ARIEL SALAZAR RAMÍREZ
Magistrado ponente
STC6659-2018
Radicación n.° 68001-22-13-000-2018-00120-01
(Aprobado en sesión de veintitrés de mayo de dos mil dieciocho)
Bogotá, D. C., veintitrés (23) de mayo de dos mil
dieciocho (2018).
La Corte decide la impugnación formulada frente al
fallo proferido el 24 de abril de 2018 por la Sala Civil
Familia del Tribunal Superior de Bucaramanga, en la
acción de tutela promovida por Ramiro Gutiérrez Jerez
contra el Juzgado Sexto de Familia de Bucaramanga,
trámite al cual se vinculó a las partes e intervinientes en el
expediente con radicado N° 2017-00251.
I. ANTECEDENTES
A. La pretensión
El accionante solicitó el amparo de sus derechos
fundamentales al debido proceso, defensa, igualdad y
acceso a la administración de justicia, que considera
vulnerados por la autoridad judicial accionada al no
notificarle en debida forma la providencia que rechazó las
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excepciones que planteó, porque, según el juzgador, las
mismas no eran admisibles en ese tipo de proceso.
En consecuencia, pretende, que se protejan las
garantías constitucionales invocadas, por ende, se declare
sin valor y efecto el proveído de 5 de octubre de 2017, así
como las actuaciones que de él dependan. [Folio 7, c. 1]
B. Los hechos
1. El promotor de la tutela y Alba Patricia Tovar,
padres de Anyi Catherine Gutiérrez Tovar, el 5 de agosto de
2003, ante el Juzgado Sexto de Familia de Bucaramanga,
llegaron a un acuerdo conciliatorio en el que el primero se
comprometió a suministrar para su hija una cuota
alimentaria de $330.000,oo mensuales, la que sería
reajustada anualmente en el incremento del salario anual
establecido por el gobierno nacional, así mismo, una cuota
semestral de $150.000,oo por concepto de vestuario y
sufragaría el valor del 50% de los gastos de educación.
2. Ante el incumplimiento de lo allí acordado desde el
1º de enero de 2009, el 31 de mayo de 2017, Anyi Catherine
Gutiérrez Tovar, con fundamento en la providencia que
aprobó susodicho convenio, promovió proceso ejecutivo por
alimentos en contra del accionante, exigiendo el pago de las
cuotas causadas desde susodicha fecha, reajustadas de
conformidad con lo allí pactado, junto con sus intereses
moratorios.
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3. El Juzgado acusado, mediante auto de 13 de junio
de 2017, libró mandamiento de pago contra el promotor de
la tutela, en la forma rogada por la ejecutante.
4. El ejecutado, el 26 de septiembre siguiente, a través
de apoderado, formuló las defensas de mérito que
denominó: «prescripción extintiva de la acción ejecutiva», «cobro de lo
no debido», «insuficiencia o falta de título ejecutivo» y «la genérica».
5. La sede judicial accionada, mediante auto de 5 de
octubre posterior, rechazó las excepciones planteadas por el
deudor, de conformidad con el numeral 5 del artículo 397
del Código General del Proceso, ya que no eran de recibo en
ese tipo de proceso, en el que sólo podía proponerse la de
pago y señaló fecha para llevar a cabo la audiencia prevista
en el artículo 392 ibídem.
6. En diligencia de 10 de noviembre de la pasada
anualidad, se profirió sentencia, en la que se ordenó seguir
adelante con la ejecución.
7. El 14 de noviembre se impartió aprobación a la
liquidación de costas.
8. En criterio del accionante, el fallador accionado
vulneró sus garantías fundamentales, dado que en estado
169 de fecha 6 de octubre de 2017 notificó el auto que
fijaba fecha para audiencia, pero nada indicó sobre que se
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rechazaron por improcedentes los medios de defensa
propuestos y pese a que pidió la corrección de esa falencia
en audiencia o la nulidad de esa providencia, ésta se negó,
por el contrario, se dictó la orden de seguir con la ejecución.
[Folio 1-9, c. 1]
C. El trámite de la primera instancia
1. El 18 de abril de 2018 se admitió la acción de tutela
y se ordenó el traslado a los involucrados para que
ejercieran su derecho a la defensa. [Folios 21 y 22, c. 1]
2. El procurador judicial de Anyi Catherine Gutiérrez
Tovar solicitó que se declare improcedente el amparo, en
virtud a que la autoridad accionada no ha incurrido en vía
de hecho, pues las decisiones adoptadas se notificaron por
estados, siendo deber del profesional del derecho verificar el
contenido de las providencias. [Folios 30 y 31, c. 1]
Por su parte, la Jueza Sexta de Familia de
Bucaramanga resaltó que al señalar el actor que no logró
reponer la decisión de rechazo de los medios de defensa
propuestos, ello denota un descuido de su parte, sin que
este mecanismo sea viable para revivir oportunidades, por
tanto, no se cumplen con los presupuestos de inmediatez y
subsidiariedad. [Folios 42 y 43, c. 1]
3. En fallo de 24 de abril de 2018, el Tribunal Superior
de Bucaramanga concedió la tutela invocada y ordenó al
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fallador a declarar sin efectos la providencia de 5 de octubre
de 2017, así como las actuaciones que de éstas dependa, en
su lugar, que proceda a decidir nuevamente el asunto.
Lo anterior, al estimar que aunque no existe
quebrantamiento alguno a la hora de notificar por estado la
providencia que rechazó las excepciones propuestas, dado
que se efectuó en debida forma, pues se enteró de
conformidad con lo previsto en el artículo 295 del CGP y era
deber del interesado revisar el contenido de la providencia,
lo cierto es que de acuerdo con el precedente de esta
Corporación (sentencia de STC8032-2017 de 7 de junio de
2017), limitar las excepciones que puede proponer el
ejecutado en materia de alimentos a demostrar únicamente
el cumplimiento de la obligación, constituye una restricción
injustificada a su derecho de defensa, ya que esa
normatividad debe interpretarse de acuerdo con las
condiciones de cada caso específico. [Folios 45-57, c. 1]
4. Inconforme con la anterior decisión, la señora Anyi
Catherine Gutiérrez Tovar la impugnó, con fundamento en
que la protección no cumple con el presupuesto de
subsidiariedad, puesto que no se interpuso recurso alguno
frente a la providencia que rechazó las excepciones
propuestas, siendo deber del mandatario judicial adelantar
las gestiones necesarias para garantizar la correcta defensa
de los intereses de su mandante. [Folios 63 a 88, c. 1]
II. CONSIDERACIONES
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1. La jurisprudencia de manera invariable ha señalado
que, por regla general la acción de tutela no procede contra
providencias judiciales y, por tanto, sólo en forma
excepcional resulta viable la prosperidad del amparo para
atacar tales decisiones cuando con ellas se causa
vulneración a los derechos fundamentales de los asociados.
Los criterios que se han establecido para identificar las
causales de procedibilidad en estos eventos se basan en el
reproche que merece toda actividad judicial arbitraria,
caprichosa, infundada o contraria a las preceptivas legales
que rigen el respectivo juicio, con detrimento de los
derechos fundamentales de las personas que han sometido
la ventilación de sus conflictos a la jurisdicción.
Ese desconocimiento de la ley adjetiva o sustantiva
debe ser, sin embargo, un error trascendente que por tener
una influencia directa en la determinación de fondo que se
emite afecta de manera grave el debido proceso.
2. En el presente asunto, como resultado del análisis
de la decisión en contra de la que se enfiló el reclamo en
tutela, esto es, el auto de 5 de octubre de 2017, se advierte
su incursión en una de las causales de procedibilidad de
este resguardo, que hacía necesario el amparo, porque se
transgredieron los derechos fundamentales del allí
ejecutado, como quiera que el fallador aplicó al asunto, de
manera arbitraria y antojadiza, el numeral 5 artículo 397
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del Código General del Proceso, siendo imperiosa la
intervención del juez constitucional.
Así, en la mencionada decisión, el Juzgado accionado
estimó que aunque la contestación de la demanda es
oportuna, lo cierto es que no es viable darle trámite a las
excepciones denominadas «prescripción extintiva de la acción
ejecutiva», «cobro de lo no debido», «insuficiencia o falta de título
ejecutivo» y «la genérica» propuestas por el accionante, al
considerar que «las mismas son improcedentes en este tipo de
procesos al tenor de lo dispuesto por el artículo 397 num. 5 del CGP» de
ahí que haya procedido a su rechazo.
En efecto, respecto a esa temática, esta Corte ya se ha
pronunciado en diferentes oportunidades 1, en las que
sostuvo que era válido proponer excepciones de mérito
diferentes a las del cumplimiento de la obligación, cuando
se trata de ejecuciones de mayores de edad, con base en
una interpretación sistemática de la normatividad que rige
la materia, tales como el artículos 411 y subsiguientes del
Código Civil, ya que es deber del juzgador estudiar las
particularidades del caso en concreto, y justificar con la
argumentación debidamente sustentada el acogimiento o no
de los medios exceptivos propuestos, pues de lo contrario,
una aplicación taxativa de aquella disposición constituye
una restricción injustificada al derecho de defensa de la
parte ejecutada en el cobro coactivo de alimentos.
Al respecto, se puntualizó:
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STC-10699 y 9398 de 2015 y STC-12922 de 2016
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(…) Tratándose de alimentos, el Código Civil instituye una
diferenciación entre aquellos pendientes de ser reclamados y los
ya causados, pues los primeros hacen parte del derecho a recibir
alimentos, y “(…) no puede[n] transmitirse por causa de muerte,
ni venderse o cederse de modo alguno, ni renunciarse (…)” (art.
424), mientras que los segundos, al ser “(…) pensiones
alimenticias atrasadas, podrán renunciarse o compensarse; y el
derecho de demandarlas, transmitirse por causa de muerte,
venderse y cederse; sin perjuicio de la prescripción que competa
al deudor (…)” (art. 426).
De esta manera, al fijarse por el legislador la facultad de
disponer de los alimentos causados, es menester para el Juez
determinar si dentro de las excepciones propuestas por el
ejecutado ha concurrido alguna circunstancia de las enunciadas
en la norma transcrita, por ejemplo, venta, compensación o
renuncia de los mismos.
2.4. Ahora, si cuando la obligación está contenida en una
providencia judicial, se admiten las excepciones de “(…) pago,
compensación, confusión, novación, remisión, prescripción o
transacción, siempre que se basen en hechos posteriores a la
respectiva providencia (…)” (inciso 6º del art. 335 del Código de
Procedimiento Civil), mucha más libertad de defensa tendrá el
convocado a juicio cuando exhibe una obligación clara, expresa y
exigible consignada en un documento o fuente diversa, como la
aportada en la actual conciliación.
Tampoco puede desconocerse la facultad para el extremo pasivo
de proponer el incidente respectivo, cuando estime que el
documento pábulo del cobro adolece de falsedad ideológica o
material.
En el ámbito del Código General del Proceso las anteriores
prerrogativas permanecen inmutables, pues el legislador
estableció en el artículo 442 de ese plexo legal las mismas
posibilidades de defensa a disposición del demandando, cuando
se enfrente a la ejecución de sentencias, conciliaciones o
transacciones.
2.5. El Juez tiene el deber de estudiar las particularidades del
caso en concreto, y justificar con la argumentación debidamente
sustentada el acogimiento o no de los medios exceptivos
propuestos, observando igualmente las normas 411 y
subsiguientes del Código Civil, reguladoras de los alimentos…
(CSJ STC8032-2017, EXP. 11001-22-10-000-2017-
00264-01).
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2.1. No obstante, es necesario hacer claridad que la
citada restricción, fue creada bajo la vigencia del Código del
Menor y reproducida en el actual ordenamiento procesal, a
fin de garantizar los alimentos de los niños, niñas y
adolescentes, así como de los sujetos de especial protección
como incapaces o personas de la tercera edad, frente a
quienes claramente se justifica la limitación a la defensa de
los ejecutados.
Lo anterior, porque los alimentos de los menores y de
las personas de especial protección, son asuntos que desde
el punto de vista de los derechos humanos, constitucional y
legalmente son de relevancia, por lo que el legislador previó
una restricción a fin de hacerlos efectivos, para que
prevalezcan es hacer prevaler los derechos de los niños
incluso entre otros derechos y garantías previstas incluso
en el ordenamiento superior.
De manera, que quien incumple una obligación
alimentaria con un menor o un incapaz, previamente
determinada, no puede sino demostrar su pago, pues no es
posible sacrificar la supervivencia de éstos o condicionar su
exigencia, cuando ya han acudido a los estrados judiciales
a que se les proteja mediante su fijación.
Por el contrario, corresponde a los funcionarios
judiciales, velar para que desde su nacimiento los niños e
incapaces tengan acceso a un sostenimiento adecuado, sin
reducir esfuerzos para protegerlos contra toda forma de
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abandono, haciendo que los padres les proporcionen el
apoyo que necesitan, garantizándoles así su desarrollo
integral.
En tal sentido la H. Corte Constitucional, en sentencia
T-161 de 25 de febrero de 2004, al analizar la restricción de
defensa en los procesos ejecutivos de alimentos para un
caso específico de un menor, consideró que dicha
restricción era razonable, frente a lo cual consideró:
En esta línea vale considerar que el artículo 4° de la Carta
Política dispone que en caso de incompatibilidad entre la
Constitución y la ley, u otra norma jurídica, se aplicarán las
disposiciones constitucionales, de acuerdo con esto lo conducente
es hacer prevaler los derechos de los niños incluso entre otros
derechos y garantías previstas incluso en el ordenamiento
superior, de suerte que quien incumple una obligación
alimentaria con un menor, previamente determinada, no puede
sino demostrar su pago, y aquel que tiene a su cargo hacer
efectiva dicha obligación no puede optar por ampliar las
posibilidades de defensa del obligado, dilatando el asunto y
sacrificando por consiguiente la supervivencia del menor.
En especial cuando está claro que el padre no cumple ni ha
cumplido con la obligación alimentaria, y condiciona
injustificadamente el apoyo, haciendo caer toda la
responsabilidad financiera del sostenimiento del menor en la
madre, como acontece en el asunto en el que se ocupa la Sala,
según se analiza más adelante.
Porque a los defensores, comisarios, inspectores y jueces de
familia les corresponde poner todo su empeño para que desde su
nacimiento los niños tengan acceso a una alimentación
equilibrada, sin escatimar esfuerzos para protegerlos contra toda
forma de abandono, haciendo que los padres les proporcionen el
apoyo que los niños necesitan, garantizándoles así su desarrollo
integral.
(…)
Resulta proporcionado y razonable, por consiguiente, que en un
proceso ejecutivo por alimentos no proceda sino la excepción de
pago de la obligación, sin perjuicio del derecho de los
alimentantes de solicitar la modificación o exoneración de la
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prestación, acudiendo a los procedimientos establecidos para el
efecto. (CC T-161/2004, 25 Feb.2004).
3. Entonces, como en el caso sub-examine la
obligación se originó por el acuerdo conciliatorio que
elevaron los progenitores a favor de su hija, hoy mayor de
edad, ante el Juzgado Sexto de Familia de Bucaramanga el
5 de agosto de 2003, la falladora accionada incurrió en una
vía de hecho al denegar el trámite de las excepciones de
mérito propuestas por el reclamante, adoptando una
interpretación normativa que es violatoria de las garantías
procesales, esto es, el alcance que dio al numeral 5 del
artículo 397 del Código General del Proceso, el cual es
restrictivo cuando sólo admite la excepción de
cumplimiento de la obligación.
En especial, cuando se encuentra que la norma hace
referencia a las ejecuciones de las que trata el citado
precepto, es decir, las iniciadas en virtud de la sentencia
que establece los alimentos o del proveído que los fija
provisionalmente, pero no cuando se ejecuta un acuerdo
conciliatorio como en el caso.
En ese orden, si en el caso sub-lite el ejecutado
formuló excepciones de mérito en oportunidad, a la juez le
correspondía dar curso a las mismas, pues como ya se
expuso, no existe restricción legal al respecto.
4. Finalmente, necesario señalar que si bien es cierto
el accionante no interpuso recurso alguno frente al auto
que rechazó sus excepciones, a pesar de ser procedente la
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reposición, la protección debía concederse, toda vez que al
no darse trámite a las excepciones de mérito que formuló en
el juicio ejecutivo, se le impidió defenderse, de donde la
decisión judicial criticada vulneró de manera protuberante
sus derechos fundamentales, sin que se estuviera dentro de
la restricción pues no era un menor de edad o incapaz.
En tal sentido, en oportunidad anterior, ante la
evidente vulneración de las garantías constitucionales, la
Sala concedió la tutela, a pesar de que no se agotaron los
mecanismos ordinarios de defensa judicial, con el fin de
«proteger los derechos reclamados por la parte accionante, en aras de
garantizar la prevalencia del derecho sustancial sobre el procesal»
(CSJ STC, 12 oct. 2012, rad. 2012-01545-01).
Igualmente, se aceptó que en atención a la esencia de
la acción bajo análisis: «(…) ésta no puede verse limitada por
formalismos jurídicos, porque aunque no se pone en duda que su
viabilidad está supeditada a la verificación de ciertas condiciones de
procedibilidad, la jurisprudencia constitucional ha determinado que la
mera ausencia de un requisito general de procedencia, no puede
erigirse en parámetro absoluto para privar al actor del goce efectivo de
sus derechos superiores, ni para prohijar su quebranto con la actitud
silente del juez que conoce del reclamo dirigido a obtener su
protección». (CSJ STC, 13 ago. 2013, rad. 2013-00093-01)
De manera que, aunque no se cumpla el presupuesto
de subsidiariedad, sí es evidente que el funcionario acusado
vulneró los derechos fundamentales del accionante, como
consecuencia de un defecto procedimental, al haber
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ordenado seguir adelante la ejecución sin ocuparse de las
defensas propuestas por el deudor.
5. Por consiguiente, se imponía la prosperidad de la
protección invocada, por lo que se confirmará la decisión
del Tribunal.
III. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto la Corte Suprema de
Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley,
CONFIRMA la sentencia impugnada.
Comuníquese lo aquí resuelto a las partes por el medio
más expedito; y, en su oportunidad, remítase el expediente
a la Corte Constitucional para su eventual revisión.
AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
Presidente de Sala
MARGARITA CABELLO BLANCO
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Radicación n.° 68001-22-13-000-2018-00120-01
ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO
LUIS ALONSO RICO PUERTA
ARIEL SALAZAR RAMÍREZ
OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE
LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
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