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Errores Comunes de Abogados Independientes

Este documento habla sobre los errores comunes que cometen los abogados independientes al inicio de su carrera. Menciona que abusar de la palabra "depende" al responder consultas de clientes, decir que sí a todo tipo de casos para captar clientes sin discriminar, y no consultar con otros abogados más experimentados son errores frecuentes que deben evitarse.

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Errores Comunes de Abogados Independientes

Este documento habla sobre los errores comunes que cometen los abogados independientes al inicio de su carrera. Menciona que abusar de la palabra "depende" al responder consultas de clientes, decir que sí a todo tipo de casos para captar clientes sin discriminar, y no consultar con otros abogados más experimentados son errores frecuentes que deben evitarse.

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LOS ERRORES DE LOS ABOGADOS INDEPENDIENTES

Fallar es parte del proceso del éxito. Los abogados independientes no están exentos de ello en
su camino a convertirse en profesionales de referencia en su área de especialidad.
Lamentablemente en el sistema educativo tradicional el fracaso es mal visto y quién falla es
sancionado duramente, tanto en lo académico como en lo social.

ERRORES DE LOS ABOGADOS INDEPENDIENTES

Los abogados solemos sufrir de arrogancia aguda y muchas veces dejamos que nuestro ego nos
maneje. Sin embargo, la belleza de los errores es que siempre nos brindan una oportunidad
para aprender de ellos, si tenemos la suficiente humildad y la actitud correcta.

Está demás decir que yo he cometido varios errores en el ejercicio de mi profesión, y en


privado, otros colegas me han manifestado cuantas veces yerran en su accionar, por tanto, los
abogados no somos seres superiores y como todos los humanos fallamos y hoy veremos
algunas de las causas más comunes del fracaso de los abogados independientes.

ABUSAR DE LA PALABRA “DEPENDE”

A veces nos escudamos en la obligación de medios que tiene el abogado con el cliente (en la
mayor cantidad de ocasiones) para ofrecer una respuesta genérica sobre las consultas que nos
realizan.

Y aunque jurídicamente puedes tener razón, no debes ignorar que la confianza es uno de los
pilares en las relaciones con los clientes y éste último busca obtener una respuesta idónea. Es
cierto que cada caso es diferente, pero tu cliente quiere respuestas… y que sean concretas.

Además, siempre puedes decirle al cliente que necesitas tiempo para estudiar el expediente en
aras de darle una respuesta profesional y certera. Pero, que de acuerdo a lo que él te informa,
los resultados pueden ser los siguientes…

A mi ésta técnica me da mejores resultados y he podido renunciar al uso del tan odiado por los
clientes término: depende.

DECIR SÍ A TODO

Cuando empiezas a trabajar por cuenta propia uno de tus mayores miedos es la forma en cómo
vas a captar clientes. Por consiguiente, inicias con una política de no discriminar el trabajo que
te llega, pues consideras que algo (cualquier cosa) es mejor que nada.

Luego te das cuenta que tienes más problemas que resultados y que tu tiempo se está
consumiendo atendiendo a asuntos que no te agregan valor ni tampoco ingresos económicos,
sino que sólo te quitan la paz mental que requieres para atender los asuntos realmente
importantes.

Y lo más grave es que no sólo te sucede con los clientes que van directamente donde ti sino
también con los colegas que te confían algunos de sus expedientes, y los dejan bajo tu
responsabilidad, de manera que pones tu empeño en la gestión de ese caso, pero te olvidas de
solicitarle una provisión de gastos o avance de honorarios, y al final sólo tienes más trabajo no
remunerado.

También debes ser cuidadoso cuando le cedes la gestión de un caso a un colega y éste por las
razones que sea no cumple con el mandato, haciéndote quedar mal con el cliente.

De manera, que desde el principio es importante que establezcas una política de discriminación
de los expedientes que llegan a tu oficina sin importar el origen de ellos.

“No conozco la clave del éxito, pero sé que la clave del fracaso es tratar de complacer a todo
el mundo” Woody Allen.

SER ESPECIALISTA EN TODOLOGÍA

La época del abogado “todólogo” ya paso. Estamos viviendo la era de la información y el


conocimiento, por tanto, es imposible que una persona pueda ser especialista en todas las áreas,
y tus clientes lo saben.

Lo mejor es ser sincero y comunicarles cuál es tu área de especialidad y decirle que para esos
asuntos trabajas con un colega de tu confianza.

Insisto, siempre debes fortalecer la relación de confianza con tu cliente, aunque eso signifique
perder trabajo porque tengas que recomendarle llevar un asunto con alguien más o porque
tengas que compartir los beneficios con otro abogado que colabore contigo.

Al final, la satisfacción del cliente es tu mejor inversión.

NO CONSULTAR

A veces nos creemos mucho que somos expertos en una materia e ignoramos que consultar
con alguien que tenga más experiencia que nosotros o una similar, nunca sobra.

Yo he aprendido a usar esta herramienta como parte del día a día de mi profesión. En
ocasiones, consulto asuntos que pudieran parecer muy simples, pero me encuentro con
opiniones y sugerencias que me hacen el camino más corto y eficiente.

He podido advertir que los colegas no sienten que es una molestia, sino que se sienten bien,
pues les permites compartir sus conocimientos y experiencia, y se sienten halagados.
Así que si mantienes una actitud de humildad ante el conocimiento cada día serás mejor
abogado. Recuerda que escuchar es una característica de los mejores abogados

NO INVERTIR EN LO IMPORTANTE

El inicio es la etapa más difícil de todo proyecto de emprendimiento y en la generalidad de los


casos no hay abundancia de recursos, por ello debemos ser muy inteligentes al momento de
elegir en qué invertimos nuestros recursos.

Para estos fines debemos utilizar el principio de pareto, también conocida como la regla del
80-20. Es decir, el 80 por ciento de los resultados son producidos por el 20 por ciento de las
acciones.

Así que ¿cuál sería ese 20 % en el que debemos enfocarnos? En este punto no quiero ser muy
específico pues va a variar atendiendo a la realidad y la especialidad de cada profesional, sin
embargo, me atrevo a decir que en la mayor cantidad de casos se puede exonera el uso de una
oficina independiente y evaluar compartir despacho con otro abogado.

Asimismo, debemos invertir en una tarjeta de presentación o visita bien profesional y moderna.
Hacernos de una buena computadora, una impresora y por lo menos un traje negro. Esto
tomando en cuenta que debes tener tus leyes, códigos y libros de doctrina y jurisprudencia.

Si eres un abogado independiente tal vez te sientas identificado con algunos de estos errores y
si aun no lo eres espero que los tomes en cuenta para que puedas evitarlos.

Te reto a que uses el campo de los comentarios para hacer tus aportes a la comunidad jurídica
sobre este tema y también tienes los botones de compartir para que ampliemos el debate a
través de las redes sociales.

ACTITUDES COMUNES EN LOS MEJORES ABOGADOS

“Yo no seré uno del monto, seré de los mejores abogados” seguro que has repetido esta
expresión en muchas ocasiones, y no solo como consigna motivacional sino también como
respuesta a quienes han cuestionado tu decisión de inscribirte en la carrera de derecho
aduciendo que la sobrepoblación de profesionales de ésta área no deja mucho espacio para los
nuevos posicionarse de manera exitosa.

Entonces, si queremos ser de los mejores no basta con estudiar las leyes, sino que debemos
estudiar la trayectoria de los mejores abogados. Y ahí surge un pequeño inconveniente, pues
en torno a los abogados se han construido muchos mitos (con mucha ayuda de Hollywood),
pero se conocen pocas historias de éxito.
De manera que, para iniciar un debate al respecto, voy a compartir las características que son
comunes a los abogados exitosos con los que he tenido la oportunidad de compartir.

ELOCUENCIA

La palabra es la principal arma de un abogado, sea hablada o escrita, por consiguiente, una
característica inherente a todo jurista exitoso es la capacidad de utilizar el lenguaje de una
manera que pueda seducir, influir o encantar al receptor.

Considerando la gran cantidad de casos que suelen conocer los jueces a diario, resulta lógico
que para obtener ganancia de causa no sea suficiente ser portador de la verdad jurídica, sino
que deviene en fundamental lograr captar la atención del juez para que éste tenga la
oportunidad de entender nuestros planteamientos y validarlos.

Como dijo el maestro Osorio: “Unas palabras, las de Cristo, bastaron para derrumbar una
civilización y crear un mundo nuevo. Los hechos tienen, sí, más fuerza que las palabras; pero
sin las palabras previas los hechos no se producirían”.

DISCIPLINA

Dice un proverbio japonés que “la disciplina, tarde o temprano vencerá a la inteligencia”. Lo
mismo sucede en el derecho, pues se trabaja con plazos, procedimientos, formularios, leyes,
códigos, etc.

De manera que establecer una disciplina de trabajo no es una opción, es una obligación a la
hora de considerar el éxito en nuestra profesión.

La autodisciplina es lo que te permite ser tu propio jefe. Y recuerda: los mejores abogados no
buscan empleo, buscan clientes.

INTELIGENCIA SOCIAL

Un profesional que cumple una función social y ejerce de cara al público debe tener una gran
capacidad para tratar a las personas.

La profesión te exige muchas aptitudes técnicas, pero también debes desarrollar habilidades
sociales; pues tienes que conectar con las personas y sus causas, establecer relaciones personales
con desconocidos, expandir tus redes de contactos, captar y darles seguimiento a clientes,
mantener relaciones cordiales con tus colegas, a pesar de que son tu competencia.

En una ocasión un colega me dijo que la gente critica a los abogados porque todos en el fondo
quisieran ser uno. En tal virtud, no juzgues a las personas, mejor entiéndelos.

CULTURA GENERAL
Mientras muchos se enfocan en adquirir conocimientos especializados sobre su profesión, los
mejores abogados diversifican la información que consumen: actualidad noticiosa, historia,
política, novelas literarias…

Sin dudas, complementar tus conocimientos jurídicos con los aprendidos en otras áreas te
permite tener una visión más amplia de los asuntos que se te presenten.

ESCUCHA ACTIVA

Hay que admitir que las personas asocian al profesional del derecho con la estridencia y la
habladuría. Empero, una buena instrumentación de un expediente pasa por escuchar
detenidamente la versión del cliente, los testigos y los argumentos de la otra parte, a fin de
entender lo sucedido y utilizar asuntos, que a veces son muy sutiles, pero que en el fondo
pueden ser determinantes para la solución de un caso.

No se trata de hablar mucho sin decir nada, se trata de escuchar lo suficiente y definir los
asuntos puntuales.

“Lo bueno, si breve, dos veces bueno; y aun lo malo, si breve, no tan malo.

ESTUDIAN, ESTUDIAN… Y ESTUDIAN

Tal vez pensabas que me iba a saltar esta parte, y es que no veo forma que alguien pretenda ser
exitoso como profesional del derecho sin adquirir los conocimientos requeridos para lograrlo.
Cada día se producen nuevas decisiones jurisprudenciales, se aprueban nuevas leyes, se
formulan nuevas doctrinas, se agregan nuevas tendencias de debate.

Por último, creo que “los mandamientos del abogado” o mejor conocido como Decálogo del
Abogado escrito por Eduardo Couture, son una gran fuente de aprendizaje que se mantiene
vigente:

I. Estudia. El Derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos serán cada día un
poco menos Abogado.

II. Piensa, El Derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.

III. Trabaja. La Abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de la Justicia.

IV. Lucha. Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día que encuentres en conflicto el
Derecho con la Justicia, lucha por la Justicia.

V. Sé leal. Leal como tu cliente al que no puedes abandonar hasta que comprendas que es
indigno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando él sea desleal contigo, Leal para con el
Juez que ignora los hechos, y debe confiar en lo que tú le dices y que, en cuanto al Derecho,
alguna que otra vez debe confiar en el que tú le invocas.

VI. Tolera. Tolera la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la tuya.

VII. Ten paciencia. El tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.

VIII. Ten fe. Ten fe en el Derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana;
en la Justicia, como destino normal del Derecho, en la Paz como substitutivo bondadoso de la
Justicia; y, sobre todo, ten fe en la Libertad, sin la cual no hay Derecho, ni Justicia, ni Paz.

IX. Olvida. La Abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras llenando tu alma
de rencor llegaría un día en que la vida sería imposible para ti. Concluido el combate, olvida
tan pronto tu victoria como tu derrota.

X. Ama tu profesión. Trata de considerar la Abogacía de tal manera que el día que tu hijo te
pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti proporcionarle que sea Abogado.

Estoy seguro que ustedes conocen más características. No sean mezquinos y compártanlas en
los comentarios.

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