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La Reforma Agraria de 1980 en El Salvador: Lucha Política, Diseño Y Ejecución

Este documento presenta un resumen de un artículo sobre la reforma agraria de 1980 en El Salvador. Examina la lucha política que permitió la promulgación de la reforma, incluyendo el apoyo de la juventud militar y las organizaciones populares, a pesar de la oposición de los terratenientes. También describe el diseño de la reforma agraria y su ejecución en medio de una guerra civil, concluyendo que afectó a los principales latifundios del país.

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La Reforma Agraria de 1980 en El Salvador: Lucha Política, Diseño Y Ejecución

Este documento presenta un resumen de un artículo sobre la reforma agraria de 1980 en El Salvador. Examina la lucha política que permitió la promulgación de la reforma, incluyendo el apoyo de la juventud militar y las organizaciones populares, a pesar de la oposición de los terratenientes. También describe el diseño de la reforma agraria y su ejecución en medio de una guerra civil, concluyendo que afectó a los principales latifundios del país.

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Revista de Humanidades y Ciencias Sociales, n.

0 3 (Julio-diciembre, 2012)

LA REFORMA AGRARIA DE 1980 EN


EL SALVADOR: LUCHA POLÍTICA,
DISEÑO Y EJECUCIÓN
ROLANDO ANTONIO VELIS POLÍO
Consultor del CENICSH
velispoliora@[Link]

Resumen

E ste artículo presenta un avance de los resultados del proyec-


to de investigación que se realiza sobre la reforma agraria de 1980, aus-
piciada por el Centro Nacional de Investigaciones en Ciencias Sociales y
Humanidades (CENICSH). Está organizado en tres partes. La primera da
cuenta brevemente del proceso de lucha política en el seno del Gobierno
y a nivel nacional, previo a la promulgación de la reforma agraria y du-
rante la ejecución. La oposición a la reforma encabezada por los terrate-
nientes era fuerte, como lo había sido históricamente, pero no lograron
impedirla. La presión de las organizaciones populares revolucionarias po-
pulares hizo de la reforma una necesidad inmediata. A favor de ella estu-
vo en primer lugar la juventud militar; las organizaciones del foro popular;
la Iglesia católica, encabezada por Monseñor Óscar Arnulfo Romero; los
partidos políticos, representantes de las capas medias, principalmente
el Movimiento Nacional Revolucionario y el Partido Demócrata Cristia-
no y el importantísimo apoyo del Gobierno de los Estados Unidos. Esta
sección demuestra que la moderación o radicalidad de la reforma agra-
ria promulgada en 1980 expresa esta correlación de fuerzas. La reforma
agraria no fue suficiente para evitar la guerra, pero influyó en el resultado.

95
Quitó capacidad de reclutamiento a las filas revolucionarias en las áreas
que fueron afectadas por la reforma agraria. La segunda parte aborda el
diseño de la misma. Queda claro que la Ley Básica de la Reforma Agraria
fue diseñada por un equipo político técnico que examinó los documentos
del Primer Congreso Nacional de Reforma Agraria de 1970, en el cual se
estudiaron las principales reformas agrarias que se habían ejecutado en
América Latina. Una segunda influencia fue el modelo de autogestión yu-
goslavo, aplicado con éxito en la reforma agraria del Perú, y una tercera
influencia son las reformas agrarias liberales impulsadas en Asia por los
asesores norteamericanos que fueron llamados a trabajar en su diseño.
En la tercera parte, se examina la ejecución en un contexto de guerra civil.
Se concluye que la Reforma Agraria tuvo una profundidad insospechada
ya que afectó los principales latifundios agrarios salvadoreños.

Lucha política

El hecho político definitivo que permitió la promulgación de la


Ley Básica de la Reforma Agraria el 5 de marzo de 1980 fue el golpe de
Estado del 15 de octubre de 1979, encabezado por el coronel Adolfo Ar-
noldo Majano, líder de la juventud militar. Sin duda, este personaje pasa-
rá a la historia como un personaje clave en la realización de las principales
reformas que caracterizaron a la junta de Gobierno que resultó de ese
golpe de Estado. En su visita realizada al país para dar una conferencia
sobre el golpe de Estado que él encabezó en 1979, en ocasión del 30 ani-
versario, organizado por la Licenciatura en Historia de la Universidad de
El Salvador, sostuvo que los cambios económicos y sociales realizados
por la Junta Revolucionaria de Gobierno fueron más radicales que los
cambios producidos por los Acuerdos de Paz de 1992. Se estaba refirien-
do a la reforma agraria, la nacionalización de la banca y del comercio ex-
terior. De esas reformas solo sobrevivió la reforma agraria. Agregó que el
objetivo de la junta era hacer reformas para evitar la guerra civil que ellos
veían que se avecinaba.

96
La proclama de la fuerza armada hizo un análisis interesante, ya
que reconocía que los Gobiernos militares habían hecho «escandalosos
fraudes electorales, han adoptado programas inadecuados de desarrollo,
en los que los tímidos cambios de estructuras han sido frenados por el
poder económico y político de sectores conservadores, los cuales en todo
momento, han defendido sus privilegios ancestrales de clases dominan-
tes, poniendo incluso en peligro el capital consciente y de proyección
social del país, el cual ha manifestado su interés en lograr un desarrollo
económico justo de la población».1

La proclama anunció en el numeral III las principales reformas


económicas y sociales:

Adoptar medidas que conduzcan a una distribución equitativa de


la riqueza nacional, incrementando al mismo tiempo y en forma acelera-
da el producto interno bruto:

a) Creando bases firmes para iniciar un proceso de Reforma


Agraria
b) Proporcionando mayores oportunidades económicas para la
población, mediante reformas en el sector financiero, tribu-
tario y de comercio exterior del país.2

La voluntad de hacer la reforma era obvia al analizar la compo-


sición de la primera junta, la cual estaba conformada por los coroneles
Jaime Abdul Gutiérrez y Adolfo Arnoldo Majano (especialmente compro-
metido con la reforma); y los civiles, Román Mayorga Quiroz, rector de

1
  Junta Revolucionaria de Gobierno, Proclama de la Fuerza Armada de El Salvador del 15 de
octubre de 1979 y decretos n.° 1, 7, 114, 75, 157, 68, 9, 153, 154, 158, 166, 159, de la Junta Revolu-
cionaria de Gobierno (San Salvador, El Salvador, C.A.: Publicaciones del Ministerio del Interior,
Impr. Nacional, 1980).
2
  Junta Revolucionaria de Gobierno, Proclama de la Fuerza Armada de El Salvador y decretos
n.° 1, 7, 114, 75, 157, 68, 9, 153, 154, 158, 166, 159, de la Junta Revolucionaria de Gobierno.

97
la UCA, institución que venía apoyando la Reforma Agraria; Guillermo
Manuel Ungo, un político y académico de larga carrera en la promoción
de la reforma agraria, un político identificado en toda su vida política con
el proyecto de reforma agraria. De Mario Andino, el representante del
sector empresarial no hemos podido encontrar documentos que den luz
de su posición en cuanto a este punto. No solo los miembros de la junta
ya mencionada destacaron en el impulso de la reforma agraria. Hay que
destacar y hacer justicia al papel jugado por la gran figura de Enrique Ál-
varez Córdova, distinguido experto en asuntos agrarios y terrateniente.
Su posición a favor de la justicia en la distribución de la tierra la pagó con
su vida. En funciones de ministro de agricultura encabezó el equipo téc-
nico que diseñó el anteproyecto de ley de reforma agraria sin etapas. En
este equipo destacaban técnicos salvadoreños y asesores del IICA donde
destacaban los peruanos.3 Por esta razón es que Jorge Villacorta, miem-
bro del equipo técnico, señala que hubo una gran influencia de los aseso-
res [Link] resultado de esta investigación, concluimos que la
influencia de los peruanos finalmente fue muy limitada, ya que los linea-
mientos principales de la Ley Básica de la Reforma Agraria se fundamen-
taron en los documentos producidos en el Primer Congreso Nacional de
Reforma Agraria de 1970. En resumen la primera junta y sus funcionarios
tiene el mérito de haber elaborado el anteproyecto de la Ley Básica de la
Reforma Agraria.

El sector terrateniente al percatarse que se tomaban medidas


para promulgar una ley de reforma agraria trató de impedirlo, conspiran-
do contra la juventud militar y buscando aliados en la Fuerza Armada que
estuvieran en contra de las reformas económicas y sociales. Los detalles
de esa lucha han sido revelados en diferentes trabajos, pero sobre esto
da nueva luz la biografía de Guillermo Manuel Ungo escrita por Roberto

3
  Entrevista al ingeniero Jorge Villacorta no numerada. Mario Reni Roldán y Luis Edmundo
Moreno Alvergue, La fase II de la reforma agraria: realidades y perspectivas, Tesis de Licencia-
tura, Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (El Salvador, 1989). Esto lo ratificó en
entrevista concedida para propósitos de hacer esta investigación.

98
Turcios y el trabajo biográfico sobre Schafik Jorge Hándal.4 La biografía
de Ungo refleja que la política del sector terrateniente, de buscar aliados
para impedir la reforma, estaba teniendo resultados. Ungo a mediados
de noviembre ya no se hacía ilusiones respecto a la capacidad de la junta
de desarrollar los cambios radicales que se proponía. La represión militar
se intensificaba y Román Mayorga y Ungo solo continuaron en la junta
por la exhortación de Monseñor Romero para no dejarla.5 En esta situa-
ción es que la junta toma la iniciativa de sacar el decreto 43 que congela
la transferencia de propiedades de más de 100 hectáreas. La derecha re-
accionó a través del coronel José Guillermo García, quien era el ministro
de defensa. En esta posición acompañaron a García los coroneles Abdul
Gutiérrez y Nicolás Carranza. Según la fuente citada, ellos formaron par-
te de los oficiales que se disputaron la sucesión del coronel Molina y que
se identificaron con la hegemonía de los Estados Unidos. Aceptaban al-
gunas reformas, pero mantenían contactos políticos con el general José
Alberto Medrano y el mayor Roberto D’aubuisson. Según el historiador
Roberto Turcios, el historiador militar Mariano Castro Morán identificó
tres corrientes al interior de la Fuerza Armada: «La juventud militar, los
grupos que ven la necesidad de reformas y represión y los oficiales de los
cuerpos de seguridad, que han tenido a su cargo la represión contra toda
la oposición».6

En homilía del 6 de enero de 1980, Monseñor Romero entendió


que García era el hombre importante en la defensa de las posiciones de
derecha en la Fuerza Armada. Romero le pidió que renunciara después
que lo visitara. Monseñor le reiteró su punto de vista: «Porque militares
como él precisamente, eran los que estaban obstaculizando la buena

4
  Schafik Jorge Hándal, Legado de un revolucionario: del rescate de la historia a la construc-
ción del futuro (San Salvador: Instituto Schafik Hándal, 2011).
5
  Entrevista al ingeniero Jorge Villacorta no numerada. Roldán y Moreno, La fase II de la
reforma agraria: realidades y perspectivas, p. 159.
6
  Entrevista al ingeniero Jorge Villacorta no numerada. Roldán y Moreno, La fase II de la
reforma agraria: realidades y perspectivas, p. 158.

99
marcha del proceso emprendido por los jóvenes militares, además le
hizo ver que los aires políticos daban como cada vez más probable una
insurrección popular, cosa que debía evitarse a toda costa».7 La posición
de Monseñor Romero era coherente con el apoyo a la reforma agraria
expresada por la Iglesia católica.

La recuperación de posiciones de la derecha militar llevó a la pér-


dida de protagonismo a la juventud militar y llevó la formación de dos
polos de poder: la junta de gobierno y el Ministerio de Defensa. Desde el
Ministerio de Defensa se coordinó la represión militar que creó una crisis
que llevó al abandono del Gobierno del foro popular y a la organización
de un nuevo gobierno.

El miércoles 26 de diciembre de 1979 se reunió el gabinete y el


Comité Permanente de la Fuerza Armada (COPEFA). Los civiles expresa-
ron su preocupación por la lentitud de los cambios. La reunión fue tensa.
Luego hubo una reunión de gabinete presidida por Ungo y abruptamen-
te abrieron las fuerzas del salón y rodearon la mesa los jefes militares
encabezados por Eugenio Vides Casanova, quien tomó la palabra y dijo:
«Señores, queremos decirles muy claramente que ustedes están aquí
porque nosotros los hemos traído; nosotros lo hemos permitido. Sin no-
sotros ustedes no pueden hacer nada. Esos puntos que tienen en agen-
da no se pueden discutir a menos que nosotros los autoricemos, y no lo
autorizamos».8 El 28 de diciembre como reacción a esa posición, ocho
ministros, diez subsecretarios, cuatro altos funcionarios y cuatro magis-
trados de la Corte Suprema de Justicia, entregaron un documento que
denunciaba la derechización de la junta y demandó la aplicación urgente
de medidas correctivas. La causa de la derechización radicó en el hecho:
«Los titulares de defensa y algunos comandantes están ejerciendo en

7 
Citado por Turcios, en Guillermo Manuel Ungo: una vida por la democracia y la paz (San
Salvador: Fundación Dr. Guillermo Manuel Ungo, 2012), p. 171.
8
  Schafik Jorge Hándal, Legado de un revolucionario: del rescate de la historia a la construc-
ción del futuro, p. 237.

100
la práctica el poder militar por encima de la junta, lo cual ha significa-
do un fortalecimiento de las fuerzas oligárquicas y de las posiciones que
identifican como enemigo fundamental del proceso a las organizaciones
populares».9 Pidieron tomar varias medidas: un pronunciamiento públi-
co del COPEFA donde se señale que la representatividad política de la
Fuerza Armada resida en el Consejo Permanente y que el proceso tiene
«como enemigo fundamental al poder económico político de la oligar-
quía», además exigieron que la junta asumiera efectivamente la coman-
dancia general de la Fuerza Armada. También pidieron la reestructura-
ción de la junta, reduciéndola a cuatro y excluyendo al representante
empresarial Mario Andino. Fijaron hasta el 30 de diciembre la fecha para
escuchar la respuesta de la Fuerza Armada. El 30 no hubo respuesta y
el día 31, Manuel Ungo dio a conocer que apoyaba la petición de los co-
legas. Ese mismo día presentaron la renuncia todos los representantes
del UDN, iniciando por Antonio Martínez Uribe. El miércoles 2 de enero,
renunció el ministro de Educación Salvador Samayoa, el de Agricultura
Enrique Álvarez Córdova, el subsecretario de Educación Roberto Antonio
Barahona, el subsecretario de Ingresos Manuel Antonio Sevilla y el pre-
sidente del Banco de Fomento Agropecuario Claudio Tona Velasco. Ese
mismo día los militares dieron a conocer su posición: la «Fuerza Armada
no cede a demandas».10

Ese mismo día, presentaron su renuncia Ungo y Mayorga, cinco


ministros, nueve subsecretarios y nueve funcionarios de entidades autó-
nomas. Ungo y Mayorga dijeron: «Aceptamos el llamado a formar parte
de la Junta, porque creíamos nuestro deber contribuir todo lo que nos
fuera posible al logro de los objetivos señalados en la Proclama».11 Con
la renuncia de los civiles de la junta y del gabinete, retiró el respaldo a la
junta de Gobierno el Foro Popular.

9 
Turcios, Guillermo Manuel Ungo: Una vida por la democracia y la paz, p. 161.
10 
Turcios, Guillermo Manuel Ungo: Una vida por la democracia y la paz , p. 161.
11
  Turcios, Guillermo Manuel Ungo: Una vida por la democracia y la paz , p. 164.

101
Detrás de la renuncia de la primera junta, estuvo el reacomodo
de la Fuerza Armada y la nueva posición de la Democracia Cristiana que
buscaba incorporarse a la junta. Jorge Villacorta sostiene que el objeti-
vo de la Democracia Cristiana era «cambiar para no cambiar nada». Esta
posición era defendida por la derecha del PDC encabezada por José Na-
poleón Duarte, Antonio Morales Erlich y Julio Rey Prendes. Esta cúpula
ya tenía conversaciones con el general Humberto Romero y con empre-
sarios como los De Sola. Este sector hizo un pacto con García y Gutiérrez
donde lo principal era su participación en la Junta.12 Esta negociación se-
gún Schafik Hándal la hizo Rubén Zamora.13

El domingo 6 de enero el PDC acordó integrarse a la junta de Go-


bierno, y designó como sus representantes a Héctor Dada Hirezi y Anto-
nio Morales Erlich. Previo a su incorporación, el PDC puso condiciones a
la Fuerza Armada, las cuales fueron aceptadas con ciertas variaciones.
Destacaron: la definición del proceso como «popular, de desarrollo na-
cional y dirigido a cambiar las estructuras oligárquicas de poder econó-
mico y social»; la exclusión de la junta de los representantes de la empre-
sa privada; diálogo urgente con todas las organizaciones populares. En
las económicas y sociales destacaron: reforma agraria, nacionalización
del comercio exterior del café, algodón, azúcar y productos del mar; na-
cionalización del sector financiero, reforma laboral para permitir la sin-
dicalización de los campesinos y un programa de industrialización. En lo
militar destaca el respeto a los derechos humanos y políticos.

Los militares aceptaron e hicieron algunas consideraciones: «Que


el objetivo fundamental de las reformas básicas es producir el cambio de
la estructura de poder económico, social y político del país para pasar de
una estructura oligárquica, hasta ahora vigente a una sociedad de amplia

12
  Entrevista al ingeniero Jorge Villacorta no numerada. Roldán and Moreno, La fase II de la
reforma agraria: realidades y perspectivas.
13
  Hándal, Legado de un revolucionario: del rescate de la historia a la construcción del futuro,
p. 238.

102
participación».14 Entre las medidas que consideraban necesarias la Fuer-
za Armada estuvieron: la nacionalización del comercio exterior, la imple-
mentación acelerada de una reforma agraria integral, la sindicalización
campesina y el reconocimiento a la Junta Revolucionaria de Gobierno a
las plenas facultades de la Presidencia de la República.15 Ante este pacto
Monseñor Romero comentó el domingo 13 de enero de 1980 lo siguiente:
«En todo esto que se haya aceptado las condiciones que los ministros
del gabinete anterior habían puesto para continuar: lo que me extraña
es por qué hoy se acepta hasta con lujo de detalles, y no se trató de arre-
glar con los anteriores ministros». La diferencia de actitud, lo explican las
afinidades ideológicas. Los militares, incluyendo al coronel Majano, no
tenían una afinidad ideológica con la izquierda representada en el Foro
Popular, pero sí la tenían con la derecha del Partido Demócrata Cristiano,
con ellos coincidían en su anticomunismo. Esta coincidencia era similar
con la posición adoptada por el Gobierno norteamericano, que manejaba
su política a través del Dr. Luigi Einaudi,16 director de la Oficina de Políti-
ca, Planificación y Coordinación del Buró de Asuntos Interamericanos del
Departamento de Estado; su presencia en El Salvador fue notable y des-
de su posición influyó para que se hiciera la Reforma Agraria. El apoyo fir-
me del Gobierno de los Estados Unidos en la realización de la reforma fue
determinante: la apoyaron decididamente en momentos cruciales, la fi-
nanciaron y dieron asistencia técnica. Otro elemento que puede explicar
el cambio de actitud en la Fuerza Armada y en el Gobierno norteamerica-
no fue la formidable manifestación del 22 de enero mencionada anterior-
mente y la presentación un mes después de la plataforma programática,
para un Gobierno Democrático Revolucionario de la Coordinadora Revo-
lucionaria de Masas, integrada por las Ligas Populares 28 de febrero, el
Bloque Popular Revolucionario, la Unión Democrática Nacionalista y el

14
  Turcios, Guillermo Manuel Ungo: una vida por la democracia y la paz, p. 174.
15
  Turcios, Guillermo Manuel Ungo: una vida por la democracia y la paz, p. 174.
16
  M.G.M.C. Prisk y M.G. Manwaring, El Salvador at War: An Oral History of Conflict from the
1979 Insurrection to the Present (DIANE Publishing Company, 1995).

103
Frente de Acción Popular Unificada. La formidable demostración de fuer-
za de las organizaciones populares ya no permitía políticamente dilatar
la implementación de las reformas. Alcanzado el consenso entre la nueva
junta, la cúpula militar y el departamento de Estado, la realización de las
reformas, incluyendo la agraria, se podían dar por hecho.

Schafik Hándal sostuvo que en el movimiento hacia la derecha


de la Democracia Cristiana jugó mucho la personalidad soberbia, con un
gran orgullo y amor propio de Duarte. Sus ambiciones de poder llevaron
a la Democracia Cristiana a integrar la segunda junta de Gobierno en con-
tra de la posición de las organizaciones populares y de los partidos pro-
gresistas. Duarte sostuvo que el PDC debía gobernar para no cometer el
mismo error que se había cometido cuando el partido estaba recién fun-
dado en 1961, momento en el que los militares les ofrecieron participar
en el Gobierno, pero no aceptaron. Esos argumentos, según Schafik, fue-
ron los que adujo Duarte para participar en la segunda Junta.17 En el PDC
coexistían dos posiciones. Por un lado, Héctor Dada miembro de la junta
pretendía controlar la represión. Y por el otro, Duarte estaba dispuesto a
tolerarla en aras de seguir en el Gobierno.18 La represión generalizada y
el asesinato de Mario Zamora el 23 de febrero hizo de la posición de Dada
insostenible. El PDC dio un ultimátum a la junta para parar la represión,
de lo contrario renunciarían. El PDC no cumplió la amenaza de retirar-
se y por esa razón Dada se retiró y entró Duarte en su reemplazo. Esto
efectivamente creó una tercera junta de Gobierno. El nombramiento de
Duarte no fue aceptado por algunos miembros del partido que proponían
a Fidel Chávez Mena, mientras que el coronel Majano se opuso también
al nombramiento de Duarte en la junta.

Majano se reunió con Abdul Gutiérrez, quien fue intransigente a

17
  Hándal, Legado de un revolucionario: del rescate de la historia a la construcción del futuro,
p. 239.
18
  Hándal, Legado de un revolucionario: del rescate de la historia a la construcción del futuro,
p. 240-241.

104
favor de Duarte. Vio en ello la oportunidad de aislar a Majano, quien a
partir del nombramiento de Duarte perdió el poder político dentro de la
junta. La embajada estadounidense presionó para que fuera nombrado
Duarte, quien se incorporó a la junta el 3 de marzo y nombrado presiden-
te de esta el 10. Efectivamente hizo el papel de presidente de la Repú-
blica. Debilitado y aislado finalmente Majano renunció a la junta el 7 de
diciembre de 1980, y con ello perdió influencia la Juventud Militar.

El análisis de las luchas políticas que precedieron a la promulga-


ción y ejecución de la reforma agraria nos permite entender las dificulta-
des que hubo que superar, para que este ansiado proyecto se hiciera rea-
lidad; es importante conocer todo esto para juzgar con ecuanimidad a los
diferentes actores involucrados, las virtudes y limitaciones del proceso.

Diseño de la reforma agraria de 1980

La inclusión de la reforma agraria en las peticiones del PDC, para


pactar con la Fuerza Armada su incorporación a la junta, aceleraron su
ejecución. Efectivamente, dos días después de la incorporación de Duar-
te se promulgaron los decretos 153 de la Ley Básica de la Reforma Agraria
y 154 de implementación de la primera fase de la reforma agraria. Esto
significa que la propuesta estaba lista desde mucho antes. Esta sección
trata de dar un aporte a entender cómo se diseñó la Ley Básica y se pre-
paró su ejecución.

Se ha especulado y escrito mucho sobre las fuentes teóricas y


prácticas que tuvieron influencia en el modelo de reforma agraria desa-
rrollada en El Salvador en 1980. Se le atribuye a Enrique Álvarez Córdova
una influencia principal. En esta investigación queda claro que el trabajo
de Álvarez Córdova y su equipo técnico recogió el aporte de otras refor-
mas agrarias.

La reforma agraria fue un tema muy importante entre las déca-


das de 1940 y 1980. Tuvieron mucha influencia las reformas agrarias asiá-
ticas y latinoamericanas. Entre las asiáticas podemos citar las de Taiwán,

105
Corea del Sur, Vietnam, y Japón; esta última hecha directamente por los
norteamericanos, bajo el Gobierno del jefe supremo Douglas MacArthur.
Esta reforma creó propietarios individuales de una extensión de 7.5 a 30
acres (entre 3 y 12 hectáreas). MacArthur anunció que el 89% de la tie-
rra pertenecía a los que la trabajaban.19 Esta reforma aparece analizada
en los documentos del Primer Congreso Nacional de Reforma Agraria de
197020 y sus principios sirvieron de base para proponer la llamada tercera
fase de la reforma agraria diseñada por Roy Prosterman, del cual se dirá
mucho más en las siguientes páginas. Entonces hay una influencia en el
diseño de estas reformas asiáticas.

Las reformas agrarias latinoamericanas también fueron influyen-


tes. Los documentos del Primer Congreso Nacional de Reforma Agra-
ria reportan que se estudiaron las reformas de Ecuador (1964), de Perú
(1964), de Venezuela (1960), de Brasil (1964), de Chile (1967), de Guate-
mala (1952), de Bolivia (1953), de Cuba (1959 y octubre de 1963), de Ve-
nezuela (1960), de Costa Rica (1962), de Colombia (1961), República Do-
minicana (1962), de Panamá (1962), de Chile (1962 y 1967), de Perú (1962,
1964 y 1969), de Paraguay (1963), de Honduras (1962, 1963 y 1969), de
Nicaragua (1963 y 1981), de Ecuador (1964); de Brasil (1964) y Uruguay
(1964).21 De esta forma se puede demostrar que la teoría que fundamen-
tó la reforma agraria de 1980 tiene una amplia diversidad de fuentes.

Académicos salvadoreños de la Universidad de El Salvador reali-


zaron un gran trabajo en el análisis de las diferentes experiencias de re-
forma agraria, las cuales fueron tomadas en cuenta para la preparación

19
  Gustavo Lagos Matus, «MacArthur y la transición de Japón a la democracia» [en línea]
[consultado: 15 de enero de 2013. ], Estudios Internacionales: 269. <[Link]
[Link]/[Link]/REI/article/viewFile/15119/19290>
20
  Asamblea Legislativa, Memoria del Primer Congreso nacional de Reforma Agraria (San Sal-
vador, 1970), p. 219-220.
21
  Asamblea Legislativa, Memoria del Primer Congreso nacional de Reforma Agraria (San Sal-
vador, 1970), p. 220-222.

106
de la reforma agraria en El Salvador. Destacan, entre otros, Rafael Menjí-
var Larín y Fabio Castillo Figueroa. Fundamentaron la necesidad de una
reforma agraria integral, profunda y masiva, apoyada en el concepto de
justicia y propiedad privada en función social; trabajaron empíricamente
la definición del límite máximo de la propiedad en 60 hectáreas en tierras
de riego o su equivalente en secano22 y la organización de los propietarios
en forma de cooperativas. Rafael Menjívar, además de escribir mucho so-
bre el tema, fue uno de los pensadores agrarios más importantes de la
izquierda radical. Encabezó el equipo que redactó la plataforma progra-
mática para el futuro Gobierno Democrático Revolucionario de la Coor-
dinadora Revolucionaria de Masas publicado el 23 de febrero de 1980. En
dicha plataforma en el literal romano II, dedicado a los cambios estructu-
rales en el numeral seis, proponen una reforma agraria:

 ealizar una profunda Reforma Agraria que ponga la tierra, aho-


R
ra en manos de los grandes terratenientes, a disposición de las
grandes masas que la trabajan, de acuerdo a un plan efectivo que
beneficie a las grandes mayorías de campesinos pobres, medios
y asalariados agropecuarios y que promueva el desarrollo de la
producción de la agricultura y la ganadería.
La Reforma Agraria no afectará a los pequeños y medianos pro-
pietarios de tierra, quienes recibirán estímulos y apoyo para ha-
cerla producir cada vez mejor.23

Una tercera influencia en el diseño de la reforma agraria provino


de las instituciones internacionales y gubernamentales relacionados con
el quehacer de la reforma agraria. Destacó la CEPAL que, aunque no tuvo
un papel directo en el diseño, puso el tema en la agenda. Sí fue fundamen-

22
  Asamblea Legislativa, Memoria del Primer Congreso nacional de Reforma Agraria (San Sal-
vador, 1970), p. 248.
23
  Coordinadora Revolucionaria de Masas, «Plataforma programática para un Gobierno De-
mocrático Revolucionario de la Coordinadora Revolucionaria de Masas,» Estudios Centroame-
ricanos. Marzo-abril de 1980: 345.

107
tal la Alianza para el Progreso, como resultante de los acuerdos tomados
por los presidentes americanos en Punta del Este, Uruguay. En la Carta,
producto de ese encuentro, hay un pronunciamiento a favor de realizar
reformas agrarias en Latinoamérica. La definición de reforma agraria, re-
dactada en Punta del Este, fue retomada casi literalmente en la reforma
agraria de Perú y en el Primer Congreso Nacional de Reforma Agraria de
1970, definida por Guillermo Manuel Ungo, y aparece casi literalmente
en la Ley Básica de Reforma Agraria de 1980. El papel jugado por la OEA
en el diseño de la reforma ha pasado hasta hoy día casi desapercibido. Su
Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas (IICA) fue muy influyente
en la preparación de funcionarios y en el diseño y ejecución la reforma.24

La reforma agraria en su diseño y ejecución tuvo aportes de orga-


nizaciones privadas. El American Institute for Free Labor Development,
una organización afiliada a la Federación Estadounidense del Trabajo y
Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO), contrató a Roy Pros-
terman, principal arquitecto de la reforma agraria de Vietnam, para tra-
bajar en la reforma agraria de El Salvador. La fase III de la reforma agraria,
que no era parte del proyecto de Álvarez Córdova, fue diseñada por este
experto. En esta investigación hemos confirmado ese hecho a partir de
un artículo escrito por él mismo en 1981.25 Afirma que fue contratado por
el ISTA para revisar la propuesta de la Ley Básica de la Reforma Agraria
en febrero de 1980, y que a principios de abril fue llamado de emergen-
cia para trabajar con Rodolfo Viera la propuesta de Ley llamada «Tierra
para el que la trabaja» o «Tercera Fase». Esa vez trabajó directamente
con Morales Erlich y Abdul Gutiérrez.26 El 28 de abril el decreto 207 fue
promulgado por la Junta Revolucionaria de Gobierno.

24
  I.E. Salvador, Seminario nacional de reforma agraria para oficiales de la Fuerza Armada
(IICA Biblioteca, Venezuela).
25
  Roy L. Prosterman, Jeffrey M. Riedinger y Mary N. Temple, «Land Reform in El Salvador:
The Democratic Alternative», World Affairs 144, n.° 1 (1981).
26
  Prosterman, Riedinger y Temple, «Land Reform in El Salvador: The Democratic Alterna-
tive».

108
Para cerrar el apartado del papel de las instituciones internacio-
nales en el diseño y ejecución de la Reforma Agraria, hay que destacar
el papel de la AID. En una consultoría, hecha por la Oficina del Inspector
General para Auditoria/América Latina, AID, Departamento de Estado,
llamado «Informe Sobre la Situación de la Reforma Agraria en El Salva-
dor”, y publicada en el 13 de enero 1984, se analizó la participación de la
AID en el proceso de reforma agraria. Concluyeron lo siguiente: «A prin-
cipios de 1976, USAID El Salvador intentó trabajar en un proyecto para
apoyar al entonces recién creado ISTA, en su programa de adquisición
y distribución de tierras».27 El proyecto no se realizó como estaba pla-
neado originalmente. «La AID interrumpió su participación activa en los
programas de Reforma Agraria en El Salvador».28 En relación a la reforma
agraria de 1980 el informe dice: «Si bien la AID no tuvo información pre-
via acerca del programa de reforma agraria del nuevo gobierno, se movió
rápidamente para implementar un programa de apoyo, y firmó, para ese
fin, los acuerdos iniciales del proyecto en julio de 1980».29

A nivel de instituciones gubernamentales hay que destacar el tra-


bajo de varias instituciones en el diseño de la reforma agraria. Primero,
los trabajos preparatorios del Instituto de Colonización Rural y su sucesor
el ISTA. Segundo, el papel de los diferentes ministros de Agricultura y sus
comisiones desde la administración de Fidel Sánchez Hernández. Hacia
1981 durante la Junta de Gobierno la Comisión de Reforma Agraria Na-
cional (CORAN).

27
  United States. Dept. of State. Office of the Program Inspector General and United States.
Agency for International Development, El crimen de la reforma agraria de El Salvador: auditoria
de la reforma agraria de El Salvador (Centro de Estudios Económico-Sociales, 1984), p. 8-9
28
  United States. Dept. of State. Office of the Program Inspector General and United Sta-
tes. Agency for International Development, El crimen de la reforma agraria de El Salvador: au-
ditoria de la reforma agraria de El Salvador, p. 8-9.
29
  United States. Dept. of State. Office of the Program Inspector General and United Sta-
tes. Agency for International Development, El crimen de la reforma agraria de El Salvador: au-
ditoria de la reforma agraria de El Salvador, p. 8-9.

109
Queda por contestar por qué se modificó el proyecto original de
reforma agraria diseñado por Álvarez Córdova. Jorge Villacorta sostiene
que la Ley Básica que elaboraron en enero sufrió cambios en febrero e
inicios de marzo. Cuando el documento se presentó a la junta, Abdul Gu-
tiérrez lo pidió y dijo que primero lo discutiría con el alto mando antes
de pasar a una etapa de mayor avance y ejecución. Regresó el documen-
to con bastantes cortes sin quitar lo medular que era expropiar la tierra.
Las modificaciones eran en la forma de pago, y se diferenciaban bonos
A, B y C y los porcentajes de pago. Se introdujeron mayores niveles de
porcentaje y mayores niveles de pago, lo que afectaba el monto de la
deuda agraria. Luego, se introdujeron cambios en el método de valuar la
tierra. Además, en el proyecto original se planteaba la cogestión que no
duraba más de un año, pero en la reforma se volvió prolongada. Lo más
importante es que se cambió la extensión de las tierras a ser afectadas:
«Nosotros habíamos hablado que las fincas de café de altura deberían
tener un máximo de 45 hectáreas y así hasta llegar a un máximo de 150
hectáreas como propiedad según los tipos de suelo y la zona, esto fue
sustituido, y se dejó después de largos pleitos en dos tamaños, 100 y 150
hectáreas como límite máximo de tenencia».30 Estos tamaños de la tierra
quedaban totalmente deformados cuando se creó la famosa etapa tres,
que no existía, más bien conocida como la famosa ley de Prosterman, el
decreto 207, que no cambió la estructura de tenencia de la tierra.

En concreto, el único que se implementó es el decreto 154, que


era transitorio, en el que de manera inmediata y en un solo acto se ex-
propiaron las propiedades mayores de 500 hectáreas, pero esa era una
medida transitoria para evitar la descapitalización de las empresas agrí-
colas. Lo expresado por Villacorta, demuestra efectivamente que la lucha
política dentro la junta afectaron el diseño y la ejecución de la Reforma
Agraria, lo que se ejecutó no estaba de acuerdo al plan original.

30 
Entrevista al ingeniero Jorge Villacorta no numerada. Roldán y Moreno, La fase II de la
reforma agraria: realidades y perspectivas.

110
Ejecución de reforma agraria

La decisión de impulsar la reforma agraria en un contexto de


guerra y ardua lucha de intereses no permite vacilaciones ni espera tener
diseños y planes perfectamente diseñados y preparados. Prueba de ello
es que el diseño de la fase III, como se ha dicho anteriormente, se hizo
de manera emergente y ya con la reforma en curso. A ello debe sumarse
la secretividad necesaria para ejecutar este tipo de proyectos. Entonces,
la reforma arrancó con lo que se tenía. Probablemente nunca se dimen-
sionó la cantidad de recursos económicos que demandaría y en este
aspecto la ayuda del Gobierno de los Estados Unidos fue vital durante
los primeros cuatro años. En cuanto al personal técnico-administrativo
las limitaciones eran notables. De la noche a la mañana, sin mayor pre-
paración, la planta de agrónomos e ingenieros agrónomos del ISTA y el
MAG pasaron de los gabinetes y los centros de investigación y asistencia
técnica a coadministrar haciendas enormes. En la parte de movilización
de recursos, las demandas fueron enormes. Solamente la Fuerza Arma-
da desplegó temporalmente casi 10,000 elementos entre oficiales, cla-
ses y tropa, todo esto coordinado desde el Estado Mayor, lo cual implicó
además la utilización de medios de transporte, combustibles, alimentos,
equipo militar, etc.; lo mismo puede decirse del Ministerio de Agricultura
y Ganadería y el ISTA, que también hicieron uso de todos sus recursos
para dotar al personal técnico y de promoción social, de vehículos, com-
bustibles y sus armas que consistía en el material de papelería a utilizar
en la elaboración de documentos que servirían de base, para la legali-
zación de la toma y posesión de los inmuebles afectados. En las hacien-
das, los antiguos administradores y trabajadores de la noche a la mañana
pasaron a ser propietarios y coadministradores junto a los funcionarios
del Estado. La legalización de las transferencias de tierras, primero del
propietario individual al Estado, y segundo del Estado a los socios de las
cooperativas, necesitó un ejército de abogados y notarios. El cambio de
mentalidad necesario para todo esto no se podía dar de la noche a la ma-
ñana. Los campesinos no podían creer lo que veían. Los antiguos terrate-
nientes fueron desposeídos de sus propiedades, de las jerarquías sociales
y económicas que fueron establecidas durante siglos, quedaron hechas

111
pedazos y los trabajadores agrícolas pasaron a tomar la calidad de pro-
pietarios y coadministradores. Esto fue un terremoto económico, políti-
co y social en el campo. Dadas las circunstancias y el entorno de guerra,
la ejecución de la intervención inicial se realizó con bastante velocidad y
éxito. Se desconocen todos los detalles de la planificación de la ejecución
de la reforma por la secretividad del proceso. En este trabajo se aportan
nuevos elementos de ese proceso, aprovechando que la persona que es-
cribe este artículo vivió de primera mano la experiencia de ejecución, ya
que fue empleado por cuatro años del MAG y veintiséis años en el ISTA
y dirigió la intervención en una hacienda. Una vez definida la fecha de
inicio del proceso procedieron a reunir al personal técnico que trabajaría
en la ejecución de la reforma en el Hotel Presidente.

El lunes 3 de marzo por la mañana, en las oficinas centrales del


ISTA, el Ing. Manuel Valencia, gerente de Operaciones Agrarias del ISTA,
se reunió con todo el personal técnico y de promoción campesina, y les
comunicó que se iba a realizar la reforma agraria. Se generó una discu-
sión sobre dos puntos: primero, solicitó la participación voluntaria, hubo
técnicos que se negaron a participar; sin embargo, no fueron destituidos
declarándoseles únicamente como rebeldes al proceso dado el grado
de amistad y relación laboral y profesional existente entre funcionarios
y técnicos del ISTA; segundo, la participación de la Fuerza Armada en
las tareas de protección de los técnicos, dada la desconfianza hacia este
sector por las experiencias pasadas y por el momento que se vivía por la
diaria represión hacia las organizaciones populares. Varios se opusieron a
ello, pero los que aceptaron participar terminaron asumiéndolo. Esa ma-
ñana el personal del ISTA fue trasladado al Hotel Presidente, para parti-
cipar supuestamente en un seminario sobre coordinación interinstitucio-
nal. A esta reunión fueron convocados también parte de los técnicos de
las diferentes direcciones del MAG, quienes a diferencia de los técnicos
del ISTA, desconocían que se estaba planificando la implementación de
la reforma agraria. Ellos pensaban que efectivamente estaban en un se-
minario de coordinación interinstitucional, ya que de eso se trató toda la
reunión desarrollada el lunes 3 por la tarde.

112
El 4 de marzo, se trasladó con seguridad policial a los técnicos y
promotores sociales hacia el Teatro Presidente, aparentemente para evi-
tar que huyeran o que dieran a conocer anticipadamente la realización
de este proceso; dadas las circunstancias, la seguridad policial era lógica
puesto que el poder terrateniente no se iba a mantener pasivo. Es de re-
cordar que a todo el personal se le asignó una tarjeta verde con la cual
se identificaba que no podían salir del hotel, salvo los coordinadores que
utilizaban una tarjeta de color blanco, la cual les permitía entrar y salir
en cualquier momento del hotel. En la reunión, se presentó sorpresiva-
mente el coronel Majano, quien se dirigió a los presentes haciendo énfa-
sis que tenían el privilegio de formar parte del personal que participaría
en la ejecución de la reforma agraria. A pesar de ello, el coronel Majano
no informó cuándo daría inicio ni se permitió hacer preguntas; en conse-
cuencia, todos quedaron a la expectativa de cuándo comenzaría. El miér-
coles 5 de marzo, se trasladó por la noche nuevamente a todo el personal
al teatro; esta vez, se hicieron presentes el ministro y el viceministro de
Agricultura, los ingenieros Octavio Orellana Solís y Jorge Villacorta, res-
pectivamente, quienes anunciaron que la reforma agraria empezaría el
día siguiente y no permitieron ninguna observación o preguntas, a pesar
de que todavía quedaban muchas dudas sobre la reforma agraria. El pun-
to central de la reunión fue asignar a cada equipo técnico, compuesto
por tres personas, el nombre de la hacienda que les tocaba intervenir.
Estas se asignaron por departamento, y se empezó por Ahuachapán y se
terminó con La Unión; para ello, previamente por la mañana de este día,
se había enviado a un grupo de cinco técnicos, incluyendo al relator, al
Estado Mayor para que colaboraran con la ubicación de las haciendas en
un mapa del país.

El día jueves 6 de marzo todos los equipos técnicos salieron del


Hotel en vehículos del MAG e ISTA rumbo a las haciendas, ubicadas en
los diferentes departamentos, exceptuando los que iban a San Miguel,
Morazán y La Unión, quienes fueron trasladados al aeropuerto de Ilopan-
go y de allí en dos aviones de la Fuerza Aérea a la pista Las Placitas en
San Miguel. De allí, se les trasladó al cuartel de la Tercera Brigada, donde
se procedió a la planificación de la intervención de las propiedades. De

113
igual manera, a todos los equipos de intervención se les asignó un grupo
de militares, integrado por un oficial, dos clases y treinta soldados, para
protegerlos en su intervención de las propiedades. Las intervenciones
fueron rápidas. Durante la mañana del 6 de marzo se completó el 100%.
Ese día el coronel majano se dirigió a la Nación afirmando: «Se están ex-
propiando 376 latifundios que pertenecían a 244 expropietarios con una
extensión total de 244,083 hectáreas, equivalentes a 320,439 manzanas
con el objeto de adjudicarlas a organizaciones campesinas».31 Con este
acto, Majano anunciaba una de las reformas políticas, económicas y so-
ciales más importantes y radicales de la historia del país. Ante ese hecho,
los campesinos observaban con cierta incredulidad y los terratenientes
veían ante sus ojos algo que nunca pensaron que podía pasar en la tierra
que gobernaron de manera casi absoluta. Sin duda, la promulgación fue
producto de las luchas populares, pero también estará asociada a la ya
figura histórica del coronel Majano y a la juventud militar. Majano pagó
caro su liderazgo en la realización de las reformas: sufrió varios atenta-
dos contra su vida, tuvo que salir de la junta al exilio. Sin duda, es una
figura notable de la historia nacional.

El mismo día 6 de marzo se convocaron a todos los residentes


de las haciendas, para dar lectura de la Proclama de la Fuerza Armada y
los decretos 153 y 154 de la reforma agraria, con lo cual se procedía a la
intervención legal. Seguidamente se elaboraron las actas de intervención
que firmaban los técnicos ejecutores, el oficial del ejército y el propieta-
rio, si al momento de la intervención este último estaba presente. Este
documento se utilizaría después para la elaboración de la escritura de
compra-venta, a favor del Estado. Estas actas de intervención no conta-
ban al momento de su elaboración con la presencia de un notario o abo-
gado, por ser una expropiación por ministerio de ley. Hubo raros casos

31
  Discurso del Coronel DEM Adolfo Armando Majano Ramos, miembro de la Junta Revolu-
cionaria de Gobierno, con motivo de la promulgación de la Ley Básica de la Reforma Agraria,
6 de marzo de 1980, en Publicaciones de la Secretaría de Información de la Presidencia de la
República (San Salvador, 1980), pp. 5-12.

114
en que los propietarios estaban presentes para firmar las actas; en caso
contrario, se les citaba para firmarlas en el ISTA. Muchos no llegaron y
eso se hacía constar en las escrituras de compra-venta, lo que no impedía
la expropiación. Luego de realizados estos procedimientos, se procedía
a la elección de los consejos de administración de las incipientes coope-
rativas, los cuales en general quedaron integrados por personal adminis-
trativo y de campo del expropietario. En una segunda fase, se realizó la
transferencia de las propiedades del Estado a los nuevos propietarios: los
socios de las cooperativas.

Producto de estas intervenciones se expropiaron afamadas o le-


gendarias haciendas; por ejemplo: Rancho Grande o Junquillo, en Ahua-
chapán, de Arturo Simeón Magaña hijo; San Rafael El Porvenir y San Mi-
guel o La Candelaria, en Santa Ana, de Mercedes Gloria Salguero Gross;
Cara Sucia, en Ahuachapán, de Salaverría Durán S.A.; La Labor, en Ahua-
chapán, de Alex Alfonso Salaverría Lagos y otros; La Magdalena, en San-
ta Ana, propiedad de La Magdalena S.A.; El Refugio, entre Santa Ana y La
Libertad, de RED S.A. de C.V. (de la familia Daglio); Santa Cruz Tazulát, en
Sonsonate, de Carlos Edgardo Menéndez Castro; Hacienda Los Lagartos,
de la Compañía Agrícola Industrial Los Lagartos; Hacienda Miravalle, de
la Familia Guirola; Hacienda San Isidro, en Sonsonate de Salmar S.A.; San
Miguel Copapayo, de la familia Regalado Dueñas y otros; San Andrés, en
La Libertad de la Sociedad Colectiva Civil Dueñas Trigueros y Compañía;
Agua Fría, en La Libertad, de la Sociedad Empresa Cafetalera Sol Millet;
El Espino, en La Libertad, de Roberto Dueñas Palomo y otros; Hacienda
Pasatiempo, en La Libertad, de Rafael Meza Ayau; Santa Bárbara y Ama-
yo, en Chalatenango, de Compañía Agrícola Bustamante; Atapasco y
Hacienda Colombia, en La Libertad, de la Sociedad Jaime Álvarez y Com-
pañía; El Jabalí, en La Libertad, de Aminta Letona de Parker; Hacienda
La Cabaña, en El Paisnal, San Salvador de La Cabaña S.A.; El Cauca, en
Rosario de La Paz, de Roberto Barahona Rengifo y otros; El Nilo, en La
Paz, de Mario y Guillermo Sol Bang; Parras Lempa, en San Vicente, de la
Sociedad Morataya Hermanos y Compañía; El Jobal o Espíritu Santo, en
Usulután de la Sociedad Cocotera Sol Millet y Compañía; San Mauricio,
Normandía y otras, en Usulután, de María Josefina Delpech de Dalton; La

115
Carrera, en Usulután, de La Carrera S.A. (Juan Wright); Nancuchiname,
en Usulután, de las familias Baldochi Dueñas, Dueñas Palomo y Regalado
Dueñas; El Tercio, en Usulután, de las familias De Sola Wright; Tamera, en
San Miguel, de la Sociedad Poma Hermanos S.A.; Tierra Blanca, en San
Miguel, de Salvador Mathies; Las Ceibas, en San Miguel, de Concepción
Marina viuda de García Prieto; El Platanar y Tangolona, en San Miguel de
Mauricio Borgonovo y compañía; El Obrajuelo, en San Miguel de la Socie-
dad Prieto Daglio y Compañía; Chilanguera y Singaltique, en San Miguel,
de la sucesión de Abigail viuda de Giralt e hijos y compañía; San Ramón
El Coyolito, en La Unión, de Cristiani Goodall y Compañía; El Retiro, en La
Unión, de Juan Federico Schonemberg. Esta lista presenta una radiogra-
fía de las propiedades y famosos apellidos de la vida económica y política
del país, muchos de ellos descendientes de presidentes o funcionarios
gubernamentales.

Conclusión

El presente artículo da una contribución a la comprensión de tres


aspectos de la reforma agraria. Primero, la lucha que se desarrolló entre
los diferentes grupos de interés durante la coyuntura de su promulga-
ción. La conclusión más importante en este aspecto es comprobar que
la lucha política fue tan ardua que llevó a modificaciones importantes del
proyecto original, elaborado por el equipo técnico dirigido por Enrique
Álvarez Córdova. El proyecto de Álvarez se pensó sin etapas. Cuando se
promulgó inicialmente se afectaron propiedades arriba de 500 hectáreas
y una segunda etapa nunca se realizó. De forma apresurada se introdujo
una «tercera etapa» ya examinada. Segundo, se examina el diseño del
proyecto de reforma. Se demuestra que los equipos que tuvieron a cargo
el diseño de la Ley Básica estudiaron muchos documentos y experiencias
de reforma agraria en Asia y Latinoamérica. Su fundamentación principal
fueron los documentos producidos en el Primer Congreso Nacional de
Reforma Agraria, realizado por la Asamblea Legislativa en 1970. Tercero,
se analiza la planificación de la ejecución de la reforma. Como es lógico,
ese tipo de acciones se preparan con mucha secretividad y se ejecutan
a toda velocidad. La junta de Gobierno, la dirección del MAG, del ISTA y

116
la Fuerza Armada tenían un plan preparado de intervención con los ele-
mentos básicos, principalmente los equipos de intervención en cada ha-
cienda. Los equipos de intervención no tuvieron la preparación esperada,
pero hicieron su trabajo. En la mañana del 6 de marzo de 1980 el 100% de
las propiedades mayores de 500 hectáreas estaban intervenidas. A par-
tir de ese momento comenzó una nueva historia sobre la tenencia de la
tierra y la reforma agraria en El Salvador. Detalles de cómo se desarrolló
todo el proceso no son tratados en este avance de investigación, ya que
serán tratados de forma completa en la investigación sobre la reforma
agraria de 1980.

117
Referencias

Libros

United States. Dept. of State. Office of the Program Inspector and United
States Agency for International Development. El crimen de la refor-
ma agraria de El Salvador: auditoria de la reforma agraria de El Salva-
dor (Centro de Estudios Económico-Sociales, 1984).
Hándal, Schafik Jorge. Legado de un revolucionario: del rescate de la histo-
ria a la construcción del futuro (San Salvador: Instituto Schafik Hán-
dal, 2011).
Asamblea Legislativa. Memoria del Primer Congreso nacional de Reforma
Agraria. San Salvador, 1970.
Prisk, M.G.M.C., and M.G. Manwaring. El Salvador at War: An Oral History
of Conflict from the 1979 Insurrection to the Present. DIANE Publis-
hing Company, 1995.
Roldán, Mario Reni y Moreno Alvergue, Luis Edmundo. La fase II de la
reforma agraria: realidades y perspectivas, Tesis de Licenciatura, Uni-
versidad Centroamericana José Simeón Cañas (El Salvador, 1989).
Turcios, Roberto. Guillermo Manuel Ungo: Una vida por la democracia y
la paz. San Salvador: Fundación Dr. Guillermo Manuel Ungo, 2012.

119
Revistas

Coordinadora Revolucionaria de Masas. «Plataforma programática para


un Gobierno Democrático Revolucionario de la Coordinadora Revo-
lucionaria de Masas», Estudios Centroamericanos. Marzo - Abril de
1980.
Prosterman, Roy L., Jeffrey M. Riedinger, and Mary N. Temple. «Land Re-
form in El Salvador: The Democratic Alternative». World Affairs 144,
no. 1 (1981): 36-54.

Fuentes primarias

Junta Revolucionaria de Gobierno. Proclama de la Fuerza Armada de El


Salvador del 15 de octubre de 1979 y decretos n.° 1, 7, 114, 75, 157, 68,
9, 153, 154, 158, 166, 159, de la Junta Revolucionaria de Gobierno (San
Salvador, El Salvador, C.A: Publicaciones del Ministerio del Interior.
Impr. Nacional, 1980).

Fuentes en soporte electrónico

Lagos Matus, Gustavo. «MacArthur y la transición de Japón a la demo-


cracia» [en línea] [consultado: 15 de enero de 2013 ], Estudios In-
ternacionales <[Link]
viewFile/15119/19290>

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