SERENDIPITY
Se conoce como serendipia al descubrimiento o hallazgo realizado por accidente,
casualidad, inesperado y afortunado, de cosas que no se están buscando ni investigando,
pero que son la solución para otro problema que se tenía.
Como tal, la serendipia puede ser vista como la habilidad que posee un individuo de
encontrar constantemente cosas por azar aunque no tenga relación en lo que se busca, es
productivo para la solución de otros problemas.
No es una palabra muy utilizada en español pero algunos de los sinónimos de serendipia
son chiripa, carambola (términos coloquiales), suerte, coincidencia, casualidad, accidente.
Por ejemplo: "Tener suerte", "de chiripa" o "por casualidad" es encontrar algo o encontrarse
con alguien de forma fortuita.
El fenómeno de la serendipia se puede presenciar en diferentes ámbitos. En el caso de la
ciencia, cuando se descubren cosas sin investigar sobre ello, por casualidad. Por su
parte, en la literatura, cuando alguien escribe sobre algo que imagina que posteriormente
va a existir y luego se demuestra que existe tal como se lo imaginó; e incluso se puede
llamar serendipia cuando encontramos algo en Internet interesante sin haberlo buscado.
Por otro lado, cuando un investigador, después de haber investigado mucho sobre algo sin
obtener resultados, a causa de un accidente fortuito o incluso una revelación consigue
finalmente su objetivo, se habla de pseudoserendipia.
La palabra serendipia proviene del inglés, “serendipity”, que deriva del vocablo
árabe “Serendib” o “Sarandib”, es un nombre persa del país fabuloso árabe de la historia de
Simbad, Las mil y una noches.
Por otro lado, existe una antigua fábula persa del siglo XVIII, con el título de Los tres
príncipes de Serendip, en la que se cuentan las aventuras de tres príncipes, dotados del
extraño don de descubrir accidentalmente soluciones a sus problemas. En 1754, el escritor
inglés Sir Horace Walpole (1717-1797), recogió este término de ese libro y habló de la
riqueza expresiva del serendipity en una carta a Horace Mann.
Ejemplos curiosos de serendipia
Arquímedes se introdujo en una bañera y observó cómo su cuerpo desplazaba una masa de
agua equivalente al volumen sumergido. Así descubrió el principio de Arquímedes y salió
desnudo a la calle gritando: ¡Eureka!
Dicen que Cristóbal Colón descubrió América en 1492 buscando las Indias, y es por eso
que llamó a los nativos de América, indios o indígenas.
Los médicos descubrieron la viagra por las investigaciones que realizaron con el fármaco
citrato de sildenafio para el control de la hipertensión, y descubrieron que el mismo
causaban erección en los pacientes por lo que combatía con la disfunción eréctil.
Morgan Robertson escribió un libro en 1898 llamado “Futility or The Wreck of the Titan”
donde narra el naufragio de un transatlántico llamado Titán, y 14 años después el Titanic
sufre un naufragio con muchas coincidencias asombrosas. Por ejemplo, el nombre de los
dos barcos son parecidos (Titán y Titanic), sus dimensiones son similares (243 y
268 metros de eslora, 75000 y 66000 toneladas); estaban equipados con tres hélices y dos
mástiles; se hundieron en su viaje inaugural en Abril chocando con un iceberg en el
Atlántico Norte a 400 millas de distancia de la isla de Terranova en New York (uno a una
velocidad de 25 nudos y otro a 22,5 nudos); tenían pocos botes salvavidas (24 y 20) ("tan
pocos como la ley lo estime"), menos de la mitad del número requerido para la capacidad
total de pasajeros, que era 2.223 en los dos casos; la mayor parte de las personas fallecidas
eran multimillonarios y más de la mitad de los pasajeros murieron gritando
ayuda; zarparon desde Southampton, Inglaterra, en el mismo mes, Abril; los capitanes
tenían el mismo apellido (Smith); y los dos fueron considerados "insumergibles". Claro que
no todo son coincidencias, por ejemplo, se salvaron 705 personas del Titanic y del Titán
sólo 13; se construyeron tres transatlánticos como el Titanic, mientras que el Titán era sólo
uno; el Titanic golpeó el iceberg en perfectas condiciones de navegación, en un mar muy
tranquilo, mientras que en el mar donde se hundió el Titán las condiciones climatológicas
eran adversas.