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Efecto Ganador y Liderazgo Empático

Este documento resume los conceptos de "efecto ganador" y cómo el éxito genera éxito a través de cambios bioquímicos como la liberación de hormonas como la testosterona y dopamina. Sin embargo, demasiado éxito puede conducir a la obsesión y pérdida de empatía. También discute cómo la tolerancia al fracaso depende de si se considera el talento como innato o desarrollado a través de la experiencia.
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Efecto Ganador y Liderazgo Empático

Este documento resume los conceptos de "efecto ganador" y cómo el éxito genera éxito a través de cambios bioquímicos como la liberación de hormonas como la testosterona y dopamina. Sin embargo, demasiado éxito puede conducir a la obsesión y pérdida de empatía. También discute cómo la tolerancia al fracaso depende de si se considera el talento como innato o desarrollado a través de la experiencia.
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PSICOLOGÍA: RESUMEN

Nombre: Karem Yaninna Machaca Fuentes


Código: 2017057812
“El éxito llama al éxito”

Hay personas que se sienten seguras de que lograrán sus objetivos. Tienen el
convencimiento de que son ganadoras y que por lo tanto seguirán ganando. En
cambio, hay otras que no se ven a sí mismas de este modo en absoluto.
Según nos explica el psicólogo Ian Robertson, este fenómeno se puede explicar
a partir de un concepto llamado "el efecto ganador": al ver que hemos sido
capaces de ganar una vez, sentimos que podemos volver a hacerlo, y se crea
así un feedback positivo en el que "el éxito llama al éxito" debido a que sentimos
satisfacción al ganar.
Cuando tenemos éxito nuestra bioquímica cambia, y dichos cambios son
equiparables a los que genera la droga, afirma el psicólogo. Cada vez que
ganamos segregamos una hormona, la testosterona que, a su vez, hace
aumentar los niveles de dopamina, un neurotransmisor que activa los circuitos
neuronales con los que elaboramos nuevos planes, objetivos y estrategias. En
definitiva, ganar nos hace más creativos y activa nuestros circuitos de
recompensa: sentimos placer y queremos repetir.
Sin embargo, Robertson nos advierte de que un exceso de testosterona y
dopamina puede llegar a "intoxicar" y hacer que nos obsesionemos con el éxito.
Cuando eso ocurre, aumenta el egocentrismo y se pierde la empatía: ya no nos
importan tanto los objetivos de nuestros actos, sino conseguir triunfar a toda
costa. Esta consecuencia indicaría, por ejemplo, que el mito de la "dirección
déspota" podría ser algo más que un cliché sin fundamento. Se podría decir que
nos corrompe porque las personas llegan a tener mayor tendencia a "hacer
trampas" y a ser poco autocríticos.
Se sabe que la heroína es una droga, debido a que se adueña de nuestras de
nuestras neuronas que segregan dopamina, lo que lleva que el cuerpo humano
siga consumiendo. Debido a que la dopamina reduce el colesterol el cual reduce
el estrés en las personas.
La edad influye mucho, debido a que los jóvenes quieren más a toda costa y
como de lugar, sin embargo las personas mayores ya no arriesgan tanto por
ende no son tan ambiciosos.

La clave del buen liderazgo sería, según Punset, el equilibrio en la dosis de


empatía a aplicar:

“El liderazgo es necesario. Nuestra manada necesita personas capaces de


pensar de forma abstracta, de trazar estrategias. Esas personas permiten que el
resto nos liberemos de una cierta cantidad de estrés y ansiedad y que
colaboremos en equipo para conseguir objetivos comunes. A veces eso significa
que deben renunciar a ciertas dosis de empatía para poder tomar decisiones
difíciles y no quedar paralizados por la emoción”.

Elsa nos habla también de la cara de la moneda: el fracaso y nos lo muestra


como oportunidades para mejorar. El fracaso se puede ver de dos formas fijo e
incremental, el fijo es en el que tu te rindes a la primera dificultad y el otro se
refiere al que uno sigue intentando hasta lograr sus metas.
Desarrollar una buena tolerancia al fracaso es básico para avanzar, pero ésta
depende implícitamente de la definición que hagamos del talento: si pensamos
que el talento es innato, el fracaso significará siempre una falta de talento; en
cambio, si consideramos que el talento se desarrolla con la experiencia,
el fracaso se convierte en una estrategia para mejorar.
Para aprender a sobrellevar los retos lo primero es salir de nuestra zona de
confort, ya que esto nos causa limitaciones. Y luego sal y arriésgate, conoce
nuevos mundos, nuevas aventuras. Y si fracasas bien, porque eso te hará seguir
mejorando hasta lograr lo que quieres como decía Samuel Beckett: "Da igual.
Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor."

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