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Conflictos de Pareja y el Amor en Platón

El documento resume el discurso de Fedro sobre el amor en El banquete de Platón. Fedro introduce a Eros como el dios más antiguo y principio de los mayores bienes para los hombres. Define el bien como la virtud unida al amante y al amado, y señala que la norma que guía a los hombres a vivir honestamente es el Amor. Explica el amor a través de tres ejemplos míticos y concluye que el Amor inspira la abnegación en los amantes y les impide la cobardía, actuando como un princip
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Conflictos de Pareja y el Amor en Platón

El documento resume el discurso de Fedro sobre el amor en El banquete de Platón. Fedro introduce a Eros como el dios más antiguo y principio de los mayores bienes para los hombres. Define el bien como la virtud unida al amante y al amado, y señala que la norma que guía a los hombres a vivir honestamente es el Amor. Explica el amor a través de tres ejemplos míticos y concluye que el Amor inspira la abnegación en los amantes y les impide la cobardía, actuando como un princip
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Universidad Autónoma de Bucaramanga

La pareja y sus conflictos


Reseña: Discurso sobre el amor pronunciado por Fedro –
Texto: El banquete de Platón
Por: Sebastián Patiño.

Es Fedro quien se encarga de iniciar el escalonamiento de los saberes al saber de Eros. Se trata, en
este caso, de un elogio cargado de elementos que tantean las características que debe tener un dios
como Eros, así como los dones que otorga a los hombres. Así, reconoce a Eros como el más antiguo
de los dioses, designándolo como garante de los más grandes bienes, en cuanto principio originario
del universo, como afirmara Hesíodo.

La voz de Fedro dice: “Pero además de ser el más antiguo, es principio para nosotros de los mayores
bienes”. La palabra bienes con la que aquí nos encontramos, aunque enunciada ligeramente,
comienza a entrecruzar la noción del amor con la del bien. En este sentido, ¿de qué bien se habla?
¿a dónde puede conducirnos? (Deseo del bien).

Seguidamente refiere que “no hay mayor bien que tener un amante virtuoso o para un amante,
que tener un amado.” En este momento se introduce otro punto esencial en la intervención de
Fedro: el bien unido al amante, y este unido a la virtud. Y dirá a continuación que “la norma que
debe guiar durante toda la vida a los hombres que tengan la intención de vivir honestamente,
ninguna otra cosa es capaz de inculcarla en el ánimo como el Amor.”. Se reconoce, ahora, un deseo
de honestidad, intención que no se presenta como impuesta, sino que se configura como un deseo
que nace de sí. En cuanto a la norma, esta es la vergüenza ante la deshonra y el anhelo de honor,
elementos indispensables para pensar la edificación de un estado-ciudad capaz de hacer cosas bellas
y nobles. Es interesante pues, cómo el discurso de Fedro sobre el amor inscribe al amado y el
amante como representantes de la más alta autoridad moral –aquélla ante la cual uno no puede
deshonrarse-.

Ahora bien, con el fin de dar cuenta del divino valor que contiene el amor, Fedro se vale de tres
ejemplos míticos que orientan su concepción del amor y, que a su vez, permiten precisar algunas
nociones fundamentales. En primer lugar hace referencia a Alcestis, quien se pone
auténticamente en el lugar de su marido, acción virtuosa que le confirió, por
parte de los dioses, la posibilidad de subir del Hades su alma a la tierra. Esto
es, el amor como metáfora, como sustitución.
Luego, en.Entre el amante y el amado, observen que no hay ninguna
coincidencia. “Lo que falta a uno no es ese <<lo que tiene>> oculto en el otro.
La discordancia, basta con amar para estar tomado en esa hiancia, en esa
discordia.

el error de Fedro es atribuir una serie de cualidades a Eros sólo por los efectos que éste causa en los
hombres. Como criticará más adelante Agatón, Fedro no ha elogiado al dios, sino que “ha felicitado
a los hombres por los bienes que él les causa” (194e). Es probable que la influencia de Eros lleve a
los amantes a actuar siempre conforme al bien y lo bello pero ¿por qué se da tal influencia? El único
argumento que parece encontrar Fedro se sustenta en la naturaleza primigenia de tal dios pero éste,
sin duda, es un sustento flojo y limitado. El discurso de Fedro carece de profundidad filosófica para
argumentar racionalmente lo que afirma6

Los dioses no le mostraron a Orfeo una verdadera mujer, sino una mujer
fantasmal. Lo cual hace eco en lo que concierne a la relación con el otro, a
saber la diferencia que hay entre el objeto de nuestro amor en tanto que lo
recubren nuestros fantasmas, y el ser del otro, en tanto que el amor se
interroga para saber si lo puede alcanzar.
El amor como metáfora, Alcestis se pone auténticamente en el lugar de su
marido. Lo que los dioses encuentran sublime, más maravilloso que todo, es
cuando el amado se comporta como se esperaría que se comporta el amante.
Es en tanto que Aquiles estaba en la posición del amado que su sacrificio es
mucho más admirable que el de Alcestis. Por qué no concebir, que en la pareja
aquí heterosexual, es del lado de la mujer que está a la vez la falta, como
decimos, pero también, y por eso, la actividad?

Es un espejimso creer que el fuerte se confunde con el activo, que Aquiles,


porque es más fuerte que Patroclo, no sería el amado. Los dioses pertenecen
a lo real, los dioses como un modo de revelación de lo real. El amor como dios,
como realidad que se manifiesta y se revela en lo real. No podemos por tanto,
hablar de él más que míticamente.
Alcestis, en tanto que amante se sacrifica por su marido, algo menos radicla
que cuando Aquiles de erómenos se transforma en erastés. El amor es el dios
que hace más bienes a los hombres, porque no consiente la cobardía a los
amantes y les inspira la abnegación. Es como un principio moral que gobierna
al ser

La vergüenza ante lo vergonzoso-feo (aiskhroîs) y el anhelo de honor (philotimían) ante lo bello-


noble (kaloîs), pues “sin estos sentimientos es imposible que ninguna ciudad (polin), ni ningún
ciudadano en particular lleven a efecto obras (erga) grandes y bellas”

La posibilidad que tienen tanto los ciudadanos como las ciudades de hacer obras grandes y bellas,
movidos por el Amor, es importante de destacar. Los ciudadanos como seres creadores en y para la
ciudad. La ciudad es una posibilidad para el ciudadano, el ciudadano una posibilidad para la ciudad

ya es notable que en el primer paso, de Fedro, el Amor para Platón trasciende a los amantes. Platón
comienza a poner en palabras de Fedro al ciudadano, a la ciudad. Es decir, estamos ante un Eros
que traspasa al amante, a los amantes, haciéndolos interesados y movidos hacia la creación de cosas
bellas más allá 52 O. Velásquez, op. cit., p. 52. 28 de ellos.

Volvamos a Fedro, a sus palabras finales: “Así, pues, lo que sostengo es que el Amor no sólo es el
más antiguo de los dioses y el de mayor dignidad sino también el más eficaz para que los hombres,
tanto vivos como muertos, consigan virtud y felicidad (aretês kai eudaimonías)” (180b). Lejos se está
aquí de una felicidad enajenante, idealizada. Es una felicidad que está hecha de virtud, de una virtud
personal que tendrá sus efectos en la virtud política, de honestidad y de vinculación con la polis.
Una felicidad que habla de bienestar tanto personal, como la de los otros. Al hombre que ama no le
es ajeno el bienestar de la ciudad, sino más bien forma parte del fenómeno del Amor. Esta felicidad
trasciende a los amantes. Lo importante entonces, es no perder de vista la vinculación permanente
que se encuentra entre el sentimiento íntimo, y su trascendencia social.

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