Conclusiones ( Rebeliones indígenas y criollas en el Perú )
Resultados de las rebeliones indígenas
Finalmente, las tropas enviadas por el virrey Jáuregui derrotaron y
capturaron a Túpac Amaru en el cuzco, donde se lo sometió a un juicio
sumario. Su ejecución pública se produjo en la plaza central de la ciudad el
18 de mayo de 1781. Con él murieron sus esposa, Micaela Bastidas; y su hijo
mayor, Hipólito. Sin embargo, la rebelión continuó hasta noviembre,
liderada por Diego Cristóbal Túpac Amaru.
Las autoridades coloniales respondieron a las rebeliones indígenas con una
serie de medidas: se prohibió hablar en quechua; no se usarían motivos de
ornamentación inca en vestidos o adornos; quedó prohibida toda
manifestación antística o literaria que hiciera referencia al pasado incaico,
incluso la lectura de los Comentarios Reales de Garcilaso de la Vega;
fueron abolidos todos los títulos de nobleza indígena, incluido el de curaca;
crearon la Audiencia del Cuzco (1787); y se formó un poderoso ejército de
más de 50 mil hombres en el virreinato, para resguardar el orden colonial.
Conclusiones (Rebeliones indígenas y criollas en el Perú)
La culminación de esta protesta se produjo en 1780, cuando José Gabriel
Condorcanqui, un curaca Rico y mestizo descendiente de antepasados Inca
que simpatizaban con los oprimidos campesinos nativos, incautados y había
ejecutado un corregidor notoriamente abusivas cerca de Cusco.
Condorcanqui planteó un ejército harapiento de decenas de miles de indios,
castas y incluso unos criollos disidentes, suponiendo que el nombre de
Túpac Amaru II tras el último Inca, a quien estaba relacionado. Basándose
en una marea de milenarismo andino y nativismo, Túpac Amaru II planteó el
espectro de una especie de regreso a un pasado mítico incaicos entre las
masas indígenas en un momento de mayor dificultad económica.
Capturado por las fuerzas realistas en 1781, Condorcanqui fue llevado a
juicio y, al igual que su tocayo, cruelmente ejecutado, junto con varios
familiares, en la plaza principal de Cusco, como una advertencia a los
demás. La rebelión continuó, sin embargo e incluso se expandió por el
Altiplano alrededor de Lago Titicaca bajo el liderazgo de su hermano, Diego
Cristóbal Túpac Amaru. Fue finalmente suprimido en 1782 y en los años
siguientes, que las autoridades se comprometieron a realizar algunas de
las reformas que han defendido los dos dirigentes nativos.
Conclusiones (Rebeliones indígenas y criollas en el Perú)
El estudio de las rebeliones indígenas del siglo XVIII ha devenido en uno de
los debates historiográficos más fructíferos de las últimas décadas.
Prácticamente olvidados hasta la década de 1970, momento en el cual los
estudios sobre el campesinado y los conflictos agrarios se convierten en
un campo vital de la investigación académica, han ido apareciendo de
manera continua nuevas noticias de rebeliones y levantamientos, haciendo
más variado y complejo el panorama social del último siglo virreinal.
Durante la década de 1970 también el tema adquirió tintes políticos,
llegando a ser utilizado por el gobierno de Velasco Alvarado (1968-1975)
con el fin de encontrar raíces a la lucha campesina que su gobierno intentó
resolver. Así, la imagen de Túpac Amaru II y la de su rebelión fueron
idealizadas al punto de querer encontrar una conexión directa con los
movimientos independentistas del siglo XIX, o de atribuirle una conciencia
nacional más de acorde a los planteamientos políticos del siglo XX.
La amplia literatura sobre el tema producida en las últimas tres décadas
incluye estudios de diversas disciplinas como la historia, la sociología, la
antropología y la etnohistoria, y ha convocado a investigadores de varios
países.