador AACS, provocando que la nave cambiase al ordenador de reserva. Se
produjo además otro contratiempo debido a que la velocidad de giro del cohete Titán
III excedió los límites de los tres giróscopos del sistema inercial de la sonda, dejando a
la Voyager sin capacidad de navegación. Afortunadamente, durante esta crítica fase el
control del vehículo estaba a cargo del ordenador de la etapa superior Centaur del
Titán III. Sin embargo, para esta misión el impulso de la Centaur no era suficiente. La
nave debía encender un motor de combustible sólido adicional para poder viajar hasta
Júpiter. La trayectoria inicial de la Voyager 2 sería una órbita solar elíptica con un
afelio situado a 942 millones de kilómetros del Sol.
Por suerte, cuando el motor se encendió 71 minutos después del lanzamiento, el
problema con los giróscopos se había solucionado sin intervención humana. Sin
embargo, apenas dos minutos después de que finalizase este encendido, la Voyager 2
sufrió otro problema de orientación y entró en modo seguro para evitar que la antena
de alta ganancia dejase de apuntar a la Tierra. Este incidente fue corregido, pero
entonces el control de la misión observó con horror que la telemetría de la nave
indicaba que el brazo con la plataforma de instrumentos no se había desplegado
correctamente. De ser así, la misión podía darse prácticamente por perdida de cara a
la opinión pública. Afortunadamente, después de tomar varias fotografías y comprobar
el campo estelar al que apuntaban las cámaras, se supo que el error residía en el
sensor que debía confirmar el correcto despliegue de la plataforma y no en ésta.
HECHOS SUCEDIDOS DURANTE EL VIAJE
Diez días después del lanzamiento se realizó una maniobra para corregir la trayectoria,
comprobándose que uno de los propulsores de hidrazina de la sonda estaba mal
orientado y su escape incidía sobre otras estructuras de la nave.
Como resultado, la Voyager 2 se desviaba ligeramente de su rumbo cada vez que el
propulsor se activaba, gastando más combustible del previsto. Para solventar este
inconveniente, fue necesario reprogramar el sistema de propulsión del vehículo,
además de mejorar el sistema de navegación.
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No obstante, en noviembre la sonda volvió a perder el control de actitud al expulsarse
la tapa del instrumento IRIS. El problema se solventó, pero un mes después se
descubrió que IRIS estaba mandando datos de poca calidad por culpa de la
deformación en el vacío del material usado para fijar los espejos del telescopio. El
asunto se solucionó activando un simple calefactor en el instrumento, pero el susto fue
mayúsculo.
No obstante, el incidente más grave de la misión tuvo lugar en abril de 1978, cuando
casi se pierde el contacto con la Voyager 2 de forma permanente por culpa de una
concatenación de problemas menores. El control de tierra, enfrascado con el asunto
de la plataforma de la Voyager 1, se había olvidado de comunicarse con la Voyager 2.
Finalmente, la NASA pudo comunicarse con la nave el 13 de abril a través de la
estación de Madrid, pero no sin dificultades. Debido a los movimientos relativos de la
rotación terrestre, de la Tierra alrededor del Sol o de la propia sonda, el equipo de la
misión tuvo que calcular la frecuencia exacta de las señales enviadas hacia la Voyager
2 para que pudiesen ser ‘escuchadas’ por el receptor secundario de la sonda.
Pero el control de tierra no había tenido en cuenta los efectos de la temperatura de la
nave en la frecuencia (una diferencia de 1º C podía ocasionar cambios de hasta 96
Hz). Desde entonces, todas las comunicaciones con la Voyager 2 tuvieron que tener
en cuenta el cálculo de las frecuencias exactas, para lo cual se llegó a construir un
modelo térmico de la sonda con el fin de calcular las variaciones en la temperatura del
receptor con una precisión de 0,1º C. La crítica misión de la Voyager 2 dependía ahora
de un único receptor.
La Voyager 2 comenzó su fase de observación de Júpiter el 24 de abril de 1979. A
resultas de los descubrimientos de su hermana se decidió cambiar el programa del
encuentro y se incluyeron más observaciones del volcánico Ío, cuya inusual actividad
había encandilado a los científicos y medios de comunicación por igual.
La Voyager 2 nos descubrió uno de los mundos más apasionantes del Sistema Solar.
Nos mostró que Europa tiene una corteza de hielo que se renueva constantemente y
bajo la cual puede que se esconda un océano de agua líquida donde quizás existan
las condiciones para que florezca la vida.
La Voyager 2 comenzó su visita a Saturno el 5 de junio de 1981. El 23 de agosto tuvo
lugar el máximo acercamiento a Japeto, una misteriosa luna con un hemisferio oscuro
y otro brillante. Ese mismo día fotografió Hiperión, un satélite de rotación caótica y
forma irregular que también constituía un enigma para los investigadores.
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El 24 de agosto la nave se acercó a medio millón de kilómetros de Titán y observó su
polo norte, aunque tampoco fue capaz de vislumbrar la superficie a través de la
impenetrable neblina anaranjada de hidrocarburos. Tras realizar más observaciones
de otros satélites, el 26 de agosto la Voyager 2 pasó a 41 000 kilómetros de las nubes
de Saturno. Media hora después sobrevoló Encélado a 87 000 kilómetros, confirmando
las observaciones de la Voyager 1.
Durante los encuentros con Júpiter y Saturno, la Voyager 1 había acaparado en cierta
forma los titulares de la misión. Pero ahora que la Voyager 2 continuó en solitario, la
cosa cambió. Para poder cumplir su misión a las enormes distancias a la que se
encuentra Urano, fue necesario superar varios retos tecnológicos.
Con el fin de permitir que la Voyager 2 pudiera fotografiar Urano y sus lunas se
realizaron varias modificaciones. Por un lado, se reprogramó el sistema de propulsión
para que los impulsores fueran capaces de efectuar maniobras menos bruscas. Por
otro lado, se introdujo un nuevo sistema para comprimir las imágenes, muy parecido a
los algoritmos usados por la mayoría de formatos de imágenes digitales actuales.
Por culpa de la curiosa inclinación del eje de Urano y sus lunas, la Voyager 2 atravesó
el sistema en un sólo día, como si fuese una bala dirigida hacia una enorme diana. El
encuentro tuvo lugar el 24 de enero de 1986 El descubrimiento más importante fue sin
duda la naturaleza de la luna Miranda, formada aparentemente a partir de fragmentos
de otros satélites anteriores.
El 14 de febrero de 1986, los impulsores de la Voyager 2 se encendieron durante 2,5
horas para realizar una ajuste de trayectoria que garantizase el sobrevuelo de
Neptuno. La nave consumió 12 kg de hidrazina en la maniobra, la última importante de
toda la misión.
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Tomar fotografías a la distancia de Neptuno suponía un reto aún mayor que en el caso
de Urano, la solución pasaba por aumentar, una vez más, el tamaño de las antenas de
la DSN, que pasaron de 64 a 70 metros de diámetro. También se aumentó su número:
hasta 38 antenas participarían en el encuentro con Neptuno.
Neptuno presentaba varias formaciones nubosas, entre las que destacaba la Gran
Mancha Oscura, mancha que desaparecería pocos años después. La Voyager 2
también midió los vientos más rápidos de cualquier planeta del Sistema Solar: 2000
km/h, también se descubrieron seis nuevas lunas: Naiad, Thalassa, Despina, Galatea,
Larissa y Proteus.
La visita de las Voyager 2 al sistema de Neptuno cerró una fase histórica. La
humanidad había concluido su primera exploración del Sistema Solar exterior, y todo
en menos de una década. La gravedad de Neptuno desvió la trayectoria de la Voyager
2 hacia el sur de la eclíptica, en el sentido opuesto a su hermana. A partir de entonces,
el objetivo de las dos sondas sería determinar dónde finaliza la heliosfera, es decir,
encontrar el límite que separa el Sistema Solar del espacio interestelar, límite conocido
como heliopausa.
EL VIAJE INTERESTELAR DE LAS VOYAGER
A medida que la potencia de los RTGs fue disminuyendo, las Voyager fueron
apagando sus instrumentos uno a uno. la Voyager 1 adelantó a la Pioneer 10 y se
convirtió en el objeto humano más lejano. Y muy probablemente lo será durante
muchas décadas. Por su parte, la Voyager 2 se aleja del hogar a 16 km/s, recorriendo
470 millones de kilómetros al año, aunque todavía le queda algún tiempo para
adelantar a la Pioneer 10. La sonda New Horizons, también destinada a abandonar el
Sistema Solar, jamás adelantará a las Voyager, ya que su velocidad hiperbólica será
inferior a los 15 km/s.
La Voyager 1 alcanzó la onda de choque de la heliopausa (bow shock) en 2003-2004 -
la fecha exacta se discute aún-, cuando se encontraba a unos 14000 millones de
kilómetros del Sol. La Voyager 2 hizo lo propio el 30 de agosto de 2007.
Recientemente, observaciones de los rayos cósmicos captados por la Voyager 1
parecen indicar que al fin la sonda se está acercando a la heliopausa, aunque podría
tratarse de una falsa alarma. En cualquier caso, la mayoría de modelos predicen que
para 2020 las dos sondas deberán haber alcanzado el límite del Sistema Solar.
La potencia de los RTGs disminuye año tras año de forma inexorable. En algún
momento alrededor de 2025 o 2030, casi medio siglo después de ser lanzadas desde
la Tierra, las dos sondas se apagarán para siempre y nunca volveremos a escuchar su
señal. Pero la aventura no habrá concluido. Una vez en el espacio interestelar, las
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Voyager seguirán alejándose del Sol durante toda la eternidad, suponiendo que no
choquen con un pequeño asteroide en su camino. Dentro de 38000 años, la Voyager 1
pasará silenciosamente a 1,6 años luz de AC+79 3888, una estrella anónima en la
constelación de Camelopardalis. Si alguna noche contemplas el cielo estrellado,
acuérdate de mirar hacia la constelación de Ofiuco. Allí está la Voyager 1. Por su
parte, la Voyager 2 se acercará a ‘solamente’ 1,7 años luz de la estrella Ross 248
dentro de 40000 años. Y si esperamos 296 000 años, veremos como pasa a 4,3 años
luz de Sirio, la estrella más brillante del cielo.
CURIOSIDADES
1. Funciona a base de plutonio
Para hacerlo más duradero, los científicos usaron como fuente de poder baterías de
plutonio, que hasta el día de hoy hacen funcionar la nave. Cuando está viajando, el
Voyager tiene todo apagado para usar solo las funciones necesarias, ahorrando
energía.
2. La nave y sus partes
Cada Voyager tiene un total de 65 mil partes, cada una conformada por partes más
pequeñas, lo que transforma la cantidad en 5 millones. Mientras que una televisión
tiene 2500 partes, esto haría que el Voyager tuviera las partes equivalentes a 2 mil
televisores.
3. Récord espacial.
Aunque las Pioneer 10 y 11 fueron las primeras naves en viajar más allá de los
planetas del Sistema Solar, las Voyager pasaron ese límite, y el Voyager 1 se convirtió
en la nave que viajó más lejos.
4. Saludos para nuestros amigos universales.
Cada nave tiene consigo un saludo para las formas de vida que puedan encontrarse
en el espacio, grabado en un disco fonográfico que contiene diversas expresiones en
sonidos e imágenes sobre la vida en la Tierra. Este contenido fue elegido por un
comité, presidido por Carl Sagan. Además, el saludo se encontraba en 55 idiomas
diferentes.
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5. Su misión original.
Cuando el Voyager 1 fue lanzado se esperaba que estudiara a Júpiter y sus lunas,
misión que fue un éxito. Se consiguieron varias fotografías y datos sobre el planeta y
su composición, así como de sus lunas. Finalmente se lo envió a estudiar el resto del
Sistema Solar, por lo que es una de las naves más útiles de la NASA.
CONCLUSIÓN
Las sondas Voyager suponen uno de los mayores hitos en la historia de la
humanidad. Se consideran como los primeros objetos que han abandonado el Sistema
Solar interno, dirigiéndose hacia la Nube de Oort y también los objetos que a más
distancia se encuentran de la Tierra a unos 19 000 millones de kilómetros, gracias a
esto, muchas personas piensan que éstas han sido una de las mayores hazañas en la
historia de la humanidad.
Respecto a nuestro punto de vista, nosotros pensamos que este tipo de proyectos son
fundamentales para realizar descubrimientos como el análisis de los planetas más
alejados del sistema solar. Además un punto muy en cuenta en las sondas es que
sirven como testigos de que la humanidad ha existido alguna vez, y esto permitiría que
si en un hipotético caso otra civilización encontrase la sonda, conozcan nuestra
ubicación en el espacio.
Además, son consideradas como los mensajeros de la humanidad hacia el espacio, y
las primeras con las que se encontrarán las civilizaciones extraterrestres.
Seguirán mucho tiempo después de que la humanidad se haya extinguido,
considerándolo como una prueba de nuestra existencia.
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