Memoria 2011 PDF
Memoria 2011 PDF
Universidad Anáhuac
Roberto Delgado, Juan Carlos Sánchez, Marta Elizalde, Marisol García.
Universidad Iberoamericana
Lourdes Linares, Gil Armando Sánchez, José Antonio Cerro.
Universidad Panamericana
Lorenza Larios, Laura González.
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Horario
20:00
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Dictaminación de resúmenes
Para la selección de los trabajos que conforman el programa del XI Congreso Anual de
Investigación sobre el Tercer Sector, se realizó una dictaminación ciega en donde los nombres de
los autores de los trabajos y los dictaminadores fueron omitidos. Cada trabajo fue evaluado por tres
personas a partir de los siguientes rubros:
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CONTENIDO
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Dictaminación de resúmenes iv
Tabla de Contenido 1
BLOQUE DE MESAS A
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La construcción de alianzas en territorios de alta y muy alta marginación: Prudencio Óscar Mochi
el caso de los Centros Comunitarios de Aprendizaje. Alemán / Silvana Girardo 91
BLOQUE DE MESAS B
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B.1. Cifras de la acción solidaria: voluntariado, donaciones y participación ciudadana 201
Hacia una agenda de investigación sobre la Sociedad Civil en México.
Proyecto ―Generosidad en México‖. Participación voluntaria y Jacqueline Butcher 201
Donativos individuales
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B.3 Acciones para la convivencia en espacios urbanos 278
La acción política de los preescolares comunitarios CEIP: Caso Capula. Alberto Villaseñor Martínez 310
BLOQUE DE MESAS C
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Las huellas de la memoria en el espacio público. Un reloj de sol en Ma. Soledad Girardo / Ma.
homenaje a los desaparecidos durante la última dictadura cívico - militar Alejandra Villanova /
454
en Argentina. Alejandra Buzaglo
BLOQUE DE MESAS D
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D.1. Presentación del protocolo de evaluación del desempeño de las asociaciones de la Red de
538
Estudios sobre Desempeño Asociativo
Cristina Puga / Matilde Luna
Presentación del protocolo de evaluación del desempeño de las 538
/ Sara Gordon / Carlos
asociaciones de la Red de Estudios sobre Desempeño Asociativo
Chávez Becker
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D.4. Indicadores de evaluación del tercer sector 617
Diana del Consuelo Caldera
Diagnóstico de las Organizaciones de la Sociedad Civil Región
González / Sandra Alejandra 617
Metropolitana. Primera aproximación para su fortalecimiento
Carrillo Andrés
Indicadores e Índice de Sustentabilidad José Luis Cariño Anaya 634
Propuesta metodológica en la medición de los niveles de madurez de los Roberto Javier Gamboa
siete principios de gestión de la responsabilidad social en las Santiago / Mónica Móndelo
organizaciones.-Un enfoque de normalización internacional ISO Villaseñor / Claudia Zavala 661
26000:2010-. Ramírez
BLOQUE DE MESAS E
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La eficacia del desarrollo de las organizaciones de la sociedad civil: Cristina Girardo / Juan Pablo
723
debate con tensiones y ausencias. Escobedo
Gabriela Sánchez Gutiérrez /
La Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo y sus
Iván Maldonado / Alejandra 751
implicaciones para las Organizaciones de la Sociedad Civil
Segura Morán
La propiedad explicativa de las redes de política pública y su relación Cristo Avimael Vázquez
767
con las interacciones en la red. Apuntes para un marco explicativo. Ceballos
5
E.4. La incidencia en política pública: estudios de caso 798
Ambulantaje y participación política: el caso de la Asociación Legítima, Miguel Rodrigo González
Cívica y Comercial en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Ibarra 798
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XI Congreso de Investigación sobre el Tercer Sector
BLOQUE A
Resumen
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La tribu urbana
Los skaters son catalogados como una tribu urbana; entiéndase ésta como un grupo de jóvenes
que viven en ciudades y comparten ciertos rasgos como son la vestimenta, los lugares en donde se
juntan, pero sobre todo una misma filosofía de vida basada en algún gusto en común y en las
prácticas culturales que realizan (musicales, artísticas, deportivas, etc). En el caso de los skaters el
rasgo distintivo que los une es la ejecución de trucos y movimientos con la ayuda de una patineta
(skater) o de patines (roller) ya sea en calles, avenidas, parques, escaleras, estacionamientos o
cualquier área urbana en donde exista una zona amplia y libre.
El grupo de skaters con los que he llevado a cabo mi trabajo se junta en la explanada del mercado
Adolfo López Mateos de mi Colonia, la mayoría son vecinos del lugar, quienes se juntan en el
mercado a patinar ya sea en patineta o en patines de línea; sin embargo, el skate o patinaje no es la
única razón por la cual forman una tribu urbana, eso podría ser tan sólo un pretexto o la causa
detonante a partir de la cual se agrupan, así como también el hecho de vivir en el mismo lugar.
La tribu urbana que se junta conlleva ante todo la idea de comprenderse el uno con el otro, de
compartir ideas, sentimientos y emociones a través de diferentes manifestaciones culturales como
son, en primer plano, el skate, la música, el video, la fotografía, la poesía, el graffiti entre otras
cosas, mismas que les sirven tanto para reconocer al de al lado como para tender puentes hacia
quienes se encuentran fuera de su propio círculo.
Las tribus urbanas se juntan en espacios específicos de los cuales se podría decir que conforman
su territorio; otra característica de las tribus urbanas es que se trata de jóvenes que no están
totalmente de acuerdo con la idea de una sociedad plenamente establecida; es decir, se mueven en
una cultura alterna, en donde ellos crean y construyen sus propias reglas y formas de actuar, de
vestirse, de hablar, de saludarse, etc.
Hablando específicamente de la tribu urbana de skaters de la colonia Adolfo López Mateos, sus
integrantes se juntan en la explanada del mercado, en la cual hay canchas y un espacio con
escaleras, como las gradas de un teatro al aire libre, así, ellos toman este espacio para patinar, y
delimitan de esta manera que se encuentran en el otro lado en términos formales, en donde el
mercado es un espacio formal ocupado por ellos de una manera informal.
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El espacio
La Colonia Adolfo López Mateos, en donde se ubica el mercado, está ubicada muy cerca de la
estación del metro Pantitlán y colinda a su vez con Ciudad Nezahualcoyotl, esta colonia no es tan
antigua como las colonias del centro. Al igual que muchas colonias de la periferia, está
conformada por asentamientos de personas que llegaron a la ciudad provenientes de otros estados
buscando mejores oportunidades; efectivamente, la cercanía con el metro Pantitlán sí marca un
contexto y un reconocimiento del espacio, específicamente al decir ―soy de Pantitlán‖, los skaters
reconocen en este habitar en Pantitlán muchas de las características importantes que definen su
comportamiento.
A partir del reconocimiento de este grupo y la importancia que dan al espacio, se propuso un
proyecto en el que ellos expresaran su vínculo con el patinaje y su lugar de vivienda a través de
un dibujo mediante la técnica de ―Dibujo Relacional‖
Dibujo Relacional
El Arte Relacional es una corriente artística que surge a finales de 1998 y está empezando a tener
auge porque debido a que es un arte en el que se da una vital importancia a las relaciones que se
establecen entre los actores situados dentro de esta actividad artística. Este ejercicio no sólo es del
artista hacia el espectador, sino que el artista se convierte en un actor dentro de lo que él mismo
propone. El artista, todas las personas y actores realizan ya sea una pieza, o una actividad, es
debido a esto que recibe el nombre de Arte Relacional, porque relaciona a uno con el otro. La
relación no sólo es de una forma ascendente, el artista, quien era el actor y único ejecutor de la
obras, pierde esta jerarquía y se convierte más bien en un orquestador en donde probablemente
traza lo que serían las primeras coyunturas. Lo importante es que al final, todos van a hacerla
pieza.
En este proyecto junto estas dos ideas (dibujo y arte relacional) en algo que yo llamo un dibujo
relacional.
El dibujo
Para la realización del dibujo el grupo de se dividió los que patinaron :Gabriel Flores (Gabo), Kevin
Bryan Pérez (Kevin), Israel Vivanco, Troy Eduardo Jimenez (Troy), Luis Manuel Montañez
(Choco), Diego Murillo (Murillo), Manuel Rosales (Snoop), Rodrigo Gómez (Roller), Alan Franco
realizo ilustración, caricatura: Rodrigo Gómez (Roller), Graffiti: Adán Isaac Alvarez, Edgar
Damián Baeza escribió poesía, mientras que el video lo realizaron Troy Eduardo Jiménez (Troy) y
José Andres Santana (McCartney)
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El dibujo que se bosqueja en este proyecto parte de un concepto ―ampliado‖ de lo que es un
dibujo, el cual va más allá de unir con un lápiz dos puntos mediante una línea en un papel, al
trasladar estos trazos en el espacio y tomando como puntos a las personas del grupo y como líneas
a las ideas, sentimientos y relaciones que tienen los skaters dentro de su espacio, así como
también al entrelazar las líneas, relaciones e intercambios que tienden hacia afuera; y yo como
una de las personas que a su vez traza hacia otros espacios y hacia otras personas,
El dibujo en este proyecto es, por lo tanto, generado por muchas personas tanto dentro como fuera
del grupo, a través de funciones y soportes diversos, esto concuerda con una perspectiva de Arte
Relacional en la que yo probablemente daré una especie de primera línea de fuga o los primeros
trazos, aunque al final será un dibujo trazado y realizado por todos los participantes menciona dos
anteriormente.
Lugar contexto
Una de las características del Arte Relacional es la importancia que se le da al lugar en específico
en donde se realiza la pieza, a diferencia de la manera en que se utilizaba antes, en el que
solamente se trataba, por decir de alguna manera, del espacio físico y por lo general, si la obra se
colocaba o realizaba en México o en Japón no tenía importancia, debía funcionar igual porque lo
importante era la pieza y no tanto el espacio. Posteriormente se fue modificando esta concepción
al grado de que en el Arte Relacional el espacio es igual o más importante que la pieza, debido a
que si se mueve a otro lugar deja de funcionar. En el Arte Relacional lo que más me interesa y
que retomo es la idea del lugar contexto, es decir, el lugar en el que la pieza va a funcionar por
sus características específicas, que van a generar determinados acontecimientos. Para mover esta
pieza a otro lugar se necesitaría re-contextualizar lo que está pasando en el otro lugar.
El lugar contexto en el que es llevado a cabo mi proyecto tiene características importantes como:
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el cual comienza después de las 6 de la tarde, cuando se convierte en su espacio.
Convenio implícito. Al ocupar un espacio público ajeno a sus actividades tienen conflictos
con policías porque se supone que hay algunos lugares en los que no pueden hacer trucos
pero de alguna forma hay una especie de contrato no firmado. Así también ellos tienen un
respeto hacia las personas que transitan por el lugar al establecer límites del espacio.
Adentro y afuera
Un punto importante en la propuesta de proyecto es que ―en mis trazos están los otros‖ a partir del
dibujo y el Arte Relacional es hablar sobre el espacio en donde se juntan y es un ―adentro‖ y
también hablar de un ―afuera‖.
En cuanto a la música, las fotos y el video, son medios utilizados para reconocerse entre ellos, se
trata de un reconocimiento como lo expresa Torodov: ―Te reconozco a partir de mí en lo que yo
hago y estoy viendo quien eres tú y también a la vez hay una identificación y este reconocimiento
es mutuo yo te reconozco tú me reconoces y ahora sé que podemos hacer este habitar mejor y este
adentro.‖ El puente hacia afuera es realizado mediante fotografías y videos que ellos mismos
graban y suben a Internet, también lo hacen con el propósito de ver quiénes son ellos dentro del
grupo y mostrar a los demás quiénes son dentro de su núcleo(su tribu) y para que los demás vean
lo que están haciendo. A su vez se retroalimentan de cosas de fuera. Este intercambio entre el
afuera y el adentro lo remarco en el dibujo con líneas de fuga en ambos sentidos.
Espacio rizomático
El rizoma nos habla de una des-territorialización del espacio, lo que plantea es que tenemos un
territorio y el rizoma es como el fenómeno de las abejas que toman la miel de una flor y luego van
hacia otra flor para tomar de otra miel, y luego van a otro lugar y ya están dejando el polen a la
flor y están generando otras cosas a partir del territorio.
Lo que están haciendo los skaters es un espacio rizomático ya que patinan en el mercado y si se
van a otro territorio, porque si bien es cierto que aunque patinan en el mercado también lo hacen
en otros lugares de la colonia y en otros espacios que son especiales para el patinaje-, se llevan
cosas y las vuelven a traer así como en el espacio virtual de Internet, ellos a su vez también van a
otros lugares y enseñan las cosas que están haciendo.
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Esta territorialización y des-territorizalicación en un lugar y otro son las líneas de fuga que estoy
marcando desde el skate hacia afuera mediante prácticas culturales como el video, la fotografía, la
poesía, el graffiti, el dibujo y el comic.
El dibujo trazado retoma como último punto y no por eso menos importante la visibilidad de las
manifestaciones culturales.
Líneas de fuga
Estas líneas de fuga punteadas marcan al skate desde varios ángulos, por ejemplo la poesía que
hizo Damián habla de ese sentir de estar ahí, es una línea punteada porque sale de ahí, si es ese
sentimiento del estar ahí y tiene una identificación con lo que está pasando ahí. El dibujo que hizo
Franco es una línea punteada porque tampoco habla del skate, sus dibujos son sobre las drogas, el
graffiti también hace alusión al espacio contexto.
Roller hizo una caricatura que es una forma de ver cómo ellos se están reconociendo, hizo a Bat,
que es quien hace graffiti, saliendo de un aerosol y con los ojos rojos, también hizo al Vampiro
con sus marcas en el cuerpo de la veces que se ha lastimado cuando patina, esas también son
líneas de dibujo que están determinando cómo ellos se están viendo hacia adentro a partir de su
propia percepción y como dice Todorov: ―Este reconocer a partir de mí y que sé que hay algo
dentro de mí en tí, en lo demás y en el espacio en donde reconozco a los demás y me reconozco a
mí en los demás, estas líneas ya sean punteadas y marcadas trazaran otra ruta hacia otro lugar y
otras personas.‖
Cultivar el espacio
En este cultivar es muy importante el reconocimiento del otro como una forma de habitar el
espacio, de la ciudad. Partiendo de las ideas que elabora Martin Heidegger sobre el arte y el
espacio, se puede decir que territorialización y des-territorialización son dos conceptos que
permiten el desarrollo del acto de cultivar el espacio. Si empleamos los conceptos de
territorialización y des-territorialización como espacios generadores, tal y como lo mencionan
Deleuze y Guattari en su libro (Rizoma), entonces nos podemos dar cuenta de que la acción de los
skaters es ejecutar esto en su patinar cotidiano. Al ir y venir con su patineta modifican no sólo su
espacio, sino también otros espacios alternos. Aún más, lo cotidiano en el espacio se modifica a
tal grado que pierde sus primeros atributos y adquiere una nueva profundidad gracias al acto de
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cultivar el espacio.
En su ensayo, Heidegger menciona que el concepto de espacio ha cambiado a través del tiempo
(tema que ya he abordado con anterioridad). Según lo que menciona el filósofo alemán, el
espacio, históricamente hablando, era concebido como el resultado de la interacción de tres
grandes nociones: ciencia-idea-espacio. Después el espacio fue reformulado. En esta
reformulación, el espacio se entendía como una figura u objeto presente, cuya comprensión
involucraba el valor de los volúmenes de dicha figura. El sentido de espacio radicaba en el
volumen de los objetos. De esa vacuidad, de ese ver el espacio como algo vacío (una visión
completamente desde afuera), se ha logrado una percepción diferente, integradora. Ahora objeto y
espacio ya no se pueden ver separadamente; ahora, gracias a esta concepción integradora, el
espacio es visto como parte de la obra.
Continuando con Heidegger es posible entender que ahora el espacio no es sólo eso externo y
aislado de mí, ese más allá inquietante, sino que es también esa entidad con la cual ―yo me
relaciono‖, en la cual ―yo me desplazo‖, con la cual ―yo interactúo‖. A todo esto Heidegger le da
el nombre de ―espaciar‖. Espaciar debe entenderse como una acción o actividad que relaciona a la
persona y al espacio. El espacio no es ajeno a mí, sino que forma parte de mí en mi
desplazamiento, en mis actividades. De esta manera, espaciar es hacer que el espacio forme parte
de mí. Espaciar es lo que están haciendo los skaters en el mercado Adolfo López Mateos. Ellos
alteran el espacio a través de sus actividades; cultivan el espacio y generan un hábitat multiforme
cuando patinan de diversas formas, cambiando las rutinas, agregando nuevos trucos. Así,
podemos decir, patinar no es solamente un deporte, es un conjunto de relaciones espaciales,
mentales y estéticas, que se nutre de la creatividad del skater y de sus diversos gustos (el grafiti,
la fotografía, la música, el video). En el mercado Adolfo López Mateos, ellos generan, cultivan,
―espacian‖, y el resultado es un intercambio de momentos estéticos, de poesía en movimiento, de
transformaciones espaciales continuas y no premeditadas.
N-1
Otra propuesta sobre el espacio en términos rizomáticos, como lo menciona Guilles Deluez y
Félix Guattari: hacer N-1, es quitarle algo al espacio para construir otro, en este restar se está
generando algo más, a partir de eso que se quitó, se transforma en otra cosa, que es de ahí pero ya
no. El mercado tiene su función de vender y comprar, pero la tribu urbana le resta esa actividad
para hacer su relación del patinar y estar ahí, en ese restar generador de estar ahí.
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Si bien la ciudad ya tiene un tipo de organización establecida en la cual se siguen normas y
procedimientos dictados desde arriba para fines específicos de una comunidad, siempre hay un
beneficio político oculto al llevar a cabo acciones sociales.
Los skaters hacen todo lo contrario, nadie les dice que tienen que hacer, ellos llegaron, por su
sentir, por su pensar, por su quehacer, ellos se organizaron, no por mayoría de votos, es un
cultivar espontaneo, sin raíces, como dice Guilles Deluez y Félix Guattari: no arbolario, en este
sentido donde hay un tronco, y luego de ahí una rama, es un cultivar de hierba, en este sentido de
que todos a la vez están haciendo todo, y parece algo confuso pero todo mundo sabe lo que tiene
que hacer, a qué hora tiene que llegar, las reglas son generadas por ellos, estar en la contracultura
es eso, no necesitar de nadie, para manejarlos manipularlos, sino que ellos se están organizando a
su manera, en el reconocimiento del otro, y eso me parece interesante porque nos muestran una
forma de organizarse diferente y que nadie decide por ellos, ellos deciden por ellos mismos,
tampoco ellos están decidiendo por los demás.
Remediación en el otro
De acuerdo con Arjen Mulder, cuando habla sobre los medios del arte, de una u otra forma a través
del tiempo se ha ido remediando (pintura, foto, cine, video), por ejemplo si antes la pintura cumplía
con ciertas funcionalidades llego la fotografía y remedió funcionalidades que la pintura no podía
dar, y luego llego el cine, a remediar funciones que la fotografía no podía proporcionar, como
reproducir una imagen en movimiento.
El espaciar y la des-territorialización de las prácticas culturales marcan una línea hacia otro
territorio pero esta línea va hacer más gruesa, una línea de fuga más larga. Lo que propongo es
que las prácticas culturales deben hacer dibujos de des-territorialización. Líneas de fuga
dialéctica, de un ir y devenir, líneas que no son estáticas y que son muy probablemente infinitas.
Estos trazos de des-territorialización me sirven para reconocer al otro a partir de mí.
Concluiré esta línea temática sobre la des-territorialización, esta dialéctica de ir y devenir, con una
breve idea que proviene del pensamiento hermenéutico de Hans Georg Gadamer. Gadamer
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sugiere que hay una necesidad de ver y explicar todo, de dar sentido a todo. Esta comprensión o
esta regla hermenéutica de comprender el todo desde lo individual y lo individual desde un todo,
funciona a través del ejercicio de la dialéctica que marca un acercamiento horizontal con el objeto
de estudio. En otras palabras, la hermenéutica comprende el hecho a partir de lo inmediato, de lo
que está sucediendo en ese momento. Me parece que el ejercicio de la hermenéutica requiere de la
interacción entre yo y el objeto, entre estos círculos concéntricos que se unen en la interpretación
y en la interacción. Así, hacer hermenéutica es acercarse a ese todo a partir de la interacción entre
el yo y el otro; es acercarnos cada vez más sin difuminarnos en el intento.
Aplicando esto a los skater, podemos decir que patinar, en este sentido horizontal, en este acto de
comprender lo individual y lo individual desde el otro, es un trazo hermenéutico que se muestra
como círculos concéntricos. Círculos concéntricos que transforman el espacio en el Mercado
Adolfo López Mateos, que lo re-inventan y modifican, sin dañar la integridad de la tribu urbana,
de la convivencia con el otro.
Fuentes de consulta
Arjen Mulder, Understanding media theory, Language, image, sound, behavior, Rotterdam
v2_ Publishing/NAi Publishers, 2004
Bourriaud Nicolas, Post producción, La cultura como escenario: modos en que el arte
reprograma el mundo contemporáneo, Traducción de Silvio Mattoni, Argentina, Adriana
Hidalgo editora, 2009.
Deleuze Gilles, Guattari Felix, Rizoma,
García Canclini, Nestor, La globalización:¿Productora de culturas hibridas? Actas del III
Congreso Latinoamericano de la Asociación Internacional para el estudio de la Música
Popular. Argentina- México, Pontifica Universidad Católica de Chile. Instituto de Historia,
18 pp. [Link]
Gadamer, Hung Georg, Verdad y método I,
Kwon Miwon, One Place after Another: Notes on Site Specificity, Jstor, october, vol 80.
(spring, 1997), pp 85-110. Stable URL:
[Link]
2870%28199721%2980%3C85%3AOPAANO%[Link]%3B2-I
Heidegger, Martin, El arte y el espacio, Pampola, Universidad Pública de Navarra, 2003
(1969)
Todorov, Tzvetan, La conquista de América, El problema del otro, Siglo XXI editores S.A.
de C.V. 1998
Walter Benjamin, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, Públicado en
BENJAMIN, Walter Discursos Interrumpidos I, Taurus, Buenos Aires, 1989.
Boris Groys (translation: Steven Lindberg), Art in the Age of Biopolitics: From Artwork to
Art Documentation, by art, documentary, Benjamin, biopolitics
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EL VIAJE INTER URBANO
La cualidad de mega metrópolis que presenta la Ciudad de México, suscita las condiciones de vida
usuales, en los habitantes de la misma. Una extensa superficie urbana alberga numerosos
asentamientos con diferentes procesos de madurez. La periferia del área metropolitana comprende
poblaciones con infraestructura y oportunidades insuficientes, motivo por el cual los habitantes de
la misma acuden a la ciudad primigenia para solventar sus menesteres. El fenómeno de traslado
enfrenta a los ciudadanos con diversas fracciones de la urbe con características opuestas entre sí.
En tanto el individuo se adapta y desarrolla un estilo de vida basado en el viaje inter urbano que
implica varias horas y largas distancias. Para entender el fenómeno que le aqueja a la zona
metropolitana en cuestión, hay que considerar la migración del campo a la ciudad y la
transformación de población rural a urbana. Los intentos por impulsar la economía en el campo no
fueron suficientes y el abandono del campo se llevo a cabo paulatinamente, propiciando ciudades
sobre pobladas con asentamientos informales en su perímetro.
El fenómeno del viaje inter urbano es observado en ésta investigación desde la perspectiva del arte.
En fechas recientes la calidad de vida del individuo que se traslada grandes distancias en la zona
metropolitana del valle de México.
El objeto de estudio es la relación individuo – espacio en el viaje inter urbano de la periferia y la
ciudad en la zona metropolitana del valle de México. A partir del individuo que se interna en la
ciudad diariamente para satisfacer necesidades que su comunidad no resuelve; comunmente fuente
de empleo o centro de estudio. Por lo tanto el estudio comprende la afectación que presenta el
individuo y el espacio público que alberga el tránsito y la estancia en la ciudad. Es decir el espacio
público de la zona suburbana y el espacio público de tránsito que funge como un distribuidor de
viajantes inter urbanos. La investigación se centra en dos puntos geográficos específicos, en la
Ciudad de México la estación de metro Cuatro Caminos. Es el punto de distribución en la ciudad de
los habitantes provenientes de la zona suburbana de estudio, San Martín en Huixquilucan, Estado de
México.
Para entender el entorno del individuo proveniente de la zona suburbana se contextualiza las
características del asentamiento. Una cualidad indispensable de los asentamientos en la periferia de
la zona metropolitana del valle de México, es la autoconstrucción. El campo en breña o de cultivo
se convirtió en suelo urbanizado, las edificaciones en general de uso habitacional y comercial, sin
industria o actividades económicas que promovieran el empleo de los locales. Razón por la cual los
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habitantes de las incipientes periferias se emplearon en la Ciudad de México, en las modalidades de
subempleo o autoempleo en la informalidad, al ser mano de obra sin especialización. La ciudad y la
periferia están presentes en el acontecer diario de la inversa. La estrecha relación entre la ciudad y
sus periferias se ve reflejada en un desplazamiento masivo de personas, de una zona a otra de la
metrópoli. Desafortunadamente el coste del traslado se traduce en congestionamientos viales que
rebasan la capacidad de las vías de transporte.
En consecuencia al crecimiento de la metrópolis, la superficie utilizada para conectarla
internamente y con otras ciudades se ha duplicado con la apropiación del espacio en vertical. Hay
múltiples pisos de avenidas, pasos peatonales y por supuesto las nuevas edificaciones cuentan con
mayor número de niveles.
Dentro del contexto de las ciudades influenciadas por el resto de las ciudades. Los espacios tienden
a perder su identidad, conexión con los habitantes y carecen del simbolismo, que los lugares con
historia poseen. El etnólogo Marc Augé (1992) pp 83, definió el concepto de no lugar; se encuentra
en las ciudades actuales como recurso de la urbanización pero no fomenta la relación del individuo
con el entorno. Los no lugares son los espacios de circulación, de consumo y de comunicación. Los
espacios de circulación como autopistas, aeropuertos, servicios en gasolineras. Los espacios de
consumo son supermercados, centros comerciales y cadenas hoteleras. Los espacios de
comunicación incluye pantallas, y proyecciones intangibles. Es una realidad la pérdida de contacto
con el otro en el no lugar. Puede transitarse de ciudad a ciudad, pasando por supermercados y
utilizando despachadores automáticos, sin tener comunicación física con personas. La pérdida de
contacto físico fomenta intolerancia y dificulta el crecimiento del ciudadano. El espacio de tránsito
ejemplifica la definición de Augé de no lugar. Al ser compuesto por estaciones de metro, paradas
de autobuses, sitios de taxis, expendios estandarizados, carretera, el espacio del trayecto enfrenta al
individuo al opuesto al Genius locii ó el espíritu del lugar.
La Ciudad de México actual ofrece un repertorio amplio en sitios históricos, lúdicos, posibles
recorridos, ambientes, yuxtaposiciones, etcétera. El contacto con las periferias ha ocasionado la
modificación de las avenidas y medios de transporte, no obstante carece de influencia en el aporte
de personalidad a la urbe. La ciudad se perfila en el lenguaje estético utilizado desde décadas atrás
en otras ciudades y la periferia es la continuación incómoda de la mancha urbana. La
despersonalización de la ciudad la convierte en una repetición de modelos ad infinitum de otras
metrópolis y el espacio público pierde carácter en la homogenización. El espacio es hasta ahora el
lugar por excelencia, aunque cada vez más acotado por la virtualidad. La realidad hipermoderna
permite habitar una realidad presencial y realidades virtuales simultáneamente. Esto explica la
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presión sobre las ciudades, y la consecuente respuesta del mismo lenguaje en diferentes latitudes y
meridianos. Es una uniformización voluntaria por ―encajar en el estándar‖ marcado por las ciudades
de vanguardia y seguida por quienes quieren igualar el nivel. La ciudad en cuestión es valorada
desde diferentes disciplinas y cualesquiera que sean los resultados de los estudios hay enormes
áreas de oportunidad en beneficio de la calidad de vida del habitante. En éste estudio el arte es el
lenguaje de aportación a la relación espacio–individuo dentro de la dinámica de la zona
metropolitana.
La incesante expansión urbana amenaza los aislados entornos verdes. Es innegable que la
proximidad indica que las condiciones climatológicas les suceden a ambas comunidades en la
misma intensidad, las mismas tonalidades de luz, la misma porción de bóveda celeste. La
experiencia de observación resulta similar a la percepción de la ciudad, el clima, la humedad, la luz,
las estrellas que se pueden vislumbrar en la oscuridad. Al observar el asentamiento periférico con
otro criterio, podemos explicarlo desde el arte y ceñir la frase de Marcel Duchamp. Las cosas que se
hacen bien, se hacen lentamente. Desde la perspectiva de la duración en la producción de la obra, un
autoconstructor dedica promedio 10 años a la compleción de la obra. Una característica de éste tipo
de construcción es que más allá de los 10 años, constantemente se están renovando, adicionando ó
consolidando. A esta peculiaridad hace referencia la idea del cambio incesante de una ciudad.
En cierta forma la continua observación sobre la comunidad de San Martín, es una intromisión en la
intimidad de la población, - personas que bajan rutinariamente el montecillo, las que se ejercitan
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ahí, los que se esparcen, los comerciantes con anuncios sonoros, las celebraciones, la circulación
rutinaria del transporte público con destino a la estación Cuatro Caminos, etc. - El registro
intencional de la observación de un lugar específico permite darse cuenta de las transformaciones de
esa parte de la ciudad. En el caso particular de una zona de vivienda de autoconstrucción el
conjunto ofrece variedad en tamaño, presupuesto, composición y todos son contenidos en el mismo
cuadro. En específico de ésta comunidad observada a diario ofrece un espectáculo multimedia.
En la era de la reproductibilidad, las ciudades han sido protagonistas de la producción múltiple, sin
aura, en términos de W. Benjamin. Es hasta que la apropiación que el individuo dota al espacio o
arquitectura de significado. En tanto, la estación de metro Cuatro Caminos representa el espacio de
tránsito inconexo con los transeúntes. La personalidad de la estación está dada por la ocupación de
la vía pública, los puestos de comercio, anuncios, servicios, etc. A partir del tránsito se acciona el
espacio y se convierte en un espacio icónico en vez de reproducción de una estación de metro como
en cualquier otro punto del planeta. Sin embargo, retomando la perspectiva del arte la estación de
Cuatro Caminos oferta experiencias específicas que no pueden ser replicadas en otro tren urbano
subterráneo. Dicha estación tiene un cinturón de comercio informal, en su mayoría de alimentos
alrededor de los andenes de autobuses. También tiene un pequeño centro comercial con comercios
indispensables. El recorrido para descubrir este centro de distribución vial es anecdótico, ya que
tiene un grado de dificultad encontrarle si no se conoce la zona.
El espacio urbano es el cohesivo en la vida en comunidad; desde comercio informal, pasando por
procesiones religiosas, circulación de traslado, entre otros. El puente entre ambas zonas de estudio,
(el no lugar y el lugar), es el recorrido que funge como un conciliador entre el no lugar, el
individuo y el lugar. El recorrido en la acepción de paso por una trayectoria geográfica; el tiempo
del desplazamiento es el que engarza la secuencia de no lugares y prepara al individuo para el
constante cambio entre lo genérico y el Genius loci, de los distintos puntos geográficos. Mientras
en el lugar (inicio del trayecto) precedente al traslado; los individuos tienen mayor grado de
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consciencia del momento. Es común que los viajantes inicien el viaje con mayor grado de
presencia, el momento tiene preponderancia sobre el futuro destino.
En cambio en el no lugar el espacio es un vacío que fomenta las interacciones virtuales o los
recorridos en automático; todo cuanto ocurre en el es un medio para el destino. El tipo de productos
y servicios ofrecidos son para solucionar momentáneamente la necesidad, el espacio como producto
social, es un desierto. En general el tránsito por el espacio no es elección voluntaria. Por lo tanto la
huella del tránsito en el no lugar tiene dejo de indiferencia, el ambiente transmite ausencia de
comunión entre ciudadanos y entre espacio - individuo. La superposición de trayectos, de lo público
y lo privado en el espacio público, de destinos, de lugares de procedencia, reescribe el espacio una y
otra vez incesantemente, que termina por ser una lectura al estilo de Rayuela de Cortázar, la lectura
no puede ser lineal, tiene que valerse de saltos e inserciones de elementos externos para poder ser
entendida.
El espacio ha perdido sin lugar a duda, cada vez más personalizamos dispositivos electrónicos en
vez de objetos, espacios, lugares. Es impensable el identificar el no lugar con la compañía de una
sobremesa; con los olores que aparecen en nuestra mente en cuanto evocamos algún lugar. Lo que
aparece en el consciente al pensar en un no lugar, es una rutina, una dinámica de recorrido, un
protocolo autorizado por nuestro pensamiento automático que procura nuestra integridad. Por lo
tanto el recorrido tiende a librar obstáculos y extremar precauciones. Por ende es un espacio ajeno,
eternamente ajeno.
Desde una óptica reduccionista la ciudad genérica libera al individuo de la interacción humana y
otorga el anonimato, múltiples posibilidades de herramientas físicas, y virtuales disponibles; por
último la atomización del individuo, con base al significado sociológico. El individuo está
condicionado a permanecer en un determinado espacio por tiempo limitado y desplazarse
rápidamente sin tener mayor afectación por las condiciones circundantes. El análisis del espacio en
la ciudad es un tópico estudiado recurrentemente por la sociología y antropología. El sociólogo
Louis Wirth hizo estudios del orden espacial y social de una ciudad industrializada y de una
comunidad rural, en casos ideales. Al ubicar ambos esquemas en un contexto real, inevitablemente
los resultados de ambos esquemas se distanciaban entre sí. Cada ciudad es tan específica como
cada individuo, así mismo las poblaciones rurales. El caso de la Zona Metropolitana del Valle de
México puede representar la dualidad del espacio en la ciudad posmoderna y en la población
suburbana.
20
La visión de Fran Tonkiss en Space, the City and Social Theory, encuentra superada la teoría del
sociologo urbanista Robert Park, sobre la dinámica de la sociedad posmoderna que presenta
procesos de segregación que contiene a los individuos como micro cosmos que están en contacto
pero no se tocan. A causa del anonimato pueden cambiar de un entorno moral a otro con extrema
facilidad. Las innumerables opciones de relacionarse con el entorno conllevan a una relación única
del individuo con el ambiente, e inevitablemente separada. En el interior refiere que la
fragmentación de la sociedad ha sido sustituida por los términos de diversidad y permeabilidad
social; en la actualidad los mundos separados han sido conectados en un nivel virtual por la
comunicación con el uso de los dispositivos móviles y la presencia del internet. Sin embargo la
teoría de Park puede ser aplicada a la Ciudad de México. La adición de la dimensión virtual en el
orden social a creado comunidades en un nivel abstracto que reiterativamente caben en la
definición de segregación, debido a que las comunidades formadas en espacio no físico continúan
conectándose bajo los mismos principios de similitud. Los guetos pueden ser igualmente
multidimensionales. Y es en las redes sociales donde individuos con idiosincrasia o preferencias
similares se encuentran y pertenecen a la misma comunidad virtual. A diferencia la aldea física
reúne a los individuos bajo las mismas condiciones del entorno geográfico.
Walter Benjamin, describe la convivencia con la soledad, él recuerda caminar la ciudad con su
madre y se refirió al respecto, ―la soledad me parecía el estado preciso del hombre‖. La reflexión
refleja el inconsciente de un infante endémico de la urbe, que entiende la configuración del
engranaje de la ciudad y el hombre. El tiempo comanda el nivel de separación de los mundos y la
21
relación de los mundos (individuos) con el espacio. El tránsito de los individuos en el espacio
público es dictado por el tiempo; en el caso de la Ciudad de México el trayecto va en relación al que
requiera menor tiempo para ser completado. El objetivo del trayecto es ser recorrido con el menor
acto de presencia posible y esto implica una relación diluida con los mundos circundantes.
La aplicación de la teoría de H. Lefebvre acerca del espacio como un producto social, lo visualizo
representado en la práctica espacial del individuo en la periferia de San Martín. El primer nivel es
fácilmente identificable con el recorrido de los individuos con propósito de la rutina diaria. El
segundo nivel está plasmado en las instituciones correspondientes a la cabecera municipal
emplazadas en la zona central de la población. El tercer nivel y el que define la pertinencia de la
teoría se le otorga a la cualidad de ser una población que se construye a partir de los ―espacios
figurativos‖ ya que es una población construida por sus habitantes y es evidente que las
edificaciones parten de la imaginación, del recuerdo de la población de origen de los habitantes,
demostrado en la configuración de las edificaciones, el tipo de espacios creados dentro y fuera de su
arquitectura. Los diseños de las viviendas demuestran el deseo de una realidad exótica, que aporte
mayor valor a la realidad; entonces el valor parece radicar en lo que representa y no en lo existente.
Retomando el pensamiento de R. Park , la idea del ―peligroso experimento de estar al mismo tiempo
en diferentes mundos‖ puede ser ampliada con el concepto de entorno moral de L. Wirth, quien le
confirió a los entornos espaciales un valor moral, con respecto al individuo. A su vez el trastocar la
realidad con diferentes contextos morales le confiere a los individuos innumerables posibles
combinaciones de contexto, de grado de inmersión en ellos, de invisibilidad, entre otros. En
consecuencia el individuo asimila la práctica espacial y le confiere la cualidad de simbolismo a la
práctica espacial cotidiana.
Con base a la idea de los entornos morales, insertamos la práctica espacial cotidiana,
específicamente en el viaje entre periferia y ciudad. A lo largo del recorrido se desborda la variedad
de ambientes. La Ciudad de México presenta la condición de las aldeas urbanas. R. Park aseveró
22
que las urbes están conformadas por pequeños poblados, que se van conformando por similitudes
entre sus habitantes como raza, lugar de origen, actividad profesional, estilo de vida, afiliaciones
religiosas, entre otros. Este último factor confronta la experiencia espacial del viaje; al discurrir a
través de entornos múltiples el itinerario se convierte en una composición sensorial y emotiva. La
incesante repetición del impregna la psique del individuo y su cognición del espacio. No obstante el
introducirse en aldeas urbanas en un sólo desplazamiento puede ser confundir al individuo. Cada
zona de la ciudad requiere distintas condiciones, y es preferible integrarse al paisaje urbano
mientras se experimenta.
En ese trance de entornos morales, ¿cuál es el espacio del viajante?, ¿existe paridad entre el espacio
y el individuo?. Se ha explicado que el individuo se adapta para el viaje; las actitudes y apariencia
durante la experiencia producen un personaje que le permite desenvolverse en determinado entorno.
La forma y fondo del individuo se disocian para acoger el anonimato; paradójicamente una
actividad fundamental en la vida diaria del individuo no representa la identidad del viajante, la
forma adoptada para el viaje no expresa el fondo del individuo. ¿En qué momento el individuo
trasciende las limitaciones del ocultamiento impuesto por el entorno?.
Por lo tanto, el individuo transita por innumerables espacios, entornos morales, lugares, no lugares,
aldeas urbanas, que en síntesis él asimila con base a su escala de valores. Cada definición responde
a una escala de valores específica dependiendo del autor. Los conceptos se han gestado en
diferentes épocas y explican preocupaciones distintas dependiendo del Zeitgeistiv ó el espíritu del
tiempo correspondiente.
El individuo que viaja de la periferia a la ciudad ocupa temporalmente cada punto geográfico; a su
vez este suceso es repetido ad infinitum por la enorme cantidad de viajantes. Por lo tanto existe una
distribución temporal del espacio. Sin embargo los hechos demuestran que el fenómeno de la
distribución del espacio guarda proporción con la distribución de la riqueza. Es evidente que el
individuo dentro del transporte público accede a un espacio menor que el individuo que realiza el
trayecto en un automóvil privado. El individuo que es uno más de los pasajeros del transporte
público, es despojado de autoridad para elegir las condiciones de la experiencia, su dominio sobre el
espacio se disminuye. ¿Cómo aprehender el espacio cuando éste se desvanece tan rápidamente? Es
imposible hacer una separación tácita del espacio, así como una distinción del espacio del individuo
y del vecino. El espacio es de la masa, esto explica la correspondencia del anonimato del lugar y el
anonimato del individuo. La masa no puede asimilar y hacer propuesta. El individuo como
23
transeúnte tampoco puede apropiarse del espacio, porque éste no ofrece las condiciones (ésta idea
es tema central a desarrollarse).
No es suficiente tener arte y espacio público para obtener arte público. La esencia del arte público
no la designa el presupuesto que otorga el Estado para culturizar la ciudad. El arte público necesita
de carga simbólica para sustentarse y expresar la ideología dominante de la sociedad. El arte urbano
apela a reflejar los significados sociales e históricos.
En los años sesenta el espacio público fue el escenario para acciones artísticas y exposiciones en
respuesta al desacuerdo con el sistema comercial. El arte que se enfrenta a las calles no conserva las
formas del pasado, sino se basa en conceptos científico – técnicos, sobre los que desarrollan formas
constructivas de la industriav. Georg Jappe acertadamente describió éste fenómeno aparentemente
24
inocuo y benéfico, no obstante la aparición de piezas de arte moderno por toda la ciudad confrontó a
la sociedad con el arte moderno. Un público no familiarizado con el arte moderno y los artistas, no
estaban relacionados con el público ciudadano. Aunado al choque de expectativas los artistas no
trabajaban con la escala urbana.
La experiencia sugiere que la pieza es una simiente que bien puede germinar en el site specifity o
no. Y no es arte hasta transcurrido el tiempo y se comuniquen los significados, del lugar y de la
pieza a través del público. El site specifity como su nombre lo implica es la creación de la pieza
pensada para un lugar determinado, esto conlleva a una mejor elección de escala de la pieza, de
materiales, etc. La pieza responde a las exigencias del lugar. Richard Serra (1994) pp 104, expresó
al respecto: ―Los trabajos referidos a un lugar expresan siempre un juicio de valor sobre el contexto
general de carácter político y social en que se inscriben‖.
Ubicando dichas reflexiones en el contexto de la Ciudad de México, es claro que el espacio público,
no es el ideal que un ciudadano desea. Y en su mayoría el espacio público carece de arte. Es un
espacio que se ha dado a la tarea de conectar las fragmentadas ciudades aglutinadas y en conjunto
denominadas Ciudad de México. El arte no ha sido tema en la agenda del espacio público, pocas
han sido las intervenciones que funcionen como arte público en vez de ser esculturas trashumantes
que puedan pertenecer a cualquier sitio. La Ruta de la Amistad, las Torres de Satélite son
25
aportaciones al espacio de los automovilistas. El espacio público es en su mayoría, espacio para
circulación vehicular. El paisaje urbano es un escaparate de publicidad con deficiente regulación,
orden y composición en conjunto. Los anuncios usurpan el lugar del arte y los consumidores el
lugar del ―público‖. El espacio público está sitiado por el mercado y no va a retroceder. Cualquier
evolución del arte en la ciudad dialogará con el espacio vendible, no con el espacio público. De
acuerdo con el pensamiento del arte moderno la ciudad es una ―máquina de vender‖. En dicho
contexto de la Ciudad de México oferta un área de oportunidad para la conciencia ciudadana, para
educarse a sí misma y tomar conocimiento de lo que consume en términos de ciudad.
Notas
i
Genius loci concepto Romano que significa el espíritu guardián del lugar. El teórico Christian Norberg-Schulz
profundiza el concepto en su libro, Genius Loci: Towards a Phenomenology of Architecture (1979). Utiliza el término
para denominar los ambientes característicos de un lugar. También se refiere al ―espacio existencial‖ y las experiencias
psíquicas en un sitio.
ii
Rem Koolhass (1997) es la denominación a las ciudades postmodernas que pierden su identidad histórica, de contexto
y de lo real. Es la ciudad liberada de su identidad, de la planeación urbana, rodeada por constelación de las ciudades
nuevas como las periferias.
iii
Henri Lefebvre (1991), argumenta que el espacio es un producto social, y que opera en tres niveles. El primero es la
geografía de la práctica espacial, basado en las relaciones y la localización de producciones y reproducciones. El
segundo son ―representaciones del espacio‖ ordenadas con diseños abstractos según normas, conocimiento, por
especialistas. Son patrones de poder que racionalizan la conducta de los individuos en el espacio. El tercer nivel son
―espacios figurativos‖, espacios imaginativos, de realización y deseo.
iv
Término que se refiere al ambiente intelectual y cultural de una era, utilizado por filósofos alemanes como A. Peters,
C. Jagdmann, Hegel, Heidegger entre otros.
v
Maderuerlo, J. (2008) La idea de espacio en la Arquitectura y el Arte Contemporáneos 1960-1989. Ediciones Akal.
Madrid. Pp 41
BIBLIOGRAFÍA
26
Tokiss, Fran (2005). Space, the City and Social Theory. Cambridge, Massachusetts, United
States. Polity Press
Augé, Marc (2000). Los ―no lugares‖. Espacios del anonimato. Barcelona, España. Gedisa
Editorial
Koolhass, Rem (2008). La ciudad genérica. Barcelona, España. Gustavo Gili
*****
ECOMUSEO TRANSURBANO.
Verónica Toscano
RESUMEN
27
Mediante el estudio y análisis de modelos de producción artística en espacio urbanos a partir del
arte social, así como de mi experiencia personal en este campo, mi interés es el de plantear una
metodología sistémica compleja para el desarrollo teórico-práctico de este tipo de práctica artística.
Objetivos y Metas
Objetivo General:
Objetivos Específicos:
- Analizar conceptos y estrategias de trabajo desarrolladas en el arte social con Joseph Beuys
y Nicolas Bourrioud con su propuesta de arte relacional referidos a la práctica actual.
- Realizar una memoria física y digital de los procesos teóricos y prácticos desarrollados y
los resultados obtenidos.
28
artistas, cada uno con sus líneas de acción. Careciendo de un sistema teórico o práctico ya sea desde
lo académico y la experiencia, en una gran mayoría existen deficiencias en los procesos de trabajo
en proyectos de esta naturaleza. Esto se refleja en errores tales como un mal acercamiento a los
actores sociales involucrados en los proyectos, afectaciones en el espacio físico y social, poca o
nula visibilidad de las propuestas en lo artístico, ausencia de una clara comunicación del mensaje
que se quiere transmitir y en general una práctica poco eficaz y contundente.
PROPOSICIÓN O HIPÓTESIS
Una estrategia metodológica bien estructurada en forma y aplicación del arte social; se convierte en
una herramienta que contribuye al empoderamiento de la gente y de esta manera funcione como un
motor para la transformación social.
El contar con este instrumento se convierte en un beneficio tanto para el artista como
instrumentador, así como que la comunidad y demás agentes sociales que intervienen, todos juntos
se sensibilicen y se comprendan y dimensionen los alcances que se pueden alcanzar al llevar a cabo
un proyecto de arte social desde estos planteamientos.
La producción de obra artística en el espacio urbano, invariablemente nos lleva a la convivencia con
el factor humano que ésta implica; involucra procesos de manera conjunta con las comunidades y
los distintos niveles de desarrollo cultural, artístico y social. Se fomenta la cohesión social, el
reconocimiento a la identidad, el rescate de la memoria histórica, así como el mejor
aprovechamiento y convivencia en los espacios públicos.
El EMT cuenta es un concepto que cuenta con cuatro emisiones temáticas desarrolladas de acuerdo
a los contextos propios de cada territorio en el cual ha sido realizado y elaborados a partir de
distintos dispositivos y herramientas propios del arte urbano. Cabe destacar que hablamos de
comunidades urbanas en entornos de marginalidad de la Ciudad de México.
29
La primera experiencia se llevó a cabo en la Delegación Cuajimalpa al poniente de la ciudad, es una
zona boscosa de reserva natural (Parque Nacional) y de comunidad semirural; se trabajó bajo la
temática de museo a través de recorridos a pie y por medio de fotografías en un juego monumental
de dominó. El objetivo era el de acercar a la comunidad a la figura de museo y los conceptos
implica de una manera vivencial y más cercana a la cotidianidad.
En la segunda emisión la temática fue la memoria, aquí el eje primordial era el de la comunidad, la
cual se trataba de un grupo de mujeres de la tercera edad. Por medio de sus memorias, se elaboraron
juegos de lotería personales con el objetivo incidir de una manera más sensible al desarrollo del
empoderamiento individual e incentivar procesos de desarrollo comunitarios a nivel sociedad.
Las etapas más recientes del EMT se tratan de la teorización un tanto más racional haciendo énfasis
en las herramientas metodológicas aplicadas que median y facilitan el proceso y desarrollo de los
proyectos. Es así como se llevaron a cabo el EMT – Reconfiguracciones en el 2010 y un ejercicio
actual que es la inserción en un proyecto pluridisciplinario para la construcción de una estación de
metrobús basado en el diseño participativo. Estas dos experiencias forman parte del protocolo de
investigación dentro del programa de posgrado de Artes Visuales que a la fecha me encuentro
desarrollando.
Abordaje de los ejes conceptuales desde la interdisciplinariedad, desarrollo teórico tomando como
modelo el pensamiento complejo (Edgar Morin). Construcción de espacios de reflexión/discusión
teóricos y prácticos con especialistas e interesados en el arte social.
Aunque hago una distinción entre la teoría y la práctica, ambas estrategias están estrechamente
correlacionadas en su aplicación; teniendo en cuenta que el EMT es teoría en acción.
ESTRUCTURA CONCEPTUAL
30
Redes conceptuales: biocartografía, construcción de memoria histórica, identidad, transurbanidad,
geografía social, holismo, desarrollo sotenible, patrimonios, escultura social, postdisciplina,
contexto, comunidad, ecomuseos, intervención socioartística, vida-territorio, arte relacional.
Para propiciar el acercamiento e interés de todos los actores sociales implicados en la realización de
este tipo de proyectos; es decir, la comunidad con respecto a su patrimonio y territorio en
consciencia de la construcción en común, las autoridades (en el nivel que se esté trabajando), el
artista en el desarrollo de sus conceptos personales y sobre todo, la aportación que encuentro al
campo profesional, en tanto que pienso que hay una falta de documentación traducida en un vacío
teórico al respecto de proyectos que se instrumentan de esta manera. Considero que no nos estamos
dando cuenta de los alcances de desarrollo social que pueden devenir desde nuestro campo artístico.
Contar con un documento que sirva como herramienta de instrumentación a proyectos artísticos
enclavados en una realidad social es útil tanto para los artistas como para cualquiera de las
personas que trabajen en ello.
La importancia de contar con una metodología específica para el arte social desarrollada desde la
complejidad, implica una amplia valoración y entendimiento de los distintos niveles de crecimiento
en que este tipo de arte repercute en todos los actores que intervienen en su ejecución. Los vínculos
generados entre el arte social y la comunidad involucrada ayudan a la regeneración de los tejidos
sociales ya que generan el reconocimiento y valoración del otro. Entendida como una experiencia
holística, esta metodología conceptualizada a partir del paradigma de la complejidad contribuye
como una herramienta filosófica para generar cambios para la transformación social. Es reflexión en
la acción. El documento generado al término de esta investigación será un instrumento que
contendrá una serie de dispositivos capaces de potenciar la planeación e implementación de
proyectos artísticos de carácter social, las habilidades del artista en el entorno urbano, así como los
procesos intercambio con la comunidad a través del arte.
RESULTADOS Y ANÁLISIS
El EMT se ha llevado a cabo en cuatro emisiones de manera casi anual, las primeras con apoyo
institucional y la más reciente en el año 2010 como iniciativa independiente en colaboración con
una ONG, es así como se demuestra que un proyecto de esta naturaleza funciona como un puente
que enlaza desde un ejercicio planteado en el campo del arte a la sociedad civil con la organización
social.
31
El Ecomuseo Transurbano en números:
- 4 emisiones.
- 3 comunidades beneficiadas.
- 5 recorridos transurbanos.
- 3 talleres comunitarios.
APÉNDICE
El proyecto ―Estética Relacional Compleja‖ producto del trabajo dentro del taller de tesis es un
ejemplo de utilización de la metodología que el Ecomuseo Transurbano propone y tuvo resultados
muy satisfactorios desde la planeación hasta la visibilidad del proyecto, abriendo la posibilidad de
implementarlo hasta su realización.
Actualmente el EMT se encuentra en una etapa de teorización, puesto que el énfasis anteriormente
estaba puesto en la producción de cada una de las emisiones que a la fecha conforman el acervo.
Siendo considerado un museo, tiene la misión de coleccionar, preservar, resguardar y difundir los
patrimonios que lo conforman. El EMT nació como un proyecto artístico a desarrollarse en el
espacio público, sin embargo en el camino se nutre de nuevas posibilidades a cada paso que se da.
Es así como en el afán de teorizar la experiencia, se planteó como primera etapa teórica una
sistematización metodológica en la cual me encuentro trabajando actualmente que derive en un
documento a manera de manual de procedimientos. Los pasos a recorrer se van marcando de
manera natural y las necesidades teóricas se van haciendo presentes, la siguiente estructura a
32
trabajar es la plataforma operativa de museo ya que aún siendo un proyecto alternativo, el EMT es
un programa que cumple con las funciones de museo tradicional el cual está conformado por
distintas líneas de acción. De alguna manera aunque no se cuenta con una división departamental
como tal, hay actividades que se llevan a cabo y fueron diseñadas de forma intuitiva como los
talleres que tienen una función pedagógica como un departamento de comunicación educativa del
museo convencional, una red de benefactores que en el caso del EMT se construye conforme las
personas de cada comunidad van siendo parte de cada experiencia. Sin embargo, estas acciones no
están definidas conceptualmente como tales y éstas así como otras actividades de difusión,
patrocinio, programa de membresías, diseño, catalogación, etc., necesariamente se necesitan
desarrollar en un soporte conceptual y es lo que en el futuro se llevará a cabo.
Paralelamente a lo anterior, la intervención del EMT en foros distintos al del Arte, abre nuevas
posibilidades de trabajo en red con organizaciones y profesionistas con los mismos intereses y
líneas de acción.
BIBLIOGRAFÍA
KLÜSER, Bernd, Joseph Beuys. Ensayos y entrevistas. Madrid, España. Ed. Síntesis
MORIN, Edgar (1997). El Método –la vida de la vida-. Madrid, España. Ed. CÁTEDRA.
33
A 2. Sociedad Civil y Gobierno: Evaluación de mecanismos de participación
Moderador: Lic. Moisés Alberto Rodríguez Curiel –Secretaría de la Función Pública
Resumen
Este análisis pretende contribuir a la reflexión sobre la pertinencia de los mecanismos establecidos
en México para concretar la estrategia de contraloría social, en función de los propósitos que esta
forma de participación social persigue para fortalecer la relación entre sociedad y gobierno en un
contexto de transición democrática, es decir; mejorar la gestión gubernamental y los procesos de
rendición de cuentas. De manera particular, en el marco del derecho a la salud, se analizan los
resultados obtenidos en el año 2010, tomando como casos la Secretaria de Salud Federal y la del
estado de Veracruz.
Introducción
34
ciudadano en el ejercicio del poder representa una de las cualidades de la democracia, aunque, la
forma y el grado de esa participación represente también las diferencias antes señaladas:
democracia directa o democracia indirecta, participación solo o principalmente a través del voto
para elegir a los gobernantes, o bien esquemas de participación más amplios con otras formas y
espacios para que el ciudadano tome parte en las decisiones de la nación tanto en la construcción de
políticas públicas como en la gestión gubernamental, formas diversas del cómo se concibe esa
incidencia ciudadana, aunado a la preocupación respecto a la participación que el pueblo debe tener
no tan solo en los aspectos políticos del Estado sino también en los relacionados con la distribución
del ingreso y el acceso a la educación y a la cultura, son todos ellos temas que le dan origen a
diversas visiones y teorías de la democracia que se encuentran en construcción permanente y
desarrollo dinámico, como lo es el desarrollo mismo de las sociedades.
La contraloría social se sitúa como una de las formas de participación que van más allá del sufragio
y su propósito es incidir en la gestión pública a través de la vigilancia y fiscalización de los recursos
públicos, así como de la evaluación del desempeño de los funcionarios y empleados al servicio del
Estado, desde una visión de corresponsabilidad ciudadana en el ejercicio del poder, coadyuvando
así al fortalecimiento del proceso de transición democrática y a garantizar la gobernabilidad
democrática, en tanto se pre-supone que los resultados obtenidos de los procesos de control y
evaluación del ejercicio presupuestal y en general de la gestión gubernamental, son analizados y
atendidos por las instancias de gobierno fiscalizadas y/o evaluadas con el propósito de mejorar su
función y favorecer la obligación de rendición de cuentas.
En este marco es que en México, desde hace un poco más de dos décadas, se han venido
implementando diversos esquemas de contraloría social como resultado por un lado, de los
esfuerzos realizados por diversas organizaciones de la sociedad civil para posicionar ese mecanismo
de participación en la agenda política del gobierno, darle sustento jurídico y valorar la democracia
participativa como forma de fortalecimiento del sistema político, y por otro; la necesidad del propio
gobierno de abrir algunos espacios de participación de la ciudadanía más directos y
complementarios a la participación electoral, como esquemas convenientes en el marco del proceso
de transición democrática y de reforma económica neoliberal, que generaran la confianza que el
régimen requería para avanzar y concretar dicha reforma. Esta política de participación social
abarca en la actualidad a todos los sectores gubernamentales que cuentan con programas sociales, y
en consecuencia al de salud tanto en su ámbito federal como estatal.
Independientemente de las motivaciones de la sociedad civil organizada y del gobierno, que dieron
origen a la institucionalización de la contraloría social en México, el análisis cuantitativo respecto
35
del total de ciudadanos que han estado dispuestos a sumarse a dicha forma de participación social,
sin duda refleja la voluntad de miles de mexicanos de asumir la corresponsabilidad que esa
estrategia implica y reporta en sí misma un éxito indiscutible, por lo que es de suma importancia,
profundizar en sus resultados a efecto de coadyuvar a visibilizar además, los aspectos cualitativos
de esa forma de participación, es decir, aquellos ligados a la mejora de la gestión pública, por lo que
las reflexiones que a continuación se expresan tenderán a realizar una modesta contribución
respecto de los resultados cualitativos de esta política en uno de los sectores que representan mayor
sensibilidad para el ciudadano, el de la salud.
Para tal fin, el análisis se centra en dos instancias del sector salud, la Secretaría de Salud Federal y
la del estado de Veracruz, teniendo como ejes conductores dos interrogantes, conocer si la figura de
contraloría social ha contribuido en la mejora de la gestión pública en salud y saber si los
mecanismos de contraloría social establecidos en México, favorecen la gobernanza en ese sector.
Para ello se ha organizando el documento en los siguientes apartados: 1.- El marco conceptual de la
contraloría social en México, en el que además de exponer la conceptualización adoptada
oficialmente como marco de política pública, se reflexiona sobre los riesgos y/o debilidades de esta
política en democracias caracterizadas por un alto grado de desigualdad y pobreza como es el caso
mexicano. 2.- La relación entre el marco conceptual y el marco normativo de la contraloría social en
México, a través del cual se analiza si los aspectos intencionales y declarativos de esa política
pública se corresponden con su concreción a través de leyes, lineamientos y procedimientos. En este
apartado se realiza también, una breve descripción respecto de estos mismos aspectos en el Estado
de Veracruz. 3.- El principio de participación social en salud en la Agenda de Salud para las
Américas y la contraloría social en salud en México, cuyo propósito es explorar si la estrategia de
contraloría social favorece el compromiso establecido por México respecto al principio antes
señalado. 4.- Algunos resultados cuantitativos y cualitativos de la contraloría social en salud en
2010, resultantes del análisis a diversos informes de gobierno en la materia y de las respuestas
obtenidas a través del sistema de información pública. 5.- Conclusiones y 6.- Propuestas.
Como ha sido expuesto en diversos estudios, los esquemas de contraloría social en México, se
empezaron a implementar desde el sexenio correspondiente al gobierno del presidente Carlos
Salinas de Gortari en el marco del Programa de Solidaridad1 y se conceptualizó como ―una nueva
forma de control administrativo ejercido por los ciudadanos sobre la actuación de quienes tienen
Notas y Referencias
1
Hevia de la Jara, Felipe (2006). La contraloría social mexicana: participación ciudadana para la rendición de
cuentas. Diagnóstico actualizado a 2004. CIESAS y Universidad Veracruzana. p. 16.
36
la responsabilidad del quehacer gubernamental. Se trata pues de una forma avanzada de
participación ciudadana en las tareas de vigilancia y fiscalización de los recursos públicos y en la
evaluación del desempeño de los funcionarios y empleados al servicio del Estado‖.2 Cabe señalar
que desde entonces y hasta la fecha esta forma de participación social se ha ligado de manera
específica a los programas sociales, aspecto éste, que como veremos más adelante constituye una
primera limitación para cumplir cabalmente con sus propósitos.
En la actualidad tiene su sustento como política pública en la estrategia 3.3 del Plan Nacional de
Desarrollo 2007-2012 relativa a “Fortalecer los mecanismos de participación ciudadana y
promoverlos en las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal” 3 y en el
objetivo 4 del Programa Nacional de Rendición de Cuentas, Transparencia y Combate a la
Corrupción 2008-2012, a cargo de la Secretaría de la Función Pública, relativo a “Institucionalizar
mecanismos de vinculación y participación ciudadana en el combate a la corrupción y la mejora de
la transparencia y de la legalidad‖4, en el cual se define a la contraloría social como el ―mecanismo
de los ciudadanos para que, de manera individual u organizada, verifiquen la correcta aplicación
de los recursos públicos y el cumplimiento”, definición que en la página web de la propia Secretaría
de la Función Pública es ampliada al exponer que ―la contraloría social se define como el conjunto
de acciones de control, vigilancia y evaluación que realizan las personas, de manera organizada o
independiente, en un modelo de derechos y compromisos ciudadanos, con el propósito de
contribuir a que la gestión gubernamental y el manejo de los recursos públicos se realicen en
términos de transparencia, eficacia, legalidad y honradez, así como para exigir la rendición de
cuentas a sus gobernantes"5.
2
Vázquez Cano, (1994) apud Hevia, Felipe.
3
Presidencia de la República Mexicana. Plan Nacional de Desarrollo.
[Link]
[Link]
4
Presidencia de la República y Secretaría de la Función Pública. Programa Nacional de Rendición de Cuentas,
Transparencia y Combate a la Corrupción 2008-2012. p. 69
[Link]
5
Secretaría de la Función Pública. Portal WEB. Consultado el 1° de agosto de 2011.
[Link]
6
Presidencia de la República y Secretaría de la Función Pública [Link]., p. 5
37
fortalecer el proceso de transición democrática, en un contexto de pobreza y de desigualdad
económica y social.
En este orden de ideas, es conveniente apuntar que las teorías contemporáneas de la democracia, en
general coinciden en atribuirle seis componentes básicos, a saber: a) elecciones libres, b) existencia
de otras formas de participación social, c) instituciones sólidas y responsables de sus actos, d)
equilibrio de poderes, e) derechos ciudadanos y f) Estado de derecho. Ahora bien, para efecto de
este trabajo y con el propósito de ubicar la conceptualización de democracia más cercana a nuestro
tema, señalaré que el marco de referencia se ubica en la inter-relación de dos de esos componentes:
la participación social y los derechos ciudadanos, entendidos estos no solo como los derechos
políticos y sociales sino también como los derechos a participar en la distribución de la riqueza
producida por una nación y en el acceso a la cultura, en tanto se concibe que el grado de
participación del ciudadano en estos aspectos puede determinar la calidad de su participación
política.
Pablo González Casanova hace medio siglo, reflexionaba en el último capítulo de su texto clásico
―La Democracia en México‖, respecto de los aspectos cualitativos de la democracia, señalando que
ésta se podía medir en una Nación a través de la participación del pueblo en el ingreso, la cultura y
el poder‖7, preocupación que en el fondo intentaba llamar la atención respecto de los riesgos de los
modelos que ponen el acento exclusivamente en los componentes políticos del concepto, sin
impulsar esquemas de derechos ciudadanos sólidos y sostenibles, lo que puede generar serios
problemas de desigualdades económicas y culturales, con los consecuentes riesgos de la
manipulación de la participación social por grupos de poder, sustentada en la carencia económica y
la deficiente educación y cultura del pueblo. Por su parte Robert Dahl (2006) señala a este respecto
que ―los ciudadanos que son desiguales en bienes económicos, difícilmente serán iguales
políticamente‖8, así mismo por su parte Lipset (1997) señala que “Cuando más próspera sea una
nación, tanto mayores son las posibilidades de que mantendrá una democracia” 9.
La firma de la Carta Democrática Interamericana por 34 países de las Américas en 2001 10, sin duda
retoma estas preocupaciones al explicitar la importancia de la educación para la participación en la
toma de decisiones, así como la lucha contra la pobreza como elementos esenciales para la
promoción y consolidación de la democracia, consideraciones, sin las cuales el derecho y la
7
González Casanova, Pablo (1967). La Democracia en México. México Ed. Era. 2ª edición. p..224
8
Dahl, Robert. 2006. La Democracia: Una Guía para los Ciudadanos. Ed. Taurus. México. p. 180
9
Lipset, Seymour Martin. (1997) El Hombre Político. México. Ed Rei. p. 44
10
Organización de los Estados Americanos. Carta Democrática Interamericana. Consultado el 1 de agosto de 2011.
[Link]
38
responsabilidad relativa a la participación de la ciudadanía en las decisiones respecto a su propio
desarrollo establecido en el artículo 6 de dicho instrumento internacional, difícilmente podrá ser
ejercido plena y libremente.
En este orden de ideas, preocupa que en un contexto de incremento de la pobreza de 48.8 a 52.0
millones de personas, una población en pobreza extrema de 11.7 millones y un rezago educativo
que implica a 23.3 millones de personas, según cifras reportadas en el pasado mes de julio por el
Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL)11, existan condiciones para que
la participación ciudadana en su forma de control social –que por su naturaleza implica
independencia y libertad plena de actuación, a la par de entrenamiento técnico y un determinado
nivel de instrucción educativa-, tengan consecuencias visibles a toda la ciudadanía, derivadas de la
generación de recomendaciones razonables y de la aceptación proactiva de los funcionarios
públicos para mejorar su actuación y fortalecer la gestión pública.
Esa conceptualización institucional, sin duda refleja el propósito que persiguen los esquemas de
contraloría social en un régimen democrático, tiene como fortaleza el no ser limitativa y da
respuesta al ¿qué? y al ¿para qué?, es decir; en el ¿qué?, es claro de que se trata de un conjunto de
acciones de control, vigilancia y evaluación que realizan las personas de manera organizada o
independiente, en un modelo de derechos y compromisos ciudadanos; y en el ¿para qué?, se
explicita el propósito relativo a contribuir a que la gestión gubernamental y el manejo de los
recursos públicos se realicen en términos de transparencia, eficacia, legalidad y honradez, así como
para exigir la rendición de cuentas a sus gobernantes.
11
Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL). Comunicado de Prensa N° 007. 29 de julio de
2011. Consultado el 1° de agosto de 2011.
[Link]
PRENSA_MEDICION_DE_POBREZA_2010.pdf?view=true
12
Secretaría de la Función Pública. Portal WEB. loc. cit.
39
Sin embargo, no se precisa en esa definición el ¿cómo?, no obstante, el diseño de los mecanismos
de instrumentación, tendrían que ser acordes a los aspectos claves del ¿para qué?, los cuáles se
sitúan en tres componentes a) contribuir a la gestión gubernamental, b) que el manejo de los
recursos públicos se realice con base en los principios establecidos en el artículo 134 de nuestra
Carta Magna, es decir, transparencia, eficiencia, legalidad y honradez y c) exigir la rendición de
cuentas.
En ese orden de ideas, es de destacar que aunque la definición institucional no refleja el ¿cómo? de
la instrumentación de la política referida, si se ha venido estableciendo un marco regulatorio que lo
explicita, no obstante se encuentra como debilidad que las diversas normas establecidas, acotan de
manera importante el propósito genérico conceptualmente planteado, y en consecuencia las formas
de su instrumentación no resultan del todo pertinentes y acordes al discurso político acerca de dicho
propósito, por las siguientes razones: A) En términos de la obligatoriedad de la promoción de
contralorías sociales, ésta se limita a los programas de desarrollo social. B) Con relación a la
integración y funciones otorgadas a los comités de contraloría social, son limitativas a los
beneficiarios de los programas de desarrollo social sujetos a reglas de operación. C) Respecto a los
mecanismos para la instrumentación de propuestas de mejora de la gestión pública, no son lo
suficientemente explícitos, ni son vinculatorios, es decir; no garantizan que las autoridades deban de
llevarlos a la práctica. D) La rendición de cuentas implica más información, más explicación y más
justificación de las acciones de los gobernantes y la sanción en caso de incumplimiento como lo
señala Schedler (2008), no obstante los mecanismos establecidos en el Manual, sólo consideran a
las contralorías sociales como el vehículo para hacer llegar a las áreas de quejas y denuncias de las
Dependencias, las inconformidades de los beneficiarios y/o las determinadas por los propios
comités y no se cuenta con procedimientos propios y autónomos para realizar la investigación. E)
Los mecanismos de rendición de informes establecidos por la Secretaría de la Función Pública
como instancia reguladora de la contraloría social a nivel federal, no permite que el conjunto de
ciudadanos conozca los aspectos cualitativos de los resultados obtenidos del ejercicio ciudadano de
control, en la medida en que estos solo incluyen datos cuantitativos y no informan de los resultados
que de manera cualitativa se tuvieron de dichas intervenciones a pesar de que los formatos de
informe anual que son requisitados por las contralorías ciudadanas, si establecen un espacio para
recolectar dicha información.
40
asignados a los programas de desarrollo social, sujetos a reglas de operación, tal y como se observa
en los artículo 69 y 70 de la ley en mención, así como 67 y 68 de su Reglamento 13. Cabe señalar
que los programas federales sujetos a reglas de operación se deciden por la Cámara de Diputados en
el proceso de autorización del presupuesto de egresos de la federación de cada ejercicio fiscal y por
lo que corresponde al ejercicio 2010, se establecieron en el anexo 18. El PEF, no hace referencia
explícita a la integración de esquemas de contraloría social en las reglas de operación, aunque si
menciona la importancia de la participación social.
B) Integración y funciones otorgadas a los comités de contraloría social.- Ésta se limita a los
beneficiarios de los programas y sus funciones se acotan a la verificación de los mismos en
particular como puede apreciarse en los artículos 69 y 70 de la Ley antes referida y de manera más
específica en el 69 de su Reglamento14. Lo anterior explica que la Secretaría de la Función Pública
pase de la definición general planteada a una definición más acotada, cuando en su propio portal
expone lo relativo a la contraloría social en los programas federales, como a continuación se
transcribe: “La contraloría social es un mecanismo de participación ciudadana para la rendición
de cuentas con base en el acceso a la información, necesaria como alternativa de empoderamiento
de los beneficiarios e imprescindible para la construcción de una ciudadanía activa y vigilante del
adecuado uso de los recursos públicos. Con el propósito de asegurar la incorporación de la
contraloría social, la Ley General de Desarrollo Social establece la obligatoriedad de
implementarla en la operación de los programas de desarrollo social”15.
13
Ver Ley General de Desarrollo Social. Artículo 69. “Se reconoce a la Contraloría Social como el mecanismo de
los beneficiarios, de manera organizada, para verificar el cumplimiento de las metas y la correcta aplicación de los
recursos públicos asignados a los programas de desarrollo social”. Artículo 70. El Gobierno Federal impulsará la
Contraloría Social y le facilitará el acceso a la información necesaria para el cumplimiento de sus funciones
[Link]
Ver Reglamento de la Ley General de Desarrollo Social. Artículo 67.- El Gobierno Federal impulsará la creación de
contralorías sociales por parte de los beneficiarios, con el fin de verificar la adecuada ejecución de los programas
de desarrollo social, la correcta aplicación de los recursos públicos asignados a los mismos y el cumplimiento de las
metas. Las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal, así como los que reciban, gestionen o
utilicen total o parcialmente recursos públicos federales, observarán los lineamientos que al efecto emita la
Secretaría de la Función Pública, de conformidad con la competencia que le confiere la Ley Orgánica de la
Administración Pública Federal, los Convenios de Coordinación y demás disposiciones aplicables.
Artículo 68.- Las reglas de operación de los programas de desarrollo social deberán prever mecanismos de
contraloría social y los requisitos para su conformación, para asegurar que los beneficiarios hagan uso de esta
práctica de transparencia y rendición de cuentas. Para tales efectos, el Gobierno Federal difundirá sus esquemas de
contraloría social y proporcionará a los beneficiarios la asesoría y colaboración necesarias para su integración y
funcionamiento.
[Link]
14
Ibid. Artículo 69.- La contraloría social estará integrada y deberá ejercerse por los beneficiarios que, de manera
organizada, independiente, voluntaria y honorífica, se constituyan con tal carácter ante la dependencia o entidad que
tenga a su cargo el programa objeto de verificación, seguimiento y vigilancia.
Las tareas de contraloría social deberán ser ajenas a cualquier partido u organización política.
15
Secretaría de la Función Pública. Portal WEB. Consultado 1° de agosto de 2011.
41
Aunado a lo anterior, y con base en lo establecido en el artículo 41 del Reglamento aludido respecto
a que será la Secretaría de la Función Pública la instancia competente para establecer los
lineamientos de contraloría social, al publicarlos el 8 de abril de 2008 en el Diario Oficial de la
Federación16, se hace otra definición de contraloría social aún mas acotada que la anterior, en la que
entre otros aspectos desaparece el concepto de rendición de cuentas y el de mejora de la gestión
pública como puede leerse de la siguiente definición: ―Comités de Contraloría Social o Comités: a
las contralorías sociales a que se refiere el artículo 67 del Reglamento de la Ley General de
Desarrollo Social, que son las formas de organización social constituidas por los beneficiarios de
los programas de desarrollo social a cargo de las dependencias y entidades de la Administración
Pública Federal, para el seguimiento, supervisión y vigilancia de la ejecución de dichos programas,
del cumplimiento de las metas y acciones comprometidas en éstos, así como de la correcta
aplicación de los recursos asignados a los mismos‖17.
Los lineamientos de contraloría social, también establecen que corresponde a las Dependencias que
cuenten con recursos para desarrollar programas sociales sujetos a reglas de operación, definir en
las mismas los mecanismos y acciones específicos de contraloría social. Cabe señalar que en las
reglas consultadas relacionadas con cuatro programas de salud correspondientes al ejercicio fiscal
2010 que contaron con contraloría social, solo el correspondiente al Sistema Integral de Calidad en
Salud (SICALIDAD) especifican los mecanismos de obligación para que la administración pública
atienda las propuestas de mejora que hubieran podido derivarse de las recomendaciones ciudadanas,
[Link]
estados-y-municipios/logros-y-resultados/contraloria-social-en-programas-federales.
16
Idem (2008) .Acuerdo por el que se establecen los Lineamientos para la promoción y operación de la Contraloría
Social en los programas federales de desarrollo social. Diario Oficial de la Federación.
[Link]
dos/D_G_Adjunta_C_Social/[Link]
17
Ibid, p. 2
42
en tanto en los otros tres casos, solo hacen referencia a la obligación de atender las quejas y
denuncias.18
18
Ver Reglas de operación de programas sociales de salud 2010.
Seguro médico para una nueva generación:
[Link]
Caravanas para la salud
[Link]
Programa de comunidades saludables
[Link]
Programa sistema integral de calidad en salud (SICALIDAD)
[Link]
19
Ver formato de Informe anual de comités de contraloría ciudadana en el Manual de Promoción y Operación de la
Contraloría Social en Programas Federales emitido por la Secretaría de la Función Pública. Consultado 1° de agosto
2011
[Link]
dos/D_G_Adjunta_C_Social/[Link]
20
Secretaría de la Función Pública. Informe de Actividades de los Comités de Contraloría Ciudadana en los programas
Federales 2010. p. 174. Consultado el 1° de agosto de 2011.
[Link]
dos/D_G_Adjunta_C_Social/informe_final_cs_120711_entregado.pdf
43
Cuadro 1
Esta forma cuantitativa de medir los resultados, sustentada principalmente en aspectos de proceso
más que de resultado, -en este caso la mejora de la administración pública-, tiene su fundamento en
la forma de establecer los indicadores y metas en el Programa Nacional de Rendición de Cuentas,
Transparencia y Combate a la Corrupción 2008-2012 anteriormente aludido. En tal sentido, en
dicho documento rector de la política pública en esta materia, el indicador se fija como porcentaje
de programas federales que implementan esquemas de Contraloría Social y no como acciones de
mejora derivados de la acción de las contralorías sociales.21
21
Presidencia de la República y Secretaría de la Función Pública. Op Cit. P. 44
22
Gobierno del Estado de Veracruz. (2005). Acuerdo por el cuál se establecen las bases para la constitución de comités
de contraloría ciudadana. Gaceta Oficial.
[Link]
%89S_CONTRALOR%C3%8DA_CIUDADANA.pdf
23
Portal de de la Contraloría General del Estado de Veracruz
[Link]
44
actuación está regulada por el Acuerdo en mención y por los lineamientos emitidos por la
contraloría general estatal. Su fundamento como política pública hasta 2010 –año de nuestro
análisis- se estableció en el Plan Veracruzano de Desarrollo, al incorporarse como una línea
estratégica en el apartado concerniente a ―Desarrollo Político‖, denominada: ―fortalecimiento de la
participación ciudadana en el Desarrollo del Estado y las Tareas de Gobierno‖24
Resulta interesante observar que de conformidad con el Acuerdo emitido y los lineamientos, la
contraloría social no se limitó a los programas de desarrollo social sujetos a reglas de operación
como es el caso del ámbito federal, sino que se amplió a toda la administración pública estatal, no
obstante; los resultados observados también se refieren a datos cuantitativos25, sin encontrarse
publicados en los portales de transparencia los resultados cualitativos de las intervenciones, lo que
confirma que a pesar de la coincidencia conceptual respecto a los propósitos sustantivos de la
contraloría social, su instrumentación tiende a acotarlos, y en el proceso se diluyen los resultados
sustantivos, de la misma manera que sucede en el ámbito federal.
3.- El principio de participación social en salud en la Agenda de Salud para las Américas y la
contraloría social en salud en México
De manera general podemos entender por participación social, a los diversos mecanismos que se
instrumentan en una sociedad democrática a efecto de que los ciudadanos, en igualdad de
condiciones, de manera informada y organizada, tomen parte de las decisiones del poder público
que se relacionan con sus intereses individuales y/o colectivos, ya sea en un ámbito territorial,
sectorial o nacional. En tal sentido existen muchas formas de participación de la ciudadanía que
corresponden a diversos propósitos, ámbitos, momentos históricos y temporalidades.
Con base en lo anterior, es que hemos insistido en que la contraloría social es una forma de
participación social -y en consecuencia no es la única-, la cuál responde a propósitos específicos, es
decir; incidir en la gestión pública a través de la vigilancia y fiscalización de los recursos públicos,
así como en la evaluación del desempeño de los funcionarios y empleados al servicio del Estado,
en un marco de corresponsabilidad en el ejercicio del poder a fin de contribuir a garantizar que la
función de gobierno se realice con base en el interés general y con apego a los principios de
eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez. Dicha corresponsabilidad implica la
participación consciente e informada por parte del ciudadano y la voluntad política de los
24
Gobierno del Estado de Veracruz. Plan Veracruzano de Desarrollo 2005-2010
[Link]
II_0.PDF
25
Cisneros Luján, A Ivonne (2011). La contraloría social y el acceso a la información pública en el ámbito municipal
en: Temas Selectos de Transparencia y Acceso a la Información Pública. IVAI. p. 90-92
[Link]
45
gobernantes y funcionarios públicos para atender los resultados obtenidos por los ciudadanos. Esta
forma de participación social, fortalece los procesos de rendición de cuentas, en la medida en que el
gobierno está obligado a proporcionar a los contralores ciudadanos toda la información necesaria
para el ejercicio de su función.
En concordancia con lo anterior, la contraloría social en salud, también constituye solo una forma
de participación social en salud y de ninguna manera excluye otras formas de participación como
las relacionadas con la participación comunitaria en el cuidado de la salud y en la promoción de
ambientes saludables, o bien, la participación en la vigilancia de la calidad de los servicios, entre
muchas otras formas de participación que pueden agruparse en un gran número de categorías según
los propósitos que se persigan.
Cabe señalar que la Agenda de Salud para las Américas 2008-2017 presentada por los países
miembros de la Organización Panamericana de la Salud, a través sus ministros de salud en el año
2007, aborda el tema de la participación social desde ambos ámbitos, pero es precisamente la
definición que se acerca más al contenido conceptual de la contraloría social, la adoptada como uno
de los principios y valores de la Agenda, misma que se explicita como “la oportunidad de toda la
sociedad de participar en la definición y ejecución de las políticas públicas de salud y en la
evaluación de sus resultados….”26, dando así un salto cualitativo importante al imprimirle a esta
forma de participación social, una connotación mucho más relevante con relación a la tradicional
concepción de participación en el auto-cuidado de la salud, en la generación de voluntariados y/o en
la participación de los usuarios en la vigilancia de los servicios de salud prestados, para pasar –al
menos conceptualmente- hacia una nueva forma de control administrativo ejercido por los
ciudadanos sobre la actuación de quienes tienen la responsabilidad del quehacer gubernamental en
salud, es decir; la evaluación de las políticas públicas y la evaluación de sus resultados.
México, como país firmante de la Agenda, no ha hecho las modificaciones normativas en la Ley
General de Salud que den certeza a dicha forma de participación y que sustenten su compromiso, ya
que si bien en los artículos 58 y 59 de ese ordenamiento legal, se reconoce el derecho de la
comunidad a participar en los servicios de salud, esa forma de participación se centra
principalmente en la promoción de hábitos, costumbres y ambientes saludables, la colaboración
como voluntarios en la realización de tareas simples de atención médica y asistencia social, en la
notificación a las autoridades de irregularidades en la prestación de los servicios de salud, entre
26
Organización Panamericana de la Salud. Agenda de Salud para las Américas 2008-2017, Panamá, 3 de junio de 2007
[Link]
46
otros aspectos 27, pero no así en la formulación, seguimiento y evaluación de políticas públicas, así
como en la supervisión de los recursos asignados para su ejecución, a la par de la supervisión de la
actuación de los funcionarios públicos responsables de la conducción de dichas políticas y de los
programas y actividades que emanan de éstas; y si bien es importante reconocer que ese vacío lo
podría cubrir las normas emitidas de manera general para la contraloría social, tanto en lo federal
como en lo estatal, hemos visto en los apartados anteriores que hasta hoy los mecanismos para su
instrumentación han sido muy limitados, por lo que no cubriría el compromiso adoptado a nivel
internacional en esta materia.
Resulta interesante, una vez más, observar que por lo que corresponde a los Servicios de Salud de
Veracruz, el Programa Sectorial de Salud 2005-2010 planteó que una de las características más
importantes del Sistema Estatal de Salud es “la participación activa de la comunidad, que se
traduce en la determinación de las necesidades, en la ejecución de las acciones y en el control de la
gestión”28, lo que le dio a los comités antes referidos su contexto como política pública, mas
concordante con el compromiso firmado posteriormente por México en la Agenda de Salud para las
Américas.
27
Ver Ley General de Salud
[Link]
28
Gobierno del Estado de Veracruz. Secretaría de Salud y Asistencia (2005) Programa Sectorial de Salud 2005-2010
p.22. Consultado 1° de agosto de 2011
[Link]
PVD/SFPPROGRAMASSECTORIALES/PROGRAMA%20SECTORIAL%20DE%[Link]
29
Cámara de Diputados (2009) Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2010. p. 78
[Link]
47
4. Programas para la Protección y Desarrollo Integral de la Infancia
7. Caravanas de la Salud
2. Del total de comités de contraloría social registrados en la Secretaría de Salud Federal hasta el
15 de marzo de 2011, se especifique cuantos son de obras, cuantos de servicios y que
programas controlan30. Asimismo en caso de existir cualquier otra clasificación se indique y se
me informe el total de ellos.
4. Deseo saber las acciones que la Secretaría de Salud llevó a cabo durante 2010 para atender
cada una de las recomendaciones recibidas por los comités de contraloría social en ese ejercicio
fiscal.
Resultado
El tiempo de respuesta fue de más de 2 meses, ya que la Institución pidió prórroga, es decir; se
requirió la información el 28 de marzo de 2010 y se recibió la respuesta el 31 de mayo siguiente. La
pregunta fue turnada por parte de la Dirección del Centro de Documentación Institucional –
responsable del sistema de información pública de esa dependencia-, a 21 áreas de la Secretaría de
30
Es necesario aclarar que el Manual de Contraloría Social, así clasifica los comités en obras, servicios y apoyos.
48
Salud, de las cuáles 15 desconocen el tema, 2 lo conocen parcialmente, el área responsable del
Seguro Popular reservó la información, la Dirección de Calidad y Educación en Salud la respondió
parcialmente y solo 2 áreas proporcionan información completa, la Dirección General de
Planeación y Desarrollo en Salud y la Dirección de Promoción de la Salud.
De acuerdo a lo anterior, solo se obtuvo información cuantitativa de dos de los nueve programas de
salud sujetos a Reglas de Operación, no se obtuvo información cualitativa de resultados en la
mejora de la administración pública, se percibe un desconocimiento del tema por parte tanto de la
oficina responsable del sistema de información pública, ya que turnó la información a áreas que no
cuentan con contraloría social, como de las oficinas que fueron cuestionadas por dicha área, ya que
tampoco explicaron el motivo por el cual no contaban con esa información, predominando la frase
que a la letra dice ―después de una búsqueda exhaustiva en los archivos de esta dirección no se
encontró la información solicitada‖.
Las áreas a las que la oficina encargada de la información pública turnó la solicitud fueron las
siguientes31:
• Hospital Siquiátrico
31
Fuente: Respuestas entregadas por IFAI el 31 de mayo de 2011 a las preguntas
49
7. Dirección General de Desarrollo de la Infraestructura Física
10. Dirección General del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades
Cabe destacar además, que no se obtuvo información alguna seis programas del sector salud, que si
contaron con Reglas de Operación, ni tampoco se obtuvo orientación para que la solicitante se
remitiera a otras dependencias y/o entidades si hubiera sido el caso: Programas de Atención a
Personas con Discapacidad, Programa de Desarrollo Humano Oportunidades, Programas para la
Protección y Desarrollo Integral de la Infancia, Programas de Atención a Familias y Población
Vulnerable, Programa de estancias infantiles para apoyar a madres trabajadoras.
Cuadro 2
50
Ninguna
32
Ver IV informe de Labores de la Secretaría de la Función Pública, correspondiente al 2010,
[Link]
[Link]
51
de las que, al cierre de este periodo, se habían atendido 81 por ciento‖33. Llama la atención, que no
se hace mención a los resultados de las acciones de los contralores ciudadanos de los cuatro
programas sujetos a reglas de operación en los que si se conoce que se registraron comités de
contraloría social y que reportaron resultados a la Secretaría de la Función Pública.
Conclusiones
Los datos duros más recientes tanto en los aspectos formales como sustantivos de la democracia,
fundamentan dichos cuestionamientos y tienden a probar la limitación que la pobreza entraña para
que el pueblo participe de una manera libre, consciente y organizada, haciendo más complejo el
camino hacia la democracia participativa a la que se aspira: El alto abstencionismo reportado en
este año en las recientes elecciones de algunos estados de la república y el incremento de la pobreza
anunciado en el pasado mes de julio por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social
33
Ver IV Informe de Labores de la Secretaría de Salud 2010. p, 96
[Link]
52
(CONEVAL)34, son solo ejemplo de ello y por tanto dificultan el camino para avanzar en formas de
democracia participativa que complementen a la democracia representativa, simplemente porque los
ciudadanos no gozan aún de igualdad de derechos, ni tienen las mismas condiciones para participar
libremente y con las mismas características de calidad.
Además del interés ciudadano por participar, se observa como otra fortaleza un consenso en la
conceptualización de los propósitos de la contraloría social, pero la normatividad en cuanto a su
34
Según cifras proporcionadas en julio del presente año por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social
(CONEVAL) entre 2008 y 2010 la población en pobreza pasó de 44.5% a 46.2%, lo que representa un incremento
de 48.8 a 52.0 millones de personas y en el mismo periodo, la población en pobreza extrema se mantuvo en 11.7
millones. El rezago educativo se redujo de 21.9% a 20.6%, lo que implica 23.2 millones de personas, en materia de
salud se reportan avances, no obstante se reconoce que 35.8 millones de personas no tienen acceso a los servicios,
entre otros muchos indicadores.. Ver Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL).
Comunicado de Prensa N° 007. 29 de julio de 2011. Consultado el 1° de agosto de 2011.
[Link]
PRENSA_MEDICION_DE_POBREZA_2010.pdf?view=true
53
instrumentación aún está lejos de coadyuvar al propósito de mejorar la gestión pública a través de la
participación ciudadana en el ejercicio del poder, lo que sin duda representa una debilidad de la
política analizada.
En el caso de la contraloría social en salud de Veracruz, se cuenta con la fortaleza de que su marco
regulatorio es más amplio, pero su instrumentación tampoco refleja los aspectos sustantivos que se
persiguen. En tal sentido, ni en el ámbito federal, ni en el estatal son aún suficientes los mecanismos
de instrumentación, información y de rendición de cuentas, y por tanto los resultados cualitativos de
esta política de participación social aún no es lo suficientemente visible para toda la población.
Con base en lo anterior, es importante resaltar que del análisis realizado no puede concluirse que la
política de contraloría social no haya favorecido la gestión pública en salud, sin embargo tampoco
se cuentan con los elementos en términos de acceso a la información que permitan conocer cuales
pudieron haber sido los resultados cualitativos positivos de las intervenciones realizadas en 2010
tanto en el ámbito federal como en el estado de Veracruz.
Propuestas
Se considera conveniente:
Generar los espacios de discusión entre el poder ejecutivo, el legislativo y las organizaciones de
la sociedad civil para evaluar los resultados cualitativos de la política de contraloría social y en
su caso realizar las modificaciones legales, normativas e instrumentales para garantizar que el
consenso conceptual respecto de los propósitos y fines de la contraloría social tengan mejores
resultados y se cumpla eficazmente con su propósito.
Ampliar el campo de actuación de la contraloría social más allá de los programas sociales
sujetos a reglas de operación y a los beneficiarios de los programas.
54
Generar los espacios de discusión entre el poder ejecutivo, el legislativo y las organizaciones de
la sociedad civil, para analizar los aspectos vinculatorios que garanticen que los resultados
obtenidos por las contralorías ciudadanas tengan las repercusiones correspondientes en un
sistema de estímulos y de sanciones en cuya decisión tome parte la contraloría social,
favoreciendo así los esquemas de rendición de cuentas.
Que la Secretaría de la Función Pública mejore los indicadores de desempeño relacionados con
la contraloría social, para introducir indicadores cualitativos que permitan conocer la efectividad
de la contraloría social en función de su propósito.
Que la Secretaría de Salud, como instancia reguladora del Sector Salud, revalorice sus políticas
de promoción de la participación social, a la luz de los compromisos firmados en la Agenda de
Salud para las Américas y los mejore para acercarse a los propósitos ahí planteados.
Que la Secretaria de Salud del Estado de Veracruz, establezca los mecanismos para hacer
públicos los resultados de mejora en la gestión pública en salud en la entidad, como
consecuencia de las intervenciones de los contralores ciudadanos.
56
[Link]
_muni/logros_y_resultados/D_G_Adjunta_C_Social/informe_final_cs_120711_entregado.p
df
*****
Resumen
Palabras clave:
Introducción (1)
El carácter de este estudio es exploratorio. Intenta detectar tendencias sobre el objeto estudiado. No
pretende establecer conclusiones en sentido estricto.
La gobernanza
Desde finales del siglo XX, entre el Estado y la sociedad de diferentes países se está generando un
nuevo tipo de relación basado en la gobernanza. Consiste en prácticas socio-políticas emergentes,
principalmente a través de experiencias a nivel local y sectorial, y cuyo componente central es la
58
interacción mutuamente interdependiente, corresponsable y complementaria entre agentes estatales
y sociales en el diseño de políticas públicas. Más específicamente, en el caso del objeto de estudio
de esta investigación, los poderes públicos implicados son el Ejecutivo y el Legislativo de Jalisco.
Y la parte de la sociedad local concernida es la representada por el ―Consejo Económico Social de
Jalisco‖, CESJAL.
El concepto de gobernanza comenzó a ser usado por los organismos internacionales, en particular
por el Banco Mundial, desde 1989 (Aguilar, 2006: 82). Actualmente dicho concepto se encuentra
plenamente incorporado en el campo de la Ciencia Política y, en particular, de las políticas públicas.
La gobernanza remite a nuevas realidades socio-políticas que no operan bajo los viejos esquemas
del control jerárquico y de las decisiones centralizadas provenientes del Ejecutivo y del Legislativo.
Por parte de los actores sociales, la gobernanza tampoco corresponde, en un extremo, a las prácticas
de enfrentamiento con el Estado o, en el contrario, a las actitudes de dependencia y de nexos
corporativos o clientelares. Bajo distintas modalidades, estas prácticas emanaban de poderes
autoritarios y eran exponentes de la subordinación de la sociedad al Estado.
En una dirección contraria, desde el fin del siglo pasado, emergen experiencias socio-políticas
crecientes de vinculación entre Estado y sociedad, basadas en el establecimiento de relaciones no
verticales para definir políticas públicas y, a veces, para aplicarlas. De este tipo son: i) las consultas
a la ciudadanía provenientes de los poderes públicos, ii.) la interlocución y la negociación entre el
gobierno y las organizaciones sociales, y iii) la concurrencia, la coordinación, la asociación y la
cooperación entre actores gubernamentales y sociales. Se trata de acciones concertadas (Aguilar,
2006: 7; 40; 87, nota 28 y 99; Prats, 1996: 10; 11). Este repertorio de acciones manifiesta que el
gobierno ha dejado de ser el actor único del proceso directivo de la sociedad. Pero, al mismo
tiempo, implica que la gobernanza se fundamenta en la fuerza respectiva del Estado y de la
Sociedad.
Como aspecto particular de los roles, que los consejos ciudadanos desempeñan, están
incrementándose los análisis sobre su intervención en la definición de las políticas públicas (Varios,
2010). El presente trabajo se inscribe en este contexto. Su especificidad estriba en que, de las varias
dimensiones implicadas en el diseño de políticas públicas, indaga la medida en que, en dicho
proceso, se instituyen relaciones interdependientes y concertadas, es decir, de gobernanza entre el
CESJAL y los poderes Ejecutivo y Legislativo.
59
gobernanza consiste en el proceso de decidir los objetivos de la convivencia y las formas de
coordinarse para realizarlos, los cuales se llevan a cabo en modo de asociación entre el gobierno y
las organizaciones privadas y sociales para definir políticas públicas y prestar servicios (Aguilar,
2005, 3; 4 y 99). Para Prats (1996, 11), la gobernanza es un nuevo estilo de gobierno, distinto del
modelo de control autoritario, y caracterizado por un grado mayor de cooperación y por la
interacción entre el Estado y los actores no estatales al interior de redes de decisiones mixtas entre
lo público y lo privado. Según Mayntz (2001, 1 y 2), la gobernanza significa una forma de
gobernar más cooperativa, en el que las instituciones estatales y no estatales, los actores públicos y
privados, participan y, a menudo, concurren en la formulación y aplicación de las políticas públicas.
Con frecuencia suele asociarse los términos ―gobernanza‖ y ―concertación‖. Sus contenidos son
semejantes. Significan que gobierno y sociedad han comenzado a compartir la tarea y la
responsabilidad de resolver los problemas en los que ambos están implicados y, por ende, a
abandonar el trabajo en solitario o en rivalidad (el Estado contra el mercado, la burocracia contra las
organizaciones de la sociedad civil) y a entender la utilidad de la interacción y la
complementariedad. Estos nuevos modos de interacción entre gobierno y sociedad toman las formas
de coordinación, concurrencia, coproducción, cogestión y asociación entre actores públicos y
privados (Aguilar, 2006, 109; 110, 111, 114, 119, 121 y 124).
A nivel mundial, la creación de ―consejos económico-sociales‖ (en adelante: CES) es de larga data.
En el caso de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, su Consejo Económico y Social,
ECOSOC, se constituyó en 1946. Por lo que se refiere a Europa, después de la Segunda Guerra
Mundial, en varios países de este continente se instituyeron estos mecanismos de articulación entre
las sociedades nacionales y sus respectivos estados. Su existencia se generalizó a partir de la
creación, en la Unión Europea, del ―Comité Económico y Social Europeo, CESE (SN, 2007). Como
miembro de dicha Unión, en España, la mayoría de las Comunidades Autonómicas disponen de
ellos (Montalvo, 2005; Fitzpatrick, 2006; Varios, 2010). Esta situación difiere notablemente de la
prevaleciente en México. A nivel federal, no existe esta figura de concertación entre Estado y
sociedad. Todavía el número de entidades federativas que cuentan con propuestas para su creación
es minoritario (Michoacán, Tlaxcala y Zacatecas). El CES de Jalisco se constituyó en 2005 (Román
y Ledesma, 2007; Varios, 2010).
61
Monetario Internacional, FMI, y del Banco Interamericano de Desarrollo, BID (Entrevista a Pablo
Lemus, del Consejo Empresarial de Jalisco).
La creación del Cesjal fue el resultado de la concurrencia de tres tipos de actores locales:
empresarios, legisladores y un gobernador (F. Ramírez A.). La intervención del Legislativo en este
asunto era requerida porque el CESJAL fue concebido como un organismo ciudadano que, para el
cumplimiento de sus objetivos, dispone de recursos públicos que deben ser autorizados como parte
de la cuenta pública.
En este origen del CESJAL, lo relevante es que están resultando incumplidas las expectativas
cifradas en obtener recursos financieros de la cooperación internacional a través de él. El Consejo
no los ha logrado. Además de no conseguirlos, la existencia y puesta en operación de este Consejo
descansan sobre el presupuesto público de la entidad. El del CESJAL es del orden de $ 13‘000,000
anuales.
Este origen del CESJAL confirma también la diferencia existente entre sus objetivos declarados
(―promover el diálogo y la concertación‖), los intereses realmente buscados (recursos financieros de
la cooperación internacional) y los logros obtenidos en relación a sus expectativas.
El Comité está compuesto por tres sectores: empresarial, social y académico-asistencial. Debido a
que el número de organizaciones por sector es el mismo, es decir 7, formalmente, los tres sectores
tienen el mismo estatus. Sin embargo, a su interior, se detectan particularidades y diferencias.
En el sector empresarial del CESJAL están representados las cámaras, consejos, centros y uniones
de las empresas que desempeñan las principales actividades económicas de Jalisco: comerciales,
bancarias, agropecuarias e industriales. A pesar de que, desde el punto de vista orgánico, los
empresarios no están sobre-representados en el CESJAL, de facto, el peso detentado por este sector
es mayor. Lo demuestra el hecho de que, a la fecha, sus tres presidentes han sido empresarios. Ello
provoca un desequilibrio en la relación de fuerza con los otros dos sectores. Es decir, predominan
la lógica y los intereses sectoriales de los organismos empresariales (Petersen, 2009).
En la composición del sector social, destaca la presencia de las viejas agrupaciones del PRI: los
sindicatos (principalmente los vinculados a las grandes centrales obreras: la Confederación de
Trabajadores Mexicanos, CTM, la Confederación Obrera Revolucionaria, COR, y la Confederación
Revolucionaria de Obreros y Campesinos, CROC), las comunidades agrarias (Confederación
Nacional Campesina, CNC) y la expresión orgánica local de los ganaderos. No cuentan con
62
representación en el CESJAL las expresiones organizadas y autónomas de los trabajadores,
campesinos y ganaderos.
De acuerdo con el perfil de las organizaciones integrantes del CESJAL, en él se combinan rasgos
del corporativismo con otros del neo-corporativismo y del pluralismo. Comparados entre sí,
predominan los del primer tipo de representación social sobre los del segundo y tercero. El
corporativismo dificulta, o incluso anula, el establecimiento de relaciones de gobernanza entre el
Consejo y los poderes políticos locales. Porque subordina la actuación societal a la del estado, y
disminuye la independencia de la primera ante el segundo. Pero los componentes neo-corporativos
del Consejo (la incidencia en la definición de las políticas públicas) y los pluralistas (la diversidad
de sectores y de organizaciones a su interior) posibilitan prácticas de gobernanza.
El conjunto de las recomendaciones formuladas por el CESJAL y las respuestas a ellas por los
poderes locales.
Vinculada a esta clasificación, para analizar el tipo de relación que a través de la recomendación se
establece entre los poderes locales y el CESJAL, distingo tres niveles o tipos de gobernanza: a)
mínima o administrativa, b) básica o procedimental, y c) sustantiva. Cuando la respuesta que dan las
autoridades locales a la recomendación que emite el CESJAL se reduce al acuse de recibo de ella y
no incluye su toma de posición sobre la pertinencia de dicha recomendación, ni acerca de su
incorporación en la política pública correspondiente así como tampoco sobre el resultado o impacto
derivados de ella, dicho acuse de recibo da lugar a una gobernanza mínima o administrativa entre
ella y el CESJAL. La relación se reduce a notificar acerca de su recepción. Si la respuesta incluye
los elementos mencionados (toma de posición, incorporación en una política pública y notificación
acerca del resultado o impacto derivados de ella), puede constituir una práctica de gobernanza
básica o procedimental, en la medida en que se establece una interrelación en torno a ella. Y es
sustantiva si, además, la emisión de la recomendación y la recepción de ella, origina acciones
concertadas, corresponsables y complementarias entre las autoridades locales y el CESJAL.
Considerando los cuatro tipos de respuestas que los poderes locales dieron a las recomendaciones
del CESJAL, varios hechos son relevantes. Por una parte, desde el punto de vista cuantitativo, el
bloque de las omitidas, pendientes y rechazadas (es decir, 11) predomina sobre el de las que
recibieron acuse de recibo (que son 8). Ello significa que estas once rebasaron a las 8 respuestas de
recepción dadas por los poderes públicos. Es decir, en buena parte, los intentos llevados a cabo por
el Consejo, para establecer relaciones de gobernanza a través de sus recomendaciones, no se vieron
correspondidos por dichos poderes. En otros términos, a pesar de que consideradas
tendencialmente, de 2005 a 2010, se han ido incrementando las respuestas por parte del Ejecutivo y
el Legislativo locales a las recomendaciones del CESJAL, a la fecha el número de estas sobre las
cuales los poderes públicos ha acusado su recepción es menor que el de las respuestas negativas
por omisión, irresolución o rechazo. Lo anterior significa que es mayor el número de casos en los
que ni siquiera hubo respuesta pública. Obviamente ello limitó el campo de acción o el ámbito en
torno a los cuales pudo hacerse efectiva la gobernanza.
Por otra parte, no existe correlación entre los temas abordados por CESJAL en sus
recomendaciones y el tipo de respuesta dado a ellos por los poderes públicos locales; es decir, a la
importancia intrínseca del asunto tratado no corresponde una respuesta de acuse de recibo. En
sentido contrario, el menor peso del tema, que es objeto de la recomendación, no propicia una
64
respuesta de rechazo, omisión o irresolución. En otras palabras, no es clara la lógica a la que
responde el recurso a los diferentes tipos de respuesta por parte de los poderes locales. Ellos
deciden unilateralmente cuándo acusar recibo (o no) de las recomendaciones e, independientemente
de su peso específico, qué valor atribuirles. Por ello, surge la sospecha de que, en el fondo, los
poderes públicos les conceden escasa importancia (Plática con Jorge Narro, representante de ITESO
en el CESJAL, 2 de mayo de 2011).
En síntesis, para entablar relaciones de gobernanza con los poderes locales y para incidir en el
diseño de políticas públicas, las recomendaciones del CESJAL han constituido, hasta la fecha, un
medio pertinente pero poco eficaz. Exceptuando los dos casos de estudio (el PED-2030 y el Código
Urbano), hasta ahora, la interacción lograda entre ambos ha consistido en el simple acuse de recibo
de 8 ellas. Buena parte de esta situación problemática ha derivado de la escasa receptividad que
ambos poderes han mostrado hacia ellas.
El artículo 8, fracción IX de la ley del CESJAL estipula que éste tiene la obligación de evaluar y
monitorear el Plan Estatal de Desarrollo, PED. El PED-2030 (en adelante: PED-2030) es el primer
plan de largo plazo de la entidad. Fue aprobado en agosto de 2007. Su elaboración fue
encomendada por el Ejecutivo estatal a la Secretaría de Planeación del Gobierno del estado de
Jalisco, (en adelante SePlan), a través del Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado,
COPLADE. Para llevarla a cabo, esta Secretaría implementó varios mecanismos de participación
ciudadana (23 foros regionales, 14 seminarios-taller o foros temáticos en universidades, 52 mesas
de trabajo y 21 mil cuestionarios de consulta popular a nivel estatal). La SePlan invitó varias veces,
de manera formal y directa, al CESJAL a participar en su diseño y evaluación. Por su parte, el
CESJAL intervino en once eventos (instalación de las mesas de consulta, participación en
subcomités, foros, reuniones y trabajos regionales e integración del Programa Operativo Anual,
POA, 2009) (SePlan, 2009: Anexo 3).
De acuerdo con la versión predominante sobre las consultas públicas acerca de este tipo de
planeación, se trataría de invitaciones y participaciones formales o protocolarias y en las que suele
ser escasa la incidencia en la política puesta a consulta. Pero el número mencionado de
intervenciones por parte del CESJAL indica que se rebasó esa formalidad. La valoración que realizo
acerca de la relación que existe entre este Plan y la gobernanza se basa principalmente en su eje
sobre ―el buen gobierno‖.
65
Después de la aprobación y publicación del PED-2030, el CESJAL llevó a cabo una evaluación del
mismo. Ésta dio origen a una recomendación al Ejecutivo local que se publicó en forma de libro de
236 páginas que se tituló: ―Una evaluación autónoma y ciudadana‖ (CESJAL, 2009). A la fecha, la
recomendación más importante que ha realizado el CESJAL ha sido la relacionada con el ―Plan
Estatal de Desarrollo, Jalisco 2030‖. El gobierno dio respuesta a esta recomendación del CESJAL a
través de la SePlan.
Una lectura del PED-2030 tanto acerca de la fase de consulta pública en torno a él como la de su
evaluación, en las que intervino directamente el CESJAL, arroja un balance de aportes y
limitaciones respecto de la gobernanza.
b) La SePlan fue abierta y receptiva ante la recomendación misma del CESJAL al PED-2030 y a
sus observaciones específicas.
c) La SePlan dio respuestas puntuales a las observaciones formuladas por el CESJAL al al PED-
2030. Es decir, las primeras fueron específicas para cada una de las segundas. Al respecto comenta
el CESJAL: ―La SePlan aceptó múltiples recomendaciones (formuladas por este Consejo) y ofreció
justificaciones y aclaraciones respecto de otras‖ (CESJAL, 2010: 22).
d) El PED-2030 se ―obligó‖ a hacer explícita la relación que había entre la mayoría de las
propuestas de este plan y los mecanismos de participación ciudadana de las que emanaron.
Frente al relegamiento y, peor aún, la falta de respuesta, por parte del Ejecutivo local, ante buena
parte de las recomendaciones restantes del CESJAL (como quedó demostrado en el inciso anterior
de este trabajo: ―El conjunto de las recomendaciones formuladas por el CESJAL‖), estas nuevas
66
posturas de la SePlan y del propio Consejo en torno al PED-2030, implican apertura a la
interlocución y a la concertación como prácticas de gobernanza.
Entre las limitaciones que acusa el PED-2030, no es claro hasta dónde el Ejecutivo local quiso
regular los procesos de la consulta, realizada sobre él, a fin de contar con procedimientos, públicos
y avalados, acerca de las reglas que regirían la inclusión o exclusión de las propuestas ciudadanas a
él. Para valorar las aportaciones y límites del procedimiento utilizado por la SePlan, conviene
recordar que, en la ―Ley de participación ciudadana del estado de Jalisco‖ de 2004, la consulta
ciudadana era uno de los mecanismos de dicha participación (arts. 10; y 90-96). Esta ley estaba
vigente cuando se aprobó el PED-2030, en noviembre de 2007. En la exposición de motivos de esta
ley, al referirse a los criterios y las normas a las que debían atenerse las consultas sobre planeación,
se precisaba que ―las autoridades que hayan solicitado la consulta deberán explicar las causas o
motivos y los fundamentos de las decisiones que en el ejercicio de sus funciones adopten‖. Y en el
cuerpo de la ley establecía dos requisitos para su puesta en operación. Estos remitían a la
obligación del gobierno de razonar públicamente sus acciones y decisiones ante la sociedad, y al
derecho, por parte de los ciudadanos, a recibir una explicación acerca del ejercicio del poder
(Merino et al, 2010). Más específicamente, sobre el acceso a la información, la ley sostenía que ―la
autoridad que corresponda debe informar acerca del modo en que el ejercicio de sus funciones fue
afectado por los resultados de la misma‖ (art. 95). Acerca de la articulación entre la consulta pública
para la planeación y la rendición de cuentas, señalaba: ―en el caso de que el ejercicio de las
funciones de la autoridad no corresponda a la opinión expresada por los participantes en ella, la
autoridad debe expresar con claridad la motivación y fundamentación de sus decisiones‖ (art. 96)
(3).
67
explicativo, que no permite ―identificar las relaciones causales entre los objetivos y los resultados
esperados‖ (CESJAL, 2009: 21). Por otra parte, el CESJAL señaló también la falta de evaluación
de los alcances reales de los mecanismos institucionales de participación (CESJAL, 2009: 228 y
229). El CESJAL solicitó al gobierno cubrir ambas lagunas, cuya atención por la Seplan está
pendiente.
Este Código es la disposición legal más importante en la entidad sobre materia urbana. Integra las
normas relacionadas con este tema que estaban dispersas en varias leyes locales. Bajo el punto de
vista de la gobernanza, la relación entablada entre el Legislativo y el CESJAL, con motivo de la
consulta pública sobre este Código, fue altamente problemática. En primer lugar, el presidente de la
Comisión Legislativa de Desarrollo Urbano del Congreso, no hizo entrega al CESJAL del texto de
la iniciativa del Código Urbano para que este formulara su recomendación. Además, el presidente
en turno del Congreso no acusó recibo de la entrega de la recomendación elaborada por el CESJAL
y que éste le envió. Tampoco respondió a los comentarios y propuestas de tipo jurídico que en ella
planteaba.
De las implicaciones políticas de esta triple omisión por parte del congreso de la entidad, la más
importante es que no se dieron las condiciones institucionales para que el CESJAL pudiera
intervenir en el diseño del Código en cuanto política pública en materia urbanística. En esa medida,
no pudieron entablarse relaciones complementarias entre el Consejo y el Legislativo y, bajo este
aspecto, para la gobernanza en la entidad. Así lo evidencian varios hechos.
Una vez publicado el Código, el diputado presidente informó que ―no se incluyeron las
observaciones del CESJAL (en el Código Urbano) porque eran una copia de las recomendaciones
68
que en su momento hizo el Consejo Estatal de Desarrollo Urbano, CEDU,...Sus observaciones
fueron ―pirateadas‖. Sin leer el contenido de la recomendación del CESJAL ni el anexo a ella (en el
que se incluían, otorgando el debido crédito, los señalamientos técnicos del CEDU al Código),
dicho diputado optó por descalificar al Comité así como su recomendación, a través de los medios
de comunicación, y se negó a dialogar con el Consejo.
Las intervenciones del presidente de la Comisión Legislativa de Desarrollo Urbano y del presidente
en turno del Congreso, implicados respectivamente en la elaboración y aprobación del Código
Urbano, fueron la causa de que no hubiera relaciones cooperativas ni complementarias entre el
Legislativo y el CESJAL. A la fecha, el Congreso sigue omitiendo su respuesta a la recomendación
del Consejo.
El balance que realiza el propio CESJAL acerca de los resultados de esta recomendación es doble y
elocuente. Por una parte reconoce que ha sido la experiencia que, a la fecha, más ha afectado a su
crecimiento institucional por el desprestigio que sufrió ante los medios. Por otra, señala que es la
que más contradice una lógica de diálogo y gobernanza entre el Legislativo y el CESJAL, como
exponente de la sociedad local (Entrevista a Saúl González Ramírez, secretario investigador de
CESJAL).
La actuación de los dos diputados mencionados se inscribe en una cultura, por parte de los
legisladores, de distanciamiento y desconocimiento hacia las propuestas de sus representados
(Ramírez Sáiz, 2002). Su intervención en el caso del Código Urbano prolonga este tipo de prácticas
de los legisladores.
En síntesis, en el caso del Código Urbano, no hubo relación de gobernanza entre el Legislativo y el
CESJAL. La intervención del Legislativo local difirió notablemente de la asumida por el Ejecutivo
de la entidad con motivo de la recomendación del Consejo al PED-2030. Ello manifiesta que el
comportamiento de los poderes del Estado respecto de la gobernanza no es uniforme ni unívoco.
In-conclusiones
Este trabajo ha girado en torno al supuesto de que las recomendaciones del CESJAL y la respuesta a
ellas por los poderes públicos locales constituyen medios para la gobernanza y son expresión de
69
ella. Pero consideradas conjuntamente todas las recomendaciones emitidas por el CESJAL, en el
periodo de estudio, el Ejecutivo y Legislativo de Jalisco sólo dieron acuse de recibo a poco menos
de la mitad de ellas (8 de 19). Acerca de las restantes, predominaron las situaciones problemáticas:
a) por omisión, b) por estar todavía pendientes, o c) por rechazo a la recomendación. Por ello, el
dato final es una situación ambivalente respecto a la gobernanza (es decir, en parte favorable y, al
mismo tiempo, limitativa de ella). La escasa interrelación habida, en las recomendaciones que
fueron objeto de un simple acuse de recibo, correspondió a la gobernanza caracterizada como
mínima o administrativa.
Considerados por separado los dos estudios de caso, en el PED-2030 fue innovadora la interacción
que se dio entre la SePlan y el CESJAL. Se ejerció una gobernanza procedimental o básica,
fundamentada en la interlocución y en la complementaridad entre ambos actores. En el caso del
Código Urbano hubo ausencia de gobernanza, e incluso rechazo a ella, por parte del Legislativo
local.
Como juicio global, las relaciones de gobernanza que se dieron entre el CESJAL y el Ejecutivo y el
Legislativo de Jalisco fueron incipientes y ambivalentes. Por lo anterior, la hipótesis acerca de que,
a través de las recomendaciones del CESJAL y de las respuestas a ellas por los poderes estatales de
Jalisco, se generarían relaciones de gobernanza ha quedado, en parte, disprobada.
Ciertamente la ausencia de estas condiciones estructurales parece explicar las dos problemáticas
tendencias principales detectadas: a) el predominio de las débiles prácticas de gobernanza, en las
respuestas del Ejecutivo y del Legislativo locales, al conjunto de las recomendaciones del
CESJAL), y b) la ausencia e incluso el rechazo a la gobernanza, en el caso del Código Urbano.
Pero estas razones no son aplicables a la emergencia de las prácticas de gobernanza básica o
procedimental y, en parte, de las de tipo sustantivo que afloraron en la interlocución entre CESJAL
y la SePlan en torno a la recomendación al PED-2030. Quizá ellas se originaron, en parte, en las
70
transformaciones políticas que posibilitaron tanto la alternancia en la entidad en 1995 (cinco años
antes que a nivel federal) como la aprobación de la reforma política y de la Ley de Participación
Ciudadana, ambas de 1998. A contracorriente de las condiciones institucionales y estructurales
previas, la alternancia política habría abierto posibilidades de intervención en la sociedad y en el
sistema político local que fueron utilizadas por el CESJAL y la SePlan. Por su parte, la reforma
política y la Ley de Participación Ciudadana aludidas establecieron el marco legal para las formas
institucionalizadas de participación en las políticas públicas. Ambas habrían incidido positivamente
en los comportamientos estatales y societales favorables a la gobernanza.
Al respecto, sin pronunciarse sobre esta hipótesis, el secretario general del CESJAL apuntó una
explicación pragmática. En su opinión, el PED-2030, como instrumento de planeación,
―comprometía‖ menos al gobierno ante sí mismo y ante la sociedad (en el sentido de que el
incumplimiento de alguna de las metas en él establecidas conllevara para él penalizaciones o
derivara en efectos negativos inmediatos) que otros asuntos más sensibles políticamente. Por
ejemplo, el gobierno estatal de Jalisco presentó a la consideración del CESJAL la propuesta de
presupuesto público de ingresos y de egresos del estado de Jalisco para el periodo de enero a
diciembre de 2010. De los comentarios realizados a ella por CESJAL destacaron los relativos al
sub-ejercicio presupuestal, a la insuficiente precisión de varias de sus partidas y a la improcedencia
de la solicitud de nuevos préstamos. El Ejecutivo Jalisco y la SePlan no aceptaron ninguna de estas
apreciaciones del CESJAL (Entrevista a Álvaro Uribe, 2010). Es decir, en este caso, la actitud del
gobierno local fue menos abierta y receptiva que ante los comentarios del CESJAL al PED-2030.
Por ello, la mayor apertura y receptividad gubernamentales hacia éste Plan no son extrapolables ni
generalizables a otras interlocuciones entre el Ejecutivo de Jalisco y el CESJAL.
En definitiva, si bien en el periodo de estudio han ido aumentando las recomendaciones emitidas
por el CESJAL y las respuestas dadas a ellas por las autoridades locales, el interés prestado por
éstas a las primeras es menor que el del Comité por establecer relaciones de gobernanza con ellas,
evidenciado por el número de las recomendaciones formuladas.
Notas
1. Este trabajo resume apretadamente los aportes principales de una investigación que realicé de
2009 a 2010 sobre el tema.
71
Año de Asunto de la Autoridad o poder Respuesta de los
aprobación por recomendación público destinatarios poderes públicos
CESJAL
2006 1) Juicios orales Legislativo Omitida
2) Macrolibramiento Ejecutivo Omitida
3) Registro Público de la Ejecutivo Omitida
Propiedad
4) Presupuesto de egresos Ejecutivo Omitida
del Gobierno del Estado
2007
2007 5) Fideicomiso promotor Ejecutivo Aceptada
y regulador de la cadena
maíz tortilla en Jalisco
6) Señalética carretera Ejecutivo Aceptada
Guadalajara-Ameca
2008 7) Plan integral de Aytos. ZMG- Aceptada
movilidad urbana para la Ejecutivo
ZMG
8) Ley de proyectos de Ejecutivo- Aceptada
inversión y de prestación Legislativo
de servicios del estado de
Jalisco y sus municipios
9) Plan estratégico de Ejecutivo Aceptada
biocombustibles y
energías alternativas
10) Reformas a la Ley del Legislativo Omitida
CESJAL
11) Ley de Código Legislativo Omitida
Urbano
12) Programa estatal de Ejecutivo- Rechazada
manejo del fuego Legislativo
"campaña de prevención,
alerta y combate de
incendios forestales"
2009 13) Legislación en Legislativo Omitida
materia de
organizaciones agrícolas
14) Creación de una Ley Legislativo Omitida
de fomento cooperativo
en Jalisco
15) Diseño del Plan Ejecutivo Aceptada
Estatal de Desarrollo
2030
72
II Pleno 16) Recomendación Ejecutivo- Aceptada
sobre el paquete de Legislativo
reformas en materia de
seguridad y justicia penal
(catorce leyes)
17) Recomendación Ejecutivo- Aceptada
sobre la reforma Legislativo
presupuestaria integral
(once Leyes)
18) Informe A los tres poderes Pendiente
socioeconómico del
estado de Jalisco 200935
2010 19) Impulsar la mejora Ejecutivo- Pendiente
regulatoria en el estado Legislativo
de Jalisco
Para elaborar este cuadro, las fuentes de información han sido: i) CESJAL: ―Informe 2009-2010‖,
pp. 37-43 y Anexo II, pp. 85-97; ii) Página Web Recomendaciones‖: [Link] ; iii) Actas de
sesiones del CESJAL (1 de mayo de 2006 a 29 de junio 2010; iv) Boletines del CESJAl (29 de
enero de 2008- a 2 de marzo de 2010); y v) Entrevista a Tomás López Miranda, en Milenio, 4 de
junio de 2009.
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Morelia, Mich., México.
74
Mesa A.3. El papel de la Sociedad Civil en el desarrollo rural
La presente ponencia analiza las formas como las organizaciones de la sociedad civil contribuyen a
la gestión del desarrollo rural en municipios marginados del Estado de México, así como su relación
con el mayor o menor grado de impacto obtenido por cada una de ellas en el cumplimiento de las
demandas de sus beneficiarios, el cumplimiento de su objeto social y su permanencia en el tiempo,
considerando las formas de contribución descritas por Clark (1997): a) su escala, b) su habilidad
para alcanzar poblaciones pobres y de difícil acceso, c) su capacidad para innovar e investigar, d) su
representatividad y permanencia, e) sus destrezas y trato personalizado, y f) la complementariedad
de recursos. A través de una investigación de campo de seis organizaciones, se aportan elementos
útiles para toda organización de la sociedad civil con interés en incidir en el desarrollo, y
específicamente en la gestión del desarrollo rural, reconociéndolo como un espacio público de
interacción con las instituciones gubernamentales y sus programas, y los beneficiarios y sus
comunidades.
Antecedentes
Cada vez más, en los últimos años, ha sido importante y creciente la participación de las
organizaciones de la sociedad civil en el desarrollo rural, observándose diferentes estrategias y
75
maneras de operar de acuerdo a las características y necesidades de cada zona u región, así como a
la especialidad y propósito de las mismas. Este despliegue operativo de las organizaciones de la
sociedad civil, complementado a las políticas, estrategias, programas, recursos y acciones
gubernamentales, ha sido un factor importante de contribución a la gestión del desarrollo rural,
principalmente en aquellas comunidades con altos índices de marginación.
Si bien, esta participación ha sido visible desde los años setenta en Europa, su detonación se da de
manera importante y a nivel mundial a partir de las Conferencias de las Naciones Unidas de los
años noventa, que dan una atención particular y sobresaliente a la participación de las
organizaciones de la sociedad civil, al enfatizar que la organización y el empoderamiento de los
pobres son fundamentales para el inicio y sostenibilidad de todo proceso de desarrollo (Ianni, 2005),
coincidiendo con el cambio que el concepto de desarrollo ha tenido través del tiempo, transitándose
de concebir al desarrollo como crecimiento económico a la generación de capacidades humanas,
que evidencia la evolución del sustento teórico del concepto a partir de los cambios acontecidos en
una realidad, donde prevalece la desigualdad de la población en términos económicos, pero también
en aspectos de acceso a procesos de educación, salud y alimentación, los cuales se han traducido en
políticas públicas en todo el mundo para reducir tal desigualdad (Pérez, 2010).
Existe muy poca información de campo que permita a las organizaciones de la sociedad civil
obtener los conocimientos necesarios para tener un mayor impacto en la gestión del desarrollo
76
realizada, que les facilite no solamente el mejoramiento pretendido de sus beneficiarios, sino
también la mejor definición de estrategias de interrelación con las instituciones de gobierno y sus
programas, a fin de lograr el cumplimiento de su objeto social y su permanencia en el tiempo. El
cumplimiento de estos tres objetivos se vuelve muy difícil, no solamente por las enormes
desigualdades en las poblaciones atendidas, sino por las limitaciones de recursos y de oportunidades
para realizar su trabajo. Si bien existe desde el año 2004 la Ley Federal de Fomento a las
Actividades realizadas por las Organizaciones de la Sociedad Civil, esta es más un instrumento de
control que de fomento, siendo vital para las organizaciones de la sociedad civil aprender sobre
mejores prácticas de aquellas organizaciones con más experiencia y efectividad en sus acciones.
Metodología de investigación
Fueron seis las organizaciones de la sociedad civil seleccionadas (anexo 1), cuya selección fue dada
por los siguientes criterios: 1) haber participado en alguna convocatoria del Instituto Nacional de
Desarrollo Social (INDESOL) durante los últimos tres años, 2) haber obtenido recursos para la
realización de un proyecto rural en alguno de los municipios o comunidades marginadas del Estado
de México, 3) tener entre uno y 20 años de antigüedad, y 4) haber accedido a participar en la
investigación. La metodología es de tipo cualitativo; al ser de orden explicativo, orientado a
estructuras teóricas, que utiliza información cualitativa, descriptiva y no cuantificada. Es una
investigación desde la perspectiva de las organizaciones de la sociedad civil, para lo cual se
utilizaron encuestas, entrevistas a profundidad y talleres participativos. La definición de
marginación utilizada está en función de la clasificación hecha por el Consejo Nacional de
Población (CONAPO), quien clasifica a los municipios en baja, mediana, alta y muy alta
marginación, de acuerdo a ciertos indicadores establecidos para ello. Para la presente investigación
se consideraron comunidades y municipios de mediana, alta y muy alta marginación, de acuerdo a
la clasificación realizada por la CONAPO. La encuesta utilizada consistió de treinta preguntas,
tendientes a obtener la información necesaria para caracterizar a cada una de dichas organizaciones
de la sociedad civil, explorando desde información básica y de tipo general, hasta información
específica como su modelo de desarrollo utilizado y el impacto del mismo en sus beneficiarios. La
entrevista a profundidad consistió de diez preguntas, las cuales se hicieron al fundador de la
organización de la sociedad civil, explorando las motivaciones que lo llevaron a crear dicha
organización, así como sus vicisitudes durante el tiempo que ha estado al frente de la misma. El
taller participativo se realizó con el fundador de la organización civil y alguno o algunos de sus
principales colaboradores, para analizar y reflexionar sobre las fortalezas, oportunidades,
debilidades y amenazas de la organización.
77
El número de organizaciones civiles del Estado de México registradas en el Registro Federal de
Organizaciones de la Sociedad Civil (RFOSC) a septiembre de 2010 eran 158, las cuales
representaban el 1.3% del total nacional, siendo en su mayor parte asociaciones civiles e
instituciones de asistencia privada (88% y 9% respectivamente)1. De estas 158 organizaciones
civiles son 52 las organizaciones que en los últimos tres años han participado en el Programa de
Coinversión Social del INDESOL, con proyectos en comunidades rurales enfocados a la gestión del
desarrollo rural, obteniendo recursos por un monto de $12‘999,794 (Doce millones novecientos
noventa y nueve mil setecientos noventa y cuatro pesos)2. Definitivamente no se puede decir que las
seis organizaciones civiles investigadas sean representativas del total de organizaciones civiles en el
Estado de México, pero sí que las características identificadas en las mismas pudieran ser
representativas y aplicables a otras organizaciones de la sociedad civil. Para nuestra investigación
las organizaciones de la sociedad civil son organizaciones emanadas de la sociedad, que se
constituyen legalmente con el objeto social de promover el mejoramiento de las condiciones de vida
de las poblaciones vulnerables o menos favorecidas.
Las seis organizaciones de la sociedad civil investigadas son todas asociaciones civiles participando
en comunidades marginadas, cuya economía está basada en la siembra y autoconsumo del maíz de
temporal como cultivo principal, así como de actividades comerciales complementarias. Son
comunidades carentes de servicios básicos, con falta de fuentes de empleo y fuerte migración a los
Estados Unidos. De ahí las propuestas de intervención de las organizaciones de la sociedad civil, en
el sentido de encontrar respuestas que mejoren las condiciones de ingreso, alimento y calidad de
vida de las familias apoyadas. Son propuestas que de acuerdo al presupuesto recibido se
comprometen a beneficiar a no más de 100 personas o familias, de acuerdo a las acciones y metas
definidas por cada una de las organizaciones civiles en particular.
Cada proyecto o propuesta se autoriza en los primeros meses del año, firmándose su respectivo
convenio antes de la mitad del año, teniéndose así un periodo de un poco más de seis meses para
cumplirlo y terminarlo. Si bien la propuesta de cada organización es autorizada por el INDESOL en
la Ciudad de México, su implementación y seguimiento es monitoreada por la Delegación de la
SEDESOL en el Estado de México.
Tipo de figura legal. Todas son asociaciones civiles, coincidiendo con los datos del Registro Federal
de Organizaciones de la Sociedad Civil, el cual manifiesta que el 92% de las organizaciones civiles
en el país son asociaciones civiles, esto es, es la principal figura legal bajo la cual se constituyen
para realizar programas y acciones de desarrollo.
78
Años de estar constituidas legalmente. El promedio de años de haberse constituido es de 9, teniendo
la menor tres años de constituida (POR UN MEJOR SANTIAGO OXTOTITLAN) y la mayor 15
años (ORFE). Sin que esto signifique que a partir de su constitución comenzaron a operar, ya que la
mayoría antes de haberse constituido empezaron a tener acciones de desarrollo hacia las
comunidades donde actualmente trabajan, ya sea de manera personal, o bien al amparo de otra
institución ya constituida, o de algún programa específico.
Domicilio fiscal. Todas con domicilio fiscal en el Estado de México, excepto SIEMBRA y
ALTERNARE, con domicilio fiscal en la Ciudad de México.
Objeto social preponderante: Todas coincidiendo que el desarrollo de los pueblos y comunidades
indígenas es su principal objeto social, variando en su segunda prioridad en función de la
especialidad de cada organización; para unas el aprovechamiento de los recursos naturales
(ALTERNARE), para otras la promoción de los derechos humanos (ORFE, SIEMBRA) y para
otras el establecimiento de proyectos productivos (POR UN MEJOR SANTIAGO OXTOTITLAN,
PROMAZAHUA y SABER PARA LA VIDA). De las seis organizaciones hay cuatro
organizaciones cuyos objetivos no son más de dos (ALTERNARE, SABER PARA LA VIDA,
PROMAZAHUA y SIEMBRA) y dos organizaciones cuyos objetivos son más de cuatro (ORFE y
POR UN MEJOR SANTIAGO OXTOTITLAN), esto es, que abarcan diferentes objetivos dentro de
su objeto social.
Número de personal voluntario: De las seis organizaciones solo cuatro utilizan personal voluntario
(ALTERNARE, PROMAZAHUA, SIEMBRA y ORFE), siendo menor a cinco personas por
organización durante ciertos meses del año, y principalmente de servicio social.
Organigrama: De las seis organizaciones solo una tiene un patronato como parte de su organigrama
y mesa directiva (PROMAZAHUA). Otra no tiene patronato pero dentro de su organigrama y mesa
directiva tiene integrados a líderes campesinos y a un consejo de asesores (ALTERNARE). El resto
cuenta con una mesa directiva formada por los socios de la organización (SIEMBRA, ORFE,
SABER PARA LA VIDA y POR UN MEJOR SANTIAGO OXTOTITLAN).
79
Perfil de los integrantes del equipo base de la organización: El 70% mujeres y el 30% hombres. El
17% con algún estudio de posgrado, el 41% con licenciatura, el 14% con preparatoria, el 24% con
secundaria y el 4% primaria. Es notable observar que todas las presidentas de las organizaciones
son mujeres, cuatro de ellas con algún posgrado (ALTERNARE, PROMAZAHUA, SABER PARA
LA VIDA y SIEMBRA).
Aporte o bien público que genera la organización: De las seis organizaciones cuatro de ellas lo
definen como un modelo de intervención para el desarrollo sustentable de grupos o comunidades
(ALTERNARE, SABER PARA LA VIDA, PROMAZAHUA y SIEMBRA), solo dos lo definen
como servicios de asistencia a grupos vulnerables o excluidos (ORFE y POR UN MEJOR
SANTIAGO OXTOTITLAN).
Instalaciones, equipo, mobiliario y vehículos: Solo dos de las seis organizaciones cuentan con
instalaciones, equipo, mobiliario y vehículos propios (ALTERNARE y PROMAZAHUA), ya que
para las demás solo el equipo es propio, rentando las instalaciones y teniendo en comodato los
vehículos.
Monto de presupuesto anual: De las seis organizaciones cuatro requieren un presupuesto mayor a
los $2 millones de pesos por año para sufragar sus gastos de operación y administrativos
(ALTERNARE, PROMAZAHUA, SABER PARA LA VIDA y SIEMBRA), y dos de ellas
requieren un presupuesto menor a los $500 mil pesos anuales (ORFE y POR UN MEJOR
SANTIAGO OXTOTITLAN).
Naturaleza de los recursos obtenidos: Las seis organizaciones coinciden que sus recursos provienen
principalmente de tres fuentes: a) fondos de gobierno (desde un 30% hasta un 90%), b) donativos
nacionales (desde un 30% hasta un 50%) y c) donativos internacionales (desde un 10% hasta un
80
30%). Solo una organización opera exclusivamente con recursos de gobierno, siendo la que tiene
menos años de antigüedad: POR UN MEJOR SANTIAGO OXTOTITLAN, A.C.
Monto de inversiones canalizadas por año: El promedio de inversiones canalizadas por las seis
organizaciones es de $2‘500,000, canalizando la menor $500,000 (POR UN MEJOR SANTIAGO
OXTOTITLAN), y la mayor $7‘000,000 (PROMAZAHUA).
Tipo de inversiones canalizadas: Son dos los rubros donde son canalizados principalmente los
recursos que las organizaciones obtienen: capacitación y proyectos productivos.
Tipo de contribución a los beneficiarios: Son dos los principales tipos de contribución que las seis
organizaciones reconocen aportar a sus beneficiarios: Mejoramiento del ingreso y desarrollo de
habilidades y capacidades, que coincide con el tipo de inversiones canalizadas. Solo tres
organizaciones reconocen que además están incidiendo en el desarrollo organizacional de sus
beneficiarios y en la salida al mercado de sus productos (ALTERNARE, PROMAZAHUA y
SABER PARA LA VIDA).
81
Mecanismos de difusión de sus actividades: Solo tres de las organizaciones tienen su página web
(ALTERNARE, PROMAZAHUA y SABER PARA LA VIDA), las mismas que utilizan las redes
sociales para la difusión de sus actividades.
Origen sobre la formación de la organización: Las seis organizaciones manifestaron que el origen
de su formación fue la visión de una persona, quien actualmente funge como presidenta y como
directora de la organización.
Motivaciones para crear la organización: Son diferentes las motivaciones que llevaron a sus
fundadores a crear la organización, desde una indignación porque una preparatoria no se construyó
en su comunidad, hasta una visión y mandato divino de hacer algo por los más desamparados:
―…Bueno lo principal fue la inconformidad y me voy a enfocar a la preparatoria, cuando se fue para
otro lado, la necesidad de recuperar la preparatoria, de ahí sale el coraje, Santiago Oxtotitlán es un
pueblo importante, y se le está dando un pueblo vecino mas chiquito, lo están haciendo menos…‖
(Entrevista a Victoria García, Presidenta y fundadora de POR UN MEJOR SANTIAGO
OXTOTITLAN).
―…Soy bióloga, tengo una maestría en conducta animal que saque en Canadá, cuando regrese de
Canadá empecé a trabajar en SEDUE, y por azares del destino llegue a otra organización, nos
invitan a hacer un proyecto de educación ambiental, a Ana María y a mí nos intereso el proyecto.
Cuando nos presentan a otras personas, nos presentan a Gabriel y a Elia, escuchamos de diagnóstico
participativo, Ana María y yo hacemos la relatoría, y entonces decimos la conservación va por aquí,
habrá parques de los estados unidos que no hay bronca porque no hay gente, pero en México que el
territorio tiene dueño, tenemos que trabajar con la gente procesos de análisis y reflexión, iniciando
así este proyecto, dejando nuestro puesto de funcionarios y pasándonos al otro lado, el de los
productores…‖ (Entrevista a Guadalupe del Rio, Presidenta y fundadora de ALTERNARE).
―…Si la pobreza, la marginación, 1994 marca a los pueblos indígenas, por falta de un antibiótico y
un suero no pasaban la noche, me toco vivir esa pobreza. Me lo puso el cielo, es la verdad, me lo
pusieron en un sueño, me llaman de la escuela de mis hijas y me invitan a un programa
evangelizador, yo digo no, me dicen encárgate de lo social, llevaba médicos, medicinas, y me meto
en el problema de la pobreza, yo me quedo a ver qué puedo hacer aquí…‖ (Entrevista a Jeannette
Arriola, Presidenta y fundadora de PROMAZAHUA).
―...Bueno la motivación principal fue que estando en política las mujeres no estaban atendidas, y
desconocían donde había recursos, comenzamos en Huixquilucan cerca de 300 mujeres cuando
82
iniciamos ORFE, éramos amas de casa, estábamos buscando una representación política y se nos
veto, entonces las mujeres dijeron que no hiciéramos nada político, que mejor formásemos una
asociación, empezamos a trabajar en el 91, seguimos trabajando y en 1996 ya era una necesidad
para entrar en programas sociales..‖ (Entrevista a Leticia Serrano, Presidenta y fundadora de
ORFE).
―…Hay una etapa en la vida, y creo que le pasa a mucha gente, donde la parte profesional no es
suficiente, tenía una consultora pero sentía una tremenda impotencia con lo que estaba pasando en
el país, me iba bien tenía mis hijos, partí por trabajar en una organización de observancia electoral,
empoderamiento de mujeres, y me di cuenta que la política no es lo mío, para mi estaba la
experiencia de tener, siendo mujer quise dedicarme a las mujeres, y entonces vi lo difícil de arrancar
algo como mujer, comencé así con todo [Link], a formar a las mujeres en pequeñas
emprendedoras..‖ (Entrevista a Carolina Nieto, Presidenta y fundadora de SABER PARA LA
VIDA).
Antecedentes a este tipo de trabajo: Todas coinciden en que sus experiencias anteriores fueron
claves para iniciar un trabajo y una organización de este tipo; desde haber trabajado en un ámbito
político hasta haber sido funcionaria o incubadora de empresarios y negocios.
Tiempo trabajando en esta actividad: Hay desde quien tiene tres años trabajando en esta actividad
(POR UN MEJOR SANTIAGO OXTOTITLAN), hasta quien tiene 15 años (ORFE).
Vinculación con su preparación académica: Todas coinciden en que su vocación y aún sus
antecedentes en la realización de su profesión fue clave para el tipo de trabajo que ahora
desempeñan.
Momentos más gratos que le ha dado esta actividad: Los momentos más gratos expresados por la
mayoría es la satisfacción de algún proyecto obtenido, así como la satisfacción, el crecimiento y el
reconocimiento de la gente beneficiada.
Como define el tipo de trabajo que realiza: Para la mayoría es un estilo de vida, es el cumplimiento
de su misión, de su propósito en esta tierra.
Que le falta por construir: Todos se sienten insatisfechos en este punto, no porque no estén felices
por lo realizado, sino porque siente que falta mucho por hacer y por abarcar.
Principales limitaciones para hacer este tipo de trabajo: Hay coincidencias en que la parte
económica siempre es la principal limitación para seguir haciendo este tipo de trabajo, y que el
obtenerlo del gobierno es muy complicado por las reglas de operación de los programas.
83
Características del modelo de desarrollo observado en las organizaciones investigadas
El tipo de enfoque se refiere al alcance que están obteniendo dentro de un territorio específico;
pudiendo incidir a nivel de unas cuantas personas o familias dentro de una comunidad, a nivel de
varias familias dentro de una comunidad, o bien a nivel de varias comunidades dentro de un
municipio. El ámbito de acción se refiere a la manera como están otorgando sus servicios y la
dirección de los mismos, en función del tipo de proyectos operados y de la vocación y misión de la
organización. Es así como se observaron diferencias importantes entre las organizaciones
investigadas, atribuyéndose estas diferencias a la especialidad de cada una de las organizaciones, así
como al sello y vocación de su líder o personal en particular. El tipo de promotor está referido a la
manera como la organización brinda sus servicios a los beneficiarios, y a través de quien los realiza,
así como su relación contractual con la misma, pudiéndose observar diversos planteamientos; desde
consultores externos independientes a la organización, hasta promotores comunitarios beneficiarios
de las comunidades atendidas.
Es importante notar que este aspecto del modelo de desarrollo tiene una relación directamente
proporcional con el alcance e impacto de la organización, ya que es evidente que estos son mayores
y perdurables en la medida que descansan tanto en promotores institucionales como comunitarios,
siendo estos segundos aún más relevantes. También este aspecto se suma de manera evidente al tipo
de enfoque de la organización, ya que en la medida que sus promotores son institucionales y
comunitarios, el alcance en cuanto al número de personas atendido en un territorio específico es
mayor.
El tipo de recursos es un aspecto muy sensible al modelo de desarrollo implementado por las
organizaciones, ya que en la medida que estos son no de una sola fuente, sino mas neutrales en
84
cuanto a su forma de aplicación, mayor margen de maniobra tendrá la organización no solo para
cumplir los fines propios del proyecto en cuestión, sino para finalmente cumplir con su objeto
social. Lo que se pudo observar de las organizaciones investigadas es su alta dependencia de
estímulos y apoyos federales para operar, lo cual las subordina a los tiempos, recursos y exigencias
del programa de gobierno en cuestión. En el caso de las organizaciones analizadas es evidente que
aquellas que cuentan con otro tipo de recursos (donativos y recursos internacionales) tienen un
alcance e impacto mayor. Un aspecto muy relevante del modelo de desarrollo observado es el
liderazgo de quien encabeza o dirige la organización, así como lo que ésta representa para su vida y
su profesión.
De las seis organizaciones investigadas todas son dirigidas por sus propios fundadores,
observándose que para los mismos el estar al frente de una organización de este tipo más que ser un
trabajo o empleo es un estilo de vida, el cual por mucho tiempo han mantenido, definiéndolo como
una vocación o ministerio. Es interesante este aspecto, ya que permite entender la perdurabilidad de
las organizaciones civiles en el tiempo, y aún la sobrevivencia de las mismas en tiempos donde los
recursos y apoyos para las mismas son escasos o insuficientes.
De la investigación realizada sobresale el impacto que las organizaciones tienen cuando sus
promotores son de tipo institucional y comunitario, no así cuando dependen de consultores
externos, los cuales establecen una relación superficial y esporádica con los beneficiarios. Los
promotores institucionales son principalmente personas empleadas que perciben un sueldo por su
labor. Los promotores comunitarios no perciben un sueldo de la organización, pero si son parte de
los proyectos implementados en sus comunidades, y en algunos casos perciben algún apoyo
económico tipo becas, tanto por capacitarse como por capacitar a otros. Los procesos sistematizados
85
se refieren a la forma como la organización define y pone por escrito las etapas y acciones de su
modelo de desarrollo, de tal forma que es muy clara y entendible para cualquier persona cercana y
no cercana a la institución, mayormente sus promotores y personas de reciente incorporación.
Al respecto sobresale cuando en un modelo de desarrollo no son más de 8 etapas por las cuales sus
beneficiarios tienen que pasar, y dentro de cada etapa están definidas las acciones, contenidos,
metas y resultados a implementar. Es también evidente en las organizaciones civiles con un mayor
impacto en sus resultados la segmentación de acciones y beneficiarios que han logrado establecer,
buscando no la selectividad sino la eficacia de dichas acciones. Cuando las organizaciones
dispersan sus esfuerzos en muchos tipos de beneficiarios y necesidades pierden especialización e
impacto, siendo urgente con el paso del tiempo y los aprendizajes tenidos, la focalización de su tipo
de beneficiario y de necesidad a atender, de tal manera que pueda generar el capital social acorde a
los resultados productivos y financieros que como institución necesita obtener. Si todo esto sucede,
la competitividad de las organizaciones civiles, entendiéndola como no solamente el cumplimiento
del objeto social, sino también de los indicadores productivos y financieros, se obtiene y se
mantiene en el tiempo, dando cumplimiento a la visión y misión establecida por la misma.
De acuerdo a las categorías de gestión del desarrollo descritas por Torres y Delgadillo (2009), la
mayoría de las organizaciones investigadas se encuentra operando dentro de la categoría uno y dos,
esto es, en la aplicación de políticas territoriales y en la animación de la comunidad para generar
procesos de participación.
Siendo que esta investigación está hecha desde la perspectiva de las organizaciones de la sociedad
civil investigadas, solo se consideró lo que metodológicamente cada una de las organizaciones
manifestó estar haciendo para lograr la participación y empoderamiento de los beneficiarios en las
acciones de desarrollo realizadas, observándose que la mayoría está pretendiendo tales resultados a
través de los contenidos de capacitación otorgados a la gente. Solo en el caso de ALTERNARE se
manifestó que sus acciones las realizan con facilitadores o promotores comunitarios, buscando así la
participación directa de la gente en sus procesos, asegurando no solamente un menor costo de
operación, sino su sostenibilidad en el tiempo. Faltaría investigar la perspectiva de los beneficiarios
para ver el alcance de la participación y empoderamiento de los beneficiarios.
86
De los tipos de contribución mencionados por Clark (1997), se observó que el aspecto relacionado a
la capacidad para innovar e investigar de las organizaciones de la sociedad civil, se vuelve clave
para lograr los restantes, ya que del mismo se obtiene el que la mismas sean más competitivas para
realizar su trabajo, cumpliendo no solamente los resultados pretendidos por los beneficiarios, sino
también por las instituciones y por la misma organización civil.
De acuerdo a lo descrito por Eleta (2000), el principal papel observado de las organizaciones civiles
organizadas fue de catalizadoras y vehículos de ideas innovadoras en el ámbito social y económico,
coincidiendo así con la principal contribución observada.
Conclusiones
87
Puede haber más elementos que definan un modelo de desarrollo o de intervención, pero estos son
los identificados en las organizaciones civiles analizadas, y que en su conjunto, o bien en el grado
de manifestación de los mismos, establecen la competitividad de las organizaciones.
Sin embargo, esta contribución y su permanencia depende en gran medida del tipo de recursos con
los cuales se está financiando la organización, mostrando una mayor debilidad aquellas que solo
dependen de recursos de gobierno para su operación.
En interesante observar que la gestión del desarrollo observada en las organizaciones civiles
investigadas se encuentra en la aplicación de políticas territoriales y en la animación de la
comunidad para generar procesos de participación, y que el tipo de desarrollo instrumentado no
necesariamente está enfocado hacia la generación de capacidades humanas, tanto porque
metodológicamente no está contemplado, o bien porque tampoco se entiende como realizarlo.
Bibliografía
Clark, J. (1997). ―The state, popular participation and the voluntary sector‖, en Hulme D.,
and Edwards M., NGOs, State and Donors, New York. St. Martin Press. U.S.A.
Delgadillo, J. y Torres, F. (2009). ―La gestión territorial como instrumento para el desarrollo
rural‖. Estudios Agrarios. Procuraduría Agraria. México.
Eleta, P. (2000). ―Tercer sector: desarrollo y perspectivas. Reflexiones sobre la experiencia
europea y en particular sobre el caso italiano‖. El Colegio Mexiquense, A. C. México.
Ianni, V. (2005). ―La sociedad civil y cooperación internacional al desarrollo: enfoques
teóricos y modalidades de acción‖. Editorial IEPALA. Madrid.
88
Pérez, A. (2010). ―Desarrollo local: Reflexiones teóricas y revisiones empíricas‖. El Colegio
de Tlaxcala, A. C. México.
89
Esquema 1. Competitividad de las Organizaciones de la Sociedad Civil
Notas de página
1
Portal del Gobierno Federal:
([Link]
2
Investigación propia elaborada con datos de INFOMEX
*****
90
LA CONSTRUCCIÓN DE ALIANZAS EN TERRITORIOS DE ALTA Y MUY ALTA
MARGINACIÓN: EL CASO DE LOS CENTROS COMUNITARIOS DE APRENDIZAJE
Resumen: Este trabajo aborda los procesos de concertación de actores y construcción de alianzas
en los Centros Comunitarios de Aprendizaje; una política social, coordinada por la Secretaría de
Desarrollo Social, que busca atender la pobreza de capacidades a partir de la educación no formal y
del uso de las TIC, y que opera bajo un esquema asociativo junto a diversos actores: gobierno,
academia, empresa y organizaciones de la sociedad civil. El acercamiento entre diversos actores,
que se asocian en torno a objetivos comunes pero que ostentan intereses diversos y particulares, da
pie para la reflexión sobre las ventajas y los retos del trabajo en alianza, sobre los puntos de
conflicto y también sobre las implicancias que estos esquemas tienen en el territorio, como la
contribución al capital social y el fortalecimiento de los espacios públicos.
Introducción:
El creciente peso que actualmente han ido adquiriendo las organizaciones de la sociedad civil
(OSC) en México y en la región, tanto en número como en acciones, las posiciona hoy día como
actores estratégicos para la gestión de políticas sociales, en el marco de los cambios del Estado de
bienestar. Este abanico de organizaciones desarrollan una serie de acciones y actividades cuyas
intervenciones se llevan adelante en nombre del interés público, de la movilización, de la
participación en espacios de consulta para el diseño de políticas públicas, y de la colaboración en la
implementación y en la evaluación de las mismas (Leiras, 2002).
En el año 2001, en México, se crearon los Centros Comunitarios de Aprendizaje (CCA): una
política social surgida con el objetivo de llevar educación, información y comunicación a las
comunidades marginadas del país, atendiendo también a la reducción de la brecha digital. Se trata
de espacios físicos ubicados en zonas rurales y semirurales, donde las personas pueden acceder a
servicios y programas educativos mediante el uso de la tecnología informática (computadoras e
Internet). Estos centros operan bajo un esquema asociativo, en el que, en primera instancia,
participa el gobierno federal, a través de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol); los gobiernos
91
municipales en el ámbito local; el sector privado se incorpora al esquema por medio de entidades
como el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey; y las Organizaciones de la
Sociedad Civil (OSC) llevan adelante programas y proyectos en estos espacios, en alianza con
empresas y otras instituciones.
Esta ponencia tiene como objetivo dar a conocer los principales resultados de un estudio realizado
en 2010: ―Acciones y función de las Organizaciones de la Sociedad Civil en los Centros
Comunitarios de Aprendizaje (CCA)‖, y discutir sus hallazgos en torno a la construcción de
alianzas, la concertación de actores y el fortalecimiento de lo público. Los objetivos que integran
este estudio buscan conocer, en particular, el entramado de los actores institucionales que participan
en el diseño, ejecución y monitoreo de esta política social, y están centrados en el proceso de
articulación y concertación entre los mismos y el reconocimiento de la capacidad que tienen las
organizaciones de la sociedad civil –OSC- para potenciar esa matriz de acuerdos y alianzas, así
como para construir diversas formas de cooperación.
El estudio intentó dar respuesta principalmente a las siguientes interrogantes: ¿qué acciones
concretas desarrollan las OSC dentro de los CCA y cuáles son sus funciones? y ¿cómo se forman y
articulan acuerdos o alianzas entre distintos actores en el esquema de operación de los CCA? A
partir de estas preguntas eje, surgieron algunas otras subsidiarias en el proceso de desarrollo de la
investigación: ¿cómo se manifiestan los conflictos y las tensiones entre los diversos actores?;
¿cuáles son los factores que propician y cuáles los que obstaculizan el acercamiento entre gobierno,
sociedad civil y empresa? y ¿cuál el valor agregado que generan las alianzas en el territorio?
A partir de las interrogantes, y del conocimiento previo de dicho escenario (derivado de estudios
anteriores de evaluación de programas implementados en los CCA36), se estableció como supuesto
el hecho que las OSC constituyen actores estratégicos para diseñar, ejecutar y monitorear políticas
sociales conjuntamente con otros actores. En el caso específico de los CCA, el modelo asociativo
con el cuál operan propicia la concertación entre diversos actores, que tienen la oportunidad de
establecer actividades y proyectos comunes en estos espacios. En este marco, la construcción de
alianzas en torno a la actividad de los CCA podría significar un aporte al capital social de las
comunidades.
36
Mochi, Prudenzio y Girardo, Cristina (2009/2010) ―Evaluación de impacto y resultados del Programa Intel
Aprender‖, Reporte final 2009 y 2010. Documentos en poder de Servicios a la Juventud A.C; Mochi, Prudenzio y
Girardo, Cristina (2009/2010) ―Programa TIC: Técnico Informático Comunitario. Reporte de evaluación 2009 y 2010‖.
Documentos en poder de Servicios a la Juventud A.C.
92
En cuanto al método, el estudio partió de un diseño metodológico cualitativo, que buscó obtener
datos profundos y resaltar la construcción de los procesos, como son el tipo de acciones y funciones
de las OSC en los CCA y la importancia de este tipo de organizaciones en la construcción de
alianzas con otros sectores. El carácter dialéctico de la metodología cualitativa permitió una primera
identificación de los factores, de los sistemas de relaciones y de la dinámica del tema abordado. Si
bien se elaboró una guía tentativa de dimensiones, que guiaron el trabajo de recolección de datos y
posteriormente el de análisis, se considera que es un estudio exploratorio-descriptivo, porque en
principio no se cuenta con investigaciones previas sobre el tema en ese contexto específico, y
porque se orienta fundamentalmente a describir cómo es y cómo se manifiesta el fenómeno y sus
componentes (Quivy Campenhoudt, 2007). Si bien se llega a responder las preguntas iniciales,
dadas las características y recursos del estudio, los resultados y hallazgos obtenidos necesitarán ser
profundizados para poder explicar con más elementos los procesos que se abordan.
Los cambios en el Estado de bienestar y las funciones otorgadas a las OSC en esta nueva
institucionalidad:
El modelo de Estado benefactor clásico entró, a finales del siglo XX y durante los primeros años del
actual, en una crisis de sus paradigmas tradicionales y en un cuestionamiento ideológico y empírico
93
de sus estrategias de intervención y alcance (Mochi y Girardo, 2010). Los procesos y causas que
explican el surgimiento de nuevos actores sociales o la preponderancia que éstos han adquirido en
los últimos años—al igual que sus formas inéditas de relacionarse y organizarse, en América Latina
y el Caribe— son consecuencia no sólo del agotamiento del Estado de bienestar clásico sino además
de una crisis de las estructuras centralizadas de representación política y social, así como del tipo de
Estado y sus democracias. Estas democracias autoritarias y populistas, que establecieron prácticas
políticas tales como el clientelismo y la corrupción, rompieron los mecanismos de relacionalidad,
reciprocidad y solidaridad, características de la sociedad civil, involucrándola en una lógica
corporativa y burocrática. Dichos procesos redujeron la autonomía de la sociedad civil y
desdibujaron los límites entre lo estatal y lo social, produciéndose una colonización desde el Estado
hacia la sociedad civil, lo cual, sumado a la instauración en algunos países del continente de
dictaduras militares, constituye la causa del resurgimiento de una sociedad civil que comenzará a
revelarse gestando sus propios espacios, queriendo constituirse como actor político independiente, y
reclamando espacios nuevos desde la sociedad (Mochi y Girardo, 2010).
En América Latina, el programa neoliberal implicó una reducción del papel del Estado en la
economía y un mayor protagonismo del mercado. Ante el adelgazamiento del gasto social y las
consecuencias de la doctrina neoliberal (pobreza, aumento de la desigualdad, desempleo), empiezan
a surgir las OSC como una salida ante la situación de desprotección y vulnerabilidad social de
grandes sectores la población, y a manifestarse la tendencia, en los últimos decenios, hacia la
generación de alianzas entre los diferentes órdenes de gobierno, la iniciativa privada y las OSC.
Estos procesos abrirán espacio en México y en otros países de América Latina para repensar y
reconstruir prácticas vinculadas tanto con los actores encargados de brindar los servicios, como con
las formas innovadoras de llevar a cabo la acción social. Si bien lo público debe estar garantizado
por el Estado, comienzan a aparecer políticas de concertación y corresponsabilidad, que convocan
al sector privado y a las organizaciones de la sociedad civil, para crear sinergias favorables y
alianzas con el objetivo de diseñar, de ejecutar y de evaluar las políticas públicas. Comienzan a
gestarse lógicas de corresponsabilidad para la gestión y la prestación de servicios públicos, lo que
algunos autores definen como ―régimen de bienestar‖ (Barba, 2004); ―Estado de bienestar mixto‖
(welfare mix) (Donati, 1993) o ―paradigma emergente‖ (Franco, 1992).
El paradigma de la nueva institucionalidad o del régimen de bienestar mixto (welfare mix) alude a
preguntas sobre cómo se articulan o coordinan los actores, cómo se distribuye el poder y cuáles son
las limitaciones y potencialidades de diversas formas de coordinación para el diseño y la
instrumentación de las políticas. El agotamiento del Estado de bienestar, o la crisis del modelo
94
Estado-céntrico, encontró tanto en México como en la región limitadas respuestas a las exigencias
democráticas de igualdad. En México contamos con numerosos estudios realizados en torno a esta
nueva institucionalidad, sobre todo las gestadas en espacios locales, producto de la
descentralización del Estado, de la nueva función otorgada a los municipios, así como de sus logros
y retos; entre ellos podemos citar los trabajos de Alicia Ziccardi (1995), Enrique Cabrero (1995 y
2002), Mauricio Merino (1994) y Tonatiúh Guillén (1996).
Ventajas y retos de las OSC como actores estratégicos en las políticas sociales
Otro aspecto a destacar son los insuficientes mecanismos que regulan la actuación de las OSC en
México. Si bien la Ley Federal de Fomento a las Actividades realizadas por Organizaciones de la
Sociedad Civil, en vigor desde febrero de 2004, ha constituido un avance y una posibilidad de
regulación de las relaciones entre gobierno y OSC, es insuficiente para regular las condiciones y las
95
modalidades contractuales y de reconocimiento del sector como un espacio social autónomo con
capacidad para participar activamente en la definición y prestación de políticas sociales. Existe un
vacío legal e institucional en relación con el reconocimiento, la sistematización y la aprobación del
voluntario como trabajador social, así como de regulación específica de todos los trabajadores
remunerados, y hace falta una verdadera reforma que se refiera a los incentivos fiscales del sector.
Otro factor condicionante es que las OSC deben encontrar una clara diferenciación de su autonomía
y funciones respecto a otro tipo de organizaciones privadas, empresariales y de mercado; deben
tratar de no adoptar estilos y culturas propias de la empresa privada, como tampoco del sector
estatal; articulando las múltiples y variadas funciones que realizan y definiendo una identidad
propia así como una clara determinación de su valor agregado.
Todos los actores actúan en el territorio como resultado del aprendizaje con el que cuentan y de la
interacción que establecen; utilizando su capacidad de acción construyen un presente y un futuro;
proyectan, comunican, interpretan y actúan de manera intencionada. Generan asimismo
instituciones que les permiten simultáneamente ser individuos y sujetos colectivos. La importancia
de concertar actores —frente a propuestas de programas orientados a la generación de
capacidades— radica en estar de acuerdo con un proyecto colectivo que permita diseñar y actuar en
las políticas territoriales, donde no se limiten a resolver problemas de corto plazo, sino que generen
proyectos de largo alcance (Mochi, 2008: 38).
En los distintos niveles —nacional, estatal y local—, los actores desarrollan estrategias, ya sean
políticas (creación de instituciones, distribución de poder, participación ciudadana, inversiones
públicas calificadas, políticas públicas); económicas (recursos y atractivos para la localización de
empresas, promoción de la economía social, políticas de capacitación y promoción del empleo,
políticas para pequeñas y medianas empresas e innovación); culturales (promoción del patrimonio
ambiental, histórico, artístico) o científico-tecnológicas (inversión en investigación y desarrollo,
trasferencias tecnológicas, políticas educativas activas). Esta concertación de distintas fuerzas so-
ciales, políticas y económicas, presentes en distintos ámbitos pero con especial énfasis en lo local,
que tiene como fin dirigir la realización de objetivos comunes, es definida como ―pacto territorial‖.
El fin último de los pactos territoriales es potenciar la acción colectiva y la producción de bienes
públicos locales (tangibles e intangibles). El pacto puede representarse como una forma de acción
institucional basada en procesos de toma de decisión consensuada o concertada, e inspirada en los
principios de la democracia deliberativa, de la cooperación y la concertación. Sin embargo,
concertar actores no significa que todos deben pensar lo mismo; se trata más bien de deliberar en
96
torno a un proyecto para alcanzar acuerdos, respetando las distintas lógicas de cada actor
participante. Asimismo, la concertación presupone la reproducción constante del ―capital sinérgico‖
(Boisier, 2001), concepto que hace referencia a la capacidad de una sociedad para articular
provechosamente sus recursos endógenos, tangibles y no tangibles, propiciando ámbitos de
encuentro, intercambio horizontal y concertación de intereses, identificando los contextos
institucionales que los favorecen (Marsiglia y Pintos, 1997).
Entendemos por alianzas la relación establecida entre diversas instituciones en el territorio, que se
constituyen como estrategias de trabajo —y no como un fin en sí mismas— e implican una estrecha
relación entre actores. Sin embargo, no toda relación puede denominarse alianza; es necesario que
exista una relación horizontal y de cooperación entre socios que trabajan para alcanzar un objetivo
común, y que comparten a su vez los riesgos que surgen cuando se llevan a cabo proyectos y
acciones (Casas y Luna, 1997).
Las alianzas se basan en el supuesto de que una organización sola no puede realizar todas las tareas
necesarias, y entonces los acuerdos se formalizan en diversas modalidades y se definen roles para su
desarrollo, que pueden ser temporales (para tareas específicas), o permanentes (alianzas
estratégicas) en el caso de iniciativas que van más allá de un proyecto. Las alianzas pueden a su vez
ser de corto o largo plazo, según el tiempo requerido para lograr el propósito común; y generan
tipos de gestión que pueden tipificarse como de ―corresponsabilidad‖, de ―gestión asociada‖ o de
―subsidiaridad‖ (Girardo, 2007).
La tipología que se ha establecido para caracterizar la interacción entre distintos actores, indica que
es posible encontrar alianzas de los siguientes tipos:
De dependencia: se trata de alianzas en las que una de las partes se encuentra en situación de
subordinación respecto a la otra. La actuación de uno de los actores resulta determinante
para el sostenimiento de la actividad conjunta y de la participación del resto de los actores.
De cooperación: se entiende como aquel trabajo conjunto en el que cada actor aporta los
recursos que tiene disponibles, y suma al fin común.
97
De interdependencia: a diferencia de la relación de dependencia, en la que una parte se
encuentra en situación de superioridad, en este caso se trata de alianzas en las que existe una
mutua dependencia entre los actores. Es decir, las partes se necesitan mutuamente para la
consecución del fin, y por tanto es la necesidad la que mantiene la relación, y no
necesariamente la convicción de compartir fines.
De imposición: se da cuando una de las partes decide establecer relación con las otras e
impone las condiciones de la misma, sin dar lugar a que se negocien los medios ni los fines
del proyecto común.
Escala territorial de las alianzas: implica determinar a qué nivel —local, regional o
nacional— pertenecen los actores participantes.
Momento de las alianzas para la gestión de las políticas: aquí es preciso distinguir entre la
participación en la formulación de políticas y decisiones públicas, que permite participar en
el diseño y la elaboración de las políticas, y la participación en la gestión de programas o
servicios públicos (Cunill, 2004). Esta modalidad da lugar a formas de colaboración de las
osc sólo en la fase de ejecución de las acciones, y es resultado del proceso de transferencia
98
de funciones del Estado a la sociedad. Una última modalidad implicaría la participación en
la evaluación y control de las políticas.
Intensidad de la alianza: este criterio se vincula al grado en que los agentes gubernamentales
y no gubernamentales interactúan en torno a una política pública específica (Cabrero, 2004).
Se puede hablar de: i) intensidad baja: cuando los beneficiarios son más bien receptores, y
es una modalidad propia de los programas asistencialistas; ii) intensidad media: los
ciudadanos se convierten en sujetos actuantes mediante mecanismos de consulta, generación
de propuestas y otras modalidades, y iii) intensidad alta: cuando los ciudadanos y
beneficiarios asumen una participación estratégica, no sólo como consultados, sino también
como tomadores de decisiones sobre las orientaciones y prioridades del programa o
proyecto. Según Cabrero, cuando las prácticas pueden ubicarse en esta última modalidad,
estaríamos frente a auténticas redes de política pública con elementos de corresponsabilidad
e institucionalización.
Las formación de alianzas entre diversos actores constituye la posibilidad de potenciar el desarrollo
de ―capital social‖ en los territorios. Con el término capital social se hace referencia a las normas,
instituciones y organizaciones que promueven la confianza y la cooperación entre las personas, en
las comunidades y en la sociedad en su conjunto. Para algunos autores (Putnam, 1993), el desarrollo
de capital social es lo que produce cooperación y civismo; sin embargo, es necesario aclarar que
existe un amplio abanico de acepciones y matices tanto para definir qué se entiende por capital
social como para su aplicación (Durston, 2001). En ocasión de la conferencia regional de la CEPAL
y la Universidad Estatal de Michigan (CEPAL, 2001), se alinearon algunos ejes principales para
abordar la definición del concepto, los cuales tomamos como referencia para nuestro trabajo. El
capital social es entendido como una capacidad específica de movilización de determinados
recursos (liderazgo, empoderamiento, asociatividad) por parte de un grupo, y también se remite a la
disponibilidad de redes de relaciones sociales.
Puesto que los CCA —nuestro escenario de estudio— se ubican en zonas de alta y muy alta
marginación, y que en su mayoría presentan bajos índices de desarrollo, estos factores resultan de
sumo interés, en especial si consideramos la participación de las OSC, cuya presencia en estos
espacios comunitarios nos permite pensarlas como agentes movilizadores del tejido social local. En
este sentido, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 1998) sostiene que las
OSC son fuente de capital social por su capacidad de innovación y de establecimiento de relaciones
99
directas, por su potencial para estimular el diálogo con el conjunto de actores y apoyar el
fortalecimiento de sus propias capacidades, y por la capacidad para el establecimiento de redes.
Resultados
El surgimiento de los CCA estuvo motivado por dos factores: el lanzamiento del Sistema Nacional
e-México, un programa impulsado en el 2001 por el gobierno de Fox para combatir la brecha
tecnológica y digital y conducir al país a la Sociedad de la Información, y por la existencia de una
iniciativa de extensión educativa del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey
(ITESM) que había desarrollado ya el modelo de Centros Comunitarios de Aprendizaje, destinados
a brindar educación a distancia a comunidades pobres y rezagadas. Es así como la Secretaría de De-
sarrollo Social (Sedesol), mediante un convenio de colaboración con el ITESM, comienza a instalar
CCA a lo largo del territorio nacional. La Sedesol ha determinado la creación y difusión de estos
centros en su Unidad de Microrregiones, a través del Programa de Desarrollo a Zonas Prioritarias
(PDZP). Por esa razón, los CCA se ubican en municipios de alta y muy alta marginación social37.
37
Según el Consejo Nacional de Población, las localidades y municipios pueden clasificarse de acuerdo a un índice de
Marginación, en entidades con Muy Alto, Alto, Medio, Bajo y Muy Bajo grado de marginación. Ver sitio web del
CONAPO: [Link]
100
principio, el gobierno federal, la academia a través del ITESM, y un socio local, que generalmente
son los Ayuntamientos.
Los CCA están ubicados en aquellos municipios que presentan índice de marginación alto y muy
alto, los cuales coinciden mayormente con las áreas rurales del país. Respecto al número total de
CCA, no existe información precisa debido a permanente apertura y cierre de centros; por estos
motivos hemos hecho una estimación para finales de 2010, que indicaría que existen unos dos mil
centros en el país. En la siguiente figura es posible ver la ubicación de los CCA en el territorio
nacional, y su concentración en los estados del centro y sur del país.
En todos los CCA se ofrecen cursos a distancia sobre distintas temáticas, de manera gratuita a
través de una plataforma virtual diseñada y coordinada por el Tecnológico de Monterrey. Además
de estos cursos, existen otros programas y actividades, implementadas por organizaciones sociales y
empresas, que funcionan en un número más reducido de CCA; es el caso del Programa Intel
Aprender y del Programa Técnico Informático Comunitario, ambas iniciativas de la compañía Intel,
y que a la vez son ejecutados por una organización de la sociedad civil (Servicios a la Juventud,
AC). Por otro lado, la organización Alternativas para el Desarrollo Social y Comunitario, AC
101
(Aldesoc), ha puesto en marcha el proyecto ―Propuesta para la apropiación social y mejor
aprovechamiento de los cca‖, buscando promover el desarrollo de las comunidades a partir del
aprovechamiento y la apropiación de la infraestructura instalada que representan los CCA. En su
fase piloto, el proyecto opera en los estados de Campeche y Quintana Roo. Otra iniciativa es
―México en Comunidad‖, un proyecto implementado por el Centro de Cooperación en Tecnologías
de Información Iberoamericana, AC (CCTI), que busca a través de la creación de un sitio web, la
difusión de productos, servicios, atractivos turísticos y fiestas de las comunidades del país. Además
de los programas mencionados, en el transcurso del trabajo exploratorio se tuvo conocimiento de
actividades y proyectos que tienen lugar en algunos centros; en su mayoría se trata de iniciativas de
carácter local. Es el caso de las actividades que desarrolla en Aquixtla, Puebla, la Fundación León
XIII, la cual mantiene un vínculo estrecho con el CCA planteando actividades en conjunto,
otorgando becas a los estudiantes, donando equipos y materiales, y a través del uso compartido de
los espacios.
Uno de los objetivos de este trabajo es reconocer las funciones que cumplen las OSC en el esquema
de operación de los CCA y sus responsabilidades en el marco de las alianzas con los demás actores.
De acuerdo con lo expresado por los actores, dichas funciones pueden agruparse en las siguientes
categorías:
102
a) Capacitación de los promotores en habilidades educativas: como ya hemos mencionado, en
el caso del Programa Intel Aprender, destinado a que niños y jóvenes se inicien en el manejo de las
tecnologías, la función que cumple la organización ejecutora —en este caso Seraj— es la de
capacitar a los promotores de los centros para que éstos puedan brindar el curso en la comunidad.
La responsabilidad que asume la organización en este caso, además de la capacitación de los
promotores, es la entrega de materiales para que puedan facilitar los cursos, el seguimiento y el
apoyo pedagógico, y la entrega de los certificados de reconocimiento a los graduados. El programa
opera en 243 CCA, en los estados de Campeche, Chiapas, Chihuahua, Durango, Estado de México,
Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Tlaxcala,
Veracruz, Yucatán y Zacatecas.
Respecto a los principales logros de este programa, Seraj ha remarcado el impacto en niños y
jóvenes de comunidades marginadas, en general rurales, que han tenido la posibilidad de adquirir
nuevas habilidades. También se ha detectado que a partir de la implementación del programa,
muchos centros comunitarios han experimentado una mejora en la concurrencia y en la
participación de personas de la comunidad.
103
los intereses y las demandas. Aldesoc coordina este programa desde 2009 en 14 CCA, en los
estados de Campeche y otros siete en Quintana Roo.
A fin de relacionar el modelo asociativo de los CCA y su contribución al capital social de los
territorios, hemos retomado criterios trabajados por algunos autores como Cunill (2004) y Cabrero
Mendoza (2004), y complementado con otros propios, producto de la lectura de los datos. A
continuación exponemos algunas observaciones de acuerdo con los criterios seleccionados:
- Actores y sectores involucrados: como hemos mencionado, los CCA surgen y se instalan a
partir de un modelo de operación asociativo desarrollado por el ITESM, que dentro de su
Vicerrectoría de Desarrollo Social, había echado a andar este modelo para dar respuesta las
demandas de acceso a la educación, disminuir la brecha digital y contribuir a disminuir el rezago
educativo. Más tarde, se establece el convenio de colaboración entre la Sedesol y el ITESM para el
desarrollo conjunto de los centros. Además, se busca un socio local, que debe ser quien garantice la
continuidad del centro, es decir, que pueda asumir los costes de servicios como la luz, el agua y la
conectividad, así como de los salarios de las personas encargadas. El socio local, por lo general, está
representado por los gobiernos municipales. Este esquema mixto de operación de los CCA se
completa con la conformación de un comité de base local encargado de representar a la comunidad
y apoyar al promotor en sus decisiones. En la figura 3 se presenta el esquema asociativo.
104
Fuente: elaboración propia (2010).
En su realidad cotidiana, este esquema presenta varias dificultades, sobre todo en lo que respecta al
socio local, los ayuntamientos, ya que éstos deben garantizar el pago de los servicios y del
promotor, y en muchos casos esto no se cumple por razones que expondremos más adelante. Por
otra parte, no en todas las comunidades funciona correctamente el comité de base; aunque se haya
nombrado a las personas, en algunos casos éstas no tienen una activa participación. Derivado de
ello, en muchos centros no puede ofrecerse la oferta de cursos del ITESM por falta de conectividad.
Ante esta situación, la Sedesol ha decidido, a partir del 2010, hacerse cargo gradualmente de la
conectividad de los CCA, proceso que poco a poco se ha ido poniendo en marcha.
La gama de actores se amplía con la participación de las OSC que ejecutan o desarrollan actividades
y programas en los CCA. La característica encontrada es que en la mayoría de los casos se trata de
organizaciones de carácter nacional, y que han establecido los acuerdos con el gobierno federal.
Sólo la Fundación León XIII (en Aquixtla, Puebla) opera directamente con el CCA, en el nivel
local, y sin un convenio formal de colaboración. El sector privado forma parte de la alianza en tanto
es el desarrollador de dos de los programas que operan en los centros (Programa Intel Aprender y
Programa TIC).
105
que las negociaciones se realizan en las oficinas centrales de la Sedesol y no en las delegaciones
estatales, aunque una OSC vaya a operar en una entidad federativa en particular.
- Escala territorial de las alianzas: respecto al nivel al que pertenecen los actores involucrados,
tenemos una situación singular: si bien en el esquema de operación participan los gobiernos federal
y municipal y distintas organizaciones de la sociedad civil, así como empresa y academia, no
necesariamente se encuentran representados los intereses locales. Más allá de la participación del
comité de base local (que no en todos los casos funciona efectivamente), este esquema asociativo
viene dado y es concertado en instancias previas al ámbito local y, de hecho, con los sucesivos
cambios de administraciones municipales —cada tres años—, quienes asumen como autoridades
reciben este esquema sin mayor información al respecto. Por esa razón, si bien la escala de la
alianza podría considerarse como mixta, sus particularidades indican que no necesariamente todos
los actores han concertado su papel en igualdad de oportunidades. Se dan desencuentros, por un
lado, entre las sucesivas administraciones municipales, y, por otro, entre los propios actores locales,
municipales y ejidales.
- Instancias de participación: con este criterio se busca reconocer tanto los órganos como los
procedimientos de participación en la conformación de las alianzas. Este punto se vincula con el
anterior, ya que se dan dos situaciones: si consideramos las alianzas que establecen las OSC para
implementar sus actividades en los CCA, encontramos que los diálogos y las negociaciones se
hacen en la ―mesa chica‖, es decir, entre representantes de las organizaciones, del gobierno federal
y de otros actores, si correspondiese. En el nivel local, la única instancia donde tiene participación
la ciudadanía es la asamblea comunitaria que se lleva a cabo para la elección del comité de base
local. De acuerdo con este criterio, encontramos que existen procedimientos de participación, y no
órganos como tales. No obstante, queda a consideración de cada organización si hace partícipe o no
a la ciudadanía local al momento de realizar las actividades.
- Momento de las alianzas para la gestión de las políticas: este eje de análisis implica
determinar si las OSC están participando en la elaboración, en la ejecución, o en la evaluación y
control de la política. Antes precisamos que, en el momento en que se asumió como política social
la instalación de CCA, el gobierno federal buscaba atender la pobreza de capacidades 38 a partir del
acceso a las tecnologías y a la educación (no formal) en comunidades marginadas. Si bien la
responsabilidad directa de la Sedesol tiene que ver con la instalación de la infraestructura necesaria
38
De acuerdo con la concepción de la Sedesol, existen tres tipos de pobreza: alimentaria, patrimonial y de capacidades,
a las cuales se orientan distintas políticas, como obras de infraestructura (drenaje, pisos, etc.), programas de asistencia
alimentaria (Diconsa, Liconsa), y el proyecto de los cca, que cubriría lo relacionado con la pobreza de capacidades a
través del acceso a la tecnología y a actividades educativas.
106
para la apertura de los centros, también debe garantizar que existan contenidos educativos. Es
entonces cuando tienen participación las OSC, que presentan sus propuestas de contenidos para esos
espacios. Por tanto, el momento de la política en que las OSC tienen participación es en la
ejecución, no obstante que se les permite cierta libertad para presentar propuestas de contenidos,
que varían en temáticas, modalidades y sectores de la población a los que se dirigen.
- Tipos de alianzas: para una buena parte de los actores consultados en esta investigación, el
tipo de alianzas que se logró establecer se acercaría a lo que hemos definido como alianzas de
cooperación (o colaboración), pues en el acuerdo se estipulan los aportes que cada actor se
compromete a realizar para la consecución del proyecto común. Es importante destacar que varias
de las personas entrevistadas esperan poder avanzar hacia la corresponsabilidad como ideal del
trabajo en alianza.
- Beneficios del trabajo asociativo: los siguientes aspectos se construyeron a partir del análisis
de las opiniones y expresiones de los propios actores consultados, y dan cuenta de aquello que
consideran como beneficios de trabajar de manera asociativa. En primer lugar señalaron la suma de
esfuerzos: trabajar junto a otros permite alcanzar metas y cumplir objetivos más grandes, que un
actor por su cuenta no tendría capacidad de cumplir; en segundo lugar, la participación de las OSC:
algunos representantes del gobierno federal y de las delegaciones estatales, así como de la empresa
privada, señalaron como un beneficio de trabajar en alianza, la posibilidad de que las OSC tengan
intervención en los CCA, aunque la opinión es dual, ya que genera al mismo tiempo algunos
miramientos. En tercer lugar se reconoció el hecho de sentar antecedentes: actores han señalado que
a partir de la participación de algunas OSC se sientan antecedentes para que pueda abrirse la
oportunidad a que otras organizaciones asuman un rol en la elaboración, ejecución o evaluación de
políticas públicas.
- Conflictos del trabajo en alianza: se han señalado aspectos como dificultades legales-
administrativas, ligadas a las propias reglas de operación del gobierno y la dificultad que surge
107
cuando se involucran otros actores. Es preciso explicar que en la estructura de Microrregiones
(Sedesol), el proyecto de CCA no tiene rango de programa, sino que opera con las reglas del PDZP
(Programa de Desarrollo de Zonas Prioritarias); que tiene a su cargo fundamentalmente obras de
infraestructura, como drenajes, agua, iluminación, pisos, fogones, etc. Sin embargo, es difícil que
un CCA pueda normarse de la misma forma que una obra, ya que éstos ―cobran vida‖ justamente
cuando termina la obra. De aquí que este aspecto implique mucho tiempo y papeleo y que en el
seguimiento se presenten vacíos legales. También se ha señalado la falta de conocimiento de
normativas administrativas por parte tanto de las organizaciones, como de la estructura
gubernamental, sobre todo en la asignación de partidas presupuestarias y los rubros autorizados.
Asimismo existen dificultades cuando se dan problemas de comunicación, sobre todo en la
estructura interna de gobierno, ya que los acuerdos que las organizaciones establecen con el
gobierno federal, muchas veces no se comunican correctamente a toda la cadena operativa
implicada, es decir, a las administraciones estatales y luego a los gobiernos locales, que son los que
finalmente deben ejecutar las acciones. La falta de visión estratégica sobre las alianzas es
considerada otra causa de conflictos, que en ocasiones obstaculiza el modelo del trabajo asociativo
cuando algunos actores pretenden habilitar estos espacios para fines particulares o que no responden
al objetivo para el que fueron creados. Puesto que todas las actividades que se realizan en los CCA
requieren del apoyo de los ayuntamientos, las organizaciones, y sobre todo los representantes del
gobierno federal, se destaca la dificultad a la hora de comprometer a las autoridades locales para
que apoyen el sostenimiento de los centros. Las razones son múltiples: la rápida rotación de
autoridades municipales (cada tres años) hace que quienes ingresan no conozcan el funcionamiento
ni el beneficio de los CCA para su comunidad, e incluso hasta desconozcan su existencia. Mientras
se actualizan, muchas veces los centros se quedan sin servicios, y sin salario el promotor. Otras
veces, la reticencia a hacerse cargo de los gastos responde al escaso presupuesto con el que cuentan
los municipios, teniendo en cuenta que son de alta y muy alta marginación. Otro de los puntos
conflictivos es la vigencia de un modelo de gestión tradicional en los municipios: con frecuencia los
gobiernos locales no consideran a los CCA como una responsabilidad, sino como una carga más o
un gasto que se suma. Esto ocasiona que muchas veces haya derroche de recursos, o escasez de los
mismos, bajo grado de efectividad de los programas, así como la permanencia de un modelo
clientelar en la asignación de recursos y en la participación en los espacios públicos. Se ha
verificado un bajo nivel de capacitación tanto de los políticos locales, como de funcionarios y
equipos técnicos, lo que finalmente influye en el tipo de participación en los programas, en la falta
de coordinación y en la poca incidencia que estos actores locales tienen en el proyecto en sí. En
muchos casos, estas situaciones hacen declinar la motivación de los promotores, pero otras veces
108
despierta la necesidad de recurrir a estrategias innovadoras. Por último, mencionamos el conflicto
entre los órdenes de gobierno de diferentes partidos, como otro de los puntos conflictivos, y que
hace referencia a las diferencias surgidas a partir de los distintos colores políticos de los órdenes de
gobierno. Esto no sólo significa problemas en la operatividad de los centros, sino que
fundamentalmente perjudica a los actores de la comunidad y a los propios promotores de los
centros.
En cuanto a la lógica de los actores, encontramos un denominador común en sus discursos que
alude al desarrollo de las comunidades. Si bien la búsqueda de este bien público ha de ser el fin
último que persiguen al entrar en relación con otros, existen intereses particulares propios de cada
actor, que también entran en juego y se han podido inferir de las entrevistas realizadas. Sin
embargo, como se ha mencionado, es necesario reconocer las complejidades, tensiones internas y
múltiples articulaciones que atraviesan a cada sector.
En el caso de las OSC, el interés por cumplir con su misión y con su objeto social parece
prevalecer, si bien es necesario dejar en claro, como ya mencionamos, que esta lógica no es cerrada
ni terminante. En el caso de la empresa, quedan de manifiesto dos tipos de intereses en su accionar:
por un lado, está presente la lógica de la responsabilidad social empresarial, donde la empresa ―hace
lo correcto‖ para aportar al desarrollo de la sociedad en la que ella misma está inmersa, y es por
tanto su compromiso aportar al progreso y mejora de la misma. Por otro lado, está presente la lógica
corporativa por la cual la empresa sabe que fomentando determinadas propuestas puede generar
nuevos usuarios de sus productos y, en consecuencia, ampliar su mercado. En el caso de la
academia, también existen dos tipos de intereses manifiestos: se menciona por un lado la lógica de
responsabilidad social desde la academia hacia la sociedad, y por otro, la necesidad de desarrollar
en los estudiantes de la institución competencias ciudadanas como parte de su formación integral.
109
i) Sobre el primer aspecto, se observó que el proceso propio de concertación en el marco de los
CCA se establece en el nivel federal, por tanto, los actores que participan a través de programas,
servicios y actividades (OSC, instituciones académicas, empresa) establecen las negociaciones en el
nivel central, donde no tienen participación los actores del territorio específico. No obstante,
podemos inferir de las visitas realizadas, que en aquellas experiencias donde existe mayor
movilización de la ciudadanía y mayor apropiación del centro comunitario, es factible que este
último se vuelva autosustentable. Aquí el perfil del promotor como agente de desarrollo de su
propio entorno es fundamental para movilizar y empoderar a los demás actores.
ii) En relación a la toma de decisión consensuada, esta situación aún no se da con intensidad en
los territorios y tampoco en las delegaciones estatales pertenecientes al gobierno federal. Nos
encontramos frente a un modelo de gestión todavía muy centralizado; no obstante, en la opinión de
las OSC que efectivamente tienen presencia en los CCA, el proceso de negociación y toma de
decisiones sí puede considerarse como consensuado, tal y como lo expresan representantes
consultados.
iii) Una de las características de los pactos territoriales es que mediante la concertación, los
actores lleguen a atender problemas con soluciones de largo plazo. En el caso analizado, como las
decisiones se toman en ámbitos superiores, muchas veces no se atienden las demandas y
necesidades concretas y propias de cada territorio. Esto aparece muy claramente en la opinión de los
actores comunitarios —promotores de los centros, miembros del comité de base, autoridades
ejidales—, ya que son quienes están diariamente al frente de los centros y son capaces de percibir
tales necesidades. En cuanto al alcance de la política en sí, si la pretensión es atender la pobreza de
capacidades y la brecha de acceso a la tecnología y la información, la oferta educativa parece ser
aún insuficiente, diseñada desde fuera de los territorios, y de corto plazo.
iv) Capital sinérgico: la dinámica de los CCA estaría colaborando en la construcción de capital
social en los territorios, en tanto es un espacio altamente valorado por las personas de las
comunidades; existe un consenso general sobre la necesidad de alfabetización tecnológica y la
adquisición de capacidades para acceder a la información y a la comunicación, y en muchas
comunidades el CCA se ha convertido en lugar de encuentro y de relación de la ciudadanía. Incluso
empieza a verse un diálogo intergeneracional, que muchas veces invierte la relación entre padres e
hijos, puesto que son estos últimos los que hoy pueden enseñar cosas a sus padres. Sin embargo,
consideramos que aún no podemos hablar de la generación de capital sinérgico, porque para ello
sería necesario que empezaran a cumplirse las características que lo definen (capacidad de una
sociedad para articular provechosamente sus recursos endógenos, tangibles y no tangibles,
110
favoreciendo ámbitos de encuentro, intercambio horizontal y concertación de intereses entre
actores).
Conclusiones
i) Se ha observado que las OSC tienen un contacto más sensible con la gente, pueden adaptar y
flexibilizar su accionar sin excesiva burocracia, y pueden definir sus programas de acuerdo con su
experiencia. Asimismo, no están exentas de retos y desafíos derivados de su limitado alcance tanto
operativo como presupuestario. En muchos de los CCA donde participan OSC de alcance nacional,
se manifiesta la necesidad de que éstas establezcan un vínculo más directo con las comunidades,
que puedan darle seguimiento más cercano a los beneficiarios y tener una presencia más
significativa en los territorios. Por otra parte, aquellas OSC locales o regionales, que tendrían mayor
posibilidad de tener presencia y dar seguimiento a los proyectos, no cuentan con la capacidad de
cabildeo e incidencia como para tener participación en las políticas públicas del gobierno. Si bien
las OSC son actores ya reconocidos para la gestión de la política social, los retos y los desafíos aún
son complejos. Necesitan fortalecerse y profesionalizarse, potenciar su autonomía, pero sobre todo,
continuar acotando al Estado para el cumplimiento de una política social articulada con la
económica que pueda superar el asistencialismo y garantizar la inclusión de todas las personas.
ii) Por otra parte, la articulación entre gobierno, OSC y empresa en el espacio de los CCA, genera
cooperación; y esa suma de esfuerzos permite llevar a cabo proyectos que no sería posible ejecutar
con la participación de uno solo de estos actores. En este sentido, se ha encontrado —amén de las
dificultades mencionadas— que es gracias al aporte de cada actor —ya sea en cuanto a
infraestructura instalada, recursos económicos y materiales, hasta la capacidad de cabildeo y
capacidad relacional— que se logran desarrollar los proyectos y programas en las comunidades. Los
actores implicados son clave para la sustentabilidad de las iniciativas, así como para construir
capital social e incidir en las políticas públicas. La formación de alianzas en torno a los CCA
permitió establecer relaciones de colaboración —aunque aún no de corresponsabilidad— entre las
OSC involucradas, el gobierno (municipal y federal) y la empresa privada, sin que ello significara
subordinación u obligación de las partes.
Sin embargo, es necesario dar algunos pasos más en la reflexión sobre las alianzas entre estos
distintos actores, para evitar la generación de relaciones clientelares, que impidan una interlocución
legítima y democrática, y evitar también crear vínculos de dependencia. Señalamos algunos
elementos que aportan a la reflexión:
111
La articulación entre distintos actores sociales adquiere relevancia cuando significa una innovación
social, como podría ser un modelo de gestión de proyectos sociales que busquen el empoderamiento
de los ciudadanos. Hasta el momento, las alianzas en los CCA dicen mucho pero queda pendiente
saber hasta qué punto y cuán eficientes han sido para resolver la cuestión social y dar respuesta en
la lucha contra la exclusión social. Es de vital importancia que se incorporen las ―voces locales‖,
para que además del empoderamiento de los proyectos o programas, se logre que los CCA sean
verdaderos promotores de iniciativas ideadas desde la realidad y las necesidades locales (bottom-
up), y se conviertan en ―núcleos‖ de promoción del desarrollo local.
La construcción de las alianzas como nuevo vínculo pone de manifiesto cuestiones identitarias que
tienen que ver con la cultura existente en muchos ámbitos públicos, en la empresa privada y en las
organizaciones de la sociedad civil. La superación de viejos prejuicios y el desarrollo de actitudes
solidarias, de concertación y de corresponsabilidad (de socios) y no de ―ejecución‖, contribuirán al
enriquecimiento del bien común y de una buena gestión de las políticas públicas.
Dado que las alianzas fortalecen el tejido social, aumentando la disponibilidad de recursos en el
territorio, mejorando la institucionalidad, incrementando la garantía para la sustentabilidad y
mejorando el aprendizaje local, se transforman en acciones que sin lugar a dudas cooperan para la
construcción de capital social en el territorio. De esta manera, es posible reconocer a los CCA como
espacios públicos de encuentro y de comunicación para las personas de las comunidades, y a la vez,
un espacio donde confluyen intereses y acciones de los sectores público-privado y de la sociedad
civil.
iii) Por último, los datos de las experiencias revisadas indican que la concertación entre diversos
actores se expresa con mayor énfasis en el ámbito federal, y se articula territorialmente de manera
vertical. Como consecuencia de ello, la concertación en el ámbito local se manifiesta de manera
pasiva y sólo como receptora de la política y de los acuerdos tomados en el ámbito federal, sin una
efectiva movilización de los actores locales. Por tanto, no podemos hablar aún de la existencia de
pactos territoriales.
112
Si bien estos programas y proyectos ayudan a fortalecer el capital social local, también es cierto que
existen los riesgos expuestos oportunamente por Cabrero (2004): ―se diluyen las responsabilidades
que se adquieren‖ y ―no queda establecida la duración del compromiso‖. Esto denota que puede
haber mucho entusiasmo alrededor del proyecto —por ejemplo, por parte de los mismos promotores
o de los delegados estatales—, pero es un comportamiento espontáneo y poco institucionalizado en
reglas y operaciones que perduren en el tiempo (proceso de sostenibilidad) y que vayan más allá de
los gobiernos en turno. En este sentido, el programa aquí analizado no nos da una acción pública de
alta intensidad ni la posibilidad de arreglos institucionales de más largo aliento.
Bibliografía
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*****
Resumen
Introducción
Los indicadores nacionales colocan al estado de Guerrero como una de las entidades con un muy
alto grado de marginación y un una muestra está en los datos del Consejo Nacional de Población
115
(Conapo 2005), en donde ahora Cochoapa el Grande es el municipio guerrerense con mayor
marginación de México, con una población que no rebasa los 15 mil habitantes, de los cuales el
76% son analfabetas, el 94% no tiene drenaje ni sanitario y seis de cada 10 habitan en viviendas sin
energía eléctrica y sin agua entubada.
Ello podría orientarnos a considerar que en esta entidad el rezago económico está fuertemente
vinculado un incipiente desarrollo político, ello si coincidiéramos con el determinismo económicos
de los teóricos neoliberales como Lipset (1985) o Fukuyama (1992) para quienes sólo a través de
una mejora en los indicadores de productividad y riqueza podrían gestarse procesos de participación
democrática en la entidad.
Sin embargo la relación desarrollo económico-democracia es algo que puede discutirse a partir de la
realidad de Guerrero en donde existen comunidades indígenas y organizaciones de la sociedad civil
están llevando a cabo procesos de organización en torno al reclamo de los derechos humanos y el
cuidado del medio ambiente.
En la historia del hombre una constante ha sido la reflexión sobre lo que le depara el mañana. De
diferentes formas y con distintas propuestas han buscado seguridad en el futuro y de ahí la validez
de la afirmación de Nibet (1998) de que en los últimos tres mil años la principal preocupación de
los hombres de occidente ha sido la idea de progreso.
En su texto “Historia de la idea de progreso” este autor detalla el interés que en diferentes
momentos históricos ha tenido ésta connotación, partiendo desde el mundo antiguo en donde el
progreso se vinculaba a la divinidad y eran los dioses quienes habían concedido a los hombres la
revelación de su sobrevivencia. Ahí está el mito de Prometeo que recibe el fuego de la sabiduría.
Luego viene un cambio en la concepción de los griegos, y aquella frase de Protágoras quien asegura
que “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son y no son”. Platón por su parte habla
del progreso como parte de un proceso cíclico, en cambio para los romanos (Lucrecio y Séneca) los
conocimientos son la principal fuente de civilización y por ello el factor principal de progreso.
Tiempo después San Agustín en su Ciudad de Dios considera al progreso como un avance
acumulativo de lo material y lo espiritual, pero sobre todo habla de que en un futuro llegará la edad
de oro. Esta Edad de Oro se caracteriza por una idea lineal del progreso, sin embargo es en este
tiempo donde se gestarán instituciones y cambios que vendrán a contribuir a dicho progreso como
la comuna, los gremios, el parlamento, la universidad autónoma (elementos medulares de la
participación social y la dinámica de cambio).
116
Jochimi de Fiore a su vez propone pasar del paraíso terrenal al espiritual y asegura que el hombre
tiene capacidad de transformar las cosas. Los renacentistas por su parte buscan retomar a los
romanos y los griegos, así que se centran en las emociones y las pasiones. Con la reforma
protestante los calvinistas hablan de entablar una relación más directa con dios, y presentan a éste
como agente de progreso.
Turgot en cambio vincula al progreso con la naturaleza del hombre, pues asegura que su egoísmo y
ambición son el motor de esto (quizá está aquí el antecedente de las afirmaciones de Francis
Fukuyama, cuando habla de la satisfacción del timos como la fuerza del desarrollo) y para Rosseau,
en cambio, el progreso estaba vinculado a la convivencia social –recordemos su propuesta del
Contrato Social-. En tanto Saint Simon propone un nuevo cristianismo que conjugue la ciencia y la
tecnología.
Pero en México la idea de progreso que ha tenido una fuerte influencia del positivismo de Augusto
Comte con la expansión del principio orden y progreso que resultó de gran utilidad en el Porfiriato.
Sin embargo un aspecto importante ha sido la acepción que los pensadores han buscado dar al
progreso como libertad y aquí podemos retomar a Tougot quien ya en 1950 discutía la importancia
de la libertad individual y la distribución de la riqueza como parte del progreso.
En este punto es importante considerar que el progreso ha sido interpretado desde dos
concepciones: el avance, mejoramiento o perfeccionamiento del conocimiento (moral y espiritual),
y el mejoramiento de las condiciones materiales de existencia de la humanidad, en el caso de
muchos de estos autores que vinculan el progreso con la libertad (sobre todo los liberales y
neoliberales) pero sólo consideran el beneficio individual y el desarrollo en distintos ámbitos para
unos. Sin embargo se olvidan de la importancia de que buscar un progreso que comprenda ambas
consideraciones ofreciendo una propuesta que mejore las condiciones de vida de todos y por lo
tanto permita un mejoramiento moral y espiritual, este es el punto del debate.
Así tenemos las consideraciones de Adan Smith quien en 1776 en su texto La riqueza de las
naciones asegura que esfuerzo individual es el motor del progreso humano, de tal suerte que la
libertad individual y de empresa resultan elementales, además que el intercambio voluntario trae
consigo beneficios inherentes como acción de una mano invisible. Ello tiene coincidencias con la
propuesta de la Reforma Protestante para quien hay una predeterminación de las naciones por
conducir a la humanidad, por supuesto en un ambiente de libertad.
Los teóricos neoliberales, como ya lo señalamos, han retomado estas ideas y autores como Milton y
Rose Fridman (1993) quienes discuten que la libertad económica es indispensable para la libertad
117
política por lo que proponen la plena libertad para que los individuos en una dinámica de
competencia impulsen el progreso. No en vano Francis Fukuyama habla del fin de la historia del
hombre y del punto final de la evolución ideológica, pues advierte que ―no se puede imaginar un
mundo distinto y mejor al nuestro‖, así que hemos llegado ya al progreso.
En cuanto a la vinculación del progreso y modernidad, el mismo Fukuyama asegura que la libre
empresa conduce a un proceso de modernidad de las ciencias, es decir que este modelo propicia la
generación de tecnología y ésta a su vez es fundamental en la generación de riqueza. Coincide con
los funcionalistas neoevolucionistas para quienes la modernización es un cambio dirigido a la
modernidad, sin embargo con una visión marcadamente etnocéntrica focalizada en los países
desarrollados.
Sin embargo la preocupación por la modernización no es reciente y como lo señala Carlota Solé
(1998) la modernización ha sido también centro de debate y discusión de un sin fin de estudiosos
quienes lo plantean como una dicotomía: Saint-Simon sociedades tecnológico-militares; Comte
positivista-indutria; Tocqueville sociedad aristocrática –democrática; Spencer y Durkeim sociedad
militar industrial y no diferenciada- diferenciada así como Tónnies Gemeninschaft-Gesellsschaft
(la voluntad individual y la voluntad colectiva).
Para esta autora la modernización no es otra cosa que la aplicación de la ciencia y la tecnología a la
vida social, implementada o puesta en practica por la intelligentsia indígena de una sociedad, por lo
cual va a estar vinculada al cambio social y al momento histórico.
Se habló entonces de que los avances científicos y tecnológicos en las sociedades industriales donde
además opera un estado de bienestar pueden ser altamente destructivos para la sociedad o para el
conjunto de la humanidad (el ejemplo del accidente de Chernobil resulta muy ilustrativo), por lo
cual temas como el cuidado del medio ambiente surge como una de las prioridades en estas
sociedades de riesgo.
Las reflexiones que ponen en tela de juicio a la modernidad, la desvinculan de la idea de progreso y
hecha por tierra afirmaciones como la de Francis Fukuyama para quien la modernización garantiza
una creciente homogeneización, así que todos los países que se modernizan económicamente han de
118
parecerse cada vez más unos a otros, han de unificarse en un Estado centralizado, han de
urbanizarse, sustituyendo las formas tradicionales de organización en la función de eficiencia y han
de proporcionar educación universal a todos sus ciudadanos.
Pero esto poco o nada tiene que ver con la realidad que viven muchos países en desarrollo en donde
la modernidad, el avance tecnológico y el desarrollo científico, en el contexto de un modelo de
desarrollo neoliberal, lejos de homogeneizar y generalizar beneficio, ha traído consigo más
desigualdades sociales y formas de explotación que debían resultar inaceptables.
Así la defensa de los derechos individuales que pregonan los neoliberales como fundamento del
progreso, termina por aplastar –por así decirlo- a los derechos sociales y se llega a una sociedad en
donde existen avances tecnológicos y ciencia –modernidad- pero no hay mejoramiento en las
condiciones de vida (ni material, ni espiritual) por lo tanto se está cada vez más lejos de un proceso
de desarrollo que permita el que todos alcancen niveles elementales de bienestar.
Frente a ello ha surgido el reclamo de sociólogos latinoamericanos quienes como A. Gunder Frank
han denunciado la falacia según la cual los países pobres siempre los han sido y por lo tanto deben
de imitar a occidente tratando de alcanzar el desarrollo económico y político occidental, si quieren
sobrevivir en la arena internacional. Ellos en cambio aseguran que muchas sociedades antes
prósperas hoy no lo son debido a la intervención de los países imperialistas, ya que de hecho son los
países industrializados los responsables de ensanchar la brecha que existe entre países pobres y
ricos.
Esto se suma a cuestionamientos como el de Inmanuel Wallerstein (1999) pronostican una aguda
crisis del liberalismo para los próximos 50 años pues afirman que este modelo empeora la situación
económica inmediata de la mayoría de la población en lugar de mejorarla, de hecho no es capaz de
asegurar el mínimo de seguridad personal y material indispensable. Asimismo advierte que el
avance de la tecnológico, lejos de ser un triunfo sobre la naturaleza, fue mas bien un triunfo de la
humanidad sobre sí misma y se refiere en caso concreto al debilitamiento de los soportes
socioeconómicos del esquema liberal: la reducción en la mano de obra barata, la incomprensión de
los estratos medios, la presión económica y especialmente la presión demográfica del sur hacia el
norte.
Según Wallestein, la bandera de los liberales de un principio de libertad para el bienestar común ha
generado igualdad de oportunidades y desarrollo trae consigo buenos beneficios económicos para
unos cuantos y malas condiciones de vida para la mayoría, de tal suerte que la mano invisible del
119
mercado real tiende a profundizar la desigualdad en la distribución del ingreso entre las naciones,
las regiones y los grupos sociales.
Frente a ello han surgido respuestas desde grupos marginados y afectados por el modelo de
desarrollo desigual. Wences (2004) sustentaba el hecho en la existencia de una conciencia
democrática íntimamente ligada a una cultura de la resistencia, a través de la cual los
desfavorecidos del desarrollo habían tenido que buscar por diferentes medios el dar vigencia a sus
derechos humanos, comenzando a veces por la lucha a su derecho a la vida, en tanto Sabatini (2008)
lo analizaba a través del conflicto generado en las comunidades afectadas en sus recursos naturales
a partir de su desplazamiento en los beneficios generados en sus localidades por los grandes
proyectos de desarrollo neoliberal.
En este sentido Wences y Quintero (2006) llevaron a cabo un estudio de Guerrero, una de las
entidades de México con mayores indicadores de pobreza en donde documentaron una serie de
luchas que produjeron una constante agitación política en la región, lo cual por mucho tiempo se
vinculó a temperamento violento de los habitantes de un Guerrero bronco como una justificación de
quienes habían recurrido a la violencia para justificar los reclamos, en la mayoría de las veces justos
por parte de los alzados.
Por sus condiciones geográficas, Guerrero ha sido una de las partes de México con mayores
contrastes entre la riqueza y la pobreza extrema. Y es que la presencia de enormes zonas con
riquezas naturales resguardadas por difíciles condiciones de acceso, fue favoreciendo el que la
ganancias de la explotación de estas resultara beneficiosa sólo para unos cuantos, en tanto que el
resto de los habitantes de estas regiones sobreviven en medio de la pobreza y la marginación.
Los ejemplos de esta lucha se ha sucedido a lo largo de la historia de la entidad con la abundante
explotación minera de la zona norte, la explotación agrícola de la región de tierra caliente, el
desarrollo de la industria turística en la franja costera, los cultivos cafetaleros y de la industria
cocotera en la costa grande, la explotación de los recursos forestales de la zona de la sierra en donde
los lugareños no solamente se han visto marginados de la generación de la riqueza, sino que han
tenido que afrontar acciones caciquiles, violentas y patrimonialistas de quienes se vieron
favorecidos los recursos.
Fue así como a partir de la década de los sesenta, los pueblos campesinos e indígenas de la entidad
fueron comprendieron que las estructuras políticas, de justicia y los cuerpos policiacos y militares
estaban ampliamente vinculados a los cacicazgos regionales que los pisoteaban y explotaban. Por lo
120
que luego de una serie de experiencias organizativas y de rebeliones y revueltas en el siglo XIX y
principios del XX decidieron transformar su lucha social en un enfrentamiento político. Sin
embargo ante un espacio cerrado de participación política, optaron por la movilización pacífica
Las respuestas a sus movilizaciones fue la violencia como ocurrió con el movimiento popular que
padeció la masacre del 30 de diciembre de 1960, en Chilpancingo, en el marco de una
manifestación pacífica de maestros y estudiantes (que más tarde condujera a la gestación de la
Universidad Autónoma de Guerrero); la del 18 de marzo de 1967 en Atoyac de Álvarez cuando
Lucio Cabañas se enfila a la sierra para salvar su vida y la masacre de los copreros en Acapulco el
20 de agosto de 1967 como lo reseña Quintero en su trabajo ―De una cultura de la resistencia a una
cultura de la participación cívica, política y democrática en Guerrero, basada en los derechos
humanos‖ (2008) .
Y es que sin duda la conjunción la violencia ejercida contra los movimientos sociales, la pobreza
extrema en que viven las comunidades indígenas y campesinas, el cierre de los canales de
participación política e institucional para resolver estos problemas sociales y la constante represión
por parte del Estado, fueron los elementos que llevaron a varios grupos a tomar las armas y
reclamar por esta vía sus demandas.
Fue así como en la década de los setenta, con la irrupción de varios movimientos armados
guerrerenses, los gobiernos federal y estatal recurrieron a la militarización del estado. El Ejército
tuvo un papel protagónico en el combate a la insurgencia, a través de lo que se denominó guerra
sucia en relación a la actuación desproporcional y arbitraria por parte de los cuerpos militares y
paramilitares uniformados, quienes en su intento para sofocar la guerrilla perpetraron graves
violaciones a los derechos humanos en contra de la población rural, que en la mayoría de los casos
no formaba parte del conflicto, aunque simpatizaba con la causa de los guerrilleros.
Años después, ya en los noventas, el Ejército regresó a diferentes zonas de la entidad al convertirse
en la institución responsable de la erradicación de los cultivos de enervantes y se concentró en las
regiones de la Montaña y en la Sierra de la entidad. A partir de entonces se sucedieron de nueva
cuenta graves violaciones a los derechos humanos en estas regiones pues para muchos militares la
población civil que antes estaba conformaba por presuntos guerrilleros, ahora lo estaba por
presuntos sembradores de enervantes.
Esto tuvo como marco de acción un proceso de cambios legislativos tendente a generar un marco
legal propicio para cubrir la actuación del Ejército en tareas de seguridad pública, e incluso en
funciones policiacas e investigativas. Se creó la Ley General que establece las Bases de
121
Coordinación del Sistema Nacional de Seguridad Pública y la de la Policía Federal Preventiva y fue
así como en 1995 se comenzó a sustituir a efectivos policiacos por militares en cargos de
responsabilidad tanto de seguridad pública como de procuración de justicia. Paralelamente, el
Ejército empezó a prestar auxilio a las policías, creando las denominadas Bases de Operaciones
Mixtas (BOM): retenes que se establecen en diferentes puntos, principalmente de carreteras, con el
fin de revisar vehículos y personas que transitan por ahí.
Las primeras BOM fueron creadas en 1993 y 1998 en Chiapas y Guerrero respectivamente, estados
con elevados índices de marginación y pobreza, en el primero se gestaba y consolidaba la presencia
del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y en el segundo se había documentado la
presencia de grupos armados insurgentes
En todos los casos la justificación de los elementos militares en las comunidades indígenas se
orientaba a sus acciones para la erradicación de la siembra de enervantes y la aplicación de la Ley
Federal de Armas de Fuego y Explosivos, sin embargo de acuerdo a los testimonios recogidos por
las organizaciones sociales demuestran que las incursiones, retenes y detenciones a pobladores in-
dígenas llevaban a interrogatorios sobre las actividades del Ejercito Popular Revolucionario, los
encapuchados o los guerrilleros.
Sin embargo a la par de la presencia de los grupos militares en las zonas indígenas de la sierra y la
montaña de Guerrero diversas comunidades han enfrentado otras autoridades por la violación a sus
derechos.
Uno de los sectores que ha emprendido una fuerte lucha por la reivindicación de los derechos
humanos han sido precisamente las comunidades indígenas de la costa montaña de Guerrero,
quienes desde principios de los años noventas iniciaron un fuerte movimiento por la defensa de su
identidad y el reclamo de su territorio. A la par del accionar de los indígenas de Chiapas en su lucha
122
por la autonomía, los indígenas guerrerenses comenzaron un proceso de diálogo e integración a fin
de hacer un lado sus diferencias como amuzgos, tlapanecos, mixtecos o nahuas y comenzar a
trabajar en la conformación de un movimiento indígena capaz de elaborar una agenda que integrara
los reclamos y derechos de sus comunidades.
A través de estas acciones los indígenas nahuas del Alto Balsas impidieron la construcción de un
proyecto hidroeléctrico en San Juan Tetelcingo que amenazaba con despojarlos de sus territorio.
Otro fue el caso de los indígenas mixtecos que presentaron ante la Comisión Estatal de Defensa de
los Derechos Humanos los casos de esterilizados y contracepción forzada: en los años 1999 en la
Comunidad Ojo de Agua, Municipio de Ayutla de los Libres y en el 2003 en la Comunidad de el
Camalote del mismo municipio. Estas acciones las realizaron elementos la secretaria de salud en
sus brigadas de planificación familiar en la zona, a través de condicionar la entrega de apoyos
económicos y en especie a que los varones accedieran a someterse a la operación (Quintero
Rodríguez 2008).
Sin embargo una de las luchas de mayor trascendencia de los grupos indígenas en materia de
defensa de sus derechos humanos ha sido el curso de la denuncia a los hechos ocurridos el dieciséis
de febrero y veintidós de marzo del año dos mil dos, cuando fueron violadas por militares Valentina
e Inés en forma similar, ya que en ambos casos las mujeres fueron sometidas a interrogatorios sobre
el paradero de personas de la comunidad, de dónde son y en respuesta a su silencio y el
desconocimiento de las mismas, los militares del 41 batallón de infantería emprendieron el abuso
sexual tumultuario, al tiempo que el resto del grupo resguardaban con sus armas la agresión.
En ambos las afectadas acudieron a la Agencia del Ministerio Público a presentar su denuncia en
contra de los elementos militares y reportaron los mismos a la Comisión Estatal de Defensa de los
Derechos Humanos (CODDEHUM), que tomó conocimiento de los hechos, pero por ser estos
imputables a una autoridad federal, la CODDEHUM se declaró incompetente para conocer de los
mismos, turnando las actuaciones a la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Sin embargo los hechos ha sido denunciados en diferentes foros e instancias lo que ha propiciado un
clima de hostigamiento para algunos defensores que dan seguimiento a su caso, como Obtilia
Eugenio Manuel quien presentó ante la Comisión Estatal de Defensa de los Derechos Humanos del
estado de Guerrero la denuncia respectiva y la instancia emitió la recomendación 14/2006, además
de participar en la gestión de medidas cautelares solicitadas por la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos para Otilia Eugenio e Inés Fernández.
124
En octubre de 2007 ambas tuvieron que recurrir a la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH); en la audiencia fue evidenciado el Estado Mexicano, pues quedó demostrado que
a más de seis años el caso sigue en total impunidad, que hubo una serie de irregularidades en la
integración de las averiguaciones previas y reconoció tácitamente que el Fuero Militar es
incompetente para conocer del caso del abuso sexual de las indígenas.
Los casos de Inés Fernández Ortega y Valentina Rosendo Cantú, son un elemento fundamental de la
lucha emprendida por las comunidades indígenas y las organizaciones promoción y defensa en
favor de los derechos humanos que han trabajado en Guerrero pues han permitido no sólo el mostrar
la crueldad con que han actuado elementos militares en comunidades indígenas, en donde sus
elementos en un acto de total impunidad toman a las mujeres como botín de guerra a fin de sembrar
terror y daño a las comunidades en donde se venía gestando un movimiento de resistencia pacífica.
Sin embargo los hechos lejos de disminuir el avance de este movimiento enfrenta a las
comunidades a emprender una nueva lucha no sólo para acceder a la justicia sino frenar al Ejército,
una institución con fuerte presencia en el Estado Mexicano. El emprender estas acciones ha ido
generando procesos organizativos y de reflexión importantes que ha gestado una nueva lucha por
denunciar los abusos de las fuerzas armadas pero a la par de la reivindicación de sus derechos
colectivos.
Otro es el caso de Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, en Petatlán y Coyuca de Catalán, otra
región del estado de Guerrero, quienes en su lucha por la defensa de los bosques tuvieron que
enfrentar no solamente a los caciques y a los explotadores de los recursos naturales de la zona, sino
a la mancuerna que por mucho tiempo estos consolidaron con autoridades locales y mandos
militares, que fueron evidentes con su detención arbitraria y tortura por elementos castrenses lo que
convirtió su lucha en una muestra emblemática de lo que ha representado en Guerrero la defensa de
los bosques
En estos procesos de lucha las comunidades han avanzado hasta transformarse en gestoras de
mejores condiciones de vida exigiendo servicios de salud, educación, vivienda y acceso a la justicia,
en un accionar que va más allá del reclamo de justicia o a su participación en favor de los partidos
opositores en los procesos electorales, lo que sin duda facilitó que el Partido de la Revolución
Democrática gobierne Guerrero desde 2005
125
Metlatónoc y Tlapa de Comonfort, de la región de la comtaña quienes se constituyeron en el
Consejo Regional para el Desarrollo del Pueblo Me´phaa de la variante lingüística Bátháá, con el
propósito de reivindicar el derecho a la educación en su variante lingüística, así como su derecho al
desarrollo dada la situación de marginación y pobreza en la que se encuentran desde hace muchas
décadas.
En respuesta los funcionarios de la Secretaría de Educación en Guerrero (SEG) sostuvieron con los
miembros del Consejo algunas reuniones y se firmaron 6 minutas. Sin embargo éste fue el único
avance en las demandas por lo que el Consejo Me´phaa-Bátháá decidió emprender una serie de
acciones para hacer visible la problemática y bloquearon las entradas al municipio de Tlapa en tanto
la respuesta de la autoridad fue la integración de la causa penal 121/2006-I 0, por el delito de
ataques a las vías de comunicación.
Con esta nueva perspectiva elaboraron un programa regional de obras, principalmente de carreteras
que significan para los pueblos la posibilidad de estar comunicados, lo que ha pasado a ser parte del
accionar de su lucha.
Otro es el caso del pueblo amuzgo, a través del Frente Cívico de Xochistlahuaca que en el 2000 y
2001 se organizó para enfrentar los abusos de la entonces presidenta municipal interina, Aceadeth
Rocha Ramírez, quien intentó imponer delegados y comisarios municipales en diversas
comunidades, en detrimento de los usos y costumbres comunitarios.
En ese entonces, el Frente Cívico inició una lucha por defender el derecho a la autonomía del
pueblo llegando incluso a constituirse como gobierno autónomo, instalando un cuerpo autoridades
tradicionales, elegidas legítimamente por el pueblo. Como respuesta en el año 2004, se integró una
averiguación previa en contra de todas las autoridades tradicionales de Xochistlahuaca, por el delito
de privación ilegal de la libertad personal.
126
Sin embargo el proyecto autónomo avanzó hasta lograr el 20 de diciembre de 2004, la operación de
una radio comunitaria, Radio Ñomndaa, la palabra de Agua que ha venido a transformar los
procesos de comunicación de la región de la montaña al estar al servicio de las comunidades de la
región difundiendo mensajes orientados al fortalecimiento de su cultura, sus costumbres y
tradiciones, en su propia lengua, pero sobre todo ha buscado mantener informadas a las
comunidades más aisladas, y fomentar la solidaridad entre los pueblos.
Pero sin duda uno de los caso más relevante ha sido la respuesta que algunas comunidades
indígenas han dado a la ineficacia y corrupción de las instancias encargadas de procurar y
administrar justicia en el estado de Guerrero, por lo cual los pueblos indígenas Na savi, Me´phaa y
Nauas de la Costa-Montaña, reaccionaron utilizando su derecho legítimo a la autodeterminación y
procedieron a la creación de un sistema de seguridad y justicia, administrado por sus instituciones,
valores y organización comunitaria.
La propuesta aprobada durante una Asamblea Regional realizada en la comunidad de Santa Cruz
del Rincón, municipio de San Luis Acatlán, es la operación de una forma propia de procurar
seguridad, justicia y resguardar sus territorios en apego a sus derechos colectivos. Dos años
después, se creó el segundo órgano central del sistema: la Coordinadora Regional de Autoridades
Comunitarias (CRAC), misma que se encargaría de impartir justicia, mediante un sistema de
reeducación a través de los valores y prácticas comunitarias que buscan reincorporar a los
delincuentes a la vida comunitaria.
127
Sin embargo un elemento a considerar es el trabajo en los procesos de reeducación de los
infractores a cargo de la Policía Comunitaria quienes son procesados con una celeridad que en nada
se compara con el aparato de justicia vigente en México.
Otro proceso de organización ha tenido lugar en el ejido de Carrizalillo en donde desde el año 2003,
empresas mineras iniciaron exploraciones con el propósito de extraer mineral de plata y oro. En el
año 2007, formalmente la minera canadiense Goldcorp Inc inició los trabajos de extracción, sin
embargo las negociaciones con el ejido, respecto del precio por la renta de las tierras se llevaron a
cabo en condiciones desventajosas para el ejido, de esta manera se fijó un precio irrisorio por la
referida renta de las tierras consistente en la cantidad de mil 500 pesos por lo que el ejido se
inconformó e intentó renegociar el precio y al no tener respuesta de las autoridades iniciaron una
movilización que implicó el cierre de los accesos de la minera y con ello la paralización de sus
actividades.
En respuesta el día 25 de enero de 2007 se llevó a cabo un desalojo violento por parte de policías
preventivos estatales y del municipio de Eduardo Neri con un saldo de 10 lesionados y más de 70
campesinos detenidos (entre ellos mujeres y niños).
Además el ejido de Carrizalillo trabaja en un proyecto de desarrollo integral, que les permitirá
lograr seguir desarrollando sus actividades productivas como lo hacían antes de la llegada de la
empresa Minera.
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VINCULACIÓN DE LA UNIVERSIDAD Y LAS OSC, UNA EXPERIENCIA DE TRABAJO
ENTRE ITSON Y LA FUNDACIÓN BÓRQUEZ SCHWARZBECK, A.C.
Resumen
Esta investigación está basada en la experiencia de trabajo, entre las organizaciones de la sociedad
civil y la universidad, misma que se ha venido desarrollando durante la alianza del Instituto
Tecnológico de Sonora (ITSON), con la Fundación Bórquez Schwarzbeck. La manera en que se
aborda esta relación Universidad – OSC, es analizando algunos elementos, dificultades y logros
identificados. Asimismo se pretende examinar implicaciones organizacionales de esta experiencia
para la docencia, la investigación y para el fortalecimiento de las comunidades. Este proyecto de
vinculación está planeado y desarrollado como un conjunto complejo de programas de
fortalecimiento a la sociedad que la integran, lo que significa que, se trabaja por un acuerdo en el
que se conjugan diversos actores que puedan mejorar la calidad de vida y el bienestar social de las
comunidades más vulnerables, a partir de generar condiciones de aprendizaje de las experiencia
incluidas.
Introducción
Las transformaciones económicas, sociales y culturales que el mundo experimenta en el fin de siglo,
y que afectan de manera particular a América Latina, plantean una serie de exigencias a la
educación. Estas exigencias han sido objeto de reflexiones y propuestas que persiguen preparar los
sistemas educativos para cumplir renovadamente viejas funciones y para enfrentar otras inéditas
(CEPAL-UNESCO, 1992).
Al inicio del siglo XXI la situación mundial y en particular la situación de los países en desarrollo,
sigue generando niveles de pobreza y angustia acompañada de violencia, maltrato y un consumismo
excesivo que nos ha llevado a materializarnos como personas, provocando tal un degenere en la
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práctica de valores humanos los cuales nos ayudan para regirnos como individuos y por lo tanto,
como familia, comunidad y sociedad.
Los países de América Latina están procurando alcanzar un desarrollo sustentable en un mundo
globalizado cuyas economías abiertas experimentan transformaciones tecnológicas profundas y
crecientemente aceleradas. Paralelamente se registran cambios importantes en los papeles que
juegan el mercado, el Estado, la comunidad y las familias en el logro del bienestar y de la
integración de las personas a sus sociedades. En ese contexto, los persistentes problemas de pobreza
y desigualdad en nuestras sociedades se combinan con nuevas formas de exclusión para cuyo
análisis y tratamiento carecemos de instrumentos adecuados.
El mundo globalizado de hoy invita a potenciar de la mejor forma posible cada una de las
capacidades, aplicando todos los esfuerzos y objetivos hacia la amplitud de conocimientos, y el
desarrollo e implementación de nuevos modelos educativos, dirigidos principalmente hacia la
excelencia académica. Las diferentes pruebas internacionales de medición de calidad de la
educación ubican a México, lejos de los países que implementan modelos educativos exitosos
pensados no sólo en el desarrollo académico, sino que también a nivel de estándares de competencia
requeridos para desempeñarse en el mundo actual (Red por la Educación, 2011).
Los problemas ocasionados por la pobreza y la desigualdad social en México persisten a pesar de
los esfuerzos del gobierno en materia de desarrollo y política social. En el intento por solucionar la
problemática, se ha dado origen a una serie de programas sociales dedicados a mejorar las
condiciones de vida de la población, especialmente de las comunidades más vulnerables
Por otro lado, Cozza y Lemus (2011) mencionan que cada vez más los estatutos de las
Universidades de todo el mundo incluyen entre sus misiones y/o funciones el desarrollo integral de
la sociedad. Mientras que algunas lo hacen en forma directa y explícita, otras lo hacen
indirectamente a través de acciones que hacen a aquél desarrollo. Dado que el desarrollo integral de
la sociedad, como ya se apuntó, es uno de los principales objetivos y actividades de las
Universidades, el mismo debe tener primariamente el soporte de definiciones de políticas por un
lado, y por el otro los instrumentos de planificación y toma de decisión.
Las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) surgen para dar respuesta a las necesidades de la
población proponiendo soluciones, actuando en conjunto con el gobierno y promoviendo la
participación de los otros sectores de la sociedad para contribuir al desarrollo integral de la
comunidad, especialmente en materia de formación y educación de los individuos que la
conforman. Bajo esta perspectiva es necesario el fortalecimiento en su estructura de las OSC
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mediante un nivel de profesionalización institucional que les permita mejorar sus actividades de
gestión y que éstas tengan un mayor impacto. Para lograrlo, no solo se requiere de la captación de
recursos materiales y financieros, sino que es necesario contar con sistemas de información y
herramientas de control adecuadas para lograr mayor transparencia en la rendición de cuentas ante
los miembros que las conforman y a la población que atienden, de manera que puedan tomar cursos
de acción encaminados al logro eficiente de los objetivos que persiguen.
La estructura económica, política y social de los países se ha visto modificada debido al enfoque al
que se han adaptado los modelos y prácticas de distintas índoles que las organizaciones llevan a
cabo dentro de sí; buscando insertarse favorablemente en el contexto cambiante de un mundo
globalizado. El desarrollo y crecimiento económico no se logra aplicando una fórmula que funciona
por igual para todos los países; cada uno cuenta con recursos diferentes y habrá de hacerse uso
óptimo de los mismos para lograr el progreso esperado por sus dirigentes. Para que esto sea posible
es importante considerar que:
Hay que empezar la senda del nivel superior de desarrollo económico a partir del
pensamiento comunitario, positivo y con propósitos firmes, tales que se conviertan en una
voluntad colectiva sobre las posibilidades que tendría el respectivo país si se trabaja
constantemente para elevar su competitividad en el largo plazo (Mejía, 2002).
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El aspecto social en dicha formación requiere que a las competencias adquiridas durante la
educación de una persona, le sean agregadas aquellas competencias necesarias para la vida en
sociedad, entendiendo que éstas:
Se refieren a la capacidad para decidir y actuar ante valores sociales y culturales; proceder a favor
de la democracia, la paz, el respeto a la legalidad y a los derechos humanos; participar considerando
las formas de trabajo en la sociedad, el gobierno y la empresa; participar tomando en cuenta las
implicaciones del uso de la tecnología; actuar con respeto ante la diversidad socio-cultural;
combatir la discriminación y el racismo, y manifestar una conciencia de pertenencia a la cultura, al
país y al mundo (Camacho, 2008).
Uno de los programas que coordina SEDESOL es el programa Oportunidades. Este es un programa
federal para el desarrollo humano de la población en pobreza extrema, y básicamente consiste en
brindar apoyos en educación, salud, nutrición e ingreso. El presupuesto del programa se asigna en
tres Secretarías: SEDESOL, SEP y SSA y la operación se rige por reglas establecidas por los
titulares de esas secretarías, la SHCP y el IMSS. Para garantizar la acción conjunta y
complementaria de estos tres componentes, se creó la Coordinación Nacional del Programa
Oportunidades, como órgano desconcentrado de la Secretaría de Desarrollo Social.
La coordinación en los estados se realiza a través de comités técnicos estatales donde se involucran
las responsables federales y estatales vinculados a la operación del programa. Los comités cuentan
con un reglamento y una guía de operación, y los indicadores de seguimiento, evaluación, gestión y
resultados del programa (por entidad federativa) son publicados bimestralmente (SEDESOL-
Oportunidades 2009).
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Por otro lado existe la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) que ha
instrumentado una serie de programas enfocados a la atención integral de las comunidades
indígenas, considerando que la mayoría de ellas se ubican geográficamente en lugares dispersos y
de difícil acceso.
Es necesario considerar los obstáculos a los que se enfrentan las OSC que impiden que los esfuerzos
realizados produzcan un verdadero impacto en la sociedad y que limitan su expansión para dar
respuesta a las necesidades de la población. En un estudio realizado por Fundación Murrieta, A.C.
se encontró que algunos de estos obstáculos son: la falta de apertura de algunas administraciones
nacionales o provinciales al trabajo conjunto con las organizaciones de la sociedad civil, la
inestabilidad manifiesta en los sectores gubernamentales, a nivel de funcionarios y de políticas que
se instrumentan, y la inestabilidad institucional originada en la incertidumbre financiera, entre otros.
Enfrentan también el reto de la profesionalización de las mismas que empieza con la capacitación
en todas sus áreas del trabajo, además de la necesidad de estándares de calidad semejantes a los de
las empresas comerciales, reforzar las técnicas de obtención de fondos, planeación estratégica,
administración y contabilidad especializada en organizaciones no lucrativas, incluyendo las
obligaciones fiscales, métodos de seguimiento y evaluación de proyectos (Fundación Murrieta,
2003).
Existen varias OSC que dentro de sus programas consideran cada vez más importante un nivel de
profesionalización y gestión de recursos, así como información clara y precisa sobre el impacto que
éstos aportan a causas sociales.
En Ciudad. Obregón, Sonora., en 2006 se integra una red conformada por un grupo de personas,
organizaciones de la sociedad civil e instituciones de educación superior, conscientes de que los
problemas sociales no pueden ser sólo preocupación del gobierno, ni de ellas mismas y de la poca
participación de las empresas privadas en este tipo de problemas, deciden unirse y trabajar de
manera conjunta con programas relacionados a problemas sociales de pobreza, educación, medio
ambiente y salud. Esta agrupación es conocida como ―Red Comunitaria Sonora‖ cuya misión es
unir esfuerzos, talentos y recursos para promover el desarrollo social de la comunidad y mejorar su
calidad de vida. (Ochoa, Vázquez y Ross 2008).
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organizaciones y servidores interesados en mejorar el bienestar social y la autosuficiencia de las
comunidades más vulnerables en el sur de Sonora.
Objetivo
Contribuir al mejoramiento del desempeño humano y social de las comunidades rurales, a partir de
la implementación de programas estratégicos en alianza entre la Universidad y las OSC.
Justificación
El ITSON en los últimos años, ha reforzado sus alianzas estratégicas nacionales e internacionales
con sectores productivos, organizaciones públicas y privadas e instituciones de gobierno, lo que
facilita a sus estudiantes el realizar su servicio social y prácticas profesionales en contacto directo
con problemas sociales y económicos reales que favorecen su formación profesional. La
consolidación de diversas alianzas ha permitido a la Universidad generar planes y programas que se
han traducido en resultados positivos para apoyar el desarrollo regional (Informe de Actividades
ITSON, 2008).
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Dentro de las organizaciones sociales con las que ITSON ha colaborado se encuentra la Fundación
Bórquez Schwarzbeck. Ambas organizaciones forman parte de la Red Comunitaria Sonora, la cual
busca crear sinergias entre organizaciones de la sociedad civil para impactar el desarrollo social
(Ross, Ochoa, Vásquez, 2006).
La Fundación Bórquez Schwarzbeck tiene su origen en 1994, a través de distintos apoyos a los
colaboradores de Campo Pablo Bórquez en los rubros de vivienda, educación y salud, sobresalen
entre otros, la construcción y mantenimiento de la estancia infantil para los hijos de los
colaboradores, la edificación de viviendas para los mismos, el apoyo a través de becas para la
educación de sus hijos, además de apoyos específicos para salud de éstos.
Con la visión de contribuir a mejorar la calidad de vida de los colaboradores de Campo Pablo
Bórquez, y, por otro lado de apoyar a los pobladores de las comunidades que se avecinan a los
predios agrícolas de la Empresa, la Fundación Bórquez Schwarzbeck va extendiendo su apoyo en
distintas áreas. Actualmente la Fundación tiene la misión de apoyar el área rural del Estado de
Sonora, esto después de la experiencia en el Valle de Caborca y el Valle del Yaqui. Los rubros en
los que apoya la Fundación son educación, salud, vivienda, apoyo a personas con capacidades
diferentes, apoyo a jóvenes en peligro de adicción, construcción de comunidad y responsabilidad
social (Fundación Bórquez Schwarzbeck, 2011).
Por otra parte, en ITSON los programas educativos son los principales actores en la formación de
competencias en sus alumnos, hoy en día, ante las necesidades presentes en la sociedad se ve la
pertinencia de vincular las acciones educativas hacia el sector social a través proyectos de
intervención comunitaria en zonas rurales, el objetivo es dar a conocer la forma en que los alumnos
desarrollan competencias, a través de un programa de trabajo comunitario, brindando las
herramientas necesarias a las comunidades participantes como respuesta a las demandas de la
sociedad y contribuyendo a su desarrollo integral. Los alumnos participantes, adquieren una
formación integral al trabajar en programas comunitarios; ya que para apoyar en la solución de
problemas es necesario diseñar un proyecto, en el cual los estudiantes involucran los tres elementos
de las competencias (conocimientos, habilidades y actitudes), logrando la vinculación de la
universidad con la sociedad a través del trabajo comunitario.
Desarrollo
Apoyar la construcción de una mayor vinculación entre las instituciones de educación superior y los
gobiernos municipales es una meta importante de trabajo en proyectos que refuercen y modernicen
los esquemas de gestión; propicien el diseño de políticas de desarrollo local; fortalezcan las
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capacidades administrativas y técnicas; potencien los proyectos de desarrollo sustentable municipal;
y acerquen cada vez más la administración pública a la ciudadanía. La universidad en particular
puede hacer su aportación social por medio de servicios de investigación, evaluación, impartición
de cursos y talleres especiales para el desarrollo de la comunidad, así como de programas
educativos, deportivos y culturales, que tengan interés y valor para el sector productivo y para la
comunidad en general.
Para darle continuidad a este proyecto se parte de que los cambios sociales transforman el
paradigma de la pirámide de poder donde todo debía converger en la centralización desde el
gobierno a la sociedad. Anteriormente se pensaba que el gobierno debía ser el principal encargado
de solucionar los retos de la pobreza, actualmente algunas organizaciones se han ocupado de
romper este paradigma han comenzado a utilizar la capacidad de financiar, gestionar e innovar.
Como parte del enfoque sistémico y megaplaneación (Kaufman , 2000) se presenta un análisis de
las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas (FODA) que forman parte de la planeación
estratégica para Red. A continuación se presenta el cuadro no. 1 de Análisis FODA.
Fuentes internas:
Fuentes externas:
5. INEGI 2004
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6. Sistema de Internet de la presidencia, enero de 2006.
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Como ventaja competitiva Red Comunitaria tiene habilidades distintivas para coordinar sus
recursos y colocarlos en uso productivo que son fortalezas específicas que le permiten diferenciar
sus productos y servicios y con ello obtener una ventaja competitiva que le ayuda a distinguirse de
otras organizaciones sociales. Por ejemplo, es la primera red comunitaria y pionera en el estado de
Sonora en utilizar la moneda social. Otra ventaja es que tiene una planeación estratégica a nivel
mega, además de contar con recursos tangibles como son las instalaciones y dentro de los recursos
intangibles están el reconocimiento, prestigio, experiencia y conocimientos de los impulsores.
De acuerdo a la Cadena de Valor y al Modelo AOP, a través de esta alianza se puede definir los
siguientes procesos claves como generación de valor; primeramente se elabora la Megaplaneación
estratégica del Proyecto, considerando la Determinación de Necesidades (Kaufman , 2000) se
elabora el Caso de Negocios tomando en cuenta indicadores mega, macro y micro. Se prosigue con
la logística que son las alianzas con instituciones públicas y privadas que se han concretado.
Después el Marketing al ofertar los productos y servicios a través de programas.
El ITSON tiene una aportación social por medio de la investigación-acción a través de los maestros
y alumnos en servicio social y prácticas profesionales con la finalidad de promover el desarrollo
sustentable de la comunidad. Para lograr esto, es necesario llevar a cabo un programa de desarrollo
comunitario; donde la universidad ponga a disposición herramientas que resulten necesarias para
cubrir las carencias más apremiantes de los diferentes sectores, llevando a cabo para ello un trabajo
conjunto con estudiantes universitarios que intervengan de manera particular o interdisciplinaria en
sus áreas correspondientes. Con este cambio de paradigma se enmarca a las organizaciones como
emprendedoras, creativas e innovadoras, promoviendo un consumo consciente, además de atender
las necesidades de la base de la pirámide. Las organizaciones que están inmersas en este mercado
tienen visión, enfoque y compromiso necesario para generar modelos de negocios que atiendan a
los pobres e impactar en el despertar de la conciencia de una parte importante de la población
mundial sobre estas desigualdades. Ahora, con la nueva y diferente forma de inclusión de la
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sociedad civil y su consecuente creación de distintas organizaciones se favorece la creación de una
red horizontal que fomenta la reciprocidad y la participación entre las organizaciones que la integra
De ahí que, la universidad es un elemento conceptual e instrumental que tiene un papel fundamental
en la mediación del proceso entre las diferentes Empresas y sus intereses, el sector público a través
de sus organismos no gubernamentales y el sector gubernamental. Su objetivo es crear y transferir
conocimiento y a partir del conocimiento básico generar tecnología útil en la solución de problemas
que mejoren la competitividad de los procesos productivos y de servicios del territorio.
Donde la universidad ponga a disposición herramientas que resulten necesarias para cubrir las
carencias más apremiantes de los diferentes sectores, llevando a cabo para ello un trabajo conjunto
con estudiantes universitarios que intervengan de manera particular o interdisciplinaria en sus áreas
correspondientes. Del mismo modo, es importante las actividades que se emprendan, ya que
formarán y fomentarán la acción de los futuros profesionistas en el desarrollo de sus propias
habilidades, adquiriendo con ello una experiencia real que les permita ser más competitivos en su
futuro desempeño profesional, y de manera paralela desarrollen también habilidades humanitarias y
de servicio comunitario.
Conclusiones
En ese orden de ideas hay que señalar, en primer lugar, que tal alianza ha permitido al ITSON
acceder al espacio comunitario, el cual representa un ámbito de construcción de experiencia,
conocimiento y formación, lo que es en sí mismo un aporte singular. En efecto, las actividades
académicas en la comunidad permiten la actualización constante, tanto de la teoría como de la
metodología, en cuanto que ofrecen un espacio permanente de ―validación‖ puesto que facilita la
observación de los efectos de las acciones que se ejecutan, la identificación de nuevos problemas y
situaciones que demandan la actualización teórica y metodológica.
Este potencial de aplicación cobra particular importancia por cuanto los problemas de las
comunidades trascienden su propio ámbito y afectan dimensiones sociales, ambientales y
económicas de la sociedad en su totalidad. Por ello, se hacen necesarias las estrategias de alianza
entre la universidad y las OSC, mediante las cuales se puedan abordar estos problemas de forma
integral, enfoque al que la experiencia universitaria en la comunidad puede brindar un magnífico
aporte.
Así mismo, el vínculo del ITSON con la comunidad a través de la Fundación Bórquez Schwarzbeck
A. C., presenta un excelente escenario para la formación del recurso humano. Podríamos decir que
sin esta posibilidad, buena parte de la formación profesional de los estudiantes, así como también la
de los docentes, se vería disminuida. En efecto, el contacto directo con un contexto complejo por la
multiplicidad de problemas que enfrenta y por la variedad de condicionantes que influyen,
proporciona una visión complementaria y crítica de la realidad social que se torna indispensable
para la labor de cualquier profesional, especialmente para los provenientes del campo de las
ciencias sociales.
De igual forma, para las personas de la comunidad también se producen beneficios. La relación
directa y participativa con el ITSON, es sin lugar a dudas una oportunidad especial de aprendizaje:
hay transferencia de conocimientos y desarrollo de destrezas que son de enorme utilidad para el
fortalecimiento de la gestión de la comunidad.
El trabajo que hasta el momento se ha realizado en conjunto tanto con el CAICH y la Fundación
Bórquez Schwarzbeck, ha sido de gran beneficio tanto para los alumnos y las comunidades que se
han participado desde el diseño e implementación de los diferentes programas orientados a niños,
adolescentes y padres. En cuanto a los alumnos, el beneficio se manifiesta en que éstos van
adquiriendo las competencias que en cierta manera ven durante sus estudios, mismas que van
aplicándolas en el campo de acción.
Referencias bibliográficas
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mejora, creación e incubación de nuevas organizaciones. Bloomington, Indiana: Library of
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[Link]
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A 4. Capital Social y Capacidades en las OSC
RESUMEN
Ante el complicado panorama que hoy día se presenta en las ciudades de nuestro país, la
investigación tiene como propósitos, primeramente, establecer la necesidad y pertinencia para
desarrollar una cultura ciudadana como fundamento para que los ciudadanos puedan ejercer
adecuadamente su responsabilidad social en los ámbitos público y colectivo y, posteriormente,
realizar una propuesta para su implementación impulsada desde el tercer sector que, conjuntamente
con las acciones e iniciativas emprendidas por las instituciones de gobierno, las empresas
socialmente responsables y las demás organizaciones de la sociedad civil, contribuya a fomentar la
convivencia colectiva y fortalecer la participación ciudadana como fundamentos para la
conformación de un ambiente sociocultural en el que las acciones cívicas y éticas sean la norma y
no la excepción, en una ciudad donde la vida sea digna.
Este proceso reviste gran relevancia pues es indudable que la prioridad de la vida humana es, en lo
individual y en términos subjetivos, la búsqueda de una vida físicamente segura, emocionalmente
placentera y psicológicamente autorrealizada (que podríamos denominar como felicidad) y, en lo
colectivo y en términos objetivos, la consecución de una vida habitablemente digna, socialmente
justa y económicamente próspera (que podríamos denominar como calidad de vida), por lo que
estas cifras indican que hemos apostado totalmente a las ciudades como el lugar indicado para ello.
Pero es evidente que, en la búsqueda individual de una vida segura y placentera, nos hemos
olvidado por completo de la vida colectiva, de lo habitable, de lo sociable, y de la profunda relación
que ello tiene con la prosperidad y con nuestra propia autorrealización.
Como se constató en la publicación Habitar el Mundo del primer Fórum Universal de las Culturas
Barcelona 2004: ―Nos hallamos ya en el siglo XXI, con doscientos años de civilización industrial y
progreso tecno-científico. Hemos hecho grandes procesos pero también tenemos grandes
problemas. El modelo socioeconómico imperante no acaba de funcionar satisfactoriamente. En
efecto, el progreso y el bienestar conviven, indiferentes, con la disfunción y la inequidad. […]
Queremos apropiarnos de toda la riqueza generada sin asumir los costes ambientales y sociales de la
producción. De ahí que contaminemos y de ahí que exista tanta pobreza en medio de tanta riqueza‖.
Y, en tanto hábitat donde se concentra la sociedad del consumo, en ningún lugar se ha reflejado con
más crudeza esta nociva situación que en la ciudad.
En las ciudades de nuestro país, se vive actualmente una realidad en escala de grises: Por un lado
nos ofrece la seguridad de ‗un lugar‘ donde habitar, trabajar y disfrutar, en el cual encontramos
alimento, educación, salud, arte, deporte y entretenimiento, hay mucho por hacer, mucho a donde ir,
mucho por consumir, mucho por admirar, en suma, nos puede ofrecer un gran dinamismo
sociocultural que llena de alegría los sentidos. Pero por otro lado, la ciudad se ha tornado también
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en un lugar inseguro, que nos produce temor, preocupación, angustia, coraje e impotencia; se
percibe cotidianamente y por doquier, un ambiente enrarecido, cada vez más tóxico. El vivir pierde
blandura y se vuelve un duro sobrevivir. La cruda realidad tridimensional va perdiendo colorido y
solo vemos el color de la vida por televisor y en pantalla plana, a través de los bienes, los productos,
y las experiencias que podemos consumir y que seductoramente nos muestra el marketing
publicitario pero a las que cada vez es más difícil acceder. Cielos grises, edificaciones grises,
salarios grises, políticos grises. Ante el estrés denominado como la epidemia del siglo XX, el
egoísmo se revela ahora como la pandemia social de este siglo; una cultura de violencia, crimen,
abuso, corrupción, impunidad e indiferencia, comienzan a dejar de ser noticia para volverse una
costumbre… vidas grises.
Entre un egoísmo lacerante que produce pobreza y una pobreza lacerante que produce egoísmo,
aunado a una indiferencia por la convivencia colectiva y una convivencia colectiva indiferente,
estamos dando forma a la vida en la ciudad, la cual supone cada vez más retos y problemas de muy
diversa índole que amenazan la sustentabilidad ambiental, degradan el entorno urbano y atentan
contra la estabilidad del tejido social, y que en suma, presentan un escenario de latente
inhabitabilidad que pone incluso en riesgo la gobernabilidad democrática, y que al ser
evidentemente insostenible, genera condiciones desfavorables para la competitividad limitando en
gran medida las posibilidades de desarrollo, creando un círculo vicioso en detrimento de la calidad
de vida, que ya ha comenzado a manifestar alarmantes síntomas.
―Mientras hubo en el mundo más vacíos que llenos construidos, el noble arte de construir llenos fue
útil y deseable […] Pero la población creció, la demanda de habitar también; el mundo se lleno de
llenos y los vacíos empezaron a quedar recortados, separados, abandonados, degradados o
alterados… […] La prepotencia es el signo del accionar socioambiental hasta hoy y, muy en
especial es el modus operandi del do it yourself y otras manifestaciones del individualismo
acumulador: en la sociedad de la desconfianza, de la insolidaridad, debemos armarnos de
prepotencia para construir nuestro hábitat y nuestro ser… […] En un mundo demasiado lleno, allí
donde la demanda de urbanización concentró megalópolis, dejando inhabitadas regiones otrora
civilizadas, la prepotencia es hoy un modo cruel e insostenible de hacer‖ (Pesci, 2004)*.
En el ámbito urbano, esta situación se refleja sigilosamente, pues ―lo que en un momento
determinado el espacio público fue el eje de la organización de la ciudad hoy es más un espacio
residual. De aquella ciudad organizada desde el espacio público, a la que hoy existe hay un
verdadero abismo; por ello se puede afirmar, sin temor a equivocación, que la plaza organizadora de
la ciudad es un producto urbano en vías de extinción. Dentro de las nuevas corrientes de la
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urbanización en América Latina la plaza ha perdido funcionalidad y, con ello, estamos viviendo su
forzosa desaparición. […] Hoy la ciudad se organiza desde lo privado y estos espacios comunitarios
-como las plazas- terminan siendo, por un lado, un desperdicio para lógica económica de la
maximización de la ganancia y, por otro, un mal necesario para cumplir con lar normas del
urbanismo. De espacio estructurante ha pasado a ser un espacio estructurado, residual o marginal o,
incluso, a desaparecer por la pérdida de sus roles o por la sustitución por otros espacios más
funcionales al urbanismo actual (el centro comercial o el club social)‖ (Carrión, 2007).
Y de igual forma, muestra su faceta más cruda en el ámbito social: ―La violencia urbana se
expande, cada vez con mayor fuerza, en las ciudades de la Región [América Latina]. El incremento
real de los actos delictivos y la nueva percepción de la población, provocan cambios manifiestos en
las urbes latinoamericanas. Allí están las transformaciones en el urbanismo (amurallamiento de la
ciudad, nuevas formas de segregación residencial), en los comportamientos de la población
(angustia, desamparo), en la interacción social (reducción de la ciudadanía, nuevas formas de
socialización) y en la militarización de las ciudades; amén de la reducción de la calidad de vida de
la población‖ (Carrión, 1993).
Ante esta patente degradación, quién no ha sentido alguna vez, al transitar por las calles de la
ciudad, al leer los diarios y ver los noticieros, o al dialogar sobre ello con familiares y amigos, una
amarga sensación de consternación, injusticia, coraje, temor y cierta frustración, pero también, a
menudo, el deseo y las ganas de hacer algo, lo que sea, para contribuir a remediarlo. Sin embargo,
ya sea que por nuestras negativas emociones, pensamientos limitantes o arraigadas costumbres, tan
solo comenzamos preguntándonos cómo es que llegamos a esto y tratamos de buscar causas y
culpables, pero terminamos por no hacer nada y simplemente tratamos de olvidarlo, aunque
quedándonos con un sentimiento de impotencia y con una coraza, cada vez más gruesa, de
insensibilidad que se torna en apatía.
Los problemas colectivos y sus infortunados efectos no cesan de surgir, por el contrario, parecieran
aumentar en número e intensidad y rebasar las capacidades de gobierno, empresas y organizaciones
de la sociedad civil, pues sus respectivas agendas dan la impresión de encontrarse saturadas. Se
vislumbra, pues, un panorama de enormes retos y dudas y, para colmo de males, las instituciones
públicas y políticas, garantes de nuestra seguridad y derechos, se encuentran cada vez más
desprestigiadas por casos de corrupción e ineficacia, acrecentando el descontento y acentuando la
desconfianza. El sueño de la vida en la ciudad en pos de la anhelada felicidad y la cita de la
sociedad mexicana con la ambicionada calidad de vida, parecen desvanecerse, ante atónitas
miradas, en un agónico suspiro.
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Los problemas están ahí y nos afectan a todos de un modo u otro, queda por tanto, tomar una actitud
ante ellos: De ninguna utilidad resultaría caer en fatalismos o derrotismos; tampoco suponer que
nada pasa distrayendo la atención en otra parte; o pretender ingenuamente, cual avestruz, ―enterrar
la cabeza en la arena‖ para no querer ver el peligro; ni cruzarse de brazos en espera de que otro sea
quien resuelva la situación pues es quizá esperar demasiado. La alternativa más apropiada es actuar
y ―tomar al toro por los cuernos‖ para intentar atenuar o revertir los síntomas de deterioro, pues aun
pareciera no estar todo perdido.
―El destino de los humanos es vivir en la ciudad. De hecho, se puede considerar a la ciudad el nicho
ecológico de la especie humana. [...] La condición urbana todavía no es sinónimo de paraíso pero
tampoco de infierno. Es, a la vez, el espacio de las grandes oportunidades y donde toman cuerpo la
marginación y la discriminación; allí donde las posibilidades de socializarse son más altas, y donde
aislarse puede ser más dramático; espacio de la libertad y de la participación política y aquel donde
se ha podido organizar la mayor opresión, a pesar de contar con oponentes entre sus habitantes. Son
exactamente estas contradicciones las que hacen que la ciudad no sólo sea apasionante, sino que
represente la ocasión para promover nuevos modelos de organización social, nuevas formas de
participación, nuevas modalidades de funcionamiento. […] El circuito individuo/colectividad, la
contraposición y, a la vez, la integración de estos dos aspectos de la condición humana, caracteriza
la condición urbana y construye la sociedad en la cual las relaciones que se crean a partir de la
―voluntad natural‖ se sustituyen por aquellas que se generan a partir de la ―voluntad racional‖ […]
Es verdad que la vida urbana enferma, una catástrofe que se puede curar no con la ―huida de la
ciudad‖, sino trabajando en la ciudad. Reflexionar, proyectar o trabajar por la ciudad no supone
eliminar las contradicciones de la vida urbana, pero tal vez puedan reducirse y, al mismo tiempo,
constituirse como factores de progreso y transformación (Indovina, 2004)*.
En Las contradicciones culturales del capitalismo (1977), Daniel Bell, sociólogo estadounidense,
parece lanzarnos visionariamente un reto: ―Hoy la economía está alterada y el sistema político se
halla recargado por problemas que nunca antes tuvo que afrontar. Un problema es si el sistema
puede administrar la enorme carga de problemas. Esto depende, en parte, de respuestas económicas
"técnicas" y, también, de la estabilidad del sistema mundial. Pero la cuestión más profunda y difícil
es la legitimación de la sociedad tal como se expresa en las motivaciones de los individuos y en los
fines morales de la nación. […] El modernismo está agotado y ya no es amenazador. El hedonismo
[posmodernista] remeda sus estériles bromas. Pero el orden social carece de una cultura que sea la
expresión simbólica de alguna vitalidad o de un impulso moral que sea fuerza motivacional o
vinculatoria. ¿Qué puede mantener unida a la sociedad, entonces?‖.
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En estos tiempos de constante agitación pero de incesante innovación, es necesario también
desarrollar nuevas formas de interacción social para responder a esta interrogante. En este sentido,
la responsabilidad social emerge hoy día como un área de oportunidad para la creación de una
dinamización sociocultural tendiente a fomentar la convivencia colectiva y fortalecer la
participación ciudadana que generen un ambiente con mejores condiciones socioculturales como
fundamento para favorecer el desarrollo y, por consiguiente, la calidad de vida. Bien podemos decir
que el desarrollo debe ser fortalecido estructuralmente, pero requiere ser cimentado
socioculturalmente.
Esta situación tiene una clara explicación: ―Se entiende por conglomerado, una agrupación de
personas que, aun hallándose en proximidad física entre sí, carecen de comunicación recíproca y no
existe entre ellos interacción mutua, lo que, lógicamente, impide la emergencia de una organización
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estable y reconocible. Sus vínculos de unión son débiles y, en la mayoría de los casos, meramente
coyunturales […] Los habitantes de una ciudad-dormitorio, o los residentes en un mismo distrito
postal, son también conglomerados porque, aunque comparten un mismo espacio físico de manera
permanente (o, al menos, duradera), carecen de interacción, de organización y de conciencia de
pertenecer a un proyecto de comunidad urbana‖ (Morales, 1997). Por ello, un genuino interés por
«lo público» y «lo colectivo», aquello que es de todos y no es de nadie, no es parte integral de
nuestra cultura. Por esto mismo, las acciones positivas que individuos u organizaciones realizan por
su cuenta están dispersas y atomizadas, por lo que su impacto y beneficios han sido limitados y/o
poco conocidos.
Los problemas con un origen cultural deben encontrar su solución en el ámbito de la cultura. El
convivir colectivamente es también un arte, es una forma de expresión mediante la cual el
ciudadano manifiesta su sentir respecto de la ciudad que habita y la sociedad con la que cohabita.
Un artista es la persona que ha desarrollado, tanto su sensibilidad frente al mundo que lo rodea,
como su creatividad y la capacidad de comunicar lo sentido mediante el buen uso de la técnica para
producir obras de arte, la cual adquiere mediante un proceso de aprendizaje y una práctica constante
para ejercer con destreza dicha actividad. De esta forma, la responsabilidad social supone adquirir
las competencias necesarias para que cada ciudadano sea la mejor expresión artística de sí mismo y
que la ciudad se constituya como la obra de arte de la colectividad.
Surge así la interrogante de por qué los ciudadanos no hemos adoptado aún nuestra responsabilidad
social. Es verdad que una razón de peso para no involucrarnos y participar se deba, principalmente,
a la dificultad que suponen los avatares de la vida cotidiana en la búsqueda de la satisfacción de las
necesidades individuales (y familiares), y consideremos, además, que el ámbito colectivo compete
específicamente al gobierno, por lo que optamos por relegar el tema sin dedicar tiempo ni esfuerzo,
aunque no caigamos en cuenta que algunas prácticas sociales no nos demanden realmente ni
tiempo, ni esfuerzo y mucho menos dinero (separar los residuos sólidos, ceder el paso). Pero es muy
probable también que, aunque queramos hacer algo, no tengamos en claro, o bien qué hacer o cómo
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hacerlo, y por otra parte, pensemos que no tenga caso hacerlo pues los demás no lo hacen o porque
el impacto de nuestras acciones sería muy limitado.
Es así, que algunas posibles razones para explicar el por qué la ciudadanía no ha adoptado aún una
responsabilidad social y que, a su vez, permiten perfilar probables estrategias para impulsarla, bien
pueden ser:
a) Amplio desconocimiento sobre el rol del ciudadano: No hay una clara comprensión en la
ciudadanía sobre lo que le correspondería hacer como parte de su responsabilidad social. ¿El qué?
b) Falta de plena conciencia e interés sobre «lo público» y «lo colectivo»: Se piensa comúnmente
que la única responsabilidad del individuo es procurar su propio bienestar y que las actividades de
este tipo corresponden solo a los ―altruistas‖, sin llegar a considerar que lo que pasa en la ciudad
traspasa el espacio público y condiciona nuestro estilo de vida. ¿El por qué?
e) Inexistencia de una estructura institucional: No hay un organismo que tenga como función
específica el motivar, integrar, sistematizar y difundir iniciativas de responsabilidad social
ciudadana, que pueda ser identificado y reconocido por la sociedad. ¿El quién?
Así pues, gobierno, empresas y sociedad organizada, trabajan laboriosamente cada uno con su
propia agenda para fortalecer la competitividad, fomentar el desarrollo humano y combatir la
pobreza y marginación. Entonces, ¿qué compete al ciudadano para incorporarse responsablemente
en la consecución de una mejor calidad de vida? Para definir esto, es conveniente remitir a la noción
de ‗ciudadano‘.
En tanto mexicanos, mayores de 18 años y con un modo honesto de vivir, adoptamos la calidad de
‗ciudadanos de la República‘, y somos sujetos con prerrogativas y obligaciones que nos señala la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en los artículos 35 y 36, relacionadas con la
vida política del país, esencialmente: Inscribirse en el catastro de la municipalidad así como
también en el Registro Nacional de Ciudadanos; votar y poder ser votado en las elecciones
populares así como desempeñar cargos de elección popular; asociarse individual y libremente en los
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asuntos políticos del país; alistarse y servir en el Ejército o Guardia Nacional para la defensa de la
República; y ejercer en toda clase de negocios el derecho de petición. Desde esta perspectiva,
‗ciudadano‘ se entiende como la persona, sujeta de prerrogativas y obligaciones, con capacidad
jurídica de tomar parte en el curso de su sistema político.
Pero otra connotación de ‗ciudadano‘ corresponde a aquella en tanto habitante de una ciudad. Esto
nos remite por tanto a dilucidar sobre el concepto de ‗ciudad‘.
―La ciudad es un sistema. Un sistema no son muchas cosas juntas, sino muchas cosas
interaccionando al mismo tiempo, muchas cosas que dependen unas de otras. La ciudad es un
sistema de raíces extensas, profundamente hincadas en un amplio territorio circundante. La ciudad
(polis) es un ambiente (oikos), unas edificaciones (urbs) y una gente (civites). El arte de gobernar la
polis es la política. La buena política urbana favorece las relaciones y los intercambios en el seno
del sistema, es decir, ayuda a mantener una fértil complejidad civil, esencia propia de toda
ciudad‖.*
Las relaciones e intercambios que se suceden en el espacio físico de la ciudad y que conforman esa
complejidad civil, le confieren una cualidad de ‗público‘ al espacio. Jordi Borja (1998) señala que,
―La ciudad es espacio público al ser espacio de lugares, sedes de formas diversas de relación, de
acción, de expresión y de participación en asuntos de interés ciudadano‖, indicando además que,
―El espacio público supone dominio público, uso social colectivo y multifuncionalidad‖.
Al respecto, Patricia Ramírez Kuri (2004) indica que, ―Desde una perspectiva socioterritorial, el
concepto de espacio público se ha definido como el lugar común donde la gente lleva a cabo
actividades cotidianas, funcionales y rituales que cohesionan a la comunidad. En este lugar común,
que se usa o puede usarse con propósitos públicos o privados, la gente se relaciona con su entorno
físico y social, se encuentra con la historia propia o la de otros, en escenarios que conjugan
elementos naturales, socioculturales y arquitectónicos con prácticas sociales que pueden estimular o
limitar la comunicación y la integración social entre individuos y grupos diferentes‖. Por otra parte,
sugiere que ―el debate en torno al espacio público, a la ciudadanía y a su ejercicio en términos de
derechos y obligaciones […] Pone el énfasis en las posibilidades potenciales de reconstrucción del
tejido social, de regeneración e integración del espacio urbano a partir de políticas, programas,
proyectos y acciones de carácter integral‖.
Puede decirse entonces que, en tanto realizada por ‗ciudadanos‘ en el ‗espacio público‘, el ejercicio
de la responsabilidad social ciudadana comprende dos dimensiones: Una sociopolítica (polis)
relacionada con la ‗República‘ (cosa pública, ‗Res publica‟, en latín) que tiene que ver con «lo
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público», donde se ejercen derechos y deberes ciudadanos participando en el espacio público
democrático; y otra socioterritorial asociada al espacio físico de la ‗Ciudad‘, es tanto conjunto de
gente (civites), lugares naturales (oikos) y construidos (urbis), es decir, con la sociedad y su hábitat,
que tiene que ver con «lo colectivo», donde se desarrollan actividades en relación con la vida
cotidiana de los ciudadanos (movilidad, esparcimiento, recreación) y se disfruta del patrimonio
común (ambiental, arquitectónico, urbanístico y cultural) conviviendo en el espacio público urbano.
De tal forma, el habitante de una ciudad, al adoptar una responsabilidad social, adquiere una
ciudadanía que va más allá del reconocimiento y la igualdad formal y legal, vinculada al ámbito
político de la ciudad donde el ciudadano toma parte en relación con la vida democrática; ésta se
refiere también al sentido de comunidad, de pertenencia, de identificación y de compromiso con el
medio natural del cual vive, con el entorno urbano en el cual vive y con la sociedad con la cual
convive.
Simple, llana y coloquialmente, ‗responsabilidad social ciudadana‘ quiere decir: hacer lo que nos
corresponde hacer como ciudadanos para responder adecuadamente al mejoramiento de la sociedad,
actuando en los ámbitos público y colectivo de la ciudad. No se trata solo de transformar nuestro
entorno, sino de transformarnos para que nuestro entorno se transforme.
Ahora bien, para poder ejercer la responsabilidad social ciudadana adecuadamente, es necesario
adquirir los conocimientos, actitudes, aptitudes y valores apropiados (competencias),
transformándolos en prácticas sociales cívicas y urbanas, codificadas en comportamientos
ciudadanos que, desarrollados sistemática y colectivamente, se conviertan en hábitos ciudadanos
que, en conjunto, conformen una cultura ciudadana que se signifique, a su vez, como parte de la
identidad colectiva.
Así, se entiende la necesidad de desarrollar en la sociedad una cultura ciudadana para ejercer
adecuadamente una responsabilidad social que nos permita transitar de habitantes a ciudadanos, de
empresarios a filántropos y de políticos a demócratas.
La noción del concepto parte de la concepción de las relaciones formales e informales que regulan
el funcionamiento de una sociedad. Las relaciones formales son mediadas la ley, mientras las
relaciones informales lo son por la moral y la cultura. De tal forma, existen un conjunto de normas
tradicionales de regulación del comportamiento humano: legales, morales y sociales. Es normal la
existencia de algo de tensión entre ley, moral y cultura pues parten de dinámicas diferentes, pero el
divorcio puede afectar gravemente la convivencia y la productividad de una sociedad, el cual puede
expresarse, fundamentalmente, cuando hay aprobación moral y cultural a acciones ilegales y cuando
hay indiferencia o desaprobación cultural y moral al cumplimiento de obligaciones legales. Así
pues, ―construir ciudadanía es aprender a asumir las tensiones entre estos tres sistemas reguladores
para aumentar su convergencia por lo menos en lo más básico‖ (Mokus, 2004).
Asimismo, se entiende que hay bienes públicos que sólo se obtienen si una muy considerable
cantidad de personas cooperan, hay acción colectiva, por ejemplo, cuando toda una ciudad o un país
ahorran agua. Para iniciar una acción colectiva se necesitan personas altruistas que siguen pautas de
conducta simplemente por el hecho de que sería bueno que todos las siguieran, que resultan ser
claves para llevar la cooperación hasta el nivel en que permita comenzar a sumar cooperadores
condicionales, que lo hacen cuando hay un porcentaje suficiente de cooperadores o si se ve que la
iniciativa va a resultar o ya está dando resultados tangibles. El problema radica en que el óptimo
egoísta se da cuando un individuo no coopera pero se beneficia de la cooperación de otros, por lo
tanto, para que haya acciones colectivas exitosas se necesita mantener a raya ese comportamiento.
Resulta muy útil la información sobre el avance de las acciones colectivas, compartir los
argumentos tanto de utilidad como de moralidad, y comunicar de manera explícita los caminos que
el ciudadano puede decidir seguir (iniciador, cooperador condicional, egoísta) haciendo énfasis en
los de mayor cooperación. De esta forma, ―La superación concreta de la desconfianza, la capacidad
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de actuar a partir de hipótesis no pesimistas sobre los demás, ser capaz de suponer en las otras
personas altruismo y disposición a cumplir voluntariamente normas, conduce a la derrota de las
estrategias asociadas a la desconfianza y al pesimismo sobre el comportamiento del otro‖ (Mokus,
2004).
De este modo, el campo de acción principal de cultura ciudadana se refiere, particularmente, a ―la
convivencia entre desconocidos en una ciudad o una región, con sus aspectos relacionados, como
son el acatamiento de las normas, el cumplimiento de acuerdos, la solidaridad, la tolerancia, la
confianza, la identidad y el sentido de pertenencia‖ (Mokus, 2004). Dos de las conductas que más
afectan dicha convivencia, son el ―atajismo‖ que se refiere a conductas que buscan obtener
resultados de corto plazo y con el mínimo esfuerzo; y la anomia que literalmente significa carencia
de normas y, ―según Durkheim, se da en aquellas situaciones en las que la jerarquía de valores de
una sociedad ha perdido vigencia sin que se haya instaurado todavía un nuevo sistema de valores.
Existe, por tanto, un vacío normativo mereced al cual el individuo carece de una orientación
axiológica clara y coherente‖ (Morales, 1997). La conjunción de estas dos actitudes crea una cultura
donde ―todo se vale‖ con el único interés de obtener un beneficio propio o el de los suyos.
Asimismo, la relación de la cultura ciudadana como factor clave en el desarrollo no había sido
considerada en la mayoría de los modelos económicos ni en las estrategias de los actores de las
ciudades, sino hasta años recientes, como lo constata el Reporte de Competitividad Urbana 2010:
Acciones Urgentes para las Ciudades del Futuro, documento elaborado por el Instituto Mexicano
para la Competitividad (IMCO), que señala la cultura ciudadana como una de las tres propuestas
transversales para mejorar la gestión de las ciudades mexicanas, analizando el papel de la
ciudadanía en la vida pública y ―reconociendo la necesidad de que las instituciones formales (leyes,
reglamentos, normas, etc.) y las informales (comportamientos, valores, actitudes, etc.) funcionen de
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manera conjunta para permitir una mejor convivencia y mayores sinergias que conduzcan al
desarrollo de la zona urbana‖.
En nuestro país, se han hecho esfuerzos significativos para fortalecer la ciudadanía, como lo es la
inclusión en el sistema educativo nacional de la asignatura Formación Cívica y Ética (otrora
denominada Civismo) al currículo del nivel básico en el transcurso de la década pasada. Sin
embargo, lo aprendido por el educando podría verse echado por tierra al confrontarse, fuera del
ámbito escolar, con una realidad adversa, conflictiva y competitiva, con paradigmas culturales que
generan conductas sociales de atajismo (―el gandalla no batalla‖) y anomia (―el que no tranza no
avanza‖) y que conforman un contexto agresivo y violento en el cual puedan desarrollar y poner en
práctica lo aprendido, ocasionando que sean rápidamente conformados y absorbidos por esta
dinámica. ―La formación cultural ciudadana ha de estar presente transversalmente en todos los
esfuerzos educativos de la sociedad, sean estos formales, no formales o informales‖ (Elizalde,
1998).
Por ello, se vislumbra la necesidad de impulsar una iniciativa que incida en la conformación de un
ambiente sociocultural propicio en el cual puedan insertarse los educandos egresados para poder
poner en ejercicio lo aprendido, de tal forma que las acciones cívicas y éticas sean la norma y no la
excepción. Un ambiente nocivo y hostil mina la confianza, crea distracción, genera frustración y
fortalece el egoísmo. Las conductas sociales, que derivan en comportamientos ciudadanos, se
gestan en el vientre (influencia genética), se promueven en la casa (influencia familiar), se
fortalecen en la escuela (influencia social), pero se consolidan en la calle (influencia ambiental).
Surge entonces la imperiosa necesidad de fomentar también un ambiente sociocultural que ofrezca
las condiciones mínimas necesarias, en el cual puedan promoverse, fortalecerse y consolidarse
mejores normas culturales, prácticas sociales y valores ciudadanos para la convivencia colectiva y
la participación ciudadana, que no encuentren rechazo o indiferencia sino aceptación y
reconocimiento colectivos.
Ser ciudadano(a) implica reconocerse como miembro de una comunidad política y social, e
involucrarse en las situaciones que interesan a la comunidad, desarrollando acciones colectivas que
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permitan obtener bienes públicos y hacer valer los derechos, pero también implica sujetarse al
conocimiento y cumplimiento de las normas, leyes y obligaciones propias de dicha comunidad. De
tal forma, la ciudadanía es el derecho y la disposición de participar en la vida pública y social de la
comunidad, a través de la acción autorregulada y responsable, participación que se ejerce en el
espacio público, y para la cual se requiere de conocimientos, aptitudes, actitudes y valores
apropiados.
Así pues, el reto de impulsar la cultura ciudadana es imponente e impostergable, pero el fin que se
persigue con esta iniciativa justifica con creces el esfuerzo, que en palabras de Fernando Viviescas
(1997), es: ―La apuesta por la construcción de una ciudad donde la cultura ciudadana dote a cada
habitante de los elementos con los cuales pueda aportar al interés colectivo su creatividad, su
ingenio y su voluntad consciente para construir una urbe donde la vida sea digna‖.
De esta forma, encontró que cuatro determinantes específicos convergieron en el proceso para
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constituir un escenario favorable para la implantación de las estrategias de la administración:
b) Marco institucional: una reforma institucional, consecuencia de una crisis de los partidos, la cual
permite la apertura del sistema político y, a su vez, la llegada de Mockus a la Alcaldía.
El trabajo pretender evidenciar que las estrategias pedagógicas propuestas por la administración que
buscaban transformar ciertos comportamientos ciudadanos en beneficio de la convivencia
ciudadana fueron exitosas y estuvieron inmersas en un contexto específico de ciudadanía, pero
determinado por una transformación del sistema político que permitió la llegada de un tipo
particular de autoridad. ―Esto nos estaría explicando aunque no del todo, pero sí de manera muy
sugerente, por qué no tuvieron el mismo impacto estrategias semejantes implantadas en contextos
diferentes. No sólo basta la formación ciudadana, la cultura cívica; también cuentan las
instituciones y un proceso histórico en el que se inserta este tipo de pedagogía‖ (Sierra, 2004).